viernes, 12 de septiembre de 2025

Francia en llamas

 


Francia en llamas

Por Otros medios

kaosenlared

11 de septiembre de 2025 

 

Francia arde contra Macron y su austeridad: 500 detenidos, un país sitiado por la policía

La receta neoliberal vuelve a prender fuego a Francia: recortes, deuda y represión como único horizonte político.

LA RECETA FRACASADA DE LA AUSTERIDAD

EL CAPITALISMO EUROPEO REPITE LA MISMA PELÍCULA

El 10 de septiembre no fue un día cualquiera en Francia. Casi 500 personas detenidas en menos de 24 horas, 80.000 policías desplegados, huelgas en aeropuertos, trenes cortados, colegios bloqueados y fábricas paradas. No se trata de un estallido aislado, sino de un síntoma de un sistema que ya no tiene nada más que ofrecer que precariedad y represión.

 

El nuevo primer ministro, Sébastien Lecornu, apenas llevaba horas en el cargo cuando la revuelta le explotó en las manos. Prometió “rupturas” y “sobriedad”, pero la realidad es que lo que propone es la misma receta que hundió a Grecia y que convirtió a España, Portugal o Italia en laboratorios de recortes tras la crisis de 2008. La austeridad no es gestión, es un mecanismo de saqueo legalizado: reducir deuda con dinero que sale de hospitales, escuelas y salarios, mientras se blindan los beneficios de bancos y multinacionales.

 

En este contexto, el discurso de Bruno Retailleau, ministro del Interior, raya el cinismo. Dice defender el “derecho a manifestarse” mientras despliega un ejército policial contra estudiantes, ferroviarios y trabajadores de aeropuertos. Habla de “ultraizquierda infiltrada” para ocultar lo obvio: que la protesta no es minoritaria ni marginal, sino un rechazo social masivo a un proyecto económico que desmantela lo común para salvar a los mercados.

La historia reciente lo demuestra: en Francia, cuando la élite se queda sin argumentos, responde con gases lacrimógenos, porras y detenciones masivas. Pero el problema no es de orden público. El problema es de orden económico y político: la austeridad se ha convertido en el lenguaje oficial de un capitalismo en decadencia.

MACRON, LA DEUDA Y EL PUEBLO EN PIE DE BLOQUEO

Los sindicatos lo expresaron con claridad. La CGT contabilizó 700 acciones en infraestructuras estratégicas en un solo día. No se trata de un pulso simbólico. Se trata de interrumpir la circulación de mercancías, de visibilizar que sin la clase trabajadora el país se paraliza. El pueblo produce riqueza, Macron la administra en nombre de los acreedores.

 

El objetivo de las políticas actuales no es “equilibrar cuentas”, sino convertir a la sociedad en garante eterno de la deuda privada transformada en pública. Se sacrifican generaciones enteras en nombre de la estabilidad de los mercados financieros. Es la misma lógica que inspira los tratados europeos: la deuda como dogma, la represión como método, la precariedad como forma de vida.

Pero Francia no traga. En los aeropuertos de Marsella, Niza y Córcega, los sindicatos aéreos provocaron cancelaciones y retrasos. En Nantes y Toulouse, el transporte público colapsó. La SNCF vio su tráfico interrumpido por sabotajes en Lot-et-Garonne y Haute-Garonne. En paralelo, 27 colegios fueron bloqueados por estudiantes y docentes. La consigna “Bloquons tout” (Bloqueemos todo) dejó de ser un eslogan para convertirse en un programa político práctico: paralizar al país hasta que el Gobierno retroceda.

El choque ya no es entre un Gobierno y un sindicato, ni entre un presidente y la oposición parlamentaria. El choque es sistémico. Se enfrentan la lógica del capital —que reduce a la ciudadanía a mera fuerza laboral descartable— y la lógica de la vida, que exige redistribución, justicia y dignidad.

El grito de un sindicalista lo resume: “Macron es el problema”. Porque Macron no es solo un presidente. Macron es la representación política de un sistema diseñado para priorizar la deuda sobre la salud, el beneficio sobre el salario, el capital sobre la democracia.

Por eso arde Francia. Porque cada porra, cada gas lacrimógeno y cada detención revelan la verdad: el capitalismo europeo ya no gobierna con consenso, gobierna con coerción.

Francia no estalla por ideología. Estalla porque el capitalismo le roba hasta el derecho a respirar.

*++

 

La OCS: mirando al futuro

 

El centro de gravedad del mundo se desplaza hacia Oriente. La hegemonía occidental, que durante cinco siglos parecía un destino inevitable, se revela hoy como un proyecto agotado, sostenido por la inercia de su poder militar.


La OCS: mirando al futuro

 

Eduardo Luque

El Viejo Topo

11 septiembre, 2025 



La 25ª cumbre de la organización de Cooperación de Shanghái (OCS) es uno de esos eventos multilaterales a los que es necesario prestar atención porque ilustran cómo el orden mundial está transitando desde una configuración dominada por el bloque euroatlántico del denominado “Occidente colectivo” hacia un futuro que pretende ser multipolar, multinodal y multilateral. En la actualidad la OCS tiene diez miembros formales: Bielorrusia, India, Irán, Kazajistán, China, Kirguistán, Pakistán, Rusia, Tayikistán y Uzbekistán, más varios países con el estatus de observadores y otros estados “dialogantes”. Los idiomas oficiales son el ruso y el chino.

La organización se creó oficialmente el 15 de junio de 2001. Con anterioridad, entre 1995 y 1996, los que serían los cinco países fundadores (China, Rusia, Kazajistán, Kirguistán y Tayikistán) alcanzaron un acuerdo para reducir sus tropas en las fronteras comunes y fortalecer la confianza mutua en el ámbito militar. En el 2000 reafirmaron su interés en que Asia central fuera una “una zona de paz, Buena vecindad, estabilidad y cooperación internacional equitativa”. Uzbekistán se une ese año al grupo. Finalmente en 2001 se funda la Organización propiamente dicha. El 7 de junio de 2002, en la cumbre celebrada en San Petersburgo (Rusia), los Estados miembros firmaron[1] la Carta de estatutos. En 2007, los miembros de la organización  rubricaron[2] el Tratado de Buena Vecindad, Amistad y Cooperación a largo plazo de sus integrantes, al que se sumaron la India, Pakistán, Irán y Bielorrusia. En 2017 fueron admitidos India y Pakistán como miembros de pleno derecho; En 2023 se adhirió Irán, en 2024 Bielorrusia.

Hoy, la OCS reúne a países con un territorio que representa más del 65 % del continente euroasiático y una población de más de 3.500 millones de personas, que generan más del 25% del PIB mundial. Agrupa el 15% del comercio global mientras mantiene un crecimiento promedio del 5.2 %. Teniendo en cuenta esos datos, la OCS constituye una plataforma con un enorme potencial.

El relato Occidental siempre ha priorizado, en el momento de explicar la II Guerra Mundial, el escenario europeo. De hecho, en la Guerra Mundial Antifascista, Rusia y China sufrieron el empujón más brutal. En los 14 años que duró la guerra de liberación desde 1931, cuando Japón atacó, hasta su final en 1945, China perdió 35 millones de habitantes pero eliminó a 1,5 millones de soldados japoneses. La guerra de liberación contra el invasor japonés absorbió enormes recursos que Tokio no pudo utilizar contra las fuerzas norteamericanas. Eso explica que las bajas estadounidenses no alcanzasen las 120.000.

