viernes, 31 de diciembre de 2021
¿Alguien vio venir a ómicron? Sí, de hecho, muchos [¿Alguien se está planteando aquí, allá, acullá, en maracullá, y en verde que te quiero verde, si los gobiernos y la leal oposición (que lo de la lealtad no se lo discute nadie. solo que habría que saber sin son leales a sus bolsillos, estómagos, amos nacionales o internacionales y propia y miserable pelleja) han priorizado entre asegurar el enriquecimiento de unos pocuelos criminales del gran capital o la vida de las personas? Que no se me vaya a enfadar nadie, incluido el señor de Facebook, que es una pregunta aséptica, inocentuela, apolítica, y centrípeta según se sale a la izquierda]
¿Alguien vio venir a ómicron?
Sí, de hecho, muchos
Por Amy Goodman - Denis Moynihan
Rebelion
25/12/2021
Fuentes: Democracy
Now!
“Nadie veía
venir esto. Nadie en todo el mundo. ¿Quién lo vio venir?”. El presidente Joe
Biden utilizó estas palabras para referirse a la irrupción de la variante
ómicron del Covid-19 en una entrevista concedida el miércoles a la cadena de
noticias ABC. De hecho, mucha gente la vio venir.
Especialistas
de la salud y activistas de todo el mundo han estado advirtiendo durante más de
un año que mientras gran parte de la población mundial permanezca sin
vacunarse, es seguro que variantes más agresivas del virus persistan y se
desarrollen.
Mientras
comenzamos a transitar el tercer año de la pandemia, ya se cuentan más de 277
millones de casos y 5,4 millones de muertes en todo el mundo. La variante
ómicron se está propagando a una velocidad sin precedentes. Incluso las
personas completamente vacunadas y con dosis de refuerzo se están contagiando.
Aun así, la vacunación sigue siendo la mejor forma de evitar caer gravemente
enfermos o morir a causa de la COVID-19. Sin embargo, las vacunas siguen
fuera del alcance de gran parte de la población mundial. Muchas de las vacunas
y tratamientos efectivos se desarrollaron gracias al dinero de los impuestos
que pagan los contribuyentes, al trabajo de científicos de instituciones de
salud pública y a otros recursos públicos. No obstante, las corporaciones
farmacéuticas sacan un rédito exorbitante por la venta de estos productos
fundamentales para salvar vidas y retienen las fórmulas de las vacunas mientras
millones continúan enfermándose y muriendo. La codicia no debería determinar el
curso de esta pandemia.
“Ninguna
empresa, por muy poderosa que sea, debería poder dictar quién vive y quién
muere, o ejercer una influencia tan grande que determine si la economía mundial
prospera o se paraliza. Pero Moderna está haciendo precisamente eso”, afirmó
Diana Kearney, asesora legal y de defensa de los accionistas de la organización
Oxfam America. Kearney hizo estas afirmaciones en un comunicado que acompaña la
demanda que presentó Oxfam esta semana ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados
Unidos, SEC, por sus siglas en inglés. El argumento central de la demanda
presentada por Oxfam ante la SEC es una disputa que existe entre
Moderna y los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos. En julio,
Moderna presentó una solicitud de patente para la vacuna contra la Covid-19 que
solo menciona a los científicos que trabajan para la empresa, pero los
Institutos Nacionales de Salud alegan que tres de sus propios científicos —John
Mascola, Barney Graham y Kizzmekia Corbett—, financiados con fondos públicos,
desempeñaron un papel clave en el descubrimiento de la vacuna. Si el Gobierno
de Estados Unidos logra demostrar que tiene derechos sobre la patente, Moderna
perdería cierto control sobre cómo se fabrica y distribuye la vacuna.
Oxfam compró acciones
de Moderna y, por lo tanto, tiene derechos de accionista. Como empresa que
cotiza en bolsa, Moderna debe presentar documentos exhaustivos a
la SEC e informar a sus inversores y a la población sobre las
finanzas de la empresa, además de explicar los riesgos a los que se enfrenta.
En su demanda, Oxfam alega que Moderna ha estado mintiendo sobre la gravedad
del conflicto de patentes que tiene con los Institutos Nacionales de Salud y el
Departamento de Justicia de Estados Unidos, y está ocultando un proceso legal
pendiente que podría causar una caída significativa en el precio de sus
acciones.
El uso
estratégico del derecho bursátil por parte de Oxfam es parte de una estrategia
más amplia para lograr la equidad en el acceso a las vacunas. Se trata de la
Alianza Vacunas para el Pueblo, una coalición mundial que reclama que el
desarrollo de las vacunas contra la COVID-19 sea considerado como un bien
común, y que estas sean distribuidas de manera justa a todos, en todas partes y
de forma gratuita. Achal Prabhala, coordinador de AccessIBSA, una organización
que promueve el acceso a medicamentos en India, Brasil y Sudáfrica, es uno de
los referentes clave de la campaña.
En conversación
con Democracy Now!, Prabhala expresó: “A menos que algo cambie drásticamente en
el suministro de vacunas, estamos condenados a repetir estos terribles ciclos
de olas, contagios e incertidumbre”. Prabhala es coautor de un reciente informe
de AccessIBSA y Médicos sin Fronteras, donde se precisa que existen más de 120
fabricantes en Asia, África y América Latina con los requisitos técnicos y los
estándares de calidad necesarios para fabricar una vacuna de ARNm.
