domingo, 3 de marzo de 2024

La industria de la carne lleva años pagando a científicos y universidades para bloquear políticas climáticas

 

La industria de la carne lleva años pagando a científicos y universidades para bloquear políticas climáticas

 


Por Raúl Rejón

Rebelion / España

02/03/2024 

 


Fuentes: El diario

Una investigación ha rastreado cómo decenas de compañías y organizaciones del sector ganadero en EEUU han puesto millones de dólares para minusvalorar la responsabilidad de la ganadería en la crisis climática y minimizar la necesidad de regular sus emisiones en todo el mundo

La industria cárnica en Estados Unidos lleva décadas invirtiendo millones de dólares para conseguir que universidades e investigadores sean sus aliados a la hora de entorpecer medidas contra el cambio climático que perjudiquen su negocio. Y, de momento, la empresas están satisfechas con el resultado, según una investigación recién culminada de las universidades de Yale y Miami.

Las autoras de este trabajo, Viveca Morris y Jennifer Jacquet, han rastreado cómo decenas de compañías y organizaciones del sector ganadero se han esforzado (a base de dinero) para minusvalorar la responsabilidad de la ganadería en la crisis climática, minimizar la necesidad de regular sus emisiones y promover soluciones diseñadas por la propia industria para mantener la producción. “Están implicados en numerosos programas multimillonarios con universidades para obstruir políticas que les sean desfavorables e influir en el discurso climático”, describen.

Porque el sector de la carne en Estados Unidos no es algo pequeño. El país es el principal productor de vacuno del mundo, con unos 13 millones de toneladas anuales. Y el segundo consumidor de esta carne per cápita, con más con 26 kilos por persona al año. También es el tercer productor porcino, con unos 12 millones de toneladas.

Todo empezó, apuntan, cuando en 2006 se publicó el informe encargado por la FAO La larga sombra de la ganadería que fue la primera investigación internacional que ligaba el ganado y el cambio climático. Este organismo de la ONU señalaba que el 18% de las emisiones de gases invernadero venían del ganado. El sector entendió que se le había abierto un frente. Y que para enfrentarlo no le bastaban solo declaraciones de responsables de la industria, sino que precisaban de la pátina de influencia del mundo académico.

Esa certeza se tradujo en un texto y una relación económica que se extendería por años. Frank Mitloehner, un profesor de la Universidad de California, preparó la respuesta al informe de Naciones Unidas, y lo pagó la industria cárnica.

Están implicados en numerosos programas multimillonarios con universidades para obstruir políticas que les sean desfavorables e influir en el discurso climático (Viveca Morris y Jeniifer Jacquet)

“A esa respuesta le siguieron millones de dólares puestos por este sector para, durante 15 años, apoyar el trabajo y la promoción pública de Mitloehner, promover su figura como la de un experto en clima y ayudarle a lanzar en 2018 el Centro Davis para la Claridad y el Liderazgo en la Investigación y Conciencia Ambiental, el CLEAR de la Universidad de California.

Al comprobar el éxito de su campaña, la industria ha tratado de replicar el modelo con algunos de los pupilos de Mitloehner, como la profesora Stackhouse-Lawson que saltó de la dirección de un grupo cárnico (JBS) a dirigir un centro de investigación sobre sostenibilidad ganadera de la Universidad de Colorado.

“Hacen más labores de relaciones públicas y lobby que investigación”, reflexiona Jennifer Jacquet, una de las coautoras de la investigación. Ambos han recibido cantidades significativas para sus investigaciones por parte de la industria y dirigido centros universitarios que obtienen financiación de esos grupos. Ambos han sido empleados por empresas del sector y ambos han omitido esas fuentes de financiación en foros donde suele informarse de esas relaciones. Los dos han llevado políticos a eventos de la industria.

“Las vacas no tienen la culpa”

Cuando La sombra de la ganadería tomó vuelo mundial, el editor de una publicación agroganadera llamado Steve Cornett advirtió a la plataforma de productores de vacuno estadounidense Beef Checkoff de que les había estallado un problema de relaciones públicas.

Así que en 2009 esa Beef Checkoff decidió pagar 26.000 dólares a un doctorado en Producción Animal por la Universidad de Texas para que hiciera una evaluación del informe. “No está claro por qué se buscó a Mitloehner para redactar una respuesta, a pesar de que no fuera su área de conocimiento”, puntualizan Morris y Jacquet. Ese año, Mitloehner cofirmó el artículo Aclarando el aire: la contribución de la ganadería al cambio climático. Sin negar los datos empíricos, el texto sí cuestionaba la responsabilidad de la ganadería de EEUU y criticaban la metodología. El paper no advertía sobre la financiación recibida de los productores de carne.

“No culpen a las vacas”: con ese titular informó la universidad de California Davis sobre la publicación de Mitloehner. Lo hizo, destacan las autoras de esta investigación, “restando importancia a la relación entre el ganado y el cambio climático”. En el texto, el profesor era más que claro: “Podemos reducir nuestras emisiones de gases, pero no consumiendo menos carne o leche”, decía, para dibujar acto seguido apocalíptocas consecuencias de tomar medidas de control. “Producir menos solo generará más hambre en los países pobres”, aseguraba. Sin embargo, ninguna de estas conclusiones aparecían en paper científico que él mismo firmaba y referenciaba.

Mitloehner consigna que ha recibido casi 5,5 millones de dólares de la industria cárnica para financiar sus investigaciones desde 2002 (casi la mitad del total que ha obtenido para todos sus proyectos), aunque esta investigación de Yale ha hallado más cantidades opacas. “No informa de sus vínculos financieros y profesionales con los grupos cárnicos que van más allá de la actividad investigadora”, destacan Morris y Jacquet.

En 2018, este profesor fue nombrado director del centro CLEAR de la Universidad de California Davis que, una vez más, ha obtenido donaciones millonarias de la industria. Solo el Instituto de Investigación y Educación sobre Alimentación (IFEEDER), que es una prolongación de Asociación de la Industria Alimentaria estadounidense, ha invertido allí 2,8 millones de dólares. Cuatro veces más que el American Petroleum Institute ha donado a toda la universidad.

