sábado, 1 de octubre de 2022

Una Nueva Modernidad con características chinas

 

¿Sobre qué legado histórico se han desarrollado los éxitos de la República Popular China? El autor caracteriza los pilares fundamentales del sistema político chino y plantea la posibilidad de que la nación asiática principie una modernidad alternativa.


Una Nueva Modernidad con características chinas


Javier Alonso Monseco

El Viejo Topo

1 octubre, 2022 


¿Sobre qué legado histórico se han desarrollado los éxitos de la República Popular China? El autor caracteriza los pilares fundamentales del sistema político chino y plantea la posibilidad de que la nación asiática principie una modernidad alternativa.


Cuando en Occidente se habla de China, no se discuten las capacidades con que actualmente cuenta el país asiático. Sin embargo, eso no se traduce en ganas de poder aprender del proceso por el cual ha transitado ese gigante, que se encontraba dormido según Napoleón, hasta lograr despertar. ¿Qué ha hecho China para, siendo un país de arados hace 70 años, se haya consolidado como una potencia económica, tecnológica, científica… que, por cierto, ha logrado sacar a 100 millones de personas de la pobreza en los últimos ocho años? ¿Por qué en Occidente no nos interesamos por esos logros, en mayor medida cuando seguimos un proceso inverso de acentuación de la pobreza? 

Cierto es que pervive una imagen del chino que tiende a ser (des)dibujada bajo la figura de un hombre asiático carente del don de la gracia, un pequeño autómata que detrás de su templanza esconde venganza e ira. Asimismo, el sistema político chino, aquello que podríamos denominar “socialismo con características chinas”, suele ser presentado como un “capitalismo de Estado” en que se fomenta el control y la subyugación sobre la población, lo cual se lograría por medio de una serie de dispositivos altamente tecnologizados cuyo único fin es despersonificar al individuo y convertirlo, sino en un adepto del régimen, en alguien que sea dócil para el poder. 

Esta composición de lo que es actualmente China, que suele ser difundida por los medios de comunicación que actúan de portavoces del poder occidental, también ha sido adoptada por una parte considerable de la “intelectualidad izquierdista”, quienes asumen una imagen de China relativamente similar a la descrita en el párrafo superior. Es el caso, por ejemplo, del famoso Slavoj Žižek, quien, moviéndose sobre una síntesis de Lacan con un marxismo de influencia posestructuralista, aseguró que el futuro de la economía capitalista estaba en China y que los chinos se habían convertido en los mejores gestores del capitalismo, así como los mayores enemigos de la clase trabajadora. 

Afortunadamente, frente a las acusaciones de Žižek, nos encontramos con algunas excepciones. Algunos marxistas de bastante peso han cuestionado el relato vulgar y reduccionista dentro del cual, también en la “nueva izquierda”, se suele ubicar al país asiático. En su lugar, hay quienes observan que el llamativo desarrollo chino es un fenómeno que tener en consideración, digno de ser estudiado y del que poder sacar conclusiones más positivas, aunque sin por ello negar sus contradicciones. En esta línea se encuentran algunos nombres destacables del marxismo, como los recién fallecidos Samir Amin y Domenico Losurdo, pero también Rémy Herrera, Zhiming Long, Perry Anderson o Lin Chun, entre otros. 

Lo que pretendemos con este texto es adherirnos a esa crítica desacomplejada del desarrollo chino producido en los últimos cincuenta años, reconociendo que amplios aspectos son positivos y que no podemos limitarnos a zanjar la discusión apelando al “capitalismo de Estado”. Para lo cual, debemos evitar las apariencias y las formas, en beneficio de un análisis en mayor medida exhaustivo, un análisis que se haga cargo del carácter poliédrico del país asiático. De hecho, para poder entender China es necesario tener en cuenta su larga y compleja historia, lo que se refleja en su actual idiosincrasia cultural. La China del presente requiere de una mirada amplia que ponga el acento en varios aspectos, de los cuales podemos destacar principalmente tres: su influencia confuciana, el papel del Partido Comunista de China (PCCh), y el advenimiento de una “nueva modernidad”. 

La larga sombra de Confucio

Intentar comprender a China supone navegar en un mar de ambigüedades. China es un país repleto de peculiaridades que, a lo largo de su milenaria historia, ha sufrido distintos periodos de convulsión social y política. La disputa interna de China orbitó alrededor de un dilema: la unidad o la fragmentación. Durante más de 2000 mil años, la historia de China se ha dividido entre estos dos polos opuestos; su unidad imperial como Estado, o su fragmentación en reinos y pequeños feudos en manos de caciques y señores de la guerra. 

Tras el fin de la dinastía Zhou (1046-256 a.C.), se sucedieron dos periodos históricos que han sido denominados el Periodo de las primaveras y el otoño (770-476 a.C.) y el Periodo de los Reinos Combatientes (476-221 a.C.). En estos dos periodos, China conoció uno de sus rasgos históricos más comunes: la fragmentación política. Después de varios años de crisis, estos dos periodos de fragmentación nacional tocaron su fin con la llegada de la dinastía Qin (221-206 a.C.). Bajo su mandato, los Quin no solo lograron la unidad imperial de China, también consiguieron expandir su territorio hasta los límites geográficos con los que grosso modo el país asiático se delimita en la actualidad. Tras el fin de la dinastía Qin, el relevo vino a ser tomado por la dinastía Han (206-220 d.C.), y con ella la civilización china tomó lugar y forma en la Historia. 

Desde entonces, el ideal de la unidad imperial se mantuvo vivo en todas las dinastías reinantes; sin embargo, a pesar de ello, los viejos fantasmas de la disgregación y la ruptura imperial no se alejaron de la historia de China. Aunque su unidad imperial se mantuvo durante el mandato de la dinastía Qing (1644-1912), las pulsiones internas de la división y fragmentación nacional mantuvieron su latido. Y así entramos en el siglo XIX, conocido como el “siglo de la gran humillación”: los inicios prematuros de la modernidad en China se dieron en este siglo, en el que la nación asiática volverá a ser dividida al antojo de las potencias imperialistas emergentes durante los siglos XVIII y XIX.

El recorrido histórico de China parece evidente; se trata de una lucha entre contrarios, una coyuntura dialéctica en donde una premisa viene a ser negada por otra: la unidad imperial por la no-unidad (fragmentación). Sin embargo, para poder comprender con profundidad a China, no basta con mirar tan solo a su historia política, pues debe considerarse otro factor, imprescindible a nuestro juicio, que suele ignorarse en los distintos debates que la izquierda tiene al respecto de China: nos referimos al confucianismo y su influencia histórica. 

Tras la muerte del maestro Kong Qufu o Confucio (como suele ser conocido) el 479 a.C., sus en enseñanzas y predicaciones fueron recopiladas por varios de sus discípulos. Gracias a labor iniciada por sus éstos, surgirá posteriormente toda una escuela de pensamiento y de valores que serán institucionalizados durante la dinastía Han. Definir el confucianismo no es un asunto sencillo; muchos lo han calificado como una religión, aunque sin embargo no encontramos en él los suficientes elementos característicamente religiosos. Cierto es que cuenta con prácticas animistas y/o religiosas como el culto a los antepasados o la veneración al cielo (Tian), pero carece de un clero propio, así como de doctrinas religiosas bien definidas. Por consiguiente, definiríamos al confucianismo como un sistema de valores éticos, filosóficos, culturales, aunque también religiosos, que han acabado constituyendo la estructura histórica del estado imperial chino. 

