domingo, 8 de mayo de 2022

La proxy-guerra de EE.UU. para cortar Europa del continente euroasiático

 

La proxy-guerra de EE.UU. para cortar Europa del continente euroasiático

 

Por Aram Aharonian, Álvaro Verzi Rangel

Rebelion

 | 04/05/2022 | 

 

Fuentes: Rebelión / CLAE


Cortar Europa del continente euroasiático es el evento geopolítico más importante desde la Segunda Guerra Mundial y eso lo que ha logrado Estados Unidos con la guerra en Ucrania.

Para los geoestrategas, es probable que Taiwán sea el próximo objetivo. El mundo está al borde de una nueva Guerra Fría o quizá de una nueva guerra mundial, nada fría: atómica, terminal, que puede significar el punto final para la humanidad.

 Es el precio de luchar por “la democracia y la libertad” (latiguillo que esconde que miles son carne d cañón de los intereses corporativos estadounidenses y “occidentales”.  Se trata de debilitar a Rusia y, también, de estimular la industria militar propia, y para lograrlo Washington sigue doblegando a los europeos, obligándolos a apoyar sus directrices, aunque pudieran llegar a sufrir un bombazo atómico de Rusia, mientras ya les va escaseando el gas, el trigo, otros granos y alimentos, amén de otros bienes,

Algunos geoestrategas afirman que para EE.UU. es una “proxy-war”, una guerra que la ejecuta una especie de ejecutor sustituto: es de EE.UU. contra Rusia, pero utiliza a Ucrania como ejecutor y campo de aniquilamiento, para lo cual se sirve de la ultraderecha neonazi en el gobierno (puesta con apoyo, financiamiento y dirección de la CIA y la NATO). Pero no se circunscribe a Ucrania, sino que es parte de una ofensiva mayor, de alcance mundial y que apunta a China y sus eventuales aliados.

Es necesario abstraerse del terrorismo mediático para comprender las raíces objetivas y los intereses que se defienden, y por ello resulta muy lamentable el espectáculo de sumisión que viene dando América Latina a los embates de Washington, compitiendo entre sí para quedar mejor posicionado ante los que mandan en el patio delantero. Quizá tenía razón el papa Pío XI, cuando pontificaba “haced el bien, queridos hermanos; no apliquéis la guillotina a los nobles terratenientes que tanto os protegen”.

A medida que pasan los días, la guerra se empieza a transformar en un gran negocio para el complejo militar-corporativo y da señales de que puede funcionar como un recurso de generación de demanda y de reactivación económica, aunque seguramente este gasto militar impulsará más la inflación que la reactivación económica en EE.UU. Todos sabemos que la primera víctima de una guerra es la verdad.

Los grandes perjudicados, en lo inmediato, son los países europeos. Especialmente los que son importadores del petróleo, gas y alimentos que provienen de Rusia. Empiezan a sufrir desabastecimiento e inflación, lo que llevará –seguramente- a protestas sociales no menores. Pero la inflación, centrada inicialmente en EE.UU. y Europa Occidental, terminará afectando también a la periferia capitalista, como América Latina, lo que se traducirá en muy bajos ritmos de crecimiento y acentuación de la pobreza.

Muy probablemente, el conflicto terminará por socavar al dólar como moneda de reserva internacional (el euro sigue perdiendo terreno). Y si el dólar se debilita o colapsa como moneda de reserva con alcances mundiales, EE.UU. no podrá resolver su déficit externo “imprimiendo dólares” para pagar ese déficit, un golpe que sería mayor y de muy vastos alcances.

30 años no es nada

Treinta años después de la caída del Muro de Berlín, Europa está erigiendo una nueva Cortina de Hierro en Ucrania, en el corazón de la antigua Unión Soviética. Parece que el conflicto en Europa del Este sigue de cerca un guión escrito hace un siglo por el geoestratega británico Halford John Mackinder., quien predijo una batalla por la «Isla del mundo», el continente euroasiático.

El centro de la Isla-Mundo, dijo Mackinder, es el Heartland, la región desde Europa del Este hasta Siberia. En su publicación de 1919 Ideales democráticos y realidad , escribió: “Quien gobierna Europa del Este domina el Heartland; quien gobierna el Heartland comanda la Isla-Mundo; quien gobierna la Isla-Mundo domina el mundo.”

Desde la década de 1970, el artífice de la política exterior estadounidense fue Zbigniew Brzezinski, ferviente anticomunista ucraniano-polaco asesor de seguridad nacional del presidente Jimmy Carter, a quien persuadió para que apoyara a los rebeldes islámicos que luchaban contra el gobierno comunista de Afganistán.

En 1979, la Agencia Central de Inteligencia de EE.UU. lanzó la encubierta Operación Ciclón, la más costosa jamás realizada, que llegó a costar 630 millones de dólares en 1987. Inicialmente, la CIA suministró rifles Lee-Enfield británicos antiguos; en 1986, la resistencia afgana recibió misiles tierra-aire Stinger. Años después, Brzezinski dijo que la Operación Ciclón estaba destinada a provocar una intervención soviética. 

Los soviéticos tendrían su propio «Vietnam», dijo. La estratagema funcionó y después de una guerra de ocho años, los soviéticos se retiraron. Brzezinski se basó en la teoría Heartland de Mackinder y argumentó que EE.UU. podría retener la supremacía global solo si evitaba el surgimiento de una sola potencia en la Isla-Mundo.

La Doctrina Brzezinski sigue siendo influyente en el establecimiento de la política exterior de EE.UU. Sus protegidos, entre ellos la nieta de emigrantes ucranianos Victoria Nuland, subsecretaria de Estado para Asuntos Políticos, son una voz poderosa en el Departamento de Estado estadounidense.

En 2014, durante el apogeo de las protestas de Maidan (plaza de la Independencia) en Kiev, la inteligencia rusa interceptó una llamada telefónica entre Nuland y el entonces embajador de Estados Unidos, Geoffrey Pyatt, sobre la formación de un nuevo gobierno ucraniano. Mostrando su desprecio por Europa en la ejecución de la política estratégica de EE.UU., se la escucha decirle al embajador «F*ck the European Union».

En los años posteriores a Maidan, EE.UU. siguió el guión de Afganistán al verter cientos de millones de dólares en ayuda militar en Ucrania, con el resultado deseado: una respuesta rusa. Brzezinski triunfó en Afganistán y sus protegidos triunfaron en Ucrania. Cortar Europa del continente euroasiático es el evento geopolítico más importante desde la Segunda Guerra Mundial.

Cortar Europa del continente euroasiático es el evento geopolítico más importante desde la Segunda Guerra Mundial. Probablemente dará forma al siglo XXI. Mackinder tenía parte de razón. El ferrocarril era una amenaza para las potencias navales, no en términos militares sino comerciales. Esto puso a la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China en la mira de los políticos estadounidenses.

