lunes, 10 de agosto de 2009

POR ESTE CAMINO NO HAY MAS

(El general Primo de Rivera a un lado, y al otro, el Rey Alfonso XIII, porque a la derecha en realidad están los dos. Ambos patriotas, y de ellos los presentes. Algo así como de aquellos polvos estos lodos. Y ustedes sin haceme caso, que hay polvos muy malos, muy dañinos)

Que lo dice la historia señores, que yo en este asunto me apilato, o sea, que me lavo el bolígrafo, que yo no soy un Pilatos cualquiera.
El ladrilleo, aunque sea con su consiguiente corrupción política-urbanística en algunos casos, es pan para hoy y hambre para mañana, para los que trabajan, y una forma rápida de obtener gordos beneficios para los que los preparan y organizan: bancos, grandes empresas, algunos políticos, compradores especiales de trajes y putas amigas de Berlusconi, que también gateaba, aparte de por la cama cooparticipativa Berlusconi-Puta-Putin-Puta, por la cosa urbanística, porque en todas partes cuecen habas y en todas partes al que joden las clases dominante es al que trabaja.
A Alfonso XIII sus amados súbditos, hasta los huvecillos ya de tanta corrupción real y tanta miseria se le empiezan encabritar, y en ésas aparece el general Primo de Rivera para acordar un golpecillo de Estado, a fin aplacar al populacho que lo que quiere es comer y que a la guerra de vayan los ricos y los hijos de los rico, y tenida la sartén oficial por el mango Primo de Rivera, allá que te van, General y Rey haciendo esto y lo otro, pero siempre con las obras públicas, para que el populacho tenga que llevarse algo a la boca y ellos mucho a sus bolsillos.
En la dictadura, medianamente blanda, de Primo de Rivera, en España se hicieron grandes, y si no grandes, por lo menos muchas obras publicas. Y les duró el negocio hasta que otra vez el pueblo (este pueblo es más malo que la hostia, y muy cabreoso, en cuanto no tiene que comer, joder, pues que va y se cabrea, ¡habrase visto mayor desfachatez!) se enfurruña con el abuelo de don Juan Carlos I, o sea, con Alfonso XIII, este tiene que coger el montante y salir corriendo, porque el amor a la Patria es eso, huir cuando los patriotas te empiezan a decir que digas el qué y qué de la cuestión.
Y ya la empezamos a tener otra vez. La República que sustituye a la monarquía borbónica (a ver cuando empezamos a repetir la historia por esta punta), china, chana, como puede, intenta colocar algún punto sobre algunas de las íes que había de ser punteada, hasta que los prebostes del Estado Vaticano, por obra y gracia de su parte