viernes, 19 de septiembre de 2008

UN MILAGRO DE SAN BUSH EL BENDITAMENTE SIMPLE

Hasta aquí hemos llegado, Hermano Cristo (Cristo y yo somos hermanos, por lo menos de Padre, de madre no sé, la verdad, porque mi padre era viajante, estaba temporadas fueras y, a saber qué cosas hacía mi padre en camas ajenas en sus horas libres).
No hagas más el ridículo con el milagro ese de dar de comer a unos cuantos ignorantes con cuatro panes más duros que una piedra y unos peces que seguramente no pasasen ni por el control de calidad que establecen las Directivas Europeas para el consumo, esto por un lado, y por otro, que harás el ridículo en cuanto la gente empiece comparar tus milagros con los de San Bush el benditamente simple.
…Cristo, no me marees más, por favor te lo pido, no empecemos que entre unos y otros me vais a volver loco… ¡Que te digo que no!, que te dejes de milagros, hombre, ni el del agua en vino ni Lázaro ni gaitas.
Mira, Cristo, no me seas zoquete, que eres ya más antiguo que el andar para adelante. Hoy, para hacer negocio está el agua mineral (que ni es mineral ni ná), sin vino y sin nada, para qué coño te quieres entretener ahora convirtiendo el agua en vino. ¿Dónde lo vas a vender…? Inocente.
Anda, que lo digo por tu bien, déjate de milagros y ve y te apuntas a la lista del paro obrero.
Mira, para que te convenzas de una vez y veas que no te digo por decir. Milagro, milagro, el de San Bush el benditamente simple, que sin tocar ni un solo dólar de los suyos, ha conseguido dárselas con queso a todos sus compatriotas dejándolos a todos más contentos que unas Pascuas, después de quitarles cientos de miles de millones de dólares que tenían ahorrados para dárselos a los banqueros, para que estos a su vez, sigan a sus anchas vaciándoles los bolsillos, y por si la contentura y dulzor de boca dejado a sus compatriotas fuera poco, al día siguiente logró que el valor de cambio (el valor de uso es otra cosa, éste no lo mueve ni Dios) de las acciones de cientos de empresas en las bolsa de todo el mundo, cotizados a pedo desvaído de burra cansa, subieron de valor de cambio como la espuma.
¡Eso es un milagro, Cristo mío! Y no ese de dar unos bocadillos de sardinas en aceite a unos desmayados como tú haces. A ver si nos vamos enterando, que es que estamos en el siglo XXI, que es que ya cansas con tus milagros, hombre. ¡Peces ni leches…!
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¿QUE HAN SUBIDO LA GASOLINA?

Los mantecones jefes y manteconas jefas de las empresas del petróleo y derivados, subieron el año pasado los precios de las gasolinas y gasóleos un 13 y un 23% respectivamente, en tanto que el Presidente del gobierno Zapatero se echa el pegote de que subirá las pensiones mínimas un 6%, esto es chulería parda, la de Zapatero, y lo demás son tonterías.
El gobierno, que es la reunión de santas y santos en permanente vela por el bienestar de sus gobernados (si es que no nos lo merecemos), un años después dice que van a investigar la marcha la lirón, para ver si esas subidas abusivas de precios, más propias de un bandolero robón de Sierra Morena que de empresario, tiene alguna causa más que las debidas a los sucesivos incrementos del precio del petróleo.
Si es que estos políticos nuestros son inocentes tal que angelicales almas y cualquier desaprensivo los engaña (como ellos, los gobernantes, a nosotros).
¡Pues claro que sí cándidos míos! El índice cóncavo del vuelo raso del culebrón pardo, en concomitancia con el cuadrado semi angular de esto y lo otro en relación, según se mire, es la causa principal de incidencia despampanante en los precios de las gasolinas y gasóleos, y no las necesidades del propio sistema capitalista de agudizar cada ves más la explotación económica, política e ideológica de la inmensa mayoría de la sociedad, por una exigua minoría, cada vez más minoritaria y con más poder concentrado en sus manos, como creen algunos de los pocos mal pensados que hay por ahí, marxistas, para más señas. Chaqueteros no, marxistas, que me conozco el paño.
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PARA INTRANQUILIDAD DE MIS AMOS

