miércoles, 30 de diciembre de 2020

Aragón, España: sin saber y sin comprender la historia no puede haber futuro

 

Lecturas de autogestión: «Las colectividades de Aragón» de Félix Carrasquer

“Las colectividades de Aragón” es un texto generoso y apasionante...

Por José Luis Carretero Miramar 

KAOSENLARED

30 Dic, 2020

“Dedico la memoria de estos hechos auténticos a los colectivistas que, al fusionarse con espontánea generosidad, alumbraron una sociedad nueva”. Así comienza su obra “Las colectividades de Aragón”, Félix Carrasquer, educador y organizador libertario, enamorado de la cultura, que aunaba una tremenda capacidad de análisis social con una voluntad pedagógica incansable que le llevó a fundar la “Escuela de Militantes” de la CNT en Monzón, durante la Guerra Civil española. Un libro que ha sido reeditado recientemente por la editorial Descontrol, ubicada en el feraz ecosistema cooperativo de Can Batlló, en Barcelona.

“Las colectividades de Aragón” es un texto generoso y apasionante, con el que Carrasquer pretende trasladarnos el ambiente y las realizaciones de la obra autogestionaria de las colectividades agrarias, durante la Guerra Civil.

En una narración ordenada y muy rica en anécdotas y documentación histórica, Carrasquer nos explica, con una claridad didáctica envidiable, cómo funcionaban, cómo se habían organizado, y a qué se dedicaban las colectividades puestas en marcha por el campesinado de Aragón en 1936.

Carrasquer comienza su análisis con una afirmación que rompe con ciertos esquematismos típicos a la hora de analizar los procesos revolucionarios en el campo: “hay que justipreciar cuánto supone el que la mayoría de los cenetistas y simpatizantes fueran pequeños propietarios”. Pequeños propietarios acosados, muchas veces, por las marañas de deudas consustanciales a las dinámicas caciquiles del campo español, pero no necesariamente “campesinos pobres en la miseria”. La mayoría de ellos “subvenían a sus necesidades más perentorias”, pero aún así se habían visto arrastrados por el proceso de politización general que había inundado a la sociedad española, en un sentido progresista. La CNT se había expandido entre una población que, por otra parte, había convertido en héroes populares a los militares que, pocos años antes, habían encabezado la “Sublevación de Jaca” en un intento prematuro de proclamar la República.

La dinámica de las colectividades de Aragón, por tanto, desmiente la primaria contradicción que muchas veces se ha presentado entre “jornaleros que reclaman la colectivización”, por una parte, y “pequeños propietarios necesariamente conservadores”, por otra. Carrasquer incide en la importancia de la cultura (lo que ahora llamaríamos la “hegemonía en un sentido gramsciano”) en el seno del campesinado aragonés y en lo decisivo, desde el punto de vista cualitativo, de las personas en el proceso revolucionario. La presencia o no de militantes formados y capaces representa, para Carrasquer, el elemento definitorio del éxito o del fracaso de las experiencias colectivistas en el plano local:

“En las industrias y poblaciones donde había hombres consciente y humanamente preparados, capaces de dinamizar la vida cívica y económica desde el primer instante, la colectividad se desenvolvió con una eficacia ejemplar, mientras que allí donde esos hombres faltaron, su desarrollo fue vacilante y a veces confuso (…)Esto debería servir de lección para las organizaciones de acción directa que pretenden sustituir la sociedad represiva y explotadora por otra de libertad y justicia, y que por eso mismo caerían en flagrante contradicción si pretendieran  hacer el cambio careciendo de hombres que pudieran garantizar la buena marcha de la colectividad tanto por su competencia técnica en el área productiva, distributiva y de los servicios como, en una perspectiva ética, por su capacidad solidaria y su conducta intachable.”

Por todo ello, afirma Carrasquer, “fácil es comprender que la primera tarea y la más importante que a dichas organizaciones incumbe es, sin lugar a dudas, una tarea de carácter pedagógico”.

En ese proceso pedagógico teórico-práctico que implicó el proceso colectivizador, en el que los militantes tuvieron que aprender muchas veces “haciendo”, sin una previa formación técnica y sociopolítica formal, el campesinado aragonés se dotó de sus propias instituciones y de sus propias reglas de funcionamiento. De una institucionalidad firmemente asamblearia, un Derecho propio popular y flexible, y procesos autogestionarios de organización de la producción que aunaban el despliegue de las técnicas modernas más accesibles y la voluntad de salvaguardar el bienestar y la equidad en un contexto tendencialmente igualitario.

Carrasquer hace hincapié en una de esas instituciones desplegadas por el proceso colectivizador, la cooperativa local. Según el pedagogo aragonés:

“Fue esta institución la que permitió coordinar, de la manera más igualitaria posible, las relaciones económicas entre todos los habitantes de la población. Como el comercio especulativo se había abolido en Aragón, todo el pueblo, tanto los miembros de la colectividad como los que no pertenecían a ella, acudían a la cooperativa para proveerse de cuanto necesitaran, ya fuesen artículos alimenticios así como prendas de vestir, calzado, artículos caseros o semillas, abonos, herbicidas u otros para el campo; al mismo tiempo que depositaban en ella los frutos sobrantes de sus cosechas.”

La cooperativa funcionaba como almacén comunal, pero también como red de distribución de los bienes  “importados” (comprados fuera del pueblo), como banca propia (emitía incluso libretas individuales expresando las transacciones y saldos de cada unidad familiar) y como unidad integradora de la producción de la colectividad y los propietarios privados que se mantenían ajenos a la misma (llamados “individualistas”), lo que permitía la “exportación” y comercialización de lo producido por el pueblo en mejores condiciones (al permitir economías de escala) que la venta directa por los propietarios colectivos o privados.

La cooperativa integraba la “economía privada” (que subsistía en magnitudes variables en los pueblos) con la derivada de la “colectividad” (formada por los núcleos familiares que habían decidido poner su trabajo y sus tierras en común). Según afirma Carrasquer, la cooperativa local tuvo una importancia económica esencial, pero, además:

“Con ser tan útil la cooperativa para el desenvolvimiento económico, lo fue mucho más como escuela de aprendizaje de la convivencia; ya que gracias al imperativo de los intercambios económicos que reunía en su seno a colectivistas e individualistas, ambos sectores confluyeron en sus asambleas, donde por conducto del diálogo pudieron conocerse mejor y abrir cauces inéditos a su cooperación”.

