miércoles, 2 de febrero de 2022

Sindicatos alternativos reivindican en Valencia la derogación de las reformas laborales

 

500 personas participan en Valencia en la concentración convocada por CGT, Intersindical, CNT y COS

Sindicatos alternativos reivindican en Valencia la derogación de las reformas laborales

 

Por Enric Llopis

Rebelion / España

 | 02/02/2022 | España


Fuentes: Rebelión [Imagen: CNT Valencia]


Barcelona, Pamplona, Santiago de Compostela, Bilbao, San Sebastián, Vitoria… Son algunas de las ciudades del estado español en las que se celebraron –el 29 y 30 de enero- manifestaciones contra la reforma laboral aprobada por el Gobierno (PSOE y Unidas Podemos).

Precisamente el 3 de febrero, fecha prevista para votar la convalidación del Decreto (sobre la reforma) en el Parlamento, el sindicalismo alternativo ha impulsado una concentración frente al Congreso de los Diputados “Contra la No reforma laboral”.

En Valencia la concentración tuvo lugar el 28 de enero, convocada por la CNT, Intersindical Valenciana, CGT y la Coordinadora Obrera Sindical (COS)-L’Horta, con el lema “Per la derogació de les reformes laborals. Prou mentides!” (la consigna hace referencia a las reformas aprobadas por el gobierno del PSOE, en 2010; y del PP, en 2012).

En la acción participaron cerca de 500 personas, congregadas en la calle Colón/plaza Los Pinazo, entre unos conocidos grandes almacenes y el edificio que acogió –de manera provisional- la sede de la Delegación del Gobierno en la Comunidad Valenciana.  

Los manifestantes clamaron, dirigidos por la megafonía, “Reforma laboral, terrorismo patronal”; “Si açò no s’arregla, llenya,  llenya, llenya”; “Dónde están, no se ven, Comisiones y UGT” o “Gobierne quien gobierne las pensiones se defienden”; en otro momento de la protesta cantaron Bella ciao, himno de la resistencia partisana en Italia contra el fascismo.

“Está todo fatal, vengo para protestar contra la contrarreforma laboral –todas caminan hacia atrás- del gobierno más progresista de la historia”, ironiza Manel Roc, militante de la COS, de 45 años, que trabaja desde los 17 años y lleva 15 cotizados a la Seguridad Social; tras una larga experiencia en el sector del metal, actualmente ejerce como profesor de la enseñanza concertada (tuvo que esperar más de una década para firmar en 2011, como docente, un contrato indefinido).

Pensionista y extrabajadora de la multinacional Ford, Irene destaca los incumplimientos del ejecutivo actual: “Nos prometieron que iban a derogar la reforma laboral del PP, pero los contenidos básicos se mantienen; continuamos en la precariedad más absoluta, como demuestran los datos oficiales, ya que no han de confundirse puestos de trabajo con contratos”.

En un comunicado del pasado 27 de enero, el Gobierno informó sobre la creación de 840.700 puestos de trabajo durante 2021, “la mayor creación de empleo desde 2005”; el ejecutivo se basaba en los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA), publicados por el INE. La misma nota gubernamental reconoce que el número de parados en el estado español es de 3.103.800, la tasa de temporalidad se sitúa en el 25,4% y la de desempleo juvenil en el 30,7%.

La citada EPA, que se hizo pública el 27 de enero, subraya que el empleo temporal ha aumentado en 307.700 personas durante el último año; el índice de paro entre la población extranjera se sitúa en el 20,8% y el de los mayores de 55 años se ha incrementado en 23.400 personas durante el último año. Asimismo, 1.023.900 hogares tienen a todos sus miembros activos en paro. Una comparativa de interés es la de las horas efectivas trabajadas: las del cuarto trimestre de 2021 es un 3,8% inferior a las de los últimos cuatro meses de 2019, antes de la crisis sanitaria por la COVID.

Irene, militante de la CGT, valora en la manifestación vespertina de Valencia: “Esto no es futuro, pero hemos de insistir: la reforma actual no retorna a los 45 días por año trabajado en las indemnizaciones por despido improcedente; tampoco se tocan los salarios de tramitación; es cierto que se elimina la contratación por obra y servicio, pero ésta ya se hallaba condenada a muerte“.

En el sector donde se concentran las banderas de Intersindical-Valenciana se manifiesta Paqui, trabajadora del comercio y afiliada a esta organización. Señala su desacuerdo con el “pacto entre la supuesta izquierda en el Gobierno y unos sindicatos –Comisiones Obreras y UGT- casi verticales”. Además critica que en las reformas de 2010 y 2012 “no se dio un consenso con todos los agentes sociales, por el contrario en 2021 sólo se alcanzó un acuerdo cuando la patronal ha estado contenta”.

¿Qué opina sobre el rol de la vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, de Unidas Podemos? “Puede ser un buen referente, pero no puede hacer más y es posible que acabe quemándose como un ninot de falla; además creo que el Gobierno no tendría que pactar la reforma con Ciudadanos –socio del PP y Vox-, sino con ERC, EH Bildu y el BNG, entre otras formaciones, para intentar volver a la situación anterior a 2010; contra las reformas laborales de 2010 y 2012 los sindicatos convocaron huelgas generales”, recuerda Paqui.

El manifiesto suscrito por CGT, COS, CNT e Intersindical afirma que el Decreto del Gobierno “deja en la penumbra” que el fraude empresarial en la contratación es uno de los factores principales del “salvaje aumento” de la precariedad. Este fraude está relacionado con variables como el tipo de contratación, pero también con las posibilidades de despido; o la capacidad de los empresarios para modificar horarios, turnos y lugares de trabajo; y asimismo con el acceso a la labor sindical y unos tribunales imparciales.

En términos similares, el manifiesto añade en el parágrafo siguiente que los trabajadores en situación de precariedad, falta de representación sindical efectiva o subcontratación, “no podrán denunciar gran cosa, si pueden ser despedidos en cualquier momento (porque en esta reforma no se toca el hecho de que un despido ilícito,  ilegal, es decir, improcedente, puede hacerse si se tiene dinero); o si están sometidos a horarios arbitrarios e infernales, la no renovación de sus contratos y la hipervigilancia favorecida por las nuevas tecnologías de control”.

Los sindicatos firmantes abogan por terminar con los despidos improcedentes (“si es ilegal, no hay despido”); las cadenas de subcontratación (“si está en tu cadena de valor, son tus trabajadores); multiplicar la capacidad de las asambleas en los centros de trabajo; o establecer límites a las decisiones sobre horarios, turnos y el teletrabajo. “Hace tiempo que los convenios colectivos se han convertido en letra muerta”, remarcan.

Al finalizar la movilización en la calle Colón, Rubén –trabajador de Artes Gráficas y militante de la CNT, de 34 años-, declara que el ejecutivo no ha emprendido una reforma, sino “una actualización de lo que ya había; se han limitado a retocar cuatro puntos para contentar a la gente, apaciguarla y que la calle no se ‘queme’”. Explicita, además, sus razones para la sospecha: “Si la patronal y los sindicatos mayoritarios están de acuerdo, es que (la reforma laboral) no es buena para la clase trabajadora”.

Un tono diferente tienen los discursos oficiales. La nota de prensa remitida por La Moncloa a los medios informativos, el 23 de diciembre, subraya que el Gobierno y los “agentes sociales” (las patronales CEOE, CEPYME y los sindicatos Comisiones Obreras y UGT) alcanzaron un acuerdo “histórico” en la “gran reforma estructural” del mercado de trabajo. Además, “el pacto alcanzado permitirá restablecer el equilibrio en las relaciones laborales y una recuperación económica más justa e inclusiva”. Cinco días después el Consejo de Ministros aprobó el Real Decreto-ley sobre la reforma laboral.