El confucianismo aboga por la búsqueda de la armonía en medio de un mundo que se halla en constante cambio. La labor de los sabios ha de ser la de buscar un equilibrio con la naturaleza, unir el mandato del cielo celeste con la humanidad (Tian-Ren). Para Confucio, la humanidad (ren) adquiere dos dimensiones: por un lado, una dimensión meramente antrópica, el hombre como tal; por otro lado, su dimensión ética y moral, es decir la bondad y la virtud. No solo la humanidad adquiere una gran trascendencia en el confucianismo, el ritual (li) es otro principio que tener en cuenta, pues a través de él se buscará un modelo o pauta de comportamiento a seguir, orientado siempre hacia el respeto de los mayores, la ayuda a los demás y la devoción por la familia. En la tradición china la familia es percibida como el mejor ejemplo del buen gobierno: el hombre que ejerza sus funciones correctamente en su familia será un hombre virtuoso que pueda servir y aporta al resto de la comunidad. Del mismo modo, los gobernantes han de gobernar el Estado de la misma manera que se ha de mantener la buena virtud en la familia. Finalmente, entra en juego un último ideal que remite a la persona elevada (junzi): a través de la educación se formará a una aristocracia selecta que posea el don de la virtud para poder guiar a su pueblo.

Con la llegada de la dinastía Han en el siglo II a. C., el confucianismo pasó a ser por excelencia la filosofía imperial del Estado. Su énfasis en la unidad del gobierno y la fidelidad hacia los mayores han sido elementos en donde los emperadores de las distintas dinastías chinas se han apoyado para justificar su poder. El confucianismo consiguió enredar todo un esquema institucional del Estado, la aristocracia destinada a gobernar asumió los valores confucianos en los que el estudio era una actividad preminente. Un buen ejemplo de ello es la formación de un “funcionariado culto”, con su correspondiente sistema de oposiciones y exámenes de acceso.

Sin embargo, todo este sistema y esquema imperial confuciano entró en crisis durante el “siglo de la gran humillación”. En este siglo el confucionismo quedó relegado a un segundo plano. Posteriormente, con la llegada del maoísmo llegó a caer en desgracia, pero eso no impidió que Confucio se volviese a proyectar sobre el potencial político de la China contemporánea. Porque, de hecho, Confucio siempre ha estado presente en China, incluso en la China de Mao que tanto empeño puso en combatirlo durante la Revolución Cultural. El surgimiento de la modernidad en China durante los siglos XIX y XX obedeció a un fenómeno histórico de ruptura y, al mismo tiempo, de continuidad, y ello debe observarse a partir de un ciclo temporal largo. En otras palabras: la Historia presenta ciertos altibajos, giros de guion y momentos de inflexión política, pero ello no le impidió a China readaptar su ascendencia histórica dentro de los estándares de la modernidad.

La llegada de los comunistas al poder

Con la victoria de los comunistas en 1949, la sociedad china experimentó cambios sociales de gran magnitud: el fin del dominio patriarcal en la familia, la abolición de la educación privada para las élites, la repartición de tierras y pequeñas propiedades entre el campesinado, etc. Sin embargo, no nos detendremos en contar lo que sucedió tras la proclamación de la República Popular China. En su lugar, nos centraremos en reflexionar sobre algunos sucesos determinantes de su historia reciente que, sin embargo, han tendido a ser malinterpretados desde Occidente. 

Uno de ellos tiene que ver con las reformas iniciadas por Deng Xiaoping, dando lugar a una supuesta “política de apertura” que a menudo se suele concebir como una ruptura con respecto al periodo maoísta. Según este razonamiento, Deng habría asentado las bases para que posteriormente China acabase por integrarse plenamente al sistema capitalista, abandonando como tal sus pretensiones socialistas. Ciertamente, nadie niega la existencia de capitalistas en China, ni siquiera el propio Partido Comunista. Sin embargo, conviene no hacer conclusiones demasiado precipitadas. En primer lugar, la reformas de la era de Deng Xiaoping no fueron las que iniciaron los primeros procesos de apertura al mercado exterior. Ya durante los últimos años de Mao, China dio sus primeros pasos de acercamiento a la comunidad internacional (ejemplo de ello fueron las visitas de Henry Kissenger y Richard Nixon en 1972, o la admisión de China como miembro permanente en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas). 

Si acaso la política de Deng Xiaoping rompió en algo con la de su antecesor, ésta fue en sus distintos procesos de descentralización y entrada muy limitada (por no decir bastante restringida) de capitales extranjeros en las llamadas Zonas Económicas Especiales. A raíz de estas reformas, se suele opinar con bastante gratitud que China habría conocido las “beneficencias” del capitalismo, y que desde entonces la riqueza en China no habría parado de fluir en el país asiático. Pero este tipo de argumentación resulta tendenciosa en sus motivaciones y sesgada en sus conclusiones. Convendría recordar que el PIB en China ya venía conociendo un ligero aumento desde el periodo maoísta, aunque no será hasta inicios del siglo XXI cuando China empiece a exportar capitales al exterior. Tampoco está de más señalar lo que algunos economistas marxistas como Remy Herrera y Zhimming Long han apuntado en torno a la “transición” capitalista de China: de no haber sido por el fuerte control de los aparatos socialistas del Estado, la inserción de China en el sistema capitalista habría llevado al colapso de su economía nacional, y ante la duda no hay más que comprobar otros procesos de transición producidos en los antiguos países del “bloque socialista”.

La convivencia dada entre el capitalismo y el PCCh podría hacer pensar a más de uno que el Partido Comunista Chino ha abandonado sus iniciales marxistas para pasar a convertirse en el Partido Capitalista de China. Si bien no deja de ser cierto que durante los últimos lustros una burguesía nacional en auge ha ido acaparando bastante riqueza e influencia, no es menos cierto que no controla el Partido ni cuenta con el poder suficiente para poder implantar políticamente sus intereses particulares de clase. Así opinan varias figuras de gran peso dentro del marxismo contemporáneo como Domenico Losurdo, quien nos recuerda que el papel de la economía estatalizada y nacional sigue siendo el predominante en China, además de que cada empresa privada ha de contar con un comité del Partido en su dirección, de tal manera que el Partido pasa a ser un planificador más de la empresa. Al margen de la opinión de Losurdo, debemos reconocer que, si bien los cambios experimentados en la economía china durante los últimos años no son necesariamente contradictorios con el desarrollo de una economía capitalista, tampoco sería desajustado decir lo mismo respecto del socialismo. 

