domingo, 7 de marzo de 2021

8-M: Conmemoración de una caso específico de las luchas de clases del trabajo contra el capital: lo que representa ser mujer trabajadora en una sociedad dividida en clases sociales. La mujer trabajadora tiene todos los problemas que pueda tener un trabajador más un plus de problemas por el solo hecho de ser mujer. El machismo, la explotación mercantil sexual por parte de las empresas que tienen ese objeto social, el patriarcado, la discriminación laboral, la violencia material y psicológica especificas que sobre la mujer, en general, se realiza, no son inventos específicos del hombre para someter y explotar a la mujer, sino que se originan, desarrollan, fomentan y se mantienen en una sociedad que está basada en relaciones de violencia, en relaciones de explotación, en las que el individuo como especie explota a otras individuos de la misma especie. No explota, pues el hombre a la mujer, sino que, el que puede explotar a quien puede ser explotado, y el ser que más condiciones ofrece en este tipo de sociedad para poder ser explotado es la mujer, TRABAJADORA. Veinte países de los que forman la ONU tienen como máximos representantes de la política a mujeres. ¿Alguien podría decir que la suerte de las mujeres trabajadoras en estos países no sigue siendo peor que la de los hombres trabajadores? Christine Lagarde, no es hombre, es mujer, actualmente presidenta del Banco Central Europeo, y anteriormente directora-gerente del F.M.I. (Fondo Monetario Internacional), el principal baluarte de la explotación de los trabajadores de todo el mundo y principal responsable del sufrimiento y de la miseria de millones y de personas. El actual gobierno de España tiene 23 miembros, la mayoría de ellos son mujeres, ¿alguien podría argüir alguna chirigotada que no mueva al llanto y que pudiera justificar razonada y lógicamente el hecho de que todavía las mujeres trabajadoras en España sigan cobrando menos haciendo el mismo trabajo que un trabajador hombre? Esto depende de un simple y heroico escuadrón aéreo-andante trasportado (de estos que raudos como el viento van andando a detener y meter en la cárcel al empresario que pague menos a una trabajadora mujer que a un trabajador hombre por hacer el mismo trabajo) de policía nacionales y locales y de la Guardia Civil, y de los más torpes, que tampoco hay que ser unos lumbreras super héroes para cumplir esta misión. Es decir, que el enemigo de las mujeres trabajadoras al igual que el de los hombres trabajadores es el modo de producción capitalista que es al que hay que cambiar y contra el que hay que luchar (ya saben: que quieres peces: mójate el culo, que como tenga que ir yo a pescarlos por ti me los quedaré yo, majo, ¿o qué te habías pensado que soy tonto y me voy a poner a trabajar por ti? No me hagas reír, por favor, que ya somos mayorcitos) por tanto, no se trata de una boquillera tamborilera más ni de un discurso requete guay chupi en el Congreso de los Diputados, y ni siquiera de luchar a palo seco y porque sí, porque alguien toque el pito de a las barricadas “moradas”, sino de saber por qué y para qué se lucha, y a partir de aquí, a mi juicio, es cuando estaremos empezando a hablar de feminismo (hombres trabajadores con mujeres trabajadoras o al revés) sin ningún tuli, tuli, que lo aderece o enmascare.

 

8M & Feminismo de clase

8M: Por un feminismo revolucionario, que no es foto de portada sino lucha contra toda explotación

Por Cecilia Zamudio

Rebelión

https://cecilia-zamudio.blogspot.com

06/03/2021

8 Marzo el día de la Mujer trabajadora y revolucionaria

El 8 de marzo se conmemora a la mujer trabajadora, revolucionaria. La comunista Clara Zetkin propuso la conmemoración en la conferencia de mujeres socialistas de 1910, para homenajear la lucha de las mujeres contra la explotación capitalista. Se recuerda el asesinato, a manos del Gran Capital, de 129 obreras en huelga quemadas vivas en una fábrica textil en EEUU: los dueños de la fábrica cerraron las puertas con ellas dentro y le prendieron fuego para hacerlas arder (como medida de «disuasión» para evitar que otras obreras siguieran su ejemplo de lucha). Se conmemora la lucha por la justicia social, por los derechos de la clase trabajadora, la lucha contra el patriarcado y el capitalismo, cuyos mecanismos se articulan el uno al otro a la perfección. 

El 8 de marzo también quedó apuntalado como fecha eminentemente revolucionaria por los sucesos del 8 de marzo de 1917 en la Rusia tzarista: miles de mujeres salieron a las calles clamando por sus derechos, contra la explotación y las guerras que la burguesía imponía al pueblo: ellas detonaron la Revolución de Octubre. Tras la revolución de Octubre las mujeres conquistaron sus derechos económicos, sociales, sexuales y reproductivos: derecho al voto para todas las mujeres (no solo para las propietarias como en Gran Bretaña), derecho al divorcio, derecho al aborto, derechos plenos al estudio y trabajo, vivienda, sanidad y educación garantizadas, etc. Todos estos derechos todavía se siguen luchando en la inmensa mayoría de países capitalistas.

Las mujeres somos la parte más golpeada de la clase explotada. Somos víctimas de las guerras imperialistas, del saqueo capitalista que empobrece regiones y países enteros, de las privatizaciones y la precariedad, y además somos víctimas del machismo incesantemente promovido por los medios y toda la industria cultural del capitalismo. Porque el capitalismo se sustenta fragmentando y dividiendo a la clase explotada: por ello la industria cultural del capitalismo difunde incesantemente paradigmas de discriminación como el machismo y el racismo.

Somos las trabajadoras explotadas, estudiantes, artistas, paradas y jubiladas a quienes se nos está privando de una vida digna, en ocasiones hasta de la alimentación, la vivienda, el acceso a la salud, el acceso a la educación, etc. Somos privadas de condiciones de trabajo y de remuneración dignas por los capitalistas que sacan la plusvalía de nuestro trabajo. Somos las madres cuyo trabajo en el hogar no es reconocido, las que se quedan en absoluta precariedad sin pensión. Somos las mujeres migrantes empujadas a padecer las peores explotaciones: en maquilas de espanto, rociadas de veneno en el agro-industrial, abocadas a la explotación de la prostitución o a ser cosificadas y saqueadas como «vientres de alquiler». Somos las niñas violadas y forzadas a parir. Somos designadas por este sistema como la diana de las frustraciones aberrantes que este sistema causa, de la misoginia que fomenta.

Por ello el feminicidio galopa: porque los medios banalizan la tortura y toda discriminación alienante funcional al capitalismo, porque la violencia ejercida de manera estructural arrastra su odio contra nosotras. Somos vícimas del capitalismo y su barbarie, víctimas del  machismo que el mismo Capital promueve; pero también somos mujeres luchadoras y revolucionarias. El 8 de marzo no es el día de las princesas, ni de las empresarias explotadoras. Las mujeres opresoras, las Cristine Lagarde, las Thatcher, las Hillary Clinton y demás… las que se lucran de devastar selvas, de oprimir poblaciones, de esclavizar en fábricas de espanto a miles de trabajadoras, las que se lucran, también, de fomentar el machismo a través de sus medios de alienación masiva, son clase explotadora, al igual que los hombres de la clase explotadora.

