miércoles, 2 de septiembre de 2015

GRECIA. ROBO A MANO LEGAL DE UNOS ALEMANCETES DEL CAPITAL CON APOYO DEL PP Y LA BOQUITA "PEQUEÑA" DEL PSOE PARA QUE NO SE LE VEA EL PLUMERO MÁS A LAS CLARAS


Catorce aeropuertos griegos iran a manos de la empresa Fraport

Alemania despega por Grecia


Rebelión
Página 12
20.08.2015


El gobierno de Tsipras aprobó la concesión de aeropuertos regionales a una empresa alemana. A cambio del rescate, Atenas se comprometió a transferir activos estatales a un fondo de privatización por valor de 50.000 millones de euros. 

Alemania fue el país que más presión ejerció sobre Grecia y una empresa alemana se adjudica ahora la primera privatización del gobierno de Alexis Tsipras. Atenas aprobó la concesión de 14 aeropuertos regionales a la compañía alemana Fraport, según una resolución del consejo de política económica.

Se trata del primer proceso de privatización que completa el gobierno formado por el partido de izquierda Syriza y su socio de coalición, la formación nacionalista conservadora Griegos Independientes. Los aeropuertos son el de Salónica, la segunda ciudad del país; Kavala, en el nordeste; Corfú y Zante, dos islas situadas en el mar Jónico; Canea y Cefalonia, en la isla de Creta; Aktion, en el oeste, y los de Rodas, Kos, Samos, Mitilene, Mykonos, Santorini y Skiathos, todas islas del Egeo.

La resolución, decidida en el consejo de gobierno de política económica que se celebró el 13 de agosto, fue firmada por el viceprimer ministro, Yanis Dragasakis, y los ministros de Finanzas, Euclides Tsakalotos, Economía, Yorgos Stathakis, y Energía, Panos Skurletis. La empresa Fraport fue la ganadora del concurso que tuvo lugar el año pasado y la autoridad de privatización helena (Taiped) dio recientemente su visto bueno al proyecto. El precio de los aeropuertos asciende a 1230 millones de euros y Fraport se comprometió a invertir 330 millones en los primeros cuatro años y 1400 millones de euros en los próximos cuarenta.
La llegada al poder de Syriza congeló los procesos de privatizaciones y prometió que revisaría todos aquellos que no se hubieran cerrado todavía.

Sin embargo, con la conclusión del tercer programa de rescate, Atenas se comprometió a trasferir activos estatales a un fondo de privatización por valor de 50.000 millones de euros para pagar deudas, recapitalizar la banca y realizar inversiones.

En su edición de ayer, el diario El País de España señaló que luego de llegar al gobierno, Alexis Tsipras detuvo las licitaciones para tratar de introducir cambios en los términos de las ofertas. En abril tuvo que dar marcha atrás. Entonces, se mostró más abierto a seguir adelante con la privatización parcial del puerto del Pireo y de los 14 aeropuertos regionales, en lo que representa una clara concesión a las exigencias de los socios.

El acuerdo de rescate a Grecia, recordó El País, incluye la creación de un fondo de privatizaciones por valor de 50.000 millones de euros, cuyos detalles se están finalizando, explicó anteayer la vocera de Asuntos Económicos de la Comisión Europea, Annika Breidthardt. “El Eurogrupo pactó un plan de privatizaciones muy ambicioso”, dijo la portavoz, que debe estar operativo a fines de año. “Tomamos nota de que la primera decisión concreta se ha adoptado esta mañana (por el domingo)”, afirmó Breidthardt, aunque dijo que espera ver más detalles en el futuro.

Los ministros de Finanzas y de Economía de la Eurozona aprobaron el viernes el tercer rescate a Grecia, lo que supone un nuevo programa de asistencia financiera a ese país de hasta 86.000 millones de euros y tres años de duración. El acuerdo, que se produjo tras seis horas de deliberaciones en una reunión extraordinaria del Eurogrupo, prevé un primer desembolso de 26.000 millones de euros que se dividirá en dos tramos. Este monto se repartirá en dos subtramos: uno de 10.000 millones de euros, que estará inmediatamente disponible en una cuenta especial del fondo de rescate de la Eurozona para la recapitalización de la banca griega, y el segundo, de 16.000 millones de euros, será desembolsado a Grecia en varios pagos, comenzando por uno de 13.000 millones antes del 20 de agosto, justo a tiempo para que Atenas pueda hacer frente al desembolso de 3400 millones de euros al Banco Central Europeo (BCE), según la declaración del Eurogrupo. 

Otro desembolso se hará en el otoño europeo y estará sujeto a la implementación de medidas claves acordadas en el memorándum de entendimiento que fija las condiciones del nuevo programa y que serán especificadas por las instituciones europeas y acordadas por los número dos de los ministros de Finanzas y Economía. Un segundo desembolso para la recapitalización de la banca de hasta 15.000 millones de euros podrá pagarse después de la primera revisión del rescate y en todo caso antes del 15 de noviembre, sujeto a la planeada revisión de la calidad de los activos bancarios y las pruebas de resistencia. En total habrá así 25.000 millones de euros para sanear o liquidar la banca griega.

El presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, explicó en rueda de prensa que el consejo de gobernadores del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) dará su visto hoy por la tarde como parte del procedimiento, señal que serviría para desbloquear el tramo inicial del rescate. “Todo el intenso trabajo durante las últimas semanas ha merecido la pena”, señaló Dijsselbloem.



