jueves, 14 de enero de 2016

ESTADO ISLÁMICO (creado por el capital): HASTA CHINA ESTÁ A LA VUELTA DE LA ESQUINA (Y ES QUE ACABAMOS CON EL CAPITALISMO O EL CAPITAL ACABA CON TODOS NOSOTROS)


 CHINA: ESPERANDO A LOS BÁRBAROS

Rebelión
14.01.2016

Desde hace más de 10 años, y cada vez con más intensidad, China sufre los ataques del Movimiento Islámico del Turkestán Oriental (MITO), vinculado a al-Qaeda global y cuyo centro de operaciones es la provincia de Xinjiang, ex Turkestán Oriental, una región autónoma a 4.000 kilómetros de Beijing. A pesar de ser la provincia más extensa de China, 1.600.000 kilómetros cuadrados de superficie, casi la mitad de la Argentina, con “solo” 20 millones de habitantes, que para cánones chinos, es considerada muy poco poblada.

El MITO, organización calificada por los Estados Unidos en 2002 como terrorista, pretende la escisión de Xinjiang para fundar un Estado Islámico. En 2003 con la incorporación de una parte del Movimiento Islámico de Uzbekistán, se enmascaran en el Partido Islámico del Turkestán, para operar con más independencia frente a las autoridades. En 2007, fue descubierto un campo de entrenamiento, junto a una fábrica de armas y explosivos en el Pamir chino.
En 2008, coincidiendo con los Juegos Olímpicos, una cadena de atentados causó en Xinjiang una treintena de muertos, entre ellos 16 policías en ciudad de Kashgar. En julio de 2009, se producen los hechos más sangrientos de los últimos veinte años una oleada de violencia, enmascarada en reclamos de la etnia uigur, la originaria de la región, estallan en Urumqi, capital de Xinjiang, lo que produjo un número nunca determinado de muertos, aunque según la fuente calculan entre 150 y 800.
Miembros de MITO han participado en la guerra de Siria de donde retornaron en 2013 y desde entonces sus operaciones se han hecho más letales y arriesgada llegando a atentar en octubre de 2013 a la entrada a la Ciudad Prohibida en pleno centro de Beijing, donde 5 personas murieron y 40 resultaron heridas, tras la explosión de un coche bomba que se estrelló contra una valla bajo el retrato de Mao Zedong que preside la legendaria entrada. El autobomba estaba ocupado por tres personas de la etnia uigur.
A lo largo de todo 2015, los ataques de todo tipo se han repetido llegando a atacar a cuchilladas a simples ciudadanos que esperaban en el andén de una estación.
Un policía chino.
Una vez más China debe enfrentar una invasión de las muchas que sufrió en su historia, como todas las naciones que cuentan movimientos extremistas musulmanes, saben que a medida que en Siria, se continúe profundizando la guerra contra Estados Islámico y el Frente al-Nusra, (al-Qaeda sirio) sus miembros comenzaran un inevitable repliegue hacia frente menos activos y donde las condiciones no sean tan adversas como parece ser hoy Siria, desde que Moscú tomó la decisión de socorrer y sostener al presidente Bashar al-Assad.
China conociendo muy bien las consecuencias de tener un movimiento integrista en su territorio está generando una batería de anticuerpos para combatirlos no solo dentro de sus fronteras sino también en países que soliciten su colaboración, como bien podría ser el caso Siria.
Beijing ha acompañado discretamente la intervención Rusa en Siria, hasta ahora solo se puede confirmar la presencia del portaaviones Liaoning con mil infantes de marina y un crucero lanzamisiles en la base naval siria de Tartus, primer acción fuera de sus fronteras en los últimos 70 años .
Se ha mencionado en estos últimos sesenta días del envió de grupos comandos tácticos chino a territorio sirio, para enfrentar directamente a las tropas de Estados Islámico y otros grupos menos que desde 2011 intenta derrocar al presidente Bashar al-Assad.
Aunque la información no está confirmada, podría llegar a confirmarse si se entiende dentro del nuevo plan antiterrorista.
El paquete de lucha contra el extremismo y las mafias que operan en el país cuenta con una nueva ley, como especial énfasis en la coordinación nacional e inter-gubernamental de operaciones de contraterrorismo y una mayor vigilancia electrónica, por lo que serán controlado ciertas comunicaciones por celulares y el acceso a Internet, estas mediadas ya habían sido puestas en funcionamiento en la provincia de Xinjiang y ahora se extiende al resto de la nación. Algunos analistas señalan que las medidas aplicadas en Xinjiang, han generado más inestabilidad en la región.
Por ese motivo es que el gobierno chino ha decidido replantear su guerra contra el extremismo islámico, y ha empezado una modernización de su armamento además de generar nuevas estrategias.
Para el manejo de las operaciones antiterroristas se ha buscado un hombre clave en la seguridad interna, Liu Yuejin, exviceministro de Seguridad Pública y temible director de la lucha contra el narcotráfico, un verdadero flagelo para China, que Yuejin, ha conseguido meter en caja. Entre sus antecedentes cuenta con la detención y exterminio del poderoso cartel de Naw Kham, que controló durante años el Triángulo de Oro del opio ubicado entre Birmania, Tailandia y Laos. En 2011 el cartel de Kham asesinó a 13 marineros chinos en el delta del Mekong, lo que llevó a Yuejin a la selva birmana, donde consiguió detener a Kham en una compleja operación de largos meses. El jefe narco, finalmente fue condenado a muerte en 2012 por un tribunal de la provincia de Yunnan.
Yuejin, ahora tendrá a cargo las operaciones tanto contra el MITO como los independentistas uigures. Liu que ha sido también subdirector de seguridad pública de Tianjin, director de la Oficina de Asuntos Generales de la Secretaría de Seguridad Pública y director de la Academia de la Policía Armada del Pueblo Chino, se enfrenta sin ahora al gran reto de su exitosa carrera.
Guadi Calvo. Escritor y periodista argentino. Analista Internacional especializado en África, Medio Oriente y Asia Central. En Facebook:

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.
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EUROPA


SOBRE ROBESPIERRE Y LA TRADICIÓN REVOLUCIOANRIA POPULAR

4/4

Joaquín Miras Albarrán
Sociología Crítica
31.12.2015

ROBEPIERRE
 

Epílogo

Deseo referirme antes de terminar, a otra de las ideas que Ramón Franquesa destaca del pensamiento político de Babeuf, con la que estoy plenamente de acuerdo. La idea de la felicidad. Franquesa recuerda que Babeuf defiende que el fin de la revolución es la felicidad humana, no el desarrollo de la productividad, o avance de las fuerzas productivas. Esta idea es de fundamental importancia. Pertenece a la tradición demo-republicana clásica, mediterránea, para la que la felicidad –eudaimonía, vita beata– de un individuo, que es por naturaleza un ser político- social, depende del orden político de esa sociedad, y es el motor de Robespierre, de Saint Just y de los jacobinos robespierrianos. El fin de la sociedad es la felicidad del individuo, y esto exige que sea libre y que disponga de las condiciones materiales que posibilitan su autodesarrollo individual. Consiguientemente, el objetivo a construir para lograr la felicidad es un poder político en el que la plebe sea en verdad soberana, y no simple “soberano representado”, y que permita al demos decidir mediante deliberación pública, permanentemente, qué y cómo desea su mundo. La economía es un mero instrumento puesto al servicio de la felicidad, que sirve para consolidar la libertad de los individuos plebeyos. La ordenación de la economía debe ser decidida, políticamente, por el Soberano, y no es una “variante independiente”.

