martes, 8 de diciembre de 2020

Pensión mínima: 1084 euros. Caretas fuera gobierno “pogresista”. ¿Que no hay dinero? No me digas que me atosigas, compañero-camarada-colegui. Los 18 mil millones de euros que todos los años se le pagan a la OTAN, ¿no es dinero? Los dineros que nos cuestan los más de 20 mil millones de deuda pública atribuida al Ejército, ¿no es dinero? Esto tirando por lo militar. Si echamos por lo civil, las subvenciones que se llevan las Fundaciones del PSOE, PP, otras yerbas y yerbajos, ¿no son dinero? También por lo criminal se le puede hincar el diente al asunto: el fraude fiscal; los robos del PP, PSOE y otros partidos (de esto se excluye a Podemos. Se le quiere enmerdar como a los demás partidos para hacer tabla rasa con al corrupción, pero no hay ninguna constancia de que haya robado). Y, por supuesto, también por lo criminal hay mucho que desmenuzar: por ejemplo, toda la banca pública de la que despojo al Estado don Felipe González para que formara parte del BBVA, ¿esto no son medios financieros, dinero dinerete? Las decenas de empresas propiedad del Estado, y rentables, que proporcionaban ingresos al mismo, robadas, robadinas, prive-que-te- privatizo, entre ellas Telefónica, ENDESA, Lotería Nacional, Renfe, etc., etc., etc., etc., (etc.)n más otro (etc.)n + 1, ¿esto no es dinero? Las decenas de miles de millones de la Seguridad Social desviados ilegalmente para financiar al Estado, ¿esto no es dinero? Y el reguero de dinero que se le regala a los medios de comunicación (o distorsión de la información que es cosa pareja); a las empresas de Florentino Pérez del Real Madrid y otros chiquilicuas del capital, ¿no es dinero? Sin dinero sí que nos podemos quedar si los trabajadores no tomamos conciencia de que quien crea la riqueza somos precisamente nosotros, los trabajadores, y no encontramos la forma de organizarnos para defender nuestros intereses, y no se trata de quitarle nada a los ricos, sino que los ricos nos devuelvan lo que nos han robado y crear fórmulas para que el producto del trabajo sea de los trabajadores y no de los makutines Aznar, Mayor Oreja, Señora Botín, JH & and Company y Campanillas, como ejemplos de ejemplos de ejemplos de otros ejemplos y ejemplos.

 

COESPE: Por unas pensiones dignas y suficientes. Pensión mínima de 1084 euros


Pensionistas nuevamente estamos obligados a movilizarnos ante una nueva Reforma del Sistema de Pensiones que el Gobierno de Coalición comienza a preparar y legislar.

Por COESPE (Coordinadora Estatal Por La Defensa Del Sistema Público De Pensiones)

KAOSENLARED

 Publicado el 8 Dic, 2020

POR UNAS PENSIONES PÚBLICAS DIGNAS Y SUFICIENTES

UNA PENSIÓN MÍNIMA DE 1084€

Pensionistas nuevamente estamos obligados a movilizarnos ante una nueva Reforma del Sistema de Pensiones que el Gobierno de Coalición comienza a preparar y legislar.

Nuevas reformas que dejan vigentes las de 2011 y las de 2013 como el factor de sostenibilidad y en las que ni tan siquiera el IPC real por ley está garantizado.

El Gobierno de Coalición no debería de haber convocado nunca un Pacto de Toledo que nació con el bipartido para privatizar las pensiones y descargar al Estado de la responsabilidad de unas pensiones públicas dignas y suficientes.

En cambio hemos visto como el mismo Gobierno ha contribuido proponiendo y votando con la derecha unas recomendaciones que rompen la solidaridad intergeneracional del sistema de reparto que ha sido la base de la sostenibilidad de millones de familias en más de una década de crisis económica creada por la especulación del capital financiero, ahora pretenden privatizar con planes de pensiones, incentivados con fondos públicos, una parte de las cotizaciones del sistema de reparto.

El mismo ministro de la SS en nombre del Gobierno ha tenido que reconocer las mentiras sobre la insostenibilidad de las pensiones y reconocer que durante décadas el Estado ha estado utilizando parte de las cotizaciones sociales en otros gastos ajenos. Pero ni una palabra de devolver los más de 500.000 millones que se han utilizado indebidamente y que deberían de haberse utilizado para subir las pensiones mínimas de pobreza.

También hemos visto al Gobierno proponer y votar recomendaciones como recortar las pensiones de viudedad, penalizar aún más las jubilaciones anticipadas, mantener los complementos a mínimos con referencia a los no contributivos, ‘olvidarse’ de asimilar al sistema de pensiones a las trabajadoras de hogar, o aumentar de 15 a 20 años el cálculo de la pensión.

Ahora las reformas están en las manos del Gobierno de Coalición que ha comenzado a dar los primeros pasos en los PGE y convocando un nuevo Pacto Social con la Patronal y con las Direcciones Sindicales de CCOO y UGT, un pacto social que rechazamos y que no nos representa, denunciamos que es una continuación clara del que se firmó en el 2011 por los mismos agentes incluido el Gobierno.

Nosotros seguimos reclamando lo que no se nos ha escuchado, ni tenido en cuenta, y que se ha llegado a rechazar en el Congreso con los votos del Gobierno y los partidos de la derecha:

• Pensión mínima de 1080 euros como indica la Carta Social Europea.

• IPC real por ley de aumento y retorno del Coste de la Vida perdido por los recortes.

• Acabar con el 37% de la brecha de género.

• Equiparación de las empleadas de hogar al sistema de la SS.

• 100% de la Base reguladora por viudedad y mantener su carácter contributivo.

• Jubilación a los 65 años, jubilación anticipada al 100% con 40 años cotizados.

• Derogar los coeficientes reductores de la jubilación anticipada, el paro de larga duración en personas de mediana edad no puede seguir siendo penalizado.

• No a los planes privados de empresa y al fomento de planes privados incentivados con fondos públicos.

La lucha por las pensiones es de toda la Clase Trabajadora, sin salario no hay pensiones, exigimos establecer un SMI de 1200 euros como determina la Carta Social Europea para erradicar la pobreza en el trabajo y en las pensiones, defendiendo nuestro sistema solidario entre generaciones. Hay que derogar las Reformas Laborales de 2010 y 2012 que han dejado en manos de la patronal una mayor explotación y bajada de salarios.

Nos movilizamos, buscando la mayor unidad entre pensionistas y trabajadores, con la intención no solo de tirar atrás esas recomendaciones sino para que la voz de los pensionistas y sus intereses lleguen al Gobierno del Estado y sean tenidas en cuenta y para que sepan que la lucha pensionista continúa.