Desde finales del conflicto mundial la relación China/rusa se mantuvo, aunque hubo un período de graves tensiones cuando la URSS rompió relaciones con la China de Mao. A pesar de los altibajos pasados la conexión Rusa-China ha venido fortaleciéndose sobre vínculos muy fuertes. La actual reunión de la Organización de Cooperación de Shanghái ha sido, al igual que otros encuentros similares de los países BRICS, una piedra, una más de las muchas que se necesitan para construir el nuevo orden mundial.

Esta cumbre, coincide, además, con la enorme demostración de poder militar del ejército Popular de Liberación. Se conmemora el 80 aniversario de la derrota del Japón. China no desea una confrontación, aunque ha evidenciado que está preparada para la misma; lo demuestra la enorme paciencia estratégica que muestra en el conflicto con EEUU por el tema de Taiwán. Las nuevas armas que ha mostrado en las calles de Pekín como su “Triada nuclear”, su nuevo misil intercontinental (20.000 km de alcance estimado) el DF-5C o los nuevos misiles hipersónicos, las armas laser embarcadas como el LY-I o drones de superioridad aérea muestran que en campos militares clave, China se halla por delante de la tecnología Occidental.  La noticia que ha recorrido el mundo coincidiendo con la reunión de la OCS de que China ya ha desarrollado un chip “universal” con velocidad 6G muestra que en el campo fundamental del procesamiento de datos y la velocidad de internet, Pekín está por delante del mundo Occidental.

La Cumbre señala que mientras Pekín mira a larga distancia, planifica a décadas vista, Occidente carece de pensamiento estratégico similar; en Occidente se impone una visión estereotipada donde el corto plazo, el afán de ganancias inmediatas define la política e impide que una visión más amplia se desarrolle. Occidente, acostumbrado al poder colonial que antaño poseía aún percibe la realidad como una opción de “blanco o negro” de “amigo o enemigo”.  Es por ello que les preocupa la “deriva”, según ellos, de los países del Sur Global hacia las nuevas oportunidades multilaterales que promueven tanto los BRICS como la OCS. La creación de un Banco de Inversiones, que pueda en un momento determinado sustituir al Banco Mundial, angustia al orden económico global. Los principales países en desarrollo se están acercando a este polo político, lo que aumenta la preocupación de Occidente. Por otro lado la UE sigue impertérrita por el camino del aislamiento político, en una nueva demostración del vasallaje hacia Washington han declinado la invitación a asistir a conmemoración, para “no molestar al aliado Japón”.

A la Cumbre de la OCS en Tianjin asistieron líderes de más de 20 países y jefes de 10 organizaciones internacionales, entre ellas la propia ONU. Ha sido aclamada como la más grande de la historia, lo que demuestra que muchos países prefieren la cooperación en un marco multipolar.

La cobertura mediática occidental ha tendido a interpretar esta cumbre como una mera reacción frente a Occidente, subestimando su alcance real. Sin embargo, lo que se está construyendo no es una reacción, sino un entramado de cooperación institucional que fortalece la autonomía de Eurasia y del Sur global. El contraste visual es evidente: mientras las fotografías de la OCS muestran a jefes de Estado reunidos como iguales, las imágenes de líderes europeos convocados por el presidente estadounidense en la Casa Blanca reflejan una relación jerárquica y subordinada.

No solo acudieron los miembros plenos, sino también países observadores (que pueden estar interesados en integrarse) y los llamados “socios de diálogo” (sólo participan en las reuniones), lo que refuerza su carácter expansivo. Conviene aclarar que la OCS no es un grupo informal como los BRICS, que se asemeja al G7 o al G20, con reuniones periódicas de jefes de Estado y de Gobierno y algunos grupos de trabajo. La OCS, en cambio, es una organización internacional formalizada: cuenta con membrecía plena, una secretaría permanente con sede en Pekín, embajadores acreditados ante la institución y una estructura institucional comparable a la ASEAN, con comités, órganos especializados y una mayor institucionalización.

Como hemos dicho, los miembros plenos actuales son diez: China y Rusia constituyen el núcleo político y estratégico. Desde hace varios años ha sido capaz de integrar a un país europeo como Bielorrusia; por otra parte el presidente eslovaco Robert Fico también ha asistido. De este modo, la OCS se configura como una auténtica organización transeuroasiática. A todos estos países se suman observadores, como Mongolia, y socios de diálogo, entre los cuales destacan la ya mencionada Turquía, Arabia Saudí, Egipto, Nepal, Myanmar y Sri Lanka. La presencia de Erdogan como socio de diálogo, aunque al mismo tiempo miembro de la OTAN, otorga un matiz especialmente significativo a la organización. De hecho, al margen de la cumbre principal se produjo una reunión bilateral entre el presidente ruso, Vladímir Putin, y el presidente turco, que muestra la importancia que Moscú concede a la OCS como plataforma de diálogo y como vehículo para moldear el nuevo orden mundial multilateral.

Rusia ha subrayado esta relevancia al situar en la página oficial del Kremlin varios comunicados sobre la cumbre: uno relativo a la intervención de Putin en el Consejo de Jefes de Estado de la OCS, otro sobre su encuentro con Erdogan y un tercero sobre la reunión con el primer ministro indio, Narendra Modi. Es claro que el Kremlin otorga gran importancia a esta organización, pese a que en el debate internacional la atención se haya centrado recientemente en los BRICS. La OCS tiene la ventaja de contar con más de dos décadas de trayectoria y de haber incorporado un componente de seguridad. A diferencia de los BRICS, que se concentran en lo económico y financiero, la OCS dispone de un brazo especializado en contraterrorismo y seguridad regional, aunque no constituye, ni pretende construir, una alianza militar como la OTAN sí que se ponen en común políticas de seguridad y antiterrorismo.

En este contexto, la reunión entre Putin y Erdogan resulta significativa. En su discurso público, Putin se dirigió a su “querido amigo” y destacó la cooperación económica bilateral, el dinamismo del comercio, las inversiones recíprocas y la asociación energética, todo ello en un tono constructivo que contrasta con las tensiones abiertas en Siria o en el apoyo turco a Ucrania. El mensaje implícito es claro: aunque Turquía sea miembro de la OTAN y juegue a dos bandas, Rusia la reconoce como un socio con el que puede cooperar. En paralelo, Erdogan obtiene visibilidad internacional demostrando a sus aliados occidentales que Ankara no depende únicamente del marco euroatlántico.

La otra reunión clave fue la de Putin con Narendra Modi. Ambos líderes destacaron la amistad histórica, la confianza mutua y la asociación estratégica entre Rusia e India, subrayando que incluso en las circunstancias más difíciles sus países han cooperado hombro con hombro. Señalaron que ha sido superado el grave conflicto en el valle de Galwan entre China e India. Modi introdujo, no obstante, un mensaje sobre Ucrania, instando a que todas las partes busquen vías constructivas para alcanzar una paz rápida y duradera, lo que muestra la preocupación india por la prolongación del conflicto y su voluntad de mantener un perfil propio frente a las presiones de Estados Unidos y Europa.

Putin, en su intervención ante el Consejo de Jefes de Estado —máximo órgano de decisión de la OCS—, reafirmó los principios fundamentales de la Carta de la ONU: primacía del derecho internacional, autodeterminación de los pueblos, igualdad soberana, no injerencia en asuntos internos y respeto a la independencia de los Estados, lo que contrasta con las declaraciones de Marco Rubio Secretario de Estado con Trump que dijo: “¡No me importa lo que dice la ONU!”. Putin por el contrario subrayó que la OCS se construye sobre otros principios y que su objetivo es promover un orden mundial multipolar, justo y equilibrado, frente a los modelos eurocéntricos y euroatlánticos obsoletos. Enfatizó la necesidad de una seguridad compartida, no excluyente, y propuso medidas concretas como la emisión de bonos conjuntos, la creación de infraestructuras de pagos y liquidaciones independientes y el establecimiento de un banco de proyectos de inversión, todo ello con el fin de reducir la dependencia de sistemas financieros dominados por Occidente, como el Swift.