Al Capital le interesa mantenernos atadas a la división sexual del trabajo, a labores de cuidado no remuneradas, a la discriminación salarial por ser mujeres. Al Capital le interesa una clase explotada pulverizada y golpeada, impedida de unidad por el machismo, el racismo, la xenofobia, el individualismo y demás alienaciones que la clase explotadora se encarga de cultivar. Frente a una realidad tan brutal, el reformismo, siempre sirviendo a impedir cuestionamientos profundos, pretende encapsular nuestra lucha y superficializarla, ocultando su carácter de clase, obviando la funcionalidad que para el capitalismo tiene el machismo.  Los reformistas, que pretenden seguir engañándonos con la cínica fábula de un supuesto e imposible “capitalismo con rostro humano”, buscan ocultar que no lograremos cambiar la cultura profundamente machista que impera en el mundo entero, a menos que nos tomemos los medios de producción y por lo tanto los de difusión y educación. En este sistema toda una artillería de sometimiento ideológico es implementada por la clase burguesa; los paradigmas de opresión son activamente martilleados desde múltiples flancos: desde las instituciones religiosas históricamente funcionales a las clases dominantes, pasando por la gran industria audiovisual, hasta los nada ‘inocuos’ videojuegos. Para contrarrestar esa alienación a gran escala, que tanto sufrimiento causa, se necesitan obviamente medidas que subviertan el actual orden social; abolir el patriarcado no será posible sin abolir el capitalismo.

Los caballos de Troya de la burguesía intentan hacer creer que las mujeres explotadoras son nuestras hermanas, cuando ellas también participan de perpetuar este sistema que devora a la naturaleza, explota a los seres humanos (a la clase trabajadora), y perpetúa al machismo, al racismo, al individualismo, comportamientos y discriminaciones fundamentales para el mantenimiento de este sistema putrefacto.

Las mujeres revolucionarias sabemos que la sociedad de clases se perpetúa sobre la violencia: esa violencia ejercida por la clase explotadora (la que posee los medios de producción) contra las mayorías explotadas y precarizadas, y sabemos también el lastre que significa el machismo para la unidad de la clase explotada. Luchamos también por un feminismo revolucionario, para poder oponerlo a la infame recuperación que el sistema está intentando hacer de la lucha feminista, con sus aberrantes Caballos de Troya y su discurso de “sororidad interclasista» (¡cómo si tuviéramos que tener «sororidad» con una capitalista explotadora, una proxeneta o una ficha del complejo militar-industrial por el mero hecho de ser mujer!).

Luchamos contra toda explotación, y nuestra lucha contra la opresión de la mujer trabajadora, la adelantamos luchando día a día contra el machismo, contra la clase burguesa, contra un orden social de explotaciones concatenadas; luchando contra la raíz que sostiene las desigualdades sociales: luchando contra un sistema que fomenta la opresión de la mujer porque necesita esta opresión como mecanismo de dominación y división de la clase explotada; luchando contra un sistema que fomenta la violencia machista a modo de control social (como pérfida válvula de escape de las frustraciones que tal sistema crea); luchando contra un sistema en el que un puñado de multimillonarios capitaliza moliendo humanidades y rebanando el planeta.

El Feminicidio galopante es parte de la barbarie de un sistema económico, político, social y cultural, el capitalista, violento en esencia y perverso en su lógica. Un sistema basado en la explotación de las y los trabajadores y en el saqueo de la naturaleza, es un sistema que necesita banalizar la explotación, la injusticia social y la tortura. 

La lucha por la emancipación de la mujer y la lucha contra el capitalismo son inseparables. Por un feminismo revolucionario, que no es foto de portada sino lucha cotidiana, que lucha contra toda explotación.


Fuente: https://cecilia-zamudio.blogspot.com/2021/03/8-marzo-mujer-clase-trabajadora-feminismo-revolucionario-lucha-contra-toda-explotacion.html?m=1

 *++

sábado, 6 de marzo de 2021

Rosa Luxemburgo: el voto femenino y la lucha de clases (que está muy OLVIDADITA y es fundamental, pero no porque me lo parezca a mi, sino porque es fundamental en la existencia del trabajador, sea hombre o mujer)

 

Rosa Luxemburg nació tal día como hoy hace (5 de marzo) 150 años. Marxista y revolucionaria, fundadora del Partido Comunista Alemán. Su humanismo comunista atraviesa como un hilo rojo el conjunto de sus escritos políticos y el de su emotiva correspondencia.

El voto femenino y la lucha de clases


Rosa Luxemburg

El Viejo Topo

05.03.2021


«¿Por qué no hay organizaciones de mujeres trabajadoras en Alemania? ¿Por qué se sabe tan poco del movimiento de mujeres obreras?». Con estas palabras Emma Ihrer, una de las fundadoras del movimiento de mujeres proletarias en Alemania, introducía en 1898 su obra Mujeres obreras en la lucha de clases. Apenas han transcurrido catorce años desde entonces, y el movimiento de mujeres proletarias ha conocido una gran expansión. Más de ciento cincuenta mil trabajadoras sindicadas constituyen el núcleo más activo en la lucha económica del proletariado. Muchos miles de mujeres políticamente organizadas se han alineado tras la bandera de la socialdemocracia: el órgano de las mujeres socialdemócratas [Die Gleichheit, editado por Clara Zetkin] tiene más de cien mil suscriptoras; el voto femenino es uno de los puntos vitales del programa de la social democracia.

Pero es posible que precisamente estos datos lleven a algunos a subestimar la importancia de la lucha por el sufragio femenino. Pueden pensar: aun sin la igualdad de derechos políticos del sexo débil hemos hecho enormes progresos tanto en la educación como en la organización de las mujeres. Por lo tanto, el voto femenino no es ninguna necesidad urgente. Quien piense así, se equivoca. El extraordinario despertar político y sindical de las masas proletarias femeninas en los últimos quince años ha sido posible sólo gracias a que las mujeres trabajadoras, a pesar de estar privadas de sus derechos, se interesaron vivamente por las luchas políticas y parlamentarias de su clase. Hasta este momento, las mujeres proletarias viven del voto masculino, en el que indudablemente toman parte, aunque de forma indirecta. Las campañas electorales son una causa común de los hombres y de las mujeres de la clase obrera. En todos los mítines electorales de la social-democracia las mujeres constituyen ya una gran parte, a veces incluso la mayoría. Siempre están interesadas y se sienten apasionadamente implicadas. En todos aquellos distritos en que existe una fuerte organización socialdemócrata, las mujeres ayudan en la campaña. Y son las mujeres las que llevan a cabo el inestimable trabajo de distribuir panfletos y recoger suscripciones para la prensa socialdemócrata, esa arma tan importante en las campañas.

El estado capitalista no ha podido evitar que las mujeres del pueblo asuman todas estas obligaciones y esfuerzos en la vida política. Faso a paso, el Estado se ha visto obligado a garantizarles los derechos de asociación y de reunión. Sólo les niega el último derecho político: el derecho al voto, que les permita elegir directamente a los representantes populares en el parlamento y en la administración, y que les permita ser, asimismo, un miembro electo de estos cuerpos. Pero aquí, como en todos los ámbitos de la sociedad, el lema es: «¡Ojo con empezar cosas nuevas!» Pero las cosas ya han empezado. El actual Estado claudicó ante las mujeres proletarias al admitirlas en las asambleas públicas y en las asociaciones políticas. Pero el Estado no cedió aquí por voluntad propia, sino por necesidad, bajo la presión irresistible del auge de la clase obrera. Y fue también el apasionado empuje de las mujeres proletarias mismas lo que forzó al Estado policíaco pruso-germano a renunciar al famoso «sector de mujeres» [el «sector de mujeres» instituido en 1902 por el ministro prusiano Von Hammerstein obligaba a reservar en las reuniones políticas una sección especial para las mujeres] en las reuniones y abrir las puertas de las organizaciones políticas a las mujeres. La bola de nieve empezaba a rodar más deprisa. Gracias al derecho de asociación y de reunión las mujeres proletarias han tomado una parte activísima en la vida parlamentaria y en las campañas electorales. La consecuencia inevitable, el resultado lógico del movimiento es que hoy millones de mujeres proletarias reclaman desafiantes y llenas de confianza: ¡Queremos el voto!

