sábado, 6 de agosto de 2016

DOGMAS Y HEREJÍAS DEL CAPITALISMO


El dogma de mercado y las herejías que nunca llegan a convertirse en Blasfemias

Las críticas neoliberales al neoliberalismo

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06.07.2016


2. Críticas neoliberales al Neoliberalismo: tesis y evidencias 
Tesis #1. Lejos de verificar el “final de sus finales”, como fue anticipado errónea y precipitadamente –al decir de Harvey (2004)–, por “agoreras predicciones” desde distintos oráculos entusiastas realizados por distintos sectores, hoy nuevamente exacerbados con ocasión del artículo de Ostry et alter (3), y a pesar de debatirse en una crisis sin precedentes que cuestiona fuertemente sus fundamentos históricos en diferentes dimensiones (una de ellas: la ideológica), el neoliberalismo ni se desvanece ni se debilita. En contraste: el neoliberalismo continúa profundizándose globalmente y se consolida como el proyecto económico político del capitalismo tardío, hoy actualmente vigente. 

La construcción de una sociedad de mercado (no sólo de una “economía”, dos cosas distintas) a nivel planetario continúa siendo la (contra)utopía de las élites mundiales. Como muestra Mirowski (2013), la crisis capitalista mundial en curso y los últimos shocks (v.gr. financiero, socio-ambiental, trayendo a colación únicamente dos de ellos), antes que servir para debilitar socialmente o falsear en lo ideológico la vigencia del neoliberalismo, paradójicamente han reforzado su persistencia. 

Esta declaración omite deliberadamente que varias ‘políticas’ de la era Kirchner (los ex - presidentes Néstor y Cristina Fernández, entre 2003-2015), estuvieron evidentemente alineadas y en consonancia con los postulados neoliberales del fondomonetarismo. Seguramente, uno de los ejemplos paradigmáticos fue la reforma a la Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina (BCRA) (véase Gambina, Puello-Socarrás & Castiglioni 2012).

Le asiste la razón a Slavoj Žižek (2003, 7) cuando señala que para la mayoría de la gente común: “Hoy... parece más fácil imaginar el ‘fin del Mundo’ que un cambio mucho más modesto en el modo de producción, como si el capitalismo liberal fuera lo ‘real’ que de algún modo sobrevivirá, incluso bajo una catástrofe ecológica global”. 

Esta (contra)utopía se encuentra hoy en firme y proyectándose. Varios dispositivos concretos como los Tratados de Libre Comercio de última generación: Trans-Atlántico (EE.UU. + Unión Europea) o Trans-Pacífico (EE.UU. + 11 países pertenecientes a la Cuenca del Océano Pacífico) o, instancias subordinadas a estos acuerdos como la Alianza del Pacífico, son ilustrativos de este hecho. 

Tesis #2. Hoy y ayer, las (supuestas) críticas al neoliberalismo, sobre todo aquellas que provienen desde lugares de enunciación indudablemente hegemónicos, como el FMI (el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo, más recientemente, el Foro Económico Mundial), no soncríticas en el sentido de pretender modificar, menos aún intentar superar, el actual estado de cosas. Ciertamente, este neoliberalismo crítico del neoliberalismo, ni siquiera pretende impugnar los efectos que él mismo ha causado en el pasado, acertadamente descritos como holocausto social (Max-Neef 2015). Este tipo de sagaces diatribas hay que interpretarlas como estrategias discursivas resilientes desde el interior del neoliberalismo, una forma de regenerar −al decir de F. Bergsten (2011)− su “maltrecha imagen”, tanto en el sentido ideológico como práctico (4). 

Tres argumentos claves permiten confirmar la tendencia comentada en la anterior tesis.

2.1. Desde el shock financiero global (2007-2008) se han exacerbado las críticas al libre mercado. ¡Incluyendo las “críticas” al neoliberalismo hechas por los mismos neoliberales! 
En tiempos recientes, no hay líder en el mundo que pertenezca a las potencias globales, norteamericanas o europeas, o provenga de las élites desde los mal-llamados países emergentes o las naciones consideradas sub-desarrolladas, que no se haya pronunciado “en contra” del neoliberalismo. Por supuesto, esta astucia ha sido característica entre aquellos que han promovido dogmática y obedientemente la agenda económica y el proyecto sociopolítico neoliberales en el pasado. Algunos ejemplos sobre este particular resultan paradigmáticos.

“(…) “proveer consejos expeditos y persuasivos de política y ayudar a diseñar e implementar programas de reforma económica” anticipando que tales programas de reforma involucrarían “un balance entre dolorosos ajustes de política que necesariamente afectan el crecimiento económico en el corto plazo y el transitorio y necesario apoyo financiero” (Truman citado por Puello-Socarrás 2010).

Para Peer Steinbrück, Ministro de Finanzas de Alemania (2005-2009): “El capitalismo de laissez-faire” y la idea de que “los mercados deberían ser liberados de la regulación tanto como fuera posible son argumentos errados y peligrosos” (EUObserver, 26 septiembre 2008). Los mercados financieros globales se habían convertido en “monstruos”, proponía Steinbrück, siguiendo un apelativo antes enunciado por Horst Köhler, antiguo ¡director gerente del FMI! (2000- 2004) cuando oficiaba como Presidente de la República Federal Alemana. Ante ello, se precisaba “civilizar” a los mercados, a través de “la decidida acción de los gobiernos” o, en palabras de Köhler (Financial Times, mayo 15 2008), mediante “una mayor regulación”. 

La idea de un mercado libre pero “civilizado” fue replicada en simultáneo por otro alemán: Joseph Ratzinger (Papa Benedicto XVI) en la Carta Encíclica: Caritas in Veritate (2009). Hoy es un pronunciamiento insistente en las exhortaciones supuestamente contra el neoliberalismo, por parte del argentino Jorge Bergoglio, actual Papa Francisco. Las controversias, en este sentido, han tenido que ser aclaradas públicamente por el Vaticano, a través de su mano derecha, el cardenal Reinhard Marx. Esta línea discursiva, el cato- neoliberalismo (véase Puello-Socarrás 2015 y 2014a) resulta ser una de las expresiones más diáfanas sobre las pretensiones del neoliberalismo crítico del neoliberalismo: recrear unaEconomía Social de Mercado (ESM) a nivel global, derrotero en cual coinciden contemporáneamente el Vaticano y la canciller alemana Ángela Merkel e históricamente, con Milton Friedman y Augusto Pinochet. 

