sábado, 21 de agosto de 2021

Una vez más sobre “la crisis del marxismo".

 

El 21 de agosto de 1940 León Trotsky era asesinado en su domicilio de Coyoacán, en Ciudad de México, por el agente a las órdenes de Stalin Ramón Mercader. Lo recordamos con este texto suyo escrito en marzo de 1939.


Una vez más sobre “la crisis del marxismo.




León Trotsky

El Viejo Topo

21 agosto, 2021 


En los buenos viejos tiempos, cuando alguien se refería a la crisis del marxismo, tenía en mente alguna proposición específica de Marx que supuestamente no había resistido la prueba de los hechos: a saber, la teoría de la agudización de la lucha de clases, la llamada “teoría del empobrecimiento” y la del “colapso catastrófico” del capitalismo. Estos tres puntos principales sirvieron de blanco a la burguesía y a la crítica reformista. Hoy en día es simplemente imposible entrar en controversia sobre estos temas. ¿Quién intentará demostrar que las contradicciones sociales no se están agudizando sino suavizando? En Estados Unidos, el señor Ickes, secretario del interior, y otros altos dignatarios están obligados a referirse francamente en sus discursos al hecho de que las “Sesenta Familias” controlan la vida económica de la nación.[1] Por otra parte, el número de desocupados oscila entre los diez millones en épocas de “prosperidad” y los veinte millones en épocas de crisis. Esas líneas de El capital en las que Marx habla de la polarización de la sociedad capitalista, la acumulación de riqueza en uno de los polos y de pobreza en el otro, esas líneas que han sido tachadas de “demagógicas”, demuestran ahora ser simplemente una pintura de la realidad.

La vieja concepción liberal-democrática de un crecimiento gradual y universal de la prosperidad, la cultura, la paz y la libertad ha sufrido una quiebra decisiva e irreparable. Ha arrastrado tras de sí la quiebra de la concepción social-reformista que en esencia representaba sólo una adaptación de las ideas del liberalismo a las condiciones que soporta actualmente la clase obrera. Todas estas teorías y métodos se remontan a la época del capitalismo industrial, la época del libre comercio y la libre competencia, es decir, al pasado que está más allá de la evocación, una época en la que el capitalismo era aún un sistema relativamente progresivo. El capitalismo hoy es reaccionario. No se lo puede curar. Hay que eliminarlo.

No queda ni un solo estúpido que crea seriamente –tampoco los Blums lo creen,[2] mienten– que la monstruosa agudización de las contradicciones sociales puede ser superada por medio de una legislación parlamentaría. Marx ha demostrado que eran correctos todos –¡sí, todos!– los elementos de su análisis, incluidos sus pronósticos “catastróficos”. ¿En qué consiste entonces la crisis del marxismo? Los críticos actuales no se molestan siquiera por articular ordenadamente la cuestión.

En los anales de la historia figurará que el capitalismo, antes de hundirse en la tumba, hizo un tremendo esfuerzo de auto-presentación durante un prolongado período histórico. La burguesía no quiere morir. Ha transformado toda la energía heredada del pasado en una violenta convulsión reaccionaria. Este es, precisamente, el período que nos toca vivir.

La fuerza no sólo conquista sino, a su modo, “convence”. La embestida de la reacción no sólo destruye físicamente a los partidos; también corrompe moralmente a la gente. Muchos caballeros radicales tienen el corazón en la boca. Traducen a un lenguaje inmaterial y a una crítica universal su temor ante la reacción. “¡Algo debe andar mal en las viejas teorías y métodos!” “Marx estaba equivocado…” “Lenin no previó…” Algunos incluso llegan más lejos. “El método revolucionario ha demostrado estar en quiebra.” “La Revolución de Octubre condujo a la más viciosa dictadura de la burocracia.” Pero la Gran Revolución Francesa también terminó restaurando la monarquía. Hablando en general, el universo está mal hecho: la juventud lleva a la vejez, el nacimiento a la muerte; todas las cosas que nacen deben perecer”.

Estos caballeros olvidan con notoria facilidad que el hombre ha ido recorriendo su camino, desde la condición de semisimio hasta llegar a una armoniosa sociedad, sin ninguna guía; que la tarea es difícil; que a uno o dos pasos adelante le siguen medio, uno y a veces dos pasos hacia atrás. Olvidan que el sendero está sembrado con las mayores dificultades y que nadie inventó ni pudo haber inventado un método secreto que asegure un ininterrumpido ascenso en la escalera de la historia. Triste es decirlo, los señores racionalistas no fueron consultados cuando el hombre se encontraba en su proceso de creación y cuando las condiciones de su desarrollo tomaban forma por primera vez. Pero hablando en general, esta cuestión ya no tiene arreglo…

Siguiendo ese argumento, concedamos que toda la historia revolucionaria previa y, si ustedes quieren, toda la historia en general no es sino una cadena de errores. Pero, ¿qué hay que hacer con la realidad actual? ¿Qué pasa con el colosal ejército de desocupados permanentes, con los campesinos empobrecidos, con la declinación general de los niveles económicos, con la guerra que se avecina? Los escépticos sabihondos nos prometen que en algún momento del futuro catalogarán todas las cáscaras de banana en las que han resbalado en el pasado los grandes movimientos revolucionarios. Pero, ¿nos dirán estos caballeros qué debemos hacer hoy, ahora?

En vano esperaríamos la respuesta. Los aterrorizados racionalistas se están desarmando en presencia de la reacción, renunciando al pensamiento social científico, abandonando no sólo las posiciones materiales sino también las morales y despojándose de cualquier reclamo de venganza revolucionaria para el futuro. Sin embargo, las condiciones que prepararon la actual ola de reacción son extremadamente inestables, contradictorias y efímeras, y preparan el terreno para una nueva ofensiva del proletariado. La conducción de esta ofensiva pertenecerá justamente a aquellos a quienes los racionalistas llaman dogmáticos y sectarios. Porque los “dogmáticos” y “sectarios” se niegan a renunciar al método científico ya que nadie, absolutamente nadie, propuso otro superior.

