jueves, 21 de julio de 2022

La privatización del agua, la hipoteca que están pagando los municipios. [¿Qué significado práctico tiene el concepto “privatizar” en cristiano-román paladino, castizo de pura raza y olé?: que un bien público, esto es, de todos, gracias a la intervención de la cilindrina-cilindrón que se dedica a la política de la representación representativa de la cosa esta de representar pase a los bolsillos de los capitales dominantes que son los mandantes y financieros de la dicha cilindrina-cilindrón. ¡Y yo con estos pelos!, y además, que no me da por intervenir de forma activa y directa en la política, oye. Que hijo putin es el Putin. El día que me lo encuentre solo me le voy a romper la boca que ya me está cargando el Putin este, porque a mí lo que haga o deje de hacer me da igual, allá penas, pero lo que no le consiento es que me ande trasteando con el grifo para joderme el agua, que lo que no se puede decir es de este agua no beberá ni este cura no es mi padre]

 

La privatización del agua, la hipoteca que están pagando los municipios

 

Por Dani Domínguez 

Rebelion / España

| 21/07/2022 


Fuentes: La Marea [Foto: MARIO A.P. / FLICKR]


Los vientos remunicipalizadores soplaron fuerte tras la llegada al poder de los autodenominados “ayuntamientos del cambio” a partir de 2015. Sin embargo, pocos consiguieron el objetivo final, como ocurrió en el caso de Barcelona, con Ada Colau al frente. En 2019, el Tribunal Supremo tumbó la única posibilidad de gestionar el abastecimiento de manera pública, lo que permitió que Aigües de Barcelona (participada en un 70% por Agbar) fuese quien se quedara con la concesión hasta 2047.

“Se trata de un proceso muy complejo porque normalmente la privatización está blindada. Si quieres romper el contrato por las malas, el ayuntamiento se quedaría en la ruina debido a las indemnizaciones que tendría que pagar. Por eso hay que judicializar el proceso y demostrar que la empresa privada está incumpliendo el contrato de la concesión. Es jurídicamente muy complejo”, explica Ricardo Gamaza, periodista y director del documental ¿Trileros del agua?

La privatización del suministro de agua se convirtió en la vía rápida de muchos ayuntamientos para obtener liquidez, hipotecando así el futuro de los vecinos y vecinas durante las décadas que dura la concesión. En la actualidad, según los datos recopilados por la Red Agua Pública (RAP) y la Asociación Española de Operadores Públicos de Abastecimiento y Saneamiento (AEOPAS),

31 de las 51 capitales de provincia tienen una gestión privada del agua frente a 20 públicas. Una de ellas es Valladolid. Tras la llegada de Óscar Puente (PSOE) a la alcaldía de la capital vallisoletana en 2016 de la mano de la plataforma Valladolid toma la palabra (Izquierda Unida, Equo y otros), revertir la concesión privada del servicio, en esos momentos en manos de una empresa del grupo Agbar, se convirtió en una prioridad. Y, veinte años después de la privatización del servicio, la gestión del agua volvió a ser pública en 2017.

Las multinacionales del agua

De acuerdo con los cálculos del citado documental, el 55% del abastecimiento de agua en España se encuentra en manos privadas. Dentro de ello, el 87% está gestionada por dos únicas multinacionales: Agbar, filial de la francesa Suez, y Aqualia, propiedad de FCC y de un fondo de inversión australiano. Esta segunda se presenta como “la cuarta empresa de gestión del agua de Europa y la novena del mundo por población servida”. Según los últimos datos, presta servicio a cerca de 30 millones de personas de 17 países, si bien el 66% de su facturación procede de España. Agbar ha declinado responder a las preguntas de La Marea.

Luis Babiano, director-gerente de la Asociación Española de Operadores Públicos de Abastecimiento y Saneamiento (AEOPAS), a la que pertenecen la mayoría de organismos que prestan un servicio público de suministro de agua, se queja de que, en España, existe una “invisibilización” de las diferentes problemáticas que existen con el agua: “Solo se habla cuando hay un fenómeno de sequía. Entonces sí pasa a las agendas económicas, políticas y públicas”, asegura.

Según el directivo de AEOPAS, el cambio climático “solo puede traer más sequías y de manera más recurrentes y, ahí, la planificación es fundamental”. El problema, defiende Babiano, “es que las empresas privadas solo piensan en el lucro, en la cantidad de clientes, el consumo y el beneficio. Si no da dinero, no van a acometer inversiones que permitan minimizar los efectos del cambio climático y de la sequía”.

Cambio climático

Gonzalo Marín, portavoz de la Red Agua Pública (RAP), mantiene una posición similar: “Para situaciones como la que están por venir necesitamos modelos democráticos, de participación de la ciudadanía en las tomas de decisiones. Unas decisiones que deben ser transparentes, que tengan en cuenta aspectos sociales y medioambientales en el uso del agua. Pero la privada solo tiene en cuenta la maximización de sus beneficios”.

Una de las últimas operaciones de remunicipalización del servicio de abastecimiento de aguas se llevó a cabo en Alcázar de San Juan (Ciudad Real) el pasado 2021. Una sentencia del Tribunal Supremo confirmó que la venta de Aguas de Alcázar a Aqualia por parte del PP local en 2014 fue una operación “puramente ideológica y política”, marcada “por las prisas y por las malas formas”. Finalmente, en septiembre, la alcaldesa firmó la salida de la multinacional del capital social de la empresa pública.

La primera edil del consistorio, Rosa Melchor, califica de “bonito” el proceso de remunicipalización: “Partió de la ciudadanía y nunca estuvimos solos, y eso es muy importante”. La alcaldesa, sin embargo, subraya que la pugna se libró en los juzgados: “Lo que hicimos fue poner en manos de la justicia todos los errores de forma cometidos por la derecha cuando privatizaron el agua y eso fue lo que nos permitió ganar. En los resquicios legales está la clave”, explica.

Para Gonzalo Marín, portavoz de la Red Agua Pública, hay dos elementos esenciales a la hora de acometer un proceso de remunicipalización de la gestión del agua: “Es muy importante que el ayuntamiento tenga voluntad política de hacerlo, pero solo con eso no basta: hace falta un acompañamiento por parte de la ciudadanía, que apoye y que, si se logra, impulse un tipo de gestión democrática y participativa”.

