jueves, 13 de junio de 2019
DESANDANDO LO ANDADO: EL DESMORONAMIENTO Y LA FRUSTACIÓN SOCIAL QUE SE PRODUCIRÁ EN PODEMOS SI SUS JEFES (PUESO QUE NO ES EL RESULTADO DEL ACUERDO DE LOS CIRCULOS) PACTAN Y ENTRAN A FORMAR PARTE DEL GOBIERNO DEL PSOE (CUANDO SE VEAN SUS RESULTADOS DENTRO DE CUATRO AÑOS)
Los
antecedentes de la pérdida de derechos de los trabajadores la encontramos “ya en 1985, mediante la Ley 26/1985, de 31 de julio,
de Medidas Urgentes para la realización de la estructura y de la acción
protectora de la
Seguridad Social (BOE 1-VIII-1985), se inició la política
regresiva de los derechos de los trabajadores en materia de prestaciones de
Seguridad Social. Cabe recordar que en dicha ley, el Gobierno Socialista, a la
sazón presidido por el Sr. González Márquez, recortó los beneficios sociales de
los trabajadores mediante la exigencia de periodos más dilatados de cotización
para tener derecho a las prestaciones, y la ampliación de los periodos de
cálculo de las mismas. Con dicha norma, se rompió la tendencia histórica hacia
la mejora de las prestaciones y se quebró el principio de la irreversibilidad
de los derechos de la seguridad social, vigente hasta ese momento.”[1]
Aquella actuación promovida por el gobierno del
PSOE que presidía Felipe González Márquez se justificaba por la crisis del modo
de producción capitalista de la época y para poderla superar. Crisis que pudo
ser escondida con la cortina ideológica (falsa representación de la realidad) de
la “fiebre” democrática del momento, pero que hoy, treinta años después de
aquella medida (también para “mejorar” las condiciones de vida) no sólo se ha
revelado como una gran mentira al pueblo español, por cuanto que se ha puesto
de manifiesto que no sólo no se superó la crisis que presumiblemente se iba a
superar con la pérdida de los derechos de los trabajadores, sino que además
constituyó el primer escalón dentro del
timo de la democracia que se instauró, para que la crisis permanente que le es
inherente al capitalismo pese más claramente sobre los hombros de los
trabajadores y de capas sociales más amplias.
También fue promovido por el PSOE el recorte del
sueldo de los funcionarios en un cinco
por ciento, pero sin olvidar que todo ello fue posible con el consentimiento
del PP y demás grupos políticos de derechas representados en el Congreso de los
Diputados que pudiéndolo haber evitado votando en contra no lo hicieron.
Con respecto a las “privatizaciones” que más
bien deberían ser calificadas como instrumentos o nuevos métodos de robar a lo
grande y sin peligro de que te coja el guardia, puesto que el resultado final
es quitarle al Estado los ingresos propios para que se los queden unos cuantos
muy bien “situados” políticamente, ha sido y es, política idéntica tanto del
PSOE como del PP con alguna diferencia de matiz y variada semántica, pero con
el mismo efecto en la práctica: enriquecimiento injusto de unos cuantos
pertenecientes a una exigua minoría cada vez más minoritaria que van
adquiriendo cada vez más poder político y económico como consecuencia de la
constante acumulación de capitales procedentes del saqueo constante de los
bienes del Estado, mediante esas privatizaciones y adjudicaciones de obras y
servicios públicos, donde se origina el estado de corrupción generalizado que
hoy padecemos, en cuyo centro están los principales partidos políticos, PP,
PSOE, CiU o el propio Rey y sin excluir otros partidos políticos ni
organizaciones empresariales o sindicales, de los que no cabe eximir de
responsabilidad política al propio Congreso de los Diputados que legisla no
para impedir la corrupción, sino para amparar en unos casos a los corruptos y
en otros para fomentar esa corrupción y asegurar a los que roban que pueden
seguir robando, caso de la modificación del artículo 135 de la Constitución,
mediante el cual se les asegura a los bancos y grandes empresas financieras la
preferencia absoluta del cobro del dinero prestado al Estado, directa o indirectamente,
aunque con esos préstamos se hayan financiado aeropuertos como el de Castellón
o Ciudad Real, que no sólo no funcionan, sino que además tampoco podrán
hacerlo, porque objetivamente no existe base material para ello, pero que sin
embargo, se han utilizado como tapadera para el enriquecimientos de algunos o
para poder encubrir con visos de legalidad las auténticas estafas de algunos
responsables de determinadas instituciones financieras que hicieron de
mediadoras en la financiación, o se construyeran autopistas que luego se
adjudicaron directa o indirectamente a los mismos que las construyeron y que no
son rentables ni se puede justificar teóricamente que puedan serlo en el
futuro.
