sábado, 28 de enero de 2023

MARCELO COLUSSI. El sujeto que se viene

 

MARCELO COLUSSI. El sujeto que se viene

 

Insurgente.org / 27 enero 2023

 

 


¿Un nuevo sujeto?


 Las nuevas tecnologías que se vienen abriendo paso desde hace algunas décadas a nivel mundial van estableciendo un nuevo tipo de sociedad, una nueva modalidad de relaciones interhumanas y, según podría preguntarse: ¿un nuevo sujeto? Enfaticemos en algo ante todo: el sistema-mundo actual sigue marcado por el modo de producción capitalista, con algunas puntuales excepciones: China y su peculiar “socialismo de mercado” o “socialismo a la china” -ahora, con Xi Jinping, pareciera que con una profundización de los ideales socialistas- y algunas pocas trincheras que persisten por allí, golpeadas y acorraladas por el capitalismo global: Cuba, Norcorea, Vietnam. El mundo de la “libre empresa” -que no es nada libre, por cierto- está muy sólidamente instalado, y en este momento no se ven fuerzas suficientes para transformarlo. El capitalismo, como todo sistema a través de la historia, puede cambiar. Lo cierto es que, en la actualidad, se lo descubre tan firme que se abre el interrogante sobre cómo derribarlo. Hoy los ideales revolucionarios están adormecidos; no digamos “superados”, porque el 85% de la población planetaria no ve ningún beneficio con la arquitectura económico-social actual, pero sí es evidente que no tienen la iniciativa.

 

Las tecnologías, como fue siempre a través de la historia, sirven para desarrollar las fuerzas productivas. En otros términos: son instrumentos; pero no son ellas las que deciden la marcha del mundo, sino la forma en que son utilizadas socialmente. De todos modos, la rapidez vertiginosa y la profundidad que va teniendo la actual super revolución tecnológica en curso -infinitamente más profunda que la revolución industrial dieciochesca- marca de tal modo al sistema que abre interrogantes sobre cómo seguirá la sociedad global, hacia dónde va, y si podrá estar realmente al servicio de toda la población en algún momento, o seguirá perpetuando (o ampliando) las diferencias y la explotación, tal como sucede ahora.

En otros términos: el problema no está en la herramienta tecnológica propiamente dicha sino en el proyecto humano en el cual se inscribe. Un martillo puede servir para clavar un clavo o para romperle la cabeza a alguien; la energía atómica puede servir para iluminar toda una ciudad o para hacerla volar por el aire. La cuestión está dada por las relaciones sociales en que los avances tecnológicos ocurren; sin embargo, las actuales tendencias de la tecnología (mundo digital, inteligencia artificial) no solo cuestionan sobre cómo el capitalismo dominante las implementará, sino también sobre el sujeto a que están dando lugar.

 

Está claro que en el mundo que se abrió con el capitalismo desde hace ya un par de siglos, todo adelanto en las herramientas -la navegación a vela, la máquina de vapor, el ferrocarril, la producción en serie, la electricidad, las comunicaciones masivas, la informática, la robótica- ha favorecido siempre a la clase dominante. Toda mejora en los instrumentos de trabajo y de vida cotidiana, si bien llega como beneficio con cuentagotas a las grandes mayorías populares, favorece en principio, y fundamentalmente, a los grupos hegemónicos, dueños de los medios de producción. Las tecnologías que se vienen disparando desde fines del siglo pasado, potenciadas de un modo fabuloso por los encierros a que forzó la pandemia de Covid-19 (inteligencia artificial adaptativa, metaverso, internet de las cosas con tecnología 5G, internet descentralizado (Web3), superapps, realidad aumentada, plataformas en la nube especializadas por sector) abrieron paso en forma tajante a algo que ya venía preformándose: todo es “a distancia”, virtual: teletrabajo, teleconferencias, compras por internet, educación en línea, sexo por aplicaciones, esparcimiento virtual en 3D…. Todo este fabuloso instrumental tecnológico a disposición de la humanidad -o de ciertos grupos, porque hay muchísima gente que sigue viviendo en el subdesarrollo comparativo, que no tiene aún ni siquiera acceso a energía eléctrica- ¿está creando un nuevo sujeto?

¿Cuál es la imagen del ciudadano de a pie que se va construyendo hoy, no solo para la producción, sino para todas las actividades humanas (estudio, diversión, tareas domésticas, vida sexual)? Un sujeto sentado ante una pantalla.

 

Se ha dicho (Cabrera, 2022) que “Con las restricciones del contacto humano [que provocó la pandemia y que van quedando incorporadas en la “nueva normalidad”] hay pérdidas importantes [en el proceso de subjetivación], pero que no se visibilizan suficientemente con los avances de la posmodernidad, que tienen que ver con el dominio de la inteligencia artificial, y la digitalización de la vida. En consecuencia, funcionar con un contacto humano mediatizado o muy restringido representa un duelo cultural”.

 

¿Estamos ante un nuevo sujeto humano o ante nuevas subjetividades? Argumentado desde distintos lugares teóricos (marxismo y psicoanálisis) no puede decirse que estemos ante la “muerte” del sujeto sino, en todo caso, ante una reconfiguración, un estilo nuevo. Hay modalidades globales del capitalismo como sistema que imponen un sujeto nuevo, un sujeto que se adecua a esa realidad sociopolítica, económica, tecnológica; pero las subjetividades del ser humano, en su estructura, en su esencia, siguen más o menos iguales.

 

Definitivamente, sí hay un duelo en relación a muchas formas de la interrelación humana conocida hasta ahora (por ejemplo: el sexo fue siempre de “carne y hueso”, presencial. ¿Se reemplazará con sexo remoto a través de lentes tridimensionales y pants con sensores para contactarse con una pareja que puede estar en las antípodas del globo terráqueo?) Pareciera que vamos hacia un nuevo sujeto y una nueva forma de conocer, de transmitir ideas y sentimientos, de actuar en el mundo. Todo eso cambia radicalmente, pero la subjetividad no.

El “hombre nuevo” levantado años atrás en el socialismo era una brillante idea romántica. Hay que formar un nuevo ser humano, pero eso no se da por un acto voluntario. Ese hombre nuevo era un hombre “bueno”, con una enorme voluntad. Mas no se puede ser “buena gente” y solidarios por decreto. Vemos que el socialismo no crea eso automáticamente: el modelado de una nueva subjetividad es un proceso sumamente complejo, arduo. En todo caso esa nueva subjetividad, ese hombre nuevo se podrá crear si hay un nuevo ámbito global, un marco político social, cultural, civilizatorio en su sentido más amplio. Se podrá dar luego de muchas generaciones, que moldearían nuevas modalidades de relacionamiento.

 

Lo que vemos es que, más allá de buenas voluntades, el machismo, el racismo, el autoritarismo, el centralismo, todas eso que podríamos llamar “lacras” (concepto a discutir, por cierto), no desaparecen por decreto. El actual presidente de Rusia, Vladimir Putin, fue formado en la ortodoxia marxista, siendo todo un cuadro del Partico Comunista de la Unión Soviética; y hoy, luego de haber apoyado el bombardeo del Kremlin con el que se dio por terminado el socialismo, representa intereses de un rapaz capitalismo no distinto al de las potencias occidentales. ¿Qué significa eso? Que los cambios profundos en la subjetividad necesitan muchas generaciones. El hombre nuevo fue una idea encomiable, pero que no podía prosperar rápidamente en una nueva sociedad que se comenzó a edificar, porque la gente de izquierda, los comunistas, los revolucionarios, son producto de la construcción de un sujeto centrado todavía en el autoritarismo, en la propiedad privada, el patriarcado. Todo eso por decreto, por voluntad, no se cambia. Construir una nueva subjetividad es algo más profundo. Tampoco lo consigue mecánicamente esta nueva cultura digital a la que ahora estamos asistiendo. ¿O sí?