 *++

martes, 1 de septiembre de 2015

LOS POLÍTICOS CORRUPTOS YA HAN HECHO SU AGOSTO, HAN ESTADO DE VACACIONES, MUCHOS DE ELLOS (MARIANO RAJOY, UNO) SE VUELVEN A PRESENTAR EN LAS PRÓXIMAS ELECCIONES.

Corrupción, política y 24-M

1/5

24.06.2015


Los cinco artículos que aquí se ofrecen están vertebrados por la corrupción como necesidad estructural del capitalismo en su conjunto y del Estado español en concreto. Aun así, no siguen un orden lógico en su presentación, no responden a un índice temático que facilite la exposición de una teoría general sobre la corrupción. En realidad, cada artículo que aquí aparece viene a ser una especie de prefacio a otro artículo o ponencia anterior, publicado y a libre disposición en la Red, prefacio en el que se investiga muy brevemente sus relaciones con la corrupción.

Siguiendo el orden cronológico: el primer texto, que también hace de presentación de la serie, está escrito el 15 de abril de 2015 para relacionar siquiera rápidamente la corrupción en general con la crisis socioecológica, tema desarrollado en la ponencia Socialismo ecológico antiimperialista (II). El segundo es del 2 de mayo de 2015 y trata sobre la corrupción sindical, siendo una extensión del artículo 1º de Mayo entre la historia y el futuro. El tercero el del 13 de mayo y analiza la corrupción en el socialismo, a raíz del texto Origen y presente del socialismo. El cuarto es del 4 de junio y pretende hacer una crítica radical de la corrupción, refiriéndose al artículo Principio de radicalidad. Y el quinto es del 19 de junio y reflexiona sobre los efectos de la corrupción en el 24-M, según la ponencia El 24-M y la crisis internacional del nacionalismo español.

1).- La corrupcion como necesidad estructural (15/04/2015)

Una de las razones de ser de El Hurón es el hurgar en esos mundos oscuros a los que no se atreve a llegar la industria político-mediática, así que con este primer artículo abrimos una sección en la que intentaremos argumentar lógica e históricamente qué es la corrupción, cuál es su anclaje y función en el modo de producción capitalista que no sólo en el Estado español.

Como hemos dicho, la industria político-mediática no hurga con radicalidad en la razones materiales, sociales y culturales de la corrupción estructural de la sociedad española, pasividad que intenta camuflar al hacer de la llamada «lucha contra la corrupción» uno de sus apartados más rentables en lo económico. Es sabido que el morbo, la envía y el chismorreo de baja estofa, venden. Rentabilidad económica que puede traslucirse en rentabilidad política, aunque esta resulte ser menor de la esperada. Así lo sugieren la mayoría de análisis de los resultados electorales, al menos en el Estado español.

¿Por qué la lucha contra la corrupción ofrece tan limitado rédito político-electoral a los pocos partidos, grupos y colectivos que la investigan y denuncian? Porque el capitalismo español se ha formado históricamente sin la depuración de la podredumbre medieval realizada a sangre y fuego por una burguesía revolucionaria que, como sus hermana de clase, cortaba cuellos reales, aristocráticos y eclesiásticos, que expropiaba por la fuerza las inmensas propiedades de obispos y duques, que liquidaba el ejército e ilegalizaba la Santa Inquisición y la esclavitud, que desarrollaba un sistema judicial adecuado a los derechos burgueses, que avanzaba por primera vez en una política educativa y científica nunca antes existente, que racionalizaba el sistema de pesos, medidas y monedas, que reglamentaba la poca industria y el incoherente comercio, que…

Ninguna se estas necesarias conquistas democrático-burguesas se lograron de manera revolucionaria, vibrante y radical, como debiera ser para que arraigaran de manera irreversible en el subsuelo material y moral del débil capitalismo español. Algunas de ellas fueron desarrollándose parcial y lentamente no por la valentía burguesa sino por la negociación acobardada con las viejas clases dominantes, o incluso por gobiernos autoritarios y hasta dictaduras militares conscientes de que debían avanzar algo para no retroceder en todo hasta ser expulsados de su poder por los pueblos que malvivían en el Estado.

Iremos analizando la corrupción --las corrupciones-- en esta nueva sección, bien mediante artículos específicos, bien con presentaciones de artículos y textos que en apariencia poco o nada tienen que ver con esta característica histórica del capitalismo desde sus balbuceos, mostrando en esas presentaciones la presencia interna de la corrupción en tales textos.

Por ejemplo, una de las decisiones políticas que multiplicaron exponencialmente la corrupción española fue la Ley del Suelo de 1997 dictada por el PP y «mejorada» en 1998. Liberalizado el suelo no urbanizable el capital se lanzó como una hiena sobre ayuntamientos, diputaciones, gobiernos autonómicos y otras estructuras administrativas, estatales o no, para arramplar con cuanta mayor cantidad de suelo posible. La mayoría de partidos políticos vieron en esas leyes medios de enriquecimiento masivo e instantáneo. Y como la codicia es un valor inherente a la ética burguesa, la corrupción se multiplicó al instante para obtener las máximas ganancias aunque fueran por métodos ilegales. El capital financiero-inmobiliario, el famoso «ladrillazo», se unió a las grandes corporaciones energéticas y del transporte, y a la industria del turismo, para forrarse en esta nueva California del oro, pero ahora del billete de 500 euros. Casi al instante, una masa incontrolable de dinero criminal, del narcocapitalismo y de las mafias, se sumó al festín romano de cemento y droga: fue el famoso «milagro español» de la era Aznar.