En lo relativo a Ucrania, Putin reiteró la narrativa rusa: el conflicto no surgió de una agresión unilateral, sino de un golpe de Estado en Kiev apoyado por Occidente y del empeño en integrar a Ucrania en la OTAN, lo que constituía una amenaza existencial para Moscú. Señaló que Rusia valora los esfuerzos de China, India y otros socios para encontrar una solución, pero insistió en que cualquier paz duradera debe abordar las causas profundas del conflicto. Esta exposición ante los socios de la OCS pretende consolidar la comprensión mutua y contrarrestar la narrativa occidental de un aislamiento ruso.

El presidente chino, Xi Jinping, propuso la Iniciativa de Gobernanza Global (IGG) en la reunión «Organización de Cooperación de Shanghai Plus» en Tianjin. Es decir, mantener a la ONU como referencia central internacional para resolver los conflictos pero apuntó la necesidad de cambios dentro de la organización fundamentalmente para dar más voz a los países del Sur Global. Por otra parte, enfatizó en la dimensión civilizatoria de la OCS y en la necesidad de que sus miembros, aun con disputas graves —como las existentes entre India y Pakistán, o entre China e India—, busquen puntos en común y cooperen en áreas de interés compartido. Xi enunció cinco principios: buscar consensos dejando de lado diferencias; promover beneficios mutuos y resultados de ganancia compartida; defender la apertura y la inclusión; salvaguardar el sistema internacional centrado en la ONU y el comercio multilateral con la OMC como núcleo; y obtener resultados tangibles y eficientes. Destacó asimismo la iniciativa de la Franja y la Ruta como eje de conectividad global que extiende la influencia de la OCS hacia África, América Latina y Europa.

En la sesión ampliada, Xi insistió en que la OCS debe mantenerse fiel a los principios de no alianza, no confrontación y no orientación contra terceros, rechazando la lógica de sanciones y presiones que caracteriza la política estadounidense. Defendió la integración frente a la desvinculación y abogó por una globalización inclusiva y beneficiosa para todos. En definitiva la OCS y los BRICS encarnan un modelo distinto, basado en el respeto a la soberanía, la cooperación pragmática y el reconocimiento de las diferencias. En este marco, rivales históricos como India y Pakistán, o incluso Turquía y Rusia, encuentran espacios para colaborar. Es un paradigma que asusta al bloque transatlántico porque desplaza la centralidad de su modelo hegemónico. Lo que emerge es un orden multipolar en el que los Estados no se alinean automáticamente con un bloque, sino que negocian, cooperan y buscan beneficios mutuos. No es un mundo en blanco y negro, sino un escenario flexible y plural.

La cumbre de Tianjin confirma que el futuro no se define ya en los pasillos de Bruselas o Washington, sino en plataformas euroasiáticas como la OCS y en bloques emergentes como los BRICS. La construcción del mundo multipolar avanza no contra Occidente, sino al margen de él, pese a sus intentos de frenar o deslegitimar estas iniciativas. Esa es la nueva realidad geopolítica que se está gestando delante de nosotros.

El “Occidente colectivo” asiste, entre la sorpresa y la impotencia, a su propia decadencia. Sus proclamas de liderazgo global se diluyen en un mar de contradicciones: economías endeudadas, una industria en retroceso, un sistema político prisionero del cortoplacismo electoral y un modelo de dominación basado en sanciones que ya no logra doblegar a sus adversarios. La política de coerción ha fracasado: lejos de aislar a Rusia y China, ha acelerado la consolidación de un eje euroasiático con proyección global.

Mientras Estados Unidos y Europa se desgastan en guerras subsidiarias, en disputas internas y en una transición energética interrumpida por la dependencia del gas y petróleo estadounidense, la OCS teje redes de cooperación financiera, energética, tecnológica y logística que anticipan un futuro alternativo. La firma del acuerdo del gasoducto “Power of Siberia”, la creación de un Banco de Inversión propio y los proyectos conjuntos en inteligencia artificial y 6G son pruebas tangibles de un cambio de era.

La realidad es que el centro de gravedad del mundo se desplaza hacia Oriente y hacia el Sur Global. La hegemonía occidental, que durante cinco siglos se presentó como destino inevitable, se revela hoy como un proyecto agotado, incapaz de ofrecer soluciones universales y sostenido únicamente por la inercia de su poder militar. La OCS demuestra que otro camino es posible: un orden multipolar donde los pueblos no se subordinan a una metrópoli única, sino que cooperan desde la pluralidad.

[1] http://kremlin.ru/supplement/3450

[2] https://rus.sectsco.org/20070816/203671.html

 *++

LA ESCALOFRIANTE MANIOBRA RUSA QUE ESTÁ RODEANDO LA CIUDAD DE LIMÁN. DER...

jueves, 11 de septiembre de 2025

DIRECTO. ISRAEL Y CIA ¿CULPABLES? OBJETIVO CHARLIE KIRK. EEUU LLORA SU M...

“Bloqueemos todo”: Francia sacudida por crisis política, masivas protestas y cerca de 300 detenidos

 

“Bloqueemos todo”: Francia sacudida por crisis política, masivas protestas y cerca de 300 detenidos

 

DIARIO OCTUBRE / septiembre 11, 2025

 


La movilización comenzó como una convocatoria espontánea en redes sociales. Foto: EFE

 

Miles de franceses salieron este miércoles a las calles para protestar en contra de los recortes presupuestarios previstos para 2026, una reforma que incluye la reducción de ayudas sociales, la congelación de prestaciones y hasta la supresión de dos días festivos.

La movilización, bautizada con el lema “bloqueemos todo”, comenzó como una convocatoria espontánea en redes sociales, aunque rápidamente fue asumida por organizaciones de izquierda, con el respaldo visible de La Francia Insumisa (LFI) y de ciertos sindicatos. Foto: EFE 


Desde primeras horas del día se registraron interrupciones en autopistas y carreteras de circunvalación en ciudades como París, Lyon, Marsella y Rennes, lo que derivó en choques entre manifestantes y fuerzas de seguridad en varios puntos. Foto: EFE 


La jornada de movilizaciones coincide con el estreno oficial de Sébastien Lecornu como nuevo primer ministro en funciones, tras la caída de François Bayrou en la Asamblea Nacional a comienzos de semana. Foto: EFE 

 

El hasta ahora titular de Defensa enfrenta así su primera gran prueba de gestión en un contexto de alta tensión social, a pocas horas del acto de traspaso de poderes previsto en el Palacio de Matignon. Foto: EFE 

 

El movimiento “Bloqueemos todo” (“Bloquons tout”, en francés) surgió este verano como respuesta a las políticas de austeridad previstas por el entonces Gobierno de François Bayrou dentro del proyecto presupuestario de 2026. Foto: EFE 


Entre las medidas contempladas figuraban la congelación de determinadas ayudas, recortes en programas sociales y la eliminación de dos días festivos del calendario laboral. Foto: EFE 


En sus inicios, la iniciativa se articuló al margen de los partidos tradicionales y de las grandes centrales sindicales. Sin embargo, con el paso de las semanas, formaciones progresistas como La Francia Insumisa (LFI) hicieron público su respaldo a la causa. Foto: EFE 


Ese perfil de movimiento ciudadano independiente y organizado en redes recuerda al de los “chalecos amarillos”, surgido hace siete años en torno a las rotondas de la Francia periurbana. Aquel colectivo, identificado por sus chalecos reflectantes, exigía la supresión de un impuesto al combustible, aunque sus demandas pronto se ampliaron a cuestiones como la defensa de los servicios públicos y la reducción de las desigualdades entre zonas rurales y urbanas. En aquel momento, el presidente Emmanuel Macron cedió a parte de sus reclamos y retiró la tasa sobre la gasolina. Foto: EFE 

A diferencia de los “chalecos amarillos”, cuya composición era ideológicamente diversa, el movimiento “Bloqueemos todo” se caracteriza por un perfil más homogéneo, marcadamente izquierdista y con una base de militantes jóvenes. Foto: EFE

 

Fuente: telesurtv.net

 *++

miércoles, 10 de septiembre de 2025

DIRECTO. FALSA BANDERA. OTAN PROVOCA EN POLONIA. PROTESTAS EN FRANCIA.RU...

