domingo, 16 de enero de 2022

La histeria porcina y el Gobierno cínico-ambiental

 

En la polémica desatada sobre las macrogranjas a raíz de las declaraciones del ministro de Consumo, Alberto Garzón, aparecen en disputa dos modelos absolutamente diferentes de desarrollo, de ganadería y de industria agroalimentaria.


La histeria porcina y el Gobierno cínico-ambiental

 

Pedro Costa Morata

El Viejo Topo

16 enero, 2022 




Gracias a la sinceridad del ministro de Consumo, Alberto Garzón, excepcional en la historia del Consejo de Ministros, va elevándose el tono de la polémica sobre la espantosa invasión de nuestros campos por macrogranjas de porcino y ovino. Una polémica que ha sido levantada por las organizaciones civiles ―ecologistas, plataformas populares― ante el silencio de la mayor parte de los partidos, las administraciones y los medios de comunicación. Un debate que pone en solfa un modelo agrario enloquecido por una productividad obsesiva de patente industrialista, que envenena nuestros campos y aguas con una agricultura y una ganadería intensivas, tóxicas e insalubres. Un agro insostenible al que pretende sostener un Gobierno antiecológico, un empresariado codicioso y unos sindicatos agrarios enemigos del campo y de la vida.

Como en la anterior expresión de responsabilidad del ministro de Consumo, cuando el ridículo “escándalo del chuletón”, el Gobierno al que pertenece ha desautorizado sus palabras cediendo a la presión del sector. El Gobierno de Pedro Sánchez somete su pretendida sensibilidad ecológica a los grandes intereses económicos, llevado por la agresividad ambiental que lleva aparejado el actuar siempre por el corto plazo, sin atender a un futuro que, globalmente, se perfila catastrófico. Y así, creó un Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) sin la menor filosofía básica para afrontar ambos objetivos y poniendo al frente del mismo a una burócrata, Teresa Ribera, extraída del mundo de las organizaciones internacionales, bien conocidas por su doblez ambiental. De ahí que consienta esta oleada de granjas masivas e intensivas a sabiendas de que sus exigencias en recursos y la contaminación que producen, van contra los acuíferos en gran medida sobreexplotados y envenenados por los nitratos de origen ganadero; y que se muestre incapaz de reconocer que la agroindustria y las economías de escala en el campo expulsan directa y ferozmente gente del medio rural.

Aunque el MITECO procure no entrar en esta polémica, consintiendo la tropelía mientras trata de disimular unos objetivos falsificados, el otro Ministerio de esta farsa antiecológica, el de Agricultura, es el que se encarga de presentar, y representar, el frente de la algarada y de la necedad, exigiendo al ministro Garzón que renuncie al tratamiento científico, ecológico, sanitario y político del asunto. “Que nadie me toque a mis agricultores y ganaderos”, decía el ministro Luis Planas, un tecnócrata educado en la perniciosa política agraria comunitaria y cómodamente instalado en la filosofía abusiva del sector, cuando estalló la divertida “crisis del solomillo”, asumiendo personalmente la crítica a Garzón.

Se trata de ministros que no quieren afrontar el núcleo ideológico del problema, que no es otro que el liberalismo que profesan (que subyace a un socialismo degradado, estéril y complaciente) es intrínsecamente incompatible con cualquier política ambiental sincera, que pretenda salvaguardar los recursos naturales básicos. Las ministras Portavoz y de Educación también han demostrado ―tratando de aislar las opiniones de Garzón― que la parte socialista del actual Gobierno se ríe de esa sostenibilidad con la que dicen, una y otra vez, sentirse comprometidos ante el país y la comunidad internacional.

Otros destacados socialistas, que también se han sentido ofendidos por las verdades como puños del ministro de Consumo, confirman la banalidad de sus posiciones y la estrechez de su perspectiva: el castellano-manchego García Page, porque parece no haberse enterado de que su propio gobierno autonómico ha decretado una moratoria para las granjas porcinas en su región, reconociendo estar ante un serio desatino; y el aragonés Lambán porque no parece sentirse afectado por la alarmante situación de los acuíferos (sobreexplotados y contaminados) en prácticamente toda la Cuenca del Ebro. La actitud de Garzón ―unas declaraciones al diario británico The Guardian― resulta muy oportuna, también, como secuencia a relacionar con la vergonzante coalición que, en torno al PSOE y constituida por el PP, Ciudadanos y Vox, rechazó hace dos meses la moratoria propuesta por IU-Podemos sobre estas granjas estabuladas, pese a que aludía solamente al caso de los proyectos a ubicar sobre acuíferos sobreexplotados.

De todas formas, la primera reacción contra Garzón ha provenido, de nuevo y con el mismo tono brutal, ignorante e intimidatorio, de varios sindicatos agrarios ―ASAJA y UPA, destacadamente―, que hace años vienen demostrando su desarraigo del campo al que esquilman, su permanente traición a la sabiduría y la prudencia de la cultura campesina y su obsesión por una productividad que ―como saben muy bien― sólo la consiguen machacando el medio ambiente y eludiendo asumir el inmenso coste económico del impacto ecológico que infligen a la naturaleza común; porque cumplir con esa obligación les alejaría radicalmente de cualquier rentabilidad. No parecen captar estas organizaciones (que nada tienen que ver con los sindicatos tradicionales), con su escandalera antiecológica, que son víctimas de la tensión permanente a la que las contradicciones y perversidades de la Política Agraria Común los somete, y son incapaces de reaccionar planteando un modelo agrario radicalmente distinto al que siguen y se les dicta desde Bruselas… No deja de observarse en ellas, con la repetición de su griterío contra las críticas crecientes y bien fundadas hacia su actividad, una cierta alarma lo que, lejos de hacerles recapacitar y velar por su supervivencia, endurece su respuesta, ya que ese mundo sabe muy bien que o intimida a los políticos o sus destrozos ambientales tienen los días contados.