El mundo que se nos viene

 

Hay una idea interesante en Freud, que no era un comunista precisamente, pero resultó un subversivo, un revolucionario en sentido ético en el campo de las ideas, expresada un par de años después de la revolución rusa de 1917, al observar ese proceso. Considerando que ahí se da un nuevo marco cultural, pensaba -no sin razón- que de allí, quizá en un futuro, podría salir un nuevo sujeto, no tan atado a su neurosis, más libre quizá. Conclusión: si existe un contexto social nuevo, de ese fermento puede surgir un sujeto nuevo.

 

El mundo que estamos viviendo ahora, escenario post pandemia donde el distanciamiento social se hizo norma, introdujo profundos cambios llegados para quedarse. Es este mundo digitalizado el que cada vez gana más terreno estableciéndose como hegemónico, aunque haya regiones del planeta donde todavía persiste el arado de bueyes o se utiliza la leña como principal combustible, atado a supersticiones milenarias mágico-animistas. El mundo está pasando a ser, con grandes diferencias aún entre distintos países, un mundo digital, marcado en forma creciente por las comunicaciones velocísimas y la inteligencia artificial.

 

No hay progreso”, pudo decir Lacan. Esto debe entenderse en el sentido que las pasiones humanas, el deseo, la relación con el poder, se mantienen. Lo que vimos de las experiencias socialistas, al menos hasta ahora, lo confirma. Cambia lo político-social: hay avance, hay progreso en la forma en que se arman las sociedades: ya no hay esclavismo, aunque siga habiendo explotación de la clase trabajadora. Ya no hay cinturón de castidad, aunque perdure el patriarcado. “En el Medioevo me hubieran quemado a mí; ahora los nazis queman mis libros. ¡Hemos progresado!”, pudo decir sarcástico Freud cuando marchaba al exilio. Pero entonces lo subjetivo, ese sujeto deseante que somos, ¿será que cambia tanto por el uso del celular o de la computadora, por las aplicaciones de citas o por una lente tridimensional de realidad virtual? Estos cambios sociales-económicos-tecnológicos no afectan forzosamente nuestra subjetividad. Con todas estas transformaciones procedimentales ¿somos “mejores” o “peores” seres humanos? (pregunta torpemente planteada así). ¿Amamos más o amamos menos de esta manera?, ¿se ama más a los juguetes sexuales que a la gente de carne y hueso? Lo que sí es evidente es que vamos entrando en un mundo donde la relación interhumana se problematiza. ¿Ya no habrá sindicatos entonces? ¿Gente en la calle manifestando? ¿Todo se hará en el metaverso?

 

Toda la parafernalia tecnológica que instaura el mundo digital, de momento al menos en los marcos del capitalismo dominante, no sirve en absoluto para fomentar ninguna liberación. Habrá que establecer otro marco social para que esas herramientas sirvan a la causa humana. Los robots podrían hacernos trabajar menos dejándonos más tiempo libre para otros disfrutes; la realidad es muy otra: gente queda desocupada, los precios de los productos no bajan y las diferencias económicas entre los que más tienen y los desposeídos se agigantan.

No es posible demostrar que con esta cultura digital que se va imponiendo, con una inteligencia artificial que parece saberlo todo y nos asiste en todo (ahí están los chatbots, por ejemplos) nos tornemos más fríos en términos humanos, despersonalizados, distantes; lo que sí es evidente es que nos transforman, o intentan transformar, en más manipulados.

 

Las tecnologías solas no modifican el proyecto humano en términos subjetivos. A veces pareciera que tienen vida independiente. Se inventaron el robot o la computadora, prodigios de inteligencia artificial, pero no sabemos los alcances finales de eso, si podrán terminar manejando a la especie humana, o si eso no puede pasar de ciencia ficción. En la película “2001: Odisea del espacio”, de Stanley Kubrick, la inteligencia artificial finalmente es más inteligente que la humana y termina suplantando al ser humano. Si vemos a éste desde una perspectiva freudiana, de compulsión a la repetición y pulsión de muerte, sí parece que nos podríamos estar acercando al final de la civilización, por la catástrofe medioambiental en curso o la posibilidad real de guerra nuclear devastadora.

 

El socialismo es una esperanza para lograr un ser humano distinto, quizá no más bueno y bondadoso, sino con ordenamientos sociales más solidarios, superando el individualismo hedonista que se ha ido construyendo con el capitalismo consumista. Se pueden crear condiciones para que las relaciones humanas sean menos monstruosas y se salga del “homo homini lupus”. Si son relaciones de poder las que construyen al ser humano, si eso es parte del drama que nos constituye, puede apostarse por crear relaciones nuevas. Las tecnologías actuales podrían facilitarlo; hoy, como están dirigidas, no lo parece.

La cuestión está en si todo esto nos está convirtiendo en robots o no, si en términos de subjetividad es peligroso o no. El peligro está en la implementación que los poderes dominantes hacen de esto, porque la gente, que en lo sustancial como seres humanos no ha cambiado, sigue protestando, teniendo momentos de felicidad y momentos de angustia, miedos y aspiraciones. Todo indica que las fantasías y temores humanos fundamentales no difieren en lo básico, y aunque hay diferencias de clase, no pareciera haber diferencias en la estructura psicológica profunda, entre el sujeto de hace décadas, o siglos, y el actual. Si algo debe espantarnos es la implementación que se hace de este mecanismo tecnológico global.

 

Marcelo Colussi

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“El 30 de enero quemaremos las cartas que el ministro Escrivá ha enviado al colectivo pensionista” (cast/cat) [España]

 


“El 30 de enero quemaremos las cartas que el ministro Escrivá ha enviado al colectivo pensionista” (cast/cat)


Publicado el 27 de enero de 2023 / Por Comunicados

KAOSENLARED

 El próximo lunes 30 de enero, la Marea Pensionista de Catalunya sustituirá la tradicional concentración semanal de la Pl. Universidad de las 10 por la mañana por una manifestación que saldrá de esta plaza hasta la Tesorería General de la Seguridad Social, calle Aragón, 273 de Barcelona.

El objetivo es reclamar que el Tribunal de Cuentas haga la auditoría de las cuentas de la Seguridad Social para saber donde han ido a parar el dinero de nuestras cotizaciones.

Así mismo, aprovecharemos la ocasión para quemar las cartas que el ministro Escrivá ha enviado a las personas pensionistas para reclamar la satisfacción de nuestras reivindicaciones, en particular el incremento de las pensiones mínimas hasta el SMI y acabar con la brecha de género.



¡Queremos la auditoría de las cuentas de la Seguridad Social, ya!
La Coordinadora de las Mareas de Pensionistas de Catalunya se manifestará el próximo 30 de enero ante la Tesorería General de la Seguridad Social, calle Aragó, 273, de Barcelona.

A las 10 horas nos concentraremos en la plaza Universidad y desde allí nos dirigiremos a la sede de la Tesorería para reclamar el cumplimiento de la Ley 21/2021, aprobada por el Congreso de Diputados (BOE-A-2021-21652 Ley 21/2021, de 28 de diciembre, de garantía del poder adquisitivo de las pensiones y de otras medidas de refuerzo de la sostenibilidad financiera y social del sistema público de pensiones).

Pese a esta aprobación, hasta ahora el Tribunal de Cuentas del Estado no ha recibido ninguna orden para poder realizar la auditoría necesaria para aclarar dónde han ido a parar el dinero de la Seguridad Social.

Por eso, la Coordinadora hemos considerado necesario reclamar el cumplimiento de éste acuerdo.

En el mismo acto, y ya a las puertas de la Tesorería de la Seguridad Social, quemaremos las cartas enviadas por el ministro Escrivá a todas las personas pensionistas como protesta por no atender nuestras reivindicaciones que, entre otras cosas, reclamamos el incremento de las pensiones mínimas según el salario mínimo interprofesional y acabar con la brecha de género.