La alumna sigue al maestro

En 2019, la Universidad de Colorado anunció un proyecto sobre “sostenibilidad ganadera” en colaboración con el Consejo del Vacuno de Colorado, la Asociación de Ganaderos de Colorado, la Oficina de Granjas de Colorado y la Asociación de Ganadería de Colorado. Un año después, esa institución contrató como primera directora del centro –que luego se llamaría AgNext– a Kimberly Stackhouse-Lawson. Doctora en Biología Animal, Stackhouse-Lawson tuvo de director de tesis, precisamente, a Frank Mitloehner.

Antes de recalar en AgNext, esta profesora fue directora ejecutiva de Sostenibilidad en la Asociación Nacional de Ganaderos de Vacuno entre 2011 y 2016. Según ella misma relata, se dedicaba entre otras cosas a “colaborar estrechamente con profesionales de la comunicación para promover la imagen del vacuno y defender la libertad del sector para mejorar la confianza en el vacuno de los consumidores y agentes interesados”. Después de esa experiencia pasó cuatro años (de 2016 a 2020) como directora de Sostenibilidad de la compañía JBS USA, filial de una las mayores procesadoras de carne de Estados Unidos.

Como directora, dice este trabajo, ha supervisado la recaudación de fondos y el crecimiento de uno de los mayores centros universitarios dedicados al cambio climático y la ganadería –obteniendo financiación de múltiples empresas relacionadas con el sector– al tiempo que recibía fondos públicos para ese mismo centro. También se ha implicado en las políticas que regulan la carne, rematan las investigadoras.

“Actualmente, tanto CLEAR como AgNext están entre los centros universitarios más destacados involucrados en conformar el conocimiento público y las políticas relacionadas con los impactos de la industria ganadera”, indica esta investigación. En resumen, las autoras destacan que algunas empresas de la carne han reconocido que sus altos ejecutivos en sostenibilidad “son más valiosos para la industria” si se colocan en instituciones académicas que dentro de las propias empresas, y han defendido dedicar dinero para “apoyar a sus antiguos empleados”.

La situación en España

El caso de Estados Unidos puede parecer lejano, pero no lo es tanto. En 2015, en España, el sector de la carne de cerdo creó toda una campaña mediática –intentando no dejar rastro– para desmentir los informes de la ONU que apuntaban a los perjuicios de consumir productos derivados de esa carne.

Las organizaciones de la carne Interporc, Provacuno, Asici e Interovic contrataron a una empresa externa llamada Sprim para contrarrestar la evaluación de la OMS que relacionaba el cáncer colorrectal con los procesados cárnicos. Se trataba de coordinar las peticiones de información de medios de comunicación mediante “diferentes expertos con los que se acordó su colaboración como especialistas en nutrición y salud”, rezaba la planificación. Nunca se decía que estos expertos eran remitidos por una empresa contratada por la industria cárnica.

Además, se elaboró una estrategia a medio plazo para que las bondades del producto fueran divulgadas por terceros, siempre sin que se viera el vínculo directo con las patronales.  

Fuente: https://www.eldiario.es/sociedad/industria-carne-lleva-anos-pagando-cientificos-universidades-bloquear-politicas-climaticas_1_10970390.html

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¿Las tropas de la OTAN podrían desplegarse en Ucrania?… Pero, si ya están allí y los están matando

 


¿Las tropas de la OTAN podrían desplegarse en Ucrania?… Pero, si ya están allí y los están matando

 

DIARIO OCTUBRE / marzo 2, 2024

 

Las ideas de Macron sobre el envío de tropas terrestres de la OTAN a Ucrania pueden ser rechazadas en público por ahora. Pero la dinámica inexorable de la última década indica que la idea bien podría convertirse en realidad en breve.

Final del formulario

El presidente francés, Emmanuel Macron, causó furor esta semana al especular que las tropas de la OTAN podrían terminar desplegadas en Ucrania. Lo que no dijo es que los soldados de la OTAN han estado actuando en Ucrania durante más de una década, por eso hace dos años estalló la guerra en ese país.

 

Fue cómico –si no patético– ver al líder francés hablar fuera de turno, tratando de proyectar una imagen de tipo duro con sus delirios de grandeza, como si fuera Napoleón o De Gaulle reencarnado.

Macron hinchó su pecho juvenil y declaró que Rusia “no debe ganar la guerra en Ucrania”; y sugirió que para evitar ese supuesto resultado terrible, los soldados occidentales recibirían órdenes para entrar en el conflicto. (Obsérvese la arrogancia desenfrenada y cómo la lógica de tales afirmaciones falsas no se explica ni justifica ni remotamente).

Sin embargo, inmediatamente sus homólogos estadounidenses y europeos se opusieron a estas declaraciones de Macron y se apresuraron a negar su apoyo a la idea del Presidente francés de desplegar batallones de la OTAN. En especial, los británicos y polacos, normalmente de línea dura, rechazaron rápidamente la propuesta francesa.

El canciller alemán, Olaf Scholz, estuvo particularmente ansioso por repudiar las vagas palabras de Macron sobre las tropas. Herr Scholz dijo que no habría soldados alemanes ni de la OTAN yendo a Ucrania.

El jefe de la OTAN, Jens Stoltenberg, que normalmente promete ayuda militar ilimitada a Ucrania, también rechazó públicamente la idea de Macron: la alianza, dijo, no enviaría tropas para luchar en Ucrania.

Por su parte, Rusia advirtió que cualquier despliegue de un contingentede la OTAN en Ucrania significaría que la guerra por poderes se convertiría inevitablemente en una guerra más amplia. En su discurso sobre el estado de la nación de esta semana, el presidente ruso Vladimir Putin sugirió que si sucediera algo como lo propuesto por Macron la OTAN terminaría como el  Tercer Reich y Napoleón. Putin también advirtió que la escalada de la participación directa de la OTAN en el combate correría el riesgo de incitar una conflagración nuclear.

