domingo, 30 de julio de 2023

Una segunda oportunidad. No habrá una tercera

 

Palabras fuertes aquí y ahora: Formar parte de un gobierno como el que se avecina puede terminar siendo el fin de una izquierda española alternativa y con voluntad transformadora. Las dice Manolo Monereo, y no es palabrería.


Una segunda oportunidad. No habrá una tercera

 

Manolo Monereo

El Viejo Topo

30 julio, 2023 



Hay que empezar por lo importante: el sistema electoral, una vez más, ha discriminado a las fuerzas minoritarias, sigue erosionando gravemente el pluralismo real del país y está devaluando la democracia constitucional. Como argumentó válidamente Javier Pérez Royo, las normas que regulan el derecho de participación política son preconstitucionales y materialmente inconstitucionales; favorecen el bipartidismo y, lo fundamental, aseguran el poder de los que mandan y no se presentan a las elecciones. La primera condición para investir a Pedro Sánchez debería ser cambiar el sistema electoral, todo lo demás es secundario; insisto, secundario. Al final, es la prueba del nueve de que se va en serio, de que se quieren cambiar las cosas y derrotar a las derechas.

Volvamos a las elecciones del 23 de julio. Las encuestas diseñaban, al menos, dos escenarios: a) un retorno a 1996, es decir, una mayoría precaria y débil de las derechas y un PSOE que se recuperaba, como siempre, convirtiendo sus debilidades en fortalezas. Era, hagamos memoria, una época en que Aznar hablaba catalán y negociaba con el “movimiento de liberación nacional vasco”; b) el marco de 1977, es decir, vuelta a un “bipartidismo imperfecto”, donde Vox ocuparía el papel de Alianza Popular y Sumar el de un PCE fortalecido. Me interesa esta formulación de Iván Redondo porque da pie a introducir una idea –que él no desarrolla– que me parece la central, a saber, que estas elecciones tenían para las derechas unificadas un carácter de “cierre de régimen”, de final de ciclo –el del 15M–, de restauración sobre nuevas condiciones del marco político-constitucional. Los resultados, lo sabemos todos, no han sido el que las encuestas anticipaban. Al final, lo que hay es un empate estratégico entre dos bloques, uno dirigido por el PP y el otro hegemonizado por el PSOE; que dicho empate sea o no “catastrófico” dependerá de las salidas políticas en contextos, no hay que olvidarlo, de cambios sustanciales en las relaciones de poder en el sistema-mundo y, por lo que nos toca, en la Unión Europea.

Las estrategias electorales han sido bastante parecidas a las aplicadas en las elecciones autonómicas y municipales, pero cambiando la posición de los actores. El “todos contra Sánchez” era sustituido por un “todos contra el gobierno de coalición PP/Vox” haciendo del miedo el eje de una campaña que el PSOE ha ido convirtiendo en una “coalición defensiva” que al final ha conseguido su objetivo: impedir el gobierno de las derechas unificadas. El Partido Popular, impulsado por unas encuestas demasiado favorables, puso en práctica una estrategia que minimizaba los riesgos y que dejaba a los medios de comunicación propios el grueso de la munición ofensiva. Después del debate con Sánchez, Feijoo pensó que había ganado la partida y que lo importante era asegurar y no perder; craso error, máxime tratándose de Sánchez. PSOE y Sumar, que aparecía por primera vez en la campaña, pasaron a la ofensiva y se dedicaron, con éxito, a desmontar la insolvencia del candidato del candidato Núñez Feijóo y a poner de manifiesto los contenidos de los acuerdos entre el PP/Vox en diversas comunidades autónomas.

La campaña de Sumar fue clara desde el principio: ser la izquierda complementaria del PSOE. La complicidad mostrada entre Sánchez y Yolanda Díaz se hacía al servicio del gobierno de coalición desde una apuesta nítida en favor de su reedición. Nunca hubo espacio para la diferenciación y para el ejercicio de una estrategia autónoma. No entro en el tema de las listas, de los vetos o de los fuegos cruzados entre diversas formaciones políticas. Tampoco entraré en algo que creo decisivo, la carencia de un análisis serio y pormenorizado del porqué de la debacle electoral en las elecciones autónomas y municipales. Lo que se puede decir es que Sumar no ha sido capaz de revertir la tendencia a la baja de Unidas Podemos, en un contexto presidido por una acumulación de fuerzas sin precedentes (más de 15) y un apoyo mediático desconocido en eso que se llama el espacio a la izquierda del PSOE. Los dilemas estratégicos de la formación de Yolanda Díaz siguen estando ahí a la espera de gobernar. Sumar ha sido diseñada para acompañar a Pedro Sánchez y hacer viable la reedición de una nueva mayoría parlamentaria con las fuerzas soberanistas e independentistas.

La realidad política tiene varias caras que no siempre se explicitan. Se sigue hablando de polarización y bipartidismo político como cosas diferentes. No se tienen en cuenta los grandes consensos existentes entre las fuerzas políticas más significativas. Los poderes fácticos han conseguido sacar del debate público, nada más y nada menos, que la guerra en Ucrania, el apoyo indiscutido e indiscutible a la política militar de la OTAN, el envío masivo de armas a la zona en conflicto o el incremento sustancial de los presupuestos militares. La izquierda, en la práctica y como parte del consenso para gobernar, ha devenido atlantista y ha terminado por asumir la política exterior de los EEUU, que apunta a organizar la derrota político-militar, económica y tecnológica de China. Hablar de la política de defensa y de seguridad de España como si fuese un problema más equiparable al debate sobre el ingreso mínimo vital es no saber muy bien donde se está y los riesgos que afrontan nuestras poblaciones.

Resulta sorprendente que fuerzas que hacen gala de un europeísmo estricto y excluyente acepten, sin discusión y sin debate público, las mutaciones que se están operando en la Unión Europea. El eje franco-alemán ya no funciona, la dirección política la ejerce cada vez con más fuerza la OTAN y el eje de gravedad del poder sigue girando fuertemente hacia el Este. La UE vive, en la práctica, en un Estado de excepción permanente que está modificando sustancialmente su “constitución material”. La subida de tipos, la lucha contra la inflación convertida de nuevo en objetivo fundamental, el retorno a las reglas de la consolidación fiscal son datos de una realidad, de una correlación de fuerzas político-sociales que apuntan al dominio de un liberalismo conservador fuertemente autoritario. La Meloni no es una excepción. En el horizonte, la desindustrialización de Europa, una creciente dependencia energética y tecnológica de los EEUU y el recorte de las libertades públicas y de los derechos sociales.

La polarización extrema, como machaconamente denuncian los medios, funciona ocultando los consensos básicos y se ejerce en un espacio colonizado por el pensamiento liberal-conservador. La polarización se da entre una derecha cada vez más dura y revanchista y una izquierda débil y sin proyecto y ­–hay que subrayarlo– a la defensiva. Lo único que le queda de diferenciación, por ahora, es la defensa de los derechos sociales. Se dice que no ha habido derrota político-cultural precisamente cuando España vive en un empate estratégico entre bloques y las derechas han estado al borde de conseguir una mayoría absoluta. Negarse a ver la realidad tal como es y confundir las voces con los ecos es siempre preludio de la derrota. Esta polarización (asimétrica) favorece el bipartidismo y hace girar el sistema político a la derecha. La restauración ha avanzado mucho.

