viernes, 20 de marzo de 2020

EL MIEDO ES UNA DE LAS CARACTERÍSTICAS DEL SER HUMANO, PERO ES UNA, NO LA CONVIRTAMOS EN LA CARACTERÍSTICA ÚNICA, QUE ES POSIBLE POR EL CAMINO QUE SE LLEVA, NO NOS CONVIRTAMOS EN PURO MIEDO, QUE ES POSIBLE POR EL CAMINO QUE SE LLEVA. EL ANTÍDOTO PARA EL MIEDO ES EL SABER. LA ESPERANZA ES OTRA DE LAS CARTERÍSTICAS DEL SER HUMANO. LA ESPERANZA NO ES UNA GILIPOLLEZ PARA SER CREÍDA A TONTAS Y LOCAS PARA EVADIRSE DE LA REALIDAD, SINO ASENTADA EN UNA BASE LÓGICA Y RACIONAL LA BASE DE LA ESPERANZA ES EL SABER OBJETIVO, RACIONAL Y CONSCIENTE. Y ESTE TIPO DE SABER NO TIENE QUE COINCIDIR NECESARIAMENTE CON EL SABER OFICIAL UNIVERSITARIO




Escrito por: Javier Martínez Cortés
Enero - Febrero 2012
 


¿El miedo se aprende en la sociedad?

“El hombre es una caña, la más débil de la naturaleza” –sospechó Pascal-– “pero es una caña que piensa”. Esta combinación de debilidad y pensamiento está en la base del desarrollo de las culturas humanas. El ser humano se sintió animal amenazado y su cerebro –aún en proceso de desarrollo– le dijo que podría tratar de protegerse fabricando algo con lo que defenderse de sus amenazas. Había nacido el homo faber.

La cultura surgió como necesidad de proteger de sus peligros a la débil caña humana. Porque, consciente de su debilidad, el ser humano había sentido miedo. Y había encontrado en la cultura –esto es, en la construcción de artificios mediante su inteligencia– la defensa para sus miedos. La cultura surgió para proteger al ser humano.

Pero, probablemente muy pronto, los seres humanos, producto de la evolución, pudieron comprobar que otras “cañas débiles” semejantes a ellos, eran sin embargo, aún más débiles. Y los instrumentos, que les servían para defenderse de los depredadores de otras especies, podían también ser usados contra la propia especie.

Y el ser humano se convirtió en depredador de sus semejantes. La cultura sufría así, vista desde nuestra altura temporal, una perversión. “Homo homini lupus” sentenció Hobbes, ya a millones de años, para justificar el nacimiento del Estado.

¿Hay un miedo “natural”?

El miedo está por tanto implícito en la conciencia del ser humano, ante los peligros que le amenazan. La vida es esencialmente afirmativa y la sostiene el instinto de conservación. Una de las necesidades básicas en toda existencia es la de seguridad. Toda amenaza a esta seguridad provoca la reacción espontánea del miedo. En este sentido, el experimentar miedo es un fenómeno que podría considerarse natural.

Ahora bien, el motivo por el que se experimenta el miedo es aprendido en el interior de la propia cultura. Por ello, nuestros miedos son tan diferentes. (No son los mismos los miedos ante el cáncer que ante la práctica del vudú.)

Así, el miedo se produce siempre en circunstancias sociales. Posee un contenido social e histórico que evoluciona con el desarrollo de las culturas. El miedo participa de la función protectora de la vida, aunque a veces no sea real sino imaginario. Un miedo prudente –que solemos denominar “precaución”– constituye una salvaguardia de la existencia. (“Vivir” supone siempre la prueba existencial de superar no sólo incertidumbres sino miedos).

El hombre como productor de miedo. Los miedos hoy

Desde la perspectiva de las modernas sociedades ya desarrolladas, nos costó mucho aceptar la necesidad del miedo. En la sociedad de la abundancia, la seguridad tenía que ser abundante. Ello promocionó el sustancioso filón económico de las Sociedades de Seguros e hizo patente la idea de que sugerir algún tipo de miedo (una epidemia vírica) era rentable puesto que promocionaba la compra de la medicación previa.