Al respecto,
Prabhala explicó: “Si la tecnología de ARNm que Pfizer, BioNTech y Moderna han
desarrollado e implementado… se compartiera con cierto número de estas 120
empresas, podríamos vacunar al mundo en aproximadamente seis meses. No es
teórico. De hecho, se basa en un modelo de asociación que empresas como Moderna
tienen con fabricantes muy similares, excepto que están ubicados en España en
lugar de Bangladesh, Senegal o Túnez”.
Según los datos
más recientes de la Organización Mundial de la Salud, más de dos tercios de las
personas en países de altos ingresos han recibido al menos una dosis de la
vacuna contra la COVID-19, mientras que en los países de bajos ingresos,
menos de una décima parte de la población ha recibido una dosis. Todavía hay
países, principalmente en África, donde la tasa de vacunación es igual o menor
al uno por ciento.
Prabhala
afirmó: “[El levantamiento de las restricciones de las patentes] reduce el
dominio de Moderna, Pfizer y BioNTech sobre estas vacunas y socava las
exorbitantes decenas de miles de millones de dólares de ganancias e ingresos
que pueden obtener vendiéndoles las vacunas a los países pobres en los próximos
años, una vez que hayan terminado con los países ricos”. Achal ofrece una
solución: “El presidente Biden puede llevar a Moderna a la Casa Blanca, sentar
a sus ejecutivos a la mesa, decirles que tenemos leyes que pueden obligarlos a
hacer lo que les pedimos que hagan, pero que preferimos que simplemente lo
hagan, encontrarle la vuelta al acuerdo y luego dar por cerrado el asunto y
atribuirse el mérito de vacunar al mundo”.
Vacunar al
mundo es la forma de salir de esta pandemia. Nadie estará a salvo hasta que
todos estemos a salvo.
© 2021 Amy
Goodman
Traducción al
español de la columna
original en inglés. Edición: Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org
Amy Goodman es la
conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite
diariamente en más de 800 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de
450 en español. Es co-autora del libro “Los que luchan contra el sistema:
Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos”, editado por Le
Monde Diplomatique Cono Sur.
Fuente: https://www.democracynow.org/es/2021/12/24/alguien_vio_venir_a_omicron_si
jueves, 30 de diciembre de 2021
La teoría queer y el anarquismo
El
movimiento queer tiene mucho que ver con el llamado post-anarquismo. Comparten
presupuestos importantes, como la posibilidad de vivir sin una autoridad
inmutable y sin relaciones de dominación.
La teoría queer y el anarquismo
El Viejo Topo
30 diciembre, 2021
Con este
artículo, repasamos someramente lo que ha supuesto en los últimos 30 años la
teoría queer, con su permanente crítica de la construcción de una identidad
sexual ajustada a lo que se considera normalidad social, ya que considera que
en ella intervienen factores muy complejos a tener en en cuenta, y su innegable
vínculo con un anarquismo siempre propiciador de que las minorías posean sus
propios mecanismos de expresión
El término
queer viene a significar en inglés «raro» o «extraño», pero que también se
utiliza para referirse de modo despectivo a alguien diferente («maricón» si se
refiere a alguien gay, pero puede usarse para alguien simplemente con una conducta
que se considera fuera de lo normal). La teoría queer, que tiene mucho
que ver con la posmodernidad, considera que las identidades sexuales son en
realidad construcciones sociales, por lo que no puede hablarse de que se
encuentren instaladas en la naturaleza humana; se rechazan entonces las
categorías universales e inamovibles (hombre, mujer, heterosexual, homosexual,
transexual…), ya que parten de considerar lo heterosexual como lo aceptable y
todo lo demás como anómalo. Por lo tanto, la teoría queer parte de cuestionar
una sexualidad dominante que observa la realidad en términos duales enfrentados
(hombre/mujer, heterosexual/homosexual…), propiciando mecanismos reguladores de
lo que considera normal (lo heteronormativo) e ignorando la complejidad de los
factores que intervienen en la construcción de la identidad sexual, donde lo
político es también importante. En cualquier caso, la teoría queer
recoge diversas interpretaciones de una sexualidad que observa como diversa,
por lo que es importante comprender su complejidad; se trata, tanto de una
crítica radical de la cultura imperante, pero también todo un movimiento social
reivindicativo y emancipatorio, que se inicia en la década de los 80 del siglo
XX. Hay así una doble vertiente: la teórica y la activista. Es importante que
se comprenda la teoría queer como rabiosamente posmoderna, ya que realiza una
permanente crítica a todo lo quiere entenderse como natural e inamovible.
Como hemos dicho, el término queer tiene en el lenguaje un uso peyorativo, estigmatizador
y excluyente; el componente social tenía una gran importancia, ya que las
personas que no se ajustaban a los cánones de la burguesía eran los más
perjudicados e incluso aquellos homosexuales que adquirían cierto estatus se
convertían en parte del engranaje del sistema para discriminar a otros
(lesbianas, transexuales, negros…). Es más, hay quien considera que la
teoría queer nace precisamente contra esa especie de «identidad gay» cada vez
más extendida, que buscaba la respetabilidad y la normalización con valores
obviamente conservadores como es la institución del matrimonio. Así, puede
considerarse que el movimiento queer nace como respuesta a una doble exclusión:
la que llevó a cabo la predominante en la sociedad, la normalizadora de lo
heterosexual, pero también la que practicó una llamada «identidad gay», que
igualmente se estaba imponiendo, contra aquellos movimientos radicales y
antisistema que ponían en peligro su propia integración y legitimación dentro
de la sociedad.
