domingo, 3 de diciembre de 2023

 

Abdelfattah fue secretario general del partido Balad. Ese partido forma parte de la Lista Conjunta de varios partidos árabe-israelíes en la oposición en el parlamento israelí. No plantea la solución de los dos estados sino de uno con libertad para todos.

Los dos estados no son la solución

 

Awad Abdelfattah

El Viejo Topo

3 diciembre, 2023 

 


ISRAEL Y PALESTINA: GENOCIDIO Y LA ILUSIÓN DE LOS DOS ESTADOS

Hablar de una solución de dos Estados es absurdo mientras el régimen israelí, respaldado por Estados Unidos, siga exterminando a los palestinos de Gaza.


Para muchos palestinos, hablar de una solución de dos Estados, o de cualquier otra resolución política al actual conflicto colonial, suena a lujo, dada la urgente necesidad de salvar a 2,3 millones de personas en Gaza del ataque masivo de Israel.


Detener la guerra genocida de Israel es una prioridad absoluta para el pueblo palestino y para todas las personas con conciencia. Por ello, los nuevos discursos del presidente de Estados Unidos, Joe Biden, sobre la ilusión de los dos Estados son poco más que una distracción de las atrocidades sin precedentes que está perpetrando Israel, con el respaldo de Washington.


La reavivada retórica estadounidense sobre este tema, enmarcada como una visión que se perseguirá al día siguiente de que termine la guerra genocida, está condicionada a la consecución del plan militar de Israel para expulsar a Hamás de Gaza, sin importar cuántos civiles mueran o sean desplazados a la fuerza en el proceso, o cuánta devastación se desate en el territorio.
Estamos pasando de una fase en la que el mantra de la solución de los dos Estados se ha utilizado para encubrir la colonización israelí de Cisjordania y Jerusalén Este, a otra que implica el exterminio de palestinos en Gaza, que se ha convertido en el mayor campo de concentración al aire libre del mundo.


Todo ello justificado por la necesidad de eliminar el supuesto mayor obstáculo para la paz.


Resulta absurdo unir dos trayectorias tan contradictorias: una que habla de paz y otra que implica el proceso continuo de exterminio de un grupo de personas que supuestamente se beneficiarán del proceso de paz.
Pero semejante propuesta no es en absoluto desconocida en el contexto de la historia de Estados Unidos, que comenzó con el exterminio de la población indígena y se extendió a Irak y Afganistán en el siglo XXI. Se trata de un diseño, basado en la suposición de que éste es un momento oportuno para seguir adelante con un plan cuyo principal objetivo es garantizar la seguridad de Israel y reconstruir las alianzas regionales de Washington.

¿REAL CAMBIO DE POLÍTICA?

La Administración estadounidense, aturdida por la operación de Hamás al estilo «conmoción y pavor», quiere aprovechar la creciente debilidad del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, dada su incapacidad para defender a sus propios ciudadanos y desmantelar a Hamás, con el fin de que Israel y la Autoridad Palestina (AP) vuelvan a la mesa de negociaciones.


Pero, ¿qué significa realmente invocar la solución de los dos Estados tras tantos años de abandono y la consiguiente destrucción y sufrimiento infligidos a un pueblo colonizado? ¿Se traducirá en un cambio real de la política estadounidense?


¿Y sigue siendo la solución de los dos Estados una opción seria o viable, dado el arraigado proyecto de los colonos en Cisjordania y Jerusalén Este ocupadas, y el creciente fanatismo y la tendencia al fascismo exacerbados por la guerra actual? ¿Es la versión de Washington de la solución de dos Estados la misma a la que aspiran los dirigentes palestinos, y está dispuesto Estados Unidos a ejercer una presión real sobre Israel?


La atmósfera reinante en medio de la guerra de Gaza y el repunte del odio entre palestinos e israelíes son extremadamente desalentadores. Es difícil estimar cuánto se ha profundizado la división, o si cualquier conversación sobre una solución política que ofrezca siquiera un mínimo de derechos al pueblo palestino es siquiera relevante en estos tiempos.


Es probable que la sociedad israelí salga de esta guerra con una voluntad aún menor de aceptar cualquier compromiso con los palestinos, especialmente desde que el régimen israelí ha enmarcado el ataque del 7 de octubre como algo desconectado de las graves injusticias históricas que ha infligido a los palestinos.


Peor aún ha sido la removilización de la sociedad israelí, engañada para que apoye una mentalidad descaradamente genocida arraigada en la ideología sionista. Las políticas coloniales de Israel deshumanizan al pueblo palestino, y la eliminación de la cultura y la historia palestinas desde 1948 se considera el cumplimiento de una promesa divina o un imperativo nacional.

En los últimos años, parte de la sociedad israelí y de los principales medios de comunicación se han vuelto cada vez más racistas e insensibles al sufrimiento palestino. Por eso los palestinos han intensificado su lucha de resistencia, a pesar de tener que hacer enormes sacrificios. Esta lucha por la justicia, la descolonización y la liberación no terminará nunca; por eso los palestinos de Gaza se niegan a abandonar su patria, incluso después de 16 años de cruel asedio israelí.

INTERMEDIARIO PARCIAL

Incluso después de que termine la guerra actual, el conflicto más amplio continuará mientras no haya una solución justa. Cuando esta ronda de enfrentamientos amaine, comenzará la diplomacia, pero este proceso será difícil y prolongado, y un gran desafío para los palestinos, porque Estados Unidos nunca ha sido un intermediario imparcial.


Si Israel consigue debilitar a Hamás y apartarlo del poder en Gaza, como pretende, Estados Unidos tendrá que garantizar la sustitución del gobierno israelí de extrema derecha por una administración dispuesta a tratar con la Autoridad Palestina, que ha estado actuando como subcontratista de la ocupación israelí.


Pero es difícil prever un verdadero cambio en la postura de Israel respecto a los derechos de los palestinos, en medio de las inminentes luchas internas por una prevista revisión judicial, que probablemente se exacerbarán tras el fracaso masivo de Netanyahu el 7 de octubre. Un cambio de este tipo sólo se producirá tras una presión interna continuada, a saber, la contrarresistencia palestina y progresista, y una auténtica presión internacional.


Los palestinos saldrán de esta guerra habiendo soportado otra horrible catástrofe humanitaria, de una magnitud sin precedentes desde la Nakba de 1948. Sin embargo, gracias a su resistencia y a su notable firmeza, también habrán logrado importantes avances en términos de apoyo y simpatía por su causa en todo el mundo, sobre todo en los países occidentales cuyos gobiernos apoyaron vergonzosamente la guerra genocida de Israel.


La posición de Israel en el mundo se ha visto aún más socavada, sus mentiras y mitos han quedado en gran medida derribados. Ha surgido una nueva generación con una nueva conciencia y conocimiento de la justicia de la causa palestina. Esta generación más joven seguirá cuestionando a sus gobiernos por sus fracasos, su imperialismo y su complicidad con los crímenes de guerra.


El mundo está siendo testigo de otra oleada de políticas alternativas de base, centradas en la justicia, la liberación y la igualdad. Los líderes y activistas de este movimiento global en constante expansión ven la lucha palestina como una extensión de sus propias batallas por la justicia en casa.


Los palestinos volverán a enfrentarse al reto de cómo unirse y aprovechar estos logros. La mayoría de los palestinos ya no creen en la solución de los dos Estados, pues el régimen sionista ha demostrado en repetidas ocasiones sus intenciones genocidas y colonizadoras. El lema «Palestina será libre del río al mar» se convertirá en parte integrante del discurso palestino, y los intentos de criminalizarlo fracasarán.


No se trata de un lema genocida, sino de un noble objetivo que reclama la liberación de los palestinos del brutal apartheid y la liberación de la sociedad israelí del sionismo, permitiendo que tanto palestinos como judíos vivan juntos en una entidad igualitaria.

Artículo seleccionado por Carlos Valmaseda para la Miscelánea de Salvador López Arnal

Fuente: https://www.middleeasteye.net/

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Funcionario de la ONU acusa a Israel de pasar a la “matanza organizada” de civiles en Gaza

 

Funcionario de la ONU acusa a Israel de pasar a la “matanza organizada” de civiles en Gaza

 


DIARIO OCTUBRE / diciembre 2, 2023


Bombardeo israelí sobre el campo de refugiados de Jan Junis el 1 de diciembre de 2023. | Mohammed Dahman / AP


Balakrishnan Rajagopal, relator especial de la ONU sobre el derecho a una vivienda adecuada, acusó a Israel de pasar de la “matanza indiscriminada de civiles a la matanza organizada” en su última ofensiva militar en la Franja de Gaza.

 

En sus redes sociales, el funcionario adjuntó un mapa militar israelí que a los habitantes de Gaza se les ha pedido que supervisen en preparación para la evacuación de sectores numerados en caso de ataques. Las autoridades israelíes enviarán las advertencias para huir por mensaje de texto telefónico.