A menudo el debate respecto a China incurre en el error de considerar al socialismo, en tanto que fase de transición hacia un nuevo modelo de sociedad, como si se tratase de una escalinata de pasos a seguir, y en donde cualquier desviación o retracción implicaría caer en un vicio “revisionista”. Bien, pues si tomásemos en consideración esta perspectiva, la cual tiende a vislumbrar el socialismo como un proceso lineal y mecánico, no se explicaría entonces la vigencia del socialismo en la actualidad. Hemos de tener en cuenta que el socialismo no deja de ser un proceso dinámico y plural, abierto a las circunstancias históricas de su tiempo; y hasta que no se dé su “plena realización” puede experimentar distintas vías, entre ellas la convivencia del capital con distintas formas de socialización (como ocurrió en la URSS con la política de la NEP). 

Finalmente convendría poner el foco en otro aspecto fundamental de la economía china: la propiedad de la tierra, hasta la fecha sin privatizar y en manos del Estado. En los últimos cincuenta años el trabajo agrícola ha experimentado varios cambios, ya sea la organización y distribución del trabajo bajo la formación de comunas en los años setenta, o las pequeñas unidades de producción familiar durante los años ochenta. Esto es de vital importancia si se tiene en cuenta que la población rural supera los 500 millones de habitantes (aproximadamente el 40% del total de la población china). El estatus jurídico de la propiedad no se ha discutido, sigue perteneciendo en su totalidad al Estado; y eso es algo que contradice la lógica inmersa en el capitalismo, que en su pretensión por acumular capitales se esfuerza en privatizar los medios de subsistencia. Según Samir Amin, una tierra no mercantilizable no estaría dentro de los marcos ontológicos a partir de los cuales el capitalismo opera.

China en la Nueva Modernidad

Pese a que la República Popular China se levantó sobre planteamientos marxistas-leninistas, la influencia de Confucio sigue presente en el “socialismo con características chinas” actual. Y, de alguna manera, el Partido Comunista se presenta a sí mismo como continuador del papel histórico que hasta entonces jugaban las dinastías imperiales. Es un partido político con un cuerpo de funcionarios brillante, y una burocracia eficaz y dinámica (algo que dista bastante con respecto a la extinta Unión Soviética). La República Popular China ha diseñado un modelo educativo que destaca por su eficacia, valora la creatividad y las distintas habilidades de las futuras generaciones chinas. Su objetivo es claro: China ha de contar con un proletariado bien formado, así como un funcionariado que obedezca a las necesidades del pueblo. A partir de ahora, es el Partido, y no el emperador, el que reencarna el ideal de la persona elevada: el gobernante con el don de la virtud (junzi). 

El balance que podemos hacer del desarrollo chino en los últimos cincuenta años no puede dejar indiferente a nadie. Sus logros, ya sea que se atribuyan al socialismo o al capitalismo, son más que destacables, y su población parece tenerlo presente. Esto último hace ridículo cualquier pretensión de creer que la sociedad china va a “plantearse” un “nuevo régimen de libertades y democracia”. El presidente Xi Jinping denomina “prosperidad común” al proyecto en el que se ha embarcado el país; y eso, prosperidad común, y no libertades individuales, es lo que ha permitido elevar el bienestar material de la población. China se ha labrado su propio camino, lo ha hecho por sí misma mediante un balance adecuado de aquellos mecanismos que permiten que las naciones prosperen, y actuando en consonancia con sus particularidades históricas. Y las consecuencias de su progreso tecnológico pueden repercutir sobre la humanidad: el país asiático cuenta con un proyecto de investigación (conocido como “sol artificial”) cuyo propósito es generar energía limpia prácticamente ilimitada.

Teniendo esto en cuenta, China se postula para construir una modernidad alternativa. Lejos de recaer en una retórica chovinista y sinocentrista, el gigante asiático se reivindica ante los demás países como una potencia capaz de reordenar el mundo de manera benigna para otras naciones. Sus dimensiones industriales y su peso demográfico comportan que China genere una alta demanda de materias primas ubicadas fuera de sus fronteras, pero éstos son retribuidos adecuadamente, sin necesidad de injerencias políticas en las cuestiones internas de los países proveedores. Desde esta óptica se entiende que el pasado mes de agosto el gobierno chino anunciase que condonaba la deuda (correspondiente a préstamos sin intereses) a 17 países africanos.

Su propuesta se orienta hacia un nuevo orden multipolar que, por otra parte, no estaría exento de contradicciones y posibles encontronazos, pero en el que China, a diferencia del resto de potencias surgidas durante los más de quinientos años de modernidad, no pretende buscar una dominación imperial del globo terrestre. Por el contrario, China estaría dispuesta a buscar una soberanía compartida entre los principales bloques geoestratégicos del mundo, siempre y cuando se acuerden unos mínimos fundamentos legales y espacios de influencia geopolítica.

Conclusiones

Este artículo no pretende negar las distintas contradicciones existentes en China entre unas persistentes dinámicas capitalistas y un supuesto itinerario socialista. La “izquierda política” es consciente de que los intereses de la clase capitalista friccionan con los de la clase trabajadora, ya sea urbana o rural. Y esto es algo que se presupone que ocurre en China, aunque la dirección política del PCCh permita vertebrar social, económica y culturalmente el país. Sirviéndose de Confucio sin desentenderse de Marx, el pragmatismo de China ya quedó expuesto en aquella frase de Deng Xiaoping: “No importa que el gato sea blanco o negro; mientras pueda cazar ratones, es un buen gato”.

¿Significa lo anterior que la construcción del socialismo queda supeditada a las circunstancias coyunturales? El avance socialista de China dependerá de la dialéctica que se de en dos planos distintos, aunque relacionados: el plano nacional (la capacidad de la clase obrera china para que sus intereses se impongan en la cúpula del Partido) y el internacional (la influencia de posibles movimientos revolucionarios, o cuando menos populares, sobre gobiernos llamados a liderar un nuevo orden internacional). A nosotros nos corresponde construir una izquierda que rechace cualquier tipo de reduccionismo, y aproveche el frente que se abre en esta (no tan nueva) Guerra Fría. Se avecinan tiempos interesantes, y tan solo una clase trabajadora organizada a nivel nacional, y con una proyección geopolítica internacional, podrá dar un giro de tuerca a los últimos cuarenta años vividos. 

Artículo publicado en el número 417 – Octubre de 2022 de El Viejo Topo.

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Nueve partidos españoles piden abrir una investigación a Juan Carlos I tras la emisión de un documental de HBO

 

Nueve partidos españoles piden abrir una investigación a Juan Carlos I tras la emisión de un documental de HBO

 

 

 

Se trata del 18.º intento de indagar en las presuntas irregularidades e ilegalidades cometidas por el exjefe de Estado en sede parlamentaria.

 

Juan Carlos I, rey emérito de España | Samuel de Roman / Gettyimages.ru

Unidas Podemos y otros ocho partidos con representación parlamentaria han presentado una solicitud en el Congreso de los Diputados para crear una comisión de investigación sobre las presuntas irregularidades e ilegalidades cometidas por miembros de la Casa Real española, dirigida en concreto a investigar las actividades del rey emérito Juan Carlos I.