Demasiada consideración vienen teniendo con estas organizaciones los ecologistas, testigos alarmados de la acelerada degradación de suelos y aguas, debido a un antiguo sentimiento de (natural) alianza con los pobladores y defensores del campo y la vida campesina, como referencia en su lucha contra la industrialización salvaje y el ninguneo de la actividad agraria. Porque hace mucho que esos sindicatos no sostienen reivindicación campesina alguna, sino que hacen causa común con las grandes firmas explotadoras y se han reconvertido, sin solución de continuidad, en gremios de intereses agroindustriales de lo más convencional. Desde estas posiciones, con mucho de histeria y de mala conciencia, se muestran impasibles ante la despoblación de la España rural e insensibles a cualquier motivación ambiental, lo que los hace objetivo de duras acusaciones, empezando por la primera y más global, la de ser protagonistas directos de la ruina física y cultural del campo. Ya perdieron su estado de gracia frente al ecologismo cuando empezaron a declararse enemigas implacables de la protección de espacios naturales, demostrando su nulo vínculo con la conservación del territorio y sus recursos, que prefieren explotar a lo salvaje, obteniendo el máximo partido posible y en el más corto plazo.

El caso es que hay que celebrar el empujón que el ministro Garzón da, con su honestidad política, a la insurrección generalizada ya por todo el territorio español, contribuyendo eficazmente al desbloqueo y la popularización de una lucha agria y tenaz, de rechazo y denuncia de las consecuencias de esta alianza de administraciones, organizaciones agrarias y empresas del sector. Una alianza de entes irresponsables que se traduce cada día, a más de una lluvia constante de nuevos proyectos a cuál más osado, en una apremiante una tensión, en primer lugar sobre los ayuntamientos, pero también sobre las Confederaciones Hidrográficas, lo que da lugar a creciente corrupción político-administrativa y a abundantes arbitrariedades en la administración de las aguas públicas.

Sólo una economía enloquecida, que somete al territorio y el medio ambiente a una presión criminal, hace posible que el sector agrario intensivo sea productivo sobre un suelo y unos recursos hídricos tan castigados por procesos emponzoñados y forzado a la declinación de sus cualidades básicas: fertilidad, capacidad de regeneración, fuente de salud pública… Y sólo esta coalición de intereses económicos ciegos, enviciados por la exportación, puede incurrir en la imprudencia ante la más que probable burbuja (eminentemente) porcina en ciernes. Como en otras ocasiones, los sectores directamente beneficiados por su codicia, saben que cuando estalle esa burbuja recibirán, en pago a sus intimidaciones y lamentaciones, exenciones e indemnizaciones, que serán cargadas sobre el erario público de la misma manera que cargan las tropelías ecológicas sobre el medio ambiente común.

Es por todo esto, es decir, por la impasibilidad ambiental de ese frente funesto y patológico, y la temeridad de las prácticas agrarias intensivas, que vienen llenando nuestros campos de una peste múltiple ―contaminación atmosférica, edáfica e hídrica, pestilencia, emisiones de metano y amoniaco, dispersión de purines…― por lo que la ciudadanía más sensible y resistente está en pie de guerra y, por supuesto, anima al ministro Garzón en sus periódicos ejercicios de sinceridad, porque le asiste la razón ecológica y política (ya que, a estas alturas de la película, o la izquierda es auténtica ecoizquierda, o no sirve para resolver nada esencial).

Porque, aunque parezca mentira, hay que recordar a ese conjunto depredador al que venimos señalando que el campo no puede ser sólo producción y negocio, bajo el lema apremiante de la productividad y la competitividad, con el objetivo de exportar, sino que ha de ser, en primer lugar, riqueza renovable, en segundo lugar, sector estratégico de autoabastecimiento y, englobándolo todo, una cultura que no solamente ofrezca un contraste estimulante frente al medio urbano, sino que retenga los valores que necesita la sociedad para hacer frente a la apremiante crisis ecológica.

Fuente: El Salto Diario.

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NOTICIERO RT 16/01/2022 - Toma de rehenes en una sinagoga de Texas duran...

sábado, 15 de enero de 2022

Un programa para una sociedad futura que construiremos en el presente

 

Un programa para una sociedad futura que construiremos en el presente

 

Por Vijay Prashad / KAOSENLARED


En octubre de 2021, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) publicó un informe que apenas recibió atención: el Índice de pobreza multidimensional global 2021, con el notable subtítulo de «Desvelar las disparidades de etnia, casta y género». La «pobreza multidimensional» es una medida de la pobreza mucho más precisa que el umbral de pobreza internacional de 1,90 dólares al día. Examina diez indicadores divididos en tres ejes: salud (nutrición, mortalidad infantil), educación (años de escolarización, asistencia a la escuela) y nivel de vida (combustible para cocinar, instalaciones sanitarias, agua potable, electricidad, vivienda, bienes). El equipo estudió la pobreza multidimensional en 109 países, examinando las condiciones de vida de 5.900 millones de personas. Descubrieron que 1.300 millones —una de cada cinco personas— viven en la pobreza multidimensional. Los detalles de sus vidas son brutales:

  1. Aproximadamente 644 millones, o la mitad de estas personas, son niñas y niños menores de 18 años.
  2. Casi el 85% de ellxs residen en el África subsahariana y el sur de Asia.
  3. Mil millones de ellxs están expuestos a combustibles sólidos para cocinar (lo que genera afecciones respiratorias), a infraestructura sanitaria inadecuada y a viviendas deficientes.
  4. 568 millones de personas carecen de acceso a agua potable adecuada en un trayecto de 30 minutos a pie.
  5. 788 millones de personas multidimensionalmente pobres tienen al menos una persona desnutrida en su hogar.
  6. Casi el 66% de ellas viven en hogares en los que nadie ha completado al menos seis años de escolarización.
  7. 678 millones de personas no tienen acceso a la electricidad.
  8. 550 millones de personas carecen de siete de los ocho bienes identificados en el estudio (una radio, una televisión, un teléfono, un ordenador, un carro para animales, una bicicleta, una motocicleta o un refrigerador). Tampoco poseen un automóvil.

Las cifras absolutas del informe del PNUD son siempre inferiores a las calculadas por otras investigaciones. Tomemos su número de personas sin acceso a la electricidad (678 millones), por ejemplo. Los datos del Banco Mundial muestran que en 2019, el 90% de la población mundial tenía acceso a la electricidad, lo que significa que 1.200 millones de personas no tenían este servicio. Un importante estudio de 2020 demuestra que 3.500 millones de personas carecen de «acceso razonablemente confiable» a la electricidad. Esto es mucho más que las cifras absolutas del informe del PNUD; no obstante, independientemente de las cifras concretas, las tendencias son horribles. Vivimos en un planeta en el que las disparidades son cada vez mayores.

Por primera vez, el PNUD ha centrado su atención en los aspectos más específicos de estas disparidades, poniendo de relieve las jerarquías étnicas, de raza y de casta. Nada es tan miserable como las jerarquías sociales, herencias del pasado que siguen agrediendo fuertemente la dignidad humana. Al examinar los datos de 41 países, el PNUD descubrió que la pobreza multidimensional afecta de forma desproporcionada a quienes se enfrentan a la discriminación social. En India, por ejemplo, las castas y tribus registradas («registradas» porque el gobierno las considera grupos oficialmente definidos) se enfrentan a la peor parte de la terrible pobreza y la discriminación, lo que a su vez agrava su empobrecimiento. Cinco de cada seis personas que luchan contra la pobreza multidimensional pertenecen a castas y tribus registradas. Un estudio de 2010 demostró que, cada año, al menos 63 millones de personas en la India caen por debajo del umbral de la pobreza debido a los gastos de bolsillo en atención sanitaria (eso es dos personas por segundo). Durante la pandemia de COVID-19, estas cifras aumentaron, aunque no ha sido fácil recopilar las estadísticas exactas. En cualquier caso, cinco de cada seis personas que se encuentran en situación de pobreza multidimensional —muchas de ellas pertenecientes a castas y tribus registradas— no tienen ningún acceso a la atención sanitaria y, por tanto, ni siquiera están incluidas en esos datos. Existen en gran medida fuera de los sistemas formales de atención sanitaria, lo que ha sido catastrófico para estas comunidades durante la pandemia.

El año pasado, el secretario general del ALBA-TCP (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos), Sacha Llorenti, pidió al Instituto Tricontinental de Investigación Social y al Instituto Simón Bolívar de Caracas (Venezuela) que iniciáramos un debate internacional para responder a las grandes crisis de nuestro tiempo. Reunimos a veintiséis institutos de investigación de todo el mundo, cuyo trabajo ha culminado ahora en un informe titulado Un plan para salvar el planeta. Este plan se reproduce con una introducción más larga en el dossier 48 (enero de 2022).

Examinamos detenidamente dos tipos de textos: en primer lugar, una serie de planes elaborados por think tanks conservadores y liberales de todo el mundo, desde el Foro Económico Mundial hasta el Consejo para el Capitalismo Inclusivo; en segundo lugar, un conjunto de demandas de sindicatos, partidos políticos de izquierda y movimientos sociales. Nos basamos en estos últimos para comprender mejor las limitaciones de los primeros. Por ejemplo, descubrimos que los textos liberales y conservadores ignoraban el hecho de que durante la pandemia, los bancos centrales —en su mayoría del Norte Global— recaudaron 16 billones de dólares para contener un sistema capitalista que hacía aguas. Aunque hay dinero disponible que podría haberse destinado al bienestar social, se destinó en su mayor parte a apuntalar el sector financiero y la industria. Si el dinero se puede destinar a esos fines, sin duda se puede utilizar para financiar plenamente un sólido sistema de salud pública en todos los países y una transición justa de los combustibles fósiles no renovables a las fuentes de energía renovables, por ejemplo.