En la concentración de los sindicatos en Valencia se han expresado otras reivindicaciones; por ejemplo la exigencia del incremento de las pensiones en función del IPC real, tal como plantea la Coordinadora Valenciana por la Defensa del Sistema Público de Pensiones; frente a “una nueva pérdida de poder adquisitivo para los pensionistas”, la Coordinadora ha convocado una concentración el 12 de febrero en la Plaza del Ayuntamiento de Valencia.

Los argumentos del colectivo se exponen en una hoja, repartida durante la concentración; tiene este papel entre manos Paco Guerra, de 62 años, prejubilado desde hace cinco; Empezó a trabajar con 14 años, de artesano. “Me quedan 865 euros al mes de pensión debido a las penalizaciones coeficientes por la jubilación anticipada”; “Es una monstruosidad que, después de 45 años cotizados a la Seguridad Social, se haga tabla rasa con este tipo de prestaciones”, concluye este pensionista. 

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NYT: Sanciones de EEUU a Rusia afectarán toda la economía mundial. [Pues nada y que no se me vaya a tomar a mal, que yo solo lo digo para nuestros representantes políticos de la representación representativa de eso de representar al representado (y ya de paso para los trabajadores, a ver si suena la flauta y nos vamos enterando de algo). Eso, que los trabajadores representados (con r) en la cosa esa de la democracia representativa de representación política en plan bien y no como otros pichurris descastados, anarcosquemeseyó y antisistematicos ante sistemas, que quiere decirse a, ante, bajo, sin, sobre, tras y contra la corrupción política, económica e ideológico reinante aquí, allá, acullá y en María Santísima del Pino Gordo, tirando por lo bajo, pagamos más del 1,5% de toda la producción nacional de un año, o sea, de España, España y Olé y a por ellos para financiar el negocio que hacen los amos de la OTAN, cuya parte perjudicativa, o sea, la que escuece, jode y duele por tierra, mar aire y, agua, que se me olvidaba el agua, y todos los días del año, se carga sobre el costillar, lomo, riñones o espalda de los trabajadores, y que a lo mejor no lo sabían ustedes, que esta es otra, que los trabajadores son los únicos que crean riqueza con su trabajo. O sea, que los trabajadores financiamos a la OTAN precisamente para que nos joda la misma OTAN, con todas las bendiciones, eso sí, que en esto tampoco hay que pasarse. Que yo solo digo eso, y que no estoy actuando como agente intrínseco en su versión secreta del trompipirricomunismo o incluso más, local, nacional, internacional e interplanetario y parte del extranjero (incluyendo Cataluña), que yo cuando actúo así como me gusta hacer las cosas bien, por derecho, primero lo digo, que me gusta ir con la verdad por delante para evitar líos y malos entendidos. O sea, que eso. Ni más ni menos].

 

NYT: Sanciones de EEUU a Rusia afectarán toda la economía mundial

Tercerainformacion / 01.020.2022

Las sanciones planeadas por EE.UU. contra Rusia por la crisis de Ucrania, además de Moscú, podrían afectar a todo el sistema financiero mundial, advierte un informe.

En un informe publicado el sábado, el diario estadounidense The New York Times (NYT) explicó que el régimen de sanciones que Washington tiene sobre la mesa contra Rusia, podría conducir a una alta inflación y otras formas de recesión económica, que afectarían no solo a Moscú, sino a todo el sistema monetario mundial.

“La respuesta rápida y severa que han prometido los funcionarios estadounidenses podría agitar las principales economías, en particular las de Europa, e incluso amenazar la estabilidad del sistema financiero mundial”, indicó el informe citando a los analistas familiarizados con el tema.

También, algunos expertos, prosiguió el texto, advierten sobre una potencial escalada de tensiones, si Kremlin toma represalias contra un golpe económico cortando los envíos de gas natural a Europa.

Las preocupaciones surgen en medio de las incesantes amenazas de Washington de desencadenar medidas económicas devastadoras contra Moscú, incluidas sanciones a sus bancos e instituciones financieras más grandes, de maneras que inevitablemente afectarían la vida cotidiana en Rusia, agregó el medio.

EEUU amenaza a Rusia con “la madre de todas las sanciones”

Los líderes del Comité de Relaciones Exteriores del Senado de EE.UU. dijeron el domingo que están cerca de aprobar las sanciones más severas y sin precedentes contra Rusia, consideradas como “la madre de todas las sanciones”.

Todas estas amenazas contra Rusia se producen mientras el país euroasiático ha rechazado en reiteradas ocasiones las acusaciones del Occidente de que está planeando invadir a Ucrania, asegurando que su presencia militar cerca de las fronteras con su vecino responde a la necesidad de defensa y disuasión ante la amenaza de un posible ataque de la Organización del Tratado Atlántico Norte (OTAN) y Ucrania.

mmo/rba

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La fuerza moral del pensamiento de Bertrand Russell

 

Tal día como hoy de 1970 moría Bertrand Russell. Filósofo y matemático británico, activista comprometido con la lucha por la paz, fiel a sus creencias y practicante de lo que predicaba. Sufrió cárcel por la publicación de artículos pacifistas.


La fuerza moral del pensamiento de Bertrand Russell

Capi Vidal

El Viejo Topo

2 febrero, 2022 


Un aspecto de la obra de Bertrand Russell muy importante, y estrechamente vinculado a la concepción libertaria como garante de una sociedad libre compuesta de individuos libres, es el de la educación. En este sentido, la educación estaría muy relacionada con la política, ya que esta debe ocuparse verdaderamente del individuo y no quedar reducida a una mera técnica.

Se ha dicho que tres son las cualidades principales que Russell afronta en su pensamiento educacional relativas al individuo: inteligencia, amor y valor. En un mundo cada vez más complejo, es necesario encontrar soluciones inteligentes, ya que sin ellas amor y el valor resultan estériles. Obviamente, sin amor la inteligencia y el valor resultan francamente peligrosos y potencialmente destructivos. Por último, es necesaria la valentía de caminar contracorriente y abrir nuevos senderos en un mundo donde las cualidades de la inteligencia y el amor no son suficientemente reconocidas. Russell consideró el siglo pasado que era necesaria la síntesis de estas tres cualidades para afrontar los graves problemas del mundo moderno, y hoy resulta tan o más reivindicable.

Como ya insistimos muy a menudo, uno de los rasgos más sobresalientes de Russell es su fuerte compromiso, el intento permanente de que su pensamiento sirviera en la práctica para mejorar la existencia humana. Sin ninguna duda, y acorde con el legado de su obra, se trata de una persona de enorme talla intelectual y también humana. Otro de los aspectos que queremos ver muy emparentado con la concepción libertaria es su inquebrantable visión internacionalista en un mundo que vivía más marcado por las fronteras y el poder de los Estados nacionales. La visión de la humanidad como un todo, una educación dirigida a vivir en sociedad, la fomentación de los aspectos más constructivos del ser humano y la preocupación por la dignidad y por la libertad de cada individuo es lo que caracteriza la obra de Russell.

Por otra parte, huía Russell de cualquier absolutismo, tenía siempre presentes los límites y lo necesario de buscar la combinación en el pensamiento. Es muy difícil reprochar nada a este autor, aceptando que él mismo no negaba caer en contradicciones, inherentes por otra parte a cualquiera, cuando observamos cómo combinaba todo lo bueno de la educación clásica con la moderna, el estudio de la historia con las ciencias aplicadas, la disciplina con la libertad, la razón con la emoción, la pasión con la inteligencia, el conocimiento con la responsabilidad, la realidad con la imaginación… Hablamos pues de un autor plenamente revindicable, también en el aspecto educacional, con un pensamiento rico y complejo en el que se dan diferentes dimensiones y se combinan distintos factores.

