lunes, 22 de junio de 2020

Si anda como un pato, cojea como un pato, se refocila, por lo general, con una pata y dice, ¡Cuá, cuá, cuá!, si no es un jefe de VOX poco le falta



La responsabilidad del riesgo de permitir el predominio de la ultraderecha en el Ejército y las fuerzas policiales

  • La ultraderecha se consolida en espacios parlamentarios y mediáticos, lo que sumado a su predominio en las Fuerzas Armadas, hace que España esté asumiendo un riesgo
  • El PSOE, partido que gobierna en la actualidad y que ha gobernado durante 23 años, es uno de los máximos responsables de permitirlo
  • Reformar y democratizar las Fuerzas Armadas es una obligación de todos los ciudadanos, pero especialmente de partidos políticos y los medios de comunicación
Cuartopoder.org
El viernes, 19 de junio de 2020

 La ministra de Defensa, Margarita Robles, pronuncia unas palabras durante su visita al Regimiento de Guerra Electronica en El Pardo, Madrid. EFE/J.J. Guillén

Luis Gonzalo Segura es exteniente del Ejército de Tierra y autor de los ensayos El libro negro del Ejército español (2017), En la guarida de la bestia (2019) y El ejército de Vox (2020)

Hoy hemos sabido que el vídeo, publicado por La Marea, en el que un hombre dispara en una galería de tiro contra dianas en las que aparecen Pedro Sánchez, Pablo Iglesias, Pablo Echenique, Irene Montero y Fernando Grande-Marlaska está protagonizado por un exmilitar. Un episodio más que vuelve a demostrar que las Fuerzas Armadas españolas están integradas y comandadas por ultraderechistas.

Vivimos tiempos de crispación política y ascenso de la ultraderecha, cada día más consolidada, tanto en espacios parlamentarios como mediáticos, lo que combinado con unas Fuerzas Armadas y unas FCSE en las que predomina la ultraderecha, España está asumiendo un riesgo enorme y las consecuencias pueden ser inasumibles en muchos aspectos.

Sin duda, el PSOE, partido que gobierna en la actualidad y que ha gobernado durante 23 años, es uno de los máximos responsables de permitir que en las Fuerzas Armadas y las FCSE predominen los ultraderechistas mientras los demócratas y denunciantes son expulsados sin piedad. Incluso, en ocasiones, han sido los propios ministros socialistas quienes han ascendido ultraderechistas y han expulsado demócratas. Apunten los nombres de Pedro Sánchez, Fernando Grande-Marlaska y Margarita Robles, por mencionar a los actuales.

No menos responsables son los medios de comunicación que se autodenominan progresistas, como El País, La Sexta, La Ser, Eldiario o Cuatro, muy especialmente los periodistas más destacados de estos medios (Ferreras, Pastor, Bueno, Francino, Barceló, Escolar…) por silenciar, ocultar o censurar la información existente sobre el predominio de la ultraderecha en el seno de las Fuerzas Armadas y las FCSE, impidiendo que la grave situación se eleve a debate público y dejando desamparados a los demócratas y denunciantes de estas instituciones. Por supuesto, resulta inevitable responsabilizar a los medios públicos, como RTVE o Telemadrid, por no cumplir con su obligación de prestar servicio público e informar a la ciudadanía sobre esta grave cuestión. Porque lo cierto es que a día de hoy la crítica en cuanto a lo que sucede en las Fuerzas Armadas españolas es marginal en la mayoría de España y solo tiene un espacio relevante en Catalunya o Euskadi.

Ellos, juntos a otros muchos (como los no nombrados o los políticos y medios conservadores y ultras), pero ante todo ellos, serán responsables por complicidad, silencio y/o inacción de cualquier episodio que sobrevenga desde el día de hoy debido al predominio de la extrema derecha en las Fuerzas Armadas y FCSE, porque ellos son conscientes o deben ser conscientes del peligro que genera que militares y agentes policiales extremistas sean los portadores de las armas y los depositarios del uso de la fuerza y porque con su inacción, silencio o censura incumplen sus obligaciones de trabajar para la regeneración de estas instituciones por el bien común de todos los ciudadanos.