Esto es un sombrío juego de disparar al pavo. Un paso de la matanza indiscriminada de civiles a la matanza organizada. No hay Internet ni electricidad en el sur de Gaza de forma regular. ¿Cómo comprobará la población los mensajes SMS sobre próximos ataques?“, manifestó Rajagopal.


·     Israel renovó los bombardeos contra la Franja de Gaza, golpeando todas las zonas del enclave tras la finalización de una tregua humanitaria de una semana.

·         Durante la noche, el Ejército de Israel llevó a cabo extensas operaciones contra Hamás y “otros grupos terroristas” en Gaza. Intensos combates tuvieron lugar en la parte sur del enclave palestino.

FUENTE: actualidad.rt.com

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sábado, 2 de diciembre de 2023

2 de diciembre de 1956: El buque Granma llega a Cuba

 

2 de diciembre de 1956: El buque Granma llega a Cuba


TERCERAINFORMACION / 02.12.2023

El desembarco por el oriente de Cuba de 82 expedicionarios del yate Granma, liderados por el Comandante en Jefe Fidel Castro hace hoy 67 años, marcó el inicio de la lucha guerrillera por la liberación definitiva de la isla.


Milicianos expedicionarios desembarcan del Granma


El 2 de diciembre de 1956 esos jóvenes llegaron procedentes de México a una zona de manglares en Las Coloradas, apartado rincón de la actual provincia de Granma, dispuestos a ser libres o mártires.

El 25 de noviembre comenzaron una tortuosa travesía desde el puerto de Tuxpan, a bordo de la pequeña embarcación construida 13 años antes, con una eslora de 19,25 metros y apenas cinco de manga, concebida para trasportar a unas 20 personas.

Un mar tormentoso, roturas en el motor de la deteriorada nave, el sobrepeso que soportaba y la caída de un hombre al mar hicieron más largo el trayecto y retrasaron la llegada, prevista inicialmente para el 30 de noviembre.

De esta manera coincidiría con el levantamiento armado de la población de Santiago de Cuba, encabezado por Frank País, que pretendió desviar la atención de las fuerzas militares sobre el desembarco y fomentó un clima de lucha insurreccional en todo el país.

Fracasado ese intento de enmascaramiento, los expedicionarios se vieron asediados por el ejército y la aviación batistianas y a duras penas y con fuertes pérdidas lograron llegar a la Sierra Maestra, la principal cadena montañosa de la isla.

Esos parajes agrestes del oriente cubano se convirtieron en el escenario de la guerra de guerrillas desatada en los dos años siguientes en las montañas y llanos, con un creciente apoyo de la población mediante la lucha clandestina en las ciudades.

Los sobrevivientes de los combates posteriores al desembarco conformaron el embrión de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), constituidas tras el triunfo revolucionario del 1 de enero de 1959 por el General de Ejército Raúl Castro, con la fusión de las fuerzas rebeldes con las milicias obreras, campesinas, estudiantiles y universitarias.

Por ese motivo, el 2 de diciembre Cuba celebra también el Día de las FAR.

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Yenny Marx: una vida agitada, una vida invisible

 

El 2 de diciembre de 1881 moría en Londres Jenny von Westphalen. Fue compañera de infancia de Karl Marx y su esposa desde 1843. Compartió con él vida e ideas, y le dio la fuerza para su trabajo en las penosas circunstancias en las que les tocó vivir.


Yenny Marx: una vida agitada, una vida invisible


Mario Spinoza

El Viejo Topo

2 diciembre, 2023 

 


 los bordes de silencio de las cosas
lo callado que recorre la presencia de las cosas

Alejandra Pizarnik, Aproximaciones

 

A mi madre, Araceli, por su voz siempre visible


A mediados del siglo XIX, el destino que la sociedad prusiana reservaba a las doncellas de alcurnia no era demasiado emocionante. Tras una educación inicial y una instrucción adecuada al estatus, se abría un tiempo breve y juvenil de apariciones públicas en bailes y distinguidas fiestas. Pero cuando el potencial consorte irrumpía en escena, y era mejor que apareciese más pronto que tarde, la vida se osificaba y adquiría una rigidez ritual: amistad íntima, noviazgo y promesa matrimonial. Tras las tradicionales nupcias con el no menos tradicional noble o alto funcionario del Estado -peaje obligatorio para mantener la prosperidad del linaje y la posición-, esperaba una vida económicamente sosegada: como un apacible viaje en barco sobre las aguas del Rin. Un hogar, varios herederos, algunas reuniones sofisticadas y los fastos de rigor. En fin, una vida respetable, aunque anodina y con pocas sorpresas.

Sin embargo, la hija del barón Ludwig von Westphalen -consejero del gobierno de Tréveris y de ideas progresistas- eludió el camino habitual de toda joven aristócrata en la conservadora Prusia guillermina. Entre otras cosas, Jenny von Westphalen (1814 – 1881) se educó en una atmósfera donde autores ilustrados y socialistas -prohibidos por los censores- eran citados una y otra vez. Además, su padre solía hablar de igualdad y justicia social como principios deseables para el pueblo. Tras la ruptura de una primera promesa matrimonial -un escándalo en la época-, Jenny se enamoró de un joven amigo íntimo de la familia. Rápidamente se prometería con él en secreto: se llamaba Karl Marx. Él tenía dieciocho años, ella veintidós. Lo que vino después sacó su vida de los goznes, y una dama de la alta sociedad renana terminaría convirtiéndose en la compañera de un intelectual bohemio y revolucionario. Una mujer audaz que dejaría atrás una juventud cortesana para llegar a ser la primera militante de la Liga de los Comunistas. El futuro le depararía muchas cosas, pero jamás monotonía o estabilidad. Tampoco tranquilidad económica.

Quizá haya sido Mary Gabriel quien mejor ha reconstruido el carácter y la personalidad de Jenny Marx. La estrategia narrativa de Gabriel en Amor y capital (El Viejo Topo, 2014), su potente biografía, toma a la familia Marx-Westphalen como punto de partida de la narración, presentándola como una unidad llena de tensiones que evoluciona a través de diversos avatares, crisis y reconfiguraciones. Jenny aparece como una mujer inteligente, inquieta, apasionada y abnegada -el amor romántico, incluso pasional, no deja de estar presente en su historia como eje-. Estamos ante una persona que jamás perdió su vis aristocrática y que siempre estuvo au courant de todo lo que sucedía en el mundo -participando en todo tipo de empresas políticas, debates e intercambios intelectuales-. Por otro lado, sumergir al Moro de Tréveris en sus relaciones más íntimas, en la comunidad con la que compartía los sinsabores cotidianos, permite profundizar en un relato muy diferente del acostumbrado.

Al hundir a Marx en la tierra de sus vínculos afectivos y relaciones, la imagen clásica del padre del marxismo sufre una metamorfosis radical: toda la mitología y la épica del genio se disuelve, dejando atrás cualquier tentación hagiográfica o sacralizadora. Su pensamiento aparece así conectado a circunstancias y realidades que desbordan sus conocidos escritos, pero que no dejan de formar parte del «proceso de producción» de los mismos. Y al hilo de esta transición que va del Marx icónico al Marx humano, existe una pieza esencial que hasta hace poco no había sido traducida al castellano, un escrito que sumerge al autor en su entorno más inmediato: Breves escenas de una vida agitadaescritas por Jenny Marx y recientemente editadas por El Desvelo Ediciones (2018). Podríamos decir que estas memorias prefiguran el gesto narrativo que caracteriza la biografía de Gabriel, pero lo más importante es que nos ofrecen la voz de Jenny, una desconocida sin la cual uno de los revolucionarios más célebres del XIX nunca hubiese llegado a ser lo que fue. Pero ¿Quién fue Jenny?

Las memorias de la mujer de Marx

Estas Breves escenas, un apretado escrito esbozado por Jenny Marx a lo largo de 1865, permiten responder a la pregunta formulada hace un momento, deparando más de una sorpresa para el lector o lectora. El texto nos acerca de manera privilegiada a las experiencias de quien fuera la compañera de Marx, retratando en sus páginas los proyectos vitales y políticos que orientaron su vida y matrimonio con Karl. Una pintura ensombrecida por los numerosos contratiempos que ambos atravesaron desde el principio. Y es que el matrimonio se dio de bruces con obstáculos y dificultades de todo tipo: exilio, miseria, detenciones y dolorosas pérdidas familiares. Por otra parte, recuperar la narración de Jenny abre la posibilidad de entender la la vida y la obra del conocido filósofo más allá de cualquier lectura fetichista con su figura. Como bien recuerda Eva Gallud Jurado en su prólogo a la edición, esta narración presenta a Karl Marx en tercera persona –descentrado-, como uno más dentro de una extensa galería de personajes.