No hace falta decir que fue la tierra, la naturaleza aún protegida mal que bien hasta entonces al ser pública y no urbanizable, fue ella la que pagó los costos de la explosión inacabable de corrupciones, banquetes y cacerías orgiásticas de una minoría crápula que se apropió de bienes y recursos naturales, privatizándolos.


Pues bien, el texto que sigue puede servir para dos cosas unidas en la praxis: entender correctamente cómo es la lógica ciega e irracional de la acumulación ampliada del capitalismo que actúa en lo subterráneo de la vida económica y social según nos es presentada por la industria político-mediática; y saber por tanto cómo podemos luchar contra su depredación.

*++

GRECIA. APRENDER O NO APRENDER. HE AHÍ LA CUESTIÓN, DEFENDER O NO DEFENDER LOS INTERESES DE LA INMENSA MAYORÍA DE LA POBLACIÓN.


TSIPRAS Y EL SÍNDROME TINA: LA

 ALTERNATIVA COMO PROBLEMA 

POLÍTICO ELECTORAL

Manolo Monereo
Sociología Crítica
11.08.2015

Para analizar la Grecia de Syriza sería bueno evitar el lenguaje falsario e intentar, simplemente, decir la verdad. Las derrotas son derrotas y no avances sobre la retaguardia. La condición previa para salir en buenas condiciones de una derrota es encararla con veracidad y afrontarla radicalmente, es decir, ir a sus raíces últimas. El gobierno griego ha sufrido una enorme derrota que va a tener consecuencias graves en Grecia y, más allá, en la periferia sur de la Unión Europea.

Cuando Goliat vence a David siempre hay que condenar al fuerte que se impone y solidarizarse con el débil. Esto obliga a ser cuidadoso en la crítica, a analizar los diversos puntos de vista y, sobre todo, a aprender. Parece claro —Varoufakis ha dado muchos elementos de autocrítica— que la estrategia negociadora ha fallado desde el principio y que no se tenía un análisis realista de lo que es hoy la UE. Tiempo habrá para analizar a fondo los puntos débiles de dicha estrategia. Ahora hay que poner el acento en lo que son las consecuencia inmediatas, no solo para la izquierda griega, de la derrota del gobierno Tsipras.

Como muchos hemos venido diciendo en estos últimos meses, la negociación entre la Troika y el gobierno griego ha sido, desde el principio, centralmente política. Syriza era un mal ejemplo que había que derrotar y convertirlo en una línea de ruptura para los pueblos y para las fuerzas políticas contrarias a la austeridad neoliberal. La lección que se ha pretendido dar es clara: no se puede ir contra las políticas dominantes en la UE y quien se atreva, lo pagará caro; no es de extrañar que el ‘acuerdo’ haya sido el peor de los posibles y que ha podido calificarse de capitulación o entrega sin más a la Troika.

Lo que aparece ahora son las lecciones que debemos de aprender, es una versión burda del síndrome thacheriano TINA (There is not alternative), es decir, no hay alternativa a las políticas neoliberales dominantes, impuestas con puño de hierro por el Estado alemán y asumidas por las clases dirigentes, específicamente, del Sur de Europa. Las próximas elecciones van a tener a TINA en el centro de un chantaje discursivo, que va a ser convertido en una línea de masas para colonizar el sentido común de las gentes: o las políticas neoliberales o la salida del euro, es decir, entre la catástrofe o la crisis autoprovocada; más en concreto, recuperación económica o salida del euro, “corralito”, incluido. En esto estará de acuerdo todo el establishment bipartidista, con el añadido de Ciudadanos; obviamente, con el objetivo de situar a la defensiva a Podemos y a IU.

Muchos de nosotros estamos convencidos, desde hace años, de que la Europa alemana del euro es un instrumento decisivo para propiciar un gigantesco proceso de acumulación por expropiación de los Estados y pueblos europeos, especialmente los del Sur. La UE es hoy un sistema de dominación que organiza y administra los intereses generales de las clases económicamente dominantes, bajo la garantía y la hegemonía del Estado alemán. No basta con afirmaciones de principio, es necesario que las personas, que los trabajadores y trabajadoras hagan su propia experiencia de lucha y de acción, aprendan en lo concreto los límites reales del sistema euro. Estamos hablando de una propuesta política que permita avanzar, aquí y ahora, noviembre y más allá, a las fuerzas democrático-populares y de izquierda, en un contexto de crisis de régimen y ante unas elecciones cruciales.

¿Cómo construir la alternativa, a la vez posible y radical, de ruptura democrática y de transformación social? A mi juicio, en primer lugar, diciendo la verdad sobre la naturaleza de esta UE y no hacerse ninguna ilusión sobre su futuro. La UE es, en muchos sentidos, la anti-Europa, la divide y la convierte en un instrumento subalterno de los intereses geopolíticos norteamericanos.

En segundo lugar, hay que clarificar con precisión la naturaleza del adversario. En esto tampoco nos debemos de engañar: estamos ante un enemigo bifronte que expresa un proyecto común y una alianza entre las clases dirigentes de la UE. El Estado alemán ejerce su hegemonía porque defiende un proyecto en el que están de acuerdo las clases dirigentes de los países del Sur. El bloque en el poder en España, en el que se incorporan partes sustanciales de las burguesías vasca y catalana, está de acuerdo con el modelo productivo y de acumulación que los poderes dominantes y las instituciones europeas han diseñado para nuestro país. Este es el problema central y todo lo demás es secundario.

En tercer lugar, hace falta un programa político, económico y social de transición que defienda la soberanía popular, los derechos sociales y las libertades de nuestro país. Este programa debería expresar una alianza entre pueblos y clases de esa pluralidad que históricamente hemos llamado España. En el centro, la reivindicación de un Proceso Constituyente que dé voz, protagonismo y participación a las mayorías sociales en torno a un Nuevo Proyecto de País.

