viernes, 17 de octubre de 2014

SOBRE POPULISMO



Un análisis sobre "Podemos": ¿socialismo o populismo?

06-06-2014

Los resultados de las elecciones para el Parlamento Europeo del pasado 25 de mayo en España han provocado una maraña de reacciones y comentarios, especialmente por la espectacular incursión de PODEMOS. Desde el lunes, algunos políticos, periodistas y medios de comunicación han comenzado una ofensiva sobre la nueva formación política y sobre su líder, Pablo Iglesias, a quién han tildado de ser, entre otras cosas, chavista2, pro-etarra3, cercano a Le Pen4 y populista5.

La confusión en el uso de términos como fascismo y populismo, de manera intencionada o por simple ignorancia, me impulsa a aclarar sus significados desde la teoría política marxista. Fascismo y populismo son utilizados habitualmente, bien para hacer referencia a discursos ideológicos que nada tienen que ver, o bien como descalificativos hacia un determinado rival político. Con este artículo quiero arrojar un poco de luz sobre la articulación del discurso ideológico de PODEMOS y animar otros sectores de la izquierda a seguir su ejemplo.

Las interpelaciones popular-democráticas
Para el filósofo marxista Louis Althusser la función principal de toda ideología consistía en interpelar a los individuos como sujetos, como unidad ideológica6. A partir de esta idea, en 1978 el recientemente fallecido Ernesto Laclau delimitó los conceptos de fascismo y populismo. Según el filósofo argentino, los elementos que integran las ideologías de clase (como el feudalismo, el liberalismo o el socialismo) no son exclusivos de éstas; cuando se consideran de forma aislada carecen de connotación de clase. De este modo, es perfectamente posible que la ideología de una clase social dominante pueda integrar, mediante interpelaciones, elementos ideológicos del discurso de las clases dominadas7, como ocurrió con la absorción por el liberalismo de los postulados democráticos desde comienzos del siglo XXy de algunas reivindicaciones obreras tras la Segunda Guerra Mundial (Estado del Bienestar). La incursión de elementos ideológicos ajenos fortaleció el liberalismo y consolidó su hegemonía en los países occidentales. La hegemonía es un concepto desarrollado por Gramsci, que el mismo Iglesias define como “el poder adicional del que goza el grupo dominante para hacer coincidir sus intereses con el interés general9.”

Pero la clase dominada puede hacer lo mismo para convertirse en la fuerza hegemónica de la sociedad: integrar, mediante la interpelación, elementos de las tradiciones popular-democráticas al discurso marxista revolucionario. ¿Qué diferencia al marxismo del discurso popular-democrático? El primero es resultado de las contradicciones del modo de producción capitalista, utiliza la dialéctica clase obrera-burguesía y propugna la lucha de clase; el segundo discurso ha tenido lugar en todas las etapas de la historia, utiliza la dialéctica pueblo-bloque de poder y promueve la lucha popular-democrática. Ambos discursos convergen cuando la clase obrera es capaz de hacer ver que su lucha es la lucha del pueblo10.

¿Cuáles son las interpelaciones que integran elementos popular-democráticos al discurso político? Las que aluden al modo de ser del pueblo y de la gente común, a la soberanía nacional, a la participación directa del pueblo en los asuntos políticos (democracia real), a la eliminación de la casta política tradicional y corrupta, al relato histórico de las resistencias populares de la nación (independencia, rebeliones, etapas gloriosas), a elementos culturales e identitarios, etc. ¿Cómo se articulan estas interpelaciones? Con la figura de un líder carismático que introduce en su discurso este tipo de interpelaciones11.

El fascismo y el populismo
Entonces, ¿qué es el populismo? ¿Y el fascismo? Según Laclau, en épocas de crisis en el bloque de poder (crisis política) florecen las ideologías antistatus quo, como el fascismo y el populismo. Este autor define al populismo como una “peculiar forma de articulación de las interpelaciones popular-democráticas” que actúa como un “conjunto ideológico sintético-antagónico a la ideología dominante”12. Un tipo de populismo es el fascismo, que se apoya en las masas y cuya ideología es articulada por un sector de la clase dominante; su discurso busca sustituir el sistema político en crisis manteniendo la distinción entre clases y neutralizado la lucha de clases13. A esto hay que añadir la inclusión de interpelaciones racistas. Este es el discurso que utiliza el Frente Nacional en Francia y otros partidos europeos de extrema derecha, y el que utilizó el fascismo italiano y el nazismo alemán.