¿Qué salidas? Básicamente dos: Gobierno de coalición o elecciones anticipadas. Ambas están relacionadas y serán gobernadas con pulso firme por Pedro Sánchez. El candidato del PSOE buscará, en primer lugar, demostrar el aislamiento de Feijóo y su incapacidad para lograr alianzas con otras fuerzas que no sean Vox. Sánchez no tiene prisa y marcará bien los ritmos; en segundo lugar, presionará fuertemente a Junts haciéndole responsable de una nueva convocatoria electoral. No hay que olvidar que los mejores resultados del PSOE han sido en Euskadi y Cataluña. Repito, ambas salidas –convocatoria de nuevas elecciones o posible formación de un nuevo gobierno de coalición– están relacionadas y forman parte de un solo juego estratégico. Cada acto, cada iniciativa estará pensada en clave electoral. Pronto los medios de las derechas –y no solo ellos– pasarán a la ofensiva; las palabras claves serán estabilidad y gobernabilidad.

La izquierda a la izquierda del PSOE (la subalternidad es epistémica) está obligada a un debate estratégico. Soy escéptico acerca de que se vaya a dar y que la opción por gobernar con el PSOE esté ya prefijada. Me temo que el debate programático será tan débil como en la etapa anterior y se seguirán eludiendo los temas decisivos; sin embargo, insisto, el debate estratégico es absolutamente necesario. Si algo ha mostrado Sumar es su debilidad orgánica, su heterogeneidad y la carencia de un proyecto solvente. Esto no es nuevo y viene de la época de Unidos Podemos. En cada elección más avances del bipartidismo, menos votos y erosión de la base militante y de los vínculos organizados en los territorios. Sumar juega en el territorio y con las reglas de los partidos sistémicos y eso está pasando factura. Formar parte de un gobierno como el que se avecina puede terminar siendo el fin de una izquierda española alternativa y con voluntad transformadora. Los vientos están cambiando para peor y los márgenes de maniobra se están estrechando cada vez más.

La izquierda, a mi juicio, debería poner el acento en su reconstrucción programática, política y orgánica iniciando un proceso constituyente. Los inventos, los atajos y las jugadas mediáticas tienen poco recorrido, sobre todo cuando se viven momentos de excepción, de transiciones geopolíticas aceleradas y de cambios, ahora sí, históricos. Se puede favorecer un gobierno sin estar en él, reorganizándose en la sociedad y construyendo una alternativa autónoma desde el punto de vista de las clases subalternas. La condición previa es romper con el politicismo y tener pensamiento propio a la altura de los desafíos de la época. Lo nuestro nunca fue fácil.

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sábado, 29 de julio de 2023

La adhesión de Irán a la OCS cambia las reglas del juego

 

Lenta, pero imparablemente, el centro del mundo se desplaza hacia Oriente. Aunque EEUU sigue diseñando una política económicamente agresiva hacia China, más allá de Occidente el mundo se reconfigura con otras piezas. La OCS es una de ellas.


La adhesión de Irán a la OCS cambia las reglas del juego

 

Scott Ritter

El Viejo Topo

29 julio, 2023 

 


La adhesión de Irán a la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS) es un acontecimiento que cambia las reglas del juego y tiene consecuencias mundiales. Rusia, China, Irán y otros países están estrechando sus relaciones para defenderse de las sanciones occidentales, reescribiendo de paso las reglas de la interacción económica mundial.

Irán se une a la OCS en un momento de enormes cambios geopolíticos. Cuando se creó la OCS en 2001, su principal objetivo era la seguridad regional y sus seis miembros originales –Rusia, China y los cuatro países centroasiáticos de Kazajstán, Kirguistán, Tayikistán y Uzbekistán– se centraron en frenar el terrorismo, el separatismo y el extremismo en Asia Central. Este enfoque se vio impulsado en gran medida por los atentados del 11 de septiembre de 2001 contra Estados Unidos, tras los cuales una coalición liderada por Estados Unidos se implicó intensamente en operaciones militares y en la construcción nacional de Afganistán.

Irán solicitó el estatus de observador en la OCS y se le concedió desde el principio, pero la tensión entre Teherán y la comunidad internacional en torno a su programa nuclear fue un obstáculo para que Irán alcanzara la condición de miembro de pleno derecho.

Este obstáculo se eliminó en 2015, cuando Irán aceptó el Plan Integral de Acción Conjunta (JCPOA, por sus siglas en inglés), el llamado «acuerdo nuclear iraní». Rusia y China, ambas partes del JCPOA, consideraron resuelta la cuestión nuclear y se mostraron dispuestas a avanzar en la adhesión de Irán a una OCS cuyo énfasis estaba pasando de las cuestiones relacionadas con la seguridad a un enfoque más vinculado a la economía. Sin embargo, la precipitada retirada de Estados Unidos del JCPOA en 2018 complicó el panorama al volver a poner en juego las sanciones económicas estadounidenses, desafiando cualquier idea de integrar a Irán en el universo económico en desarrollo de la OCS.

En condiciones normales, la existencia de sanciones estadounidenses habría resultado una píldora envenenada para la adhesión iraní. Sin embargo, tres acontecimientos cambiaron el panorama geopolítico mundial y, al hacerlo, contribuyeron a neutralizar el factor de intimidación normalmente asociado a las sanciones estadounidenses. Se trata de la pandemia de Covid-19, que sacudió la economía mundial; la retirada estadounidense de Afganistán, que abrió la región de Asia Central al desarrollo económico liderado por China; y la guerra rusa en Ucrania, que obligó a muchas naciones, entre ellas Rusia, China, India y Pakistán (que se convirtieron en miembros de la OCS en 2017), a desarrollar y mantener sólidas relaciones económicas que, o bien ignoraron la amenaza de las sanciones estadounidenses, o bien se diseñaron para evitarlas.

Acciones y reacciones

El célebre matemático y físico Isaac Newton, al definir las «leyes del movimiento», sostuvo en su Tercera Ley que para cada acción hay una reacción igual y opuesta. La Tercera Ley de Newton es aplicable

ambién a la geopolítica, incluido el impacto de la política de sanciones. La Secretaria del Tesoro estadounidense, Janet Yellin, esbozó recientemente los elementos centrales de una estrategia estadounidense de compromiso económico en un mundo post pandémico profundamente dividido por la actual guerra rusa en Ucrania. Esta estrategia se articula en torno a dos conceptos principales: de-risking y «friend-shoring».

El «de-risking» es un proceso favorecido por las instituciones financieras para poner fin o restringir las relaciones con los clientes que está diseñado para evitar, en lugar de gestionar, el riesgo. Su contexto original implicaba un divorcio entre la institución y el cliente. Un uso más matizado del término surgió en el contexto de las relaciones económicas europeas con China, y se utilizó por primera vez en marzo de 2023 en un discurso pronunciado por la Presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. En este caso, el de-risking no se considera absoluto, por miedo a que se malinterprete como de-coupling. Pero la realidad es que de-risking es de-coupling, llevado a cabo en términos diseñados para gestionar los riesgos asociados a cualquier divorcio precipitado.