El cielo está enladrillado, quién lo desenladrillará, el desenladrillador que lo desenladrille, buen desenladrillador será, al igual que cuando el lector se entere y me diga cuales desgarramantas (ricos si, eso esta fuera de toda duda) son las propietarias/os de las empresas que manejan el petróleo, gases y derivados, me enteraré yo de quienes son mis verdaderos amos/as y quienes son los verdaderos/as jefes/as, tanto de Zapatero como Rajoy, anverso y reverso de la misma moneda, porque aquí donde ustedes me leen, yo soy un entero y verdadero siervo, eso sí, con ramalazos de cuando en cuando, con más de iluso que otra cosa, de ser ciudadano libre.
Porque si yo digo lo que digo no es porque me entre la turuntela de la valentía y quiera con ello meterles el miedo en el cuerpo a mis amos, sino porque lo que digo, a mis amos no les toca el bolsillo, porque el día en que a mis amos se les empiecen a aflojar los bolsillos por lo que pudiera ser dicho, se les hincharan huevo u ovario, indistinta o alternativamente y, entonces sí, entonces, ¡adíos muy buenas al ojo atípico! Lo que yo les diga.
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jueves, 18 de septiembre de 2008

SOLO PALABRAS

El presidente de nuestro gobierno español, Zapatero, al que nosotros alimentamos, vestimos y solazamos, aparte de prepararle a él y a los suyos un futuro digo y tranquilo, como debe ser, pues que nos toma el hombre por tontos entontecidos y como a tales nos trata, y en esto yo no le voy a contradecir, porque si Zapatero nos cree tontos entontecidos, por mi, tontos entontecidos nos quedamos, y a otra cosa mariposa.
Zapatero ha sacado pecho para vocear que va a subir las pensiones mínimas un 6%, ¡olé tus cojones, compa Zapa, que se jodan los ricos!
La pensión mínima de una viuda o viudo en el Reino de España, por la Gracia de Dios (es que Dios es muy gracioso) es de 393,03 euros al mes, o sea, cada 30 días, con lo que seguramente no habría ni para pagar el desayuno diario de Zapatero o Su Majestad el Rey, y conste que estoy a favor de un desayuno como Dios manda: zumo de naranja natural, un yogur natural, nada de mierdecillas con conservante, un huevito cocido, porque dos huevos cocidos ya es pasarse, lo reconozco, dos lonchas de jamón, pero del bueno, de ese que va vendiendo por China Su Alteza el príncipe Felipe, una o dos piezas de fruta fresca del tiempo, esas frutas guardadas en frigoríficos de un año para otro, nada, fuera, ésa para los pobres del Tercer Mundo, dos mermeladas buenas, que menos, una tostadita de pan blanco y otra de pan integral, que estas últimas para la limpieza intestinal es tetica monja, o sea, muy buenas, repostería variada, un poco de miel, de romero o de flores y algo más que se me haya podido pasar por alto.
No ha dicho el presidente y compa Zapa, porque al hablar para tontos entontecidos no le hace falta ni llega a cuento, que la inflación va a subir otro 6%, con lo que las pensiones teóricas se quedaran nominalmente más altas, pero en la practica tendrán menos poder adquisitivo, porque los precios habrán subido, y es que este Zapatero vale un valer, con él en el gobierno nos ahorramos que al mismo suba el Partido Popular, puesto que la política capitalista a favor de una exigua mayoría y en contra de la inmensa mayoría de la sociedad ya la hace y, muy bien, el compa Zapatero, que dice que es socialista, ganas de bromas que le entran encima, por lo que no les tendrían que hacer mucho caso, porque puestos a decir, a utilizar solo palabras, yo digo que soy Napoleón de paisano con mando en plaza.
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EN SEVILLA TUVO QUE SER

