miércoles, 14 de octubre de 2020

Fortunas libres de impuestos en el "paraiso" fiscalote de España



Más de la mitad de las crecientes fortunas de los ricos españoles están libres de impuestos

El patrimonio de los más acaudalados soporta una liviana presión fiscal en España

Por Eduardo Bayona

Kaosenlared

Oct 14, 2020

 A los edificios, acciones de empresas y derechos económicos valorados en casi 300.000 millones de euros que están exentos de tributar en Patrimonio se les suman otros por más de 100.000 a los que el Gobierno de Madrid exime de tributar bonificando el 100% de la cuota.

La presión fiscal que soportan las fortunas de los más ricos de España, los 177.931 contribuyentes (o quizá no tan pagadores) que poseen patrimonios de más de 700.000 euros (400.000 en Aragón) en edificios, tierras, acciones, rentas, concesiones, joyas, coches y barcos de lujo y obras de arte, resulta más bien liviana: más de la mitad de esa riqueza, que en los últimos años crece a un ritmo netamente superior al del PIB, está libre de impuestos mientras pagan por el resto apenas un 0,38% anual, según indica la última Estadística de los Declarantes del Impuesto de Patrimonio de la Agencia Tributaria.

El 42% de los 687.893 millones de euros que suman esas fortunas, 290.656, se encuentran directamente exentos de tributar por efecto de la normativa estatal, mientras que los propietarios de bienes por otros 106.613 lo hacen en Madrid con una bonificación autonómica del 100% en la cuota a ingresar, medida de la que también se benefician, aunque con menor intensidad, los propietarios de bienes por valor de otros 4.260 millones en La Rioja.

La suma de esas cifras sitúa por encima de los 400.000 millones de euros la valoración de las fortunas libres de impuestos en España, mientras el resto, algo más de 280.000, aporta tan solo 1.123 en impuestos al año. Los datos corresponden al ejercicio de 2018, el último con datos disponibles.

La presión impositiva sobre el conjunto de esas fortunas se sitúa en el 0,16%, un tipo efectivo 95 veces inferior a la media del país (15,2%), en el que el IVA arroja uno del 15,3%, el IRPF otro del 12,8% y Sociedades uno del 9,2%.

Entre los motivos de esas exenciones, recogidas en la ley estatal aunque se trate de un tributo de gestión autonómica, destacan dos: que se trate de edificios monumentales catalogados como Bien de Interés Cultural (BIC) o figuras similares, algo que conlleva una obligación a menudo incumplida de abrir las puertas al público de manera gratuita un mínimo de cuatro días al mes, y la de acciones de empresas, que supone la principal partida.

Las exenciones por BIC afectan a fincas por 23.180 millones de euros dentro de una cartera inmobiliaria de 138.013, con solo 4.390 de ellos de tipo rústico, mientras las de las acciones benefician a más de la mitad del total: 17.629 millones de 141.526 de empresas cotizadas y 240.234 de 366.272 de sociedades ajenas a la bolsa siempre que no sean instrumentales.

El tratamiento fiscal de este descomunal patrimonio, cuya valoración equivale a más de la mitad del PIB español, del que tan solo una mínima parte (11.966 millones, 1,73%) está afecto a actividades económicas y que durante los años de la recuperación previos a la pandemia llegó a registrar crecimientos de más del 8% anual en otra prueba del nueve del insoportable avance de la desigualdad  en España, parece abocado a cambios a corto o medio plazo vistos los efectos de la pandemia sobre las cuentas públicas, con una caída de la recaudación; en las empresas, con dos de cada cinco en pérdidas al cierre del primer semestre según los datos del Banco de España, y en las familias, con desplomes de las rentas que rondan el 20% en las clases medias y con una inquietante extensión de la pobreza y la escasez por debajo de ese nivel, en el que más de un millón y medio de personas han necesitado ayuda para poder comer.

¿Un recargo estatal? ¿Un rescate temporal?

El impuesto de Patrimonio y el de Sucesiones, de titularidad estatal pero cuya gestión lleva décadas cedida a las comunidades autónomas, se perfilan, junto con el IRPF de las rentas más altas, como dos de los principales candidatos a generar ingresos para las administraciones en el marco de unas reformas tributarias que considera urgentes la Comisión para la Reconstrucción Social y Económica, cuyas recomendaciones consideran «preciso actuar, tanto en el corto como en el medio plazo, con el objetivo de reformar nuestro sistema fiscal con un único objetivo: garantizar la pervivencia y la solidez de nuestro sector público, y especialmente fortalecer nuestro gasto público social».

Otra cosa es encontrar el procedimiento para retocarlos, algo en lo que, según distintas fuentes, llevan tiempo trabajando en el Ministerio de Hacienda. «Resulta muy difícil cambiar la aplicación de cualquiera de esos impuestos sin modificar las leyes que los regulan», advierte Carlos Cruzado, presidente de Gestha, el sindicato de los inspectores de Hacienda, quien, no obstante, considera que las novedades pueden llegar «cuando se abra el melón del modelo de financiación autonómica».

En cualquier caso, y mientras la mayoría de las comunidades autónomas aboga por una armonización de los impuestos cedidos ante la que Madrid ofrece la principal nota discordante con bonificaciones de más de mil millones de euros al año a las rentas y los patrimonios más elevados y anuncios de nuevas rebajas fiscales, el ejecutivo dispone de dos vías relativamente sencillas: el recargo estatal o el rescate, ya sea temporal o, como el del Gobierno de Mariano Rajoy con el tributo que grava los Hidrocarburos en 2018, definitivo.

