sábado, 16 de febrero de 2019

VENEZUELA: SI PERRITO FALDERO DEL CAPITAL, GUAIDÓ, CRIMINAL GUAIDÓ, LOGRA POR FIN LA MATANZA ENTRE VENEZOLANOS PARA ROBAR LAS RIQUEZAS DEL PAÍS (Ya creo haber dicho que el padre de Guaidó no irá a la guerra, porque está trabajando al sol por mejorar las condiciones de vida de los trabajadores venezolanos en Tenerife) PERDEMOS TODOS LOS TRABAJADORES, LOS QUE VOTEN PP, CIUDADANOS Y VOX, TAMBIÉN. EL MATADOR DIESTRO, MORANTE DE LA PUEBLA NO. ESTE NO PIERDE NADA.




La ayuda humanitaria prepara la invasión militar

16.02.2019


La prensa mundial, haciendo el coro a las usinas mediáticas que genera Washington, han convertido a la República Bolivariana de Venezuela en el plato fuerte del día. Por supuesto que no en ánimo laudatorio: por el contrario, lo que se dice del “régimen castro-comunista” del dictador Nicolás Maduro son las peores barbaridades. Según esa avalancha monumental de “noticias”, lo que sucede en el país caribeño es una crisis de proporciones dantescas, con población famélica que huye desesperada de una dictadura sangrienta.

No olvidemos nunca: dictaduras fueron las de Franco en España (que hacía rezar el rosario cada atardecer), la dinastía Somoza en Nicaragua (“Anastasio Somoza: un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta”, según el presidente estadounidense Roosevelt), Pinochet en Chile, Batista en Cuba, Videla en Argentina (con 30,000 desaparecidos), Idi Amín en Uganda (que se comía el hígado de sus adversarios políticos). En Venezuela hay elecciones democráticas periódicas, libertad de expresión, la economía no está planificada y rige el mercado, no hay cárceles clandestinas. ¿Qué dictadura?

La crisis que vive hoy el país se debe, quizá en parte a políticas que podrían revisarse en lo interno de la Revolución Bolivariana (se persiste en el rentismo petrolero), pero fundamentalmente a un ataque inmisericorde de Estados Unidos, que busca a toda costa revertir el proceso en curso.

La crisis, realmente existente, que incomoda a diario a los venezolanos y que hizo que muchos se marcharan por las penurias cotidianas que se atraviesan, se implementó para generar un clima de malestar ciudadano (colapso económico) que termine estallando, produciendo la salida de la administración chavista. Pero, ¿por qué esa crisis?

Pueden ser aleccionadores al respecto, para entender cómo se moldea a la opinión pública (VER FOTO ut supra, “Maduro narcodictador provoca crisis humanitaria, AUDIO 1), y cómo es posible y necesario oponer otra explicación de los hechos (la crisis es una estrategia injerencista, AUDIO 2), escuchar los dos audios que acompañan al presente escrito: el de un médico venezolano y el de un colega argentino que le responde.

¿Por qué la crisis? ¿Quién se beneficia de ella?

Obviamente, la población no. Quedarse, sin embargo, solo con la descripción de los hechos viendo en el gobierno bolivariano a una suma de aprovechados que están saqueando al país mientras la población sufre penurias, es una absoluta falsedad. Sin dudas que faltan artículos de primera necesidad: alimentos, medicinas, elementos de aseo personal, todo lo cual torna la vida diaria un verdadero calvario. Pero hay que entender que todo ello tiene un propósito: terminar el experimento bolivariano. A partir de esta situación crítica, la pretendida “ayuda humanitaria” parece una muy generosa medida. De todos modos, seamos cautos: atrás de esa supuesta ayuda, viene la intervención militar. Y es la Casa Blanca, por medio de gente de ultraderecha representante de las grandes empresas de ese país (el presidente Donald Trump, el Asesor de Seguridad Nacional John Bolton, el Encargado Especial para Venezuela Elliot Abrams) quienes hoy insisten en mantener la inmoral presión sobre la patria de Bolívar.

Hay al menos tres razones para ello:

Razones económicas

Para su desgracia, Venezuela tiene una fenomenal reserva de petróleo (300,000 millones de barriles), lo que puede significar una fuente energética para terminar este siglo, manteniéndose el consumo actual. Y tiene a Estados Unidos muy cerca. La potencia del norte es un gigante industrial y militar, por lo que su consumo de oro negro es, por lejos, el más alto del mundo: 20 millones de barriles diarios (quien le sigue, China, consume solo la mitad: 10 millones de barriles).

Ese monumental consumo se abastece, en parte, con las reservas propias (el 60% de su consumo sale de su subsuelo); el resto debe importarlo (Golfo Pérsico y otros países de América). Venezuela, gran productor, le aporta el 12% de su consumo. Hoy por hoy, el país caribeño no es el principal proveedor para Estados Unidos, pero sus reservas son estratégicas. Disponer de ellas es el sueño de la clase dirigente norteamericana, y en particular de sus empresas petroleras. Lo dijo estos días John Bolton, sin ninguna vergüenza: “ Haría una gran diferencia para Estados Unidos económicamente si pudiéramos tener compañías petroleras estadounidenses invirtiendo y produciendo petróleo en Venezuela ”. ¿Por qué? Porque ese gigantesco país (o mejor dicho, su clase dirigente) no quiere depender de seguir comprando petróleo fuera, sino ser ellos quienes lo explotan. En otros términos: apropiarse de las reservas venezolanas como propias, y negociar. El negocio es grande, sin dudas; y las megaempresas no desean perderlo.

Con esto tendrían asegurado un botín fabuloso sus corporaciones energéticas (Exxon-Mobil, Chevron-Texaco, ConocoPhillips, Halliburton, etc.), y Estados Unidos estaría en mucho mejor condición de competir en el mercado global. Podría lograr, incluso, si puede agenciarse de una vez de esas reservas vedadas hoy por un gobierno nacionalista, hacer que Venezuela salga de la OPEP, con lo que podría ser Wall Street a sus anchas quien ponga el precio del crudo. Por otro lado, llevar petróleo desde Venezuela, ubicada a 2,000 kilómetros de su país, a Washington le conviene infinitamente más que importarlo desde el Golfo Pérsico, a 12,000 kilómetros.