El plan abarca doce áreas, desde «la democracia y el orden mundial» hasta «el mundo digital». Para que se hagan una idea del tipo de afirmaciones que se hacen en el documento, aquí están las recomendaciones de la sección sobre educación:

  1. Desmercantilizar la educación, lo que supone fortalecer la educación pública e impedir la privatización de la educación.
  2. Reforzar el papel de las y los docentes en la gestión de las instituciones educativas.
  3. Garantizar que los sectores más desfavorecidos de la sociedad reciban formación para convertirse en docentes.
  4. Reducir las brechas eléctrica y digital.
  5. Construir sistemas de internet de banda ancha de alta velocidad financiados y controlados públicamente.
  6. Garantizar que todas y todos los escolares tengan acceso a todos los elementos del proceso educativo, incluidas las actividades extraescolares.
  7. Desarrollar canales a través de los cuales las y los estudiantes participen en los procesos de toma de decisiones en todas las formas de educación superior.
  8. Transformar la educación en una experiencia para toda la vida, permitiendo a las personas en cada etapa de la vida disfrutar de la práctica del aprendizaje en diversos tipos de instituciones. Esto fomentará el valor de que la educación no es solo para forjar una carrera, sino para construir una sociedad que apoye el desarrollo y crecimiento continuos de la mente y de la comunidad.
  9. Subsidiar la educación superior y los cursos de formación profesional para las y los trabajadores de todas las edades en áreas relacionadas con su ocupación.
  10. Garantizar que la educación, incluida la educación superior, esté disponible para todas las personas en sus respectivos idiomas. Los gobiernos deben asumir la responsabilidad de garantizar la disponibilidad de material educativo en los idiomas hablados en su país mediante traducciones y otros medios.
  11. Establecer institutos educativos especializados en administración que atiendan las necesidades de las cooperativas en los sectores industrial, agrícola y de servicios.

Tina Modotti, El Machete, 1926.

Un plan para salvar el planeta se basa en los principios de la Carta de las Naciones Unidas (1945), el documento con mayor nivel de consenso del mundo (193 Estados miembros de la ONU han firmado este tratado vinculante). Esperamos que lean con atención el plan y el dossier. Han sido elaborados para la discusión y el debate, y son para ser discutidos y elaborados. Si tienen alguna sugerencia o idea, o les gustaría hacernos saber cómo han podido utilizar el plan, escríbannos a plan@thetricontinental.org.

El estudio ha sido un instrumento clave para el crecimiento de la lucha de la clase trabajadora, como demuestra el impacto de los periódicos, revistas y literatura de la clase trabajadora en la expansión de la imaginación popular. En 1928, Tina Modotti fotografió a campesinos revolucionarios mexicanos leyendo El Machete, el periódico de su partido comunista. Modotti, una de las fotógrafas revolucionarias más brillantes, reflejó el sincero compromiso de lxs revolucionarixs mexicanxs, de la izquierda de Weimar y de lxs combatientes de la Guerra Civil española. Los campesinos que leen El Machete y el dirigente campesino de India que lee al poeta comunista turco Nâzim Hikmet en una cabaña durante la gran hambruna de Bengala de 1943, representada en la xilografía de Chittaprosad, sugieren lugares donde esperamos que se discuta el plan. Esperamos que se utilice no solo como una crítica del presente, sino como un programa para una sociedad futura que construiremos en el presente.

Instituto Tricontinental de Investigación Social

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Carta a Leo Jogiches

 

El 15 de enero de 1919 Rosa Luxemburg y Karl Liebknecht caían asesinados en Berlín durante la represión del gobierno socialdemócrata contra los consejos obreros. Rosa, relevante marxista, fue además una luchadora apasionada, tierna y sensible.


Carta a Leo Jogiches

 

Rosa Luxemburg

El Viejo Topo

15 enero, 2022 




París, 5 de abril 1894
Jueves por la noche

Ateneum fue una revista mensual de prestigio publicada en Varsovia y que Rosa utilizó en su tesis de doctorado “El desarrollo industrial de Polonia”, tesis que preparaba durante su estancia en París.

Aquí estoy en casa (o sea en el hotel), sentada a la mesa y tratando de ponerme a trabajar en la proclama. Querido mío: ¡no tengo ganas! La cabeza me duele y me pesa, el barullo y el ruido espantoso de la calle, ¡esta habitación: abominable!… Quiero estar contigo, ¡no puedo más! Piensa, por lo menos dos semanas más, porque este domingo no puedo preparar la conferencia a causa de la proclama; tendré, pues que esperar hasta el otro domingo. Además, la conferencia rusa, después la visita a Lavrov.

Querido, ¿cuándo terminará esto?… comienzo a perder la paciencia, no se trata del trabajo, ¡sino únicamente de ti! ¿Por qué no has venido a buscarme? Si te tuviera conmigo… ningún trabajo me asustaría. Hoy en lo de Adolf, en medio de la conversación y de los preparativos de la conversación y de los preparativos de la proclama, sentí de golpe en el alma tanta fatiga y tanta nostalgia de ti que casi grité en voz alta. Tengo miedo que el antiguo demonio (el de Ginebra y el de Berna) me asalte de pronto el corazón y me conduzca una noche a la estación del Este. Para consolarme imagino el momento en que silbe la locomotora, en que diga hasta pronto a Jadzia [Warski] y a Adolf, en que el tren por fin se mueva: el momento en que vaya a tu encuentro. Ah, Dios mío, me parece que toda la cadena de los Alpes se extiende entre mí y ese instante.

Querido, cuando esté cerca de Zúrich, cuando me estés esperando, cuando por fin descienda del vagón, estarás en la puerta entre la multitud y no podrás venir corriendo hacia mí, ¡pero yo correré a tu encuentro! Pero no nos besaremos en seguida, ni nada, porque eso no haría más que estropearlo todo, porque no expresaría nada de nada. Solamente nos apresuraremos para llegar a casa y nos miraremos y nos sonreiremos. Ya en casa… nos sentaremos en el sofá y nos abrazaremos uno contra el otro… y yo me desharé en lágrimas como ahora.