 

A la fuerza integrante del Gobierno de España se han unido Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), EH Bildu, Partit Demòcrata de Catalunya (PDeCat), Junts per Catalunya (JuntsxCat), la Candidatura d’Unitat Popular (CUP), el Bloque Nacionalista Galego (BNG), Compromís y Más País, en el que ya es el 18.º intento de abrir una investigación parlamentaria de estas características.

Se espera que la petición sea rechazada por la Mesa del Congreso, con la mayoría de los votos del Partido Socialista, Partido Popular (PP) y la ultraderecha de Vox, los tres partidos con mayor número de escaños en el Hemiciclo, como ha sucedido en las tentativas anteriores.

En esta ocasión, los impulsores de la solicitud hacen alusión al documental ‘Salvar al rey’, estrenado recientemente en la plataforma HBO, que ha suscitado una gran polémica en el país al poner en la voz de actores de primera línea de la vida política e institucional de las últimas décadas la actuaciones de las que habría sido protagonista quien fuera jefe de Estado durante casi cuatro décadas, el exsoberano Juan Carlos I.

Presuntas corrupciones, dinero opaco, amantes y control de la información

La solicitud pide indagar en las tarjetas black que varios miembros de la familia real utilizaron con fondos de dudosa procedencia y en declaraciones sobre el origen de la fortuna del exmonarca que hizo su examante, Corinna Larsen, entre otras cuestiones.

Además, el escrito recuerda las investigaciones que llevaron a cabo tanto la Fiscalía suiza como la española sobre las relaciones de Juan Carlos de Borbón con la monarquía de Arabia Saudita y la posible recepción de comisiones ilegales por parte del español.

Asimismo, se plantea la necesidad de indagar sobre las actividades de estamentos del Estado, como el actual Centro Nacional de Inteligencia (CNI), la Inteligencia española, o sus organismos predecesores, para ocultar las actividades del monarca y para controlar las informaciones periodísticas sobre los escándalos en los que presuntamente estuvo envuelto el exsoberano.

A este respecto, se alude a las presuntas amenazas y chantajes que miembros del CNI habrían realizado a amantes del monarca y a su entorno. Los firmantes del escrito quieren conocer los recursos y herramientas públicas utilizadas para ese control de la información.

FUENTE: actualidad.rt.com

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Felipe VI hace propaganda de la OTAN y deja clara la necesidad de la 3ª

 

Felipe VI hace propaganda de la OTAN y deja clara la necesidad de la 3ª

 

INSURGENTE.ORG / 30 septiembre 2022

 

 


Felipe VI ha dedicado gran parte de su discurso en un Foro en A Toxa (Pontevedra) a hacer propaganda de la OTAN diciendo que  la «agresión ilegal e injustificada» de Rusia a Ucrania, un país al que ha extendido su «más profunda admiración» por la «firmeza» de su gobierno, la «voluntad, capacidad y coraje» de sus fuerzas armadas y el «sufrido aguante» de su población.

«Lejos de la desmoralización y la división entre su población, la violencia desatada contra Ucrania ha resultado un extraordinario nexo de unidad y solidaridad», ha señalado Felipe VI, antes de subrayar que esta «heroica resistencia» va más allá de la defensa de su territorio. «Es la contienda por una sociedad democrática y abierta».

El rey Felipe VI ha subrayado que la guerra de Ucrania ha puesto de manifiesto la vigencia del «vínculo atlántico» que representa la OTAN y la importancia de que la Unión Europea asuma «mayores responsabilidades» en el ámbito de la seguridad y la defensa para, así, «minimizar vulnerabilidades y dependencias excesivas».

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El 1º de Octubre se inicia una Marcha de Pensionistas a pie desde Valencia a Madrid

 



El 1º de Octubre se inicia una Marcha de Pensionistas a pie desde Valencia a Madrid


Publicado el 30 de septiembre de 2022 / Por Coordinadora Estatal por la Defensa del Sistema Público de Pensiones (COESPE)

 

KAOSENLARED

Los integrantes de la marcha desde Valencia hasta Madrid, en defensa del Sistema Público de Pensiones, de los servicios públicos y de la Seguridad Social.

Nos dirigimos a ustedes con el fin de comunicarles que el día 1 de Octubre se inicia una Marcha de Pensionistas, con una media de 72 años, Reivindicativa, a pie desde Alzira (Valencia) a Madrid. Con la participación de representantes de las distintas Comunidades Autónomas.

La cual finalizará en Madrid el día 15 de Octubre, con la Manifestación masiva junto con otros movimientos sociales, en defensa de los Servicios Públicos y del maltrecho Estado de Bienestar. Esta Marcha forma parte de un primer conjunto de Acciones que tendrán su continuidad con otras acciones que se van a llevar a cabo durante los próximos meses, tanto en el Estado español como en el resto de Europa.

El paso por las diferentes Comunidades permite a las/os marchadores, poder explicar por una buena parte de nuestra geografía, algunas cuestiones que inciden directamente en la degradación de los Servicios Públicos, como Sanidad, Educación, Residencias Públicas para personas mayores, así como la Precariedad de Salarios y Pensiones.

Tres son los ejes fundamentales que consideramos necesitan una intervención rápida y eficaz para corregir la situación de pobreza y precariedad en la que estamos entrando, durante los últimos años, en nuestro país y en los cuales coinciden los movimientos sociales, sean del conjunto de trabajadores como de usuarios que a estas horas se encuentran ya en inminente riesgo de exclusión social.

Entre ellos, los más vulnerables son las mujeres, niños y personas mayores. Los cuales ven con estupor de que manera tan brutal se está destruyendo nuestra Seguridad Social.

Hoy, la “Pobreza tiene rostro de Mujer”. Es una evidencia que ante cualquier crisis, el primer signo de marginación se da en la exclusión y sobreexplotación de la mujer en las relaciones laborales. Siendo relegada al trabajo de 24 horas diarias, no remunerado, o en caso de conservar un puesto de trabajo, lo es en unas condiciones que la obligan a trabajar por salarios muy inferiores, manteniendo así la injusticia de soportar la Brecha de Género, además de descargar sobre ellas la ira, en muchas ocasiones de la violencia machista.

Las y los trabajadores, como toda la sociedad en general está sufriendo una escandalosa inflación, que supera el 10 %, se sufren los escandalosos aumentos de precios de los productos más básicos de consumo y se están obligando a tener que escoger entre comer o comprar productos básicos para su salud. Así la precariedad salarial de lxs trabajadores y de más de 6.000.000 de Pensionistas (que no llegan a los 1000 €., es decir 6 de cada 10 Pensionistas), está llevando a una situación insostenible de exclusión social. Es por eso que se exige la necesidad de aumentos económicos que se correspondan con la situación real de inflación que estamos viviendo. Teniendo en cuenta además que la relación entre salarios y pensiones es directa, pues “El Salario Precario, conduce a una Pensión Precaria”.