Frente a toda visión trascendente, Bertrand Russell dedicó su vida y su obra a demostrar que la solución únicamente está en nosotros mismos y una de las claves se encuentra en la educación política para formar individuos libres.
En la siguientes líneas, extractadas del final de su obra Los caminos de la libertad, podemos ver la belleza de un pensamiento que jamás renunció al compromiso y que resulta más necesario que nunca en el mundo actual, tan plagado de charlatanería y de corrupción moral:

No es imposible para la fuerza humana crear un mundo lleno de felicidad: los obstáculos impuestos por la naturaleza inanimada no son insuperables. Los obstáculos reales se hallan en el corazón del hombre, y el remedio para éstos es una esperanza constante, encauzada y fortalecida por el pensamiento.
El mundo que tenemos que buscar es un mundo en el cual el espíritu creador esté vivo, en el cual la vida sea una aventura llena de alegría y esperanza, basada más en el impulso de construir que en el deseo de guardar lo que poseamos y de apoderarnos de lo que poseen los demás. Tiene que ser un mundo en el cual el cariño pueda obrar libremente, el amor esté purgado del instinto de la dominación, la crueldad y la envidia hayan sido disipadas por la alegría y el desarrollo ilimitado de todos los instintos constructivos de vida que la llenen de delicias espirituales. Un mundo así es posible; espera solamente que los hombres quieran crearlo.
Mientras tanto, el mundo en el cual nosotros vivimos tiene otras finalidades. Pero éste desaparecerá, consumido en el fuego de sus ardientes pasiones, y de sus cenizas surgirá un nuevo mundo más joven, preñado de una nueva esperanza y con la luz de la alborada bullendo en sus ojos.

Fuente: Blog Acracia.org.

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Guerra y capital

 

Guerra y capital

 

Joaquin Lucena

INDURGENTE.ORG

31 enero 2022

 

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Cuando los elefantes luchan, la hierba es la que sufre.

(Proverbio africano)

Cuando los ricos hacen las guerras son los pobres los que mueren.

Jean Paul Sartre


Guerra. Terrible palabra que, a pesar de no desearla, los humanos siempre se han esforzado por llenarla de contenido, justificando así su existencia.

En un principio las guerras obedecían a causas naturales ya que ocurrían por conquistar o conservar espacios donde obtener recursos para la supervivencia. Poco a poco, a medida que el desarrollo de las Fuerzas Productivas lo permitieron nacieron para la historia las clases sociales y es entonces cuando a la primitiva 

motivación se le sumaron la rapiña –lograr un botín- y un motivo social: la obtención de esclavos –mano de obra explotable-. Así, siguiendo esta línea de desarrollo, a medida que se iban ampliando las interacciones humanas, complejizando, por tanto, la organización y estructuras sociales, surgieron la moral, la religión, el sentido de pertenencia ligado a un determinado lugar –llamémosle patria- etc. que sirvieron como excusas perfectas para ocultar la verdadera raíz económica de todas y cada una de las guerras que se han dado a lo largo de la historia. En el capitalismo, como no podía ser de otra manera, también las guerras tienen una raíz económica, no obstante, presentan algunas singularidades al respecto.

Se puede comprobar, sin atisbo de error, que vivimos en un mundo donde las relaciones de producción y de distribución son plenamente capitalistas en todos los confines del planeta. Es cierto que unos países están más desarrollados que otros, pero eso no cambia en nada el carácter burgués de la totalidad de ellos, además, los más atrasados miran a los primeros como un modelo a imitar para alcanzar su grado de “prosperidad”.

El leif motiv del capitalismo es explotar mano de obra asalariada con fines de reproducir y, a su vez, crear un nuevo valor, pero no un valor cualquiera, sino un valor incrementado -un plusvalor con destino a ser capitalizado-. Esto es lo que realmente y en última instancia motiva e interesa a los capitalistas. Gracias a esa acumulación el Capital es cada vez más grande a semejanza de una bola de nieve rodante, siendo capaz al mismo tiempo de explotar un mayor número de obreros y con más eficacia e intensidad.

Pero esa lógica no es irrestricta, está sometida a determinadas leyes, como por ejemplo la llamada Tendencia Decreciente de la Tasa de Ganancia que, en resumidas cuentas, consiste en que para aumentar la productividad de los obreros, es decir, estrujarles más plusvalor, hay que invertir en nuevos Medios de Producción (factor objetivo) más costosos y sofisticados a la par que también más en mano de obra (factor subjetivo). Esto redunda en un acrecentamiento continuo del capital mínimo para atender las necesidades de la producción, pero, además, este aumento absoluto de los gastos se produce con un aumento proporcionalmente mayor del factor objetivo en relación al factor subjetivo, dando como resultado un aumento en términos absolutos de la ganancia, pero paradójicamente, con una disminución relativa de esa ganancia si se la compara con el monto total de lo invertido.

La desproporción creciente entre lo que hay que invertir y lo que se obtiene como beneficio a través de la explotación de la clase obrera, conduce inexorablemente a un punto nodal en el que invirtiendo más se obtiene menos que en el ciclo anterior. Es justo ahí donde se inicia la típica crisis capitalista de sobreproducción. <<Y cómo supera estas crisis la burguesía? …se pregunta Marx en El Manifiesto Comunista… De una parte, por la destrucción violenta de una masa de fuerzas productivas; de otra, por la conquista de nuevos mercados y la explotación más intensa de los antiguos>>.

A mediados del siglo XIX la “destrucción violenta” de mercancías, infraestructuras y obreros iba por un lado y; “la conquista de nuevos mercados” por otra parte. Sin embargo, en pleno siglo XXI con una acumulación de capital gigantesca, un capitalismo monopolista decadente y en un mundo donde apenas hay ya “nuevos mercados” y los ya existentes están repartidos, no puede existir una “conquista” sin ir acompañada de una “destrucción violenta”, o sea, mediante la guerra. Una cosa –la conquista- va unida impepinablemente de la otra -la guerra-.

Cuando estalla una crisis económica, en general, los capitalistas intentan salir de ellas explotando más intensamente a los obreros de sus países así como a los de sus empresas en el exterior. Cuando el Capital ya no es suficientemente redituable como para seguir la senda del crecimiento productivista de sus obreros es cuando más empeño ponen en atacar las condiciones salariales y laborales de la clase obrera, tal y como estamos viviendo en estos momentos. Aparte de esta dinámica, y simultáneamente, los capitalistas sólo pueden hallar tres canteras donde encontrar nuevas fuentes de plusvalor:

1/ -Lugares donde perviven modos de producción primitivos o naturales-.

Pero, apenas quedan ya indígenas, pueblos o culturas que subsistan al margen de los vínculos mercantiles y, los que existen, están en intrincadas y alejadas selvas, desiertos o sabanas y por consiguiente su explotación resulta ser una tarea poco rentable.

2/ -Áreas económicas en las que, bien por razones estratégicas y/o porque el capital privado existente resulta insuficiente para abordar determinadas empresas-.

De ahí que tengan que ser creadas y explotadas por el representante del capitalista colectivo: el Estado. Hablamos del sector público. A medida que el capital acumulado va haciéndose suficiente, se desarrolla una pulsión universal por privatizar todas las parcelas públicas con el único afán de convertir a los trabajadores vinculados a esa esfera en productores directos de plusvalor. Os suena RENFE, SFCC, la NASA, Telefónica, Tabacalera, ENDESA, Educación, Sanidad y un larguísimo etcétera.

