domingo, 2 de octubre de 2022

Palabras de Gandhi

 

Tal día como hoy de 1869 nacía en Porbandar (India) Mahatma Gandhi. Aquí se recogen algunas de sus frases más celebradas. Al leerlas hoy se pone de manifiesto cuán alejados estamos de los ideales que Gandhi postulaba para el conjunto de la civilización.


Palabras de Gandhi

Mohandas Gandhi

El Viejo Topo

2 octubre, 2022 

 

Nuestra recompensa se encuentra en el esfuerzo y no en el resultado. Un esfuerzo total es una victoria completa.


La violencia es el miedo a los ideales de los demás.


Puesto que yo soy imperfecto y necesito la tolerancia y la bondad de los demás, también he de tolerar los defectos del mundo hasta que pueda encontrar el secreto que me permita ponerles remedio.


No hay camino para la paz, la paz es el camino.


Nadie puede hacer el bien en un espacio de su vida, mientras hace daño en otro. La vida es un todo indivisible.


Casi todo lo que realice será insignificante, pero es muy importante que lo haga.


La voz interior me dice que siga combatiendo contra el mundo entero, aunque me encuentre solo. Me dice que no tema a este mundo sino que avance llevando en mí nada más que el temor a Dios.


Ojo por ojo y todo el mundo acabará ciego.


Realmente soy un soñador práctico; mis sueños no son bagatelas en el aire. Lo que yo quiero es convertir mis sueños en realidad.


No se nos otorgará la libertad externa más que en la medida exacta en que hayamos sabido, en un momento determinado, desarrollar nuestra libertad interna.


Ganamos justicia más rápidamente si hacemos justicia a la parte contraria.


No dejes que se muera el sol sin que hayan muerto tus rencores.


Un país, una civilización se puede juzgar por la forma en que trata a sus animales.


Cuando todos te abandonan, Dios se queda contigo.


¿La civilización Occidental? Bueno, sería una excelente idea.


No escuches a los amigos cuando el amigo interior dice: ¡Haz esto!


Un error no se convierte en verdad por el hecho de que todo el mundo crea en él.


Lo que se obtiene con violencia, solamente se puede mantener con violencia.


Dicen que soy héroe, yo débil, tímido, casi insignificante, si siendo como soy hice lo que hice, imagínense lo que pueden hacer todos ustedes juntos.


El hombre no posee el poder de crear vida. No posee tampoco, por consiguiente, el derecho a destruirla.


Si quieres cambiar al mundo, cámbiate a ti mismo.


El verdadero progreso social no consiste en aumentar las necesidades, sino en reducirlas voluntariamente; pero para eso hace falta ser humildes.


Uno debe ser tan humilde como el polvo para poder descubrir la verdad.


Si la muerte no fuera el preludio a otra vida, la vida presente sería una burla cruel.


Puesto que yo soy imperfecto y necesito la tolerancia y la bondad de los demás, también he de tolerar los defectos del mundo hasta que pueda encontrar el secreto que me permita ponerles remedio.


Nadie puede hacer el bien en un espacio de su vida, mientras hace daño en otro. La vida es un todo indivisible.


 

Casi todo lo que realice será insignificante, pero es muy importante que lo haga.


La voz interior me dice que siga combatiendo contra el mundo entero, aunque me encuentre solo. Me dice que no tema a este mundo sino que avance llevando en mí nada más que el temor a Dios.


Ojo por ojo y todo el mundo acabará ciego.


Realmente soy un soñador práctico; mis sueños no son bagatelas en el aire. Lo que yo quiero es convertir mis sueños en realidad.


No se nos otorgará la libertad externa más que en la medida exacta en que hayamos sabido, en un momento determinado, desarrollar nuestra libertad interna.


Ganamos justicia más rápidamente si hacemos justicia a la parte contraria.


No dejes que se muera el sol sin que hayan muerto tus rencores.


Un país, una civilización se puede juzgar por la forma en que trata a sus animales.


Cuando todos te abandonan, Dios se queda contigo.


No escuches a los amigos cuando el amigo interior dice: ¡Haz esto!


Un error no se convierte en verdad por el hecho de que todo el mundo crea en él.


Lo que se obtiene con violencia, solamente se puede mantener con violencia.


Dicen que soy héroe, yo débil, tímido, casi insignificante, si siendo como soy hice lo que hice, imagínense lo que pueden hacer todos ustedes juntos.


El hombre no posee el poder de crear vida. No posee tampoco, por consiguiente, el derecho a destruirla.


Si quieres cambiar al mundo, cámbiate a ti mismo.


El verdadero progreso social no consiste en aumentar las necesidades, sino en reducirlas voluntariamente; pero para eso hace falta ser humildes.


Uno debe ser tan humilde como el polvo para poder descubrir la verdad.


Si la muerte no fuera el preludio a otra vida, la vida presente sería una burla cruel.

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¿Qué es el andalucismo hoy?

 

¿Qué es el andalucismo hoy?