Notas:

[1] Harold Ickes (1874-1952): fue secretario de interior de Estados Unidos desde 1933 hasta 1946, en la administración Roosevelt-Truman. La expresión sesenta familias está tomada del libro de Ferdinand Lundberg America’s Sixty Families [Las sesenta familias de Norteamérica], (1937). El libro, que causó sensación cuando apareció, documenta la existencia de una oligarquía económica norteamericana encabezada por sesenta familias de inmensa riqueza. El autor puso al día su trabajo en l968 con The Rich and the Super -Rich [Los ricos y los super-ricos].

[2] León Blum (1872-1950): presidente del Partido Socialista Francés en la década del 30 y premier del primer gobierno del Frente Popular en 1936.

Fuente: Marxists.org.

 

La factura eléctrica, una rapiña de la dictadura del capital (España. ¡Viva España! ¡Arribal España!, y tal)

 

La factura eléctrica, una rapiña de la dictadura del capital

 


DIARIO OCTUBRE / agosto 14, 2021

Miguel Guerrero Sánchez.— Aunque Franco murió en la cama, la flebitis que le llevó al averno infinito le devino a éste por su impotencia para frenar la descomposición de su régimen, ante el empuje del movimiento obrero y popular organizado, aunque el dictador, en sus últimos estertores, lo hiciera matando. Las fuerzas progresistas de este país estaban preparadas para el salto a la “democracia participativa”.

Pero los jefes más destacados de la militancia obrera y popular, traicionando a ésta, se aliaron con la gran burguesía, coadyuvando a la transición engañosa de la dictadura militar por la dictadura del capital liberal, acomodándose al viejo régimen de la monarquía de los borbones. A eso le llamaron, con pompas, “transición de la dictadura a la democracia”, y mucha gente se lo creyó.

A partir de ahí todo fue coser y cantar: los torturadores glorificados con honores de Estado y las fuerzas policiales represivas, y los ejércitos enemigos del pueblo republicano, puestos como garantes del orden constitucional de 1978, a la medida de la dictadura del capital.

El triunfo de la oligarquía le dio a ésta toda la fuerza para organizarse rápidamente, cuando una vez pasado el susto de la caída de la estructura organizativa franquista y los incorregibles reformistas de la mal llamada izquierda, le dieron la mano tendida. Nace la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) y el IBEX-35 adherido al Plan de Apoyo a la “Transición”. El IBEX-35 es el índice de referencia de la bolsa española, conformado por las 35 empresas más importantes que cotizan en la bolsa de Madrid, Barcelona, Bilbao y Valencia; cada seis meses se reúne su comité asesor técnico para estudiar los cambios de su composición. En este holding, junto a los bancos más poderosos, están las energéticas, eléctricas y gasísticas: Enagás, Endesa, Iberdrola, Naturgy y Red Eléctrica. Muchas del holding antiguamente públicas y después privatizadas por el PP y el PSOE, para colocar a sus amiguetes.

Las empresas del IBEX-35 mantienen en su nómina a más de medio centenar de políticos del PP y del PSOE. En particular Enagás, Abengoa, Endesa, Iberdrola y Red Eléctrica, concentran un total del 71% de los “enchufados”, de los 36 consejeros en 16 empresas del sector eléctrico-gasista. (Como aquí solo nos ocupamos de la factura eléctrica, no mencionaremos a otras ni, a las de telefonía).

¿Qué está pasando con la factura de la luz?

Que España es uno de los países con la factura más cara de la UE. En el 2020 los españoles pagamos una media de 0,2298 euros por kwh, frente a 0,0982 que, por ejemplo, pagaron los búlgaros por recibo, dos veces más barato.

La nueva factura de la luz aprobada por el PSOE-U-Podemos, el 05.05.21 para aplicar el 01.06.21, va precedida de una retahíla de normas sacadas de circulares, órdenes y decretos, bendecidos por la imperial UE. Todo esto planteado por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), dependiente del Gobierno de España y también bajo la tutela de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), que es la encargada de velar por su buen funcionamiento, aunque en la práctica casi nunca ve nada.

La nueva tarifa de la factura introduce un peaje con discriminación horaria que enreda su interpretación y que ni dios la puede explicar a los consumidores. Esto quiere decir que el precio del kilovatio será diferente según las horas del día y de la noche. Lo “enredan” por tramos:

Potencia “Punta”: De 8 de la mañana a 12 de la noche. Pero con los precios más elevados de 10 de la mañana a 2 de la tarde, y lo mismo de 6 de la tarde a las 10 de la noche, de lunes a viernes no festivos.

Potencia “Valle”: De 12 de la noche a 8 de la mañana y todas las horas de sábado y domingo, así como fiestas nacionales.

Potencia “Llano”: Un precio menos caro de 8 a 10 horas, de 2 a 6 de la tarde y de 10 a 12 de la noche. Y con un precio más reducido en las horas nocturnas de 0 horas a 8 de la mañana y todas las horas de fines de semana y festivos.

A ver quien cojones puede explicar este galimatías y quien de los consumidores puede llevar la cuenta de cómo y cuanto gasta de energía. Esta endiablada opacidad permite que las eléctricas ganen un millón más cada día a través del recibo de la luz. Ya en la primera mitad de este año, Endesa, Iberdrola y Naturgy, han elevado sus beneficios en más de un 60%.

Los precios del kilovatio, absolutamente inflados, se producen por las subastas diarias a donde acuden los buitres de las eléctricas; este foro gestionado por el “pool” (Informe de riesgos por operaciones bancarias) y por “ebitda” (Indicador financiero de tu empresa antes de restar los intereses e impuestos que tienes que pagar por la deuda contraída).

Según informe “ebitda”, las ganancias de este sector han aumentado un 402% al alcanzar 4.483 millones de € del mismo periodo del año pasado.

La catadura moral de la oligarquía industrial y financiera española está reflejada en el carácter de los halcones del IBEX-35, y en particular de estas tres empresas de electricidad, llevándose la palma José Ignacio Sánchez Galán de Iberdrola, por dar credibilidad el juez de la Audiencia Nacional a la acusación del fiscal contra este por varios delitos, donde destaca el pago al ex comisario Villarejo, como tapadera de una organización criminal que lavaba fondos públicos de los fondos reservados del Ministerio del Interior en la etapa del PP; y por su implicación en la supuesta red de comisiones de Iberdrola a políticos del PP.