De esta manera,
el concepto queer se despojó de toda connotación despectiva y adquirió su
propio discurso reivindicativo propiciador de la diversidad. Como no podía ser
de otra manera, encontramos a un anarquista como uno de los
responsables de que el término queer adquiera unos tintes subversivos y
reivindicativos dando la vuelta al significado tradicional de ‘raro’,
‘extraño’ o ‘sospechoso’; se trata de Paul Goodman y su obra de 1969 The
Politics of Being Queer. El movimiento queer tiene mucho que ver con el
anarquismo, siempre preocupado por el reconocimiento de las minorías, excluidos
a nivel económico y social, pero también con la dificultad para dotarse de sus
propios mecanismos de identidad con el fin de expresarse activamente. Al igual
que en las ideas anarquistas, en las teoría queer se propicia permanentemente
la crítica, no se da nada por sentado ni se pretenden verdades
definitivas; la identidad no es algo dado para siempre, algo estático,
sino que se encuentra en constante movimiento. Recapitulando, la teoría
queer considera que las categorías sexuales no son estables ni pueden
unificarse fácilmente, piensa que la identidad sexual puede encontrarse en
permanente cambio, ya que depende de circunstancias sociales muy concretas (se
encuentra, por así decirlo, en constante construcción), y que los criterios
para establecer las categorías sexuales deben ser cuestionados y refutados.
El vínculo
entre lo queer y lo ácrata es obvio, ya que comparten presupuestos importantes
como es la posibilidad de vivir sin una autoridad inmutable y sin relaciones de
dominación. Si hay quien ha considerado que la reflexión queer ha puesto
excesivo énfasis en la identidad personal y en el individualismo, ignorando
algunas injusticias sociales, tal reproche no puede hacérsele al anarquismo
cuyo objetivo es siempre la emancipación colectiva, aunque teniendo en cuenta
siempre la libertad individual (pero no es simplemente «una forma radical de
individualismo», tal y como sostienen algunos de sus críticos, algo que
demuestra una notable ignorancia). El anarquismo, precisamente, trata
de tener en cuenta todas las formas de discriminación, por lo que puede aportar
a la teoría queer una ampliación de lo que se consideran excluidos sociales y
una notable comprensión de lo que son las injusticias sociales de diverso tipo.
Aunque no somos amigos de colocar prefijos y epítetos al anarquismo, sí hay que
aceptar que la teoría queer tiene mucho que ver con el llamado posanarquismo.
Los problemas que pueden surgir con la teoría queer, que recordemos nace
asumiendo los presupuestos de la modernidad, son los propios de quien establece
una separación radical entre anarquismo clásico y posanarquismo. Entre esas
premisas ya inaceptables para la posmodernidad se encuentra la imposibilidad de
establecer categorías universales, entre las que se encontraría también una
teoría ética, algo precisamente objeto de crítica contra lo queer por parte de
algunos autores. Aceptando esta permanente crítica a establecer un modo de
comportarse universal, válido para todos los seres humanos del planeta, sí hay
que conocer y validar el rico corpus anarquista para establecer relaciones
sociales solidarias y cooperativas; tal vez, pueda verse como paradigmas
locales con aspiraciones de ser universales, sin que intervenga mecanismo
autoritario alguno. Eso es, también, anarquismo.
Texto publicado en el blog del autor Reflexiones desde Anarres.
*++
Se destinan recursos a la militarización en un contexto que requiere respuestas sanitarias, humanitarias y medioambientales. [Ahora que tenemos tiempo vamos a contar mentiras: la riqueza la crea el capital –¡Chúpense esa! No me negarán que las sé echar gordas y redondas. Quietos paraos, que va otra: las guerras las crea, prepara y organiza el trabajador para beneficio propio jodiendo al sunsum corda y matando al primero que se menee si preciso fuera o fuese. Y esta qué, con su tintintin y todo-.Pues, eso, como les venía diciendo que los trabajadores españoles –obsérvese que para nada he mencionado al Rey ni nadie de su familia, porque yo lo único que he dicho ha sido “trabajadores”, así que no empecemos ya jodiendo la marrana y mezclando una cosa con otra- produjeron en España y en el año pasado (PIB) una riqueza valorada en 16.121.948 millones de leandrines -1 leandrín = 1.000.000 de euros- de los cuales pagaron los trabajadores españoles a la OTAN para la guerra, bocadillos de calamares, bombas de pie, bombas de mano y tal (siempre que tal explote) el 1,5% del PIB, esto es, la cantidad introspectiva mareante y achicharrante de 16.829 millones de leandrines -igual, igual que antes, 1 leandrín = 1.000.000 de euros. Entienda el lector que estamos hablando de la seguridad preta del Estado en plan peliagudo secreto oficial, lo que nos lleva a tener que hablar en clave, enmascarando así muy hábilmente el valor euro con el factor leandrín para que el enemigo no se entere de la misa la mitad, no sea qué, porque es que oiganme, del enemigo no te puedes fiar. De esos sustituyentes políticos que dicen ser los representantes de la representación democrática del toco mocho, ni un pelo. No te puedes fiar ni un pelo. Lo que yo les diga, que en esto del espionaje y del tuli parlamento cifrado yo sé lo que me digo-. Y llegados a este punto huelga decirlo (pero yo lo voy a decir de todos modos, porque una huelga es una huelga. Y una huelga general con dirección política para acabar con el cachondeo de los cachondeos dejando la riqueza en manos de quienes crean la riqueza –los trabajadores-, ¡peazo huelga, tío!- que todo esto que vengo diciendo es un Cuento, y si quieren más seña, un Cuento de Navidad. ¿Se van enterando ya por qué el Ratoncito Pérez que es el protagonista de este Cuento se hacen cada vez más rico sin trabajar al tiempo que los trabajadores, que trabajan hoy más que ayer pero menos que mañana se hacen cada vez más pobres y viven cada ver peor y lo que te tengo que rondar Morena?]
