jueves, 20 de agosto de 2009

LO SIENTO MUCHO MAJESTAD: A CADA CERDO LE LLEGA SU SAN MARTIN, QUE LE VAMOS A HACER, SI LA VIDA ES ASÍ.

(Bandera republicana en una casa de Puebla del Rio, Sevilla)

Yo ya le dije que me borrara de la lista de los monárquicos. No por nada, sino porque yo no quiero ser ni monárquico ni súbdito ni nada de eso, y no me lo vaya a tomar por lo personal, que no es eso, Majestad, que usted no sabe lo bien que me cae, por lo chabacanillo que es usted, por la forma de meter la pata donde no debería meterla, por la ordinariez que muestra en algunos casos, por hablar con el muñeco de la Expo 2008 como si fuera una persona, por no entenderle bien en lo que dice cuando se va a ver al Getafe, etc., en fin, por todas esas cosas propias que hace de hombre corriente y moliente, que ya le digo, a mi me cae muy bien.
Pero que ya vale de cachondeo, Majestad, que ya vale hombre, que es que al final me va a cabrear y yo no quiero cabrearme, porque lo que le quiero decir ahora es cosa amigable, amistosa, y tal y tal.
Si mira la foto que encabeza este escrito, amistoso, concurrente y concomitante, y algo sonrosado, no sé si le alcanzará a entender lo que le quiero decir, verá que hay una bandera republicana, equilicuá, republicana de Republica, Majestad.
Pues présteme atención que ahí va el escopetazo de lo que le quería decir: ya tengo bandera republicana (sí, sí, la de la foto, que ya la mangaré cuando me parezca oportuno) y un republicano que soy yo, de manera que para proclamar la República no me hacen falta más que los republicanos, y cuando los tenga, nos tomaremos todos de la manita e iremos cantando el dame la manita Pepe Luis hasta el Palacio de la Zarzuela a decirle, fucchi, fucchi, o sea, en claro castellano: fuera, fuera.
Y por su fortuna no se preocupe, que aquí estoy yo, un amigo, que divido fortuna real por 420 euros y me salen el numero de parados sin prestaciones sociales que tendrían para comer durante un mes.
Y no se me vaya a sulfurar por lo que le acabo de decir, que no es nada, hombre, levante ese ánimo, que mas se perdió en Cuba, que la vida es así, leñe.
Y por supuesto, y esto no se lo digo a cualquiera, para que vea: puede contar con mi furgonetilla para llevarle muebles de la Zarzuela a donde usted me diga, cobrándole algo, eso sí, que el gas oil está un huevo de caro.
Y nada, Majestad, aquí un amigo republicano.
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