Galicia, Castilla y León y Murcia sí cobran el Impuesto de Patrimonio

«Se están dejando de recaudar en Madrid más de 900 millones al año en Patrimonio que se regalan a poco más de 12.000 personas. Eso es algo increíble. Madrid desprecia ese dinero con la que está cayendo», indica Cruzado.

No se trata de una cuestión de partido, ya que Galicia (82 millones) es, solo por detrás de Catalunya (512 millones), la segunda comunidad que más ingresa por este impuesto, al que en 2018 no aplicaban ninguna bonificación otras gobernadas por el PP como Castilla y León (29,8) o Murcia (22,2).

https://www.publico.es/economia/impuestos-ricos-mitad-crecientes-fortunas-ricos-espanoles-libres-impuestos.html

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martes, 13 de octubre de 2020

Es la Guardia Civil una institución intocable, un estado dentro del estado?

¿Nos rebelamos o nos partimos el pecho en el ruego de la nueva oración que impone la nueva normalidad del yo pecador, quita o hazme lo que quieras, que no me cantearé porque tengo mucho miedo. Gracias te damos por lo que nos has robado y hecho hoy. Mas no sea mi voluntad sino la de la señora Botin y mañana más, y que te estamos muy agradecidos, que lo sepas y Amén? A elegir, que estamos en una democracia y cada uno puede elegir lo que quiera de esas dos cosas.

 

Peter Burke: «La estrategia del miedo para evitar la revuelta es una constante histórica»

Entrevista 



Peter Burke

 

Paco Cerdá

Sociología Crítica

20.11.2013

 

Catedrático emérito de Historia cultural de la Universidad de Cambridge y especialista en historia cultural moderna, Peter Burke (Londres, 1937) analiza la situación actual y asegura que tiene semejanzas con la crisis de 1929, pero también diferencias “en la respuesta de los políticos”.

 

-Sostiene que la Historia no puede escribirse de forma objetiva. ¿Por qué?

-¡Porque somos humanos! Y como humanos, tenemos unas actitudes y valores que nos condicionan. Eso puede observarse de forma cotidiana. Si tres personas presencian el mismo hecho, tendrán versiones distintas del mismo. Así pues, a lo más que podemos aspirar es a tratar de ser justos. Además, el esfuerzo de objetividad máxima implica sacrificar ciertas cosas, como la claridad. Evitar el punto de vista del historiador para ser lo más imparcial posible produce, en ocasiones, un relato difícil de entender.

-¿Quiénes serán los ganadores de la Historia actual y cómo la contarán a la siguiente generación?

-Es más fácil valorar eso en una guerra que en la política. Pero se puede apreciar que el cambio en el equilibrio de poderes con el ascenso de China y la creciente presencia de la voz de los musulmanes tendrá su correlación en la versión de la Historia que se escriba. Además, podemos predecir que en la cuestión medioambiental todos seremos perdedores.

-¿Qué grandes manipulaciones de la Historia sigue sufriendo hoy la población?

-¡Hay tantas?! Una de ellas es el uso de un doble lenguaje con el que cada bando narra un conflicto. Cuando alguien pone una bomba, si son los otros, son ‘terroristas’; si son los nuestros, son una ‘guerrilla urbana’ u otro término menos duro. Además, todos distorsionamos nuestro propio recuerdo del pasado. Tendemos a mitologizar el pasado. Es como la entropía de la naturaleza: podemos detectarla, pero no escapar de ella.

-El olvido de la gente común y corriente, eclipsada por los grandes personajes y las grandes gestas, es una lacra de la Historia. ¿Hay que reivindicar al hombre normal?

-La mayor revolución historiográfica en los últimos doscientos años ha sido la inclusión en la Historia de las personas ordinarias y de todas las actividades humanas, y no solo la guerra y la política. Hay que recordar que en la famosa expedición por África, David Livingstone no iba solo, sino que formaba parte de una expedición más amplia. Ese enfoque es una revolución.

-En la actual crisis económica y su repercusión en los más pobres, ¿qué grandes pautas observa que hayan servido en otros periodos?

-Hay semejanzas con la crisis de 1929, pero también diferencias en la respuesta de los políticos.

-Me refería a la gestión política. ¿Tal vez la estrategia de infundir miedo a la población para que no se rebele?

-Sí, la estrategia del miedo para evitar la revuelta es una constante en la historia de la humanidad. Pero me interesa más, como constante histórica, la teoría de por qué la gente se rebela. Las primeras teorías afirmaban que la población se rebela cuando las cosas van a peor. Por ejemplo: sube el precio del grano y estalla la Revolución Francesa. Sin embargo, tanto los historiadores como los teóricos sociales han subrayado, más recientemente, que las rebeliones se asocian a la ruptura de las expectativas crecientes. Cuando las cosas dejan de ir a mejor y se habían creado grandes expectativas, es cuando la gente se siente más insatisfecha. Más todavía que si las cosas van a peor de forma lenta y progresiva. Por tanto, las expectativas defraudadas son el contexto más propicio para que estallen las revueltas. Eso significa que el momento más peligroso para un Gobierno es cuando aplica reformas que no contentan a la población, porque la gente quiere otro tipo de reformas o a otro ritmo.

-Expectativas frustradas y reformas criticadas por la población. Está describiendo España. ¿Augura aquí una revuelta?