Entrevista a Michael Hudson

 

Aquí, Hudson describe a China como la clave de un nuevo sistema gracias a su poder económico y militar. Muchos creen que el modelo chino de capitalismo es el modelo ganador en el futuro cercano. La crisis del sistema mundial moderno es total e irreversible.


Entrevista a Michael Hudson

 

2025 Glenn Diesen

El Viejo Topo

10 septiembre



EL ORDEN MUNDIAL EUROASIÁTICO: LA NUEVA GOBERNANZA GLOBAL

 

Profesor Glenn Diesen:   Hola a todos y bienvenidos de nuevo. Hoy nos acompaña Michael Hudson, uno de los economistas políticos más destacados del mundo, para hablar sobre el desarrollo de un sistema económico internacional multipolar que se está construyendo actualmente en China. Bienvenidos de nuevo al programa.

Prof. Michael Hudson:   Bueno, gracias por invitarme. Hay muchísimas cosas en marcha ahora mismo.

Glenn Diesen:  Sí, es increíble la rapidez con la que se están produciendo estos acontecimientos. Pero si quieren ver lo extraordinario que es todo esto en un período relativamente corto, basta con observar los últimos treinta años. Porque, si recuerdan, al final de la Guerra Fría, el principal objetivo de la política exterior de Rusia era integrarse con Occidente para crear un hogar europeo común, o una Gran Europa. Y luego, por supuesto, hemos visto en las últimas décadas que el expansionismo de la OTAN comenzó a acercar cada vez más a Rusia a China, y después de 2014, Rusia abandonó la Gran Europa en favor de lo que llama la Gran Eurasia. Y Trump, al llegar al poder, pareció reconocer este error, casi parafraseando a Henry Kissinger, cuando dijo que fue un grave error empujar a Rusia a los brazos de China. Sin embargo, vemos cómo se ha cometido un error colosal en política exterior con todos estos aranceles y amenazas. Así que, una vez más, las sanciones secundarias contra India también están empujando a India hacia China y Rusia. Ahora estamos viendo ese papel en la reunión de la organización de Shanghái y la formación de nuevas alianzas. Es realmente extraordinario. Me preguntaba cómo interpretas toda esta situación.

Michael Hudson:   Bueno, lo interesante es que, si bien Trump representó al estado profundo al declarar la guerra al resto del mundo, la única guerra que ganó fue contra sus propios aliados: Europa, Corea y Japón. Unió al resto del mundo. Y es precisamente esta beligerancia neoconservadora la que, de alguna manera, unió al resto del mundo para adoptar las medidas que está tomando ahora, unos seis meses después de que Trump asumiera el cargo.

Y lo que está sucediendo es un realineamiento geopolítico, y todo el tema de esta reunión de la Organización de Cooperación de Shanghai fue la gobernanza global, eso es lo que estaba diciendo el presidente Xi, y no se trata solo de la gobernanza de los países de la OCS, es a favor de todos los países que han sido expulsados ​​de la órbita de Estados Unidos, y, por supuesto, el catalizador que preparó el escenario fueron los aranceles de Trump contra India.

El primer ministro indio, Modi, pasó una hora en limusina con el presidente Trump, hablando de las relaciones entre India y Rusia. Trump básicamente le dijo a India que les bloquearía el mercado estadounidense y que esto causaría estragos en su economía si no dejaban de importar petróleo y energía de Rusia. Pues bien, lo que Modi dijo y explicó a la audiencia fue que el comercio petrolero de India es mucho más importante para su economía que el comercio con Estados Unidos. Convertir el petróleo en energía para impulsar su industria, toda su economía, y generar ganancias del comercio con la balanza de pagos es más importante que producir mano de obra barata en el sector textil y otros sectores que las empresas estadounidenses esperaban utilizar en India como contrapeso a China. Dirán: «Bueno, no necesitamos mano de obra china para producir iPhones y otros productos. Podemos usar mano de obra india».

Todo esto ha terminado. Y justo después de las reuniones de la OCS, nos dirigiremos directamente a las reuniones más amplias de los BRICS, y el primer ministro indio, Modi, será el líder de los BRICS el próximo año, porque le toca a India ser la anfitriona de los BRICS, y se reunirán en India. Bueno, justo un mes antes de estas reuniones, todos estaban preocupados de que India fuera el lado débil de los BRICS, porque en cierto modo era muy similar a Turquía. Intentaba jugar con Estados Unidos y el mundo BRICS chino en ambas direcciones, y Trump descartó la opción de que India se alinease con Estados Unidos, a pesar de que tantos multimillonarios y corporaciones adineradas indias tienen vínculos con Estados Unidos.

Modi comprendió que el futuro de la economía india está en manos de Rusia, China, Irán y el resto de la región BRICS. Todo esto ha sido el telón de fondo, y lo que ha quedado claro en los discursos de Putin, Xi y otros es que han transcurrido 80 años desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, y Estados Unidos ha tenido prácticamente vía libre para diseñar el orden económico internacional –el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, la Organización Mundial del Comercio y la Guerra Fría– en sus propios términos. Estos términos prometían ser multilaterales y ser los que sustentaban la Carta de las Naciones Unidas, especialmente la multipolaridad, la igualdad de trato para otros países, la ausencia de aranceles selectivos y la ausencia de sanciones contra ciertos países, a los que se les indicó con quién podían comerciar, con quién podían invertir y qué debían hacer.

Y todo esto ha sido violado a un ritmo acelerado por los neoconservadores estadounidenses en su Guerra Fría. Así, la forma en que el presidente Xi, anfitrión de estas reuniones, viajó a Pekín para el gran desfile militar, nos llevará ahora a retomar el rumbo que debería haber tomado 1945: hacia una alternativa al fascismo, una alternativa al nazismo, una alternativa al militarismo japonés. El presidente Xi enfatizó el papel de China en la derrota de Japón, así como el de Rusia en la de Alemania, y el acceso y los grandes sacrificios que hicieron, a pesar de que, según su narrativa, ganaron la guerra contra las potencias del Eje.

El hecho es que fue Estados Unidos quien diseñó el mundo de posguerra. Contrató a tantos científicos y políticos nazis como pudo en la Operación Paperclip para combatir el comunismo en Latinoamérica, Europa y otros países. Contrató a sus científicos, Verner von Braun y otros, para el programa espacial estadounidense, pero fue Estados Unidos quien fracasó en poner fin a la Segunda Guerra Mundial, y ahora el canciller Mertz en Alemania dice: «Reiniciaremos la Segunda Guerra Mundial, y esta vez, Alemania será el ejército alemán quien derrote al ejército ruso».

Este es el contexto que ha consolidado a los países BRICS, y el resultado es una división global, pero es diferente a cualquier otro intento de lograrlo en los últimos 70 años. En 1954, los países no alineados se reunieron en Bandung, Indonesia, y declararon que necesitaban un orden más justo y equitativo que nos permitiera desarrollarnos y no lo frenara con deuda externa, libre comercio y la limitación de proteger y subsidiar nuestra industria. Pero no pudieron hacer nada al respecto porque eran demasiado pequeños y actuaban solos. Los países no alineados no pudieron hacerlo solos, ni siquiera juntos, porque carecían de la masa crítica.