A lo largo de las 29 hojas manuscritas que componen el texto, Jenny toma la palabra, colorea las escenas y muestra un paisaje intelectual y afectivo habitualmente relegado a la invisibilidad. Toda una cartografía y cronología propias. El relato arranca en Kreuznach, poco después de su matrimonio (1843), para rápidamente embarcarse en los proyectos intelectuales del momento y su nueva vida en París (1844). El fracaso de los Anales franco-alemanes, la escritura de La sagrada familia y las preocupaciones por la recién nacida Jennychen (Jenny Caroline Marx) dominan la escena. La súbita orden de expulsión del ministro Guizot contra Marx, debida a las presiones del gobierno de Prusia,  precipitarán la huida del matrimonio fuera de Francia. Con todo lo que ello conllevaba: Jenny tuvo que vender los muebles a toda prisa, pedir dinero prestado -se convertirá en una constante en sus vidas- y encontrar un hogar o refugio temporal para la familia.

Ya en Bruselas, en el hotel Bois Sauvage, la pareja creará una exuberante comunidad de amigos y militantes, de la que destacarán personajes como Joseph Weydemeyer y Wilhelm Wolff -amigo leal al que Jenny siempre guardará un cariño especial-. Pero la Bélgica prerrevolucionaria era un terreno movedizo. Marx fue acusado de comprar armas a los obreros belgas tras recibir una herencia, lo que le colocó en el punto de mira de las autoridades. También a Jenny, que describe como la detuvieron y encerraron en un calabozo con apenas luz, donde compartió catre de madera con una prostituta. Tras dos horas interrogatorio -«durante las cuales poco pudieron sonsacarme»- volvió con sus tres hijos y Karl, la fuente de sus preocupaciones. Ambos tuvieron suerte de ser puestos en libertad. Todo este período fue el de la Neue Rheinische Zeitung, la intervención periodística de Marx y los suyos en la Primavera de 1848. Al final de la etapa Jenny afirmará con tristeza: «La revolución húngara, la insurrección de Baden, el levantamiento italiano, todos fallaron». L’ordre règne á Varsovie,

Después de Bélgica volvieron a París. Y después de recibir una nueva misiva del gobierno francés, partieron a Inglaterra, donde el matrimonio pensó instalarse temporalmente. Karl llegó a Londres en 1849, Jenny lo siguió más tarde con los niños, acorralada por la autoridades francesas. Exhausta y enferma. La primera etapa de la década de 1850 fue la más dura de su vida. Visitas continuas a la casa de empeños, varios intentos fallidos a la hora encontrar fuentes de ingresos, enfermar y ver morir con impotencia y sin recursos a sus pequeños Heinrich, Edgar y Franziska. Mientras tanto, Karl proyectaba la Neue Rheinische Zeitung. Politish Ökonomische Revue –que también fracasaría-, los comités de refugiados alemanes se organizaban y su comunidad más próxima vivía un estado de enorme precariedad: la gente se buscaba la vida como podía. Friedrich Engels era el único amigo de la familia económicamente estable. Una mano generosa siempre tendida para Jenny y Marx.

Jenny por sí misma

Como refleja el relato, pero también sus cartas, la parte central del trabajo de reproducción del hogar caía sobre los hombros de Jenny y los de Helene Demuth, su sirvienta de confianza -herencia del pasado aristocrático de su familia y al tiempo proto-burgués-. Pero para Jenny el amor romántico y el hogar eran un territorio estrecho. Lo que realmente alegraba y enriquecía su vida -dicho por ella misma-, era el trabajo intelectual que realizaba junto a Karl. Jenny se convertirá en su secretaria cuando W. Pieper abandone esa función, y debatirá con Marx, copiará sus artículos -la caligrafía de Marx era poco legible- y aconsejará sobre su edición. Podemos intuir por el relato y las cartas que el debate entre ambos era rico y constante. Cuando Marx firme por el New York Daily Tribune en 1852, parte de los problemas económicos de la familia se atenuarán. Por fin tendrán unos ingresos estables. Jenny seguirá oficiando como secretaria, crítica y editora de la obra de Karl durante toda esta fase. De hecho, será ella quien trabaje finalmente en el manuscrito de El Capital.

Tras recibir una herencia, el matrimonio cambiará su hogar de Dean Street por el de Grafton Terrace, abandonando la vida pobre y bohemia -repleta de deudas- por el intento de convertirse en una familia de clase media burguesa -en la que los pagos seguirían asediándoles-. «Ya no podíamos vivir como bohemios cuando todo el mundo era filisteo», dirá Jenny, para quien la preocupación del momento eran sus hijas, sus posibilidades de desarrollo en un mundo que era plenamente burgués y poco se parecía al de su juventud en Tréveris. Jenny vive en sus memorias esta transición como un salto mortale, un ascenso social que se presenta como necesario, pero que no deja de zarandearla emocionalmente. A lo largo de estos años Jenny da cuenta del trabajo de Marx en la Contribución a la crítica de la economía política (1859) y su polémica con el difamador Karl Vogt, al cuál el filósofo desenmascarará como agente bonapartista. Será Jenny de nuevo quien transcriba un nuevo texto, Señor Vogt (1860), aquejada de viruela y casi sin visión.

La parte final del texto está presidida por las preocupaciones de Jenny en relación con sus hijas -«Hijos pequeños, penas pequeñas; hijos grandes, penas grandes», dirá citando un proverbio alemán- y la vuelta de los pesares económicos en relación con la pérdida de los ingresos del Tribune. Tras la crisis de 1857, en el medio norteamericano decidieron prescindir de los corresponsales extranjeros y comenzaron a pagar de forma irregular, lo que sembró de incertidumbre el hogar de los Marx. Las niñas ya eran doncellas, y las carencias materiales podían traducirse en una pérdida de estatus y truncarse sus posibilidades. De nuevo búsquedas de préstamos, trabajos malpagados y finalmente el despido del Tribune. También la perdida de amigas queridas, como Marianne Demuth, hermana de Helene, «el ser más leal, confiable y amistoso al que jamás olvidaré». Su vida volvió a flote con la herencia que Wilhelm Wolff, amigo de la familia, les legó: 1000 libras. Sus vidas mejoraron considerablemente. Marx le dedicaría finalmente El Capital a su querido Lupus (Wolff, Lobo).

Uno de los momentos más tensos de Breves escenas de una vida agitada -un manuscrito incompleto, faltan algunas páginas- tiene que ver con la infidelidad de Karl con Helene Demuth a comienzos del verano de 1851 -del hijo fruto de la unión se haría cargo Friedrich Engels-. Jenny cita que sucedió algo de lo que no va a hablar, pero que fue del todo preocupante. El silencio -a poco que uno conozca la biografía- es suficientemente elocuente. Por otro lado, una de las escenas más hilarantes es su retrato de Ferdinand Lassalle como un ególatra bien pagado de sí mismo, un intento de hombre renacentista con ansias de destacar en todos los campos del saber y siempre en competición con Marx: «Con todo el velamen desplegado, atravesaba nuestras habitaciones, orando y gesticulando tan ruidosamente, con la voz elevándose hasta un Do alto que nuestros vecinos se alarmaron por el terrible griterío y preguntaron qué estaba pasando».

Un legado silencioso

Estas «escenas» breves y agitadas, escritas de golpe y cuyo destino no fue nunca la publicación, forman parte de la memoria vital de Jenny Marx, y se escriben a caballo de algunos de los momentos más significativos del Siglo XIX. Justo en medio de la aventura de una clase trabajadora que pugnaba por organizarse a nivel internacional. Sólo por eso ya merecen la pena. Siguiendo a Silvia Federici, uno tiene la sensación de introducirse en la «cocina» de Karl Marx, en un ángulo que ofrece una visión mucho más completa de lo que fue su vida y obra, precisamente por restituir aquello que no aparece, que resulta invisible en los conceptos de sus textos más fundamentales: el proceso de su producción, los avatares vitales, la comunidad desde la que se produce, aquello que queda velado y con figura de mujer en el fondo de sus textos. No sabemos que hubiese sido de sus escritos sin los diálogos con Jenny, sin su labor preocupada de editora, crítica y consejera -quien, por cierto, también escribió críticas artísticas para la prensa-.

Más allá de su azoramiento por el «filisteísmo» burgués en el que participaron, lo cierto es que el hogar de Jenny fue un centro de operaciones y organización de colectivos, emigrantes, refugiados y actividades «subversivas». Ella no dejó coordinar muchas iniciativas y acciones, siempre prestando apoyo a diversas causas revolucionarias -de manera notable tras La Comuna de París-. Visto con perspectiva, el vínculo entre Jenny y Marx fue todo un coup de foudre tan afectivo como político. Como señala Eva Illouz respecto del amor romántico, su encuentro puede leerse -así lo atestiguan algunos poemas- como «algo que perturba la vida cotidiana y opera como una profunda conmoción del alma». Algo irreversible. Una conmoción total que rompió los moldes de la sociedad prusiana y convirtió a una futura dama aristocrática -noble por los cuatro costados- en una figura radicalmente alejada de lo que se esperaba de ella: exiliada, subversiva, migrante, madre, intelectual, militante y agitadora. Una mujer hecha a sí misma -con voz, con fuerza- a pesar de las circunstancias.