Desde siempre, el miedo de los demás supuso una cuota de poder (léase “El Príncipe” de Maquiavelo). Pero ahora, además, proporcionaba un negocio. Dentro de lo que puede caber, se apoyaba en la idea de una mayor seguridad para nuestra salud. Menos inocente, y muy rentable, incluso en época de crisis económica, es la fabricación y venta de armas a otros países. Siempre hay mercado para ellas: todos los países que las adquieren, por pobres que sean, lo hacen para proporcionar una mayor seguridad frente a sus enemigos (a los que tal vez se piensa atacar). Este maridaje entre seguridad y armas agresivas se ha impuesto en nuestra retórica occidental. Los anticuados Ministerios de Guerra se han transmutado en modernos Ministerios de Defensa.

En la práctica real, con distintas palabras, hay una glorificación de la violencia. La producción cultural del miedo (al margen de catástrofes naturales) ha tenido ya un carácter exponencial. “Cultural” aquí quiere decir: con el artificio de una técnica cada vez más sofisticada, añadida al marketing ideológico sobre “el enemigo”. Ya no hay distancias que antes separaban a las personas. Hoy conocemos que nuestro planeta está envuelto en violencia y amenazas –explícitas o no– de violencia. Como si nos poseyera una imagen cainita de lo que es convivir sobre la Tierra.




Ma allá de la esperanza filosófica y de la retórica política, está la historia tan reciente de nuestro convulso siglo XX. Esta historia produjo un fundado miedo a reiterar los problemas. Resultaba indispensable superar con un destino común los enfrentamientos y las muertes.


El miedo en escenarios menores

El miedo se puede producir en escenarios menores. Incluso dentro de la familia y la “polis”, instrumentos que los seres humanos se dieron para protegerse, aunque en la práctica impusieran una violencia social, aceptada por miedo (inferioridad de la mujer, esclavitud). Pero hoy, en sociedades donde se vive bajo el ideograma de la libertad, el miedo adquiere un carácter sangriento. Óiganse las noticias cotidianas sobre “violencia de género” y recuérdese la historia de la ex-Yugoslavia con sus enfrentamientos étnicos y religiosos.

La mirada occidental de Hegel, en el siglo XIX, vio que la Historia universal no se podía considerar un muestrario de la dicha humana. Pero pensó que la cultura (la de Occidente, claro) evolucionaba hacia la libertad como meta última.

Hoy nos cuesta admitir este horizonte último de Hegel. No es que no hayamos formulado como derechos “inalienables” los debidos a la libertad de la persona. Sin infravalorar la necesidad y la exigencia de esta formulación, también en Occidente hemos encontrado fórmulas dotadas de nombres respetables para infringir algunos de esos derechos (no es lícito ejercer la tortura, pero sí “someter a presión” a la persona humana).

Más allá de la esperanza filosófica, y de la retórica política, está la historia –tan reciente– de nuestro convulso siglo XX. Europa con sus guerras y sus ensayos de exterminio étnico, Japón con su experiencia de la bomba atómica… han conocido la difusión de un terror masivo.

Ello produjo un fundado miedo a la reiteración de los problemas (es prudente sentir miedos). Resultaba indispensable superar, con un destino común, los enfrentamientos dramáticos y las muertes masivas (literalmente de millones de personas). Las potencias vencedoras en la guerra del 14 fracasaron en dotar a Europa de una paz duradera (no tuvieron suficiente miedo). La cultura europea –políticos y economistas– de la posguerra de 1914, fue una “cultura fracasada”; no fue capaz de prever los futuros problemas que, recrudecidos, volvieron a reproducirse dos décadas después.