Marea Pensionista de Catalunya
Barcelona, ​​25 de enero de 2023


(Cat)

Volem l’auditoria dels comptes de la Seguretat Social, ja!
La Coordinadora de les Marees de Pensionistes de Catalunya es manifestarà el pròxim 30 de gener davant la Tresoreria General de la Seguretat Social, carrer Aragó, 273, de Barcelona.
A les 10 hores ens concentrarem a la plaça Universitat i des d’allí ens dirigirem a la seu de la Tresoreria per reclamar el compliment de la Llei 21/2021, aprovada pel Congrés de Diputats (BOE-A-2021-21652 Ley 21/2021, de 28 de diciembre, de garantía del poder adquisitivo de las pensiones y de otras medidas de refuerzo de la sostenibilidad financiera y social del sistema público de pensiones).
Malgrat aquesta aprovació, fins ara el Tribunal de Comptes de l’Estat no ha rebut cap ordre per poder realitzar l’auditoria necessària per aclarir on han anat a parar els diners de la Seguretat Social.
Per això, la Coordinadora hem considerat necessari reclamar el compliment d’aquest acord.
En el mateix acte, i ja a les portes de la Tresoreria de la Seguretat Social, cremarem les cartes enviades pel ministre Escrivà a totes les persones pensionistes com a protesta per no atendre les nostres reivindicacions que, entre altres coses, reclamem l’increment de les pensions mínimes segons el salari mínim interprofessional i acabar amb al bretxa de gènere.

Marea Pensionista de Catalunya
Barcelona, 25 de gener de 2023

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¿Quién gobierna en el mundo? Parte I

 

Nos preguntamos: ¿quién gobierna realmente el mundo? ¿Cuáles son los mecanismos que permiten a los poderosos aunar criterios y coordinar sus acciones? Aquí presentamos la primera parte de un artículo –la segunda, mañana– que trata de responder a esas preguntas.


¿Quién gobierna en el mundo? 

Parte I


Roberto Pecchioli

El Viejo Topo

28 enero, 2023 

 


Mientras tomábamos un café, un amigo nos hizo la pregunta del billón: ¿Quién gobierna el mundo? Agregó que no quería una respuesta compleja y que le interesaba saber nombres y apellidos. Amplio y arduo programa, respondiendo a una pregunta que nos ha mantenido inclinados sobre libros durante años; más difícil aún señalar a las personas físicas en una época en la que el poder –más oligárquico y cerrado que nunca– tiene una dimensión reticular, en la que cada articulación, cada anillo está íntimamente ligado en una tela de araña que, sin embargo, tiene un centro que puede ser identificado

Le repetimos a nuestro amigo un concepto expresado por Giano Accame, gran periodista y finísimo intelectual: mandan aquellos de los que no se pueden decir cosas malas. Parece una broma –o una evasión de la respuesta– y en cambio es el primer paso para llegar a la verdad. En todo medio –todos tenemos experiencia– hay alguien (persona, grupo, camarilla, grupo de intereses) de quien no se puede hablar mal, so pena de represalias, discriminación, castigo. Así funciona el mundo, arriba y abajo, a pesar de las almas bellas. Podemos entonces formular un primer nivel de respuesta: mandan aquellos que pueden hacer que su voluntad se convierta en ley o en sentido común –aplicando sanciones a los que transgreden o discrepan– y son capaces primero de desacreditar, luego de prohibir,

No es, todavía, una respuesta. Otro nivel de reflexión es negativo: ¿quién no manda, es decir, quién, de hecho y de derecho, no puede ejercer poder?

Aquí el tamiz se hace más espeso y excluye una inmensa cantidad de sujetos: los pueblos, los pobres, los sin bienes y sin educación, la inmensa mayoría de los seres humanos, pero también gran parte de los estados teóricamente independientes que representan a las naciones, las civilizaciones y los pueblos del mundo. La respuesta se vuelve menos opaca. Mandar, es decir decidir, gobernar, dictar disposiciones que deben ser obligatoriamente cumplidas o impuestas, significa no reconocer –de hecho o de derecho– autoridades superiores: la antigua fórmula latina de auctoritas –o potestas– superiorem non recongnoscens .

Por lo tanto, parece evidente que las instituciones públicas, empezando por los estados nacionales, ya no mandan. Algunos ejemplos relacionados con Italia: las leyes de la Unión Europea –promulgadas en forma de reglamentos– y toda la legislación comunitaria no solo son definitivas y de aplicación inmediata, sino que también derogan cualquier disposición nacional contraria. Lo más sorprendente es que va pesar de la disposición constitucional que atribuye la soberanía al pueblo (italiano)– fue la misma jurisdicción, con sentencias específicas, la que se despojó de la potestas para establecer la superioridad del derecho comunitario, conocido no solo como acervo, norma, sino también como conquista adquirida de una vez por todas.

La República ya no tiene un poder legislativo autónomo: la constitución es una hoja de papel o un libro de sueños. Niccolò Machiavelli, fundador de la ciencia política, creía que los cimientos de la soberanía estatal eran el ejército y la moneda. Nadie puede negar que nuestras fuerzas armadas [italianas, aunque no solo] están dirigidas por los mandos de la OTAN, cuya cumbre está en los EE.UU. A través de la cobertura atlántica, Estados Unidos posee al menos cien bases militares en Italia, algunas de las cuales están equipadas con armas atómicas que están fuera del control italiano. Todas son jurídicamente extraterritoriales y los delitos militares no pueden ser perseguidos, como lo sabe cualquiera que intentó en vano detener a los aviadores estadounidenses que destruyeron el teleférico Cermis en Cavalese, con bajas y daños. Discutir no, digamos, la pertenencia a la OTAN, sino sus términos, está sustancialmente prohibido en Italia y coloca a quienes intentan salir al debate político al borde de la criminalización. Esto sería suficiente para desesperar a Maquiavelo.

Lo peor, sin embargo, es la inexistencia de soberanía monetaria, es decir, control privado y extranjero de la emisión y circulación del dinero legal. El bastón de mando está en manos de quienes crean dinero de la nada, atribuyéndose la propiedad a sí mismos: los banqueros. La primacía del dinero sobre la dimensión pública ha sido conquistada por los «mercados», seudónimo del poder financiero de unos pocos gigantes, con la creación de bancos centrales de los que se han hecho con el control, apropiándose de la principal fuente de mando: la emisión de dinero. Falsos organismos públicos para disfrazar su naturaleza de gigantescos poderes privados en manos de los señores del dinero, los bancos centrales están controlados por la cúpula de las finanzas internacionales y disfrutan de privilegios e inmunidades bien ocultos al público en general.

El truco no es solo la difícil comprensión del concepto de acuñación como creación ex nihilo, sino la difusión de una ideología económica y financiera presentada como una ciencia exacta, aunque arcana en sus fundamentos, en base a la cual solo las «autoridades monetarias», otro nombre del arte de los señores privados de dinero, tienen las habilidades, la capacidad y la experiencia para crear, distribuir y dirigir los flujos monetarios. De ahí la pretensión de independencia (es decir, omnipotencia y ausencia de control) del sistema de banco central, que, según sus estatutos aprobados por el Estado, «no puede solicitar ni recibir consejos o instrucciones», fórmula acrobática para poner el derecho al servicio de lo que desean.

¿Quién se atreve a decir cosas malas de los «mercados», tótems y tabúes de nuestro tiempo? Mucho menos de los bancos centrales, cuyos mitificados centros de estudio destilan un indiscutible saber casi esotérico, una dogmática no muy distinta a la de la Iglesia del pasado. Además, para quedarse en casa, la mayoría de los compatriotas no saben que el Banco de Italia (hoy un simple miembro del BCE) miente desde el mismo nombre: no solo no es público, como sugiere el nombre, sino que ni siquiera es italiano, ya que sus accionistas, modestamente conocidos como participantes, son en su mayoría instituciones privadas controladas por bancos extranjeros, empezando por Unicredit e Intesa-San Paolo.

Mayer Amschel Rothschild, el hombre que creó el inmenso poder de la dinastía que lleva su nombre, una de las monarquías hereditarias sin corona que dominan el mundo, dijo una vez: permítanme emitir y controlar la moneda de una nación y no me importará quién hace sus leyes. ¿Quién se atreve a criticar al sistema bancario y financiero, dueño de los mercados intocables, custodios de poderes arcanos y conocimientos iniciáticos? Los mercados, afirma una vulgata indiscutible, votan todos los días y quieren la santa «estabilidad», es decir, un sistema inmóvil que se perpetúe.

