sábado, 3 de junio de 2023

FERNANDO BUEN ABAD. Eso que llaman periodismo

 

FERNANDO BUEN ABAD. Eso que llaman periodismo

 

 

INSURGENTE.ORG / 03.06.2023

 


 

Cada día más mediocre, más corrupto y más servil; eso que llaman «periodismo» en las empresas mercantilizadoras de «noticias» o «información», constituye hoy una de las maquinarias de guerra ideológica capitalistas más degeneradas… Su degeneración es su fracaso y al mismo tiempo su delación. Se delata su definición a partir de su función distorsiva y lo que debería servir para orientar a la sociedad es, en realidad, un negocio para desorientar.

No es lo mismo «periodismo» que mercadeo de noticias. Aunque se ha instalado la idea perversa de que sólo lo que vende diarios es información, y con ello se han creado cátedras, carreras, posgrados y especialidades… aunque reine en la cabeza de muchos la idea de que «periodismo» es el arte mercenario de vender la pluma al mejor postor… aunque impere el criterio peregrino de que un periodista es mercader de confiabilidad… y, aunque se machaque con la falacia de que el periodismo es el arte demagógico, la «objetividad» burguesa… lo cierto es que lo que llaman y practican como «periodismo», en las empresas de periódicos, es una mercancía más sometida a las peores leyes del capitalismo. Lo saben bien los trabajadores.

Los hechos que genera la vida social, económicos, políticos, artísticos, culturales… a partir de su motor histórico que es la lucha de clases, no pueden ser privatizados por maniobra comercial alguna aunque esta sea capaz de convertirlos, según sus intereses, en «información» o «noticia». Los hechos cotidianos (ocurran cuando ocurran) producto de las relaciones sociales, hasta hoy divididas en clases, además de requerir registros y análisis científicos, exigen capacidad de relato clarificante, creativo y emancipador; para contribuir a elevar el nivel de la conciencia colectiva, incluso en la resolución de problemas individuales. La tarea de producir análisis e información periodística además de ser praxis ética cotidiana, debe ser trabajo organizador para la transformación del mundo. Así lo ejerció el propio John Reed.

En las empresas que han hecho de la información una mercancía caprichosa y desleal con la verdad, el trabajo de los «periodistas» ha sido deformado hasta la ignominia de la esclavitud del pensamiento y la explotación de personas obligadas a traicionar la conciencia (individual y colectiva) sobre la realidad. Se vive diariamente un desfalco informativo en contra de todo sentido común y se humilla la inteligencia de los trabajadores de la información sometiéndolos a principios y fines empresariales cada día más mediocres, corruptos y mafiosos. La Sociedad Interamericana de Prensa conoce bien esta historia.

En las escuelas hay no pocas tendencias empeñadas en «formar» mano de obra barata, mansa y acrítica dispuesta a tragarse, con disfraz academicista, las condiciones laborales más aberrantes a cambio de ilusiones de fama burguesa, prestigio de mercachifles y, desde luego, rentabilidad de cómplices muy creativos a la hora de inivisibilizar las verdades más duras, criminalizar a quienes luchan por emanciparse y asegurar las ventas de los «informativos». Títulos universitarios de «periodista» amancebados con el capitalismo y sus odios, así sea necesario mentir, calumniar o matar. Así sea necesario auspiciar golpes de estado o magnicidios. Los hemos visto y los vemos a diario. Para la tele, para la web, para la radio… para los impresos.

Dignificar el trabajo del «periodista» es un reto social enorme que no se resuelve sólo de manera «gremialista», ni sólo con «educación de excelencia», ni sólo con «buena voluntad». Se trata de una profesión, un oficio y una tarea política… atascada en el pantano de la guerra ideológica y la guerra mediática burguesa. Dignificar la definición y la función de periodista comprende factores muy diversos que parten de la base concreta de luchar contra el trabajo alienado y contra las condiciones de insalubridad ideológica extrema en que, bajo el capitalismo, se desarrolla. Dignificar el trabajo periodístico implica emprender, a diario, una revolución de conciencia y acción que devuelvan a la producción informativa su alma socialista y su poder como herramienta emancipadora de conciencias… implica pues devolver al «periodismo» sus brújulas y sus responsabilidades en el camino de la revolución.

Eso implica exigencias programáticas, organizativas y disciplinarias cuya base es la lucha de clases y cuya praxis debe andar al lado de las luchas emancipadoras de la clase trabajadora. Ya basta de que cualquier payaso capaz de publicar, bajo cualquier método y medio, sus canalladas se haga llamar «periodista» a costa de degenerar la verdad que es de todos. Frenarlos en seco implica desarrollo científico y político para conquistar un poder profesional y militante capaz de ponerse al servicio de la clase que emancipará a la humanidad. Ese es su lugar mejor. Eso implica impulsar escuelas nuevas, estilos nuevos, sintaxis, comunicación y conciencia revolucionarios. Eso implica impulsar generaciones nuevas de trabajadores del periodismo emancipados de la lógica del mercado informativo. Nada menos.

Ahora que estamos asqueados por la desfachatez y la impunidad con que exhiben sus canalladas omnipresentemente los amos y sus siervos «periodísticos», hay que fortalecernos para combatirlos. Ahora que la náusea nos sacude y la irracionalidad del mercado informativo se vuelve comando golpista y magnicida, en todo el mundo, es preciso organizarnos de manera democrática, plural y combativa.

Ahora que se despliegan las acometidas más feroces de las mafias comerciales que venden «diarios» contra la verdad de los pueblos en lucha y contra sus logros más caros… nosotros requerimos la unidad y la acción organizada y desde abajo como causa ética suprema. Ahora que se alían las mafias mediáticas y forman su ejército de «periodistas» para bombardearnos con misiles de injurias y mentira… nosotros debemos hacer del «periodismo» un frente riguroso en sus principios y adaptable en su organización para sumarnos abiertamente a todas las fuerzas de la comunicación emancipadora donde se propicie colaboración revolucionaria irrestricta.

Al menos. Así, eso que llaman «periodismo» dejará de ser, muy pronto, reducto de farsantes mercenarios enfermos consuetudinarios de la mentira para convertirse, de una vez por todas, en herramienta creativa de la verdad al servicio de la Revolución. Y ya hay muchos trabajadores que avanzan en esa ruta. A diario.

(Cuatro F)

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Macron, ese personaje de rostro amable y mano dura, lleva ya mucho tiempo reprimiendo a modo de guerra civil. Primero fue contra los chalecos amarillos, luego contra los manifestantes que protestaban por la cacicada de la reforma de las pensiones. Un angelito.