El BRI (la Iniciativa de la Franja y la Ruta de la sede, por su siglas en inglés) podría haber transformado la Isla-Mundo, desde Shanghai hasta Rotterdam, en una gran región económica. Solo podía detenerse fomentando el malestar y la inestabilidad a lo largo de su ruta y desafiando a los actores clave. Después de Ucrania, es probable que Taiwán sea el próximo objetivo de los brzezinskianos.

Occidente se ha aislado moralmente de los dos países más poblados del mundo, así como de Rusia. Este triángulo jugará un papel clave en la configuración del siglo XXI. Con China a la cabeza, desarrollarán un nuevo sistema monetario paralelo al sistema dólar-euro, así como alternativas para el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y otras instituciones internacionales que hacen cumplir el “sistema basado en reglas” diseñado por Occidente”.

EE.UU. se negó a considerar el ingreso de Ucrania a la OTAN 

Antes de la guerra, muchos analistas dijeron que sería razonable negar o retrasar la admisión de Ucrania en la Alianza Atlántica para evitar el conflicto, pero la propia administración de Joe Biden reconoce que antes de la invasión rusa, Washington no hizo esfuerzo alguno por abordar una de las principales preocupaciones de seguridad reiteradas por Vladimir Putin: que Ucrania fuera miembro de la OTAN. 

Cuando War on the Rocks, un sitio web de análisis de política exterior y de defensa de Estados Unidos, preguntó esta semana a Derek Chollet, consejero del Secretario de Estado Antony Blinken, si la expansión de la OTAN a Ucrania “no estaba sobre la mesa en términos de negociaciones” antes de la invasión, éste respondió que no, reveló Ben Armbruster en Qiosk. 

Los comentarios de Chollet confirman las sospechas de que la administración de Joe Biden no estaba haciendo lo suficiente,  incluida la oferta de negar o retrasar la membresía de Ucrania en la OTAN, para evitar que Rusia iniciara una guerra contra Ucrania. 

“Les dejamos en claro a los rusos que estábamos dispuestos a hablar con ellos sobre temas que pensamos que eran preocupaciones genuinas que tenían y que eran legítimos de alguna manera, me refiero a cosas del tipo de control de armas de esa naturaleza”, dijo Chollet. Agregó que la administración no pensó que “el futuro de Ucrania” fuera uno de esos temas y que su posible membresía en la OTAN no fuera un “problema”.

“Esto no se trataba de la OTAN”, dijo Chollet, quien se contradijo momentos después, diciendo: “Al perpetrar esta guerra totalmente injustificada y no provocada, el objetivo [de Putin] era tratar de dividir a Estados Unidos de Europa y debilitar a la OTAN”.

Por supuesto, el mismo Putin declaró públicamente muchas veces antes de la invasión que, de hecho, la posible membresía de Ucrania en la OTAN era una preocupación de seguridad clave para Rusia. Semanas antes de que Rusia lanzara su guerra contra Ucrania, Putin afirmó que se estaban ignorando las preocupaciones de Rusia sobre la ampliación de la OTAN . “Necesitamos resolver esta cuestión ahora… [y] esperamos que nuestros socios escuchen nuestra preocupación y la tomen en serio”, dijo. 

Ryan Evans, de War on the Rocks, le dijo a Chollet que tomaba las afirmaciones de Putin sobre la OTAN “en serio”, y agregó su sorpresa “por la negativa a hablar siquiera sobre el tema de la expansión de la OTAN”. “Hablamos de la OTAN al decir que es una alianza defensiva. La OTAN no es una amenaza para Rusia”, dijo Chollet. 

Antes de la invasión rusa, el investigador principal del Quincy Institute sobre Rusia y Europa, Anatol Lieven, escribió que, como parte de un paquete más amplio para evitar la guerra, EE.UU. debería proponer “la declaración de una moratoria sobre la membresía de Ucrania en la OTAN por un período de 20 años”, dando tiempo para las negociaciones sobre una nueva arquitectura de seguridad para Europa en su conjunto, incluida Rusia”. 

Mal momento

Rusia avisó que Occidente debía detener su entrega de armamento a Kiev y la respuesta de EEUU y sus aliados ha sido contundente y desafiante, incrementando la ayuda militar. La respuesta de Moscú ha sido cortar el suministro del gas a Polonia y Bulgaria.

La crisis de Ucrania no podría haber llegado en peor momento para los oponentes de Rusia. EE.UU., Japón y la Unión Europea están luchando con niveles de deuda nunca antes vistos junto con una inflación récord. Este último no se puede controlar con tasas de interés más altas sin provocar una ola de quiebras e incluso incumplimientos soberanos.

Algunos economistas predicen que la crisis de Ucrania conducirá al fin del dominio del sistema dólar-euro, la columna vertebral del poder militar occidental. Asia, con sus casi 4.000 millones de habitantes, desarrollará un sistema financiero paralelo y disminuirá su dependencia de Occidente. Este escenario era quizás inevitable, pero Mackinder se habría sorprendido de la forma en que Occidente ha acelerado su propio declive.

El negocio es la guerra

¿Estamos en los albores de una nueva Guerra Fría? Todo indica que Washington no nada para evitar que Rusia invadiera Ucrania y arrastró a los países de la Organización del Atlántico Norte (OTAN) a la acción bélica, como parte de la estrategia de retomar la hegemonía en nombre de la libertad y la democracia, al estilo occidental y cristiano.

Los países miembros de la OTAN volvieron a comprometerse con la alianza y aprobaron sanciones extremas contra Rusia como castigo por la invasión a Ucrania. William Hartung, experto en política internacional e investigador del Instituto Quincy, advierte que los halcones de Washington siguen presionando por un fuerte aumento del presupuesto militar de Estados Unidos, que ya alcanza el monto récord de 800 mil millones de dólares al año. 

“Hay peligro de que esta guerra no quede solo en Ucrania, sino que Estados Unidos la use como excusa para una política más agresiva en todo el mundo, con el argumento de contrarrestar el poder de Rusia o China o Irán, o quienquiera que sea el enemigo del momento”. 

Hartung también habla de la guerra liderada por Arabia Saudita en Yemen. El apoyo de Estados Unidos ha permitido que este conflicto esté activo hace años y haya dejado un saldo de cerca de 400.000 muertes. A diferencia de Ucrania, donde Estados Unidos tiene una influencia más limitada, el gobierno de Joe Biden podría “terminar con esa matanza mañana”, dice Hartung.