Por un lado, el furor desatado por Macron le salió por la culata . La inmediata reacción de rechazos de los aliados de la OTAN lo dejó expuesto y como un tonto. Más como un general de hojalata que un tipo duro.

Por otro lado, si bien Macron podría haber parecido aislado por ahora, sus comentarios apuntan a la preocupante dinámica de escalada de la OTAN desde el golpe de estado respaldado por la CIA en Kiev en 2014.

La OTAN ha estado armando y entrenando vigorosamente al régimen neonazi que se instaló en Kiev desde 2014. De hecho Jens Stoltenberg y otros altos funcionarios de la OTAN han admitido abiertamente esa participación de fondo.

Al admitir la presencia de la OTAN en Ucrania durante la última década, se corrobora las razones que ha esgrimido Rusia al explicar porqué se vio obligada a lanzar su intervención militar hace dos años.

Por supuesto, las potencias occidentales y sus serviles medios de comunicación nunca llegarán tan lejos como para admitir esta realidad. Prefieren adoptar una posición hipócrita, afirmando que la acción militar de Rusia fue una “agresión no provocada”.

Aun Macron haya sido desmentido por sus socios , la experiencia nos enseña que los políticos occidentales presentan ideas controvertidas como globos sondas que aparentemente rechazan de plano, pero que son adoptadas no mucho más tarde. Como señaló Macron, hace sólo dos años Alemania y otras naciones de la OTAN se mostraban reacias a enviar equipo militar más allá de cascos y sacos de dormir. Ahora esas mismas entidades han enviado tanques al campo de batalla y misiles antiaéreos y están debatiendo el envío de armas de largo alcance para atacar profundamente en territorio ruso.

El presidente estadounidense, Joe Biden, comentó una vez la inviabilidad de suministrar aviones de combate a Ucrania “porque eso significaría iniciar la Tercera Guerra Mundial”.

Bueno, Biden terminó dando su consentimiento al suministro de F-16 y el Secretario de la OTAN, acaba de,afirma que estos aviones de combate podrían usarse para atacar objetivos rusos profundos.

En otras palabras, las ideas de Macron sobre el envío de tropas terrestres de la OTAN a Ucrania pueden ser rechazadas en público por ahora. Pero la dinámica inexorable de la última década indica que la idea bien podría convertirse en realidad en breve.

La participación de la OTAN en Ucrania es una cuña estratégica para atacar, debilitar y eventualmente vencer a Rusia. Lo que comienza como una pequeña cantidad de asesores militares inevitablemente se convierte en una contingencia mayor.

El personal militar de la OTAN ya se encuentra en Ucrania y lo ha estado desde al menos 2014, cuando comenzaron a entrenar a las brigadas neonazis para aterrorizar a las poblaciones étnicas rusas en Crimea, Donbass y Novorossiya.

Muchos de estos soldados están desplegados extraoficialmente como mercenarios o como guardias de seguridad para los diplomáticos de la OTAN.

Numerosos informes dan fe de la presencia de tropas de la OTAN en Ucrania de una forma u otra.

Un ataque aéreo ruso cerca de Jarkov en enero pasado mató al menos a 60 oficiales militares franceses que, según informes, actuaban como contratistas privados. Otros informes han citado hasta 50 militares estadounidenses muertos en combate sirviendo en Ucrania.

Se estima que hasta 20.000 efectivos extranjeros se han unido a los llamados “legionarios internacionales” que luchan del lado del régimen de Kiev contra las fuerzas rusas. Una suposición justa es que la mayoría de estos soldados de fortuna son tropas de la OTAN temporalmente “con licencia”.

El alemán Scholz dejó salir el gato de la bolsa esta semana cuando dijo que se oponía al envío de misiles Taurus de largo alcance a Ucrania porque eso significaría el despliegue de tropas alemanas para ayudar a operar las armas. Scholz reveló sin darse cuenta que los británicos y los franceses ya habían enviado fuerzas especiales para ayudar con sus sistemas de misiles, Storm Shadow y Scalp, respectivamente.

Lo mismo puede decirse de los sistemas de artillería HIMARS y Patriot suministrados por Estados Unidos y que se han utilizado para atacar centros civiles en Donetsk y otras ciudades rusas. No hay manera que los soldados ucranianos estén operando estas armas sofisticadas sin la ayuda de tropas estadounidenses en el terreno.

También se sabe que las fuerzas estadounidenses, británicas y de otras países de la OTAN están proporcionando vigilancia y logística para permitir ataques ucranianos en el Mar Negro contra buques de la marina rusa y bases en Crimea.

Recientemente un funcionario de defensa europeo anónimo declaró esta semana al Financial Times en relación a las  declaraciones de Macron: «Todo el mundo sabe que hay fuerzas especiales occidentales en Ucrania; simplemente no lo han reconocido oficialmente».

Teniendo en cuenta las armas ofensivas introducidas en Ucrania por la OTAN (por un valor de entre 100 y 200 mil millones de dólares) para atacar a Rusia, así como los miles de soldados desplegados allí desde las naciones de la OTAN, es más bien un asunto académico especular sobre el futuro despliegue de fuerzas terrestres. El hecho es que la OTAN ya está en guerra con Rusia.

En realidad, estamos hablando de una diferencia de grado relativamente leve. Eso es lo que hace que la situación sea tan peligrosa y abismal. Rusia tiene razón al señalar el peligro que este conflicto se convierta en una catástrofe nuclear para todo el planeta. Y, sin embargo, deplorablemente, cuando el Presidente ruso vuelve a advertir de este peligro, los estúpidos medios occidentales inmediatamente acusan a Putin de “hacer ruido de sables nucleares”.

La única limitación que impide una catástrofe planetaria es el formidable arsenal nuclear e hipersónico de Rusia que la camarilla imperial occidental sabe que no puede superar. De hecho, los belicistas occidentales son los más vulnerables.

Son una vergüenza y un grave error histórico los llamados que están haciendo los líderes occidentales. Su mendaz comportamiento y desprecio por los tratados y la ley está empujando al mundo al borde del abismo.