Uno de los elementos más interesantes del proceso revolucionario aragonés fue que las cooperativas y colectividades locales no se quedaron aisladas, encerradas en sí mismas. Ya desde el primer momento, desplegaron un creciente y cada vez más amplio proceso de integración y planificación participativa, instituyendo federaciones comarcales y, finalmente, una estructura de coordinación general que cristalizará en la organización del llamado Consejo de Aragón, como órgano de autogobierno político e integración económica de toda la región. Nos lo cuenta Félix Carrasquer:

“Ya en los primeros meses de la guerra se constituyeron 25 Federaciones Comarcales, federaciones que hacia septiembre de 1936 reunían en conjunto 450 colectividades, acercándose a las seiscientas en 1937 (…) Así fue como de colectividad en colectividad se pasó a la Federación Comarcal de Colectividades, esquema básico a partir del cual el colectivismo aragonés llegaría a fundirse en una estructura más compleja y susceptible de dar a la solidaridad una dimensión más amplia y, por tanto, de mayor justicia.”

En los días 14 y 15 de febrero de 1937 tuvo lugar en Caspe el congreso constitutivo de la Federación de Colectividades de Aragón, al que acudieron unos seiscientos delegados que representaban a las 25 federaciones comarcales ya constituidas, a la CNT, a la FAI y a los grupos anarquistas aragoneses. Se acordaron los estatutos de la Federación (un ejemplo genuino de lo que Laval y Dardot, en su obra “Común”, llaman el “derecho obrero”) y se adoptaron una serie de resoluciones para garantizar el abastecimiento en una situación de guerra.

Paralelamente, y como ya hemos apuntado, se constituía en la sede del Comité Regional de la CNT en Alcañiz, el 15 de octubre de 1936, el llamado Consejo de Aragón, como órgano de autogobierno regional. El 20 de noviembre, a regañadientes, el gobierno central reconocía legalmente a dicho Consejo y en enero de 1937 se establecía su composición definitiva, en la que figuraban, bajo la presidencia del cenetista Joaquín Ascaso, representantes de la CNT, de Izquierda Republicana, de la UGT, del PCE y del Partido Sindicalista.

El libro de Félix Carrasquer continúa incidiendo en las realizaciones prácticas del proceso colectivizador, como la extensión de la escolaridad hasta los 15 años, la construcción de institutos de educación secundaria y de formación profesional en la región, la apertura de la Escuela de Militantes de Monzón (que dirigió el propio Carrasquer), o el decidido impulso a la vida cultural de los pueblos y a las infraestructuras sanitarias básicas en zonas rurales que habían estado prácticamente abandonadas por el poder central durante décadas.

Se trata de un libro absolutamente imprescindible para conocer las dinámicas de organización que estructuraron el proceso colectivista aragonés, y para entender que pretendía y cómo funcionaba el campesinado colectivizador, no sólo desde el plano del discurso, sino también de los procesos de implementación cotidiana en el ámbito local. Como indica Félix Carrasquer en la parte final del capítulo “Hacia la utopía”:

“Resta decir que ya no se puede ignorar bajo pretexto alguno, que la obra constructiva llevada a cabo durante la guerra española entre 1936 y 1939 por las colectividades del campo y de la industria y de una forma más completa por los campesinos aragoneses (…) echa por los suelos todos los argumentos sobre la supuesta incapacidad de los trabajadores para gestionar sus empresas así como para desarrollar y coordinar las innumerables actividades que conlleva la vida social para dar satisfacción al ser humano.

Esa es la lección que un pueblo desgarrado por una guerra que él nunca quiso brinda como ejemplo a las nuevas generaciones de España y del mundo.”

Sólo nos queda hacer una pequeña y cariñosa admonición a todos nuestros lectores: ¡Leed este libro! El pasado tiene también llaves para un futuro por construir, pero habitado por la esperanza.

José Luis Carretero Miramar.

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CUBA: LA CAÍDA DEL IMPERIO ESPAÑOL (Documental)

martes, 29 de diciembre de 2020

Siria. La foto muestra el efecto colateral para las ganancias de los grandes capitales mediante la intervención humanitaria del negocio militar como paso previo para la guerra, siempre antecedente necesario de la paz, porque sin guerra la paz se hace imposible.

 

Siria y Rusia rechazan bloqueo económico occidental

DIARIO OCTUBRE / 29.12.2020

 

 

 

El representante del Centro de Coordinación de Rusia que durante el 2020 se ejecutaron 2.666 operaciones humanitarias.



El ministro de Administración Local y Medio Ambiente, Hussein Makhlouf, explicó que este 2020 se trabajó para la entrega de ayuda a todos los grupos afectados independientemente de los obstáculos. | Foto: EFE

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DIARIO OCTUBRE / 29.12.2020

Representantes de Siria y Rusia afirmaron este lunes en conferencia de prensa en la capital del país árabe, Damasco, que el bloqueo económico occidental obstaculiza los esfuerzos realizados para restablecer la normalidad en zonas liberadas del terrorismo y el retorno de refugiados.

Por su parte, el ministro de Administración Local y Medio Ambiente, Hussein Makhlouf, explicó que durante este 2020 se trabajó para la entrega de ayuda humanitaria a todos los grupos afectados por la guerra. Dicha empresa fue realizada en cooperación y coordinación con las agencias gubernamentales, las asociaciones no gubernamentales y las organizaciones de las Naciones Unidas (ONU), puntualizó el alto funcionario.

Al mismo tiempo, Makhlouf denunció que el bloqueo y las medidas coercitivas unilaterales impuestas por los “Estados que apoyan el terrorismo en Siria” continúan impidiendo el regreso de las personas desplazadas, afectando a su vez la situación económica y social, especialmente la salud a la luz de la propagación del coronavirus.

Sumando a ello el citado ministro precisó que el Comité de Reconstrucción y Rehabilitación de Infraestructuras Dañadas e Indemnización por Daños creado en 2012 centró su trabajo al comienzo de la guerra en la compensación a los ciudadanos, invirtiendo de esta manera alrededor de 20.000 millones de libras sirias en esta área.

En tanto, el representante del Centro de Coordinación de Rusia, el mayor general Cetnik Vyacheslav, afirmó que esa institución ejecutó en 2020 un total de 2.666 operaciones humanitarias en todas las gobernaciones de Siria entre septiembre y noviembre de este año.

Al mismo tiempo, el alto oficial ruso anunció que gracias al trabajo activo de los órganos de coordinación de ambas naciones, más de dos millones de ciudadanos sirios han regresado a sus lugares de residencia.

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Pedro y Pablo - Marcha de la Bronca - Encuentro en el Estudio [HD]

¿Pacto de Toledo? ¡Echa el freno macareno. Que no te enteras Contreras! ¿Cómo puede llamarse pacto a la reunión de los tragaperras representantes de los grandes capitales con los servidores de esos mismos tragaperras de los grandes capitales para robarnos a los trabajadores nuestro dinero ahorrado (propiedad privada total, camarada, compañero, ciudadano, paisano, tronco, tronqui, colegui guay que te cagas, tío. Y sin garantía jurídica, que esto ya si es como para comer cerillas y cagarlas encendidas) para las pensiones? Por sus pactos los conoceréis, dice el El Señor, chispa más o menos.