Gordon Brown, ex Primer Ministro Británico, proponía que el año 2008: “finalmente marcaba el final de la vieja época del dogma del libre mercado desenfrenado”. Nicolás Sarkozy, reconocido promotor de las ideas neoliberales, fungiendo como Presidente de Francia sentenciaba también: “(…) la idea del mercado omnipotente sin reglas ni intervención política es descabellada. La autorregulación se acabó. El laissez-faire se acabó. La omnipotencia del mercado que siempre tiene la razón, se acabó” (Liberation, 26 septembre 2008). Mientras que su compatriota, Dominique Strauss-Kahn (2011), en la época en que servía como !Director Gerente del FMI!, durante una conferencia en Washington, silenciaba un auditorio sosteniendo que la bitácora fondomonetarista desde los años 1990s: “El Consenso de Washington pertenec[ía] al pasado”. 

Barack Obama inauguró su mandato presidencial en los EE.UU., diciendo: 

“La pregunta que hay ante nosotros no es si el mercado es una fuerza benéfica o enferma. Su poder para generar riqueza y ampliar la libertad resulta incomparable. Pero esta crisis nos ha recordado que sin un ojo vigilante, el mercado puede salirse de control” (Discurso de posesión presidencial, 2008) 

Al mismo tiempo que el Premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz aseguraba: 

El programa de la globalización ha estado estrechamente ligado a los fundamentalistas del mercado: la ideología de los mercados libres y de la liberalización financiera. En esta crisis, observamos que las instituciones más basadas en el mercado de la economía más basada en el mercado se vienen abajo y corren a pedir la ayuda del Estado. Todo el mundo dirá ahora que éste es el final del fundamentalismo del mercado. En este sentido, la crisis de Wall Street es para el fundamentalismo del mercado lo que la caída del muro de Berlín fue para el comunismo: le dice al mundo que este modo de organización económica resulta insostenible. Al final, dicen todos, ese modelo no funciona [énfasis propio] (El País, 21 de septiembre de 2008). 

El cientista político norteamericano Francis Fukuyama quien un par de décadas atrás había sentenciado El fin de la Historia (¡de la humanidad!) bajo el capitalismo neoliberal y sus instituciones, proponía taxativamente, ese mismo año: 

(…) cierta versión de capitalismo ha colapsado… Entre 2002 y 2007 mientras el mundo disfrutaba un período de crecimiento económico sin precedentes, era fácil ignorar a esos socialistas europeos y populistas latinoamericanos que denunciaban el modelo usamericano como “capitalismo de vaqueros“. Pero ahora que el motor de ese crecimiento, la economía norteamericana, se ha descarrilado y amenaza hundir al resto del mundo con ello. Peor, el culpable es el modelo Americano mismo: bajo el mantra de menos gobierno…” [énfasis propio; cursivas no pertenecen al texto]. (‘The End of American Inc.’, The Economist, 3 octubre de 2008). 

En este itinerario de relatos, no hay que dejar de señalar que desde América Latina y el Caribe, laboratorio de resistencias donde se desplegaron las luchas más determinantes contra el neoliberalismo durante el cambio de milenio, varios gobiernos se hicieron al mote del “capitalismo (en) serio”, convergiendo con la impronta de las prácticas discursivas de los países centrales que antes consignábamos. 

Precozmente en 2003, el extinto presidente de Argentina, Néstor Kirchner explicaba ante la Bolsa de Comercio de Buenos Aires: 

El plan es construir en nuestra patria un capitalismo en serio, con reglas claras en las que el Estado juegue su rol inteligentemente para regular, para controlar, para hacerse presente donde haga falta mitigar los males que el mercado no repara, poniendo un equilibrio en la sociedad que permita el normal funcionamiento del país (Kirchner, 2003). 

Como antesala a las reuniones del G-20 en 2011, en la Cumbre paralela al G-20, llamada B-20 (congreso de empresarios), realizado en Cannes (Francia), su esposa, Cristina Fernández de Kirchner, presidente en ejercicio, insistía por enésima vez: 

“Lo que estoy proponiendo es volver al capitalismo en serio, porque esto que estamos viviendo, señores, no es capitalismo. Esto es un anarco-capitalismo financiero total, donde nadie controla a nadie” [énfasis propio] (Clarín 3/11/2011).

Este lema encontró afinidades tanto con la versión uruguaya, muchas veces remarcada por ex presidente de la República José ‘Pepe’ Mujica (véase Percy 2015) (5) ; como con el neo-liberal-desarrollismo del Partido de Los Trabajadores brasileño durante los gobiernos de Luiz Inácio ‘Lula’ Da Silva y Dilma Rousseff (véase Iasi , 2012). 

En esos momentos, muchas personas pudieron reaccionar desprevenidamente de la misma manera en que lo hizo Rodrik y decir: “¿Qué diablos está pasando? Reconocidos neoliberales ¡se critican así mismos!”. Y de ahí pudieron surgir las más variadas especulaciones sobre hipotéticos mea culpa, arrepentimientos o supuestos actos de contrición. 

Todas estas declaraciones, no obstante, se entienden en su justa proporción y real dimensión cuando se revelan los auténticos propósitos que las animan: 

a)   Regenerar la “maltrecha imagen” del capitalismo neoliberal, presentándolo ahora en una versión menos fundamentalista (dogmática) . Para ello ha sido preciso realizar una crítica al mercado “desenfrenado”, “anárquico”, “desregulado”, “monstruoso”, pero al mismo tiempo, avalando la existencia de otra (supuesta) cara del Mercado “con límites”, “serio”, “regulado”, “civilizado”, etc. 

b) Alejarse del perfil ab origine del neoliberalismo promoviendo su continuidad bajo una versión de “tercera vía”, en la cual los llamados a laregulación estatal (o gubernamental), resultan cruciales . Estas invocaciones niegan firmemente toda posibilidad de convalidar el intervencionismo de Estado (a la Keynes) o las modalidades de Planificación estatal (Socialista), reafirmando también el reconocimiento neoliberal según el Mercado ni es omnipotente ni perfecto; no obstante, sigue intacta la convicción que el Mercado debe ser el criterio ordenador omnipresente y (re)productor de la totalidad de las dinámicas sociales −no sólo en cuestiones de economía, como suele pensarse−, a pesar de la competencia imperfecta que hoy se acepta en las lógicas de mercado (6).

