martes, 1 de noviembre de 2022

Crisis económica del 29, diez claves para entender la Gran Depresión

 

Crisis económica del 29, diez claves para entender la Gran Depresión

 

Por Mónica Arancibia 

Rebelion

| 01/11/2022 | 



Fuentes: La izquierda diario

El 24 de octubre de 1929 Estados Unidos amaneció estupefacto cuando la Bolsa de Nueva York, el mayor mercado de valores del mundo, se derrumbó y arrastró a miles de inversores. Se vendrían años de crisis con nefastas consecuencias para la clase trabajadora.

La crisis económica mundial, producto de la pandemia del coronavirus y la debilidad de la recuperación económica pos 2008 dejará cicatrices profundas, con consecuencias inmediatas: mayor desocupación y pobreza solo comparables con la Gran Depresión.

¿Cómo fue la crisis económica de 1929?

Un 24 de octubre de 1929, el “jueves negro” como se lo denominó, la Bolsa de Nueva York, el mayor mercado de valores del mundo, se hundió y se desató el pánico. El Dow Jones, un índice que evalúa a las principales empresas que cotizan en la Bolsa, cayó hasta uno de sus niveles más bajos alcanzados desde 1800, se dieron casi 14 millones de órdenes de venta en Wall Street. Los precios de las acciones se desplomaron y miles de inversores quedaron en la ruina. Ese jueves, una multitud se congregaba frente al monumento a Georges Washington, antesala de la sede de la Bolsa.

Foto: Cordon Press

A la semana siguiente, el lunes, la bolsa descendió un 12,8 %. El martes, llamado Black Tuesday (Martes Negro), registró una caída adicional del 12 %, se produjeron más de 16 millones de transacciones.

Se decía que los empresarios hacían cola para tirarse por la ventana de los edificios, hubo rumores sobre oleadas de suicidios. Lo comprobado fue que los presidentes de County Trust Co. y Rochester Gas and Electric se suicidaron. Muchos perdieron sus grandes fortunas y fue la ruina de millones de inversores. Los dólares que los capitalistas consideraban que tenían se evaporaron.

A continuación diez claves de la mayor crisis del capitalismo:

1- La recuperación económica de los años 20 en Estados Unidos se caracterizó por el desarrollo de la especulación financiera. Se podía acceder al crédito fácil y vender a plazos para que las mercancías producidas encontrasen compradores. Se compraban acciones a bajo precio, y se vendían cuando subía su cotización. Se alimentó una burbuja bursátil, los precios de las acciones no reflejaban el valor real de la economía. La burbuja se pinchó.

2- La crisis de 1929 fue una crisis del emerger nortemericano. “El actor central de la tragedia del inicio de los años treinta es norteamericano. Es el surgimiento brutal de una nueva potencia capitalista, Estados Unidos, lo que provocó la gran crisis”, señala el economista Isaac Johsua en el libro La crisis de 1929 y el emerger norteamericano

3- La crisis tuvo epicentro en Estados Unidos, pero se extendió rápidamente a nivel mundial. Johsua distingue tres fases: la primera que es propiamente norteamericana que va desde agosto de 1929 a enero de 1931, cuya característica fue el sobreendeudamiento de los hogares, la segunda que va desde mayo de 1931 a julio de 1932 y estuvo marcada por la crisis europea (como la crisis alemana); y la tercera que se extiende de noviembre de 1932 a marzo de 1933 y se relacionó con la inserción internacional de Estados Unidos y en particular a la relación entre el dólar y el oro.

4- La etapa de la Gran Depresión de los años 30 sacudirá al mundo. En Estados Unidos de 1929 a 1933, el Producto Bruto Interno cayó un 28,6 %, la tasa de desocupación que era de 3,2 % en 1929 subió a 24,9 % (aproximadamente 13 millones de personas) en 1933. El volumen del comercio mundial disminuyó un 14,5 % desde 1929 a 1931 y vuelve a descender un 12,2 % desde 1931 a 1933. A comienzos de 1933, cuando Roosevelt asumió, casi la mitad de los bancos había quebrado.

Comedores sociales. Foto: Cordon Press

5- Johsua plantea que lo particular de dicha crisis fue la transformación de EE.UU. en la confluencia de los siglos XIX y el Siglo XX, de una sociedad compuesta por productores agrarios con un proceso de expansión de frontera y con pequeños empresarios individuales a una sociedad de grandes empresas capitalistas y de trabajo fundamentalmente asalariado. El economista destaca el sobreendeudamiento de los hogares como una característica exclusiva de la crisis de 1929. El aumento de la desocupación en este contexto significó un derrumbe del consumo por el peso preponderante de los salarios en el ingreso nacional (en EE.UU. en 1929 representó el 60 %).

6- En el plano internacional el ascenso de Estados Unidos como potencia destruyó la hegemonía inglesa sin poder reemplazarla en lo inmediato. La Primera Guerra Mundial agudizó esta contradicción. Estados Unidos era ya desde los años ’20 una potencia económica (tenía casi la mitad de las reservas en oro del mundo, la productividad del trabajo era 1,5 veces mayor a la británica, y el valor de la libra esterlina se calculaba en dólares), y militar. Pero Estados Unidos intervino tarde en la Primera Guerra Mundial y no demostró aún en el período de entreguerras la voluntad política de transformarse en el nuevo imperialismo dominante. Esto fue cambiando desde la crisis del 30 y en particular durante la Segunda Guerra Mundial. El temor de los capitalistas a la revolución obrera internacional incidió en ese cambio.

La decadencia del imperio inglés y el inicio de la lucha internacional de las potencias imperialistas por la redistribución del mundo, abrieron la época más convulsiva del capitalismo internacional que incluyó el triunfo de la Revolución Rusa de Octubre de 1917, las dos grandes guerras mundiales, y la Gran Depresión de los años ‘30.

7- La combinación de las dos condiciones citadas, el emerger norteamericano como potencia sin lograr imponerse como país dominante y la transformación de dicho país en una sociedad de grandes empresas capitalistas y de trabajo fundamentalmente asalariado es lo que Johsua va a sintetizar como elemento excepcional de la crisis económica mundial.

8 -La crisis económica mundial de 1929 dejó en evidencia la quiebra del sistema de comercio internacional y de pagos y mostró la vulnerabilidad del esquema del libre comercio y del patrón oro (instaurado en 1813 en Inglaterra, establecía la convertibilidad de la libra en oro y hacia 1880 el patrón se generalizó al resto de los países) para controlar las finanzas internacionales. Fue el fin del liberalismo económico o “laissez faire”.

9- A partir de 1933 el presidente de Estados Unidos Franklin D. Roosevelt promovió el New Deal para sacar a la economía de la depresión económica, y buscó reducir el desempleo y atacar el hambre ante el pánico de la burguesía a las grandes tensiones que se venían acumulando en la clase obrera norteamericana y los millones de desocupados. Algunas de las medidas que implementó fueron: la creación de la Dirección para el Progreso y el Trabajo que tenía el objetivo de construir infraestructuras, carreteras; seguro de desempleo, pensiones y jubilaciones. Si bien bajó la desocupación, se mantuvo en niveles elevados (19 % en 1938). A pesar del despliegue del New Deal no fue este el que impulsó la salida de la depresión. Como señala la economista Paula Bach, “recién a partir del 39’ con los preparativos para la guerra, la economía entró en un sendero de verdadera recuperación”. Hubo una gran inversión pública y se desarrolló el aparato militar-industrial por una demanda garantizada por el Estado.

10- La crisis económica mundial profundizó las contradicciones en la estructura económica y política de los países imperialistas y su lugar en el tablero mundial. La decadencia capitalista se traduciría en conflictos de clases como en Francia y España. La crisis del 29 aceleró las tendencias a resolver dichas contradicciones a través de un nuevo reparto de las colonias, de las esferas de influencia y de los mercados mundiales en una nueva guerra imperialista.