Se
destinan recursos a la militarización en un contexto que requiere respuestas
sanitarias, humanitarias y medioambientales
Kaosenlared /Estado Español / Por admin
El Estado español
continúa destinando recursos a la militarización en un contexto en el que la
seguridad requiere respuestas sanitarias, humanitarias y medioambientales
- Un nuevo informe
del Centre Delàs d’Estudis per la Pau analiza los niveles de
militarización de los ámbitos político, humanitario, educativo y de
distintos territorios del Estado español.
El Centre Delàs d’Estudis per la
Pau publica un nuevo informe en el que
analiza de qué maneras el militarismo permea en diversos espacios políticos,
sociales, educativos y territoriales en el Estado español. El
análisis contrapone el nivel de militarización de estos distintos ámbitos de la
sociedad ante el contexto actual de crisis sanitaria, económica y ecosocial.
“Muestra de esta forma
en que la doctrina militarista permea en nuestras sociedades ha sido la crisis
sanitaria de la Covid-19. A pesar de tratarse de un asunto de seguridad
sanitaria se ha construido toda una narrativa de guerra a su alrededor,
desplazando el discurso del ámbito de la seguridad humana al de la seguridad
militar, incluso llegando a visibilizar a los militares como agentes
activos frente a la crisis sanitaria, a pesar de ser los sectores sanitarios y
de la investigación científica los que presentaban plenas facultades, y por
tanto, el verdadero papel protagonista, para hacer frente a la situación”, apunta
Ainhoa Ruiz, investigadora del Centre Delàs d’Estudis per la Pau y editora del
informe.
Y es que, a pesar de
que la Directiva de Defensa Nacional señala actualmente entre las principales
amenazas a nuestra sociedad problemáticas globales como el cambio climático,
las pandemias, las migraciones o la vulnerabilidad energética; el análisis
realizado muestra cómo desde las instituciones se fomenta una seguridad
militarista basada en el impulso de la industria armamentista, de la dimensión
y recursos de las Fuerzas Armadas y del gasto militar en los presupuestos del
Estado. “Estos gastos de un presupuesto militarizado, junto con unas
Fuerzas Armadas sobredimensionadas, no sirven para abordar las verdaderas
amenazas a la seguridad que presenta la población y que la misma Directiva de
Defensa Nacional señala, ante las que los ejércitos tienen poco que hacer”,
concluye el análisis.
La publicación analiza
también cómo el militarismo permea en diversos ámbitos de nuestras
sociedades “en una búsqueda de legitimación del aparato militar, de sus
estructuras y de determinadas políticas que lo mantienen”. En relación a la
militarización de lo humanitario, el informe analiza la militarización de los
servicios de protección civil a través de la Unidad Militar de Emergencias
(UME). Destacan algunos datos como que en 2019 la UME hizo 64
intervenciones, 0,017 por cabeza de sus más de 3.500 miembros, con un
presupuesto de unos 150 millones de euros anuales en todo el Estado español; el
mismo año, solo en Barcelona, 607 bomberos y bomberas hicieron casi 21.000
salidas, 34,5 por cabeza, con un presupuesto tres veces menor. En relación
a la militarización de las migraciones y del espacio fronterizo, concluye que
los tres espacios fronterizos del Estado español presentan un nivel alto de
militarización mediante el despliegue de las Fuerzas Armadas, Policía Nacional
y Guardia Civil, siendo Ceuta y Melilla las Comunidades Autónomas con
más presencia de estos en todo el Estado en relación con la población del
territorio (ambas presentan un despliegue de un 4,9% seguidas de lejos
por Aragón con 1,1).
Sobre la
militarización de la educación y el lenguaje, el análisis muestra que la
práctica totalidad de las universidades españolas, tanto públicas como
privadas, tienen suscritos acuerdos y convenios de colaboración con el
Ministerio de Defensa. En los últimos años, en los ámbitos de prácticas
académicas o actividades docentes, actos y eventos se han dado, al menos, 101
convenios, en un total de 17 Comunidades Autónomas de 19. Por otro lado, el
Ministerio de Defensa llega de dos formas a los espacios educativos; primero,
creando contenidos curriculares, como son el caso de los años 2007 y 2011, años
en que se crearon libros para trabajar el concepto de Defensa desde una
perspectiva militar en las aulas y, en el año 2015, con la Ley 36/2015 de Seguridad
Nacional que introdujo a las comunidades docentes como espacios referentes para
introducir la “Cultura de Seguridad Nacional”. Segundo, con la organización de
actividades extracurriculares, como muestra el ejemplo del concurso “Carta a un
militar”.
El informe también analiza el nivel de militarización de algunos territorios del Estado español, como es el caso de Andalucía, la Comunidad Autónoma con más presencia de efectivos de las Fuerzas Armadas con 24.121 en 2020, a las que se suman las unidades que tienen estacionadas EEUU y Reino Unido en bases militares en la región. O el caso de Canarias, que se sitúa en el ranking de grandes bases militares archipelágicas del mundo, auspiciadas por la OTAN, junto a Chipre, Guantánamo y Pearl Harbour, debido a su interés geopolítico. Debido a ello, cuenta con un cuerpo de seguridad por cada 116 habitantes, y un militar por cada 145 habitantes, mientras que sólo se dispone de una psicóloga por cada 17.000 personas.