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viernes, 1 de diciembre de 2023

Ardor guerrero

 


Ardor guerrero


Miguel Medina Fernández-Aceytuno, abogado laboralista  

HOJAS DE DEBATE

 13 de octubre de 2023  

 

¿Resulta sensato un compromiso de inversión en armamento de varios miles de millones de euros por un ejecutivo, ninguno de cuyos miembros ha puesto la más mínima objeción, desatendiendo las más importantes necesidades de la mayoría social?

 

Margarita Robles, titular del ministerio de defensa, anunció a primeros de este año un nuevo ciclo inversor que incluye 13 nuevos programas de adquisiciones de material de guerra por un valor de 17.200 millones de euros. Los presupuestos de defensa para este año gestionarán 12.800 millones de euros, un 25% más que en 2022. Estos programas incluyen un nuevo helicóptero antisubmarino y buques hidrográficos, la modernización de los misiles Patriot y la adquisición de misiles contracarro Spike LR2, junto con un nuevo lanzacohetes de alta movilidad, así como nuevos aviones de patrulla C-295 y el reemplazo de los aviones de combate F-18 y Harrier. Se trata de un nuevo capítulo general de inversión para el periodo 2023-2028 que pretende justificarse en un contexto internacional marcado por la guerra de Ucrania y por el envío de armas al régimen autoritario de Zelensky.

 

Entre los proyectos más importantes destaca la compra de 25 aviones de combate Eurofighter para reemplazar a la flota de aeronaves F-18.

Según Infobae, en su edición del pasado 14 de septiembre, para cazas, lanzacohetes, buques y misiles, el Gobierno invertirá 6.800 millones para fortalecer a las Fuerzas Armadas.

En el periodo del actual ejecutivo en funciones, el gasto militar se dispara. Se inicia con un acuerdo por importe de 23,7 millones de euros para la adquisición de 11.000 fusiles y pistolas y la compra de nueve millones de cartuchos por importe de 8,2 millones de euros. Para los F-18, el Ejército del Aire destinará 50 millones de euros para la adquisición de repuestos y componentes de estos aviones de combate.

 

A finales de agosto último, el gobierno aprobó un contrato de 92,5 millones para apoyo logístico al sistema de defensa aérea. Asimismo, el ministerio de defensa comprará por 30,6 millones un sistema de comunicaciones para los nuevos satélites Spainsat-NG, cierra contratos a través de la OTAN por 81 millones el primer semestre de 2023 y la Armada adquiere a H&K fusiles y lanzagranadas para la Infantería de Marina por 1,2 millones de euros. En fecha reciente, el Ejército de Tierra compra 7.500 minas contracarro a Expal por 1,6 millones, el consejo de ministros da luz verde a la adquisición de hasta 1.680 misiles anticarro israelíes Spike LR2 y acuerda ampliar la flota Vamtac sanitarios de Uro por importe de 6,8 millones de euros. Ya en el presente mes de octubre, el ejecutivo ha acordado invertir 1.000 millones de euros en munición para obuses y un nuevo lanzacohetes.

 

Según señala el diario La Razón, el plan de la Armada para renovar su flota auxiliar alcanzará la cifra de casi 400 millones en siete buques para la renovación de las embarcaciones hidrográficas y de intervención subacuática, los remolcadores y los barcos de transporte logístico. Este mismo medio informativo señala que España aumentará su poder naval con dos nuevos buques de transporte logístico con un presupuesto conjunto de 41,5 millones de euros para la compra de estas embarcaciones.

 

Por otra parte, la suma de los nuevos contratos para el Ejército del Aire alcanza los 7.000 millones. De esta forma, el Gobierno da luz verde al contrato de 16 C295 y aprueba el techo de gasto para 25 nuevos Eurofighter. Sobre este extremo, el diario LaMarea informa de que en el consejo de ministros del pasado 12 de septiembre, el Gobierno en funciones ha autorizado un gasto militar extra de casi 9.000 millones de euros. La cantidad total aprobada es más del doble del gasto militar autorizado en los tres consejos de ministros anteriores. Casi 4.600 millones se destinarán a la compra de 25 aviones de combate. Otros 2.034 millones serán para la adquisición de 16 aeronaves. A lo que hay que añadir otros siete contratos por 400 millones para designadores, espoletas, camiones o buques logísticos, así como un millón de euros para cargas explosivas y otro millón de euros más para la compra de dos sistemas optrónicos Argos 16HD.

 

Finalmente hay que destacar la modernización de fusiles, retroexcavadoras y realidad mixta para mantener vehículos con un presupuesto de 11,5 millones, la remodelación de la sala de reuniones y conferencias del Estado Mayor del Ejército del Aire y del Espacio por un valor estimado de más de 500.000 euros, otro millón de euros para el diseño del prototipo de vehículo Pitón, 850.000 euros para la reparación de cajas de cambio de los carros de combate Leopard 2 A4 del Ejército de Tierra, la compra de morteros sobre vehículos por más de ocho millones de euros y 28 millones de euros para sostenimiento de los helicópteros del Ejército del Aire.

 

Además, el Gobierno en funciones en fecha reciente ha aprobado la compra de más de 500 misiles antiaéreos Mistral 3 por 324,6 millones, 650.000 euros para adecuar el búnker CARS para acoger el centro de operaciones aéreas, 135 millones de euros para modernizar seis cazaminas, 260 millones de euros más para granadas de mortero, munición de artillería y mangueras explosivas y la adquisición del Sistema de Lanzacohetes de Alta Movilidad (Silam) por importe de 576,4 millones de euros, ampliada con otra partida de 1.166 millones de euros también para lanzacohetes, munición y repuestos.

Ilustración: Fernando Francisco Serrano.

 

Otro aspecto importante a tener en cuenta es el relativo a la aportación económica y militar de España al régimen ucraniano. Según LaMarea «el Estado español está colaborando principalmente con dinero y armas. No es fácil detallar la aportación española. De hecho, está entre los países con menos transparencia (el 33 de 40) a la hora de informar acerca de su contribución, según uno de los índices incluidos en el Rastreador de Apoyo a Ucrania (Ukraine Support Tracker), desarrollado por el Instituto Kiel para la Economía Mundial. Concretamente, recibe una puntuación de 1,9 sobre 5. En esta herramienta también se cifra, de forma aproximada, el importe del apoyo de cada país. En el caso de España –entre el 24 de enero de 2022 y el 24 de febrero de 2023– la ayuda militar ascendió a 320 millones de euros (el 18 de 40), la financiera fue de 350 millones (11 de 40), y la humanitaria de 50 millones (23 de 40)

 

Según Euronews, Occidente ha remitido a Ucrania material militar desde el 24 de febrero de 2022 por valor de 80.000 millones de euros. Para el periodo 2.024 a 2.027, Bruselas plantea un “fondo Ucrania” de 50.000 millones de euros con aportaciones de los países de la UE, mostrando de paso, con descaro, una voluntad belicista de alargar la cruenta guerra de Ucrania al menos cuatro años más.

 

Por otra parte, a muchos ucranianos les preocupan los escándalos de corrupción en los que se ven envueltas las “autoridades” del régimen de capitalismo salvaje de Zelensky y comienzan a temer que los gobiernos occidentales cuestionen la conveniencia de enviar ayuda cuando una parte puede terminar en el bolsillo de funcionarios corruptos. La destitución reciente del ministro de defensa Oleksii Reznikov y su sustitución por Rustem Umerov, forma parte de una “política” que pretende lavar la cara a un poder corrupto y autoritario. El reclutamiento de soldados ucranianos ha constituido otro caso gravísimo de corrupción que ha obligado a la destitución de todos los comisarios militares regionales encargados de la leva. Uno de ellos es el antiguo comisario militar de Odessa, Yevhen Borisov, sospechoso de enriquecimiento ilícito por valor de millones de dólares, así como de violar las leyes de reclutamiento, destinando parte de estos ingresos a la adquisición de inmuebles de lujo en España y autos caros desde el comienzo de la guerra. Numerosos registros en oficinas de reclutamiento de Kiev y otras diez regiones han revelado pruebas de que se vendían certificados médicos de incapacidad para evitar ir al frente. La detención, en mayo último, del ya expresidente del Tribunal Supremo, Vsevolod Knyazev, por su presunta implicación en una turbia red multimillonaria de sobornos puso en evidencia, una vez más, la naturaleza corrupta del aparato de estado en Ucrania. A este alto representante del poder judicial le intervinieron casi 450.000 euros repartidos entre su casa y su oficina, pero la Fiscalía cree que la red ha movilizado en total 2,7 millones para conseguir favores. Queda por determinar cuántos más de los 168 miembros del tribunal pueden estar involucrados.

 

TeleSur.net  señala que: «un informe dado a conocer por la organización Transparencia Internacional signa a Ucrania como el país más corrupto de Europa -ocupa el lugar 122 entre 180 países-. Tal realidad se ha incrementado con altísimos niveles de corrupción con tráfico de armas, alimentos y una sociedad absolutamente desmembrada, que hará imposible el sueño de Zelensky de cumplir las obligaciones para lograr el ingreso a la Unión Europea. En el tema tráfico de las armas entregadas por occidente a Ucrania, se pueden encontrar en los mercados negros que tienen por destino a países africanos, organizaciones criminales y hasta países europeos como Albania donde se transan públicamente fusiles de asalto, misiles, equipos de vigilancia entre otros.»