Quizá, buscando aniquilar a Rusia y cortar el camino a Eurasia, el que conduce a China, el Occidente que defiende su acepción maniquea de libertad y democracia –EE.UU. y sus compinches europeos– puede terminar por autoaniquilarse, no sin antes dejar un tendal de muertos, un mundo aún más desigual de tierras arrasadas, en crisis alimentaria y hambre. Y el libreto de lo que sobrevendrá aún ni siquiera está imaginado. 

Aram Aharonian es periodista y comunicólogo uruguayo. Magíster en Integración. Creador y fundador de Telesur. Preside la Fundación para la Integración Latinoamericana (FILA) y dirige el Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE).

Álvaro Verzi Rangel es sociólogo venezolano, Codirector del Observatorio en Comunicación y Democracia y analista senior del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE)

Fuente: https://estrategia.la/2022/05/01/la-proxy-guerra-de-eu-para-cortar-europa-del-continente-euroasiatico/

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ITALIA habla sin tapujos de considerar el «estado de emergencia» por las consecuencias económicas del conflicto en Ucrania

 

ITALIA habla sin tapujos de considerar el «estado de emergencia» por las consecuencias económicas del conflicto en Ucrania

 

INSURGENTE.ORG / 7 mayo 2022

 

 

El gobierno italiano está considerando un nuevo estado de emergencia por el deterioro de la economía vinculando esa realidad a lo que ocurre en Ucrania y a las obligaciones que impone la UE para con importación de energía rusa.

Se trata de una crisis energética inminente junto al hecho de que el país está entrando en zona de recesión. Los economistas llaman la atención del ejecutivo que un aumento de los precios de la energía y de los alimentos afectará de inmediato al poder adquisitivo y, por tanto, a la disminución de la demanda interna.

Italia quiere ejercer de puente entre Rusia y Ucrania pero la UE se lo viene impidiendo. Falsimedia trabaja en Italia a toda máquina porque las encuestas siguen revelando que el 20% de la población responsabiliza a la OTAN y Ucrania del conflicto.

Recordemos que en Italia se albergan 120 las bases de la OTAN declaradas oficialmente, pero se supone que existen al menos 20 bases militares o residenciales estadounidenses cubiertas por el secretismo y de las que no tenemos información oficial. La más importante es la de Sigonella, en la Llanura de Catania, donde se encuentra el gran aeropuerto de la US Navy en el Mediterráneo.

Luego están:

§  Gaeta: puerto que alberga el buque insignia y el mando de la XNUMX.ª flota

§  Gedi Torre: almacenamiento de bombas nucleares

§  Campamento Darby: almacenamiento de municiones y bombas

§  Aviano: la mayor base aérea estadounidense en el Mediterráneo

§  Vicenza: Comando del ejército de EE. UU. Para el sur de Europa

§  La Maddalena: mando del 22º escuadrón de submarinos nucleares

Solo en la zona sur, de Napoles y Caserta hay:

§  Puerto de Napoil: Comando de la Fuerza de Seguridad Marina, base de submarinos de EE. UU., Comando de la Fuerza Aérea de EE. UU. para el Mediterráneo. Puerto generalmente utilizado por unidades civiles y militares de EE. UU.

§  Aeropuerto de Nápoles Capodichino (Nápoles) – Base Aérea Usaf

§  Nisida (Nápoles) – Base del Ejército de EE. UU.

§  Agnano (Nápoles) – Base del ejército de EE. UU.

§  Giugliano (Nápoles) – Comando Statcom

§  Grazzanise (Caserta) – Base ocasional de la Usaf

§  Mondragone (Caserta) – Centro de comando antiatómico subterráneo de EE. UU. Y la OTAN donde se trasladarían los comandos de EE. UU. Y la OTAN en caso de guerra

§  Gricignano d’Aversa (Caserta) – una ciudadela estadounidense real y los militares viven allí con sus familias

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Reunión informativa del Ministerio de Defensa ruso (06.05.2022)

 

Reunión informativa del Ministerio de Defensa ruso (06.05.2022)

 

DIARIO OCTUBRE / mayo 7, 2022

 

El portavoz del Ministerio de Defensa de Rusia, Ígor Konashénkov | Servicio de Prensa del Ministerio de Defensa de la Federación de Rusia / Sputnik

Las Fuerzas Armadas rusas continúan la operación militar especial en Ucrania.

 

https://diario-octubre.com/wp-content/plugins/wp-emoji-one/icons/1F4A5.pngMisiles aéreos de alta precisión de la Fuerza Aérea rusa alcanzaron 31 zonas de concentración de personal y equipo militar de las FAU, así como un depósito de municiones cerca de Popasnaya.

https://diario-octubre.com/wp-content/plugins/wp-emoji-one/icons/1F4A5.pngLa aviación táctica y militar de la Fuerza Aérea rusa atacó 27 instalaciones militares ucranianas, incluidos tres depósitos de municiones cerca de Popasnaya. Entre ellos se encontraban tres depósitos de municiones en los distritos de Kuzminovka, Zvanovka y Seversk, en la República Popular de Donetsk, así como siete bastiones de compañía y 16 zonas en las que se concentraban efectivos y equipos militares. Los ataques destruyeron hasta 310 nazis, 27 piezas de armamento y equipo militar, así como un sistema ucraniano de misiles antiaéreos Osa-AKM cerca del asentamiento de Seversk de la República Popular de Donetsk.

https://diario-octubre.com/wp-content/plugins/wp-emoji-one/icons/1F4A5.pngLas tropas de misiles y la artillería atacaron durante el día 22 puestos de mando, 207 bastiones, zonas de concentración de personal y equipos militares, así como tres depósitos de municiones.

https://diario-octubre.com/wp-content/plugins/wp-emoji-one/icons/1F4A5.pngLas fuerzas de defensa aérea rusas derribaron un avión Su-27 de la fuerza aérea ucraniana cerca de la aldea de Platonovka en la República Popular de Lugansk. Además, fueron destruidos siete vehículos aéreos no tripulados ucranianos: siete drones ucranianos sobre Liptsy (región de Kharkov), Sladkoye, Zemlyanka (república popular de Donetsk), Tretyakovka, Varvarovka (república popular de Lugansk) y cerca del asentamiento de la isla de Zmeiny. También se interceptaron dos lanzacohetes múltiples Smerch cerca de la ciudad de Izyum.

https://diario-octubre.com/wp-content/plugins/wp-emoji-one/icons/1F4CA.pngDesde el inicio de la operación militar especial se han destruido un total de 152 aviones, 112 helicópteros, 749 vehículos aéreos no tripulados, 291 sistemas de misiles tierra-aire, 2.867 tanques y otros vehículos blindados de combate, 331 lanzacohetes múltiples, 1.345 cañones de artillería de campaña y morteros, y 2.698 vehículos militares especiales.