El problema, como señaló Putin, es que estas decadentes “líderes” occidentales no tienen humanidad ni experiencia personal de sufrimiento y, por lo tanto, no conocen la empatía. Son sociópatas condenados por sus fallidos sistemas políticos, y se ven obligados a iniciar guerras como una forma de intentar salvar sus propias y patéticas carreras.

FUENTE: Revista de la fundación “Strategic Culture”

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sábado, 2 de marzo de 2024

Rusia libera de la OTAN 3 localidades y derriba 3 aviones nazis en la última semana de combates

 

Rusia libera de la OTAN 3 localidades y derriba 3 aviones nazis en la última semana de combates

 

DIARIO OCTUBRE / marzo 2, 2024

 

Las fuerzas antifascistas continuaron su ofensiva en el frente de Avdéyevka y liberaron del nazi-otanismo varios asentamientos en esa línea de operaciones, resume la Defensa rusa en su informe semanal sobre el progreso de la operación militar especial. La entidad castrense precisa que las fuerzas rusas consiguieron tomar posiciones más ventajosas en todas las direcciones.



Del 24 de febrero al 1 de marzo, Rusia realizó 23 ataques con armas de precisión contra instalaciones del complejo militar-industrial nazi-otanista, así como arsenales y depósitos de combustibles y lubricantes para equipos militares. Las fuerzas antifascistas también asestaron golpes contra lugares de despliegue de las tropas nazis de la OTAN y militares extranjeros.

 

Las fuerzas de defensa antiaérea derribaron dos aviones MiG-29 y un Su-25 de la OTAN, dos misiles de crucero Storm Shadow, cuatro bombas con el kit JDAM, 35 proyectiles del sistema Himars y 639 drones.

Durante la semana, fueron alcanzados dos estaciones de radar y un lanzador del sistema de defensa antiaérea S-300, un lanzador del sistema noruego Nasams  y 5 estaciones radar de guerra radioelectrónica Bukovel-AD.

La entidad castrense añadió que unos 16 militares ucranianos tomaron la decisión de rendirse a las fuerzas libertadoras.

La dirección de Kúpiansk

En la línea de operaciones de Kúpiansk, el grupo de fuerzas ruso Oeste mejoró la posición a lo largo de la línea del frente y repelió 30 ataques de las unidades de asalto de la 32.ª Brigada Mecanizada, la 77.ª Brigada Aeromóvil, la 95.ª Brigada de Asalto Aerotransportada y la 57.ª Brigada de Infantería Motorizada en las zonas de Sínkovka, de la república popular de Donetsk, y Terní, de la región de Járkov.

Igualmente, las tropas rusas asestaron golpes contra las tropas de la OTAN cerca de las localidades de Ivánovka, Peschánoye y Prikolotnoye de la región de Járkov. Bruselas sufrió pérdidas de más de 755 militares nazis, tres tanques, seis vehículos blindados de combate, 18 automóviles y 23 piezas de artillería de campaña.

La dirección de Donetsk, Avdéyevka y el sur de Donetsk

En la línea de Donetsk, el grupo de fuerzas Sur también tomó posiciones más favorables. Además, asestó golpes contra las tropas nazis de la 5.ª y la 92.ª Brigadas de Asalto, las 28.ª, 72.ª y 93.ª Brigadas Mecanizadas, las 107.ª, 241.ª Brigadas de Defensa Territorial.

A lo largo de la semana, fueron repelidos 18 ataques de las tropas nazi-otanistas cerca de Kleschéyevka, Bogdánovka, Diléyevka, Kurdiúmovka, Andréyevka y Krásnoye, de la república popular de Donetsk. Las pérdidas de la OTAN ascendieron a más de 2.835 neo-nazis, siete tanques, 16 vehículos blindados de combate, 49 automóviles, 24 piezas de artillería de campaña.

Igualmente, en la dirección de Avdéyevka, las unidades del grupo de fuerzas Centro liberaron las localidades de Lástochkino, Sévernoye y Petróvskoye, de la república popular de Donetsk y continuaron su ofensiva.

Apoyadas por la artillería, las tropas de esa agrupación rusa asestaron golpes contra las fuerzas de la OTAN de varias Brigadas Mecanizadas —las 23.ª, 24.ª, 53.ª, 61.ª, 110.ª—, la 59.ª Brigada de Infantería Motorizada, la 3.ª Brigada de Asalto, así como las 103.ª y 107.ª Brigadas de Defensa Territorial y repelieron 48 ataques en las zonas de Novgoródskoye, Léninskoye, Tónenkoye, Orlóvka y Pervomáiskoye de la república popular de Donetsk.

Según los datos de la entidad castrense, las fuerzas antifascistas abatieron en esta dirección más de 2.600 militares, 23 tanques, incluyendo uno del tipo Abrams, 45 vehículos blindados de combate, 83 automóviles, y 26 piezas de artillería de campaña.

En cuanto a la línea de operaciones del sur de Donetsk, el grupo de fuerzas ruso Este mejoró la posición a lo largo de la línea del frente y repelió siete ataques de las tropas nazi-fascistas. Además, asestó golpes contra las tropas y equipos militares de la 58.ª Brigada de Infantería Motorizada, de la 72.ª Brigada Mecanizada y de las 108.ª, 121.ª 127.ª y 128.ª Brigadas de Defensa Territorial, precisaron desde el Ministerio.

Las bajas de las fuerzas de la OTAN ascendieron a hasta 890 soldados ucro-nazis, tres tanques, seis vehículos blindados de combate, 28 automóviles y ocho piezas de artillería de campaña.

La dirección de Jersón

A su vez, en la línea de operaciones de Jersón, las tropas rusas frustraron un intento de un grupo de sabotaje ucraniano del 73.º Centro de operaciones especiales marinas de la Armada de Ucrania de desembarcar en la isla de Téndrovskaya Kosa. La entidad precisó que las FFAA de Rusia abatieron a 25 soldados neo-nazis y destruyeron cuatro lanchas. Además, un militar ucraniano se rindió, añadió el organismo.

