sábado, 5 de diciembre de 2015

ESTADO ISLÁMICO; FELICES BOMBARDEOS A LOS PILOTOS DE BUENA PUNTERÍA, Y TRAFICANTES DE ARMAS, POLÍTICOS Y BANQUEROS Y DEMÁS HIJOS DE MALA MADRE QUE SE ENRIQUECEN A COSTA DEL TRABAJO, SUFRIMIENTO Y SANGRE AJENA



 NO ES UNA GUERRA "CONTRA EL TERRORISMO", ES UNA GUERRA CONTRA LA HUMANIDAD"

Rebelión
04.12.2015

 «Quién controle Europa del Este dominará el Pivote del Mundo, quien controle el Pivote del Mundo dominará la Isla Mundo, quien domine la Isla Mundo dominará el mundo». Halford MacKinder

 Lo primero e importante para poder calibrar el escenario de Caos en que nos hallamos es tener en cuenta que enfrentamos una encrucijada en la que el capitalismo está cayendo en picado y ya no va a volver a ser lo que fue en los países de su núcleo central (esos que se llamaron a sí mismo “ricos”).
En una u otra circunstancia, las élites mundiales y locales están tomando posiciones de cara a mantener el poder o al menos a no ser del todo desplazadas en el nuevo orden que está por surgir.

Las claves de ese orden vienen fijadas por muchos procesos, pero al menos tres son especialmente importantes para entender lo que pasa:

1/ El primero lo venimos arrastrando desde los años 70 del siglo XX y no ha hecho sino crecer: la financiarización económica, social, política y cultural del capitalismo, como resultado de una obturación que cada vez se muestra más insuperable en la esfera de la producción o de la “economía real”.
2/ El segundo es la automatización derivada del trepidante desarrollo de la tecnología (nanotecnología, biotecnología, inteligencia artificial, robótica, neurociencia...).

Estos dos procesos marcan el fin de la era del empleo. El primero por retirar cada vez más fondos de la inversión productiva y destinarlos a la especulación parasitaria. El segundo lo explica por sí mismo.
A ellos hay que sumarle uno más:

3/ El agotamiento de los recursos energéticos y de los materiales básicos para el capitalismo. También de los sumideros que absorben nuestros residuos.
Estos tres procesos interaccionan a veces complementariamente pero a menudo contradictoriamente. Generan profundas divisiones entre las élites locales y mundiales (a veces unas coinciden con las otras), y decantan distintas facciones de la clase capitalista mundial en su cruenta pugna por la ganancia global. Todas esas tendencias están de acuerdo, en cambio, en lo que se refiere a la plusvalía: es decir, en machacar a la población trabajadora de todo el planeta, brutalizando los mercados laborales. Así, la financiarización da oxígeno al proceso productivo automatizado mediante dinero inventado, ficticio. Una y otro atacan frontalmente el empleo, destruyendo también las condiciones sociales: esto marca una Guerra de Clase desde arriba.

Sin embargo, sus dinámicas de interés cortoplacistas divergen en otros puntos.
La Red Financiera Global y el Bloque Imperial-Nacional
El Poder de las finanzas se mueve en redes mundiales que no precisan de los Estados salvo para la coerción de sus poblaciones y para la fuerza militar. La llamaremos Red Financiera Global, que promueve un Imperialismo Global Financiero. Aquí están Wall Street, la City londinense y algunas de las más fuertes plazas financieras mundiales, más, entre otros, la Banca Rotschild, Standard & Poors, con sus piezas clave en la Casa Blanca (el estratega argentino Walter Formento lleva tiempo trabajando sobre esto).

Esta Red se enfrenta a las viejas oligarquías imperiales nacionales, que estaban más vinculadas al capital bancario-productivo, el cual ha ido perdiendo terreno en favor del parasitario-especulativo. Entra también aquí parte del mundo financiero que no logra globalizarse y en conjunto las facciones de las clases dominantes que van perdiendo la carrera capitalista. Al frente de esta facción que va quedando superada están las capas de poder anglo-americanas con anclaje en el Estado imperial clásico. Le daremos el nombre de Bloque Imperial-Nacional. En él se incluyen Warren Buffet, Goldman Sachs, el grupo Rockefeller y el J.P. Morgan (que controla la Esso y la corporación Halliburton), con ejércitos privados como Academi (antiguo Blackwater): son los halcones de Washington. También se vinculan a este Bloque de forma dependiente buena parte de los poderes de la UE, y en especial la Banca franco-alemana-holandesa.
Ambas facciones del Poder Mundial, en las que predominan las élites y los Estados de la Triada (especialmente el Eje Anglosajón), más Canadá y Australia, se enfrentan a los Estados con producción y con recursos energéticos y minerales importantes.