En Sevilla, como en cualquier otra tierra de garbanzos acontecen cosas, pero en esta Ciudad tanto si miras para arriba como si lo haces hacia abajo, lo acontecido tiene un sabor especial.
El calor sevillano es tan calor como el que pueda hacer en Zaragoza o Pamplona, pero en Sevilla el calor es otro, único.
Como no soy político de oficio llevo años dándole vueltas al asunto de ETA, a la forma en cómo el problema, cada vez más complejo, pudiera ser erradicado, y como no tengo más que un par de bolígrafos y unos cuantos folios, no me queda otra que, de vez en cuando, dejar caer algo sobre el papel que sea lo más parecido a una idea con la intención esa que digo de erradicar ETA de la sociedad. Y eso me obliga, como cuando nos reuníamos unos cuantos en el despacho de Paco, en mi casa, en las Delicias, en la calle Doctor Cerrada, en la Química, en Ejea de los Caballeros, o en cualquier otro lugar, pero siempre debajo de las piedras, en tiempo de Franco, siendo por entonces Su Majestad don Juan Carlos sólo Príncipe, a tener el conocimiento más profundo que fuera posible de cualquier asunto que hubiéramos de manejar públicamente, porque era opinión mantenida por nosotros en aquella época, que la verdad era el acto más revolucionario de todos, y a la verdad no se llega, siquiera sea a sus alrededores, más que conociendo la médula de los huesos del objeto que quiera ser conocido para su posterior transformación, que era precisamente lo que nosotros pretendíamos, transformar el régimen capitalista de Franco mediante una república popular democrática hasta llegar a una sociedad socialista (del PSOE actual no, socialista), ni más ni menos, que transformar al ser humano de objeto, que era la consideración que tenía y tiene, a su condición humana de sujeto, condición está que, obviamente, ni tenía ni tiene ni lleva camino de tener.
El documento, de los caídos en mis manos, que no han sido muchos, pero sí unos cuantos, del que más sustancia histórica puede ser extraída para aplicar a la erradicación de ETA, a mi juicio, que ya digo, no soy político profesional, es el libro de José María de Mena, “Los últimos bandoleros”.
Había leído dicho libro y me hice el propósito de recorrer con mis propios pasos los mismos que a la fuerza (a rastras, era lo prescrito por la ley) hacían recorrer a los bandoleros que eran condenados a muerte, allá por el siglo XVIII, desde una de las dos cárceles de la calle Sierpes a la plaza del actual Ayuntamiento de Sevilla, y con ese objeto fui a esa Ciudad (me queda pendiente, y a ver si con más fortuna, ir al antiguo camino de Alcalá de Guadaira a ver si encuentro la piedra donde, después de ejecutados los bandoleros, le cortaban la cabeza y cuarteaban sus cuerpos para ser expuestos al público como modo de ejemplo, y que, por cierto, el ejemplo que pretendieron dar las autoridades, con lo que hoy podríamos equiparar al “endurecimiento” de las penas, no debió causar el efecto que pretendieron las autoridades de la época, tan corruptas entonces como hoy, porque tales ejecuciones “ejemplares” no fueron las que acabaron con el bandolerismo, sino los correspondientes pactos e indultos que se hicieron entre los correspondientes poderes reales de la época y los propios bandoleros. Cuestión esta en la que ahora no se quiere entrar).