Obvio: mandan ellos y las críticas, los ataques, el rencor popular, son apropiadamente desviados hacia los gobiernos y los políticos, directores generales pro tempore del poder financiero. El voto popular «libre y universal» es una ficción, una farsa para los ingenuos. El poder del dinero vacía las democracias: ¿quién crees que gana –sin importar programas y consignas– entre un partido o candidato con fondos y otro sin ellos? ¿Y quién tiene más dinero para arrojar a la competencia drogada que aquellos que la crean con un golpe de pluma, un clic en el teclado de la megacomputadora?

Y, sin embargo, si bien es posible, a menudo instigado y dirigido por otros, atacar a políticos, ejecutores de órdenes superiores, camareros y pinches de los llamados «poderes fácticos», casi nadie ataca a las intangibles «autoridades monetarias», los bancos sistema, los mercados soberanos y las oligarquías financieras que pagan la orquesta y deciden la música.

Otra lección de Accame sobre identificar quién es el jefe se refiere a quién pagamos impuestos, de una forma u otra. Teóricamente, al estado. En realidad, gran parte del dinero que legalmente nos roban se destina a pagar la deuda pública, o mejor dicho, los intereses que la gravan. De hecho, a pesar de la expropiación aguas arriba, es decir, la soberanía monetaria conferida al sistema financiero privado y la gigantesca contabilidad falsa relacionada, Italia ha tenido un saldo primario (la diferencia entre ingresos y gastos) que ha sido positivo desde la década de 1990, mientras que la deuda pública sigue aumentando debido a los intereses, extorsionados con fraude de deuda, adeudados a quienes asumieron la propiedad inicial del dinero. El interés pagado al sistema usurero en los últimos treinta años es casi igual a la totalidad de la deuda acumulada.

Napoleón, que también exportó con armas la revolución francesa burguesa y mercantil, decía: “cuando un gobierno depende del dinero de los banqueros, son éstos, y no el gobierno, los que controlan la situación, ya que la mano que da está por encima de la mano que recibe”. Y el general corso tenía el ejército y el estado… Un gran político y legislador, Thomas Jefferson, padre de la constitución americana, luchó con todas sus fuerzas contra el poder financiero que extendía sus garras sobre la nueva nación. “Creo que, para nuestra libertad, las instituciones bancarias representan un peligro mayor que los ejércitos. Si los ciudadanos estadounidenses les permitieran controlar la emisión de moneda, los bancos les quitarían todas sus propiedades hasta que sus hijos se despertaran sin hogar.”

El sistema financiero es una oligarquía «extractiva», en el sentido de que extrae la riqueza de los pueblos y ciudadanos de a pie para llevársela a sí mismo, un drenaje ascendente que todo lo devora. Un ejemplo es la reciente ley de la UE, deseada por los grupos de presión financieros e industriales convertidos por interés en una equívoca ideología verde, que expropiará de facto la casa si no se implementan costosas innovaciones de «energía». Quien no lo haga –tras endeudarse con los usureros de siempre– tendrá que vender por un centavo su propiedad a los hiperpropietarios, que intentan convencer de que no tener nada es la felicidad suprema, que sin embargo eluden. Destacados filántropos.

En Italia hay un impuesto más, una extracción extra: el dinero de protección que pagan las actividades económicas a las mafias. Quien puede recaudar impuestos manda y, naturalmente, no le gusta que hablen mal de él. Es peligroso luchar contra las mafias, pero también revelar el poder del sistema financiero y el engaño histórico de la deuda con la que aprieta cada día la soga al cuello de Estados, pueblos e individuos. Por no hablar de la dificultad de hablar mal de otra extracción en nuestro perjuicio, el engaño del dinero electrónico. Más allá de cualquier consideración relacionada con la libertad y la vigilancia, pocos mencionan la inmensa ganancia de millones de comisiones, incluso pequeñas y mínimas, aplicadas a nuestras transacciones. Los beneficiarios son los habituales, y es a ellos a quienes pagamos un impuesto adicional.

Un sabio amigo de origen campesino repetía: si no pagas con lino, pagas con lana; las víctimas siempre somos los que no mandamos.

Sin embargo, para construir un antagonismo es necesario identificar los rostros de los responsables. La vaga e impersonal respuesta de que el mundo –y por supuesto Italia– está en manos de la oligarquía financiera no satisface y no significa mucho a los ojos de la gente, víctima de juegos de manos, mentiras y un refinado psíquico y mediático bombardeo al cerebro reptiliano y al área límbica, instintiva del cerebro. Además, es una verdad parcial. El poder es ramificado y muy refinado: no se puede liquidar con una acusación únicamente contra el sistema financiero. La dominación tiene muchos riachuelos y reglas que son capaces de determinar opiniones, visiones del mundo, las palabras para expresarlas, las agendas a seguir en la economía, en la política, en la sociedad y en la vida cotidiana, en los gustos y en la cultura en sentido amplio. Una vez más, son aquellos de quienes está prohibido, inconveniente y peligroso decir su mal. Hablaremos de ello en la segunda parte de este trabajo, con la temeraria promesa de no autocensurarnos.

Fuente: EreticaMente.

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viernes, 27 de enero de 2023

En peligro los privilegios del dólar

 

Este artículo muestra cómo el conflicto de las grandes potencias pone en peligro el exorbitante privilegio del dólar. La desdolarización y las monedas digitales de los bancos centrales ya están poniendo en entredicho el orden monetario. Y lo dice la banca suiza.


En peligro los privilegios del dólar

 

Zoltan Pozsar

El Viejo Topo

27 enero, 2023 



Desde el final de la Guerra Fría, el mundo ha disfrutado en gran medida de una era unipolar: Estados Unidos era el hegemón indiscutible, la globalización era el orden económico y el dólar era la divisa elegida. Pero hoy en día, la geopolítica vuelve a plantear un formidable conjunto de desafíos al orden mundial existente. Esto significa que los inversores deben tener en cuenta nuevos riesgos.

China está escribiendo de forma proactiva un nuevo conjunto de reglas mientras reproduce el Gran Juego, creando un nuevo tipo de globalización a través de instituciones como la Iniciativa Belt and Road, el grupo de economías emergentes BRICS+ y la Organización de Cooperación de Shanghai, una alianza de seguridad colectiva de ocho países.

Mientras estaba encerrada, Pekín forjó una relación especial con Moscú y Teherán. Esta relación con Rusia, con la ayuda involuntaria del calentamiento global, está contribuyendo a extender la BRI de China a través de las rutas marítimas del Ártico. Y a finales del año pasado, asistimos a la primera cumbre entre China y el Consejo de Cooperación del Golfo y, por tanto, a una profundización de los lazos de China con Opec+. Todo ello puede desembocar finalmente en «un mundo, dos sistemas».

Si estamos pasando de un mundo unipolar a este multipolar, y si el G20 se fractura en los campos del G7 más Australia, BRICS+ y los no alineados, es imposible que estas fisuras no afecten al sistema monetario internacional. Los crecientes desequilibrios macroeconómicos en Estados Unidos agravan aún más estos riesgos.

El orden monetario basado en el dólar ya está siendo cuestionado de múltiples maneras, pero destacan dos en particular: la propagación de los esfuerzos de desdolarización y las monedas digitales de los bancos centrales (CBDC).

La desdolarización no es un tema nuevo. Comenzó con el lanzamiento de la relajación cuantitativa tras la crisis financiera, ya que los países con superávit por cuenta corriente no veían con buenos ojos la idea de una rentabilidad real negativa de sus ahorros. Pero recientemente, el ritmo de la desdolarización parece haberse acelerado.
En el último año, China e India han estado pagando las materias primas rusas en renminbi, rupias y dirhams de los EAU. India ha puesto en marcha un mecanismo de liquidación en rupias para sus transacciones internacionales, mientras que China ha pedido a los países del CCG que utilicen plenamente la Bolsa de Petróleo y Gas Natural de Shanghai para la liquidación en renminbi de las transacciones de petróleo y gas en los próximos tres a cinco años. Con la expansión del BRICS más allá de Brasil, Rusia, India y China, la desdolarización de los flujos comerciales puede proliferar.
Los CBDC podrían acelerar esta transición. China ha cambiado la estrategia mediante la cual internacionaliza el renminbi. Dado que las sanciones financieras se aplican a través de los balances de los bancos occidentales, y que estas instituciones forman la columna vertebral del sistema de corresponsales bancarios que sustenta el dólar, utilizar la misma red para internacionalizar el renminbi puede entrañar riesgos. Para evitarlo, se necesitaba una nueva red.