En cuanto a los Servicios Públicos que representa uno de los Pilares Básicos del Estado de Bienestar, están siendo atacados en la médula, pues por una parte se degradan por falta de recursos, cuando está demostrado que estos existen (por ello la exigencia de la Auditoria a la Seguridad Social, que hasta el momento esta evitándose, incumpliendo un mandato del Congreso). Mientras por otra parte se están privatizando. Una vez más se ataca a los colectivos más vulnerables. Sobre todo, mujeres, niñxs y personas mayores, precisamente cuando más lo necesitan.

En definitiva los tres ejes que mueven las movilizaciones y en concreto la Marcha ESTE Valencia-Madrid, son:
– La necesidad de corregir la Brecha Salarial y de Pensiones en que se encuentran las mujeres.
– La Revalorización de Salarios y Pensiones en base al I.P.C. Real Acumulado.
– Por la Defensa de los Servicios Públicos, con garantías y sin recortes así como el Estado de Bienestar. “No mas Privatizaciones”.

Desde aquí invitamos a todos los colectivos: Trabajadores, Mareas de Sanidad, Educación, Pensionistas, Dependientes, etc. A unirse en la Manifestación que se realizará en Madrid el día 15 de Octubre, con el fin de poner freno a una situación que nos pone en riesgo de exclusión social a una gran parte de la ciudadanía.

Gobierne quien gobierne la Pensiones y Servicios Públicos se defienden

COESPE

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viernes, 30 de septiembre de 2022

Las colas del hambre, cada vez más pero siempre sin culpables

 

Las colas del hambre, cada vez más pero siempre sin culpables

 

 

DIARIO OCTUBRE / septiembre 24, 2022



Los bancos de alimentos y las ONG de varias ciudades españolas alertan de que la demanda de alimentos, las denominadas colas del hambre, por parte de personas necesitadas está creciendo de nuevo, una vez superada la pandemia, después de que los precios se hayan disparado un 14% en el último año, y que en el caso del aceite, los huevos, la leche y el pollo alcancen o superen el 20 %.  Todo ello en un contexto marcado por la crisis derivada de la guerra de Ucrania, el coste general de la vida y la precariedad, que ha provocado que Cruz Roja haya duplicado en apenas dos años la ayuda para los jóvenes de entre 16 y 30 años que acuden a pedir ayuda por falta de empleo y de ingresos para poder pagar sus estudios o el acceso a internet, entre otras cosas, pasando de los 100.000 que atendía antes de la pandemia a cerca de los 200.000 (196.897).

 

España y su población viven momentos complicados. Los altos precios, pero también la precariedad laboral, a los que hay que sumar dos años de pandemia que han provocado todo tipo de problemas, incluidos los relacionados con la salud mental, hacen que las ONG estén prestando más ayuda que nunca.

La situación, además, se está agravando debido a que, en algunos casos, también se está produciendo un descenso del número de donaciones de alimentos con respecto a los primeros meses del año.

En Madrid, el Banco de Alimentos empezó a notar, antes del verano, un descenso en las donaciones, que ha terminado traduciéndose en un 40 % menos que en los meses previos al comienzo de la guerra en Ucrania, según informa a Efe una portavoz de la entidad.

El número de comidas diarias también aumentó antes del comienzo de la época estival, según los últimos registros que maneja el Banco de Alimentos, pasando de 186.000 a 187.000 por día en la Comunidad de Madrid.

Las entidades que colaboran con el Banco de Alimentos madrileño también han comunicado el aumento progresivo de gente que se acerca a por raciones diarias, en tanto que ya «no llegan a final de mes».

El incremento de los precios también afecta a la compra en origen que realizan este tipo de organizaciones, en tanto que ahora deben gastar más dinero para realizar el mismo acopio de alimentos.

Desde el Ayuntamiento de Madrid han trasladado que, tras el pico en la demanda de alimentación durante la pandemia a través de la «Tarjeta Familias», una prestación económica municipal para la cobertura de necesidades básicas de alimentación, aseo e higiene de sus beneficiarios, las necesidades se «estabilizaron» con posterioridad.

En Barcelona también han aumentado las colas del hambre en los 17 comedores sociales de la ciudad, que el año pasado repartieron 536.000 comidas a 13.158 personas vulnerables o sin hogar y este verano, en algún caso, han llegado a no dar abasto a pesar de incrementar el número de voluntarios.

Un ejemplo es el del Hospital de Campaña de la parroquia de Santa Anna, que ha pasado de repartir cerca de 7.000 comidas tanto en julio como agosto del año pasado a casi 10.000 en los mismos meses de este año.

Con la pandemia normalizada y sin restricciones, la previsión era que el número de usuarios del servicio se reduciría a unos niveles similares a los de 2019, pero ha aumentado por las consecuencias sociales y económicas de la crisis del COVID-19 y de la guerra en Ucrania, según sus responsables.

El pronóstico de las entidades sociales de Barcelona es que 2022 cerrará con más comidas servidas en comedores sociales que en el 2021 porque han aumentado las personas sin hogar que duermen en las calles y porque el aumento de los precios en los mercados está llevando a más familias al comedor social .

En el caso de Murcia, el encarecimiento de la cesta de la compra y los productos básicos de alimentación ha modificado el perfil de quien acude por primera vez en busca de ayuda al comedor social que tiene en el centro de la ciudad la Fundación Jesús Abandonado, según dice a Efe su gerente, Daniel López.

Según López, cada vez son más las unidades familiares, y no personas sin hogar, las que se dirigen a esta organización para pedir comida.

En este caso, también en julio y agosto ha aumentado el número de usuarios del comedor social a la vez que se han reducido las donaciones de productos y los donativos económicos, aunque la fundación confía en que esa tendencia, común de las vacaciones estivales, no se perpetúe por la escalada de precios y la crisis económica.

En Córdoba, el Banco de Alimentos, que distribuye unos 350.000 kilogramos al mes de productos básicos a entidades sociales que trabajan en toda la ciudad, maneja unas previsiones complicadas para los próximos meses.

La inflación está provocando un aumento significativo de la demanda y, por ello, la entidad ha acumulado alimentos en julio y agosto con la estimación de que el otoño y el invierno se puedan afrontar dando las mejores garantías posibles a las personas más vulnerables.

Algo parecido ocurre en Granada, donde el Banco de Alimentos se enfrenta actualmente a un aumento de la demanda que ya casi alcanza las cifras registradas en la pandemia de coronavirus, y, por contra, a un descenso de las donaciones, tanto de productos como económicas, y a que «el dinero recibido permitía antes llenar una cesta con diez productos y ahora, solo con seis», ha explicado a Efe un portavoz de las instalaciones.

Si el año pasado fueron 39.680 personas las atendidas, actualmente son unos 45.000 los solicitantes de ayuda, situación que afrontan con el problema añadido del aumento del coste de mantenimiento de las instalaciones por la subida de la luz y el gas.

Muchos de los afectados por la situación actual son los jóvenes, a los que no solo les falta comida. En un informe reciente, Cruz Roja alertaba que se ha duplicado en apenas dos años la cifra de jóvenes de entre 16 y 30 años que acuden a pedir ayuda por falta de empleo y de ingresos para poder pagar sus estudios o el acceso a internet, pasando de los 100.000 que atendía antes de la pandemia a cerca de los 200.000 (196.897).