Hace tiempo, en la maravillosa era del absolutismo pre-1848, se decía que la clase obrera no estaba lo «suficientemente madura» para tener derechos políticos. Esto no puede decirse de las mujeres proletarias actualmente, porque han demostrado sobradamente su madurez política. Todo el mundo sabe que sin ellas, sin la ayuda entusiasta de las mujeres proletarias, el partido socialdemócrata no habría alcanzado la brillante victoria del 12 de enero [1912], no habría obtenido los 4 1/4 millones de votos. En cualquier caso la clase obrera siempre ha tenido que demostrar su madurez para las libertades políticas por medio de un movimiento de masas revolucionario. Sólo cuando el Emperador por la Gracia de Dios y cuando los mejores y más nobles hombres de la nación sintieron realmente el calloso puño del proletariado en su carne y su rodilla en sus pechos, sólo entonces entendieron inmediatamente la «madurez» política del pueblo. Hoy les toca a las mujeres proletarias evidenciar su madurez al estado ca-pitalista; y ello mediante un constante y poderoso movimiento de masas que debe utilizar todos los medios de la lucha proletaria.

El objetivo es el voto femenino, pero el movimiento de masas para conseguirlo no es tarea para las mujeres solamente, sino una responsabilidad común de clase, de las mujeres y de los hombres del proletariado. Porque la actual ausencia de derechos de las mujeres en Alemania es sólo un eslabón de la cadena de la reacción: la monarquía. En la moderna Alemania, de capitalismo avanzado y altamente industrializada, del siglo veinte, en la era de la electricidad y de los aviones, la falta de derechos políticos para la mujer es un residuo del pasado muerto pero también el resultado del dominio del Emperador por la Gracia de Dios. Ambos fenómenos -el instrumento divino como el poder más importante de la vida política, y la mujer, casta en un rincón de su casa, indiferente a las tormentas de la vida pública, a la política y a la lucha de clases- hunden sus raíces en las podridas condiciones del campo y de los gremios en la dudad. En aquellos tiempos eran justificables y necesarios. Pero tanto la monarquía como la falta de derechos de la mujer, han sido desbordados por el desarrollo del capitalismo moderno, son hoy ridículas caricaturas. Pero siguen en pie en nuestra sociedad moderna no porque la gente olvidara abolirlos, ni tampoco a causa de la persistencia e inercia de las circunstancias. No, todavía existen porque ambos -la monarquía, y la mujer privada de sus derechos- se han convertido en instrumentos poderosos en manos de los enemigos del pueblo. Los peores y más brutales defensores de la explotación y esclavización del proletariado se atrincheran tras el trono y el altar, pero también tras la esclavitud política de las mujeres. La monarquía y la falta de derechos de la mujer se han convertido en los instrumentos más importantes de la dominación capitalista de clase.

En realidad se trata para el Estado actual de negar el voto a las mujeres obreras, y sólo a ellas. Teme, acertadamente, que puedan ser una amenaza para las instituciones tradicionales de la dominación de clase, por ejemplo, para el militarismo (del que ninguna mujer obrera con cabeza puede dejar de ser su enemiga mortal), la monarquía, el sistema fraudulento de impuestos sobre la alimentación y los medios de vida, etc. El voto femenino aterra al actual Estado capitalista porque tras él están los millones de mujeres que reforzarían al enemigo interior, es decir, a la socialdemocracia. Si se tratara del voto de las damas burguesas, el Estado capitalista lo considerará como un apoyo para la reacción. La mayoría de estas mujeres burguesas, que actúan como leonas en la lucha contra los «privilegios masculinos», se alinearían como dóciles corderitos en las filas de la reacción conservadora y clerical si tuvieran derecho al voto. Serían incluso mucho más reaccionarias que la parte masculina de su clase. A excepción de las pocas que tienen alguna profesión o trabajo, las mujeres de la burguesía no participan en la producción social. No son más que co-consumidoras de la plusvalía que sus hombres extraen del proletariado. Son los parásitos de los parásitos del cuerpo social. Y los consumidores son a menudo mucho más crueles que los agentes directos de la dominación y la explotación de clase a la hora de defender su «derecho» a una vida parasitaria. La historia de todas las grandes luchas revolucionarias lo confirma de una forma horrible. La gran Revolución francesa, por ejemplo. Tras la caída de los jacobinos, cuando Robespierre fue llevado al lugar de la ejecución, las mujeres de la burguesía triunfante bailaban desnudas en las calles, bailaban de gozo alrededor del héroe caído de la revolución. Y en 1871, en París, cuando la heroica Comuna obrera fue aplastada por los cañones, las radiantes mujeres de la burguesía fueron incluso más lejos que sus hombres en su sangrienta venganza contra el proletariado derrotado. Las mujeres de las clases propietarias defenderán siempre fanáticamente la explotación y la esclavitud del pueblo trabajador gracias al cual reciben indirectamente los medios para su existencia socialmente inútil.

Económica y socialmente, las mujeres de las clases explotadoras no son un sector independiente de la población. Su única función social es la de ser instrumentos para la reproducción natural de las clases dominantes. Por el contrario, las mujeres del proletariado son económicamente independientes y socialmente tan productivas como el hombre. Pero no en el sentido de que con su trabajo doméstico ayuden a que los hombres puedan, con su miserable salario, mantener la existencia cotidiana de la familia y criar a los hijos. Este tipo de trabajo no es productivo en el sentido del actual orden económico capitalista, a pesar de que, en mil pequeños esfuerzos, arroje como resultado una prestación gigantesca en autosacrificio y gasto de energía. Pero éste es asunto privado del proletariado, su felicidad y su bendición, y por ello inexistente para nuestra sociedad actual. Mientras domine el capital y el trabajo asalariado, sólo el trabajo que produce plusvalía, que crea beneficio capitalista, puede considerarse trabajo productivo. Desde este punto de vista, la bailarina del music-hall cuyas piernas suponen un beneficio para el bolsillo del empresario, es una trabajadora productiva, mientras que el del grueso de mujeres y madres proletarias dentro de las cuatro paredes de sus casas se considera improductivo. Esto puede parecer brutal y demente, pero corresponde exactamente a la brutalidad y la demencia del actual sistema económico capitalista, y aprehender clara y agudamente esta realidad brutal es la primera tarea de las mujeres proletarias.

Porque precisamente desde este punto de vista la reivindicación de la mujer proletaria por la igualdad de derechos políticos está firmemente anclada sobre bases económicas. Hoy millones de mujeres proletarias crean beneficio capitalista como los hombres -en las fábricas, en las tiendas, en el campo, en la industria doméstica, en las oficinas, en almacenes. Son, por lo tanto, productivas en el sentido estricto de la sociedad actual. Cada día aumenta el número de mujeres explotadas por el capitalismo, cada nuevo progreso industrial o técnico crea nuevos puestos de trabajo para mujeres en el ámbito de la maquinaria del beneficio capitalista. Y con ello cada día y cada avance industrial supone una nueva piedra en la firme fundamentación de la igualdad de derechos políticos de las mujeres. La educación y la inteligencia de la mujer se han hecho necesarios para el mecanismo económico. La típica mujer del «círculo familiar» patriarcal ya no responde a las necesidades de la industria y del comercio ni a las necesi-dades de la vida política. Claro que también en este aspecto el Estado capitalista ha olvidado sus deberes. Hasta ahora han sido los sindicatos y las organizaciones socialdemócratas las que más han hecho por el despertar espiritual y moral de las mujeres. Hace décadas que los obreros socialdemócratas eran ya conocidos como los más capaces e inteligentes. También hoy han sido los sindicatos y la socialdemocracia los que han sacado a las mujeres proletarias de su estrecha y triste existencia, de su miserable e insípida vida doméstica. La lucha de clases proletaria ha ampliado sus horizontes, las ha hecho más flexibles, ha desarrollado su mente, y les ha ofrecido grandes objetivos que justifiquen sus esfuerzos. El socialismo ha supuesto el renacimiento espiritual para las masas proletarias femeninas y con ello también las ha convertido, sin duda alguna, en una fuerza de trabajo más capaz y productiva para el capital.