 

El movimiento pensionista vuelve a la calle para denunciar las recomendaciones del Pacto de Toledo

Decenas de concentraciones han denunciado las recomendaciones del Pacto de Toledo sobre las pensiones de viudedad.

Por Kaos. Estado Español/ Publicado el 29 Dic, 2020

Como suele ser habitual los lunes, el movimiento pensionista ha vuelto a movilizarse en decenas de calles y plazas del Estado. Esta vez han denunciado las recomendaciones del Pacto de Toledo sobre las pensiones de viudedad, concluyendo las acciones con la lectura del comunicado de la Comisión de Mujer de COESPE que a continuación reproducimos:



COMUNICADO DE LA COMISIÓN DE MUJER

Desde la Coordinadora Estatal en Defensa del Sistema Público de Pensiones queremos expresar nuestro total desacuerdo con la Comisión del Pacto de Toledo en sus recomendaciones sobre las PENSIONES DE VIUDEDAD.

«La Comisión propone una reforma integral de la viudedad» de acuerdo a las nuevas realidades sociales y familiares, a la vez que reconoce el carácter contributivo de estas prestaciones, pero centrándose en las beneficiarias de la pensión con 65 o más años. Esto nos indica y lo denunciamos, que las pensiones de viudedad no tengan el carácter permanente o vitalicio para las personas beneficiarias con edad inferior a la de la jubilación.

Recordemos que las mujeres perceptoras de esta pensión equivalen a un 92% y para el 90% es su ingreso único mientras que los hombres perceptores de esta pensión de viudedad son un 7,9% de los cuales un 99% de ellos compatibiliza la pensión con el trabajo.

Se pretende dejar desprotegidas a más de 295.600 perceptoras de la pensión de viudedad en su mayoría son mujeres en edad de trabajar, pero imposibilitadas para entrar en el mercado laboral debido al cuidado de los hijos e hijas. ¡Sabemos bien lo que cuesta sacar una familia adelante con bajos ingresos! A 31 de agosto de este fatídico 2020 las pensiones de viudedad percibidas por mujeres son 2.158.809, hablamos de que todas se encuentran por debajo de las 950 eneros del Salario Minino Interprofesional.

Desde las concentraciones en las plazas de nuestras ciudades le queremos recordar al gobierno:

-Que las pensiones de Superrvivencia son prestaciones contributivas, en las cuales el cónyuge fallecido ha cotizado para que en el momento de su fallecimiento su familia pueda quedar protegida, cubierta. De ninguna manera esta prestación es una ayuda del gobierno. Y como tal prestación contributiva se debe percibir de forma pemanente, con las limitaciones ya establecidas por la ley, pero en ningún caso podrán reducirse económicamente hasta los niveles de las ayudas asistenciales.

Las pensiones de supervivencia, como las de viudedad u orfandad, no solo son necesarias sino imprescindibles. Quitar derechos a los contribuyentes no se traduce en un ahorro potencial para el Estado, es llevar a las mujeres a la extrema pobreza en un tiempo como el actual de vulnerabilidad máxima, de indiscutible precariedad.

No vamos a permitir que se nos hunda en la miseria asistencial y menos en un reparto caritativo. Las mujeres en este país llevamos un retraso ponderal. Muchas cobran ya las míseras pagas del «SOVI». Las no contributivas son ya asistenciales. Y ahora pretenden quitar las pagas contributivas vitalicias de Viudedad.

Las mujeres trabajadoras y pensionistas no deberíamos ser las últimas en la protección equitativa del Estado y en el reconocimiento real de sus instituciones por nuestras contribuciones a una economía de cuidados y a la sociedad.

Porque somos muchas mujeres y hombres que decimos: ¡gobierne quien gobierne, las pensiones se defienden!


Y esto, hoy 28 de diciembre de 2020, no es una INOCENTADA!!

COESPE Mujer

Email: comisionestatalmujer@gmail.com

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lunes, 28 de diciembre de 2020

LA GRAN MENTIRA: EL SISTEMA DE PENSIONES ES INSOSTENIBLE. A restregar por los hocicos a todos los “pactantes” del Pasti-robo Pacto de Toledo, incluyendo a los señores del gobierno y a todos los parlamentarios que voten a favor. El dinero de las pensiones es dinero de los trabajadores y debe volver a los trabajadores. Y en el Pacto de Toledo no solo se ah robado y se va a seguir robando a los pensionistas, al zagalete trabajador de 20 años también se le roba.

Si yo estoy de acuerdo. Yo soy un hombre muy acuerdoso, eso sí, ni de izquierdas ni de derechas. Soy un pululante, uno de estos que pulula entre la izquierda, la derecha y la nebulosa parda, demócrata de toda la vida entero y verdadero, que no se mete en política o si los elefantes vuela o dejan de volar. A mí, qué. ¿Que cambian las cosas?, pues que cambien, a mí que me viene usted contando. Y ya que estamos, dígame, ¿sabría usted decirme cuando va a cambiar el mamoneo este para que el chorizo se deschorice primero devolviendo lo robado para que luego entre en la cárcel el tiempo que le toque, ya sin cargo de conciencia y sin que tenga que pedir disculpas a nadie. Y cuando el trabajador se va a quedar en su poder con el producto integro de su trabajo? Que yo lo digo únicamente porque las cosas cambian, por nada más. No me lo vaya tomar a mal ni se vaya a mosquear nadie.

 

La muy voluble ortodoxia económica


Juan Francisco Martín Seco

El Viejo Topo

28.12.2020

La teoría económica, tras cualquier proposición, suele emplear la expresión “ceteris paribus”, que viene a significar que tal cosa sucederá siempre que permanezcan constantes todas las demás variables. Es una forma de guardarse las espaldas. Lo cierto es que casi nunca las otras variables permanecen estables, pero eso no importa porque el economista de “pro” continúa actuando como si no hubiese introducido la cláusula, o bien como si nada hubiese cambiado. He aquí una de las razones por las que muchas veces en Economía se afirma una cosa y la contraria.

Existe aún otro motivo para las enormes discrepancias que se suelen dar en esta disciplina, y es que las teorías tienen consecuencias prácticas y diferentes según la posición social en la que cada uno se encuentra. Las afirmaciones no suelen ser desinteresadas, y todo depende del sitio donde cada cual esté situado o del bando al que pertenezca. Es más, la ortodoxia se desplaza sin el menor pudor de unas a otras posiciones.