Junto a ello, además del oro negro, existen otros recursos naturales ubicados en territorio venezolano a los que la Casa Blanca guarda especial apetito: enormes reservas de gas natural, de oro, de bauxita, de coltán y de minerales estratégicos como niobio y torio. Además, existe abundante agua dulce (bien cada vez más escaso y apetecido por la voracidad del principal mercado mundial), así como biodiversidad de la selva amazónica (de donde pueden extraerse materias primas para medicamentos y alimentos).

En definitiva, Estados Unidos, en nombre de la tristemente célebre Doctrina Monroe (“América para los americanos”… del Norte) sigue considerando que Latinoamérica es su reservorio natural de materias primas. La pretendida ayuda humanitaria que enviaría para paliar la “crisis humanitaria” esconde el propósito de sentar cabezas de playa militares en territorio bolivariano. La opción bélica, con la ayuda de algunos países títeres, sería lo que les puede devolver la potestad sobre esta tierra, ahora libre y soberana desde el inicio de la Revolución Bolivariana.

Razones políticas

Justamente esa libertad y esa soberanía que empezó a tomar cuerpo con la llegada de Hugo Chávez a la presidencia en 1998, es una afrenta para la geoestrategia hemisférica de la Casa Blanca. En esta zona que siempre consideró como propia, donde hace y deshace a su entero arbitrio, la insolencia de un gobierno que levanta la voz y le habla de tú a tú, es inconcebible. Por eso, como con cada proceso emancipador que se ha dado en Latinoamérica, la respuesta de Washington es contundente: ataque furioso.

Hechos similares hay demasiados a lo largo de la historia de estos 100 últimos años: la rebelión de Sandino en Nicaragua, una revolución democrática y antiimperialista en Guatemala en 1944, el socialismo de Salvador Allende en Chile, el progresismo de Jean Bertrand Aristide en Haití, la afrenta de Cuba socialista, la de la Nicaragua sandinista en 1979, o procesos apenas tibios que le confrontan, siempre, en todos los casos, tuvieron como respuesta la agresión estadounidense, más o menos sangrienta. Lo hizo de distintas maneras, desde su intervención directa hasta propiciando golpes de Estado cruentos. Hoy día, lo hace con golpes de Estado “suaves”, con bloqueos económicos, con desprestigio mediático que prepara condiciones para “revoluciones de colores”.

Contra la Revolución Bolivariana probó de todo: secuestro del presidente Chávez, paro petrolero, look out patronal, guarimbas, guerra económica. Ahora, recientemente, con esta maniobra de un autoproclamado presidente paralelo. De momento ninguna artimaña le funcionó, siempre en conjunción con la derecha vernácula. En este momento los tambores de guerra comienzan a sonar, y no se descarta la posibilidad de una intervención militar, del propio Estados Unidos así como de una coalición de países títeres. Hecho el balance realista de fuerzas, Washington de momento no se embarca en una guerra directa. Ello, de todos modos, no se descarta. Una servicial OEA, con un impresentable Secretario General (Luis Almagro) pro invasión, es su caja de resonancia perfecta.

Como sea, con la opción que sea, es claro que para la hegemonía territorial de Washington la Revolución Bolivariana es una insoportable piedra en el zapato que no le permite actuar económicamente como quisiera, y que envía un mensaje de unidad latinoamericana antiimperialista, muy peligroso para la política injerencista norteamericana. Por lo pronto, está intentando salirse de la zona del primado del dólar, negociando su petróleo en otras monedas, como el yuan chino, o el rublo ruso. Eso constituye una de las peores afrentas para Estados Unidos, que basa su poderío económico y político en su propia moneda, pues desde hace años abandonó el patrón-oro como regla universal. Cuestionar el dólar es cuestionar su hegemonía. Y Venezuela lo está haciendo.

Razones geoestratégicas

Siguiendo aquello de la Doctrina Monroe, Estados Unidos hace más de un siglo que hace de Latinoamérica y la región del Mar Caribe su natural patio trasero. De aquí extrae (roba) materias primas, productos primarios a muy bajo costo, mano de obra barata que llega a su territorio buscando el “sueño americano”, al par que es la región cautiva para colocar sus productos industriales y servicios varios. Pero por otro lado, el subcontinente paga cantidades inconmensurables de dinero a los organismos crediticios internacionales (Fondo Monetario Internacional y Banco Mundial), siempre liderados por Estados Unidos, en calidad de servicio de las impagables y eternas deudas externas.

Por todo ello, Latinoamérica es la reserva obligada, el bastión del que se vale la clase dominante estadounidense para mantener su alto nivel socioeconómico. Eso no lo va a soltar rápidamente. De aquí que lo controla al milímetro, para lo que tiene instadas más de 70 bases militares en la zona.

Curiosamente, la más grande de todas se está construyendo en Honduras, cerca de las reservas petrolíferas de Venezuela. Está más que claro que Latinoamérica es considerada por la geoestrategia de la Casa Blanca como un lugar vital. Pero está sucediendo algo en estos últimos años: tanto Rusia (gran potencia militar) como China (enorme potencia económica) están disputándole hegemonía al imperio estadounidense. Lo que, caído el Muro de Berlín y aparentemente terminada la Guerra Fría, parecía un mundo unipolar, con Washington como amplio dominador, ya no es exactamente así hoy día. Estas dos potencias, en una alianza estratégica, constituyen una pesadilla para los planes de dominación global del país del Norte.

Si algo tiene Latinoamérica, es su posición de proveedor de todo lo anteriormente expuesto para el pillaje norteamericano: productos primarios, deuda externa, mano de obra barata. Es por ello que para su gobierno, la tarea principal consiste, como lo dijera el otrora Secretario de Estado Colin Powell, en “ garantizar para las empresas estadounidenses el control de un territorio que va del Ártico hasta la Antártida y el libre acceso, sin ningún obstáculo o dificultad, a nuestros productos, servicios, tecnología y capital en todo el hemisferio ”. La Doctrina Monroe evidentemente se la toman muy en serio: nadie debe osar meterse en estas tierras.

El mundo, de todos modos, no es como uno quiere, sino que obedece a fuerzas que van para los lugares más inimaginables. Hoy día estos dos países lejanos, Rusia y China, están teniendo un acelerado proceso de penetración en la región. Con su poderío económico la República Popular China, con su poderío militar la Federación Rusa, ambos muestran que el mundo, quiérase que no, no es unilateral según los ideólogos de Washington.