Fuente: https://www.lamarea.com/2022/07/20/la-privatizacion-del-agua-la-hipoteca-que-estan-pagando-los-municipios/

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El futuro del trabajo (1): el teletrabajo

 

Pese a la resistencia de algunos empresarios, el teletrabajo puede haber llegado para quedarse. Pero la esclavitud diaria (y nocturna) con salarios apenas aceptables continuará para la mayoría de los trabajadores.


El futuro del trabajo (1): el teletrabajo

 

Michael Roberts

El Viejo Topo

21 julio, 2022 

 

Esta es la primera de una serie de publicaciones sobre el futuro del trabajo desde la crisis del Covid 19.

Hace unas semanas, el hombre más rico del mundo, Elon Musk, CEO de Tesla, les dijo a sus empleados que debían volver a la oficina o abandonar la empresa. Musk escribió en un correo electrónico que todos en Tesla deben pasar al menos 40 horas a la semana en la oficina. “Para ser súper claro: la oficina debe estar donde se encuentran de verdad tus colegas, no en una pseudo oficina remota. Si no se presenta, asumiremos que has renunciado”. A continuación elogió a los trabajadores de sus fábricas chinas por trabajar hasta las 3 de la mañana si es necesario.

En 2021, el director ejecutivo de Goldman Sachs, David Solomon, dijo que “el trabajo remoto no es ideal para nosotros, y no es una nueva normalidad”, y pronosticó que sería “una aberración que vamos a corregir lo más rápido posible ”. . Sin embargo, un año después, menos de la mitad de los empleados del banco acudían regularmente a su sede de Nueva York, lo que obligó a Solomon a suplicar nuevamente al personal que regresara. Nuevamente el año pasado, Jamie Dimon, director ejecutivo de JP Morgan Chase, dijo que trabajar desde casa “no funciona para la generación espontánea de ideas. No funciona para la cultura”. Dimon finalmente cedió y dijo que el 40% de los 270.000 empleados del banco podían trabajar solo dos días a la semana desde la oficina. En su carta anual a los accionistas, escribió:“Es evidente que trabajar desde casa será algo más común en las empresas estadounidenses”.

Musk y estos otros jefes son como el Rey Canute tratando de hacer retroceder la marea. Desde la pandemia, muchos trabajadores se niegan a volver a una semana de cinco días a tiempo completo. Más de un tercio de la fuerza laboral de oficina del Reino Unido todavía trabaja desde casa. En el Reino Unido, el 23 % de los trabajadores que ganan £40.000 o más siguen trabajando desde casa cinco días a la semana y otro 38 % sigue un patrón híbrido, dividiendo su tiempo entre la oficina y el hogar.

Desde la pandemia se da el fenómeno de la llamada Gran Dimisión. La gran dimisión es la idea de que una gran cantidad de personas están renunciando a sus trabajos y lo hacen porque la pandemia les dio una nueva perspectiva sobre sus carreras o se quemaron durante la pandemia. Una encuesta global de Microsoft de más de 30 000 trabajadores mostró que el 41 % estaba considerando dimitir o cambiar de profesión, y un estudio de la empresa de software de recursos humanos Personio sobre los trabajadores en el Reino Unido e Irlanda mostró que el 38% de los encuestados planeaba dimitir en los próximos seis meses o un año. Solo en los EEUU, más de cuatro millones de personas renunciaron a sus trabajos en abril, según un resumen ejecutivo del Departamento de Trabajo de los EEUU, el mayor aumento registrado nunca.


No es un fenómeno exclusivamente estadounidense. El movimiento chino “recostarse”, en el que los jóvenes dan la espalda a la rutina diaria, está ganando popularidad. En Japón, conocido por sus largos horarios de oficina, el gobierno ha propuesto una semana laboral de cuatro días.

Antes de la pandemia de COVID-19, la OIT estimó que el 7,9% de la fuerza laboral mundial (260 millones de trabajadores) trabajaba desde casa de forma permanente. Aunque algunos de estos trabajadores eran «teletrabajadores» a la antigua, la mayoría no lo era, ya que la cifra incluye una amplia gama de ocupaciones, incluidos trabajadores industriales a domicilio (por ejemplo, bordadores, enrolladores), artesanos, propietarios de negocios autónomos y autónomos, además de empleados

Los empleados representaban uno de cada cinco trabajadores a domicilio en todo el mundo, pero este número llega a uno de cada dos trabajadores en los países de altos ingresos. A nivel mundial, de los empleados, el 2,9 % trabajaba exclusiva o principalmente desde su hogar antes de la pandemia de COVID-19. Pero cerca del 18% de los trabajadores tienen ocupaciones y viven en países con la infraestructura que les permitiría realizar efectivamente su trabajo desde casa (OIT 2020).

Esta estimación coincide con otras en el Reino Unido, a saber, el 18 % de los puestos de trabajo en el Reino Unido (5,9 millones en total) son puestos de trabajo «en cualquier lugar». Mirando el desglose ocupacional, en cualquier lugar los trabajos son predominantemente ocupaciones profesionales (36%), técnicas (30%) y administrativas (24%). De todos los puestos de trabajo en cualquier lugar, 1,7 millones (28 %) se encuentran en los sectores de finanzas, investigación e inmobiliario, y 1,1 millones (18 %) en transporte y comunicaciones.

Pero la mayoría de los jefes todavía se resisten al cambio y al trabajo remoto o la semana de cuatro días. ¿Por qué? Por dos razones. La habitual que se ofrece es que cuando el personal está en la oficina, son ‘más productivos’. Es más difícil colaborar y ser creativo con colegas a través de videollamadas interminables. Sin embargo, esa no es la opinión de muchos trabajadores, quienes dicen que hacen mucho más en casa sin cotilleos y otras distracciones de la oficina. En 2015, un estudio de 16.000 miembros de personal de centros de llamadas encontró que aquellos que trabajaban desde casa (WFH, por sus siglas en inglés) eran un 13 % más eficientes que sus colegas en la oficina. El equipo de la FMH fue más productivo ya que tomó menos descansos, se enfermó con menos frecuencia y realizó más llamadas por hora ya que no se distrajo con los descansos para tomar té o beber agua.

La libertad física para trabajar fuera de la oficina, potenciada por la pandemia, ha aumentado la libertad temporal para trabajar en cualquier momento. “Trabajo asincrónico” es la nueva palabra de moda en los círculos de gestión y recursos humanos. Esto tiene sus ventajas: evita la desagradable sincronía de que todos se amontonen en los trenes todas las mañanas y tardes y permite que las personas ajusten el trabajo a otras prioridades o responsabilidades.