Macron y la guerra civil en Francia

 


Pierre Dardot

El Viejo Topo

3 junio, 2023 

 


Se dicen muchas cosas malas de Macron en relación con la aprobación forzosa de la reforma de las pensiones. Se dice de él que es egoísta, arrogante y cualquier cosa menos hábil. Se olvidan de que es el hombre para un puesto cuya función histórica hoy es perseguir un proyecto que va más allá de él. Hay que alejarse de los mezquinos análisis «psicológicos» y examinar objetivamente una política que, aunque brutal y a veces trágicamente irracional, tiene sin embargo un sentido preciso en la historia de nuestras sociedades. Las características personales e incluso sociológicas de un individuo cuentan, evidentemente, pero sólo para hacer de Macron el caudillo que admiramos o detestamos. El odio, incluso la rabia, que inspira a mucha gente se explica por la inteligencia de las razones y los efectos de sus actos. Por supuesto, Macron no es Napoleón, ni tampoco Putin. Esta guerra no implica aviones ni tanques; es silenciosa, difusa, a largo plazo, política y policial, ideológica y presupuestaria, parlamentaria y fiscal. No se dirige contra un enemigo exterior, sino contra la población, y voluntariamente contra sus miembros más pobres, los que ocupan puestos subordinados y realizan los trabajos más duros. Cuando las circunstancias y el equilibrio de poder lo permiten, debilita, distorsiona y destruye todo lo que pueda interponerse en el camino del gran proyecto de una «sociedad fluida» idealmente formada por empresarios innovadores, jóvenes que sueñan con miles de millones y una masa de individuos que tienen que depender únicamente de sí mismos para sobrevivir en medio de una competencia generalizada. El programa con el que Macron fue elegido en 2017, prometiendo una «revolución», no debe tomarse a la ligera. Este era el título de su libro de campaña que, contrariamente a lo que muchos han dicho, no era solo una pequeña operación de marketing. Esta revolución desde arriba es la de los dirigentes, los oligarcas locales, los economistas de la corriente dominante y los editorialistas actuales. En una palabra, esta revolución neoliberal sigue a la orden del día, más que nunca. Seamos claros, Macron no ha inventado nada, es el actor de un escenario que se viene desarrollando desde hace mucho tiempo. Lo que tiene de particular es que su carrera política es «fuera de norma», lo suficientemente «disruptiva» como para no preocuparse de las formas elementales de la democracia, y mucho menos del diálogo social, y ni siquiera de la legalidad cuando, por ejemplo, tiene que defender manu militari proyectos «ecocidas» que han sido suspendidos por los tribunales, como es el caso de una serie de «megabases». Macron es el «transgresor» y el «brutal» que se necesitaba para acelerar el proceso de transformación en profundidad de la sociedad, en un momento en que habría sido mucho más urgente reflexionar «responsablemente» sobre sus méritos sociales, ecológicos y políticos.



El estancamiento del actual gobierno se explica a menudo por el uso de medios muy poco coherentes con el liberalismo político. Es justo que la Constitución de la V República dote al Presidente de procedimientos para eludir tanto al Parlamento como a la opinión pública. Que los utiliza y abusa de ellos, debilitando así una supuesta democracia representativa que ya está bien sacudida, es evidente, pero estas formas de embrutecimiento no bastan para caracterizar el sentido de la acción en sí. En otras palabras, el decreto 49.3 no es más que el arma genérica de una guerra más específica, al igual que la policía y su uso inmoderado de la violencia.

Algunos han creído erróneamente que el neoliberalismo no es más que una doctrina lo suficientemente heterogénea o incoherente como para no tener que preocuparse demasiado por ella. Otros pensaron que esta doctrina ya había sido relegada al olvido, y con ella las políticas y modos de gobierno que encontraban en ella su racionalidad, como si hubiera bastado constatar sus catastróficos efectos sobre la naturaleza y la sociedad para liberarse de ella de una vez por todas. Todos estos errores de análisis acumulados han provocado una gran ceguera. Es urgente comprender cómo el neoliberalismo es una doctrina de guerra civil, en el sentido en que Michel Foucault sostenía que «la guerra civil es la matriz de todas las luchas de poder, de todas las estrategias de poder» (Michel Foucault, La société punitive) Esto es algo que el gobierno actual sabe perfectamente, ya que lo aplica a sabiendas y sistemáticamente mientras acusa a los diversos «enemigos de la república» de ser responsables de ello, en una inversión que tiene todo de negación.

1. El miedo a la democracia

El neoliberalismo –doctrina que Édouard Philippe aclamó en 2019 ante la Autoridad Francesa de la Competencia, rindiendo homenaje a uno de sus principales fundadores, Friedrich Hayek, y a su concepción del Estado como guardián legal de la competencia económica efectiva– nació a finales de los años 30 con el objetivo de establecer un orden político firme y coherente que protegiera la propiedad privada y garantizara los intercambios competitivos del mercado, las «libertades económicas». Había que «renovar» el liberalismo haciendo del Estado la membrana protectora de la competencia de mercado, porque la política de laissez-faire de los liberales clásicos y su doctrina del Estado mínimo no habían logrado proteger al mercado del poderoso y peligroso deseo de igualdad de las masas. Desde el principio, los defensores del neoliberalismo identificaron explícitamente el principal problema que amenazaba su proyecto de hacer más fluido el mercado a través del Estado: la democracia, que siempre es susceptible de poner en peligro las libertades económicas. Su estrategia política, arraigada en una profunda demofobia reaccionaria, no ha cambiado desde Hayek hasta nuestros días. Consiste en contener, neutralizar o destruir todas las fuerzas que atenten contra los intereses económicos privados y el principio de competencia con el argumento de que la justicia social es un mito.

A la cabeza de estas fuerzas están los sindicatos, la oposición «colectivista», los movimientos sociales y las mayorías electorales «manipuladas por demagogos». Los doctrinarios neoliberales han dedicado innumerables páginas a idear formas de mantener en jaque a la democracia, no dudando en reclamar un derecho de excepción que otorgue al gobierno plenos poderes sobre los órganos parlamentarios, lo que uno de ellos, Alexander Rüstow, denominó «dictadura dentro de los límites de la democracia». Otros llegaron a subrayar la utilidad de la violencia fascista para salvar a la «civilización europea» de la «barbarie» socialista (Ludwig von Mises). Otras vías más «legales» también son practicables según las circunstancias, por ejemplo la introducción de una «constitución económica» para consagrar en la ley todas las condiciones de una economía capitalista de modo que queden protegidas de las opciones políticas y de la voluntad popular. Hay que hacer todo lo posible para derrotar al «Estado social» que uno de los suyos, Wilhelm Röpke, describió como «fruta podrida». En lugar de este Estado social, hay que construir y defender un «Estado fuerte», que Röpke definió como «un Estado totalmente independiente y vigoroso que no se vea debilitado por autoridades pluralistas corporativistas».

2. Una guerra sin final a la vista

Pero, ¿es legítimo hablar de «guerra civil» para describir la instauración del Estado neoliberal fuerte contra fuerzas sociales y políticas hostiles al capitalismo o simplemente deseosas de mayor igualdad y solidaridad?