Ambas situaciones, últimamente, han sido reiteradas tanto en los discursos como en las prácticas en medio del tránsito global, desde elneoliberalismo desregulado del pasado (el modelo angloamericano) hacia el (nuevo) neoliberalismo regulado del presente (7). 

Este giro se encuentra respaldado ideológica y teóricamente por versiones menos fundamentalistas del neoliberalismo histórico, alejadas precisamente del “modelo (anglo)americano” −tal y como lo sugieren Fukuyama y también lo recalca Stiglitz, como se verá más adelante−, más próximos a los fundamentos heterodoxos de raigambre austro- alemán, entre ellos la economía social de mercado, los cuales podrían resumirse sintéticamente alrededor de dos lemas básicos: i) Freie Wirtschaft, starker Staat (“Economía libre, Estado fuerte”); y, ii) So viel Markt wie möglich; so viel Staat wie nötig (“tanto Mercado como sea posible, tanto Estado hasta donde sea necesario”) (véase Puello- Socarrás 2008a y 2015a). 

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viernes, 5 de agosto de 2016

DOGMAS Y HEREJÍAS DEL CAPITALISMO


El dogma de mercado y las herejías que nunca llegan a convertirse en Blasfemias

Las críticas neoliberales al neoliberalismo

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06.07.2016


Resumen. El artículo analiza los cambios y las continuidades ideológicas en los procesos de alienación en el marco de la crisis del capitalismo neoliberal actual, ponderando este plano a partir de la activación de las capacidades hegemónicas para renovarse (resiliencia). Mantiene como clave de argumentación el giro en las prácticas discursivas al interior del pensamiento neoliberal. Este movimiento registra un desplazamiento discursivo (también de los lugares de enunciación) desde las corrientes ortodoxas (posiciones consideradas “dogmáticas” y “fundamentalistas” de mercado), hacia expresiones heterodoxas del neoliberalismo (perspectivas en las cuales el mercado continúa siendo el eje fundamental para la producción y reproducción de las relaciones sociales). Los cambios intra-hegemónicos se caracterizan por el tránsito desde una primera versión de neoliberalismo tendiente a la “desregulación” (1970-2000) hacia una nueva síntesis o versión de nuevo cuño: el neoliberalismo regulado o nuevo neoliberalismo (2000-actual). Este acontecimiento garantiza relegitimar ideológicamente la doxa de mercado (hoy en crisis) reforzando la continuidad del statu quo para el capitalismo de época. Una manera para aproximar este hecho, histórica y actualmente, parte de la reflexión sobre las críticas neoliberales al neoliberalismo, conceptualizándolas como herejías frente a este pensamiento en su faceta dogmática. 

La herejía es indispensable para comprobar la salud del dogma. José Carlos Mariátegui

1. Neoliberalismo… ¿sobrevendido? Preliminares 
La última edición de la revista oficial del Fondo Monetario Internacional (FMI): Finance & Development (Junio 2016), incluye un artículo, titulado suspicazmente: “Neoliberalism: oversold?” (traducido al español como: Neoliberalismo… un espejismo?). Ostry, Loungani y Furceri (2016), tres economistas pertenecientes a ese organismo, reconocen algunos secretos a voces que estratégicamente han sido omitidos por la ideología dominante. 

Por ejemplo, la emergencia de la agenda neoliberal, la cual varios analistas han venido ubicando alrededor de la década de 1980s asociada a los gobiernos conservadores de Reagan y Thatcher había evitado vincular al neoliberalismo ab origine con el “milagro chileno”. A su manera, estos autores desmienten la pretendida epifanía planteada en su oportunidad por Milton Friedman). 

Esta primera alusión resulta importante puesto que si bien no se reconoce explícitamente, permite seguir subrayando que la plataforma neoliberal irrumpió tempranamente en América Latina a través de los golpes de Estado, empezando por el asestado al gobierno socialista democráticamente elegido de Salvador Allende, y la dictadura cívico-militar que impuso Pinochet en el marco del Plan Cóndor auspiciado por los Estados Unidos, según lo han ratificado los documentos desclasificados por este mismo gobierno. Este “modelo” después de haber sido decretadomanu militari en la región, fue imitado en Inglaterra y los Estados Unidos, y más tarde desplegado a nivel global, en varias ocasiones siguiendo su mecanismo inaugural: a sangre y fuego (cuestión crucial que se omite nuevamente). 

En todo caso, esta declaración fondomonetarista abre de nuevo la oportunidad para seguir subrayando la naturaleza inherentemente autoritaria y antidemocrática del neoliberalismo desde su mismo estreno, hasta los tiempos presentes. El documento destaca además que, si bien la agenda neoliberal habría traído "beneficios" para el mundo contemporáneo −según los autores, mayores tasas de crecimiento y competencia internacionales; limitaciones a los Estados que desgobernaban sus sociedades abusando del déficit fiscal; la expansión del comercio global, de la cual afirman los autores “rescató” a millones de personas de la pobreza (¡nunca lo demuestran!); la transferencia de tecnología hacia los países en desarrollo; y, mejoras en la eficiencia en la provisión de servicios, entre otras tantas virtudes−, existirían tres promesas incumplidas por el neoliberalismo que pueden resumirse así: 

- Los beneficios en términos del crecimiento económico son bastante difíciles de establecer cuando se observan un número amplio de países. 
- Los costos en términos de una creciente desigualdad son prominentes. Tales costos reflejan la ‘contrapartida’ entre los efectos del crecimiento y la desigualdad de varios aspectos de la agenda neoliberal. 
- La creciente desigualdad a su vez afecta (negativamente) el nivel y la sustentabilidad del crecimiento. Incluso si el crecimiento es el único o el principal propósito de la agenda neoliberal, la defensa de tal agenda aún necesita prestar atención a los efectos distributivos. 
Las reacciones no se hicieron esperar. Para el Financial Times la publicación ha sido un “inapropiado mea culpa del neoliberalismo” –así se lee literalmente en una editorial dedicada a este artículo −, puesto que esas ideas auxilian “(…) regímenes opresivos en todo el mundo que se posicionan como cruzados contra el neoliberalismo, subyugando a su población con medidas económicas ineficaces”. Otros comentaristas, en cambio, dicen estar sorprendidos que desde las entrañas del FMI se haya criticado la orientación ideológica, política y económica defendida dogmáticamente por ese organismo durante décadas: el neoliberalismo. 