Considerando todo lo dicho, la falta de derechos políticos de la mujer proletaria es una vil injusticia, porque además ha llegado a ser, hoy en día, una verdad a medias, dado que las mujeres masivamente toman parte activa en la vida política. Sin embargo, la socialdemocracia no utiliza en su lucha el argumento de la «injusticia». Ésta es la diferencia sustancial entre nosotros y el socialismo utópico, sentimental, de antes. Nosotros no dependemos de la justicia de la clase dominante, sino sólo del poder revolucionario de las masas obreras y del curso del desarrollo social que abona el camino para este poder. Así pues, la injusticia, en sí misma, no es ciertamente un argumento para acabar con las instituciones reaccionarias. Pero cuando el sentimiento de injusticia se apodera cada vez más de amplios sectores de la sociedad -dice Friedrich Engels, el cofundador del socialismo científico- es siempre una señal segura de que las bases económicas de la sociedad se tambalean considerablemente, y de que las actuales condiciones están en contradicción con el curso del desarrollo. El actual y poderoso movimiento de millones de mujeres proletarias que consideran su falta de derechos políticos como una vergonzosa injusticia, es una señal infalible de que las bases sociales del orden existente están podridas y de que sus días están contados.

Hace cien años, el francés Charles Fourier, uno de los primeros grandes pro-pagadores de los ideales socialistas, escribió estas memorables palabras: «En toda sociedad, el grado de emancipación de la mujer es la medida natural de la emancipación general». Esto es totalmente cierto para nuestra sociedad. La actual lucha de masas en favor de los derechos políticos de la mujer es sólo una expresión y una parte de la lucha general del proletariado por su liberación. En esto radica su fuerza y su futuro. Porque gracias al proletariado femenino, el sufragio universal, igual y directo para las mujeres supondría un inmenso avance e intensificación de la lucha de clases proletaria. Por esta razón la sociedad burguesa teme el voto femenino, y por esto también nosotros lo queremos conseguir y lo conseguiremos. Luchando por el voto de la mujer, aceleramos al mismo tiempo la hora en que la actual sociedad se desmorona en pedazos bajo el martillo del proletariado revolucionario.

Fuente: Marxists.org

*++

 

viernes, 5 de marzo de 2021

Señores/señoras del gobierno, del primero al último y de la última a la primera, que me entere yo. De los sangri beneficios de la venta de armas que se hace con vuestra/vuestro autorización, qué españoles/españolas se sangri benefician, porque supongo que al ser armas españolas serán españoles y no emigrantes delincuentes sin papeles entrados en pateras ilegalmente los que se sangri enriquezcan; cuántos de esos sangri beneficios van a la creación de nuevos puestos de trabajo; a la Hacienda pública y lo que sobre, a cuantos niños españoles que pasan hambre se les da comida. Y en prueba de mi buena voluntad preguntona y para que se me anote tanto a mi favor, véase que no hago ni media pregunta sobre los empresa asesinatos que se producen sobre niños, mujeres (que alguna feminista habrá entre ellas), viejos y demás personal que vayan simplemente a comprar el pan, como consecuencia directa de esa venta de armas que se hace, y no pregunto, porque al ser asesinatos colaterales y la colateralidad ya cae fuera de mi campo de acción, y además, es política, pues yo, chitón, aquí “amulagao”, quieto en la mata.

 

El Estado Español exporta 2.000 millones en armas para la guerra del Yemen


Diario Octubre /marzo 4, 2021

El Estado español es un aliado fundamental del régimen saudí en materia de venta de armas, del que los reyes de España tienen mucho que decir por su amistad y como grandes aliados comerciales entre familias reales.

Las cifras aportadas por la Secretaría de Estado de Comercio en distintos informes anuales indican que entre 2015 y junio de 2020, último periodo del que existe información oficial, hubo ventas de armamento al Yemen, vía coalición liderada por Arabia que es la introductora, por un valor superior a los 2.050 millones de euros.

El Grupo de Expertos sobre Yemen de Naciones Unidas ha recordado la necesidad de poner fin a ese tipo de operaciones comerciales, lo que ha añadido presión sobre España, un aliado fundamental del régimen saudí en materia de venta de armas, del que los reyes de España son grandes aliados comerciales.

España otorgó 2,3 millones de euros a Yemen en concepto de «aportaciones» para fines humanitarios, lo que supone aproximadamente 1.000 veces menos del total, según Público, de lo que se facturó en el ámbito armamentístico a la coalición que realiza los ataques en territorio yemení.

Distintas estimaciones apuntan que entre 2015 y 2019 hubo al menos 200.000 muertos en el marco de ese conflicto. Save the Children indicó además que entre abril de 2015 y octubre de 2018 habrían fallecido 85.000 niños yemeníes a causa de hambre y enfermedades, lo que aún da más presión al negocio.

La ONU denuncia que los yemeníes sufren la mayor crisis humanitaria mundial, causada por los incesantes bombardeos de la monarquía saudí.

FUENTE: kaosenlared.net

*++

 

Recurrida la sentencia del chichi máster de la ex dirigente del PP con mando en plaza de Cristina Cifuentes. Y es que claro, así no se puede ir por la vida. Con los ojos cerrados como hace la Justicia no se puede trabajar. Es que tiene un par de guatipedis de los gordos y pardos, trabajar con los ojos cerrados. Hombre, que sé yo, por decir algo, que en las intimidades y revolcones con el Justicio cierres los ojos, pues vale. ¿Pero trabajar con los ojos cerrados? No me jodas, Justicia, no me jodas que me incomodas.

 

La Fiscalía recurre la absolución de Cifuentes por el caso Máster

La Fiscalía Provincial de Madrid pide que se repita el juicio al considerar que la expresidenta de la Comunidad de Madrid fue la que “impulsó, sugirió y se deduce que presionó” para la falsificación del documento.


(Pose torera y olé de Cifuentes después de la faena a capotazos que le máster-dio a la justicia. Nota de la cosecha propia de aquí un servidor)

DAVID F. SABADELL

Redacción El Salto

4 MAR 2021

Revés jurídico contra la expresidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes. La Fiscalía Provincial de Madrid ha presentado un recurso de apelación ante la Sala Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) contra la sentencia del pasado 15 de febrero que la absolvió de un delito de falsedad en documento oficial y por el que se solicitaban  tres años y tres meses de prisión.

El recurso del Ministerio Público, por el que se pide la anulación de la sentencia y la repetición del juicio, señala que, “del examen de todos los indicios que obran en la causa contra la única persona absuelta solo pueden llevarle a la conclusión de que Cifuentes fue quien impulsó, sugirió y se deduce que presionó, de una manera eficaz e intencionada como mínimo con dolo eventual para la falsificación del documento”.

A pesar de que la Audiencia Provincial de Madrid consideró que no existían pruebas suficientes para condenar a Cifuentes, condenó a Cecilia Rosado, autora de la falsificación de la que se benefició la exdirigente popular, a un año y seis meses de prisión, y a María Teresa Feito, asesora entonces del Gobierno de la Comunidad de Madrid.

El Ministerio Fiscal denuncia que la resolución impugnada “adolece tanto de insuficiencia como de falta de racionalidad en la motivación fáctica” puesto que para llegar a la conclusión absolutoria se han omitido indicios de manera “incongruente” y “contraria al resultado de las pruebas practicadas en el juicio”. Es por ello que pide que la devolución de las actuaciones “al órgano que dictó la sentencia recurrida para un nuevo enjuiciamiento de la causa, con una composición distinta de la Sala”.

Indicios claros

La Fiscalía entiende que hay indicios “de notorio sentido incriminatorio” que han sido obviados, “siquiera para descartarlos” por la Sala y que, además, son “ciertos”. Se refiere a la solicitud directa que Cristina Cifuentes hizo al rector de la Universidad Rey Juan Carlos de la documentación acreditativa de haber cursado el Máster, así como otros indicios como  el hecho de que la ex presidenta madrileña fuera la “única o principal” beneficiada de la falsedad de un documento que necesitaba “imperiosamente” para dar una respuesta a los medios y evitar así “las consecuencias políticas a las que debería enfrentarse.