Tanto por parte del PSOE como del PP han
venido realizando la misma política de descapitalización del Estado, sin bien
es verdad que con alguna diferencia de matiz, pero con el mismo resultado, a la
vez que hacían perder autonomía y fomentaban la dependencia con respecto de los
grandes grupos financieros (bancos y
grandes empresas), a cuyos bolsillos van a parar los ingresos que antes de las
respectivas expropiaciones ingresaban en las arcas del Estado y que este
utilizaba para financiar determinados servicios públicos en beneficio de toda
la sociedad.
[1] La Reforma
del sistema público de pensiones en España, pg. 6 Centro Jurídico Tomás Moro – info@tomasmoro.es
Asociación
inscrita en el Registro Nacional de Asociaciones, Grupo 1º, Sección 1ª, Número
Nacional 172201
www.tomas-moro.org
miércoles, 12 de junio de 2019
COSAS QUE NO SE SABÍAN DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL QUE NO GANÓ USA
La cara más negra del desembarco de Normandía: 3.600
mujeres violadas por las tropas estadounidenses
DIARIOOCTUBRE
El desembarco
de Normandía tuvo una cara muy negra: entre junio de 1944 y el mismo mes del
año siguiente, los soldados estadounidenses que llegaron a las costas violaron
a 3.600 mujeres.
Desde entonces
ha sido inconcebible mencionar los crímenes que afectaron a la población
normanda porque hubiera roto la épica de un acontecimiento inflado por la
propaganda de Hollywood y también porque hubiera ensuciado la dualidad entre
los buenos (Estados Unidos) frente a los malos (III Reich).
No obstante,
algunos historiadores están cada vez más interesados en el destino de la
población civil durante ese período y los crímenes que cometieron las tropas de
Estados Unidos, que no fueron sólo sexuales sino también agresiones, saqueos y
asesinatos, documentados en los archivos de las localidades de La Mancha.
La historiadora
estadounidense Mary Louise Roberts se interesó por el rastro criminal que
dejaron detrás los soldados estadounidenses en Europa en su libro “What
soldiers do: Sex and the American GI in World War II”, publicado en junio de
2013 (*).
Según Roberts
los soldados estadounidenses cometieron más de 3.600 violaciones en Francia
entre junio de 1944 y junio de 1945.
El ejército
estadounidense propició las violaciones al dar una imagen distorsionada de las
mujeres francesas. A los reclutas no les presentaron una batalla contra el
fascismo sino más bien “una aventura erótica en un país poblado de mujeres
insaciables”.
Las
investigaciones no han sido fáciles. Las víctimas de violación no siempre se
atrevieron a denunciar para evitar el estigma en sus localidades, pero algunos
políticos normandos se quejaron de los crímenes, por lo que quedó un rastro
documental.
En la mayoría
de los casos, el alcohol fue la causa de los crímenes. El ejército
estadounidense reaccionó llevando a algunos de los soldados ante los consejos
de guerra. Una parte de ellos fueron condenados a muerte y ejecutados, negros
en su mayor parte, lo que plantea dudas sobre la parcialidad del ejército
estadounidense en este tipo de crímenes de guerra.
Tras el
desembarco, el alcalde del Havre no supo qué hacer con los soldados que
deambulaban borrachos por la calle, provocando accidentes con sus vehículos y
agrediendo a las mujeres. También se registraron muchos delitos en Reims,
Cherburgo, Brest y Caen.
Los libros de
historia han ignorado los crímenes de guerra para crear la leyenda actual.