Ambos países tienen sentados sus reales en Venezuela, a quien toman como socio. Eso espanta a los halcones que dirigen el país norteamericano. Para su lógica es inconcebible que en su propio lugar “natural” un enemigo ose levantarles la voz. Ello significa, sin más trámites, que la hegemonía absoluta del Tío Sam ya no es tal.

China es hoy el principal prestamista para la economía venezolana, negociando el petróleo caribeño en moneda asiática. En tanto que Rusia tiene importantes aprestos bélicos en la patria de Bolívar, incluso con material atómico, posible de ser usado en el caso de una eventual guerra contra Estados Unidos.
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Por todo lo anterior es imprescindible levantar la autonomía y soberanía de la República Bolivariana de Venezuela, como nación independiente que no necesita de ninguna “ayuda humanitaria”, que podrá traer luego la invasión armada. Con todos los defectos y errores que pueda tener la Revolución, es imperativo defender su estatuto de Estado independiente. ¿En nombre de qué Estados Unidos se arroga el derecho de decidir sobre los destinos de este país? Solo en nombre de las gigantescas empresas a quien defiende la Casa Blanca. 


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ZAPLANA, EL HOMBRE DEL PP DE CASADO QUE ACUDIÓ A LA POLÍTICA PA´GANÁ PASTA GANSA CON EL TRINQUE Y QUE PASE EL SIGUIENTE PARA TRINCARLE, NO HA SALIDO DE LA CÁRCEL POR RAZONES HUMANITARIAS (Argument-puto, cuento jurídico de su defensor para librarle de la cárcel, como todo buen chorizo que se precie), SINO PORQUE LE HAN ENGANCHADO 6,5 MILLONZUELOS DE EUROS EN SUIZA. A VER SI NO LE ENTRA AHORA LA PRESCRIPCIÓN LEANDRINA Y DE LO ROBADO (Si es que ha robado el chaval, que esa es otra. Que aquí mucho escribir, mucho escribir, pero vayan ustedes a saber si los 6,5 millones de euros de Suiza que le han enganchado los he robado yo con un pegote de fontanería que hice un día de estos y ahora me estoy queriendo cargar a Casado del PP dándole unos zarandeos a Zaplana, que dicho sea de paso, todavía es más inocente que un San Luis de palo) SOLO TIENE QUE DEVOLVER LO QUE BUENAMENTE QUIERA (Y que para las ocasiones están los amigos, Zaplana. Yo en esto tengo mano, y que por un 3.000% te planto una disminu-amnesia fiscal sobre lo distraído, que nunca robado, y lo que sobre a medias, que Montoro de esto sabe más que Lepe)


Un hospital público revisó a Zaplana la noche de su detención y dijo que no había peligro para su vida
La jueza del caso Erial, con apoyo del fiscal, denegó la petición de libertad del  abogado del político tras constatar el médico del hospital Doctor Peset que "presentaba un buen estado general sin ningún cuadro de infecciones" por su leucemia
ELDIARIO.ES
15.02.2019
Eduardo Zaplana, en el registro de su casa en Benidorm.
Dada su naturaleza y el hecho de que contienen datos personales, los informes se incorporaron al sumario "en sobre cerrado" al que solo tiene acceso "el órgano instructor o tribunal que pueda conocer de cada extremo de la causa". Pero tanto el fiscal anticorrupción como la jueza del caso Erial se remitieron en sus escritos a un informe médico recibido del hospital público Doctor Peset, de Valencia, para denegar a Eduardo Zaplana su libertad tras ser detenido el 22 de mayo de 2018.
El abogado del expresidente de la Generalitat Valenciana y exministro del PP -imputado por blanqueo de capitales, cohecho, prevaricación, malversación de caudales públicos, tráfico de influencias, fraude en la contratación, delito fiscal, falsedad documental, asociación ilícita para delinquir y grupo criminal- alegó el "grave estado de salud" y el "riesgo de muerte" de Zaplana para pedir su libertad inmediata o, subsidiariamente, el arresto domiciliario. Y aportó un informe de su médico en el hospital público La Fe que recogía el diagnóstico de leucemia aguda mielobástica y las potenciales "complicaciones graves" que lo situaban en "alto riesgo".
Sin embargo, el fiscal anticorrupción se opuso a la pretensión de Zaplana porque el estado de salud del político imputado no le había impedido realizar "numerosos viajes, desplazamientos, comidas y reuniones, manteniendo un intensa actividad comercial y mercantil", además de acudir a su puesto de trabajo en Telefónica. El representante del ministerio público recriminó a la defensa que silenciara que Zaplana "fue objeto de una exhaustiva revisión médica que consta en las actuaciones de fecha 23 de mayo de 2018 en el hospital Doctor Peset en la que indican que fuera del tratamiento y cuidados que precisa, los cuales está recibiendo, su estado de salud actual es bueno por lo que no concurre ningún riesgo para su vida".
Los argumentos del fiscal fueron recogidos por la jueza instructora, que añadió: "Si bien es cierto la gravedad de este tipo de cáncer, ello no impide a los millones de personas que padecen esta enfermedad en cualquiera de sus modalidades continuar con sus trabajos y su vida normal". La magistrada hizo también alusión al informe del hospital Doctor Peset: "El médico que lo atendió ayer estableció que presentaba un buen estado general sin presentar ningún cuadro de infecciones en relación con su inmunodeficiencia y con el simple consejo de mantener las mismas condiciones acudiendo al centro hospitalario si presentase fiebre, conclusión a la que se llegó tras la práctica de las pruebas que se consideraron convenientes...".
Zaplana fue trasladado la noche del día 22, en que fue detenido, al Doctor Peset cuando manifestó a los agentes que lo custodiaban que no se encontraba bien. Tras su revisión, el médico que lo atendió envió por correo electrónico al juzgado de Instrucción número 8 de Valencia, datado a la 1.46 de la madrugada del 23 de mayo, el parte de asistencia hospitalaria en el que se basó la jueza.
La defensa de Zaplana insistiría en la semanas y meses posteriores, con apoyo de informes de su médico en el hospital público La Fe, sobre el grave estado del detenido, que quedó ingresado en la enfermería de la cárcel de Picassent pero fue trasladado a ese centro hospitalario varias veces hasta permanecer en él, siempre bajo vigilancia policial y con las visitas restringidas, mientras se acentuaban las manifestaciones de políticos y cargos públicos a favor de su libertad y se producía incluso una recogida de firmas en ese sentido.
La jueza se negó a levantar su situación de prisión preventiva y solo le concedió la libertad con cargos el pasado día 8 de febrero, tras haber conseguido bloquear 6,7 millones de euros en cuentas en Suiza que se atribuyen a Zaplana procedentes del cobro de mordidas en el plan eólico valenciano y la licitación de las ITV. Tres días después, Zaplana abandonó, a primera hora de la mañana, el hospital La Fe. La jueza quiso dejar claro en su auto que no levantaba la prisión preventiva del exministro y expresidente de la Generalitat Valenciana más de ocho meses después de su detención en atención a su estado de salud sino porque no ya no podía obstaculizar la búsqueda de los fondos de procedencia ilícita.