A este respecto, la historia no engaña cuando se repite con tanta regularidad. Ya en 1927, Mises aplaudió en Viena cuando los poderes de emergencia otorgados a la policía para reprimir una manifestación obrera se saldaron con 89 muertos. En 1981, los tres Premios Nobel de Economía, Friedrich Hayek, Milton Friedman y James Buchanan, se reunieron en la Sociedad Mont Pelerin para celebrar la dictadura de Pinochet en el momento álgido de su represión. Röpke apoyó el apartheid en Sudáfrica, mientras que Hayek envió un ejemplar de su libro La Constitución de la Libertad al dictador portugués Salazar para, según decía en la carta que lo acompañaba, «ayudarle en sus esfuerzos por concebir una constitución protegida de los abusos de la democracia». Thatcher, que mantenía correspondencia con Hayek, hizo de La Constitución de la Libertad el libro de fe del Partido Conservador: reprimió militarmente la huelga de los mineros, matando a tres personas e hiriendo a más de 20.000, y trató con dureza los disturbios urbanos de negros e indopaquistaníes, al tiempo que permitía que la extrema derecha se desbocara. Como Gobernador de California a principios de los 70, Reagan introdujo la obligatoriedad de pagar tasas escolares y la represión del movimiento estudiantil por parte de la Guardia Nacional de California se saldó con un muerto. En su primer discurso como Presidente ante el Partido Republicano tras su victoria en 1981, agradeció a Hayek, Friedman y Mises, entre otros, «su papel en [su] éxito». «La guerra civil habita, atraviesa, anima e inviste al poder por todas partes», decía Foucault, «tenemos precisamente los signos de ella bajo la forma de esta vigilancia, de esta amenaza, de esta detención de la fuerza armada, en resumen de todos los instrumentos de coerción que el poder efectivamente establecido se da para ejercerla» (Ibid, p. 33).

Sin embargo, la imposición del orden de mercado mediante la neutralización o la destrucción de la democracia no puede ganarse a largo plazo el apoyo de la sociedad, con la excepción de las clases proempresariales que siempre se benefician de ello. Por eso, la estrategia de «enemistización», de creación de enemigos responsables del caos, es esencial para la política neoliberal de guerra civil, porque, a través de la batalla cultural y mediática que desencadena y que el Estado trata de controlar a toda costa, aglutina en torno al poder a la coalición social de quienes toman partido contra el enemigo social designado. Para los neoliberales, todos los que critican la «civilización capitalista» entran en la categoría de enemigos: En los años 20, Mises veía a la Rusia soviética como un «pueblo bárbaro»; en los 40, Röpke veía a los trabajadores como «invasores bárbaros en su propia nación»; y a finales de los 50, comparaba a los sudafricanos negros con una «abrumadora mayoría de bárbaros negros»; en los ochenta, Hayek calificó a los manifestantes estudiantiles de los setenta de «bárbaros no domesticados» y Buchanan los llamó los «nuevos bárbaros», mientras que Thatcher se refirió a los sindicatos mineros como el «enemigo interior».

3. Macronismo o la forma convulsa del neoliberalismo

Por tanto, no entendemos el neoliberalismo si olvidamos su carácter intrínsecamente autoritario. La frase de Hayek: «Prefiero un dictador liberal a una democracia sin liberalismo» resume la actitud neoliberal ante la democracia: aceptable cuando es inofensiva, hay que negarla de una u otra manera, incluso por los medios más violentos, cuando amenaza el derecho ilimitado del capital.

Por tanto, el macronismo no es violento por casualidad o accidente. Es una de las formas políticas que puede adoptar el neoliberalismo, porque es coherente con su estrategia de neutralización del poder de decisión colectivo cuando se opone a la lógica del mercado y del capital. Su particularidad histórica es que radicaliza la lógica neoliberal a destiempo, en un momento en que todas las señales sociales, políticas y ecológicas están en rojo, por lo que sólo puede agravar todas las crisis latentes o abiertas. El resultado está a la vista: el anquilosamiento convulsivo de Macron está generando una resistencia masiva y decidida de la sociedad.

Quienes interpretaron el neoliberalismo de Macron como una tercera vía moderada, a distancia del ultraliberalismo y del socialismo, estaban tristemente equivocados. Y los que creyeron ver una alternativa a la extrema derecha han llevado la ilusión al extremo. En este sentido, el macronismo no es un baluarte, es un trampolín, por dos razones: porque acentúa y amplía el resentimiento contra las élites y las instituciones; porque utiliza métodos, en particular la violencia policial, que no desentonarían en el cuadro de lo que modestamente se llama «iliberalismo». Basta con escuchar a un ministro del Interior como Gérald Darmanin para darse cuenta de la hibridación en curso entre el macronismo y la extrema derecha.

Macron cree que es útil para su causa jugar a ser el defensor del «orden republicano», e incluso cree que es inteligente comparar a los manifestantes contra la reforma de las pensiones con la extrema derecha trumpista asaltando el Capitolio, o contrastar los «disturbios» de la «turba» con la «legitimidad del pueblo que se expresa a través de sus representantes electos». El razonamiento aquí es tan simple como sofístico: todo lo que el Gobierno ordena o decide proteger es, por ese mismo hecho, legítimo y democrático, incluso cuando cercena los debates parlamentarios. Y, a la inversa, todos aquellos que se atreven a expresar su oposición al gobierno en nombre de valores democráticos, ecológicos o redistributivos se encuentran acusados no sólo de ilegalidad sino de ilegitimidad e incluso de neofascismo no reconocido. Hemos asistido a una operación retórica similar contra los Gilets jaunes, ya comparados con las ligas de 1934.



Denunciar «facciones y faccionalistas» como ha hecho no tiene otro propósito que fabricar al enemigo dentro de la propia sociedad, en la tradición bien establecida de los escritores neoliberales. Este es un aspecto esencial de cualquier guerra civil. Con el neoliberalismo contemporáneo, esta enemistad se dirige a todos aquellos que, a través de sus prácticas, estilos de vida o luchas, parecen amenazar la lógica normativa del mercado o la supuesta unidad indivisible del Estado. En el curso caótico del macronismo, hemos asistido a la invención continua de categorías de enemigos en función de las circunstancias, ya sean el «populismo», el «islamogauchismo», la no-mixidad, la teoría de género, el «separatismo», el «comunitarismo», el «poscolonialismo», el «wokismo», el «deconstruccionismo» o el «terrorismo intelectual». Con la decisión de disolver «Les Soulèvements de la Terre», que defendía un modelo de agricultura no productivista en Sainte-Soline, ahora son los términos «ecoterrorismo» y «ultraizquierda» los que se utilizarán sistemáticamente para neutralizar cualquier crítica a la ecología comercial de Macron. Las ventajas de tal vértigo denunciatorio no pueden subestimarse. Tiene la inmensa ventaja de constituir a quienes denuncian las diversas formas de desigualdad y de depredación como enemigos de la República, y de mantener así la creencia en la función pacificadora del Estado, precisamente por esta operación de negación de la guerra emprendida por este mismo Estado contra los opositores al orden neoliberal.

Podemos ver, entonces, lo que tiene de decisivo la invitación de Foucault a ver todo poder –y el propio poder neoliberal– en términos de la «matriz» de la guerra civil, en un momento como el actual. Permite no ceder a la ilusión de que la función esencial del Estado es armonizar las diferencias y los puntos de vista mediante un «diálogo» lo más racional posible entre los «interlocutores», sino verlo como un actor clave en la conducción de la guerra civil. Pero también permite tomar buena medida del alcance de las movilizaciones actuales, sacando a la luz la profunda coherencia que une la política de regresión del Estado social y la política ecocida de Macron.