Pero también hay desventajas. Un estudio publicado en 2017 de trabajadores en 15 países encontró que el impacto del trabajo remoto en el equilibrio entre la vida laboral y personal era «altamente ambiguo» : los trabajadores señalaron que pasaban más tiempo con sus familias, pero también un aumento en las horas de trabajo y límites borrosos entre trabajo remunerado y vida personal.

También existen preocupaciones sobre los posibles impactos en la salud mental de trabajar desde casa. La investigación realizada por la firma de consultoría de gestión McKinsey descubrió que trabajar desde casa en realidad había aumentado las tasas de «quemados» entre todos los empleados mientras luchaban por hacer malabarismos con sus carreras y vidas familiares, y este era particularmente el caso de las mujeres. La encuesta de 65.000 empleados encontró que la brecha entre las tasas de «quemados» de hombres y mujeres casi se duplicó, con el 42% de las mujeres señalando agotamiento en comparación con un tercio de los hombres.

Pero la verdadera razón de la oposición de los empleadores no es solo una menor productividad, sino que la gerencia comienza a perder el control sobre sus empleados, tanto en términos de tiempo como de decisión sobre la actividad a ejecutar. La opresiva relación jefe-empleado comienza a debilitarse. Y por supuesto, está la cuestión del dinero. El bufete de abogados londinense Stephenson Harwood permite que su personal trabaje desde casa el 100 % del tiempo, pero solo si aceptan una reducción salarial del 20 %. “Al igual que muchas empresas, creemos valioso estar juntos en la oficina con regularidad, al mismo tiempo que podemos ofrecer flexibilidad a nuestra gente”, dijo un portavoz. En el popular sitio web de la industria legal RollOnFriday, un abogado de Stephenson Harwood dijo que la política de «100%en casa,80%paga» fue «un cambio total».“Puedo vivir en Bath y trabajar para una empresa de la ciudad”, ganando más que en su antigua empresa regional “incluso después del 20 % de recorte”.

Estas objeciones de los jefes al trabajo remoto y una semana laboral más corta ahora se pondrán a prueba con un nuevo plan piloto. Más de 3.000 trabajadores de 60 empresas de toda Gran Bretaña probarán una semana laboral de cuatro días, en lo que se cree que es el plan piloto más grande que se llevará a cabo en cualquier parte del mundo. Joe O’Connor, director ejecutivo de 4 Day Week Global, declaró que no había forma de «retroceder el reloj» al mundo anterior a la pandemia . “Cada vez más, los gerentes y ejecutivos están adoptando un nuevo modelo de trabajo que se enfoca en la calidad de los resultados, no en la cantidad de horas”(…)“Los trabajadores han salido de la pandemia con diferentes expectativas en torno a lo que constituye un equilibrio saludable entre vida y trabajo”.

Eso suena muy bien para las clases profesionales de las finanzas, el derecho y la tecnología. En general, el 48% (2,8 millones de personas) de los que tienen trabajos moviles tienen un título académico. De hecho, el 20% de las personas con estudios de grado o superior en el Reino Unido están trabajando en cualquier lugar. Pero la mayoría de los trabajadores no son necesarios en tales trabajos moviles. La mayoría trabaja en trabajos mal pagados y que requieren una actividad de tiempo completo fuera de casa. En el Reino Unido, solo el 6 % de las personas que ganan £15.000 o menos trabajan desde casa todos los días, y solo el 8 % tiene privilegios de trabajo híbrido.

El Congreso Británico de Sindicatos (TUC) advirtió que trabajar desde casa corre el riesgo de crear una «nueva división de clases», ya que los trabajadores de primera línea en supermercados y hospitales, mecánicos y otros trabajos centrados en el cliente no tienen la opción de trabajar desde casa. Frances O’Grady, secretaria general de TUC, señala: “Todo el mundo debería tener acceso a un trabajo flexible. Pero mientras el trabajo a domicilio ha crecido, las personas en trabajos que no se pueden hacer desde casa se han quedado atrás. Ellos también merecen acceso a un trabajo flexible. Y necesitan nuevos derechos a opciones como horarios flexibles, turnos predecibles y puestos de trabajo compartidos”.

La realidad es que para la mayoría de los trabajadores la reducción de la jornada de “9 a 5” ha estado en marcha durante décadas. En 2010-11, el 20 por ciento de los empleados en los EEUU trabajaron más de la mitad de sus horas fuera del horario estándar de 6 a. m. a 6 p. m. o los fines de semana. Una amplia encuesta de trabajadores en toda la UE en 2015 encontró que aproximadamente la mitad trabajaba al menos un sábado al mes, casi un tercio trabajaba al menos un domingo y aproximadamente una quinta parte trabajaba por la noche. Y esto ocurre principalmente en el lugar de trabajo, no en el hogar.

Un patrón de turnos común para los trabajadores de producción y almacén hoy en día es trabajar cuatro días de 12 horas, tener cuatro días libres, luego trabajar cuatro noches y luego tener otros cuatro días libres. Otra es trabajar turnos de ocho horas en rotación. Como explica un anuncio de trabajo real en el Reino Unido para un puesto de almacén: “El horario de trabajo es: 6 am a 2 pm, 2 pm a 10 pm, 10 pm a 6 am. Trabajará una semana en un turno y luego rotará, por lo que se requiere flexibilidad para cubrir todos los turnos”. No hay posibilidad de trabajo en el domicilio.

Las fábricas y los almacenes no son los únicos lugares de trabajo que funcionan las 24 horas. El trabajo en turnos es común para médicos, enfermeras, cuidadores, choferes y guardias de seguridad, entre otros. Parece estar en aumento. En 2015, el 21 % de los trabajadores de la UE informaron que trabajaban en turnos, frente al 17 % de la década anterior. Si bien el trabajo en turnos se adapta a algunas personas, la evidencia sugiere que daña su salud, especialmente si rotan entre el día y la noche. Los turnos de doce horas, los turnos rotativos y los horarios impredecibles están asociados con un mayor riesgo de enfermedades mentales, problemas cardiovasculares y problemas gastrointestinales.

El trabajo en turnos también puede perjudicar la vida familiar. “Los casos de divorcio son bastante abundantes. Vemos muchos divorcios, solo por el hecho de que las familias, especialmente las parejas jóvenes, están lejos de su familia [durante] 12 horas, y luego, cuando regresan a casa después de un turno de 12 horas, solo quieren dormir”, señaló un gerente de una planta de fabricación de EEUU a los académicos que estudian el impacto del trabajo en turnos. Un trabajador apuntó en el mismo estudio: “Cambia nuestro tiempo con nuestra familia. Cambia nuestro tiempo con nuestra vida social y la iglesia y los grupos comunitarios. Todas esas cosas en las que te gustaría estar involucrado”.