Podéis descargar el resumen
ejecutivo y el informe completo en castellano y en catalán aquí.
Por Centre
Delas d Estudis per a la Pau
*++
miércoles, 29 de diciembre de 2021
«Se cae a cachos» (la Sanidad pública) [ Esta es la consecuencia de transferir fondos públicos de la sanidad pública a la Comercial, S.A. de la Comercial Bancaria] y grandes empresas y corporaciones del negocio de la sanidad bancaria y corporativa privadotota. Y lo más grave, chiquet: que el trabajador cree que estas cosas van con el vecino y no con él]
«Se cae a cachos» (la Sanidad
pública)
Por Isidoro Moreno
Rebelion / España
27/12/202
Fuentes: Diario de Cádiz
El deterioro
innegable de la Sanidad, como de la Educación y otros ámbitos públicos, arranca
de hace ya mucho tiempo y su protagonista ha sido el PSOE.
He escuchado
decir a Juan Espadas, asumiendo el léxico populista acorde a su nuevo papel
como candidato a la presidencia de la Junta, que «la Sanidad pública se cae a
cachos». Esta expresión la utilizó poco después de la gran manifestación que
tuvo lugar en Sevilla en protesta por los recortes y el evidente deterioro del
sector. Lo que me parece más significativo de la afirmación es que los
psocialistas intentan aparecer como si no hubieran gobernado en Andalucía
durante casi cuatro décadas. Todos los males que hoy sufrimos parece que han
sobrevenido en solo los tres últimos años, desde que la coalición PP-Ciudadanos
gobierna en la Junta (con el permiso de la ultraderecha).
Pero es
importante no equivocarnos: el deterioro innegable de la Sanidad, como de la Educación
y otros ámbitos públicos, arranca de hace ya mucho tiempo y su protagonista ha
sido el PSOE. Sucedió durante los periodos de Chaves, Griñán y Susana Díaz y
contó con la aceptación de sus socios de gobierno en los periodos en que tuvo
necesidad de ellos: el PA entre 1996 y 2004 e Izquierda Unida de 2012 a 2015. Y
es que la aceptación del neoliberalismo y de las políticas globalistas por
parte del PSOE es un hecho que se remonta a la propia Transición. Y no es
privativa de Andalucía sino general. ¿Habrá que recordar el cambio de postura
de Felipe González respecto a la OTAN, su opción por la enseñanza concertada en
detrimento de la pública, o la reforma exprés de la Constitución pactada hace
diez años por Zapatero con Rajoy, modificando el artículo 135 para limitar el
gasto público en aras de la «estabilidad presupuestaria»?
Concretamente
en la Sanidad andaluza, la clave hay que situarla cuando se tomó la decisión de
imponer una «gestión empresarial» a la misma. Con ello no solo se daba alas a
lo que suele llamarse «colaboración público-privada», que es, en realidad, un
trasvase de fondos a las empresas privadas sanitarias, sino que se dinamitaba
desde dentro la Sanidad Pública haciéndola funcionar en base a la
«productividad» y a una manera de entender la rentabilidad reñida con la
gestión de lo público conforme a los intereses comunitarios y a las políticas
de derechos universales. Al funcionar con la lógica de una macroempresa, los
resultados para la Sanidad Pública solo pueden sorprender a quienes así lo
quieran: reducción de inversiones, precariedad de una gran parte de los
empleos, frecuentes despidos según sea la demanda de servicios (con lo que los
pacientes fuimos convertidos en clientes), empeoramiento de la ratio de camas y
de personal sanitario respecto a la población a atender, abandono casi total de
la salud mental y de otros problemas no tratables por vía quirúrgica,
aplazamiento muchos meses de citas con especialistas y operaciones, crisis
total de la Atención Primaria, de la Pediatría y de la Medicina en el medio
rural, conversión de médicos, enfermeras y otro personal en héroes forzosos
durante la actual pandemia…
Este lamentable
panorama ¿es solo resultado de los tres años de Juan Manuel Moreno y el PP en
el Gobierno andaluz? En modo alguno. Sin eximir de responsabilidad a estos, hay
que señalar que cuanto ahora ocurre no es sino la continuación de una dinámica
preexistente fuertemente consolidada. Una dinámica de muy largo recorrido que
apenas fue denunciada por las cúpulas sindicales, porque estas estaban felices
de firmar tropecientos Acuerdos de Concertación con la Junta, y tampoco por los
partidos aspirantes a ser monaguillos del PSOE. A unos y otros les interesaba
suponer que gobernaba «la izquierda» y, por ello, había que mirar a otro lado
para evitar ser acusados de «favorecer a la derecha». Fueron aquellos polvos
los que produjeron estos lodos, el desmoronamiento «a cachos» de la Sanidad
pública, que dice Espadas. ¿Está este legitimado para hablar así, siendo su
partido el principal responsable de la situación en la que hemos desembocado?
La cuestión es relevante porque otra vez (y van…) el PSOE tratará de
convencernos a los andaluces de que ellos son la solución a todos nuestros
problemas. Y tratarán, también, de levantar un frente de «todos contra las
derechas» cuyo eje no sería otro que el PSOE mismo. Un frente en el que otros
partidos y organizaciones lo blanquearían (o verdiblanquearían, lo cual es aún
peor) como si las políticas psocialistas fueran, en los temas fundamentales y
más allá de las palabras, en una dirección diferente a la trazada por quienes
dirigen la actual globalización neoliberal. A quienes, por cierto, Andalucía y
nuestra Sanidad les importa menos que un pimiento (permítanme, ahora, a mí la
licencia léxica).