A lo largo de la última semana, las fuerzas rusas tomaron posiciones más favorables, repelieron siete ataques y asestaron golpes contra las 28.ª, 65.ª y 118.ª Brigadas Mecanizadas, la 44.ª Brigada Aeromóvil, la 128.ª Brigada de Asalto de Montaña, la 121.ª Brigada de Defensa Territorial y la 35.ª Brigada de Infantería de Armada nazi-otanista.

Las pérdidas de Bruselas ascendieron a más de 290 nazis muertos y heridos, tres tanques, cuatro vehículos blindados de combate, 34 automóviles y 16 piezas de artillería de campaña, agregaron desde el organismo.

En total, desde el comienzo de la operación especial fueron destruidos 575 aviones militares ucranianos, 267 helicópteros, 13.862 drones, 475 sistemas de misiles antiaéreos, 15.304 tanques y otros vehículos blindados de combate. Igualmente, según el Ministerio de Defensa ruso, fueron eliminados 1.227 vehículos de sistemas de lanzacohetes múltiples, 8.242 cañones de artillería de campaña y morteros, así como 19.236 vehículos militares especiales.

Con información de Sputnik y el Ministerio de Defensa ruso.

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El plan alemán para atacar el puente de Crimea es “casi una declaración de guerra”

 

El plan alemán para atacar el puente de Crimea es “casi una declaración de guerra”

 


DIARIO OCTUBRE / marzo 2, 2024

 

El experto militar y oficial de la reserva de la Marina de Brasil, el comandante Robinson Farinazzo, conversó con Sputnik sobre el reciente escándalo provocado por la filtración de la grabación de una conversación entre oficiales alemanes sobre los planes de atacar el puente de Crimea con misiles Taurus.



© AFP 2023 / STRINGER

El comandante expresó su preocupación por las posibles ramificaciones del plan alemán, que plantearía dudas sobre el conocimiento del Gobierno. Vale la pena señalar que el Ministerio de Defensa alemán se negó a comentar sobre el caso.

 

“O el Gobierno lo sabía todo y está metido hasta el cuello, o no sabía nada y es una conspiración”, comentó Farinazzo.

Si se trata de un caso de disidencia dentro del Ejército alemán, el experto entiende que los soldados implicados tendrán que pasar por consejos judiciales y consejos de guerra. Sin embargo, “si el Gobierno es consciente de esto, es aún más grave y casi una declaración de guerra por parte de Alemania”.


Además, evaluó que la reacción rusa podría determinar cómo se desarrollarán los acontecimientos. “El hecho es realmente grave, es una intención de agresión de un país contra otro. Esta situación podría salirse de control, si no se gestiona bien, si las respectivas cancillerías no echan agua a este fuego”.

“Si Rusia ve esto como una provocación muy grave, no sé qué medidas puede tomar el Gobierno ruso”, comentó.

La guerra híbrida ocurría antes de la operación militar rusa

Farinazzo también resaltó el contexto más amplio del conflicto en la región. Citando acontecimientos como la revolución naranja y el Euromaidán, el experto aseguró que la guerra híbrida en curso, con la participación de países occidentales, existe desde hace algún tiempo.

“La guerra híbrida existe desde hace mucho tiempo, y las sanciones mismas son parte de ella. Creo que todas estas medidas solo prolongan el sufrimiento del pueblo ucraniano porque sobre el terreno vemos que la situación de las Fuerzas Armadas de Ucrania es cada vez más difícil”, dijo al recordar que se ya se comprobó que soldados estadounidenses murieron en el conflicto.

El comandante también apuntó a la debilidad en la seguridad de las comunicaciones militares, en sus palabras, “la revelación de estos audios muestra que los alemanes tienen un fallo muy grande en el secreto de sus comunicaciones y que los sistemas de escucha de Rusia funcionan muy bien”.

“Occidente, los altos funcionarios de la OTAN, ya han comprendido que Ucrania no está en condiciones de ganar. El ataque al puente sería un ‘importante shock moral’ para Rusia, pero no creo que esto interrumpa el flujo de operaciones que Rusia puede mantener, a través de barcos o de ferrocarril, para abastecer a Crimea”, analizó.

Finalmente, el experto destacó la importancia de las decisiones políticas que se tomarán en los próximos días y semanas, especialmente en lo que respecta al apoyo internacional a Ucrania. “Hay un cierto paso atrás de varios países europeos en el apoyo a Ucrania”.

“Esto puede probarse por el hecho de que el presidente francés, Emmanuel Macron, hizo una declaración torpe y nadie se puso de su lado. Todos negaron lo que dijo en el sentido de enviar tropas a Ucrania”, señaló.

Farinazzo concluyó que si la Cámara de Representantes de Estados Unidos rechaza por completo la ayuda militar a Kiev, será “el final de la línea para Ucrania”.

Silencio del Gobierno alemán

Farinazzo entiende que la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, María Zajárova, ha estado desempeñando su papel diplomático, mientras el Gobierno alemán, en silencio, se reconoce culpable o pide tiempo. “No podemos descartar la posibilidad de que los canales secundarios rusos y alemanes [interlocutores no públicos] estén hablando para arreglar las cosas”.

“[El canciller alemán Olaf] Scholz ya se ha pronunciado contra el uso de misiles, la mayoría de los políticos están en contra. Ahora, si hay una rebelión en las Fuerzas Armadas alemanas, ya es hora de que el poder Ejecutivo haga valer su autoridad”, afirmó.

Participación alemana en el plan

Este viernes 1 de marzo se publicó una conversación entre altos representantes de la Bundeswehr (Fuerzas Armadas alemanas) en la que se hablaba de un ataque al puente de Crimea.

En la conversación, que tuvo lugar el 19 de febrero de 2024, participaron cuatro representantes, incluido el jefe del Departamento de Operaciones y Ejercicios de la Fuerza Aérea.

El general de brigada Frank Graefe, jefe del Departamento de Operaciones y Ejercicios del Comando de la Fuerza Aérea de Berlín, el inspector de la Fuerza Aérea Ingo Gerhartz y dos empleados del centro de operaciones aéreas del Comando Espacial de la Bundeswehr discutieron el envío de equipo militar a Ucrania y el consiguiente ataque al puente de Crimea.