Los que llevamos bastantes años en el estudio de esta materia, recordamos cómo hace treinta o treinta y cinco años, incluso más, la doctrina oficial pasaba por condenar toda posible monetización del déficit. Durante muchos años financiar el déficit público con la emisión de dinero era tabú y herejía. Aquí en nuestro país el Banco de España se presentaba como el cancerbero de la ortodoxia, pero coincidía al cien por cien con el diseño seguido en la Unión Europea y con los principios sobre los que se estaba asentando la creación del Banco Central Europeo (BCE); en general, concordaba con las tesis de todos los bancos centrales. Se defendía que una postura expansiva de la política monetaria conducía automáticamente a un proceso inflacionario.

Solo algunos nos atrevimos a adentrarnos mínimamente en planteamientos que casi todo el mundo consideraba heterodoxos, y mantuvimos que la creación de dinero no tenía por qué ser inflacionaria, ya que actúa sobre el PIB nominal, es decir, sobre sus dos componentes, PIB real y precios, sin que esté determinado a priori en qué proporción. Es posible que en muchas ocasiones no se traduzca en inflación, sino en crecimiento de la economía. Señalábamos también que una política monetaria en exceso restrictiva, tal como se venía aplicando primero en el proceso de convergencia y más tarde en el plan de estabilización, podía dañar gravemente la economía.

En los momentos actuales, el panorama ha cambiado por completo. Todos los bancos centrales han adoptado políticas monetarias enormemente flexibles a las que se ha denominado “de expansión cuantitativa” (QE, por sus siglas en inglés), con las que monetizan los déficits públicos de sus respectivos países. Como se puede apreciar, el dogma ha virado de un extremo al otro. El BCE bajo la presidencia de Draghi se vio obligado a dar un giro radical para que la Unión Monetaria no hiciese aguas. Aunque es verdad que el BCE no inyecta directamente el efectivo a los tesoros de los países miembros, sí los financia mediante la compra de deuda pública en el mercado secundario y el descuento de los títulos de los bancos.

El BCE, nada más comenzar la crisis del Covid, cuando los distintos gobiernos y la propia Comisión estaban discutiendo si eran galgos o podencos, puso sobre la mesa 750.000 millones de euros, cantidad que meses después aumentó en otros 600.000 millones, orientados a comprar títulos públicos y privados. La pasada semana ha añadido otros 500.000, con lo que su potencial de fuego se eleva en estos momentos a 1.850.000 millones de euros. Es más, ha anunciado que continuará con esta política al menos hasta marzo de 2022 y que, si fuera necesario, incrementaría la cantidad hasta 2.5 billones de euros. No es extraño que por primera vez el Tesoro español haya podido introducir en el mercado bonos a diez años a interés negativo. Y todo ello sin que aparezca la menor señal de inflación. El incremento de los precios está muy lejos de alcanzar el objetivo del 2%.

Considerando estas cifras, uno se pregunta qué sentido tiene el tan cacareado y alabado plan de recuperación (los 750.000 millones), al menos en la parte –su gran mayoría- que se va a ofrecer como endeudamiento. No parece que las condiciones de estos préstamos puedan ser mucho mejores que las que ofrece ahora el mercado, gracias al BCE. Pero, sobre todo, es que los del fondo de recuperación van a ser préstamos finalistas, con lo que los distintos parlamentos nacionales no van a contar con autonomía para decidir a qué finalidades se orienta el endeudamiento, ni siquiera si van a ser convenientes y rentables.

La versatilidad de la ortodoxia ha ido más allá porque hasta hace pocos años no solo se condenaba la monetización del déficit, sino el déficit en sí mismo. La doctrina oficial y el pensamiento único hablaban del crowding out, traducido al español, efecto desplazamiento. Es decir, que, según esta teoría, el déficit público, aun cuando se financiase en el mercado, desplazaba al sector privado de la obtención de los recursos que precisaba para sus inversiones, lo que perjudicaba gravemente la actividad económica.

Una vez más, algunos nos atrevimos a disentir, aunque con prudencia y matizando situaciones. Pensábamos que, en momentos de debilidad económica, malamente se podía desplazar al sector privado, cuando en realidad no había sector privado que desplazar, no existía apenas la iniciativa privada. Pero es que, además, si el sector público sustituye al sector privado a la hora de acometer determinadas actuaciones lo lógico es que lo sustituya también en la financiación. No existe ninguna constatación de que el gasto privado sea siempre más productivo que el público.

De nuevo la doctrina oficial ha cambiado por completo de posición. Hoy, todos los estamentos, desde los organismos internacionales hasta los servicios de estudios, pasando por las organizaciones empresariales y demás agentes sociales, piden a los estados que gasten, que rieguen la economía con dinero público, sin importar cuál sea el déficit o el endeudamiento de las administraciones públicas o, lo que me temo que es peor, sin analizar con demasiado detenimiento la rentabilidad económica y social del gasto o de la inversión.

La verdad es que no ha sido la única vez en la que la ortodoxia ha apostado por aumentar el gasto o reducir los impuestos y, como consecuencia, por incrementar el déficit y el endeudamiento públicos. Recuerdo que contemplé con asombro cómo, en 2008, al aparecer la crisis, todos, incluidos organismos internacionales, hasta entonces en posturas abiertamente liberales, se hicieron keynesianos. Es cierto que el paréntesis duró bien poco. En 2010 ya se estaban reclamando -más que reclamando, imponiendo- la estabilidad fiscal y presupuestaria, con duros ajustes y reformas. Hay que reconocer que los planes fiscales expansivos realizados en los dos años anteriores no habían servido para mucho en orden a incentivar la economía. Buen ejemplo de ello fue el plan E, un procedimiento perfecto para tirar dinero a la papelera. Algunos lo cifran en 50.000 millones de euros.

Según los últimos datos del Banco de España, el endeudamiento público en nuestro país a finales del mes de septiembre de 2020 se situó en un 114,1% del PIB, habiendo tomado como valor de esta última variable la media de los alcanzados en los cuatro trimestres de 2019. Es de suponer que el porcentaje del endeudamiento alcanzará un valor mayor cuando se utilice el PIB de 2020, que con toda seguridad será sustancialmente menor que el de 2019. El stock de deuda pública se ha incrementado, por tanto, en los tres primeros trimestres del presente año en 18,6 puntos del PIB. Aun cuando nos movemos en términos de caja y no de contabilidad nacional, este porcentaje puede ser una buena aproximación de a cuánto se elevaba el déficit de las administraciones públicas a finales de septiembre, y no resulta muy arriesgado vaticinar que al final del año se situará por encima del 20%, si no se realizan ingeniarías financieras.