 

Pese a que parte de los impuestos que los países europeos recaudan a la ciudadanía acaban en manos privadas con destinos ajenos a los marcados por los gobiernos donantes, Josep Borrell, Alto representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, manifiesta la disposición de la UE de seguir financiando a Zelensky en la guerra de Ucrania [1]. El mandatario se jacta de que nos hemos endeudado en 700.000 millones de euros por renunciar a las materias primas rusas y depender durante décadas del gas natural licuado de los Estados Unidos mucho más caro. Mientras, el déficit en los países de la UE crece sin parar y el gobierno en funciones en España anuncia recortes drásticos en gastos sociales que tendrían un impacto inicial en la recaudación de 8.300 millones de euros, según indica elEconomista.es en su edición del pasado 2 de octubre.

 

Según el rotativo Estrategias de Inversión, las cinco mayores empresas de Wall Street de armamento acumulan una revalorización media contando dividendos acumulada en los últimos diez años del 416%. Desde que empezara la guerra de Ucrania los gigantes del sector acumulan subidas en cotización por valor de 24.000 millones de euros. La industria de Defensa en España facturó casi 7.000 millones de euros anuales en 2019, cifra última dada a conocer. España es el séptimo exportador de armas del mundo.

 

Con un paro registrado que alcanza al 13,3% y que mantiene a España a la cabeza de los países con más desocupados de toda Europa, un crecimiento del 15,4% en el precio promedio de la cesta de la compra,  38.266 desahucios en 2022 y alquileres que alcanzan a  más del  43% del  salario de los arrendatarios, una subida en las hipotecas variables que oscila entre 1.900 y 4.700 euros anuales, el deterioro creciente de la sanidad pública (y privada) y listas de espera kilométricas y la imposición por la UE de una reducción de 24.000 millones de euros para 2.023 y 2.024 del gasto público, mientras  los grandes bancos españoles -Santander, BBVA, CaixaBank, Bankinter, Sabadell y Unicaja- registran unas ganancias agregadas de 12.385 millones de euros en el primer semestre de este año, lo que supone un 20,7% más con respecto al mismo periodo de 2022, ¿resulta sensato un compromiso de inversión en armamento de varios miles de millones de euros por un ejecutivo, ninguno de cuyos miembros ha puesto la más mínima objeción, desatendiendo las más importantes necesidades de la mayoría social? Entre cañones y mantequilla el ejecutivo ha optado por lo primero. Tal forma de actuar solo es posible en un gobierno insensatamente impregnado de ardor guerrero.

Notas

1

A petición de España, como presidenta del Consejo, se plantea considerar como una atenuante la inversión de Defensa cuando el déficit público se dispare.

Notas

 *++

jueves, 30 de noviembre de 2023

El caótico atropello que prepara Milei

 

Milei encara un cuarto intento de reorganización neoliberal. Capturó un sector de votantes con la ingenua ilusión de penalizar a la ¨casta política¨ y erradicar la inflación con la dolarización. Pero se avecina una guerra contra el pueblo.


El caótico atropello que prepara Milei

 

Claudio Katz

El Viejo Topo

30 noviembre, 2023 

 


Milei está organizando un furibundo ataque contra las conquistas populares. Pretende instaurar un modelo neoliberal semejante al impuesto durante décadas en Chile, Perú o Colombia. Intenta modificar las relaciones de fuerzas que limitan el despotismo de los capitalistas, doblegando a los sindicatos, debilitando a los movimientos sociales y atemorizando a las organizaciones democráticas. Busca introducir una hegemonía perdurable de los poderosos.

El libertario encabeza el cuarto ensayo de la intentona reaccionaria que inició Videla, retomó Menem y recreó Macri. Tiene muchos parentescos y diferencias con esa trayectoria.

Arranca con un significativo sostén electoral. Se impuso por 11 puntos en el balotaje, ganó en 21 provincias, casi empató en el bastión peronista de Buenos Aires y volvió a pintar de violeta el mapa nacional. Consiguió esos guarismos con un reducido voto en blanco. Esa contundencia quedó plasmada en el reconocimiento anticipado de su triunfo por parte de Massa. Nuevamente fallaron los pronósticos que auguraban una elección reñida.

La convergencia con Macri permitió esa arrolladora victoria. El libertario retuvo el sostén de sus seguidores y sumó al grueso de la derecha convencional. La neutralidad promovida por la UCR y la Coalición Cívica fue desoída y el peronismo añadió muy pocos sufragios al magro caudal de sus últimas presentaciones.

Los comicios repitieron lo sucedido recientemente en Ecuador, donde la victoria inicial de la centroizquierda en la primera vuelta, quedó revertida por la unificación de la derecha en el balotaje.

DOS EXPECTATIVAS

 Milei intenta forjar una fuerza ultraderechista para sostener su agresión contra los trabajadores. El 30% de votantes propios es el sustento de esa construcción. Es un pilar diferenciado del 26% que aportó el PRO a su presidencia.

Las explicaciones más corrientes del primer caudal resaltan los ingredientes emocionales. Destacan el odio, la escasa politización y la irracionalidad de conductas que prevalecen en ese sector. Estos rasgos están muy presentes y sintonizan con el excéntrico liderazgo del próximo presidente. Con Milei ha triunfado la peor de las opciones que ofrece un sistema político-social asentado en la tiranía de los poderosos.

Pero la evaluación de la base electoral de Milei en términos de mero fastidio y voto bronca impide registrar las motivaciones de ese sustento. El libertario convirtió a “la casta política” en el chivo expiatorio de todas las desgracias del país. Con esa campaña logró una atracción transversal de votantes y una especial simpatía de los jóvenes pauperizados.

Utilizó esa bandera para aplastar a Massa, luego de haber sufrido una paliza en el debate presidencial. Esa derrota paradójicamente lo potenció, porque su oponente confirmó la rechazada imagen de un pícaro político profesional, que concentra todas las bajezas de la ¨casta¨.

Milei canalizó ese repudio porque proviene de otro palo. Es un outsider instalado por los medios de comunicación para popularizar la agenda derechista. Difunde un mensaje ultraliberal con el envase poco corriente del anarcocapitalismo estadounidense.

Los delirios de esa corriente incluyen apelaciones bíblicas y mensajes apocalípticos de purificación. En esa alocada mirada se inspiran las convocatorias a comprar y vender armas, forjar un mercado de órganos humanos y observar el matrimonio igualitario como un malestar equiparable a los piojos.

En vez de provocar el esperable rechazo de los votantes, esas extravagancias afianzaron la imagen de Milei como un personaje ajeno a la ¨casta¨. Su discurso conectó con el renacimiento de la consigna ¨que se vayan todos¨. Esa demanda reapareció con la misma tónica anti institucional del 2001, pero con un contenido contrapuesto a esa rebelión. En lugar de motorizar una protesta contra los poderosos fue manipulada para preparar el ataque a las conquista sociales y democráticas.

Los seguidores del libertario esperan una drástica depuración del sistema político. Es la ilusión que Milei comenzó a socavar, con sus contubernios para repartir los cargos del nuevo gobierno.

La segunda expectativa que explica el éxito de Milei fue su promesa de erradicar la inflación dolarizando la economía. La carestía es una intolerable desgracia que la población anhela extirpar por cualquier medio. El cansancio con un flagelo que desquicia la vida cotidiana, indujo a convalidar las soluciones mágico-expeditivas que postula el libertario.

Milei no presentó un sólo ejemplo de viabilidad de su propuesta, pero introdujo la ilusión de un funcionamiento provechoso de la economía dolarizada. Retomó el mito de la convertibilidad menemista, omitiendo el desempleo y la regresión productiva que sucedió a una estabilización monetaria asentada en el endeudamiento y las privatizaciones. Recreó también el espejismo de la potencia argentina a fin del siglo XIX, ocultando que esa prosperidad agro-exportadora sólo enriqueció a la oligarquía, afianzando el perfil subdesarrollado del país.

El libertario siempre presentó sus imaginarios paraísos como corolarios de un duro ajuste. Pero sus votantes suponen que la ¨casta ¨ (y no ellos), cargará con los costos de ese sacrificio. Ese ensueño quedará demolido con los padecimientos que motoriza el nuevo mandatario.

PRESIDENCIALISMO AUTORITARIO

Milei anhela un régimen político asentado en el fulminante predominio del Ejecutivo. No pretende anular el Congreso, ni erradicar el Poder Judicial, pero aspira a neutralizar la gravitación de ambos organismos. En varias oportunidades deslizó su intención de recurrir al plebiscito para contrarrestar el bloqueo a sus iniciativas.

El libertario debutará con un pequeño pelotón de legisladores y sin conexiones firmes con los tribunales. Su meta de presidencialismo autoritario no está a la vista, pero tiene un plan para alcanzar un objetivo emparentado con la trayectoria de Fujimori.