Los puntos 1 y 2 darían para escribir otros artículos, pero lo que nos interesa destacar ahora es el punto

3/ -Países conocidos como “comunistas” con economía planificada o países en donde existía una alianza entre su burguesía nacional y su respectiva clase obrera-.

Tanto en unos como en otros se imponían o aplican ciertas restricciones a la libre penetración del capital internacional y que por cierto es mucho más desarrollado y productivo, por tanto, más competitivo. Para operar allí tenían o tienen que aceptar las condiciones, regulaciones etc del Estado de acogida. En el primer grupo se encuentran la URSS y los países del Este europeo, Corea del Norte, Cuba, Yugoslavia, Vietnam, China etc y, en el segundo, toda una ristra de países que van desde los seguidores del proyecto BAAS tales como el Egipto de Nasser, Libia, Iraq, Siria etc. u otros países con proyectos soberanistas como Venezuela, Irán, el Afganistán soviético y después también el Talibán, la Argentina peronista, la Bolivia del MAS, el Brasil del PT, Birmania, Bielorrusia etc. La prueba del 9 para saber de qué países estamos hablando es cuando al referirse a unos como a otros el Imperialismo les pone por delante el apelativo “Régimen”.

El Capital tiende a derribar todas las murallas que se le interponen, no tolera cotos vedados a su libre penetración y circulación. A más hambre de plusvalor, más presión y si, como resultado de esa presión, se satisfacen las necesidades del Capital, miel sobre hojuelas. Pero cuando se le opone resistencia es cuando podemos dar por declarado el encontronazo, no hay más que repasar la lista del párrafo anterior para entender la mayoría de las tensiones entre países en el siglo pasado y el presente. De ese desencuentro surge la posibilidad de un conflicto armado. Si la Nación hostigada muestra algún punto débil, alguna flaqueza, de la posibilidad se pasa a los hechos. Ya tenemos la causa eficiente: la fuerza, la violencia, la guerra.

No se puede negar que en los conflictos existan otras causas intervinientes, como por ejemplo: problemas de naturaleza política, el acceso o posesión de recursos naturales, controlar Áreas o Espacios con importancia geoestratégicas etc., pero estas motivaciones no pasan de ser la causa formal. Causa a la que muchas organizaciones e incluso Gobiernos apelan para explicar la naturaleza de gran parte de las guerras pasadas o actuales. Pero esto no debe hacernos perder de vista que el principio activo o causa final reside en la necesidad imperiosa e Imperialista de acceder a la fuente de vida del Capital que es la libre explotación de los trabajadores de esos países para saciar una sed desmedida de plusvalor. Fijaos en que si, por ejemplo, dijéramos que la guerra del Golfo estuvo motivada por la ambición de los EE.UU por robarle el petróleo a Iraq no estaríamos mintiendo, pero estaríamos igualando ese conflicto a los que se daban en la edad de piedra, que en definitiva obedecían a la lucha por los recursos naturales. Pero si afirmamos que, además de ese estimulo, lo que realmente les impulsó a declarar la guerra era explotar a los trabajadores iraquíes a los que antes no podían acceder salvo con condiciones, estaríamos poniendo el dedo justo en la llaga, dejando al desnudo los intereses de clase que se dirimen en todo conflicto bajo el capitalismo decadente. Ahí es donde está el origen real y fundamental: la causa efectiva.

Para que un enfrentamiento tenga perspectiva de triunfo toda burguesía nacional o de bloque necesita arrastrar al frente de batalla a su propio pueblo y para eso nada mejor que llevarlos engañados con el señuelo de que el enemigo resulta ser una amenaza para la Patria, para su nivel de vida, para la civilización occidental, para la democracia etc. Todo ello no es más que pura verborrea. Ahora bien, si por lo que sea, se vislumbra que el verdadero motivo reside en su necesidad de explotar directamente a los obreros de otro Estado, se pondría a ojos vista que también los obreros al interior de sus respectivos países están siendo exprimidos. Y esa transparencia es algo que resulta intolerable en este Sistema de vida llamado Capitalismo, de ahí que sea el secreto mejor guardado. Tal revelación no sólo pondría en peligro la operación bélica, sino que al quedarse al descubierto las relaciones de producción al interior del propio país agresor la guerra social entre clases volvería a tener una importancia supina, volvería al primer plano, cosa que tratan de evitar desde la génesis del Capitalismo.

Las hostilidades entre países siempre comienzan con amenazas, sanciones, bloqueos ya sean de orden diplomático, político, económico, financiero etc. Mientras el enemigo a batir no disponga, en apariencia, de una fuerza militar suficiente o no tenga un padrino protector dispuesto a ir hasta el final, el Imperialismo agresor optará por la aventura bélica. Pero cuando el enemigo tiene un poder considerable, tal que Rusia o China, la cosa cambia. Después de la II Guerra Mundial la disuasión ha discurrido a través de la guerra fría y la coexistencia pacífica, entre otras cosas gracias a que no ha habido una crisis económica tan profunda y generalizada como la actual. La hegemonía y pujanza económicas de países centrales como EE.UU, Japón, Alemania, Francia, Reino Unido etc no estaba en cuestión, pero ahora, al igual que antes de las dos Guerras Mundiales, sí que hay una gran crisis y, además, hay un nuevo y poderoso actor en juego –China- que está moviendo el tablero del statu quo haciendo tambalearse a todas las piezas que juegan en él. Sin duda, tardando más o menos, habrá contienda como continuación de la ya declarada guerra comercial, económica y financiera.

Marx dijo que lo que distingue unas épocas económicas de otras no es lo que se hace, sino el cómo se hace, con qué utensilios de trabajo se lleva a cabo. Pues bien, en lo relativo a las guerras lo que distingue en el tiempo a unas de otras no son las motivaciones de esas guerras -que son siempre económicas-, sino como se realizan, con qué tácticas, estrategias e instrumentos se llevan a cabo. No es lo mismo atacar o defenderse con escudos y lanzas que con satélites o armas hipersónicas. Y el problema es que hasta la fecha, cuando alguien ha querido salir victorioso o, por el contrario ha estado contra las cuerdas, jamás ha renunciado a usar todo el arsenal del que disponía. De ahí que sea lógico suponer que en esa, más que probable, guerra venidera, las armas utilizadas redundarán en un cataclismo para la existencia de la especie.

Luego, si sabemos que lo que se dirime en las guerras actuales y venideras es algo completamente ajeno y contrario a los intereses de la clase trabajadora y que las consecuencias pueden ser apocalípticas, no podemos quedarnos al margen ni alinearnos con uno de los bandos de esa Guerra Internacional, sino abrazar la única opción posible: la Guerra Social contra nuestro enemigo de clase.

O acabamos con el Capitalismo o el Capitalismo acabará con la VIDA.

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martes, 1 de febrero de 2022

Comunicado de Veteranos Por la Paz España sobre el envío de unidades militares españolas a Ucrania. [La misma existencia de la OTAN como brazo armado para la defensa de los intereses de los grandes calpitales, contradictorios e irresolubles con los intereses de los trabajadores, representa en sí misma un peligro y una amenaza real contra la inmensa mayoría de la población que representan todos los trabajadores del mundo]

 

Comunicado de Veteranos Por la Paz España sobre el envío de unidades militares españolas a Ucrania


El Gobierno español se suma a las atrevidas maniobras de provocación

 

Rebelion / España

31/01/2022 


Fuentes: Rebelión

El Gobierno español, una vez más, ha acudido solícito a reforzar las posturas más intransigentes de los EEUU, enviando nuevas unidades militares al teatro de operaciones de Ucrania: buques y aviones de combate que se unen así a las ya desplegadas anteriormente en los batallones multinacionales y a los aviones de caza en los países bálticos.