Mónica Arancibia. Nacida en Buenos Aires en 1984. Es economista. Miembro del Partido de los Trabajadores Socialistas desde 2008. Coedita la sección de Economía de La Izquierda Diario. Seguir en Twitter

Fuente: https://www.izquierdadiario.es/Crisis-economica-del-29-diez-claves-para-entender-la-Gran-Depresion

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Transhumanismo en la práctica deportiva

 

El desarrollo científico-tecnológico permite una forma más sofisticada de dopaje: el dopaje genético. Hay quienes están a favor de superar los límites naturales en la competitividad deportiva, y ofrecen sus argumentos. ¿Son lo suficientemente convincentes?


Transhumanismo en la práctica deportiva

 

 

El Viejo Topo

1 noviembre, 2022


Raúl Francisco Sebastián Solanes

El desarrollo científico-tecnológico permite una forma más sofisticada de dopaje: el dopaje genético. Hay quienes están a favor de superar los límites naturales en la competitividad deportiva, y ofrecen sus argumentos. ¿Son lo suficientemente convincentes?

El sistema deportivo es uno de los principales escenarios de nuestras sociedades, y ha acabado convirtiéndose en el hábitat paradigmático del hombre performance. El cuerpo humano pasa a convertirse en la representación de un “hecho social total”, ligado esencialmente a una cultura del consumo cuyo eje central es la experiencia de vivir y sentir sensaciones físico-emotivas. De modo que el imperativo del fitness (bienestar físico) resulta superado por el wellness (bienestar, además de físico, mental y emocional)[i].

La influencia del transhumanismo, que ha irrumpido con fuerza como una de las corrientes de pensamiento emergentes, llega al mismo ámbito deportivo gracias a sus propuestas sobre el gene dopping enhacement, es decir, del dopaje genético y del mejoramiento genético del rendimiento de los deportistas en el terreno deportivo. Para abordar esta cuestión tendremos que aproximarnos a lo que es el dopaje, su historia y sus nuevas manifestaciones como el dopaje genético.

El origen de la palabra dopaje estaría en el término “dop”, utilizado en Sudáfrica durante el siglo XVIII para referirse a una bebida alcohólica que tenía efectos estimulantes. Otros, en cambio, señalan que podría provenir de la palabra holandesa “doop”, que después asumiría el inglés para referirse a una sustancia con efectos sedantes y alucinógenos. Será a finales del siglo XIX cuando el término se utilice para referirse a una bebida con efectos narcóticos, y es a principios del siglo XX cuando se defina la conexión con los efectos mejoradores del rendimiento físico. Las autoridades deportivas fueron las primeras que tomaron una serie de iniciativas en contra de todo tipo de mejoramiento proveniente de sustancias químicas. En 1928 la Federación Internacional Atlética Amateur prohibió el dopaje, y en 1968 el Comité Olímpico Internacional (COI) empezó a llevar a cabo controles de dopaje obligatorio. Como resultado se funda en 1999 el World Anti-Doping Association (WADA). Será en los Juegos Olímpicos de Atenas de 2004 cuando se establezca por primera vez un control antidopaje sistemático.

Son muchos los argumentos que se dan a favor y en contra del uso del dopaje desde la ética del deporte, pues se entiende que el dopaje es también un problema jurídico, legal, cultural y, sobre todo, ético. Pérez Triviño recopila varios argumentos en relación con la prohibición del dopaje. Son los siguientes:

El problema del engaño y la afectación a la igualdad. Desde este argumento se intenta señalar que el dopaje sería una infracción a las reglas del deporte, de lo que se sigue que todo aquel que recurra a este tipo de sustancias dopantes estaría violando las reglas del deporte. Los partidarios de este argumento defienden que el dopaje debe ser prohibido, pues contradice a las reglas del deporte y supone una forma de engaño.

Otro argumento corresponde a la “lotería genética”. Aunque el deporte moderno se caracteriza por la igualdad, lo cierto es que en numerosas ocasiones los deportistas no salen al terreno deportivo en pura igualdad de condiciones, pues algunos han sido dotados de una serie de disposiciones naturales que les hacen destacar en el deporte más que sus compañeros. De hecho, los autores que apelan a este argumento entienden que la desigualdad per se no es inaceptable o injusta en el deporte; incluso afirman que forma parte del deporte, ya que un deporte donde todos tuvieran las mismas habilidades o disposiciones físicas resultaría aburrido y carente de atractivo. Por lo que se rechaza el uso del dopaje, especialmente en los casos en que su uso se justifica para superar las desigualdades físicas con las que nos ha dotado la naturaleza.

Otro argumento: la irrelevancia relativa del dopaje, que entiende que en la actualidad el dopaje no ofrece soluciones milagrosas que aumenten el rendimiento de los deportistas. Cada participante en el deporte deberá seguir entrenándose con dedicación y sacrificio si quiere obtener la ansiada meta. El dopaje le ofrece una hipotética ventaja y muchos riesgos que ponen en peligro su salud.

Por último, el argumento del daño y del paternalismo injustificado. La premisa mayor de esta argumentación reside en que, en la mayoría de los casos, las sustancias dopantes que los deportistas toman para aumentar su rendimiento es incontrolado, por lo que existe un riesgo elevado de que puedan dañar seriamente a su salud.

El uso de tecnologías genéticas en el deporte puede surgir atendiendo a diversas finalidades, bien sean terapéuticas o mejoradoras del rendimiento. Lo cierto es que serán tres los tipos de modificación mejoradoras que pueden experimentar los deportistas en un futuro próximo: el dopaje genético, los implantes en el cuerpo que convertirán a los deportistas en cyborgs y la creación de seres transgénicos, es decir, híbridos y quimeras. La Word Anti-Doping Agency (WADA) define el dopaje genético como la introducción y consiguiente expresión de un transgen (un gen modificado genéticamente) o la modulación de la actividad de un gen existente para lograr una ventaja fisiológica adicional.

El primer problema con que se enfrenta el nuevo proyecto de mejora es el de determinar qué se entiende por “mejora”. Según Allen Buchanan: “una mejora biomédica es una intervención deliberada, aplicando la ciencia biomédica, que pretende mejorar (to improve) una capacidad existente, que tienen de forma típica la mayor parte de los seres humanos normales, o todos ellos, o crear una capacidad nueva, actuando directamente en el cuerpo o en el cerebro”[ii]. Un segundo problema consiste en decidir qué posición ética adoptar al respecto, si estamos dispuestos o no a aceptar las mejoras con medios biomédicos, o únicamente son admisibles las intervenciones terapéuticas, es decir, los tratamientos.

El debate en torno a la aceptación o no del dopaje y de la aplicación de las nuevas tecnologías genéticas de mejoramiento de las capacidades humanas se ha dividido al menos en dos frentes: por un lado, los transhumanistas, que defienden que la gran variedad de mejoras técnicas y genéticas deberían desarrollarse y aplicarse a la práctica deportiva, y, por otro lado, los bioconsevadores, que sostienen que no deberíamos modificar sustancialmente la biología y las condiciones inherentemente humanas.

Como señala Thomas Douglas, la tesis principal de los bioconservadores sostiene que, “aun cuando fuera técnicamente posible y legalmente permisible comprometerse en la mejora biomédica, no sería moralmente permisible hacerlo”[iii]. Dentro de los bioconservadores encontramos a Francis Fukuyama, quién formó parte del Consejo de Bioética del expresidente estadounidense George W. Bush. En su artículo Transhumanism, Fukuyama afirmó que el transhumanismo es “la idea más peligrosa del mundo”[iv]. El filósofo Michael Sandel es otro de los clásicos de esta posición, expresada, principalmente, en su libro Contra la perfección. Por su parte, bioeticistas como George Annas, Lori Andrews y Rosario Isasi han propuesto una legislación para que sea un “crimen contra la humanidad” la modificación genética heredable en seres humanos.