Milei intentará forjar una base político-social propia con los recursos públicos. Procurará transformar el disperso conglomerado de personajes que agrupa La Libertad Avanza en algún aparato de peso territorial. Buscará, además, complementar esa construcción con una red de pactos más sólidos, que las quintas improvisadas con su variopinto espectro de socios.

La principal alianza que concertó inicialmente fue con la derecha militarista de la vicepresidenta Villarruel. Ese acuerdo le aportó el minoritario sostén de los nostálgicos de la dictadura y muchas simpatías de los poderosos, que aprueban el cimiento represivo del próximo ajuste. El atropello que motoriza el libertario exige gendarmes, palos, balas y detenidos.

Villarruel se embanderó con Videla poniendo fin a las ambigüedades del macrismo. Pretende convertir a los genocidas en víctimas, mediante un negacionismo recargado que recrea los peores fantasmas del pasado. Su atroz revisionismo provee justificaciones a la criminalización de la protesta social. Macri intentó sin éxito esa andanada, identificando la resistencia popular con los privilegios de los corruptos.

Milei repetirá esa fórmula diabolizando a los que ¨se oponen al cambio¨. Buscará acallar las voces disidentes con prohibiciones y purgas culturales. El anunciado cierre de Telam, Radio Nacional y la TV Pública anticipan esa arremetida. Villarruel apuesta al desarme de todas las conquistas democráticas de los últimos cuarenta años, empezando por la anulación de los juicios a los genocidas.

Un segundo acuerdo político del libertario con Macri apuntó a sumar votos en el balotaje. Las lecturas de esa componenda resaltaron la habilidad del ingeniero para manejar a Milei, amoldando el estilo, el tono y la estética del candidato a las pautas fijadas por los equipos del PRO.

Pero los sucesos posteriores confirman que el nuevo mandatario no es personaje manipulable. Tiene un plan propio que ya desató agudas tensiones con Macri. Los pronósticos del próximo gobierno como un segundo turno de Cambiemos son prematuros. Las disputas por el gabinete y la conducción del bloque parlamentario contraponen el perfil derechista convencional que auspicia Mauricio, con la aventura plebiscitaria que alienta el nuevo mandatario.

Milei tramita una tercera alianza con la derecha peronista. Ya sondeó a Pichetto, Randazzo, Toma y Scioli para cargos de alta responsabilidad, reforzando las tratativas preelectorales con Barrionuevo. Con el mismo propósito designó en el ANSES y en Transporte a funcionarios de Schiaretti.

Ese tanteo apunta a usufructuar de una crisis del peronismo, que despunta en estricta proporción al triunfo de Milei. Si el libertario hubiera ganado en forma ajustada, Massa habría podido preservar el liderazgo que conquistó en el PJ, al tornar competitiva la candidatura de un oficialismo desmoronado. Pero la demoledora derrota del justicialismo ha reabierto todas las heridas de esa formación. Milei atrae al sector antikirchnerista, que ha madurado un discurso de enaltecimiento del capitalismo y hostilidad a los desamparados.

La presidencia del libertario aporta, además, un inesperado trofeo internacional al trumpismo. Buenos Aires se convertirá en un lugar de frecuente concurrencia de los exponentes de la oleada marrón y ya circulan invitaciones para recibir a Trump, Bolsonaro, Orban, Kast y Abascal. La ceremonia de asunción será una cumbre de la ultraderecha planetaria. Las tensiones que genera ese alineamiento dentro de la región han salido a flote y los elogios de Bukele contrastan con los duros calificativos de Maduro y Petro.

Milei apuesta a enlazar esa red internacional con la construcción de su propio espacio dentro del país. A diferencia de sus pares, no cuenta con un partido de peso o con fuerzas religiosas y militares que apuntalen su figura. Además, su propia cosmovisión ideológica asentada en la escuela económica austríaca, el anarcocapitalismo y el paleo-libertarismo de Rothbard carece de nexos con las tradiciones derechistas de Argentina. Su activa promoción de enlaces internacionales apunta a contrarrestar esa carencia.

THATCHERISMO Y BOLSONARISMO

El agrupamiento forjado por Milei incluye una gran variedad de grupos fachos, pero su proyecto no es fascista. Contiene sectas violentas como Revolución Federal, involucradas en el intento de asesinato de Cristina y patotas que despliegan amenazas con el logo de los Falcon Verdes. También considera despachar provocadores contra los manifestantes opositores (¨orcos¨).

Pero el fascismo, como régimen tiránico asentado en el despliegue del terror contra las organizaciones populares para doblegar un peligro revolucionario, no está en el horizonte inmediato. Milei tiene un propósito thatcherista de modificar las relaciones de fuerza, quebrando las poderosas organizaciones populares del país.

Seguramente buscará zanjar a favor de las clases dominantes algún conflicto social emblemático, como fue la huelga de los mineros en Inglaterra (1984). En lo inmediato tratará de salir airoso del choque que suscitará su mega ajuste. El resultado de esa primera batalla será determinante de las confrontaciones posteriores.

Bolsonaro es el principal antecedente y referente de Milei. Esa afinidad quedó explicitada en la acelerada invitación que recibió el ex capitán, para concurrir a la asunción del 10 diciembre. Ese convite afecta a Lula y al consiguiente vínculo con el principal socio económico de Argentina.

Milei alaba a Occidente, ensalza a Estados Unidos y teatraliza su fanatismo por Israel con tributos a un rabino medieval. Despotrica además contra China, que es el gran mercado de los bienes primarios del país. Bolsonaro desplegó la misma retórica, pero finalmente optó por el pragmatismo con Beijing bajo la presión de los agroexportadores brasileños.

El libertario debuta repitiendo la tónica inicial del militar brasileño. Colocó exóticos individuos en puestos claves del manejo estatal, en conflicto con los funcionarios experimentados que sugiere el establishment. Un clonador de caballos al frente del Conicet y un abogado con pergaminos emitidos por los medios de comunicación ya emulan las escandalosas designaciones de Bolsonaro. También la incipiente tensión con figuras de la derecha tradicional y el resquemor de los grandes medios de comunicación emparentan a ambos procesos.

Pero Bolsonaro es también el ilustrativo espejo de un autoritarismo frustrado. Al igual que Trump, su ambición tiránica incluyó un fallido golpe de estado que afectó su carrera. El libertario criollo espera evitar derrotas de ese tipo.

EXPLICACIONES Y COMPARACIONES

¿Cómo se explica el éxito electoral de un personaje tan nefasto como Milei?

Muchos balances enumeran factores sin jerarquizar las causas de ese resultado. El desastre económico potenciado por el gobierno de Fernández determinó la victoria del libertario. Los votantes rechazaron un oficialismo que toleró el 120% de inflación y expandió la pobreza por encima del 40%. El discurso progresista disfrazó un ajuste que generalizó el status de trabajador formal pobre. Las promesas de Massa fueron poco creíbles y su oponente capitalizó esa desconfianza.

El grueso del electorado atribuyó la responsabilidad del desbarranque económico al gobierno. Podría haber culpado a los grupos capitalistas o a las presiones destituyentes. El gobierno venezolano y los dirigentes cubanos doblegaron a la oposición demostrando ese tipo de acoso, en condiciones económicas comparables a la Argentina.

Lo que pulverizó al peronismo en las urnas fue la inacción política ante un gran deterioro económico. Esa parálisis comenzó con la agachada inicial en el caso Vicentín y se consolidó con el sometimiento al FMI. La culpabilidad directa de Alberto salta a la vista, pero la responsabilidad de Cristina no es menos relevante.

CFK renunció a librar la batalla contra la degradación económica y se limitó a señalar adversidades con mensajes elípticos. Desde la vicepresidencia podría haber introducido un cambio de rumbo, luego de la contundente advertencia que irrumpió en los comicios de medio término. En ese momento Milei tan sólo despuntaba como una pequeña fuerza en formación.

Cristina tampoco impulsó una reacción acorde a la gravedad del atentado contra su vida y el broche final fue la renuncia a su candidatura. Esa actitud de resignación contagió a la militancia y desmoralizó a sus seguidores. Fue una postura inversa a la que adoptó Lula para confrontar con Bolsonaro.

La exitosa batalla contra la ultraderecha que se libró en Brasil, Colombia y Chile demostró que la derrota de personajes semejantes a Milei es posible, cuando se motorizan reacciones democráticas masivas.

En los últimos meses esas respuestas despuntaron en el país, con iniciativas de estudiantes, artistas y vecinos. Pero esa micro militancia del progresismo no alcanzó para contener la oleada violeta, que coronó cuatro años de frustraciones con el presidente elegido por Cristina. El veredicto final fue anticipado por el contraste de los actos de cierre. Massa se reunió con un reducido grupo de estudiantes secundarios, mientras Milei llenaba las calles de Córdoba.