Se incorpora así a la histeria del grueso de los países de Europa oriental (a quienes la OTAN abrió sus puertas incumpliendo el compromiso de occidente con Gorbachov de no extenderla hacia el este a cambio de la reunificación de Alemania), verdaderos lacayos de los EEUU y sumisos al impulso del eje anglosajón en su obsesión por desguazar a la Federación Rusa como obstáculo a la expansión de los intereses del gran capital trasnacional. Anular su capacidad para mantener su soberanía es el primer paso hacia la conquista de su objetivo final: someter a China a la disciplina del libre mercado, pero siempre que sea bajo el control de los grandes fondos de inversión y de las trasnacionales.

Para conseguir su objetivo, EEUU viene espoleando a la OTAN en su hostigamiento a Rusia, desde que ésta se plantara ante las mentiras y los abusos que hiciera la OTAN de la Resolución de la ONU para contener las supuestas masacres de Gadafi contra el pueblo libio. Desde entonces, ha utilizado todos los medios para hacer ver que se trata de un enemigo que pone en riesgo nuestra seguridad, incluyendo constantes provocaciones en sus fronteras, fantasías sobre campañas de “desinformación” y la apelación a la violada integridad de Ucrania por la respuesta de las minorías étnicas rusas que no aceptaron el golpe de estado de los sectores ultraderechistas respaldados por EEUU.

Son las élites en los gobiernos más nacionalistas y ultraconservadores de los países de Europa oriental los que mejor se prestan al juego del hostigamiento contra Rusia, deseosos de ganarse un tratamiento privilegiado de sus mentores en el sistema de dominación mundial.

El gobierno español se suma así a las atrevidas maniobras de provocación muñidas por el eje anglosajón y los gobiernos más reaccionarios de Europa, echando más leña al fuego en el momento en que el riesgo de hecatombe mundial es más elevado que nunca.

Sorprende la presteza con que el gobierno español ha ofrecido más fuerzas para esta operación, en comparación con la prudencia mostrada por otros países europeos como Francia o Alemania, con una actitud más favorable al relajamiento de las tensiones y a la negociación de un esquema de seguridad al gusto de todos, incluyendo a Rusia.

La organización Veteranos Por la Paz España hace un llamamiento al Gobierno para que no se deje arrastrar por los impulsos belicistas del eje anglosajón, retire del teatro de operaciones las unidades allí desplegadas y desarrolle una agenda propia de política de seguridad basada en la diplomacia y el respeto a la Carta de las Naciones Unidas y sin adhesiones ciegas a las engañosas demandas de una potencia que ha demostrado sobradamente que no es la seguridad de Europa lo que le preocupa, sino seguir manteniendo la dependencia estratégica de ésta para garantizar su propia hegemonía.

Asimismo, exigimos que no se ponga en riesgo la vida de soldados españoles en una operación contra quien objetivamente no ha planteado ninguna amenaza contra España y que puede degenerar en una guerra total, absoluta y definitiva para toda la humanidad.

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Las lenguas de España

 

En el artículo en abierto de la revista de este mes, Salvador López Arnal entrevista a Ángel López García-Molins, autor de Repensar España desde sus lenguas.

 

Las lenguas de España

 

Salvador López Arnal

El Viejo Topo

1 febrero, 2022 

 

Catedrático emérito de Lingüística en la Universidad de Valencia, entre las obras de Ángel López García-Molins cabe citar El rumor de los desarraigados (1985, Premio Anagrama) y El sueño hispano ante la encrucijada del racismo contemporáneo (1991). Centramos nuestra conversación en su libro Repensar España desde sus lenguas (2020).

¿Cuántas lenguas tiene España?

—Ya se sabe que en esto de las lenguas pasa como con los colores: hay una serie de colores básicos, pero si uno se empeña aparecen, como setas, muchos más. Los pintores o los diseñadores de moda no hablan simplemente de rojo, abundan los matices como granate, coral, carmín, cereza, púrpura, bermellón, frambuesa, etc. Pues con las lenguas pasa lo mismo: hay gente que se empeña en diferenciar el rumano del moldavo como la hay que quiere distinguir el valenciano del catalán o el andaluz del castellano. Los lingüistas nos echamos las manos a la cabeza, pero los intereses políticos que animan estas divisiones infinitas nos suelen dejar al margen. Si uno se empeña, siempre podrá ver dos lenguas donde solo existe una sin más que alzar la bandera de algunos referentes que se designan con una palabra distinta: ¿no ve que nosotros decimos espill y ellos, mirall? Pues bien, técnicamente en España solo hay cuatro lenguas viables: español, catalán, gallego y vasco.

¿Viables?

—Viables significa, en los términos establecidos por Heinz Kloss (1904-1987), que o bien están suficientemente diferenciadas (Abstandssprachen) o bien están suficientemente elaboradas (Abbausprachen) o ambas cosas. Estas lenguas son el fundamento de las cuatro instancias políticas que hicieron España y que aparecen claramente reflejadas en su escudo: el reino de Castilla, la Corona de Aragón, el reino de León y el reino de Navarra.

Recoge en su ensayo una cita de La hispanibundia. Retrato español de familia, de Mauricio Wiesenthal. ¿Qué es eso de la hispanibundia?

—Es un neologismo afortunado de Wiesenthal que me he apresurado a adoptar. Está formado sobre el sufijo abundancial –bundo y su cualitativo –bundia, que aparecen en palabras como nauseabundo, errabundo, meditabundo/meditabundia, tremebundo, vagabundo, moribundo/moribundia, gemebundo.

Un hispanibundo es un hispano que muestra su condición en exceso y lo que la palabra hispanibundia viene a significar es que los ciudadanos españoles estamos dándole vueltas siempre a nuestra condición hispana, ya sea para exaltarla, para lamentarla o para rechazarla. La anécdota atribuida a Bismarck, quien se supone decía que España era el país más fuerte del mundo porque llevaba siglos intentando destruirse y no lo había conseguido, probablemente es falsa, pero da en el clavo. Como dirían los italianos: se non è vero, è ben trovato.

Abre el capítulo “Un país peculiar” con una pregunta: ¿Es España un país diferente? Su respuesta: “Pero, aunque culturalmente España difiere apenas de los demás países europeos, hay un asunto en el que ciertamente es diferente y es la cuestión de las lenguas”. ¿En dónde radica exactamente nuestra diferencia? ¿No hay también muchos otros países con varias lenguas?

—Desde luego. En todos los países de Europa, salvo Portugal e Islandia, se hablan varias lenguas. En Europa la media anda por cuatro lenguas y pico, pero en los otros continentes son muchas más. En Australia, en México o en la India pasan de cien. La diferencia estriba en que solo en España sucede que sus lenguas son constitutivas del imaginario nacional. Esta es nuestra especificidad, y cuanto antes adecuemos la cultura y la vida en común a este hecho singular mucho mejor. Pero un país tetralingüe no son cuatro países, como una interpretación simplista suele creer. Una taza de café con leche no se puede descomponer en una tacita de café y otra de leche, es otra cosa.

¿Y qué significa que las cuatro lenguas españolas sean constitutivas del imaginario nacional? ¿Qué imaginario es ese? ¿No ocurre así en el caso de Francia, por ejemplo?

—No lo creo. En Francia se hablan más lenguas que en España: aparte del francés y del occitano (que podríamos comparar con el español y el gallego), tienen el catalán y el vasco, pero a ellas hay que añadir el alemán, el corso y el bretón. Francia es el ejemplo prototípico de centralismo político y cultural: remedando una frase del catecismo de mi niñez, se podría decir que en el país vecino fuera de la lengua francesa no hay salvación. No es ni por asomo la situación española: la vitalidad del catalán es un caso único en Europa para una lengua que no tiene reconocimiento estatal y la del vasco, prácticamente renacido de sus cenizas, lo mismo. En cuanto al gallego, su consideración internacional, como codialecto del portugués y origen del mismo, es evidente.