El teletrabajo puede haber llegado para quedarse; y muchos empleadores pueden estar de acuerdo con una semana de cuatro días (pero casi con certeza solo si la ‘productividad’ aumenta lo suficiente como para justificarlo y probablemente con un recorte salarial). Pero la esclavitud diaria (y nocturna) con salarios apenas aceptables continuará para la mayoría de los trabajadores.

El futuro del trabajo: la parte 2 cubrirá cómo las horas de trabajo se han hecho más largas, lo que ha provocado graves daños a la salud de millones de personas.

Publicado originalmente en el blog de Michael Roberts. Traducción de G. Buster en Sin Permiso.

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Rusia también ha ganado la guerra del gas

 

Rusia también ha ganado la guerra del gas

 

DIARIO OCTUBRE / julio 19, 2022

El 13 de julio Gazprom declaró que, tras una suspensión de diez días por trabajos de mantenimiento programados desde hace tiempo, el flujo de gas a través del Nord Stream podría no reanudarse. La decisión causó pánico entre los operadores, pero no fue una sorpresa. Es otro caso de profecía autocumplida en las relaciones ruso-europeas desde el inicio de la guerra en Ucrania.

 

La trama es siempre la misma: los Estados miembros de la Unión Europea se ponen duros con Rusia, la sancionan, entregan armas a Ucrania y pretenden golpear su economía. Sin embargo, a cada paso la cuestión del gas vuelve a salir a la palestra, ya que Europa se da cuenta de que es imposible sustituir por completo el gas de Moscú a corto plazo sin enfrentarse a un verdadero terremoto energético. Esto hace que las sanciones sean nulas y ofrece un arma de presión que Rusia puede utilizar sin coste alguno.

Los gestos simbólicos y demostrativos, las interrupciones o cortes de suministro y las declaraciones son calibrados cada vez por Moscú en un hábil juego de guerra psicológica contra Occidente. Sabiendo, como entiende Rusia, que los mercados, en los que se delega en gran medida la necesidad de fijar el precio de la energía en Europa, sufrirán tensiones e incertidumbres.

Los ganadores son los rusos. Europa trata de diversificar sus suministros con cautela, alejándose de la excesiva dependencia actual de Moscú. Pero no puede prescindir por el momento de algunas de las importaciones restantes del este. Gracias a la estrategia de presión de Moscú, los precios se disparan y Rusia puede armarse aumentando su caja energética incluso en un contexto de disminución de los suministros de Europa: al menos 530 millones de euros diarios han sido garantizados por la Unión Europea a Rusia para las compras de energía desde el 24 de febrero. En unos 140 días de guerra, eso supone 74.200 millones de euros.

Las importaciones europeas encabezan los ingresos rusos. Rusia obtuvo 93.000 millones de euros en ingresos por exportaciones de combustibles fósiles, incluido el carbón, en los primeros 100 días de la guerra (del 24 de febrero al 3 de junio). Estamos hablando de un superávit comercial sin precedentes. La Unión Europea importó el 61 por cien, por valor de unos 57.000 millones de euros.

La dependencia es declarada explícitamente por Europa, que no ha entendido la estrategia de guerra sicológica ensayada por Moscú desde el verano del año pasado. La crisis de precios del pasado invierno puso de manifiesto que Rusia suministraba al noroeste de Europa volúmenes de gas inferiores a los de los años anteriores a la pandemia. En concreto, entre septiembre y octubre del año pasado, cayeron alrededor de un 17 por cien. Mientras tanto, la curva de precios ha mostrado una impresionante subida. El 6 de octubre, las noticias sobre posibles problemas en la certificación del Nord Stream 2 hicieron subir los precios un 30 por cien en pocas horas, hasta los 116,83 euros por MWh.

El 21 de diciembre los envíos rusos a Alemania a través del oleoducto Yamal-Europa cayeron sin explicación alguna, provocando el pánico. El precio, que un mes antes era de 87 euros por MWh, se disparó a 179,18 euros. La guerra en Ucrania no hizo más que prolongar lo que ya estaba en marcha desde hace tiempo: en tiempos de tensión política, a Moscú le conviene tirar de la cuerda y desatar el caos.

El 3 de marzo Rusia cortó el suministro tras la decisión de Alemania de no certificar el Nord Stream 2, lo que hizo que el precio del gas europeo superara por primera vez los 200 euros. La misma dinámica se produjo el 26 de abril siguiente, cuando se cortó el suministro de gas a Polonia y Bulgaria: el precio subió más de un 25 por cien en cuestión de horas, después de haber bajado a los niveles anteriores a la guerra, lo que llevó a muchos países a hacer tratos con Rusia para pagar los contratos en rublos. Después de que en mayo se produjera un nuevo parón, bajando el gas a 80 euros por MWh tras las políticas iniciales de diversificación, a mediados de junio se produjo un nuevo repunte cuando, con motivo del viaje de Mario Draghi, Olaf Scholz y Emmanuel Macron a Kiev, Rusia cortó el suministro a Italia y Alemania.

Desde entonces, la victoria de Rusia ha sido definitiva, lo que ya se podía adivinar por las palabras sobre el “desempleo y la pobreza masivos” a los que se arriesgaba Alemania sin el gas ruso, según el ministro de Economía Robert Habeck, pronunciadas el 15 de marzo. ¿El resultado? Los precios subieron de 81 a 181 euros entre el 13 de junio y el 13 de julio.

Cada vez que el precio se estabiliza o baja, Rusia lanza tácticas de presión y una guerra económica híbrida a la que Europa reacciona desordenadamente, poniéndose entre la espada y la pared y haciendo explícita su dependencia de Rusia.

Con las sanciones, el arma energética se ha convertido en un instrumento legítimo (y previsible) de presión para Rusia, y Europa hará bien preparándose para evitar que Moscú lo explote cuando se acerque el invierno. Los países europeos han estado enviado arsenales de armas a Ucrania y no pueden esperar otra cosa que pasar frío, e incluso hambre.