Según el FMI, más de la mitad de los bancos centrales del mundo están explorando o desarrollando monedas digitales con proyectos piloto o de investigación. Cada vez estarán más interconectadas. Los bancos centrales interconectados a través de CBDC recrean esencialmente la red de bancos corresponsales sobre la que funciona el sistema del dólar estadounidense; en lugar de bancos corresponsales, piense más bien en bancos centrales corresponsales. La incipiente red basada en los CBDC, reforzada con líneas bilaterales de swap de divisas, podría permitir a los bancos centrales del este y el sur del mundo actuar como agentes de cambio para intermediar los flujos de divisas entre los sistemas bancarios locales, todo ello sin hacer referencia al dólar ni tocar el sistema bancario occidental.

El cambio ya está en marcha. Los superávits por cuenta corriente de China, Rusia y Arabia Saudí son récord. Sin embargo, estos superávits no se están reciclando en activos de reserva tradicionales como los bonos del Tesoro, que ofrecen rendimientos reales negativos con las tasas de inflación actuales. En su lugar, hemos observado una mayor demanda de oro (véanse las recientes compras de China), materias primas (véanse las inversiones previstas por Arabia Saudí en intereses mineros) e inversiones geopolíticas como la financiación de la BRI y la ayuda a aliados y vecinos necesitados, como Turquía, Egipto o Pakistán. Los superávits sobrantes se mantienen cada vez más en depósitos bancarios en forma líquida para conservar opciones muy necesarias en un mundo cambiante.

En finanzas, todo gira en torno a los flujos marginales. Éstos son los más importantes para el mayor prestatario marginal: el Tesoro estadounidense. Si el comercio se factura menos en dólares y los excedentes en dólares se reciclan cada vez menos en activos de reserva tradicionales como los bonos del Tesoro, el «privilegio exorbitante» que tiene el dólar como moneda de reserva internacional podría verse amenazado.

Fuente: Financial Times.

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jueves, 26 de enero de 2023

UCRANIA. Encaje de bolillos para que la corrupción en el gobierno no se lleve por delante al propio Zelenski

 

UCRANIA. Encaje de bolillos para que la corrupción en el gobierno no se lleve por delante al propio Zelenski

 

INSURGENTE.ORG / 25 enero 2023



 La tripleta OTAN, EE.UU y U.E han invertido demasiado dinero para que ahora se les caiga el muñeco actor-presidente. Zelenski y sus huestes del gobierno, El ejecutivo títere de Zelenski ha sido descubierto en tramas corruptas con el dinero que vía préstamos está llegando a Ucrania. Rusia denunció los hechos hace semanas pero, como suele ocurrir, desde las terminales mediáticas se ignoraron las pruebas y los dichos.

La gravedad era tal que antes de que saliera a la luz, ha tenido que ser el propio gobierno ucraniano que anunciara la dimisión y destitución de varios gobernadores regionales y viceministros en el contexto del mayor escándalo de corrupción. Inflar precios para beneficio de los jerarcas, pero desde Bruselas -en otro movimiento patético- se agradece la decisión de Zelenski y se tapa cualquier vinculación del personaje con la trama.

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Cerca de diez mil médicos se manifestaron en Barcelona en su primer día de huelga: «Lo hemos dado todo, no hemos recibido nada»

 

Cerca de diez mil médicos se manifestaron en Barcelona en su primer día de huelga: «Lo hemos dado todo, no hemos recibido nada»

TERCERAINFORMACION / 26.01.2023

  • Miles de médicos, muchos de ellos vestidos con su bata blanca, participaron ayer en la manifestación convocada por el sindicato mayoritario Metges de Catalunya (MC) con la que se inicia la huelga en la sanidad pública en Cataluña, hoy en su segundo día.
  • Se trata de un nuevo ciclo de protestas como consecuencia de la falta de soluciones ante los problemas de sobrecarga y falta de personal en la sanidad pública desde hace años. El sindicato mayoritario Metges de Catalunya convocó dos jornadas de paro: el 25 y el 26 de enero.

Foto: @bcnencomu

 

La manifestación en la primera jornada de huelga de médicos convocada por el sindicato Metges de Catalunya (MC) para conseguir mejoras laborales y profesionales ha empezado este lunes a las 10 horas ante la Conselleria de Salut con más de mil de facultativos, que a la altura de la Estació de Sants han llegado a ser 9.300, según la Guardia Urbana. La elección de la estación de trenes responde a la intención del colectivo de simbolizar la marcha a otros territorios de facultativos que sufre Cataluña por las condiciones laborales actuales.

«Estamos defendiendo la dignidad de los médicos», ha sostenido el secretario general del sindicato, Xavier Lleonart, al inicio de la lectura del manifiesto que han entregado al departamento antes de iniciar la marcha hacia la Estación de Sants de Barcelona.

A las 11 horas los manifestantes han iniciado el recorrido previsto en esta primera jornada de huelga que, según el sindicato, tiene un 75% de seguimiento en el turno de mañana (un 79% en los ambulatorios y un 73% en los hospitales) mientras que Salut lo ha cifrado en un 17,5% (un 33,5 % de los médicos de la atención primaria y el 3,4 % del resto de personal).

«Cataluña se queda sin facultativos», «Diagnóstico: déficit de facultativos» o «Lo hemos dado todo, no hemos recibido nada» son algunos de los lemas de las pancartas.

El paro ha empezado a las 8.00 horas y están llamados 25.000 facultativos del Institut Català de la Salut (ICS) y de los centros concertados en el sistema integral de utilización pública de Cataluña (Siscat). 

Por ámbitos asistenciales, el seguimiento ha sido del 79% en la atención primaria y del 73% en los hospitales, según el sindicato.

Por provincias, se ha llegado a un 77% de los facultativos parados en Barcelona, un 75% en Tarragona, un 72% en Lleida y un 77% en Girona. 

La de este miércoles es la primera de las dos jornadas de huelga convocadas por Metges de Catalunya.

Sobre la propuesta del conseller de Salut, Manel Balcells, de un gran pacto para el sistema de salud que lo transforme en profundidad, Lleonart ha afirmado que este «no sustituye la solución a la grave crisis médica que padece Cataluña». Balcells ha lanzado esta propuesta a partidos y agentes económicos en una intervención en el Parlament este miércoles, mientras que los médicos se manifestaban junto a colectivos de profesores en la plaza de Sant Jaume de Barcelona.

50 o 60 pacientes al día 

Desde la cabecera de la manifestación de Metges de Catalunya, Martín Cebollada, médico de familia, ha hablado de una situación «insostenible» por el «déficit brutal» de facultativos y por unas agendas «cada vez más desbordadas», con hasta 50 o 60 pacientes al día. 

Esperança Almerich, doctora de cabecera en Pineda de Mar, ha avisado sobre las listas de espera para acceder a pruebas complementarias: «En estos momentos estamos programando visitas para un año y quiero incidir en lo que representa para el paciente y para el médico. Si no tengo una resonancia, no puedo hacer el diagnóstico, por ejemplo». 

David Gràcia, delegado sindical de Metges de Catalunya en el Hospital de Palamòs (Girona), ha alertado de la «sobrecarga del servicio de urgencias» y lo ha relacionado con la situación de la atención primaria: «Los pacientes acaban en urgencias pidiendo ser atendidos. Faltan profesionales. Estamos con sobrecargas de obras». 

Durante su recorrido, los médicos se han encontrado con el apoyo que les han mostrado diversos vecinos, que les han aplaudido a su paso, mientras que ellos cantaban lemas como «Por una sanidad pública y de calidad»; «Balcells, mueve ficha»; «Protesto para atender mejor»; «Vocación no es explotación». 