30 de Noviembre del 2020

Comisión Portavoces COESPE

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lunes, 7 de diciembre de 2020

Qué, ¿me van entendiendo ya en el asunto este del patio de mi casa que es particular que cuando llueve se moja como los demás, agáchate y vuélvete a agachar? O sea, que Francia es un barrio de Bilbao, pero no porque yo lo diga, que ni sé por dónde está Bilbao ni qué hay que hacer para ir a Francia, sino porque hacen las mismas cosas, varia el grosor, peso, volumen, densidad o longitud de la porra, pero el servidor público, la policía, pega los mismos estacazos limpios de polvo y paja y, lo que es lo más guatipedi de todo, los estacazos se los pega precisamente a la población, a la que sirve y protege. Ya digo, como en San Antolín del Campo, que es también Barrio de Bilbao, o como en Palosanto de los Campechanos que es otro Barrio de Bilbao, que no es ya que la policía caliente a quien debería defender, al pueblo, que para eso le paga el mismo pueblo, sino porque este sale a la calle para decirle a su gobernante-representante (aunque yo me sé mejores chistes que este del gobernante-representante): oye, tú, ¿que tú por qué me tienes que imponer lo que yo ni he pedido ni quiero? Y, es más, tú, ¿el orden público no lo estas alterando tú, aunque los palos me los estoy llevando yo, por hacer tú lo que nadie te ha mandado hacer? Y, por último, tú, que no puedo entretenerme contigo más tiempo, ¿no sería más justo, puesto que la policía te defiende a ti y no a mí, que este mes el sueldo de los servidores públicos los pagues tú de tú bolsillo y no yo del mío, que soy quien me estoy llevado los palos?

 

Las protestas estallan en Francia por tercer fin de semana consecutivo

  • Prosiguen las movilizaciones contra la violencia policial y un polémico proyecto de ley de seguridad, que quiere restringir la toma de imágenes de policías.

La policía carga contra los manifestantes en plenos Campos Elíseos / Eulixe 

Tercerainfomación / 06.12.2020

La indignación ciudadana hizo reunir a más de 52 mil personas en unas 90 ciudades del país, según cifras ofrecidas por el Ministerio de Interior.

Las protestas no cesan pese a que el partido de Gobierno, La República En Marcha, había cedido a las presiones y se comprometió a reformular algunos puntos del texto que fue aprobado hace dos semanas por la Asamblea Nacional y tiene pendiente la votación en el Senado. Sin embargo, los manifestantes quieren su derogación definitiva.

Las manifestaciones coincidieron en esta ocasión con otras convocadas por los sindicatos por la precariedad social, con el aumento del desempleo y la pobreza.

Y quizás esto, motivó aún más los disturbios, en los que hubo al menos 64 detenciones y ocho policías heridos. Los incidentes más violentos se registraron en la capital, París, y Nantes. Toda esta situación ha multiplicado los desafíos del Gobierno de Emmanuel Macron.

Las manifestaciones se han intensificado tras dos polémicos casos de violencia policial a fines de noviembre: la brutal paliza propinada a un productor musical negro, por la que tres policías fueron inculpados, y la evacuación de un campo de migrantes en el centro de París.

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viernes, 4 de diciembre de 2020

Para los envenenadores y promotores de la violencia social para conseguir con la mentira lo que no le dan las urnas para no perder los privilegios de clase: que el castellano no desaparece en la escuela ni en Cataluña ni en el Bajo LLobregat ni nada de nada

 

LOMLOE: una tibia recuperación de lo perdido

Rosa Cañadell

El Viejo Topo

04.12.2020



En este país, no terminamos nunca de avanzar. En educación, con ocho leyes en 40 años, vamos dando un paso adelante y dos para atrás y así nunca conseguimos un sistema educativo que tenga el financiamiento que se merece, la equidad necesaria y el nivel de calidad que precisamos. La nueva Ley educativa la podríamos resumir en: una tibia recuperación de lo que perdimos con la antigua ley del PP, la LOMCE.

Y como sí que avanza, pero no suficiente, las críticas le llueven por todas partes, básicamente por la derecha más reaccionaria y las patronales de la concertada. No tanto porque conculca unos “derechos adquiridos” por los centros privados concertados, sino porque la educación es un campo de batalla político, y la oposición tiene que protestar, aunque no tenga ninguna razón.

De hecho, si no fuera porque la ley anterior era tan reaccionaria en muchos aspectos, quien tendría que protestar sería el 60 o 70 % de la población que escolariza sus hijos e hijas en la escuela pública, la de todos y todas.

Decía que se avanza, tímidamente, en algunos aspectos: elimina los itinerarios segregadores desde los 13 años; suprime las reválidas, recupera la Educación Infantil como etapa educativa, desde los 0 a los 6 años; devuelve las competencias sustraídas a los claustros y consejos escolares;  pierde protagonismo la asignatura de Religión; introduce la coeducación, el medio ambiente y la memoria democrática en la escuela;  refuerza la inmersión lingüística catalana al devolver a las lenguas co-oficiales la consideración de lenguas vehiculares, juntamente con el castellano. Proclama la gratuidad en los centros concertados (difícil de llevar a cabo), así como la pérdida del concierto educativo en los centros que segregan por sexo (más difícil aún de cumplir, ya que el Tribunal El TJSC ya ha dejado en suspenso la resolución aprobada por el Departamento de educación en Cataluña de suspender el concierto a 11 centros del Opus Dei que segregan por sexo), y prohíbe destinar suelo público para centros privados.

Pero se deja por el camino una gran cantidad de reivindicaciones que son cada día más necesarias: No termina con la segregación educativa. No contempla la desaparición de los conciertos educativos. No pone fin a la precariedad de los profesionales. No soluciona la discriminación laboral del profesorado del Cuerpo de PTFP, no dota al sistema de recursos suficientes. No elimina la religión del horario lectivo. No rebaja las ratios (una de las demandas más urgentes), no garantiza la gratuidad de las escuelas infantiles ni de la universidad, ni revierte el modelo de direcciones autoritarias ni opta por la elección democrática de las mismas.  Por citar algunas de las carencias más importantes.

Desde el punto de vista más pedagógico hace una opción por el modelo competencial y el aprendizaje por proyectos, apuesta por la agrupación de asignaturas por ámbitos y limita las repeticiones de curso. Todo ello para algunos sectores no es más que el vaciamiento cultural y el desprecio a la memoria, la exigencia y el esfuerzo, lo que repercute negativamente en el alumnado más desfavorecido, porque si en la escuela no se les proporciona conocimientos, no podrán encontrarlos en otro sitio. De hecho, no hay una apuesta clara por racionalizar, disminuir o mejorar los currículums, que sería lo conveniente y necesario.

En definitiva, es un paso tibio hacia adelante, pero con muchos pasos a recorrer. Y, a pesar de ello, a pesar que no se avanza nada en la reversión de la privatización de la enseñanza, que se consolida la doble red financiada con fondos públicos y que, de hecho, se reconoce la permanencia de la educación privada concertada, la patronal de la escuela concertada ha declarado la guerra a la nueva ley, ha creado una plataforma y ha convocado numerosas protestas aduciendo medidas que ni siquiera se corresponden con la realidad de la ley, ya que “ni se quita el castellano, ni desaparecen los centros de educación especial, ni se suprimen los conciertos, ni se elimina religión” ¿Por qué protesta, pues, la patronal concertada y la iglesia si es una ley casi hecha a su medida?, se preguntan algunos.

Han aparecido también críticas sobre la necesidad de pactar las leyes educativas, para no tener que deshacerlas cada cambio de gobierno. Y es verdad que sería muy conveniente una ley que pudiera ser aceptada y mejorada en los sucesivos gobiernos, sin tener que cambiarla cada vez, pero el problema es que, con estos mimbres, con esta oposición, con esta derecha y estas patronales religiosas que defienden con uñas y dientes sus privilegios, sus negocios y su poder para transmitir su ideología a los futuros jóvenes, digo, con estos mimbres es imposible hacer ningún pacto.