-No conozco suficiente el clima de la opinión pública española como para hacer vaticinios. Pero la teoría de las generaciones explica un hecho de España: hace cuarenta años hubo una generación que creyó que la Transición era buena y se movió al grito de ‘nunca más una Guerra Civil’. Ese consenso se ha roto. La generación en el poder se arriesga más en su relación con el pasado.

-Una parte de España se niega a recuperar la memoria histórica del franquismo para no reabrir heridas. ¿Es eso justificable?

-La reconciliación es importante y no se puede luchar la misma Guerra Civil generación tras generación. Pero entiendo que eso es más fácil de decir para un británico desde la distancia que para un español.

-En un mundo obsesionado por el futuro y las tecnologías, ¿por qué hay una búsqueda de los orígenes y las raíces?

-Son dos fenómenos ligados. En los últimos 200 años hemos vivido un proceso de aceleración de la Historia. La gente tiene la sensación de haber perdido sus raíces y de sentirse desorientada. Y el tipo de pasado que la gente quiere conocer es el pasado que ha vivido o que le han contado en su casa.

-Usted ha afirmado que hay tres obstáculos a la democratización del conocimiento: los intereses de las grandes compañías, la censura de los gobiernos y el aislamiento de los expertos. ¿Cuál le preocupa más?

-En la actualidad, el más peligroso es la censura gubernamental.

-¿Por qué sigue siendo útil?

-Ningún Gobierno puede operar sin secretos. Todo Gobierno aspira a silenciar a las personas que quieren revelar esos secretos, y los casos de Wikileaks y Snowden son paradigmáticos. En un mundo ideal podría existir una transparencia completa y no tendría sentido la existencia de servicios secretos. Pero en el mundo real, a ningún Gobierno se le ocurriría suprimir su espionaje.

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Para combatir el miedo y no quedar atenazado entre sus múltiples redes, hay que empezar por saber qué es el miedo, cómo se fábrica y para qué. A las tres últimas cuestiones responde la publicación en cinco entregas del libro Óscar Ureche Aldana. Cosa que hace tiempo deberían de haber estado haciendo, cuando menos, las organizaciones políticas de izquierdas.

 

 

Miedo, seguridad y resistencias: el miedo como articulación política de la negatividad

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Óscar Useche Aldana / https://journals.openedition.org/polis/3893 / Recibido 08.03.08 Aceptado 28.03.08

Peur, sécurité et résistances: la peur comme articulation politique de la négativité

Fear, security and resistances: fear as political articulation of  negativity

 

Resúmenes

 

ESPAÑOL FRANÇAIS ENGLISH

 

El miedo es hoy uno de los elementos constitutivos más poderosos de las relaciones sociales y de los procesos de producción de subjetividades que buscan la homogenización y la desaparición de las diferencias, así sea a costa de la liquidación de los diferentes. El miedo se constituye en un operador de los territorios del poder para el control y la contención del deseo de los ciudadanos y, las políticas que lo promueven, se transforman y articulan a las nuevas modalidades de la guerra. La guerra posmoderna se convierte en un estado de excepción ilimitado que cuestiona abiertamente la vigencia de los derechos humanos y sociales, criminalizando no únicamente al llamado enemigo armado, sino cualquier forma de resistencia social pacífica. El escenario de los órdenes de la seguridad que se desprenden de la guerra puede ser alterado desde la irrupción de proyectos existenciales singulares, que rompan con la lógica amigo- enemigo. De eso se trata la resistencia pacífica que se alza ante los enunciados del miedo.

 

Introducción

El miedo como dispositivo de poder

La violencia contra las mujeres. El miedo a la mujer como subjetividad patriarcal

Las formas de operar de los miedos

El miedo como operador de los territorios para el control y la contención del deseo

El orden de la guerra y el miedo civil

 El miedo y las regulaciones de la sociedad de control

El paradigma de la seguridad y la acción policial

La vida resiste

 

Introducción

1El miedo es hoy uno de los elementos constitutivos más poderosos de las relaciones sociales y de los procesos de producción de subjetividades. Los profundos miedos individuales, arraigados en nuestro cerebro primitivo desde el ser humano de las cavernas que apenas si sobrevivía a todas las catástrofes y amenazas de la naturaleza que lo rodeaba, se han ido transformando en la ep-Idemia de los miedos colectivos.

2Para los hombres y mujeres contemporáneos el miedo se vive como una realidad cotidiana en cada uno de los espacios de reproducción social y se representa como una  ausencia de seguridad en cada instancia de una vida vivida como una experiencia angustiosa.

§  1  Jaques Lacan. Entrevista. 1974. Citado por María H. Cárdenas. “Los nombres de la angustia en el ma (...)

3La psicología se ha ocupado de buscar explicaciones a esta emoción perturbadora que alguna vez ha tenido que ver con el comportamiento de todos los humanos. Para la tradición lacaniana del psicoanálisis, la neurosis es el miedo. A la pregunta sobre qué empuja a la gente a pedir ayuda, Lacan responde que es “el miedo; cuando no comprende (la gente) lo que sucede, tiene miedo, sufre por no comprender y poco a poco cae en la angustia”. Luego añade que la angustia “es algo que se sitúa más allá de nuestro cuerpo, un miedo pero de nada, que el cuerpo –el espíritu incluido– puede motivar. En suma, el miedo del miedo”1. Desde este punto de vista, el miedo implica una posición subjetiva en tanto la angustia denota una entrada en la subjetividad por la puerta del sufrimiento.