Centrándonos en el ámbito de la ética del deporte podemos citar algunos nombres importantes de ambos grupos. Dentro del primer grupo, los transhumanistas, debemos situar las propuestas de Claudio M. Tamburrini o de Julian Savulescu, quien afirma que determinadas técnicas de mejoramiento harían del deporte una práctica más segura y estable. Por otro lado, en el grupo de los bioconservadores, debemos incorporar las propuestas del ya citado Michael Sandel o, siempre en relación con el deporte, de Robert Louis Simon.

Julian Savulescu, profesor y director del Uehiro Centre for Practical Ethics en la Universidad de Oxford, ha defendido abiertamente las ventajas que conllevan las técnicas de mejoramiento humano en el deporte profesional. En primer lugar, entiende que la decisión de ingerir sustancias dopantes por parte de los competidores es una decisión libre: el deportista la ha sumido y en nada se distingue de cualquier otra decisión que pueda haber tomado para mejorar su rendimiento. En segundo lugar, señala que la aparición y utilización de muchos avances tecnológicos en el equipamiento deportivo comportan, a su vez, que ya haya sido mejorado el rendimiento de los deportistas: un caso sencillo es el relativo a las innovaciones producidas en el calzado que usan los velocistas.

Asimismo, Savulescu considera que la eliminación de las prohibiciones del dopaje en deportes como el ciclismo profesional, traerá la igualdad y justicia entre los ciclistas y sus equipos. El motivo reside en que la evaluación de sustancias prohibidas no se hace de forma global, sino más bien parcial, aplicándose a un pequeño porcentaje de la comunidad de deportistas. Éste es el motivo de que, pese a lo prescrito por las reglas que prohíben el uso del dopaje, esta práctica sigue estando muy consolidada entre los deportistas. Por lo que el establecimiento de una legislación que legalice y regule el uso de técnicas dopantes contribuiría a hacer que el deporte de élite fuera más justo.

La solución, a criterio de Savulescu, sería eliminar el tabú existente en relación con el dopaje y aceptar su lado positivo (por ejemplo, los esteroides anabolizantes capacitan a los deportistas para aumentar su rendimiento hasta cotas jamás alcanzadas por el entrenamiento llevado a cabo sin recursos artificiales). Aunque a ello se le podrían presentar muchas objeciones, partiendo de que pone en entredicho la equidad en el deporte. Como bien señala Sandel, este meliorismo que lo apuesta todo al desarrollo, al progreso y al perfeccionamiento llevaría a una sociedad estratificada e insolidaria, una sociedad que despreciaría a quienes padecen discapacidades y que, por ello, socavaría el compromiso con la justicia distributiva[v].

Podemos concluir que los deportistas son personas con igual dignidad, lo que implica que son fines en sí y que no pueden mediatizarse para cualquier otro fin. En lugar de asumir riesgos para la salud en aras de la máxima competitividad, el deporte debe fomentar valores que impacten positivamente en la sociedad a partir de sus repercusiones socioculturales.

En oposición a la postura transhumanista, el dopaje contribuiría a aniquilar por completo el vestigio moral que permanece en el deporte profesional. La aceptación del dopaje, y en particular del dopaje genético, contribuiría a que la práctica deportiva fuese completamente entregada al mercantilismo y, por consiguiente, aumentarían las diferencias económicas que explican la brecha entre el éxito y el fracaso deportivo: solo podrían acceder a este tipo de sustancias o tecnologías genéticas dopantes los clubes deportivos con mayor poder adquisitivo para costearlo.

Cabe pensar que detrás de argumentos como los que ofrece Savulescu se ocultan los intereses de las empresas farmacéuticas, que serían las principales beneficiarias de la legalización, y por tanto la difusión, del dopaje. Como el propio Suvalescu declara: “el dinero compra el éxito”[vi]. Pero como nos enseñó Gadamer en sus últimos escritos, cuando ya contaba con una avanzada edad, es que si lo que uno quiere es educarse y formarse –o, en el caso del deporte, aspirar al lema de Coubertin donde lo importante es competir bien– entonces debemos recurrir a fuerzas humanas para sobrevivir indemnes a la tecnología y al ser de la máquina[vii].

Notas

[i] Russo, G. (2011). La società della welness: Corpi sportivi al traguardo della salute. Ed. Franco Angeli, p. 16.

[ii] Buchanan, A. (2011). Beyond Humanity? Ed. Oxford University Press, p. 23.

[iii] Douglas, T. “Moral Enhancement”, Journal of Applied Philosophy, vol. 25, n. 3, 2008, p. 228.

[iv] Fukuyama, F. Foreign Policy, 2004 September/October.

[v] Sandel, M. (2007). Contra la perfección. Ed. Marbot, pp. 89-92.

[vi] Savulescu, J. (2012). ¿Decisiones peligrosas? Una bioética desafiante. Ed. Tecnos, p. 118.

[vii] Gadamer, H. G. (2000). La educación es educarse. Ed. Paidós, p. 48.

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Brasil. La victoria de Lula y el golpe de Estado continuado

 



Brasil. La victoria de Lula y el golpe de Estado continuado

 

Por Boaventura de Sousa Santos

KAOSENLARED

31 de octubre de 2022 / Por Otros medios

El domingo pasado quedó claro que en Brasil se está produciendo un Golpe de Estado. Se trata de un nuevo tipo de golpe cuyo curso talvez no sea afectado sustancialmente por el resultado de las elecciones. Por cierto, con la difícil victoria de Lula da Silva su ritmo será ciertamente afectado. Se trata de un golpe que comenzó a ponerse en marcha en 2014 con la impugnación de los resultados de las elecciones presidenciales ganadas por la presidenta Dilma Rousseff; continuó con el impeachment de la presidenta Rousseff en 2016; y con el encarcelamiento ilegal del ex presidente Lula da Silva en 2018 para impedirle presentarse a las elecciones que ganó el presidente Bolsonaro, principal beneficiario del golpe en su fase actual. Con la elección de Bolsonaro terminó la primera fase del golpe y comenzó una segunda. Al igual que Adolf Hitler en 1932, Bolsonaro dejó claro desde el primer momento que había utilizado la democracia exclusivamente para llegar al poder y que, una vez conseguido este objetivo, ejercería el poder con el objetivo exclusivo de destruirla. En esta segunda fase, el golpe tomó la forma de un lento vaciamiento de la institucionalidad democrática y de la cultura política, cuyos principales componentes fueron los siguientes.

En el ámbito de la institucionalidad: la explotación de todas las debilidades del sistema político brasileño, en particular del poder legislativo, profundizando la mercantilización de la política, la compra y venta de votos de los representantes del pueblo en el período entre elecciones y la compra y venta de votos de los electores durante los períodos electorales; la complicidad del poder judicial conservador, incapaz de imaginar la igualdad de los ciudadanos ante la ley y acostumbrado a convivir tanto con el imperio de la ley como con el imperio de la ilegalidad, según los intereses en juego; la captura de las fuerzas armadas a través de la distribución masiva de cargos ministeriales y administrativos.

En el ámbito de la cultura política democrática: la apología de la dictadura y sus métodos represivos, incluida la tortura; el uso masivo de las redes sociales para difundir fake news y promover la cultura del odio y una ideología del bienestar vaciada de cualquier contenido que no sea el del malestar o el sufrimiento infligido al «otro» construido como enemigo; la capilarización en el seno del tejido social del imperialismo religioso conservador estadounidense (evangelismo neopentecostal) vigente desde 1969 como política contrainsurgente preferente.