Nosotros, los comunistas del PCPE de todos los rincones del Estado Español, entendemos que la rapiña de la oligarquía a través de la factura eléctrica es un ataque más dirigido a la clase obrera y a todas las familias laboriosas, en la contienda de la lucha de clases. Nosotros, a pesar del barrido vendaval soplado por el reformismo, hemos luchado y lucharemos contra el capitalismo en su totalidad y, en especial, contra su oligarquía agresora y fascista.

Nosotros, que hemos aprendido de la dialéctica marxiana interpretada por Lenin, lo mismo que otros destacamentos revolucionarios de signo marxista-leninista, en esta brega, hemos de situar la unidad de acción y orgánica con nuestros hermanos de lucha, para construir una alternativa fuerte y creíble, capaz de acabar con el letargo de las masas. Que abra el surco para salir de la odisea de los “perdedores históricos” y construir un mundo nevo sin explotados ni explotadores.

FUENTE: unidadylucha.es

*++

 

La violencia armada ponen en jaque a Nueva York

 

La violencia armada ponen en jaque a Nueva York

DIARIO OCTUBRE / agosto 21, 2021



Crece la violencia armada en la ciudad de Nueva York, donde en las últimas horas dos personas murieron y otras cuatro resultaron heridas en varios tiroteos, informaron hoy fuentes policiales.

Una de las dos víctimas fatales era un transeúnte inocente, confirmó la policía. Se trata de una mujer de 54 años que recibió un disparo en el pecho en una acera en St. Johns Place, cerca de Rochester Avenue en Crown Heights.

Las fuentes precisaron que la mujer recibió el disparo el jueves por la noche. Fue llevada al Centro Hospitalario del Condado de Kings, donde fue declarada muerta.

Un hombre de 30 años, en tanto, que recibió un disparo en el brazo durante el mismo incidente, fue trasladado al mismo hospital en condición estable, dijo la policía.

Los testigos vieron a un hombre que huía a pie después del tiroteo, según fuentes policiales, que dijeron que se recuperaron ocho casquillos de bala en el lugar.

El nombre de la víctima fatal no se dio a conocer hasta que se notifique a la familia.

Menos de tres horas después, Joseph Bryan, de 50 años, recibió unos seis disparos en el brazo y el torso mientras estaba sentado en su automóvil en Orchard Street, cerca de Jackson Avenue en Long Island City, según fuentes policiales.

Las imágenes de vigilancia obtenidas por los investigadores muestran un Mazda de color oscuro dejando al tirador en Jackson Avenue, dijeron las fuentes.

El jueves cerca de la medianoche, un hombre de 39 años recibió un disparo en las nalgas en Saratoga Avenue, cerca de Hancock Street en Ocean Hill, dijeron las autoridades.

El hombre fue llevado al Centro Hospitalario del Condado de Kings en condición estable.

Minutos antes de la medianoche, un hombre de 29 años recibió un disparo en la pierna izquierda en Beekman Avenue, cerca de East 141st Street en Mott Haven, dijo la policía.

Las fuentes precisaron que los disparos se registraron durante una pelea que involucró a un grupo numeroso de personas.

El herido fue trasladado al Lincoln Medical Center y se encuentra en condición estable.

Mientras tanto, alrededor de la 1:30 de esta madrugada, un hombre recibió un disparo en la espalda en Gerard Avenue cerca de East 162nd Street en la sección Concourse del Bronx, dijeron los policías.

La persona fue llevada al Lincoln Medical Center donde finalmente falleció.

Los hechos de violencia se incrementaron notablemente en los últimos meses, en particular durante la pandemia que comenzó en marzo de 2020. Las autoridades consideran que el aumento se debe a varios factores, entre ellos la facilidad para conseguir un arma en Estados Unidos.

FUENTE: cubasi.cu

*++

 

Todo lo que hay que saber sobre el conflicto en Afganistán

 

Todo lo que hay que saber sobre el conflicto en Afganistán

El rápido colapso de Afganistán frente al poder del Talibán generó una situación compleja y caótica. Pero este es el punto fundamental: Estados Unidos no tiene nada que exhibir después de dos décadas de derramamiento de sangre y ocupación

Por Daniel Bessner

Kaosenlared

 Publicado el 20 Ago, 2021



Una entrevista con Derek Davidson

¿Qué está pasando en Afganistán?

Pocas semanas después de que Estados Unidos empezó a retirar sus tropas, el Talibán tomó la capital de Kabul y se autoproclamó gobierno. El presidente respaldado por Estados Unidos abandonó el país. Desde entonces, los grupos políticos dominantes no dejaron de difundir burdas comparaciones con la Caída de Saigón de 1975.

Daniel Bessner y Derek Davison, presentadores de American Prestige —podcast de política exterior con una perspectiva de izquierda— conversaron para aclarar el panorama. El texto que sigue es una versión editada y condensada de la transmisión. Aquí el episodio completo.

Daniel Bessner 

¿Por qué cayó Afganistán? 

Derek Davison

La respuesta corta es que el ejército y el gobierno afganos eran un castillo de naipes. Esto era algo sabido. El inspector especial general para la reconstrucción afgana viene diciéndolo hace mucho tiempo. Hace dos años, el Washington Post publicó los Afgahnistan Papers», una serie de documentos escandalosos, que básicamente mostraban que todo lo que Estados Unidos decía sobre las competencias militares del ejército afgano y sobre el curso de la guerra eran mentira.

La cosa es que el Talibán logró tomar el país entero en pocas semanas. El presidente de Afganistán abandonó el país, supuestamente para evitar el derramamiento de sangre (al menos el de la suya, de eso no cabe duda). En este momento el país atraviesa un limbo. El nuevo gobierno no termina de establecerse, pero es probable que no difiera mucho del último gobierno talibán. Corre el rumor de que nombrarán como presidente a Mawlavi Abdul Hakim, principal mediador del Talibán.