 

Por Olivia Carballar 

Rebelion / España

| 30/09/2022 | 

 


Fuentes: La Marea


«Me siento orgulloso de ser andaluz», dijo eufórico el presidente de la Junta, Juanma Moreno, la noche en que logró la mayoría absoluta. Salió a la calle San Fernando de Sevilla rodeado de banderas de España, pero también blancas y verdes. «Hace 137 años nació Blas Infante. Le debemos la gran obra de avivar el orgullo andaluz y una fuerte convicción: nuestra autonomía. Mi respeto y reconocimiento. Por encima de todo siempre estará Andalucía y los andaluces», escribió en Twitter días más tarde. En su discurso de investidura, incluso, citó a Carlos Cano: «Como dijo el granadino, con la belleza de las verdades sencillas, Andalucía es un proyecto de vida en el que se puede ser feliz. Sinceramente, estoy convencido de que el mundo sería mejor si fuese un poquito menos áspero y un poquito más andaluz».

No es raro escuchar hoy el término andalucismo en las distintas intervenciones políticas, de aquí y de allá, de izquierda a derecha. Tal vez, hoy, es más raro no escucharlo. ¿Qué ha ocurrido? ¿Cuál ha sido la evolución? ¿Está de moda ser andalucista? ¿Es una etiqueta vaciada de contenido? ¿Qué es el andalucismo hoy? Es el eje que vertebrará el XVII Congreso sobre el Andalucismo Histórico de la Fundación Blas Infante, que se celebrará el próximo fin de semana en Andújar (Jaén).

«En un tiempo como el actual, en que muy diferentes partidos y organizaciones se declaran andalucistas y en determinadas ocasiones utilizan algunos de los símbolos de Andalucía, como la bandera o la propia figura de Blas Infante, se corre el riesgo de que aumente la confusión acerca del significado y alcances del andalucismo político«, expresa el catedrático de Antropología Social y patrono de la fundación, Isidoro Moreno. Pero la situación no es nueva, añade Moreno: «Ya ocurría, aunque en menor medida, en tiempos del Padre de la Patria Andaluza, como también durante la llamada Transición política, en que la mayoría de partidos y otras organizaciones agregaron a sus siglas la “A” de Andalucía sin que ello significara asumir los contenidos ideológico-políticos del andalucismo».

Desde el punto de vista económico, el catedrático de la Universidad de Sevilla Manuel Delgado analizará también qué vigencia, qué validez tienen hoy los planteamientos de Blas Infante y el andalucismo de su época para la construcción de una nueva economía. «Los relatos construidos desde la ideología dominante sobre el funcionamiento de la realidad económica nos extravían por caminos que niegan la condición humana, lo que facilita la invisibilización, la exclusión y la explotación de grupos sociales y pueblos sometidos», explica Delgado. «Dentro de estos relatos nos referiremos especialmente a los que se relacionan con ‘la fantasía de la individualidad’ y los que se utilizan para negar la existencia de límites sociales y ecológicos. Ese carácter encubridor de la ideología económica dominante es especialmente perjudicial en economías extractivas como la andaluza, centradas en actividades asociadas a daños sociales y ambientales negados desde el enfoque económico convencional», prosigue.

Habrá un bloque también dedicado al feminismo. La investigadora Pura Sánchez incidirá en la necesidad de construir un feminismo andaluz, cuyo primer reto –sostiene– es construir su propio sujeto a la vez que se construye a sí mismo: «Mostrando el paralelismo entre el proceso de liberación del pueblo andaluz y el de liberación de sus mujeres, ligando la lucha política a la lucha social. Esta tarea requiere una dinámica en la que se conjugue la crítica política y social con la reivindicación, un caminar que construye camino, protagonizado por el sujeto político llamado mujer andaluza«.

Cada ponencia irá acompañada de una mesa redonda compuesta por especialistas en las distintas áreas. El evento será abierto por el patrono de la fundación y profesor de Derecho Civil en la Universidad de Córdoba Antonio Manuel: «Entre la uniformidad cultural que ha impuesto esta globalización en crisis, y el auge de los nacionalismos excluyentes de extrema derecha como respuesta hipócrita, dado que sí aceptan el marco económico capitalista mundial, el andalucismo se postula como una identidad cultural y una ideología política alterglobalizadoras«.

Fuente: https://www.lamarea.com/2022/09/29/que-es-el-andalucismo-hoy/

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Alemania y la UE han recibido uan declaración de guerra

 

 

Alemania y la UE han recibido una declaración de guerra

 

Pepe Escobar

Sociología Crítica

30.09.2022

 

Pepe Escobar para PressTv

 

El sabotaje de los oleoductos Nord Stream (NS) y Nord Stream 2 (NS2) en el Mar Báltico ha supuesto llevar el «Capitalismo de Desastre» a nuevas cotas de toxicidad.

 

Este episodio de Guerra Híbrida Industrial/Comercial, en la forma de un ataque terrorista contra la infraestructura energética en aguas internacionales, señala el colapso absoluto del derecho internacional, arrinconado por un nuevo orden orden basado en las reglas de “o a nuestro modo o a la calle».

 

El ataque a ambos oleoductos consistió en múltiples cargas explosivas detonadas en ramales separados cerca de la isla danesa de Bornholm, pero en aguas internacionales.

 

Ha sido una operación sofisticada, llevada a cabo sigilosamente en las aguas poco profundas del estrecho danés. En principio eso descartaría los submarinos (los barcos que ingresan al Báltico están limitados a un calado de 15 metros). En cuanto a los posibles barcos «invisibles», estos solo podrían pasearse con el permiso de Copenhague, ya que las aguas alrededor de Borholm están repletas de sensores, fruto del temor a una incursión de submarinos rusos.