Y es que este nuevo episodio ultraderechista y violento en una galería de tiro, no es ni mucho menos aislado. En las últimas semanas, hemos sido conocedores de la ratificación de la expulsión del cabo Marco Antonio Santos Soto por parte de Margarita Robles, actual ministra de Defensa, por firmar un manifiesto democrático. Un episodio grotesco y kafkiano que se une a un interminable listado de obscenidades protagonizadas por la cúpula militar de las Fuerzas Armadas y las FCSE en las últimas décadas, desde la amenaza golpista del teniente general Mena en el año 2006 (con medio centenar de cartas de adhesión incluidas) hasta el Manifiesto de los Mil de 2018 a favor de Franco, pasando por las reiteradas amenazas de intervención militar en Catalunya, las actividades de la Fundación Nacional Francisco Franco –muy relacionada con la milicia y dirigida por Juan Chicharro, exgeneral que sirvió como ayudante de campo de Juan Carlos I–, la organización de militares en redes sociales para intervenir en Catalunya en octubre de 2019 o las múltiples relaciones de las Fuerzas Armadas y las FCSE con extremistas o neonazis (como Joachim Fiebelkorn), así como los casos del coronel ‘Tácito’, el coronel torturador Manuel Sánchez Corbí y su compañero de aventuras, Diego Pérez de los Cobos, o el coronel Rudolf. Casos, todos ellos, que han sido publicados con un perfil de baja intensidad y jamás han gozado de la necesaria continuidad ni han sido relacionados con problema estructural alguno dentro de las Fuerzas Armadas o las FCSE, pues se prefiere vivir en la fabulación de que estas instituciones han sido democratizadas, aun cuando todos los que las conocen mínimamente saben que ello es completamente falso.

Pongamos, por ejemplo, uno de los casos reseñados, el del coronel ‘Rudolf’, en el que coronel Rodolfo Sanz Sánchez vendió una pistola en el año 2015 al jefe de Falange, Manuel Andrino, y tenía en su casa un auténtico arsenal: 24 kilos de explosivos y 12.500 cartuchos. ‘Rudolf’ formaba parte de una organización criminal en la que se integraba un subteniente del Ejército de Tierra, Francisco Carreras, que estuvo durante nada más y nada menos que 25 años traficando ilegalmente con armas, las cuales vendía a empresarios y policías. Los tres se encontraban, junto a muchos otros ultras, con motivo del 20-N. Sigamos tirando del hilo: el jefe de Falange, Manuel Andrino, fue detenido por el asalto a la Centro Cultural Blanquerna de 2013, en la que también participó Íñigo Pérez de Herrasti, cuñado Íñigo Méndez de Vigo y Pedro Morenés Eulate, ambos ministros durante el Gobierno del Partido Popular, y que fue detenido en el año 2000 y condenado a 14 años de prisión por intentar atentar con armas y explosivos contra familiares de presos de ETA. Un sujeto al que el Tribunal Constitucional suspendió en 2017 la pena de prisión impuesta por el Tribunal Supremo por el asalto al Centro Cultural Blanquerna en 2013.

Un caso como el del coronel ‘Rudolf’, que data de 2015, debería haber sido suficiente como para que los medios de comunicación se escandalizaran y los políticos y los servicios de inteligencia emprendieran una investigación sobre la ultraderecha en las Fuerzas Armadas. No es una exageración, es lo que ha sucedido en Alemania en el último lustro. De hecho, este asunto ha sido tratado recientemente en El País y no existe ni una sola referencia al predominio de las ideologías ultraderechistas en las Fuerzas Armadas y la Guardia Civil, es como si no tuvieran relación alguna. Un caso aislado, ya saben.

Todos estos y otros muchos más episodios, que se pueden encontrar en la hemeroteca o han sido detallados tanto en El libro negro del Ejército español como en El ejército de Vox, demuestran que las Fuerzas Armadas españolas y las FCSE están comandadas y formadas de forma mayoritaria por ultraderechistas, lo que constituye un serio peligro para la seguridad de todos.