Un aspecto clave de esta gestión de riesgos es el concepto de friend-shoring, una estrategia por la que un país busca abastecerse de lo que necesita para una salud económica sostenida –materias primas, componentes e incluso productos manufacturados­ en países que comparten sus valores. Con la pandemia del Covid-19, Estados Unidos y Europa tomaron conciencia de su vulnerabilidad estratégica frente a una cadena de suministro económico mundial cada vez más dominada por China. Del mismo modo, tras la invasión rusa de Ucrania, EE.UU. y Europa vieron tambalearse sus esfuerzos por aislar y castigar a Rusia ante una economía mundial cambiante cada vez más anclada en China. En este contexto, la deslocalización y el friend-shoring se convirtieron en los conceptos impulsores de un esfuerzo liderado por Estados Unidos para contrarrestar la fuerza gravitatoria del creciente peso económico de China.

Romper con Occidente

Las estrategias estadounidenses de de-risking y friend-shoring están diseñadas para aislar, contener y, en muchos sentidos, controlar las economías de China, Rusia e Irán. Aquí es donde entra en juego el potencial económico de la OCS, que actualmente representa en torno al 20% del PIB mundial y una cuarta parte de la población mundial. La OCS y el BRICS (el foro económico formado por Brasil, Rusia, India, China y

Sudáfrica, al que Irán y otras naciones han solicitado adherirse) son motores de crecimiento que aumentan anualmente su influencia mundial.

La reducción de riesgos es un arma de doble filo. Mientras Estados Unidos intenta aislar a Irán, Rusia y China, estos países se han apoyado en sí mismos y en su creciente lista de aliados económicos –entre los que se encuentran Arabia Saudí, Turquía, Egipto, Argentina y otros– para protegerse del impacto de las sanciones estadounidenses y europeas.

Los responsables políticos de los bastiones del poder occidental –Washington, Londres y Bruselas– se esfuerzan por reconocer que el orden internacional basado en reglas está siendo sustituido por una nueva realidad multipolar definida por entidades como la OCS, cuyos miembros –incluido Irán– están reescribiendo las reglas de la interacción económica mundial. La adhesión a la OCS libera a Irán de sus anteriores y estranguladores enredos económicos con Occidente.

Fuente: https://www.energyintel.com/00000189-77bb-dc99-afbd-f7fbf5050000

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Ucrania ataca infraestructura civil en ciudad de Taganrog, Rusia

 

Ucrania ataca infraestructura civil en ciudad de Taganrog, Rusia

 

DIARIO OCTUBRE /  julio 29, 2023

 

María Zajárova: "Rusia se reserva el derecho a responder de manera severa al bombardeo de Taganrog por parte de Ucrania".


El gobernador de Rostov, Vasili Gólubev, comunicó que la explosión tuvo lugar cerca de una cafetería, como consecuencia del presunto impacto de un misil. | Foto: Sputnik

 

El Ministerio de Defensa de Rusia informó este viernes que las fuerzas ucranianas perpetraron un ataque que denominaron terrorista contra la infraestructura civil de la ciudad de Taganrog, ubicada en la provincia rusa de Rostov.

“El 28 de julio, el régimen de Kiev llevó a cabo un ataque terrorista con un misil antiaéreo del sistema de defensa aérea S-200, convertido en una versión de ataque” aseveró el ente militar, que también dio a conocer que el atentado dejó unos 15 civiles heridos y causó destrucción en edificios.

Autoridades sanitarias destacaron, además, que los profesionales brindan la asistencia necesaria y el Centro Federal de Medicina de Desastres del Ministerio de Salud coordina la atención médica.

El misil fue interceptado por los sistemas de defensa aérea y sobre la ciudad cayeron sus fragmentos. El epicentro de la explosión se situó en el territorio de un museo de arte, que quedó con una pared y un tejado destruidos.

“Rusia se reserva el derecho a responder de manera severa al bombardeo de Taganrog por parte de Ucrania y al ataque con drones contra Moscú”, declaró la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, María Zajárova.

“Condenamos enérgicamente las acciones criminales del régimen de Kiev contra la población civil y la infraestructura pacífica: es obvio que no tenían ningún sentido militar. Instamos a la comunidad internacional y a las organizaciones a condenar las medidas terroristas aplicadas por las autoridades de Ucrania”, condenó Zajárova.

FUENTE: telesurtv.net

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PCOE | Elecciones generales: todos pierden, gana el Estado y falta el partido leninista

 

PCOE | Elecciones generales: todos pierden, gana el Estado y falta el partido leninista

 

DIARIO OCTUBRE / julio 27, 2023

 



El pasado domingo 23 de julio se celebró lo que vino a ser una segunda vuelta de las elecciones municipales y autonómicas celebradas el pasado 28 de mayo, donde se produjo un descalabro del oportunismo político, la constatación de la defunción del engendro de Ciudadanos para salvaguardar el voto reaccionario de la pata “derecha” del régimen y, consecuencia de dicho reagrupamiento de voto mostró una victoria del partido franquista PP y un retroceso del oportunismo encarnado en el entramado de PODEMOS/IU-PCE y demás denominaciones periféricas transmutadas en SUMAR.

 

En este contexto, y ante la erosión realizada por unos medios de manipulación de masas, que en el Estado español están mayoritariamente adheridos al Estado y su ideología, el fascismo, y que nada tienen que ver con la profesión periodística,  unido a la debilidad del socio oportunista del Gobierno – donde Pedro Sánchez apostaba por fortalecer las posiciones del sector más derechista de UNIDAS-PODEMOS y poner a la cabeza a una muleta del PSOE, como Yolanda Díaz que garantiza la aniquilación de cualquier aspecto ideológico que, tan siquiera, incomode a los monopolios – determinó que la única manera de impedir la campaña orquestada por los Poderes del Estado en favor de la extrema derecha – medios de manipulación de las cloacas del Estado en alianza con las organizaciones fascistas PP y VOX, el sector derechista del propio PSOE y la judicatura – de acoso y derribo que reflejó una erosión de la coalición de gobierno en las elecciones municipales, fueron los causantes que empujaron a Pedro Sánchez a convocar elecciones generales anticipadas el 23 de julio.

Y es esta situación de ofensiva fascista abierta, en lo ideológico, y de descomposición de la coalición de gobierno, como se llega al 23 de julio. Una descomposición producida, en parte, por la erosión del Gobierno tanto por el acoso y derribo de los poderes fácticos del Estado fascista – fundamentalmente la judicatura  y una mal llamada prensa vinculada con las cloacas del Estado– que en la situación de quiebra del capitalismo monopolista de Estado necesita un ejecutivo plenamente alineado con la esencia fascista del Estado, en sintonía con la situación que acontece en Europa, y que no vacile en reprimir a todos los niveles al proletariado, no valiéndole tan siquiera un gobierno conformado por una socialdemocracia reaccionaria y por el oportunismo adocenado; como por el incumplimiento por parte del gobierno de las promesas que hicieron a la clase obrera de derogación de leyes impuestas por los fascistas, como por ejemplo la ley mordaza o la Reforma Laboral de Rajoy que siguen plenamente vigentes.