La posición de las embajadas occidentales no hace más que contribuir a la crisis. Muchos gobiernos, incluido el de Estados Unidos, evacuaron sus embajadas y movilizaron su personal hacia el aeropuerto de Kabul. Supuestamente están intentando sacar a mucha gente del país. Pero, descontando el caso de los ciudadanos estadounidenses, no está claro que sean capaces de hacerlo. La situación de los traductores y de otros afganos que trabajaban con los militares y las instituciones estadounidenses es bastante ambigua. En realidad, deberían haber sido evacuados hace años, pero puso manos a la obra recién ahora y por eso anda a las corridas.

DB

Creo que estamos de acuerdo en que la mejor política exterior para Afganistán sería una política nacional organizada en función de la protección de los refugiados. El gobierno de Estados Unidos podría permitir que cualquiera ingresara al país y luego vincularlo con algún programa de empleo. Pero creo que, salvando algunos casos simbólicos, no es esto lo que sucederá. 

Antes de seguir, me gustaría enfatizar la velocidad del colapso. Empezaron a circular muchas comparaciones con Vietnam y es probable que se multipliquen. Pero el gobierno vietnamita del sur tardó dos años en caer. El colapso vertiginoso de Afganistán deja en evidencia lo absurdo de la construcción nacional en la que supuestamente se había embarcado Estados Unidos luego de la invasión y la ocupación. Lo mejor que cabe esperar es que esta situación represente el último estertor de ese proyecto.

DD

Anthony Blinken, secretario de Estado de EE. UU., recorrió todos los programas de televisión y se rehusó enfáticamente a comparar la situación con la Caída de Saigón. En ese punto estamos de acuerdo, pues es todavía peor que la caída de Saigón. En realidad, se trata en este caso de un mal autoinfligido. En diciembre de 2001, el Talibán ofreció la rendición de Kandahar, la última ciudad que estaba bajo su dominio. Todo lo que pidieron a cambio fue que Mullah Omar, su líder en aquel entonces, cumpliera su sentencia bajo prisión domiciliaria, en vez de ser enviado a Abu Ghraib u otro lugar por el estilo. El gobierno de Bush se negó y se embarcó en nuevas campañas militares.

Pero nada parecido sucedió en Vietnam: los vietnamitas no se rindieron y Estados Unidos no prolongó el conflicto. La situación actual es mucho peor y es más vergonzosa y humillante que la de Vietnam.

DB

Al parecer, los únicos que se «beneficiaron» de la invasión estadounidense fueron los contratistas militares privados, los traficantes de heroína y ciertos estratos vinculados a las poderosas facciones del gobierno respaldado por Estados Unidos. ¿Es así? ¿Hay algún aspecto «positivo» en todo esto? 

DD

Sin duda, los que más se beneficiaron fueron los contratistas militares privados. El comercio de heroína también sacó provecho de la situación durante los últimos veinte años.

Pero los caudillos que se enriquecieron hasta amasar grandes fortunas gracias a Estados Unidos, a esta altura ya perdieron todo. Esta semana circularon videos de miembros del Talibán saqueando la decadente mansión de Abdul Rashid Dostum, exvicepresidente y experimentado líder guerrillero, a cargo hasta hace poco de la defensa de la ciudad de Mazar-i-Sharif-Sheri, que cayó el sábado y originó un efecto dominó. Vivía en un palacio ridículamente opulento, pero está claro que ahora perdió todo. Tuvo que exiliarse. (Por cierto, Dostum es un criminal de guerra y debería ser llevado a juicio en La Haya).

Pero Ashraf Ghani, que gestionó espantosamente la política afgana, probablemente vivirá cómodo en el exterior mientras toda la gente que abandonó sufre las consecuencias de su gobierno. Recibirá todo tipo de agasajos, se paseará por las fiestas de los círculos más elitistas, participará de conferencias y trabajará poco a cambio de mucho dinero. No cabe duda de que saldrá beneficiado.

Aun así, me cuesta imaginar otras personas que se encuentren en una situación tan excepcional.

DB

¿Es posible caracterizar al gobierno talibán o es demasiado pronto? 

DD

Los talibanes hicieron muchas promesas: «No somos el viejo Talibán. No vamos a gobernar del mismo modo. No vamos a oprimir a las mujeres. No vamos a maltratar a los sectores marginales de la población». Pero el estilo de su gobierno de los años noventa estuvo marcado por la represión y es probable que este sea parecido.

Ahora bien, es cierto que el Talibán deberá tener en cuenta ciertas cuestiones diplomáticas. Tienen que ser muy cuidadosos en el trato con los hazara, minoría chiita bastante extendida en la zona, pues en caso contrario podrían terminar enfrentados con Irán. Como ese, hay otros elementos que los talibanes deben tener en cuenta y que no eran parte de la ecuación en los años 1990. En ese sentido, es cierto que algunas cosas podrían ser distintas. Pero es imposible saberlo todavía, es demasiado pronto.

DB

Cuando se piensa en una revolución islámica, lo primero que viene a la mente es el nombre de Irán. En ese caso, luego de la revolución hubo una gran diáspora. ¿Sucederá algo similar en Afganistán?

DD

Hasta cierto punto, ya sucedió. Hubo enormes oleadas de refugiados, que terminaron sobre todo en Irán y en Turquía. Creo que seguirá pasando lo mismo.

Y, del mismo modo, seguiremos viendo que Estados Unidos, el Reino Unido y los gobiernos occidentales en general, que dicen estar tan preocupados por el pueblo afgano, mantienen a estos refugiados a punta de pistola y los fuerzan a aceptar condiciones de vida deplorables en Turquía y en otros países de la región.

El Talibán ahora controla muchas de estas fronteras y será más difícil salir del país, pero de todas formas no creo que eso baste para detener el proceso migratorio.

DB

¿Qué va a hacer Estados Unidos ahora? ¿Qué debería hacer?

DD

Seguramente vamos a hablar mucho sobre el tema: «¡Ay, las mujeres afganas, la sociedad civil; ojalá el Talibán no lastime a toda esa gente inocente! ¡Condenamos al Talibán y saludamos al pueblo afgano!», y otras cosas por el estilo, enmarcadas en una serie de clichés sobre la democracia, la libertad y la justicia. Es probable que el gobierno amenace con aplicar algunas sanciones y organice un boicot internacional para no reconocer al nuevo gobierno. Pero al menos dos potencias regionales, China y Rusia, quieren mantener buenas relaciones con este gobierno, pues en el caso contrario deberían asumir importantes riesgos securitarios. Así que no creo que la estrategia del gobierno de Estados Unidos funcione.