     
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CRISTIANISMO Y MARXISMO, ¿INCOMPATIBLES?


Introducción al libro

Cristianismo de liberación. Perspectivas marxistas y ecosocialistas

Michael Löwy
VIENTOSUR
15.02.2019

¿La religión es todavía aquel baluarte del oscurantismo y del conservadurismo que Marx y Engels denunciaron en el siglo xix? La respuesta es que sí en diversos contextos, culturas y países. Esta visión de Marx y Engels es aplicable a las corrientes integristas de las principales confesiones religiosas (cristiana, judía, musulmana, hindú) y a numerosos grupos de evangélicos y sectas. Ahora bien, la emergencia y desarrollo del cristianismo revolucionario en diversos continentes y de las teologías de la liberación en América Latina y en otras zonas del mundo ha abierto un nuevo capítulo en la historia y plantea nuevas y estimulantes cuestiones que no se pueden abordar sin renovar el análisis marxista de la religión.

Cuando se afrontan fenómenos de este tipo, hay marxistas que aplican su modelo interpretativo tradicional. Pero el compromiso de cristianos en las luchas sociales populares y su participación en diversos procesos revolucionarios desde mediados del siglo xx hasta ahora muestran claramente que es necesario elaborar un nuevo marco de interpretación desde el marxismo.

También entre los marxistas hay quienes oponen la base radical de la Iglesia y la jerarquía conservadora. Este punto puede corresponder parcialmente a la verdad, pero no es del todo acertado, dado que un gran número de obispos, especialmente en América Latina, Asia y África, son solidarios con los movimientos de liberación de los pobres. Ese compromiso les ha costado a algunos la vida. El caso más significativo es el de monseñor Oscar Romero, arzobispo de San Salvador, asesinado por escuadrones de la muerte de extrema derecha.

Los marxistas interpelados o perturbados por estos acontecimientos se apegan a la distinción entre práctica social de los cristianos, que consideran valiosa, y su ideología religiosa, considerada necesariamente como algo retrógrado e idealista. Ahora bien, la teología de la liberación es un pensamiento religioso que utiliza conceptos marxistas e inspira luchas de liberación social. Este pensamiento nos obliga a reconsiderar y superar esa distinción.

La llamada “teología de la liberación” es un fenómeno mucho más profundo y extenso que una corriente teológica. Es la expresión teórica de un vasto movimiento social –que propongo llamar cristianismo de liberación– de consecuencias políticas transcendentales.

Los marxistas nos tenemos que dar cuenta de que el cristianismo de liberación es un acontecimiento de relevancia mundial e histórica. Sectores significativos de la Iglesia en América Latina y en otros continentes han cambiado de posición en la lucha de clases y con sus recursos humanos, espirituales y materiales se han puesto de parte de los trabajadores, de los campesinos, de los indígenas y de las luchas populares para construir una nueva sociedad.

Este acontecimiento de alcance mundial no tiene gran cosa que ver con el antiguo diálogo entre cristianos y marxistas –concebido como dos campos separados– y mucho menos con negociaciones diplomáticas entre los aparatos burocráticos de la Iglesia y del Partido. Lo que está aconteciendo en el mundo desde hace decenios con el cristianismo de liberación es un hecho muy diferente: una nueva fraternidad entre revolucionarios cristianos y revolucionarios ateos o agnósticos.

Existe, sin duda alguna, un desafío teórico y práctico para los marxistas. Este nuevo acontecimiento del cristianismo de liberación muestra las flaquezas de la concepción marxista “clásica” de la religión, especialmente su versión vulgarizadora reducida al materialismo y al anticlericalismo de los filósofos burgueses del siglo XVIII.

Más allá de esta concepción, se pueden encontrar en Marx, en Engels y en varios pensadores marxistas modernos conceptos y análisis que nos pueden ayudar a comprender la realidad bastante sorprendente del cristianismo de liberación. La intención de este libro es proporcionar un análisis de esta novedad en el campo religioso, dada su influencia en numerosas luchas por el cambio social. En el libro formulo nuevas hipótesis teóricas. El método que utilizo es el de una sociología de la cultura inspirada en el marxismo. También incorporo algunas categorías analíticas de Max Weber. Analizo los vínculos entre las culturas religiosas y las culturas políticas en un contexto de modernización y de intensos conflictos sociales y políticos.

Nací y crecí en Brasil dentro de una familia de judíos inmigrantes vinculados política e intelectualmente con la tradición marxista. La mayor parte de mi trayectoria intelectual y política la he desarrollado en París. Por mis orígenes brasileños me siento estrechamente ligado a la temática del libro, pero también estoy distanciado del objeto de estudio por ser no creyente. Manifiesto mi simpatía ética y política por aquellos cristianos que se lo juegan todo en su lucha por la emancipación de los pobres en América Latina y en otros continentes, pero espero que este libro sea leído con provecho también por quienes no comparten mis valores y mis preferencias.

Por primera vez recojo en un único volumen mis principales escritos sobre marxismo, religión, cristianismo de liberación y ecosocialismo. Agradezco a El Viejo Topo la edición. En esta obra se incluye mi último libro O que é cristianismo da libertaçao, coeditado en Brasil por Expressao Popular y la Fundación Perseu Abramo vinculada al PT (Partido de los Trabajadores). El PT, así como el MST, ha estado muy influido desde su fundación por el cristianismo de liberación. Además de este libro reciente, también se pueden leer mis principales análisis sobre diversas expresiones liberadoras de la religión y del cristianismo desde una perspectiva marxista, ecosocialista y anticapitalista. En las referencias bibliográficas finales aparecen las fuentes.