 

Los sismólogos suecos registraron dos explosiones submarinas el lunes, una de ellas estimada en 100 kg de TNT. Sin embargo, es posible que se hayan utilizado hasta 700 kg para volar tres nodos de tuberías separados. Tal cantidad no podría haber sido dispuesta en un solo viaje por los drones submarinos actualmente disponibles en las naciones vecinas.

 

La presión interna de los oleoductos cayó exponencialmente y as tuberías ahora están llenas de agua de mar. Las tuberías de NS y NS2 se pueden reparar, por supuesto, pero dificilmente antes de la llegada del General Invierno. La pregunta es si Gazprom, centrada cada vez más ahora en varios clientes importantes de Eurasia, se va a tomar la molestia de arreglarlo, máxime teniendo en cuenta que los buques de Gazprom podrían estar expuestos a un posible ataque naval de la OTAN en el Báltico.

 

Los funcionarios alemanes están alertando sobre la muy posible destrucción definitiva del gaseoducto. La economía de la UE y los ciudadanos de la UE necesitaban con urgencia ese suministro de gas. Sin embargo, la eurocracia en Bruselas, que gobierna sobre los estados-nación, no comparte esa preocupación, porque ellos mismos son fruto del dictado del Imperio del Caos, las Mentiras y el Saqueo. Tal vez algún día habría razones para que esta euro-oligarquía fuese juzgada algún día por traición.

En el momento actual, el daño estratégico ya es evidente; la población de varios países de la UE pagará un precio tremendo y sufrirá graves consecuencias derivadas de este ataque, a corto, medio y largo plazo.

 

Cui bono?

 

La primera ministra sueca, Magdalena Andersson, admitió que fue “ sabotaje”. La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, admitió que “no fue un accidente”. Berlín está de acuerdo con los escandinavos. Compárese esto con la reacción del ex ministro de Defensa polaco (2005-2007) Radek Sikorski, un rusófobo casado con la rabiosa “analista” estadounidense Anne Applebaum, quien felizmente tuiteó “Gracias, EE. UU.”

 

Se vuelve más y más curioso cuando sabemos que simultáneamente al sabotaje, se abrió parcialmente el Gaseoducto Báltico de Noruega a Polonia, un “nuevo corredor de suministro de gas” que da servicio a “los mercados danés y polaco”: en realidad un asunto menor, considerando hace meses a sus patrocinadores. tenían problemas para encontrar gasolina, y ahora será aún más difícil, con costos mucho más altos.

 

NS2 ya había sido atacado, al aire libre, a lo largo de su construcción. En febrero, los barcos polacos intentaron activamente evitar que el buque de colocación de tuberías Fortuna terminara el NS2. Las tuberías se estaban colocando al sur de, lo adivinaste, Bornholm.

 

La OTAN por su parte ha estado muy activa en el departamento de drones submarinos. Los estadounidenses tienen acceso a drones submarinos noruegos de larga distancia que pueden modificarse con otros diseños. Alternativamente, los buzos profesionales de limpieza de la marina podrían haber sido empleados en el sabotaje, incluso cuando las corrientes de marea alrededor de Bornholm son un asunto serio.

 

The Big Picture revela el Occidente colectivo en pánico absoluto, con «élites» atlantistas dispuestas a recurrir a cualquier cosa (mentiras escandalosas, asesinatos, terrorismo, sabotaje, guerra financiera total, apoyo a los neonazis) para evitar su descenso a un mundo geopolítico y político. abismo geoeconómico.

 

La desactivación de NS y NS2 representa el cierre definitivo de cualquier posibilidad de un acuerdo entre Alemania y Rusia sobre el suministro de gas, con el beneficio adicional de relegar a Alemania al estatus inferior de vasallo absoluto de EE. UU.

 

Eso nos lleva a la pregunta clave de qué aparato de inteligencia occidental diseñó el sabotaje. Los principales candidatos son, por supuesto, la CIA y el MI6, con Polonia establecida como el chivo expiatorio y Dinamarca jugando un papel muy dudoso: es imposible que Copenhague no haya sido al menos «informada» sobre la información.

 

Previsor como siempre, ya en abril de 2021 los rusos hacían preguntas sobre la seguridad militar de Nord Stream.

El vector crucial es que podemos estar ante el caso de un miembro de la UE/OTAN implicado en un acto de sabotaje contra la economía número uno de la UE/OTAN. Eso es un casus belli. Fuera de la espantosa mediocridad y cobardía de la administración actual en Berlín, está claro que el BND (inteligencia alemana), así como la Armada alemana y los industriales serán informados tarde o temprano.

 

El agua hará los cálculos.

 

Esto estuvo lejos de ser un ataque aislado. El 22 de septiembre hubo un atentado contra Turkish Stream por saboteadores de Kiev. El día anterior, se encontraron en Crimea drones navales con identificaciones en inglés, sospechosos de ser parte del complot. Súmale helicópteros norteamericanos sobrevolando hace semanas los futuros nodos de sabotaje; un barco de «investigación» del Reino Unido merodeando en aguas danesas desde mediados de septiembre; y la OTAN tuiteando sobre la prueba de «nuevos sistemas no tripulados en el mar» el mismo día del sabotaje.

 

Muéstrame el dinero (gasolina)

 

El Ministro de Defensa danés se reunió este miércoles de urgencia con el Secretario General de la OTAN. Después de todo, las explosiones ocurrieron muy cerca de la zona económica exclusiva (ZEE) de Dinamarca. Eso puede calificarse como teatro kabuki crudo en el mejor de los casos; exactamente el mismo día, la Comisión Europea (CE), la oficina política de facto de la OTAN, adelantó su obsesión característica: más sanciones contra Rusia, incluido el tope certificado para fallar en los precios del petróleo.

