domingo, 8 de enero de 2017

PODEMOS: ¿PODEMOS O NO PODEMOS? DESDE LUEGO DEBEMOS Y TENEMOS QUE PODER





Debemos poder, porque somos la inmensa mayoría (cierto que sin conciencia social y política de tal). Y tenemos que poder, porque esa inmensa mayoría es la que con su trabajo produce cuanta riqueza existe, y una exigua minoría (que no es la casta ni la no casta ni los de arriba ni los de abajo ni los sinvergüenzas ni Bárcenas ni Esperanza Aguirre ni Herrera Carlos, locutor de ustedes de la cadena COPE), unas 1.400 personas en España que representas el 0,0035% de su población, pero que controlan más de 80% de la riqueza nacional.

Con esto lo que se quiere indicar es que las discusiones políticas en Podemos deben dejar de ser trabajo exclusivo de sus cabezas más conocidas, para pasar a ser discusión primera de sus militantes y simpatizantes, a partir de hechos concretos.

El sitio ideal para estas discusiones son los CÍR-CU-LOS. CÍRCULOS que no están funcionando de forma generalizada, y el hecho de que no estén funcionando es responsabilidad de todos los dirigentes de Podemos sin ninguna excepción. No hay que ser pues, ni tan pablistas ni tan errejonistas ni tan istas istas, y sí, más CIRCULISTAS. Este es el único camino de que podamos verdaderamente. Vamos a ver si Podemos, pues.


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PODEMOS: ¿desde los movimientos sociales o desde las instituciones?

Rebelión
Marcha.org.ar
07.01.2017



El final del 2016 encontró a PODEMOS enfrascado en una fuerte discusión interna que tuvo como referencias principales a sus dos máximos dirigentes políticos, Pablo Iglesias e Íñigo Errejón. Si bien las discrepancias entre ambos no son recientes, la próxima realización de su máxima instancia de decisión colectiva, la Asamblea Ciudadana Estatal, conocida popularmente como Vistalegre II –debido a que se realizará en el Palacio de Vistalegre en Madrid-, ha cristalizado en bandos rivales las diferencias de opiniones y visiones sobre el futuro de la organización morada.

Estipulado para realizarse entre el 10 y el 12 de febrero del 2017, Vistalegre II se enfrenta a un escenario sustancialmente diferente de lo que fue la primera Asamblea Ciudadana Estatal (Vistalegre I) realizada en octubre del 2014. En aquellos momentos PODEMOS era una fuerza con apenas unos meses de vida, que había dado el gran batacazo al obtener cinco eurodiputados en las elecciones al parlamento europeo de mayo de ese año y que se enfrentaba a un 2015 con una seguidilla de disputas electorales (municipales, autonómicas y las generales que se realizaron el 20 de diciembre) que marcaban la agenda inmediata de la organización.

Allí se impuso la visión del grupo fundador de PODEMOS (Pablo Iglesias, Íñigo Errejón y Juan Carlos Monedero) que planteaba que se estaba viviendo una crisis de régimen y que eso había permitido la apertura de una “ventana de oportunidad histórica”, la cual había que aprovechar de manera eficaz porque no se podía afirmar por cuanto tiempo vaya a estar disponible. Esto requería poner el esfuerzo en la estructuración de una “máquina de guerra electoral” para enfrentar el Blitz, la “guerra relámpago” que implicaba la serie de elecciones en las que debía competir.

Estas consideraciones políticas fueron completadas con un criterio organizativo que centralizaba en un núcleo muy reducido las instancias máximas de decisión, dejando fuera a las minorías que no compartían estas visiones y que habían planteado otras propuestas políticas en Vistalegre I.

La situación actual es bastante diferente. PODEMOS estuvo cerca pero no logró llegar a la presidencia. El PP, con el apoyo del PSOE y Ciudadanos, volvió a formar gobierno, pero el escenario político español quedó sustancialmente trastocado. El bipartidismo clásico y el turnismo parecen heridos de muerte. El conflicto social y de las diferentes “nacionalidades históricas” sigue sin encontrar un horizonte de resolución. PODEMOS ha llegado a las instituciones y ahora tiene que afrontar nuevos retos políticos al tiempo que tiene que definir su estructuración orgánica.

Las diferencias entre Iglesias y Errejón han terminado en la constitución de grupos que rivalizan por imponer sus criterios al interior de la fuerza. Las rispideces entre ambos llevan ya un tiempo, incluso ellos mismos argumentan que siempre han tenido diferencias, pero que ahora resuenan mucho más porque son personajes públicos. Lo cierto es que la tensión no solo se ha manifestado en forma discursiva o de debate de ideas, sino que también han habido varias operaciones internas cruzadas que aumentado el voltaje de la disputa.

Además, desde ambas partes se ha decidido que la discusión sea abierta, pública y a través de todos los medios, lo que implica la participación activa de los grandes aparatos de construcción de sentido de los sectores dominantes españoles, quienes no desaprovechan oportunidad para fomentar la discordia y embarrar el debate. Igualmente, no puede achacarse a los conglomerados de comunicación el tono y el carácter del enfrentamiento, debido a que las partes intervinientes han hecho más que suficiente para acrecentar las desavenencias y hacerlas aparecer irreconciliables, desde las batallas de tweets y hashtags, pasando por las querellas cruzadas en los medios, hasta la confrontación a través de artículos en medios gráficos y digitales.

Las diferencias centrales entre Iglesias y Errejón se basan en los sectores sociales a los que apuntan para la construcción de una nueva mayoría que permita su tan mentado anhelo de cambio. Es un debate estratégico que implica además una disputa sobre la estructuración orgánica de un PODEMOS que comienza a transitar su camino hacia la madurez como instrumento político. Parte de estos desacuerdos vienen de la lectura que han hecho de los resultados de las elecciones generales –sobre todo la del 26 de junio del 2016 y la pérdida de un millón de votos- y de la constitución de la alianza con Izquierda Unida y la conformación de Unidos Podemos.

Ambos acuerdan en la carac