En realidad, deberíamos hacer lo que dijiste antes. Deberíamos dejar entrar a los refugiados. Ese debería ser el eje del gobierno estadounidense. Habría que dejar entrar al país, sin dar tantas vueltas con la visa y la jerga legal, a cualquier persona que esté en riesgo a causa de sus actividades anteriores al golpe.

Deberíamos dejar entrar refugiados de toda la región, no solo de Afganistán. Aunque no estamos dispuestos a hacerlo, nos sobra capacidad. Está claro que en este conflicto, en una situación que fue causada por nuestro país, deberíamos asumir la responsabilidad de dejar entrar a cualquiera que busque asilo.

DB

Última pregunta. Hace unos días alguien comentó en Twitter que Estados Unidos debería quedarse en Afganistán hasta solucionar la crisis que generó. ¿Qué contestarías frente a este tipo de argumento?

DD

No creo que aplique en una situación en la que la ocupación coincidió con la crisis y la profundizó. Quiero decir que provocamos una crisis y luego nos quedamos veinte años durante los cuales empeoró un poco cada día. En ningún momento permitimos que estos países recobraran fuerzas. Evitamos por todos los medios que la situación mejorara. Es eso lo que está sucediendo en realidad.

Sobre el entrevistador

Daniel Bessner es profesor asociado en la cátedra Joff Honors de Civilización Occidental perteneciente a la Escuela de Estudios Internacionales Henry M. Jackson de la Universidad de Washington. También es miembro invitado del Instituto de Gobierno Responsable Quincy y editor colaborador de Jacobin.

Traducción: Valentín Huarte

jacobinlat.com/2021/08/20/todo-lo-que-hay-que-saber-sobre-el-conflicto-en-afganistan/

 *++

viernes, 20 de agosto de 2021

Los fracasos de Washington en Afganistán

 

Los fracasos de Washington en Afganistán

 

Por Hedelberto López Blanch

Rebelion

 20/08/2021 

 


Fuentes: Rebelión

A 20 años de la invasión y ocupación de Afganistán por Estados Unidos y fuerzas de la OTAN, la agresiva operación hegemónica acabó en un rotundo fracaso militar, político y económico para la decadente potencia imperial norteamericana al retomar los talibanes el control de la nación.

Tras el atentado a las Torres Gemelas en Nueva York el 11 de septiembre de 2001 y bajo el pretexto de que Osama Bin Laden, la organización Al Qaeda y los talibanes eran los responsables del violento hecho, la administración de George W. Bush con apoyo de una alianza mayormente occidental, lanzó el 7 de octubre de ese año violentos ataques contra posiciones civiles y militares, derrocaron al régimen y ocuparon la nación centroasiática. 

Donald Trump, ante el cansancio de los estadounidenses para continuar una guerra que se veía inacabable, había acordado sacar las tropas de esa nación y Biden supuso que si no lo hacía ahora, entonces cuándo sería.

Tras la salida de varias fuerzas militares, los talibanes desarrollaron una ofensiva relámpago, ocuparon Afganistán, cercaron Kabul y obligaron al presidente Ashraf Ghani a abandonar el país. Los talibanes volvieron al poder.

Kabul se convirtió en un nuevo Saigón para Estados Unidos. En 1975 helicópteros norteamericanos retiraban abruptamente de esa ciudad vietnamita a su personal diplomático y ahora se repitieron las imágenes cuando helicópteros CH-47 Chinook sacaban a los funcionarios de la sede diplomática en la capital afgana. Otro vergonzoso fracaso. Días antes, el presidente Joe Biden aseguraba que eso no sucedería bajo “ninguna circunstancia”.

Pero vayamos por parte. El costo económico de la invasión ha sido catastrófico pues Washington gastó o despilfarró más de un billón y medio de dólares, según cálculos periodísticos como el realizado por el Financial Times.

Además la administración norteamericana asumió abultados egresos monetarios para que los regímenes de Hamid karsai, primero, y Ashsef Ghani después se mantuvieran en el poder con la ayuda de las tropas del Pentágono.

Solo hasta el 2010, Estados Unidos y la coalición habían entregado al impuesto régimen afgano, 22 000 vehículos, entre ellos 514 nuevos todoterrenos, carros blindados, 44 aviones y helicópteros, 40 000 armas y decenas de miles de radios y otras piezas de equipos de comunicaciones. Esas entregas se triplicaron hasta 2020.

El dinero de los contribuyentes estadounidense siguió fluyendo para tratar de mantener a flote al gobierno de  Kabul. Millones han gastado en los miles de empleados occidentales (tanto militares, civiles y contratistas-mercenarios) cuyos sueldos son 250 veces superiores a los de cualquier trabajador nacional.

Y podríamos preguntarnos, ¿para qué han servido 20 años de guerra fraticida con vestigios de planes hegemonistas de Washington en la rica región. La derrota militar ha sido consumada: miles de jóvenes estadounidenses murieron en atentados y en los campos de batalla; otros miles regresaron con graves heridas o con problemas psiquiátricos; un sinnúmero comete actos violentos contra familiares, personas inocentes o piden limosnas en ciudades como New York, Los Ángeles, Washington o Florida.

Recordemos que durante la permanencia de los talibanes en el poder (1995-2001) se disminuyó la producción de opio y heroína. Tras la invasión se desarrolló una progresiva siembra de amapola con una espiral en su producción pues ese negocio representa miles de millones de dólares y en el mismo participan poderosos grupos de traficantes.

Según la Oficina de las Naciones Unidas contra la droga y el crimen (ONUDC) se calcula que la cantidad de opio procesado en el país alcanza 4 200 toneladas, más de las tres cuartas partes de la producción ilícita mundial.

El otro fiasco para Estados Unidos es que con su retirada no pudo cumplir sus ansias geopolíticas en la región para debilitar la influencia política, económica y cultural que tienen Rusia, China e Irán.