Poco trigo limpio obtuve como resultas de mis pesquisas tras el rastro de los bandoleros, desde la cárcel de los pobres en la calle Sierpes hasta el patíbulo. Mis pesquisas resultaron inútiles. Dos de los comerciantes a los que consulté al respecto, me dijeron que sí, que algo les sonaba, pero que no me podían decir nada concreto. Un policía nacional, al que también le pregunté, después de mirarme de arriba abajo, me respondió que ni idea tenía del asunto, él no era de Sevilla, apostilló, y era evidente, no lo era. Y otro algo más gracioso que el policía nacional, un policía local, de guardia en el Ayuntamiento de Sevilla, me dijo: mire, para que le voy a decir runa cosa por otra, no tengo ni puta idea de eso de las cárceles…
Me quedé, pues, como estaba, con que fue en Sevilla donde seguramente fuera cometido el primer asesinato de Estado con todos los aparatos del mismo puestos a su servicio, en nada comparable a los que cometieron los GAL y el Batallón Vasco Francés, en cuyas manos murieron mas de cincuenta personas inocentes que nada tenían que ver con ETA, siendo presidente del gobierno español Felipe González.
Finalizaba el siglo XVIII, el liberalismo (nada parecido a lo que dice ser José María Aznar) triunfaba en la vecina Francia, y parece ser que al monarca español Carlo IV, ascendiente de Su Majestad don Juan Carlos I, Rey de España, como al resto de los monarcas ante el liberalismo que se acerca, le entraba tembleques de piernas o flojedad de bolsillos, porque sus intereses particulares peligraban y no vio mejor solución para frenar aquel avance político del liberalismo que representaba la Revolución francesa, que mandar que le cortaran la cabeza y fuera descuartizado su cuerpo y expuestos sus restos para ejemplo público al miembro de la nobleza don Lázaro de Mena, al que previamente hubo de acusársele de bandolero (lo de demostrar era lo de menso, porque no había nada que pudiera serle atribuido como bandolero) perteneciente a la banda de el Tenazas, banda inexistente.
Después de la acusación, lógicamente, ser juzgado y posteriormente ejecutado que, en definitiva era de lo que se trataba, de asesinarle, en la creencia de que con ello se erradicaría el liberalismo que despuntaba por España, que en realidad fue el “delito” de don Lázaro de Mena, ser el primero o cuando menos uno de los primeros liberales españoles.
Con esto me quedé, como ya he dicho, con lo que sabía, y dándome por vencido y reconociendo mi absoluto fracaso en lo relativo al propósito de mi viaje de investigación, decidí pasear por aquellas mismas calles, por las que andaba cogido de la mano de mis padres siendo yo niño (como ahora, pero con unas decenas menos de años encima), y entre recuerdos presentes, porque los recuerdos si es que son algo, no son más que presentes perpetuos, y así, entre un multicolor de recuerdos, sin proponérmelo deliberadamente, llegué a una plaza de la que no sabía el nombre y en la que oí como alguien decía: “¡Mare mía, kalegría pal cuerpo!” Y, efectivamente, volviéndome y mirando hacia la mujer a la que se había dirigido aquella exclamación, que no era sino un piropo echado con toda la gracia sevillana, al punto estuve de acuerdo con el autor del mismo.
Era este hombre de mediana edad, vestía camisa blanca y pantalón negro, el camarero del Bar Duque de la Victoria (nombre de al plaza en la que me hallaba), el que servía las siete mesas con sus correspondientes sombrillas que tiene en la acera.
Paella, pescacito frito, pan y agua fue lo que tomé del menú. No sé el postre que había, no tomé, negocié su cambio por un café con hielo, a cuyo cambio accedió sin tardanza el camarero, el hombre simpático que había echado el piropo, y por nueve euros.
No puedo decir después de lo último, que mi viaje a Sevilla buscando huellas de bandoleros terminará en fracaso total.
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viernes, 12 de septiembre de 2008