¿A qué nivel se situará el endeudamiento público en los años 2021 y 2022? No cometemos ninguna exageración si hablamos del 125 o 130% del PIB. Y ello solo como consecuencia de la acumulación de los déficits públicos de estos ejercicios. A ellos habría que añadir para estos años y para los siguientes los 140.000 millones de euros (tal como se distribuyan temporalmente) que según dicen provendrán de Europa. No deja de ser sorprendente la percepción que de estos futuros recursos tienen todos. Aquellos que han venido anatematizando el déficit y el endeudamiento público, los que ponían el grito en el cielo ante cualquier incremento de gasto público, ahora se muestran encantados, y no les importa que el estado tenga que endeudarse. Tienen la percepción equivocada de que esos recursos son gratuitos y que no hay que devolverlos, cuando lo cierto es que de esos 140.000 millones de euros solo alrededor de 33.000 millones lo son a fondo perdido. El resto habrá que pagarlo de una o de otra forma. (Ver mis artículos en estas páginas digitales del 30 de julio y del 24 de septiembre del presente año). Es cierto que, en este cambio tan brusco de postura, por ejemplo, el de los empresarios, también puede influir que en esta ocasión esperan ser los principales beneficiarios del gasto.

Ante esta mudanza tan rotunda de la política oficial, algunos, otra vez desde la heterodoxia, no podemos por menos que gritar que ni tanto ni tan calvo. Ante discursos fuertemente triunfalistas que hablan de lo importantes que son los fondos europeos y de lo mucho que se puede hacer con ellos, hay que recordar el cuento de la lechera y más concretamente las medidas tomadas por Zapatero en los años 2008-2009. Orientadas, tal como se decía entonces, a reactivar la economía, pero que no tuvieron ningún resultado salvo los de incrementar el endeudamiento público y hacer más difíciles los ajustes de 2010 y años posteriores.

Los miedos se incrementan y los recelos de que el dinero se despilfarre se intensifican al leer o escuchar los objetivos a los que en teoría se van a dedicar estos recursos: investigación e innovación, lucha contra el cambio climático, protección de la biodiversidad e igualdad de género, modernización y digitalización del ecosistema de nuestras empresas, cambiar el sistema productivo y otros más de las mismas características, todos ellos muy vagos y genéricos y sin que aparezca una conexión clara con la reactivación de la economía y con la creación de empleo. ¿Vendrá después el llorar y el crujir de dientes?

El nivel de deuda pública en el que vamos a situarnos es sin duda muy alarmante, solo sostenible si el BCE permanece en la política expansiva que está aplicando. ¿Pero hasta cuándo va a querer o poder mantenerla? El balance de esta institución supera ya los siete billones de euros y es muy posible que llegue a los ocho el próximo año. Multiplicará así por cuatro la cifra (dos billones) que tenía con anterioridad a la crisis de 2008. La situación presenta una evidente inestabilidad a medio plazo, tanto más cuanto que el problema puede afectar no solo a España, ya que el stock de deuda pública de Grecia, Portugal, Italia, Francia, Chipre y hasta Bélgica, también se sitúan ya por encima del 100% de sus respectivos PIB.

No obstante, todos estos países no se encuentran en la misma situación. Se está produciendo un nuevo giro en la ortodoxia económica. Son bastantes quienes en los bancos centrales comienzan a pensar algo que algunos veníamos hace tiempo defendiendo: que el problema no está tanto en el endeudamiento público como en el exterior (conjunto de público y privado). Lo que importa no es tanto el déficit público como el déficit por cuenta corriente de la balanza de pagos o, dicho de otro modo, desde el punto de vista macroeconómico el endeudamiento público no es peligroso siempre que haya sido adquirido por los nacionales.

Está claro que este planteamiento da un respiro a la estrategia del BCE, porque la Eurozona en su conjunto presenta superávit en el saldo de su balanza de pagos. El problema es que la posición entre los distintos estados miembros es muy diferente. Ese superávit exterior de la Eurozona en su conjunto obedece al enorme saldo positivo de Alemania y Holanda. Lo que crea una nueva situación de inestabilidad y una pregunta angustiosa para nosotros: ¿Cuál va ser en los próximos años el saldo de nuestra balanza por cuenta de renta? No podemos olvidar que fue el desequilibrio exterior el que nos precipitó a la crisis pasada. A la hora de destinar los fondos de recuperación, lejos de movernos por rutas imperiales, ¿no deberíamos analizar qué impacto va a tener cada una de las partidas en la balanza de pagos?

Artículo publicado originalmente en  Contrapunto.

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domingo, 27 de diciembre de 2020

Mao Tse Tung (Un aprendizaje para la crítica y la rectificación de los errores)

 

Perseverar en el estilo de vida sencilla y lucha dura y mantener estrecha ligazón con las masas

El Viejo Topo/ 26.12.2020


I

Ahora nuestro Partido se prepara para abrir una campaña de rectificación. La rectificación es un método para resolver las contradicciones dentro del Partido a través de la crítica y autocrítica y es, asimismo, un método para resolver las contradicciones entre el Partido y el pueblo. La campaña que vamos a realizar se dirigirá contra tres lacras: el burocratismo, el sectarismo y el subjetivismo.

Por medio de la rectificación debemos poner en pleno juego la tradición de vida sencilla y lucha dura de nuestro Partido. Con el triunfo de la revolución, la voluntad revolucionaria de una parte de nuestros camaradas se ha aflojado, su ardor revolucionario se ha entibiado, ha decaído su disposición de servir al pueblo de todo corazón y ha flaqueado el espíritu de reto a la muerte mostrado durante la guerra contra el enemigo. En cambio, van en aumento cosas como la búsqueda de posiciones y fama, la excesiva preocupación por el comer y el vestir, la confrontación de la categoría salarial propia con la de otros y la disputa por honores y beneficios.

He oído decir que el año pasado, cuando se procedió a la recategorización, algunas personas no tuvieron inconveniente en armar un gran jaleo, llorando a moco tendido. El hombre tiene dos ojos, ¿verdad? En los ojos hay un agua que se llama lágrimas. Cuando esa gente vio que la recategorización no colmaba sus deseos, dos corrientes de lágrimas rodaron por sus mejillas. No les salió una sola lágrima en la guerra contra Chiang Kai-shek, ni en la Guerra de Resistencia a la Agresión Norteamericana y en Ayuda a Corea, ni en la reforma agraria, ni en el movimiento de represión a los contrarrevolucionarios, ni cuando emprendimos la construcción del socialismo. No obstante, una vez que vieron afectados sus intereses personales, se desataron en llanto.

Me he enterado de que alguien incluso se negó a comer durante tres días. Pienso que a uno no le pasa nada si deja de comer tres días, pero sería un poco peligroso si esto se dilatara por una semana. En fin de cuentas, se ha presentado una tendencia, la de procurar fama y posiciones y disputar por sueldos más altos, mejor comida, mejor ropa y mayores comodidades. Declararse en huelga de hambre y derramar lágrimas por intereses personales podría contarse como una contradicción en el seno del pueblo.