¡Querido! ya basta, ¡quiero que termine más rápido! No puedo más, mi amor. Por desgracia, temiendo un allanamiento, destruí por lo que pudiera suceder tus cartas y ya no tengo nada para consolarme.

¡Si supieras lo bien que escribes en polaco! ¡Cuando tu mujer proteste, ya verás! Seguramente te enojarás porque en toda la carta no te hable nada de los asuntos.

Para consolarte, agrego algunas palabras sobre ellos. Tu proclama me gusta mucho, salvo algunas palabritas. Si ese alcahuete [delator] está realmente en Zúrich, trata de verlo y de extirparle el maldito nº de La causa, es m. fácil.

¿Me telegrafiará Wlad[yslaw Henrich] los resultados?

Viernes. Recibí el dinero, los libros y las cartas. Trabajo en la proclama. Cuídate y escribe. Envíame las tarifas del Ateneum y los recortes que tenía Janek [Bielecki].

Carta publicada en el libro Rosa Luxemburg, Cartas de amor y revolución.

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jueves, 13 de enero de 2022

Nuevos documentos revelan presiones de Aznar al CNI para imputar el 11M a ETA. [¿Pero no eran empresas de seguridad privada de Mayor Oreja o de sus familiares, dirigente pura raza patria del PP, de la más prístina estirpe del cristianismo de a rogar por Dios, las encargadas de velar por los cargos públicos amenazados por ETA en el País Vasco, cuyos gastos corrían al 50% con dinerales del gobierno vasco y el otro 50% con otros dinerales del gobierno central, según acuerdo del presidente de gobierno de la época, José María Aznar, Josmari para los amigos, y el entonces presidente del gobierno vasco Arzalluz, cuyo Azalluz acuso públicamente a Mayor Oreja de haberse enriquecido mediante la custodia y guarda de los políticos vascos amenazados por ETA, querellándose el sepulcro blanqueado de Mayor Oreja contra Arzalluz por tamaña verdad, querella que perdió, porque Dios que es justo y todo lo ve y todo lo sabe así lo quiso mediante las correspondientes sentencias de los jueces pertinentes que le sirvieron de brazo ejecutor? Y a ver si ahora me va a salir un respondón diciendo que Dios no lo puede todo porque me lo enderezo rápidamente dándole el santo y seña y a ellos la Legión mediante aviso militarmente cifrado (que aquí no te puedes fiar ni de tu padre) a los jefes de VOX de que rojo a la vista para que me le pongan cuarto y mitad de dura querella también por la vía rápida, que no estamos aquí para tontadas, que yo cuando me pongo me pongo. Y lo que me temía, hombre. Pues no resulta que ahora se me ha ido el santo al cielo y no sé que viva gritar. Pero bueno, me da igual. A mí no me achica nadie: ¡¡¡Viva!!!]

 

 Nuevos documentos revelan presiones de Aznar al CNI para imputar el 11M a ETA

 

Rebelion / España

12/01/2022 

Fuentes: Naiz [Foto: Protestas en las sedes del PP por los atentados del 11M (RTVE)]

Un documento que ha hecho público el exministro José Bono confirma que el Gobierno de José María Aznar presionó a los servicios de inteligencia para que mantuvieran la tesis de que ETA había sido la autora de los atentados registrados en Madrid el 11 de marzo de 2004.

José Bono, que fue ministro de Defensa desde abril de 2004 hasta diciembre de 2006 –cuando pasó a ser presidente del Congreso de los Diputados–, ha decidido legar su archivo documental a la Fundación Pablo Iglesias, que lo ha puesto a disposición del público a partir de este lunes.  Uno de esos documentos, que ha difundido la Cadena Ser, es una nota remitida a Bono por Alberto Sáiz, que acababa de ser nombrado director del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) tras las elecciones del 14 de marzo de 2004 que llevaron a La Moncloa a José Luis Rodríguez Zapatero.

En esta nota, que adjuntamos a este artículo, Sáiz hace referencia a los atentados registrados en Madrid el 11 de marzo de aquel año. Más concretamente, se dirige a Bono para confirmarle por escrito, «tal y como me pides», «lo esencial sobre el 11M» que le había comentado su predecesor al frente del CNI, Jorge Dezcallar, al hacer el relevo en el cargo.

«Me pidieron desde Moncloa que dijera que ETA era la autora del atentado y yo lo hice pero con la cautela de añadir ‘con toda probabilidad’», comentó Dezcallar, según relata Sáiz.

El máximo responsable de los servicios de inteligencia cuando ocurrieron los ataques del 11M consideraba que mantener esa tesis «fue un error» y, aludiendo al Gobierno de José María Aznar, añadió que «ellos lo alargaron hasta el día de las elecciones, cuando ya tenían en su poder la furgoneta, la cinta del Corán y habían detenido a tres árabes».

Dezcallar se refería a las pruebas y detenciones que habían practicado ya las fuerzas y cuerpos de seguridad que echaban por tierra la tesis de la autoría de ETA. Una información que, según dijo a Sáiz, al CNI le fue llegando «con retraso».

Confirma el relato que hizo Dezcallar en 2015

Dezcallar fue el primer civil en dirigir el Centro Superior de Información de la Defensa (Cesid, que durante su mandato pasó a denoninarse CNI) y fue desginado para el cargo en 2001 por el entonces presidente español, José María Aznar.

En una entrevista publicada por ‘El Periódico’ en octubre de 2015, el propio Dezcallar ya apuntó en la misma dirección que se recoge en la nota difundida ahora por Bono: «Aznar me pidió desmentir que el CNI no seguía la pista de ETA».