Cruz Roja analiza en el documento ‘Los y las jóvenes y el reto de la digitalización en la Covid-19: competencias para la vida, el empleo y la educación’ la situación de esos jóvenes, que sufren falta de formación, limitado nivel de competencias, dificultades de acceso al empleo, explotación laboral, precariedad en los hogares y un bajo estado de ánimo.

La mitad de ellos no pueden pagar el uso de internet y teléfono, el 61,9 % sufren pobreza extrema (frente al 9,5 % de la población general) y cuatro de cada diez tiene miedo por la precariedad económica que padecen y por su futuro.

«Sus familias tienen dificultades para mantenerles, y una parte de ellos sufren las consecuencias de una difícil emancipación o una emancipación obligada que se hace en condiciones de vulnerabilidad por la extrema precariedad laboral o trabajo sumergido». La mayoría también un escaso nivel de competencias digitales para el empleo, destaca la investigación, que incluye también una encuesta a medio millar de estos jóvenes usuarios.

«Han pasado la frontera de ser ciudadanos a supervivientes; nos preocupa mucho su situación, deben buscarse la vida para todo, son mendigos de los datos de wifi, de la búsqueda de energía o de un hogar para vivir», decía hace unos días el coordinador de Cruz Roja, Antoni Bruel en la presentación del estudio.

Para el responsable la organización, «los jóvenes se encuentran en situaciones extremas que les hace difícil gestionar sus preocupaciones y su vida» provocadas por la desigualdad y la falta de oportunidades.

El estudio elaborado por Cruz Roja muestra que el 52 % de estos jóvenes se encuentran en situación de desempleo; un 27 % ha perdido su trabajo durante la pandemia.

La falta de experiencia laboral es importante: el porcentaje de jóvenes menores de 19 años sin experiencia laboral es del 61 %, el 30 % en los de 19-24 años y el 11 % en mayores de 24 años.

Cruz Roja ha detectado un bajo estado de ánimo generalizado en jóvenes con dificultades sociales y laborales: un 25 % admite que se estresa por cualquier situación adversa, un 11 % suele manifestar ira a menudo, un 14 % siente tristeza y el 41 % afirma tener miedo al futuro.

Destaca el alto abandono temprano de estudios, sobre todo en jóvenes de menos de 16 años, por la falta de recursos de sus familias, principalmente. Un 26 % han dejado sus estudios sin finalizar la ESO y un 27 % tras acabarla. En el ámbito universitario, los han abandonado otro 23 %.

La responsable de Estudios, Estrella Rodríguez,  alerta del posible empeoramiento en los próximos meses de su situación con la subida de los precios y también del riesgo de aceptar trabajos precarios, especialmente los más jóvenes (en el tramo de 16 a 21 años), con un alto esfuerzo físico y sin seguridad laboral. «Su situación provoca que cojan cualquier trabajo sin tener en cuenta problemas de explotación y de riesgo para su salud».

Para una familia de 2 adultos y 2 hijos que estén ingresando 800 euros mensuales, una subida general del IPC del 10%, supone 80 euros más de gasto mensual para esta familia, lo que significa agravar los problemas para cubrir los gastos esenciales de alquiler, de pago de electricidad, de gas y de llenar la nevera. “Se trata de una situación inasumible para muchos hogares”, apunta la secretaria general.

republica.com/sociedad

FUENTE: insurgente.org

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¿EEUU tiene rol en sabotajes a Nord Stream?, Rusia no descarta

 

¿EEUU tiene rol en sabotajes a Nord Stream?, Rusia no descarta

 

TERCERAINFORMACION / 29.09.2022

Rusia asegura que EE.UU. es el país que se beneficia del sabotaje en los gasoductos Nord Stream 1 y 2 y aboga por inicio de una investigación sobre el caso.

 


Una tubería para el proyecto Nord Stream 2 que se está instalando frente a la costa báltica de Alemania en agosto de 2018.

 

El embajador ruso en Estados Unidos, Anatoli Antonov, ha desestimado los intentos de algunos legisladores estadounidenses de responsabilizar a Moscú por el sabotaje a los oleoductos aclarando que la interrupción de la infraestructura rusa se ha producido en el mismo sitio donde se ha registrado “las actividades de los buques de guerra estadounidenses” y el sobrevuelo de sus drones y helicópteros, recoge la agencia de noticias local TASS.

Además, el diplomático ruso se ha referido a las promesas del presidente de EE.UU., Joe Biden, de “poner fin” al proyecto Nord Stream 2 y ha atribuido estos sabotajes a la incapacidad de Washington en competir con Rusia en la venta de gas a Europa.

“Incapaz de ofrecer una alternativa decente a los suministros de gas confiables y, no menos importante, baratos, Estados Unidos decidió ‘exprimir’ a Rusia como competidor utilizando métodos y sanciones no comerciales”, ha aseverado Antonov.

Ante estas sospechas, el funcionario ruso ha insistido en la necesidad de llevar a cabo un “examen exhaustivo y objetivo” de las circunstancias de estos “ataques sin precedentes” en los gasoductos rusos.

El martes, la empresa operadora del Nord Stream, Nord Stream AG, informó de “daños sin precedentes” que afectaron a tres líneas de la tubería que lleva el gas ruso a Europa, registrados el lunes.

Dinamarca, Polonia, EE.UU. y Noruega expresaron que las fugas en el gasoducto fueron consecuencia de actos de sabotaje. Sismólogos de Suecia, a su vez, confirmaron que el lunes se registraron dos explosiones a lo largo de las rutas de ambos ductos.

Descubierta una cuarta fuga en el Nord Stream

La Guardia Costera sueca ha descubierto este jueves una nueva fuga de gas en los gasoductos Nord Stream 1 y 2, elevando la cifra total de filtraciones a cuatro, según el Canal 4 de la televisión de Suecia.

Dos de las fugas en Nord Stream han tenido lugar en la zona del mar Báltico dentro de las fronteras de Dinamarca, y otras dos dentro de los límites marítimos pertenecientes a Suecia.

Nord Stream es el gasoducto más importante para Europa. Nord Stream 1 se construyó en 2011, mientras que Nord Stream 2, blanco de sanciones y presiones de Estados Unidos, terminó en noviembre de 2021, pero que nunca entró en funcionamiento debido a las presiones de EE.UU., por una parte, y las tensiones entre Berlín y Moscú por el conflicto en curso en Ucrania, por otro lado.

Rusia representa más del 40 por ciento de las importaciones de gas a los 27 países que componen el bloque comunitario, a través de tres grandes gasoductos: Nord Stream 1, que cruza a través del mar Báltico, otro gasoducto que atraviesa Ucrania (Droujba o Amistad), y un tercero a través de Polonia (Yamal).

tmv/mrg

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La ciudadanía democrática adulta desea cogobierno desde la sociedad civil

 

Habrá quien no quiera verlo, pero existe un malestar democrático profundo que explica –al menos en parte– determinados resultados electorales. De eso, y de democracia, se habla aquí. Y se acuña un término que puede tener recorrido: “demonazismos”.