 

Mientras tanto, los gigantes energéticos de la UE están obligados a perder mucho tiempo con el sabotaje.

 

El pase de lista incluye a las alemanas Wintershall Dea AG y PEG/ E.ON; la neerlandesa NV Nederlandse Gasunie; y la francesa ENGIE. Luego están los que financiaron NS2: Wintershall Dea nuevamente y Uniper; OMV austriaco; ENGIO de nuevo; y British-Dutch Shell. Wintershall Dea y ENGIE son copropietarios y acreedores. Sus furiosos accionistas querrán respuestas serias de una investigación seria.

 

Se pone peor: ya no hay restricciones en el frente de los gaseoductos del terror. Rusia estará en alerta roja no solo por Turk Stream sino también por Power of Siberia. Lo mismo para los chinos y su laberinto de oleoductos que llegan a Xinjiang.

 

Cualquiera que sea la metodología y los actores que estaban en el círculo, esto es una venganza, por adelantado, por la inevitable derrota colectiva de Occidente en Ucrania. Y una cruda advertencia al Sur Global de que lo volverán a hacer. Sin embargo, la acción siempre genera una reacción: a partir de ahora, también podrían sucederle “cosas divertidas” a los oleoductos de EE. UU./Reino Unido en aguas internacionales.

La oligarquía de la UE está llegando a un avanzado proceso de desintegración a la velocidad del rayo. Su ventana de oportunidad para al menos intentar un papel como actor geopolítico estratégicamente autónomo ahora está cerrada.

 

Estos EUROcratas se enfrentan ahora a un serio aprieto. Una vez que esté claro quiénes son los perpetradores del sabotaje en el Báltico, y una vez que comprendan todas las consecuencias socioeconómicas que cambian la vida de los ciudadanos de la UE, el teatro kabuki tendrá que parar. Incluyendo la trama secundaria súper ridícula que ya está en marcha de que Rusia hizo estallar su propio oleoducto cuando Gazprom simplemente podría haber cerrado las válvulas para siempre.

 

Y una vez más, se pone peor: Gazprom amenaza con demandar a la empresa energética ucraniana Naftofgaz por facturas impagadas. Eso conduciría al final del tránsito de gas ruso por Ucrania hacia la UE.

 

Como si todo eso no fuera lo suficientemente serio, Alemania está obligada por contrato a comprar al menos 40 mil millones de metros cúbicos de gas ruso al año hasta 2030.

 

¿Solo di no? No pueden: Gazprom tiene derecho legal a recibir pagos incluso sin enviar gasolina. Ese es el espíritu de un contrato a largo plazo. Y ya está sucediendo: debido a las sanciones, Berlín no obtiene todo el gas que necesita, pero aún debe pagar.

 

Todos los demonios están aquí.

 

Ahora está dolorosamente claro que los guantes de terciopelo imperial se quitan cuando se trata de los vasallos. Independencia de la UE: prohibido. Cooperación con China: prohibido. Conectividad comercial independiente con Asia: verboten. El único lugar para la UE es es quedar subyugada económicamente a los EE. UU.: un remake de mal gusto de 1945-1955. Con un perverso giro neoliberal: seremos dueños de su capacidad industrial y ustedes no tendrán nada.

 

El sabotaje de NS y NS2 forma parte del sueño húmedo imperial de romper la masa terrestre de Eurasia en mil pedazos para evitar una consolidación trans-Eurasia entre Alemania (que representa a la UE), Rusia y China: 50 billones de dólares en PIB, según paridad del poder adquisitivo (PPA) en comparación con los 20 billones de dólares estadounidenses.

 

Debemos volver a Mackinder: el control de la masa terrestre euroasiática constituye el control del mundo. Las élites estadounidenses y sus caballos de Troya en toda Europa harán lo que sea necesario para no ceder su control.

 

Las «élites estadounidenses» en este contexto abarcan la «comunidad de inteligencia» trastornada, straussiana e infestada de neoconservadores y las grandes empresas energéticas, farmacéuticas y financieras que les pagan y que se benefician no solo del enfoque de guerra eterna del Estado Profundo, sino que también quieren hacer una matanza con el Gran Reinicio inventado por Davos.

Los Furiosos años veinte comenzaron con el asesinato del general Soleimani. Volar tuberías es parte de la secuela. Habrá una carretera al infierno hasta el 2030. Sin embargo, parafraseando a Shakespeare, el infierno está definitivamente vacío, y todos los demonios (atlantistas) están aquí.

 

Pepe Escobar es autor y analista geopolítico independiente. Su último libro es Raging Twenties. Ha sido políticamente cancelado de Facebook y Twitter. Síguelo en Telegram.

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sábado, 1 de octubre de 2022

Asciende a 30 el número de muertos por ataque ucraniano a caravana civil en Zaporozhie

 

Asciende a 30 el número de muertos por ataque ucraniano a caravana civil en Zaporozhie

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DIARIO OCTUBRE / octubre 1, 2022

 

Se elevó a 30 el número de muertos por un ataque lanzado por el ejército ucraniano contra una caravana de vehículos con civiles en Zaporozhie, mientras el de heridos ascendió a 88, informó Vladímir Rógov, miembro del Gobierno regional.