Con esta memoria se produjo un esfuerzo colectivo de los líderes europeos por superar nacionalismos. Trataron de crear, por etapas, una “Unión Europea”, basada en la unión económica. El proceso aún está por completar con medidas políticas cuya ausencia se deja hoy notar. Pero produjo una conciencia de “guerra imposible” en Europa, y un auge económico sin precedentes hasta entonces.

Hoy, en un contexto político y económico diferente, la crisis financiera y económica (tal vez más compleja que la crisis de 1927), amenaza al euro –una moneda sin Estado– y pone en riesgo la misma Unión Europea.

En esta situación, sería oportuno plantearnos el tema de los miedos “oportunos” y de las “culturas fracasadas”.

¿Qué es una “cultura fracasada?

Una cultura fracasada es aquella en la que el sistema de organización social se problematiza por unas cuestiones que desbordan las soluciones ofrecidas. ¿Podría estarse acercando el Occidente europeo a este límite? Porque se “construye” en Europa hoy un tipo de miedo nuevo para los europeos de los últimos cincuenta años. Miedo para el que las soluciones ofrecidas por la clase política dirigente no parece ofrecer una esperanza tangible. Al menos para las economías periféricas de la zona euro.

Miedo, no a la guerra, sino más difuso y anónimo. Un miedo al futuro económico de muy extensas capas de población. Miedo que se extiende al paro masivo, al deterioro creciente de las condiciones laborales, a la pérdida de la vivienda e incluso a la perspectiva de una pobreza vergonzante.

Y ello en sociedades que guardan el recuerdo reciente de una abundancia, en algunos casos cercana al despilfarro, pero que también permitió a muchos el acceso a un estándar de vida decoroso, propio de la clase media–baja. Todo ello se está viniendo abajo aceleradamente.
Estamos sin signos de bonanza en el horizonte. El euro sigue enfermo, acosado por “los mercados intranquilos” (que se siguen enriqueciendo).

Es duro poner este final al tema del miedo. El pesimismo no es la estrella bajo la cual pueda vivir el individuo sano. Pero tampoco es sano, incluso es perjudicial a la luz de la Historia, esconder los miedos de la población, traducidos a duras realidades, bajo la capa de la retórica política de un mañana venturoso. Y este es el miedo que en Europa estamos ahora aprendiendo. Aunque pensemos que todavía Europa no es una cultura fracasada.

La “caña débil” de Pascal no es hoy tan débil, desde luego. Pero lo que resulta dudoso ante los resultados es que piense acertadamente sobre la posible solución de los problemas que, desde hace varios años, la están desbordando.©


Javier Martínez Cortés
Sociólogo




PARA QUE EL MIEDO NO SE TRANSFORME EN ANGUSTIA (CONOCER EL PROBLEMA, QUE NO ES LO QUE SE CREE DEL PROBLEMA)


El miedo como arma política

José Guillermo Fouce
Doctor en Psicología y profesor de la Universidad Carlos III
Ilustración de Jordi Duró

Público.es
09.01.2012

El escritor alemán Nemeitz publicó en 1718 un libro sobre París con "instrucciones fieles para los viajeros de condición". Uno de sus consejos es el siguiente: "No aconsejo a nadie que ande por la ciudad en medio de la negra noche. Porque, aunque la ronda o la guardia de a caballo patrulle por todo París para impedir los desórdenes, hay muchas cosas que no ve... El Sena, que cruza la ciudad, debe arrastrar multitud de cuerpos muertos, que arroja a la orilla en su curso inferior. Por tanto, vale más no detenerse demasiado tiempo en ninguna parte y retirarse a casa a buena hora". Nuestros temores, nuestras pesadillas, tienen siempre una carga histórica y contextual y han sido siempre un arma política de primer orden.

El miedo y sus usos políticos puede servir para entender muchas de las cosas que pasan en este mundo que habitamos, el miedo tiene poder para cambiar el mundo, como también lo tiene la esperanza. El miedo es un instrumento sumamente poderoso que el neoliberalismo (que es sin duda mucho más que una teoría económica) lleva alentando y manejando desde hace mucho tiempo, como uno de los marcos de interpretación clave para entender la realidad y definirla (Lakoff).