Esta fase concluyó al final de la primera vuelta de las elecciones presidenciales el pasado 2 de octubre. A partir de entonces, entró en una nueva fase basada en un ataque frontal al núcleo duro de la democracia liberal, al proceso electoral y a las instituciones encargadas de garantizar su normal desarrollo. Esta fase es cualitativamente nueva debido a dos factores.

En primer lugar, se ha puesto de manifiesto la internacionalización del ataque a la democracia brasileña a través de organizaciones globales de extrema derecha originadas y financiadas por la plutocracia estadounidense. Brasil se ha convertido en el laboratorio de la extrema derecha mundial donde se pone a prueba la vitalidad del proyecto fascista global en el que el neoliberalismo se juega un nuevo (¿último?) aliento. El objetivo principal es la elección de Donald Trump en 2024. Informaciones fiables nos dicen que las empresas de desinformación y manipulación electoral vinculadas al notorio fascista Steve Bannon se instalaron en dos pisos de una de las principales calles de Sao Paulo desde donde dirigían las operaciones.

En esta fase electoral, las dos estrategias principales fueron las siguientes. La primera fue la intimidación para evitar el «voto equivocado» y los beneficios a cambio del «voto correcto» ofrecidos por la clase empresarial baja y los políticos locales. La segunda, utilizada durante mucho tiempo por las fuerzas conservadoras de EE.UU. bajo el nombre de vote supression. La supresión del voto consiste en un conjunto de medidas excepcionales, siempre bajo el barniz de la normalidad legal, destinadas a impedir que los grupos sociales más proclives a votar al candidato opuesto a los golpistas ejercieran su derecho al voto: bloqueos de carreteras, exceso de celo en el control de los vehículos que transportaban a los potenciales votantes, intimidación para provocar el abandono, suspensión del transporte gratuito decretado por la ley electoral para promover el ejercicio del derecho al voto de los más pobres.

¿Y ahora qué, Brasil? La democracia brasileña ha sobrevivido a esta nueva fase del golpe de Estado en curso. A ello contribuyó la notable e intrépida implicación de los demócratas brasileños, que vieron en su voto la prueba de una vida mínimamente digna, la afirmación de su autoestima en términos de civilización y el principio activo de la energía democrática para los difíciles tiempos que se avecinan. También contribuyó la firmeza de las instituciones de justicia electoral, en medio de presiones, desautorizaciones e intimidaciones de todo tipo. Pero sería una locura irresponsable pensar que el proceso golpista ha terminado. No ha terminado y entrará en una nueva fase porque las condiciones y las fuerzas nacionales e internacionales que lo reclaman desde 2014 siguen vigentes y no han hecho más que reforzarse en estos últimos años.

El golpe de Estado continuado entrará en una nueva fase. En lo inmediato, será probablemente la impugnación de los resultados electorales para compensar el fracaso de los golpistas en conseguir los resultados que querían con sus múltiples fraudes. Después, el golpe adoptará otras formas, a veces más subterráneas, con la utilización del crimen organizado para intimidar a las fuerzas democráticas, y a veces más institucionales, con la movilización artera del poder legislativo para crear una situación de ingobernabilidad permanente, es decir, con la amenaza de destitución del gobierno elegido y de las altas esferas del sistema judicial.

Aunque el objetivo de los golpistas a medio plazo es impedir que el presidente Lula da Silva complete su mandato, el proceso golpista continuará y sólo será verdaderamente neutralizado cuando los demócratas brasileños se den cuenta de que la vulnerabilidad de la democracia es en gran medida autoinfligida, por la arrogancia en pretender ser la única condición para la legitimidad del poder en lugar de asumir que su legitimidad estará siempre al borde del colapso en una sociedad socioeconómica, histórica, racial y sexualmente muy injusta.

Traducción de Bryan Vargas Reyes

Fuente: https://m.publico.es/columnas/110720522784/espejos-extranos-brasil-la-victoria-de-lula-y-el-golpe-de-estado-continuado/amp

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Fonsi Loaiza en Insurgente: «Si Florentino no ha denunciado el libro es porque todo lo que cuento es verdad»

 

Fonsi Loaiza en Insurgente: «Si Florentino no ha denunciado el libro es porque todo lo que cuento es verdad»

 

INSURGENTE.ORG / 31 octubre 2022

 

 



Fonsi Loaiza es un periodista imprescindible. Su libro sobre un personaje siniestro como es Florentino Pérez, se ha hecho un hueco en ventas, esto es, entre miles de personas pese al bloqueo editorial, y el silencio mediático. 

 

INSURGENTE: Tras leer FLORENTINO PÉREZ, EL PODER DEL PALCO surgen mil preguntas, pero la primera es cÓmo ha conseguido Loaiza tanta información sobre este siniestro personaje, y cómo pudiste publicarlo.

 

Fonsi Loaiza: Desde que entré en el mundo del periodismo deportivo me di cuenta de que la mayoría de profesionales no hacían su trabajo, que es el de hacer más cultos a los aficionados y el de fiscalizar a los poderosos. En la prensa pasa lo contrario. Se trata de una trama mediática para defender los intereses de los que están en los palcos y de aborregar a las masas a través del negocio del fútbol. Sentí la necesidad de salir del rebaño. Preferí hacer otros oficios precarios y formarme también con más estudios en la universidad pública.  Llevo muchos años estudiando al personaje. El poder de Florentino Pérez en los medios de comunicación lo incluí en mi tesis doctoral en la Autónoma de Barcelona y en mis investigaciones académicas gracias a la ayuda del profesor Cortiñas. En España lamentablemente a los periodistas parece que solo nos van a quedar los medios alternativos o los libros si queremos contar cosas que de verdad merezcan la pena. La editorial AKAL ha sido muy valiente al publicar esta biografía no autorizada. Otras editoriales me dijeron por mi número de seguidores, que podía escribir de lo que quisiera menos de Florentino Pérez. El editor Pascual Serrano en todo momento ha apoyado que saliera a la luz esta obra para esclarecer cómo se controla el poder desde la sombra, bueno, más bien desde el palco del estadio Santiago Bernabéu con alevosía y premeditación, al más puro estilo Vito Corleone, por que como decía el corrupto de Jesús Gil en el palco del Bernabéu hay que estar ya que en democracia cumple las funciones de las cacerías de Franco y es donde se hacen los negocios en España.

 

Y, sobre todo, cuántas querellas, amenazas, boicots han sufrido el autor y el propio libro. ¿Cuál ha sido vuestro recorrido hasta ahora?

 

Diariamente recibo amenazas de muerte e insultos. Era algo con lo que contábamos. También con todo ese ejército de trolls que controla Florentino con cuentas falsas y que intentan desacreditarme a mí y al libro. Hay cuentas creadas en plataformas como Amazon para ponerme a caldo. Pero si Florentino no ha denunciado el libro es porque todo lo que cuento es verdad y en cierto modo debe estar contento porque me he quedado corto para lo mafioso que es. Florentino llegó a crear un medio de comunicación falso con la Trama Púnica del PP para contrarrestar información negativa, extorsionar a árbitros y empleados. Es de la peor calaña.

 

Tras su lectura se trasluce que el Real Madrid para él es una mera excusa, algo para completar fama, reconocimiento y tapadera…

 

3- Florentino y todos los que entran en el fútbol saben que es un deporte de masas con el que siempre ganan dinero. Entran los jeques árabes, los oligarcas rusos. Sin embargo, en España parece que no hay oligarcas y esa palabra no se dice en el caso de Florentino al que los medios rinden pleitesía y le han creado la imagen de un Ser Superior, un tipo que llama a los medios hasta por pies de foto que no le gustan. Parece que en el Estado español no existen oligarcas que basan su fortuna en el latrocinio, el capitalismo de amiguetes, el saqueo de lo público y la estafa de socializar pérdidas y privatizar beneficios. Ni clubes-Estado como si el Real Madrid de Florentino no lo fuera con todo el tema de la recalificaciones del estadio con Aznar, que hizo caer a José María García por denunciarlo, o hasta la propia Manuela Carmena que vino prometiendo que no pisaría el palco y acabó apoyando la operación urbanística y del pelotazo de Chamartín. Cómo han acabado colocadas hasta políticas de nuevos partidos como Ciudadanos o de sindicatos de CCOO.