Washington pensaba debilitar el control que Rusia mantiene sobre el transporte petrolero, rodear militarmente a Irán y establecer bases cercanas a la frontera con China. Ahora tratará de buscar esos objetivos por otros medios al dejar prácticamente desestabilizada esa amplia zona.

Pero después de estos 20 años, el que más ha sufrido es el pueblo afgano. De sus cerca de 28 millones de habitantes, 12 millones están desocupados; el 85 % son analfabetos; la carencia de agua potable y alcantarillado es casi total en el amplio territorio; el 55 % de los niños padecen malnutrición y a diario mueren 600 infantes por enfermedades evitables.

Datos del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) indican que Afganistán tiene una de las mayores tasas de mortalidad infantil en el mundo con 170 por cada 1 000 nacidos vivos; carencia casi total de vacunación infantil contra enfermedades; la esperanza de vida es de 43 años; solo el 13 % de la población tiene acceso al agua potable y 92 % no utiliza instalaciones adecuadas de saneamiento.

Aunque no hay cifras exactas, se estima que más de 200 000 civiles han muerto por la metralla de Estados Unidos y de la OTAN. El informe Tendencias Globales de la Asociación de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) señaló que «tres de cada diez refugiados en el mundo son de Afganistán, con el 96 % de ellos ubicados en Pakistán e irán.

El pasado 13 de agosto de 2021 a casi 20 años de la invasión, Estados Unidos y sus aliados tuvieron que salir en estampida de Afganistán lo que representó una triple y bochornosa derrota: política, económica y militar.

Hedelberto López Blanch, periodista, escritor e investigador cubano.

*++

 

Ausencia de vínculos y extravío del saber

 

AUSENCIAS Y EXTRAVÍOS (IV)

Ausencia de vínculos y extravío del saber

 

Por Yayo Herrero

Rebelion

11/08/2021 

 

Fuentes: CTXT [Imagen: Fotograma de la Reina de Corazones en 'Alicia en el país de las maravillas' (1951). DISNEY]

Con el abandono de los lazos, se extravía el conocimiento. El saber que nació en Europa se autoproclamó como conocimiento universal y el sujeto patriarcal se convirtió en el protagonista de la economía y la política

Lewis Carroll narra un disparatado partido de cróquet en el octavo capítulo de Alicia en el País de las Maravillas. La Reina de Corazones, después de asegurarse que Alicia conoce las reglas, le invita a jugar. Pero jugar en el campo de la Reina no es tarea fácil. 

El mazo no es un mazo normal, sino que son flamencos vivos; las pelotas son erizos y los aros son los soldados-naipes de la Reina a cuatro patas. Cuando Alicia comienza a jugar, sus reglas, bien aprendidas, no le sirven para nada. Todo tiene vida propia y es caótico. Los erizos se desplazan a su antojo, el flamenco se mueve entre los brazos de Alicia y esquiva a los erizos, y los aros cambian de lugar como les da la gana. Alicia, que conoce perfectamente las reglas del cróquet, juega a lo loco, sin estrategia ni método, en un terreno en el que los elementos no se comportan como ella espera.

Gregory Bateson en 1986 explicó a través de este fragmento de Carroll los encontronazos que se producen entre las reglas del juego de la naturaleza –autoorganizada y compleja– y una tecnociencia que, impulsada por el capitalismo, la concebía, sin embargo, como un mecano previsible y controlable. 

El problema que Bateson nombraba venía de lejos. La cultura occidental se había construido sobre una especie de pecado original. La creencia de que los seres humanos eran una cosa, y la naturaleza otra distinta e independiente. El Génesis, la Escolástica, y luego en el siglo XVII, la ciencia triunfante en Occidente, se había empeñado en intentar comprender el mundo desde fuera, rompiendo los vínculos con él.

Isaac Newton, convencido de que el universo se podía describir en términos matemáticos, buscó y “encontró” las leyes universales que lo regulaban

Podría decirse que la ciencia moderna arranca con El Discurso del Método. No es que Descartes fuese un rebelde que pretendía transformar el orden social y religioso, pero sí creía en la posibilidad de alcanzar un conocimiento verdadero del mundo físico desvinculado de la religión. Dudar de todo. No fiarse de los sentidos que engañan y buscar la verdad que solo puede ser encontrada en uno mismo. La clave era la razón y la condición necesaria, aprender a razonar desde fuera del objeto observado. El método postulaba la separación entre el sujeto estudioso y el objeto que observaba. Solo así se podía conseguir un saber objetivo, que no dependiese de la persona o del contexto desde el que se miraba. Mientras se aplicase con rigor el método y lo descubierto no fuese falseado a través del propio método científico, se podía defender que el conocimiento generado era objetivo, universal y neutral.

Isaac Newton da una vuelta de tuerca. Convencido de que el universo se podía describir en términos matemáticos –la expresión perfecta del orden–, buscó y “encontró” las leyes universales que lo regulaban. A partir de su descubrimiento, la naturaleza pasaba a ser considerada como una máquina perfecta. El universo, para Newton, era un Gran Reloj, y Dios, el Gran Relojero. 

La razón y el conocimiento, para él, eran los que permitían emular a Dios. Solo ellos permitían trascender las ataduras humillantes que imponía el vivir encarnados en cuerpos que enfermaban y envejecían, e insertos en una naturaleza hostil llena de constricciones. Todo ser vivo que no era razón, era naturaleza. Lo que no era sujeto racional, era objeto. Los animales no poseían alma ni razón, eran objeto y naturaleza. Aquellas personas a las que se les suponía ausencia de razón –mujeres y la otredad “descubierta” en los territorios invadidos y colonizados– eran también naturaleza y objeto.

La ciencia newtoniana descubrió una ley universal que demostraba que la naturaleza era una sumisa autómata. El movimiento de los planetas alrededor del sol, la caída de una piedra, el movimiento de un péndulo o la trayectoria de una bala podían ser explicados a partir de leyes sencillas y matematizables. Evidenciada la condición simple y estúpida de la naturaleza –y de todo lo que albergaba que no tuviese razón–, el ser humano racional, mayoritariamente blanco y varón, apostata “científicamente” de la Naturaleza. “Cuanto más se rebaja la naturaleza, más se glorifica al que escapa de ella”, dice Galileo. Romper relaciones con la naturaleza, mirar la tierra y los cuerpos supuestamente no pensantes desde la exterioridad, la superioridad y la instrumentalidad. Reconfigurar la vida en común en ausencia de nudos que anclen a esa naturaleza simple.