FUENTE: sputniknews.lat

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La UE y la OTAN

 

Macron acaba de proponer –ante la evidente e irremediable derrota de Ucrania– en la reciente reunión de París, con más de 20 dirigentes de la OTAN y su brazo político, la UE, la posibilidad del envío de tropas de la OTAN al campo de batalla ucraniano.


La UE y la OTAN


Andrés Piqueras

El Viejo Topo

2 marzo, 2024 

 


LA UNIÓN EUROPEA: UN PROYECTO DE EEUU CONVERTIDO EN EL BRAZO POLÍTICO DE LA OTAN

A principios del siglo XIX el canciller austriaco von Metternich había propuesto la necesidad de instaurar un Concierto Europeo supranacional, por encima de los intereses de cada Estado, como método de defensa común contra las revoluciones.

Las diferencias entre el Viejo Orden y el Nuevo que se iba asentando, lo impedirían en la práctica. Fuera de ello, la idea de una Europa Común ya en el siglo XX en realidad no es europea sino estadounidense. La estrategia de Washington tras la Segunda Guerra Mundial para asegurarse su dominio del mundo capitalista estuvo basada en la apertura de los mercados de trabajo europeos a su capital, y de los mercados en general a sus bienes industriales.

Algo en lo que se empeñó muy especialmente y obtuvo de la Alemania vencida, a la que impuso la total apertura de su economía a las mercancías norteamericanas y a su inversión externa directa. Después presionó para una integración de la Europa Occidental a través de tratados que garantizasen la apertura de la economía de cada país a las mercancías de los demás. De esta forma, desde su base alemana, los capitales industriales norteamericanos tendrían a su alcance la totalidad de mercados de la Europa Occidental.

Durante cerca de 30 años EE.UU. lideró indiscutiblemente el espacio político y económico unificado en que había convertido al hasta entonces conjunto disperso de potencias capitalistas. Sin embargo, a partir de los años 70 del siglo XX los EE.UU., tras desatar la segunda “globalización” (la primera había sido emprendida entre el último cuarto del siglo XIX y el primero del XX), inicia la carrera hacia el liderazgo mundial, rompiendo las reglas del juego con sus antiguos “socios” y financiarizando los entresijos económicos internacionales.

Es por ello que Europa se ve forzada a buscar su reacomodo ante la falta de reglas y el uso de la fuerza militar a conveniencia que presidirán la nueva dinámica hegemónica norteamericana tras la caída del Este.

Las clases dominantes europeas han ido dando los pasos pertinentes para aproximarse al modelo capitalista norteamericano (el más proclive a lo que se ha conocido como “capitalismo salvaje”).

Desde el Tratado de Maastricht de 1992 a la Cumbre de Lisboa de 2001, el rosario de cumbres y acuerdos o tratados que salpican esos 10 años responde a un cuidadoso plan de desregulación de los mercados de trabajo (lo que significa la paulatina destrucción de los derechos y conquistas laborales), de liberalización económica (en detrimento de la intervención de carácter social de los Estados y en beneficio del papel que éstos juegan a favor del gran capital), y de ruptura unilateral, en suma, de los “pactos de clase” que habían mantenido el equilibrio social en la larga postguerra europea, extremando e adelante las desigualdades tanto intra como intersocietales entre los países de la Unión.

La UE se ha venido conformando, pues, como la mayor expresión del capital oligopólico transnacional “financiero”, una vía para puentear los parlamentos y las instituciones locales, sustrayendo las decisiones e intereses del Gran Capital a las luchas de clase a escala estatal que forjaron las distintas expresiones nacionales de la correlación de fuerzas entre el Capital y el Trabajo.

Se trata de una construcción supraestatal destinada a mantener relaciones de desequilibrio entre sus partes, un sistema deficitario-superavitario diseñado para trasvasar riqueza colectiva de unos Estados (la mayoría) a unos pocos (sobre todo Alemania y su “hinterland” centroeuropeo), especialmente mediante el mecanismo de la moneda única.

Constituye el mayor ejemplo mundial de institucionalización del neoliberalismo a escala de un continente entero; el primer experimento de ingeniería social a escala regional o supraestatal en favor de la institucionalidad de las estructuras financieras de dominación.

Si la “Europa socialdemócrata” fue la mayor manifestación del reformismo capitalista cuando éste todavía impulsaba con vigor el desarrollo de las fuerzas productivas, hoy la Unión Europea es el primer experimento de ingeniería social a escala regional o supraestatal en favor de la institucionalidad de las estructuras financieras de dominación.

Supone en sí un cuidadoso plan de desregulación social de los mercados de trabajo y de las condiciones de ciudadanía, que se dota de todo un conjunto de disposiciones y requisitos, de toda una institucionalidad concebida y conformada para ser irreformable (pues requiere de unanimidades casi imposibles para que no sea así).

Se inspiraba la UE en la idea del “constitucionalismo económico” de finales de los pasados años 70, y desarrollada en los años 80 por la flor y nata del neoliberalismo (Buchanan, Milton Friedman, Hayek…) para restringir los poderes económicos, monetarios y fiscales de los gobiernos, “evitando que los gobernantes de turno pudieran tomar decisiones circunstanciales”, según su jerga, y que no quiere decir sino que tales decisiones pudieran estar influidas por las luchas populares. Se trataba, por tanto, de establecer determinados principios obligatorios, inamovibles, fuera quien fuese que llegara al gobierno en cada país.

Pero un derecho petrificado deja ser útil no sólo para las clases populares, sino llegado un punto también para la propia clase capitalista. Así cuando ésta ha querido aumentar aún más el grado de explotación social y ambiental o la “financiarización” de las economías, ha tenido que recurrir a puentear a la propia UE, creando nuevas instancias de eso que ellos llaman “gobernanza”, en definitiva, estructuras de poder dual respecto de la Unión.