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sábado, 7 de mayo de 2022

EE.UU envía a Ucrania artillería pesada, radares… por otros 150 millones de dólares y pide a la U.E que siga «ayudando»

 

EE.UU envía a Ucrania artillería pesada, radares… por otros 150 millones de dólares y pide a la U.E que siga «ayudando»

 

INSURGENTE.ORG / 7 mayo 2022

 

 

 

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ha autorizado un nuevo paquete de ayuda militar para Ucrania valorado en 150 millones de dólares..

Esta vez, el paquete incluye 25.000 municiones para artillería pesada, radares, equipos para interferir las y otras maquinarias de fabricación estadounidense.

«Estados Unidos sigue con su fuerte apoyo al pueblo valiente de Ucrania mientras defienden su país de la actual agresión de Rusia», dijo Biden al anunciar la «ayuda».

«Para que Ucrania pueda tener éxito en esta próxima fase de la guerra, sus socios internacionales, incluido Estados Unidos, deben continuar demostrando su unidad y determinación para mantener el flujo de armas y municiones a Ucrania sin interrupción», dijo

«El Congreso debería dar rápidamente los fondos solicitados con el objetivo de fortalecer a Ucrania en el campo de batalla y en la mesa de negociación».

Con estos 150 millones adicionales, el total de dinero provisto por parte de EE.UU. en ayuda militar a Ucrania en lo que va de año es superior a los 4.000 millones de dólares.

Hace unos días Biden pidiera 33.000 millones adicionales de ayuda al Congreso, que es el órgano encargado del presupuesto.

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La Comisión Europea da la razón a Verdes EQUO y advierte contra el aumento de regadíos en Doñana

 

La Comisión Europea da la razón a Verdes EQUO y advierte contra el aumento de regadíos en Doñana

TERCERAINFROMACION / 07.04.2022

  • Con un tajante “No es sostenible” la Comisión afirma que estará pendiente del cumplimiento de las sentencias y tomará las medidas oportunas.

Doñana / Archivo

 

La Comisión Europea ha respondido por escrito a la pregunta presentada por el Grupo Greens/EFA del Parlamento europeo, a instancias de Verdes EQUO, partido miembro de European Greens, sobre la intención del Gobierno de la Junta de Andalucía de aumentar las hectáreas de regadío en el entorno de Doñana. En su respuesta la Comisión advierte de que según los datos disponibles, el nivel de extracción en los acuíferos de Doñana no es sostenible y los hábitats que dependen de los humedales corren el riesgo de sufrir un mayor deterioro.

“Sabíamos, ha declarado Mar González, coportavoz de Verdes EQUO Andalucía y candidata a la presidencia de la Junta, que ésta iba a ser la respuesta, porque no podía ser otra dada la situación, pero no nos alegramos en absoluto que tenga que venir la Comisión Europea a proteger algo que el propio Gobierno de la Junta debería proteger como patrimonio de toda la ciudadanía andaluza que es”

La Comisión ha recordado en su respuesta que según lo dispuesto en la Directiva Hábitats y la Directiva Marco del Agua, se excluye cualquier posibilidad de otorgar nuevos derechos de uso de agua. Asimismo, tal y como se subraya en la respuesta al partido verde, la Comisión afirma que el cumplimiento de la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea a la que hacía alusión Verdes EQUO en su pregunta, y que ya condenó a España por la extracción de agua de forma descontrolada del acuífero de Doñana, exige que se tomen medidas eficaces para remediar las causas del deterioro de los hábitats naturales de Doñana, en particular mejorando el estado de las aguas subterráneas. La Comisión concluye que está supervisando la ejecución de esta sentencia por parte de España y no dudará en tomar las medidas necesarias para asegurar su ejecución, de conformidad con los Tratados.

“Desde Verdes EQUO, afirma Manuel Pérez, coportavoz de Verdes EQUO Andalucía, vamos a seguir luchando para que Doñana sea protegida de acuerdo al enorme valor ecológico que tiene. Ya presentamos una PNL en el Congreso pidiendo que el Gobierno tomara cartas en el asunto y garantizara la protección de Doñana, y hemos demostrado que estamos dispuestos a llevar la situación al Parlamento europeo si no se remedia el despropósito que el Gobierno de la Junta pretende llevar a cabo y que a buen seguro intentará retomar si no cambia su color político tras las próximas elecciones autonómicas”.

Mar González concluye que “ante la ya inminente campaña electoral, es conveniente que se recuerde la actitud de PP y Ciudadanos, que votaron a favor de aumentar las hectáreas de regadío, y que el PSOE se abstuvo en una muestra de cobardía política de búsqueda de votos a cualquier precio. Tenemos la oportunidad de cambiar el Gobierno de la Junta y desde Verdes EQUO vamos a poner todo de nuestra parte para que esto pase”.

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106 segundos

 

La situación en Ucrania es tan peligrosa como la crisis de los misiles rusos en Cuba de 1962. Ciento seis segundos es el tiempo que tardarían las cabezas hipersónicas Avanguard montadas en el último misil ruso el RS-28 “Sarmat” en alcanzar Berlín.


106 segundos

 

Eduardo Luque

El Viejo Topo

7 mayo, 2022 

 


Ciento seis segundos es el tiempo que tardarían las cabezas hipersónicas Avanguard montadas en el último misil ruso el RS-28 “Sarmat” en alcanzar Berlín. 120 segundos, en atacar Paris y aniquilarla. 122 segundos  serían suficientes para hacer desaparecer Londres. Algo menos, unos 119 segundos, para Roma, Madrid o Barcelona. Según las estimaciones militares de Occidente uno solo de los 46 misiles en construcción destruiría unos 400.000 km cuadrados. El misil, en eso coinciden los especialistas militares, es imposible de derribar para la tecnología occidental.

Esa capacidad de destrucción es la que salvaguarda a Rusia. Moscú enseña músculo contra amenazas como la pronunciada por la ministra de Exteriores de Reino Unido que se mostró favorable a que, con armas inglesas, se atacaran ciudades y civiles rusos. En palabras del ministro de Asuntos Exteriores ruso Serguéi Lavrov, la situación en Ucrania es tan peligrosa como la crisis de los misiles cubanos de 1962. La historia nos enseña que todas las armas inventadas ha sido usadas en los conflctos y el arma nuclear desgraciadamente no tiene porque ser una excepción: es sobre esta base que sabemos que Rusia no puede ser derrotada.

Lo que hace un mes parecía imposible, en pocos días se convirtió en probable y ahora, en posible; esperemos que no se transforme en real. El peligro de una escalada militar que tenga como campo de batalla el continente europeo flota en el ambiente. La reunión de los ministros de defensa de la OTAN el martes 26 de abril ha hecho subir aún más la tensión. El ejército ucraniano está siendo derrotado y la alianza atlántica no puede permitirlo. El conflicto se ha transformado en una lucha entre la supervivencia de Rusia (que de perder correría el riesgo de desaparecer) y la oposición de EEUU a perder su primacia unilateral. Solo así se explica que Zelensky, tras alcanzar un principio de acuerdo con Moscú, lo rechazara. EEUU persigue a toda costa la derrota de Moscú; en consecuencia ha puesto todo el bloque otanista a luchar contra Rusia. La tipología de armas y la presencia de militares extranjeros en territorio ucraniano asi lo confirman.