En cuarto lugar, hay que avanzar en una unidad electoral lo más amplia posible, creando condiciones para que pueblos, clases y grupos sociales puedan estructurarse como sujetos políticos. La Unidad Popular es algo más que una fórmula electoral, es la construcción consciente de (contra-) poderes sociales. Hoy, como ayer, la madurez de una fuerza política está relacionada con su concepción del poder. La característica de esta etapa —Grecia lo pone de manifiesto— es que es posible organizar amplios frentes democrático-populares, pero —es el lado negativo de la cuestión— una vez llegado al gobierno, los poderes reales que éste puede ejercer son limitados.

La tensión entre lo que es necesario y lo que es posible política y electoralmente nos acompañará hasta noviembre. Hacer propuestas políticas teniendo sólo en cuenta lo que dicen las encuestas electorales suele ser un mal método, sobre todo, cuando la crisis llega y las percepciones sociales cambian aceleradamente. El discurso político debe buscar una coherencia entre el proyecto y la propuesta programática. El programa debe de ser percibido como viable, posible y necesario, pero, a la vez, articulado a un nuevo proyecto de país que promueva un imaginario social transformador, creencias e ideas que engarcen razones y pasiones. En definitiva, un discurso por el que merezca la pena comprometerse, luchar y votar. Desde otro punto de vista, propiciar una campaña electoral, por así decirlo, no electoralista donde las personas concretas se sientan parte de una identidad colectiva que crea país y pueblo. Para lo otro, ya están el PP y el PSOE.

*++


GRECIA. POR EL BIEN DE TODOS Y CONTRA LOS GRANDES CAPITALES QUE NOS CONDENAN A LA MISERIA HAY QUE APRENDER DE LOS GRIEGOS


¿Qué podemos aprender del chantaje al gobierno de Syriza?



Rebelión
eldiario.es
22.08.2015


Muchas personas en Europa recibieron la elección de Alexis Tsipras como primer ministro de Grecia como una noticia esperanzadora. Cuando el presidente de Syriza, después de semanas de agotadoras negociaciones firmó el dictado de recortes, la decepción fue asimismo muy grande. Sería injusto y arrogante señalar a Alexis Tsipras y a Syriza con el dedo acusador de la moral. Mucho mejor sería reflexionar dentro de la izquierda europea bajo qué condiciones es posible en Europa hoy hacer una política democrática y social, es decir, de izquierdas.

Hemos aprendido una cosa: Mientras el supuestamente independiente y apolítico Banco Central Europeo pueda cerrar el grifo del dinero a un gobierno de izquierdas, una política que se oriente hacia principios democráticos y sociales será imposible. El exbanquero de inversión Mario Draghi no es ni independiente ni apolítico. Él trabajaba para Goldman Sachs, en el momento en que ese banco de Wall Street ayudó a Grecia a falsear los balances de su contabilidad. Así fue como se hizo posible la entrada de Grecia en el euro.

En los meses pasados muchos artículos de opinión se han ocupado de la pregunta de si el dracma debería ser introducido de nuevo. No sirve para nada y es una base errónea reducir el debate a esta pregunta. No solo en Grecia, sino en todo el sur de Europa el paro juvenil es insoportable y cada uno de los países que forman parte de la zona euro están siendo desindustrializados. Una Europa en la que la juventud no tiene futuro está en peligro de descomposición y de convertirse en el botín de fuerzas nacionalistas de extrema derecha renovadas.

La vuelta al sistema monetario europeo

La pregunta, por todo ello, no puede ser para nosotros: “¿dracma o euro?”, sino que la izquierda debe decidir, si a pesar del desarrollo social catastrófico se sitúa a favor de una permanencia en el euro, o por el contrario se pronuncia en favor de una reconversión escalonada hacia un sistema monetario europeo más flexible. Yo estoy a favor de una vuelta a un sistema europeo de monedas que tenga en cuenta las experiencias aprendidas con este sistema monetario y que con su construcción beneficie a todos los países que formen parte del mismo.

El sistema monetario europeo funcionó durante muchos años no sin dificultades, pero mejor que la moneda única. A pesar de las tensiones inevitables posibilitó una y otra vez compromisos, que ayudaron a compensar los diferentes desarrollos económicos. Y ello porque los bancos centrales de los países miembros estaban obligados –por desgracia solamente por un corto periodo de tiempo– a estabilizar los cursos de cambio de los socios del sistema monetario europeo. Dentro del euro solamente los trabajadores y pensionistas españoles, griegos o irlandeses cargan el peso de la devaluación interna mediante la bajada de salarios, los recortes de pensiones y las subidas de impuestos.

El sistema monetario europeo requería, y de eso se trata, al contrario que el euro, del progresivo trabajo conjunto de los pueblos de Europa. A través de revaluaciones y devaluaciones regulares se evitó una desnivelación de las economías europeas demasiado fuerte. Bien es verdad que la dominancia del Banco Federal Alemán fue un gran problema, pero uno mucho mas pequeño que la tutela actual de los europeos por la economía alemana y el gobierno de Merkel, Schäuble y Gabriel. Es cuestión de tiempo hasta que, por ejemplo, Italia reconozca un gobierno que no pueda soportar mas la lenta pero firme desindustrialización de su país.