Entre el calidoscopio de las reacciones, por ejemplo, Dani Rodrik afirmó: “¿Qué demonios está pasando?… El FMI se une a las críticas al neoliberalismo”. Por su parte, Naomi Klein (autora del best-seller: “La doctrina del shock. El auge del capitalismo del desastre, 2008), se preguntó: “el FMI admite que el neoliberalismo es un fracaso, ahora todos los multimillonarios que ha ayudado a crear van a devolver su dinero, ¿verdad?” (1). Pero, ¿qué tan cierto es que el FMI “se une” a las críticas al neoliberalismo? ¿Cuáles son los alcances y el significado ideológico y práctico de estas “críticas”?

De entrada hay que matizar las extrañezas advirtiendo que situaciones como las propiciadas por el artículo de Ostry et alter y algunos comentaristas, no son nuevas ni inéditas. Hacen parte de la tendencia más reciente y actual del discurso hegemónico, el cual pretende seguir reforzando la continuidad del capitalismo neoliberal aunque bajo una “nueva síntesis”, una versión de nuevo cuño. Este giro en las prácticas discursivas hegemónicas desde posiciones consideradas “dogmáticas” y “fundamentalistas” de mercado hacia otras perspectivas neoliberales en las cuales el mercado es fundamental, recientemente han sido denominadas de varias maneras: neoliberalismo regulado (Watkins 2010), nuevo neoliberalismo (Puello-Socarrás 2008a y Puello-Socarrás et alt. 2015) (2). 

Aunque estos acontecimientos no son signos que alertan sobre un cambio de época y de rupturas, sí evidencian una época de cambios al interiordel neoliberalismo que debe ser subrayada, teórica y políticamente, con el objetivo de reorganizar las fuerzas social-populares y retomar las praxis auténticamente contra el neoliberalismo. 

Después de varios años de ser demostrativas −en frecuencias e intensidades−, especialmente en NuestrAmérica, las resistencias sociales y populares lograron posicionar regionalmente una perspectiva de contestación política frente al neoliberalismo. Incluso, los primeros años del siglo XXI llegaron a elevar tanto horizontes anticapitalistas como,

“(…) la austeridad acabaría consolidándose como una forma peculiarmente germana de organizar la economía, hasta terminar convertida en el principio rector del diseño sobre el que habría de estructurarse el proyecto europeo… La escuela austriaca también vendría a transformarse en una especie de cabeza de playa para los estadounidenses deseosos de recargar sus baterías con nuevos argumentos a favor de la austeridad” [énfasis propio]. 

formas alternas-y-nativas, alternativas al desarrollo neoliberal: v.gr. post-desarrollismos (véase Escobar, 2005 y Quijano, 2014); paradigmas civilizatorios del Buen-vivir-Bien como suma qamaña, summa kawsay, ñande reko (véase Yampara & Temple, 2008); “socialismos raizales” (véase Fals-Borda, 2013). Sin embargo, este movimiento de alternativas parece hoy ponerse entre paréntesis, entre varias razones, por inadvertir las influencias que ejercen esta clase de operaciones ideológicas hegemónicas. 

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miércoles, 3 de agosto de 2016

PODEMOS: LA MEJOR NOTICIA QUE PODÍA DAR, SIN EMBARGO, HAY QUE LLENARLA DE CONTENIDO, QUE SEGURAMENTE PASARÁ POR UN CAMBIO EN LA FORMA Y FONDO DE SU DIRECCIÓN



Querido compañero, querida compañera:

Después de las elecciones del 26J y mientras Rajoy sigue jugando con las instituciones y con el futuro de nuestro país, entramos por fin en una nueva fase de Podemos en la que toca hacer un diagnóstico fiable y actualizado del estado de la organización, arreglar las disfunciones existentes y apoyarnos en lo hecho para repensarnos y mirar hacia el futuro.

Por ello, desde el Área de Organización, que reúne a la Secretaría de Organización Estatal con todas y cada una de las Secretarías de Organización Autonómicas, hemos decidido lanzar un ambicioso plan de puesta a punto de Podemos empezando por lo más importante: por la base.

Así, y hasta el 30 de septiembre, llevaremos a cabo —de forma descentralizada y, gracias a ello, acelerada— un mapeo de las Comisiones de Garantías Autonómicas, de las Secretarías Generales y los Consejos Ciudadanos Municipales y, por supuesto, de los Círculos.

Con la campaña #ActivaTuCírculo, abordamos de lleno este último punto y lo hacemos con un cambio de modelo: pasamos del concepto de «Círculos validados» al de «Círculos activos». Enpodemos.info/activa-tu-circulo tienes todo el material necesario para poder participar.

La clave es que esta nueva fase en Podemos requiere de un mayor compromiso por parte de todos y todas; de los Círculos también. Por eso os pedimos algo más ambicioso que simplemente llevar a cabo un trámite administrativo: os pedimos la información que justifique que vuestro Círculo está vivo y haciendo cosas. Un Círculo activo es un Círculo que se reúne y trabaja; un Círculo validado no tiene por qué.

Después de tantos esfuerzos generosos que habéis hecho en estos dos años, hoy os pedimos un pasito más a todos los que militáis en un Círculo.

A cambio, desde el Área de Organización intentaremos otorgar todas las calificaciones de “activo” en aproximadamente dos meses y tener para entonces un mapeo completo que será un tesoro común. Esta calificación dotará automáticamente al Círculo de todos los derechos de aval, de participación y de voto en Podemos y servirá como primer requisito para la posible gestión de recursos propios y otros derechos económicos y jurídicos.