El capital productivo está en China. Los recursos están básicamente en Rusia (Siberia) y en general en el este de Asia (China especialmente). Allí es también donde quedan los últimos grandes reductos del capital productivo (además del de Alemania en Europa). Lo llamaremos Bloque Energético-Productivo.

Sigamos.
En Asia central y occidental (desde Irán hasta Siria), los intereses son contradictorios entre las dos facciones del Poder Mundial. Por eso las profundas disensiones en su seno en torno al Acuerdo con Irán o a la colaboración con Rusia en su lucha contra el fascismo asiático (Daesh, al Qaeda, al-Nusra…). Sin embargo, tanto la Red Financiera Global como el Bloque Imperial-Nacional han estado de acuerdo hasta ahora en crear, financiar, entrenar, organizar y dar cobertura operativa a ese fascismo asiático. El objetivo es destruir cualquier forma de poder estatal capaz de oponerse a su apropiación de recursos energéticos y vías estratégicas de trasporte de los mismos. También posicionarse dominantemente en la zona y debilitar en lo posible, estratégica, económica y energéticamente al Bloque Energético-Productivo.

Esto se ha repetido también en África septentrional (Libia, Somalia, Sudán, y ahora Mali y Nigeria), a través de las franquicias africanas del fascismo asiático. De nuevo el mismo objetivo. De nuevo los mismos resultados: dejar países barbarizados, en manos del fascismo transnacional y de señores de la guerra que no ofrecen obstáculo alguno a una y otra facción del Poder Mundial.
El capitalismo siempre ha echado mano del fascismo o del terrorismo, bien cuando se atasca o bien cuando se ve acorralado. Desde hace cuatro décadas está atascado. En la última década y media se siente además amenazado por el Bloque Energético-Productivo. La utilización de una combinación de ambos de aquellos recursos por unas u otras facciones de Poder Mundial es una constante desde entonces.

La UE en la encrucijada
Donde se cruzan los caminos de la lucha entre ambas facciones (la Red Financiera Global y el Bloque Imperial-Nacional) y entre ellas y el Bloque Energético-Productivo es en la UE. Si Alemania (la UE-alemana) se inclina hacia este último, tenemos una Eurasia prácticamente imbatible. La que fue llamada por el primer estratega moderno internacional, Mackinder, “la Isla Mundo”, añadiendo que quien la dominara, dominaría el orbe.

Pero hoy por hoy Alemania es parte dependiente o subordinada del Bloque Imperial-Nacional (dominado por el Eje Anglosajón). Pero a una u otra facción del Eje Anglosajón (que lidera el mundo desde 1700), aquella posibilidad de un Bloque Energético-Productivo extendido a Europa le produce terror, por lo que ambas están dispuestas a combatirla a todo coste. He aquí el golpe de Estado en Ucrania utilizando esta vez al fascismo europeo (desde entonces en el poder en ese país), para no sólo separar a Rusia de Europa, sino para establecer un foso particular entre Alemania y Rusia. Además, la Red Financiera Global obliga a la UE a emprender sanciones contra Rusia, profundizando aún más en la recesión económica europea. Para aquélla es una labor preventiva debilitar la UE como macro-Estado poderoso: de ahí sus repetidos golpes contra las deudas soberanas y ahora su intento de imponer el TTIP, contribuyendo al hundimiento de las condiciones sociales y laborales en Europa (la Guerra de Clase). El Bloque Energético-Productivo, en cambio, entró en apoyo de la UE, proporcionando tanto liquidez como energía a su economía.
Francia es la báscula de la UE. El gozne entre los países deficitarios y los superavitarios. Su economía real comienza a hundirse y pierde más y más ritmo frente a Alemania. Pero su economía financiero-especulativa es de gran peso en Europa. Es el país por excelencia que representa al “Estado nacional” centralizado y fuerte, el país europeo con más proyección militar-imperialista. Esto hace que Eje