Es necesario descentralizar

En este sentido exite, en especial entre la izquierda alemana, un fallo de pensamiento estructural que se ha vuelto claro y que está virando el debate sobre el futuro de Europa en la dirección equivocada. Cada una de las exigencias sobre una reversión de las competencias de Europa a la esfera nacional son difamadas como nacionalistas u hostiles a Europa. Los conglomerados mediáticos que están defendiendo los intereses de las grandes empresas alemanas y los bancos tocan la música de acompañamiento correspondiente. Y buena parte de la izquierda cae en la trampa.

Que el traspaso de competencias a la esfera internacional abre el camino al neoliberalismo es algo que mostró una de los estilitas de esta ideología, Friedrich August von Hayek, en un artículo de principios de 1976. De ahí que la Europa del mercado libre y del tráfico incontrolado de capitales no será nunca un proyecto de izquierdas.

Desde el momento en que se pone de manifiesto en qué medida la Comisión Europea y el Parlamento Europeo se volvieron muletas ejecutoras del lobby financiero, transferir mas competencias a nivel europeo es equivalente al desmontaje de la democracia y del estado social de derecho. A esta conclusión deberíamos haber llegado antes, y lo digo haciendo autocrítica, pues yo mismo como europeo convencido, defendí durante mucho tiempo la política de transmisión de tareas a nivel europeo.

Y es lamentable que el influyente filósofo alemán Jürgen Habermas y muchos políticos y economistas, que toman parte en esta discusión, sigan aferrándose a ese camino a pesar de que cada año resulta mas evidente que lleva al error y que enfrenta a los pueblos europeos entre sí. El deseo de Thomas Mann de una Alemania europea se ha convertido en lo contrario. Tenemos una Europa alemana.

Democracia y descentralización se requieren mutuamente. Cuanto mayor sea la unión será más opaca, más lejana y menos controlable también. El principio de subsidiariedad es y permanece como la piedra angular de cualquier orden de sociedad democrática. Lo que en el nivel más bajo, a nivel de municpio, es posible regular debe ser regulado ahí, y en el nivel regional o de países, en el nivel de los estados nacionales, a nivel de la UE o de las Naciones Unidas debe funcionar el mismo principio. En el nivel más alto debe transmitirse solamente lo que pueda verdaderamente ser regulado mejor allí.

Ejemplos de transferencias erróneas hay a montones. No necesitamos casinos que funcionen a nivel global, sino cajas de ahorros, que aun puedan ser controladas. Para necesidades financieras mayores bastan largos años de bancos nacionales que sean regulados estrictamente en sus comienzos. No necesitamos gigantes de la energía que actúen en toda Europa con grandes centrales y redes eléctricas, sino centrales municipales que funcionen con energías renovables y con capacidades locales de almacenamiento.

Los bancos nacionales de moneda se vieron bajo una presión tal que se abrieron las puertas a los flujos de capital desregulados y a la especulación mundial. Los bancos de monedas deberían hacer de nuevo, aquello para lo que fueron fundados un día: financiar a los estados.
La transición a un sistema monetario europeo renovado debe llevarse a cabo paso a paso. Para reintroducir el dracma por ejemplo –ello sería un primer paso en dicha dirección– el BCE debería apoyar el curso de dicha moneda. Tal vez el gobierno griego debería haber requerido a Schäuble que concretase su salida definida de Grecia de la Eurozona. Él prometió una reestructuración de las deudas y un apoyo humano, técnico y que favoreciese el crecimiento.

Desarrollar un plan B

Si esta oferta se toma en serio y el apoyo monetario del BCE estuviese garantizado, entonces cualquier escenario terrorífico, de los que los defensores del euro diseñaron en contra de la reintroducción del dracma, sería privado de su base. Grecia tendría entonces, como Dinamarca con la corona, la oportunidad de participar en el mecanismo de cambio de curso monetario. Es sorprendente en qué medida economistas de renombre internacional y expertos en moneda del espectro conservador y liberal defienden la salida de Grecia del sistema del euro.

El valiente ministro de finanzas griego Yanis Varufakis, que lo tenía difícil con sus colegas ministros de finanzas europeos por eso mismo, porque él de hecho comprende algo de economía política, había diseñado un escenario para la introducción del dracma. Él quería tener un plan B para el caso de que Draghi cerrase el grifo del dinero, es decir, hiciese uso de la “opción nuclear” como se le llama en los círculos financieros. Y efectivamente el exbanquero de inversión ha hecho uso de dicha arma. Junto a Schäuble, él es el verdadero chico malo de la Eurozona. Justo después de que el gobierno de Syriza tomase posesión en Atenas, el Banco Central Europeo utilizó los mecanismos de tortura para hacer arrodillarse a Tsipras.

La izquierda europea debe ahora desarrollar un plan B para el caso de que un partido en uno de los miembros europeos se vea en una situación parecida. El código europeo debe ser reconstruido de tal forma que se le quite el poder al Banco Central (que no está legitimado democráticamente) de anular la democracia a golpe de botón. La introducción escalonada de un nuevo sistema monetario europeo allanaría para ello el camino. También la izquierda alemana debe desenmascarar el mantra de Merkel según el cual “si muere el euro, entonces muere Europa”. El euro se ha convertido en un instrumento de dominación económica de la economía alemana y del gobierno alemán en Europa. Una izquierda que quiera una Europa democrática y social, debe cambiar su política europea y escoger nuevos caminos.

Artículo publicado originalmente en la edición de fin de semana de Junge Welt. 