El imaginario al que me refiero no está elaborado políticamente, hay que construirlo: a mi modo de ver, España debería ser a todos los efectos el país de las cuatro lenguas.

 Le cito: “Tratar al idioma español –y lo que es peor, a los hispanohablantes nativos– como si fueran invasores representa una tergiversación de la verdad histórica que se trata de legitimar a base de narraciones falsas del pasado y de mapas inventados”. Sin embargo, en algunas comunidades, en Cataluña por ejemplo, el éxito de esa tergiversación es amplio, generalizado, conocido y sufrido. ¿De dónde la fuerza de esas narraciones sesgadas del pasado?

—Tenemos datos históricos abundantes e irrebatibles que demuestran que el español se viene usando como lengua vehicular en el centro de la península ibérica desde la alta edad media y en sus costas (Cataluña, Galicia, Vascongadas, Valencia, incluso Portugal) desde el siglo XVI. Las lenguas vehiculares no se sustentan en ninguna invasión, resultan de una necesidad pragmática. Por eso, donde más intenso ha sido el papel vehicular del español fue a lo largo del camino de Santiago, que nació durante el medioevo, y en las zonas más industrializadas, Cataluña, Valencia y País Vasco, durante los siglos XIX y XX. Esto no quita para que desde el siglo XVIII, con ocasión del cambio de dinastía, se haya querido imponer coercitivamente el español a los hablantes de otras lenguas. Pero si no hubiese sido así, habría dado igual. Los habitantes de la península tienden a reforzar sus lazos de cohesión y esto comunicativamente se ha manifestado en una lengua común.

¿Lengua común peninsular? ¿Incluye también Portugal?

—Obviamente no. En el siglo XVI el español todavía se sentía en Portugal como una lengua vehicular: sus mejores escritores lo usaban en alguna de sus obras (Gil Vicente, Sá de Miranda o Camoens, por ejemplo: la tendencia continúa modernamente con Pessoa o Saramago)), pero desde la ruptura de 1640 ha habido un proceso de distanciamiento consciente. Paradójicamente no alcanzó a Brasil. Hoy día el español y el portugués (en su modalidad brasileira) se sienten en toda Latinoamérica como variedades cercanas e intercambiables, pero no así en Europa. No estoy abogando por volver a la situación del siglo XVI. Aunque personalmente soy iberista (es decir, partidario del acercamiento de España y Portugal), en el momento actual el español es la lengua común en España, pero no en Portugal. Otra cosa es que, por razones fonéticas, los portugueses europeos comprendan mejor el español que a la inversa (es lo que a nosotros nos pasa con el italiano). Si algún día España y Portugal llegan a formar algún tipo de asociación estatal, por ejemplo confederal, habría que articularla sobre la base de la intercomprensión lingüística, que, por otro lado, es el panorama ideal al que deberíamos tender en España en relación con los romances catalán y gallego. Entender la lengua del otro no es una fruslería, representa la mitad de la comunicación.

 ¿Por qué da usted tanta importancia a los mapas? Llega a afirmar que “toda la tragedia de dos guerras mundiales está contenida en los mapas que se imprimían en varios estados europeos antes de la conflagración”.

—Los mapas físicos representan la realidad; los políticos, su caricatura. En los primeros se pinta el mar de azul y la tierra de ocre: es exacto, los peces se ahogarían en la tierra y los conejos en el mar. Pero en los mapas políticos la necesidad de representar una gran complejidad en solo dos dimensiones tergiversa los hechos reemplazándolos por los deseos de quien encarga el mapa. Vemos el mapa de España y parece que la mancha uniforme de color representa un mismo clima, una sola lengua, una única religión… Oiga, ¿pero el catalán no traspasa la frontera de los Pirineos y llega a Perpinyà? Oiga, ¿pero el islamismo no está muy vivo en lugares como Granada o como Vic? Oiga, ¿pero de verdad que en Galicia siempre está lloviendo y que en Benasque alcanzan los 20 grados bajo cero en invierno? Esta manipulación de los mapas, casi siempre interesada, ha provocado innumerables guerras. Por ejemplo, en el siglo XIX se imprimían mapas de la grossdeutsche Lösung (Gran Alemania) y de la kleindeutsche Lösung (pequeña Alemania), la primera con Austria y la segunda sin ella. No hay duda de que la anexión de Austria por Hitler fue la materialización de un mapa imaginario. Algo parecido puede decirse del mapa imaginario del destino manifiesto (Manifest Destiny) promovido por John L. O’Sullivan en 1845 y que justificaba la anexión por EE. UU. de todos los territorios de América del norte comprendidos entre el Atlántico y el Pacífico y su posterior intervencionismo imperialista en Latinoamérica.

 Castellano, español, ¿son términos sinónimos para usted? ¿Qué término deberíamos usar si queremos hablar con precisión y sin ofender a nadie? Usted nos advierte sobre la reducción del idioma español a la lengua castellana.

—El castellano es uno de los dialectos históricos del español, la koiné vehicular que surge a lo largo del camino de Santiago simultáneamente en Navarra, Aragón, Castilla y León durante la edad media. El origen de la sinécdoque (la parte por el todo) estriba en que fue un gran rey castellano, Alfonso X, el primero que impuso una normativa a dicho idioma y logró que la adoptaran sus vecinos.

 ¿Y cuáles serían los otros dialectos históricos del español?

—El astur-leonés y el navarro-aragonés, en el norte, y el extremeño y el murciano, que los continúan, en el sur. Como derivados directos del castellano tenemos el andaluz y el canario.

 ¿Se puede afirmar, como en ocasiones se afirma, que el español ha sido impuesto siempre de forma coactiva a todos los ciudadanos de las comunidades bilingües como Cataluña, Galicia, Euskadi, Valencia o les Illes?

—En absoluto. El español nunca se ha impuesto coactivamente, el castellano sí. El español es una lengua vehicular, que fue adoptada por personas de lengua materna diferente (primero vasca; luego francesa, gascona, italiana o alemana; más tarde catalana o gallega) por razones estrictamente prácticas y sin renunciar a su idioma materno. La imposición del castellano va ligada al estado moderno, a la regulación de la justicia, de la educación o de la administración y naturalmente adopta la normativa que dicho estado adoptó en el siglo XVIII, de manera paralela a lo que estaba sucediendo en Francia y en Gran Bretaña.

 En las páginas 37-38 cita usted el Manifest pel català com a única llengua oficial del grupo Koiné. Habla luego de inexactitudes. ¿Cuáles serían las más importantes en ese Manifiesto donde habla de colonizadores lingüísticos?

—La referencia que hago es más que una cita, casi reproduce íntegramente dicho manifiesto.

Tiene razón, disculpe.

—La razón es que me interesaba dar a conocer a muchos hispanohablantes, que no conocen bien la profundidad del malestar cultural catalán, las razones que se aducen. Tengo que decir que algunas las comparto, otras las comprendo y unas pocas no me convencen. Es a estas a las que Vd. se refiere y mi disenso tiene que ver, sobre todo, con el concepto de colonizadores lingüísticos. Los hispanohablantes que entraron masivamente en Cataluña durante el siglo XX fueron inmigrantes que venían a labrarse una vida mejor y que con su esfuerzo convirtieron a Cataluña en una comunidad mucho más próspera de lo que era. Hoy por hoy representan la mitad de la población: ¿De verdad es viable Cataluña como comunidad política –no entro en si debe ser independiente o no– en la que se ningunea sistemáticamente a la mitad de su población?