La tentación de llevar la elegancia matemática y la simpleza explicativa del mecanicismo a las nuevas ciencias sociales fue enorme

Permitidme una pequeña digresión. Leer la biografía de Newton da mucha pena. Quedó huérfano de padre a los tres años. Su madre se casó con otro hombre y el padrastro no se quiso hacer responsable del niño, que fue criado por unos abuelos, parece ser que un tanto hoscos y fríos. Él, que era listísimo, intentaba hacer amigos mostrando sus portentosas capacidades para las matemáticas, la ciencia y la técnica. Pero no funcionaba. Parece ser que siempre tuvo difícil tener colegas entre sus iguales. Su refugio fueron el estudio y la religión. Fue un fundamentalista arrianista de tomo y lomo. Se hizo fuerte encerrado en la ciencia y teología. Dicen sus biógrafos que fue despótico, narcisista, engreído y poco generoso. No sé, pero me da que hubiese sido casi imposible que desde esa experiencia vital hubiese podido desarrollar una teoría sensible a la complejidad, la vulnerabilidad, las relaciones entre todo lo vivo y las interdependencias. Teorizar el mundo desde la falta de afectos, y la ausencia de obligación de tener que cuidar de alguien, creo que predispone a pensarlo como una máquina. A Newton le faltaron muchos abrazos.

Volvemos. Para la sociedad inglesa del siglo XVIII, Newton fue el descubridor de la piedra Rosetta que permitió desentrañar el lenguaje que habla la naturaleza. La tentación de llevar la elegancia matemática y la simpleza explicativa del mecanicismo a las nuevas ciencias sociales fue enorme. En el siglo XIX, la llegada de estas visiones a la ciencia económica fue una auténtica revolución. La economía, autocentrada en ella misma, se aplicó al descubrimiento de leyes que pudiesen explicar todo el hecho económico. Principios que calculasen el comportamiento mecánico del consumidor, hallazgo de ecuaciones que explicasen la ciencia de maximizar beneficios y minimizar costes, leyes que determinasen científicamente cómo se comportan la oferta y la demanda… Leyes matemáticas, universales y neutrales que expulsaban de la economía la ética y la filosofía.

Max Weber denominó desencantamiento del mundo al proceso de racionalización en la explicación del mundo. La magia, la religión, lo misterioso, o el temor a los elementos naturales habían quedado sustituidas por la ciencia y la razón. Obligados a vivir en la tierra –esa cruel madrastra a la que Condorcet decía que los seres humanos habían sido arrojados–, en ausencia de percepción de vínculos y relaciones con ella, su único sentido era ser útil al progreso. El “hombre” se quedaba huérfano de creencias. El conocimiento rompía de un tajo los nudos que le anclaban a la vida y se extraviaba.

La razón instrumental daba una nueva oportunidad para que los humanos, que vagaban por la tierra hostil desde la caída de Eva, se acercasen otra vez al paraíso. Otorgaba poder. “La ciencia es el poder y tiene como finalidad extender el dominio de la humanidad sobre el universo. La nueva ciencia proporciona un enorme poder sobre la Naturaleza a fin de conquistarla, someterla y estremecerla en sus fundamentos”, dice Francis Bacon en 1620 en su Novum Organum. 

La ciencia del siglo XX se encargó de ir poniendo las cosas en su sitio. Einstein revolucionó la concepción que teníamos de la física y demostró, entre otras muchas aportaciones, que si variaba el sistema de referencia dos acontecimientos aparentemente simultáneos dejaban de serlo. Dependiendo desde dónde miraras, la percepción cambiaba. Heisenberg, en su Principio de Incertidumbre, advirtió que en el mundo subatómico es imposible conocer a la vez la posición y la velocidad de una partícula, ya que el mismo método de medición altera la velocidad a la que viaja ésta. Los teoremas de la incompletitud de Godel establecieron ciertas limitaciones sobre lo que es posible demostrar mediante un razonamiento matemático. El segundo principio de la termodinámica o ley de la entropía trajo a la palestra la cuestión de la irreversibilidad.  El calor disipado en la combustión del carbón no se podía volver a convertir en un trozo de carbón disponible para quemar. La ecología nos enseñó que todo lo vivo y lo inerte está interconectado, que la biosfera crea y mantiene sus propias condiciones de existencia a través de ciclos y de una densísima y compleja red de relaciones…

Resulta que lo vivo no funcionaba de forma automática. Las relaciones no eran lineales. A la misma causa no le seguía siempre el mismo efecto.  Sinergias, realimentaciones positivas y negativas, azar, caos… La vida progresaba entre la estructura y la sorpresa. 

Las viejas reglas, que tanto dolor y sufrimiento causaron en quienes no tenían privilegios, ya no sirven para jugar en el campo de la Reina de Corazones

Cuatro siglos después, es innegable que el funcionamiento de los equilibrios que los seres humanos han conocido desde que aparecieron en el planeta hasta hoy han sido estremecidos. Más dudoso es que se haya conseguido controlar y dominar la naturaleza.  Lo que Isabelle Stengers denomina la intrusión de Gaia es la irrupción de los ciclos y fenómenos naturales como agente político, como un poder. Un poder que, sin duda, de aquí en adelante habrá que tener en cuenta, pero que no es controlable ni sometible, con el que no se puede negociar. Las viejas reglas, que tanto dolor y sufrimiento causaron en quienes no tenían privilegios, ya no sirven para jugar en el campo de la Reina de Corazones. Intentar organizar lo vivo con la lógica de las cosas muertas ha sido una cagada monumental y sus consecuencias violentas e injustas.

En ausencia de relaciones y vínculos, se extravía el conocimiento. El saber que nació en Europa se autoproclamó como conocimiento universal y el sujeto patriarcal, emancipado de todo aquello que generase obligaciones hacia otros, se convirtió en el protagonista de la economía y la política. Siempre aprendemos e interpretamos desde un cuerpo, un tiempo y un lugar. El conocimiento y la experiencia no se dan en el vacío. Hume, Descartes o Walras intentaron distanciarse de cualquier prejuicio o punto de referencia concreto para construir un pensamiento objetivo y neutro. 