Detrás del «caos» que ha desatado Macron, hay que detectar el otro mundo que llevan dentro los «facciosos». ¿Qué tienen de defensa de una vida digna para los trabajadores mayores y los futuros pensionistas, y de defensa de la naturaleza frente a los proyectos destructivos, que les confiere hoy un raro poder de coalición? Porque en cada caso, se trata de una vida deseable y de un mundo habitable. Y este deseo y esta habitabilidad son irreconciliables con la subordinación de la vida y la dominación del mundo por el capital y su Estado. Habrá que acostumbrarse: las lógicas del bien común y del capital, frente a la urgencia de las crisis y el endurecimiento de la postura neoliberal, parecen irreconciliables para la mayoría de la gente. Es en este sentido que no hay «diálogo» ni «compromiso» posible entre los que libran la guerra civil y la gran masa de la población que es su blanco.

Pierre Dardot, Haud Guéguen, Christian Laval y Pierre Sauvêtre

Fuente: Pierre Dardot, Haud Guéguen, Christian Laval et Pierre Sauvêtre: Macron et la guerre civile en France

Artículo seleccionado por Carlos Valmaseda para “Página Herida” de Salvador López Arnal.

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viernes, 2 de junio de 2023

EDITORIAL. La derecha gana porque tiene muchos medios

 

EDITORIAL. La derecha gana porque tiene muchos medios

 

INSURGENTE.ORG / 02.06.2023

 



 

La batalla electoral tiene su traslación directa en los medios de comunicación. En una sociedad donde los partidos están deshabitados de militantes (algunos mantienen cierta afiliación pero que, en la realidad, no ejerce, no participa, no acude, no existe), los «mass media» resultan imprescindibles para que la clase dominante vierta su ideología, marque línea con la simpleza de buenos y malos, de patriotas y antipatriotas. Entrar a un bar por las mañanas a desayunar y ver en la pantalla a Ana Rosa (millonaria y con marido corrupto) marcando agenda, abrazada a la derecha, blanqueando a la extrema derecha y hacerlo con dramatismo del país se viene abajo, es solo comparable con lo que a esa misma hora hace Losantos en libertaddigital, Alsina en Onda Cero, Herrera en la COPE, Ferreras en la Sexta, Pedro J en El español, Inda en okdiario y así hasta el infinito. El control mediático y el partido de la justicia (fiscales y jueces al servicio del poder), son dos pilares básicos para mantener el orden capitalista y dirigir a los súbditos mensajes que luego replican sin pudor ni conciencia en entornos familiares, laborales o de ocio.

Es evidente que el sistema compra ese trabajo. Las empresas de comunicación reciben mucho dinero público a través de la llamada «publicidad institucional», esto es, dinero que se entrega a cambio de un trato condescendiente con los políticos y dirigentes del partido que, obviamente, no lo pagan con dinero propio sino del erario colectivo. Yo te hago una entrevista el domingo y tú me das 50.000 euros, si hace falta te invento una campaña de uso de los carriles bicis, la excusa da igual. De esta práctica no se salva nadie, lo que ocurre es que en este momento, aquí y ahora, es tal la cantidad de medios que responden a los intereses de la derecha casposa, que es casi imposible que una persona sin mayores pretensiones informativas pueda sustraerse del discurso oficial (y muy de derechas). Luego, con esa información recibida durante meses/años, van y votan. No hay contraste posible de noticias, y la prensa de izquierdas solo llega a militantes y ya previamente conciencidos, es decir, a pocos. La derecha gana porque tiene muchos medios.

¿Y ante esto qué hacer? Durante años los políticos más progresistas (no deberíamos llamarlos de izquierda) han mendigado una entrevista, la publicación de un artículo, o la cobertura de un acto, en medios enemigos como los del Grupo Prisa, al punto, de que fueron forjando la idea (y la transmitieron) de que El País y la Cadena Ser no eran tan adversarios, sino compañeros de viaje. ¿De viaje a dónde? Esa escuela sigue existiendo, sus señorías prefieren una nota positiva en ese tipo de prensa que apoyar y difundir prensa alternativa al régimen. Será porque a partir del 78 se encuentran a gusto, aunque a veces haya que hacer un poco de paripé. La realidad es que sin ganar (o al menos pelear) en la batalla mediática no hay paraiso (ni mucho menos votos).

 

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23 de julio, ¿en busca de la ascensión?

 



23 de julio, ¿en busca de la ascensión?


Maité Campillo

kaosenlared

2 de junio de 2023 

 



 

Nâzim Hikmet


Con pies diminutos y verdes caminaba la primavera bajo la lluvia
por el asfalto de Moscú
se había quedado atrapada entre ruedas motores telas pieles y piedras
aquella mañana mi cardiograma era pésimo
la esperada llegará un día a la hora menos esperada
vendrá sola sin la compañía de los que ya se fueron
el primer concierto de Chaikovski sonaba bajo la lluvia
subirás las escaleras sin mí
hay un clavel en el balcón del último piso 


¿Dónde, la opinión pública, el pensamiento propio el pensamiento crítico dónde?

Mi vida se agita y dispara, se regenera y engrasa del lado del sol descalzo sin ataduras. Sol ¿por qué no alumbras? Sol ¿por qué te escondes? Triplicó eufórico un grito intruso en respuesta como un mazo potente ¡democracia, democracia, democracia! Viré hacia el lugar donde salió la voz observo miro y veo la aspereza depravada en manos de la tiranía, democracia omnipotente en todo caso pensé, con sus mágicos influyentes zarpazos mordaz golpe tras golpe. Insistió el vocero en grito ininterrumpido taponando oídos una y otra vez ¡elecciones!¡elecciones!¡democracia! Sentí la escala mayor de un sistema degradante deslizándose hacia la tercera década del siglo como un escalofrío una conexión rancia que resiste persisten piratas del desajuste –volví a decirme vividores de ideologías en derroche y pregones porque sí y porque también perforando el origen, el gusano avanzando democracia frívola nutrida de engaño en hileras de voz de apariencia humana, prostituyen la palabra en misión inflamable voceros e instituciones inamovibles refrigeradas como abanico sudoroso de un todo contra todas sus partes. Carnaval arrollador en proclama de elecciones a disputar el campo de juego cual fútbol embrutecedor izquierda-derecha derecha-izquierda más cobarde que coherente más diestra que siniestra más altiva y distante del principio base y columna proletarios del mundo: ¡uníos! Ahí es donde pule y abrillanta su trabalenguas en idioma del imperio su apuesta por el pensamiento único contra el socialismo, contracultura a seguir dominando, alas metálicas sobrevolando los minutos sobre escuelas y hospitales. Nuevos cerebros brotan sumiendo vasallaje, control en política a comisión y desfiles con sus reyes, cual apóstoles del modernismo enmascarado si cloaca si desagüe si agua divina guiando soluciones a la tirantez de las líneas divisorias provocando desaparecer simientes de futuro. Tal es su Frente Unido al populismo invasor promotor de la Torre de Babel, en eras del Pentágono, formadores de lluvia arrasando cosechas desplazando braceros en usurpación del friki y político sobre cimientos que se creyeron básicos de vida y conexión contra el neoliberalismo, capitalismo, imperialismo y su fuente armamentista custodiada, mercenaria de nuevos señoritos estamentos y guías de las fuerzas armadas.