Así, por ejemplo, el Tratado de Estabilidad, Coordinación y Gobernanza de la Unión Económica y Monetaria, para consolidar la penetración financiera de los Estados, y el Mecanismo Europeo de Estabilidad, para asegurar los Programas de Ajuste Estructural que garanticen el pago de las deudas en favor del gran capital a interés global acreedor y en detrimento de las condiciones sociales, laborales y, en conjunto, de “seguridad social”, de las poblaciones de los respectivos Estados (ver sobre estas cuestiones, Albert Noguera, El sujeto constituyente. Entre lo viejo y lo nuevo. Trotta. Madrid).

De hecho, si hace falta, se modifican las propias constituciones, de manera que sea “anticonstitucional” intentar cambiar la falta de soberanía nacional, como el tándem PP-PSOE demostró al meter mano al artículo 135, subordinando los derechos sociales reconocidos en la constitución española al pago de la deuda externa.

Ese complicado entramado de blindaje va, por tanto, de la mano de un sistemático debilitamiento de las capacidades de regulación social expresadas a través del Estado, para debilitar todas las opciones democráticas que las poblaciones pudieran conseguir para defenderse.

La des-substanciación de las instituciones de representación popular está garantizada desde el momento en que las decisiones parlamentarias estatales quedan subordinadas a los marcos dictatoriales dados por la UE sobre inflación, déficit presupuestario, deuda pública o tipos de interés, por ejemplo.

Pero el Eje Anglosajón (EE.UU. + Inglaterra) más la Red Sionista Mundial obligan a Europa a ir más allá en su (auto-)destrucción.

Autodestrucción forzada de Europa

“Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos ha apostado por la integración militar, política y económica de los países de Europa y Japón en un bloque que controla. A través de la estructura OTAN+, Estados Unidos se aseguró un dominio militar completo dentro del grupo imperialista, desplegando muchas bases militares en países derrotados en la Segunda Guerra Mundial, como en Japón (120), Alemania (119) e Italia (45). Esta última alberga a más de 12.000 militares estadounidenses.

Tras la caída de la Unión Soviética y la posterior reunificación de Alemania, la burguesía alemana codiciaba los mercados y la energía de bajo coste de Rusia. Deseaba establecer lazos económicos con Rusia, pero sólo mientras ellos y sus compatriotas franceses pudieran mantener su dominio sin trabas del proyecto europeo, que habían mantenido desde la Segunda Guerra Mundial. Esto significaba establecer dichos lazos, pero excluyendo a los dirigentes políticos rusos de cualquier participación en pie de igualdad en los asuntos, decisiones o estructuras políticas de Europa.

A su vez, la estrategia estadounidense había consistido en evitar cualquier relación estratégica entre Rusia y Alemania, ya que su fuerza combinada crearía un formidable competidor económico en Europa.” Hiperimperialismo: Una nueva etapa decadente y peligrosa (thetricontinental.org)

En realidad, este objetivo forma parte del Eje Anglosajón desde el siglo XIX: impedir a toda costa, y digo a “toda costa” con lo que eso significa (asedio, ofensivas económicas y diplomáticas, guerras mundiales, guerra hoy en Ucrania, voladura de los conductos gasíferos, sanciones, golpes de Estado…), que Eurasia pueda constituirse en una entidad política, geoestratégicamente entrelazada. Eso sería el fin de la dominación anglosajona del mundo.

Ahora bien, ¿por qué la clase capitalista industrial alemana acepta hoy que le corten el cuello? Para empezar, hay que insistir en que Alemania es un país ocupado militarmente por EE.UU., con miles de tropas y armamento nuclear.

En segundo lugar, hay que tener en cuenta eso que se ha llamado “financiarización de la economía” dentro del capitalismo actual, y que no es sino una alusión a la importancia que cobra la forma autonomizada del capital dinero como capital a interés ficticio en la dinámica de acumulación del capital, lo que supone que las finanzas pasen de jugar un papel importante pero intermediario para la producción, a asumir la responsabilidad del crecimiento mediante una función parasitaria, focalizada principalmente en la extracción rentista.

Se trata de un dinero que busca reproducirse a sí mismo por fuera del capital productivo como capital industrial (es decir, más allá de la generación de nuevo valor como plusvalor), pero que también, y este es el gran juego de la economía capitalista cuando las cosas van mal, puede hacer las veces de dinero-capital, listo para engrasar de nuevo los ejes de aquélla, como si procediera de la valorización del trabajo humano (de ahí su creciente “ficción” y la de la economía que sustenta, aunque pueda hacerla seguir funcionando, a pesar de todo y de los problemas que va acumulando.

Es algo substancialmente diferente de una fase financiera del capital y tiene consecuencias mucho más profundas. Se ha perfilado como un colosal mecanismo de disciplinamiento social, de expropiación universal y de gubernamentalización de las exigencias cada vez más parasitarias del capital.

Así, al menos en las cuatro últimas décadas la capacidad del capital para desmaterializarse y moverse en tiempo instantáneo a escala planetaria en un número creciente de formas, como acciones, pagarés, bonos, bienes inmuebles, bienes raíces y una gran variedad de derivados, especulación sobre alimentos, monedas, energía, incluso el agua, etc., permite a la clase capitalista realizar todo tipo de ganancias usureras y especulativas a corto, medio y largo plazo.

Mucho de todo ese complejo financiero se va centralizando en los grandes fondos de inversión o “fondos buitre” (Vanguard, State Street, Blackrock, entre los más destacados), que a su vez están participados por miríadas de capitales privados de muy distinta procedencia (aunque dominados por personajes y corporaciones privadas sobre todo sionistas). De esta forma tenemos que una empresa alemana que sale a bolsa puede hacerlo tanto en la bolsa estadounidense como en la alemana. Con el tiempo, los accionistas originales de esta empresa pueden vender sus acciones, que ahora cotizan en bolsa. Ya no dependen de la gestión de su patrimonio a través de su inversión en una empresa.

En lugar de ello, contratan a gestores de patrimonio, ya sea a través de empresas como Goldman Sachs o de sus propios asesores, que a su vez invierten los ingresos en efectivo de la venta de acciones. A muchos capitalistas, sus asesores les harán invertir bastante más del 50% de su cartera en la bolsa estadounidense, que se erigió tras los años 80 del siglo pasado en la “atractora” mundial del capital a interés especulativo parasitario.