La única opción del senil Biden en estos momentos es la escalada. El presidente norteamericano observa con temor las elecciones de medio mandato y quiere mantener la tensión para incluir al partido republicano en la ecuación. Las encuestas en este momento le hacen perder entre 40 0 50 congresistas y 4 o 5 senadores, esto le convertiría en un “pato cojo” y todo ello si el escándolo de su hijo no aumenta aún más el descrédito de su gobierno. Biden ve con horror como la compra de Twitter por Elson Musk permitiría a Donald Trump acceder nuevamente a su medio de comunicación predilecto.

Fue durante la administración republicana de Trump cuando Rusia reafirmó el acuerdo suscrito entre un presidente republicano (Ronald Reagan) y un líder soviético (Mijaíl Gorbachov) donde manifestaban que en una guerra nuclear no habría ni vencedores ni vencidos y que por tanto un conflicto de ese tipo no podía desatarse. En la cumbre de junio de 2021, Biden y Vladimir Putin lo  reafirmaron. El mandatario ruso hizo algo más. En enero del 2022 propuso al Consejo de Seguridad de la ONU, un documento sobre la inaceptabilidad de la guerra nuclear como tal. Hoy, frente a la implicación directa de Occidente en el conflicto con los riesgos que conlleva, Lavrov ha hecho un llamamiento recordando esos acuerdos. Estaríamos, para el ministro de exteriores ruso, en una situación peor que la crisis de los misiles. En aquel momento Washington entendía los comportamientos de Moscú y viceversa; aunque enfrentados, las normas de conducta estaban claras y había comunicación.

La Rusia actual,  acorralada por la OTAN, tiene un plan, tangible, meditado y examinado. Hoy intuimos que, fracasadas las negociaciones en Estambul, el ejército ruso no cejará hasta controlar toda Ucrania y evitar como señaló el presidente Putin que sectores rusófobos y nazis se instalen cerca de sus fronteras. En la medida que la guerra en Ucrania tiene un vencedor y que la integridad territorial del país está en entredicho, otras regiones observan sin disimulo la evolución de los aconteciminentos. El marco fronterizo creado tras la II Guerra Mundial corre el riesgo de colapsar. Las ansias expansionistas de  Polonia, Rumania o Bulgaria a costa de Ucrania o Moldavia pueden agravar aún más los problemas de la desunida Unión Europea. Un ejemplo es la posición de Estonia. El 3 de mayo, el Parlamento de ese país báltico estudió una propuesta para retirar la firma del acuerdo de fronteras terrestres y marítimas con la Federación Rusa. Los diputados consevadores argumentan la medida por los ataques “ideológicos y políticos” de Moscú a Tallin. También esperan obtener reperaciones económicas por la “ocupación del 5% del territorio” desde el Tratado de Tartu en 1920. La larga mano de Whasington se percibe detrás.

El colapso de la UE

Hoy una enorme confusión en el bando occidental. Podemos o no compartir los objetivos de Moscú pero son previsibles y ha definido sus lineas rojas. En cambio Occidente es una miríada de personajillos rusófobos, prisioneros de su propia arrogancia que están demostrando su incapacidad para gobernar en las actuales circunstancias. La UE actua como un pollo sin cabeza. Ursula von der Leyen, la presidenta de la Comisión Europea, sostiene que existe una gran unidad frente a Moscú; en la práctica vemos como cada país intenta salvarse como puede: ya son 4 paises europeos los que rechazan aplicar las sanciones al gas y otros 10 los que han abierto cuentas en rublos para pagar las importaciones de energía. La ínclita Ursula von der Leyen incluso propuso que la UE, en un paso más hacia su disolución, impusiera sanciones a aquellos paises que no boicoteen el gas ruso. Pero la industria química es el centro de la economía alemana y no puede funcionar sin este recurso energético insustituible. Alemania, y con ella la economia europea, transita entre Escila y Caribidis. Durante muchas décadas el gas ruso ha sido barato y abundante permitiendo a las burguesías europeas grandes tasas de beneficio. Su visión cortoplacista les ha impedido buscar otras fuentes o apostar decididamente por energías alternativas.

La situación en este momento es insostenible. Rusia amplia su mercado energético hacia India y China y firma con Pekín el 4 de febrero la construcción del nuevo gasoeducto Sakhalin-Khabarovsk-Vladivostok  y se inaugura el colosal puente sobre el rio Amur. Mientras, la UE, en manos de EEUU, corre el riesgo de paralizar más del 60% de la actividad industrial. Millones de trabajadores quedarían sin medios de subsistencia. Grandes empresas europeas venden a precio de saldo a empresas rusas sus activos en ese país. Las pérdidas para empresas como Renault son enormes. Las clases sociales poderosas comienzan a temer oleadas de ira popular en los paises europeos. Alemania es el prototipo de la crisis. Depende, como hemos señalado, de los recursos energéticos rusos  pero no quiere, los verdes en el poder lo impiden , crear una política exterior propia al margen de los dictados de Whasington. Alemania, no lo olvidemos, es un país ocupado por las bases militares estadounidenses en su territorio. La presión de la gran industria alemana para pagar en rublos y mantener la producción en este país es también intensa. La esquizofrenia alemana es la esquizofrenia europea.

Es tal la indigencia intelectual en Occidente que determinados dirigentes sólo perciben la crisis en clave de política interna. Sin ir más lejos,  Boris Jhonson pretende salvar su asiento en el 10 de Downing Street permitiendo que su ministro de defensa justifique el ataque a ciudades rusas con armas inglesas. El presidente polaco, anteayer a punto de ser sancionado por la UE, mueve ficha y acumula tropas en Rumania para intervennir en Modavia y no oculta su interés por recuperar zonas del oeste de Ucrania. La excusa será la intervención “humanitaria”; mientras alguno de sus generales no ocultan su interés en “recuperar” Kaliningrado (como sabemos, la antigua Königsberg alemana anexionada por Rusia como reparación de guerra en 1945). La transferencia de tropas polacas a ese escenario ha sido respondida por Bielorrusia reforzando militarmente sus propias fronteras.