Hubo a principios del siglo XX un revolucionario que, tras sus primeros escarceos con la teoría liberal, o burguesa, de élites en su variante socialdemócrata –unida, como sabemos al positivismo científico: la ciencia como excelencia que señala a la nueva aristocracia que debe regir el mundo– se puso a leer historia y descubrió el jacobinismo; esto es: el principio de que la felicidad y no otra idea es el fin que orienta la revolución, lo que implica el primado de la política, y, consiguientemente, la constitución de un poder institucional estable que posibilite el protagonismo de la plebe sobre su sociedad. Este revolucionario escribió:

“ (1Dicho de otra manera (los burgueses) están dispuestos a ‘conceder’ a los obreros la libertad de huelga y de asociación (casi conquistada ya de hecho por lo mismos obreros) con tal de que éstos renuncien al ‘espíritu’ de rebeldía, al ‘revolucionarismo estrecho’, a la hostilidad a los compromisos útiles en la práctica, a la pretensión y al deseo de imprimir ‘a la revolución popular rusa’ el sello de su lucha de clase, el sello de la perseverancia proletaria, del ‘jacobinismo plebeyo”. (15)

Por tanto, idearía como fin de la revolución la instauración de un poder político plebeyo, es decir, democrático, basado en la alianza del campesinado, la clase obrera y la pequeña burguesía. Este revolucionario se tendría que enfrentar a quienes consideraban que el fin de la revolución consistía en promover el desarrollo de las fuerzas productivas, lo que significaba que había que poner Rusia en manos de la burguesía –los mencheviques– o había que proceder a exportar la revolución a los países capitalistas desarrollados de Europa para que el poder económico occidental salvase la revolución –la revolución permanente.

Por ello este neojacobino consideraría justas, respecto de la economía, aquellas medidas que fuesen resultado de la voluntad popular, y cuya instauración concitase la adhesión política activa y la movilización de las masas; no las ideas prejuzgadas desde los estados mayores políticos como apropiadas. En consecuencia, cuando los campesinos exigieron la parcelación de la tierra, él se convirtió en el primer defensor de la misma: en el intelectual orgánico ejecutor de ese proyecto: “Se dice que el decreto y el mandato [de la parcelación de la tierra] han sido redactados por los social revolucionarios. Sea así. No importa quién lo haya redactado; mas como gobierno democrático no podemos dar de lado a la decisión de las masa populares, aun en el caso de que no estemos de acuerdo con ella. En el crisol de la vida, en su aplicación práctica, al hacerla realidad en cada lugar, los propios campesinos verán dónde está la verdad. (…) La vida nos obligará a acercarnos en el torrente común de la iniciativa revolucionaria, en la concepción de nuevas formas de Estado. Debemos marchar al paso con la vida; debemos conceder plena libertad al genio creador de las masas po pulares. (…) los campesinos han aprendido algo en estos ocho meses de nuestra revolución y quieren resolver por sí mismos todos los problemas relativos a la tierra. Por eso nos pronunciamos contra toda enmienda a este proyecto de ley (…) Confiamos en que los propios campesinos sabrán, mejor que nosotros, resolver el problema con acierto, como es debido. Lo esencial no es que lo hagan de acuerdo con nuestro programa o con el de los eseristas. Lo esencial es que el campesinado tenga la firme seguridad de que han dejado de existir los terratenientes, que los campesinos resuelvan ellos mismos todos los problemas y organicen su propia vida”. (16)

El mismo principio democrático era el vigente para los obreros: “Es fácil promulgar un decreto aboliendo la propiedad privada, pero sólo los obreros mismos pueden y deben llevarla a la práctica. (…) No hay ni puede haber un plan concreto de organización de la vida económica. Nadie puede proporcionarlo. Eso sólo pueden hacerlo las masas desde abajo, por medio de la experiencia” . (17)

“Experiencia”. La “experiencia” no es una consecuencia de la aplicación técnica de un conocimiento científico, sino saber vivencial inherente a toda actividad individual humana o praxis. La praxis no requiere de ningún saber especial; se basa en el sentido común o doxa –opinión–, que dirige la acción y registra sus consecuencias a partir de las propias expectativas. Lenin invoca esperanzado, no las tendencias de la doxa más propensas a la reiteración, sino las más intuitivamente creativas –frónesis, prudentia– de las que está dotado el ser humano. ¿Y cuál es el estatuto epistemológico de la opinión de Lenin aquí expresada? La de un saber segundo, orgánico de la praxis, que reflexiona críticamente sobre la misma: una praxeología. Un filosofar, no un sistema filosófico.

Tras la guerra civil, Lenin validaría de nuevo la fidelidad a la alianza de los obreros con los campesinos sobre la que se basaba el régimen. Frente a los que planteaban una industrialización forzada, desarrollada a partir de un ahorro a expensas y sobre las costillas de los campesinos, para revolucionar el “modo de producción”, propugnó la NEP, simplemente, porque acogía las expectativas de la mayoría de la sociedad.

Se trata aquí de la democracia, por supuesto. Y de la democracia comprendida, no sólo como mera participación en las elecciones de representantes, sino como radicalización del poder directo de las clases subalternas sobre su vida y, en particular, sobre las condiciones materiales de las que depende ésta. Democracia, esto es, poder popular directo, estable, microfundamentado en la sociedad civil por parte del demos. Y para ello, ¿qué programa ha de ser considerado justo? El que consideren justo las masas. Esto es el jacobinismo, la búsqueda de la felicidad y como objetivo la instauración de un poder democrático a cuyo fin se instrumentan las medidas económicas.