Hay una pieza de ópera titulada Lin Chung huye en la noche[1], en que se  canta: «Los varones no vierten lágrimas por naderías, y sólo lo hacen cuando la tristeza les traspasa el corazón.» Varones son también estos camaradas nuestros (quizá haya damas), que, sin haber nunca vertido lágrimas por naderías, sólo vinieron a hacerlo en el momento de la recategorización. ¿No es acaso necesario rectificar esta tendencia? Está bien que uno no vierta lágrimas por naderías. Pero, ¿cuándo es que la tristeza traspasa el corazón? Cuando la clase obrera y las amplias masas trabajadoras se hallan en una situación peligrosa, una situación de vida o muerte. Entonces sí se justifica derramar unas cuantas lágrimas.

Suponiendo que contigo se haya cometido una injusticia en la recategorización, debes tragarte esa injusticia y, en vez de dejar que las lágrimas salgan al exterior, retenerlas en su fuente. En el mundo hay muchas cosas que son injustas. Puede ser que a ti se te haya fijado incorrectamente la categoría salarial; pero, aun así, no hay razón para que armes alborotos, pues eso no traerá graves consecuencias. Basta con que tengas qué comer. Somos revolucionarios y, por tanto, lo único que necesitamos es tener lo suficiente para no morir de hambre. Mientras uno no muera de hambre, debe proseguir el trabajo revolucionario y la lucha esforzada. Luchar esforzadamente seguirá siendo imprescindible incluso al cabo de diez mil años. Un comunista debe luchar duro y servir al pueblo de todo corazón, y no con la mitad o dos tercios del corazón. Aquellos cuya voluntad revolucionaria haya decaído, deben rehacerse a través de la campaña de rectificación.

II

Debemos mantener aquel ímpetu, aquel ardor revolucionario y aquel espíritu de reto a la muerte que nos animaron en los años de las guerras revolucionarias, y llevar hasta el fin el trabajo revolucionario. ¿Qué significa el reto a la muerte? En la novela A la orilla del agua, hay un personaje que se llama Shi Siu, el Retador de la Muerte. Un espíritu como el suyo es el que tenemos en mientes. Fue con ese espíritu con el que hicimos la revolución en el pasado. Cada uno tiene una vida, que puede durar sesenta, setenta, ochenta o noventa años. Mientras tenga capacidad para trabajar, debe hacer todo el trabajo que le sea posible. Y en el trabajo, mantener el ardor revolucionario y el espíritu de reto a la muerte de que hemos hablado. Algunos camaradas han perdido ese ardor y ese espíritu y se hallan estancados. Eso no es bueno; hay que impartirles educación.

Todo el Partido debe fortalecer el trabajo político e ideológico. Muchos de los camaradas presentes en la reunión de hoy son del Ejército. ¿Cómo andan las cosas en el Ejército? ¿Se diferencia en algo el trabajo político en tiempos de paz del trabajo político en tiempos de guerra? En los tiempos de guerra, era preciso mantener una estrecha ligazón con las masas, era necesario que los oficiales se fundieran con los soldados y el ejército con el pueblo. Por ese entonces, el pueblo se mostraba comprensivo ante tal o cual defecto nuestro. Ahora, cuando nos encontramos en tiempos de paz, cuando no hay batallas y nos dedicamos al entrenamiento, será difícil, lógicamente, que las masas perdonen nuestros defectos si no persistimos en mantener una estrecha ligazón con ellas.

Aunque ahora rigen en el Ejército el sistema de grados militares[2] y algunos otros sistemas, los oficiales de rango superior deben seguir fundiéndose con los de rango inferior y los oficiales con los soldados. Al igual que antes, se debe permitir que los de rango inferior critiquen a sus superiores y los soldados, a los oficiales. Hacerlo, por ejemplo, celebrando conferencias de representantes del Partido para brindar a los camaradas esa oportunidad.

En el curso de la campaña contra los «tres males», el camarada Chen Yi dijo, con toda razón: «Si estuvo bien que dictáramos órdenes durante tantos años, ¿será justo o no dejar ahora que los subordinados nos critiquen por un tiempo, digamos por una semana?» Con estas palabras él quería decir que era justo. Yo comparto su idea, es decir, estoy de acuerdo con que los subordinados nos critiquen durante esa semana. Antes de que comience la crítica masiva, hay que hacer ciertos preparativos y dar un informe en que se examine los defectos propios, que seguramente no pasarán de uno, dos, tres o cuatro. Luego, que hablen los camaradas para señalar algunos más y hacer críticas. Las masas son justas y no olvidarán nuestra trayectoria.

Los jefes de compañía y de pelotón también deben ofrecer a los soldados la oportunidad de criticarlos, celebrando reuniones con ese propósito, preferentemente una vez al año y cada vez durante varios días. Esta forma de democracia ya la practicamos antes en el ejército, y resultó provechosa. No debemos permitir que el sistema de grados militares y algunos otros sistemas perjudiquen la estrecha ligazón entre superiores y subordinados, oficiales y soldados, ejército y pueblo, así como entre las tropas y las autoridades civiles locales. No cabe ninguna duda de que las relaciones entre superiores y subordinados deben ser estrechas y de camaradería. Los oficiales deben estrechar sus relaciones con los soldados y hacerse uno con ellos. Asimismo, deben ser estrechos los vínculos del ejército con el pueblo y con los organismos locales del Partido y el gobierno.

Nuestros camaradas deben tener presente que no es bueno vivir a costa de su calidad de funcionarios, de su jerarquía oficial, de la antigüedad de sus hojas de servicios. En cuanto a la antigüedad, los largos años que hemos dedicado a la revolución son, ciertamente, algo que inspira confianza, pero no está bien que vivamos a costa de ella. Tú tienes, es verdad, una hoja de servicios de varios decenios. No obstante, el pueblo no te perdonará si alguna vez haces tonterías o profieres absurdos. Por muchos que sean los servicios que prestaste y muy alta tu posición, el pueblo no te perdonará si en el presente perjudicas sus intereses al no trabajar bien o tratar desacertadamente los problemas.

Por eso, nuestros camaradas no deben vivir a expensas de la antigüedad de sus hojas de servicios, sino, más bien, preocuparse de resolver correctamente los problemas. En lo que uno debe sustentarse es en la solución correcta de los problemas y no en la antigüedad. Siendo imposible vivir a costa de la antigüedad, es mejor que te desprendas lisa y llanamente de ella, como si nunca hubieras sido funcionario; en otras palabras, que dejes de darte aires de señor, de burócrata, que te guardes todos esos aires y vayas a verte con el pueblo y con tus subordinados. Este punto merece la atención de nuestros cuadros y, en especial, de los veteranos. Los cuadros nuevos generalmente no cargan con tales lastres y por eso se comportan con más libertad. Es preciso que los cuadros veteranos traten en pie de igualdad a los nuevos cuadros. En muchos aspectos, los primeros no pueden equipararse con los últimos, razón por la cual deben aprender de ellos.