Lo que cambió todo esto desde la década de 1990 fue, obviamente, China, que ahora puede ser el eje de esta masa crítica, en gran medida gracias a sus políticas financieras, sus reservas de divisas, su poder económico, su capacidad exportadora y su destreza tecnológica. Esto ha permitido la entrada por primera vez de países fuera de la órbita estadounidense y europea. Creo que ya hemos debatido esto antes, para crear una alternativa, y estas reuniones en la OCS, a las que seguirán las reuniones de los BRICS, se centrarán en definir exactamente cómo pretenden reestructurar este nuevo orden económico. Y esta vez, tienen el poder suficiente para lograrlo.

Y es obvio que el comercio será un elemento clave en todo esto. Estados Unidos intenta usar el comercio exterior como arma, afirmando que podemos obligarlos a seguir nuestras directrices políticas, como aislar a Rusia y China y unirse a la Guerra Fría estadounidense contra ellos, bloqueando su acceso al mercado estadounidense. Bueno, eso es usar el comercio como arma, afirmando que podemos causarles estragos si no siguen nuestros consejos.

Así que, la alternativa a todo esto es que, creo, todos los oradores en Tianjin dijeron: «Comerciaremos entre nosotros». Si no comerciamos con Estados Unidos, renunciaremos al mercado estadounidense. De hecho, India no tiene más opción que renunciar al mercado estadounidense. Si se mantienen los aranceles de Trump contra India, comerciará consigo misma. Y todo esto tiene una dimensión militar, y ese es el marco para debatir todos los cambios económicos, financieros y relacionados. Es una lucha civilizada para reestructurar todo el sistema comercial y financiero exterior. Lo desdolarizaremos.

Allí, el presidente Putin enfatizó que el comercio entre China y su propia moneda sería mucho más eficiente si Rusia comprara dólares para pagar a China, y China luego los convirtiera a su propia moneda. De esta manera, se evitaría el gasto en divisas y las comisiones asociadas, sin mencionar que Estados Unidos ha instrumentalizado las finanzas internacionales al excluir a Rusia, China y otros países del proceso rápido de compensación bancaria.

Así pues, todo lo que Trump hizo para aislar a otros países financiera, comercial y militarmente tuvo el efecto contrario. Los impulsó a unirse. Y todo lo que la OCS, los BRICS y los países de la mayoría global tuvieron que hacer fue: si queremos actuar juntos como una unidad, ¿cómo podemos establecer las reglas del comercio y las finanzas para que se conviertan en algo multilateral, global, en constante evolución y justo?

¿Cómo podemos desdolarizar para que Estados Unidos no pueda apropiarse de nuestra moneda extranjera como hizo con los 300.000 millones de dólares de Rusia, o del oro como hizo el Banco de Inglaterra con las reservas de oro de Venezuela y otros países? Esta división global es explícita en el sentido de que no estamos creando un nuevo tipo de civilización. Estamos retomando la civilización interrumpida por la Guerra Fría estadounidense, que transformó las finanzas y el comercio, violando todos los principios de las Naciones Unidas, que se nos prometió al final de la Segunda Guerra Mundial que serían subvencionados y apoyados por Estados Unidos. Este es, esencialmente, el marco en el que ha ocurrido todo esto.

Glenn Diesen:   Bueno, acabo de leer que esta mañana China y Rusia finalmente firmaron un acuerdo sobre este enorme gasoducto llamado «Poder de Siberia 2». Ahora bien, no se trata de un yacimiento energético. No se trata de la exportación de yacimientos de gas en las zonas asiáticas de Rusia. Este proviene de la península de Yamal, en el Ártico ruso. Y esta es una enorme cantidad de gas que se dirige a China. Anteriormente, estaba destinado a ser exportado a Europa, principalmente a través de los gasoductos Nordstream y Nordstream 2 hacia Alemania. Como sabemos, esos gasoductos fueron destruidos. Inicialmente intentaron culpar a los rusos, pero luego tuvieron que ceder. Ahora intentan culpar a los ucranianos, pero creo que la mayoría de la gente asume que Estados Unidos tuvo algo que ver con todo esto.

Pero esto es, como saben, un gran avance, ya que consolida el distanciamiento de Rusia con Europa, desde que Gorbachov concibió el concepto de un hogar común europeo hasta 2014, para luego abandonarlo por completo en 2022. Pero ahora, obviamente, con la firma de este acuerdo, todo este gas, que se suponía que abastecería a todas las industrias europeas durante las próximas décadas, irá a China. Me pregunto qué dirán los historiadores del futuro, porque los europeos aún celebran su liberación del gas ruso y no tienen otra alternativa que el gas estadounidense, mucho más caro, que podría no estar disponible en el futuro. Es simplemente increíble ver lo que está sucediendo. Pero, en cualquier caso, no hay forma de revertir la tendencia, porque ahora…

Michael Hudson:  Ese es el punto. Este es un mundo irreversible, una vez que se ha hecho una inversión tan grande como esta. No vas a decir: «Oh, sabes, en algún momento quisimos ser una nación europea». Nos considerábamos europeos, pero de alguna manera vamos a derribar este oleoducto y construir uno nuevo hacia Europa.

Putin ha dejado claro que la ruptura con Europa, y en especial con Alemania, tardará décadas en sanar. Rusia ha aceptado que el gasoducto Nord Stream a Europa probablemente no se reabra. Podría reabrirse el gas, pero depende de Europa. Europa ha quedado realmente atrapada en la órbita estadounidense, y es como si el efecto general de esta Guerra Fría, de toda la estrategia de Trump contra Rusia y China, hubiera sido atar a Europa a la dependencia de Estados Unidos para el gas natural licuado y, sobre todo, para el petróleo, y uno de los pilares de su balanza de pagos: la venta de armas militares.

Modi se quejó de que Trump había anunciado que estaba presionando a India para que comprara más armas estadounidenses y criticó a India por comprar armas rusas. No creo que Modi dijera abiertamente: «Bueno, nuestras armas funcionan y las suyas no», dado que presenciamos el desarrollo de la guerra en Ucrania. No dijo nada, pero es obvio que Estados Unidos ha perdido a India como principal comprador de sus carísimos aviones, misiles y otras armas del complejo militar-industrial.

Así pues, este es un duro golpe para Estados Unidos, pero Europa está obligada a la compra de armas estadounidenses, y todos los acuerdos arancelarios de Trump con Europa han generado una gran rendición de la economía europea a Estados Unidos, impidiéndole comerciar con los países BRICS, los países asiáticos con las economías de más rápido crecimiento del mundo. Se está gestando una revolución política en Europa que exige la eliminación de los partidos gobernantes. Necesitamos partidos nacionalistas. Y, como hemos comentado aquí, es sorprendente que todo esto siga ocurriendo casi exclusivamente en la derecha del espectro nacionalista, no en la izquierda.

Pero en algún momento, el partido de Sarah Wagenknecht en Alemania y otros partidos en Gran Bretaña reemplazarán a los partidos neoconservadores pro-estadounidenses. Pero, como usted dijo, la ruptura irreversible ya se ha producido. La identidad y la estructura de las reglas que el mundo, la mayor parte del mundo, sigue serán las reglas decididas por China, Rusia, India, los BRICS y la mayoría global. Esto dejará aislados no solo a Estados Unidos, sino también a Europa. Sobre todo teniendo en cuenta que, en los últimos días, Von der Leyen, Alemania y la UE han anunciado su intención de suministrar misiles a Ucrania y atacar a Rusia. Esto no hace más que confirmar la irreversibilidad del aislamiento de Europa Occidental del resto de Eurasia.