FUENTE: mpr21.info

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miércoles, 20 de julio de 2022

Descubren antigua ciudad imperial romana al pie de los Pirineos

 

Descubren antigua ciudad imperial romana al pie de los Pirineos

 

DIARIO OCTUBRE / julio 19, 2022

 


Investigadores del Instituto de Estudios Altoaragoneses y de las universidades de Zaragoza, Burdeos, Politécnica de Madrid y Salamanca publicaron recientemente un estudio en el que detallan el hallazgo de una antigua ciudad imperial romana en la localidad española de Artieda, en la vertiente sur de los Pirineos.

 

Los trabajos arqueológicos en la zona se remontan al año 2018, cuando el Ayuntamiento de Artieda solicitó asistencia a la Universidad de Zaragoza para estudiar unos vestigios dispersos en torno a la ermita de San Pedro y conocidos como El Forau de la Tuta.

Tres años después, los expertos han podido comprobar que estos vestigios constituyen en realidad un único conjunto arqueológico de grandes dimensiones, donde entre los siglos I y II d.C. se alzó una gran urbe romana que contaba con templos, termas e incluso un avanzado sistema de alcantarillado. Pese a su evidentemente importancia, el nombre de esta ciudad no parece haberse conservado en ningún documento histórico.

El análisis de cuatro lápidas del yacimiento, que se conservaban en el Museo Diocesano de Jaca y en colecciones privadas de Artieda, llevó a la conclusión de que pertenecían a una “necrópolis importante y que se mantuvo hasta el cambio de era”.

Los arqueólogos constataron que más tarde, entre los siglos IX y XIII, la zona estuvo ocupada por un asentamiento campesino de tipo villa o aldea altomedieval.

Las excavaciones en El Forau de la Tuta y sus alrededores continúan, pues los expertos sospechan que todavía quedan allí muchos más secretos por descubrir. —RT

FUENTE: cubasi.cu

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El cabecilla del grupo neonazi Medvedi SS revela cómo recibían armamento occidental

 

El cabecilla del grupo neonazi Medvedi SS revela cómo recibían armamento occidental

 

DIARIO OCTUBRE / julio 20, 2022

 

 

Casi todo el armamento y equipamiento militar occidental que los neonazis ucranianos recibieron se distribuyó antes del inicio de la operación especial rusa, reveló a Sputnik el excomandante del grupo Medvedi SS, Alexandr Kravtsov. El cabecilla agrega que son los asesores occidentales los que en realidad controlan a las FFAA ucranianas.

© Foto : Redes Sociales


“Incluso antes de la operación, todo nuestro equipamiento era extranjero. Teníamos hasta [sistemas antitanques portátiles sueco-británicos] NLAW. [Los sistemas similares estadounidenses] Javelin no los teníamos. La infantería de marina sí tenía Javelin y NLAW”, asegura Kravtsov.

 

En sus palabras, los suministros del armamento occidental fueron cortados solo a mediados de la primavera boreal, cuando su grupo quedó cercado por las tropas aliadas de Rusia y Donetsk en la planta de Azovstal, en Mariúpol.

El neonazi compartió que entre las filas ucranianas “todo el mundo entiende” que Occidente suministra armas a Ucrania, financia a las autoridades de Kiev y que por eso controla también al Ejército. No obstante, Kravtsov calificó la operación especial rusa como “una guerra perdida de antemano” para Ucrania.

“Debería haber terminado con el diálogo hace mucho tiempo. Debería haber empezado con el diálogo desde el principio. El enemigo está fuera de nuestro alcance”, enfatizó Kravtsov.

Durante los 82 días que duró el cerco, continúa, las autoridades en Kiev les aseguraban que pronto los liberarían, promesa que nunca se cumplió. En sus palabras, les decían que estaban esperando el armamento occidental necesario para la operación.

“Occidente enviaba, enviaba [armamento]. Zelenski dijo que todo esto es necesario para el desbloqueo. Bueno, el desbloqueo terminó con la propuesta de la parte rusa al comando Azov de rendirse bajo ciertas condiciones… Simplemente nos dijeron el 16 o 17 de mayo que teníamos que entregarnos a Rusia”, señaló.

Kravtsov también compartió con Sputnik cómo uno de sus compañeros mató a puñaladas a un prisionero al que los demás “trataban con normalidad”.

“En el búnker en el que estábamos, los marines y nuestra compañía de reconocimiento, capturamos a un prisionero. Lo trataron con normalidad, pero finalmente uno de los combatientes, cuando salieron a abrirse paso, dijo que lo había apuñalado”, detalló el cabecilla.

La unidad de reconocimiento neonazi Medvedi SS

El grupo Medvedi SS se posiciona como una unidad de reconocimiento y sabotaje que opera al margen de las Fuerzas Armadas de Ucrania. El grupo recibió el nombre del indicativo de su comandante Kravtsov: medved (el oso).

Kravtsov afirmó que SS supuestamente es la abreviatura de secret service (servicio secreto). Sin embargo, el emblema del grupo contiene el lema en alemán Meine Ehre heißt Treue (Mi honor es la lealtad), que era uno de los lemas de la cuerpo de combate de élite nazi Waffen-SS. Además, en la parte inferior del emblema de los Medvedi SS se distingue claramente el símbolo del cuerpo nazi: dos runas S en forma de rayos.


Entre sus integrantes es común encontrar símbolos del Tercer Reich como la Cruz de Hierro o la Totenkopf (cabeza muerta). El propio cabecilla del grupo, Kravtsov, tiene tatuada la Cruz Celta y el Dirlewanger —emblema de la 36 División de Voluntarios de la Waffen-SS—, así como un retrato de Adolf Hitler con una esvástica en su brazo.

Además, en sus hombros se distinguen los números 14 y 88, un código de identificación internacional popular entre los neonazis. Las primeras dos cifras hacen referencia a las llamadas 14 palabras del líder supremacista estadounidense David Lane. El número 88, a su vez, es un código para referirse al saludo nazi Heil Hitler, ya que la letra H en la octava en el alfabeto latino.

En Rusia el grupo es considerado neonazi y su actividad está prohibida.

A principios de julio, los medios de comunicación de la República Popular de Donetsk informaron que el caso contra el primer grupo de combatientes ucranianos capturados de Azovstal —el grupo neonazi Medvedi SS— sería enviado al tribunal de la república en los próximos días. Se enfrentan a la pena máxima: la ejecución.

FUENTE: sputniknews.com

 

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Sobre el Ferrerasgate, lecciones tardías

 

Cuando se afirma que lo que está detrás del Ferrerasgate explica la no victoria electoral de Podemos se dice algo cierto. Lo importante es que sin perder más tiempo del necesario, saquemos las lecciones de lo que ha sucedido.