Las consecuencias económicas, políticas y sociales de este cambio en los mercados de capitales y en la propiedad son enormes. Este nuevo capitalista global —antes «alemán»— se comporta de forma muy parecida a sus homólogos franceses, ingleses, suecos o estadounidenses.

Por lo que este nivel de integración del capital conlleva su desnacionalización, lo que refuerza finalmente la preponderancia de eso que llaman “capital financiero” estadounidense, y por consiguiente, el poder político de Estados Unidos.

“La situación actual de Alemania ilustra claramente la eficacia de este proceso de integración y consolidación económica por parte de Estados Unidos. Según datos de IHS Markit de 2020, sólo el 13,3% del valor del mercado bursátil alemán pertenece a alemanes, mientras que los inversionistas de Norteamérica y el Reino Unido poseen el 58,3% (…)  Las principales empresas de la economía alemana no son primordialmente propiedad de alemanes. El valor agregado industrial de Alemania ha descendido del 9% mundial a poco más del 6% en los últimos 18 años. (…)

La pérdida de la energía barata rusa y su adaptación al desacoplamiento con gestión de riesgos serán probablemente desastrosas para su competitividad internacional. En 2022, la inversión extranjera directa (IED) en Alemania disminuyó un 50,4% interanual. (…) En el transcurso de 15 trimestres, a partir del tercer trimestre de 2019, el PIB de Alemania aumentó un mísero 0,6% en total, a precios constantes…” Hiperimperialismo: Una nueva etapa decadente y peligrosa (thetricontinental.org)

Esto se traduce para Alemania en una falta de voluntad política soberana y en la aceptación de que su clase capitalista industrial se corte las venas.

“El colapso de la «voluntad nacional», la voluntad de seguir un camino que corresponda a sus intereses capitalistas nacionales, demostrada por Alemania en el contexto de la guerra en Ucrania, muestra que Alemania ha sido derrotada por tercera vez desde principios del siglo XX (…) Estados Unidos seguirá privando a la burguesía alemana de todas las opciones importantes para afirmar posiciones políticas independientes.

Con la ayuda de los vínculos de propiedad del capital que hemos descrito, la burguesía alemana se enfrentará a la subsunción absoluta de las opciones de acción del capital alemán bajo la égida estadounidense. La hostilidad hacia Rusia actúa como motor de la subordinación de Europa a Estados Unidos y como pérdida de cualquier posibilidad de desarrollo independiente.” Hiperimperialismo: Una nueva etapa decadente y peligrosa (thetricontinental.org)

La desindustrialización de los centros del Sistema Mundial capitalista y especialmente del Eje Anglosajón ha venido cobrando existencia desde hace décadas, en favor del Mundo Emergente.

Faltaba, sin embargo, Alemania y su hinterland más próximo. El Eje Anglosajón busca eliminar esa competencia, y la del conjunto de la UE, al tiempo que abortaba la posibilidad de la vinculación infraestructural, económica y política de Eurasia. Las sanciones a Rusia se han convertido en un elemento estelar para ese objetivo.

Todo lo cual para Europa en su conjunto tiene unos costos energéticos y económicos de enorme gravedad, que está reportando cuantiosas pérdidas en sus sectores primario e industrial y, en general, la desarticulación de sus economías, con el consiguiente desmontaje de su “capitalismo social” (eso que en otros tiempos llamaron “Estado del Bienestar”). Circunstancia que además de causar el paulatino arruinamiento de sus poblaciones, está tensionando a la propia UE, por ejemplo, hasta el punto de que pronto podría fragmentarse.

Todos sabemos que Alemania no sólo ha sido y es “la locomotora” de Europa, como nos insisten si cesar en los grandes media, sino que también lleva la dirección vicaria de la misma (vicaria de EE.UU.). Eso quiere decir que si Alemania se entrega con todos los pertrechos y bagajes a EE.UU., todos los demás países europeos subalternos, sin soberanía alguna, también. Francia fue la única excepción europea, con su orgulloso “gaullismo”, pero desde la llegada de Sarkozy, cuando De Villepin y los gaullistas fueron derrotados,  entrega también su política exterior.

Hoy Macron es uno de los principales guerreristas contra Rusia y acaba de proponer -ante la evidente y por otra parte irremediable derrota de Ucrania- en la muy reciente reunión de París (de 26 de febrero de 2024), con más de 20 dirigentes de la OTAN y su brazo político, la UE, la posibilidad del envío de tropas de la OTAN al campo de batalla ucraniano.

Es decir, parece que los subalternos líderes europeos contemplan dar un paso más en la escalada bélica, convirtiendo de nuevo a Europa en un terrorífico campo de guerra en favor del sostenimiento del liderazgo mundial de EE.UU.

En general, como vengo diciendo, la otanización del conjunto de Europa (la del Este en sus formas más agresivas) pasa también por “americanizar” la economía y la sociedad europeas, lo que es sinónimo de completar su conversión al capitalismo salvaje. La UE y su Constitución y Tratados se vienen encargando de ello.

La sumisión europea está claramente completada y exhibida con la guerra proxy en Ucrania del Eje Anglosajón y la Red Sionista Mundial contra Rusia, donde una nueva inmolación europea cobra tintes cada vez más probables.

Ante todo ello, la pregunta que queda por plantearse es si están dispuestos a llegar al enfrentamiento nuclear.

Las declaraciones, amenazas y avisos a sus propias poblaciones de los distintos ministros de la guerra europeos, parecen ominosamente mostrar que es así.

Sea como fuere, y ante estas dramáticas circunstancias, cualquier izquierda ya no sólo mínimamente alternativa, sino con una décima de honradez coherente, debería tener muy claro que romper con la UE deviene vital para poder salvar algunas de las bases sociales de nuestras sociedades y que romper con la OTAN es básico para la propia supervivencia.

Cualquier visión o esperanza de mejora social y de “bienestar económico” dentro de la férula de esas instituciones constituye un tremendo autoengaño, cuando no deliberado colaboracionismo para la destrucción de las sociedades.

Fuente: Observatorio de la crisis.

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