La cuestión de la doble red educativa, de la segregación social que ello conlleva y del supuesto “derecho a elegir” son temas que, en este país, se han permitido por demasiado tiempo. Las izquierdas, en general, han sido poco agresivas y han denunciado poco lo que ello comporta, y ahora es mucho más difícil revertir la situación ya que hacen valer sus “derechos adquiridos”.  No deja de ser curioso, y terrible a la vez, que una de las protestas que esgrimen las organizaciones de la concertada es que la nueva ley los considera “subsidiarios” de los centros públicos, cuando en realidad nacieron justamente para ser esto: subsidiarios, para poder escolarizar a toda la población en un momento en que las escuelas públicas no podían atender a todo el alumnado.

Necesitamos, no solamente avanzar más en los diversos aspectos antes mencionados, sino, sobre todo, hacer mucha pedagogía y cambiar el discurso. Es necesario dotar a la educación pública de todos los recursos necesarios y convencer a la mayoría de la población que la escuela no tiene que ser un reflejo de la familia, sino un lugar en donde se aprenden conocimientos y valores compartidos con la sociedad, un lugar donde se abren las mentes y no una continuación de la ideología de los padres y madres. Es necesario convencer que la socialización entre diferentes culturas, ideologías, clases sociales, religiones, sexos, identidades, etc. Es una gran riqueza y es lo que permite una sociedad cohesionada y una juventud sabia y crítica. Y ello sólo puede hacerlo la educación pública.

Seguiremos insistiendo. Nos jugamos el futuro.

Artículo publicado originalmente en Viento Sur.

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Pongamos las cosas en claro desde el principio para que no haya malos entendidos y sepamos quién es quién en este barullo, que no quiero líos ni malas interpretaciones: Yo con Dios no he discutido nunca a pesar de que mi trato con Él es de lo más líquido (Un líquido también es un fluido, lo que pasa es que como le quiero dar solemnidad a este asunto, me ando rebuscando las palabras de más rumbo y tronio que pueda para que el lector capte el verdadero espíritu de la cuestión de altura que ahora se trata, de ahí el que haya sustituido la palabra liquido por fluido). Todos los días al punto la mañana, al levantarme, le pregunto: ¿hoy qué, Dios? Y una voz como si saliera de dentro de una tinaja de barro vacía me dice: eres tonto hasta la hora de almorzar, y después ya todo el día. Hoy será lo que sea, que a ti no te importa nada lo que vaya a ser o no ser, que eso es cosa mía. Así que circula y no me entretengas con tontadas como estas. Y en oyendo esto, yo agacho mis orejitas, y a lo mío que me voy. Pero sin discutir, ya lo he dicho. De modo que si Dios dice que hizo el mundo en una semana, ¿quién soy yo para poner en duda su palabra? ¿Una semana?, pues una semana, como si hubiera sido mes y medio, ¿a mí que más de da? A mí lo que me ronda por la cabeza y lo que me pone la mosca tras la oreja no es ni siquiera la de millones de semanas que se pegó para hacer el millón y pico de galaxias que hay a razón de un mundo por semana, sino dónde pudo haber aprendido Dios el oficio de albañil antes de liarse a construir el mundo, galaxias y toda la pesca, porque de lo que no hay duda es de que Dios de albañilería entiende. De otras cosas no sé, pero de albañilería un huevo y la yema del otro. Porque a mi que no me jodan, el oficio del albañil es muy difícil y alguien en algún lugar, espacio y tiempo se lo tuvo que enseñar. Haber si nos vamos aclarando, que lo cosa no es moco de pavo, y si ustedes andan cortitos de fe a mi no me vengan con cuentos. Palabra de Dios.

 


Ciencia y tecnología

Crean un mapa astronómico con más de un millón de galaxias desconocidas, disponible en formato de tour virtual

 

Publicado por Octubre

diciembre 3, 2020

Las imágenes fueron obtenidas gracias al radiotelescopio ASKAP.

Prácticamente cada punto brillante en el mapa representa una galaxia. | CSIRO

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Un grupo de investigadores de la Organización para la Investigación Industrial y Científica de la Mancomunidad de Australia (CSIRO, por sus siglas en inglés) ha identificado cerca de tres millones de galaxias —un tercio de ellas hasta ahora desconocidas— como resultado del relevamiento astronómico del cielo austral más detallado jamás realizado en el espectro de ondas de radio.

El mapa representa el 83% del firmamento y fue creado a partir de 903 imágenes recolectadas con ayuda del radiotelescopio ASKAP en el transcurso de 10 días, explicó Aidan Hotan, el líder del equipo, en un artículo publicado en el portal The Conversation.

A modo de comparación, el primer relevamiento detallado del cielo austral, llevado a cabo por la Universidad de Sídney y completado en el 2006, llevó una década para cubrir tan solo el 25% del cielo y catalogar aproximadamente 260.000 galaxias.

El nuevo trabajo permitió crear imágenes cinco veces más sensibles y con el doble nivel de detalle que sus antecesores, y fueron combinadas en forma de un mapa interactivo donde prácticamente cada punto brillante representa una galaxia entera.

Los investigadores esperan que el proyecto ayude a estudiar el comportamiento de las galaxias —por ejemplo, determinando si permanecen en cúmulos o se encuentran a la deriva por el espacio—, así como su origen y evolución, comparando la forma y ubicación actuales de estas galaxias con las que muestren futuros relevamientos similares. 

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jueves, 3 de diciembre de 2020

Los señores integrantes del Pacto de Toledo, a las órdenes que quienes no ha elegido ningún trabajador, entre otras cosas, porque ni siquiera se tienen que tomar la molestia de presentarse a las elecciones, llevan maquinando desde 1992, o sea, 25 años, para que el dinero ahorrado por los trabajadores durante toda su vida laboral para tener con que vivir en la jubilación pase, por el alma la abuela, a los bolsillos de los nuevos señores feudales del capital, que para eso tienen a sus servidores, los señores integrantes del Pacto de Toledo. El atraco a mano legal está a punto de perpetrarse. Ya ha dado su primer paso en el Congreso de los Diputados, donde dicen que están los representantes del pueblo español, con la honrosa excepción de los tres grupos políticos que han presentado enmiendas (ERC, Bildu y CUP ). Se trata de una cantidad de millones que empieza por un UNO seguido de un CUATRO con una nube de DIEZ ceros detrás, tal que: 140.000.000.000 de euros, que traducido al cristiano para que produzca el debido mareo, literalmente: ciento cuarenta mil millones de euros. Esto es consecuencia de los 25 años que llevamos los trabajadores votando al PSOE y PP fundamentalmente, y más recientemente a VOX y Ciudadanos, que junto al PP y una manada de 20 o 25 militarotes de buche lleno, son los encargados de tener el barullo social montado, engrasado y puesta a punto por si un por si acaso, impedir mediante la violencia física (la psicológica ya la vienen practicando) que en España pudiera gobernar un supuesto gobierno de izquierdas después de ganar las elecciones, de donde hay que descartar, evidentemente, a los actuales PSOE, Podemos e IU mientras funcionen como funcionan y tengan a los dirigentes que tienen, incapaces todos ellos de organizar efectivamente a los trabajadores, que es que somos la inmensa mayoría de la población, oiga, y por ello no tenemos ninguna necesidad de establecer ningún tipo de dictadura, bastaría con ejercer la democracia sin el pamplinoide calificativo de representativa que tan buenos resultados le da a la dictadura del capital y a sus capataces, como bien demuestra una vez más el pastizal del Pacto de Toledo: 140.000.000.000 de euros. ¿Hay quien pueda robar más a los trabajadores de una tacada y sin despeinarse?