Estamos entusiasmados con la posibilidad de conocer al detalle la potencia de esas raíces en la tierra, de esos pies en la calle que son los Círculos de Podemos, y estamos deseosos de empezar a trabajar desde ya y a destajo para conseguirlo contigo.

Llegó el momento de atarse los cordones. Será difícil, pero nunca nos asustaron los retos.
Un abrazo,


Pablo Echenique
Secretario de Organización

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NOTA DE AGRADECIMIENTO DEL OJO ATÍPICO A SUS LECTORES DE:




ESPAÑA
EE.UU.
ALEMANIA
IRLANDA
BRASIL
PORTUGAL
CHINA
RUMANÍA 
SUECIA
LUXEMBURGO
UCRANIA
ARGENTINA 
COLOMBIA
MAURICIO
EMIRATOS ÁRABES
PAÍSES BAJOS
FRANCIA
INDIA 
BÉLGICA
ITALIA 
VENEZUELA
URUGUAY
HONDURAS
ARGELIA
TAILANDIA
LETONIA
ISRAEL
TAIWAN
FILIPINAS
COREA DEL SUR
CHILE
CANADÁ
ANDORRA
REINO UNIDO
REPÚBLICA DOMINICANA
ESLOVAQUIA
 LITUANIA
MÉXICO
BOLIVIA
MAYOTTE
MARRUECOS
ECUADOR

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A LA HILLARY CLINTON, MU AMIGUITA DE LOS ESPAÑOLES QUE SAQUEAN A LOS ESPAÑOLES, SE LE FUE LA MANO ECHÁNDOLE DINEROS AL ESTADO ISLÁMICO (EL NEGOCIO ES EL NEGOCIO, ESTO HAY QUE ENTENDERLO)


Hillary Clinton fue alta ejecutiva de una empresa que financió al Estado Islámico
2 ago 2016

La compañía, en cuyo consejo de administración sirvió Hillary Clinton desde 1990 hasta 1992, es donante habitual de la Clinton Foundation.


La candidata demócrata a la presidencia de EE.UU., Hillary Clinton Carlos BarriaReuters

El portal de noticias The Canary ha revelado que la candidata demócrata a la presidencia de EE.UU., Hillary Clinton, formó parte de la dirección del gigante industrial francés, Lafarge, al que se acusa de financiar en secreto al Estado Islámico.

Documentos obtenidos por varias investigaciones periodísticas revelan que Lafarge llegó a un acuerdo lucrativo con la organización yihadista para maximizar las ganancias de sus operaciones locales de la producción de cemento e incluso compró petróleo a los yihadistas.
La compañía, en cuyo consejo de administración sirvió Hillary Clinton desde 1990 hasta 1992, es donante habitual de la Clinton Foundation. La firma francesa ofreció hasta 100.000 dólares en 2015. Fue incluida en la lista anual de donantes de la Clinton Foundation el año pasado y figura en la misma en el primer trimestre de 2016.
Además, a finales de 1980, Hillary Clinton mantuvo relación con Lafarge cuando la empresa apoyó a la CIA en su programa de armas secretas dirigidas a Saddam Hussein.
Revelan contenido comprometedor de nuevos correos filtrados de Hillary Clinton
El 25 de julio, el fundador del sitio de filtraciones WikiLeaks, Julian Assange, ha señalado al portal de noticias Democracy Now que los correos electrónicos de la candidata demócrata a la presidencia de EE.UU., Hillary Clinton, apuntan a que esta ordenó armar a los yihadistas en Siria.

"Así, por ejemplo, la desastrosa intervención, absolutamente desastrosa en Libia, la destrucción del Gobierno de Gaddafi, que condujo a la ocupación por el Estado Islámico de grandes segmentos de ese país, los flujos de armas que van a Siria, guiados por Hillary Clinton hacia yihadistas dentro de Siria, incluido el Estado Islámico, que está ahí en esos correos electrónicos. Hay más de 1.700 correos electrónicos de la colección de Hillary Clinton que hemos lanzado, solo sobre Libia", ha dicho Assange al portal.

Assange también ha remarcado que "WikiLeaks se ha convertido en la rebelde biblioteca de Alejandría" ya que se trata de "la colección más significativa de información que no existe en otros lugares, en un formato en que puede buscarse, accesible, citable, acerca de cómo se comportan realmente las instituciones modernas". 
Assange también ha subrayado que "WikiLeaks se ha convertido en la biblioteca rebelde de Alejandría" ya que se trata de "la colección más significativa de información no disponible en otros lugares, en un formato en que puede buscarse, es accesible, citable, acerca de cómo se comportan realmente las instituciones modernas".
El viernes 22 de julio, WikiLeaks publicó más de 19.000 emails de los jefes de campaña de Hillary Clinton. Los correos electrónicos cubren un período comprendido entre enero de 2015 hasta mayo de 2016 y pertenecen a las cuentas de las siete principales figuras del Comité Nacional Demócrata de EE.UU.
La correspondencia muestra que los funcionarios del partido, en contra de las reglas, no eran neutrales a todos los candidatos, y se pronunciaron a favor de Hillary Clinton en las primarias presidenciales, en detrimento de otro candidato, Bernie Sanders. La publicación obligó a renunciar a la presidenta del Comité Nacional Demócrata, Debbie Wasserman Schultz.
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EL PP Y SU LUCHA CONTRA A CORRUPCIÓN (COSA MÁS CLARA QUE LA SOPA DE UN ASILO)


Repóker de ministros de Aznar citados en el primer gran juicio de la ‘Gürtel’ por la Audiencia Nacional


Por Post Digital
KAOSENLARED
31.07.2016

Francisco Álvarez Cascos, Javier Arenas, Ángel Acebes, Rodrigo Rato y Jaime Mayor Oreja, declararán así en el juicio por la primera época del ‘caso Gürtel’ (1999-2005), a partir del próximo mes de octubre.



