miércoles, 20 de julio de 2011

CAMPS, CORRUPTO, FUERA DE LA POLÍTICA Y A LA CÁRCEL (PARA PETICIÓN POPULAR)

(A la derecha, Rajoy. Y a la derecha de Rajoy, Francisco Camps, presidente de la Comunidad valenciana, confeso de CORRUPCION. ¡Y que no tiene novia y todavía en la política y sin trazas de dejarla, gracias al apoyo de la cúpula dirigente del PP!)


Lo ha dicho recientemente doña Luisa Fernanda, presidenta de Aragón, colega de oficio de Francisco Camps, presidente de la Comunidad valenciana y compis políticos vía Partido Popular, que no todos los políticos son iguales. Y no lo son.
Hay políticos que no tienen vergüenza y hay otros que además de no tenerla deberían estar en la cárcel y no lo están.
Quizás esto sea una razón más de las que le llevan al Movimiento Democracia Real Ya (DRY) a decir: “Parece democracia y no lo es”.
El presidente de la Comunidad de Valencia, Francisco Camps, ha venido a demostrar de una tacada que es un chorizuelo de armas tomar; un embustero redomado y que en política él está (como ya declarara en su día sin ningún rodeo otro ilustre compi de su partido, Zaplana, que él estaba en política por el trinque, o sea, para ganar dinero) para amontonar trajes, que en definitiva es otro aspecto del amontonamiento de dinero.
Francisco Camps tiene algunos trajes llenos de la mierda del caso Gürtel. El mayor caso de corrupción en el Reino del Rey de España Juan Carlos I, que sepamos hasta le fecha, y que amaneció y floreció bajo el manto político del PP de José María Aznar.
Tiene el sinvergüenza y chorizo de alto copete, Francisco Camps, que reconocer ante el Juez José Flors (con el asesoramiento político-técnico-jurídico de Trillo, del PP, ex ministro del Ejército, al que los familiares de más de 60 militares muertos en accidente del ladrillo que volaban y que recibía el nombre de avión, todavía le están pidiendo justicia) que efectivamente, cometió el delito de cohecho del que se le acusa, y que como no tiene ni vergüenza, ni dignidad personal ni huevos de sentarse en el banquillo de los acusados, donde iba de cabeza, para defenderse, porque no tiene defensa, y pagar una multa de casi 46.000 euros que le exige el juez para no desprestigiar el mismo banco de los acusados donde se sientan los ladrones de gallinas.


Si yo fuera ladrón de gallinas me sentiría muy honrado, porque en mi banquillo de los acusados, en el banquillo de robón de gallinas, no se sentara personaje tan abonimable y delincuente social como Francisco Camps, porque va a disponer de 46.000 euros para eludir ser juzgado.
La ley es para todos igual. No digo yo