Dado que en Alemania debemos responsabilizar a los políticos y periodistas, indistintamente de sus posicionamientos políticos, de la constante y activa búsqueda y expulsión de militares ultraderechistas (casi 300 en los últimos cinco años y 550 este mismo enero de 2020), en España debemos hacer lo propio con todos los políticos y periodistas españoles, así como los partidos políticos y medios de comunicación, pero para señalarles como responsables, no ya de la búsqueda y expulsión de los ultraderechistas, sino justamente de lo contrario: de su protección y de la expulsión de los demócratas. Máxime en una situación de creciente aumento de poder ultraderechista y crispación política y social, con las consecuencias que ello pudiera deparar.

Por todo lo anterior, ninguno de los señalados en estas líneas, explícita o implícitamente, podrá alegar que nada sabía al respecto de cualquier episodio negro que pudiera acontecer en el futuro. Bajo ningún concepto podrá catalogarse dicho suceso como sobrevenido e imposible de prever, pues el riesgo que supone para toda la sociedad permitir el predominio de la ultraderecha en las Fuerzas Armadas españolas y las FCSE es a día de hoy evidente para cualquiera.

Porque la realidad es que, tanto el Gobierno como los medios de comunicación progresistas, están jugando con fuego y si bien es cierto que en las últimas décadas no nos hemos quemado, aunque cerca hemos estado en varias ocasiones, no lo es menos que podemos terminar ardiendo, cuando ello es absolutamente innecesario, irresponsable, anacrónico y temerario. Reformar y democratizar las Fuerzas Armadas y las FCSE es una obligación de todos los ciudadanos, pero muy especialmente de los partidos políticos y los medios de comunicación. Y la están incumpliendo.

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domingo, 21 de junio de 2020

CORO DEL EJERCITO ROJO LE CANTA A ESPAÑA

Y las señorias estas del Congreso y Senado, que son suyas y no nuestras, muy enseñoreadas que siempre van en coche, que siempre van montadas y trajeadas, y los progres del gobierno de palique cielito azul y las, les, lis, los, lus, junto a la benemérita y gloriosos ejércitos de por tierra, mal y a destiempo y Ayuntamientos, ¿No son capaces de hacer todos los dias un puchero como una plaza de toros de las grandes, por provincia,para que en Espasña no pase hambre ni Dios? A ver si va a ser que no hay ni mijita de dignidad personal y estoy yo aquí escribiendo para que me entiendan tal que la pared, que tengo cuatro paredes bien hermosas, para mí que son demócratas de toda la vida, porque cuando me lío acabezazos contra ellas, ni se inmutan, oyes, y tienen una sensibilidad chachis-solidaria que te cagas tío, y oye tú, tronco-colegui, que no te enteras Contreras, que pareces nuevo, y que tú no me conoces, que no me conoces y si tienes cojones eso me lo dices en la calle que no te voto más ni loco, es más, levoy a decir a mis paredes que no te voten, y que ahora mismo te meto una de bloqueo del Face por socio-fasci-comunisti de la parte del norti, que es lo que más jode.



190.000 hambrientos sobreviven en Madrid gracias al Banco de Alimentos y a 557 grupos caritativos

Diario octubre / 21.06.2020


El Banco de Alimentos de Madrid atiende a 190.000 personas a través de 557 entidades de caridad. 

La crisis capitalista ha multiplicado las necesidades, la pobreza y la desesperación. El año pasado los hambrientos eran 130.000 y el número de organizaciones caritativas era de 515.

Desde la cuarentena las solicitudes de ayuda alimentaria han ido creciendo sin parar, lo que obligó a reorganizar el Banco de Alimentos para atender las nuevas necesidades de las entidades caritativas, muy desbordadas por la nueva situación.

Hasta el 3 de junio se han distribuido más de 500.000 comidas a comedores sociales gracias a la beneficencia. El 36 por ciento son entidades caritativas de consumo -comedores sociales principalmente-, mientras que el 64 por ciento son entidades caritativas de reparto, que distribuyen alimentos a familias.