Isidoro Moreno. Catedrático emérito de Antropología.
Fuente: https://www.diariodecadiz.es/opinion/tribuna/cae-cachos-Sanidad-publica_0_1640836046.html
martes, 28 de diciembre de 2021
Felipe VI (que está "mu bien preparao", según Su Señor Padre -SSP) bendice la nueva recorversión de los Fondos Europeos y nos pide que nos preparemos para los esfuerzos necesarios
Felipe VI bendice la nueva
recorversión de los Fondos Europeos y nos pide que nos preparemos para los
esfuerzos necesarios
Por Santiago Lupe
Rebelion / España
27/12/2021 | España
Fuentes: La
Izquierda Diario
Desde su lujoso
palacio bendijo el plan de ajuste subvencionado por la UE y remarcó que la
Constitución del 78 debe seguir siendo inamovible. Como era de esperar no habló
del emérito. Unidas Podemos critica lo que no dijo porque con lo que sí dijo
están de acuerdo. PSOE y la derecha lo aplauden.
Felipe VI
volvió a bendecir esta Nochebuena el grueso de la labor de los diferentes
gobiernos ante la persistente crisis socio-sanitaria, la inamovible
Constitución y el que empieza a configurarse como el nuevo consenso que incluye
desde el progresismo en el poder a la extrema derecha, pasando por los partidos
independentistas catalanes y el nacionalismo vasco, los Fondos Next Generation.
Por su puesto,
y como era previsible, ni una palabra de la situación de su padre, el emérito
fugado en Abu Dhabi, ni de nada relacionado con la Casa Real. Unidas Podemos y
la izquierda institucional han salido a quejarse pero ¿Qué esperaban? A veces
su republicanismo sui generis se acerca más a una ensoñación imposible con una
futura monarquía más “transparente” y “democrática”. Pero Felipe V fue a lo
suyo, como no podía ser de otra manera.
Arrancó con un
saludo protocolario a los afectados de La Palma para recordarles que no se
olvidaban de ellos, aunque a tres meses de haber perdido su vivienda cientos
siguen malviviendo en caravanas o casas de familiares.
También formal
fue su mención a la crisis sanitaria y la sexta ola. Primero se autofelicitó
por el éxito del la campaña de vacunación de la que “podemos sentirnos
satisfechos”, y después, siguiendo el argumentario del gobierno central y los
autonómicos, se lamentó de lo rápido que se transmite la nueva variante. Como
si este nuevo pico de contagios fuese otro mal sobrevenido contra el que nada
se pudiera haber hecho, no hizo ni una sola mención al estado de la sanidad
pública, a la falta de recursos o la sobrecarga de sus trabajadores y
trabajadoras, que la están llevando a un nuevo colapso. Esi sí, no falto un
llamamiento a la “responsabilidad individual y colectiva” para culpar a la
ciudadanía del inminente “paso atrás” que viviremos en las próximas semanas.
Sobre la enorme
crisis social se felicitó también por la recuperación económico y el descenso
del paro este 2021. Mostró su preocupación por el aumento de la pobreza, la
falta de empleo estable y la evolución de los precios, pero para descargar
responsabilidad alguna en patronal y gobierno en este terreno cerró el bloque
aludiendo a las tendencias internacionales de las que dependemos y explicarían
estos “detalles».
El discurso
siguió, entrando en momento que recordaba al viejo programa televisivo “Un,
Dos, Tres” en el que le hubieran pedido que dijera el mayor número de lugares
comunes en un minuto. La importancia de las nuevas tecnologías, la “ciencia
avanza pero modifica muchos aspectos de nuestras vidas”, “vivimos tiempos
complicados”, “en un escenario lleno de incertidumbres y de contrastes”…
Un rodeo que
parecía acabar cuando se preguntó “ante esta situación ¿Qué hacer? Pero no, la
lista de generalidades no había terminado. No podemos “dejarnos llevar por el
pesimismo”, ni tampoco por el “conformismo esperando que los problemas se
resuelvan por sí solos”, debemos “entender y asumir las nuevas
transformaciones”, tenemos que “ir por delante”, “adaptarnos a los cambios”,
“todos deseamos una sociedad avanzada”, estamos comprometidos con el
“equilibrio medioambiental”…
Toda esta
palabrería para lanzar el aspecto de contenido más relevante de todo lo que
dijo “los desafíos que tenemos por delante representan para España, como para
muchas otras naciones, una auténtica encrucijada; pero son sin duda una
oportunidad histórica, incluso una exigencia para ponernos al día, para
actualizar y modernizar nuestro país (…) En lo que hagamos está en juego que
podamos seguir avanzando, junto a las naciones más avanzadas, o que perdamos el
paso en nuestro camino”.
El rey se
sumaba desde su palacio al proyecto del gobierno y el conjunto de partidos del
régimen de ir a una reconversión del capitalismo español en los próximos años, en
la tónica de los planes de la UE, que son la condición para recibir nada menos
que 140 mil millones de fondos. Un nuevo ajuste que incluye nuevos recortes
sociales, que de momento se han pospuesto al 2023, y nuevas contrarreformas de
pensiones y laborales. El mantenimiento del grueso de la del PP que se recoge
en el reciente acuerdo con patronal y burocracia sindical, es solo un primer
adelanto.