La Audiencia Nacional ha atendido la solicitud del extesorero del PP Luis Bárcenas y ha citado a declarar como testigos a los ministros del Partido Popular en la época del Gobierno de José María Aznar.
Francisco Álvarez Cascos, Javier Arenas, Ángel Acebes, Rodrigo Rato y Jaime Mayor Oreja, declararán así en el juicio por la primera época del ‘caso Gürtel’ (1999-2005), a partir del próximo mes de octubre.
Según defendió el extesorero en un escrito dirigido a la Sección Segunda de la Sala de lo Penal, la declaración de todos estos exdirigentes del PP resulta necesaria porque son conocedores de las funciones, relaciones y “responsabilidades” de Bárcenas en esta fecha. Los jueces también esperan que los exministros expliquen cómo fue la organización de las diversas campañas electorales que habrían sido sufragadas con dinero negro, o la adquisición de acciones mediante la ‘caja B’ del Partido Popular.
Al exvicepresidente del Gobierno Francisco Álvarez Cascos se le cita a declarar para contrastar el contenido de la llamada que hace Correa a Bárcenas sobre la supuesta derivación de dinero de comisiones por adjudicaciones en obras del Ministerio de Fomento cuando éste estaba al frente de este departamento.
Con respecto al exsecretario del PP Javier Arenas, se le cita para explicar la adjudicación de la campaña de las elecciones andaluzas de 2004 a una de las empresas de la Gürtel y si hubo trato de favor en las concesiones públicas a otras sociedades de Correa en Andalucía, comunidad donde Arenas fue presidente.
En cuanto al exministro de Justicia, del Interior o de Administraciones Públicas Ángel Acebes, la defensa de Bárcenas pretende que declare que autorizó y que estaba al tanto de la operación de compraventa de acciones de Libertad Digital con fondos del PP, tal y como figura en el auto de apertura de juicio oral de la pieza separada ‘Udef Bla’.
Por otro lado, la declaración del vicesecretario general del PP y exministro del Interior Jaime Mayor Oreja es pertinente como parte de la defensa del ex tesorero en relación al supuesto lucro que obtuvo con el pago de viajes de facturas emitidas a cargo del Partido Popular Europeo y la Fundación de Estudios Europeos, que presidía por entonces este testigo.
Rodrigo Rato, exministro de Economía, deberá comparecer para explicar cómo se financiaban, adjudicaban y organizaban las campañas electorales, y si la ‘trama Gürtel’ sacó provecho de ello.

Junto a estos dirigentes populares, también comparecerán como testigos el exeurodiputado Gerardo Galeote y José Manuel Fernández de Santiago, que fue consejero de Fomento cuando se adjudicó la Variante de Olleros de Alba y la Variante de Mena, adjudicaciones en Castilla y León por las que se acusa a Bárcenas de haber obtenido comisiones ilegales.(Postdigital/Agencias)
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martes, 2 de agosto de 2016

JOSE MARIA AZNAR: ¿DEBE SER JUZGADO POR CRÍMENES CONTRA LA HUMANIDAD?



El informe Chilcot de la guerra de Iraq y Aznar



Rebelión
28.07.2016

A finales de 2002 e inicios de 2003, todo el mundo era consciente que sonaban tambores de guerra en el mundo, con el posible ataque a Iraq por parte de algunos dirigentes de Occidente: Bush, Blair, Aznar, Durao Barroso.

Se acaba de publicar el informe Chilcot en Gran Bretaña, donde se desmontan y clarifican todas las mentiras que nos llevaron a la guerra.

Hubo un clamor mundial contra la guerra, porque todos sabíamos que lo que nos estaban diciendo era mentira. Millones de españoles salimos a la calle a gritar “NO A LA GUERRA”. El 85% del país estamos en contra de la guerra. El Partido Popular que tenía mayoría absoluta nos llevó a la guerra. Debemos recordar, que en aquellos momentos, Mariano Rajoy Brey era vicepresidente del gobierno.

En una nota informativa del CNI de inicios de 2003 dirigida al gobierno de Aznar decía:”El CNI no tiene información sobre la participación iraquí en atentados islamistas”, que era una de las acusaciones que hicieron sobre Sadam Hussein.

En otra fecha cercana dice el CNI “con respecto a posibles vínculos de Iraq con Al Qaeda, informó que hasta la fecha no se ha podido contrastar esta información y en algunos casos, lo que se ha podido demostrarse es que estas acusaciones no eran ciertas”.

El 27 de enero de 2003, el egipcio Mohamed El Baradei responsable de la Agencia Internacional para la Energía Atómica y el sueco Hans Blix, jefe de los más de mil inspectores encargados por la ONU para la búsqueda de esas armas químicas y de destrucción masiva de Sadam Hussein informaron “no haber localizado armas nucleares, químicas o biológicas, si misiles de un alcance de 150 km”

El trece de febrero en una entrevista del periodista de A3, Sanz de Buruaga a Aznar, éste decía “Puede estar seguro, y pueden estar seguros todas las personas que nos ven, de que estoy diciendo la verdad: el régimen iraquí tiene armas de destrucción masiva, tienen vínculos con grupos terroristas y ha demostrado a lo largo de la historia que es una amenaza para todos”.

El catorce de febrero, la comisión de inspectores de la ONU dirigida por el sueco Blix comunica que el régimen de Sadam Hussein estaba colaborando con todos los inspectores que desarrollaban las tareas de investigación en su territorio.

Ese mismo día, en una entrevista que Luis Herrero hace a Aznar en la COPE, éste dice:”En estos momentos quiero decir que estamos ante una amenaza y un riesgo cierto. Lo vuelvo a decir, y estoy diciendo la verdad, un régimen que tiene armas de destrucción masiva y conexiones terroristas es un riesgo para la paz y la seguridad del mundo”.

Esa misma tarde, en la sesión parlamentaria respondiendo a la oposición dice “Los propiso inspectores de la ONU han constatado armamento químico y biológico no declarado pro Sadam”. Aznar mintió en esa sesión porque tanto El Baradei como Blix, solo habían solicitado más tiempo para rastrear todo el territorio iraquí para poder confirmar si existía o no armas de destrucción masiva.

Unos días antes del comienzo de la guerra, el gobierno de Aznar solicita que el CNI analice las informaciónes de los servicios secretos norteamericanos y británicos con supuestas pruebas irrefutables contra Iraq. El CNI después de estudiar toda esta documentación manda al gobierno un informe, diciendo “Este tipo de informaciones expresan conclusiones, no pruebas que respalden lo que se dice en ella. No se han encontrado pruebas que permitan afirmar la existencia de las armas químicas y biológicas”.