COSA DE NIÑOS

Esto en una prédica del desierto y para el desierto, así que no se me acojone nadie que no va a pasar nada con lo que sigue.
Si tuviéramos una pizca de dignidad personal, cosa en la que no vamos a entrar ni de pasada, podría pasar, como por ejemplo, que empezáramos a mandar a tomar por el culo a nuestros actuales dirigentes políticos, dirigentas políticas, representantes y representantas y demás banda de garbanceros. Pero ya digo, sosiéguense que escribo para nadie y además de dignidad personal ni mús.
En España, eso he escrito, España, hay cientos de miles de niños que se sientes solos, o sea, uno de cada cuatro (observe el lector que para nada entramos en los 9 millones de pobres que hay en el país de la selección española de fútbol)
Niños, sí, esos montoncitos de carne y hueso que dicen, quienes lo digan, que son la esperanza del futuro, sobre los que reinará quién reine, pero les reinarán.
Pues, esos niños, como sus padres tienen que trabajar, el uno para darle beneficio sobre beneficio a los bancos, la hipoteca es la hipoteca, y el otro para medio comer, en suma, beneficio sobre beneficio a los mismos bancos, pues resulta que, no tienen tiempo para sus hijos.
Como estos padres no tienen tiempo para sus hijos, pues resulta que les compran un móvil, es decir, tienen que proporcionar más beneficios a los mismos bancos, pero los niños se sientes solos, lo cual a los actuales dirigentes políticos y demás personal del garbanceo les importa tanto como un cojón de mico, porque lo que cuenta es el crecimiento económico y este va que se sale, viento en popa a toda vela no corta el porcentaje sino vuela.
Seguramente para que estos niños no se encabriten más allá de lo permitido por el sistema, o sea, para que no pongan en peligro los privilegios de la Edad Media actualizados de unos cuantos calicatres, actualmente hoy en vigor, les pondrán apoyo psicológico, o sea, un psicólogo, que también tendrán que pagar los padres, por lo que tendrán que trabajar un poquito más, porque claro, los bancos, que bancos son, tiene que tener beneficios, y para mantener al psicólogo hay que pagar impuestos, por lo que los padres del niño tendrán que trabajar un poquito más, no los va a pagar el banco, comprenda el lector, y así se llegará, casi, casi, al mundo feliz de Huxley, o lo que es lo mismo, a lo que vengo llamando desde hace unos años el nuevo fascismo, porque me parece a mi, pero no se me soliviante el lector, hace falta tener pocos cojones (no hablo de sesos, que estos los doy por nulos) ver que los hijos de uno no son felices y no hacer nada.
Para comer cerillas y cagarlas encendidas me parece a mi la cosa, pero ya digo, esto está escrito para nadie.
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miércoles, 10 de septiembre de 2008

¿Y JOSÉ RAMÓM MARCUELLO QUÉ?

José Ramón Marcuello es periodista y escritor (lo era ya antes de la Expo 2008), de Jaca, de aquí mismo, o sea, más aragonés que Mijail Gorbachov, el que apuntilló no el comunismo, sino la extinguida URSS, y más aragonés también que el secretario general de la OCDE, el méxicano José Angel Gurria, personajes ambos que junto a otros “acuáticos” andan estos día por Huesca el primero y por Zaragoza el segundo aportando poquito a lo que es el agua y cobrando mucho por lo poquito que dicen, que en realidad es el kid de la cuestión: cobrar mucho por nada. Los negocios se redondean así.
José Ramón Marcuello sabe de agua bastante más que estos dos personajes, aunque no haya tenido ninguna intervención pública de relumbrón en ninguno de los actos que con la excusa del agua tiene la Expo para gastar dineros. Y sabe de agua porque se ha mojado el culo sin trampa ni cartón, o sea, que ha escrito una docena de libros relacionados con el agua, el Ebro, sus gentes, etc., aparte de otras aportaciones a la cultura aragonesa con su Revista TREBEDE, pero esto por lo que se ve no mola, no es chuli.
Como José Ramón no ha sido presidente de la URSS ni secretario de la OCDE, pues no sabe del agua y por eso no le han consultado ni nada de eso.
Los acuáticos de verdad son Mijail Gorbachov y José Angel Gurria. El primero se ha descolgado en Huesca diciendo que el agua es importante para la vida, pero importante de verdad, no se vayan a pensar, y que el agua está húmeda y moja, y que en un momento dado se junta el agua con la tierra y, como lo leen, ¡se forma barro! Y el segundo, que este si que es vivales por lo fino, ha dicho en Zaragoza que el agua es un bien “escaso y valioso”, con lo que ha descubierto la pólvora y que “se deben plantear políticas públicas y una participación del sector privado para que haya una mejor gestión”, que en realidad lo que ha querido decir este bendito en palabras de buena cristiandad, es que el Estado, o sea, todos nosotros corramos con los gastos de infraestructuras de las aguas, para que después cuatro banqueros, banqueras y banquetistas se queden con los beneficios de la venta del agua que ya era nuestra. No es tonto este zagal no. Del agua no sabemos si sabe o no, pero de tonto no tiene un pelo, y la guardia civil sin actuar, claro que, también es verdad que todavía no se ha quedado con el agua para vendérnosla.
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martes, 9 de septiembre de 2008