Como otras
transformaciones de este calado en la historia la pregunta es ¿Quien asumirá
los costes? Ayer Felipe V adelantó que seremos todos, o lo que es lo mismo, los
de siempre. Nos dijo que en esta tarea “las instituciones tenemos la mayor
responsabilidad”. Tuvo hasta la sinvergonzonería de decir que tenían que
“respetar y cumplir las leyes”, mientras mantiene a su padre en un retiro
dorado a costa del erario público. Pero a renglón seguido añadió que “sin duda
también la sociedad tiene que jugar un papel esencial” y recordó que las
circunstancias nada fáciles que nos han tocado vivir sobre todo a lo largo de los
últimos 40 años nos han forjado como una sociedad fuerte y responsable”. Una
referencia al mantra del gran “esfuerzo y sacrificio” que forjaron la
prosperidad de la democracia y que ahora sería momento de reeditar para un
desafío similar.
Pero si hablamos
de “esfuerzo y sacrificio” ni el más monárquico podrá defender sin sonrojarse
que este haya sido el caso de la familia real. Estas cuatro décadas, a golpe de
comisiones y negociazos en común con los grandes capitalistas, catapultaron a
los Borbones a la Lista Forbes. Mientras millones de trabajadoras y
trabajadores padecieron las reconversiones industriales, décadas de desempleo
masivo, una precariedad estructural de un 30% y el grueso de los costes de las
diversas crisis, incluidas la de 2008 y la actual.
No podían
faltar sus menciones a la Constitución del 78 como el marco que “nos integró en
las modernas democracia occidentales”, e inculcó los valores de “unidad”,
“diálogo”, “respeto”, “integración”…. La definió esta vez como “la viga maestra
que ha favorecido el progreso” y por lo tanto “merece respeto, reconocimiento y
lealtad”.
Este sería pues
el marco inamovible para encarar la nueva etapa. Una forma elegante de decir
que “el que saque los pies del plato” se queda fuera del reparto. Un mensaje
que hace tiempo entendieron los dirigentes independentistas catalanes que
cierran 2021 embarcados de regreso a la autonomía a cambio de una participación
significativa de los fondos.
Estos últimos,
los euritos para la nueva gran fiesta de la democracia y el IBEX35, no salieron
hasta el final del discurso. Felipe VI los mencionó en el marco de una
reivindicación general de la UE, definiéndolos como unas fondos que servirán
para “modernizar el país y las empresas, en clave digital, verde, inclusiva…” y
“una ocasión única que no podemos desaprovechar”.
Acabó su
mensaje con algún que otro saludo protocolario a todos “los servidores
públicos” y una felicitación navideña en castellano, euskera, catalán y galego
para demostrar que, a pesar de ser el monarca del 155, tiene mucha sensibilidad
con todos sus súbditos.
Ninguna
sorpresa por lo tanto. Este 25 las reacciones han sido también las de esperar.
Críticas de la izquierda institucional y los nacionalismos periféricos por lo
que no dijo – el problema es que están de acuerdo con lo que sí dijo, ya que es
su proyecto desde Moncloa o desde el apoyo parlamentario a Moncloa – y
aplausitos del PSOE y todas las derechas.
La lucha contra
esta reaccionaria institución sigue siendo una demanda democrática pendiente
que, además, está profundamente ligada a la pelea contra una democracia al
servicio del IBEX35 y las hojas de ruta del capitalismo español para salir de
la actual crisis a costa de un nuevo “sacrificio histórico” a cargo de las y
los trabajadores y sectores populares.
*++
La derecha y su relato: vivir del olvido y la mentira
La
batalla por apropiarse de la realidad es lo que da sentido al relato histórico
de los hechos. Y es lo que está en disputa. Lo que define a la verdad factual
es que su opuesto es la falsedad deliberada y la mentira.
La derecha y su relato: vivir del olvido y la mentira
El Viejo Topo
28 diciembre, 2021
El pasado nos
interroga, nos asalta. Forma parte de nuestra vida cotidiana. Pero a la
pregunta ¿qué es el pasado?, la respuesta no es tan clara. Sólo podemos decir
que son hechos, una verdad de facto. Cosa diferente es su
interpretación, orden y explicación. Cuando recordamos, la memoria trae a la
mano hechos. Tomar el autobús para ir al trabajo, por ejemplo, es un hecho, su
realización conlleva activarla para recordar hechos. ¿Dónde está la parada?,
¿Cuáles son los horarios? ¿Cuál es el precio del ticket?, etcétera.
También, se puede ir en Metro, taxi, caminando o en bicicleta. Todas las
opciones se entrecruzan. Le damos sentido de acuerdo con el fin de la acción:
ir al trabajo, pero no aclara quién lo hace: ¿una trabajadora?, ¿un empresario?
El hecho, es el mismo, pero según quien lo lleve a cabo, su interpretación
difiere. Llegar tarde, para un trabajador puede provocar el despido, si es el
empresario, su retraso constituye una anécdota.
La historia la
escriben los vencedores. Howard Zinn enfrentó tal afirmación al cuestionar la
interpretación que ha dado lugar a la historia oficial de EU. Escribió La
otra historia de Estados Unidos. En ella, desenmascara la versión oficial,
recupera hechos del olvido y rescata la memoria colectiva de los oprimidos. Sin
embargo, para el establishment, Zinn cometió una herejía.
Cuestionó el poder y sus fuentes de legitimación. En esta dirección, Hannah
Arendt, se enfrentó al mismo problema. Su obra Eichmann en
Jerusalén cuestionó la explicación del sionismo al papel jugado por
Eichmann en el Holocausto. Por ello, fue acusada de traicionar al pueblo judío.