El recurso afirma que existen “datos objetivos” de que había una relación entre Amalia Calonge —funcionaria de la universidad y compañera de la hermana de Cifuentes—, María Teresa Feito y Cristina Cifuentes. Esta circunstancia, según la Fiscalía, llevó a la primera de ellas en 2014 y a la segunda en 2018, a actuar de lo forma en que lo hicieron porque así se lo pidió la ex presidenta madrileña “siendo ésta, una vez más la única beneficiaria de tales irregularidades”.

Otro indicio no valorado por la Sala hace referencia al interés de la acusada en obtener la documentación de una titulación “a sabiendas” de que era irregular. “El hecho de que las llamadas y requerimientos reiterados se hicieren por la Consejería de Educación y desde el Gabinete de Presidencia, refuerza la relación de causalidad con quien necesitaba de aquello para salvar su carrera política: Cristina Cifuentes”.

 

El recurso critica la no valoración de los indicios relativos al “exhaustivo” conocimiento que tenía Feito sobre los datos docentes de la ex presidenta madrileña y remarca que la fecha del acta del Trabajo Fin de Máster (TFM) “no es cuestión baladí”. De hecho, fue en una reunión “informal” celebrada el 21 de marzo de 2018 cuando Feito dijo que la defensa del TFM había sido el 2 de julio de 2012. “A la vista de la importancia de la fecha —añade la Fiscalíañ, el vicerrector Andrés Martínez le preguntó que cómo conocía dicho dato y esta replicó que se lo había comunicado Presidencia. Si dicha fecha fue proporcionada por la acusada María Teresa Feito, sería lógico inferir que le fue suministrada bien por la propia Cristina Cifuentes o bien por su secretaria, a petición de aquélla. Una vez más, basta con la lógica”.

El escrito sí destaca que la sentencia tiene en cuenta todas las gestiones y la “intervención activa” que tuvo María Teresa Feito el día 21 de marzo y que sirvieron a la Sala para condenarla como inductora de la falsedad. Ahora bien, asegura que el fallo absolutorio de Cifuentes “no entra a analizar el porqué de esta conducta”, cuando dicho análisis era “necesario” dada la acusación dirigida contra la ex presidenta madrileña. Tras su afirmación, el Ministerio Público se hace dos preguntas: “¿Es tan siquiera posible plantear que la acusada María Teresa Feito actuó por su cuenta, implicándose tanto?”, “¿cuál es su beneficio en comparación con el obtenido por la Sra. Cifuentes?”. A ambas cuestiones responde que es “difícil” una explicación alternativa “que no sea que el influjo para actuar de ésta fue tan intenso que la llevó a cometer un delito”.

*++

 

Motocicletas Nodo

jueves, 4 de marzo de 2021

¡Hombre, vosotras/vosotros por aquí, qué alegría más grande/más grando! Mis queridas/queridos eco, verde que te quiero verde, globi progre/globi progra, ni de izquierdas ni de derechas, ni un extremo ni otro, femi esto femi lo otro, o n ges, de los del carrusel ni arriba ni abajo, de los de la mortalidad de las ideologías y niño KK que eso no se toca que es marxismo super puro y duro, y como se te ocurra, viene el Marx, el Lenín, el Stalin, el Fidel, El Che, el Mao, el Hugo, el Evo, la Tía Frasquita y la mula Francis y se te comerán por los pies y además, te mearas en la cama, para que lo sepas, y otros muchos K, Ki, Q, P + KK+1, todos de dame la manita PPLuis del neoliberalismo. Que me dais mucha alegría digo, tronquis troncos, tíos, coleguis guay, pero que se hace a mí, que me lo barrunto, como decíamos ayer, que como los trabajadores no nos empecemos aprender el ma, me, mi, mo, mu del materialismo histórico de Marx, empezando por los marxistas de boquilla, tenemos menos porvenir que un submarino colgado de un alambre en la rama de un olivo, chispa más o menos.

 

Renovables, ¿no, gracias?


Por Gustavo Duch

Rebelión

Fuentes: PalabreAndo

04.03.2021

En años recientes, y más aún en los últimos meses, la aparición de muchos (y grandes) proyectos de instalación de parques eólicos y solares en el territorio está generando la aparición de muchas protestas e impugnaciones desde el mundo rural. La razón es simple: como en otras muchas ocasiones, estas comunidades sienten cómo se les imponen decisiones sin su participación cuando serán ellas las que sufrirán las afectaciones. Pero, ¿qué otros ángulos debemos incluir en este debate?

Renovable, el recurso o la tecnología

Cuando se habla de un recurso renovable está claro a lo que nos referimos. Mientras el petróleo es un bien finito que tarde o temprano se agotará, el Sol, el viento o las mareas, inclusive la energía geotérmica, son fuentes energéticas que pueden perdurar. Quemar petróleo, además, supone emisión de gases con efecto invernadero con impactos cada vez más complejos y destructores, tanto que la Agencia Internacional de la Energía, ya hace algunos años, recomendó dejar en el subsuelo las dos terceras partes de las reservas conocidas de todos los combustibles fósiles. Por todo ello, hay un consenso social en la necesidad de dejar de consumir petróleo. 

Pero esta situación se complejiza cuando analizamos la tecnología y funcionamiento de las actuales formas de aprovechamiento de la energía del Sol y del viento. Las placas solares y los molinos de viento que redibujan nuestros paisajes esconden en su interior la necesidad de unos materiales minerales que, como el petróleo, también son finitos. En algunos casos, son minerales tan escasos que se incluyen en una categoría conocida como ‘tierras raras’. De hecho, no solo la mecánica para extraer la energía depende de minerales finitos, el transporte de la electricidad con la que querremos cargar nuestros coches eléctricos significan muchos kilómetros de cobre. Y como son tantos, y como parece que serán muchos más, la pregunta es doble ¿cuánto cobre está disponible y cuál es el impacto que provoca su extracción?

Minerales importados

En este sentido las campañas de muchas entidades para darnos a conocer el origen del coltán que utilizan todos nuestros teléfonos móviles nos abren los ojos. El cobalto que se requiere en estas tecnologías se encuentra en el Congo. Muy buena parte del cobre en Perú y Chile. El litio de las baterías para almacenar la energía conseguida, en Bolivia, Chile, Argentina y parece que en breve en Portugal. Y esos minerales con nombres complicados de recordar son procesados mayoritariamente en China. 

En todos estos lugares, la acelerada extracción minera que supone abastecer a esta industria y sus usos, provoca graves problemas por contaminación directa de la tierra, agua y aire de la zona, requiere de un uso excesivo de agua que limita otros usos más esenciales como el de boca o el agrícola y genera graves problemas sociales como desplazamientos forzados de comunidades, enfermedades por toda la toxicidad mencionada o verdaderos conflictos bélicos para el control de estos recursos.

Otro ejemplo aún más desconocido 

Es paradójico conocer que para construir molinos de viento “verdes” se deforeste la selva amazónica del Ecuador. Las palas del rotor de los molinos “están hechas en su mayoría de plástico reforzado con fibra de vidrio y madera de balsa unida con resina epoxi o poliéster”, dice Peter Meinlschmidt, director del Instituto Fraunhofer de Investigación de la Madera, Wilhelm-Klauditz-Institut, WKI, en Brunswick.