 

Haznos un balance de cómo han reaccionado los medios de comunicación y sus empleados ante el libro

 

Algo insólito que no se vivía desde tiempos del franquismo en el que había que informarse en medios internacionales. Silencio mediático absoluto. Ningún medio de prensa escrita ha sacado ni una reseña del libro y sin embargo ha aparecido en Francia en el Journal du Dimanche en portada y en Le Monde Diplomatique y he intervenido en entrevistas en más de 10 países.

 

Háblanos de cómo está siendo la difusión, qué papel juegan en ello las RR.SS

 

El boca a boca y la difusión en las nuevas redes sociales han dado un impulso inesperado a la obra. A pesar de la censura, la ley mordaza, vivimos un momento en el que es imposible ocultar ciertos libros como ocurrió con el que se publicó de Escudier sobre la figura de Florentino a principios de los 2000. Y a pesar de que mi libro es mucho más crítico con el personaje y de que Florentino es mucho más poderoso está teniendo un gran éxito de ventas.

 

Y tras Florentino, Qatar… otro tema para seguir haciendo amigos.

 

Es la mafia del fútbol y el blanqueamiento de un régimen tirano con el que por cierto han hecho grandes negocios los Juan Carlos I, Villar Mir o Florentino. Este Mundial no se habría disputado sin el apoyo de Francia y España que entraron en el juego de la corrupción para que ganara la candidatura de los jeques a cambio de millonadas. Es el Mundial de la vergüenza con miles de obreros muertos. No hay nada igual salvo los Juegos Olímpicos de Hitler.

Descríbenos el panorama mediático-periodístico de este país

 

El panorama de la prensa en España es desolador. Estoy ya cansado de describirlo. Nos toca cambiarlo.

…. y el panorama político (nacional e internacional) ¿Y a la izquierda?

 

No quiero ser pesimista, pero el panorama político para los que somos de izquierdas es pésimo.

 

Un periodista de investigación como Loaiza qué medios informativos consulta

 

Creo que es importante tener algunas referencias según temática y confiar en medios colectivos como Insurgente u otros alternativos como Infolibre o La Marea. Es un mundo muy complicado. Por ejemplo, Florentino Pérez no solo financia los medios de derechas como OkDiario de Inda o El Español de Pedro J., también financia El Plural o Eldiario.es con publirreportajes de sus residencias privatizas donde han muerto miles de ancianos.

 

Te damos una idea con título para un libro: EL TIMO DE LA TRANSICIÓN (risas) o en qué temas te atraen tras Qatar

 

Hay un libro muy bueno al respecto de la restauración borbónica que escribió Gregorio Morán. Es uno de mis referentes. Estoy pensando sobre el poder de algunas empresas en España como Mercadona o Inditex.

 

El avance de la extrema derecha va más allá de los resultados en las urnas, es también, lamentablemente, una victoria en otros terrenos…

 

La extrema derecha ha venido a aplicar las políticas al dictado del capital. La primera medida de la ultraderechista Meloni en Italia ha sido el rescate bancario a Monte dei Paschi di Siena con la ayuda de fondos buitres de Citigroup, Bank of America,  Mediobanca y Credit Suisse. La alianza entre banqueros y neofascistas será cada vez más fuerte.

 

Tres Publicaciones (web o papel): Insurgente, La Marea e Infolibre.

 

Tres Películas: La lengua de las mariposas, Trumbo, cualquiera de Ken Loach

 

Tres Personajes históricos: Marx, Rosa Luxemburgo, Lorca

 

Tres Políticos; Fermín Salvochea, Labordeta, Julio Anguita

 

Tres Puertos para el descanso de un guerrero: Cádiz, Barcelona y Lanzarote.

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lunes, 31 de octubre de 2022

Lula da Silva derrota a Bolsonaro y es el nuevo presidente de Brasil con el 50,90% de los votos

 


Lula da Silva derrota a Bolsonaro y es el nuevo presidente de Brasil con el 50,90% de los votos


Publicado el 31 de octubre de 2022 / Por Redacción Kaosenlared

 

Lula da Silva vuelve a la presidencia tras el el histórico balotaje de Brasil 2022 que presentó dos modelos de país antagónicos. El líder del Partido de los Trabajadores sacó una ventaja irremontable con casi todas las mesas escrutadas. La incógnita gira en torno a si Jair aceptará los resultados y asumirá su derrota.


Lula da Silva vuelve a la presidencia tras el el histórico balotaje de Brasil 2022 que presentó dos modelos de país antagónicos. El líder del Partido de los Trabajadores sacó una ventaja irremontable con casi todas las mesas escrutadas. La incógnita gira en torno a si Jair aceptará los resultados y asumirá su derrota.

Lula habló ante la multitud que lo esperaba en la avenida Paulista,  São Paulo: “Brasil derrotó al fascismo”

El presidente electo de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, se dirigió este domingo a una multitud que se congregó en Sao Paulo y aseguró que su victoria es “de todas las mujeres y los hombres que aman la democracia y quieren libertad”.

Llegamos al final de una de las mas importantes elecciones de nuestra historia. Una elección que colocó frente a frente dos proyectos opuestos de país, y que hoy tiene un único y gran vencedor: el pueblo brasilero.

Esta no es una victoria mia, ni del PT, ni de los partidos que me apoyaron en esta campaña. Es la victoria de un inmenso movimiento democrático que se formó, por encima de los partidos políticos, de los intereses personales y de las ideologías, para que la democracia saliese vencedora.

En este 30 de octubre histórico, la mayoria del pueblo brasilero dejó bien claro que desea mas –y no menos democracia.

Tras ser proclamado presidente electo por el Tribunal Superior Electoral, con menos de dos puntos porcentuales sobre el presidente Jair Bolsonaro, Lula se dio un baño de masas en la avenida Paulista, la principal vía de Sao Paulo, donde le esperaban miles de personas.

“No es una victoria mía o del PT (Partido de los Trabajadores). Es una victoria de todas las mujeres y los hombres que aman la democracia, que quieren libertad, que quieren cultura, educación, fraternidad e igualdad”, declaró Lula, quien subrayó que Brasil ha derrotado en las urnas “al fascismo y al autoritarismo”.

También dijo que está “preocupado”, porque “a partir de mañana” deberá comenzar a definir “cómo será arreglado este país”, después de cuatro años de Gobierno de la ultraderecha que encabeza Jair Bolsonaro.

“Todavía no sabemos si el actual presidente va a facilitar la transición”, declaró en alusión al silencio de Bolsonaro, que casi cuatro horas después de la proclamación del resultado aún no había reconocido su derrota ni hecho declaración alguna.

El presidente electo, de 77 años, reconoció que “esta fue una campaña muy difícil”, porque enfrentó a “la democracia contra la barbarie” y, ya casi sin voz, insistió en que quienes le apoyaron le “ayudaron a derrotar a la fábrica de mentiras” de Bolsonaro.

Recordó que esta ha sido su sexta candidatura presidencial, pero señaló que “jamás” enfrentó “una batalla tan difícil” contra lo que definió como “fascismo” e “industria de mentiras”, en clara alusión al líder de la ultraderecha.

“Fui elegido para gobernar para 215 millones de brasileños y voy a gobernar para todos”, pero “serán los más necesitados los que van a estar en el centro de las políticas del Gobierno”, declaró Lula, quien asumirá el poder el próximo 1 de enero.