El miedo actual es, sin embargo, un miedo líquido, difuso, en expresión de Zygmunt Bauman, y nos trasmite que lo mejor es esconderse sin un plan de respuesta claro porque no tenemos claras las amenazas. Dejadnos llevar las riendas, nos avisan, porque contra temores poco tangibles es difícil combatir.

La táctica ha estado ahí siempre. El miedo, una emoción básica que nos paraliza o nos llama a la acción, es también una construcción socio cultural intencionada. Aprendemos a través de los demás qué debe producirnos terror y cómo responder al mismo. Y por eso los que son capaces de señalar cuáles deben ser nuestros desasosiegos pueden fabricar a su antojo el "antídoto salvador".

Pero en la actualidad vivimos una época de recrudecimiento de esta estrategia. En los últimos años, la crisis económica ha ayudado a los asustadores profesionales a amedrentarnos hasta la parálisis, infundiendo un temor abstracto a los otros, a los extranjeros, al gasto público, al terrorismo y la inseguridad. Naomi Klein nos recuerda en La doctrina del shock que, para los pensadores neoliberales, toda crisis (real o percibida) es una oportunidad para aplicar sus políticas de ajuste. Paralizados por nuestras pesadillas, damos por bueno lo que en otras circunstancias nos resultaría inaceptable. Atemorizados, nos convertimos en personas individualistas, mucho más manipulables porque dividiendo es más fácil convencer. Olvidamos ayudar a los demás y nos quedamos solos convirtiéndonos en individuos mucho más vulnerables.

Al igual que el texto proponía a los ciudadanos no salir de casa, los gobernantes actuales nos aconsejan sumisión. Nos quieren divididos, aplicando la estrategia de "sálvese quien pueda", centrados en lo que nos diferencia y olvidando lo que nos une, dispuestos a renunciar a elementos clave de nuestra libertad en pro de la ansiada seguridad.

Un miedo amplificado por los medios de comunicación que agrandan las narrativas del miedo; la mayor de ellas la del terrorismo internacional, pero también la del miedo al inmigrante o al diferente, el miedo económico, el miedo a la violencia. Un miedo que nos sitúa en una sociedad del riesgo (Beck), un miedo global y globalizado, de sociedades violentas, en el que, todos asustados, tenemos que combatirnos, que salvarnos como podamos, sin fiarnos los unos de los otros, defendiéndonos de amenazas intangibles pero constantes, el mundo está en guerra permanente, las amenazas se relevan entre sí, son difusas, no se someten al discurso de la lógica.

Ya no tratan de ilusionarnos con grandes utopías: sólo se postulan para salvarnos de nuestros temores. En palabras de Eduardo Galeano: "Los que trabajan tienen miedo de perder el trabajo. Los que no trabajan tienen miedo de no encontrar nunca trabajo. Quien no tiene miedo al hambre, tiene miedo a la comida... Miedo a la puerta sin cerradura, al tiempo sin relojes, al niño sin televisión, miedo a la noche sin pastillas para dormir y miedo al día sin pastillas para despertar, miedo a la multitud, miedo a la soledad, miedo a lo que fue y a lo que puede ser, miedo a morir, miedo a vivir" Es el tiempo del miedo globalizado.

Pero no van a conseguir meternos miedo porque los efectos paralizadores de esa táctica se diluyen muy rápidamente: en cuanto los ciudadanos nos sacudimos el polvo del miedo, salimos a la calle a airear nuestras ilusiones. Los avisos de Nemeitz no fueron obstáculo para que el París de esa época se convirtiera en el centro del Siglo de las Luces, una de las épocas más revolucionarias y esperanzadoras de la historia de la humanidad.