La balsa es un árbol que crece en los bosques tropicales y en la actualidad, como denuncia la población indígena de Ecuador, está siendo explotada en grandes cantidades por capitales extranjeros, sobre todo chinos. Y aunque es un árbol que crece con rapidez, más rápida es la demanda del material lo que, finalmente, provoca altas tasas de deforestación de la selva y pone en peligro el clima y la vida sostenible (ellas sí) de estas comunidades. Te puede interesar

Lo más importante es el uso

Sin minimizar la importancia de qué energéticos se utilizan y se consumen, cómo se los explota y procesa, así como quién controla la generación de energía, es trascendental pensar para qué se emplea la energía. Si yo uso unos pocos decilitros de gasolina para mi motosierra, ¿hago un uso poco ecológico? Si con ella puedo hacer leña para pasar el invierno, está claro que no. Mayor atención debería de ponerse en este punto pero las administraciones lo ignoran ¿Necesitamos talar árboles para disponer en casa de un aspirador eléctrico cuando existen las escobas? ¿Necesitamos consumir petróleo para importar comida que podemos producir en nuestras tierras?

(en català)

Fuente: https://gustavoduch.wordpress.com/2021/03/03/renovables-no-gracias/

*++

 

Estallidos o levantamientos sociales


 ¿Qué distingue a los estallidos de los levantamientos?

Estallidos o levantamientos



 Raúl Zibechi

El Viejo Topo

03.03.2021

Un reciente informe del Fondo Monetario Internacional (FMI) revela que las clases dominantes, a las que el organismo sirve, esperan estallidos sociales en todo el mundo como consecuencia de la pandemia.

El trabajo Repercusiones sociales de la pandemia, publicado en enero, considera que la historia es una guía que le permite esperar estallidos que ponen de manifiesto fracturas ya existentes en la sociedad: la falta de protección social, la desconfianza en las instituciones, la percepción de incompetencia o corrupción de los gobiernos (https://bit.ly/3qVVhAV).

Gracias a sus amplios recursos, el FMI elaboró un índice de malestar social con base en un análisis de millones de artículos de prensa publicados desde 1985 en 130 países, que reflejan 11 mil acontecimientos susceptibles de causar estallidos sociales. Lo que le permite adelantar que sobre mediados de 2022 comenzará una oleada de protestas que se busca prevenir y controlar.

Lo importante es que el organismo dice a los gobiernos y al gran capital que el periodo que se abre en los 14 meses posteriores al inicio de la pandemia, puede ser peligroso para sus intereses y que deben estar preparados, pero agrega que cinco años después los efectos de los estallidos serán residuales y ya no afectarán a la economía.

La ecuación parece clara: las clases dominantes esperan estallidos, se preparan para encararlos y neutralizarlos, porque por un tiempo pueden desestabilizar la dominación.

Un detalle: el estudio ni siquiera menciona los resultados de eventuales elecciones como riesgos para el capital, quizá porque más allá de quien gane, saben que los gobiernos surgidos de las urnas nunca han conseguido mellar el poder del capital.

Los movimientos anticapitalistas debemos tomar buena nota de las previsiones del sistema, para no repetir errores y prevenirnos de acciones que, a la larga, nos desgastan sin producir cambios. Propongo diferenciar estallidos de levantamientos, para mostrar que aquéllos no son convenientes, pero éstos pueden serlo si son fruto de una sólida organización colectiva.

Los estallidos son reacciones casi inmediatas a los agravios, como los crímenes policiales; generan una enorme y furiosa energía social que se desvanece en pocos días. Entre los estallidos, está el sucedido durante tres días de septiembre en Bogotá, ante el asesinato por la policía de un joven abogado con nueve fracturas de cráneo.

La represión causó la muerte de más de 10 manifestantes y 500 heridos, alrededor de 70 por bala. La justa rabia se ubicó en los Centros de Atención Inmediata, sedes policiales en las periferias, 50 de las cuales fueron destruidas o incendiadas. Luego de tres días, la protesta se desvaneció y no quedaron colectivos organizados en los barrios más afectados por la violencia estatal.

Ejemplos de éstos hay muchos, pero me interesa destacar que los estados aprendieron a lidiar con ellos. Sobrexponen la violencia en los medios, crean grupos de estudio sobre las injusticias sociales, mesas de negociación para simular interés y hasta pueden separar a algunos uniformados de sus tareas, enviándolos a otros sitios.

Lo más común es que los gobiernos acepten que hay injusticias, en general, y que atribuyan la violencia de los estallidos a la precariedad del empleo juvenil y otras consecuencias del sistema, sin abordar las causas de fondo.

Levantamiento es algo diferente. Un cuerpo organizado decide su comienzo, traza los objetivos y los modos, los puntos de concentración y de repliegue, y en diálogo colectivo decide el momento en que el levantamiento finaliza. El mejor ejemplo es el levantamiento indígena y popular de octubre de 2019 en Ecuador. Duró 11 días, fue decidido por las bases de la Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador y se plegaron sindicatos y jóvenes de las periferias urbanas.

La violencia fue acotada por las guardias de las organizaciones, que impidieron saqueos inducidos por policías infiltrados. Se decidió finalizarlo en enormes asambleas en Quito, luego de que el gobierno de Lenín Moreno anuló el paquete de medidas neoliberales que generó la movilización. El parlamento indígena y de los movimientos sociales creado días después, fue el encargado de darle continuidad al movimiento.

Un levantamiento puede reforzar la organización popular. En Chile, donde prefieren decir revuelta y no estallido, se crearon más de 200 asambleas territoriales durante las protestas en casi todos los barrios populares.

La acción colectiva masiva y contundente debe reforzar la organización, porque es lo único que puede darle continuidad en el tiempo largo. Las clases dominantes aprendieron hace ya tiempo a capear los estallidos, porque saben que son efímeros. Si nos organizamos, las cosas pueden cambiar, pero nada lograremos si creemos que el sistema caerá con una sola trompada.

Artículo publicado originalmente en La Jornada.

*++

 

La Mesa para la reconstrucción social y económica que propone el gobierno. Análisis y valoración por el PTE

 

¿ES UNA TRAMPA LA «MESA PARA LA RECONSTRUCCIÓN SOCIAL Y ECONÓMICA» QUE PROPONE EL GOBIERNO?


¿A QUIEN BENEFICIARÁ REALMENTE? El Partido de los Trabajadores de España (PTE), se dirige al pueblo español, con el objetivo de explicar y aclarar en nuestra opinión, lo que suponen “estos pactos” desde el punto de vista político, social y económico y dejar clara nuestra postura. Ante la crisis de la pandemia por el COVID-19, el Gobierno del PSOE-UP, han propuesto a todas las fuerzas políticas parlamentarias la creación de una “Mesa para la Reconstrucción Social y Económica”, emulando a los antiguos “Pactos de la Moncloa” de 1977, con el objetivo de afrontar, de manera consensuada y pactada, la tremenda crisis económica y social que nos espera después de la cuarentena, y que ya se hace notar en las espaldas de millones de compatriotas.

En un principio, se esperaba contar en dicha “mesa de reconstrucción”, con los partidos del arco parlamentario, presidentes autonómicos, sindicatos, asociaciones de empresarios y autónomos, entidades ciudadanas y expertos independiente, pero parece ser que finalmente dicha mesa se convertirá en “una comisión, estrictamente parlamentaria”, lo que supondrá que serán los partidos parlamentarios, los que concluyan que es lo mejor para todos nosotros, sin tener en cuenta todas las sensibilidades sociales.

No vamos a entrar en analizar en profundidad lo que fueron los Pactos de la Moncloa de 1977, pero si dar unos pequeños apuntes, por su extrapolación a los tiempos actuales: Realmente fueron DOS (El Acuerdo sobre el programa de saneamiento y reforma de la economía y El Acuerdo sobre el programa de actuación jurídica y política). Muerto el dictador Franco, estos 2 acuerdos suponían el respaldo necesario y definitivo, “de las fuerzas antifascistas”, que la transición necesitaba, para pasar de la aislada y decadente dictadura a un sistema democrático, y que esto les permitiese, mantener en el poder a los mismos protagonistas de los anteriores 40 años de dictadura, represión y muertes, y que estos mismos fascistas, continuaran siendo los conductores del nuevo estado español en esta nueva fase de democrática, en lo político, en lo judicial, en lo militar, en lo social y sobre todo en lo económico. “Se blanqueaba la fachada para mantener el mismo edificio”.