(*)
http://www.lalibre.be/culture/livres/what-soldiers-do-quand-les-gi-s-etaient-des-bandits-en-uniforme-51ed32d13570ebbf8dfc71b3
https://france3-regions.francetvinfo.fr/normandie/2013/09/15/1944-viols-et-crimes-le-dossier-noirs-des-soldats-americains-en-normandie-318763.html
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¿RECTIFICAR ES DE SABIOS? PUES QUE RECTIFIQUEN LOS SABIOS QUE YO VOY A SEGUIR MACHACÁNDOME LA CABEZA CONTRA LA PARED
¿Aprenderá la izquierda la lección?
Rebelión
Cuarto Poder
12.06.2019
Los partidos a la
izquierda del PSOE han sufrido una derrota en las elecciones del 26 de
mayo. Era una crónica anunciada desde que se produjo la implosión de
Podemos, de Ahora Madrid y de otras mareas y coaliciones en diferentes
ciudades y territorios. Ha sido más dramática aún porque la ocasión era
inmejorable para mantener el gobierno de grandes ciudades y conquistar
el de comunidades como Madrid (CAM), donde era urgente sacar a la
derecha del poder. Como alguien ha escrito, otra vez la izquierda se ha
ahogado en la orilla.
En esta triple cita electoral de europeas,
autonómicas y municipales, el PSOE ha obtenido los mejores resultados
aprovechando la ola del 28 de abril. Unidas Podemos y el Partido Popular
han sufrido serios descalabros, aunque el PP intentará enmascararlos
con pactos a la andaluza en Madrid, Castilla León o Murcia. Ciudadanos
ha tenido cierta mejoría pero está muy lejos de liderar la oposición.
Vox se ha desinflado bastante y su influencia sería residual si la
derecha no se empeñase en reconocerles como interlocutor.
En la
batalla por Madrid no le salen las cuentas a la izquierda, pese a las
óptimas condiciones para recuperar el poder en la comunidad y mantenerlo
en el Ayuntamiento. Y eso que la derecha concurría dividida, que la
gestión del PP ha sido calamitosa (lo que Escolar llama el “régimen de Madrid”),
que se ha imputado a dos de sus presidentes, y que es difícil poner
peores candidatos. Pero ni así. El PSOE ha ganado en la comunidad con
los mismos diputados que en 2015; y en el ayuntamiento quedó cuarto
perdiendo un concejal. El viento en las velas del PSOE en toda España no
se ha dejado sentir en Madrid.
En cuanto a Unidas Podemos y a Más Madrid, la división ha perjudicado seriamente el resultado electoral como veníamos anunciando desde enero.
Estos son los datos de 2019 en la CAM: Más Madrid (471.538 votos)+ UP
(178.979)= 650.387 votos. En 2015 los votos fueron: Podemos (591.697)+
IU (132.207)= 723.904 votos. Es decir, con 2,3 puntos más de
participación, la izquierda del PSOE ha perdido 73.000 votos y un 2,6%.
Cuando las cosas están tan apretadas se puede ganar o se perder el poder
por un puñado de votos o por la abstención. A la izquierda solo le
faltó un diputado para gobernar en 2015 (a pesar de que no computaron
132.000 votos de IU porque Podemos rechazó todo acuerdo), ahora queda
cuatro escaños por debajo del bloque de la derecha. La pugna con Unidas
Podemos la ha ganado Más Madrid, pero no ha servido para cambiar la
relación de fuerzas. Bajarse de un carro en el que iban todos juntos no
parece una brillante jugada para ganar si es que era ese el objetivo.
Los
datos tiran abajo la teoría sobre las bondades de la división para
justificarla: no se ocupa más espacio electoral. SI se lanza un mensaje
de división y fractura, que luego se traduce en campañas enfrentadas,
decae la esperanza, el compromiso, el activismo y suele haber una
sanción política del electorado. Eso es lo que ha pasado en Madrid y en
más sitios: la división ha supuesto menos ilusión y menos votos. La derrota de la izquierda es aún más dura por la expectativa de victoria creada por determinadas encuestas. Hay que recordar la del CIS, sobre la que ya alerté porque no cuadraban sus predicciones y los resultados de las elecciones generales del 28-A.