Desde la muerte del dictador ha habido periódicamente elecciones estatales, municipales y de consulta sólo dos, consultar al pueblo trae sus peligros; los referéndum, el de la constitución Euskadi lo rechazó; el de la OTAN, lo rechaza Euskadi, Catalunya y Canarias, ni caso, les ningunearon. Desde entonces el E. español forma parte de la organización terrorista OTAN, a pesar de su rancia artimaña  involucrado hasta el tuétano imponiendo su terrorismo criminal como perro doberman a los pueblos que por mayoría lo rechazan. Con la constitución, pasó lo mismo, sobre un censo de 26.632.180 –votan 17.873.271, con un 0,75% de votos nulos y 8.758.909 abstenciones. El 32,89% de los 17 millones largos que votaron 1.400.000, vota no, y más de 600.000 en blanco, o sea, poco más de la mitad 15.706.078 vota a favor (Euskadi pide la abstención ante el referéndum y más de la mitad de la población, no votó, rechazó su integración). La gran mentira en torno a la Constitución, que legalizó la llamada democracia en 1978, no está ausenta de farsa ni en su texto ni en los artículos que nunca se han hecho efectivos como el 47 sobre vivienda además del 1 y 23 en cuanto a soberanía y derechos de participación política. Qué diferencia pues hubo en votar al PSOE, con Felipe González como capataz del reino; del de la UCD, con Adolfo Suárez un falangista que no hizo sino lavar la cara al fascismo falseando transformar el franquismo en democracia como tapadera en cumplimiento de órdenes de la Casa Blanca, ¿algo que celebrar?

La realidad es que durante los años de gobierno con el “socialista” Felipe González, la clase obrera incluido el sector más intelectual militante como los movimientos revolucionarios independentistas fueron acosados, igual que con los gobiernos de la UCD, y más si cabe, en recuerdo a los asesinados ‘desaparecidos’ como el desmantelamiento de la industria el alineamiento militar con EEUU y la creación por doquier de grupos ‘incontrolados’ terroristas como el GAL, como la censura en los medios alternativos y sobre aquellos periodistas de TV que contrastaban con el nuevo-viejo orden. Por lo que me pregunto desde este lado del mundo en que vivo, donde de puro antagónicas afloran por doquier las contradicciones se impone la razón de existir, el derecho de articular tu propia respuesta tu crítica tu derecho a pensar y decidir el rumbo de tu vida sin cercas, cuanto más cercas impuestas sean de izquierda sean de la derecha en coalición, más lejos la obediencia debida la experiencia vital de entonces política e ideológica ¿Qué quedó de la izquierda en relación a la que por izquierdismo hoy los medios llaman acaso presta a seguir destruyendo principios en suma de los ya abolidos? La obediencia debida contra las manos sucias el pensamiento oscuro… ¿sirvió en lo ideológico acaso en lo político siquiera en lo social algún cambio favorable votar “contra el viejo mundo” con el nuevo ya desfloreciendo en diseño inserto en la legalidad a la entrega de principios?

Como izquierda recorrió los caminos de la Transición difuminándose de forma precipitada al acoso célula a célula y en cada comité formalizando ritmo, tuercas y cadenas a los pies espantando la estela que marcó su devaneo, y ya muchos camuflados en listas del fascio, como promesas de futuro capitalista en prácticamente todas las autonomías, organizaciones y partidos en bajada de principios en adulteración de ellos. La  mayoría sumisa se fue desplazando y pronunciando a favor del quiste del ‘voto positivo’ y el corazón se despedaza en pedacitos incontables. El optimismo frente al derrumbe triunfó ideológicamente para unos; económicamente y en “reconocimiento” personal para otros blanqueando su relieve como normal favoreciendo al control de los nuevos ricos a importar. Hubo muchos cabos sueltos en sus listas de entrega, muchos militantes maldecidos que ‘curiosamente’ conservaron su último aliento, y aún en combate, otros luchando a empellones arrojando como pueden persisten su resistencia a los invasores contra la desnaturalización de su clase, como a la de las organizaciones y partidos que fueron guía y vanguardia en sustancia básica pilar de revolución su militancia, antagónica, en pos de figurines en eslogan de nombres y apellidos que no representan su causa.

No hubo cambio para la clase obrera lo que sí hubo fue una presión intensa ininterrumpida, a que asumiera la desmantelación industrial el pago ninguneado del despido y las nuevas ofertas en servicios como servidumbre, como especialistas mal pagados, sometidos a la misma industria llevada a otros países de mano de obra más barata. Fueron regando ofertas sobre el sector servicios y ya por siempre como puro pinches, atrás la larga enraizada y próspera experiencia aboliendo su brillante y basta profesionalidad, a la que les irían sepultando como clase vinculada al arte profesional en evolución reivindicativa, creativa, transformadora. Impusieron nombres y apellidos taponando riadas incontenibles de lucha colmando la tos parásita, los perfiles mediáticos los que nada representaban y tanto sugieren a los medios del medio imperial, de sustancia a su servicio, lo que llamaron partidos convertidos en fantasmas sábana blanca palomas de su paz duradera para engaño de bobos y sustancia de muchos. Llegaron a lideres los que tenían que llegar por arte del Tío Sam el gran mago sin escrúpulos, después del aluvión malandro en casta de mafias y ajustes de cuentas a lo GALgonzález. Tras la cortina de humo ya apestosa alumbran una nueva encarnación, Zapatero con su séquito de ministras de la Trilateral, vividoras en vidorra del aplauso capitalista amigas con sus amigos juntaron corset y corbata en boga del rol del glamur de la banca monetaria en desfiles de la OTAN.

Venció lo que el imperialismo y su capitalismo predispuso bajo orden mundial. Frenaron y postergaron cuanto pudieron que es como decir prácticamente lo imposible dando por negro lo blanco y vuelta al revés. Dicen a lo fanfarrón así se apelan ellos mismos ser el gobierno más progresista de la historia tras la muerte del dictador querrán decir digo yo… con un acorazado acorralado amordazado asesinado y resucitado con tremendo descaro y estornudo con las mismas siglas (PSOE) con Unidas Podemos y el aprobado incondicional D` Esquerra Republicana – Bildu (Roma no paga a traidores) ¿Qué ha ganado la clase proletaria trabajadora, que aspira a un futuro diferente, donde su hedor forme parte de los campos de cosechas de presente científico profesional y futuro de esperanza y natura que no desnaturalice su empeño precursor a favor de las capas más desfavorecidas, para seguir sumando contra la Ley Laboral catapultada como la dejó prácticamente Rajoy, al igual que la Ley Mordaza, ninguneando en suma la iglesia sin pagar lo que debe en viacrucis de seguir robado y explotando, como negocio, sus posesiones de opulencia a espuertas como su naturaleza de enseñanza a costa de impuestos del estado en montón de millones su adoctrinamiento de Dios, que ni permiso pide ni confiesa arrastras de adulterio comilonas y proclamadas fiestas ‘santas’ cerrando bocas sus medios en potencia y sumisión plegada a la fascistización. Y ahí seguimos pues dicha condición se da por igual frecuencia que en vida Franco, el dictador, dentro del recinto social en desasosiego la impotencia contra sus innumerables pederastas en abuso de poder.