Estos pactos supusieron, a cambio de legalizar esta maniobra por parte de PSOE y PCE, unos acuerdos de “reafirmación de su legalización” de pleno derecho, la cesión de una parte de poder político, el acceso a medios de comunicación y recursos económicos y la “legalización efectiva” de sus centrales sindicales, entre otros. El aparato del estado con líderes fascistas, a cambio quedó intacto: Siguieron gobernando los franquistas bajos formas más democráticas, la economía siguió en manos de la misma oligarquía que habían hecho sus negocios al amparo de la dictadura, los aparatos del estado (la justicia, el ejército, la Guardia Civil, etc.), siguieron inmóviles y aún hoy siguen en manos de los mismos dictadores, nunca se hizo “la puga” necesaria… “Ellos siguen estando ahí”.

 La esperada “Ley de Amnistía”, es cierto que puso en la calle a varios miles de presos antifascistas, pero su verdadero fin era otro, “hacer intocables” a los miles de policías, militares, políticos y/o funcionarios que habían asesinado, reprimido, torturado y perseguido durante 40 años, para sostener la dictadura, por tanto, conseguir una “inmunidad” de la que hoy siguen gozando.

Aunque, en resumen, los principales objetivos no eran otros que salir de crisis económica que situaba la inflacción del 26,39%, e imponernos el modelo político y social que regiría la ¿nueva etapa democrática?, lo que escondía era mantener la monarquía y a los lacayos del régimen franquista. Pues, no solo, no se restauró la República derrocada por el golpe militar, si no, se nos impuso la actual monarquía como modelo de estado, “colada con calzador” en una “Constitución”, en la que no nos permitieron elegir si la queríamos o no, era o “un todo o un nada”, un “trágala” antidemocrático, con el beneplácito de PSOE y PCE.

Unos “pactos” que se perpetraron sin consultar al pueblo, representado también, por los cientos de colectivos sociales, sindicatos de clase y partidos extraparlamentarios (todos muy significativos en la época), y en resumidas cuentas, sin contar con todas las sensibilidades sociales, pues no está de más, recordar que dichos pactos, fueron respaldados SOLO por: UCD, AP, PSOE, PCE, PSP, PSCPSOE, CSC, PNV, CiU y apoyados por las recién nacidas CC.OO y UGT, y por supuesto por las Asociaciones Empresariales de la época. Decenas de organizaciones políticas y sindicales con un fuerte respaldo social y el movimiento ciudadano, no fueron consultados. La transición política de la dictadura a la democracia, no fue más que una maniobra del capitalismo español, en peligro por las luchas obreras y populares de la época y desde la clandestinidad (especialmente desde 1973, encabezadas por organizaciones comunistas, sindicatos de clase y organizaciones sociales), para salvar su propia subsistencia, y para ello necesitaban “colaboradores creíbles” pues sus propios impulsores, los propios del régimen, no disponían de apoyo social para conseguirlo. El papel jugado entonces por los partidos firmantes de “los pactos”, en especial el PSOE y el PCE junto a sus sindicatos, fue imprescindible y resolutorio, sin ellos, no hubieran sido posible los Pactos de la Moncloa, ni la monarquía. El grave error o “la gran traición” a la clase trabajadora, fue aceptar la “transición” y no luchar por la “ruptura democrática”.

Nuestros DOS partidos que dieron origen al actual Partido de los Trabajadores de España (PTEORT) en 1979, el Partido del Trabajo (PTE) Y la Organización Revolucionaria de los Trabajadores (ORT), al igual que la mayoría de los partidos extraparlamentarios y el resto de organizaciones sindicales, como la Confederación de Sindicatos Unitarios de Trabajadores (CSUT), el Sindicato Unitario (SU) o la CNT, se opusieron a dichos pactos.

El Partido del Trabajo (PTE), incluso llegó a proponer un “Plan Alternativo”, que definía a los Pactos de la Moncloa como “Un Golpe a la Democracia”, porque en sus detalles, suponían una brutal reestructuración de la economía española para adaptarla a la competitividad europea, a cuya pertenencia se aspiraba ya, una reestructuración que entre otras medidas, suponía, la desaparición de empresas y sectores enteros de producción, el ataque al campesinado y sus productos, con la modernización del campo, que significó la expulsión de cientos de miles de jornaleros y pequeños campesinos que fueron sustituidos por máquinas y modificando los métodos de saneamiento y conservación tradicional del campo, por venenos y pesticidas contaminantes del medio ambiente, sin ofrecer ninguna salida, más que subsidios que en la práctica, suponían “comprar el orden público”, la congelación de la capacidad salarial de los trabajadores, restricciones crediticias a los pequeños y medianos empresarios, incremento de los expedientes de crisis y el paro, deterioro de la situación de los pensionistas o restricción de los derechos sindicales, propuestas que ya defendía en el congreso el gobierno de la UCD, y cuyas únicas contrapartidas políticas no eran otras que importantes mejoras para los partidos firmantes del pactos, como el fortalecimiento de sus sindicatos, la administración de algunos medios de comunicación por los partidos o la participación de éstos en las instituciones autonómicas, por ejemplo.

Todo ello por apoyar el “Plan del Gobierno de UCD”, en vez de hacer lo que propuso el PTE que no era si no, “reunirse todas los partido políticos obreros y populares, y las fuerzas sindicales, acordar un “Programa Económico Progresista” e ir a negociar con el Gobierno de la UCD, en posición de la fuerza que daría la UNIDAD de la izquierda”, un “Plan Alternativo” que suponía una reforma fiscal progresiva para que pagase más el que más tenia, una reforma económica en defensa del empleo, con la reordenación del trabajo, para aprovechar los recursos materiales y humanos de los trabajadores, aplicación de mecanismos de control a la banca privada y a las cajas de ahorros, defensa de la pequeña y mediana empresa y a las regiones y sectores deprimidos, como el campo o la construcción naval, así como el mantenimiento del poder adquisitivo de las pensiones y una reforma política que garantizase la libertad, afianzase la democracia y progresase en la igualdad entre hombres y mujeres.

El Partido del Trabajo (PTE), se opuso a los Pactos de la Moncloa porque, perjudicaban a la mayoría de la población y suponían un respaldo a los beneficios de una minoría, a los grandes capitales y a la oligarquía financiera. Han pasado 43 años y hoy se presenta de nuevo una situación similar, no tanto en el aspecto político, que también, sino más bien, en el aspecto económico, sumidos en una gran crisis financiera, provocado por la pandemia del COVID-19, el gobierno de turno, nos presenta un “Plan de Reconstrucción Social y Económica”, en formato de “mesa o comisión parlamentaria”, de nuevo, sin contar con los trabajadores, ni con todas las sensibilidades sociales. Unos “Pactos” que de nuevo el empresariado español necesita para sobrevivir, debido a que su propio desarrollo origina crisis económicas cada vez más duraderas y profundas y de las que es más difícil salir, cuyos costos están cada vez más en entredicho, desde el punto de vista de su supervivencia como sistema económico dominante.

Hoy igual que entonces, el capitalismo necesita de nuevo, para salvarse, la complicidad de “la supuesta izquierda” y fuerzas democráticas, pues el COVID-19 solo ha precipitado una nueva crisis que ya se venía fraguando y anunciando antes de la pandemia. Ésta, puede tener unos efectos devastadores.