 

TOPOEXPRESS

El Pacto de Toledo. El sistema público de pensiones en venta


Eduardo Luque Guerrero y Ramón Franquesa Artés

El Viejo Topo

03.12.2020

El Congreso aprobó el 19 de noviembre por mayoría de 262 votos las propuestas de la comisión del Pacto de Toledo.

Es un acontecimiento que se ha hecho que pasara desapercibido. Los grandes medios han callado; todos sabemos el control que ejercen las entidades financieras sobre los grandes medios de difusión. Tampoco el debate parlamentario ha tenido repercusión pública. La aprobación del proyecto quedó oculta tras la votación de la ley de Educación (se aprobaron el mismo día). No fue casual; era una maniobra que buscaba escamotear a los pensionistas actuales y venideros el debate sobre su futuro. Las figuras más relevantes del gobierno “progresista” han pasado de puntillas sobre el tema.

La reforma que se proyecta tendrá un costo electoral, especialmente para Podemos. Hay miedo a la presión popular y, en especial, a los movimientos en defensa de las pensiones, encabezados por la COESPE. Están incumpliendo su programa electoral. La COESPE marca en este sentido una línea divisoria que pone al desnudo la distancia entre promesas y hechos. Solo algunas fuerzas progresistas en el parlamento (ERC, Bildu, CUP) han recogido las propuestas del movimiento pensionista para presentarlas como votos particulares.

El pacto de Toledo no es fruto de la especificidad de nuestro país; forma parte de un contexto más amplio. Fue el Banco Mundial quién, en 1994, marcaba en sus análisis las directrices. El documento base se tituló: “Averting The Old Age Crisis”[1] (Envejecimiento sin crisis, en la versión española).[2] Los organismos internacionales de la Gobernanza mundial lo replicaron. Son aves de mal agüero. Pretenden hacernos creer en la inevitabilidad de los recortes. El debate sobre las pensiones está enormemente sesgado no sólo en nuestro país. Los “sesudos estudios” sobre la crisis de las pensiones se han demostrado una y otra vez falsos. El BM y la OCDE han pronosticado la quiebra de las pensiones 10 veces en los últimos 14 años. Siempre han fallado en sus predicciones aunque jamás han reconocido sus errores. Dando la espalda a la evidencia científica, ellos siguen obsesionados con el “desequilibrio financiero” basado en premisas que son muy cuestionables.

Los gobiernos europeos asumieron los dictados del BM y adoptaron en 1997 el llamado Pacto de Estabilidad y Crecimiento de la Unión Europea. Este documento se ha convertido en un instrumento clave contra la “generosidad” de los estados hacia los pensionistas. Posteriormente el Tratado de Lisboa (2007) profundizó la privatización al marcar como objetivo (en el objetivo nº 2) “Remover los obstáculos a la movilidad de los trabajadores que puedan derivar de las regulaciones internas de los sistemas de pensiones, incluidos los planes complementarios de pensiones”.

El pastel que quieren repartirse en Europa supera los 2,1 billones de euros. En nuestro país el trozo de tarta que quieren comerse las entidades financieras equivale a más de 140.000 millones anuales. Es por ello que el FMI alentó el desarrollo de esta comisión llegando a decir: “la Comisión del Pacto de Toledo es un foro muy adecuado para consensuar las reformas que deben irse adoptando en orden a garantizar la viabilidad del sistema de pensiones”.

 Aunque formalmente las pensiones dependen de cada país (“Las pensiones son una competencia nacional de los Estados miembros”, se dice en el Tratado de la Unión), la UE delimita el marco legal y hace “recomendaciones”. En el borrador de presupuestos del gobierno “progresista”, Pedro Sánchez ya ha introducido algunas propuestas de la comisión (no ha esperado a tener las recomendaciones finales). Entre otros puntos ya figura la creación de Planes privados de empresa.  En 2019 se envió a la Comisión Europea la propuesta de “mochila austríaca”; la resistencia y la presión popular obligó al actual presidente a realizar una finta política descartándola y proponiendo el denominado “modelo inglés”.

La Comisión Europea reconoce que, con las reformas impuestas por el Pacto de Estabilidad, se va a reducir la “generosidad” con los pensionistas. Pero advierten, porque tienen miedo de la reacción popular, que se debe: “asegurar que estas reformas no se enfrenten a una resistencia política y social con el riesgo consiguiente de ser derogadas en el momento mismo en el que deberían comenzar a ser plenamente aplicadas, es probable que sean necesarias otras medidas políticas de acompañamiento”. Saben desde el principio que juegan con fuego y que van a existir resistencias. Es por ello que en el mismo documento plantean: “Las reformas deben prepararse e implementarse cuidadosamente, esforzándose por lograr una amplia aceptación política y social del fundamento de la reforma”.

Han pasado 25 años desde que en 1995 se establecieran las primeras 15 recomendaciones sobre las pensiones en la primera comisión del Pacto de Toledo. Desde entonces se han actualizado en 2003 y 2011; esta será la tercera. Las recomendaciones son aplicadas a voluntad de las fuerzas políticas. Por ejemplo, en 1995 se propuso aumentar los años para calcular la base reguladora que pasó de 8 a 15, lo que implicaba endurecer el acceso a las pensiones. Bien, en pocos meses se tramitó y se aplicó esa recomendación, pero fue necesario invertir ¡8 años! para desarrollar el Fondo de Reserva de la SS. Se pretende que estas propuestas sean vistas por la ciudadanía como una mera cuestión técnica. Se nos quiere hacer creer que es fruto de una reunión de “funcionarios” y “sabios” neutrales; incluso el ministro Escrivá presume de su independencia. Nada de eso, las recomendaciones son el resultado del posicionamiento político de cada partido y de la correlación de fuerzas existentes. Son fruto de la ideología y de la lucha política. En esos debates están presentes todas las fuerzas parlamentarias que son, en definitiva, las que tienen potestad para convertir en leyes esas recomendaciones. La pandemia ha sido el momento perfecto para lanzar la propuesta. El confinamiento ha impedido una respuesta popular contundente.

El documento que ha elaborado la Comisión del Pacto de Toledo presume de lo que no tiene: un análisis fiable de la situación de las pensiones. Solo contempla una serie de variables que son muy cuestionadas, otras ni se mencionan: se habla de demografía, de costos, de relación entre lo percibido y lo aportado… Olvidan intencionadamente el beneficio extraído, el enorme incremento de la productividad por trabajador, la riqueza generada a lo largo de muchas décadas (el PIB per cápita pasó de los 4.227€ en 1980 a 26.430€ en 2019[3]) No se habla de cómo los sucesivos gobiernos han utilizado a discreción, para “comprar” las mayorías parlamentarias, las cotizaciones sociales. No se analiza por qué los gobernantes incumplieron e incumplen sus propias normas (el caso más evidente es la gestión del Fondo de Reserva de la SS). Tampoco habla la Comisión de cómo se han otorgado préstamos a determinadas fuerzas políticas representadas en los gobiernos de las CCAA y cómo estas cantidades, tras varias décadas, aún no han sido reclamadas por los gobiernos centrales.