El miedo como dispositivo de poder

4El miedo es incertidumbre de lo porvenir que emplaza el imaginario de una vida estable que se plasma como una subjetividad dominante y como oferta suprema del capitalismo. La felicidad entendida como la seguridad de acceso a todos los bienes y servicios; la certeza de que si el individuo se atiene al pacto social, acepta las regulaciones y legitima el monopolio de la violencia por el soberano, entonces recibirá a cambio protección y abrigo, según lo que dicta el sentido común. Y para eso está el Estado, el que todos pagamos, al que todos remozamos con nuestra obediencia y que, naturalmente, debe darnos garantías colectivas ante nuestra vulnerabilidad individual.

§  2  Guiles Deléuze. “Lógica del Sentido”. Editorial Paidós. Buenos Aires. 1989. Pág. 50

5La búsqueda de certidumbres como remedio para los miedos que asaltan diariamente al individuo entonces no es algo ajeno a los dispositivos del Poder. El miedo no es un fantasma que ronda a las personas y externo a las relaciones en las cuales éstas se forman como sujetos. No es un fenómeno atinente exclusivamente a la psique individual, aunque por supuesto la atraviesa. El miedo se produce y se actualiza en el acontecimiento mismo del ejercicio del poder. Es en los escenarios en los cuales se construyen hegemonías y se destruyen sueños, en donde los imaginarios del común sentido son sometidos a la prueba de las fuerzas reales que desgarran el sujeto y ponen en evidencia que las certezas que le otorga su identidad de buen ciudadano (y que por tanto le deberían otorgar todas las garantías) no son para nada un camino unidireccional asegurado hacia un cada vez mayor bienestar, o una cada vez más amurallada seguridad. Ya Deleúze lo había advertido:  “Porque la incertidumbre personal no es una duda exterior a lo que ocurre, sino una estructura objetiva del acontecimiento mismo, en tanto que va siempre en dos sentidos a la vez, y que descuartiza al sujeto según esta doble dirección. La paradoja es primeramente lo que destruye al buen sentido como sentido único, pero luego es lo que destruye el sentido común como asignación de identidades fijas”2.

6Por una vía muy tortuosa los colombianos han entendido esta encrucijada por la cual nada es seguro ni en la vida cotidiana, ni mucho menos en los territorios de la guerra. Ha dejado de funcionar fluidamente el pacto hobbesiano de obediencia a los poderes soberanos a cambio de protección. No vale endosar libertades y aceptar restricción de los derechos. La amenaza sigue ahí. Los poderes soberanos parecen afanados en mostrar capacidad para ofrecer seguridad. La “seguridad democrática”, por ejemplo, se erigió en el centro de la política del Gobierno de Uribe. Muchos ciudadanos manifestaron su complacencia de que el Estado garantizara su movilidad en las carreteras asoladas por el secuestro y el asalto armado y no tuvieron inconveniente en sumarse a caravanas “seguras” franqueadas por tanques de guerra, tropas y helicópteros de combate. Según el Estado y la opinión mayoritaria de los medios de comunicación esto permitió volver a las certidumbres de que la producción y el comercio capitalista eran factibles. En particular esto reactivaría el maltrecho sector turístico.

7Lleno de paradojas está un cuadro como el descrito. Tal como lo señaló un agudo analista de la prensa colombiana ¿Cómo puede ser seguro un desplazamiento civil que requiere un despliegue militar de tal envergadura y que convierte en objetivo militar al paseante? Si se toma distancia, y se despoja de lecturas ideológicas, la situación más bien debería producir escalofríos. Una sociedad que para garantizar el esparcimiento de algunos de los más afortunados, y que tienen los recursos para costearse la molicie en un balneario, deba emplear un operativo de guerra, está en el extremo de su propia inseguridad. Pero la costosa y aterrorizante medicina contra el miedo produce adhesiones políticas y no cesa de ser estimulada. El miedo, aplacado por miedos aún más aplastantes, renueva el espejismo de que la incertidumbre será resuelta avanzando en una sola dirección. En el alma de los sujetos esta identidad con las políticas del miedo y que medran de él, producirá un alivio transitorio, sólo hasta que una nueva experiencia de espanto actualice la incertidumbre y se genere como nueva consecuencia un escalamiento de las adhesiones o rupturas con el soberano.

8Sumada a las frustraciones del modo de ser en la sociedad actual en donde la identidad que garantiza la inclusión en el sistema está definida por el tener, en donde el abismo entre las ofertas del mercado y la capacidad de compra se amplían día a día y, en fin, en donde la vida humana se siente amenazada por tantos factores simultáneos, el miedo agudiza de manera determinante el deterioro de los modos de convivencia y se traduce en una degradación acelerada y generalizada del tratamiento de los conflictos entre seres humanos. La opción por el camino de la agresión, de la violencia y de la muerte como vía casi fatalmente aceptada, en donde el miedo y el permanente nerviosismo del ciudadano asustado, cristaliza o se convierte en justificación de enfermedades sociales del tamaño de la violencia intrafamiliar o de la monstruosa violencia contra los niños y las mujeres, esta última convertida en muchos lugares en auténticos feminicidios.

9La incapacidad para aceptar al otro, al diferente, que se expresa a cada rato en actitudes de violencia, produce espacios en donde la afectación de los cuerpos transita por emociones como el odio, la envidia y la venganza, y pone en movimiento fuerzas brutales y polarizadas que se incorporan a las máquinas de subjetivación que buscan la homogenización y la desaparición de las diferencias, así sea a costa de la liquidación de los diferentes.