El miedo se combate con información, se combate enfrentándose al mismo, se enfrenta en primer lugar decidiendo mirarle a los ojos; las advertencias de los traficantes de miedo no impedirán que el impulso de movimientos como el 15-M nos recuerden que, aunque a unos pocos les beneficie el terror, la esperanza es para el ser humano la estrategia conjunta más adaptativa. "Sin trabajo, sin futuro, sin casa, sin miedo" nos recuerdan señalando lo subversivo y movilizador de perder el miedo.


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¡POR QUÉ NO SE MOVILIZARON ANTES ESOS 50.000 SANITARIOS? ¿POR QUÉ ESOS SANITARIOS NO SE DEDICARON ANTES A REALIZAR PRUEBAS A FIN DE SEPARAR A LOS QUE DIERAN POSITIVO QUE ES ESENCIAL PARA PARAR LOS CONTAGIOS, COMO PEDÍA Y PIDE UN MÉDICO GRANADINO AL QUE ALGUNOS PURITANOS DE PENSAMIENTO ESTÁN ACUCHILLANDO MEDIANTE SUPUESTOS QUE NADA TIENEN QUE VER CON LA SANIDAD NI CON LAS DEMANDAS DEL MÉDICO AL QUE ACUCHILLAN?



Coronavirus en España: El colapso hospitalario obliga a movilizar a 50.000 sanitarios
  • Sanidad incorpora a jubilados, estudiantes y recién licenciados para auxiliar en los equipos asistenciales de las comunidades
  • Hay más de 17.000 contagios y cerca 1.000 fallecidos


Una ambulancia a las puertas de uno de los hoteles medicalizados en Madrid. / EP
Diario de sevilla / Redacción 20 Marzo, 2020 

La crisis está afectando sobremanera a los hospitales españoles, desbordados por los pacientes por coronavirus. Los positivos se disparan y en 24 horas España sumó 3.431 nuevos infectados, un incremento aproximado del 25%, y 169 muertos, un 28% más. Son 17.147 los contagios registrados y 767 los fallecidos desde el inicio del brote; en la UCI hay 939 personas ingresadas, 165 más que el día anterior (un 21% más), y se han curado ya 1.107, según los datos ofrecidos por Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Emergencias Sanitarias.

Ante esta situación extrema, el Ministerio de Sanidad incorpora a 50.000 profesionales sanitarios a los equipos asistenciales de las diferentes comunidades autónomas, de los cuales 7.633 médicos son residentes R4 y R5 (de último año de formación) de todas las especialidades, los cuales verán prorrogado su contrato para continuar desarrollando su labor en los servicios de salud. A ellos se suman casi 11.000 profesionales médicos y de Enfermería que realizaron pruebas selectivas especializadas y que, habiendo superado la puntuación, no recibieron la adjudicación de una plaza. Además, 14.000 médicos y enfermeros jubilados en los dos últimos años podrán incorporarse en función de las necesidades asistenciales. Están también disponibles para prestar tareas de apoyo sanitario 10.200 estudiantes de Enfermería y 7.000 estudiantes de Medicina de último curso.

El ministro de Sanidad, Salvador Illa, acompañado por el vicepresidente de Asuntos Sociales, Pablo Iglesias, mostró el compromiso del Gobierno para "reforzar" el sistema sanitario público, con el objetivo de "contener cuanto antes" la crisis y "ganarle más pronto que tarde la batalla al virus".

"Esta amenaza excepcional ha permitido constatar que la buena imagen de nuestro sistema sanitario, considerado como uno de los mejores del mundo, no era una leyenda, tiene una fama más que justificada", reivindicó, situando a los sanitarios como su "valor más esencial".
A estas medidas de fortalecimiento de materiales técnicos y de profesionales, el ministro destacó que se suma el apoyo financiero que el Ejecutivo prestará a las comunidades para hacer frente a los gastos extraordinarios que genera esta situación "excepcional". De la partida extraordinaria aprobada en el último Consejo de Ministros, se va a iniciar la distribución de una primera cantidad de 210 millones que ayuden a los gobiernos autonómicos a contar con una respuesta rápida para las acciones más urgentes.