La banca necesita refinanciarse y para ello reduce costos empeorando el servicio, aumentando las comisiones bancarias y buscando nuevos productos financieros. Se fusionan entidades para constituir otras que, en caso de quiebra, obliguen a intervenir a los Estados con dinero público. Se miente para colocar productos financieros, como hicieron con las preferentes o las cláusulas suelo. Y se vuelve a mentir cuando se habla de las bondades de las pensiones privadas. La realidad se impone siempre. En EEUU lo saben bien: en 2009, la tan “cacareada” solidez de los sistemas privados se vino abajo con la crisis de las hipotecas basura. Los pensionistas perdieron su pensión o vieron su cuantía terriblemente reducida (en más de un 50% de media). Entre un 20 y un 30% de antiguos pensionistas forman parte hoy del ejercito de “homeless” (los sin hogar) que puebla las ciudades norteamericanas. En nuestro país tenemos ya alguna experiencia. El gobierno Aznar firmó con los sindicatos mayoritarios en 1996 que una parte de las subidas salariales de los funcionarios públicos se dirigieran obligatoriamente hacia un fondo de pensiones. Fue un fiasco: en el momento de recuperar las cuantías estas eran inferiores a lo que habían aportado los trabajadores (los rendimientos financieros fueron mínimos o negativos y la presión fiscal los remató). ¿Aprendieron algo nuestros políticos o los europarlamentarios de esta crisis? ¡Nada!, siguieron entonando la misma cantinela. Por ejemplo, en 2015 la OMC seguía afirmando, refiriéndose a nuestro país, que era necesario:  “retrasar la edad de jubilación más allá de los 67 años e incentivar las pensiones privadas, incluso con carácter obligatorio, porque prevé que en el futuro se reducirán los beneficios de los sistemas públicos”. Pero la realidad se impone a la propaganda: la rentabilidad acumulada de los fondos de pensiones individuales entre diciembre de 2003 y diciembre de 2018 fue del 38,7%; en ese mismo período los bonos del Estado rentaron un 95%.[4]

Todo sirve para vender el negocio de la privatización de las pensiones. Desde hace tiempo, está en marcha una campaña de “persuasión” orquestada por fondos como BlackRock, el Deutsche Bank y entidades como el Bilbao, el Santander o La Caixa, Una campaña acompañada de grandes sumas destinadas a “convencer” a múltiples partidos de derechas y no pocos de izquierdas[5], incluyendo a los grandes sindicatos, de las bondades de la nueva propuesta. En el caso europeo se concretó en el Plan Paneuropeo de Pensiones Privadas (PePP) aprobado el último día hábil de la anterior legislatura el 4 de abril del 2019.

En nuestro país, desde 1995 hasta ahora, las pensiones han sufrido importantes modificaciones. El primer gran intento lo propuso Felipe González; la respuesta popular en forma de huelga general (14 de diciembre de 1989) lo derrotó. Posteriormente el gobierno Aznar firmó, con la participación de los grandes sindicatos, la ley 24/1997, por la que se incrementó de 8 a 15 el número de años utilizados para el cálculo de la pensión, y la norma 35/2002 de 12 de julio, que incentivaba la jubilación más allá de los 65 años. Las diferentes recomendaciones han tenido como objetivo en la mayoría de los casos reducir o contener el crecimiento de las pensiones. Han sido utilizadas a conveniencia. Han servido de escudo y de espada: cuando protestábamos se nos decía que la coyuntura no era favorable y que no se podía; cuando callábamos perdíamos derechos.

Los redactores del Pacto no pretenden buscar el equilibrio del sistema ni hacer más justa la redistribución de las pensiones. Cada vez que han introducido cambios han profundizado la mal llamada “crisis de las pensiones”. No nos engañemos, el objetivo es reducir la cuantía de las prestaciones públicas para abrir de par en par el mercado de las pensiones privadas (quien pueda pagarlas). Es un objetivo muy deseado por el modelo neoliberal: David Harvey lo definía como acumulación por desposesión. El espectro de la privatización de las pensiones asoma en el horizonte.

Temen la reacción popular. Y es por ello que han cambiado el tono. Ahora aceptan la revalorización: nos suben el 0,9% contradiciendo sus propios análisis (desde 1995 vienen advirtiendo de la imposibilidad de incrementar las pensiones). La presión popular, organizada a través de la COESPE, ha sido un factor determinante.

El documento actual nacido de la comisión del Pacto de Toledo es un cúmulo de hojarasca literaria lleno de expresiones ampulosas. En la segunda versión (han salido varias con cambios significativos) se lee: “el esfuerzo combinado que en cada jornada laboral desarrollan los trabajadores y los empresarios es lo que posibilita el funcionamiento de España… Nuestra Seguridad Social, cuya acción protectora sirve para dar cobertura a las coyunturas adversas que inevitablemente va a acompañar siempre el devenir de la humanidad…

El gobierno está en falso y es por ello que pretende evitar que se haga una reforma con criterios realmente progresistas, así en la recomendación 0 se dice: “Se opone a cualquier transformación radical del sistema que suponga una ruptura de los principios en que se asienta el actual…” Lo cual no les ha impedido proponer cambios enormemente substanciales.

Hay un tema que se reitera en todo el documento y que podríamos entender como un avance: se recomienda la separación de las fuentes de financiación. Se menciona en varias de las recomendaciones (la 1, 2, 3, 6, 12, …) Se dice, por ejemplo, que las pensiones no contributivas (los que reciben una pensión aunque no hayan cotizado el mínimo) recibirían esa aportación a cargo de los Presupuestos Generales del Estado. Muchas de estas recomendaciones ya figuraban en los textos de 1995, 2003 y 2011 y se ha hecho muy poca cosa para cumplir las que favorecían a los trabajadores. Los gobiernos se saltaron sus propias recomendaciones y cargaron costos indebidos a la Seguridad Social, como las bonificaciones a los empresarios por contratación o las pensiones de mínimos.

También es un texto plagado de contradicciones, con recomendaciones que aparecen en una versión, desaparecen en otra y presentan otra redacción en la última. El caso más paradigmático es la recomendación 2. En la primera versión que circuló y referido al IPC, se decía: “Por otra parte resulta conveniente estudiar (para su posterior análisis y valoración por la Comisión) la posibilidad de utilizar otros índices de revalorización basados entre otros, en el crecimiento de los salarios, la evolución de la economía o el comportamiento de las cotizaciones a la Seguridad Social”. En la segunda versión se apuesta por la utilización del IPC como índice y en la tercera se  retrae al documento de 2011, donde se afirma: “resulta conveniente estudiar (para su posterior análisis y valoración por la Comisión) la posibilidad de utilizar otros índices de revalorización basados, entre otros, en el crecimiento de los salarios, la evolución de la economía o el comportamiento de las cotizaciones a la Seguridad Social, siendo recomendable que se tengan en cuenta los efectos que dichos índices han tenido sobre la sostenibilidad del sistema de pensiones en los países de nuestro entorno”. El documento genera con toda intención una enorme confusión. Su objetivo es ocultar el alcance real de las reformas. El gobierno, en su programa, se comprometió a subir las pensiones según el IPC (índice de precios del consumo); el pacto acepta que se han de revalorizar aunque propondrá en un futuro, si la presión popular no lo impide, usar otros indicadores. ¿Y si de esos indicadores resulta una rebaja de las pensiones?