El libro se estructura en torno a cinco partes. En la primera analizo las relaciones entre religión, política y economía. Aquí es donde reelaboro la teoría marxista de la religión basándome en la obra de Marx y Engels, pero también de otro marxista contemporáneo muy importante: Walter Benjamin. Esta temática es continuada en la segunda parte en que estudio las contribuciones de Ernst Bloch, José Carlos Mariátegui –el gran marxista peruano– y, de nuevo, Walter Benjamin.

En la tercera y cuarta parte me centro en el análisis del cristianismo de liberación en América Latina, la zona del mundo donde está más implantado. Incluyo un capítulo donde abordo un tema de gran actualidad: la ofensiva política y cultural del evangelismo/protestantismo conservador y sus antagonismos con el cristianismo de liberación. La última parte de este libro está dedicada a las relaciones entre cristianismo de liberación y ecosocialismo.

Este es un tema crucial en el momento histórico en el que nos encontramos. La presencia de cristianos y cristianas en el llamado “ecologismo de los pobres” es muy fuerte en diversos continentes. Diversas organizaciones eclesiales en bastantes países del Sur están participando con valentía en numerosos conflictos ecosociales. En esta parte dedico un capítulo a analizar la encíclica Laudato Si’ del Papa Francisco, que es una valiosa contribución a la ecología anti-sistema. Leonardo Boff, Frei Betto, Ibone Gebara, entre otros, están elaborando desde hace años una teología ecológica de la liberación que es relevante para el ecosocialismo.

El encuentro y la alianza entre cristianismo de liberación y ecosocialismo es muy importante para el nuevo ciclo anticapitalista que muchos estamos impulsando. Los revolucionarios y comunistas del siglo XXI no podemos limitarnos a retomar los grandes principios del Octubre de 1917 en una versión más democrática y libertaria. Problemas nuevos han surgido, no previstos ni por Lenin ni por Trotsky, ni tampoco por Rosa Luxemburg a pesar de su sensibilidad naturalista. Entre estos nuevos problemas, la cuestión ecológica es quizá la más importante para una reformulación en nuestra época del programa revolucionario. Necesitamos un proyecto comunista alternativo al capitalismo. Pero este proyecto tiene que incluir de forma central la relación de las sociedades humanas con el medio ambiente.

El marxismo revolucionario es un pensamiento y una praxis en proceso permanente de transformación, reformulación y desarrollo. El ecosocialismo –o ecocomunismo, según la terminología de Daniel Bensaïd– es una propuesta alternativa radical que resulta de la convergencia entre la reflexión ecológica y la reflexión socialista (marxista). Su premisa fundamental es que la preservación de un ambiente natural favorable a la vida en el planeta es incompatible con la lógica expansiva y destructiva del sistema capitalista. Existe hoy una corriente ecosocialista internacional que con ocasión del Foro Social Mundial celebrado en Belem (Brasil) publicó una declaración que ha sido suscrita por destacados ecologistas de todo el mundo.

La transición al ecosocialismo conducirá no solo a un nuevo modo de producción y a una sociedad más igualitaria, más solidaria y más democrática, sino también a un modo de vida alternativo, una nueva civilización ecosocialista más allá del reino del dinero y de los hábitos de consumo artificialmente inducidos por la publicidad y por la producción de mercancías inútiles. En esta transición ecosocialista las contribuciones que provienen del cristianismo de liberación son importantes, como intento mostrar en este libro.

Cristianismo de Liberación. Perspectivas marxistas y ecosocialistas. Michael Löwy. Barcelona. El Viejo Topo. 2019.

Michael Löwy es sociólogo y filósofo marxista franco-brasileño.

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viernes, 15 de febrero de 2019

EE.UU. ATENTO EL PERSONAL QUE DE UN EMPENTÓN ACABO DE TRASTOCAR EL ORDEN MUNDIAL. QUE ESTANDO AQUÍ, EN LA VENTA DEL CRUCE (Que esta Venta existe, a ver si ahora me lo van a tomar todo a broma) CON MI CONSEJERA, MI MEDIA BOTELLITA DE VINO BLANCO Y MIS CUATRO ACEITUNITAS DE COMPAÑÍA, VOY Y ME DIGO: ¡QUE QUIETOS TODOS, QUE ESTO VA DE GOLPE!: QUE ME AUTO DESIGNO PRESIDENTE ENCARGADO EN MIS RATOS LIBRES DE LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA, ¡qUE YA VALE DE ANGUILAS, NO! (Se necesitan periodistas estomacales, bajitos de esatatura y muy sinvergüenzas, que me jaleen, rían mis gracias y me santifiquen. Serán recompensados con una garrafa de 5 litros de petroleo del que vaya robando por ahí). Y NO ME VENGAN AHORA CON LO QUE SI EL VINO, LAS ACEITUNITAS... QUE NO, QUE NO. QUE 40 MILLONES DE POBRES USA Y 150 MIL MILLONES DE DOLARES EN ESCOPETAS, FRANCACHELAS Y DEMÁS DEL PUEBLO AMERICANO TRABAJADOR QUE NO SE SABEN A DONDE VAN, ES MÁS QUE SUFICIENTE PARA JUSTIFICAR EL GOLPE SOBRE LA MESA QUE ACABO DE DAR EN LA VENTA DEL CRUCE, O NO? ES QUE CUANDO UNO SE PONE, SE PONE, OIGA.



Bases, bases en todas partes... excepto en el informe del Pentágono

TomDispatch
15.02.2019

Como nos recuerda Nick Turse para TomDispatch, los Estados Unidos siguen siendo una presencia militar imperial como nunca antes, no solo de este momento, sino de toda la historia del imperio. Nunca un solo país tuvo tantas bases militares en tantas partes del Planeta Tierra. Compare este sorprendente hecho de 2019, con los de, digamos, los años 50 o los años 90 posteriores a la Guerra Fría. ¿Cuántas bases existen? Como dejó claro Turse, nadie lo sabe, posiblemente ni siquiera el Pentágono. Y más curioso aún, esa vasta infraestructura global, ese "imperio de bases" (en la frase elocuente de Chalmers Johnson), pasa desapercibida en lo que, desde el 9/11, ha sido conocido como "la patria". Pocos aquí piensan en esos acuartelamientos globales (a pesar de que se han desplegado cientos de miles de estadounidenses en los últimos años); los medios que cubren cada tweet presidencial como si fuera una misiva del emperador casi nunca los mencionan, y mucho menos informan sobre ellos; y nadie, aparte de Turse y unos cuantos expertos, parece tener el más mínimo interés en contarlos, mucho menos considerando su costo o incluso el papel global que han estado jugando todos estos años. En términos domésticos, se consideran "desaparecidas en combate", lo que significa que la visión del posicionamiento de Estados Unidos en este planeta [para el público] también está desaparecida en combate.