También recordó las acusaciones de corrupción que le llevaron a pasar 580 días en la cárcel, tras unos juicios luego anulados por la Corte Suprema.

“Casi fui enterrado vivo en este país” y por eso ahora “considero este momento casi como una resurrección”, concluyó Lula.

https://twitter.com/raffaele71/status/1586953116200488960

Fuentes: Corresponsal em Sao Paulo, Partido dos Trabalhadores, web 247, Página 12, Twitter

Imagen de portada: Captura de pantalla de vídeo TV Pública Argentina

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La democracia, nombre de un movimiento

 

Libertad y felicidad no dependen de cada individuo sino del orden civil establecido. Son asunto político, que debe ser atendido por la república tanto en lo que hace a sus necesidades, como a posibilitar el desarrollo de todas sus capacidades.


La democracia, nombre de un movimiento


Joaquín Miras Albarrán

El Voejo Topo

31 octubre, 2022 

 

La libertad y la felicidad no dependen de la actividad privada de cada individuo, sino del orden civil establecido. Son, por tanto, asunto político. En la tradición republicana es libre el individuo que no está sometido a la voluntad de otro. No es libre quien depende de la voluntad ajena para sustentarse. Y la república debe establecer las condiciones que permiten a cada ciudadano no sólo la satisfacción de las necesidades elementales, sino alcanzar la vida buena mediante el desarrollo de todas sus capacidades.

El republicanismo es una tradición praxeológica del pensamiento político. Surge históricamente de las luchas por someter a la deliberación y al poder públicos los asuntos –las cosas, las rei– de interés común para la sociedad.

Los textos de los clásicos muestran que la primera idea orientadora de la tradición republicana es el reconocimiento de la prioridad ontológica de la sociedad sobre el individuo.

Según frase célebre de Aristóteles, el ser humano es animal cívico, político social (1). El individuo humano es un ser de naturaleza plástica o indeterminada, cuyo proyecto biológico requiere ser asistido permanentemente en su desarrollo por la comunidad y ser completado mediante la interiorización de saberes y pautas culturales –hábitos, costumbres desarrollo de habilidades, técnicas, etc. elaborados por las generaciones anteriores–, para que a su vez el individuo pueda habérselas con la vida y manejarse útilmente para sí y para la comunidad.


Libertad y felicidad del ciudadano

Ni el orden social es resultado de una ley natural prescrita por la naturaleza para el ser humano, ni el individuo humano posee una naturaleza previa a su construcción como individuo por la sociedad. En consecuencia la libertad y la felicidad no dependen de la actividad privada de cada individuo, sino del orden civil establecido. Son asunto político: son el asunto político primordial. La existencia de un orden político tiene como fin garantizar la libertad y la felicidad, esto es, el fin del estado –de la política– es instaurar la eticidad, y por ello resulta imprescindible.

Libertad: en la tradición republicana es libre el individuo que no está sometido a la voluntad de otro. No es libre quien depende de la voluntad ajena para sustentarse, pues deberá someterse a sus decisiones, tiene amo. Por ello la república debe garantizar en primer lugar que cada individuo sea dueño de los medios que le permitan subsistir sin enajenarse –asalariarse o venderse–, sin someterse a dominación.

Felicidad: la república debe establecer las condiciones que permiten a cada ciudadano no sólo la satisfacción de las necesidades elementales, sino alcanzar la vida buena mediante el desarrollo de todas sus capacidades.

Libertad y felicidad exigen la participación cotidiana del ciudadano en la política, como soberano real, de forma que se evite el despotismo o dominación desde la política y se asegure su posición de libre en la sociedad civil. Ciudadanía implica a la vez capacidad de determinarse y no estar enajenado en el mundo civil y en la actividad política.

Pero la actividad política directa del ciudadano no es, en esta tradición, sólo un medio para garantizarse la libertad y la felicidad. Es, además, una actividad imprescindible para el desarrollo de la plenitud personal, para el crecimiento de todas las capacidades y facultades potenciales del individuo en el grado en que las posea: para el logro de su felicidad. Su praxis política, como el resto de su actividad, si es libremente dirigida, es, en sí misma, ya libertad y felicidad.

El ser humano republicano alcanza su plenitud interviniendo en la política. El ser humano de la antropología liberal disfruta privadamente consumiendo; es más, sus expectativas de prestigio social consisten en eso. Son dos propuestas alternativas para llenar la vida cotidiana del ser humano con un sentido. La búsqueda del sentido de la vida es imprescindible para todo ser humano: el deseo abierto, la capacidad de volición indefinida, del ser humano ha de ser rellenado con un proyecto vital.

En nuestro presente, se pone de manifiesto la inviabilidad de la civilización que ha desarrollado el capitalismo. Además de destruir las economías de amplias zonas del planeta, y requerir una cantidad de recursos naturales no renovables que no existen, colapsa los equilibrios naturales que posibilitan la perpetuación de la especie en el planeta; las evidencias de esto son ya, por desgracia, perceptibles desde la experiencia cotidiana. Se hace imprescindible, en consecuencia, impulsar una reforma moral y de civilización, organizar un orden nuevo.

Delegar esta tarea política en una selecta minoría, aun en el supuesto –irreal– de que estuviese compuesta por seres justos y benéficos incapaces de aprovecharse privadamente de la situación, ni de ejercer el poder político de forma despótica, resulta imposible. Sería imposible generar un orden nuevo, una nueva cultura, en una sociedad compleja y articulada como ésta, sin que la inmensa mayoría se concerniera voluntariamente y aplicara capilarmente sus energías y saberes en este sentido. Pero la adhesión voluntaria de los individuos a la creación de un proyecto civilizatorio requiere que el individuo encuentre una nueva satisfacción que sustituya a las anteriores que debe abandonar, sentido a las nuevas acciones que ha de emprender. La tradición republicana propone como modelo de vida buena a cada ciudadano la participación en el protagonismo político de la sociedad.


La democracia, nombre de un movimiento.

Hasta el momento he tratado de la relación entre la república y la ciudadanía en la tradición republicana. Pero en la tradición republicana clásica, la ciudadanía no tenía que abarcar, por fuerza, a la mayoría de la sociedad. Hubo regímenes republicanos en los que sólo una minoría poseía los derechos de ciudadanía.

Uno de los clásicos escribe: “Nace, pues, la democracia, creo yo, cuando habiendo vencido los pobres, matan a algunos de sus contrarios, a otros los destierran, y a los demás los hacen igualmente partícipes del gobierno y de los cargos, que, por lo regular, suelen cubrirse en este sistema mediante sorteo” (2).

La democracia es un régimen en que la soberanía real la ejercen las clases subalternas –la inmensa mayoría de la sociedad–, que mediante la lucha política aciertan a ponerse en condiciones de hacerse con el poder.

Para que los individuos atomizados y explotados que constituyen la mayoría subalterna de la sociedad estén en condiciones de constituirse en poder, o al menos influyan decididamente en la sociedad, han de haber logrado independizar y homogeneizar sus opiniones, han de haber elaborado su propio proyecto de felicidad pública que les permita coordinar y dirigir la acción política y las luchas: han de haberse constituido en sujeto colectivo organizado. La clave está en ese trabajo previo de autoconstitución en sujeto social que Gramsci denominó hegemonía.

Sin embargo, en la vida cotidiana habitual podemos registrar la desconfianza, los enfrentamientos y luchas entre los individuos de las clases subalternas, y además, su sensación de impotencia, de incapacidad política, de falta de saber y poder ¿Cómo consiguen los pobres alcanzar ese estado previo de capacidad de poder?