El desenlace electoral argentino presenta ciertos parecidos con el triunfo de Bolsonaro en el 2018. La misma sorpresa (y desazón) que generó ese resultado se verifica actualmente en el país. El miedo suscitado en Brasil por un desvariado capitán fue inferior al hartazgo corporizado en la figura de Hadad. Y las frustraciones acumuladas con Dilma se asemejaron al desengaño con Fernández.

Pero también es cierto que la desastrosa gestión Bolsonaro incentivó el resurgimiento posterior de Lula. Ese antecedente aporta cierta advertencia contra los pronósticos de inexorable declive del kirchnerismo y ocaso definitivo del progresismo.

El principal trasfondo común de ambos contextos ha sido la ausencia de resistencias sociales significativas. En Brasil la oleada de protestas del 2016 desembocó en un sostén al bolsonarismo y en Argentina la tradicional pujanza del movimiento sindical quedó achatada en los últimos cuatro años.

INTERPRETACIONES Y JUSTIFICACIONES

La canalización ultraderechista del descontento con los gobiernos progresistas no es una singularidad argentina. Milei reproduce las mismas tendencias que se verifican en otras latitudes. Se ufana de ser el ¨primer presidente liberal-libertario del mundo¨, pero variantes de mismo tipo gobiernan desde hace tiempo en varios países.

Es cierto que la pandemia facilitó la avalancha de corrientes reaccionarias, pero los oficialismos de ese signo fueron igualmente castigados por el impacto de la infección. Alberto Fernández receptó el mismo malestar que afectó a Trump y a Bolsonaro. Ese repudio electoral no se extendió, además, a todos los progresismos. López Obrador por ejemplo salió airoso de la prueba

Se han expuesto muchas evaluaciones de los efectos psicosociales de la pandemia y de la desestabilización emocional que generó en las jóvenes camadas. Algunas interpretaciones estiman que esa conmoción potenció las pulsiones

autodestructivas que bordean a la sociedad. Pero es un abuso extrapolar esas evaluaciones al campo político para explicar la victoria de Milei. Las principales causas del éxito ultraderechista se ubican en los visibles ámbitos de la degradación económica y la defraudación política.

Es evidente que Milei navegó con el viento de cola que aporta la reacción ideológica neoliberal contra progresismo. La precarización del empleo y la erosión de las prestaciones sociales del Estado deterioraron la imagen positiva de la actividad pública.

Los libertarios se montaron en ese desgaste para propagar los mitos del individuo emprendedor y autosuficiente, sin aportar un sólo ejemplo de viabilidad de esas creencias. Su enaltecimiento del consumo también convergió con esas presunciones, porque en el último bienio se convirtió en un inesperado refugio para lidiar con la inflación y la imposibilidad del ahorro.

Milei usufructuó de una oleada de reacción conservadora. Con ese vendaval atacó la “ideología de género” y el “marxismo cultural” anticipando actitudes inquisidoras. Seguramente archivará sus odas a la tolerancia liberal, para implementar las persecuciones que promueven los cavernícolas de su equipo. Benegas Lynch ya lanzó una campaña para derogar el aborto y atacar al movimiento feminista.

Salta a la vista la enorme incidencia que tuvieron los nuevos medios de comunicación en el éxito de Milei. Manejó con gran habilidad las plataformas y contó con la estrecha colaboración de especialistas en redes sociales. Utilizó ese cimiento -como su padrino Trump- para divulgar noticias falsas. Tenía incluso preparada una fantasiosa denuncia de fraude para lidiar con resultados electorales adversos.

El libertario aprovechó también el clima posmoderno de disolución de la verdad y pérdida de confianza en la razón, para exponer propuestas disparatadas, contradecir sus afirmaciones y sostener inconsistencias sin sonrojarse.

Frente al impacto generado por su inesperado triunfo se han multiplicado las explicaciones, que enuncian causas sin privilegiar los determinantes económicos y políticos de la marea violeta. Particularmente el peronismo se encuentra en estado de shock y sus pensadores sustituyen la evaluación concreta de lo ocurrido por descripciones (inflación, deuda), generalidades (ascenso de la derecha) o meras justificaciones (pandemia, guerra, sequía).

Otros convocan a posponer el balance (¨es necesario pensar la derrota¨) o a soslayarlo (¨para evitar mayores daños¨). Algunos optan por la crítica a los votantes (¨los pueblos se equivocan¨), con una mirada paradójicamente emparentada con la denigración derechista de Argentina (¨país de mierda¨). La evaluación política del kirchnerismo que intentan eludir, es el único camino para esclarecer el complejo escenario creado por Milei.

EL TORMENTOSO DEBUT CON AJUSTE

Ningún ultraderechista ha debido lidiar con una crisis económica comprable a la Argentina. Aquí radica la gran diferencia con Bolsonaro y esa singularidad suscita los principales interrogantes sobre el libertario.

Bajo una mar de improvisaciones, Milei tiene un definido plan de ajuste en varias etapas. Acordará ante todo con el FMI el atropello a las conquistas populares. Pocas veces se verificó tanta coincidencia inicial con el Fondo.

Los recortes del déficit fiscal y la emisión que exige organismo -para acumular reservas y garantizar los pagos al acreedor- convergen con Milei. Las tijeras que demanda Washington coinciden con la motosierra del libertario. Su hostilidad hacia China diluye además los temores del FMI, a las imprevisibles maniobras de Argentina con los yuanes que sostienen las menguadas reservas del Banco Central.

El arranque de Milei será la gran devaluación que Massa pospuso y Macri no logró forzar a través de fallidos golpes de mercado. El dólar oficial saltaría un 100% para comenzar su aproximación al precio del paralelo. El libertario intentó sin éxito que Fernández se despidiera con ese sacudón y Alberto accedió tan sólo a encarecer parcialmente el tipo de cambio para los exportadores y el turismo.

La mega devaluación de Milei potenciará la altísima inflación. La brutal remarcación en curso y la generalizada retención de mercancías anticipan ese impacto. Como el libertario ya anunció que anulará los acuerdos de precios, comienza a percibirse un clima de hiperinflación.

La inminente cirugía sin anestesia incluye una drástica reducción del gasto público que empobrecerá al grueso de la población. El anuncio de una eventual eliminación del aguinaldo es un indicador de la escala de esos recortes. Un hachazo del mismo tipo introduciría la suspensión de la obra pública y la amputación de los fondos girados a las provincias.

La aplicación de semejante ajuste será garantizada por el abrupto achicamiento de la emisión. Los efectos recesivos de esa restricción introducirían el principal giro de la coyuntura económica. El descalabro de los últimos años se gestionó manteniendo un nivel actividad que ahora tenderá a desmoronarse.

En las próximas semanas se verificará el impacto de una guerra económica contra el pueblo. Milei, Bullrich y Macri intentaron que el escenario caótico recayera sobre el actual gobierno, pero todo indica que ese contexto irrumpirá en diciembre. El nuevo gobierno deberá afrontar las consecuencias de su brutal ajuste.

ATROPELLO CON ENDEUDAMIENTO

La segunda etapa del Plan Milei transita por la aprobación legislativa de un reordenamiento neoliberal, muy superior al intentado en el pasado. Ese paquete incluye el desmantelamiento de Aerolíneas, la eliminación de 11 ministerios, la privatización de medios de comunicación, la desregulación de los alquileres, el recorte de las transferencias a las provincias, nuevas rebajas de las jubilaciones, algún reinicio del sistema privado de pensión y una reforma laboral que elimina las indemnizaciones.

Esa monstruosidad legislativa ya está encarpetada, pero sus promotores vacilan en su introducción en bloque (ley ómnibus) o en forma secuencial. Para evitar trabas en los tribunales, el nuevo ministro Cúneo Libarona negocia cierta impunidad, a cambio de privilegios a la casta judicial (cierre del juicio político a los supremos y ocupación de las vacantes por ahijados de la Corte).

Pero la aprobación legislativa de las contrarreformas neoliberales depende de las alianzas concertadas por un presidente, que no cuenta con significativa bancada propia. En los chisporroteos por la designación de funcionarios, Macri chantajea con retacear ese sostén legislativo.

La tercera etapa del plan en curso es la dolarización, que Milei presenta como una meta estratégica de improbable implementación inmediata. Tiene un significado semejante a la convertibilidad, como sustento de la reorganización neoliberal de Menem. El libertario no renuncia a imponer ese cambio del patrón monetario, pero no puede dolarizar sin divisas.

También resulta imposible esa mutación monetaria con la montaña de pesos circulantes y la burbuja de la deuda pública concentrada en las Leliqs. La dolarización exigiría acumular divisas y achicar esa masa de títulos, al cabo de un tsunami económico que estabilice la moneda. Por esa razón, la dolarización paulatina (en el modelo de Ecuador o de El Salvador) es concebida como el tercer momento del programa libertario. Su implementación inmediata generaría no sólo un estallido cambiario y un desplome hiperinflacionario, sino también el colapso de los bancos.

Las entidades concentran la montaña de las Leliqs y funcionan renovando el crédito al Estado, con muy pocos préstamos al sector privado. Una dolarización sostenida en el abrupto achicamiento de esos títulos (mediante su conversión en otro bono), afectaría tanto a los depositantes como a los propios bancos.