NOTA

La vivienda, la gran especulación impuesta desde los poderes fácticos, donde al más analfabeto le hacen agente, gerente e inspector… mafia de la especulación de arriba a bajo y vuelta al revés de la manera más insultante jamás vista ¡bárbara, bárbaros, sátrapas!!! La justicia absolutista (señora) de su Señor Gobierno rige las cuentas la balanza las ideologías no cambia sino para más corrupción, manejando el asador a su modo y acomodo, en manos retrógradas pichones y pichonas del Tribunal de Orden Público. El gobierno más progresista de la historia escala la OTAN utilizado por el Pentágono, a favor de la descomposición social por el gasto militar hasta dejar los fondos vacíos del Estado, en la soledad más absoluta, donde el sol se pierde alejándose del crimen de la Casa Blanca otanista precursora belicoso ampliando base militar yanqui en Rota. (¿Y, ahora, qué?) Nuevas elecciones dicen, para decidir quienes van a ser los nuevos gestores de la empresa del estado del desagravio, que no son otros que los verdaderos amos oligarcas de la economía, que atan y desatan tejen zurcen y repasan sus intereses entre burdeles, eventos y oposiciones al acomodo de marionetas y bufones instalando fanfarrones favorables al control de la economía, a la iglesia sin duda alguna al ejército y los medios de comunicación haciendo una gran función a su epopeya ¿Qué importancia cobran los resultados de las elecciones para el FMI? ¡Si son quienes promueven los medios de comunicación que te van metiendo en cajitas de cartón como cerillas y ganado en cuadra de veinte y pocos más metros o bajo las catacumbas primitivas aislándonos del verdadero poder oculto!!! Los medios mienten sobre Rusia, y sobre Ucrania, también, mienten conscientes de poder hacerlo, es el poder de la mentira inculcando en el cerebro dosis de veneno a la población, impidiendo las corazas de sus democracias como enfrentar su sistema, y así estamos como estamos cuando el desprendimiento se viene encima y no puedes o sabes como alejarlo, abolirlo, apartarlo, destruirlo.

PD.

A la palabra, se la prostituye de muchas maneras, prometer y no cumplir es cosa fea si con ello se trata de engañar y mentir, cuando se habla de luchar contra la explotación y avanzar hacia la revolución aboliendo la explotación de los unos sobre los otros. Cuando se habla de luchar la alienación está de  más de lo contrario es jugar con los demás, reírse de los demás, aprovecharse de los demás en egoísmo propio contra el avance colectivo. Ser consecuente es respetar la palabra como un principio, cuando se pretende arrastrar tras sí, contra la injusticia que atenta sobre las mayorías que en desempleo sufren la marginación más absoluta ofreciéndoles caridad, negando en ello la lucha directa el derecho a una vida laboral y en eso la dignidad va por medio. Por ello la importancia de la conciencia como respuesta para poder mirar de frente la vida, contra la muerte achantando manipulada social y culturalmente, contra el sentimiento que brota por si mismo espontáneo una entrega que sólo puede surgir de los seres libres.

Maité Campillo (actriz y directora d` Teatro Indoamericano Hatuey)

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El presidente y mayor accionista del Grupo PRISA, Joseph Oughourlian, jurará fidelidad a un Núñez Feijóo sentado en La Moncloa

 

El presidente y mayor accionista del Grupo PRISA, Joseph Oughourlian, jurará fidelidad a un Núñez Feijóo sentado en La Moncloa

 

TERCERAINFORMACION / 01.06.2023


Joseph Oughourlian. Foto: Grupo PRISA

 

El Confidencial publicó ayer la reunión del dueño de ‘El País’ y la SER con Feijóo para tender puentes con la derecha. Se trata de uno de esos escasos contenidos que puedes leer en El Confidencial y el coro de voceros de la derecha y extrema derecha española con cierta credibilidad. No es la habitual propaganda vomitiva para la que se fundaron El Confidencial y otros tantos peones de la banda conservadora.

Empecemos por los antecedentes antes de entrar en lo ocurrido. El «Independiente» ya nos contó en septiembre de 2022 una noticia bajo este titular –Oughourlian, dueño de ‘El País’: «Intentamos ser de derechas, pero no funcionó y regresamos a la izquierda«-; Entonces el máximo dirigente de Amber Capital dijo abiertamente en un foro organizado por Nueva Economía Fórum que “todos los medios de comunicación en España son de derechas”, para añadir “quisimos ser de derechas, pero tuvimos que volver hacia la izquierda porque no obtuvimos los resultados esperados”. Y no son estas especulaciones, sino declaraciones públicas del tipo que se reunió poco antes del 28-M con Feijóo, casi emulando las reuniones de los hermanos Roy con Jeryd Mencken en los capítulos finales de Succession.

En la vida real vete a saber que intercambio de favores se han cruzado Oughourlian y Feijóo, pero apuesto por un respaldo del Grupo PRISA al PP condicionado por la ocupación de la Moncloa. El diario que edita El País se sumaría así a la abrumadora mayoría de corporaciones mediáticas que hincaron rodilla frente a PP, a Vox, o a ambos (Mediaset, Atresmedia, Vocento, Unidad Editorial, Grupo Planeta, etc.), y a la creciente plaga de ratas que propaga la peste a lo largo y ancho del país (casi todas las webs acabadas en «digital», Esdiario, Hispanidad, OkDiario, The Objetive y un demasiado largo etc.).

El segundo antecedente nos lleva al momento en que el presidente de PRISA quiso trocear el gigante de defensa español Indra, en noviembre de 2022: El presidente de Prisa, Joseph Oughourlian, planea hacer caja con Indra vendiendo el negocio tecnológico (Libremercado). Amber poseía casi un 10% de Indra, y la división de la parte tecnológica de 1.500 y 2.000 millones de euros, y la de defensa, de 1.500 millones, le generaría beneficios a través de la venta de la parte tecnológica. De esta manera, podría afrontar una deuda del Grupo PRISA que ronda los 1.000 millones (de un pasivo total de 1.420 millones de euros) con un patrimonio neto negativo de -530 millones de euros, unos intereses anuales de cerca de 100 millones, y un valor en bolsa de apenas 247 millones.

El Confidencial nos revela que Pedro Sánchez «impidió» a Oughourlian «exprimir su inversión en Indra» con la mencionada división, pues el Gobierno controla el 28% de las acciones a través de la SEPI. También, que no permitió la entrada de capital de Mediaset en PRISA a cambio de quedarse con la SER. Son versiones de la realidad que se asemejan otra vez a -por ejemplo- a la amenaza de bloqueo de Jeryd Mencken a que una corporación sueca -Gojo- absorba WayStar RoyCo en la citada serie de ficción política.