 

Notas

[1] Escena de Historia de una espada, pieza de la ópera kunqu, compuesta en tiempos de la dinastía Ming.

[2] El sistema de grados militares fue instituido en septiembre de 1955 y suprimido en mayo de 1965.

* La primera parte de este trabajo es un fragmento del discurso pronunciado por Mao Tsetung el 18 de marzo de 1957 en una reunión de cuadros del Partido en Chinán; la segunda parte, un fragmento de otro discurso, que pronunció el 19 de marzo de 1957 en una reunión de cuadros del Partido en Nankín.

Fuente: Obras Escogidas de Mao Tse-tung.

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Pensiones que no solo son pensiones para los jubilados, sino pensiones para los zagaletes y zagaletas que ahora tienen 20 o 30 años y que creen que la cosa no va con ellos. Nos podríamos desgañitar diciendo que este gobierno, aquel y aquellos otros, son unos sinvergüenzas (ciertamente de vergüenza no andan muy sobrados), pero eso no arreglaría ni va a arreglar el problema (que son unos sinvergüenzas ya lo saben ellos desde hace días). El problema no es de gobierno, sino de sistema político que asegura que el gobierno, este, aquel y aquellos, manejen los asuntos que afectan a la vida de las personas sin conocimiento y sin ningún control de estas sobre los “manejadores” (lo de representantes es tan mal chiste como otro cualquiera). Eso sí, el Rey ha dicho no sé que sobre no sé quién y además que esto y lo otro, o sea, que muy bien. Que los jubilados salgan a la calle para protestar es vital, porque de momento no hay otro modo real de protestar. Pero salir a la calle no es suficiente, únicamente el primer paso. Hay que buscar el medio o los medios para informar, a los troncos, tromquis, colegas guay que te cagas, tío, también, de que no estamos en un jueguecillo de mire usted que bien, sino en un asunto que es determinante para nuestras vidas, la de los trabajadores, con el propósito de buscar nuevas formas de organización social y política capaces de defender los derechos de los trabajadores, que somos ni más ni menos que la inmensa mayoría de la sociedad, al margen de todas aquellas organizaciones políticas, sindicales y otras de chichiribailes que son las que nos han conducido a esta situación y todavía se empeñan en empeorar más. Y todo lo que no sea esto será: que María Cristina me quiere gobernar, y yo le sigo, le sigo la corriente hasta le próxima reforma laboral, y después, hasta la siguiente, y después la otra siguiente hasta la reforma laboral total.

 

Ataque a las pensiones: el Gobierno PSOE-Unidas Podemos comienza a aplicar la agenda de recortes que exige Bruselas


Por Juan Carlos Arias

KAOSENLARED

 27 Dic, 2020

Según un documento elaborado por el Ministerio de Inclusión y Seguridad Social, el Gobierno de coalición va a enviar a Bruselas una propuesta de reforma para ampliar el período del cómputo del cálculo de la pensión de jubilación de 25 a 35 años.

Esta medida, sin embargo, es solo una parte de la reaccionaria agenda de recortes en políticas estructurales que se avecina y que será avalada por el “Gobierno más progresista de la historia”- la nueva contrarreforma laboral será otra-, como condicionalidad para recibir los 140 mil millones del fondo de recuperación anti-covid19 destinado al Estado español.

El Ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá, y la parte socialista del Gobierno de coalición, tenían reservada una amarga sorpresa para su socio de coalición Unidas Podemos, respecto a la política de un tema tan delicado socialmente como son las pensiones. Nada menos que un recorte en las futuras pensiones de entre un 5,5% y un 6,3%, por la ampliación en 10 años del período de cómputo para el cálculo, que pasaría de 25 a 35 años.

Pedro Sánchez rememora así la reforma de Zapatero de 2011, que amplió de 15 a 25 años, todavía en proceso, el período de cómputo. Algo que es solo la antesala de la extensión del cómputo a toda la vida laboral, y de facto es ya prácticamente eso, ante la dificultad que está suponiendo actualmente tener carreras profesionales de más de 35 años para las y los trabajadores del Estado español. Todo, por fuera del Pacto de Toledo y después de haber aprobado ya duras reformas en pensiones, estás sí consensuadas con su socio de Gobierno y los sindicatos burocratizados de CCOO y UGT, en el marco del Pacto y el acuerdo parlamentario. La excusa son las exigencias en reformas estructurales impuestas de la UE para recibir el ingente fondo anti covid-19, que pasan por un fuerte recorte de las pensiones y la profundización de la contrarreforma laboral, además de solventar problemas de homogeneización del mercado interno.

Así, entre bambalinas se ha movido Sánchez y sus ministros, devolviendo el golpe a Pablo Iglesias de algunos movimientos en la sombra de éste, como la presentación pública de una enmienda a los Presupuestos Generales del Estado acordados entre ellos previamente, para presentar una enmienda contra los desahucios y los cortes de suministros a familias vulnerables. O, la insistencia pública de la subida, aunque escasa, del salario mínimo, por ejemplo. Un golpe difícil de encajar para Unidas Podemos dada la sensibilidad de gran parte de su electorado y de su base social hacia las políticas de recortes de pensiones -incluido un amplio movimiento de pensionistas, que hay que ver cómo va a reaccionar-, pero también de la propia base del PSOE.

CCOO y UGT se han declarado contrarios a esta ampliación. Sin embargo, recordemos que la reforma de Zapatero ya contó con su beneplácito en la misma dirección, por lo que está por ver si su oposición no pasa de ser meramente formal por el hecho de haber planteado la reforma sin pasar previamente por la mesa de diálogo social, o si plantean acciones de lucha.

El Pacto de Toledo queda tocado

En realidad, y como se ha señalado, todo empezó con la pantomima de la aprobación del documento del Pacto de Toledo sobre la reforma de las pensiones en el Congreso de los diputados, hace apenas unas semanas. Aunque lo acordado, con el refrendo de una gran mayoría parlamentaria, ya implicaba importantes ataques a las pensiones al retrasar la edad de jubilación, acercándola lo más posible a los 67 años, evitando a toda costa las jubilaciones anticipadas. Y abriendo, además, un proceso de privatizaciones muy peligroso, al imponer la creación de fondos de pensiones públicos bajo gestión privada, para gestionar privadamente los aportes de las y los trabajadores surgidos de la negociación colectiva y a costa de parte de las futuras subidas salariales, y todo para complementar las pensiones públicas.