Un Gobierno que ha incumplido en lo prometido y que no ha vacilado en dar dineros a manos llenas a los empresarios a la par que ha incrementado la deuda pública, que asciende al 113% del PIB, a los 1,535 billones de euros, de tal modo que en este periodo comprendido entre 2020-2023 ésta ha crecido en 328 mil millones de euros, o lo que es lo mismo, incrementando la deuda pública en 14 puntos de PIB. Esto es, un gobierno que ha continuado con la política de dar dinero a la Patronal endeudando a la clase obrera de tal modo que esta transferencia de riqueza en favor de la burguesía implican recortes para la clase obrera, que ha visto como en estos tres años y medio de un gobierno autodenominado como “más progresista de la historia” ha hecho una reforma laboral que profundiza la Reforma Laboral de Rajoy que ha consagrado la precariedad laboral y el abaratamiento del despido, ha deteriorado los servicios públicos – fundamentalmente la educación y la sanidad pública –, ha reprimido sin miramientos la contestación de la clase obrera ante la explotación mandando las tanquetas a Cádiz, reprimiendo – con el apoyo de la Generalitat de Catalunya – la protestas contra los recortes de libertades por el encarcelamiento de artistas de la clase obrera, y comunistas, como Hásel, por no hablar del apoyo abierto a la guerra imperialista, a un Estado fascista como el de Ucrania, incrementando el gasto militar con ministros abiertamente reaccionarios como Margarita Robles o Grande Marlaska, a la par que los efectos de la política monetaria de un imperialismo atorado y moribundo, como es el imperialismo europeo, de creación de cantidades ingentes de dinero ficticio al objeto de satisfacer las necesidades de financiación de los monopolios europeos que está pagando la clase obrera con un crecimiento desbocado de la inflación y del coste de las hipotecas que hace que los salarios reales de la clase obrera se hayan reducido y, consecuentemente, las condiciones de vida del proletariado se han depauperado todavía más. Así, pues, un Gobierno tolerante con el fascismo y ahí están los medios de comunicación abiertamente fascistas y las organizaciones fascistas campando a sus anchas, que ha seguido negando los derechos democráticos de las naciones que conforman el Estado, un Gobierno fiel a los intereses de los monopolios y que no ha derogado ninguna ley represiva, manteniendo la represión política contra la clase obrera y que no ha resuelto ninguno de los problemas que asolaban al país, mas todo lo contrario. Y aún y así, un ejecutivo de este corte no le satisface, no le sirve al Estado que es abiertamente fascista, fundamentalmente su esencia que descansa en la judicatura, el Ejército y en las Fuerzas Represivas.

Así, pues, en este contexto de ofensiva de las fuerzas más reaccionarias, abiertamente fascistas, la Coalición de Gobierno del PSOE-SUMAR (Podemos, PCE-IU y demás marcas oportunistas), han planteado estas elecciones como un plebiscito para detener el fascismo – encarnado en PP y VOX – y los fascistas planteándolas para derogar el “Sanchismo” y garantizar la Unidad de España, como auténtico principio franquista que abrazan.

Los comicios del pasado domingo 23 de julio sirvieron para recomponer la pata derecha del sistema, abiertamente fascista, reconcentrando el voto en torno al PP con la desaparición del engendro C’s, que ha sido absorbido plenamente por el partido fundado por el ministro franquista Fraga. El PP, el partido de la corrupción y de la policía patriótica, el partido que mejor refleja y defiende los intereses del Estado, ha sido el partido más votado, con 8.091.840 votos, algo más de 3 millones de votos con respecto a noviembre de 2019. Pero en realidad, lo que el PP ha hecho es concentrar el voto del engendro C’s, – 1.637.540 votos – y el voto perdido por VOX – 606.319 votos – así como de otros partidos derechistas regionalistas como en Cantabria, Canarias, Cataluña, País Vasco o Navarra, pero no ha sumado ni lo que necesitaba, y por lo que el Estado ha apostado todo a través de sus medios de manipulación, ni ha provocado un deslizamiento de voto a favor del bloque reaccionario.

Por otro lado, el PSOE también ha concentrado voto de la “pata izquierda”, de tal modo que ha ganado 1.007.987, arrancándole a SUMAR (PODEMOS-IU-PCE-COMPROMÍS-MAS PAIS,…) 660.234 votos y en torno a 400.000 votos a ERC, donde en Cataluña las fuerzas independentistas han retrocedido, ya sea por el crecimiento de la abstención o por la fuga de voto hacia el PSC como “voto útil contra el fascismo”.

En consecuencia, los partidos centrales del sistema político del Estado – las fuerzas del bipartidismo – PP y PSOE han concentrado un mayor número de voto de tal manera que el bipartidismo ha subido en 4.079.958 votos con respecto de noviembre de 2019, alcanzando los 15.852.810 votos, aproximándose a los 17.804.573 votos que el bipartidismo alcanzó en 2011, con lo que estas elecciones han servido para que el bipartidismo se haya fortalecido, al menos numéricamente.

Las fuerzas independentistas catalanas – ERC, Junts y la CUP – han sufrido también un gran retroceso, habiendo perdido 687.752 votos en las elecciones del pasado domingo con respecto de las de noviembre de 2019. La CUP ha perdido 145.960 votos – mucho más de la mitad de los votos que tenía -, Junts ha perdido un tercio de los votos, o lo que es lo mismo, 134.741 votos y el partido que gobierna la Generalitat de Catalunya en absoluta minoría – con la complicidad del PSC y de los Comunes (SUMAR) – ha perdido la mitad de los votos, perdiendo 407.051 votos si comparamos con las elecciones de noviembre de 2019.

El socio oportunista del PSOE, en franco retroceso desde 2015, para tratar de subsistir ha creado el engendro de SUMAR – sumando a todas las fuerzas oportunistas PCE/IU, PODEMOS, CHA, Más País, Compromís, Els Comuns, y otras organizaciones oportunistas y pequeñoburguesas – con una delfín del PSOE – Yolanda Díaz -, que garantizaba la fidelidad debida a la Patronal, la amputación de todo tipo de debate ideológico circunscribiendo su acción a la aceptación íntegra del capitalismo monopolista y a pedir a lo sumo, alguna migaja para la clase obrera y las clases populares. SUMAR lejos de sumar ha restado y, a pesar de la suma de siglas, ha perdido cerca de 700.000 votos y 7 escaños. Y todo ello a pesar de que CCOO solicitara el voto a los trabajadores para esta opción política acreditando que dicho sindicato vertical al servicio de la burguesía y del Estado poca influencia tiene sobre la clase obrera.