Así
las cosas, será inexorable el gobierno de las derechas y la
ultraderecha en Madrid si se acepta como algo natural un pacto que en
los países europeos más democráticos nadie se atreve a hacer. Por
ejemplo, en Francia, Marine Le Pen ha ganado las elecciones europeas con
un 24% de los votos, pero no puede pactar con nadie. Esa raya roja que
impide alianzas electorales espurias hace que aquí Manuel Valls amenace
con romper con Ciudadanos si pacta con Vox. Y no le falta razón en el
rechazo. Menudo papelón el de Rivera si pacta con un partido trufado de
franquistas para darle el poder y la primogenitura de la derecha al peor
PP tanto en corrupción como en gestión. Tendrá que elegir entre ser una
derecha liberal o el caballo de Troya para que la ultraderecha entre en
las instituciones.
Una gran pregunta a hacerse tras las
elecciones es ¿dónde estaban los trabajadores? Porque no puede haber
cambio electoral y político en el contexto de profunda desmovilización
en que se celebró el 26-M. Y eso que los sindicatos no fueron capaces de
arrancar un mínimo cambio de la reforma laboral. La falta de valentía
política que demostró Sánchez con este tema o con la no derogación
inmediata de los recortes educativos, de la ley mordaza o el blindaje de
las pensiones, se puede volver a repetir. La ministra de Economía acaba de anunciar que no piensa revertir la reforma laboral. Es evidente que no habrá cambios sustanciales sin presión en la calle.
De
ahí, que el objetivo de la izquierda tiene que ser recuperar la
movilización. Porque la desmovilización ha influido negativamente en los
niveles de abstención en las zonas populares y es causa de su derrota.
Además, la desmovilización genera temores ante la perspectiva de
gobiernos de las derechas y ultraderecha. Puede haber un cambio de ciclo
político y no pasa nada, es la voluntad popular. Pero lo que inquieta
es que si a un nuevo poder político muy cafre no se le combate con los
instrumentos que ofrece la democracia (derechos de expresión,
manifestación y huelga), entonces aparece el temor de que pueden hacer
lo que quieran. Tranquilizaría saber, por ejemplo, que se puede
organizar desde una amplia plataforma vecinal una inmensa cadena humana
que rodee Madrid Central y otras acciones para su defensa. Resistiremos
solo si nos movilizamos.
Ahora, lo más importante sería empezar a
reconstruir la izquierda, si es que quiere reconstruirse y no sigue
optando por su autodestrucción. Con autocríticas sinceras y honestas,
porque se han hecho muchas cosas mal empezando por los protagonismos y
la incapacidad para dialogar, la implosión de la unidad en las fuerzas a
la izquierda del PSOE en muchos territorios o el espectáculo de las
negociaciones in extremis por las puñeteras listas que colocaban la
unidad al borde del precipicio.
Pero si todos se dedican a
criticar al otro, estamos perdidos porque no se busca recomponer la
unidad sino intentar tener razón para seguir con las escisiones. Lo
desolador es que las cosas apuntan en este sentido: los demoledores
ataques a Iglesias al que se le responsabiliza de todo y se exige su
dimisión, el uso habitual de palabras gruesas como traición, decir que
Podemos se está convirtiendo en otra IU a modo de insulto que rezuma
rancio anticomunismo, intentar apropiarse del 15M incluso por quienes ni
lo pisaron o utilizar los malos resultados electorales en el Estado
como arma arrojadiza. Vuelven también los cínicos discursos de crítica a
la “pureza” de los que defienden ideas y principios, para justificar
una supuesta superioridad moral de los que cambian de banda. Es algo muy
viejo y sé de algún caradura que lo usó en otros tiempos contra sus
críticos para conducir a un sindicato hacia la derecha y la
insignificancia.
Por ello, sería un mal asunto si vuelan los
navajazos y no se juntan las manos y se arriman los hombros para empujar
en la misma dirección. Qué error si se sigue con el cainismo en vez de
apostar por la unidad; que todo parezca estar dirigido a extender la
división de Madrid al resto del Estado y a cristalizar la ya existente.