Con esto en mente, reconozcamos algo más de este extraño momento nuestro: mientras las masivas infraestructuras de bases (y masivamente costosas) permanece firmemente en su lugar, el poder imperial estadounidense es cada vez más otro asunto. Ya debería quedar lo suficientemente claro, a pesar de la reciente aparición del selfie nocturno de Donald con las tropas estadounidenses en la Base Aérea al-Assad en Irak, como dice la CNN, que "la situación de seguridad es todavía peligrosa y todavía puede restringir una visita clandestina de Donald Trump después de más de 15 años de la invasión estadounidense". Parece estarse iniciando casi sin ayuda el proceso por el cual el sistema imperial estadounidense, construido durante los últimos tres cuartos de siglo, un desmantelamiento. La Retirada Siria y la posible reducción de tropas afganas podrían ser polvo al viento, pero un día, ¡qué viento se podría formar! [...] Tom


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Bases, bases en todas partes... excepto en el informe del Pentágono

El ejército de los Estados Unidos finalmente se retira (o no) de su base en al-Tanf. Ya sabes, aquel lugar que el gobierno sirio afirmó durante mucho tiempo que era un campo de entrenamiento para combatientes del Estado Islámico (ISIS); el corredor terrestre dentro de Siria, cerca de las fronteras iraquí y jordana, que Rusia ha llamado un semillero terrorista (sobre el que flotaba la idea de una administración conjunta con los Estados Unidos); un campamento donde cientos de Marines de los Estados Unidos se unieron a las fuerzas de Operaciones Especiales el año pasado; un puesto de avanzada que, según los oficiales estadounidenses, no solo era la clave para derrotar a ISIS, sino también, según el general Joseph Votel, comandante de las fuerzas estadounidenses en el Medio Oriente, para contrarrestar "las actividades malignas que les gustaría llevar a cavo a Irán y a sus diversos satélites y vasallos". Ya sabes, esa al-Tanf. 



A las pocas horas del anuncio del presidente Trump de la retirada de las fuerzas estadounidenses de Siria, el equipo de esa base ya estaba siendo inventariado para su traslado. Y así, posiblemente la guarnición estadounidense más importante en Siria, podría ser (posiblemente) borrada de los registros del Pentágono, excepto que, al parecer, al-Tanf nunca estuvo realmente en los libros del Pentágono. Inaugurada en 2015 y, hasta hace poco, hogar de cientos de tropas de EEUU, fue una de las muchas bases militares que existen en algún lugar entre la luz y la sombra, un puesto de avanzada en el extranjero reconocido que de alguna manera nunca llegó al inventario oficial de bases del Pentágono.


El Informe de Estructura de Bases 2018 (BSR) 

Oficialmente, el Departamento de Defensa (DoD, por sus siglas en inglés) mantiene 4,775 "sitios", distribuidos entre los 50 estados, 8 territorios de los EEUU y 45 países extranjeros. Un total de 514 de estos puestos de avanzada se encuentran en el extranjero, de acuerdo con la "Cartera de Propiedades Mundial del Pentágono". Solo para comenzar una larga lista, esta incluye bases en la isla del océano Índico de Diego García, en Djibouti, en el Cuerno de África, así como en Perú y Portugal, los Emiratos Árabes Unidos y el Reino Unido. Pero en la versión más reciente de ese informe, publicada a principios de 2018 y conocido como "Informe de Estructura de Bases (BSR)" [AQUI pdf], no incluye ninguna mención a al-Tanf. O para el caso ninguna otra base de Siria. O de Irak. O de Afganistán. O de Níger. O de Túnez. O de Camerún. O de Somalia. O de cualquiera de los numerosos lugares en donde se sabe que hay tales bases militares e incluso, a diferencia que en Siria, que se están actualmente expandiendo.

De acuerdo con David Vine, autor de "Base Nation: Cómo las bases militares estadounidenses en el extranjero dañan a Estados Unidos y al mundo", podría haber cientos de bases extraoficiales similares en todo el mundo. "Los sitios que faltan son un reflejo de la falta de transparencia involucrada en el sistema de lo que sigo estimando que son alrededor de 800 bases estadounidenses fuera de los 50 estados y de Washington DC, que han estado rodeando al mundo desde la Segunda Guerra Mundial", dice Vine, que también es miembro fundador de la recientemente establecida Overseas Base Realignment and Closure Coalition OBRACC, un grupo de analistas militares de todo el espectro ideológico que abogan por reducir la "huella global" de los militares estadounidenses.

Tales bases "fuera de libro" están fuera de los libros por una buena razón. El Pentágono no quiere hablar de ellos. "Hablé con la oficial de prensa responsable del Informe de Estructura de Bases y no tiene nada que agregar, y no hay nadie más disponible para discutir en este momento", dijo a TomDispatch la portavoz del Pentágono, la teniente coronel Michelle Baldanza, cuando le preguntaron sobre las múltiples y misteriosas bases del Departamento de Defensa.

"Las bases indocumentadas son inmunes a la supervisión del público y, a menudo, incluso al Congreso", explica Vine. “ Las bases son una manifestación física de la política exterior y militar de los EEUU, por lo que las bases no oficiales indican que el ejército y el poder ejecutivo están decidiendo dicha política sin debate público , con frecuencia gastando cientos de millones o miles de millones de dólares y potencialmente involucrando a los EEUU en guerras y conflictos sobre los cuales la mayoría del país no sabe nada". 


¿Dónde están? 

La Coalición para el Cierre y Realineación de las Bases en el Extranjero OBRACC señala que Estados Unidos posee hasta el 95% de las bases militares extranjeras del mundo, mientras que países como Francia, Rusia y el Reino Unido tienen quizás entre 10 y 20 puestos de avanzada extranjeros. China tiene solo uno.