No obstante, asumió que, aunque su «instinto» le decía que se trataba de «un ataque islamista», en su primera conversación telefónica con Aznar le comentó: «Presidente, creo que es ETA». En la segunda, aquel 11 de marzo, fue menos claro: ««No me preguntes porque la investigación la lleva la Policía y estoy fuera de juego». Y en la tercera expresó su cambio de opinión: «Este asunto huele a islamista que apesta».

En esta entrevista, Dezcallar aseguró que entre el 11 y el 16 de marzo no fue convocado a ninguna reunión. No obstante, precisó que logró que el ministro de Interior, Ángel Acebes, le recibiera el sábado día 13, a las cuatro de la tarde, y que este no le contó nada de las detenciones de los presuntos yihadistas.

Y completó el relato de aquellas horas previas a la jornada electoral explicando que, cuando llegó a su despacho, el portavoz de la Moncloa, Alfredo Timermans, le dijo que Aznar quería que saliera en TVE para desmentir a la SER, que para entonces había informado de que el CNI había abandonado la pista de ETA. Dezcallar se negó, hizo «un comunicado que no gustó a nadie» y por la noche tuvo «una tensa charla con Aznar».

Nota del director de CNI sobre el 11 M

Fuente: https://www.naiz.eus/es/info/noticia/20220110/nuevos-documentos-revelan-presiones-de-aznar-al-cni-para-imputar-el-11m-a-eta

 

 

La subida de los precios de las materias primas. Una visión marxista de la cuestión.

 

La subida de los precios de las materias primas. Una visión marxista de la cuestión.

 

DIARIO OCTUBRE / enero 13, 2022

 


Kike Parra.— La escalada generalizada de precios, y en concreto de las materias primas y la energía en el mundo, (la madera un 120 %, la piedra más de un 60 %, el cobre aproximadamente 60 %, el PVC y otros materiales plásticos un 47 %, el aluminio un 41 %, etc..) está poniendo en jaque la recuperación económica sobre la que la burguesía había puesto todas sus esperanzas post-pandémicas

Lamentablemente la situación sanitaria aún no se ha solventado, sino todo lo contrario y la “recuperación”, está mostrando nuevos escollos que la economía vulgar, tal y como Marx la acuñó, no ha sido capaz de prever, y ni tan siquiera de explicar correctamente.

Las corrientes económicas hegemónicas, monetaristas y keynesianas concluyen a posteriori que la crisis energética, los problemas en la cadena de suministro y el aumento de la demanda, gracias al ahorro acumulado, han tensionado las leyes de la oferta y la demanda y que la escasez relativa de las materias primas ha alzado los precios y como consecuencia, también los productos de consumo, para cuya fabricación son extraídos de la madre naturaleza.

La explicación, pareciera correcta, pero incurre en errores de base, y sobre todo, es incapaz de prever el futuro inmediato.

La superioridad analítica del marxismo nos da una explicación más cierta a la subida de los precios.

Autores como G. Carchedi y Michael Roberts, tomando como base la teoría del valor, proponen una teoría marxista de la inflación y sitúan entre otros factores, que los precios suben o bajan en relación a la masa de valor (capital variable y del plusvalor), es decir; tanto de los salarios como de las ganancias empresariales, algo que crece muy lentamente desde los años 80. Desde entonces, se viene produciendo un incremento modesto de los precios gracias a la implementación de políticas monetarias, incrementando su oferta.

La consecuencia de la baja rentabilidad ha sido que las inversiones empresariales se han ido marchando hacia posiciones especulativas en lugar de la esfera productiva. Ya no salen a cuenta las cada vez más altas inversiones en comparación con lo que se recoge.

Y es aquí, en la falta de oferta donde está el actual problema de la subida de precios y no en el incremento de la demanda, cosa difícil de entender ante una clase obrera empobrecida que debe esforzarse en la compra de alimentos y electricidad encarecidos.

Marx señalaría que el tiempo de trabajo social necesario en la producción de materias primas, tras la reanudación productiva, después del parón por la pandemia, es inferior al requerido y que por lo tanto, los precios suben, distorsionando así, temporalmente, la ley del valor-trabajo. (Algo que la economía “oficial” formula como la ley de la oferta y la demanda)

Volviendo a tirar de marxismo, esta situación de subidas y altos precios, se alargará hasta que los capitales fluyan, atraídos por la alta rentabilidad temporal, hacia la extracción y fabricación de materias primas, llegando a la perecuación de los beneficios. Esto va a tardar un tiempo, por lo que los precios seguirán subiendo.

La escasez de determinados productos, sobre todo los relacionados con la energía, el cambio hacia las renovables y el abandono de las “energías clásicas”, las reservas estratégicas de los países productores ante los conflictos generados por las pugnas interimperialistas, también están incidiendo sobre el incremento de precios.

Los expertos hablan de un posible periodo de estancamiento a la vez que inflacionario (estanflación) y las medidas que se pueden poner en marcha, (políticas sobre los intereses) junto con el nivel de gasto, puede llevarnos en un futuro próximo a una nueva crisis del sector financiero y por lógica a una agudización de la crisis estructural del capitalismo.

Son las contradicciones insalvables del capitalismo que se exacerban con el paso del tiempo.

FUENTE: unidadylucha.es

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Eveline

 

Tal día como hoy en 1941 moría en Zúrich el gran escritor irlandés James Joyce. Uno de los principales artífices de la profunda renovación de las técnicas narrativas a inicios del s. XX, lo recordamos con este cuento incluido en Dublineses.