Traducción: Carmela Negrete


*++


lunes, 31 de agosto de 2015

NOTA DE AGRADECIMIENTO DEL OJO ATÍPICO A SUS LECTORES DE:





ESPAÑA
EE.UU
ALEMANIA
FRANCIA
POLONIA
RUSIA
PORTUGAL
ARGENTINA
UCRANIA 
PANAMÁ
MÉXICO
EL SALVADOR
BRASIL
ISRAEL
VIETNAM
CHILE
VENEZUELA
RUMANÍA
REINO UNIDO
AUSTRIA

*++

LIBIA: LA GUERRA / MASACRE, OTRA FORMA POLÍTICA DEL CAPITAL (Y SI HACE FALTA INVENTAMOS EL ESTADO ISLÁMICO)



El pretexto del Estado Islámico y las próximas guerras en Libia

Rebelión
Znet
29.08.2015


Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens


Se prepara otra guerra en Libia: las preguntas son “¿cómo?” y “¿cuándo?”. Aunque es poco probable que la perspectiva de otro enfrentamiento militar libere a Libia de su actual convulsión y conflicto político, es probable que cambie la naturaleza misma del conflicto en ese rico, pero dividido, país árabe.

Un importante requisito previo para una guerra es ubicar a un enemigo o, si es necesario, inventar uno. El así llamado Estado Islámico (EI), aunque difícilmente sea un componente importante en la política divisiva del país, es probablemente ese antagonista.

Libia está actualmente dividida, políticamente, entre dos gobiernos, y geográficamente, entre numerosos ejércitos, milicias, tribus y mercenarios. Es un Estado dividido por excelencia, aunque una denominación semejante no hace justicia a la complejidad del caso libio, junto con las causas a la raíz de ese fracaso.

Ahora, cuando el EI prácticamente se ha apoderado de la ciudad de Sirte, otrora un baluarte del antiguo líder libio, Muamar Gadafi, y bastión de la tribu al-Qadhadhfa, la escena se está convirtiendo en más tenebrosa que nunca. El sentido común nos dice que el advenimiento del grupo oportunista, ávido de sangre, es un evento natural si se considera el vacío en la seguridad resultante de disputas políticas y militares. Pero la historia no se detiene ahí.

Varios eventos importantes condujeron al actual estancamiento y extremo caos en Libia. Uno fue la intervención militar de la OTAN, que fue promovida, entonces, como un camino para apoyar a los libios en su levantamiento contra su líder inveterado, Gadafi. La mala interpretación intencional de la resolución 1973, resultó en la “Operación Protector Unificado”, que derrocó a Gadafi, mató a miles y entregó el país a manos de numerosas milicias a las que, en esos días, se refirieron colectivamente como los “rebeldes”.

La urgencia que la OTAN asignó a su guerra –cuyo objetivo fue, supuestamente, impedir un posible “genocidio”– mantuvo a muchos en los medios noticiosos en una posición de apoyo o de silencio. Pocos se atrevieron a pronunciarse:

“Mientras el mandato de la ONU a la OTAN fue proteger civiles, la alianza, en la práctica, dio la vuelta a esa noble lógica. Poniendo todo su peso detrás de un lado en una guerra civil para derrocar el régimen de Gadafi, se convirtió en la fuerza aérea para las milicias rebeldes en el terreno”, escribió Seumas Milne en The Guardian en mayo de 2012.

“Por lo tanto mientras el número de víctimas mortales era probablemente entre 1.000 y 2.000 cuando la OTAN intervino en marzo, en octubre fue calculado por el NTC (siglas en inglés del Consejo Nacional de Transición) en 30.000 – incluyendo miles de civiles.”

Otro evento importante fueron las elecciones. Los libios votaron en 2014, produciendo una extraña realidad política en la cual dos “gobiernos” afirman que son los legítimos representantes del pueblo libio: uno en Tobruk y Beida, y el otro en Trípoli. Cada “gobierno” tiene sus propios brazos militares, alianzas tribales y benefactores regionales. Además, cada uno está ansioso de reivindicar una mayor parte de la gran riqueza petrolera del país y del acceso a puertos, manejando así su propia economía.

Sin embargo, lo más que esos gobiernos llegaron a lograr, es un punto muerto político y militar, interrumpido por batallas mayores o menores y una masacre ocasional. Es decir, hasta que el EI apareció en la escena.

El repentino advenimiento del EI fue conveniente. Primero, la amenaza del EI apareció como un argumento exagerado de los vecinos árabes de Libia para justificar su propia intervención militar. Entonces, fue verificado por evidencia en video que muestra a “gigantes” del EI cortando las gargantas de pobres trabajadores egipcios en alguna playa misteriosa. Entonces, mientras poco sucedía en el intertanto, combatientes del EI comenzaron a ocupar ciudades enteras, provocando llamados de dirigentes libios a una intervención militar.

Pero la toma de Sirte por el EI no puede ser fácilmente explicada de una forma tan casual como un grupo militante que busca irrumpir en un país políticamente dividido. Esa toma repentina ocurrió dentro de un contexto político específico que puede explicar de un modo más convincente el ascenso del EI.

En mayo, la Brigada 166 de Amanecer de Libia (afiliada a grupos que actualmente controlan Trípoli), se retiró de Sirte sin mucha explicación.

“Un misterio sigue rodeando la repentina retirada de la brigada”, escribió Kamel Abdallah en al-Ahram Weekly. “Los funcionarios aún no presentan una explicación, a pesar del hecho de que esta acción ayudó a las fuerzas del EI a lograr un control sin par de la ciudad”.