Foto: @FonsiLoaiza

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La Tercera Guerra Mundial ha comenzado

 

Pocas veces una entrevista publicada en un medio de comunicación tiene repercusión más allá de su ámbito natural. Publicada en el francés Le Figaro, esta conversación con Emmanuel Todd la ha tenido. El lector sabrá apreciar por qué.


La Tercera Guerra Mundial ha comenzado


Emmanuel Todd

El Viejo Topo

26 enero, 2023 

 


Pensador escandaloso para unos, intelectual visionario para otros, ‘Rebelle Destroy’ en sus propias palabras, Emmanuel Todd no deja indiferente a nadie. El autor de «La caída final», que predijo el colapso de la Unión Soviética en 1976, se había mantenido discreto en Francia sobre la cuestión de la guerra en Ucrania. Hasta ahora, el antropólogo ha reservado la mayoría de sus intervenciones al público japonés, publicando incluso un título provocador en el archipiélago: «La III Guerra Mundial ya ha comenzado». Para Le Figaro, describe detalladamente su tesis iconoclasta. […]

Además del enfrentamiento militar entre Rusia y Ucrania, el antropólogo subraya la dimensión ideológica y cultural de esta guerra y la oposición entre el Occidente liberal y el resto del mundo, que ha adquirido una visión conservadora y autoritaria. En su opinión, los más aislados no son los que se consideran como tales.


¿Por qué publicar un libro sobre la guerra de Ucrania en Japón y no en Francia?

Los japoneses son tan antirrusos como los europeos. Pero están geográficamente lejos del conflicto, por lo que no hay una verdadera sensación de urgencia, no tienen nuestra relación emocional con Ucrania. Y allí no tengo el mismo estatus, en absoluto.

Aquí tengo la absurda reputación de ser un rebelde iconoclasta, mientras que en Japón soy un antropólogo, un respetado historiador y geopolítico, que se expresa en todos los grandes periódicos y revistas y cuyos libros se publican todos. Allí puedo expresarme en un ambiente sereno, lo que hice primero en revistas y luego publicando este libro, que es una recopilación de entrevistas. Esta obra se titula «La Tercera Guerra Mundial ya ha comenzado», con 100.000 ejemplares vendidos hasta la fecha.

Es obvio que el conflicto, al pasar de una guerra territorial limitada a un enfrentamiento económico global, entre Occidente, por un lado, y Rusia, apoyada por China, por el otro, se ha convertido en una guerra mundial.

¿Por qué este título?

Porque es la realidad, la Tercera Guerra Mundial ha comenzado. Es cierto que empezó «en pequeño» y con dos sorpresas. Comenzó esta guerra con la idea de que el ejército ruso era muy poderoso y su economía muy débil. Se creía que Ucrania sería aplastada militarmente y que Rusia sería aplastada económicamente por Occidente. Sin embargo, ocurrió lo contrario. Ucrania no ha sido aplastada militarmente aunque haya perdido el 16% de su territorio hasta la fecha; Rusia no ha sido aplastada económicamente. En estos momentos, el rublo ha ganado un 8% frente al dólar y un 18% frente al euro desde la víspera de la guerra.

Así que hubo algún tipo de malentendido. Pero es obvio que el conflicto, al pasar de una guerra territorial limitada a un enfrentamiento económico global, entre todo Occidente por un lado y la Rusia apoyada por China por otro, se ha convertido en una guerra global. Aunque la violencia militar sea más débil que en anteriores guerras mundiales.

¿No estará exagerando? Occidente no está directamente comprometido militarmente…

Seguimos suministrando armas. Matamos rusos, aunque no nos expongamos. Pero el hecho es que nosotros, los europeos, nos dedicamos principalmente a la economía. Sentimos nuestra entrada real en la guerra a través de la inflación y la escasez.

Putin cometió un gran error al principio, que tiene un inmenso interés sociohistórico. Quienes trabajaron en Ucrania en vísperas de la guerra veían este país no tanto como una democracia emergente, sino como una sociedad en descomposición y un «Estado fallido» en ciernes. Uno se pregunta si Ucrania ha perdido 10 o 15 millones de habitantes desde su independencia. No podemos tomar una decisión al respecto porque Ucrania no ha hecho un censo desde 2001, señal clásica de una sociedad que teme a la realidad. Creo que el cálculo del Kremlin era que esta sociedad decadente se derrumbaría al primer choque, o incluso diría «Bienvenida mamá» a la Santa Rusia. Pero lo que se ha descubierto, por el contrario, es que una sociedad en descomposición, si se nutre de recursos financieros y militares externos, puede encontrar en la guerra un nuevo tipo de equilibrio e incluso un horizonte, una esperanza. Los rusos no pudieron preverlo. Nadie podría.

Pero, ¿no es cierto que los rusos han subestimado la fuerza del sentimiento nacional ucraniano, e incluso la fuerza del sentimiento europeo de apoyo a Ucrania, a pesar del estado genuinamente decadente de la sociedad? ¿Y tú mismo no lo subestimas?

No lo sé. Trabajo en ello, pero lo hago como investigador, es decir, admitiendo que hay cosas que uno no sabe. Y para mí, curiosamente, uno de los campos sobre los que tengo muy poca información para opinar es Ucrania. Podría decirle, a fe de datos antiguos, que el sistema familiar de la Pequeña Rusia era nuclear, más individualista que el de la Gran Rusia, que era más comunitario, colectivista. Esto sí puedo decírselo, pero en qué se ha convertido Ucrania, con enormes movimientos de población, una autoselección de ciertos tipos sociales por quedarse en el lugar o emigrar antes y durante la guerra, no puedo decírselo, no lo sabemos por el momento.

Una de las paradojas que tengo que afrontar es que Rusia no me plantea ningún problema de comprensión. Es aquí donde más desentono con mi entorno occidental. Comprendo la emoción de todos, y me resulta doloroso hablar como un frío historiador. Pero cuando pensamos en Julio César capturando a Vercingetórix en Alesia y llevándolo después a Roma para celebrar su triunfo, no nos preguntamos si los romanos eran malos o carecían de valores. Hoy, emocionado, en sintonía con mi país, puedo ver la entrada del ejército ruso en territorio ucraniano, bombardeos y muertes, destrucción de infraestructuras energéticas, ucranianos muriéndose de frío durante todo el invierno. Pero para mí, el comportamiento de Putin y los rusos puede leerse de otra manera, y les diré cómo.

Para empezar, admito que me sorprendió el comienzo de la guerra, no me lo creía. Hoy comparto el análisis del geopolítico «realista» estadounidense John Mearsheimer. Este último hizo la siguiente observación: se nos dijo que Ucrania, cuyo ejército había sido tomado por soldados de la OTAN (estadounidenses, británicos y polacos) desde al menos 2014, era por lo tanto un miembro de facto de la OTAN y que los rusos habían anunciado que nunca tolerarían una Ucrania miembro de la OTAN. Por lo tanto, estos rusos están librando (como nos explicó Putin el día antes del ataque) una guerra que, desde su punto de vista, es defensiva y preventiva. Mearsheimer añadió que no tendríamos motivos para alegrarnos de ninguna dificultad de los rusos porque, al tratarse de una cuestión existencial para ellos, cuanto más difícil fuera, más duro golpearían. El análisis parece haberse producido. Yo añadiría un complemento y una crítica al análisis de Mearsheimer.

Por tanto, esta guerra se ha convertido en existencial para Estados Unidos. No más que Rusia, no pueden retirarse del conflicto, no pueden rendirse. Por eso estamos ahora dentro de una guerra sin fin, dentro de una confrontación cuyo resultado debe ser el colapso de uno u otro.

—¿Cuáles?

—Para el complemento: cuando se dice que Ucrania era de hecho miembro de la OTAN, no se va lo suficientemente lejos. Alemania y Francia, por su parte, se habían convertido en socios menores de la OTAN y desconocían lo que se tramaba militarmente en Ucrania. Criticamos la ingenuidad francesa y alemana porque nuestros gobiernos no creían en la posibilidad de una invasión rusa. Por supuesto, pero porque no sabían que los estadounidenses, británicos y polacos podían permitir que Ucrania llevara a cabo una guerra prolongada. El eje fundamental de la OTAN es ahora Washington-Londres-Varsovia-Kiev.