Eveline

James Joyce

El Viejo Topo

13 enero, 2022 

 


Sentada ante la ventana, miraba cómo la noche invadía la avenida. Su cabeza se apoyaba contra las cortinas de la ventana, y tenía en la nariz el olor de la polvorienta cretona. Estaba cansada.

Pasaba poca gente: el hombre de la última casa pasó rumbo a su hogar, oyó el repiqueteo de sus pasos en el pavimento de hormigón y luego los oyó crujir sobre el sendero de grava que se extendía frente a las nuevas casas rojas. Antes había allí un campo, en el que ellos acostumbraban jugar con otros niños. Después, un hombre de Belfast compró el campo y construyó casas en él: casas de ladrillos brillantes y techos relucientes, y no pequeñas y oscuras como las otras. Los niños de la avenida solían jugar juntos en aquel campo; los Devine, los Water, los Dunn, el pequeño lisiado Keogh, ella, sus hermanos y hermanas. Sin embargo, Ernest jamás jugaba: era demasiado grande. Su padre solía echarlos del campo con su bastón de ciruelo silvestre; pero por lo general el pequeño Keogh era quien montaba guardia y avisaba cuando el padre se acercaba. Pese a todo, parecían haber sido bastante felices en aquella época. Su padre no era tan malo entonces, y, además, su madre vivía. Hacía mucho tiempo de aquello. Ella, sus hermanos y hermanas se habían transformado en adultos; la madre había muerto. Tizzie Dunn había muerto también, y los Water regresaron a Inglaterra. Todo cambia. Ahora ella se aprestaba a irse también, a dejar su hogar.

¡Su hogar! Miró a su alrededor, repasando todos los objetos familiares que durante tantos años había limpiado de polvo una vez por semana, mientras se preguntaba de dónde provendría tanto polvo. Tal vez no volvería a ver todos aquellos objetos familiares, de los cuales jamás hubiera supuesto verse separada. Y sin embargo, en todos aquellos años, nunca había averiguado el nombre del sacerdote cuya foto amarillenta colgaba de la pared, sobre el viejo armonio roto, y junto al grabado en colores de las promesas hechas a la beata Margaret Mary Alacoque. El sacerdote había sido compañero de colegio de su padre. Cada vez que éste mostraba la fotografía a su visitante, agregaba de paso:

-En la actualidad está en Melbourne.

Ella había consentido en partir, en dejar su hogar. ¿Era prudente? Trató de sopesar todas las implicaciones de la pregunta. De una u otra forma, en su hogar tenía techo y comida, y la gente a quien había conocido durante toda su existencia. Por supuesto que tenía que trabajar mucho, tanto en la casa como en su empleo. ¿Qué dirían de ella en la tienda, cuando supieran que se había ido con un hombre? Pensarían tal vez que era una tonta, y su lugar sería cubierto por medio de un anuncio. La señorita Gavan se alegraría. Siempre le había tenido un poco de tirria y lo había demostrado en especial cuando alguien escuchaba.

-Señorita Hill, ¿no ve que estas damas están esperando?

-Muéstrese despierta, señorita Hill, por favor.

No lloraría mucho por tener que dejar la tienda.

Pero en su nuevo hogar, en un país lejano y desconocido, no sería así. Luego se casaría; ella, Eveline. Entonces la gente la miraría con respeto. No sería tratada como lo había sido su madre. Aún ahora, y aunque ya tenía más de 19 años, a veces se sentía en peligro ante la violencia de su padre. Ella sabía que eso era lo que le había producido palpitaciones. Mientras fueron niños, su padre nunca la maltrató, como acostumbraba a hacerlo con Harry y Ernest, porque era una niña; pero después había comenzado a amenazarla y a decir que se ocupaba de ella sólo por el recuerdo de su madre. Y en el presente ella no tenía quién la protegiera: Ernest había muerto, y Harry, que se dedicaba a decorar iglesias, estaba casi siempre en algún punto distante del país. Además, las invariables disputas por dinero de los sábados por la noche comenzaban a fastidiarla sobre manera. Ella siempre aportaba todas sus entradas -siete chelines- y Harry enviaba sin falta lo que podía; el problema era obtener algo de su padre. Éste la acusaba de malgastar el dinero, decía que no tenía cabeza y que no le daría el dinero que había ganado con dificultad para que ella lo tirara por las calles; y muchas otras cosas, porque generalmente él se portaba muy mal los sábados por la noche. Terminaba por darle el dinero y preguntarle si no pensaba hacer las compras para el almuerzo del domingo. Entonces ella debía salir corriendo para hacer las compras, mientras sujetaba con fuerza su bolso negro abriéndose paso entre la multitud, para luego regresar a casa tarde y agobiada bajo su carga de provisiones. Le había dado mucho trabajo atender la casa y hacer que los dos niños que habían sido dejados a su cuidado fueran a la escuela regularmente y comieran con la misma regularidad. Era un trabajo pesado -una vida dura-, pero ahora que estaba a punto de partir no le parecía ésa una vida del todo indeseable.