Glenn Diesen:  Quería insistir sobre el trato a la India, porque me parece totalmente fuera de lugar. Bueno, para ponerlo en contexto, para mí el punto de inflexión fue hace una década. En 2014, un año crucial, presenciamos el golpe de Estado en Ucrania, que acabó con la esperanza de Rusia de una Europa común. Esto ocurrió casi al mismo tiempo que China lanzaba su Iniciativa de la Franja y la Ruta, por tierra y mar.

Al mismo tiempo, China lanzaba el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura. Y el plan China 2025 para desarrollar liderazgo en tecnologías clave. Así, se vio surgir simultáneamente en China el formato de nuevas tecnologías, industrias, corredores de transporte, bancos y múltiples monedas, mientras caía el gobierno de Ucrania. Para mí, fue simplemente increíble porque, por primera vez, existía un país como China con la capacidad y la preparación para desafiar el sistema económico centrado en Estados Unidos, y esto sucedía en el momento de acabar con el sueño de Rusia de integrarse con Occidente.

Simplemente no lo entiendo, y no parece que Washington esté cediendo. Justo hoy vi a Navarro pronunciar discursos del tipo: «Sabes, India, no puedes comprar energía rusa» o «No deberías comprar armas rusas». Y, bueno, “nos gusta Moody, pero esto es inaceptable”.

Michael Hudson:   Bueno, usas la palabra «inaceptable», y eso es precisamente lo irónico. Demuestra que Estados Unidos no había calculado cuidadosamente los costos y beneficios de lo que hacía. Piensa en lo que significaba la palabra «inaceptable», cómo Estados Unidos… no lo aceptará. George Bernard Shaw contó una historia: estaba en una fiesta y una mujer se le acercó, creo que era una chica que regresaba de la India, y le dijo con mucho orgullo: «Acepto el mundo». Y George Bernard Shaw respondió: «Bueno, señora, de verdad no tiene otra opción, ¿verdad?». Esa es la situación con Estados Unidos: cuando dicen que no aceptan lo inevitable, eso no tiene relación con la realidad.

Es como si el rey Canuto intentara detener la subida del nivel del mar. No tiene ningún efecto. Y la mayoría de los responsables políticos, creo, en todas sus declaraciones desde el inicio de la guerra de la OTAN en Ucrania, incluso hoy, afirman que la fuerza de Trump y su poder sobre otros países, que le permitió anunciar los aranceles el Día de la Liberación, reside en que otros países necesitan el mercado estadounidense porque la crisis será tan grave que la alternativa a aliarse con Estados Unidos es el caos.

Bueno, obviamente, Pekín, Moscú y ahora Nueva Delhi han decidido que su capacidad para tolerar una interrupción comercial es mucho mayor que la de Estados Unidos y Europa. Que no es tan difícil de reemplazar el mercado estadounidense para estos países. China ya ha trasladado su demanda de soja de Estados Unidos a Brasil al 100%.

El resultado es que los precios de la soja se están desplomando en Estados Unidos. El sector agrícola, un sector político clave en Estados Unidos desde la década de 1930, está sufriendo seriamente la pérdida del mercado chino, y ahora otros aliados del BRICS, China, Rusia, India y otros países con mayoría global, pueden reestructurar su comercio entre sí.

Obviamente, habrá costos a corto plazo. Habrá despidos. Estoy seguro de que muchas empresas textiles en India han tenido que cerrar repentinamente. Es posible que el fallo de hoy de la Corte Suprema, que declara ilegales los aranceles de Trump, genere esperanzas de que, bueno, tal vez estos aranceles tengan que ser derogados. Esto no tendrá ningún efecto, porque tanto republicanos como demócratas en el Congreso apoyan plenamente las acciones de Trump. Apoyaron la guerra contra China. Así que esto no llevará a otros países a decir: «Podemos reabrir nuestras fábricas y empezar a exportar a Estados Unidos de nuevo, porque todo se revertirá y se cerrará de nuevo una vez que el Congreso vote». ¿Apoyan la guerra de Estados Unidos contra China? Bueno, todos la apoyan. Los políticos, sin duda, la apoyan. El público estadounidense, no. Las encuestas muestran que la ciudadanía desea lo mismo que el presidente Xi y el presidente Putin. Quieren paz. Quieren comercio normal y prosperidad.

Esto no es lo que quieren los senadores y representantes del Congreso estadounidense. Quieren una Guerra Fría. Quieren pobreza. Quieren inflación. Quieren un dólar en declive. Son los políticos quienes están destruyendo la economía, no los votantes ni la comunidad empresarial, que saldrán perdiendo. Lo asombroso es que Estados Unidos no actúa realmente en su propio interés, y aparentemente eso se debe a que la CIA, el Consejo de Seguridad Nacional, el Consejo de Asesores Económicos y todos los economistas del gobierno han calculado mal los costos y beneficios de reestructurar este orden mundial.

No pueden reconocer, por razones ideológicas, la razón por la que China y sus aliados avanzan. No pueden reconocer que una economía de mercado socialista funciona mejor que una economía financiarizada y beligerante que experimenta déficits crónicos de balanza de pagos y deuda pública debido a la Guerra Fría. No pueden reconocerlo.

Glenn Diesen:   Bueno, muchos de los acuerdos que se están cerrando son, obviamente, principalmente económicos, y sigo insistiendo en que India jamás querría unirse a nada que pudiera considerarse un grupo antiestadounidense, porque su principal objetivo es diversificar sus lazos y comerciar con todo el mundo. Por lo tanto, no se trata de un grupo contra Estados Unidos, sino de un grupo que se protege de Estados Unidos. Si Washington no adoptara una postura antiindia, India sería mucho más cautelosa.

Pero ahora saben lo que realmente pueden hacer, y saben, no creo que jamás se sometieran ni capitularan ante las exigencias de Washington. Pero incluso si lo hubieran hecho, ¿cuáles habrían sido las recompensas? Hemos visto a los europeos hacerlo. Firmaron todos los acuerdos que propuso Trump. Aunque la UE lo calificó de pésimo acuerdo comercial, lo firmaron. Y se quedaron sentados como buenos escolares frente a su escritorio. Hicieron todo lo que se les pidió, esperando que su obediencia fuera recompensada, pero no fue así. Todo lo que hicieron fue aislarse de Rusia, China, Irán y, ahora, quizás incluso de la India en el futuro. Y en realidad, no han sido recompensados. Solo son más dependientes de Estados Unidos, lo que debilita aún más su posición. Así que, saben, sería una suposición bastante descabellada creer que los indios seguirán el mismo camino.

Michael Hudson:   Bueno, ni el presidente Xi ni el presidente Putin hicieron referencia alguna a Estados Unidos en sus discursos. No hubo ninguna referencia. No describen explícitamente lo que hacen como oposición a Estados Unidos y Europa. Simplemente lo ignoran. Se apoyan mutuamente.

De lo que hablan es de revivir los principios que sustentan la multipolaridad, la igualdad de trato y la no injerencia de las Naciones Unidas en los asuntos de otros países. Definamos entonces un orden mundial ideal al que todos podamos adherirnos como parte de una situación beneficiosa para todos, y no permitamos que ninguno de nuestros países miembros utilice el comercio exterior como arma, las finanzas internacionales como arma, ni que resuelva nuestras diferencias en el campo de batalla en lugar de mediante negociaciones. Nada de esto; simplemente ignoraron a Estados Unidos.