Por último, el nacionalismo y el independentismo vasco, en su conjunto, ha perdido 44.798 votos, a pesar de que EH BILDU haya subido 56.843 votos, el PNV ha retrocedido en estas elecciones de julio de 2023 perdiendo 101.641 votos. Y el nacionalismo gallego, el BNG ha subido 32.730 votos.  Lo cierto es que las fuerzas nacionalistas e independentistas de las naciones gallega, vasca y catalana ostentaban en 2019, en conjunto, 35 escaños y en estas elecciones de 23 de julio ha visto como su representación ha menguado hasta los 26, dejándose 12 escaños en el camino, que son los que se han dejado las fuerzas independentistas catalanas.

Así, pues, pierde el bloque fascista en tanto, a pesar del apoyo del aparato del Estado como por ejemplo se constata en que la sentencia de Villarejo – y que condena a éste y al marido de Ana Rosa Quintana- sale el día después de la votación, no han podido sumar mayoría absoluta y se encuentran políticamente aislados, de tal manera que no alcanzan los 176 escaños necesarios para la investidura. Pierde la coalición de Gobierno, que obtiene 5 escaños menos y se encuentra en una situación más precaria para reeditar la conformación del gobierno. Pierden las fuerzas nacionalistas e independentistas vascas, gallega y, fundamentalmente, catalanas demostrando sobre todo en Cataluña que el movimiento independentista se ha desmovilizado como consecuencia de la traición al 1 de Octubre por parte de los partidos de la burguesía catalana. En definitiva, pierden todos y manifiestan su debilidad todos ellos, porque son el reflejo de la conciencia política de la sociedad, una sociedad bajo la influencia absoluta de un Estado carcomido reflejado por una base económica en bancarrota.

Sin embargo, quien no pierde es el Estado y quiénes los manejan. Quien no pierden son los monopolios europeos, ni el brazo militar del imperialismo, la OTAN, que contemplan cómo se recorta a la clase obrera en sanidad, educación, pensiones públicas y en condiciones de vida para desviar más dinero a la guerra imperialista. Quienes no pierden son los bancos que contemplan como cada vez se enriquecen más a costa de una política económica y monetaria que hace que fortalecen la economía financiera o putrefacta a costa de robar más a la clase obrera vía subida de la inflación y subida de los tipos de interés. El Estado y quiénes lo manejan se fortalece en tanto que contempla la debilidad de las fuerzas políticas en las que todas ellas se erigen en defensoras de la Constitución, del capitalismo monopolista y, consecuentemente, en defensa del propio Estado fascista que observa que no hay ningún elemento que cuestione su dominio, su dictado.

Un Estado que no solo ve cómo todas las fuerzas políticas que concurren en su circo electoral  no sólo no cuestionan su base económica y todos se someten al dominio del Estado, sino que campa totalmente a sus anchas, de manera impune, infiltrándose en la disidencia, creando engendros fascistas bajo la bandera del fascismo “obrerista” mediante la readaptación de la Falange Española de las JONS versión siglo XXI en forma de supuesto Frente “obrerista” promocionado por los medios de las cloacas del Estado, por los Alfonso Rojo e Inda, abiertamente racistas, antiobreros y abiertamente chovinistas y ultranacionalistas  o mediante la versión ibérica de Amanecer Dorado no vacilando en amenazar con impunidad absoluta al propio presidente del gobierno, dejando bien claro que gozan de impunidad porque son criaturas del Estado fascista que se prepara para la guerra contra la clase obrera, consciente de que esta más temprano que tarde no tiene otra salida que levantarse contra el Estado si es que quiere sobrevivir a este régimen criminal y moribundo.

Un Estado que, una vez conocido el resultado electoral lo primero que hace es mostrar quien tiene la fuerza y quien realmente determina los gobiernos y hacen que los partidos políticos del capital – en su extrema debilidad – bailen al son que imponen las fuerzas vivas del Estado fascista. Y ello se comprobó con nitidez en el día siguiente a las elecciones generales, el día 24 de julio donde la fiscalía del Tribunal Supremo, siguiendo lo marcado por el partido fascista VOX días antes, pide al Juez Instructor reactive las órdenes de detención contra Carles Puigdemont. ¿Ello lo hace para dinamitar un posible pacto postelectoral para que gobierne Sánchez? No, mas todo lo contrario. En todo caso lo que persigue es fortalecer al PSOE, que es una de las partes del régimen bipartidista, de cara a los independentistas al objeto de meter a estos por el redil que mejor un gobierno con el PSOE que una repetición electoral donde el fascismo abierto pueda tomar el Poder Ejecutivo, pues el Poder del Estado está en manos de los monopolios y del Capital financiero transnacional, o lo que es lo mismo en manos del fascismo.

Y si bien el Estado es el gran vencedor, estas elecciones que deben pasar a la historia por el miserable papel de los medios de manipulación de masas que no informan sino que son portavoces del fascismo y de la mentira, han polarizado a la sociedad y han generado que una parte del pueblo haya tomado conciencia antifascista y haya identificado al fascismo y haya actuado, a su manera, en contra de éste, aunque hayan votado a partidos que lo tienen totalmente asumido como, por ejemplo, el PSOE o SUMAR y no pretenden en absoluto romper con él.

La situación es una sociedad polarizada entre fascistas y reaccionarios, por un lado, y antifascistas por otro. Por un lado los partidos genuinos del Estado y del fascismo – PSOE, PP y VOX – y por el otro los partidos comprometidos con el Estado al que, a lo sumo, aspiran arrancar una migaja. Si el proletariado tiene una visión distorsionada de estos segundos y si, aún rechazando al fascismo, no ven al Estado como el enemigo a abatir rompiendo con el capitalismo y convirtiéndose en sujeto revolucionario es porque falta una fuerza comunista que tenga influencia real sobre las masas proletarias. Pero además, la desafección hacia el sistema político, la abstención se ha fijado prácticamente en el 30%, más de 9 millones de personas que no han votado, nos señala un espacio de la sociedad donde en una gran parte la penetración de un instrumento revolucionario, del Partido de la revolución, el partido leninista, podría significar un instrumento válido de lucha, de construcción de otra sociedad.

Sin Partido Leninista que tenga influencia sobre las masas no va a haber revolución y, sin revolución, se perpetúa el régimen de explotación inmisericorde de los monopolios, y una represión creciente a través del Estado franquista, una maquinaria represiva y criminal que abraza el fascismo como ideología.

Nuestro Partido, desde el XIV Congreso de abril de 2010 tiene el programa como uno de los objetivos fundamentales la unidad de los comunistas, un deber de todo partido marxista-leninista. En abril de 2020 nuestro Partido, ante la situación de agresión del Capital y de represión política contra la clase obrera, ante un Estado cada día más abiertamente fascista, en sintonía con el proceso de avance desbocado del fascismo en toda Europa, dio un paso en la dirección de avanzar en la unidad de acción de los comunistas, para ensanchar la influencia de las fuerzas del comunismo entre la clase obrera y dar pasos hacía la necesaria unidad de los comunistas. Este proceso de unidad planteado por nuestro Partido no cuajó, ni con el PCPE con el que acordamos un programa de acción y un protocolo para avanzar hacia la unidad orgánica que no fructificó (se pueden leer los motivos en este comunicado del Comité Central del PCOE en marzo de 2022) y fue rechazado tanto por el PCTE como el PCE ( r ).