También se han agilizado las gestiones para que, en los próximos días, comiencen a llegar los primeros contingentes de test rápidos y ampliar el número de controles a la población más vulnerable y a colectivos de personas que se encuentran en su domicilio con sintomatología leve. Del mismo modo, se están llevando a cabo tres ensayos clínicos: dos para enfermos graves y un tercero para pacientes en nivel precoz y como profilaxis.

Illa insistió en que los próximos días van a ser aún mas duros contra el coronavirus. "Seguiremos viendo un incremento de casos mientras nos vamos acercando al pico. Es verdad, hay que decirlo con claridad, van a venir días duros y complicados", apostilló.

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¿QUE ESPAÑA NO TIENE CAPACIDAD PARA FABRICAR LAS MASCARILLAS, GUANTES, BATAS Y OTROS MATERIALES IMPRESCINDIBLES PARA LA LUCCHA CONTRA EL CORONAVIRUS? ¿QUE SE VA A NEGOCIAR CON LOS CORRESPONDIENTES FABRICANTES LAS CONDICIONES EN LAS QUE SE REALIZARÁ ESA PRODUCCIÓN? ¿QUE EL CORANOVIRUS ES UNA FUENTE MÁS DE RIQUEZA PARA UNOS CUANTOS A COSTA DEL SUFRIMIENTO Y MUERTE DE OTROS? ¿PERO NO HAY UN ESTADO DE ALARMA? ¿PERO NO SE PUEDEN PONER TODOS LOS RECURSOS DEL ESTADO PARA PRODUCIR EL MATERIAL SANITARIO QUE SE NECESITA MEDIANTE LA NACIONALIZACIÓN O LA REQUISA QUE LE PERMITE EL ESTADO DE ALARMA? SEÑOR PRESIDENTE DEL GOBIERNO, SI POR CUMPLIR USTED LOS PLANES DEL FONDO MONETARIO INTERNACIONAL EN VEZ DE EVITAR UNA SOLA MUERTE, NO SERÍA USTED EL HIJO DE LA GRAN PUTA QUE DICE EL MÉDICO CANDEL QUE ES USTED, SINO UN CRIMINAL, UN MAL BICHO, QUE NECESITARIA SER APLASTADO CON LA SUELA DEL ZAPATO, A LO QUE YO ME OFRECERÍA

 

Alerta de España a la UE por falta de mascarillas contra el coronarivus

  • Italia ya solicitó ayuda a Bruselas a final de febrero por escasez de equipamiento sanitario para combatir la pandemia

 
Personal médico en el hospital de Bellvitge en Hospitalet de Llobregat (Barcelona). / EFE


España lanzó un SOS a Bruselas y solicitó al resto de países de la Unión Europea productos de protección personal, como mascarillas, guantes o batas, a través del Mecanismo de Protección Civil para hacer frente a la pandemia de coronavirus, según confirmó ayer la Comisión Europea.

De esta modo, España se suma a Italia, que a finales de febrero fue el primer país del bloque en recurrir a esta herramienta de ayuda intracomunitaria para pedir mascarillas al resto de socios europeos. El portavoz de Gestión de Crisis del Ejecutivo comunitario, Balazs Ujvari, explicó que las autoridades españolas cursaron esta petición el pasado domingo y los servicios europeos están ahora "trabajando sin descanso" para ver "qué estados miembros están en posición de responder".

La "esperanza" de Bruselas es poder atender a la demanda de España "en la medida de lo posible" y "lo antes posible", explicó el portavoz comunitario.

La Comisión Europea anunció ayer que pondrá en marcha una reserva estratégica de equipamiento médico necesario para prevenir y tratar el coronavirus, de modo que se puedan dirigir suministros a los países de la UE con mayores necesidades.

La nueva reserva tendrá un valor inicial de 50 millones, de los que el 90% serán financiados por la UE y el 10 % por los estados miembros, pero de momento no hay una estimación del volumen total de suministros que se alcanzará.