El tercer precedente lo descubrimos en el titular de otro medio de ultraderecha, mucho más fiable -como decía- en este tipo de contenidos: Joseph Oughourlian ‘se lleva’ el 25% de la propiedad de Prisa a Luxemburgo (vozpópuli). Supongo que todo el mundo recuerda el escándalo mediático desatado por la emigración de la sede corporativa de la gran constructora Ferrovial a los Países Bajos. Críticas muy bien justificadas ante la cara de cemento de los directivos de Ferrovial, que creció y se desarrolló gracias a sus inversiones en obra pública en España. Un editorial de El País lo tituló «Ferrovial se va» y subtituló «Las razones aducidas para la deslocalización de la empresa española a Países Bajos son confusas o incompletas». Bien por El País, pero el cinismo de PRISA era tan inmenso como el silencio mediático ante el traslado de la cuarta parte del Grupo a una sociedad Oviedo Holdings S.A.R.L., ubicada en Luxemburgo en una «reorganización» de sus participaciones. El hecho ocurrió en diciembre de 2022, unos tres meses antes del movimiento de Ferrovial y poco después de las desavenencias de Sánchez con Amber.

La ausencia de críticas a PRISA y la autorización de la maniobra bajo cuerda deben leerse como una cesión o un gesto para corregir disgustos previos. El aumento de la participación de Amber en Indra, hasta un paquete accionarial que se eleva a 12,7 millones de títulos tiene una lectura similar. De hecho, nadie debiera extrañarse de que en el contexto de una futura distopía con Feijóo en la presidencia y Abascal como vice, el Gobierno ordenase cercenar Indra en dos, tal y como pide Oughourlian, esto después de sentarle en el consejo de administración de la empresa armamentística.

La reunión del presidente de PRISA con el líder del PP es tan trascendente que Pedro Sánchez ha salido inmediatamente a la palestra para repetir una nueva versión de aquel discurso sincero que a todos sorprendió, de aquella memorable entrevista de Évole en Salvados en octubre de 2016: “Ha habido determinados medios de comunicación que me han dicho que si hubiera entendimiento con Podemos ellos lo criticarían. El País ha sido uno de ellos. Una de las explicaciones por las que la línea editorial haya sido tan abusiva e incluso insultante en lo personal ha sido por que pudiera haber un entendimiento entre las dos izquierdas […] Me reuní con los responsables de El País y me dijeron que o Rajoy o la línea editorial de El País no iba a ayudar para que hubiera un gobierno progresista liderado por el Partido Socialista».

Al reconocimiento por esas palabras, aplaudido desde todos los sectores a su izquierda, se sumó ayer un tenebroso vaticinio ante declaraciones evidentes: “Desde la posición de dominio que tienen en grandes medios de comunicación, se va a desatar una campaña aun más feroz de insultos y descalificaciones […] Veremos en programas de máxima audiencia a gentes que solo se representan a ellos mismos pontificar e insultar sin derecho a réplica. Se van a inventar barbaridades”. En esta ocasión nada revela ni a nadie sorprende, pero sus palabras parecen un grito desesperado.

Un último acontecimiento decisivo para entender un giro eventual del Grupo PRISA para retornar a tiempos tanto o más oscuros que la etapa de la presidencia de Antonio CañoUn período que muchos queríamos olvidar, y cuya conclusión casi me llevó a abandonar este blog…

Leemos hoy mismo que Oughourlian quiere aplazar el relevo de Rosauro Varo en Prisa hasta después del 23-J (Invertia). Nos parece esta una noticia que confirma como el presidente de PRISA espera acontecimientos para fijar su posición editorial tras las elecciones Generales. Rosauro Varon es el actual vicepresidente, que emigra a un grupo amigo, Telefónica. Y aunque Invertia no nos lo relata, a nadie escapa que el perfil del nuevo vicepresidente y miembro del consejo responderá a una orientación ideológica próxima a quien ocupe la Moncloa el 23 de julio. Entre los accionistas del Grupo más interesados tenemos a Vivendi, multinacional francesa de perfil muy conservador. El año pasado estudió hacerse con hasta el 29,9% del editor de El País pero desistió al comprobar que el Gobierno de Pedro Sánchez iba a vetarla porque inversiones extranjeras como esta requieren la autorización del Gobierno español. Entre quienes ansían otro sillón en PRISA tenemos al íntimo de Felipe González, el multimillonario Carlos Slim, quien ya ha pedido entrar en el consejo de administración porque ha alcanzado el 7% del capital social.

Y regresamos al último episodio de Successión para un último guiño, cuando nos muestra la importancia de la composición y de las votaciones de estos consejos en una de las escenas más trepidantes de la serie.

No olvidemos que una votación en el consejo de administración de una corporación mediática como PRISA no tiene por qué abordar solo asuntos estrictamente económicos. De hecho, muchas decisiones aparentemente económicas llevan consigo un enorme peso político-ideológico.

En suma, aunque nos movemos en el terreno de las suposiciones, el resultado del 23-J podría determinar un mayor control de la opinión publicada en España por el eje PP/Vox, con el cambio de orientación de PRISA desde posiciones socialdemócratas/keynesianas (también neoliberales) en dirección a la cloaca.

¿Y qué podemos esperar de un Grupo PRISA que rinda pleitesía a Feijóo? Probablemente una información que bascule entre la seriedad del caos ultraliberal y una política de patio de recreo dirigida a esa parte de la sociedad que no cuenta con herramientas para gestionar situaciones políticas complejas, y que se deja llevar por sus emociones.

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Alemania entra en recesión

 

El PIB alemán se contrajo por segundo trimestre consecutivo, y bajo la enorme inflación, la caída del consumo arrastra consigo a toda la economía. Los precios de la energía pueden haber sido un motivo. Otro es la caída de las exportaciones a China.


Alemania entra en recesión

 

Martin Arnold y Patricia Nilsson

El Viejo Topo

2 junio, 2023 

 



La gran caída de las exportaciones alemanas a China hace temer por la potencia económica de la UE

Una caída de dos dígitos de las exportaciones alemanas a China ha sacudido a la mayor economía europea, desatando el debate sobre por qué su vasto sector manufacturero ha quedado rezagado frente a rivales que se benefician de un repunte de la demanda china.


Según los economistas, la caída del 11,3% de las exportaciones alemanas a China en los cuatro primeros meses del año, en comparación con el mismo periodo del año anterior, pone de relieve una serie de retos únicos para la potencia industrial de Europa. Los fabricantes de automóviles pierden cuota de mercado en China, los productores de productos químicos y otras empresas que consumen mucha energía se resienten de los altos precios de la electricidad, y la apreciación del euro frente al dólar ha restado competitividad a los productos alemanes.


Carsten Brzeski, responsable mundial de análisis macroeconómico del banco holandés ING, afirmó que los exportadores alemanes también se sienten víctimas de las crecientes tensiones comerciales y de seguridad entre Pekín y Washington. «Alemania se considera ahora aliada de EE.UU., lo que ha provocado un mayor desaliento –explícito o implícito– de las compras de productos alemanes», afirmó.
Varias grandes empresas alemanas con negocios considerables en China registraron descensos significativos de sus ventas en el país en el primer trimestre, entre ellas el grupo químico BASF, el principal fabricante de automóviles del país, Volkswagen, y el fabricante de piezas de automóviles Bosch.