El PCOE no es un partido que rechace la participación en las elecciones burguesas si ello sirve para avanzar, o lo que es lo mismo, para ganar influencia entre las masas y organizarlas en una dirección revolucionaria. Sin embargo, y nuestra experiencia así nos lo indica, el Partido hoy no se fortalece con las elecciones burguesas y la participación en estas sino ensanchando nuestra influencia en los centros de trabajo, en la construcción de un sindicato de clase, en los barrios obreros, en la construcción de una organización de masas donde confluyan todas las luchas de los diferentes sectores del proletariado y se transforme en una única lucha de clases contra la burguesía y su Estado. En el avance de esta acción política los comunistas no sólo iremos convergiendo prácticamente sino que esa práctica compartida nos puede ir haciendo avanzar en la unidad ideológica y en la construcción del Partido que necesita el proletariado y del que hoy realmente adolece, el partido leninista, el partido que se fusiona con las masas obreras.

En estas elecciones generales únicamente se ha presentado un partido comunista, el PCTE. El PCOE en el pleno del comité central de enero de 2022 decidió no participar en los procesos electorales que se sucedieran e ir fortaleciendo tanto el Partido en términos ideológicos y organizativos, así como abriendo la política del partido contribuyendo al desarrollo de la FSM en el Estado español y extendiéndolo al objeto de fortalecer ideológicamente a la clase obrera en los centros de trabajo, así como combatir a muerte al oportunismo. El PCPE determinó hace unos meses no concurrir a las elecciones generales. En las últimas elecciones generales de noviembre de 2019 los comunistas obtuvimos 36.582 votos (PCPE 13.828 votos; PCTE 13.029 votos y PCOE 9.725 votos). En julio de 2023 los comunistas únicamente hemos obtenido 17.918 votos a través de la candidatura del PCTE. Ante ello nos preguntamos ¿le ha servido de algo al proletariado, a la revolución y al PCTE estos resultados electorales? ¿Valía la pena rechazar la unidad de acción de los comunistas para conseguir 4.000 votos más?

La unidad de la clase obrera es la unidad de los comunistas. El PCOE es heredero del PCE de Pepe Díaz, del PCE como parte integrante de la III Internacional. La unidad de los comunistas en el Estado español fue posible gracias a la fidelidad ideológica a los principios de la ciencia del marxismo-leninismo, gracias a la lucha sin cuartel y sin piedad contra el oportunismo, gracias al internacionalismo proletario. Nuestro Partido prioriza la construcción de ese partido marxista-leninista que requiere la Revolución Proletaria, que requiere la emancipación del proletariado que vive en las naciones que conforman el Estado español. Esa es la primera tarea que tenemos hoy los comunistas y nuestro partido tiende la mano a todo aquel que sea comunista en la consecución de esta tarea fundamental para el proletariado y para su emancipación. La falta de un Partido leninista que tenga influencia real sobre el proletariado es el mayor problema que tenemos hoy la clase obrera, y la construcción de éste es esencial para desencadenar el proceso de emancipación de nuestra clase ante una realidad de represión, de miseria, de explotación inmisericorde y de guerra imperialista que nos ofrece un imperialismo decadente, un Estado fascista y un sistema capitalista quebrado y en plena bancarrota.

¡POR LA UNIDAD DE TODAS LAS LUCHAS DEL PROLETARIADO EN UNA ÚNICA LUCHA DE CLASES CONTRA LA BURGUESÍA Y SU ESTADO!
¡POR LA UNIDAD DE LOS COMUNISTAS!
¡FUERA DE LA UNIÓN EUROPEA Y DE LA OTAN!
¡EL FASCISMO NO PASARÁ!

Madrid, 25 de julio de 2023.

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)

FUENTE: PCOE

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viernes, 28 de julio de 2023

Ucrania se atribuye oficialmente la responsabilidad del ataque terrorista en el puente más largo de Europa. [Bueno, pues lo que no era un ataque terrorista, ahora resulta que si era un ataque terrorista, y además, reconocido, como Dios manda. Ya verás, ya. La que se va a liar cuando la guerra que ahora no es un crimen resulte que si era un crimen, porque claro, lo que yo me digo: si la guerra es un crimen, ¿Quiénes son los criminales que organizan la guerra, qué consejos de administración les servirán de escondite…? Un lío, ya digo. Encontrar a estos criminales para enchiquerarlos no va a ser cosa fácil.]

 

Ucrania se atribuye oficialmente la responsabilidad del ataque terrorista en el puente más largo de Europa

 

DIARIO OCTUBRE / julio 28, 2023

 

 

La explosión de un vehículo de carga en octubre pasado causó el colapso de dos tramos de carretera y la muerte de varias personas.


VK @myfeo_ru / www.globallookpress.com


El Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) estuvo detrás del ataque contra el puente de Crimea en octubre de 2022, confirmó este miércoles el director del organismo, Vasili Malyuk.

 

“Es una de nuestras operaciones, en particular, la destrucción del puente de Crimea el 8 de octubre del año pasado”, declaró Malyuk, agregando que el SBU ha llevado a cabo “numerosas operaciones especiales diferentes”, de parte de las cuales no van a hablar nunca.

Las declaraciones se produjeron durante la ceremonia de presentación de un nuevo sello postal dedicado al SBU. Al evento asistió el jefe del servicio postal nacional de Ucrania, Ígor Smelyanski, quien lucía una camiseta con una foto de un tren de carga ardiendo en el puente de Crimea con la leyenda: “¿Quién quemará puentes, si no nosotros? SBU”.

El atentado contra la infraestructura fue perpetrado mediante un camión bomba, cuya explosión causó el colapso de dos tramos de carretera y la muerte de varias personas. La acción fue ampliamente celebrada por los principales funcionarios ucranianos, mientras que el servicio postal nacional emitió un sello para conmemorar el ataque horas después de la explosión.

Moscú responsabilizó a Ucrania por el atentado, pero en aquel momento Kiev negó cualquier implicación en el suceso.

No obstante, a principios de julio, la viceministra de Defensa ucraniana, Anna Malyar, admitió la responsabilidad de Kiev, al escribir en sus redes sociales que han pasado “273 días desde el primer ataque en el puente de Crimea realizado para interrumpir la logística rusa”.

El atentado de octubre de 2022 no fue el único: la infraestructura fue nuevamente atacada el pasado 17 de julio con dos drones marinos ucranianos, según explicaron las autoridades rusas. El ataque dañó la sección de la carretera del puente, mató a una pareja y dejó gravemente herida a su hija de 14 años.

Entre tanto, el reconocido periodista Seymour Hersh afirmó este jueves en un artículo que la Administración del presidente estadounidense Joe Biden desempeñó un “papel esencial” en los dos ataques ucranianos contra el puente de Crimea.