Los redactores actúan como auténticos trileros. Así, en la recomendación 1 siguen planteando la separación de las fuentes mientras detraen los costos del Ingreso Mínimo Vital de las cotizaciones sociales. Empeoran intencionadamente el déficit de la SS, para justificar su discurso catastrofista sobre la “crisis” del sistema público de pensiones.  Según el informe del Tribunal de Cuentas, emitido a finales de agosto pasado, los pagos que debería haber soportado el Estado vía presupuestos (pero que fueron pagados con nuestras cotizaciones) más los créditos a las CCAA (no reembolsados desde hace 25 años), más las rentas no obtenidas por el uso de los activos propiedad de la Seguridad superan los 103.000 millones de euros.[6]

A este respecto, y en un giro copernicano, en la recomendación  1 se plantea también que: «La resolución de los problemas de contabilidad derivados de los préstamos, concedidos en su día por el Estado a la Seguridad Social para hacer frente a las insuficiencias financieras derivadas del ejercicio de sus competencias, podría resolverse —si conviene a las Administraciones afectadas y por el procedimiento que legalmente corresponda— permitiendo a las Administraciones titulares de la gestión adquirir la plena titularidad de los establecimientos donde se ubican los servicios de referencia». Dicha transferencia habría de efectuarse, en su caso, sin ocasionar menoscabo alguno en los derechos económico-patrimoniales de la Seguridad Social”. Es cierto que los gobiernos de turno concedieron créditos cuando se necesitaba liquidez, pero no es menos cierto que esos créditos cubrían en realidad pagos que el Estado no quiso asumir trasladando las deudas a la SS. Se aumentaba el pasivo de la SS y de esa forma podían hablar de la “insostenibilidad” del sistema público de pensiones. El Pacto propone ahora que la SS pierda la propiedad de su Patrimonio inscrito a nombre de la Tesorería General. Es sin duda una medida de enorme alcance puesto que abre camino a la pérdida de activos muy duramente conseguidos tras décadas de lucha, de esfuerzo y de ahorro nacional.

Las recomendaciones de la comisión del pacto ignoran por completo el núcleo central del problema. La Reforma Laboral de Rajoy tuvo consecuencias durísimas para salarios y cotizaciones. El ejecutivo “progresista” había hecho de ese argumento su caballo de batalla electoral; lo olvidaron. Lo mismo podríamos decir de la recomendación 3 que era la constitución de un Fondo de Reserva (FRSS) Según los acuerdos se debería llenar con los excedentes anuales de las cotizaciones. Ahora se nos propone que cuando “se alcance el equilibrio de las cuentas de la Seguridad Social” se vuelva a la situación anterior. ¿Cuándo sucederá eso? Aún reconociendo los incumplimientos ningún gobierno, éste tampoco, hace acto de contrición y menos aún propósito de enmienda. El FRSS fue aprobado por la Ley 24/1997 y estuvo congelado durante el gobierno de Aznar hasta el año 2000. Cuando se comenzó a llenar fue de forma cicatera y miserable; por ejemplo en ese año el superávit de la SS fue de 6.800 millones de euros mientras lo ingresado al FRSS fueron 600 millones. El dinero que se apropió el gobierno Aznar sirvió entre otras cosas para rebajar los impuestos a las grandes fortunas y financiar la guerra de Irak posteriormente. Entre el 2000 y el 2011 las aportaciones que se hicieron al FRSS fueron inferiores en cuantía al excedente producido. Análisis realizados por expertos de la Universidad de Valencia y Extremadura demostraron que, si se hubieran computado los excedentes y limitado las cargas indebidas que soportó la SS, el superávit disponible en 2017 hubiera sido de 108.866 millones de euros (9,4% del PIB Nacional)[7]  La merma del fondo es uno de los principales argumentos de bancos y “expertos“ (entre otros: el ultra neoliberal Gobernador del Banco de España). A la vista de los datos cabe preguntarse: ¿dónde está la crisis?

Al vaciar la hucha, Rajoy mató el Fondo de Reserva y Pedro Sánchez lo remató. El citado informe del Tribunal de Cuentas reconoce que ese Fondo de Reserva y las pensiones públicas que se derivan han sido puestas como garantía en caso de que no podamos pagar las deudas derivadas del primer rescate financiero.

La recomendación 5 roza nuevamente el absurdo. En ella se pretende incentivar las carreras profesionales más allá de los 65 años, mientras que en la 17 (bis) se habla de la precariedad y el subempleo juvenil y se reconoce que “Los jóvenes se ven especialmente perjudicados por la precariedad y el subempleo, lo que dificulta generar amplias carreras continuas de cotizaciones”. ¿No sería más lógico dejar paso a los trabajadores jóvenes incentivando por ejemplo los contratos de relevo? Evidentemente la Comisión no arbitra ninguna propuesta para combatir el paro juvenil.

La recomendación 8 es un ejemplo más de la falta de coherencia interna del documento. Mientras en una parte se habla de la necesidad de reforzar con medios las plantillas de la SS garantizando el “carácter público de la gestión del sistema...”, en otra se propone “la creación de una agencia de Seguridad Social que garantice, no solo la oportuna simplificación, racionalización, economía de costes y eficacia…”. La recomendación apunta hacia la ruptura de la Caja Única utilizando para ello el fraccionamiento de la gestión. La debilidad parlamentaria del PSOE ha permitido al PNV conseguir ya esas competencias, a partir de las cuales va a poder aplicar procesos de privatización de manera más discreta. Nada que no hayamos visto en el campo de la sanidad o la educación en el mismo País Vasco o en Cataluña con CiU.

No se arbitran en la recomendación 13 propuestas reales para paliar la brecha en las pensiones en el colectivo de las viudas. En propuestas anteriores (2003 y 2011) se hablaba de una formulación integral; nada se ha hecho. Recordemos que desde la AIReF y el Banco de España, hace algunos meses, se lanzaron globos sonda proponiendo la supresión o la rebaja de las pensiones de viudedad. También pretenden tratar el tema como si no fueran pensiones contributivas enviándolas a beneficencia. La pandemia paralizó este proyecto. El nuevo Pacto de Toledo no lo menciona pero sus redactores volverán seguro a plantearlo en un momento apropiado.

La recomendación 16 es una de las claves de todo el documento. Se propone que, comenzando por Pymes y empleados públicos, una parte de las cotizaciones, sin concretar la cantidad, vayan a fondos privados de empresa. Todos sabemos que acabarán en manos de las entidades financieras. Fracasados los Planes de Pensiones Privados Voluntarios en España, se quieren imponer obligatoriamente los Planes de Pensiones de Empresa. Los trabajadores deberán suscribir Planes de Pensiones basados en un sistema de capitalización. La consecuencia es la reducción de ingresos por parte de la SS entregando a largo plazo el ahorro social a las grandes entidades bancarias, un sector que repetidamente ha mostrado su incapacidad para garantizar los depósitos de sus clientes, y su dependencia del sector público, que cabe calificarse de parasitismo.  Fue el sector financiero, y no las pensiones, el rescatado con nuestros impuestos en 2008. Son entidades patológicamente insolventes y socialmente irresponsables, aunque, al parecer, ello no merezca la más mínima atención del Pacto de Toledo.