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lunes, 12 de octubre de 2020

Para los aragoneses, los de dentro y los de fuera, y especialmente a los zaragozanos. Ángel Petisme - El tranvía verde

Que no me entero. El dinero público qué es, ¿el échale guindas al pavo que yo le echaré a la pava qué se me yo qué le voy a echar a la pava si estoy en un que no me entero total, o el dinero que durante años los trabajadores hemos ido poniendo en manos del Estado para que luego el gobierno se lo vaya metiendo en los bolsillos a la banca privada, entre otras privadas en plan prive?

 

La banca acrecienta su oligopolio, regado con 42.000 millones de dinero público


Kaos en la red

 Oct 11, 2020

 

Las nuevas fusiones acentúan el oligopolio de un sector en el que cinco entidades copaban ya más del 68% del mercado.

Los usuarios de servicios financieros tienen hoy menos donde elegir que antes del estallido de la crisis de 2008. El número de entidades significativas ha pasado desde entonces de más de sesenta a apenas una decena.

Este brutal proceso de concentración bancaria no ha salido gratis a los contribuyentes españoles. Para hacerlo posible se han movilizado más de 56.000 millones de euros de dinero público, de los que el Estado no cuenta con recuperar unos 42.000 millones.

La mayoría de esos cuantiosos fondos se han destinado al saneamiento de las cajas de ahorros que más problemas presentaban. Pero su rescate ha supuesto también un importante beneficio para los bancos. Sobre todo, para los más grandes, que se han quedado con bastantes de ellas, en algunos casos limpias de polvo y paja, lo que les ha permitido crecer muy rápido y, por el mismo precio, quitarse de en medio una porción nada desdeñable de su competencia.

Como consecuencia de ello, el sector se encuentra en una situación cada vez más cercana al oligopolio. Según datos del Banco Central Europeo (BCE), las cinco primeras entidades del país copan ya el 68,5% del mercado por activos. Antes de que se desencadenara la crisis, en 2007, controlaban el 41%. Sólo tres países de la Unión Europea han experimentado durante los últimos años un proceso de concentración mayor que España: Chipre, Letonia y Lituania.

 Ese 68,5% se verá superado cuando sea realidad la anunciada absorción de Bankia por CaixaBank, que hará ascender al grupo de los cinco grandes a Bankinter, ahora fuera de su perímetro. Una incorporación que puede ser efímera, ya que la unión de Unicaja y Liberbank, todavía en fase de negociación, situaría a la sociedad resultante por encima de Bankinter en cuanto al valor de sus activos.

De la desaparición de las cajas de ahorros no se han beneficiado los cinco grandes bancos por igual. El Santander no se quedó ninguna, aunque en la última década ha digerido dos platos fuertes: Banesto, que tuvo marca propia hasta 2012, y el Popular en 2017.

BBVA, CaixaBank, Bankia y Sabadell, sin embargo, sí aprovecharon la oportunidad y dieron un notable salto adelante, al quedarse con buena parte de los restos del naufragio de las cajas.

BBVA se anexionó las de Sabadell, Terrasa, Manlleu, Catalunya, Tarragona y Manresa. CaixaBank, las de Gerona, Navarra, Burgos, Guadalajara, General de Canarias y Cajasol. Bankia, las de Madrid, Segovia, Ávila, Rioja, Murcia, Granada, Laietana, Insular de Canarias, Penedés, Sa Nostra y Bancaja. Y Sabadell, la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM), una de las que en peores condiciones se encontraba.

La reestructuración del sistema financiero ha sido subvencionada por el Estado, que desembolsó más de 56.000 millones de euros para el saneamiento de las entidades con problemas, de los que se devolverán como mucho 14.000 millones, según los últimos cálculos facilitados por el Banco de España.

No fue el único dinero inyectado: el Fondo de Garantía de Depósitos (FGD), que sufraga el propio sector, también aportó 24.000 millones, que se dan por perdidos casi en su totalidad.

Algo menos de la mitad de los 56.000 millones de euros de ayudas públicas fueron para Bankia, incluyendo BMN, grupo formado por las cajas de Murcia, Granada, Penedés y Sa Nostra y que el año pasado se integró en Bankia. De los 24.000 millones utilizados para evitar su quiebra, se espera recuperar 9.500, siempre y cuando sea vendida a un precio razonable la participación que el Estado tiene en Bankia (61%) y que pasará a tener en CaixaBank tras la absorción (16%).

Pero el dinero público ha servido también para reflotar otras entidades, hoy subsumidas en grupos bancarios más grandes. Por ejemplo, Catalunya Caixa, perteneciente desde 2014 a BBVA, en la que el Estado se gastó 12.599 millones de euros, pero sólo han sido devueltos 782 millones. En Novacaixagalicia (ahora Abanca) se emplearon 9.404 millones, de los que se han recuperado 783 millones. En el caso del Banco de Valencia, que era de Bancaja y desde 2012 forma parte de CaixaBank, se dan por perdidos los 6.103 millones que su salvamento costó.

El dinero público que ha ayudado a sanear el sistema, y que a la postre ha facilitado que ahora esté en menos manos, tendrá que pagarlo tarde o temprano el contribuyente, mediante la cancelación de la línea de crédito por importe máximo de 100.000 millones de euros que España obtuvo a tal fin de la Unión Europea en junio de 2012.

