sábado, 10 de octubre de 2020

¿Qué otra cosa que no sea penuria generalizada para los trabajadores y empeoramiento de las condiciones de vida cada vez más intensas y extensas para cada vez mayor cantidad de gente, también para el pequeño y mediano empresario, puede ofrecer el capitalismo a partir de 2008? Para socialdemócratas, de estos que me siguen dando la tabarra de que los niños vienen de París, cuando ya sabemos que menos de París, los niños pueden venir de un error de cálculo, incluso de un mal tropiezo en una noche cualquiera, etc.; sostenedores del capitalismo abiertamente, de estos que siguen empeñados en que siga comulgando con ruedas de molino; chulis pirulis encantadores de serpientes voladoras, de esas que vuelan de por las nubes hacia lo más arriba; músicos políticos de fanfarrias, castañuelas, panderetas, alcornoques y sonajas y los del centro político, demócratas de toda la vida de esto y lo otro. Son 250 BILLONES de dólares (En 2019) la deuda que tenemos los trabajadores y qué tenemos que pagar. Bueno, vale, para ti la perra gorda, no discutamos por esto. ¿Pero por qué tenemos que pagar los trabajadores una deuda que no hemos ni contraído ni disfrutado?

 

250.000.000.000.000

En 2019, antes de la pandemia.



Insurgente.org

Publicado el Oct 10, 2020

En 2019, antes de la pandemia.

No es la cifra de muertos por el coronavirus, pero mucho más mortífera para los pueblos del Tercer Mundo y para los que son pueblo dentro del llamado Primer Mundo.

250 billones (con b) de dólares es la deuda global en 2019. Representa más de tres veces el producto interior bruto mundial, es decir, lo que se produce realmente. Durante decenios fue la causa real de la deuda externa en los países dependientes o subdesarrollados. Nunca debe olvidarse que era una  manera indirecta y financiera de robarles los recursos vía los préstamos impagables. Desde hace más de una década –tras dejar exangües a esos países dependiente y neocolonizados- ese robo se ha trasladado al propio centro del capitalismo internacional empezando por su propia periferia “primer mundista” (entre ellos, Grecia, España,…).

Aunque nos declarasen el “fin de la historia” y el triunfo definitivo del capitalismo, la realidad es que este hace tiempo que ni funciona como tal desde un punto de vista productivo. Y la impresionante burbuja de riqueza de las oligarquías financieras solo puede sostenerse con una burbuja de deuda y de emisión ficticia de dinero cada vez más grande. Y peligrosa, claro.

O esa burbuja nos estalla de la peor manera: barbarie; o se planifica su estallido haciendo que esos parásitos de las finanzas y de otros emporios empresariales corran la misma suerte que los esclavistas y otros patricios. Revolución, sí. Y planificación socialista, sí. O ellos o nosotros. Pero así no se podrá seguir. Ni cabe la mera indignación ni la desesperanza paralizante. Es cuestión de debemos. Y lo racional se abrirá camino. Lo racional: no esa absurda y criminal cifra del titular.

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