La caída de las exportaciones a China es uno de los varios indicadores de que el sector manufacturero alemán está sufriendo un fuerte declive a principios de este año, con una menor producción de las fábricas, una caída en picado de la demanda y una menguante cartera de pedidos, lo que podría frenar el crecimiento de la mayor economía de la UE.
Alemania parece ser un caso atípico entre los países europeos, la mayoría de los cuales han tenido mayores exportaciones a China este año, lo que sugiere que los exportadores alemanes están perdiendo cuota de mercado en su segundo mayor mercado fuera de Europa. Las exportaciones de los 27 miembros de la UE a China aumentaron un 2,9% interanual en el primer trimestre, según Eurostat.

El descenso significa que China representó solo el 6% de las exportaciones totales de Alemania en los tres primeros meses de este año, la proporción más baja desde 2016, y por debajo de más del 7% en el mismo período de cada uno de los últimos cuatro años, según datos de la agencia federal de estadística.


Esto va en contra de las expectativas anteriores de que el vasto sector manufacturero de Alemania se beneficiaría de un impulso de la demanda china tras el levantamiento de la política de cero Covid de Pekín a finales del año pasado y el alivio de los cuellos de botella de la cadena de suministro.


«Son sobre todo los servicios los que han repuntado, pero aún no el sector manufacturero», dijo Brzeski, añadiendo que los fabricantes de automóviles se han visto afectados por la falta de vehículos eléctricos más pequeños y la tendencia china a comprar modelos de fabricantes nacionales. Los vehículos de motor y sus piezas representaron más del 15% del total de las exportaciones alemanas el año pasado, dijo.


Aunque los precios europeos del gas han bajado mucho desde el máximo alcanzado el año pasado, siguen siendo más altos que en años anteriores, lo que sitúa a las empresas que consumen mucha energía en una situación de desventaja constante.
«La producción química se ha reducido drásticamente debido a la crisis energética», afirmó Oliver Rakau, economista jefe para Alemania del grupo de investigación Oxford Economics. «Se ha producido un golpe permanente a la competitividad».


El Gobierno alemán ha elaborado planes para subvencionar el 80% de los costes de electricidad de las empresas que consumen mucha energía.


Los exportadores alemanes, que representan más de la cuarta parte de todas las exportaciones de la UE fuera del bloque, también se han visto perjudicados por la reciente apreciación del euro, que ha pasado de estar por debajo de la paridad con el dólar a finales del año pasado a cotizar entre 1,07 y 1,10 dólares en las últimas semanas.


La actividad manufacturera cayó a su nivel más bajo en seis meses en Alemania este mes, según la última encuesta de directores de compras de S&P Global publicada el martes. Cyrus de la Rubia, economista jefe del Banco Comercial de Hamburgo, afirmó que la encuesta reveló que la demanda exterior de productos manufacturados alemanes se había «desplomado prácticamente».


La BDI, principal confederación empresarial alemana, declinó hacer comentarios. La confederación sigue de cerca el descenso de las exportaciones a China y espera que se trate de un episodio aislado que se atenuará cuando se recupere la actividad constructora china, y no de una tendencia a largo plazo.


BASF, que ha estado reduciendo su plantilla en Alemania mientras construía una planta de 10.000 millones de euros en China, registró unas ventas de 2.300 millones de euros en China en el primer trimestre de este año, un 29% menos que en el mismo trimestre del año anterior. El grupo, con sede en Ludwigshafen, achacó el descenso a la menor demanda, a lo que también contribuyó la bajada de los precios de sus productos químicos.

Volkswagen, que vende más coches en China que ningún otro fabricante, dijo que las entregas en el país cayeron un 15% en el primer trimestre. La compañía dijo que la cifra refleja un aumento de ventas a finales de 2022, cuando los consumidores chinos se aprovecharon de los subsidios EV, así como una exención de impuestos de vehículos de combustión pero ambos terminaron en diciembre. VW fabrica en el país la mayoría de los coches que vende en China.


En el primer trimestre, las ventas en la región Asia-Pacífico disminuyeron un 9,3%.
«Especialmente durante los dos primeros meses de 2023, hemos seguido sintiendo los efectos económicos de las restricciones impuestas en respuesta a la pandemia del coronavirus», dijo Bosch.


Después de que la producción industrial alemana sufriera en marzo su mayor caída en 12 meses, con un descenso del 3,4% respecto a febrero, algunos economistas esperan que la agencia federal de estadística revise a la baja su estimación inicial del producto interior bruto del primer trimestre, que pasaría de un crecimiento nulo a una contracción.


Un segundo descenso trimestral consecutivo del PIB –tras una contracción del 0,4% en el último trimestre del año pasado– se ajustaría a la definición de recesión técnica. Según el FMI, Alemania será la economía más débil del mundo este año, con una contracción del PIB del 0,1%.

Fuente: https://www.ft.com/content/

Texto seleccionado por Carlos  Valmaseda para “Página herida” de Salvador López Arnal

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jueves, 1 de junio de 2023

Las puertas giratorias no dejan de girar ¿Será Sánchez quien próximamente pase por ellas?

 

Las puertas giratorias no dejan de girar ¿Será Sánchez quien próximamente pase por ellas?

 

Si el “socialista” Pedro Sánchez llegara a dirigir la OTAN, sin duda sería el enésimo caso de puertas giratorias

 

INSURGENTE.ORG / 01.06.2023

 


En esta ocasión se trata suceder a Jens Stoltenberg al frente de la organización terrorista más grande y sanguinaria del mundo, llamada OTAN. Esta organización ya fue dirigida por otro individuo del PSOE: Javier Solana. Este dirigía la OTAN cuando esta bombardeó Yugoslavia. Así que ahora, cuando se baraja la posibilidad de que el actual presidente del gobierno español en funciones, Pedro Sánchez, ocupe dicho cargo en la organización, no nos debería sorprender demasiado. Al fin y al cabo, este señor ha demostrado ser fiel servidor a la OTAN y, por ende, al gobierno imperialista de los Estados Unidos.

Desde dentro de la OTAN han expresado que el perfil de Sánchez gusta mucho y que hace unos meses su opción sonó con mucha fuerza en algunos despachos del Cuartel General en Bruselas. Los altos mandos de la Alianza Atlántica analizan continuamente las cualidades que creen que debería tener el nuevo jefe, y confirman que Sánchez cuenta con ellas. Pero el presidente del gobierno español, públicamente, siempre ha negado los rumores argumentando estar centrado en acabar su mandato en diciembre, como estaba previsto.

Lo que sucede es que, adelantadas las elecciones al 23 de julio, su permanencia como inquilino en La Moncloa ya es algo más que dudoso.

Si el “socialista” Pedro Sánchez llegara a dirigir la OTAN, sin duda sería el enésimo caso de puertas giratorias.

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