Sobre el Ferrerasgate, lecciones tardías

 

Raúl Sánchez Cedillo

El Viejo Topo

20 julio, 2022 

 

A quien haya seguido en estos años la actitud de los grupos mediáticos hacia el 15M y más tarde hacia Podemos no les puede sorprender nada de lo que queda patente en las grabaciones de Villarejo y Ferreras. Sin embargo, leídas y escuchadas en estos días, tienen algo de corona o corolario brillante de toda una fase política española, que en estas semanas entra en una encrucijada decisiva y que además depende de la evolución del régimen de guerra que se ha instaurado en Europa y Rusia. Hay que recordar quién grabó los audios: el propio Villarejo, lo que viene a demostrar que, con el tiempo, es imposible guardar un secreto de Estado, porque siempre hay alguien que se reserva pruebas para no terminar de chivo expiatorio. Pasó con los GAL, pasó con el emérito, y pasa ahora con la respuesta del Estado al desafío que supuso la irrupción de Podemos.

Por cierto: que solo la respuesta del Estado ampliado al referéndum del 1 de octubre de 2017 es suficiente para levantar acta de que vivimos en una democracia que solo sirve para quienes no quieren cambiar la estructura oligárquica del poder y del reparto de la riqueza y la propiedad en Hispania desde… desde hace más de un siglo. Porque si a algo me recuerdan las voces omnipresentes de Villarejo y sus secuaces, mandos policiales, periodistas, políticos, es a una España invariante, que se remonta como mínimo a la Restauración canovista. Lo valleinclanesco no ha cambiado, la idea y la práctica patrimoniales del Estado español—por lo demás completamente normales y ajustadas a la realidad de las relaciones de y del poder de clase— no ha hecho más que aumentar, salvo el paréntesis de la Segunda República y luego de la Transición, con el inevitable reparto patrimonial, desigual e inestable, que estructura el régimen autonómico del Estado, siempre en crisis. Son las voces chabacanas, zafias, soeces, sórdidas, confiadas, que en cada una de sus inflexiones, timbres, dejes, estilos e idiolectos condensan cientos de miles de páginas sobre la naturaleza de la forma estado española. Villarejo es ya, pero lo será más con el tiempo, un signo condensador, un epítome de una democracia concedida, garantista los lunes y autoritaria el resto de la semana, modernizadora a todas horas pero fundada en el privilegio de clase y religioso en la educación, que no superó nunca el impacto del neoliberalismo sobre el sistema de pesos y contrapesos que hubiera podido servir para estirar una interpretación más progresiva de la Constitución. En esa medida, y a fortiori, la figura de Villarejo es la prueba de cargo contra la ilusión eurocomunista y socialdemócrata de una interpretación garantista, laborista y socializante de la Carta Magna.

Políticamente, hay algo más importante que la limpieza del nombre de Podemos en el Ferrerasgate, y consiste en el siguiente problema: si la demostración del carácter no democrático de la mayoría aplastante de la forma estado española ampliada (que incluye a los grupos mediáticos y a “cosas” de la sociedad civil como fútbol, baloncesto, industrias culturales) ha de servir para reformular una estrategia de cambio antioligárquico, es decir, inevitablemente republicana. Dicho de otra manera: si lo que se llama Sumar va a levantar acta de que entre lawfare y mediafare lo que funciona es una dictadura de intensidad variable dependiendo del cariz político y de la carga antioligárquica de una fuerza política. Y si levanta acta de ello, lo va a hacer para desafiarlo o para resignarse y asumir los límites del sistema de pluralismo político limitado español en fase de restricción casi dictatorial. Si eso no se produce, entonces, salvando las distancias, esto se parece más a una denuncia de Amnistía  Internacional a pocos días de la ejecución de un condenado, se reduce a una victoria ética pagada con la vida.

Como me parece muy probable que Sumar no levante acta de nada de esto, sino que piense que todo se debe a una cuestión de talante y de estilo de comunicación, porque “Podemos daba un miedo innecesario” para la verdadera entidad de sus propuestas, entonces la revelación queda ahí: como un dato precioso para honrilla de los perdedores del ciclo Podemos. Dicho de otra manera: si esto y el régimen de guerra, por solo mencionar dos conjuntos de datos fundamentales, no hacen que al menos Podemos, principal afectado, se pregunte en serio si el repertorio basado en la “comunicación política” (es decir, intervenciones parlamentarias-tertulias-redes sociales) es suficiente para que avance social y organizativamente, a la par que electoralmente, un proyecto antioligárquico (republicano). Y, si lo hace, apunte entonces a ampliar un repertorio que ya no solo pasa por ahí, sino por una relación nueva, agonista y no antagonista, simbiótica y no extractiva, con la política de la multitud (es decir, con las formas en sistema red como el 15M, con las luchas de migrantes y refugiadas, con el feminismo no blanco, con el exceso revolucionario de las formas de vida LGTBQI, con el sindicalismo social y laboral  por la renta básica, la vivienda, el agua, la electricidad y el aire de los nuevos parias, con la desobediencia civil contra el cambio climático, con colectivos y autonomías varias que nunca van a entrar en un partido…), con todas las dificultades que supone.

Si no lo hace, entonces lo que estamos viviendo es, a sabiendas o no, un experimento de laboratorio de destrucción de prácticamente veinte años de acumulación de experiencias, saberes y fuerzas útiles desde el movimiento contra la globalización capitalista, al movimiento contra la guerra de Irak, al 15M y a la revuelta feminista de 2018 y sucesivos. Un experimento confinado además al laboratorio de los partidos anclados al parlamentarismo mediático, porque si una no se mide con la verdad de los datos, se aísla en una probeta de ilusiones funestas. Se encamina así a un 2023 entendido como última orilla para supervivientes políticos de un ciclo. Supervivientes que lo serán porque han tenido suerte y/o maña en la eliminación de competidores a plena luz del día, porque no hay para todos en la balsa antes de avistar costa. El derrotismo generalizado que domina esta fase —y que se deja ver también en la sobredosis de ternura propia de una unidad de desahuciados clínico— indica que unas prefieren la honrilla de las víctimas del régimen y pasar a ex combatientes desde el margen izquierdo mediático, igualmente precario y sometidos a los vaivenes del empresario “majo” de turno; otros ya solo piensan en morir matando a los competidores y otros ya han decidido que estarán a toda costa dentro del nuevo perímetro del sistema de pluralismo limitado por motivos “de tipo personal” que se suman al realismo ramplón del “al menos haremos algo”.