Todos estos periodos históricos de lucha por la libertad, a los que me he referido, terminaron en derrotas de la plebe. Pero constituyen nuestra tradición y nuestro ser, porque, por propia voluntad, los asumimos como nuestro patrimonio y nos auto elegimos en ellos; en ellos nos inspiramos y de ellos aprendemos. “La causa vencedora place a los dioses; la vencida a Catón”

Notas

1. Federico Engels, Contribución a la crítica del proyecto de programa socialdemócrata de Erfurt de 1891, en Carlos Marx y Federico Engels, Obras Escogidas, en tres tomos , Ed. Pogreso, Moscú, 1974, tomo. 3 pp. 456 y 458. Véase también, de Engels, “La fiesta de las naciones en Londres, en ocasión de celebrarse la instauración de la Primera república francesa, el 22 de setiembre de 1792” en OME, Ed. Crítica, B., 1978, tomo 6, pp. 562 y ss. O el capítulo “movimientos proletarios” de La situación de la clase obrera en Inglaterra, en el mismo tomo de OME, p 463 a 490, en especial la segunda parte del capítulo.

2. Se puede encontrar p. e. en la antología de Ed. Sarpe, François-Noel Babeuf, realismo y utopía en la revolución francesa, B. 1985, que reproduce otra anterior de Edicions 62/ Ed Península, B. 1970. También en Babeuf, Écrits, par Claude Mazauric, Messidor –Éditions Sociales, Paris, 1988, pp. 285 a 287. Este texto en francés es el que yo adopto.

3. No la de Babeuf quien, junto con Darthé, al enterarse de la sentencia, se suicida en la cárcel, imitando a Catón de Útica, que se había dado muerte tras ser derrotado en el norte de África por César. Catón era uno de los héroes de Plutarco, y en consecuencia era tan admirado por Babeuf, lector asiduo de Plutarco, como el mismo tribuno Cayo Graco, de quien Babeuf había tomado el nombre. Este Catón era un símbolo del republicanismo histórico, y, en consecuencia, al proceder a suicidarse como él, Babeuf elige un emblema simbólico con el que recalcar la propia autocomprensión de sí mismo. Con ello no hace sino manifestar la continuidad ideológica con una traditio. Todas estas referencias a la antigüedad –nombre autoelegido, suicidio, etc.– muestran un Babeuf nada rupturista con la tradición intelectual.

4. El texto traducido por Ed. Sarpe-Eds 62 traduce aquí “revolucionario” en vez de “dictatorial”, según el original francés

5. Aristóteles, Política 1279b 1280. Ver tambiéna Platón , República. De 557a, hasta 558c: “Nace, pues, la democracia, creo yo, cuando habiendo vencido los pobres, matan a algunos de sus contrarios, a otros los destierran, y a los demás los hacen igualmente partícipes del gobierno y de los cargos, que, por lo regular, suelen cubrirse en este sistema mediante sorteo.

6. Philippe Buonarroti, Conspiration pour l´egalité, dite de Babeuf, Éditions Sociales, París, 1957, 2 tomos; tomo 1, pp. 39, 45, 46 47, 49, 50 Esta edición es la última que se ha publicado de esta obra. En castellano no existe edición de la misma.

7. Ver:William H. Sewel, Trabajo y revolución en Francia. El lenguaje del movimiento obrero del Antiguo Régimen a 1848, Ed Taurus 1992. Alain Maillard, La communauté des égaux. Le communisme neóbabuviste dans la France des annés 1840, ed. Kimé, Paris 1999.

8. La palabra “comunismo” procede del término “comunidad”, communitas; y estas de “munus”, municipio en latin. Communis hace pues, referencia a la idea política de res publica o res communis, no a la idea simple de cosa tenida por varios en común; habla de comunidad políticamente organizada antes que de propiedad de algo tenida en común por varios, y procede de la traditio republicana.

9. Robespierre, “Discurso sobre el plan de educación nacional de Michel Lepelletier, de julio de 1793, en Robespierre, écrits, Ed. Messidor/éditions sociales, Paris, 1989, p. 265.

10. Blanc Louis, (s/f ) Leettre sur la terreur, París, Obsidianne, L´impossible terreur, p 14. WWW// gallica.bnf.fr

11. Para un resumen de los argumentos historiográficos de izquierdas, y una presentación de la bibliografía pro revolucionaria, a comenzar por la obra del gran Albert Ma t t h i ez , permítaseme una autocita: Joaquín Mi ras: “La república de la virt u d” en VV AA Republicanismo y democra c i a, Ed. Miño y Dávila, Buenos Aire s, 2005. Con buena distribución en España.

12. “La Internacional fue fundada para reemplazar las sectas socialistas o semisocialistas por una organización real de la clase obrera con vistas a la lucha (…) la organización lassalleana era, simplemente, una organización sectaria y, como tal, hostil a la organización de un movimiento obrero efectivo”. “Marx a Friederich Bolte”, 23 de noviembre de 1871, en Carlos Marx, y Federico Engels, Obras Escogidas, en tres tomos, tomo 2, pp 446 y 447 .

13. Eduard Berstein, Las premisas del socialismo y las tareas de la socialdemocracia, Ed siglo XXI, México 1982.

14. En uno de sus cuentos, narra Borges la historia de dos teólogos que se pasaron la vida odiándose a muerte: Juan de Panonia y Aureliano. Tras una vida de triunfos de uno de ellos y de paralelas humillaciones del otro, el marginado pudo, por fin, darle la vuelta al asunto y conseguir que su rival anteriormente victorioso fuera condenado y quemado por hereje. A su vez, él murió también. Dios, en su infinita bondad los acogió a ambos en su seno, pero Dios, a pesar de su infinita sabiduría, era incapaz de distinguirlos.

15. Lenin, Dos tácticas de la sociademocracia rusa, en Obras Escogidas en tres tomos, Ed Progreso,, Moscú, 1979, tomo 1, p 554. Obra de 1905.

16. V. I. Lenin. “Informe acerca de la tierra ante el segundo congreso de los Soviets de Rusia del 8 de noviembre de 1917”, Obras Escogidas en tres tomos, Ed Progreso, Moscú 1978, tomo 2, p. 492.

17. ”Informe sobre la situación económica de los obreros de Petrogrado… del 17 de diciembre de 1917”, Obras Escogidas, en tres tomos, tomos 2, p. 522.