La ampliación del período lleva a un cómputo que abarca en la práctica la vida laboral total de gran parte de las y los trabajadores, puesto que pocos podrán alcanzar este número de años dada la fragilidad del mercado laboral español, con índices de desempleo históricos que difícilmente bajan del 15% de la población activa. Además de condenar a las futuras generaciones que si por algo se caracterizan es, precisamente, por la precariedad laboral y el desempleo, a recibir pensiones de miseria. Será, pues, un golpe duro para amplias capas de las y los trabajadores jóvenes y mujeres, consecuencia de los pocos años de cotización efectiva de media que podrían llegar a tener, y con muy bajos salarios, que es, y todo apunta será, la realidad fundamental en sus dificultosas y complicadas carreras laborales hasta su jubilación.

El ataque y la consecuente rebaja de las pensiones, por lo tanto, será muy importante para los derechos sociales de las y los trabajadores que verán así amenazados gravemente sus ingresos después de años y años de trabajo y explotación. Es un ataque directo a un derecho esencial que debería permitir una vejez en condiciones de vida digna, algo que como se ve el Gobierno del PSOE y Unidas Podemos por muy de izquierdas y progresista que se declare, como gestores del capitalismo, son incapaces de garantizar. Lo cierto es que en cuanto ese derecho se universaliza y comienza a alcanzar prestaciones un poco más cuantiosas, enseguida es estigmatizado y valorado como insostenible para las arcas públicas.

La mayoría de los 140.000 millones irán para aumentar los enormes beneficios de las grandes empresas

Los fondos europeos que se van a recibir y van a ser la razón justificativa de los recortes estructurales, que van a sufrir la clase trabajadora y las clases populares, como consecuencia de las exigencias de Bruselas. Y no solo en las pensiones sino también en la profundización de las contrarreformas laborales de Zapatero y Rajoy, van a dirigirse en su gran mayoría a garantizar los negocios y los beneficios de las grandes empresas españolas.

Sobre todo, respecto de los 72.000 millones a fondo perdido que va a recibir el Estado español y que es la parte más jugosa, al tratarse de ayudas directas, para las grandes corporaciones empresariales. Solo en 2021 se espera que lleguen unos 27.000 millones, según los presupuestos recientemente aprobados.

El Gobierno de coalición del PSOE y Unidas Podemos ha preparado todo un procedimiento administrativo que va a garantizar que esos fondos lleguen encauzados hacia grandes proyectos que van a encabezar sociedades mixtas público-privadas, bajo un paraguas jurídico que han denominado PERTE (proyectos estratégicos para la recuperación y transformación económica). En esos proyectos que van a ser de gran magnitud para garantiza un gasto potente y rápido de los recursos, van a jugar el papel de locomotora las grandes empresas asociadas con el Estado, que realmente será quien corra con todos los riesgos, la inversión de los capitalistas va a estar plenamente asegurada.

El Gobierno de coalición va a confiar la ejecución de esos recursos, en definitiva, a la gran empresa porque solo así se pondrán en marcha “proyectos de gran envergadura, que no acaben enfangados en problemas de ejecución, e incluso, que haya menos resquicios para la corrupción” (sic), según señalaban hace algunos días fuentes de la Administración.

Bajos salarios y bajos impuestos para las empresas y las grandes fortunas son el corolario del déficit de las pensiones

Mientras la crisis generada por la pandemia golpea duramente los ingresos fiscales del Estado y las continuas ayudas a las empresas rebajando cotizaciones, facilitando moratorias y exenciones a la seguridad social de las empresas, profundizan el déficit de la seguridad social, el Gobierno de coalición no se ha planteado en ningún momento aumentar significativamente los ingresos atacando los beneficios de las grandes empresas, las entidades financieras y los grandes capitalistas.

Venimos de un sistema fiscal que ha ido incrementando desde la crisis de 2008 los ingresos recaudados por impuestos indirectos, los más injustos socialmente hablando. Durante el último período tras la crisis de 2008, se recuperaron también los ingresos por IRPF, sin embargo, el impuesto de sociedades, el que pagan las empresas más grandes, se ha reducido a la mitad. Esto contrasta con el hecho de que los beneficios de las grandes empresas del IBEX 35 crecieron durante los últimos años, mientras los salarios sufrieron fuertes devaluaciones.

Así, las empresas del IBEX 35 han ganado un 11,3% más desde 2008, mientras los salarios han disminuido de media un 4,2%, según un estudio de Oxfam Intermon. Las bajadas salariales, además tienen picos muy superiores en algunos casos, para los más precarizados que pueden llegar al 20%. Para hacernos una idea del volumen de beneficios de las empresas del IBEX 35, tenemos que señalar que en 2017 alcanzaron los 40.238,98 millones de euros, mientras en 2018 fueron de 39.187 millones, un 2,6% menos. En 2019, ya con la desaceleración económica bajaron hasta los 27.792 millones de euros. Sin embargo, es evidente que el volumen de beneficios es enorme. Pues bien, pese a eso se han incrementado la recaudación por IRPF, mientras el Impuesto de Sociedades como se ha comentado se ha reducido a la mitad.

Frente a esta situación el Gobierno “más progresista de la historia” ha planteado únicamente reformas fiscales epidérmicas para aumentar la recaudación en apenas 9.000 millones entre 2021 y 2022, según las estimaciones más optimistas. Limitándose en el impuesto de Sociedades a limitar algunas exenciones por dividendos y plusvalías aplicadas a las participaciones de las empresas españolas en filiales extranjeras. Bajándolas del 100% actual al 95%. Dejando abandonada la idea de un tipo fijo mínimo del 15%, para evitar que las empresas sometidas a un nominal del 25%, acaben pagando cifras ridículas incluso por debajo del 10%.

Mientras en el IRPF solo se han incrementado dos puntos sobre las rentas salariales de más de 300.000 euros únicamente, en lugar de los dos puntos para los de más de 130.000 euros y más de cuatro para los de más de 300.000 euros que era lo acordado originalmente entre PSOE y Unidas Podemos. Por no hablar del impuesto sobre el Patrimonio sobre las grandes fortunas que prácticamente está bloqueado por muchas comunidades autónomas, son las que lo gestionan, que solo subiría un punto del 2,5% al 3,5%. Las Socimis también han visto incrementar sus obligaciones tributarias pasando a ser del 15%.

En definitiva, la ampliación del tiempo de cómputo para el cálculo de la pensión, de llevarse a cabo, será un ataque directo a los derechos esenciales de la clase trabajadora y las clases populares por parte del Gobierno que se autocalifica como “el más progresista de la historia” pero que beneficia a las grandes empresas mientras ataca derechos esenciales de los trabajadores. Por ello, hay que llamar a la movilización unitaria, impulsando asambleas democráticas en los centros de trabajo y enseñanza, para forzar un calendario de luchas que desborde a las burocracias sindicales y lograr así doblar el brazo al Gobierno para garantizar unas pensiones dignas.

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