CINCO AÑOS, CINCO

Por fin, después cinco años de zaragata arriba zaragata abajo, Zapatero y Rajoy, muy padres y señores nuestros de la política oficial española, se han puesto de acuerdo y han hecho posible, para gozo y disfrute nuestro, que tengamos Consejo del Poder Judicial.
Nos congratulamos por ello, yo personalmente estoy que doy brincos y volteretas en el aire que es un primor.
Aunque nos congratularíamos más, supongo, si durante esos cinco años del toma y daca y más eres tú, tanto el uno como el otro hubieran estado sin cobrar un euro, puesto que no han trabajado como mandan los cánones de la competencia: trabajo hecho y bien hecho a coste mínimo.
No obstante, nobleza obliga, hemos de estarles agradecidos, porque nos han venido a demostrar claramente varias cosas:
Cosa una, que se ponen de acuerdo cuando les da la real gana y según sus propios intereses, personales o de partido, sin entrar en más consideraciones.
Cosa dos, que durante los cinco años que hemos estado huerfanitos de Consejo del Poder Judicial, los carpinteros, fontaneros, albañiles, ingenieros, profesores, señoras de la limpieza y todos los que crean la riqueza existente, como producto de sus respectivos trabajos, han podido hacerlo, por lo que tener ahora Consejo del Poder Judicial por tenerlo es tontería.
Cosa tres, nos han venido a demostrar, como se demuestran las cosas, en la práctica, que la separación de los poderes legislativo, judicial y ejecutivo es farfollita, mentira jodida, falacia o ficción política para los oídos más sensibles, producto de la teoría política de la Revolución burguesa de Francia de 1789, que no se ha visto contrastada en la práctica jamás.
Rajoy nombra a los jueces afines que ya han metido candela política a los jueces que nombra Zapatero.
Cosa cuatro…, siga escribiendo el lector, por fa, que es que me canso y me tengo que ir a trabajar.
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PEDIRLE PERAS AL CAPITALISMO

Si el lector, como yo, por la Gracia de Dios, pertenece al pelotón de los tontos, huelga decirle, porque ya lo sabe, que al olmo no se le pueden pedir peras, porque las peras las da el peral y sólo el peral, ¡chispúm!
Es el tonto entontecido el que le pide peras al olmo y se queda tan pancho y, si se tercia, a un adoquín, que una vez puestos a pedir da igual ocho que ochenta, como pedir no cuesta dinero…
Es el tonto entontecido el que cree (porque si pensara dejaría de ser tonto entontecido y pasaría a engrosar, como aquí un servidor de ustedes, el pelotón de los tontos) que una ley por sí misma puede resolver un problema concreto, puesto que una ley lo único que hace es regular una conducta concreta sin erradicar el origen del problema que pretende regular.
Los listos saben esto, lo que pasa es que no lo dicen, que para eso son los listos y por ser los listos son los que más maman del producto social, esto es, del trabajo de los demás, por tanto, también se les podría llamar mamones en el sentido literal de la palabra.
Promulgan los listos una ley (¡ahí es nada el aluvión de ladrones que hay con la de leyes contra el robo que hay!, ¡o la cantidubi, dubi, dubi, dá de criminales que hay con la de leyes contra el crimen que hay!), por ejemplo, esa que llaman de violencia de género o algo así, le dan bombo y platillo y, durante un tiempo hacen creer que, gracias a esa ley dejarán de existir los asesinatos de mujeres a manos de sus ex maridos o ex compañeros o como guste llamar el lector. También se ha dado algún caso de hombres muertos a manos de sus ex mujeres o ex compañeras).
Pero ya se ha dicho que el olmo no da peras y que ninguna ley sirve para erradicar el problema que pretende regular. Y así, pasado el tiempo y comprobado lo que de antemano se sabia, los mismos listos empiezan a hablar de la necesidad de la colaboración ciudadana, del endurecimiento de las penas, etc., para acabar con los asesinatos de mujeres, sin tocar la raíz del problema: el orden de valores en el que está basada la presente sociedad: carencia absoluta de valores personales.
Y como el origen del problema no se toca: las relaciones de fuerza en que se basa la explotación política, económica e ideológica capitalista, la base económica-social de donde nace toda violencia: las relaciones de explotación capitalista no se cuestiona, y así, sin modificar el orden de valores donde se asienta esta sociedad en la que vivimos, ni la violencia llamada de género ni ninguna otra puede ser erradicada por mucho listo y mamón que haya, a los que ya empiezan a acompañar listas y mamonas.