La política occidental alcanza tal nivel de confusión, de idas y venidas, de proclamas, matizaciones y rectificaciones que la hace indescifrable. Un elemento se añade a la confusión generallizada: nadie sabe en realidad, porque no se ha hecho jamás una auditoria al Banco de Londres ¿cuánto oro europeo se atesora aún en la capital inglesa? Observamos también como la UE y el euro se construyeron para que Alemania pudiera expandirse por todo el continente. Mientras la mayoría de los dirigentes europeos afirman que no enviarán tropas al escenario ucraniano vemos cada día como la implicación militar de la OTAN se hace más evidente. La distancia entre los políticos europeos y sus poblaciones se amplía. Muchos de los actuales políticos están actuando contra los intereses de sus propios ciudadanos, cuando la propaganda anti-rusa se disipe se hará evidente el empeoramiento de las condiciones de vida. Un político como Pedro Sánchez hace méritos internacionales a costa de los intereses de España, como se ha visto en el tema del Polisario. Una de sus aspiraciones, vistas sus expectativas electorales, es ser elegido cabeza de la Comisión Europea y eso implica la sumisión absoluta a los designios de la Casa Blanca. Las burguesias europeas que no están ligadas al sector armamentístico comienzan a estar muy inquietas. El presidente de la Basf alemana lo ha reconocido publicamente hace pocos días.

Las sanciones

Rusia ostenta el record absoluto de sanciones impuestas en su contra (más de 5 mil desde finales de febrero), Rusia ha superado a Irán, Siria, Venezuela, Cuba y Corea del Norte en cuanto a la cantidad de restricciones introducidas.  Incluso los países occidentales han bloqueado y pretenden robar casi la mitad de las reservas de oro y divisas de Rusia, unos 300.000 millones de dólares. Es una jugada muy arriesgada puesto que paises aliados de EEUU, como Arabia Saudita, lo han visto con gran recelo y han decido desprenderse del dólar e ir apostando por el yuan o monedas nacionales. Rusia ha estado sancionada de una u otra forma desde siempre; cuando colapsó la URSS, el país siguió bajo sanciones. Como señaló Vladimir Putin el 11 de marzo en una reunión con Alexander Lukashenko: Rusia siempre ha superado las adversidades. Vamos por el sexto paquete de sanciones y como es fácil deducir los otros 5 no han funcionado. Uno de los objetivos era hundir el rublo ruso que ahora cotiza más fuerte que antes de la guerra a diferencia del dólar y el euro que se han depreciado.

Las sanciones fallan, provocan inconvenientes pero no paralizan la economia rusa; bien al contrario, la falta de criterio de los pollticos occidentales está llevando a sus países a un callejón sin salida. La UE, con la prepotencia que la caracteriza, quiso doblegar a Rusia y es en realidad la que más sufre y sufrirá las sanciones que ha impuesto. El gas, el petroleo y el carbón ruso siguen siendo imprescindibles. Las nuevas medidas restrictivas de la Unión Europea contra Rusia son un «suicidio». No tienen en cuenta la integración de Rusia en las cadenas económicas de todo el mundo. Un intento de desconectar completamente a la Federación Rusa daña a toda la economía que depende de muchas materias primas rusas, desde el niquel, al uranio o el trigo, al gas, el carbón o el petróleo. Las consecuencias se anuncian catastróficas incluso para la Unión Europea. Como hemos enunciado en repetidas ocasiones uno de los objetivos de esta guerra es hundir la economía alemana y europea en beneficio de EEUU.

Las sanciones están colapsando las cadenas de distribución hacia Europa. La consecuencia es el crecimiento de la inflación que supera cualquier previsión. La prohibición para circular de camioneros rusos y bielorrusos en el espacio de la UE añadirá aún más tensión. Como si esto no fuera poco, la pandemia que golpea Shangái es el argumento para paralizar la economía mundial y provoca la parálisis de la industria europea que muestra una vez más sus carencias. El principio productivo que introdujo el Neoliberalismo, del trabajo sin stocks, muestra ahora sus enormes flaquezas, una interrupción por breve y anodina que parezca, como la acción de los “chalecos amarillos” o el accidente del porta-contenederos en el Canal de Suez pueden provocar un auténtico colapso en la industria europea. El colapso de los sistemas de transporte no ha sido tenido en cuenta, no fue valorado ni por empresas ni por gobiernos. Lo vimos con la crisis de camioneros en Reino Unido en Navidad. La gente, tras la sexta ola de la pandemia (nos enfrentamos a la séptima) prefirió comprar objetos reales antes que consumir servicios. Debiera haber sido un toque de atención al sistema que deslocalizó la producción real y la llevó a Asia, pero nadie en Occidente parece tener eso en cuenta.

El negocio de la guerra

El complejo militar estadounidense vive una auténtica “fiebre del oro”: aunque las ventas a Ucrania son relativamente pequeñas, la remilitarización de los paises europeos a cuenta de renovar los arsenales es un buen negocio. Alemania, por ejemplo, ha pedido 35 cazas F-35 a la Lockheed Martin y 60 helicopteros pesados Chinook Ch-47F a la empresa Boeing. Polonia quiere comprar 15 F-36 e invertirá 6000 millones de dólares para comprar 250 tanques Abrams M1A2 SEPv3. España desea adquirir 22 aviones para defender las “Islas Canarias” a un coste de 4000 millones de euros. EEUU ha centralizado los envios para tener el control total de las compras y evitar la competencia en el llamado Comando Europeo en la ciudad de Stuttgart, donde el ejército español envió hace pocas jornadas 600 tm de material militar incluidos camiones. Otros que se enriquecen con esta guerra son la familia del premier turco Erdogan; su yerno Selçuk Bayraktar es el propietario de la empresa que fabrica el dron Bayraktar TB2 que tan mal resultado está dando en el conflcto. Incluso el propio Zelensky ha comentado que esas máquinas no han tenido ningún papel relevante en la guerra.

Se insiste en la culpabilidad de las acciones del ejército ruso en el Donbass, pero son algunos dirigentes políticos europeos y norteamericanos los que se aprestan a cubrirse de oro. Así las acciones bursatiles del fabricante aeroespacial Raytheon Technologies (tanto Blinken como Austin habían trabajado para esa empresa utilizando intermediarios) y otras corporaciones de defensa se dispararon meses antes del inicio de la guerra. Estas empresas tienen representantes que se sientan en reuniones secretas del Pentágono. Su objetivo es incitar a la guerra y, ahora, mantener abierto el conflicto.

A nadie parece preocuparle que gran parte de ese material militar esté siendo revendido. Incluso los “medios” estadounidenses clasifican a Ucrania como un pozo sin fondo a nivel financiero. EEUU, según la CNN, carece de la capacidad para controlar ni seguir los movimientos de las armas que se puedan perder. A nadie le preocupa el hecho de que una vez que Kiev toma posesión del apoyo financiero y de las armas el desvío continúa.  Ucrania revende el equipo militar que recibe y que acabará, ineludiblemente, en manos de grupos terroristas en Oriente Medio. A EEUU, que alienta esos grupos, no parece importarle en demasía.