Otro tipo de populismo es el revolucionario o socialista, una ideología articulada por la clase dominada, que introduce interpelaciones popular-democráticas al discurso marxista. Como afirma Laclau, “el populismo socialista no es la forma más atrasada de ideología obrera, sino su forma más avanzada”, ya que conduce a su hegemonía y es propio de los movimientos socialistas victoriosos.14 Este es el discurso de PODEMOS y Syriza. La vocación hegemónica del primero se expresa en su voluntad de ser gobierno; como dijo Iglesias refiriéndose a su partido: “ nacemos para ganar y construir un Gobierno de los ciudadanos”15.

Aunque ambos populismos utilizan interpelaciones similares como el nacionalismo económico, la defensa de la soberanía nacional, la defensa de las tradiciones históricas y culturales; a diferencia del fascismo, el discurso ideológico del populismo socialista no es racista, elitista y corporativista sino multiculturalista, democrático y revolucionario. En Europa además, el fascismo es anti-europeísta mientras que el populismo socialista, representado en PODEMOS o Syrza, es favorable a una integración Europea con más igualdad entre países y más democrática.

Ejemplos históricos de populismo revolucionario
Casi todos los movimientos socialistas y revolucionarios que alcanzaron el poder, o al menos se convirtieron fuerza hegemónica durante el siglo pasado articularon interpelaciones popular-democráticas a su discurso: los partisanos de Yugoslavia, el Frente Nacional de Liberación de Vietnam, el Movimiento 26 de Julio en Cuba, el Partido Comunista de Italia con Togliatti y un largo etc.

El Movimiento V República (1997-2006) liderado por Chávez en Venezuela fue un perfecto ejemplo de populismo revolucionario. Tras la crisis política de los partidos tradicionales en la década de 1990, Chávez gana las elecciones de 1999 con un discurso de transformación radical y cargado de interpelaciones popular-democráticas: preocupación por los pobres (la mayoría del pueblo), democracia directa, lucha contra la corrupción, referencia al pasado glorioso de Bolívar y la independencia, identidad con los pueblos originarios de América, unidad latinoamericana, etc.
En el Estado español, hasta la irrupción de PODEMOS, la izquierda abertzale vasca ha sido el único movimiento político de izquierda revolucionaria con un carácter popular-democrático y con vocación hegemónica. El propio Pablo Iglesias, en una charla con internautas en Público, dijo: “la izquierda abertzale es la izquierda hegemónica en el País Vasco, no estoy de acuerdo con ellos en algunas cosas (en especial en su pasado) pero son lo más parecido a un movimiento popular en el Estado y una referencia para todo el que quiera saber qué es la hegemonía16.”

Conclusiones
Lo expuesto anteriormente explica algunas reacciones al excelente resultado de PODEMOS; no obstante, ¿Comparte algo este movimiento político con el chavismo o la izquierda abertzale? Sí, la articulación de un discurso populista socialista y la vocación de fuerza hegemónica; con el chavismo comparte también el liderazgo carismático.

¿Esto quiere decir qué son lo mismo? No, aunque articulen el discurso de forma similar, los programas políticos son muy diferentes, ya que éstos varían según las particularidades de cada país. El programa de PODEMOS es más cercano al de Izquierda Unida (IU), de hecho son casi idénticos ¿Cómo articula entonces IU su discurso? Salvo en la etapa de Anguita como Secretario General, IU ha optado por un discurso de reformismo dentro del sistema, usando interpelaciones popular-democráticas pero sin vocación hegemónica, y a veces, resignándose un partido político bisagra para dar el gobierno a un Partido Socialista Obrero Español (PSOE) que lo ningunea.

Pienso que la conformación de un Frente Amplio formado por PODEMOS, IU y otros partidos y movimientos de izquierdas para concurrir a las elecciones generales puede a