El Departamento de Defensa incluso se jacta de que sus "ubicaciones" incluyen 164 países. Dicho de otra manera, tiene una presencia militar de algún tipo en aproximadamente el 84% de las naciones de este planeta, o al menos así lo reconoció el Departamento de Defensa brevemente. Después de que TomDispatch preguntara por su número, una nueva página web diseñada para contar la "historia" del Pentágono al público en general cambió el dato rápidamente. "Apreciamos su diligencia para llegar al fondo de esto", dijo la teniente coronel Baldanza. "Gracias a sus observaciones, hemos actualizado defence.gov para decir "más de 160".

Lo que el Pentágono aún no menciona es cómo define un "sitio". El número 164 hace un seguimiento aproximado de las estadísticas de personal actual en 2018, del Departamento de Defensa, que muestran los despliegues de personal de diferentes tamaños en los 166 lugares en el extranjero, incluidas algunas naciones con números simbólicos de personal militar y otros, como Irak y Siria, donde el tamaño de la fuerza era obviamente mucho mayor, incluso si no estaba incluido en la lista al momento de la evaluación. (El Pentágono recientemente afirmó que había 5.200 soldados en Irak y al menos 2.000 soldados en Siria, aunque ese número ahora debería reducirse notablemente). Sin embargo, el conteo de la sección "en el extranjero" del Departamento de Defensa también incluye tropas en territorios estadounidenses como Samoa estadounidense, Puerto Rico, las Islas vírgenes y la Isla Wake. Docenas de soldados, según el Pentágono, también están desplegados en el país de "Akrotiri" (que en realidad es un pueblecillo de la isla de Santorini en Grecia) y miles más están acuartelados ​​en ubicaciones "desconocidas".


En el último informe, el número de esas tropas "desconocidas" supera las 44.000.

El costo anual de desplegar personal militar de los EEUU en el extranjero, así como el mantenimiento y la gestión de esas bases en el extranjero, alcanza un máximo estimado de $ 150 mil millones anuales, según la Coalición para el Cierre y Realineación de las Bases en el Extranjero. La etiqueta de "precio" para los puestos de avanzada por sí sola representa alrededor de un tercio de ese total. "El construir y mantener las bases estadounidenses en el extranjero cuestan más de $ 50 mil millones por año, dinero que podría usarse para abordar las necesidades apremiantes en educación, salud, vivienda e infraestructura”, señala Vine.

Quizás no se sorprenda al saber que el Pentágono también está algo confuso acerca de dónde están sus tropas. El nuevo sitio web del Departamento de Defensa, por ejemplo, ofrece un recuento de "4,800+ puestos de defensa" en todo el mundo. Después de que TomDispatch preguntase por este total y cómo se relacionaba con el recuento oficial de 4,775 sitios enumerados en el BSR, se cambió el sitio web para que se lea "aproximadamente 4,800 puestos de Defensa".

“Gracias por señalar la discrepancia. A medida que hacemos la transición al nuevo sitio, estamos trabajando en la actualización de la información ", escribió la teniente coronel Baldanza. "Por favor, consulte el Informe de Estructura Base que contiene los últimos recuentos".

En el sentido más literal, el Informe de Estructura de Bases dispone de los últimos datos, pero su precisión es otra cuestión. "El número de bases contabilizadas en el BSR ha tenido poca relación con el número real de bases de EEUU fuera de los Estados Unidos", dice Vine. "Muchas, muchas bases conocidas y secretas han sido dejadas fuera de la lista".

Un buen ejemplo es la constelación de puestos de avanzada que Estados Unidos ha construido en toda África. El inventario oficial de BSR enumera solo un puñado de sitios allí, en la Isla Ascensión, así como en Djibouti, Egipto y Kenia. En realidad, sin embargo, hay muchos más puestos de avanzada en muchos más países africanos.


Bases estadounidenses del AFRICOM 

Una investigación reciente realizada por the Intercept, basada en documentos obtenidos del Comando de África de los Estados Unidos (AFRICOM) a través de la Ley de Libertad de Información, reveló una red de 34 bases fuertemente agrupadas en el norte y oeste de ese continente, así como en el Cuerno de África. La "postura estratégica" del AFRICOM consiste en grandes puestos de avanzada "perdurables", incluidos dos sitios de operaciones avanzadas (forward operating sites FOS), 12 ubicaciones de seguridad cooperativa (cooperative security locations CSL) y 20 sitios menores conocidos como ubicaciones de contingencia (contingency locations CL).


Djibuti


El inventario oficial del Pentágono incluye los dos FOS: la Isla de la Ascensión y la joya de la corona de las bases africanas de Washington, Camp Lemonnier en Djibouti, que se expandió de 88 acres a principios de los 2000 a casi 600 acres en la actualidad. Sin embargo, el informe de Estructura Base falta una CSL en ese mismo país, Chabelley Airfield, un puesto de avanzada de perfil bajo ubicado a unos 10 kilómetros de distancia que ha servido como centro de operaciones no tripuladas para las incursiones en África y Oriente Medio. 

Kenia 

El conteo oficial del Pentágono también menciona un sitio que lleva el confuso nombre de "NSA Bahrein-Kenia". El AFRICOM lo había descrito anteriormente como un complejo de almacenes construidos en la década de 1980 en el aeropuerto y puerto de Mombasa, Kenia, pero ahora parece en la lista de 2018 de ese comando como un CSL. Sin embargo, falta otra base keniana, Camp Simba, mencionada en un estudio interno del Pentágono de 2013 sobre operaciones secretas con drones en Somalia y Yemen. Al menos dos aviones de vigilancia tripulados se encontraban allí en ese momento. Simba, una antigua instalación dirigida por la Marina, actualmente es operada por el 475º Escuadrón de la Base Aérea Expedicionaria de la Fuerza Aérea, parte de la 435ª Ala Expedicionaria Aérea. 

Níger 

Personal de ese mismo escuadrón aéreo se puede encontrar en al menos otro puesto de avanzado que no aparece en el Informe de Estructura de Bases, este en el lado opuesto del continente. El BSR declara que no incluye información específica sobre "no ubicaciones" que al menos no tengan 10 acres de tamaño o con un valor de al menos $ 10 millones. Sin embargo, la base en cuestión, la Base Aérea 201 en Agadez, Níger, ya tiene un precio de construcción de $ 100 millones, una suma que pronto se verá eclipsada por el costo de operación de la instalación: alrededor de $ 30 millones al año. Para el año 2024, cuando finalice el presente acuerdo de 10 años para el uso de la base, sus costos de construcción y operación habrán alcanzado los $ 280 millones. 