La ciudadanía democrática adulta desea cogobierno desde la sociedad civil


Rafael Díaz-Salazar

EL Viejo Topo

30 septiembre, 2022 

 


Rafael Díaz-Salazar es profesor de Sociología y Relaciones Internacionales en la Universidad Complutense y profesor invitado en universidades de Brasil, México y El Salvador. Con motivo de una conferencia en el Foro Gogoa de Pamplona sobre la reanimación de la política, Isidoro Parra lo ha entrevistado

¿Qué nos está pasando con la política, Rafael?

Está bastante desfallecida. Lo afirmo con dolor, porque desde la adolescencia la vivo con mucha intensidad. Sin una buena acción política no podemos impulsar los cambios sociales y ecológicos que son necesarios. Hay que reanimar la política a través de la reconstrucción de la democracia y para ello hay que analizar el malestar democrático.

¿A qué se refiere con esa expresión de “malestar democrático”?

Antes de explicarlo, quiero hacer un elogio de la democracia como un estado antagónico a la dictadura. Quienes vivimos en el franquismo, hemos gozado mucho con la democracia a pesar de sus imperfecciones y carencias. Lo que sucede es que la democracia actual tiene gravísimas enfermedades que no son percibidas por las élites políticas y mediáticas enredadas en disputas que ya no interesan a casi nadie. El 15-M fue una gran expresión del malestar democrático. No se deseaba un régimen autoritario de izquierda, sino una democracia radical. En las acampadas y manifestaciones del 15-M se proclamaba “Lo llaman democracia y no lo es”.

El papa Francisco en el primer Encuentro Mundial de Movimientos Populares afirmó que las democracias actuales “están secuestradas”. ¿Por quiénes?, pues por los poderes económicos, mediáticos y empresariales que actúan para que las democracias reproduzcan la acumulación de capital y los privilegios sociales que tienen lugar en países democráticos y no cambien las relaciones de explotación y exclusión social. Por eso, este papa ha dicho que sin otra lógica económica distinta a la del capitalismo imperante -“una economía que mata”, según él-  la democracia no dará prioridad a los problemas de quienes más sufren la injusticia.

Un factor desencadenante del desfallecimiento de la política es la experiencia de amplios sectores sociales de que la democracia es buena para las libertades civiles, pero no es capaz de cambiar sustancialmente las condiciones materiales de vida de quienes sufren precariedad social y laboral. Perciben que la democracia refuerza a quienes viven bien. En los últimos años creció la esperanza del “sí se puede”; sin embargo, ahora predomina el “no se puede”. Esto explica el voto de clases populares a partidos de derecha y el crecimiento de la abstención en las elecciones.

Me parece observar que piensa que éste es un fenómeno que está sucediendo en muchos países.

Así es. El malestar democrático explica el crecimiento de la abstención y la desafección política, especialmente de los jóvenes, el precariado y las personas que habitan en barrios con empobrecimiento y exclusión social.  En las últimas elecciones legislativas en Francia, la abstención ha sido del 53%. No ha votado ni la mitad de la población. Los mapas de la abstención por barrios y pueblos en diversos países muestran que los empobrecidos y los jóvenes precarizados no votan. Quienes sufren exclusión social se sienten a años luz de la política imperante. Estamos en un momento de una democracia de muy baja intensidad y necesitamos una democracia de alta intensidad.

¿Hay hueco para la esperanza?

Sí. En la sociedad civil hay sectores sociales que tienen una pulsión democrática radical grande. Lo que sucede es que existe una profunda escisión entre los profesionales de la política, las instituciones de la “democracia establecida”, según la expresión de Aranguren, y esos sectores. Es significativo que el papa Francisco haya afirmado que los movimientos sociales populares son quienes mejor pueden revitalizar las democracias. Necesitamos nuevas relaciones entre instituciones, partidos y movimientos para reanimar la política.

Por otro lado, la esperanza nunca se debe basar en el optimismo. Me considero un pesimista con esperanza. La fuente de la esperanza nace de las causas sociales por las que merece comprometer la vida más allá de los éxitos o fracasos. La lucha por la dignidad de los humillados y ofendidos, utilizando el lenguaje de Dostoievski, nos debería vacunar contra el pesimismo que lleva a la inacción. También deberíamos nutrirnos con las religiones de liberación o las cosmovisiones ateas centradas en la esperanza en medio de las noches oscuras de la historia.

En la conferencia en el Foro GOGOA se ha referido a diferentes formas de concebir la democracia. ¿Cuáles son?

He hablado de tres: la democracia delegada, la democracia conflictual y la democracia participativa. Estos tres modelos deberían ser complementarios, pero nos hemos quedado en el modelo más débil que es la democracia delegada, hasta el punto de que llegamos a creer que es la única existente.

La democracia delegada se basa en libertades cívicas básicas como la libertad de expresión, de asociación, de manifestación y la separación de poderes. La gente la identifica sobre todo con el voto a candidatos de partidos en periodos electorales. Una vez elegidos diputados y senadores, delegamos en ellos nuestra voluntad política y renunciamos a un activismo político, salvo críticas o apoyos puntuales. Frente a este comportamiento propio de un infantilismo político, la ciudadanía democrática adulta desea cogobierno y autogobierno desde la sociedad civil. No existe innovación política e institucional para dar cauce a este anhelo de democracia radical. Esto provoca una fuerte frustración política.

Frente a este modelo, propugno la democracia conflictual. Parto del hecho de que la riqueza, el poder y el prestigio son los tres factores que determinan la estratificación social. A lo largo de la historia y en la actualidad suelen estar concentrados en grupos minoritarios de la sociedad. La democracia, si es fiel a su etimología de “demos” (pueblo) y “kratos” (gobierno), ha de impulsar un poder/gobierno de las clases y grupos sociales que tienen menos poder, menos riqueza y menos prestigio. La democracia ha de ser, ante todo, un sistema de máxima distribución del poder, la riqueza y el prestigio. Cuanto más repartido y socializado está el poder, hay más democracia. Cuanto más concentrado el poder, menos democracia, aunque haya sufragio universal y parlamentos. Cuanto más concentrada está la riqueza, menos democracia. Cuanto más distribuida, más democracia.

Este proceso democrático de desempoderar y desenriquecer a unos para empoderar y enriquecer a otros genera inexorablemente conflicto social y grupos de presión para impedirlo o impulsarlo. Considero que sin multiplicar conflictos sociales no violentos, es imposible una democracia distribuidora de los bienes anhelados para instaurar el máximo de justicia y libertad entendida como avance de la “no dominación”.

Acceder al Gobierno del Estado, aunque sea por mayoría absoluta, no significa en modo alguno tener el poder. Los poderes más determinantes están fuera de los Parlamentos. Los gobiernos suelen renunciar a someterlos al gobierno del pueblo.

Me he referido también en la conferencia a la democracia participativa, concebida como democracia multidimensional.

¿Puede explicarnos esta concepción?

Desde mi punto de vista, la democracia de alta intensidad tiene cinco dimensiones. Ha de ser institucional, económica, laboral, social y cultural. Si sólo se limita a la política institucional, es una democracia amputada.