En coordinación con el Área de Servicios Sociales, más de 36.000 personas necesitadas de ayuda alimentaria han sido derivadas a entidades benéficas colaboradoras con la Fundación Banco de Alimentos de Madrid para que fueran atendidas.

Las previsiones, según esta organización, apuntan a que las cifras de personas que necesitan ayuda podrían empeorar, a pesar de la puesta en marcha del Ingreso Mínimo Vital y de la recuperación parcial de la actividad económica, ya que muchos hogares seguirán sin poder afrontar sus gastos básicos.

Muchos trabajadores pobres han empezado a solicitar ayuda económica para pagar el recibo de la luz y el abono de transporte, ya que no tienen ni para incorporarse a su puesto de trabajo. 

La demanda de comida se ha incrementado más de un 40 por ciento y el Banco de Alimentos ha pasado de distribuir 1,4 a cerca de 2 millones de kilos al mes en la actual crisis.

Los bancos de alimentos está suponiendo un importante reclamo publicitario para los grandes bancos y multinacionales, cuyas “generosas donaciones” son ampliamente publicitadas por los medios de comunicación.

La pobreza aumentará en la Comunidad de Madrid, dado que el paro se ha incrementado a 3.800.000 personas y cerca de 4.000.000 de personas están en un Expediente de Regulación Temporal de Empleo.

El año pasado una de cada seis personas vivía bajo el umbral de la pobreza en la región madrileña, el 19 por ciento del total de la población, según la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social.

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Hitler fue el primo de zumosol del capital que resolvió la crisis económica de Alemania. ¿Podrían estar buscando un nuevo primo de zumosol para España o un Guaidó por un ratito para resolver la crisis de 2008 que es en la que seguimos en 2020, y que no va a tener solución dentro de los parámetros capitalistas?



EMPRESAS Y NAZISMO

El apoyo de las grandes corporaciones a Hitler

Kodak, Bayer, Coca Cola, Nestlé, IBM, BMW, Adidas, Volkswagen entre otras; financiaron y apoyaron al régimen nazi antes y durante la Segunda Guerra Mundial con la complicidad de los países aliados.

La Izquierda Diario
Viernes 2 de diciembre de 2016

Muchas empresas que comercializan actualmente marcas líderes reconocidas internacionalmente, fueron entre 1933 y 1945 cercanas y beneficiadas por el régimen nacionalsocialista. Estas corporaciones fueron las que sostuvieron gran parte del esfuerzo alemán durante la Segunda Guerra Mundial. Kodak, Bayer, Coca Cola, Nestlé, IBM, BMW, entre otras. Como era de esperarse, ninguna recordó durante la posguerra sus vínculos con el nazismo. Sucede que estas mismas firmas tuvieron un rol fundamental en la recuperación alemana, por eso los aliados durante muchos años omitieron el rol de estas empresas durante el nazismo.

Cuando finalizó la Primera Guerra Mundial, los países vencedores impusieron a Alemania, en el Tratado de Versalles, condiciones económicas humillantes para que aceptase toda la responsabilidad moral y material de haber causado la guerra y, bajo los términos de los artículos 231-248, Alemania debió desarmarse, realizar importantes concesiones territoriales (que incluía la entrega de la zona del Ruhr-región carbonífera muy importante para el desarrollo industrial- a Francia) y pagar exorbitantes indemnizaciones económicas a los vencedores.

Lograron hacer esto luego de que la caída del Káiser alemán y la derrota de la revolución obrera de 1918 gracias a la socialdemocracia alemana. A todo esto hay que sumarle la crisis hiperinflacionaria de 1922, las crisis políticas, la caída de un 40% de los ingresos de divisas luego del crack financiero de 1930; la bajada del nivel de precios de bienes y servicios que deterioraron la industria, y los importantes paros obreros durante 1932.