Clara Campoamor

La instancia colectiva que materializa eso, como lo ha registrado siempre la tradición, es el movimiento político: “La democracia como cosa en sí, como abstracción formal, no existe en la vida histórica: la democracia es siempre un movimiento político determinado, apoyado por determinadas fuerzas políticas y clases que luchan por determinados fines. Un estado democrático es, por tanto, un estado en el que el movimiento democrático detenta el poder” (3).

Allí donde ha habido democracia, en la medida en que la ha habido, siempre ha sido resultado de las luchas de masas de las clases subalternas, organizadas establemente y con un determinado proyecto social generado como consecuencia de la experiencia de lucha desarrollada, mediante la deliberación colectiva en su propio espacio público articulado.

¿Qué es un movimiento democrático? “Movimiento” es una palabra que define, no número de individuos, sino la participación política directa de los individuos de las clases subalternas, desde su vida cotidiana, lo que implica la existencia de instancias colectivas de organización capilares, que posibiliten la deliberación y la acción de los individuos participantes. El movimiento puede originarse a partir de objetivos organizadores y movilizadores muy elementales y, por tanto, la organización, o movimiento puede parecer de corto vuelo. Pero quien se incorpora al movimiento, en principio para conseguir un objetivo común, pasa de un estado de pasividad, conformidad o cinismo a otro en que se rechaza el estado de cosas dado y se confía en otros individuos semejantes con quienes se une. El movimiento pasa a ser un fin en sí mismo para los participantes y se convierte, incoativamente, en creador de nueva cultura, de una nueva sociedad.

El movimiento es en sí mismo un nuevo espacio público en construcción, donde deliberan los miembros participantes en el mismo. Forma así un embrión de opinión pública democrática popular, en cuyos debates todos pueden participar a condición de aplicar los acuerdos posteriormente. Se debate no sólo el qué hacer, sino cómo hacer, qué experiencias previas hay, etc de forma que se ayuda a incorporarse a la acción política a nuevas personas. La actividad asumida responsablemente por cada individuo, previa deliberación democrática, genera en él el desarrollo de nuevas capacidades reales de hacer. El movimiento desarrolla una fundamental tarea de autoilustración, pues sólo desde la participación se puede comprender su proceso y problemas.

Federica Montseny

El movimiento democrático se convierte en la instancia soberana, libremente aceptada, de control colectivo de las acciones de unas personas –decenas, o millones– y, en consecuencia, genera poder, es decir capacidad de control de la actividad. Esto disminuye y desmonta el poder del rival, en la medida en que éste no puede ejercer ya su dominio sobre esa actividad, y los individuos activos son personas que se detraen a su influencia y dominio.

Entre los imperativos que se plantean a un hipotético movimiento democrático de nuestros días enfrentado con la dominación capitalista está el combate contra la cultura de masas que ha desarrollado el capitalismo y que ha penetrado la vida cotidiana. Esto implica empeñarse en la tarea novedosa de extraer de nuestras vidas los hábitos y costumbres que el capitalismo para el consumo ha desarrollado. Para que el movimiento asuma un nuevo carácter de movimiento antimanipulatorio de la vida cotidiana frente al capitalismo actual se necesita reforzar la tarea de construcción de alteridad cultural desde los microfundamentos organizativos del movimiento democrático, favoreciendo y auspiciando la creación de éstos. Esta praxis cultural para la vida cotidiana resulta primordial para conseguir elaborar democráticamente un nuevo proyecto de vida buena, de felicidad pública.

Desde el punto de vista individual, se desarrolla, junto a las nuevas capacidades, una nueva experiencia. Esto implica para el individuo un cambio en la forma de vivir la vida cotidiana protagonizado por él mismo: una conversión de vida. Desarrolla una nueva forma de interpretar la propia existencia y el mundo en general, una nueva afectividad. Genera nuevas expectativas, nuevas relaciones, una nueva imaginación. Las nuevas experiencias se abren a la reflexión crítica consciente sobre ellas y a compartir la reflexión públicamente: nace el filosofar praxeológico, la filosofía de la praxis.

Todo esto exige, no solo abandonar el apoliticismo, sino también no delegar la política, no dejarla pasivamente en manos de profesionales: no aceptar ser “ciudadanos pasivos”.

Julia Álvarez Resano

El filosofar del movimiento democrático

¿Cuál es el mejor programa, el proyecto que debe inspirar al movimiento para que alcance a desarrollarse? ¿Cómo elucidarlo y desde qué instancias? Las respuestas convencionales a estas preguntas son, en mi opinión, erradas. Porque parten del prejuicio de que se necesita que un grupo de sabios científicos elabore previamente un proyecto de programa político, “correcto”, “científico”, dado que hay que educar a la gente sobre lo que ella desconoce. Y, sin embargo, la experiencia nos dice que se confunden medios y fines y que el fundamento intelectual del proyecto ético no está en la ciencia. El fin es el desarrollo del movimiento, esto es, de la democracia, y de su eventual capacidad para hacerse con el poder e instaurar su régimen: su poder soberano sobre la sociedad civil y sobre el ámbito político, no el desarrollo de éste o aquél programa respecto del cual el movimiento democrático es un instrumento o medio.

¿Entonces, cuál es el programa mejor?: “los puntos que hacen posible un acuerdo inmediato para la acción conjunta de los obreros y que pueden satisfacer directamente las necesidades de la lucha de clases y fomentar la organización de los obreros como clase”, todo lo que impulsa la “formación del proletariado como clase” era el discurso de quienes pertenecieron a la tradición (4).

Los diversos movimientos democráticos históricos, que se inspiraron conscientemente en una misma tradición y generaron praxis históricas originales, nuevas experiencias, nuevas culturas, siempre poseyeron un filosofar orgánico, “expresión del movimiento” (5), entregado luego a la posterioridad como legado de pensamiento y experiencia. Pero ese discurso intelectual no fue nunca una serie de medidas técnicas elaboradas por científicos sociales que deben ser aplicadas utilizando el Estado y sobre cuya bondad –“cientificidad”– se debe convencer a las masas para que luchen por imponerlas, y tampoco un sistema filosófico académico que trata de explicar el mundo. Este pensamiento, reflexión crítica sobre la praxis de vida, es, al igual que la filosofía clásica, de la que es consciente continuación, interno a la acción y a la vida de las personas: “la filosofía como norma de conducta” de cada individuo (6).

Este filosofar integra dos componentes sólo analíticamente discernibles. El primero es más declaradamente protréptico, esto es exhortativo y argumentativo –la antigua retórica clásica–, e interpela al individuo a que salga del marasmo de su inactividad y de su ignorancia culpable, y se incorpore a la praxis política organizadamente. Los textos a los que nos referimos compelen al cambio de vida, proponen al individuo la máxima clásica: “un “conócete a ti mismo” como producto [que tú eres] del proceso histórico desarrollado hasta hoy, que ha dejado en ti infinidad de huellas (…) De entrada conviene hacer ese inventario” (7). Incluyen en consecuencia, la crítica de lo existente: crítica de las ideologías que tratan de paralizar la acción política y de legitimar lo existente –en el siglo XlX, por ejemplo, crítica a la escuela escocesa llamada “economía política”–, denuncia de la explotación existente, crítica del sentido común popular. Para cumplir esta tarea de filosofar, el filósofo, en su argüir, debe partir en concreto de los problemas reales percibidos por el sentido común de la persona a la que interpela y debe iluminarlos a la luz del conocimiento científico y del saber de la tradición. Tras ello, en virtud de los principios filosóficos morales de libertad y felicidad, clásicos, propios de la tradición, viene la apelación argumentada a la praxis política: “Y puesto que el actuar es siempre un actuar político, ¿no se puede decir que la filosofía real está contenida toda ella en su política?” (8).