Iba a ensayar otra vida; Frank era muy bueno; viril y generoso. Ella se iría con él en el barco de la noche, para ser su mujer y para vivir juntos en Buenos Aires, donde él tenía un hogar que aguardaba. Recordaba muy bien la primera vez que lo había visto; había alquilado una habitación en una casa de la calle principal; y ella solía hacer frecuentes visitas a la familia que vivía allí. Parecía que hubieran transcurrido sólo pocas semanas. Él estaba en la puerta de la verja, con su gorra de visera echada sobre la nuca, y el pelo le caía sobre el rostro bronceado. Así se conocieron. Él acostumbraba encontrarla a la salida de la tienda todas las tardes, y la acompañaba hasta su casa. La llevó a ver La Niña Bohemia, y ella se sintió endiosada al sentarse junto a él en las butacas más caras del teatro. Él tenía gran afición por la música y cantaba bastante bien. La gente sabía que estaban en relaciones y, cuando él cantaba la canción de la muchacha que ama a un marino, ella se sentía siempre agradablemente confusa. Él, en broma, la llamaba “Poppens” (amapola). Al principio, para ella resultó emocionante tener un amigo, y luego él comenzó a gustarle. Conocía relatos de países distantes. había comenzado como grumete por una libra mensual en un barco de la Altan Lines que iba al Canadá. Le nombró los barcos en los que había trabajado y enumeró las diversas compañías. Había navegado a través del estrecho de Magallanes, y relató anécdotas de los terribles indios patagones; tuvo suerte en Buenos Aires, dijo, y sólo había vuelto a su patria para pasar las vacaciones. Naturalmente, el padre de ella se enteró, y le prohibió, terminantemente, continuar tales relaciones.

-Conozco a esos marineros… -dijo.

Un día, su padre discutió con Frank, y después de eso ella tuvo que encontrarse en secreto con su enamorado.

La tarde se oscurecía en la avenida. La blancura de las dos cartas que tenía sobre el regazo se iba desvaneciendo. Una de las cartas era para Harry. Su padre había envejecido últimamente, según había notado; la extrañaría. A veces se portaba muy bien. No hacía mucho, una vez que ella debió permanecer en cama durante un día, él le había leído en voz alta una historia de fantasmas y le había preparado tostadas sobre el fuego. Otro día, cuando su madre aún vivía, fueron a merendar a la colina de Howth. Recordaba a su padre poniéndose el sombrero de la madre para hacer reír a los niños.

El tiempo transcurría, pero ella continuaba sentada junto a la ventana con la cabeza apoyada en la cortina, aspirando el olor de la polvorienta cretona. Lejos, en la avenida, podía oír un organillo callejero. Conocía la melodía. Era extraño que justo esa noche volviera para recordarle la promesa hecha a su madre: la de atender la casa mientras pudiera. Recordó la última noche de enfermedad de su madre; estaba en el cerrado y oscuro cuarto situado del otro lado del vestíbulo, y había oído afuera una melancólica canción italiana. Dieron al organillo seis peniques para que se alejara. Recordó la exclamación de su padre, cuando volvió al cuarto de la enferma.

-¡Malditos italianos! ¡Ni siquiera aquí nos dejan en paz!

Mientras meditaba, la lastimosa visión de la vida de su madre trazaba una huella en la esencia misma de su propio ser; aquella vida de sacrificios intrascendentes que desembocó en la locura final. Se estremeció mientras oía otra vez la voz de su madre repitiendo una y otra vez, con estúpida insistencia, las voces irlandesas:

-¡Derevaun Seraun! ¡Derevaun Seraun!

Se puso de pie con súbito impulso de terror. ¡Escapar, debía escapar! Frank la salvaría. Él le daría vida, tal vez amor también. Pero deseaba vivir. ¿Por qué había de ser desgraciada? Tenía derecho a ser feliz. Frank la tomaría en sus brazos, la estrecharía en sus brazos. La salvaría.

***

Estaba en medio de la movediza multitud, en el muelle del North Wall. Él la tenía de la mano, y ella sabía que él le hablaba, que le decía con insistencia algo acerca del pasaje. El muelle estaba lleno de soldados con mochilas pardas. A través de las abiertas puertas de los galpones, entrevió la masa negra del barco, inmóvil junto al muelle y con los ojos de buey iluminados. No respondió. Sentía sus mejillas pálidas y frías y, desde un abismo de angustia, rogaba a Dios que la guiara, que le señalara su deber. El barco lanzó una larga pitada fúnebre en la niebla. Si se iba, mañana estaría en el mar, con Frank, rumbo a Buenos Aires. Sus pasajes habían sido reservados. ¿Podía volverse atrás, después de todo lo que Frank había hecho por ella? La angustia le produjo náuseas, y siguió moviendo los labios en silenciosa y ferviente plegaria. Sonó una campana, que le estremeció el corazón. Sintió que él la tomaba de la mano.

-¡Ven!

Todos los mares del mundo se agitaron alrededor de su corazón. Él la conducía hacia ellos, la ahogaría. Se tomó con ambas manos de la verja de hierro.

-¡Ven!

¡No! ¡No! ¡No! Imposible. Sus manos se aferraron al hierro, frenéticamente. Desde el medio de los mares que agitaban su corazón, lanzó un grito de angustia.

-¡Eveline! ¡Evy!

Él se precipitó detrás de la barrera y le gritó que lo siguiera. La gente le chilló para que él continuara caminando, pero Frank seguía llamándola. Ella volvió su pálida cara hacia él, pasiva, como animal desamparado. Sus ojos no le dieron ningún signo de amor, ni de adiós, ni de reconocimiento.

Este cuento es uno de los quince relatos de James Joyce que forman parte de su libro Dublineses, escrito en 1906 y que no consiguió  editor para su publicación hasta 1914.

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Enviado de Putin en USA deja estupefacto a Biden!!