© Sputnik / RIA Novosti

El 30 de octubre por la mañana el funcionario informó de 23 muertos y 34 heridos.

 

“El número de muertos por el ataque lanzado contra una caravana en Zaporozhie (…) se elevó a 30, otras 88 personas están heridas”, escribió Rógov en su canal de Telegram.

Precisó que entre las víctimas también figuran menores: una niña de 11 años y un adolescente de 14 años perdieron la vida, mientras una niña de tres años resultó herida.

El viernes, Rógov comunicó en Telegram que el ataque fue lanzado sobre un mercado de autos a las afueras de la ciudad de Zaporozhie, donde se formaba una caravana para salir hacia las zonas bajo control de Rusia.

Calificó el ataque de represalia de Kiev por el voto de Zaporozhie a favor de la unión con Rusia.

Según el funcionario, las víctimas bloquearon anteayer una carretera y exigieron que les dejaran pasar hacia los territorios liberados, pero agentes de la policía y del Servicio de Seguridad de Ucrania respondieron a ello con amenazas directas, diciendo que se iban a arrepentir.

FUENTE: sputniknews.lat

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Una Nueva Modernidad con características chinas

 

¿Sobre qué legado histórico se han desarrollado los éxitos de la República Popular China? El autor caracteriza los pilares fundamentales del sistema político chino y plantea la posibilidad de que la nación asiática principie una modernidad alternativa.


Una Nueva Modernidad con características chinas


Javier Alonso Monseco

El Viejo Topo

1 octubre, 2022 


¿Sobre qué legado histórico se han desarrollado los éxitos de la República Popular China? El autor caracteriza los pilares fundamentales del sistema político chino y plantea la posibilidad de que la nación asiática principie una modernidad alternativa.


Cuando en Occidente se habla de China, no se discuten las capacidades con que actualmente cuenta el país asiático. Sin embargo, eso no se traduce en ganas de poder aprender del proceso por el cual ha transitado ese gigante, que se encontraba dormido según Napoleón, hasta lograr despertar. ¿Qué ha hecho China para, siendo un país de arados hace 70 años, se haya consolidado como una potencia económica, tecnológica, científica… que, por cierto, ha logrado sacar a 100 millones de personas de la pobreza en los últimos ocho años? ¿Por qué en Occidente no nos interesamos por esos logros, en mayor medida cuando seguimos un proceso inverso de acentuación de la pobreza? 

Cierto es que pervive una imagen del chino que tiende a ser (des)dibujada bajo la figura de un hombre asiático carente del don de la gracia, un pequeño autómata que detrás de su templanza esconde venganza e ira. Asimismo, el sistema político chino, aquello que podríamos denominar “socialismo con características chinas”, suele ser presentado como un “capitalismo de Estado” en que se fomenta el control y la subyugación sobre la población, lo cual se lograría por medio de una serie de dispositivos altamente tecnologizados cuyo único fin es despersonificar al individuo y convertirlo, sino en un adepto del régimen, en alguien que sea dócil para el poder. 

Esta composición de lo que es actualmente China, que suele ser difundida por los medios de comunicación que actúan de portavoces del poder occidental, también ha sido adoptada por una parte considerable de la “intelectualidad izquierdista”, quienes asumen una imagen de China relativamente similar a la descrita en el párrafo superior. Es el caso, por ejemplo, del famoso Slavoj Žižek, quien, moviéndose sobre una síntesis de Lacan con un marxismo de influencia posestructuralista, aseguró que el futuro de la economía capitalista estaba en China y que los chinos se habían convertido en los mejores gestores del capitalismo, así como los mayores enemigos de la clase trabajadora. 

Afortunadamente, frente a las acusaciones de Žižek, nos encontramos con algunas excepciones. Algunos marxistas de bastante peso han cuestionado el relato vulgar y reduccionista dentro del cual, también en la “nueva izquierda”, se suele ubicar al país asiático. En su lugar, hay quienes observan que el llamativo desarrollo chino es un fenómeno que tener en consideración, digno de ser estudiado y del que poder sacar conclusiones más positivas, aunque sin por ello negar sus contradicciones. En esta línea se encuentran algunos nombres destacables del marxismo, como los recién fallecidos Samir Amin y Domenico Losurdo, pero también Rémy Herrera, Zhiming Long, Perry Anderson o Lin Chun, entre otros. 

Lo que pretendemos con este texto es adherirnos a esa crítica desacomplejada del desarrollo chino producido en los últimos cincuenta años, reconociendo que amplios aspectos son positivos y que no podemos limitarnos a zanjar la discusión apelando al “capitalismo de Estado”. Para lo cual, debemos evitar las apariencias y las formas, en beneficio de un análisis en mayor medida exhaustivo, un análisis que se haga cargo del carácter poliédrico del país asiático. De hecho, para poder entender China es necesario tener en cuenta su larga y compleja historia, lo que se refleja en su actual idiosincrasia cultural. La China del presente requiere de una mirada amplia que ponga el acento en varios aspectos, de los cuales podemos destacar principalmente tres: su influencia confuciana, el papel del Partido Comunista de China (PCCh), y el advenimiento de una “nueva modernidad”. 