Su pecado, señalar que los hechos imputados a Eichmann, tras escuchar sus
alegaciones, no respondían a un antisemita; concluyó que eran el resultado de
una lógica perversa, sus crímenes se fundaban en lo que denominó la banalidad
del mal. Posteriormente, Arendt, con motivo de la guerra de Vietnam, propuso
diferenciar la verdad de facto de la opinión. “Lo que parece
más inquietante –dirá– es que las verdades factuales incómodas (…) son a menudo
transformadas, de forma consciente o inconsciente, en opiniones –como si el
apoyo de Alemania a Hitler, la caída de Francia ante el ejército alemán en 1940
o la política del Vaticano durante la Segunda Guerra Mundial no fueran hechos
históricos sino un asunto de opinión”. Los hechos pueden suscitar repulsa, pero
no pueden ser cuestionados, son historia. Lo que define a la verdad
factual es que su opuesto no es el error, la ilusión ni la opinión. Sino la
falsedad deliberada o la mentira.
En América
Latina hay hechos que marcan la historia de los últimos 500 años: I) la
conquista y colonización, II) la independencia política, III) la revolución
mexicana, IV) la revolución cubana, V) los golpes de Estado, VI) la resistencia
de los pueblos originarios y las luchas feministas. Hay más, pero esta
propuesta es ya una construcción histórica. Sin embargo, son los juicios
políticos sobre tales hechos los que han de ser analizados. La conquista y
colonización es una verdad fáctica. Pero su interpretación se construye a
posteriori. De esta manera el pasado se modela. No es unidireccional. La
única verdad es que se produjo la conquista y se colonizó, pero la explicación
propuesta por los vencedores manipuló los hechos de acuerdo con sus valores y
creencias. Es la batalla por apropiarse de la realidad lo que da sentido al
relato histórico de los hechos y lo que está en disputa.
En tiempos de
la guerra fría, la derecha y las fuerzas armadas recurrieron a una
supuesta invasión de la URSS, para justificar los golpes de Estado. En su
relato, los hijos serían arrancados de sus madres y llevados a Cuba. La
libertad religiosa sería eliminada y las iglesias quemadas. Los opositores
eliminados, el himno nacional pasaría a ser la internacional comunista, y los
niños sufrirían un adoctrinamiento ideológico para separarlos de sus padres.
Ninguna de tales afirmaciones han tenido lugar, no son hechos ni verdades
factuales.
Pero la derecha
sí ha producido hechos. Ahí están los golpes de Estado de la doctrina de la
seguridad nacional, los detenidos desaparecidos, la tortura y la represión. En
América Latina, ningún gobierno de izquierda o progresista envió a los niños a
Cuba, quemó iglesias, asesinó, o torturó opositores. Sin embargo, el discurso
de la mentira, se mantiene. Los hechos, van en sentido contrario, demuestran
que las plutocracias reprimen, criminalizan, torturan, cierran universidades e
imponen regímenes de muerte. Eliminan la democracia, limitan la libertad de
expresión, reunión, prensa y asociación. Esa es la verdad fáctica. Han
construido un castillo de mentiras. Pero su tiempo se agota, sus mentiras serán
desenmascaradas, transformando a sus falsos héroes en lo que son: criminales de
lesa humanidad, llámense Hernán Cortés, Pizarro, Francisco Franco, Porfirio
Díaz, Stroessner, Videla, Pinochet, Uribe, Iván Duque o Sebastián Piñera. La
derecha lo sabe, por ello se refugian en la mentira para seguir asesinando a
sus pueblos.
Artículo publicado originalmente en La Jornada.
MARTES, 28 DE DICIEMBRE DE 2021 PSOE y PP se niegan a que el Senado responda sobre los pagos a Bárbara Rey por ser «secretos oficiales» [Esta sí que es buena, y no me digan que no, porque en cuyo caso me estropearían el día: la soberanía de la nación reside en no sé qué de no sé qué del pueblo: los representantes del pueblo son aquellos que siendo elegidos democraticamente por el pueblo sustituyen al pueblo y no le dicen al pueblo de los dineros y asuntos del pueblo ni por ahí te pudras, lo que se resume en que se acepta barco como animal de compañía, y al tuli tuli del tiqui taca tiqui taka del ex Su Majestad (suya, no mía) Juan Carlos I (que yo pensaba que iba ser el último) de España con Barbara Rey se acepta como secreto oficial. Postdata necesaria, pertinente y muy campechanamente: cuñao, que le enganches el dinero a tu vecino y a costa de tu vecino te vas de putas, aunque no sean barbaras, que ya nos encargamos nosotros de decirle a tu mujer que estás en secreto oficial y verás como no te hace nada. Y en cuanto a tu vecino no te preocupes, que como no sabe que le has robado el dinero para irte de putas tampoco te dirá nada] PSOE y PP se niegan a que el Senado responda sobre los pagos a Bárbara Rey por ser «secretos oficiales»
PSOE y PP se niegan a que el
Senado responda sobre los pagos a Bárbara Rey por ser «secretos oficiales»
INSURGENTE.ORG
/ 27 diciembre
2021
La Mesa del Senado no admitió, finalmente, a trámite
una pregunta sobre pagos a Bárbara Rey por ser contraria a los secretos
oficiales. La Mesa del Senado (compuesta por tres miembros del PSOE y otros
tres del PP) ha acordado no admitir a trámite una pregunta del senador de
Compromís, Carles Mulet, sobre los supuestos pagos a la actriz María García
García, conocida artísticamente como Bárbara Rey, para supuestamente acallar
sus relaciones con altos cargos del Estado, al entender que el contenido de
esta iniciativa es «contrario a la regulación en materia de secretos
oficiales».
*++