Ahora la crítica: Mearsheimer, como buen estadounidense, sobrevalora a su país. En su opinión, mientras que para los rusos la guerra de Ucrania es existencial, para los estadounidenses se trata básicamente de un «juego» de poder entre otros. Después de Vietnam, Irak y Afganistán, una derrota más o menos…. ¿Y eso qué importa? El axioma básico de la geopolítica estadounidense es: «Podemos hacer lo que queramos porque estamos a salvo, lejos, entre dos océanos, nunca nos pasará nada». Nada sería existencial para América. Un análisis insuficiente que ahora lleva a Biden a la ruptura. América es frágil. La resistencia de la economía rusa empuja al sistema imperial estadounidense hacia el precipicio. Nadie predijo que la economía rusa resistiría el «poder económico» de la OTAN. Creo que los propios rusos no previeron esto.

Si la economía rusa resistiera indefinidamente las sanciones y lograra agotar la economía europea, apoyada por China, el control monetario y financiero estadounidense del mundo se derrumbaría y con él la posibilidad de que Estados Unidos financiara su enorme déficit comercial de la nada. Por lo tanto, esta guerra se ha convertido en algo existencial para Estados Unidos. Al igual que Rusia, no pueden retirarse del conflicto, no pueden rendirse. Por eso estamos ahora en una guerra interminable, en una confrontación cuyo resultado debe ser el colapso de uno u otro. Los chinos, indios y saudíes, entre otros, se alegran.

—Pero el ejército ruso todavía parece estar en una mala posición. Algunos incluso llegan a predecir el colapso del régimen, ¿no se lo cree?

—No, al principio parece haber habido, en Rusia, una vacilación, una sensación de abuso, de no haber sido advertidos. Pero allí, los rusos están instalados en la guerra y Putin se beneficia de algo de lo que no tenemos ni idea, a saber, que los años 2000, los años de Putin, fueron para los rusos los años de la vuelta al equilibrio, de la vuelta a una vida normal. Por el contrario, creo que Macron representará a los ojos de los franceses el descubrimiento de un mundo imprevisible y peligroso, el reencuentro con el miedo. La década de 1990 fue un periodo de sufrimiento increíble para Rusia. La década de 2000 fue una vuelta a la normalidad, y no sólo en términos de nivel de vida: vimos caer en picado las tasas de suicidio y homicidio y, sobre todo, vimos caer en picado mi indicador favorito, la tasa de mortalidad infantil, que incluso se situó por debajo de la estadounidense.

En el espíritu de los rusos, Putin encarna (en el sentido fuerte, como Cristo), esta estabilidad. Y, fundamentalmente, los rusos de a pie creen, como su presidente, que están librando una guerra defensiva. Son conscientes de que cometieron errores al principio, pero su buena preparación económica ha aumentado su confianza, no en comparación con Ucrania (la resistencia de los ucranianos es interpretable para ellos, son tan valientes como los rusos, ¡nunca los occidentales lucharían tan bien!), sino en comparación con lo que ellos llaman «El Occidente Colectivo», o «Estados Unidos y sus vasallos». La verdadera prioridad del régimen ruso no es tanto la victoria militar sobre el terreno como no perder la estabilidad social que ha adquirido en los últimos 20 años.

Por lo tanto, libran esta guerra «en economía», concretamente una economía de hombres. Porque Rusia mantiene su problema demográfico, con una tasa de fecundidad de 1,5 hijos por mujer. En cinco años tendrán grupos de edad vacíos. En mi opinión, deben ganar la guerra en cinco años o perderla. Una duración normal para una guerra mundial. Por eso libran esta guerra en economía, reconstruyendo una economía de guerra parcial, pero queriendo preservar a los hombres. Este es el significado de la retirada de Jerson, después de las de las regiones de Jarkiv y Kiev. Contamos los kilómetros cuadrados recuperados por los ucranianos, pero los rusos, por su parte, esperan la caída de las economías europeas. Somos su frente principal. Por supuesto, puedo estar equivocado, pero vivo con la idea de que el comportamiento de los rusos es legible, porque es racional y duro. Las incógnitas están en otra parte.

Explica que los rusos perciben este conflicto como «una guerra defensiva», pero nadie ha intentado invadir Rusia y hoy, a causa de la guerra, la OTAN nunca ha tenido tanta influencia en el Este, con los países bálticos queriendo integrarse.

­Como respuesta, propongo un ejercicio psicogeográfico, que puede hacerse haciendo zoom hacia atrás. Si miramos el mapa de Ucrania, vemos la entrada de tropas rusas por el norte, este, sur… y ahí, efectivamente, tenemos la visión de una invasión rusa, no hay otra palabra. Pero si retrocedemos hasta una percepción del mundo, digamos hasta Washington, vemos que las armas y los misiles de la OTAN convergen hacia el campo de batalla, movimientos de armas que habían comenzado antes de la guerra. Bajmut está a 8.400 kilómetros de Washington, pero a 130 kilómetros de la frontera rusa. Una simple lectura del mapa del mundo permite pensar, considerar la hipótesis de que «sí, desde el punto de vista ruso, ésta debe ser una guerra defensiva».

Si nos fijamos en las votaciones de la ONU, vemos que el 75% del mundo no sigue a Occidente, que entonces parece muy pequeño. Así que vemos que este conflicto, descrito por nuestros medios de comunicación como un conflicto de valores políticos, es a un nivel más profundo un conflicto de valores antropológicos.

Según eso, la entrada de los rusos en la guerra se explica también por el declive relativo de Estados Unidos …

En «Después del Imperio», publicado en 2002, evocaba el declive a largo plazo de Estados Unidos y el retorno del poder ruso. Desde 2002, Estados Unidos ha sufrido una cadena de derrotas y retrocesos. Estados Unidos invadió Irak, pero dejó a Irán como actor principal en Oriente Próximo. Han huido de Afganistán. La satelización de Ucrania por parte de Europa y Estados Unidos no representó un mayor dinamismo occidental, sino el agotamiento de una ola lanzada hacia 1990, reavivada por el resentimiento antirruso de polacos y bálticos. Sin embargo, fue en este contexto de reflujo estadounidense en el que los rusos tomaron la decisión de meter en vereda a Ucrania, porque consideraron que por fin disponían de los medios técnicos para hacerlo.

Salgo de la lectura de una obra de S. Jaishankar, Ministro de Asuntos Exteriores de la India (The India Way), publicada poco antes de la guerra, que ve la debilidad estadounidense, que sabe que el enfrentamiento entre China y Estados Unidos no tendrá un vencedor, sino que dará cabida a un país como la India y a muchos otros. Yo añadiría: pero no a los europeos. En todas partes vemos el debilitamiento de EEUU, pero no en Europa y Japón porque uno de los efectos del retroceso del sistema imperial es que EEUU estrecha el cerco sobre sus protectorados iniciales.

Si leemos a Brzezinski (El Gran Tablero de Ajedrez), vemos que el Imperio Americano se formó al final de la Segunda Guerra Mundial por la conquista de Alemania y Japón, que aún hoy son protectorados. A medida que el sistema estadounidense se repliega, pesa cada vez más sobre las élites locales de los protectorados (e incluyo aquí a toda Europa). Los primeros en perder toda autonomía nacional serán (o ya son) los británicos y los australianos. Internet ha producido en la Anglosfera una interacción humana con Estados Unidos de tal intensidad que sus universidades, medios de comunicación y élites artísticas están, por así decirlo, anexionados. En el continente europeo estamos algo protegidos por nuestras lenguas nacionales, pero la caída de nuestra autonomía es considerable y rápida. Recordemos la guerra de Irak, cuando Chirac, Schröder y Putin celebraron ruedas de prensa conjuntas contra la guerra.

Muchos observadores señalan que Rusia tiene el PIB de España; ¿no sobrestima su poder económico y su capacidad de recuperación?