No habremos aprendido nada si dentro de cuatro años nos encontramos, por
ejemplo, con tres partidos a la izquierda del PSOE: Unidas Podemos, una
especie de Más España (con otro nombre, claro) y una parte de IU, entre
acusaciones de “Podemos se convierte en IU” o de “IU se disuelve en
Podemos”.
Hay que afrontar la nueva etapa con sensibilidad,
empatía, desterrando sectarismos, reforzando la democracia y la
horizontalidad. Con equilibrio, sin expulsiones, intentando convencer a
quien se quiere ir para que no lo haga; en suma, contando con todas y
con todos porque nadie sobra. También con mucho esfuerzo, es decir, con
pico y pala. No queda otra. Si se quieren hacer mejor las cosas habrá
que apostar por climas amables en las organizaciones de la izquierda,
cultivar la humildad de los dirigentes, defender la unidad como un
valor, recuperar la movilización y jugar bien las bazas en las
instituciones. Entonces ya no estaría todo perdido sino que, al
contrario, estaría todo por ganar, aunque nadie pueda decir que vaya a
ser fácil.
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martes, 11 de junio de 2019
EN HONDURAS NO HAY COMUNISMO ASALVAJADO DE UÑAS, DIENTES Y QUE ¡TE COMO!
Honduras y la crisis invisible
tercerainformación
10/06/2019
El país
centroamericano atraviesa en este momento por una profunda crisis
institucional, producto de la aplicación de un modelo que profundiza las
desigualdades presentes desde hace décadas en una sociedad que ha tenido que
ver, casi como espectador, que desde Estados Unidos se dictan las medidas que
afectan las condiciones de vida de la población, mientras esta sufre una brutal
represión que es premeditadamente ocultada por los medios vinculados al poder.
Existe un
libreto desarrollado con el fin de aplicar la receta neoliberal que ha rendido
frutos en la mayor parte de Latinoamérica. El postulado básico es todo se
compra, todo se vende y, en la medida que todo es una mercancía, el mercado es
el centro de toda lógica de poder.
Honduras, igual
que todos los países de Centroamérica, vivió una sangrienta colonización, una
dolorosa independencia y un siglo XX lleno de inestabilidad, revueltas y
gobiernos de hecho; al final quedó una clase política ultraconservadora
atornillada a un gobierno construido para cuidar los intereses de un poder
local que siempre está a la sombra del poder norteamericano.
En 2009, cuando
casi todo el continente miraba con esperanza hacia el progresismo y se
construían grandes iniciativas integradoras que buscaban plantar cara al modelo
desarrollado hasta la fecha, un presidente al que no podría ubicarse
originalmente en términos ideológicos como un militante comprometido de la
izquierda revolucionaria, sino más bien como un liberal reformista, decidió
acercar a Honduras a los modelos de integración propuestos desde el progresismo
sudamericano por medio de Petrocaribe.
Esto marcó el
golpe que arrojó a Manuel Zelaya de la presidencia en una puesta en escena en
que la comunidad internacional asistió como testigo mudo e impotente; la OEA no
invocó la carta democrática en defensa de un gobierno elegido en las urnas, ni
se ofreció una fuerza multilateral que buscara el restablecimiento de la
democracia en ese país centroamericano, ya que las palabras usurpación e
ilegitimidad no se habían descubierto en ese momento.
De ahí en
adelante las cosas sólo pasaron a ser peores para el pueblo hondureño, el cual
hoy tiene uno de los índices de pobreza más altos del continente. Caras
& Caretas habló con Hernán Daffoncio, un uruguayo
quien desde su participación en el movimiento estudiantil internacionalista en
la década pasada se vinculó con Centroamérica y México, pero principalmente con
Honduras y su dura realidad.
Para Daffoncio,
el punto que marca un quiebre en la realidad en Honduras es el golpe contra
Zelaya en 2009, no porque antes las cosas estuvieran mejor, sino porque la
manera en que el establishment se ha sostenido desde entonces ha sido cada vez
más abiertamente autoritaria y se preocupan cada vez menos por generar, al
menos en las apariencias, un esquema republicano que simule una democracia.