En ese contexto, las grandes empresas se fueron acercando al partido político con mayores posibilidades de ganar las elecciones: el Partido Nacionalsocialista alemán, el más anticomunista, para combatir las posibles influencias de la URSS. El Triunfo en los comicios fue en 1933 con Hitler como Canciller. El empresariado de ese país entraría en una puja interna con el gobierno ya que Hitler propugnaba la nacionalización como método de control absoluto sobre la economía.

Aún así hay muchos ejemplos empresarios alemanes estaban consustanciados con el nuevo régimen, por eso tuvieron puestos de relevancia en el esquema político y económico de ese gobierno. El caso del banquero Kurt von Schröder, que financiaría a gran parte del partido nacionalsocialista a partir de diciembre de 1932, es uno de ellos.

El programa económico del Reich, fue diseñado y dirigido por Hjalmar Schacht, un funcionario que fue primero presidente del Reichsbank y luego ministro de economía. Si bien no tenía un gran apego por la ideología nazi, movió sus influencias para que Hitler recibiese el apoyo de la gran industria alemana. Como funcionario de economía “desarrolló un plan de estilo keynesiano, en el que la inversión pública y el gasto público se dispararon, todo ello financiado de una forma un tanto particular gracias a los Bonos MEFO –una empresa fantasma que hacía de intermediario entre el Estado y las empresas de armamento para poder esquivar las restricciones económicas del Tratado de Versalles–. Dicha inversión pública crecería entre 1933 y 1935 un 350 % y un 800 % hasta 1938; mientras el gasto en armamento se elevó en un 2300% esos mismos años”, sostiene Fernando Arancón, docente de la Universidad Computense de Madrid.

En el negocio de la guerra, uno de los empresarios emblemático de ese momento fue Ferdinand Porsche, quien además de fabricar en masa un auto barato como el Volkswagen, fue durante la guerra cuando diseñó vehículos como el Kubelwagen, e incluso llegó a inventar una versión anfibia como el Schwimmwagen. Al finalizar la guerra, Porsche estuvo preso en Francia acusado de usar mano de obra esclava en sus fábricas. A los dos años fue puesto en libertad.

Otras de las firmas que dieron su apoyo a Hitler fue Bayerische Motoren-Werke (BMW), que estaba consustanciada con el régimen nazi inclusive antes del comienzo de la Segunda Guerra Mundial. Su aporte al nazismo consistió en fabricar piezas para el funcionamiento de las armas así como también los sistemas eléctricos para submarinos y la fabricación de motores de avión.

La fábrica Ford también sacó tajada de la mano de obra esclava con algunas fábricas en Renania. En este caso su dueño, el estadounidense Henry Ford, fue un militante antisemita que culpaba a los judíos de las penurias económicas y sociales de Alemania. Los relevamientos históricos dan cuenta de la gran estima que se tenían Ford y Hitler. La relación era tan profunda que en 1938 se le regaló al magnate americano la Gran Cruz del Águila de ese país, la condecoración más alta que un extranjero podía recibir del régimen nazi.

Henry Ford recibe la Gran Cruz del Águila en 1938

La empresa química IG Farben, que hegemonizaba en ese momento casi todo el sector químico, instaló una fábrica en Auschwitz en donde se cree que murieron casi 25.000 judíos. En ese sentido, establecimientos como Siemens o Krupp hicieron lo mismo. Otro caso fue el de la empresa Bayer, que participó en la fabricación del gas Zyklon B, usado en las cámaras de gas.

Barril de gas Zyklon B, fabricado por Bayer y utilizado en las cámaras de gas

Para finales de 1933, los judíos ya eran perseguidos en toda Alemania. En ese contexto, Hugo Boss, un fuerte empresario textil, tuvo como trabajo diseñar la vestimenta a personeros del régimen. Boss, miembro del partido nazi, concibió las camisas pardas de los jóvenes de las Hitlerjugens y el traje negro de las temibles SS. Los colores nunca se elegían azarosamente, tenían un significado de lo que se quería demostrar. “Si los animales usan colores para avisar de su peligrosidad, estaba claro que los nazis también lo hacían”, decía Boss.