 Fuerzas nacionalistas catalanas parecen (o sin el ‘parecen’) creer que sí, que es viable. De hecho, según los críticos, llevan haciéndolo desde hace más de cuatro décadas.

—También los espartanos creían que podrían tener a los ilotas trabajando eternamente para ellos sin que se les respetasen sus derechos. Pero se rebelaron y Tucídides nos cuenta lo que fue de Esparta.

 Sostiene usted también que es un error hablar de España como un país multilingüe, que sería mejor usar el término plurilingüe. ¿Cuál es la diferencia? ¿Por qué es preferible la segunda opción?

—Multilingüe quiere decir que coexisten varias lenguas (el ejemplo prototípico sería Suiza), plurilingüe que el país se concibe a sí mismo y ante el mundo como un lugar que sería impensable sin la convivencia de varias lenguas. La razón de preferir la segunda opción es que la historia de España es diferente de la de Suiza; España no es un agregado de cantones que hoy siguen siendo monolingües, sino la suma de cuatro reinos bilingües porque uno de los idiomas es vehicular. En Suiza hay cantones que solo hablan alemán y cantones que solo hablan francés: si Luzern y Neuchâtel se separasen, no pasaría nada. Incluso hay ciudades, como Freiburg, en las que el río separa rígidamente a una comunidad de la otra. En España no existe nada parecido: una conformación política basada en la lengua materna de la gente conduciría a una balcanización salvaje y se saldaría inevitablemente con una guerra.

 Finaliza el capítulo de “Malvados invasores” con estas palabras: “Evidentemente los inmigrantes y sus descendientes tenían poca importancia en comparación con todos los negocios que se estaban montando gracias al buen entendimiento de los conservadores de uno y otro lado del Ebro”. Pero, añade, “tampoco la izquierda estuvo por la labor de atenerse a los hechos y a la verdad: se ve que el materialismo histórico, en España, no es una ideología que interpreta la historia en clave material, sino la historia que se han montado para resolver los problemas echándole cuento a la vida. Así nos va”. ¿Por qué la izquierda no fue capaz de atenerse a los hechos y a la verdad, dos atributos muy importantes de los que suele hacer ostentación? También escribe usted, más adelante: “Haciendo oídos sordos a la realidad, se ha practicado una anormalísima política de sedicente ‘normalización lingüística’, conducente a borrar el español de Cataluña. Y, sorprendentemente, la izquierda española, de manera casi unánime, se ha unido al coro de este vergonzoso lingüicidio que pretende aplastar la comunidad hispanohablante”.

—Pues sí. La izquierda, que históricamente ha sido contraria a la imposición de unos sobre otros y ha defendido consecuentemente a los marginados, desde los obreros hasta las mujeres, siempre tuvo dificultades teóricas con la cuestión nacional, según revelan numerosos textos y ejemplifica la polémica que mantuvieron Rosa Luxemburgo y Lenin. Evidentemente, apoyar procesos de liberación nacional, como el de la URSS o el de China, resulta obvio desde una postura marxista. El problema es qué postura adoptar cuando las naciones que se quieren autodeterminar se prefiguran como estados capitalistas a base de machacar a sus minorías (y hasta a sus mayorías) proletarias. Es sintomático que la facción de la izquierda catalana que ha apoyado y apoya entusiásticamente al nacionalismo radical pertenezca a la misma clase social privilegiada que los líderes de este último. Vienen a ser los mismos perros con distintos collares.

 Retomo un hilo anterior. ¿A qué llama koiné peninsular? ¿Cómo surgió? ¿Cuál ha sido su papel?

—Llamo koiné peninsular a la variedad romance que surgió en los reinos norteños de la península ibérica a lo largo del camino de Santiago. Se trataba de un romance originariamente vehicular, es decir, creado con finalidad práctica por gentes que podían tener lenguas maternas muy alejadas del latín. Esta variedad no se concibió como nacional, es decir, no representaba a unos frente a otros, sino que se limitaba a facilitar la comunicación. Las comparaciones son odiosas, pero a mí me recuerda al suajili, que es una lengua vehicular de base bantú que utiliza mucha gente como materna en Tanzania y Kenia, y como vehicular en Uganda, Zambia, Mozambique, Somalia, Congo, Burundi, Malawi, Ruanda, etc. Esta lengua es un bantú extraño porque ha perdido los tonos, lo que sin duda facilita su aprendizaje, y ha acabado por tener un sistema fonético muy simple. Ello recuerda de cerca al español, cuyos sonidos vocálicos tienen menos grados de abertura que los de sus hermanos catalanes, franceses, portugueses e italianos. También son más sencillas las consonantes del suahili dentro del grupo bantú, como lo eran las del español medieval en el sistema románico de las sibilantes (pero no así las del castellano, que en la edad media recordaba al catalán y al portugués).

 ¿Cuál sería el uso adecuado de la expresión “lengua propia”? ¿Qué tipo de entidades tienen, hablando propiamente, lengua propia? ¿Los países o los ciudadanos?

—El adjetivo propio en lengua propia no debería significar nada diferente de lo que significa en casa propia, es decir, la mía. Cuando discuto con un amigo y le digo ¿cómo te atreves a insultarme en mi propia casa?, resulta evidente que estamos en mi casa y no en la suya. Pero las casas en sí mismas no son propias, se las apropia alguien cuando pasan a ser de su propiedad. Las lenguas tampoco son propias, son los individuos los que las tienen como propias o no. Y de la misma manera que uno puede tener varias casas propias, puede tener varias lenguas propias. Por ejemplo, yo mismo como ciudadano de la Comunidad Valenciana, tengo el español y el catalán como lenguas propias. Como lenguas maternas, en cambio, tengo el español y el alemán porque son las que hablaba mi madre, que nació en Múnich. Además, hay lenguas que no son propias, pero que usamos por necesidad, según sucede con el inglés de la globalización.

 Habla en el libro de naciones verticales y nacionalidades horizontales. ¿A qué comunidad y procesos se está refiriendo?

—Estas denominaciones tienen que ver con la Reconquista, que es un proceso histórico que modeló políticamente la península de norte a sur (es decir, en sentido vertical): la nación gallego-portuguesa, la castellano-leonesa, la vasco-navarra, la aragonesa, la catalano-valenciana, etc. Solo la andaluza se ha configurado horizontalmente como nación, porque su origen está en Al-Andalus, el territorio musulmán que los cristianos del norte iban empujando hacia el mar.

Nacionalidad es otra cosa, tiene que ver con la transversalidad resultante de la conveniencia económica y cultural y va ligada a la lengua común.

 En el apartado “Teoría de la nación”, sostiene que las naciones son invenciones relativamente modernas. ¿Desde cuándo podemos hablar propiamente de naciones? ¿En el caso de España?

—Yo no soy historiador, sino lingüista, pero basándome en los datos de mis colegas entiendo que las naciones no surgen en un momento concreto, sino a lo largo de un proceso de consolidación. No creo que Guifré el Pilós se sintiese de nación catalana, como tampoco don Pelayo sabía que era asturiano. En el caso de España, hay una serie de momentos claros: el compromiso de Caspe (1412), cuando los estados de la Corona de Aragón aceptan una dinastía castellana; el compromiso matrimonial de los Reyes Católicos y el matrimonio de dichos reyes; el cambio de dinastía de los Austrias, que seguían un modelo patrimonial, hasta los Borbones, que se acercan a un modelo estatal (en 1700 Felipe V fue proclamado rey de España ¡en el palacio de Versalles!); la constitución de Cádiz (1812); la constitución de 1978.

