miércoles, 3 de octubre de 2012

ESTO PARA LOS QUE NO ESCUCHAN, PORQUE YO NO SE CUANDO NOS VAMOS A ENTERAR DE QUE LO QUE LE PASA A UN TRABAJADOR NOS PASA A TODOS LOS DEMAS. A LO MEJOR LO QUE HACE FALTA ES QUE LOS MINEROS SE APROPIEN DE LOS MEDIOS DE EXPLOTACION DE L A MINA PARA PODER VIVIR DE SU TRABAJO

Sigue la huelga en la minería 

 Sigue la resistencia a la imposición patronal de más trabajo por menos salario 


Pilar García y José Mª Fernández 
28.09.2012
Rebelión 

 La deriva que el conflicto minero ha seguido en León desde las movilizaciones de principios del verano, ha ido por derroteros tan imprevisibles en aquellos momentos de euforia, emociones, adhesiones y unanimidades, como la actual falta de unidad entre los mismos mineros. La previsible solución del conflicto mediante el ‘diálogo’ con la patronal en el que las centrales sindicales tomarían, como siempre, su arte y su parte, ha llegado a situaciones de confrontación entre los mineros de interior, votando por la vuelta al trabajo y los mineros de los cielos abiertos que vienen sosteniendo una nueva huelga desde el 23 de agosto. Los últimos días han sido testigos de la lamentable falta de unidad, de la intervención de la Guardia Civil para ‘proteger’ a los que quieren ir a trabajar, así como la arremetida del empresario Victorino Alonso amenazando al comité de huelga con el despido para todos sus componentes. Amenaza a todas luces ilegal, pues durante una huelga legal no puede haber despidos. Una huelga, todo hay que decirlo, cuya convocatoria y desconvocatoria se hicieron sin que fueran resultado de acuerdos tomados en asambleas de los trabajadores, y que ha producido un desgaste formidable tanto psicológico como económico para las familias que, es este contexto de crisis, se vieron privadas de cualquier ingreso para sobrevivir. 

 Al primer fracaso, la cerrazón del Gobierno a cualquier negociación sobre la reducción de la ayuda a la minería, siguió el recibimiento que la patronal de UMINSA reservaba, al regreso de una huelga de dos meses, a los trabajadores a los que utilizó como compañeros de viaje en esa huelga por las subvenciones: un cambio sustancial de las condiciones de trabajo que afecta a los horarios, los sueldos, las vacaciones, las horas extra, etc. Por eso se lamentaban algunos de la ‘ingratitud’ del empresario para con ellos. Y aun hoy, se oye, unido a las increpaciones más duras contra él, el mismo lamento: “Le estuvimos apoyando para que le dieran las subvenciones y ahora, ¡mira cómo nos trata!” 

 En su momento, ante aquella mezcla variopinta de intereses que unió a tanta gente en las manifestaciones de junio-julio, dijimos que nunca puede ser la misma, la lucha de los trabajadores y la del capital. La perversión es hoy patent