La larga sombra de Confucio

Intentar comprender a China supone navegar en un mar de ambigüedades. China es un país repleto de peculiaridades que, a lo largo de su milenaria historia, ha sufrido distintos periodos de convulsión social y política. La disputa interna de China orbitó alrededor de un dilema: la unidad o la fragmentación. Durante más de 2000 mil años, la historia de China se ha dividido entre estos dos polos opuestos; su unidad imperial como Estado, o su fragmentación en reinos y pequeños feudos en manos de caciques y señores de la guerra. 

Tras el fin de la dinastía Zhou (1046-256 a.C.), se sucedieron dos periodos históricos que han sido denominados el Periodo de las primaveras y el otoño (770-476 a.C.) y el Periodo de los Reinos Combatientes (476-221 a.C.). En estos dos periodos, China conoció uno de sus rasgos históricos más comunes: la fragmentación política. Después de varios años de crisis, estos dos periodos de fragmentación nacional tocaron su fin con la llegada de la dinastía Qin (221-206 a.C.). Bajo su mandato, los Quin no solo lograron la unidad imperial de China, también consiguieron expandir su territorio hasta los límites geográficos con los que grosso modo el país asiático se delimita en la actualidad. Tras el fin de la dinastía Qin, el relevo vino a ser tomado por la dinastía Han (206-220 d.C.), y con ella la civilización china tomó lugar y forma en la Historia. 

Desde entonces, el ideal de la unidad imperial se mantuvo vivo en todas las dinastías reinantes; sin embargo, a pesar de ello, los viejos fantasmas de la disgregación y la ruptura imperial no se alejaron de la historia de China. Aunque su unidad imperial se mantuvo durante el mandato de la dinastía Qing (1644-1912), las pulsiones internas de la división y fragmentación nacional mantuvieron su latido. Y así entramos en el siglo XIX, conocido como el “siglo de la gran humillación”: los inicios prematuros de la modernidad en China se dieron en este siglo, en el que la nación asiática volverá a ser dividida al antojo de las potencias imperialistas emergentes durante los siglos XVIII y XIX.

El recorrido histórico de China parece evidente; se trata de una lucha entre contrarios, una coyuntura dialéctica en donde una premisa viene a ser negada por otra: la unidad imperial por la no-unidad (fragmentación). Sin embargo, para poder comprender con profundidad a China, no basta con mirar tan solo a su historia política, pues debe considerarse otro factor, imprescindible a nuestro juicio, que suele ignorarse en los distintos debates que la izquierda tiene al respecto de China: nos referimos al confucianismo y su influencia histórica. 

Tras la muerte del maestro Kong Qufu o Confucio (como suele ser conocido) el 479 a.C., sus en enseñanzas y predicaciones fueron recopiladas por varios de sus discípulos. Gracias a labor iniciada por sus éstos, surgirá posteriormente toda una escuela de pensamiento y de valores que serán institucionalizados durante la dinastía Han. Definir el confucianismo no es un asunto sencillo; muchos lo han calificado como una religión, aunque sin embargo no encontramos en él los suficientes elementos característicamente religiosos. Cierto es que cuenta con prácticas animistas y/o religiosas como el culto a los antepasados o la veneración al cielo (Tian), pero carece de un clero propio, así como de doctrinas religiosas bien definidas. Por consiguiente, definiríamos al confucianismo como un sistema de valores éticos, filosóficos, culturales, aunque también religiosos, que han acabado constituyendo la estructura histórica del estado imperial chino. 

El confucianismo aboga por la búsqueda de la armonía en medio de un mundo que se halla en constante cambio. La labor de los sabios ha de ser la de buscar un equilibrio con la naturaleza, unir el mandato del cielo celeste con la humanidad (Tian-Ren). Para Confucio, la humanidad (ren) adquiere dos dimensiones: por un lado, una dimensión meramente antrópica, el hombre como tal; por otro lado, su dimensión ética y moral, es decir la bondad y la virtud. No solo la humanidad adquiere una gran trascendencia en el confucianismo, el ritual (li) es otro principio que tener en cuenta, pues a través de él se buscará un modelo o pauta de comportamiento a seguir, orientado siempre hacia el respeto de los mayores, la ayuda a los demás y la devoción por la familia. En la tradición china la familia es percibida como el mejor ejemplo del buen gobierno: el hombre que ejerza sus funciones correctamente en su familia será un hombre virtuoso que pueda servir y aporta al resto de la comunidad. Del mismo modo, los gobernantes han de gobernar el Estado de la misma manera que se ha de mantener la buena virtud en la familia. Finalmente, entra en juego un último ideal que remite a la persona elevada (junzi): a través de la educación se formará a una aristocracia selecta que posea el don de la virtud para poder guiar a su pueblo.

Con la llegada de la dinastía Han en el siglo II a. C., el confucianismo pasó a ser por excelencia la filosofía imperial del Estado. Su énfasis en la unidad del gobierno y la fidelidad hacia los mayores han sido elementos en donde los emperadores de las distintas dinastías chinas se han apoyado para justificar su poder. El confucianismo consiguió enredar todo un esquema institucional del Estado, la aristocracia destinada a gobernar asumió los valores confucianos en los que el estudio era una actividad preminente. Un buen ejemplo de ello es la formación de un “funcionariado culto”, con su correspondiente sistema de oposiciones y exámenes de acceso.