 

EUROPA


SOBRE ROBESPIERRE Y LA TRADICIÓN REVOLUCIOANRIA POPULAR
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Joaquín Miras Albarrán
Sociología Crítica
31.12.2015
ROBESPIERREi

En el texto de Buonarroti que comenta las medidas y los proyectos de Robespierre se insiste, como es propio de un autor que además de comunista es continuador del pensamiento clásico de la tradición republicana, en que la libertad es la característica fundamental inherente de cada ciudadano, cuya carencia inhabilita a todo individuo para ser ciudadano. Y que sin independencia económica que posibilite la no supeditación de cada individuo a la voluntad de otro, es imposible la libertad; por ello, la democracia, que es el imperio de la soberanía de los pobres en la república, exige que se tomen medidas para que todos los pobres se vean libres de esclavitud –en la Europa del siglo XVIII se consideraba esclavo al asalariado por cuenta ajena, es decir, al allieni iuris, al enajenado– y puedan pensar y obrar con libertad, como corresponde al ciudadano, sin verse sometidos a extorsión por otros de quienes dependen para resolver sus necesidades –“aniquilar la contradicción instaurada por nuestras instituciones entre las necesidades y el amor a la independencia” etcétera (8).
Para remachar la interpretación de estos dos revolucionarios que fueron testigos de la Revolución francesa, no quiero dejar de recordar que Robespierre fue quien escribió: “las revoluciones que se han sucedido desde hace tres años lo han hecho todo por las otras clases de ciudadanos, casi nada aún por la quizá más necesitada, por los ciudadanos proletarios –proletaires– cuya única propiedad está en el trabajo. El feudalismo ha sido destruido, pero no para ellos; pues nada poseen ellos en los campos liberados (…) Comienza ahora la revolución del pobre –Ici est la révolution du pauvre (9).
Deseo dejar constancia también de que ese “tiránico” Robespierre no disponía de ningún cargo burocrático, ni militar, ni policial, con la salva excepción de ser un convencional o parlamentario democráticamente elegido, y que muy tardíamente se incorporó al comité de salud pública, donde era considerado un “moderantista”. Recordemos también que el famoso organismo, tan denostado, era un comité del parlamento que, como tal, rendía cuentas cada mes ante la Convención, la cual revisaba su composición con esa misma periodicidad. Y que el comité era un tribunal judicial de excepción, pero no un órgano ejecutivo, ni un cuerpo de policía, instrumento que no existió hasta que lo inventaron los liberales –Napoleón–. El comité estaba formado por un pequeño grupo de diputados, no por un cuerpo general integrado por cientos o miles de policías y funcionarios –¿cómo, pues, matar a mansalva?–, y su misión era la persecución y el juicio del delito de sabotaje en la ejecución de las leyes promulgadas por la Convención a manos de los funcionarios contra revolucionarios, es decir, la afirmación y salvaguarda de la legalidad. Y recordemos que Robespierre conseguía imponer su voluntad en la Convención porque era simple transmisor orgánico de la voluntad de la plebe organizada y movilizada; y por eso era tan odiado. Y que esta es la verdad que conoció siempre el movimiento demo-revolucionario del siglo XlX . Escribe Louis Blanc, defendiendo a Robespierre: “no es posible desempeñar un gran papel en la historia si no es a condición de ser lo que yo llamo un hombre representativo. La fuerza que los individuos poderosos poseen, no la extraen de sí mismos más que en muy pequeña parte: ellos la extraen sobre todo del medio que les rodea. Su vida no es sino un concentrado de la vida colectiva en el seno de la cual se encuentran sumergidos. El impulso que imprimen a la sociedad es poca cosa en el fondo comparado con el impulso que ellos reciben de la misma. (…) Al atacarlos o al defenderlos, lo que se ataca o defiende es la idea que se ha encarnado en ellos, es el conjunto de aspiraciones que ellos han representado”. (10)
Precisamente por no tener mando de tropas, ni desempeñar cargo político ejecutivo alguno, cuando “la revolución se congela” y las masas se desmovilizan Robespierre y los suyos pueden ser asesinados, y no al revés (11).
Esta interpretación sobre la Revolución francesa, atenida a la verdad, como revelan las fuentes, era la que se mantenía durante el siglo XIX en las filas de la izquierda democrática revolucionaria y es el modelo que inspiraba su práctica política. La plebe organizada en sujeto soberano, el proletariado, las nueve décimas partes de la población, debía luchar por constituirse en poder, e instaurar ese régimen de los plebeyos denominado “democracia”. La tarea de los individuos más decididos moralmente debía ser la de servir orgánicamente al movimiento y, antes de la existencia del mismo, la de tratar de impulsar la constitución de la plebe en sujeto organizado. Esta idea recorre la obra de todos los pensadores demo- revolucionarios de la época, y entre ellos, Marx y Engels. Recordemos que en el Manifiesto comunista advierten contra toda intervención elitista: la tarea de los comunistas no es otra que la de los demás partidos obreros: constituir el proletariado en clase: en fuerza deliberante y operante, y por tanto en soberano; conquistar la democracia. Todo otro tipo de actuación que pretenda dirigir, desde un supuesto saber previo, la marcha de la emancipación está incluida en el capítulo 3, bajo el título “El socialismo y el comunismo crítico utópicos”. Por cierto que la primera frase de ese capítulo, en la que define a los únicos excluidos de tal crítica, reza así: “No se trata aquí de la literatura que en todas las grandes revoluciones modernas ha formulado las reivindicaciones del proletariado (los escritos de Babeuf, etc)”. Expresar por escrito las reivindicaciones del Soberano organizado es la tarea orgánica a la que se limita el trabajo de los mandatados, y Babeuf fue uno de ellos. Por lo tanto, él no era un utópico.
La madre del cordero
La interpretación histórica que estoy criticando ha sido propalada desde la izquierda. ¿Cuál es la causa oculta que hay detrás de todos esos enjuagues y falsificaciones sobre la Revolución francesa? Una doble necesidad. Por una parte, la necesidad de liquidar la Revolución francesa, esto es, el democratismo jacobino, como modelo que “azuza” a la plebe a creerse soberana. Por otra, la necesidad de reelaborar una interpretación sobre algunos clásicos del pensamiento revolucionario, que, incorporados al santoral de la izquierda, era imposible condenar a priori, y había que “reconstruir”. Tras la comuna de París y la gigantesca derrota de la izquierda en Europa durante el último tercio del siglo XIX , las organizaciones obreras alemanas pasaron a ser la fuerza orientadora. Pero el partido socialdemócrata alemán era de raíz lassalleana, y por lo tanto, una organización basada en la teoría liberal de élites. Unos dirigentes, poseedores del saber científico –positivismo científico– que los dotaba de excelencia frente a los ignaros humildes, debían orientar a los explotados sobre sus intereses y sus fines (12). La democracia plebeya revolucionaria, resultado de la organización de la plebe en sujeto deliberante era algo lejano y temible para esta concepción de la política. Se trataba de eliminar la tradición demo-jacobina que se basa en la acción protagonista y directa de la plebe organizada –la “chusma”– en política mediante la creación de un espacio público plebeyo, la deliberación colectiva y la acción directa, para sustituirla por la teoría liberal de elites. La historiografía burguesa sobre la Revolución, que exorcizaba y satanizaba convenientemente la Revolución francesa, fue asumida.
Dado que la socialdemocracia tenía entre sus santos de palo a Marx, había que proceder también a reelaborar su interpretación para alejarlo por completo de la tradición demo-revolucionaria, y se inventó un Marx en ruptura epistemológica con el pasado, que se insemina, se concibe y se pare a sí mismo, a lo sumo con la ayuda de los economistas capitalistas. Ese Marx no sería un político revolucionario de la época, sino un sabio economista –¡un Genio, por favor!– capaz de construir un nuevo continente intelectual. E via dicendo.
En cuanto a la matriz real del pensamiento de Marx y Engels, el más veraz de los socialdemócratas lo expresaría claramente justo en cuanto se muriera Engels: no es que el marxismo no sea parte de esa tradición revolucionaria jacobina; al contrario, es parte de esa tradición de “democratismo primitivo”, de “terrorismo”, de “blanquismo”, de plebeyismo descerebrado, y por eso es ya pensamiento viejo e inútil (13), pero esta atolondrada veracidad le sería reprochada: “…esas cosas se hacen, pero no se dicen”. La socialdemocracia perseveraría en el otro camino: la barbarie de la Revolución y su extrañeza respecto de los santos de la propia peana.
Posteriormente el estalinismo recoge esa misma doble elaboración, porque tiene el mismo interés en borrar la forma de hacer política que surge unida a la tradición jacobina, y sustituirla por la idea, completamente ajena a esta tradición y proveniente del liberalismo, del partido de vanguardia que guía a las masas. Al comienzo de este párrafo he escrito que estas ideas son estalinistas. Soy consciente de que la noción de estalinismo no es suficiente para explicar este y otros muchos fenómenos que suceden en la izquierda. La superchería inventada para sostener la idea del partido de vanguardia, que he llamado estalinista, y que niega la continuidad del comunismo con el jacobinismo e inventa una creatio ex nihilo del marxismo, es compartida a pies juntillas por los grupos trotskistas (14). Pero sirva el término.Y esta ha sido la causa de la existencia y pujanza de esta interpretación antijacobina de la Revolución francesa.
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miércoles, 13 de enero de 2016