Camerún

También faltan en el BSR los puestos de avanzada en Camerún, incluida una base de larga duración en Douala, un aeródromo de aviones no tripulados en la remota ciudad de Garoua y una instalación conocida como Salak. Este sitio, según una investigación realizada en 2017 por el Intercept, la firma de investigación Forensic Architecture y Amnistía Internacional, ha sido utilizado por personal de los Estados Unidos y contratistas privados para misiones de vigilancia y entrenamiento de aviones no tripulados, y por las fuerzas aliadas de Camerún para el encarcelamiento ilegal y la tortura. 


Según Vine, mantener en secreto las bases africanas de Estados Unidos es ventajoso para Washington. Protege a los aliados en ese continente de una posible oposición nacional a la presencia de tropas estadounidenses, mientras que ayuda a asegurar que no haya un debate interno en los Estados Unidos sobre tal gasto y los compromisos militares involucrados. "Es importante que los ciudadanos estadounidenses sepan dónde se encuentran sus tropas en África y en otras partes del mundo", "porque la presencia de tropas cuesta a los Estados Unidos miles de millones de dólares cada año y porque Estados Unidos está involucrado, o potencialmente involucrado, en guerras y conflictos que podrían salirse de control ".


Esas bases desaparecidas 

África no es el único lugar donde la lista oficial del Pentágono no cuadra con la realidad. Durante casi dos décadas, el Informe de estructura base ha ignorado bases de todo tipo en las zonas de guerra activa de Estados Unidos. En el apogeo de la ocupación estadounidense de Irak, por ejemplo, los Estados Unidos tenían 505 bases allí, desde pequeños puestos de avanzada hasta instalaciones de grandes dimensiones. Ninguno apareció en las listas oficiales del Pentágono.


Afganistán 


En Afganistán, los números fueron aún mayores. Como TomDispatch informó en 2012, la Fuerza de Asistencia de Seguridad Internacional (ISAF) liderada por los Estados Unidos tenía aproximadamente 550 bases en ese país. Si se hubiera agregado los puestos de control de la ISAF (pequeñas bases utilizadas para asegurar carreteras y aldeas) al conteo de mega bases, bases de operaciones avanzadas, puestos avanzados de combate y bases de patrullas, el número llegaría a unas asombrosas 750. Y contando todas las instalaciones militares extranjeras de todo tipo, incluidas las instalaciones logísticas, administrativas y de apoyo, el recuento oficial del Comando Conjunto de la ISAF aumentaría a 1.500 sitios. Sin embargo, la parte más significativa de ellos en Estados Unidos también estuvo misteriosamente ausente del conteo oficial del Departamento de Defensa. 


Ahora hay muchas menos instalaciones de este tipo en Afganistán, y las cifras podrían disminuir aún más en los próximos meses a medida que disminuyan el número de tropas. Pero la existencia de Camp Morehead, la Base de Operaciones Avanzada Fenty, Tarin Kowt Airfield, Camp Dahlke West, y Bost Airfield, así como el Camp Shorab, una pequeña instalación que ocupa lo que una vez fue el sitio de bases gemelas mucho más grandes conocidas como Camp Leatherneck y el Camp Bastion, es indiscutible. Sin embargo, ninguno de ellos ha aparecido en el Informe de Estructura de Bases.


Irak 


De manera similar, aunque en los últimos años ya no haya más de 500 y pico bases estadounidenses en Irak, a medida que las tropas estadounidenses regresaron a ese país, algunas guarniciones han sido reconstituidas o construidas desde cero. Estos incluyen el Besmaya Range Complex, Firebase Sakheem, Firebase Um Jorais, y la base aérea Al Asad, así como Qayyarah Airfield West, una base a 40 millas al sur de Mosul que es mejor conocida como "Q-West". De nuevo, no se puede encontrar ninguna de ellas en el recuento oficial del Pentágono. 

Cuestión personal 

En estos días, incluso es difícil obtener la cantidad de personal precisa para el personal militar desplegado en las zonas de guerra de Estados Unidos, y mucho menos el número ellos en cada base. Como explica Vine, “los militares mantienen las figuras en secreto hasta cierto punto para ocultar la presencia de la base de sus adversarios. Sin embargo, debido a que probablemente no sea difícil detectar estas bases en lugares como Siria e Irak, el secreto es principalmente para evitar el debate interno sobre el dinero, el peligro y la muerte, así como para evitar tensiones diplomáticas y consultas internacionales". 


Si el objetivo del Pentágono es sofocar el debate interno a través del control de la información, ha estado haciendo un buen trabajo durante años desviando las preguntas sobre su postura global, o sobre lo que Chalmers Johnson, habitual de TomDispatch, llamó el "imperio de bases" de Estados Unidos.


Preguntas y respuestas 

A mediados de octubre, TomDispatch le pidió a Heather Babb, otra portavoz del Pentágono, detalles sobre los puestos de avanzada en Afganistán, Irak y Siria que estaban ausentes en el Informe de Estructura de Bases, así como sobre las bases africanas que faltan. Entre las otras preguntas formuladas a Babb: ¿Podría el Pentágono ofrecer un conteo simple, si no una lista, de todos sus puestos de avanzada? ¿Tenían un verdadero recuento del número de instalaciones en el extranjero, incluso si no se había divulgado al público, una lista, es decir, en realidad lo que el Informe de estructura de bases solo pretende hacer? Octubre y noviembre pasaron sin respuestas.

En diciembre, en respuesta de seguimiento a las solicitudes de información, Babb respondió firmemente de acuerdo con la desgastada política del Pentágono de mantener a los contribuyentes estadounidenses en la oscuridad sobre las bases que pagan, sin importar la dificultad teórica de negar la existencia de puestos de avanzada que se extienden desde Agadez en Níger hasta Mosul en Irak. "No tengo nada que agregar", explicó, "a la información y los criterios que se incluyen en el informe".

La decisión del presidente Trump de retirar a las tropas estadounidenses de Siria significa que el Informe de Estructura de Bases de 2019 probablemente será el más exacto en años. Por primera vez desde 2015, el inventario de puestos de avanzada del Pentágono ya no se olvidará de la guarnición de Al-Tanf (o tal vez si lo harán). Pero aun con eso todavía dejaría potencialmente a cientos de bases fuera de los libros, ausentes de las listas oficiales.


Nick Turse es editor gerente de TomDispatch y escritor colaborador para el Intercept. Su sitio web NickTurse.com. 


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