Ahora bien, la democracia multidimensional requiere que la mayor parte de las personas de un país estén dispuestas a participar social y políticamente para construir democracia expansiva de alta intensidad desde la sociedad civil. El gran problema que tenemos en las democracias no es la ausencia de programas de transformación, sino la falta de sujetos sociales que los apoyen.

La democracia política participativa necesita la constitución de asambleas ciudadanas sectoriales como ámbitos de elaboración política programática. A través de estas asambleas se debe impulsar un proceso de escucha por parte de los partidos políticos e ir al establecimiento de “programas contrato” para asegurar que lo prometido en las campañas se cumple. Tenemos que impulsar mítines de ciudadanos organizados a políticos profesionales.

Me parece que si aspiramos a crear una política basada en la interacción permanente entre instituciones del Estado y movimientos de la sociedad civil, como proponía Gramsci, necesitamos establecer relaciones entre asambleas o plataformas ciudadanas sectoriales y comisiones parlamentarias.

Pienso que para impulsar la democracia política participativa tenemos que aprender mucho de los referéndum democráticos periódicos que se realizan en Suiza. Ahora bien, ¿hay suficientes ciudadanos dispuestos a tener este comportamientopolítico? No seamos cínicos responsabilizando exclusivamente a partidos y diputados de los males de la democracia y del desfallecimiento de la política.

La democracia política ha de impulsar la democracia económica. Si las personas no experimentan el “demos-kratos” (el gobierno del pueblo) en la vida cotidiana y en las transformaciones de las condiciones materiales y culturales de existencia, seguirá creciendo la desafección política.

¿Qué necesitamos para ir construyendo democracia económica?

Impulsar la justicia fiscal y perseguir el fraude en este ámbito con la creación de un potente CNI (Centro Nacional de Inteligencia) contra delitos financieros.

Instaurar una banca pública estatal y bancos públicos autonómicos para apoyar la inversión para el empleo e impedir los abusos de la banca privada.

Nacionalizar los sectores productivos estratégicos, especialmente en el sector de las energías. La pobreza energética es la mayor negación de la democracia.

Acabar con la obscena brecha salarial mediante el establecimiento de sueldos suelo y sueldos techo.

En una democracia de alta intensidad las leyes dependen de decisiones sobre a qué sectores empoderar y enriquecer y a cuáles desempoderar y desenriquecer. De nuevo, lo inevitable de la democracia conflictual no violenta. Aprendamos de Gandhi.

¿Qué propone para impulsar la democracia laboral?

En este ámbito hay que distinguir entre parados, trabajadores precarizados y trabajadores con condiciones de trabajo decente. También entre empresas estatales, empresas privadas y empresas de economía social solidaria.

Una justa relación entre democracia y trabajo requiere impulsar la renta básica de ciudadanía y una nueva formación activa para el empleo. El papa Francisco defiende el salario universal garantizado. Necesitamos reforzar el modelo de economía social solidaria.  Respecto al precariado, lo fundamental es una nueva acción sindical en este sector. Hay que cambiar radicalmente el actual modelo de sindicalismo.

El gobierno del pueblo, eso es la democracia, sobre el destino de las plusvalías empresariales es imprescindible. No podemos permitir que prosiga la libertad neoliberal que convierte a los trabajadores en mercancías que se pueden comprar o dejar de comprar en función de las expectativas de beneficios. El destino común de los bienes ha de tener prioridad sobre la propiedad privada. Soy cristiano y provengo de la tradición evangélica de los bienes en común.

Tengo muy claro que las plusvalías se han de destinar a la creación de empleos. Este principio debería incorporarse a la actualización de la Constitución.

La cogestión en las empresas es un requisito para la democracia laboral.

Me parece que el objetivo por el que hemos de luchar es trabajar menos para trabajar todos para vivir mejor con menos a escala planetaria.

¿Nos puede decir algo sobre lo que ha llamado democracia social?

Voy a destacar el desafío fundamental que tiene que asumir este tipo de democracia: la vivienda. Es terrible que se haya interiorizado como algo natural que el precio de la vivienda lo determine el mercado, que las grandes empresas constructoras influyan más en la política de vivienda que los ciudadanos que necesitan viviendas a precios decentes. El yugo que el acceso a la vivienda soportan muchas personas, especialmente jóvenes, deslegitima la democracia.

La vivienda es un bien social básico que debe ser garantizado por los poderes públicos desempoderando y desenriqueciendo a quienes han hecho de la vivienda un negocio millonario. Insisto: fuera la vivienda de las leyes de hierro del mercado inmobiliario.

¿También ha hablado de la democracia cultural?

Me parece fundamental. Para impulsarla tenemos que enfrentarnos a la pobreza escolar como factor decisivo de reproducción de la desigualdad. Como afirma Cáritas en sus informes FOESSA, la pobreza es algo que se hereda, especialmente cuando los hijos de los empobrecidos sufren el fracaso escolar. Se requiere una discriminación positiva para una inversión muy fuerte en recursos humanos y económicos para impulsar la democracia cultural en la educación. Las Comunidades de Aprendizaje nos muestran cómo revertir la situación a la que me refiero.

Los poderes imperantes suministran mucho opio del pueblo que ya no es religioso. Esto debilita el empoderamiento de los sectores populares. Tenemos que reinventar las Universidades Populares, multiplicar educadores sociales y animadores culturales que impulsen una cultura emancipadora en barrios y pueblos. Sin fábricas de ciudadanía es imposible la democracia participativa.

Quiero llamar la atención sobre los males, muchas veces imperceptibles, de la obesidad audiovisual y digital que nos está enfermando, aunque millones gocen con ella. Hay un reto importante: ¿cómo generar una contracultura contra el imperialismo digital? La democracia está perdida si sigue creciendo el homo digitalis. Permítame que sea una voz que grita en el desierto y alerta fundamentándose en neurocientíficos y pensadores políticos. Más vale que acabemos con la ideología de los nativos digitales, que es una estupidez antieducativa, y criemos nativos ecologistas.

Para construir democracia de alta intensidad, tenemos que superar las relaciones virtuales y reforzar las conversaciones democráticas presenciales para constituir asambleas ciudadanas.

Rafael, ¿quiere transmitir algo más?

Quisiera plantear brevemente dos temas: si no impulsamos desde un nuevo internacionalismo una democracia global social y económica, nos convertiremos en habitantes de lo que denomino “demonazismos”. La respuesta occidental a las migraciones ayuda a comprender este término. Vivimos en democracias en países que son islas de bienestar rodeadas de océanos de pobreza. Sólo deseamos a los migrantes que puedan cubrir los puestos de trabajo que rechazan nuestros conciudadanos. Para el resto, aplicamos políticas represivas militaristas. Estamos ante nuevas formas de exterminio que generan nuevos campos de concentración en África, Asia y América Latina.

El segundo tema es el ecológico. No nos dejemos engañar por el capitalismo verde que requiere un extractivismo nocivo en los países del Sur. Vayamos pensando en una transición a un ecologismo postcapitalista.

Entrevista realizada por Isidoro Parra, Foro Gogoa

Fuente: https://forogogoa.org

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