Este sentido práxico, de orientación de vida, poseen los textos de toda la tradición republicana: los ético políticos de Aristóteles, cuyo fin declarado no es conocer el bien sino ser buenos, los discursos de Platón, o los textos de Rousseau, por ejemplo. Y toda “proclama” o ”Manifiesto”, a comenzar por el Manifiesto por antonomasia, de evidente carácter retórico parenético, que invita a la unión para la acción (9). Son textos de gran vigor y verdad que apelan a los sentimientos, a la imaginación, que elaboran una nueva forma de ver las cosas. Que interpelan al individuo a “en función de ese esfuerzo del propio cerebro, escoger la propia esfera de actividad, participar activamente en la producción de la historia del mundo, ser guía de uno mismo y no aceptar ya pasiva e inadvertidamente el moldeamiento externo de la propia personalidad” (10). Son textos que debemos restituir a la tradición filosófica y retórica clásicas de las que proceden para poder recobrarlos en toda la plenitud de su sentido.

El segundo aspecto surge del propio desarrollo de la praxis del movimiento concreto histórico, es la frónesis. Como resultado de la experiencia desarrollada por los individuos en su praxis política organizada, de las nuevas capacidades inherentemente surgidas de la misma y del enriquecimiento intelectual que produce la deliberación política en un verdadero espacio público, surge en ellos un nuevo sentido común creativo, sustitutivo del sentido común conformista acomodaticio, especialmente dotado para la reflexión concreta sobre el movimiento democrático: los problemas que se perciben y las posibilidades que se abren a la lucha política. Es éste un saber que no se puede aprender a través de estudios reglados, sino que tan sólo se obtiene como experiencia de vida, si bien todas las personas activas no lo poseen en el mismo grado. Desde luego es indispensable para el desarrollo del mismo tener buena formación intelectual, pero es un saber de lo singular –el proceso del movimiento– y de las expectativas que se abren por delante: no hay ciencia de los particulares, ni del futuro. Su tarea es haber “elaborado y hecho coherentes los principios y los problemas que aquellas masas planteaban con su actividad práctica” (11). Las personas particularmente preparadas por sus capacidades intelectuales y sus saberes experienciales para esta tarea son los filósofos o intelectuales orgánicos del movimiento: “un nuevo tipo de filósofo que se puede llamar “filósofo democrático”, es decir, el filósofo convencido de que su personalidad no se limita al propio individuo físico sino que es una relación social activa de modificación del ambiente cultural” (12).

Este saber conoce que el objetivo de lucha más adecuado no es el más radical, el elaborado más more geométrico, conforme a los cánones de las ciencias, o desde el órdago a priori más gordo, sino el que en la deliberación pública del movimiento concita más voluntades y genera más decisión de aplicarlo, porque es el que fortalece y extiende el poder del movimiento. Es un saber participante, que, con el paso del tiempo, pierde a menudo su capacidad de interpelar o de hacerse comprensible una vez han desaparecido sus condiciones de posibilidad históricas –el movimiento democrático–, por su carácter deíctico, que da por de contados los muchos conocimientos implícitos compartidos por las personas que intervienen, y la experiencia de las mismas, difícil de aferrar para el lenguaje. En la medida en que están imbuidos de esta segunda característica, los textos que lo recogen pueden perder sentido fuera de contexto. En consecuencia, pueden parecer más interesantes saberes genéricos, esto es poco aptos para orientar un movimiento.

De la síntesis explícita de ambos aspectos surge la elaboración del proyecto de Felicidad Pública con arreglo al cual instaurar un Orden Nuevo. Su elaboración, al igual que la de los otros aspectos, compete a los intelectuales orgánicos del movimiento, que son los que, verdaderamente actúan como “expresión del movimiento” –no son títulos que uno pueda auto otorgarse– y que en función de las expectativas de la gente, de sus nuevas capacidades, de sus anhelos y proyectos, surgidas en la lucha, elaboran en deliberación constante un programa que orienta y exhorta al movimiento a convertirse en régimen político, en Orden Nuevo, una vez haya logrado unir a la mayoría.

Estos son los saberes que caracterizan al intelectual colectivo del movimiento y que determinan las características del filosofar praxeológico, o filosofía de la praxis, que orienta al movimiento.

Notas

1. “Fysei politikon zoon”, traducido a menudo como animal social. Aristóteles, Política, 1253ª

2. Platón, República. De 557a, hasta 558c. Y también: “Hay oligarquía cuando los que tienen riqueza son dueños y soberanos del régimen; y por el contrario, hay democracia cuando son soberanos los que no poseen gran cantidad de bienes, sino que son pobres”. Aristóteles, Política, 1279b

3. Arthur Rosenberg, Democracia y socialismo, Ed. Pasado y presente, México, 1981, pp. 335, 336. Ésta ha sido siempre la concepción republicana de lo que es la democracia. Tanto la de los demo republicanos radicales como la de los moderados pero honrados: “…la política hay que hacerla con las muchedumbres para darles una organización interna, que no consiste, ni muchísimo menos, en encuadrarlas en unas formaciones, ni en ponerlas bajo la disciplina de los comités, sino, además, en suscitar, o descubrir entre todos el pensamiento común, en saber qué es lo que queremos hacer todos juntos y en poner en común los medios de lograr lo que queremos. Nosotros fundamos la política sobre la roca viva de la voluntad popular (…) la presencia directa, física, clamorosa, de las muchedumbres es más útil, más necesaria y más urgente. (…) la República no es un aparato legal para crear un sistema de tutelar al pueblo español a través de una red de intereses, o de partido, o caciquiles, o de oligarquías, sino la emancipación definitiva de la democracia española (…) de suerte, que si fuese menester, en la estructura de la república y en virtud de las experiencias adquiridas (…) hacer una rectificación en las líneas fundamentales del régimen, no sería, ciertamente, para apartar más de los Poderes Públicos el poder de la Democracia, sino para hacer que la presencia directa, inmediata y potente de la democracia misma fuese más real y efectiva en los Poderes públicos.(…) si la República quiere justificarse históricamente (…) no puede renegar de satisfacer ninguno de los anhelos de renovación de libertad y de emancipación de la democracia española…”. Manuel Azaña, “Discurso en el campo de Lasesarre (Baracaldo) 14 de julio de 1935, en Discursos en campo abierto, Ed. Espasa Calpe, Madrid, 1936, pp. 148, 153, 155.

4. Carlos Marx, respectivamente, de: “Carta a Ludwig Kugelmann” 9 octubre de 1866, en Marx y Engels, Obras Escogidas, en tres tomos, Vol. 2, Ed Progreso, Moscú 1974, p.441 y en Manifiesto del partido comunista, Ed. Crítica, B. 1998, bilingüe, p. 57

5. “Expresiones generales de los hechos reales de una lucha de clases existente, de un movimiento histórico que transcurre ante nuestra vista”. Manifiesto, Op. Cit., p. 57.

6. Antonio Gramsci, Introducción al estudio de la filosofía –undécimo cuaderno, Ed Crítica, B. 1985, trad. de Miguel Candel, p.58.

7. Antonio Gramsci, Op. Cit, p. 41

8. Antonio Gramsci, Op. Cit, p. 43

9. “¡Proletarios de todos los países, uníos!” Frase final del texto, escrita en bastardilla y entre admiraciones, Manifiesto, Op. Cit. p. 119. Reparemos también en la vívida descripción del mundo en que desenvuelven las personas a las que se interpela, otro rasgo psicagógico, que educa en valores, propio del filosofar clásico.

10. Antonio Gramsci, Op. Cit., p. 40.

11. Antonio Gramsci, Op. Cit., p. 47.

12. Antonio Gramsci,Quaderni del carcere, Ed Einaudi , 2001, cuaderno 10, p. 1332.

Artículo publicado en el dossier sobre republicanismo del nº 231 de El Viejo Topo, abril 2007; y en Topo Express el día 14 de abril de 2017.

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