"Esta reserva estratégica se utilizará para apoyar a los estados miembros que tengan escasez del equipamiento médico necesario para tratar a los pacientes infectados, para proteger a los trabajadores sanitarios y para ayudar a ralentizar la expansión del virus", dijo el comisario europeo de Ayuda Humanitaria y Gestión de Crisis, Janez Lenarcic.

Incluirá equipamiento médico para cuidados intensivos, como respiradores, equipamiento de protección personal, como mascarillas reutilizables, vacunas -cuando estén disponibles- y material terapéutico, así como suministros de laboratorio.

"Nuestra esperanza es atender la demanda en la medida de lo posible lo antes posible"
Una vez esté constituido, la Comisión Europea se encargaría de distribuirlo a través del Centro de Coordinación de la Respuesta a Emergencias en función de la evaluación de las necesidades de cada Estado, de modo que vaya a los más necesitados, y de factores como las peticiones recibidas o la situación operativa de cada país.

La Comisión prevé aprobar hoy la legislación que permitirá empezar a constituir esta reserva. Los encargados serán los estados miembros, que tendrán que poner en marcha licitaciones públicas para la producción del material y encargarse de almacenarlo. De momento, "media docena" de países se ha mostrado dispuesta a participar, según Lenarcic.

Los estados que lo hagan podrán solicitar una subvención directa de la Comisión Europea que cubrirá el 90% de los costes, mientras que el 10% lo tendrá que aportar el país en cuestión.

La Comisión no tiene aún una estimación del material que se podría adquirir, si bien Lenarcic reiteró que están en contacto con los productores para ver si es posible acelerar su actividad.

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LA NACIONALIZACIÓN DE LAS EMPRESAS QUE PUEDAN FABRICAR O PUEDANESTARLO PARA FABRICAR MASCARILLAS (¡QUE FALTAN!) Y BATAS QUE SON VITALES PARA LA LUCHA CONTRA EL CORONAVIRUS ES URGENTÍSIMO. TENEMSO QUE INUNDAR LA MONCLOA, INSTITUCINES PÚBLICAS Y CORREOS DE TODOS LOS POLITICOS QUE CONOZCAMOS CON NUESTROS MENSAJES ELECTRÓNICOS QUE ES LO ÚNICO QUE PODEMSO HACER EXIGIENDO ESA NACIONALIZACIÓN SIN RAMPAS NI CARTÓN NI NEGOCISO PARA LAS QUE RESULTEN NACIONALIZADAS. SE TRATA DE VIDAS, NO DE APLICAR LA POLITICA ECONÓMICA DEL F.M.I. sI PEDRO SÁNCHES NO LO HACE, NO SERÁ ELHIJOPUTA QUE DICE ELMÉDICO CANDEL, SINO EL PEOR BICHO QUE HAYA EXSITIDO ENCIMA DE LA TIERRA QUE MERECERÍA SER APLASTADO DE UN PISOTÓN A LO QUE YO CONGUST ME OFRECERÍA. SI NO SE HICIERA ESTA NACIONALIZACÍO, PODEMOS E IZQUIERDA UNIDA DEBEN DIMITIR DEL GOBIERNO. NACIONALIZACIÓN, NACIONALIZACIÓN, NACIONALIZACIÓN. NO S ETRATA DE SUBIR A UN PEDESTAL A ESTE MÉDICO, QUE S ELO MERECE,SINO DESALVAR DIVAS. NACIONALIZACIÓN, NACIONALIZACIÓN. MANDAR CORREOS PARA LA NACIONALIZACIÓN. MANDAR CORRESO PARA LA NACIONALIZACION. PONERSE ENCONTACTO MEDIANTE EL CORREO CONVECINOS Y AMIGOS. NACIONALIZACIÓN

jueves, 19 de marzo de 2020

CORONAVIRUS: PREGUNTA PARA UNA ENCUESTA MANUAL, O SEA, QUE ES COSA DE MANO. SI EL VIRUS Y LA CORONA QUE LE ACOMPAÑA FUERAN OBRA DE MANO HUMANA Y FIANCIADO POR MANO HUMANA, EL DÍA QUE SE LES ENGATILLE Y SEAN CAZADAS, ¿DEBEN SER COLGADAS EN UNA FAROLA PARA SU DEBIDO ALUMBRAMIENTO Y ALEJE DE TENTACIONES SIN DESPEGARLAS DE SUS RESPECIVOS CUERPOS?