Como decíamos, el futuro de la administración Biden está en juego. Se sabe que el Secretario de Defensa de EEUU, Lloyd Austin, se ha encargado de suminstrar los 5100 misiles anticarro Javelin a Ucrania que fabrica la empresa de la que es accionista. Las revelaciones de The New York Times confirman las filtraciones de hace dos años sobre los negocios ilegales en Ucrania del hijo del presidente. Hunter Biden ha tenido que pedir préstamos cuantiosos para pagar las deudas con el fisco al que había ocultado sus dudosos beneficios. Según las propias fuentes de EEUU, sólo el 10 o 15% del dinero enviado a Afganistán acabó en las manos previstas, lo mismo pasará en Ucrania. La UE por otra parte está enviando dinero sin ninguna base legal (se está saltando el propio tratado de Maastricht de 1992) al brindar apoyo financiero a un estado no-miembro. 

España, en el ojo del huracán…

El último informe de Caixabank dibuja un escenario sombrío. Se han disparado del 2 % al 25 % el monto de empresas industriales radicadas en España con problemas para producir por falta de materiales. El sector más afectado es la automoción, donde el 65 % de las compañías han tenido problemas derivados de “los grandes retrasos en el envío de piezas metálicas y la escasez de semiconductores”. La abrupta subida de los precios de la energía profundiza aún más este proceso: la industria auxiliar de la construcción española muestra una caída del 46 % de su resultado económico por el aumento del precio de la electricidad, y la industria del metal, del 45 %.

Es un shock en la oferta. Esta crisis demuestra que el axioma neoliberal de que el gasto público provoca inflación se demuestra falaz. Los problemas que hemos citado (deslocalización, cierre de China y guerra en Ucrania) se ven agravados por la estructura económica del país. La entrada en la UE fue condicionada a que nos convirtiéramos en un país de servicios. El turismo representaba el 12,4% del PIB español antes de la pandemia, pero cayó en enero del 2022 al 5,5% y se espera una contracción aún mayor cuando el incremento del carburante se traslade al precio de los billetes de avión. Además, la obturación creciente de las cadenas de suministro empieza a mostrar lo que puede provocar la crisis ecológica global en ciernes.

Sin visos de acuerdo político

El patriotismo ucraniano tiene sus límites, se queda para los que quieran creérselo. Aunque contraria a la Constitución del país el presidente Zelensky así como su familia (la esposa vive en la Costa Azul francesa) ya han recibido la nacionalidad inglesa (fue una de las exigencias para no abandonar el país). Así mismo se otorgó la nacionalidad al jefe de la oficina del presidente de Ucrania Andriy Yermak y sus familiares, al asesor de Zelensky, Mikhail Podolyak y sus familiares.  Empleados del Estado Mayor de Ucrania, policía secreta (SBU)… incluso las élites ucranianas tienen preparados un aeródromo alternativo para ellos y los suyos.

Aunque la propaganda en Occidente quiere autoengañarnos nadie pregunta cómo seguirá luchando Kiev en las próximas semanas.

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viernes, 6 de mayo de 2022

¿Es la de Ucrania una guerra por delegación de Estados Unidos contra Rusia?

 

¿Es la de Ucrania una guerra por delegación de Estados Unidos contra Rusia?

 

Por Jacob G. Hornberger 

Rebelion / España

| 05/05/2022 | Mundo

 

Fuentes: Counterpunch



Traducido para Rebelión por Paco Muñoz de Bustillo

A primera vista, parece que Rusia está en guerra con Ucrania. Pero el presidente ruso, Vladimir Putin, dice que en realidad es Estados Unidos el que está en guerra contra Rusia y que simplemente está delegando en Ucrania para llevar a cabo esa guerra. Por tanto, lo que Putin quiere decir es que, si que Estados Unidos está en guerra contra Rusia, la posibilidad de una guerra nuclear sigue aumentando con cada día que pasa.

Esto plantea una pregunta importante para el pueblo estadounidense, una que la prensa generalista de Estados Unidos se resiste a realizar: ¿Es cierta la acusación de Putin? ¿Están los funcionarios estadounidenses utilizando a Ucrania para debilitar o incluso destruir a Rusia sin participar directamente en una guerra contra este país?

Ciertamente, no sería la primera vez que las instituciones de seguridad nacional de Estados Unidos utilizara un ejército delegado para intentar disfrazar su papel en una guerra contra un régimen extranjero. Recordemos el uso por parte de las autoridades de EE.UU. de un ejército externo para atacar e invadir Cuba. Para disfrazar el hecho de que era Estados Unidos el que estaba librando una guerra de agresión contra Cuba, las autoridades estadounidenses utilizaron un ejército formado por exiliados cubanos para llevar a cabo la invasión.

Aunque dicho ejército había sido entrenado y armado por los organismos de seguridad nacional de Estados Unidos, los funcionarios estadounidenses podían negar que su país estuviera en guerra contra Cuba, a pesar de que ese era el caso. Esa es la función de un ejército delegado.

Si situamos la guerra de Ucrania dentro de un contexto histórico más amplio, hay pruebas considerables de que la acusación de Putin es válida y que las autoridades de EE.UU. están haciendo con Ucrania lo mismo que hicieron con su ejército delegado en la Bahía de Cochinos.

A lo largo de la Guerra Fría, la administración estadounidense se dejó llevar por una animadversión extrema contra Rusia, contra los soviéticos, contra los comunistas y contra Cuba, una animadversión que en realidad nunca desapareció y se ha ido trasmitiendo a cada generación sucesiva de generales del Pentágono y funcionarios de la CIA.

Esa es la razón por la que Estados Unidos mantiene su brutal embargo económico contra Cuba, que no pretende sino el empobrecimiento y la muerte del pueblo cubano, con el fin de promover el cambio de régimen en la isla.

No tenía por qué ser así. Después de la revolución cubana, la administración estadounidense podría haber dejado a Cuba en paz y no haber impuesto un embargo económico a la isla. Podrían haber dejado que los estadounidenses siguieran viajando a Cuba y comerciando con el pueblo cubano.

Además, la administración de EE.UU. podría haber levantado el embargo cuando se produjo el ostensible final de la Guerra Fría. A fin de cuentas, ¿por qué continuar con él si la Guerra Fría supuestamente había terminado? La razón era que la extrema animadversión anticubana y anticomunista era tan poderosa dentro del establishment de seguridad nacional de Estados Unidos que sus funcionarios sentían el impulso irrefrenable de seguir tratando de destruir a Cuba.