Esto es como las relaciones amorosas: ¿cuándo se hicieron pareja María y Juan: cuando se cruzaron sus miradas y se gustaron, cuando empezaron a salir juntos, la primera vez que hicieron el amor, el día de la boda, cuando nació su primer hijo…? La fecha oficial suele ser la de la boda y en el caso de España seguramente fue 1812. No tiene demasiada importancia.

 ¿Cuál es la diferencia entre la concepción funcional de la nación y la concepción étnica?

—La misma que existe entre un concepto científico y una idea religiosa. La concepción funcional es algo que va cambiando con el tiempo, depende de cómo los avatares de la historia van modelando a un determinado grupo humano. La concepción étnica parte del pueblo como entelequia intocable y eterna. Filosóficamente se podría decir que la primera es racionalista y la segunda idealista.

 Le cito de nuevo: “La política lingüística de las comunidades bilingües, unas más que otras, me recuerda lo que está haciendo el estado de Israel con los palestinos: una canallada, que no está justificada en absoluto por el genocidio de los nazis porque los palestinos no tienen nada que ver con ellos”. ¿Cómo hemos llegado a una situación que usted describe en términos muy críticos?

—Existen varias razones. La principal es que, extrañamente, España es un país en el que solemos inspirarnos en experiencias ajenas sin llegar nunca a comprenderlas en lo fundamental. Un diablo cojuelo que nos pudiese ver levantando el tejado de nuestra historia se sorprendería de que el imperio de las Indias, que tanto se ha criticado, era un imperio premoderno hecho a imagen y semejanza del de Roma, pero sin la flexibilidad religiosa de los romanos. También se sorprendería de que, aunque la política de centralismo administrativo y monolingüismo educativo de los Borbones españoles constituye un pálido reflejo de la que practicaron Luis XIV y sus sucesores jacobinos, la mala fama la tiene el estado español que “se ha convertido en un problema para la democracia europea” (Puigdemont dixit) y no el pulcro estado francés.

Seguramente esta tendencia al masoquismo colectivo es una consecuencia de nuestra condición periférica en el continente. Nos pasa lo mismo que al pueblo ruso, un paralelismo que se ha señalado muchas veces por ambas partes, no sin razón. En una situación como ésta siempre se buscan culpables, y las iras de la impotencia nacionalista xenófoba han recaído en los inmigrantes hispanohablantes, una gente que ha tenido la osadía de conservar la lengua de sus antepasados contra viento y marea. De ahí mi pesimismo: ni los unos se irán ni los otros dejarán de pretender que la mejor Cataluña es la de antes, cuanto más atrás en el tiempo, mejor. Pero Palestina, troceada y sin estado, sigue existiendo.

 Permítame que insista en una arista ya comentada. La migración a Cataluña de los años sesenta y setenta de los trabajadores/as españoles de otras comunidades, ¿fue una estrategia del régimen franquista, del Estado español, como se quiera decir, para españolizar Cataluña? ¿Hay alguna base histórico-lingüística para hacer esta afirmación?

—Hay fundamentos, tanto históricos como lingüísticos, para afirmar lo contrario. Históricamente el franquismo intentó dificultar la concentración de trabajadores en Barcelona y en su zona de influencia porque fue allí, junto con Valencia, donde más tiempo resistió la II República y donde previsiblemente los inmigrantes iban a encontrar un ambiente más favorable a la izquierda. No se equivocaba: después de la guerra la resistencia antifranquista empezó antes en Cataluña que en el resto de España y, por otro lado, los maquis entraron desde Francia por el valle de Arán.

En cuanto al fundamento lingüístico hay que decir que una buena parte de la emigración hacia Barcelona venía del sur, pero otra procedía de Galicia.

 Muchos catalanistas, incluidos historiadores, algunos de ellos valencianos, sostienen que el problema de Cataluña (también, tal vez, de Valencia) tiene fecha antigua. Lo asocian al Compromiso de Caspe de 1412, cuando Cataluña –no hablan de la Corona de Aragón propiamente– se vinculó con la dinastía castellana de los Trastámara. ¿Hay alguna base para una afirmación así?

—Ya lo he dicho: ese episodio representa el comienzo del proceso que lleva al estado español, solo que no fue ningún problema. Si a un escocés le dijesen que el Acta de la Unión (1707), por la que se constituye el Reino Unido, ha sido un problema se reiría porque los beneficios para Escocia, derivados del imperio británico, superaron con mucho a los inconvenientes. Si a un estadounidense de Tejas le dijeran que el estado de la estrella solitaria habría hecho bien en permanecer al margen de EE.UU., sus carcajadas se oirían en Nueva York. Son afirmaciones gratuitas propias del Ku Klux Klan y organizaciones racistas por el estilo. El problema, eso sí, es que las rodean de una parafernalia simbólica y folclórica con la que se logra atraer a mucha gente.

Cuestión diferente es la de si, ahora que Gran Bretaña ha salido de la UE y ya no tiene imperio, le conviene a Escocia seguir allí. Pero lo de Cataluña es simplemente incomprensible: ya no existe el imperio español (del que, por cierto, se benefició mucho más que otras comunidades, sobre todo desde el siglo XVIII), pero la conditio sine qua non para seguir en la UE, y se lo han dejado muy claro, es que forme parte de España.

¿Incomprensible significa aquí irracional? Si fuera así, ¿cómo puede explicarse esta irracionalidad? Una burguesía que siempre se las ha dado de muy europea e ilustrada, ¿representada por unos partidos nacionalistas que no tocan realidad, que viven en el limbo?

—Me temo que pone Vd. el dedo en la llaga. En realidad, incomprensible es mucho más que irracional: el romanticismo del XIX exaltó la irracionalidad, pero como actitud emocional ante la crisis del antiguo régimen, que es lo que le subyace, se comprende. Por eso su consecuencia política más evidente, la explosión de los nacionalismos en Europa, tiene una lógica. Sin embargo, en el siglo XXI lo del independentismo catalán es imposible de entender: lo que lleva destruido se lo echarán en cara muchas generaciones futuras de catalanes y lo que puede lograr es simplemente nada.

 Cita usted en varias ocasiones a Joan-Lluís Marfany. ¿Qué opinión le merece la obra de este intelectual no siempre justamente reconocido?

—Marfany es un ejemplo de lo que necesita Cataluña. Me admira su independencia intelectual, aunque no coincidamos en muchas cosas, pues él es un catalanista comprometido y yo, que ni siquiera soy catalán, no. Se trata de un historiador de la talla de Vicens Vives o de Reglà. Hace bien en seguir en la Universidad de Liverpool: imagino que en el ambiente irrespirable de Barcelona, donde un tal Torra llegó a dirigir el Centre Cultural Born, Marfany no podría haber hecho nada.

 Cuando habla usted de lengua trasnacional, ¿a qué se está refiriendo?

—La transnacionalidad es un concepto moderno surgido en economía. Una empresa transnacional crea clones de sí misma adecuados a los entornos en los que se ha instalado y desde los que se toman las decisiones. Por el contrario, las empresas multinacionales son imperialistas, todo se cuece en la sede central. Hasta ahora las lenguas globales como el inglés eran multinacionales. El español, que empieza a ver proliferar varios centros de orientación normativa, está en camino de convertirse en la gran lengua transnacional del momento presente.

 ¿Quiere añadir algo más?

—Solo deseo agradecer a El Viejo Topo la oportunidad que me brinda con esta entrevista. El momento que vivimos en España es muy importante porque hay muchos aspectos convivenciales que no podremos resolver sin una pluralidad lingüística justa y simbólicamente asumida por todos.

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