EN MADRID SE PUEDE, ¿POR QUÉ NO SE PUEDE EN MI PUEBLO CON LO CHIQUITILLO QUE ES?


 
 
Entrevista a Carlos Sánchez Mato, concejal de Economía y Hacienda de Madrid
 
"ESTAMOS ATADOS DE PIES Y MANOS PERO TENEMOS LAS HERRAMIENTAS PARA ROMPER LAS CUERDAS"
 
Rebelión
Diagonal
13.01.2016

Tras seis meses de gobierno, el concejal del Ayuntamiento de Madrid expone los retos de la legislatura

El concejal delegado del área de Economía y Hacienda de Madrid, Carlos Sánchez Mato, es un viejo conocido del activismo madrileño. Economista e integrante del sector de IU que apostó por la confluencia en Ahora Madrid, ha formado parte de Attac, la Plataforma por la Auditoría de la Deuda o la Plataforma por una Banca Pública. Tras seis meses de gobierno, ha conseguido aprobar unos presupuestos con un incremento del 26% en el gasto social. Sin embargo, plantea importantes retos para esta legislatura. Entre ellos, la auditoría ciudadana de la deuda de Madrid o la remunicipalización de servicios públicos.

La Administración actual hereda una serie de grandes contratos, muchos de ellos de más de una década de duración, que integran parte de los servicios municipales externalizados. ¿Qué medidas habéis adoptado al respecto?

En primer lugar, y no es un tema menor, analizar la dimensión y la magnitud que tiene el proceso privatizador que han tenido estos grandes contratos, así como los de menor importe, en lo que son las formas de funcionar del Ayuntamiento. Lógicamente, el análisis de todos estos contratos nos revela que las limitaciones a la hora de la acción de gobierno son elevadísimas. Pero eso en absoluto supone una losa que no podamos ser capaces de remover. Ese análisis está prácticamente finalizado, pero aún no del todo porque el alcance de este tipo de contratos afecta a cosas muy conocidas como la limpieza y a otras de mucho menos calado desde el punto de vista de la opinión pública pero también importantes.

Se ha hablado mucho de remunicipalizaciones.

Estamos en la estrategia, que haremos pública en su momento, en la que estableceremos cómo actuar ante ese tipo de situaciones, porque no podemos seguir la misma estrategia ante una empresa pública de capital mixto como la empresa funeraria, una estrategia muy clara y muy sencilla comparada con otro tipo de servicios como ya hicimos público, que en casos como el de la limpieza o Calle 30. Hablamos de elementos diferentes que requieren actuaciones diferentes, pero siempre con una misma base política: que los servicios públicos sean prestados de manera directa.

Pero muchos de esos contratos están blindados.

Sí, pero no soy pesimista en absoluto. Hay formas, desde el punto de vista legal y por supuesto económico, de afrontar este tipo de situaciones. Si tenemos una atadura legal, nos queda ver transcurrir el tiempo. Tenemos capacidad de acción y tenemos que ser audaces políticamente hablando para poder afrontarlo. Consideramos que estamos atados de pies y manos pero tenemos las herramientas para romper las cuerdas.

El 15% del presupuesto para 2016 se destinará a pagar la deuda. ¿Esa suma no impide la remunicipalización de servicios costosos como limpieza y jardinería, servicios que Carmena vio inviable recuperar “por motivos jurídicos y económicos”?

No, por una sencilla razón, y es que, en gran medida, los bienes materiales necesarios para contratos de una magnitud grande son propiedad del Ayuntamiento. Sí o sí, tenemos que invertir en eso. De hecho, hay una partida considerable para camiones de basura. El obstáculo presupuestario no va a ser el que impida la municipalización en los casos en los que ésta sea necesaria. Los obstáculos están más bien en la dificultad enorme que pone la Ley de Estabilidad Presupuestaria, que impide que contrates personal público. Puedes aumentar tu presupuesto para pagar a una contrata, pero no contratar empleados públicos, aunque esos nuevos contratos te supongan un coste inferior a sacar un pliego en el que externalizas un servicio. Es una aberración, pero ocurre. Ésos son los mayores obstáculos, pero incluso así tenemos las herramientas para hacerlo. Es un tema de voluntad política, y de alguna manera lo que estoy haciendo es arrojar la pelota a la opinión pública para que, si no lo hacemos, nos lo reclame.

¿Hasta qué punto los grandes nombres del capital en Madrid, como Florentino Pérez o el casi recién llegado Grupo Wanda, son capaces de atar las decisiones del Ayuntamiento?