lunes, 8 de septiembre de 2008

EL ALCALDE DE ISLA MAYOR

Paco Murcia, natural de Motril, Granada, Maestro (y repetiremos otra vez, Maestro), vecino y Maestro de Isla Mayor, Sevilla, desde hacia mas de un cuarto de siglo y Alcalde desde la legislatura pasada ha muerto.
Mejor dicho, Paco Murcia, Maestro y Alcalde de Isla Mayor no ha muerto, porque los hombres como Paco Murcia no mueren, no pueden morir. Y no ha muerto porque los vecinos de Isla Mayor, su viuda, hijos y familiares no lo van a dejar morir.
Lo más vivo de todo cuanto puede ser vivido es el recuerdo. El recuerdo es una brizna de vida que se mete en lo hondo de los más íntimo del ser y ahí permanece para siempre, agrandándose y haciendo presente todos los pretéritos, puliendo el alma, sustentando la existencia propia con sentido en el caminar diario.
Que Paco Murcia renunciara a su sueldo de Alcalde para uso particular, no puede ser considerado más que como anécdota, una simple anécdota, porque en la política, y más que en la política, en la vida entera, no interesa tanto un hecho concreto y aislado por muy noble que pudiera ser, sino el conjunto de actitudes y comportamientos que a diario se tengan, desde que uno se levanta hasta que se acuesta.
Paco Murcia madrugaba, abría pronto los ojos para no dejar que el nuevo día le sorprendiera, y salía a la calle para ser de los primeros en ver lo que empezaba a acontecer en el pueblo, y claro es, lo veía.
Veía Paco a los que más madrugan en el pueblo, a los pescadores, los que salen de sus casas mucho antes de que salga el sol, y quizás fuera ahí, entre los pescadores, en la barra del bar, entre voces roncas y cansadas, donde Paco tomara el primer pulso a la vitalidad del pueblo.
Ya se ha dicho que Paco Murcia fue un buen Maestro y un buen Alcalde, y esto a mi no me parece muy ajustado a la realidad. Maestro y Alcalde no son más que adjetivos que sólo valen para calificar.
Antes que Maestro, Alcalde o tractorista se es persona. Sin la existencia previa de la persona no hay, no puede haber nada.
Paco Murcia fue una buena persona, y por ello buen Maestro y buen Alcalde, y además de esa bondad suya, tenía también las esencias en las que deben basarse las nobles artes de la enseñanza y la política, muy parejas la una a la otra, caso de no ser variantes o ramas del mismo tronco, porque, en suma, tanto la enseñanza como la política no son más que instrumentos para la vida, la vida social.
Aristóteles decía que el político, si de verdad quería serlo, debía tener virtudes. Virtudes que poder enseñar a los demás, y para mí que por este camino, por el de las virtudes, encontramos pronto a Paco Murcia, alcalde que fue de Isla Mayor.
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Manuel Sogas Cotano
Isla Mayor, 07/09/08

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