Mientras combatientes salafistas, junto con miembros armados de la tribu al-Qadhadhfa, se movilizaban para detener los progresos del EI (se informó sobre terribles masacres, pero no han sido confirmadas) ambos gobiernos libios todavía no han realizado ninguna acción evidente contra el EI. Ni siquiera el insistente entusiasta bélico, el anti-islamista general Khalifa Heftar, y su así llamado “Ejército Nacional Libio” hizo un gran esfuerzo por combatir al EI, que también se está expandiendo en otras partes de Libia.

En su lugar, mientras el EI avanza y consolida su control sobre Sirte y otros sitios, el primer ministro Abdullah Al-Thinni, basado en Tobruk, instó a “naciones árabes hermanas” a ayudar a Libia y realizar ataques aéreos contra Sirte. También ha instado a países árabes a presionar a la ONU para que termine su embargo de armas contra Libia, que ya está saturada de armas que con frecuencia son entregadas ilegalmente por varias fuentes árabes regionales.

El gobierno en Trípoli también pide acción contra el EI, pero ambos gobiernos, que no lograron una hoja de ruta para la unidad, siguen negándose a trabajar juntos.

El llamado a la intervención árabe en el lío del estado de la seguridad de Libia es políticamente motivado, por supuesto, porque Al-Thinni espera que los ataques aéreos puedan empoderar sus fuerzas para ampliar su control sobre el país, fuera de fortalecer la posición política de su gobierno en cualquier futuro acuerdo mediado por la ONU.

Pero otra guerra está siendo preparada en otro sitio, esta vez involucrando a los sospechosos habituales de la OTAN. La confabulación occidental, sin embargo, es mucho más complicada que los objetivos políticos de Al-Thinni. The London Times informó el 1º de agosto que “cientos de soldados británicos están siendo preparados para ir a Libia como parte de una nueva gran misión internacional”, que también incluirá “personal militar de Italia, Francia, Alemania y EE.UU…. en una operación que parece estar preparada para ser activada una vez que las facciones rivales dentro de Libia se pongan de acuerdo para formar un solo gobierno de unidad nacional”.

Los participantes en la operación que, según una fuente del gobierno del Reino Unido, podría ser actualizada “hacia fines de agosto”, son países con intereses económicos creados y son las mismas partes que estuvieron tras la guerra en Libia en 2011.

Comentando sobre el informe, Jean Shaoul escribió: “se espera que Italia, la antigua potencia colonial en Libia, suministre el mayor contingente de tropas terrestres. Francia tiene vínculos coloniales y comerciales con los vecinos de Libia, Túnez, Mali y Argelia. España conserva puestos avanzados en el norte de Marruecos y la otra gran potencia involucrada, Alemania, está tratando de nuevo de lograr acceso a los recursos y mercados de África.”

Está quedando más claro que Libia, otrora una nación soberana y relativamente rica, se está convirtiendo en un simple terreno de juego para una masiva maniobra geopolítica y grandes intereses económicos y ambiciones. Lamentablemente, los propios libios son los posibilitadores tras la división de su propio país, mientras potencias árabes y occidentales intrigan para obtener una mayor parte de la riqueza económica y el valor estratégico de Libia.

Se informa sobre la toma de Sirte por el EI como si fuera un hito que, de nuevo, genera un frenesí bélico – similar al que precedió la intervención militar de la OTAN en 2011. Sin que importe si los árabes bombardean Libia, o potencias occidentales lo hagan, es probable que la crisis en ese país aumente, si no empeora, como lo ha mostrado ampliamente la historia.

El doctor Ramzy Baroud lleva más de veinte años escribiendo sobre Oriente Medio. Es doctor en Historia de los Pueblos por la Universidad de Exeter. Editor-jefe de Middle East Eye, columnista de análisis internacional, consultor de los medios, autor y fundador de PalestineChronicle.com. Su último libro es “My Father Was a Freedom Fighter: Gaza’s Untold Story” (Pluto Press, Londres). Su página web: ramzybaroud.net
Fuente: 


*++

domingo, 30 de agosto de 2015

MARIANO RAJOY. LAS FÁBRICAS DE ARMAS Y EL MINISTRO DEL EJÉRCITO, A PESAR DEL PARO QUE NO BAJA, ESTÁN SALIENDO DE LA CRISIS (ASÍ SE HACE, MARIANETE)


 EL GASTO MILITAR AGUDIZA LA CRISIS EN ESPAÑA

Escrito por Jordi Calvo el 28 Enero 2015.
CENTREDELAS.ORG
Publicado en Economia de defensa