La guerra se convierte en una prueba de economía política, es el gran detector. El PIB de Rusia y Bielorrusia representa el 3,3% del PIB occidental (EEUU, Anglosfera, Europa, Japón, Corea del Sur), prácticamente nada. Uno se pregunta cómo este insignificante PIB puede hacer frente y seguir produciendo misiles. La razón es que el PIB es una medida ficticia de la producción. Si restamos del PIB estadounidense la mitad de sus gastos sanitarios sobrefacturados, luego la «riqueza producida» por las actividades de sus abogados, luego por las cárceles más abarrotadas del mundo, luego por toda una economía de servicios mal definidos que incluye la «producción» de sus 15-20.000 economistas con un salario medio anual de 120.000 dólares, nos damos cuenta de que una gran parte de este PIB no es más que vapor de agua. La guerra nos devuelve a la economía real, permite comprender cuál es la riqueza real de las naciones, la capacidad productiva y, por tanto, la capacidad bélica. Si volvemos a las variables materiales, vemos la economía rusa. En 2014 pusimos en marcha las primeras sanciones importantes contra Rusia, pero desde entonces ha aumentado su producción de grano de 40 a 90 millones de toneladas en 2020. Mientras que, gracias al neoliberalismo, la producción de trigo estadounidense, entre 1980 y 2020, pasó de 80 a 40 millones de toneladas. Rusia también se ha convertido en el principal exportador de centrales nucleares. En 2007, los estadounidenses explicaron que su adversario estratégico se encontraba en tal estado de descomposición nuclear que pronto dispondría de una capacidad de primer ataque atómico sobre una Rusia que no podría responder. Hoy, los rusos están en superioridad nuclear con sus misiles hipersónicos.

Por tanto, Rusia tiene una auténtica capacidad de adaptación. Cuando uno quiere burlarse de las economías centralizadas, subraya su rigidez, mientras que cuando hace apología del capitalismo, presume de su flexibilidad. Bien. Para que una economía sea flexible, se necesita evidentemente el mercado de los mecanismos financieros y monetarios. Pero primero se necesita una población activa que pueda hacer cosas. Estados Unidos tiene ahora más del doble de población que Rusia (2,2 veces en grupos de edad de estudiantes). El hecho es que con cohortes comparables de jóvenes que cursan estudios superiores, en Estados Unidos el 7% estudia ingeniería, mientras que en Rusia es el 25%. Esto significa que con 2,2 veces menos personas estudiando, los rusos forman un 30% más de ingenieros. Estados Unidos llena el hueco con estudiantes extranjeros, pero éstos proceden principalmente de la India y aún más de China. Este recurso de sustitución no es seguro y ya está disminuyendo. Este es el dilema fundamental de la economía estadounidense: sólo puede hacer frente a la competencia de China importando mano de obra china cualificada. Propongo aquí el concepto de equilibrio económico. La economía rusa, por su parte, ha aceptado las reglas de funcionamiento del mercado (incluso es una obsesión para Putin preservarlas), pero con un enorme papel del Estado. Y también conserva su flexibilidad en la formación de ingenieros para realizar ajustes, tanto industriales como militares.

Muchos observadores creen, por el contrario, que Vladimir Putin ha explotado la renta de los productos básicos sin haber podido desarrollar su economía …

Si así fuera, esta guerra no habría tenido lugar. Una de las cosas sorprendentes de este conflicto, y esto lo hace tan incierto, es que plantea (como cualquier guerra moderna) la cuestión del equilibrio entre la tecnología avanzada y la producción en masa. No cabe duda de que Estados Unidos dispone de algunas de las tecnologías militares más avanzadas, que en ocasiones han sido decisivas para los éxitos militares ucranianos. Pero cuando se entra en la duración, en una guerra de desgaste, no sólo por el lado de los recursos humanos, sino también por el de los recursos materiales, la capacidad de continuar depende del sector de producción de armas ligeras. Y nos encontramos, al verlo volver por la ventana, con la cuestión de la globalización y el problema fundamental de los occidentales: hemos transferido tal proporción de nuestras actividades industriales que no sabemos si nuestra producción bélica puede continuar. Se admite el problema. La CNN, el New York Times y el Pentágono se preguntan si Estados Unidos podrá reiniciar las cadenas de producción de tal o cual tipo de misil. Pero no sabemos si los rusos son capaces de mantener el ritmo de un conflicto de este tipo. El resultado y la solución de la guerra dependerán de la capacidad de los dos sistemas para producir armamento.

Según eso, esta guerra no es sólo militar y económica, sino también ideológica y cultural…

Hablo aquí principalmente como antropólogo. En Rusia ha habido estructuras familiares comunales más densas, de las que han sobrevivido algunos valores. Existe un sentimiento patriótico ruso del que aquí no tenemos ni idea, alimentado por el subconsciente de una nación familiar. Rusia tenía una organización familiar patrilineal, es decir, en la que los hombres son centrales, y no puede adherirse a todas las innovaciones occidentales neofeministas, LGBT, transgénero… Cuando vemos que la Duma rusa vota una legislación aún más represiva sobre la «propaganda LGBT», nos sentimos superiores. Puedo sentirlo como un occidental normal. Pero desde un punto de vista geopolítico, si pensamos en términos de poder blando, esto es un error. Para el 75% del planeta, la organización del parentesco era patrilineal y se percibe una fuerte comprensión de las actitudes rusas. Para el colectivo no occidental, Rusia afirma un conservadurismo moral tranquilizador. América Latina, sin embargo, se encuentra aquí en el lado occidental.

Al hacer geopolítica, uno se interesa por varios ámbitos: relaciones de poder energético, militar, producción de armas (que se refiere a las relaciones de poder industrial). Pero también existe el equilibrio de poder ideológico y cultural, que los estadounidenses denominan «poder blando». La URSS tenía una cierta forma de poder blando, el comunismo, que influyó en partes de Italia, los chinos, los vietnamitas, los serbios, los trabajadores franceses… pero el comunismo horrorizaba básicamente al mundo musulmán por su ateísmo y no fue especialmente inspirador en la India, salvo en Bengala Occidental y Kerala. Ahora, en la actualidad, como Rusia se ha reposicionado como la gran potencia arquetípica, no sólo anticolonial, sino también patrilineal y conservadora de las costumbres tradicionales, puede ir mucho más lejos con la seducción. Los estadounidenses se sienten hoy traicionados por Arabia Saudí, que se niega a aumentar su producción de petróleo, a pesar de la crisis energética provocada por la guerra, y de hecho se pone del lado de los rusos: en parte, claro está, por intereses petroleros. Pero está claro que la Rusia de Putin, que se ha vuelto moralmente conservadora, simpatiza con los saudíes, que seguro que tienen algún problema con los debates estadounidenses sobre el acceso de las mujeres transexuales (definidas como varones en el momento de la concepción) a los aseos femeninos.

Los periódicos occidentales tienen la trágica ocurrencia de repetir una y otra vez: «Rusia está aislada, Rusia está aislada». Pero cuando miramos las votaciones de la ONU, vemos que el 75% del mundo no sigue a Occidente, lo que en ese momento parece muy poco. Si somos antropólogos, podemos explicar el mapa: por un lado, los países clasificados como con un buen nivel de democracia en la clasificación de The Economist (es decir, la Anglosfera, Europa…); por otro, los países autoritarios, que se extienden desde África hasta China, pasando por el mundo árabe y Rusia. Para un antropólogo, se trata de un mapa trivial. En la periferia «occidental» encontramos países con una estructura familiar nuclear con sistemas de parentesco bilaterales, es decir, donde los parientes masculinos y femeninos son equivalentes a la hora de definir el estatus social del niño. Y en el centro, con la mayoría de las masas afroeuropeo-asiáticas, encontramos organizaciones familiares comunitarias y patrilineales. Por lo tanto, vemos que este conflicto, descrito por nuestros medios de comunicación como un conflicto de valores políticos, es en un nivel más profundo un conflicto de valores antropológicos. Es esta inconsciencia y profundidad lo que hace que el choque sea peligroso.

Fuente original: Le Figaro.

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