Uniformes del ejército nazi diseñados por Hugo Boss

En el contexto de la guerra, la popular marca deportiva a nivel mundial Adidas reinventó su negocio, al fabricar vestimenta para el ejército y el lanzagranadas Panzerschrek. Al finalizar la contienda mundial, Rudolf Dasser, uno de los dueños de este emporio, fue acusado por sus vínculos con el nazismo. Algunas versiones sostienen que fue delatado por su hermano Adolf, quien tiempo después fue el único que siguió con la marca Adidas.

Negocios son negocios

Siempre se dijo que el capital no tiene fronteras y que negocios son negocios. Por eso, el tema del armamentismo y la esclavitud no es exclusivamente de Alemania. General Motors compró la marca Opel antes de la guerra, y a pesar del enfrentamiento entre Estados Unidos y Alemania lo siguió fabricando desde Colonia.

Otros de los que recibió la Gran Cruz del Águila fue Thomas Watson, fundador de la empresa informática IBM, por su aporte en el diseño de automatizar la destrucción de la vida humana con precisión matemática. Cuando Adolf Hitler llegó al poder, su objetivo era la identificación y apresamiento de unos 600.000 judíos alemanes. Esto no se hubiese podido realizar sin un mecanismo preciso de relevamiento de datos en registros municipales, religiosos y gubernamentales de toda Alemania y luego en toda Europa. El aporte de IBM fue fundamental para que el régimen pueda realizar esa tarea.

Dentro del rubro alimenticio aparece la empresa Nestlé, quien además de girar fondos para partidos fascistas de Suiza y otros lugares del mundo, empleó miles de prisioneros para su producción. En el año 2000, esta empresa tuvo que solventar 10 millones de euros como resarcimiento a las víctimas que para ellos trabajaron.

Coca Cola fue otras de las empresas que estaban en ambos lados de mostrador. La afamada compañía de bebidas no pudo comercializar su producto en ese país, por lo que creó la marca Fanta, vendida en ese momento únicamente en Alemania. Se calcula que sólo en 1943 vendieron allí alrededor de tres millones de cajas.

Publicidad gráfica de Fanta

Hasta 1943, el nazismo no lanzó al país hacia una economía de guerra. La demora de esta medida se debe a que el objetivo era mantener cierta paz social. En la medida que la guerra avanzaba, muchos prisioneros de guerra e indeseables para la “raza aria” eran enviados a Alemania como mano de obra esclava. Se estima que hacia 1944 en el Tercer Reich hubo unos 7,5 millones de estos esclavos. Empresas de ese país fueron beneficiadas por este tipo de mano de obra que tenía que trabajar en forma ilimitada, incluso hasta morir. Siempre había más esclavos que podían sustituir a los fallecidos.

Cuando culminó la guerra, las mismas empresas que apoyaron el régimen nazi, intentaron convencer a los países vencedores sobre el rol fundamental que tenían en la reconstrucción alemana. Los aliados no solamente borraron el pasado oscuro de estas corporaciones, sino que también reconstruyeron y pusieron en funcionamiento de nuevo las fábricas.

A pesar de la amnesia de varios países, los propios damnificados por el trabajo esclavo lucharon para que aquella tragedia colectiva no quede impune y activaron recursos judiciales contra las empresas que estuvieron vinculadas al Tercer Reich. Algunas de las que no querían ver perjudicada su imagen comenzaron a indemnizar a las víctimas mientras que otras se desmarcaron de su pasado.

Ante la presión internacional, Alemania creó en 1999 un fondo compensatorio para las víctimas, por lo tanto muchas empresas como Allianz, BASF, Bayer, BMW, Daimler-Chrysler, el Deutsche Bank, Friedrich-Krupp, Krupp-Hoesch, Hoechst, Siemens, Volkswagen y el Dresdner Bank tuvieron la obligación de indemnizar a sobrevivientes. Sin embargo, esto ocurrió solamente con los afectados de nacionalidad alemana. Los damnificados del este europeo apenas han visto ese dinero.

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