Público

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domingo, 11 de octubre de 2020

El miedo no es una maldición providencial que cae del cielo sobre los comunes mortales para hacerles purgar sus pecados. El miedo es consustancial al ser humano desde que nace basado en el desconocimiento, la ignorancia, de cuanto le rodea. Por esta razón, y dado el nivel de ignorancia con el que viene al mundo, se tiene que inventar un Dios para que le explique lo que él pro sí mismo no sabe explicar. No hay en todos los seres que pueblan la tierra un ser que al nacer sea tan torpe y tan ignorantes como lo es el humano, que irremisiblemente perecería si no le proporcionaran durante meses el alimento y el abrigo necesario para vivir. Esto es lo natural en el ser humano: la ignorancia y la torpeza, y no la maldad como le atribuyen los metafísicos, los que no se atienen a la realidad de los hechos. La ignorancia y el miedo que ella produce se curan con el saber. A medida que avanza el saber retroceden tanto la ignorancia como el miedo. Pero hay otro tipo de miedo: el que se fabrica, se dosifica y se dirige para conseguir los fines previstos. Su naturaleza es la misma que la del miedo natural: la ignorancia. Esta ignorancia fabricada es más peligrosa para el ser humano que la ignorancia natural con la que nace, por cuanto que su fabricación puede hacerse de manera científica y a la medida de cada cual en función de las necesidades de amedrentar que tenga el fabricante de la ignorancia (la que produce el miedo) y en función de lo que pretenda el amedrentador del amedrentado. Para ello, y de ahí la peligrosidad del miedo fabricado, toma elementos reales, existentes, objetivos, comprobables, y que por tanto, nadie puede poner en cuestión, y tergiversando, silenciando o exagerado esa base real de la que parte fabricar el miedo, varían, añaden o quitan determinados elementos a fin de que las consecuencias lógicas que se derivarían de la base real de la que se parte sean distintas (Y a veces absolutamente falsas) a las que se derivarían de seguir un razonamiento objetivo, lógico y correcto, a fin de conseguir que la percepción social del miedo fabricado adquiera la forma y grado que desea el fabricante del mismo. El coronavirus se presenta como la materia prima ideal para fabricar miedos a medida y de duración indefinida. Por una parte, son innegables los efectos devastadores que tiene. Pero estos efectos, por ejemplo, se elevan al infinito para que el miedo llegue también al infinito, cuando en vez de esforzase por encontrar el criterio único de atajarlo y erradicarlo se presentan diecisiete criterios, al menos en España, uno por cada comunidad autónoma. Este tipo de miedo se fabrica en las fábricas de fabricar miedo como los medios de televisión, prensa y radio, dependientes de los poderes económicos, políticos e ideológicos causantes de la situación actual y primeros y directos responsables materiales del empeoramiento ininterrumpido de las condiciones de vida de la inmensa mayoría de la población, que a su vez transforman en instrumentos políticos para defender sus minoritarios intereses frente a los intereses de los trabajadores que representamos la inmensa mayoría absoluta de la población. Este miedo fabricado como el miedo natural, también se cura con el saber. Y adquirir este saber es obra exclusiva de los trabajadores, porque los que nos explotan no van a venir a enseñarnos qué tenemos que hacer para dejar de ser explotados.

 

Medios de Comunicación de Masas: Las fábricas del miedo


Níkolas Stolpkin

DIARIO OCTUBRE

octubre 8, 2020

Final del formulario

«Quienes nos gobiernan, moldean nuestra mentes, definen nuestros gustos o nos sugieren nuestras ideas son en gran medida personas de las que nunca hemos oído hablar».
— Edward Bernays

 Níkolas Stolpkin.— ¿Qué nos podría hacer pensar que el rol de los Grandes Medios ahora (con la «pandemia») podría ser diferente?

No hay que engañarse. El gran rol manipulador de los Medios de Comunicación de Masas sigue siendo el mismo. Y de ninguna forma habría de ser distinto con la actual «pandemia».

Nunca deberíamos olvidar que los Medios de Comunicación de Masas son extensiones connaturales de los grandes intereses económicos, por lo que todo lo que de allí se emita siempre hay que verlo con cierta distancia o desconfianza; y, más aún, cuando una buena parte de lo que vemos es propaganda, verdadero «brazo ejecutor» de las élites económicas.

Tal como definiera el publicista y periodista Edward Bernays, a principio del siglo XX: «La Propaganda es el mecanismo por el cual se diseminan las ideas a gran escala, en el sentido amplio de un proyecto organizado para extender una creencia o una doctrina en particular».

«La propaganda moderna es el intento consecuente y duradero de crear o dar forma a los acontecimientos con el objetivo de influir sobre las relaciones del público con una empresa, idea o grupo».

Es cosa de ver, actualmente, cada Medio de Comunicación de Masas, sintonizar en la misma frecuencia propagandista. La televisión, lo diarios, la radio, internet y las redes sociales, todos están confluyendo en un mismo cauce o en la propaganda del momento –potenciándola–; otros se dejan influir por el efecto contagio o ya sea por su propia inocencia, lo que podría ser entendible cuando existe cierta confusión e ignorancia frente a un tema, o se carece de suficiente información.

Tampoco deja de ser interesante la actual censura existente en las redes sociales, cuando se intenta ser crítico frente al relato oficial o surgen voces autorizadas contrarias al mismo; lo masivo-creíble suele ser censurado y lo masivo-ridículo suele ser aceptado. Así como también el tratamiento que se le da a la información en los Medios, cuando existen protestas o manifestaciones contra las restricciones en «pandemia» denominándolos como: «negacionistas», «anti vacunas», «anarquistas»,  etcétera.