De nuevo los acontecimientos nos colocan al Partido y al “maltrecho y débil campo revolucionario”, en un momento de lucha, de servir para denunciar y reclamar en las calles, las fábricas, el campo y en cada puesto de trabajo, avanzar en las ideas de “cambio social” como solución al sistema dominante. Si en 1977, con los Pactos de la Moncloa, subyacía una posible involución por parte del franquismo, cuando el franquismo ya estaba sentado en la mesa de negociación, o un posible “golpe de estado” por parte del ejército, como se llegó a decir por parte de dirigentes de la UCD, para presionar en la firma de “los pactos”, hoy en 2020, subyace un posible ascenso de la extrema derecha (Vox) y de la derecha extrema (PP), ante un gobierno progresista (PSOE-UP) que deambula entre pactos y guiños a todos lados, y que necesita al resto de fuerzas parlamentarias, para “pactar” medidas que por sí solo podría tomar desde la izquierda y la pregunta es, ¿Por qué no lo hace?, ¿Por qué necesita un “pacto nacional”?. Si analizamos detenidamente la situación, a este gobierno no le hace falta pactar con todos, incluida la derecha, bastaría con “recomponer el pacto de investidura” que haría posible mantener un núcleo de votos decisivos, mayoritariamente de izquierdas, para sacar adelante un “Pacto Progresista para la Transformación Economía y Social”. que favorezcan más a los trabajadores y las grandes mayorías.

¿Entonces, por qué el PSOE propone la “Mesa para la Reconstrucción Social y Económica”, con todas las fuerzas parlamentarias, incluidas las derechas?, Las respuestas bien podrían ser éstas: Primero, para evitar tener que tomar acuerdos desde la izquierda y desde las posturas nacionalistas, lo que le llevaría a duros enfrentamientos con los poderes fácticos (CEOE, la Banca, y los “Lobbys” empresariales), con las derechas y sus propios votantes, y recibir un posible duro castigo electoral.

Segundo, para evitar un afianzamiento de UP dentro del gobierno, ya que, si se produjese un “giro político a la izquierda” real, la ciudadanía podría pensar que se debería a la presión de UP y se le podrían marchar miles de votantes.

 Y tercero y lo más importante y peligroso, porque el PSOE es un partido socialdemócrata, de identidad económica oligarca, es decir, defensor del libre mercado y del sistema capitalista, al que, según sus innumerables declaraciones públicas, “hay que reformar el sistema”, pero en la práctica, nunca hablaron de “sustituir el sistema”, decantándose en todo momento por el mantenimiento del capitalismo, en vez de por el socialismo.

Pactar solo con la izquierda y con los partidos nacionalistas, no le interesa, ya que probablemente también, tendría que “sentar en la mesa” a sindicatos, entidades ciudadanas y sociales, y eso de consultar al pueblo no está en su agenda.

Aun así, parece que la “Mesa para la Reconstrucción Social y Económica”, reconvertida en “Comisión Parlamentaria”, por la presión del PP, será un hecho inevitable en el formato que tiene previsto el Gobierno, “a espaldas del pueblo y alejada de los ojos de todos”, y al igual que en el 1977, con el enemigo de clase (PP, Cds y Vox), sentado a la mesa de negociación, porque Vox al final entrará y si no le representará el PP.

Partiendo de la base que esta situación es bien distinta que la de 1977, pues entonces, la izquierda estaba en la oposición y ahora “se supone” que la izquierda está gobernando, el Partido de los Trabajadores de España (PTE), pide al Gobierno, una “prioridad negociadora” diferente, que tenga en cuenta a TODOS y escuche las demandas, desde la izquierda, de los representantes de: Sindicatos, Organizaciones agrarias, Asociaciones profesionales, Partidos extraparlamentarios, Colectivos sociales y ciudadanos que llevan años en lucha por sus sectores, como los Jubilados, Mujeres, Sanitarios, Profesores, Mujeres, Agricultores, campesino y jornaleros, Astilleros, etc. y sobre todo al Movimiento Republicano.

El Partido de los Trabajadores de España (PTE), entiende que cualquier negociación que el Gobierno emprenda, debe llevar implícito medidas y recursos, que permitan, no solo salir de esta crisis temporal, si no, mejorar la calidad de vida de las clases medias y bajas de la población, de manera duradera y permanente, con una transformación social progresista desde la izquierda, que sitúe a los trabajadores en el lugar de bienestar que le corresponde y haga justicia con la historia y el esfuerzo de lucha desplegado a los largo de estos años por las clases populares.

Para esto, es necesario que se cumplan en estas negociaciones tres Reformas indispensables: una reforma fiscal progresiva para que pague más el que más tiene, con la aplicación de mecanismos de control a la banca privada, a las cajas de ahorros, y a las grandes corporaciones, y que alcance a los privilegios que tiene la Iglesia Católica. Una Reforma Económica que defienda los derechos de los trabajadores y de las capas sociales más desfavorecidas, en defensa del empleo, con la reordenación del trabajo, para aprovechar los recursos materiales y humanos de los trabajadores, defienda a la pequeña y mediana empresa y a las regiones y sectores deprimidos, como el campo, la construcción naval o la minería, que elimine la dependencia del Turismo y potencie la Industrialización y el I+D de nuestro país, primando la defensa de lo Público, como la Sanidad y la Enseñanza, frente a lo privado.

Y una Reforma política que garantice la libertad real y plena, afiance la democracia, cuestione la monarquía a un plebiscito, luche contra el fascismo y progrese en la igualdad entre hombres y mujeres.

Así pues, mientras que no existan o no podamos crear las condiciones revolucionarias suficientes como para cambiar el sistema, EXIGIMOS al gobierno, que cualquier NEGOCIACIÓN que se aborde desde la izquierda, debe ir dirigido, como mínimo a:

 • Defender lo público frente a lo privado.

• Mejorar la calidad de vida de todos los ciudadanos.

• Favorecer un mejor reparto de la riqueza, donde pague más el que más tiene y se proteja a las personas en exclusión social con la Renta Básica Universal o Renta Mínima Vital.

• Modificar del modelo de estado, cuestionando con un plebiscito entre Monarquía o República.

• Generar mayores recursos económicos, con la reducción del gasto innecesario en Instituciones, diputados, senadores, cargos y salarios públicos, subvenciones y despilfarro institucional, invirtiendo el ahorro en favor del desarrollo del país.

• Luchar contra la corrupción y la evasión de capitales.

• Potenciar y ayudar económicamente a los autónomos y PYMES, sectores sociales creadores del 80% del trabajo, olvidados por la banca, en beneficio del desarrollo profesional de los trabajadores y la generación de riqueza.

• Poner al servicio de todos, la sanidad, la cultura, el deporte y las infraestructuras sociales, con un carácter público/estatal.

• Dotar de una vivienda digna a quien no la tenga y generar los recursos y ayudas necesarias para evitar los desahucios. - Colocar en el lugar que le corresponde a la mujer, a nuestros mayores y a nuestros jóvenes garantes del desarrollo presente y futuro.

• Desarrollar España como un territorio aconfesional sin ayudas ni a la Iglesia Católica, ni a ninguna otra confesión religiosa.

• Potenciar las libertades individuales y colectivas, fomentando la participación ciudadanaen los órganos públicos y/o de poder.

• Establecer mecanismos de control y lucha, frente al racismo y la xenofobia y defender la regularización de la inmigración en igualdad de derechos y deberes para su inserción social.

Al mismo tiempo, PROPONEMOS este “Plan de Acción”, para avanzar hacia un “Pacto Progresista para la Transformación Económica y Social” como punto de partida, a todas las fuerzas políticas extraparlamentarias, especialmente a las comunistas, y a todas las organizaciones sindicales y sociales que quieran debatirlas y abordar sobre ellas, para que JUNTOS concluyamos un PROGRAMA SOCIAL y POLÍTICO progresista, como contrapartida a la Mesa para la Reconstrucción Social y Económica de España, que plantea el gobierno y que sin duda, estará a “años luz”, de lo que realmente necesita la clase trabajadora.

Partido de los Trabajadores de España

*++