Agenciar la verdad políticamente es el verdadero problema aquí. ¿Cuáles están siendo las reacciones? Quienes tienen mucho incierto que ganar pero bastante cierto que perder quedan paralizados y sumidos en la honrilla y el derrotismo de aceptar la situación. Quienes tienen poco que perder ya en este ciclo y mucho que ganar no tienen ya fuerzas ni medios de producción política autónoma en condiciones. Quienes solo tienen mucho que perder y, desde su punto de vista, nada que ganar en un proceso de radicalización social y política de una mayoría hecha de minorías que se componen (que a su juicio es negativo e indeseable, porque no hay nada fuera del régimen que no sea una regresión a algo peor), son quienes, por omisión, pereza, miedo, oportunismo y cinismo recibirán los laureles enmohecidos de una victoria pírrica: haber sobrevivido parlamentariamente al final de la democracia conflictiva en Hispania, testigos impotentes y cómplices de un largo periodo de desgracia y tragedia para la emancipación de la humanidad oprimida y explotada en esta provincia y allende sus fronteras.

No es casual que el tema de “los medios” ocupe el centro de la escena. El fascista Carl Schmitt decía que la representación (parlamentaria) es la “presencia de una ausencia” (la del “pueblo”, que a su juicio solo puede expresarse directamente a través del caudillo o Führer). La interpretación no fascista de esa afirmación nos dice que en las democracias parlamentarias de la propiedad la ausencia del pueblo se suple con la presencia mediática, mediada, controlada, desfigurada, manipulada, ocultada siempre por un sucedáneo o un doble aberrante. El pueblo mediático “habla” con los partidos y sus representantes a través de los “grupos de comunicación”. Ese circuito es inexpugnable so pena de crisis política mayor. Pero no vale el victimismo, ni el derrotismo. Cuando se afirma que lo que está detrás del Ferrerasgate explica la no victoria electoral de Podemos se dice algo cierto, pero ello no implica que, como era inevitable esa reacción de la forma estado ampliada, al fin y al cabo la victoria de Podemos era imposible. Curioso victimismo y curioso derrotismo. Es necesario salir del laberinto circular de la autonomía de lo político (y de lo comunicativo) y atender al proceso real: nada hubiera sido posible sin la creación por la multitud del 15M de una autonomía de la comunicación, de un medio de producción comunicativa autónomo, todo lo temporal que se quiera, pero de eficacia devastadora. Un medio de comunicación de la multitud de nodos emisores y productores distribuidos en red, con adversarios claros y compartidos: políticos del sistema, banqueros y medios vendidos y manipuladores. La autonomía de la comunicación del 15M obligó al sistema de medios a cambiar de táctica: hacer dinero publicitario politizando las parrillas y empezar el proceso de selección de personajes y elites controlables. La mejor parte de Podemos empieza años antes, con el trabajo de comunicación minoritaria de Pablo Iglesias en La Tuerka y demás, con su aparición en los medios que necesitaban a toda costa algo de realidad y que pugnaban por el share en la nueva realidad política del país. Pero es evidente que se subestimó la capacidad del Estado ampliado. Lo importante es que hoy mismo, sin perder más tiempo que el necesario, saquemos las lecciones de lo que ha sucedido. Y estas no pasan por el victimismo, correlativo de la denuncia del “estado profundo”. Habrá tiempo de escribir sobre esa noción que se ha instalado en el discurso de Podemos y no solo, y que es un préstamo de la derecha trumpista, que lo utilizó contra los intentos de procesamiento del ex presidente estadounidense. En pocas palabras: el “estado profundo” es el estado a secas, democrático o no, en toda su extensión y en su naturaleza fundamentalmente ajurídica, basada en la excepción que funda la norma y la capacidad de saltársela cuando conviene. Hablar de “estado profundo” no ayuda a comprender el carácter relacional y estratégico del estado, su carácter de centro de gravedad y de condensación de relaciones de fuerzas siempre desiguales entre las clases y los grupos de una sociedad capitalista, pero al menos es un buen expediente para explicar las derrotas y alimentar la compasión victimista. Lo mismo sucede con la denuncia del poder mediático. Se denuncia lo obvio: que en una sociedad capitalista oligárquica solo puede haber medios de comunicación oligárquicos, y que solo un movimiento popular plural y poderoso puede usar ingenio, masividad y cooperación de los muchos para hacer un contrapoder mediático eficaz, como lo tuvo en su momento el movimiento obrero organizado y sus sindicatos y partidos, o con grandes invenciones tecnopolíticas y comunicativas como las que produjo el citado 15M. En cierto modo, parece como si a la creencia en la autonomía de lo político se sumara la creencia en la autonomía de lo comunicativo, en la posibilidad de que, más allá de acuerdos tácticos y provisionales, haya corporaciones mediáticas que pudieran garantizar el apoyo a un proceso popular republicano que terminaría inevitablemente mermando su poder económico, financiero y político. Estaríamos sacando las lecciones equivocadas, perseverando en el error.

Sin embargo, siempre queda un cabo suelto. Siempre hay un glitch en el spanish game. Mucha suerte a las gamers atentas.

Fuente: El Salto.

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martes, 19 de julio de 2022

Ola de incendios en Europa, la anomalía que será la norma. [Esta situación no provienen de la nada ni ha sido creada por la maldad natural del hombre (lo cual es una tontería como la copa de un pino grande) ni porque sea alto, bajito o mediano de estatura. La ha creado un modo determinado de producir; un modo determinado de distribuir lo producido y un modo determinado de interpretar la realidad. Y este modo es el modo de producción capitalista que, una vez cumplida la función histórica que tenia encomendada, cual era el desarrollo de todas las fuerzas productivas, pero que al llegar al máximo grado de desarrollo que puede ser alcanzado como elemento de progreso histórico y social, hecho que lo marca la crisis de 2008, se convierte en elemento de freno y de regreso social (como bien se puede comprobar desde 2008 a esta parte), frente al cual surge como necesidad material histórica (no por farfollina política creada por la propaganda política) de tener que ser sustituido por un modo de producción más desarrollado y perfecto como es el socialismo, lo que no es sinónimo de la perfección perfecta de la perfección. Mientras más tardemos los trabajadores en tonar conciencia de esta situación y de la alternativa real que le corresponde (que no se dirime únicamente en ganar unas elecciones generales) peor para todos]

 

Ola de incendios en Europa, la anomalía que será la norma

 

Por Víctor Resco de Dios

Rebelion

 19/07/2022


Fuentes: The conversation [Imagen: Incendios activos (en rojo) entre el 16 y el 17 de julio de 2022. NASA]


Desde Faro hasta Marsella, una nueva oleada de incendios se está ensañando con el suroeste de Europa. Estamos frente a lo que los bomberos llaman incendios de quinta generación: una simultaneidad de grandes incendios que ponen en jaque a los sistemas de extinción, llegando en algunos casos a amenazar a núcleos urbanos.