Hoy, en plena crisis ecosocial, apalancados en el origen de coordenadas del crecimiento, los sacerdotes de los beneficios otean y deciden no hacer nada o perderse en las falsas soluciones.

Vínculo. Unión o atadura de una cosa con otras. 

Abstracto. Aquello de lo cual se ha excluido el sujeto, lo concreto, las cosas y los vínculos que las atan.

Comentando Roma, la película de Cuarón, un amigo me decía que, aunque le había gustado, toda la primera parte se le había hecho pesada, que prácticamente durante media hora no pasaba nada. La primera parte de la película mostraba la tarea de la empleada doméstica indígena. Levantarse, preparar desayunos, fregar. Limpiar baños, hacer camas, ordenar, quitar las cagadas del perro, hacer comida; fregar, meriendas, preparar la cena, acostar a los niños, fregar e irse a dormir. Lo mismo al día siguiente, y al otro, y al otro. En ese no pasar nada, lo que pasa es justamente el mantenimiento de la vida. Saberes que no se llaman conocimiento. Vínculos y trabajos invisibles cuya contemplación aburre. 

¿Hay alguna otra forma de entender la razón que ayude a evitar el naufragio de una civilización que, en ausencia de vínculos, extravía el saber? María Zambrano llamó razón poética a un pensamiento racional que también debe integrar cosas, acontecimientos y sentimientos que consigan unir el yo con la vida. Habla de superar una razón aislada, abstracta e instrumental, de “repartir el logos por las entrañas”. 

Necesitamos mucha, mucha y buena ciencia. Saber no asegura la inteligencia colectiva, ni tampoco que se vaya a poner el foco en la supervivencia digna, ni siquiera que desde ese conocimiento cambie el sentido común. Pero es condición necesaria para intentarlo. 

Necesitamos una ciencia –natural y sobre todo social– que piense en la naturaleza desde dentro, sin intentar dominarla, aliándose con ella. Unas ciencias terrícolas capaces de desacelerar los excesos cometidos por la propia ciencia. En la novela de Tarashea Nesbit, Las esposas de Los Álamos, uno de los esposos que trabajan clandestinamente para conseguir la primera bomba atómica en el desierto polvoriento se pregunta: “¿No deberíamos conseguir fracasar?

Necesitamos una ciencia que piense en la naturaleza desde dentro, sin intentar dominarla. Unas ciencias terrícolas capaces de desacelerar los excesos cometidos

De esas ciencias terrícolas he aprendido muchas cosas útiles para vivir. Que un árbol nunca va por libre. Qué las plantas, en contra de lo que decretó la mirada antropocéntrica, son capaces de comunicarse entre sí. Que una población de hayas se organiza para mantener con vida a los troncos caídos. Que los vegetales aprenden sin cerebro y se organizan sin un único centro decisor. Que lo más importante en ellas es lo que no se ve: la raíz, una raíz que escucha y se interconecta con hongos y otras raíces para conseguir que el conjunto sobreviva. Que la piel de un árbol se llama corteza. Que el gran poder de las plantas es el de animar lo inanimado. Y que de ese poder arranca la posibilidad de vida. La tuya, la mía, la nuestra. Para mí, el conocimiento de los árboles ha sido un gran maestro.

Cómo no sentir reverencia –reverencia significa respeto y admiración ante algo que es más grande que tú– ante la vida… Una tiene que tener la percepción muy dañada para observar un bosque y ver solo madera. 

Dice Abi Andrews en el maravilloso libro Naturaleza es nombre de mujer: “¿Oyes la respiración del bosque? Bajo el suelo está su cerebro. ¿Lo oyes pensar a medida que pasa el tiempo? Unos hilillos de micelio, de una célula de grosor, se ramifican como neuronas y se conectan para formar debajo del bosque una red viva de varios kilómetros de longitud”.

¿Qué ciencia puede ayudar a anclarse en la tierra, conectarse con las otras vidas para encontrar la fuerza? Azarías, el personaje de Los Santos Inocentes, solo se rebela contra el señorito cuando éste mata a la milana bonita. El amor al animal, su conexión con él, su asesinato rabioso y absurdo, subleva a Azarías y hace brotar a borbotones la dignidad de esa vida humillada. 

¿Cómo tener la sensatez de bajar a la tierra desde la atalaya que ciega? ¿Cómo hacer brotar a borbotones el sentido de pertenencia, el orgullo de ser terrícola? Wagensberg denomina estímulo blando a un detonante que proviene de otra conciencia y te agita. Una conversación, un cuadro, un libro, una mujer gitana que a ti, feminista paya, te señala tus privilegios; una lectura, un cártel de propaganda electoral racista, un desahucio, un poema, un amor, un insulto… Los estímulos blandos con frecuencia hieren, duelen, molestan. Es la perplejidad que surge e interpela lo que hasta entonces para ti era normal. Dice que esos estímulos blandos son imprescindibles para que aparezca el cambio, la creatividad y el conocimiento. Son sorpresas que obligan a reconfigurar, si nos dejamos interpelar por ellas, los imaginarios y nuestro saber.

Una sorpresa es algo inesperado que produce un cambio de ánimo.

El 30 de abril de 2016 una comadreja paralizó el mayor acelerador de partículas del mundo. Se coló en la instalación que la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN) tiene a las afueras de Ginebra y provocó un cortocircuito. La pobre comadreja no sobrevivió al mordisco del cable. Tuvieron que pasar varios días antes de ponerse en marcha de nuevo el Gran Colisionador de Hadrones que algunos también llamaban la máquina de Dios. Imaginad la cara de Newton si alguien le contase que un bichito peludo de poco más de cuarto kilo podía para la máquina de Dios.

Yayo Herrero. Es activista y ecofeminista. Antropóloga, ingeniera técnica agrícola y diplomada en Educación Socia

Fuente: https://ctxt.es/es/20210801/Firmas/36897/Yayo-Herrero-Newton-ciencia-Gregory-Bateson-matematicas.htm?utm_source=pocket-app&utm_medium=share

*++