Y tal como funciona hasta el día de hoy: «los Medios de élite establecen un marco dentro del cual opera el resto» (Noam Chomsky). No hay que sorprenderse sobre la «tradicional» dependencia de los Medios en «vías de desarrollo» o «tercermundistas», los cuales suelen replicar lo que los Grandes Medios de Comunicación o Grandes Agencias Informativas emiten.

Para nadie es ajeno que hoy en día –y desde que se decretó la «pandemia»– estemos siendo día a día, sistemáticamente, bombardeados de propaganda (en distintos grados) para de alguna forma mantener cierta atmósfera de miedo –algo muy parecido a lo sucedido después de los atentados a las Torres Gemelas (2001)–. Y, se preguntarán, qué hace el miedo… Pues el miedo contribuye significativamente a silenciar y paralizar a las personas. Y es la razón por la cual, si nos fijamos bien, no haya tanta oposición a las políticas restrictivas en nuestros respectivos países.

No deja tampoco de ser interesante, cómo las personas del común u otros con cierto manejo ideológico-crítico hayan sucumbido fácilmente al poder de influencia de los Grandes Medios. Allí donde pudiera haber cierta crítica, además, el relato oficial de la «pandemia» no ha hecho más que silenciar o anular las voces críticas.

Un ejemplo paradigmático sobre cómo los Grandes Medios están actuando cuando ciertas voces pueden llegar a contradecir sus relatos oficiales, fue lo sucedido con el respetable virólogo francés Luc Montagnier (Premio Nobel de Medicina en 2008 por el descubrimiento del VIH, causante del SIDA), una voz autorizada en cuanto a virus se trata, que prácticamente tratarían de ridiculizarlo. O lo sucedido con el médico español Luís de Benito, en una entrevista para TVE (España) en donde se intentó imponer por sobre la voz de un entendido que trabaja desde el inicio de la «pandemia» dentro de la «primera línea».

El miedo como herramienta de control

Uno de los recursos más utilizados por el Poder para poder mantener a raya a los gobernados es atizar una atmósfera artificial de miedo o sacar provecho de un desastre natural, político o económico, como medio para perseguir obediencia (aceptar ciertas normas) o anular cualquier atisbo de disidencia, rebelión u oposición. A lo largo de la historia, esa ha sido la tónica: guerras, catástrofes, enfermedades…, y el miedo a la muerte; el cristianismo…, y el miedo al «infierno»; el capitalismo…, y el miedo a las «crisis económicas» (desempleo, inflación, recortes, etcétera).

Y está por verse cómo una estructura del Poder, como el FMI, estaría desempeñando un papel interesante con todo esto de la «pandemia» y su inclinación por ver a las economías ahogadas para ir finalmente a su «rescate». No deja de llamar la atención cómo silenciosamente, de vez en cuando, suena ruidosamente el FMI en aquellos lugares donde existe cierto rechazo. Donde no existe rechazo, ¿es innecesario dar a conocer el interés «filantrópico» del FMI? ¿El FMI habrá desembarcado en nuestros países sin nosotros todavía enterarnos?

Sostener ciertas amenazas o temores, periódicamente, por parte de la clase dominante, siempre ha sido parte del paisaje a los cuales los gobernados suelen estar expuestos para ir «renovando» o «refrescando» sus miedos. Hoy el tema en particular de la «pandemia» viene a renovar el miedo a la muerte, a la enfermedad, al contagio… Pero lo que lo hace ahora muy particular es su permanencia exagerada, lo que va despertando otros temores como miedo al futuro, miedo a perder el empleo, miedo a ser marginado económica o socialmente, miedo a ver reducido su poder adquisitivo, etcétera. ¿Y qué mejor para el Poder que hacer una práctica «normal» el «distanciamiento social» y llevar puesta una molestosa mascarilla, símbolos del miedo y la sumisión?

No por nada hoy se azuza en los Medios, en ausencia de la plena libertad, la conveniencia del «teletrabajo», las «ventas online», la «educación digital», los «espectáculos online», los cuales vienen a amenazar ciertas prácticas comunes que ya estaban instaladas dentro de un contexto de plena libertad.

Entonces cabe preguntarse:

¿El sacrificio de nuestra plena libertad será la forma en que iremos despojándonos poco a poco de nuestras formas tradicionales de ver el trabajo, las ventas, la educación, los espectáculos, etcétera? ¿La plena libertad podría ser compatible con la adopción generalizada de las nuevas «conveniencias» tecnológicas? ¿Será posible la convivencia entre lo viejo y lo nuevo, sin descartar o imponerse a alguno, y gozar de la plena libertad? ¿O lo nuevo, sin opción alguna, debe terminar imponiéndose cruelmente sobre lo viejo en desmedro de lo «rezagado»? ¿Será que lo «nuevo» es el vehículo ideal («la gran oportunidad») para «ahorrar en costes» que lo «viejo» representaba? ¿Los «nuevos» grandes intereses están ahora en «lucha a muerte» frente a los «viejos» grandes intereses? ¿Los «viejos» grandes intereses deben terminar adaptándose a los «nuevos» grandes intereses?

Para nadie es ajeno los paisajes tradicionales-vulgares del miedo que permanentemente suelen copar los Medios informativos (delincuencia, asesinatos, violaciones, accidentes, robos, incendios, suicidios, violencia, etcétera); como también los paisajes periódicos del miedo con los que, de vez en cuando, suelen aparecer, según el contexto o tiempo (la amenaza de un meteorito, calentamiento global, el debilitamiento de la capa de ozono, enfermedades contagiosas, desastres naturales, contaminación ambiental, etcétera). Los primeros suelen estar diaria y permanentemente, dentro de un contexto normal; y los segundos suelen estar periódicamente, según el momento.