Se quiere también deteriorar la caja común, romper la solidaridad entre trabajadores y poner en manos de la banca una parte de los ingresos futuros. Ésta es la recomendación estrella que hace la comisión del Pacto. Mientras en Chile, tras meses de dura lucha en las calles con decenas de muertos, la población ha votado contra la Constitución de Pinochet que impuso, a sangre y fuego, las pensiones privadas; en España, la recomendación 16 abre la puerta a la privatización forzosa de las pensiones.

A instancias del Ministro Jose Luís Escrivá, se propone que una parte de las cotizaciones vayan a fondos privados de empresa. La verborrea es la de siempre pero ahora lo denominan “macrofondo de empleo de promoción pública”. La propuesta nos sitúa en un escenario mixto con un sistema de inversión tutelado por el Estado; pero sabemos sobradamente de la irresponsabilidad de nuestros gobernantes, que en el pasado han colaborado activamente en el saqueo de la riqueza nacional. ¿Tutelarán las pensiones gestionadas por los bancos como tutelaron la CNMV o el Banco de España a cajas y bancos que tuvieron que ser rescatados con dinero público? ¿Quién cubrirá las pensiones privadas en caso de quiebra de las entidades gestoras?¿Por qué el Estado tiene que hacerse cargo de la mala praxis bancaria en que puedan incurrir las entidades financieras? Es curioso cómo la propia Comisión reconoce el insuficiente e insatisfactorio recorrido de la propuesta, pero persiste en su error cuando afirma: “Consciente del insuficiente e insatisfactorio recorrido que estas fórmulas han tenido hasta la fecha, la Comisión reafirma su apuesta por impulsar su implantación efectiva”. Como decía Cervantes: “mantenella y no enmendalla”.En la práctica vienen a decir que entreguemos una parte, aún por dilucidar, del dinero de las cotizaciones a un fondo que supuestamente no ha de tener “ánimo de lucro” pero que tiene que dar rentabilidad a los pensionistas. Es la cuadratura del círculo. Solo hay un tipo de instrumentos que sin ser puramente financieros y “sin ánimo de lucro” reúnan esas condiciones y son las Fundaciones. Tanto el BBVA, como el Santander o La Caixa, por citar algunas, tienen constituidos esos instrumentos de intermediación financiera bajo la apariencia de entidades “filantrópicas”. ¿Alguien puede dudar de que el dinero de las pensiones será gestionado por esas fundaciones y que pasará a convertirse en un activo más de los bancos? Si esto se cumple, sería una gran victoria para los fondos internacionales que a través de sus accionariado controlan al sector financiero español.

En la recomendación 17 se menciona el problema específico de la brecha de género, pero no se arbitra ninguna medida concreta más allá de la palabrería habitual. En la primera y segunda versiones, sí que hubo alguna propuesta concreta, pero ha desaparecido en la tercera y última.

La recomendación 19, aunque plantea los riesgos para las cotizaciones sociales derivados del problema de la robotización del trabajo,  la cuestión queda en un mero enunciado.  De este tema, la gran patronal espera obtener jugosos beneficios: reducirán costos laborales, impondrán una mayor flexibilidad y, si pueden, proyectarán el excedente laboral hacia las jubilaciones anticipadas o el paro (los procesos de fusión bancaria que se dan en nuestro país son un ejemplo). En cualquier caso, todo esto obligaría a rediseñar las fuentes de ingresos: ¿deben pagar IRPF los robots? La Comisión no hace propuestas concretas sobre esta cuestión.

En esta recomendación hay un hueco importante: la falta de propuestas para aumentar la tributación de las grandes transnacionales.  En este sentido la UE, a finales de octubre, amenazó a nuestro país con llevarlo a los tribunales y sancionarlo si el ejecutivo no transcribía a la legislación española las nuevas directrices tributarias impuestas por Bruselas. La UE pretende imponer más impuestos a las empresas multinacionales que los evaden a través de triquiñuelas contables. Pero, nuevamente, al ejecutivo “progresista” le tiemblan las piernas.

También es importantísimo el factor de sostenibilidad, otra de las líneas rojas que planteó el gobierno “progresista”. Las anteriores contrarreformas habían impuesto el denominado factor de sostenibilidad[8] que proponía rebajar desde el principio la cuantía de las pensiones; el documento actual precisa: “El Factor de Sostenibilidad pretende ajustar la cuantía de las pensiones a la evolución de la esperanza de vida, en la medida en que los pensionistas percibirán su prestación durante un período más prolongado”. Su aplicación, inicialmente prevista para 2019, ha sido retrasada por la disposición final trigésima octava de la Ley 6/2018, de 3 de julio, de Presupuestos Generales del Estado para el año 2018, que dispone lo siguiente: «La aplicación del factor de sostenibilidad regulado en el artículo 211 del Texto refundido se llevará a cabo una vez que, en el seno de la Comisión de Seguimiento y Evaluación de los Acuerdos del Pacto de Toledo, se alcance un acuerdo acerca de la aplicación de las medidas necesarias para garantizar la sostenibilidad del sistema. No obstante, y en todo caso, su entrada en vigor se producirá en una fecha no posterior al 1 de enero de 2023»[9]. El movimiento de los pensionistas ha bloqueado en estos tres años su aplicación, pero ni el actual gobierno, ni la Comisión del Pacto de Toledo muestran ningún interés en abolir ese mecanismo. Teniendo en cuenta las trampas, las falacias y las medio-verdades descritas, es positivo que se acepte el principio (que no la aplicación clara) de revalorización en la recomendación 2. Pero entonces, ¿qué coherencia tiene aceptar la revalorización y a la vez no derogar definitivamente ese factor de sostenibilidad? ¡Es evidente que el Factor de Sostenibilidad desvaloriza las pensiones de los trabajadores desde el primer día de su jubilación! Es fácil sospechar que simplemente se está retrasando su aplicación. Se busca un momento donde la resistencia sea menor. Quizás cuando este debate llegue a los centros de trabajo, con la nueva estrategia de COESPE de dirigirse a los trabajadores en activo, su aplicación deba retrasarse nuevamente. Algo que, al parecer, ni los técnicos de la Comisión ni quienes guardan silencio lo consideren posible ni conveniente.

La estrategia de la confusión parece que no ha funcionado. El movimiento pensionista, a pesar de las obligadas medidas de protección sanitaria, sigue vivo y activo; en la calle y en las redes. Este no es un tema que puedan esconder en la chistera, tiene vida propia y organización: COESPE. Una organización transversal, independiente de las estructuras institucionales, y que, pese a todos aquellos que han intentado sabotearla e ignorarla en los medios, está unida por un programa claro y ampliamente compartido. Esta vez, los poderosos no lo van a tener fácil. Los tiempos en que las contrarreformas en los sistemas públicos de pensiones eran impuestos sin resistencia, sea en Chile o en España, han terminado. Quienes nos gobiernan harían bien de tomar nota de ello.

El nuevo redactado del Pacto de Toledo no acaba nada. No estamos al final de un proceso: es una carrera de fondo. Ahora vendrá el desarrollo legislativo.  El gobierno de coalición, de nuevo, parece olvidar sus promesas electorales, como en el caso de la fusión bancaria o la reforma laboral. El contrato con la ciudadanía que los aupó puede acbar en un mero fuego fatuo. Pero nosotros estamos aquí vigilantes, para recordárselo y pedir cuentas.