Milei no necesita divisas para el futuro plan de dolarización, sino para el inicio inmediato de su gestión. Este auxilio es perentorio. Con el dinero prestado a cambio de las Leliqs, el Estado paga los sueldos, las jubilaciones y los compromisos con contristas y acreedores. Si no consigue algún oxígeno externo deberá debutar con anuncios de paralización del funcionamiento corriente de la administración pública.

Sólo el sector más extremista de su equipo -que perdió influencia con la renuncia de Carlos Rodríguez- propicia iniciar el ajuste con un colapso de monumental envergadura. Milei busca créditos en el exterior para eludir esa aventura. Hasta ahora exhibía los préstamos negociados por Emilio Ocampo con algunas entidades (Bank of America) y fondos de inversión (Black Rock). Pero al parecer optó por el dinero que conseguiría Caputo, el artífice de todas las bicicletas en la era Macri.

El ¨Messi de las finanzas¨ transformó primero al país en el mayor deudor privado del planeta y luego en el principal prestatario del FMI. Es un experto de la timba al servicio del Deustche Bank y el JP Morgan, que reaparece emulando el retorno del segundo Cavallo frente a una economía al borde del precipicio.

Nadie sabe cuánto dinero conseguiría y cuáles serían las garantías otorgadas a los acreedores, pero el protagonismo de YPF indica que los banqueros han sido tentados con los activos de Vaca Muerta. La productividad de ese yacimiento es tan elevada, que permitiría transformar el actual déficit energético (4500 millones de dólares) en un enorme superávit (17.000 millones) en el 2030. Milei anunció que privatizará la empresa petrolera (cuyas acciones explotaron en Wall Street) y colocó a un hombre del Grupo Techint para gestionar la liberación de precios y una mejora adicional del floreciente balance de la compañía.

El fondo buitre que reclama en Nueva York el pago de una inverosímil deuda con YPF, ya aceptó tomar acciones como prenda de pagos futuro. Hay otras privatizaciones en agenda (AYSA, ferrocarriles) y se ha desatado una guerra por los negocios más rentables (Arsat), pero Vaca Muerta (segunda reserva gasífera del mundo) es la joya que Milei pone en remate para endeudar por enésima vez al país.

Si el libertario logra introducir una estabilización monetaria semejante a la conseguida con la convertibilidad, retomará el plan de dolarización al cabo de una transición bimonetaria (crecientes contratos sectoriales nominados en divisas). La mixtura de ambas variantes sintetizaría la convergencia de su plan con los modelos propiciados por los economistas de Macri.

Pero lo más probable es un estallido previo de la burbuja especulativa en gestación, al compás de la alocada danza de nombres que disputan los cargos del ámbito económico. Mieli está rodeado de financistas aventureros que ya demostraron su incalculable capacidad de daño. Sturzenegger fue el creador de las Lebacs (que antecedieron a las Leliqs) y Caputo colocó un increíble bono que hipoteca al país por 100 años.

La disputa entre financistas por el re endeudamiento en marcha generó una crisis de potenciales ministros antes de su asunción. Con la caída de Ocampo quedaron afuera varios candidatos del riñón de Milei (Piparo al Anses, Villarruel a Seguridad). A su vez con el ascenso de Caputo ganaron espacio los macristas (Bullrich a defensa). El círculo rojo prefiere a los funcionarios más confiables del PRO en el debut de la gestión. Pero las virulentas disputas en la cúspide anticipan un perfil caótico del nuevo gobierno.

RESISTENCIAS Y EROSIONES

El principal límite que afronta la topadora de Milei es la resistencia popular. Esa reacción frenó en el pasado varios intentos de remodelación regresiva del país. El libertario tratará de salir airoso de la misma confrontación que socavó a sus antecesores. Se propone modificar la relación de fuerzas que no lograron alterar sus maestros.

Cuenta a su favor con la desmovilización social imperante desde hace varios años. Sólo los movimientos piqueteros se han mantenido en la calle, frente a organizaciones sindicales paralizadas. Milei está favorecido, además, por la magnitud de su éxito electoral y por la memoria reciente de los fracasos de Alberto.

Pero las rebeliones populares han irrumpido periódicamente en Argentina con inesperada intensidad y es muy aleccionadora también la reciente experiencia de Ecuador. El neoliberal Lasso llegó confiando en su capacidad de atropello y afrontó dos impresionantes derrotas, ante la fulminante respuesta desde abajo que encabezaron las organizaciones indígenas.

El mega ajuste de Milei está amenazado, en segundo lugar, por la inmanejable dinámica de sus medidas. Ensayará un ajuste sobre el ajuste que tiene pocos precedentes. Tradicionalmente las devaluaciones y los grandes recortes del gasto público introducían un abrupto deterioro de ingresos populares ascendentes (o por lo menos estancados). Ahora se pulverizarán salarios de pobreza y subvenciones de indigencia.

Las tarifas (y otros precios que el establishment considera ¨retrasados¨) serán disparados en un marco de altísima inflación, añadiendo combustible al incendio. La motosierra amputará el gasto público, que ha permitido sostener el nivel de actividad mediante un parche sobre el otro.

El inminente combo de mayor inflación con devaluaciones y recesión, augura las mismas turbulencias que desplomaron otras arremetidas iniciales del neoliberalismo. Por esa experiencia los economistas del PRO tenían diseñado varios programas (y ministros) sustitutos de la primera embestida. No está claro si Milei cuenta con algún Plan B, frente a una descontrolada secuencia de corridas cambiarias y bancarias.

Un tercer límite al atropello se localiza en la eventual ruptura de la alianza con Macri. Los indicios de esa fractura salieron a flote en el reparto de los ministerios y en la tradicional disputa del conglomerado de Mauricio con sus rivales de Techint. Todavía se desconoce el resultado de esa pugna, pero el ímpetu inicial del libertario quedó frenado por las exigencias del ex presidente.

La colonización macrista del nuevo gobierno es una posibilidad. Pero Milei no es personaje pasivo, ni un títere de Cambiemos. Exhibe personalidad, defiende los intereses económicos de sus aportantes y encarna un proyecto ultraderechista diferenciado de la derecha convencional. Promovió hasta ahora la apertura de la economía y el recorte de los subsidios a las empresas enlazadas con el Estado, que propician los talibanes del capital financiero. Por el contrario, la Macri se mantiene como un gran lobista de la ¨patria contratista¨. Una escalada del conflicto entre ambos sectores puede erosionar a las dos vertientes del andamiaje neoliberal.

Las clases capitalistas apuntalarán el ajuste a la espera de sus resultados. Ese sostén inicial puede diluir las fuertes diferencias que despuntaron en la campaña electoral. Milei actuó como exponente de los fondos de inversión, Bullrich del capital financiero tradicional y del agro-negocio y Massa fue la carta del capital industrial. Pero como suele ocurrir luego de los comicios, todos se amoldan al ganador siguiendo la adaptación que auspicia el FMI.

En la pulseada final, Milei añadió a su riñón financiero el sostén de los unicornios (Galperin), los gigantes de la industria (Techint) y el grueso del agro-negocio. Massa mantuvo el apoyo de la burguesía industrial (UIA) y de los empresarios con grandes contratos del Estado (Eurnekian, Vila).

Esos alineamientos quedarán seriamente modificados por la cirugía que introducirá el libertario. La guerra por los negocios dejará heridos y el balance del ajuste recesivo sobre el tejido empresarial es imprevisible. Si los caídos son numerosos, comenzará una impugnación desde arriba a la propia continuidad del reordenamiento neoliberal.

DIAGNÓSTICO EN GESTACIÓN

Los pronósticos sobre la presidencia de Milei son tan aventurados, como las encuestas que fallaron en anticipar su arrolladora victoria. Esa dificultad de previsión obedece al carácter novedoso de un protagonista en gestación. La ultraderecha ha ingresado como un actor cuya consistencia es un interrogante.

La disputa política ya no contrapone sólo a peronistas, radicales y macristas. Esta significativa mutación induce a evaluar la coyuntura actual, como un fin de un ciclo e inicio de una nueva época. Pero es prematuro postular que ese viraje histórico comenzó, antes de conocer los efectos inmediatos del nuevo gobierno. En pocos meses sabremos cuál es la dimensión de los cambios que afectan a un país sometido a vertiginosas modificaciones.

Anhela un presidencialismo autoritario, construye su propia base y forjó tres alianzas.

El libertario no es fascista. Espera modificar como Thatcher las relaciones sociales de fuerza, mientras repite la secuencia de Bolsonaro. Triunfó en las urnas por el desbarranque económico y la renuncia kirchnerista a librar una batalla audaz. Ese balance es eludido con descripciones y justificaciones.

Por la escala del inminente ajuste. El endeudamiento con privatizaciones vuelve a escena, en caóticas disputas por los negocios. La resistencia por abajo y las disidencias por arriba afectarán a Milei. Un nuevo protagonista altera los diagnósticos del país.

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