No ha sido diferente con Rusia, que era el principal miembro de la Unión Soviética. Tras derrotar a la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial, a los estadounidenses se les dijo que, lamentablemente, no podían relajarse. Les informaron de que Estados Unidos se enfrentaba ahora a un nuevo enemigo oficial, posiblemente más peligroso que la Alemania nazi. Ese nuevo enemigo era doble: el comunismo ateo y la Unión Soviética. Se decía que una conspiración comunista internacional con sede en Moscú pretendía apoderarse del mundo. A menos que Estados Unidos actuara para detener esta conspiración, dicho país y el resto del mundo terminarían volviéndose Rojos.

Así es como el gobierno federal pasó a convertirse en un Estado de seguridad nacional, representado por el Pentágono, el vasto complejo militar-industrial, un imperio de bases militares nacionales y extranjeras, la CIA y la Agencia de Seguridad Nacional, la NSA, todo lo cual era nuevo para el estilo de vida estadounidense. También así es como aplicamos la cada vez mayor generosidad de los contribuyentes al pago del establecimiento de la seguridad nacional y su ejército cada vez mayor de contratistas de «defensa». También es la razón por la que ahora vivimos bajo un gobierno con poderes omnipotentes, no revisables, del lado oscuro, de tipo comunista-totalitario, como son el asesinato patrocinado por el Estado, el secuestro, la tortura, la detención indefinida, la vigilancia secreta masiva, los golpes de Estado, las operaciones de cambio de régimen, las sanciones, los embargos y las alianzas con regímenes dictatoriales extremos.

También es así como conseguimos la OTAN, una alianza militar burocrática cuyo propósito ostensible era proteger a Europa Occidental de un ataque de la Unión Soviética.

No importaba que los soviéticos nunca tuvieran la intención de iniciar una guerra contra Europa Occidental, lo que inevitablemente habría implicado a Estados Unidos, una nación con armas nucleares que había mostrado su disposición a emplearlas contra ciudades con población civil. No importaba que la Unión Soviética hubiera sufrido una devastación casi total en la Segunda Guerra Mundial, dejándola sin base industrial para librar otra gran guerra. Y no importaba que la Unión Soviética hubiera sido socia y aliada de Estados Unidos durante esa misma  guerra.

Todo eso no importaba. Lo que importaba era la extrema animadversión antirrusa, anticomunista y antisoviética que ahora movía al gobierno de Estados Unidos. Cualquiera que no se sumara a esta animadversión era considerado una grave amenaza para la seguridad nacional.

Como detallo en mi nuevo libro An Encounter with Evil: The Abraham Zapruder Story, hubo un hombre que se desvinculó de esta animadversión extrema contra Rusia, el comunismo, la Unión Soviética y Cuba. Ese hombre fue el presidente John F. Kennedy, que decidió poner fin a ello y llevar a Estados Unidos en una dirección diferente, que estableciera una relación pacífica y amistosa con Rusia, la Unión Soviética, Cuba y el resto del mundo comunista.

No hace falta decir que esa visión totalmente diferente de Kennedy para Estados Unidos no sentó bien al establishment de seguridad nacional. Después de su asesinato, Estados Unidos volvió a la senda de una animadversión extrema contra Rusia, los soviéticos y los comunistas, contra Cuba y contra Vietnam del Norte.

Cuando la Unión Soviética se retiró inesperadamente de Alemania Oriental y Europa Oriental, y se desmanteló en 1991, todos pensaron que era el fin de la Guerra Fría. En ese momento, lo lógico habría sido desmantelar la OTAN, dado que su misión manifiesta había perdido relevancia.

Pero lo que casi nadie pudo entonces prever era que la extrema obsesión antirrusa, antisoviética y anticomunista que había impulsado al Pentágono, la CIA y la NSA durante 45 años no iba a desaparecer de repente. Sino que, por el contrario, continuaría siendo una fuerza motriz para las autoridades de la seguridad nacional.

Ello quedó claramente de manifiesto con la continuación del brutal embargo económico contra el pueblo cubano. Pero también por la decisión de mantener la existencia de la OTAN e, incluso peor, de comenzar a utilizarla para absorber a los antiguos miembros de la Unión Soviética, lo que permitiría al Pentágono instalar sus misiles nucleares cada vez más cerca de la frontera rusa.

Durante los últimos 25 años, las autoridades rusas se han opuesto a esta expansión de la OTAN, al igual que las autoridades estadounidenses se opusieron cuando la Unión Soviética instaló misiles nucleares en Cuba en 1962. La administración estadounidense ignoró esas objeciones de forma consciente, deliberada e intencionada. Hizo exactamente lo contrario: continuó absorbiendo países de Europa del Este para acercar cada vez más sus misiles nucleares a la frontera con Rusia.

A pesar de las declaraciones públicas, la guerra entre Rusia y Ucrania no tiene nada que ver con la libertad, sino con el deseo de Estados Unidos de integrar Ucrania en la OTAN, un viejo dinosaurio de la Guerra Fría que podría -y debería- haber desaparecido cuando la Unión Soviética se desmanteló voluntariamente.

Desde la invasión rusa de Ucrania, los funcionarios estadounidenses, desde el presidente Biden hacia abajo, han cometido varios deslices freudianos en relación con el conflicto, como afirmar que su objetivo era destituir a Putin del poder, juzgarlo como criminal de guerra, debilitar y degradar al ejército ruso, especialmente matando a un gran número de tropas rusas, destruir la economía rusa y empobrecer al pueblo ruso con un conjunto extremo de sanciones económicas.

Vale la pena señalar, por supuesto, que la crisis de Ucrania ha hecho que las invasiones del Pentágono y la CIA y las guerras de agresión contra Afganistán e Irak caigan en un agujero negro de la memoria para la prensa generalista de Estados Unidos, al mismo tiempo que contribuye a seguir inundando las arcas de los organismos de seguridad nacional con dinero de los contribuyentes.

Todo esto pone claramente de manifiesto que la extrema animadversión antirrusa, antisoviética, anticomunista y anticubana que promovió el establecimiento de los organismos de seguridad nacional de Estados Unidos durante la Guerra Fría nunca desapareció. Está claro que sigue impulsando a la actual generación de generales y funcionarios de la CIA, como vemos no sólo con Cuba sino también con Rusia.

Por lo tanto, la pregunta que debemos hacernos surge de manera natural: ¿Está Putin en lo cierto? ¿Están el Pentágono y la CIA haciendo lo mismo que hicieron en 1962 contra Cuba? ¿Les mueve su extrema animadversión a Rusia a librar una guerra contra ese país mediante el uso de un ejército delegado, entrenado y armado por Estados Unidos? ¿Y están los estadounidenses dispuestos a aceptar las consecuencias altamente peligrosas de tal decisión de política exterior?

Fuente: https://www.counterpunch.org/2022/05/03/is-ukraine-a-us-proxy-war-against-russia/

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