Así que no se trata de que India ni ningún otro país participante se oponga a Estados Unidos. Lo que dicen es que seguimos principios fundamentales que, en nuestra opinión, constituyen los principios de la civilización misma. Y estos principios de civilización están consagrados no solo en el derecho de la ONU, sino en el Tratado de Westfalia de 1648: igualdad entre las naciones, no injerencia en otros países, en asuntos internos, no cambios de régimen ni asesinatos secretos de jefes de Estado, nada de eso.

Solo hablan del maravilloso mundo que intentamos crear, y otros países no querrán unirse, obviamente Estados Unidos y Europa no lo harán, porque forman parte de otro mundo, fuera de la civilización, fuera del Estado de derecho. Los presidentes Xi y Putin han hablado repetidamente de una ley nacional internacional vinculante contra el orden basado en normas estadounidenses, y la utilizan con bastante frecuencia. Son estas normas las que Trump y Estados Unidos han limitado en cierta medida, el esfuerzo estadounidense en todo esto, y se puede ver cómo Estados Unidos se ha convertido en un modelo de lo que la mayoría global evitará en esta confrontación global.

La exigencia de Trump de que las empresas europeas, japonesas y coreanas reubiquen sus industrias automotrices, informáticas y otras importantes en Estados Unidos, o que permitan a las empresas estadounidenses controlar sus tecnologías emergentes clave sin tener que declarar ingresos imponibles ni pagar impuestos, como también han intentado hacer los países europeos, impide que las empresas estadounidenses lo hagan. La política exterior estadounidense se basa en cómo podemos causar estragos en otros países y dañar sus economías, para que se vean obligados a aliarse con nosotros.

Bueno, normalmente, si se pretende dañar y combatir a otro país, esa no es la manera de hacerlo dependiente de uno, a menos que se gobierne mediante el miedo y la coerción. Y toda la estructura futura de la OCS y los BRICS, como han anunciado sus portavoces, será voluntaria; voluntaria porque la gente busca el beneficio mutuo, no un juego de suma cero, y Donald Trump declaró que las relaciones con Estados Unidos deberían ser bilaterales, país por país, y que Estados Unidos debería ser el ganador; los demás países, los perdedores.

Lo ha repetido una y otra vez en sus discursos y escritos en línea. Así que, en cierto sentido, Trump ha expresado exactamente lo contrario de todo lo que el resto de Asia y la mayoría global quieren evitar. Y esto les está ayudando a redactar las normas que impedirán que cualquier país miembro lo vuelva a hacer. Así que, en ese sentido, quizás debería ganar el Premio Nobel. Aceleró y catalizó la creación de un mundo justo e ideal en paz. Simplemente no se aplica a Estados Unidos ni a Europa.

Glenn Diesen:   Sí, pensé lo mismo: que podría haber un premio de la paz, un premio involuntario, otorgado por unir a todos estos países, como India y China, que enfrentan todas estas tensiones y ahora se dan cuenta de la necesidad de superar algunos de estos problemas para crear nuevas alternativas económicas. Pero lo que me parece fascinante es que mucho de esto podría haberse previsto. De hecho, se predijo hace tiempo. Por ejemplo, en la obra académica de personas como John Roi, quien en la década de 1980 escribió sobre cómo se podría esperar que se desarrollara el sistema económico internacional. En aquel momento, señalaba que cuando existe un enorme poder económico concentrado en una potencia hegemónica como Estados Unidos, esta tendría la capacidad de actuar como una potencia hegemónica benigna simplemente porque tendría el incentivo de crear un bien común para el sistema internacional; es decir, que el resto del sistema internacional confiaría en su control administrativo sobre la economía internacional.

Así, Estados Unidos podría decir: «Aquí tienen acceso a tecnologías e industrias clave confiables». Tienen acceso a corredores de transporte bajo el control de la Armada estadounidense, que no se verán interrumpidos. Tienen acceso a la moneda de reserva. Todos podemos comerciar con el dólar. Tienen acceso a las finanzas globales. Y toda esta arquitectura está bajo el control de Estados Unidos. Y es un incentivo para que Estados Unidos mantenga este sistema abierto y liberal para que el resto del mundo pueda acceder a él. Y esto sentaría las bases de un sistema económico internacional que, de hecho, consideraría a EEUU una potencia hegemónica benigna. Otros países confiarían en ellos. Se sentirían más o menos cómodos bajo el liderazgo estadounidense.

Sin embargo, también enfatizó que cuando la potencia hegemónica esté en declive, esto dejará de funcionar, porque entonces probablemente utilizará su control administrativo sobre la economía internacional para impedir el ascenso de rivales. Por ejemplo, con China, o al cortar el acceso de Irán a la tecnología y la industria, bloquear su acceso a los corredores de transporte, confiscar sus petroleros, confiscar su oro e impedir que los países accedan a bancos y divisas, convierte repentinamente todo el sistema económico en un arma y la confianza desaparece. Y esto solo intensificará la necesidad de alternativas.

Y, de nuevo, aquí es donde nos encontramos ahora. Estados Unidos busca una economía tributaria, donde otros deben pagar tributo o encontrar la manera de extraer poder industrial u otra riqueza de otros países. Esta es solo una medida destructiva y a muy corto plazo, y se está perdiendo mucha confianza. Lo que quería decir es que, aunque muchos de estos acuerdos que se están firmando ahora en China son de naturaleza económica, se supone que deben formar un nuevo sistema internacional. Pero ¿cuáles son los principios clave de este sistema, desde la perspectiva de quienes lo establecen? Porque ciertamente no será un orden internacional basado en reglas, que no es internacional. No está basado en reglas y, como saben, ni siquiera es ordenado. Entonces, ¿qué buscan realmente?

Michael Hudson:  Bueno, ya escribí lo que acabas de describir en mi libro «Global Fracture» en 1978, y creo que estas reglas se han difundido ampliamente. Mencionaste el transporte. El ministro ruso Lavrov abordó este tema en un discurso el mes pasado. Dijo que habló sobre la necesidad de establecer mecanismos de comercio exterior que Occidente no pueda controlar, como corredores de transporte, sistemas de pago alternativos y cadenas de suministro.

Y, como ejemplo, citó cómo Estados Unidos paralizó la Organización Mundial del Comercio al negarse a admitir a un tercer juez, impidiendo así la formación de un panel de tres jueces. Estados Unidos solo tiene la capacidad de impedir que otros países tomen medidas. Por ejemplo, el veto estadounidense impidió que las Naciones Unidas denunciaran a Israel.

Y se pueden observar los resultados del poder de veto de Estados Unidos. Estados Unidos no se unirá a ninguna organización sin poder de veto, porque argumenta que esto significaría dejar que otros países controlen su economía. Pues bien, ningún país de la mayoría de los países del mundo tendrá ese tipo de poder de veto.

Esto resultó ser el talón de Aquiles de la capacidad de las Naciones Unidas, la capacidad de Estados Unidos para bloquear cosas, y simplemente la corrupción, la forma en que sobornaron al Organismo Internacional de Energía Atómica para que permitiera a Raphael Grossi entregar a Israel la localización de todas las centrales nucleares iraníes y los nombres de los científicos para asesinar y bombardear. Es decir, Lavrov mencionó esto.

Así pues, como usted acaba de señalar, el mundo ya no se regirá por las reglas unilaterales de Estados Unidos, sujetas a la desesperación. Estados Unidos actúa movido por la desesperación, intentando detenerlo todo, y el presidente Putin ya lo describió en 2022, cuando sentaba las bases de lo que presenciamos hoy. Afirmó: «Los países occidentales llevan siglos afirmando que traerán la libertad y la democracia a otras naciones. Sin embargo, el mundo unipolar es inherentemente antidemocrático y no libre. Es falso e hipócrita de pies a cabeza».

