martes, 8 de enero de 2019

CHINA. EL CAPITALISMO CAPITALISMO ES



China

Una economía renqueante y la desigualdad obligan al gobierno a cambiar de prioridades

Lily Kuo
Vientosur
03.01.2019

En 2019, los dirigentes de la segunda economía nacional más grande del mundo se enfrentan a las decisiones políticas más difíciles en muchos años.

Para que le salgan las cuentas, Xu Yuan, de 33 años, tiene que compartir una cama con su mejor amiga en Shanghái, donde trabaja en márketing. Una cortina delimita su mitad de la cama. Todos los días sale del trabajo lo más tarde posible y solo va a casa a dormir. “Ninguna de nosotras es feliz, pero hemos de ser tolerantes”, dice. Liu Xun, de 26 años, editor de vídeos en Pekín, no va al cine, ni se compra ropa nueva, ni queda con amigas. “A decir verdad, pienso que tener novia es demasiado caro”, dice. Hillary Pan, que trabaja en medios de comunicación, dice que ya no come en restaurantes y casi cada día se compra la comida en la tienda 7-Eleven.

La economía china flojea y son personas como Xu, Liu y Pan quienes notan el efecto. Figuran entre los muchos chinos corrientes que han tenido que recortar gastos ahora que la segunda economía nacional más grande del mundo experimenta su peor retroceso desde la crisis financiera mundial de 2008. “La gente ha comenzados a reducir el gasto de dinero porque no prevé que la economía marche bien”, dice Ye Tan, un economista independiente que reside en Shanghái. “Las empresas y las personas recelan de la economía.”

A comienzos de 2019, China se enfrenta no solo a una economía renqueante, sino también a una prolongada guerra comercial con EE UU, una deuda que supone una amenaza para la economía mundial y el sistema financiero chino y una población que reclama una mejor protección del medio ambiente, del trabajo y la salud. Este año, los dirigentes chinos afrontan algunas de las decisiones políticas más difíciles que han tenido que adoptar en años. Los analistas dicen que tendrán que optar entre el impulso del crecimiento mediante las palancas tradicionales del gasto en infraestructuras financiado con deuda, o dolorosas reformas que rebajen el riesgo financiero, pero incrementen la posibilidad del desempleo y, en última instancia, de inestabilidad social.

Oficialmente, la economía china va viento en popa. Se prevé que el crecimiento económico se reduzca al 6,3 % el año que viene, después de alcanzar el 6,6 % en 2018. La economía se expandió un 6,5 % en el tercer trimestre, el de crecimiento