Hay quien dice que la crisis ya se ha acabado. No hace falta recordar quién lo dice y quien no. Y puede ser verdad. Depende de para quién. Incluso hay quien puede afirmar que nunca ha habido crisis, ya que los millonarios han aumentado en número y en patrimonio durante los años de la crisis, ya són más de 400.000 las personas que en España tienen al menos un millón de dólares en su caja A. No sabemnos si también tienen una caja B. Lo que en todo caso nadie puede negar es que la crisis ha venido para quedarse en muchos hogares españoles.
Más de la mitad de parados no reciben ninguna prestación, cerca de un millón de hogares no tienen ningún ingreso, quien consigue trabajo debe aceptar contratos a tiempo parcial, en muchos casos de tan solo unos días y con salarios míseros, de nimilieuristas. Ni qué decir del impacto de los históricos recortes del gobierno de Mariano Rajoy en sanidad y educación de 10.000 millones de euros, que han dejado excluidas del sistema sanitario a cientos de miles de personas y deteriorado enormemente la educación pública. La lista de recortes es mucho más larga, para un análisis más exhaustivo pueden dirigirse aquí y coger la calculadora. En caso de hacer tal ejercicio, la cifra que nos aparecerá será enorme, tanto como la destinada a rescatar a los bancos o, como veremos a continuación, al gasto militar.
Porque, en relación a los efectos y consecuencias de la crisis, otro ejercicio que se puede hacer es el de navegar por los presupuestos oficiales del estado y ver de qué manera estos han variado desde 2008. Al hacerlo nos sorprenderá que haya algunos ministerios que no hayan sufrido más que ligeramente los recortes, pese a que la crisis así parece que lo requería. Me refiero al Ministerio de Defensa y, consecuentemente, al gasto militar, que el afán de opacidad del gobierno hace que no se vea reflejado más que en poco más de un tercio en el propio Ministerio de Defensa, escondiendo la mayor parte del gasto militar real en industria, interior, exteriores... En el informe Inercia, despilfarro y engaño en el gasto militar, demostramos que los políticos españoles, aun en tiempos de crisis, han mantenido (y ocultado) un más que elevado gasto militar, al tiempo que recortaban partidas esenciales para el bienestar de sus votantes.
De este modo calculamos la cifra de 130.000 millones de euros, el presupuesto destinado desde que comenzó la crisis en 2008 a mantener las estructuras de carácter militar en España. Es cierto que buena parte de este dinero se dedica a pagar salarios y al mantenimiento o gastos corrientes de las infraestructuras militares. La primera cuestión que aquí nos aparece es si necesitamos recortar, como se ha hecho en otros sectores, también en la estructura militar. Es evidente que la respuesta a tal pregunta será afirmativa siempre que nuestros valores se sitúen en la cultura de paz y negativa en caso contrario. Pero, incluso desde un punto de vista no necesariamente pacifista, imaginémonos que estamos ahora en situación de decidir que hubiéramos hecho con este presupuesto en momentos difíciles, y prestemos atención a partidas que cualquiera puede identificar como fácilmente reducibles en tiempos de crisis.
Gasto español en operaciones militares en el exterior (millones de euros) 

 ¿Qué hubiera decidido usted durante estos años, destinar una buena parte de su presupuesto a pagar aventuras militares en lejanas montañas y en desiertos remotos (5.000 millones), a conceder ayudas y créditos blandos a la I+D militar (7.000 millones), o a realizar inversiones militares y a comprar nuevos armamentos (12.000 millones)? O en cambio hubiera optado por no recortar la sanidad o la educación, dedicar más recursos a ayudas sociales o a prestaciones por desempleo a los hogares que no tienen ningún ingreso, por poner tan solo algunos ejemplos.
Programas especiales de armamento en España (millones de euros) 

Desde el inicio de la crisis en España se han malgastado en gastos militares al menos 24.000 millones de euros y si el cuestionamiento del gasto militar es más profundo, podemos llegar a considerar el desvío de fondos del sector civil al militar, solo en los siete años que llevamos de crisis, en 130.000 millones de euros.
 I+D militar en España (millones de euros)           

Es evidente que las decisiones políticas con respecto al gasto militar en España no han priorizado las necesidades más acuciantes de la sociedad española. Nuestros gobernantes no han optado por eliminar aventuras militares fuera de nuestras fronteras, hacer lo propio con la I+D militar que lo único que genera, además de un enorme gasto para las arcas públicas, es más armas y más destructivas, ni tampoco han optado por dejar de comprar nuevas armas que en la mayoría y en el mejor de los casos no son nunca utilizadas. Sino que han mantenido en líneas generales la senda de presupuestos militares de los años de vacas gordas, como si aquí no hubiera pasado nada.
Pero la cosa es todavía más grave. A este disparatado dispendio militar hay que sumar la deuda existente a día de hoy en el Ministerio de Defensa por la adquisición de armas por valor de 34.000 millones de euros que deben ser recibidas (y pagadas) los próximos años. Pero, por si esto fuera poco, también hay que sumar la promesa de Pedro Morenés de aumentar en 10.000 millones más el dinero público que el gobierno destinará a la adquisición de nuevo armamento. ¿Quién vive aquí por encima de sus posibilidades? Causa temor, por otra parte, la similitud entre la promesa del ministro a la industria militar y el recorte en educación y sanidad decidido en el pasado. ¿Supondrá esto que se podría recuperar el nivel educativo y sanitario públicos perdidos si no compráramos más armas o que habrá que reducirlo en 10.000 millones más?
El gasto militar ha tenido un impacto enormemente negativo en la crisis española de los últimos años. Decenas de miles de millones de los presupuestos generales del estado han sido destinados a mantener el despilfarro militar, al tiempo que se recortaban los presupuestos de los pilares del estado de bienestar. Lo peor de todo es la tendencia a que el despilfarro militar continúe y que al menos 44.000 millones de dinero público vayan a ir a parar a los bolsillos de fabricantes y vendedores de armas y a continuar lastrando el desarrollo de este país. Así como otros 5.000 para misiones militares en el exterior y muy probablemente otros 7.000 millones de euros en I+D militar. Ahora solo podemos pensar en qué hubiéramos podido hacer con los 24.000 millones fácilmente recortables de los presupuestos militares en tiempos de crisis, pero quizá aun estamos a tiempo de decidir qué haremos con los 56 mil millones de euros totalmente prescindibles que pretenden que nos gastemos en armas y guerras durante los próximos años.
Reducción de presupuestos de ministerios 2008-2015

Todos los cuadros y gráficos han sido extraídos del Informe: Inercia, despilfarro y engaño en el gsato militar, de Pere Ortega y Jordi Calvo Rufanges, publicado por el Centro Delàs de Estudios por la Paz
*++