Sin embargo, todo este sistema y esquema imperial confuciano entró en crisis durante el “siglo de la gran humillación”. En este siglo el confucionismo quedó relegado a un segundo plano. Posteriormente, con la llegada del maoísmo llegó a caer en desgracia, pero eso no impidió que Confucio se volviese a proyectar sobre el potencial político de la China contemporánea. Porque, de hecho, Confucio siempre ha estado presente en China, incluso en la China de Mao que tanto empeño puso en combatirlo durante la Revolución Cultural. El surgimiento de la modernidad en China durante los siglos XIX y XX obedeció a un fenómeno histórico de ruptura y, al mismo tiempo, de continuidad, y ello debe observarse a partir de un ciclo temporal largo. En otras palabras: la Historia presenta ciertos altibajos, giros de guion y momentos de inflexión política, pero ello no le impidió a China readaptar su ascendencia histórica dentro de los estándares de la modernidad.

La llegada de los comunistas al poder

Con la victoria de los comunistas en 1949, la sociedad china experimentó cambios sociales de gran magnitud: el fin del dominio patriarcal en la familia, la abolición de la educación privada para las élites, la repartición de tierras y pequeñas propiedades entre el campesinado, etc. Sin embargo, no nos detendremos en contar lo que sucedió tras la proclamación de la República Popular China. En su lugar, nos centraremos en reflexionar sobre algunos sucesos determinantes de su historia reciente que, sin embargo, han tendido a ser malinterpretados desde Occidente. 

Uno de ellos tiene que ver con las reformas iniciadas por Deng Xiaoping, dando lugar a una supuesta “política de apertura” que a menudo se suele concebir como una ruptura con respecto al periodo maoísta. Según este razonamiento, Deng habría asentado las bases para que posteriormente China acabase por integrarse plenamente al sistema capitalista, abandonando como tal sus pretensiones socialistas. Ciertamente, nadie niega la existencia de capitalistas en China, ni siquiera el propio Partido Comunista. Sin embargo, conviene no hacer conclusiones demasiado precipitadas. En primer lugar, la reformas de la era de Deng Xiaoping no fueron las que iniciaron los primeros procesos de apertura al mercado exterior. Ya durante los últimos años de Mao, China dio sus primeros pasos de acercamiento a la comunidad internacional (ejemplo de ello fueron las visitas de Henry Kissenger y Richard Nixon en 1972, o la admisión de China como miembro permanente en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas). 

Si acaso la política de Deng Xiaoping rompió en algo con la de su antecesor, ésta fue en sus distintos procesos de descentralización y entrada muy limitada (por no decir bastante restringida) de capitales extranjeros en las llamadas Zonas Económicas Especiales. A raíz de estas reformas, se suele opinar con bastante gratitud que China habría conocido las “beneficencias” del capitalismo, y que desde entonces la riqueza en China no habría parado de fluir en el país asiático. Pero este tipo de argumentación resulta tendenciosa en sus motivaciones y sesgada en sus conclusiones. Convendría recordar que el PIB en China ya venía conociendo un ligero aumento desde el periodo maoísta, aunque no será hasta inicios del siglo XXI cuando China empiece a exportar capitales al exterior. Tampoco está de más señalar lo que algunos economistas marxistas como Remy Herrera y Zhimming Long han apuntado en torno a la “transición” capitalista de China: de no haber sido por el fuerte control de los aparatos socialistas del Estado, la inserción de China en el sistema capitalista habría llevado al colapso de su economía nacional, y ante la duda no hay más que comprobar otros procesos de transición producidos en los antiguos países del “bloque socialista”.

La convivencia dada entre el capitalismo y el PCCh podría hacer pensar a más de uno que el Partido Comunista Chino ha abandonado sus iniciales marxistas para pasar a convertirse en el Partido Capitalista de China. Si bien no deja de ser cierto que durante los últimos lustros una burguesía nacional en auge ha ido acaparando bastante riqueza e influencia, no es menos cierto que no controla el Partido ni cuenta con el poder suficiente para poder implantar políticamente sus intereses particulares de clase. Así opinan varias figuras de gran peso dentro del marxismo contemporáneo como Domenico Losurdo, quien nos recuerda que el papel de la economía estatalizada y nacional sigue siendo el predominante en China, además de que cada empresa privada ha de contar con un comité del Partido en su dirección, de tal manera que el Partido pasa a ser un planificador más de la empresa. Al margen de la opinión de Losurdo, debemos reconocer que, si bien los cambios experimentados en la economía china durante los últimos años no son necesariamente contradictorios con el desarrollo de una economía capitalista, tampoco sería desajustado decir lo mismo respecto del socialismo. 

A menudo el debate respecto a China incurre en el error de considerar al socialismo, en tanto que fase de transición hacia un nuevo modelo de sociedad, como si se tratase de una escalinata de pasos a seguir, y en donde cualquier desviación o retracción implicaría caer en un vicio “revisionista”. Bien, pues si tomásemos en consideración esta perspectiva, la cual tiende a vislumbrar el socialismo como un proceso lineal y mecánico, no se explicaría entonces la vigencia del socialismo en la actualidad. Hemos de tener en cuenta que el socialismo no deja de ser un proceso dinámico y plural, abierto a las circunstancias históricas de su tiempo; y hasta que no se dé su “plena realización” puede experimentar distintas vías, entre ellas la convivencia del capital con distintas formas de socialización (como ocurrió en la URSS con la política de la NEP). 