Si yo te dijera que los grandes grupos de presión son capaces, desde el punto de visto económico, financiero o político, de condicionar la política municipal, a continuación tendría que ir a presentar mi dimisión y además exigir que la de todos mis compañeros y compañeras de la Corporación lo hicieran. Evidentemente, tenemos que tener la capacidad de ser independientes de las presiones de grupos de interés y ser rehenes de las de los grupos de interés fundamentales, que son el conjunto de los ciudadanos y ciudadanas de Madrid. Que lo intenten es lo lógico. Ellos están en su papel y nosotros debemos estar en el nuestro, que es defender los intereses generales. Y los intereses generales raramente van de la mano de los de los grupos de élite o minoritarios. Normalmente, unos y otros no se llevan bien.

Hay una concentración histórica del poder económico en Madrid, repartido hoy, en gran parte, entre un puñado de empresas. ¿Hay instrumentos para acabar con esto?

El gran instrumento para vencer esa concentración de poder es no depender de esas grandes corporaciones para prestar los servicios directamente a los ciudadanos. Cuando el porcentaje fundamental a la hora de la conformación de un servicio público es la mano de obra no tiene mucho sentido que tenga que haber un intermediario para organizarlo. Debe ser el propio ayuntamiento el que preste el servicio de manera directa. Sería como si subcontratáramos la elaboración de los presupuestos. Habría gente que lo defendería porque defienden políticamente eso, pero la mayoría de la gente diría: “Qué aberración, que lógica política tiene esto”. No tiene sentido colocar un intermediario, que además necesita un beneficio y que, por tanto, va a hacer que se preste el servicio más caro para el conjunto de los ciudadanos.

Habéis aprobado los presupuestos con apoyo del PSOE. ¿Habrá contrapartidas por ello? ¿Podría entrar en un futuro gobierno municipal?

Creo que gobierno más sólido que el de Ahora Madrid es difícil de encontrar. Con el panorama político que tenemos a nivel estatal y en muchas comunidades, creo que podemos hablar de una mayoría muy sólida en número de concejales y en capacidad de gobernar y de haber hecho no sólo unos presupuestos que recogen una sensibilidad social claramente compartida no sólo por los votantes y las bases de Ahora Madrid, sino por las del Partido Socialista.

¿No teméis represalias del PSOE a nivel municipal si no se llega a un acuerdo Podemos-PSOE estatal?

Este gobierno no responde a los intereses ni de mis compañeros de Podemos, ni de mi gente de IU, ni de ningún partido concreto. Hay gente sin adscripción política respecto a partido, hay gente que somos de IU, gente de Podemos... Creo que conciliamos bastante bien el trabajar en conjunto. Somos una expresión clara de que se puede, y se debe, trabajar de manera conjunta en la izquierda más allá del PSOE. No somos ni vamos a ser moneda de cambio de nada y Ahora Madrid es un gobierno municipal que tiene perfecta capacidad de hacer su trabajo durante los próximos años hasta las próximas elecciones.

No hay miedo entonces a un posible cambio de actitud del PSOE.

Pueden llamarme inconsciente, pero pueden ponerse de acuerdo el PP, el PSOE y Ciudadanos cuando quieran. Somos un equipo de gobierno en minoría y si se ponen de acuerdo los tres tendrán que explicarle a sus electores muchas cosas. Nosotros pasaríamos a la oposición, pero no tenemos ningún tipo de miedo, ni hemos demostrado con nuestras acciones políticas que lo tengamos. Creo que lo que tenemos obligación de hacer es cumplir nuestro programa electoral, nuestra estrategia y además ser capaces de comunicarlo y contárselo a la gente. Ese es el mayor blindaje que podemos tener como gobierno municipal.

¿Está suavizando el PSOE la política de cambio de Ahora Madrid?

La cultura del pacto conlleva que, lógicamente, no sea todo lo que digamos nosotros o lo que digan ellos. Pero no hay pacto de gobierno. Lo que ha habido es un pacto de investidura, y hemos acordado unos presupuestos en los cuales no me he sentido nada incómodo ante peticiones del PSOE pidiendo que incentiváramos propuestas de calado social. Me encanta que me ganen esas manos. No tengo ningún problema en que me digan que hace falta un centro social más en un barrio periférico de Madrid, encantado de ceder en eso. No he cedido personalmente y desde el punto de vista político en nada más. Ni yo ni Ahora Madrid. Hemos estado muy cómodos en esa negociación presupuestaria, porque las peticiones que el PSOE ha hecho han sido de incremento en gasto social, en algún distrito concreto, de potenciar inversiones adicionales en barrios que han sido muy dañados por la falta de inversiones en años anteriores... Con lo cual no siento que hayamos tenido que ceder en ningún momento ninguna piedra sensible en la estrategia. Si hubiera algo en concreto no tendría ningún problema en decirlo.

Tras la aprobación de los presupuestos, afirmaste que se acabó el Madrid de las grandes macroinfraestructuras alejadas de la realidad. Sin embargo, algunas grandes operaciones urbanísticas siguen adelante. ¿Se acaba de verdad ese Madrid?

Hablábamos de macroinfraestructuras como grandes anillos, soterrar otra vez la M30 en otro escalón más abajo o elementos como ese sueño olímpico que más bien fue la pesadilla y que ha dejado barrios sin adecuadas dotaciones deportivas pero una Caja Mágica que ha costado casi 260 millones de euros y tiene un uso cercano a cero. Ese tipo de cosas se acabaron. Podremos cometer errores, pero estamos absolutamente decididos a no cometerlos de la misma manera. Ahora, ¿no va a haber ningún tipo de crecimiento urbanístico en Madrid? A corto plazo no tiene ningún sentido que se plantee una expansión de la ciudad cuando demográficamente no es la realidad que tenemos. Y eso lo ha dicho mi propio compañero de Desarrollo Urbano Sostenible. La Operación Chamartín, tal y como estaba diseñada no tiene sentido, plantea necesidades que la ciudad no tiene. ¿Quiere decir que no hay que acabar el nudo norte? Eso es otro tema. ¿No se va a volver a hablar nunca de Chamartín? Yo creo que hay que hablar de Chamartín, claro. ¿Habrá alguna operación Chamartín? El tiempo lo dirá, pero no como estaba pensada.

También aseguraste que los presupuestos “abordan el pago de la deuda pero en los plazos establecidos”. ¿Quiere decir eso que se aparca la auditoría o sigue en marcha?