A pesar de disponer de esta información y mintiendo al país, el gobierno de Aznar y su vicepresidente Mariano Rajoy Brey nos llevaron a una guerra rechazada por los españoles. Nos vendieron esta guerra como una intervención humanitaria. Costó la muerte de once militares y numerosos heridos. Aun hoy en día tanto Aznar y Esperanza Aguirre nos dicen que España no participó en la guerra. Mentira tras mentira. ¿Ha pedido Rajoy perdón por su actuación en la guerra de Iraq? Este es el que nos quiere gobernar, mintiendo de forma sistemática.

El resultado de esta guerra, son más de un millón de muertos, la extensión del conflicto por todo el Oriente Medio, con centenares de miles de muertos más en Siria, Afganistán, Yemen…. y unos doce millones de refugiados. Además, con un mundo terriblemente más inseguro y desigual, ahora los europeos los estamos comprobando.

En el año 2008, hacía unas declaraciones Aznar a la BBC diciendo “el mundo está mejor sin talibanes y está mejor sin Sadam Hussein. La gente puede participar en elecciones, puede hablar libremente, hay libertad en el país, y existe la posibilidad de establecer una democracia, hay más seguridad”.

Tras la realidad actual de Iraq, la única respuesta de Aznar es “todos creíamos que había armas de destrucción masiva”.

Como la memoria de los españoles es muy frágil y olvidadiza, deben recordar que Mariano Rajoy era vicepresidente del gobierno que nos llevo a la guerra y que unos cuantos diputados actuales en la bancada del PP, votaron a favor de la guerra y aplaudieron y brindaron con fervor y obscenidad la misma.

Por esta guerra y por muchas otras más Rajoy no debe presidir nunca más un gobierno de España. Todos aquellos diputados actuales del PP que apoyaron con su entusiasmado voto deberían dimitir e irse a su casa pidiendo perdón a los españoles. ¡Señores españoles que floja es nuestra memoria que incluso se les vuelve a votar!

Si hubiera un mínimo de dignidad y justicia en el mundo, Bush, Blair, Aznar y Barrosos deberían ser juzgados por crímenes de lesa humanidad. Entienden porque es fundamental que los pueblos tengan memoria.