Finalmente convendría poner el foco en otro aspecto fundamental de la economía china: la propiedad de la tierra, hasta la fecha sin privatizar y en manos del Estado. En los últimos cincuenta años el trabajo agrícola ha experimentado varios cambios, ya sea la organización y distribución del trabajo bajo la formación de comunas en los años setenta, o las pequeñas unidades de producción familiar durante los años ochenta. Esto es de vital importancia si se tiene en cuenta que la población rural supera los 500 millones de habitantes (aproximadamente el 40% del total de la población china). El estatus jurídico de la propiedad no se ha discutido, sigue perteneciendo en su totalidad al Estado; y eso es algo que contradice la lógica inmersa en el capitalismo, que en su pretensión por acumular capitales se esfuerza en privatizar los medios de subsistencia. Según Samir Amin, una tierra no mercantilizable no estaría dentro de los marcos ontológicos a partir de los cuales el capitalismo opera.

China en la Nueva Modernidad

Pese a que la República Popular China se levantó sobre planteamientos marxistas-leninistas, la influencia de Confucio sigue presente en el “socialismo con características chinas” actual. Y, de alguna manera, el Partido Comunista se presenta a sí mismo como continuador del papel histórico que hasta entonces jugaban las dinastías imperiales. Es un partido político con un cuerpo de funcionarios brillante, y una burocracia eficaz y dinámica (algo que dista bastante con respecto a la extinta Unión Soviética). La República Popular China ha diseñado un modelo educativo que destaca por su eficacia, valora la creatividad y las distintas habilidades de las futuras generaciones chinas. Su objetivo es claro: China ha de contar con un proletariado bien formado, así como un funcionariado que obedezca a las necesidades del pueblo. A partir de ahora, es el Partido, y no el emperador, el que reencarna el ideal de la persona elevada: el gobernante con el don de la virtud (junzi). 

El balance que podemos hacer del desarrollo chino en los últimos cincuenta años no puede dejar indiferente a nadie. Sus logros, ya sea que se atribuyan al socialismo o al capitalismo, son más que destacables, y su población parece tenerlo presente. Esto último hace ridículo cualquier pretensión de creer que la sociedad china va a “plantearse” un “nuevo régimen de libertades y democracia”. El presidente Xi Jinping denomina “prosperidad común” al proyecto en el que se ha embarcado el país; y eso, prosperidad común, y no libertades individuales, es lo que ha permitido elevar el bienestar material de la población. China se ha labrado su propio camino, lo ha hecho por sí misma mediante un balance adecuado de aquellos mecanismos que permiten que las naciones prosperen, y actuando en consonancia con sus particularidades históricas. Y las consecuencias de su progreso tecnológico pueden repercutir sobre la humanidad: el país asiático cuenta con un proyecto de investigación (conocido como “sol artificial”) cuyo propósito es generar energía limpia prácticamente ilimitada.

Teniendo esto en cuenta, China se postula para construir una modernidad alternativa. Lejos de recaer en una retórica chovinista y sinocentrista, el gigante asiático se reivindica ante los demás países como una potencia capaz de reordenar el mundo de manera benigna para otras naciones. Sus dimensiones industriales y su peso demográfico comportan que China genere una alta demanda de materias primas ubicadas fuera de sus fronteras, pero éstos son retribuidos adecuadamente, sin necesidad de injerencias políticas en las cuestiones internas de los países proveedores. Desde esta óptica se entiende que el pasado mes de agosto el gobierno chino anunciase que condonaba la deuda (correspondiente a préstamos sin intereses) a 17 países africanos.

Su propuesta se orienta hacia un nuevo orden multipolar que, por otra parte, no estaría exento de contradicciones y posibles encontronazos, pero en el que China, a diferencia del resto de potencias surgidas durante los más de quinientos años de modernidad, no pretende buscar una dominación imperial del globo terrestre. Por el contrario, China estaría dispuesta a buscar una soberanía compartida entre los principales bloques geoestratégicos del mundo, siempre y cuando se acuerden unos mínimos fundamentos legales y espacios de influencia geopolítica.

Conclusiones

Este artículo no pretende negar las distintas contradicciones existentes en China entre unas persistentes dinámicas capitalistas y un supuesto itinerario socialista. La “izquierda política” es consciente de que los intereses de la clase capitalista friccionan con los de la clase trabajadora, ya sea urbana o rural. Y esto es algo que se presupone que ocurre en China, aunque la dirección política del PCCh permita vertebrar social, económica y culturalmente el país. Sirviéndose de Confucio sin desentenderse de Marx, el pragmatismo de China ya quedó expuesto en aquella frase de Deng Xiaoping: “No importa que el gato sea blanco o negro; mientras pueda cazar ratones, es un buen gato”.

¿Significa lo anterior que la construcción del socialismo queda supeditada a las circunstancias coyunturales? El avance socialista de China dependerá de la dialéctica que se de en dos planos distintos, aunque relacionados: el plano nacional (la capacidad de la clase obrera china para que sus intereses se impongan en la cúpula del Partido) y el internacional (la influencia de posibles movimientos revolucionarios, o cuando menos populares, sobre gobiernos llamados a liderar un nuevo orden internacional). A nosotros nos corresponde construir una izquierda que rechace cualquier tipo de reduccionismo, y aproveche el frente que se abre en esta (no tan nueva) Guerra Fría. Se avecinan tiempos interesantes, y tan solo una clase trabajadora organizada a nivel nacional, y con una proyección geopolítica internacional, podrá dar un giro de tuerca a los últimos cuarenta años vividos. 

Artículo publicado en el número 417 – Octubre de 2022 de El Viejo Topo.

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