En esta
perspectiva todos los gobiernos que han continuado luego del golpe han cargado
tras de sí una enorme impopularidad que han tenido que resolver por medio de
elecciones las cuales, por lo menos en el caso del presidente en ejercicio,
Juan Orlando Hernández, han estado marcadas por las denuncias de fraude que se
han hecho a nivel nacional e internacional, obviamente sin respuesta.
El descontento
popular ha estado a flor de piel debido a que este tipo de gobiernos no se
mantienen por la fuerza con un carácter decorativo, se imponen para defender intereses
particulares; desde esta perspectiva la última receta viene planteada en forma
de un proyecto de ley que cambia el carácter de la prestación de los servicios
de salud y educación en el país por un modelo privado y que termina siendo
sancionado por la fuerza.
La manera en
que el gobierno defiende su iniciativa es planteando que la población hondureña
no se vería afectada, pues la administración en manos de privados no afectaría
la gratuidad en la prestación de los servicios; en ese sentido, de acuerdo con
Daffoncio, existe un franco inmovilismo por parte de las tres centrales
sindicales del país, quienes no han logrado entablar un escenario de
movilización que aglutine el descontento general en un llamado a la huelga
general de tal manera que se logren revertir las medidas privatizadoras
aprobadas por medio de decretos de emergencia, los cuales tienen un claro
carácter antidemocrático y autoritario.
La respuesta
más contundente se ha producido desde los gremios de la salud, y principalmente
de la educación, reunidos en el Sindicato Profesional de Docentes Hondureños
(Sinprodoh), que tiene un gran nivel de afiliación y ha sido determinante, no
sólo en términos de movilización, sino a la hora de sustentar teórica y
políticamente las razones del descontento general, que van más allá de la
gratuidad en la prestación de los servicios y están vinculadas al modelo
económico y el papel mismo del Estado.
Por otro lado
es importante resaltar que, a pesar de los esfuerzos del gobierno de Hernández
por deslegitimar las movilizaciones, buscando reducirlas a un ámbito sectorial
y queriendo restar autoridad a quienes las dirigen por medio de acusaciones
individuales, la crisis institucional en Honduras hoy es evidente. Una pequeña
muestra de ello no sólo se ve en el volumen de movilización que rechaza las
decisiones y mecanismos gubernamentales, sino en la violenta respuesta del
gobierno contra cualquier expresión de inconformismo desde la perspectiva legal
por medio de represión policial y judicializaciones sumarias violando los
mínimos derechos de los sindicados, y paralegal por medio de expresiones
armadas ilegales, pero amparadas por las fuerzas militares y policiales.
El modelo
paramilitar en Honduras ha estado en auge desde el golpe por medio de
asesinatos selectivos, masacres y una fuerte persecución en contra de las
organizaciones, lo que ha cobrado vidas como la de la activista Berta Cáceres,
quien cayó asesinada el 3 de marzo de 2016 en su casa.
La crisis
institucional en Honduras es profunda y sin duda cada vez más crítica en la
medida en que la injerencia norteamericana se ha hecho más notoria, pues las
identidades ideológicas con el discurso neoliberal no resuelven las profundas
grietas éticas que tiene la clase dirigente local, ya que los vínculos con el
narcotráfico se han vuelto inocultables y tocan a la puerta misma del
presidente Juan Orlando Hernández, quien ha estado en la mira de las
autoridades con una investigación por narcotráfico que involucra a varios
miembros de su familia.
Una muestra más
de la fragilidad institucional es que un sector de los militares hondureños ha
hecho un pronunciamiento en el que desconocen casi en su totalidad al Estado
Mayor debido a sus vínculos con la ilegalidad, y llaman a los mandos medios a
un recambio de dirección.
La situación en
ese país centroamericano es profundamente grave por los niveles de
inconformismo alcanzado por la población, el carácter represivo que tiene el
gobierno de Hernández y porque, igual que en el caso de Haití, sufre de un
tremendo cerco mediático impuesto desde los grandes emporios de la comunicación
que de forma premeditada ocultan los estrepitosos fracasos del modelo, poniendo
en riesgo la vida de miles.
*Carasycaretas
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