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lunes, 1 de agosto de 2016

PACTOS DE LA MONCLOA, OTRA VALORACIÓN

La falacia de la Moncloa

Por José Natanson
EL PAÍS
09.08.2000


El pacto de la Moncloa es el último grito de la política argentina. Todos –dirigentes, intelectuales livianos y esa fuente inagotable de frases vacías que son la mayoría de los periodistas televisivos– lo mencionan como la fórmula mágica para la felicidad. En un momento en que el diálogo político avanza lentamente y se prepara el lanzamiento del consejo económico y social, los acuerdo españoles de 1997 se presentan como el remedio para todos nuestros males. Pero, ¿es exactamente así? ¿Qué importancia tuvieron estos pactos en el desarrollo de la España posfranquista? ¿Será posible importarlos a la Argentina?
Veamos.
Dónde queda España
Firmados en 1977 por todas las fuerzas con representación parlamentaria y avalados luego por sindicalistas y empresarios, los pactos de la Moncloa generaron, en efecto, resultados muy positivos. En términos políticos, permitieron que España reconstruyera su democracia de manera asombrosamente rápida, con una nueva constitución y la garantía a la libertades ciudadanas cercenadas durante cuatro décadas de franquismo. Desde el punto de vista cultural, el efecto fue el de una explosión, en la música, el arte y la experimentación, y desde el punto de vista económico los acuerdos contribuyeron a afianzar un largo ciclo de crecimiento europeizado, que le permitió a España reinsertarse en el continente, converger con sus pares (el año pasado se conoció la asombrosa noticia de que el PBI per cápita español había logrado superar al de Italia) y desarrollarse en casi todos los sentidos (aunque fue un crecimiento-burbuja, con mucha incidencia de actividades vulnerables al ciclo económico, como la construcción, el turismo y los servicios, como está demostrando dramáticamente la crisis mundial).
Pero como todos los lugares comunes, el de la Moncloa también merece discutirse. El primer error, el más básico, consiste en suponer que el desarrollo español de las últimas décadas se explica por el simple hecho de que sus elites un día se pusieron de acuerdo alrededor de algunos temas básicos, ignorando el pequeño detalle de la ubicación geográfica: desde su reinserción en Europa, España ha sido el máximo receptor, en cifras absolutas, de los fondos europeos, creados por la Unión Europea para apuntalar el desarrollo de los países más retrasadas y lograr la convergencia económica y social (en términos porcentuales el país más beneficiado ha sido Irlanda, el otro milagro europeo, y –no casualmente– la otra economía-burbuja que estalló con la crisis).
Gracias al Fondo Europeo de Desarrollo Regional, el Fondo Social Europeo, el Fondo de Cohesión y el Fondo Europeo de Orientación y Garantía Agrícola, España ha recibido, desde 1986, un saldo neto de ¡93 mil millones de euros! Esos fondos han supuesto, como media anual y en términos netos, un 0,8 por ciento del PIB o, lo que es igual, alrededor de 5275 euros por habitante a lo largo de estos años, unos 260 euros por habitante y año. Incluso ahora, ya convertido en un país desarrollado, España sigue recibiendo dinero: para el período 2007-2013 se estima percibirá unos 31 mil millones de euros, y recién en una década dejará de recibir y comenzará a aportar para sostener a los países menos desa-rrollados de los 27.
La pregunta es simple: ¿cuánto pesó en el desarrollo de España el apoyo de Europa y cuánto la inteligencia y la voluntad de diálogo de sus políticos? ¿Qué importancia atribuirle a, digamos, el giro modernizante del viejo PSOE, y qué importancia darle a la decisión estratégica de, digamos, Francia, de fortalecer a su vecino más frágil? ¿Qué relevancia tuvo el giro antifascista –aunque ultraconservador– del PP, y cuál ha sido la relevancia del impulso de la burocracia bruseliana? En un momento en que el cliché recomienda hacer un pacto de la Moncloa como si se tratara de aplicar una ecuación prefabricada, conviene subrayar un dato evidente pero que a veces se pasa por alto: es hasta tonto decirlo, pero España queda en Europa (y siempre estuvo ahí).
Cómo era España
El otro punto que hay que considerar es el hecho de que el progreso económico de España no comenzó, como habitualmente se piensa, con la firma de los acuerdos de 1977, sino ya en los últimos años de franquismo. En 1959, presionado por el estancamiento y la recesión, el Generalísimo había lanzado el Plan de Estabilización, implementado por un grupo de jóvenes tecnócratas cercanos al Opus Dei, que en pocos años logró transformar un sistema cerrado y con fuerte control estatal en una economía de libre mercado orientada al exterior y cada vez más articulada con Europa.
El contexto mundial era favorable, marcado por el alto crecimiento global, la amplia financiación disponible y los bajos precios de la energía, y España gozaba de condiciones especialmente buenas: enormes cantidades de mano de obra barata (sobre todo migrantes del campo), las divisas que enviaban los españoles emigrados a otros países de Europa y una ubicación privilegiada para desarrollar el turismo, el gran boom de aquellos años. Desde inicios de los ’60 hasta la crisis del petróleo de mediados de los ’70, España experimentó un ciclo económico de altísimo crecimiento, no muy diferente, por otra parte, del de otros países de Europa del Sur, como Portugal y Grecia.
En suma, España era un país enormemente atrasado desde el punto de vista político y cultural (el adulterio y el “amancebamiento”, por ejemplo, estaban contemplados como delitos penales), pero que ya transitaba el camino del progreso económico. El razonamiento puede plantearse a la inversa: en cierta medida, fue el desa-rrollo económico el detonante de la apertura político-cultural producida tras la muerte de Franco.
Esta necesidad de apertura política explica el fracaso del último ensayo autoritario de la España moderna, el golpe de Estado intentado por Tejero de 1981 y felizmente abortado por don Juan Carlos. Y subraya –una vez más– la importancia de Europa: rodeada de democracias perfectas, España tenía poco margen para un declive autoritario. En otras palabras, el efecto europeo no fue solamente económico, sino también político, más o menos como viene sucediendo con los países del Cono Sur desde el fin de la última etapa de dictaduras: la cláusula democrática del Mercosur, por ejemplo, resultó clave para la continuidad democrática de Paraguay tras el asesinato de Luis María Argaña en 1999 y luego del intento de golpe de Estado inspirado por Lino Oviedo en mayo del 2000. Tal vez el patriotismo sea, como escribió Borges, la menos perspicaz de las pasiones, pero a veces es bueno valorar lo propio.
Crisis y oportunidad
Finalmente, la cuestión de la excepcionalidad. Cuando se firmaron los pactos de la Moncloa, en octubre de 1997, España atravesaba una situación excepcional. Excepcional por el fin de era que implicó la muerte de Franco –el líder occidental que estuvo más años ininterrumpidos en el poder después de Fidel Castro– y por el inicio del proceso de modernización política y cultural abierto a partir de aquel momento.
A este clima de cambio de época se sumaba la crisis económica más grave desde la posguerra, resultado del impacto de la crisis del petróleo de 1973, que ponía en peligro los progresos de crecimiento y bienestar alcanzados en los años anteriores: la inflación se había disparado al 44 por ciento (la más alta de Europa), el desempleo se multiplicó hasta alcanzar al 20 por ciento de la población y cientos de miles de españoles que habían emigrado a otros países –Francia especialmente– se veían obligados a volver por la falta de trabajo (más o menos como está sucediendo ahora con los mexicanos en Estados Unidos).
Fue en este contexto de derrumbe inminente que todos (incluyendo a los comunistas y los nacionalistas catalanes y vascos) firmaron los pactos. Y no es raro: ocurre que, contra lo que suele pensarse, no son los contextos de estabilidad –y mucho menos los de progreso– los que facilitan este tipo de macroacuerdos, sino las situaciones de crisis, o de crisis inminente. Suelen ser este tipo de climas los que hacen que los principales actores –políticos, sociales, económicos– se vean ante la opción de ceder o caer al abismo: hay miles de ejemplos, intra e internacionales, desde los acuerdos de paz en Centroamérica tras las guerras civiles de los ’80 hasta la reconciliación franco-alemana de posguerra.
Nada de esto ocurre en la Argentina de los Kirchner. El país no atraviesa una etapa de emergencia y crisis sino de estabilidad económica, así sea de estabilidad recesiva, y aunque desde el punto de vista político se percibe el inconfundible aroma del fin de ciclo, parece improbable que sobrevenga una ruptura (aunque nunca digas nunca en el país de las cacerolas).
Por otra parte, nosotros ya tuvimos nuestra Moncloa, la transición democrática de 1983, que incluyó una serie de acuerdos políticos cruciales que hasta el día de hoy definen los contornos de la democracia: el fin del juego pretoriano (con la consiguiente prohibición de que los militares intervengan en seguridad interna, quizás el mayor logro de la democracia argentina y una fuente de problemas permanente para países como Brasil o México); el compromiso constitucional por parte de los dos grandes partidos (que luego derivó en la democratización interna del PJ); y el fin del conflicto geopolítico con Brasil (germen del Mercosur) y con Chile. A ello hay que sumar el intento de juzgamiento de los militares, iniciado por Alfonsín y continuado por Kirchner, un esfuerzo que estuvo ausente en España, que tuvo que garantizar la impunidad de los crímenes franquistas como condición para el progreso (ominosa y poco publicitada omisión de los pactos de la Moncloa).
El hecho de que los acuerdos fundamentales de la democracia argentina no hayan sido sintetizados en un único documento no les resta importancia, aunque hay que reconocer que las asignaturas pendientes son enormes: quizá la crisis del 2001 fue el momento para complementar las bases político-institucionales del Estado con un consenso más claro alrededor de algunos ejes económico-sociales, oportunidad que, con la distancia del tiempo y teniendo en cuenta la perspectiva política futura, parece haber sido desperdiciada. Esa podría ser nuestra segunda Moncloa.

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