Bueno, esa es la declaración más directa que se puede hacer. Y se puede ver cuántas personas fuera de Estados Unidos han dicho: «Bueno, los últimos tres años, desde 2022 hasta ahora, simplemente lo han confirmado. Necesitamos una alternativa». Y ese es precisamente el punto: esta es la primera vez que se les ha presionado para que revelen claramente las reglas de una alternativa. No pueden simplemente decir: «Vamos a separarnos de Estados Unidos y actuar por nuestra cuenta».

Necesitan comprender las reglas que rigen si actuamos por separado, y cómo estableceremos las reglas para definir cómo comerciamos de manera justa entre nosotros y cómo financiamos este comercio exterior. China ha anunciado que establecerá un banco capaz de otorgar crédito a los países que tienen déficit con China o que financian inversiones chinas en estos países para desarrollar iniciativas de construcción, carreteras y transporte que les permitan producir para los mercados de los demás, en lugar de los mercados estadounidense y europeo.

Glenn Diesen:   Creo que mi última pregunta va a ser… sí, mi última pregunta es que este es un sistema económico muy diferente, porque tradicionalmente solo hemos visto sistemas económicos liberales funcionando bajo la hegemonía británica, en el siglo XIX y luego con la hegemonía estadounidense en el siglo XX. Eso no significa que no haya habido alternativas. No ha pasado tanto tiempo desde la Revolución Industrial y la introducción del capitalismo, pero en este sistema multipolar, ¿cuáles son las oportunidades y los desafíos para crear un sistema económico estable?

Michael Hudson:  Bueno, lo irónico es que lo que China está haciendo con su economía de mercado socialista es exactamente lo que los economistas clásicos describieron como la estrategia de desarrollo del capitalismo industrial en Gran Bretaña, Francia, Alemania y otros países a principios del siglo XIX. Tiene una economía mixta, que es precisamente lo que las economías europeas buscaban, afirmando que eliminaríamos todos los monopolios creados en la Edad Media, en la era feudal, para permitir que los reyes recaudaran fondos para pagar a los acreedores las deudas de guerra que habían contraído al enfrentarse entre sí. Garantizaremos que estas entidades públicas, en lugar de ser monopolios, puedan proporcionar servicios básicos (sanidad, educación, transporte, comunicaciones) a precios subsidiados para reducir el costo de funcionamiento de la economía. Bueno, eso es lo que China está haciendo: en realidad está buscando una economía mixta.

Y donde China ha superado a los economistas clásicos del siglo XIX es en el control efectivo de las finanzas como servicio público. La creación de dinero y crédito está gestionada por el Banco Popular de China, que crea crédito para la inversión directa de capital tangible, para aumentar la producción y financiar inversiones que eleven el nivel de vida, no para generar ingresos. Por lo tanto, toda la estructura que se verá en la OCS, los países BRICS y la mayor parte del mundo consistirá en utilizar el sistema bancario y financiero, no para financiar adquisiciones inmobiliarias ni para generar crédito. Y, especialmente en el sector inmobiliario, crear burbujas inmobiliarias o bursátiles, o gestionar la economía, en un esquema Ponzi.

Utilizar eficazmente la creación de crédito y los excedentes económicos para reinvertirlos en la producción nacional general, no para la creación de riqueza financiera en manos de un sector financiero en declive en la cima de la pirámide económica, cuyo producto es la deuda, endeudando al resto de la población y creando monopolios que extraen intereses, rentas monopolísticas y todas las cargas financieras que caracterizan a Occidente. Así es como avanzamos verdaderamente hacia lo que ahora se describe como las nuevas reglas de la civilización.

Pero son precisamente las reglas de la civilización las que surgieron naturalmente de la Revolución Industrial, hasta el punto de que nos preguntamos: ¿cómo se industrializarán Inglaterra y los países europeos y convertirán a Inglaterra y Gran Bretaña en el taller del mundo? Pues bien, reduciremos los costes de producción. Eliminaremos las rentas. Eliminaremos a la aristocracia terrateniente y sus exigencias de rentas de la tierra. Eliminaremos los monopolios y los transformaremos en servicios públicos. Y haremos lo que Alemania y Europa Central hicieron. Rediseñaremos el sistema bancario para que financie eficazmente la industria, no solo las deudas de guerra y las deudas predatorias, independientemente de la capacidad de la economía para pagarlas y sostenerlas.

Glenn Diesen:   Sé que a primera vista es casi obligatorio para todos en Occidente interpretar todos estos acontecimientos como algo negativo, ya que esto representa un enorme cambio de poder de Occidente al Este.

Y, por supuesto, hay algo que decir al respecto, pero por otro lado, también debemos reconocer que el sistema actual del que estos países intentan liberarse parece haber llegado a su límite. Es decir, como hemos dicho, nuestras economías se han financiarizado excesivamente. Simplemente han dejado de ser competitivas. La deuda ha crecido a niveles desorbitados. Es insostenible. La confianza en este sistema económico se está tambaleando.

La cantidad de desigualdad económica acumulada ha dado lugar a una oligarquía que se está volviendo muy destructiva no solo para la sociedad, sino también para la política, para el funcionamiento de la democracia y, como usted sugirió, la dependencia de estas guerras interminables… cuánto durará esta situación antes de que termine. Parece que, a estas alturas, si no hay alternativas, me parece extraño que tengamos esta hostilidad casi instintiva hacia estas alternativas emergentes. Pero, repito, la alternativa a lo que se está haciendo en lugares como la Organización Corporativa de Shanghái no es volver a los años 90 o 50; todo esto ya está agotado. Se acabó.

Michael Hudson:   Es una guerra de clases contra el socialismo. Es una guerra de clases contra los trabajadores. Es una exigencia de privatización, propia de la Thatcher Reaganomics.

Y justo en la última hora en que hemos estado hablando, Glenn, la bolsa estadounidense está cayendo. Los precios de los bonos del Tesoro están bajando, mientras que las tasas de interés a largo plazo están subiendo. El precio del oro acaba de superar los 3.500 dólares la onza, cien veces su precio de 1971. Y estás viendo que lo que Occidente llama democracia es quizás oligarquía, mientras que lo que ataca como autocracia es una sociedad como China, que busca mejorar el nivel de vida y evitar la polarización económica entre la clase financiera y el resto de la economía: la economía generalmente endeudada que estamos experimentando en Occidente.

Así pues, en realidad, durante el último siglo, Occidente ha estado inmerso en una reacción anticlásica, una lucha contra todos los ideales de la economía clásica, una economía mixta, esencialmente para combatir el control gubernamental. Es una lucha de intereses rentistas. Una lucha de los bancos que apoyan a los terratenientes y monopolistas contra todas las reformas que florecieron en el siglo XIX, antes de la Primera Guerra Mundial. Y toda esta contrarrevolución ha acabado uniendo a Estados Unidos y Europa, bloqueando su desarrollo. Y son los demás países los que están retomando la trayectoria de desarrollo que la civilización seguía en vísperas de la Primera Guerra Mundial, antes de que todo este siglo se convirtiera en un largo desvío de la dominación euroamericana bajo una oligarquía financiera cada vez más injusta y polarizada. Este es el panorama general, en mi opinión.

Glenn Diesen:   Sí. Bueno, lo que está sucediendo ahora es muy serio. Ojalá mereciera un debate adecuado en Occidente. Me deprime que la única manera de abordar lo que está sucediendo en China ahora sea como una cumbre de dictadores que odian a Occidente y la libertad y la democracia. Es un gran fracaso intelectual, pero ahí lo tienes. En fin, Michael Hudson, muchas gracias por tu tiempo. Y sí, espero que puedas volver pronto.

Michael Hudson:   Me encantan estas charlas. Ofrecen una perspectiva global. Gracias por invitarme.

Fuente: Acrópolis

 *++