En absoluto, pero es verdad que ha habido retrasos desde el punto de vista técnico. Hicimos un anuncio del proceso de auditoría, pero dijimos que era fundamental que no fuera sólo técnica. Hablamos siempre de una auditoría ciudadana. Tiene que haber los mecanismos y procesos participativos y todo el desarrollo que haga que esto no sea un trabajo de unos señores y señoras sabias metidos en unas habitaciones decidiendo qué es lo que ha ocurrido con la deuda del pasado. Eso no es lo que estamos haciendo. Pero en la parte de desarrollo de participación ciudadana hacia los barrios y distritos vamos más lentos de lo que pensábamos. Se han retrasado cosas como el convenio con la Universidad Complutense, que estamos ya a punto de firmar. También han provocado ese retraso las muchas obligaciones derivadas del desembarco en el Área de Economía y Hacienda y la enorme dificultad que ha sido el conseguir el resultado exitoso que hemos tenido en los presupuestos. Pero todo eso no ha parado la auditoría. Al contrario, está en pleno auge, y lo veremos durante la primavera de este año, cuando empezarán a desarrollarse los mecanismos e instrumentos para que haya participación en todo este proceso, que es la clave, porque si no estaríamos ante un proceso elitista, que no es a lo que nos comprometimos en campaña.

¿Cuáles van a ser esos mecanismos a implantar para que sea una auditoría ciudadana y participada?

Para que haya participación tienen que existir canales adecuados y organizados. Hay movimientos sociales, grupos de presión que llevan organizados mucho tiempo, como la Plataforma por la Auditoría Ciudadana de la Deuda, Attac u otras organizaciones, no sólo del Estado español. Estamos en una fase muy temprana y yo no puedo decir cuáles van a ser esos mecanismos, entre otras cosas porque no van a ser impuestos por el Ayuntamiento. Van a ser dialogados por la sociedad civil. Ése es el proceso que vamos a tener esta primavera. Se me ocurre que un canal muy adecuado pueden ser las juntas de distrito. Hay plenos donde participan los ciudadanos a través de los vocales vecinos, y también el público en general, vecinos y vecinas que tienen capacidad de participar. A mí me parece que ese canal hay que utilizarlo. ¿Sólo ése? No, pero es uno.

El 31 de diciembre cancelasteis los contratos con las agencias de calificación Standard & Poor’s y Fitch. Esto implicaría que la emisión de deuda saldría mucho más cara, pero afirmáis que no vais a necesitar emitir más. ¿No podría el Consistorio quedarse corto de fondos, más con un aumento del gasto social del 26%?

Hablo con la absoluta seguridad de que tenemos capacidad para financiar las políticas públicas de los próximos años. Tenemos unas necesidades cuatrienales que hemos establecido de manera suficientemente ajustada para saber que tenemos capacidad fiscal para ahorrar esa financiación. No hemos dicho que todos los años se vaya a aumentar el gasto social el 26%, pero ojalá que no sea porque haya necesidad. Si fuera necesario incrementar a ritmo de dos dígitos el gasto social de los cuatro años te puedo asegurar que buscaremos la forma en que eso se pueda organizar. Y sin emitir deuda, porque las políticas sociales no se pueden financiar diciendo que las generaciones siguientes ya lo pagarán. Al final la deuda es una manera de no contarle a la gente que le tienes que cobrar impuestos, y eso es una mala práctica para los que nos gusta ir con la verdad por delante.

La Comunidad de Madrid, según tus palabras, es el deudor principal del Ayuntamiento, principalmente debido a los 120 millones de euros en pagos por la tasa de traslado y depósito de vehículos relativa a los años 2008 a 2012. ¿Esperáis recuperar ese dinero?

Por supuesto. No nos gustaría tener que ir en plan cobrador del frac, pero evidentemente la Comunidad de Madrid debe pagar su deuda con la ciudad de Madrid, y esperamos que lo haga. Evidentemente, sería mucho más fácil incrementar a nivel de dos dígitos en 2017 si nos abonara esa cantidad, que es una suma muy sustancial.

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EUROPA


 

SOBRE ROBESPIERRE Y LA TRADICIÓN REVOLUCIOANRIA POPULAR
2/4

Joaquín Miras Albarrán
Sociología Crítica
31.12.2015

 