FUENTE: actualidad.rt.com

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El Tribunal Supremo ignora a la ciencia y los acuerdos internacionales y deja desprotegida a la ciudadanía

 

 

El Tribunal Supremo ignora a la ciencia y los acuerdos internacionales y deja desprotegida a la ciudadanía

Tercerainformacion / 27.07.2023

  • Las organizaciones demandantes estudian ya la presentación de un recurso contra la sentencia, por la vulneración de derechos humanos de las generaciones presentes y futuras frente a los riesgos del cambio climático.
  • Ecologistas en Acción, Greenpeace, Oxfam Intermón, Fridays For Future y La Coordinadora de Organizaciones para el Desarrollo demandaron al Estado español hace tres años por falta de ambición en la lucha contra el cambio climático.
  • El  Tribunal Supremo se aparta de la reciente jurisprudencia de otras Cortes Supremas europeas.



El Tribunal Supremo ha fallado en contra de las organizaciones que demandaron al Estado en los dos litigios estratégicos climáticos de la historia de nuestro país. La Justicia española ha decidido no atender a las conclusiones científicas respecto a la emergencia climática, a diferencia del criterio seguido por la mayoría de tribunales superiores de otros países europeos en litigios similares.

Mientras, los datos cada vez son más preocupantes y toda la sociedad y el planeta entero nos enfrentamos a los impactos del cambio climático: desde la agricultura en nuestros pueblos frente a la sequía, a las familias que tienen que hacer frente a las noches tropicales sin poder dormir, hasta quienes pierden la vida por las altas temperaturas, a quienes en lugares como Somalia enfrentan situaciones de hambruna y desplazamientos masivos, o los incendios forestales que están asolando el Mediterráneo estos días. Ante esta situación, además, algunos partidos pretenden retrasar y seguir contaminando, revirtiendo políticas climáticas imprescindibles y abocarnos a una sociedad más insostenible e injusta.

Son varios los puntos “conflictivos” en la sentencia, según las organizaciones demandantes. Primero, el Tribunal reconoce la falta de participación pública en la elaboración del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC), pero no aprecia que incurra en causa de nulidad porque no lo ve suficientemente grave y porque existe una web para comunicarse con el Gobierno, y por el poco tiempo que había para presentar el PNIEC y desarrollar el proceso de participación. Dado que el PNIEC se presentó fuera del plazo estimado para hacerlo, queda claro que sí hubo tiempo para realizar un proceso participativo adecuado. Como para el proceso de elaboración del nuevo PNIEC quedan once meses hasta su presentación final, las organizaciones consideran que ahora el Gobierno sí tiene el tiempo y la capacidad suficiente para elaborar un proceso participativo adecuado.

Segundo, el alto tribunal desestima “con demasiada ligereza”, de acuerdo con las organizaciones, las numerosas sentencias en casos muy similares que se han dado en otros países, como el famoso caso Urgenda, l’Affaire du Siècle en Francia o Neubauer et al. en Alemania, todos ellos casos relevantes de nuestro entorno constitucional comparado. A estos casos, mencionados en la demanda como ejemplos relevantes, el Tribunal se limita a decir: “Se hace cita de Jurisprudencia de otros Estados que no nos vinculan”, sin entrar siquiera en una valoración sobre la extraordinaria relevancia de dichos casos que, sin ser evidentemente vinculantes, no dejan de ser ejemplos jurisprudenciales de la mayor importancia, que “tendrían que haber sido cuidadosamente estudiados por el Tribunal”, según fuentes de las organizaciones.

Sin embargo, la obligación legal podría cambiar de sentido ante el proceso judicial en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, cuya sentencia sería automáticamente vinculante en España, en el caso de las Klimaseniorinen (asociación de mujeres mayores en Suiza), y cuya sentencia se espera a finales de este año 2023. No se puede ir contra la ciencia ni contra las evidencias, y por eso las organizaciones demandantes (Ecologistas en Acción, Intermón Oxfam, Greenpeace, La Coordinadora de Organizaciones para el Desarrollo y Fridays For Future) estudian ya la presentación de un recurso judicial contra la sentencia, hasta alcanzar la ratificación de la necesidad de acelerar las políticas contra el cambio climático.

Tercero, el alto tribunal ignora en su sentencia, además, la amplia información trasladada por los demandantes sobre la inherente relación de la emergencia climática y los derechos humanos. De hecho, a juicio de las organizaciones demandantes, es “grave” que el alto tribunal “no sea capaz de entender” las conclusiones de órganos como el IPCC que establecen que en los próximos años la degradación del clima supondrá la pérdida de sistemas alimentarios y el deterioro de la salud de la población, además de otros gravísimos impactos negativos para los ecosistemas, para la economía y, en definitiva, para la humanidad y para la vida en el planeta.  Así, la sentencia llega a afirmar: “Y ese debate debe vincularse a la pretendida afección a los derechos fundamentales que se invocan en la demanda, en el sentido de que si se rechaza la premisa, esto es, la necesidad de imponer el ya conocido porcentaje de reducción de emisiones sea la única solución a la lucha contra el cambio climático, no puede estimarse que exista esa afección a tales derechos”.

Por último, el Tribunal Supremo hace una serie de valoraciones sobre los costes de la crisis climática, mientras desoye la petición de las demandantes de la falta de valoración en el PNIEC de los costes reales de la insuficiencia de los objetivos del plan. Resulta incomprensible la defensa de que las medidas incluidas por el gobierno son las adecuadas, cuando se desconoce el coste real de cumplir con las indicaciones científicas. Las organizaciones demandantes recuerdan que varios informes de las Naciones Unidas o el Informe Stern de 2008 ya establecieron con claridad cómo se triplican los costes de la emergencia climática si no se hace lo necesario para frenarla: los costes de no actuar a la velocidad necesaria son mucho mayores que los de hacerlo.

Declaraciones:

Jaime Doreste, abogado de las organizaciones y activista de Ecologistas en Acción: “Evidentemente, no es una buena noticia, ni para la sociedad civil ni para la lucha climática ni para el futuro de un planeta habitable. Y lamentamos que el Tribunal Supremo se haya apartado de la senda que han seguido sus homólogos europeos en casos análogos. Pero no hay tiempo para lamentarse: los litigios estratégicos son las batallas que merecen la pena ser libradas y que buscan cambios políticos y normativos transformadores. Seguiremos en la brecha, luchando por la justicia climática ante los tribunales de justicia”.

Inés Diez, responsable jurídica de Greenpeace España: “La sentencia se fundamenta en que en los compromisos internacionales asumidos por España no se contemplan cuáles deben ser los objetivos de reducción de gases de efecto invernadero, por lo que el Gobierno tiene una gran discrecionalidad a la hora de establecer el porcentaje de reducción de los mismos. Esta es una interpretación con la que no estamos de acuerdo porque, para cumplir de forma realista con el Acuerdo de París, y tal como las organizaciones argumentamos en la demanda, se hace necesario que la reducción sea de al menos el 55% de las emisiones conforme lo que establece la mejor ciencia disponible; que es lo que sí han concluido los tribunales de otros países europeos”.