 

Notas

[1] http://documents1.worldbank.org/curated/en/973571468174557899/pdf/multi-page.pdf

[2] http://documents1.worldbank.org/curated/en/973571468174557899/pdf/multi-page.pdf

[3] https://datosmacro.expansion.com/pib/espana.

[4] https://www.rankia.com/blog/fondos-inversion/4153204-rentabilidad-fondos-pensiones-espan-2003-2018

[5] El mayor fondo de pensiones del mundo Black Rock destinó (reconocido oficialmente) más de un millón y medio de euros para “convencer” a numerosos europarlamentarios para que votaran a favor del PePP (Plan paneuropeo de pensiones privadas) hace dos años. Además, se destinaron grandes sumas, que están siendo estudiadas vía judicial, a diversos pagos a varios parlamentarios laboristas y conservadores ingleses que incluían viajes a hoteles de lujo en Riad sin compañía femenina (al menos la legítima) Ver: El PEPP: el austericidio de las pensiones públicas. Los nuevos adivinos (I)https://www.cronicapopular.es/2019/03/el-pepp-el-austericidio-de-las-pensiones-publicas-los-nuevos-adivinos-i/

[6] https://www.tcu.es/repositorio/de226696-6741-4ff2-ba7a-5a334e86e7f6/I1381.pdf

[7] https://www.uv.es/pensiones/docs/pensiones-jubilacion/Fondo_reserva.pdf.

[8] El factor de sostenibilidad es un mecanismo previsto por la ley actualmente vigente, que interviene en el cálculo de la pensión inicial de jubilación, reduciéndola en función de lo que haya aumentando la esperanza de vida y otras variables, a partir del momento de la jubilación. En España, estaba prevista su entrada en vigor  el 1 de enero de 2019, pero, en abril de 2018 y debido a la presión social, el gobierno suspendió la aplicación de esta cláusula hasta 2023.

[9]Pag. 43.

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Estamos peor que en 2012 pero con ocho años de retraso: para aprender para cuando empecemos los trabajadores a aprender para aprender.

 

SOCIOLOGÍA CRÍTICA DE LA CATÁSTROFE

 


Boaventura de Sousa Santos

Sociología Crítica

02.05.2012

No hay un consenso europeo sobre las políticas presupuestarias ni los programas de austeridad en curso. Lo que sí hay, en cambio, es un consenso de la derecha y una incapacidad temporal de las izquierdas europeas para presentar una alternativa creíble a escala de cada país. Hasta que esto ocurra, el tiempo es el factor más incierto y decisivo en la solución de la crisis europea.

Cuanto mayor sea, más se consolida el nuevo orden postsocialdemócrata pensado mucho antes de la crisis y que ahora la derecha quiere imponer y consolidar durante las próximas décadas. El nuevo orden es un paraíso para el capital financiero, un purgatorio (ahora sin bendición eclesial) para el capital productivo y un infierno para la inmensa mayoría de los ciudadanos, la catástrofe de las expectativas de vida que hasta ahora parecían razonables y merecidas. La catástrofe está siendo administrada en dosis supuestamente homeopáticas para que la parálisis de las alternativas dure más tiempo (hoy, un recorte, mañana un aumento del precio del agua y la energía, pasado mañana, el cierre de un servicio). ¿Qué se puede hacer para reducir este tiempo?

1. Saber hacia dónde vamos. Está en marcha el fin la convergencia. El plan A de la política de rescate en curso (PREC) consiste en crear las condiciones para que los países con dificultades regresen a la “normalidad de los mercados”. Esto sólo es posible a costa de más reducciones salariales, más recortes en el gasto público y la sujeción de estos países a una disciplina no negociada que compromete y vacía su soberanía. Se consolida, así, la dualidad entre países desarrollados y países menos desarrollados en el interior de Europa. Portugal, Grecia, Irlanda y (¿quizá?) España serán el México de Europa. Si no queremos esta Europa, es urgente lucha para que esto no siga ocurriendo.

2. El PREC sólo puede producir dos resultados: más PREC o la expulsión del euro. Los informes y blogs sobre fondos financieros prevén (saben, porque son ellos los que realizan las previsiones) que, como en Grecia, al primer rescate le sigue un segundo con más restricciones, más austeridad y alguna reestructuración de la deuda de los acreedores. Esta significa que Portugal podría estar bajo tutela unos cuantos años más (¿hasta 2018?) y, en caso de ser así, una generación entera habría vivido bajo un régimen colonial disfrazado de democracia, pero controlado, en la práctica, por una empresa majestuosa, Goldman Sachs.

Si, no obstante, el plan A no funciona, está el plan B: la expulsión del euro o una solución que produzca el mismo efecto. Es algo de lo que ya se habla para Grecia. Si el plan A es devastador para nuestras aspiraciones de país europeo, la expulsión del euro no lo sería menos debido a las condiciones en las que se produciría, después de que el PREC haya destruido nuestra base económica (que hasta hace poco daba señales de un cambio cualitativo de especialización productiva), haya despedazado nuestra riqueza, nuestros ahorros, nuestro oro. Admitamos que el Partido Socialista (PS) se sintiera prisionero del PREC 1, pero no es admisible que no se declare contrario a cualquier PREC 2 ó 3. Esta es su oportunidad para desvincularse de herencias espurias y comenzar a construir una alternativa.

3. Desobediencia dentro del euro. Parece increíble que, a pesar de todo esto, tenga que encontrarse una solución no catastrófica para nuestro país a escala europea. Pero debe ser así, aunque para ello sean necesarias dos condiciones muy exigentes. La primera son actores políticos que exploren todas las brechas del sistema. El derecho internacional general y la gran mayoría de los tratados internacionales prevén cláusulas de derogación en caso de emergencia nacional. Esta derogación puede implicar el control temporal de capitales e importaciones, así como la moratoria en servicio de la deuda. ¿Puede esta desobediencia por parte de un pequeño país ser castigada con la expulsión inmediata? Todo depende de las alianzas que entretanto se fueran forjando. Tres cosas son ciertas: quien expulsa no deja de correr grandes riesgos; alguien tendrá que desobedecer y alguien tendrá que ser el primero; es impensable que el eje París-Berlín siga siendo el único en la Unión Europea y que no sea posible crear alianzas entre otros países, entre ellos, mañana, la propia Francia.

La segunda condición tiene que ver con el sistema político europeo. Las propuestas que impliquen a Europa en su conjunto deben formularse a una escala política que las haga creíbles. Como se ha visto, esta escala no puede ser la nacional. Hay, por tanto, que refundar el sistema político europeo con la creación de una circunscripción electoral europea única y de listas transnacionales de las que surjan los nuevos dirigentes de una Europa verdaderamente democrática. Dentro o fuera del euro, por elección o imposición, habrá desobediencia; el problema es saber qué nivel de desastre alcanzará.

Artículo original del 25 de abril de 2012.

Fuente:

http://jornal.publico.pt/noticia/24-04-2012/a-sociologia-critica-da-catastrofe-24419878.htm

Boaventura de Sousa Santos es sociólogo y profesor catedrático de la Facultad de Economía de la Universidad de Coímbra (Portugal).

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