Pero lo que hace sobresalir al protagonista de hoy (la «pandemia») es su permanencia exagerada-sostenida o de permanente rebote entre el impacto y la amenaza, o su presencia protagónica-permanente en los Medios de Comunicación de Masas.

Todos sabemos que los Medios de Comunicación de Masas suelen «jugar» con las emociones del receptor: alegría, enojo, miedo, sorpresa, tristeza y disgusto, son emociones que suelen explotar para captar la atención sobre un determinado producto. Pero cuando estas emociones permanecen presente  prolongadamente de forma consciente, entonces se transforman en sentimientos que fácilmente podrían afectar a las personas. Y es lo que se está viendo hoy con la explotación particular del miedo. Cuando la imagen diaria son individuos con mascarillas, lo que se está haciendo es transmitir miedo; lo mismo cuando diariamente se dan a conocer cifras de infectados y muertos por COVID-19; o cuando existen declaraciones del tipo: «el mundo cambió», «el mundo ya no será como era antes», «nueva normalidad», «nuevos rebrotes», etcétera.

Al momento de que los Medios de Comunicación de Masas dejen de transmitir de la manera como lo están haciendo, recién ahí las personas podrían volver poco a poco a formar parte de lo que las personas tenían por «normal» antes de la «pandemia». Mientras se siga transmitiendo como se está transmitiendo, las personas del común únicamente podrían seguir siendo víctimas del silencio y la inmovilidad.

Sería interesante saber cuál es el desempeño actual de los Medios de Comunicación de Masas en China con respecto a la «pandemia». ¿Por qué los Medios de Comunicación de Masas occidentales permanecen prácticamente en silencio con respecto a la vuelta a la normalidad en China, donde las personas supuestamente han vuelto a juntarse masivamente, tienen clases presenciales, pueden asistir normalmente a los restaurantes, y donde el COVID-19 está más que controlado? ¿Ese ejemplo chino, acaso no será digno de imitar en Occidente? ¿La cuasi ausencia de información, sobre el éxito chino, se debe a que no querrían exponer el fracaso de Occidente frente a sus rivales orientales? ¿Qué persiguen las estructuras de Poder en Occidente?

@NStolpkin
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Níkolas Stolpkin
Analista político nacional e internacional – Political Analyst – Crítico de política y Cultura Contemporánea.

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ULTIMA HORA : Azerbaiyán y Armenia Acuerdan un ALTO AL FUEGO en Nagorno...

sábado, 10 de octubre de 2020

¿Qué otra cosa que no sea penuria generalizada para los trabajadores y empeoramiento de las condiciones de vida cada vez más intensas y extensas para cada vez mayor cantidad de gente, también para el pequeño y mediano empresario, puede ofrecer el capitalismo a partir de 2008? Para socialdemócratas, de estos que me siguen dando la tabarra de que los niños vienen de París, cuando ya sabemos que menos de París, los niños pueden venir de un error de cálculo, incluso de un mal tropiezo en una noche cualquiera, etc.; sostenedores del capitalismo abiertamente, de estos que siguen empeñados en que siga comulgando con ruedas de molino; chulis pirulis encantadores de serpientes voladoras, de esas que vuelan de por las nubes hacia lo más arriba; músicos políticos de fanfarrias, castañuelas, panderetas, alcornoques y sonajas y los del centro político, demócratas de toda la vida de esto y lo otro. Son 250 BILLONES de dólares (En 2019) la deuda que tenemos los trabajadores y qué tenemos que pagar. Bueno, vale, para ti la perra gorda, no discutamos por esto. ¿Pero por qué tenemos que pagar los trabajadores una deuda que no hemos ni contraído ni disfrutado?

 

250.000.000.000.000

En 2019, antes de la pandemia.



Insurgente.org

Publicado el Oct 10, 2020

En 2019, antes de la pandemia.

No es la cifra de muertos por el coronavirus, pero mucho más mortífera para los pueblos del Tercer Mundo y para los que son pueblo dentro del llamado Primer Mundo.

250 billones (con b) de dólares es la deuda global en 2019. Representa más de tres veces el producto interior bruto mundial, es decir, lo que se produce realmente. Durante decenios fue la causa real de la deuda externa en los países dependientes o subdesarrollados. Nunca debe olvidarse que era una  manera indirecta y financiera de robarles los recursos vía los préstamos impagables. Desde hace más de una década –tras dejar exangües a esos países dependiente y neocolonizados- ese robo se ha trasladado al propio centro del capitalismo internacional empezando por su propia periferia “primer mundista” (entre ellos, Grecia, España,…).

Aunque nos declarasen el “fin de la historia” y el triunfo definitivo del capitalismo, la realidad es que este hace tiempo que ni funciona como tal desde un punto de vista productivo. Y la impresionante burbuja de riqueza de las oligarquías financieras solo puede sostenerse con una burbuja de deuda y de emisión ficticia de dinero cada vez más grande. Y peligrosa, claro.

O esa burbuja nos estalla de la peor manera: barbarie; o se planifica su estallido haciendo que esos parásitos de las finanzas y de otros emporios empresariales corran la misma suerte que los esclavistas y otros patricios. Revolución, sí. Y planificación socialista, sí. O ellos o nosotros. Pero así no se podrá seguir. Ni cabe la mera indignación ni la desesperanza paralizante. Es cuestión de debemos. Y lo racional se abrirá camino. Lo racional: no esa absurda y criminal cifra del titular.

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