ROBESPIERREi

Podemos leer también cómo la violencia desarrollada por Robespierre, según Babeuf, es de todo punto razonable, y además –esto es lo más notable– escasa. Paso ahora a reproducir una cita del otro teórico fundador del pensamiento revolucionario comunista. Me refiero a Philippe Buonarroti. La obra fundamental de este autor es, como sabemos Conspiration pour l´egalité, dite de Babeuf. La obra de Buonarroti apareció en 1828. Demos la palabra a Buonarroti; él escribe lo siguiente en esta obra (6):
“Los acontecimientos posteriores, creo, han demostrado que los demócratas no fueron jamás numerosos en la convención nacional; fue necesario, con mucho, que la insurrección del 31 (de mayo de 1793) consiguiese transmitir la suprema influencia a los únicos amigos sinceros de la igualdad: sus falsos e interesados defensores parecieron triunfar con la misma, pero, destructores activos en provecho de sí mismos, estos se arrojaron en brazos del sistema que habían combatido, cuando fue necesario reedificar a favor del pueblo”.
”Entre los hombres que brillaron en la arena revolucionaria hay algunos que desde el comienzo se pronunciaron a favor de la liberación real del pueblo francés; Marat, Robespierre y Sain Just constan gloriosamente junto con algunos otros en la lista honorable de defensores de la igualdad. Marat y Robespierre atacaron de frente el sistema antipopular que prevaleció en la asamblea constituyente; dirigieron, antes y después del 10 de agosto, los pasos de los patriotas: llegados a la convención, ellos fueron el blanco del odio y de las calumnias del partido del egoísmo, al que ellos confundieron; se elevaron, durante el proceso contra el rey, hasta la más alta filosofía, tuvieron una enorme importancia en los acontecimientos del 31 de mayo y los días siguientes, en los que los falsos amigos de la igualdad perdieron definitivamente su feliz influencia (…)” “Pero algunos de quienes habían participado en la redacción de la constitución (1792), denominada posteriormente democrática por los patriotas, sentían que ella por sí sola no podía garantizar a los franceses la felicidad que ellos exigían: pensaban que la reforma de las costumbres debía anteceder al disfrute de la libertad: sabían que antes de conferirle al pueblo el ejercicio de la soberanía, era necesario devolverle el amor general hacia la virtud; sustituir la avaricia, la vanidad y la ambición, que sostenían entre los ciudadanos una guerra perpetua, por el desinterés y la modestia; aniquilar las contradicción instaurada por nuestras instituciones entre las necesidades y el amor a la independencia y arrancar a los enemigos naturales de la igualdad los medios que le permitieran confundir, aterrorizar y dividir: ellos sabían que las medidas coactivas y extraordinarias, indispensables para obrar un tan feliz y tan gran cambio son inconciliables con las formas de una organización regular; sabían en fin, y la experiencia no ha hecho sino justificarles según su propio punto de vista, que establecer sin estos preliminares el orden constitucional de las elecciones era abandonar el poder en manos de los amigos de todos los abusos, y perder para siempre jamás la oportunidad de asegurar la felicidad pública (…) Es imposible para las almas honestas negar la profunda sabiduría con la que la nación francesa fue entonces dirigida hacia un estado en el que, una vez alcanzada la igualdad, hubiese podido gozar pacíficamente de una constitución libre. No seremos suficientemente capaces de admirar nunca la prudencia con la que estos ilustres legisladores, poniendo hábilmente de su parte los fracasos y las victorias, supieron inspirar a la gran mayoría de la nación, la abnegación más sublime, el desprecio de las riquezas, de los placeres y de la muerte, y conducirlos a proclamar que todos los hombres tienen un derecho igual a los productos de la tierra y de la industria (…) desde la proclamación del acta constitucional de 1793 y del decreto que instauró el gobierno revolucionario, la autoridad y la legislación se hacían cada día más populares. Un entusiasmo tan santo como novedoso se apoderó del pueblo francés; se formaron innumerables ejércitos como por ensalmo; la república no fue sino un enorme taller para la guerra: la juventud, la gente madura y la ancianidad rivalizaban en patriotismo y valor; en poco tiempo un enemigo temible fue rechazado hasta las fronteras mismas que él había invadido o que la traición le había entregado. En el interior, las facciones fueron sometidas, todos los días veían eclosionar medidas legislativas tendentes a aumentar la esperanza de la clase numerosa de los desafortunados, a dar valor a la virtud y a restablecer la igualdad. Lo superfluo fue dedicado a los desafortunados y a la defensa de la patria. Se proveyó, mediante requisas de bienes de primera necesidad y de mercancías, de préstamos forzosos, de tasas revolucionarias y de la inmensa generosidad de los buenos ciudadanos, al sostenimiento de un millón cuatrocientos mil guerreros, y del pueblo, cuya audacia republicana los ricos se proponían domesticar mediante la hambruna”.
”La instauración de almacenes de abundancia, las leyes contra los acaparamientos, la proclamación del principio según el cual se le confiere al pueblo la propiedad de los bienes de primera necesidad, las leyes a favor de la extinción de la mendicidad, las elaboradas a favor de la distribución de los auxilios nacionales, y la Comunidad [“communauté”] que reinaba entonces de hecho en medio de la generalidad de los franceses, fueron algunos de entre estos preliminares de un orden nuevo, cuyo plan se encuentra diseñado con trazos inefables en los famosos informes del comité de salud pública, y fundamentalmente en los que Robespierre y Saint Just pronunciaron desde la tribuna nacional. (…) La sabiduría con la que él [el gobierno revolucionario] preparó un orden nuevo mediante la distribución de los bienes y de los deberes no podrá escapar a las miradas de los espíritus rectos. No se limitarán éstos a ver cómo se expresaba el reconocimiento nacional al distribuirse las tierras prometidas a los defensores de la patria, y con el decreto que ordenaba la distribución entre los desafortunados, de los bienes de los enemigos de la revolución que debían ser expulsados de territorio francés. Verán, en la confiscación de los bienes de los contrarevolucionarios condenados, no una medida fiscal, sino el vasto plan de un reformador. Y cuando, tras haber considerado el cuidado con el que se propagaron los sentimientos de fraternidad y de beneficencia, la habilidad con la que se supo cambiar nuestras ideas de felicidad, y esa prudencia que alumbró en todos los corazones un virtuoso entusiasmo a favor de la defensa de la patria y de la libertad, ellos se percaten del respeto acordado a las costumbres simples y buenas, la proscripción de las conquistas y de las superfluidades, las grandes asambleas del pueblo, los proyectos de educación común, los Campos de Marzo, las fiestas nacionales; cuando piensen en el establecimiento de ese culto sublime que, fundiendo las leyes de la patria con los preceptos de la divinidad, multiplicaba por dos las fuerzas del legislador y le daba los medios para extinguir en poco tiempo todas las supersticiones y para realizar todos los portentos de la igualdad; cuando se acuerden de que, al apoderarse del comercio exterior la república había cortado la raíz de la avidez más devoradora, y cegado la fuente más fecunda de necesidades artificiales; cuando consideren que, gracias a las requisas, ella disponía de la mayor parte de los productos de la agricultura y de la industria, y que los artículos de primera necesidad y el comercio constituían ya dos grandes ramas de la administración pública, se verán forzados a proclamar: ¡Un día más, y la felicidad y la libertad de todos hubiera quedado asegurada por las instituciones que ellos no cesaron de exigir!”
Pero el destino había ordenado otra cosa, y la causa de la igualdad que jamás había obtenido un éxito tan grande, debió sucumbir bajo los esfuerzos juntos de todas las pasiones antisociales”.
En las páginas 51, 52 y 53, Buonarrotti incluye una nota al pie de página, de más de setecientas palabras, que no reproduzco, en la que critica a Danton y a Hebert, en pie de igualdad, por tener por igual la responsabilidad de haber combatido, calumniado, debilitado, traicionado y derrotado a Robespierre, con lo cual participaron activamente en la liquidación de la Revolución al lado de las fuerzas procapitalistas.
Como hemos podido comprobar la obra de Buonarroti versa sobre la Revolución francesa. Su intención evidente es hacer comprensible para la nueva generación de revolucionarios de los años 30, que se habían encontrado con el muro de silencio impuesto por el terror reaccionario y las calumnias y no habían conocido la experiencia revolucionaria por sí mismos, las ideas de la Revolución francesa. Si bien el pensamiento y las tradiciones políticas plebeyas de la Revolución francesa se mantuvieron vivas clandestinamente a través de las corporaciones de obreros (7), la obra de Buonarroti fue fundamental tanto para el conocimiento del cuerpo teórico de la Revolución francesa como para su conocimiento historiográfico, pues fue la primera historia de la Revolución elaborada desde la izquierda y mantuvo en solitario durante décadas ese doble honor. Por tanto es una obra de caudal importancia en el resurgir del pensamiento revolucionario europeo.
El lector que haya leído ambas citas habrá quedado de seguro sorprendido por ambos textos. Los dos padres del comunismo, Babeuf y Philippe Buonarroti, declaran su admiración sin límites hacia Robespierre, se autoproclaman seguidores o discípulos de Robespierre y continuadores de sus mismas ideas. Consideran además, que el programa de Robespierre era la igualdad, entendida como igual libertad real de todos; esto es, el comunismo. La continuidad intelectual respecto del proyecto político de Robespierre, y no otra cosa, es la idea afirmada por estos dos comunistas.
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