Lorena Ruiz-Huerta, abogada de las organizaciones demandantes: “El litigio climático entablado por las organizaciones recurrentes perseguía implicar al poder judicial en la lucha contra el cambio climático. Lamentamos profundamente que el Tribunal Supremo haya dado la espalda al mejor conocimiento científico y a las sentencias de otros tribunales europeos. Este fallo confirma, una vez más, que la Justicia española no está a la altura de la europea, y por eso seguiremos dando la batalla judicial hasta llegar a Estrasburgo, para que obligue al Estado a proteger los derechos humanos gravemente amenazados por el cambio climático”.

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Terrorismo climático

 

Muchos creemos que solo se combatirá el cambio climático si es negocio para alguien. ¿Para quién? Pues para los de siempre. Y, mientras nos esmeramos en separar el cartón del plástico, el vidrio de los restos de comida, el CO2 que se produce en Ucrania invade la atmósfera


Terrorismo climático


Andrea Zhok

El Viejo Topo

28 julio, 2023 

 

Desde la escalada del conflicto ruso-ucraniano en febrero de 2022 hemos visto arder a diario enormes depósitos de combustible y explosivos, así como casas y personas. Esto es lo que ocurre de hecho en esos grandes hornos de destrucción que son las guerras modernas, de las que se dice que hay unas cincuenta desarrollándose silenciosamente en el planeta, más de 20 de ellas de alta intensidad.


Todos los días veo vagones cargados de envases de colores cuya primera, si no única, función es diferenciar los productos con fines de marketing, que salen de los bloques de pisos del centro de la ciudad con destino a las incineradoras.

Desde hace décadas, cuando se estropea cualquier electrodoméstico, vehículo motorizado, ordenador, etc., sólo se nos plantean dos opciones: sustituir una parte en bloque o sustituirlo todo en bloque. Las reparaciones se han suprimido de la lista de opciones económicamente rentables y, por tanto, ya no se repara nada.

¿Qué tienen que ver estos tres casos entre sí?

Se trata de tres áreas de despilfarro colosal, de producción masiva de todo tipo de emisiones, la mayoría de ellas altamente tóxicas (y sin duda el CO2 entre ellas).

Ahora bien, no estoy realmente interesado en establecer a punta de ciencia quién tiene razón y quién está equivocado (o quién tiene cuánta razón y cuánto error) en torno a la discusión sobre el cambio climático.

No me importa, no por irresponsabilidad, sino porque sé que concentrar la discusión en un solo punto (y normalmente el más opaco y difícil de explicar) no es más que una forma de montar una escena. Y dar patadas a la lata es la especialidad de los «medios de comunicación altamente acreditados» y de sus amos, ya que se trata de un juego en el que nunca está en juego la verdad, sino la potencia de fuego en el mundo del cotilleo (dominante).

Personalmente, creo que una estrategia de reducción de emisiones (de todas las emisiones) es ecológicamente recomendable, y también creo que pocos estarían en desacuerdo sobre tal cosa.

Pero lo esencial es: ¿hacer qué?

El juego habitual de manipulación de la opinión pública consta de dos sencillos pasos:

1) Crear la máxima polarización y un estado de ansiedad, y luego

2) Hacer pasar por una necesidad urgente, sin debate, todo lo que los conocidos de siempre se las arreglan para colarnos.

En lugar de eso, lo que hay que pedir es que se acaben los embudos, que se prescinda del pánico, que se rebaje el tono de las alarmas, y que se empiece a hacer esas cosas sencillas que son evidentemente útiles para todos, sobre las que no habría necesidad de crear ninguna cruzada.

¿Quiere reducir las emisiones de subproductos de residuos?

Creo que esa es una idea que se puede compartir. Podemos empezar por tomarnos todos los conflictos armados jodidamente en serio, dejar de fomentarlos, dejar de alimentar una industria armamentística asquerosa y ciclópea, buscar continua y obstinadamente la mediación. La industria armamentística es por definición una industria de despilfarro y destrucción, una inmensa hoguera que puede durar indefinidamente porque su finalidad no es construir algo sino destruir. La mayoría de los conflictos del mundo son impulsados y alimentados, quizá con mediación política, por aparatos de producción militar dotados de presupuestos estratosféricos (EEUU a la cabeza); y esto no es una teoría conspirativa, sino el simple conocimiento de la dinámica de la historia reciente.

¿De verdad quiere trabajar por el bien de la humanidad y, de paso, reducir también muchas emisiones nocivas?

Trabaja duro por la paz, por la mediación, por el compromiso. Puede que no te lo agradezca Greta, que se puso del lado de Zelenski en lo de «victoria o muerte», pero te lo agradecerán las familias de quienes verán a sus hijos volver a casa, te lo agradecerán quienes tengan que vivir después en tierras devastadas por la guerra (y también por el medio ambiente), y bueno, por último, también te lo agradecerán quienes comercian con emisiones nocivas (si lo hacen de buena fe).

¿Quieres ser aún más serio y radical?

Pues bien, aprobar leyes estrictas que obliguen a vender sin envases todos los productos que puedan venderse sueltos, a suprimir todos los componentes de los envases que tengan un significado puramente decorativo o publicitario, y a reducir los materiales utilizables a un número reducido que sean total y estrictamente reciclables. De este modo se eliminará un gran parte de la producción que simplemente ha nacido para ser tirada a la basura.

Claro que será un golpe para la industria del marketing, pero el beneficio para el medio ambiente a todos los niveles (tanto si hablamos de incineradoras como de vertederos) será enorme. Y sí, incluso se reducirán las fatídicas emisiones de dióxido de carbono, tanto aguas arriba, al no producir cosas inútiles, como aguas abajo, al no tener que quemarlas o enterrarlas.

¿Quieres ser aún más serio y radical?

Aprobar leyes por las que todo producto tecnológico deba ser absolutamente reparable. Un ordenador, un coche, una lavadora deben nacer con prestaciones para durar treinta años, con formas de actualizar los componentes que lo necesiten. Esto, por cierto, generará un sector social de personas especializadas en reparaciones, creando nuevas profesiones.

Entre las implicaciones positivas incidentales estaría la inducción de una actitud diferente hacia la tecnología, que ya no se experimentaría como algo opaco y ajeno, en manos de personajes ocultos y remotos en los que tenemos que confiar, sino como algo conocible y dominable. Esta sencilla iniciativa enfriaría enormemente los residuos, tanto en la fase de construcción como en la de eliminación.

Si realmente queremos continuar con este paso audaz, podemos pasar a la supresión sistemática de todos los medios de consumo de lujo de alta tecnología: podemos acabar con los yates, los jets privados, etc. etc.

Así que, si por el contrario quieren seguir explicándonos que una campaña de desguace continuo de todo es extraordinariamente respetuosa con el medio ambiente, que la devastación ambiental para construir megabaterías es una contribución «verde», que una renovada carrera armamentística redunda en beneficio de la humanidad, que la máxima competencia para aumentar la producción y la productividad es nuestro único dios, que todo es culpa de mi barbacoa, y quieren seguir haciéndolo trasladándose –como auténticos cosmopolitas– en jet privado de una capital a otra, sepan que a este juego no queremos jugar.

Y no bastará con que sus lacayos griten «negacionismo» en los periódicos.

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