Lo que está pasando estos días en Europa es algo extremadamente inusual. Lo preocupante es que apenas estamos viviendo un previo de lo que ocurrirá en unos años. Lo que ahora consideramos anómalo, en breve será la nueva normalidad. Cuando dentro de dos o tres lustros recordemos a la campaña actual, seguramente nos parecerá leve por comparación.

Por qué es una campaña inusual

El año pasado publicamos un estudio donde caracterizamos, por primera vez, las diferencias entre las pirorregiones europeas. Esto es, estudiamos cómo y por qué varía espacial y temporalmente la temporada de incendios en la Europa mediterránea. Los resultados que obtuvimos nos permiten determinar por qué la campaña actual de incendios es extremadamente anómala:

– Incendios fuera de estación. Ni en Portugal ni en muchas zonas del sur de Francia es habitual observar grandes incendios en la primera quincena de julio. El estrés hídrico estival alcanza su máximo a finales de agosto, por lo que los incendios al principio del verano no eran frecuentes ni extremos.

Hasta ahora, los grandes incendios en la primera quincena de julio solo eran comunes en el levante peninsular: zonas más áridas donde la vegetación se vuelve antes inflamable.

Europa se está aridificando, a raíz del cambio climático y del abandono rural, lo que homogeneiza el paisaje y lo vuelve uniformemente seco, enrasando por abajo. Esta es la causa del avance en la estación de incendios.

– Intensidad creciente de los incendios. Los incendios actuales ya no se pueden extinguir. Mueren por inanición (han quemado todo lo que había por quemar) o porque llueve. Son incendios que liberan la misma energía que una, o más, bombas atómicas y toda la tecnología de extinción se queda corta frente a ellos.

Los grandes incendios son cada vez mayores. Es decir, el tamaño medio de los incendios que escapan a la contención aumenta, y eso pasa porque está aumentando la intensidad de los incendios.

En el momento de escribir este artículo, se estima que uno de los incendios en Gironda (Francia) rondaría las 8 000 ha. Estaríamos hablando del incendio de mayor extensión de los últimos 30 años en Francia y el tercero desde que empezó el registro galo en 1973. Algo parecido ocurría en el incendio en la sierra de la Culebra (Zamora) hace unas semanas: rozó el tamaño de los incendios más extensos registrados en España.


El número de grandes incendios (los de más de 500 hectáreas) ha disminuido con respecto de la década de los 80 porque se invierte más en medios de extinción. Sin embargo, el tamaño medio de los grandes incendios va en aumento, lo que indica que aumenta la intensidad y, por tanto, la virulencia de estos grandes incendios. Víctor Resco, a partir de la Estadística General de Incendios Forestales del MITECO., Author provided

– Simultaneidad de incendios de alta intensidad. No es la primera vez que nos encontramos frente a un escenario de fuegos de quinta generación. En los años 1978 y 1985, por ejemplo, se sucedieron más de 150 grandes incendios en España. Lo inusual de la temporada actual no es el número de grandes incendios, sino la simultaneidad de incendios muy intensos.

Además, la simultaneidad de incendios no se está dando a escala nacional, sino subcontinental: el suroeste de Europa está en esa situación. Y se espera que el Reino Unido entre en ola de calor, lo que podría llevar los grandes incendios también a las lluviosas islas británicas.

Un problema de salud pública

Por desgracia, sabemos que la frecuencia y la fiereza de las olas de calor aumentará con el cambio climático. Durante estos episodios, la mortalidad aumenta porque el organismo se descompensa, afectando sobretodo a personas mayores o con patología previas.

Durante las olas de calor empeora también la calidad del aire notablemente debido a los incendios forestales. Las imágenes del Meteosat nos mostraban, por ejemplo, cómo el humo de los incendios en las Landas francesas llegaba hasta la costa cantábrica española.

La inhalación de humos es otro factor que contribuye al exceso de mortalidad en olas de calor; se le considera responsable de 417 muertes en los incendios de Sídney de 2019.

Imagen del 15 de julio de 2022 del satélite Meteosat donde se aprecia al humo de los incendios en las Landas (Francia) llegar hasta la costa cantábrica española. Meteosat


El peligro de las olas de calor continuadas

Durante las olas de calor aumenta el potencial desecante de la atmósfera y nos encontramos con que muchas plantas se secan, por lo que liberan más energía al quemar.

Disminuye también la humedad en la hojarasca, facilitando la ignición y propagación del incendio. Aquellas zonas más húmedas que normalmente actuarían de cortafuegos, tales como los fondos de valle, se vuelven tan secas como las de su alrededor. Es decir, el paisaje se torna uniformemente seco.

La atmósfera desecante aumenta también el arrojo de los incendios forestales, lo que de nuevo intensifica su comportamiento. Esto es, la columna de convectiva del incendio puede ascender hasta grandes alturas por la atmósfera, lo que puede aumentar las corrientes y el transporte de pavesas.

Las plantas se secan durante olas de calor, como vemos en las jaras (derecha) o pinos (izquierda). Víctor Resco, Author provided


Qué cabe esperar en el futuro

El cinturón de los incendios se está expandiendo en latitud y en altitud. Los grandes incendios en zonas de Europa donde hasta ahora eran raros, como el Reino Unido y Escandinavia, son cada vez más comunes. Las zonas de montaña, como los Alpes y los Pirineos, son cada vez más inflamables.

La época en la que los incendios se apagaban con agua se ha acabado. Estamos viendo el resultado de décadas de dejadez en la gestión del territorio y de inacción climática. Estamos viendo el tráiler de la película del futuro que les estamos dejando a nuestros hijos y a nuestros nietos.

Víctor Resco de Dios. Pofesor de ingeniería forestal y cambio global en PVCF-Agrotecnio, Universitat de Lleida

Fuente: https://theconversation.com/ola-de-incendios-en-europa-la-anomalia-que-sera-la-norma-187150

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