Coronavirus: guerra química y bacteriológica.




Darío Herchhoren.— A medida que pasan los días, y se van conociendo cada vez más casos de enfermos por el coronavirus, va arraigando mi sospecha de que dicha enfermedad ha sido «distribuida» en forma consciente del daño que podría ocasionar.
Se trataría de un episodio más de la guerra bacteriológica que desde la primera guerra mundial se abatió sobre los contendientes en dicho conflicto, y que causó la muerte a cientos de miles de seres humanos. En efecto, los militares alemanes en esa primera conflagración mundial utilizaron el llamado gas mostaza para ocasionar la muerte de los soldados británicos y franceses que fueron rociados por ese gas, y que generaron escenas de gran dramatismo, donde se veía a soldados con máscaras antigás, a perros y a población civil deambulando por las calles munidos con esas máscaras.
Durante la guerra de Corea, los norteamericanos arrojaron bombas que estaban infectadas con insectos que transmitían enfermedades como la viruela, y que causaron gran mortandad sobre poblaciones enteras. Lo mismo hicieron en Vietnam con el resultado de pozos de agua envenenados, cosechas destruidas, y miles de individuos enfermos gravemente.

Los ataques contra Cuba, y sobre todo contra la producción de azúcar, dieron como resultado grandes incendios de campos de caña, lo cual hizo que el intento de Fidel Castro de lograr diez millones de toneladas de ese cultivo que era de vital importancia para la economía cubana, ya que en ese tiempo Cuba era un país monoproductor de azúcar, y sus ingresos por la exportación de azúcar eran vitales, fracasara.

Otro de los medios que los EEUU utilizaron contra Cuba, fue el reparto de camisetas que se lanzaban desde aviones, que al ser puestas sobre el cuerpo se incendiaban, causando graves quemaduras a quienes se las pusieran.

Las teorías malthusianas sobre el crecimiento de la población mundial y su descontrol, han llevado a que el Club Bilderberg, una reunión de supericos haya aconsejado en su última reunión hacer una poda en cuanto a la natalidad y, ¿qué mejor manera, que desatar una pandemia que resulta barato, y que se llevaría la vida de algunos millones de sobrantes?

La grandes epidemias de sida y luego de Ébola se sospecha firmemente que fueron producto de la manipulación de laboratorios donde se «fabricaron» esas enfermedades, que en África cumplieron su cometido a  la perfección.

La aparición del coronavirus en China (el primer competidor de los EEUU) ha sido oportuna, y ha conseguido un retroceso de un 13 por ciento de su producto interior bruto. Algunos me dirán que esto es una pura fantasía, ya ese virus afecta también a los EEUU; pero es bueno  hacerles saber a los que piensan que se trata de una fantasía, que los propios EEUU en varias ocasiones han infectado a su propia población para estudiar los efectos de esos envenenamientos.

Creo firmemente que los responsables de las grandes corporaciones de los EEUU, que son realmente los que detentan el poder son capaces de eso y de mucho más.

En estos días han estado presionando a la industria farmacéutica alemana para que les ceda una patente de una vacuna que estaría en condiciones de venderse en pocos meses y que sería eficaz contra el coronavirus, pero para ellos solos.

Pero hay un segundo aspecto de la pandemia que es necesario señalar, y ese aspecto es el miedo. Un pueblo con miedo es fácilmente manipulable y engañable. Debemos trabajar para desenmascarar a los responsables de esta desgracia, enseñar a pensar a la gente para que pueda separar la paja del trigo.

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