sábado, 2 de abril de 2022

2 de abril, Madrid: manifestación contra las reformas laborales y de pensiones, los recortes y la carestía de la vida

 


2 de abril, Madrid: manifestación contra las reformas laborales y de pensiones, los recortes y la carestía de la vida

 

Por Redacción Kaosenlared / 02.04.2022


La Coordinadora General de Pensionistas de Madrid, junto a varios movimientos sociales (entre los que se encuentran la Coordinadora de la Vivienda, la Marea de Residencias, el Sindicatos de inquilinos…) y varios sindicatos combativos (entre ellos CGT, Sindicato de Estudiantes y las organizaciones agrupadas en el Bloque Combativo y de Clase) han convocado una manifestación para el sábado 2 de Abril. La manifestación arrancará a las 12 horas de la Plaza de Callao y tiene previsto recorrer la Gran Vía y concluir ante el Congreso de los Diputados.

La convocatoria se hace con los lemas ‘La reformas nos roban, los recortes nos matan’ y ‘contra la carestía de la vida’.

El el manifiesto unitario de convocatoria se hace un llamamiento a movilizarse en  defensa de todos los servicios públicos ( Sanidad, Educación, Pensiones, Transporte, Vivienda… ), contra las reformas laborales y de pensiones y contra los pactos de Rentas cuyo objetivo final es descargar la crisis, acentuada por la guerra,  en los trabajadores y pensionistas.

Texto íntegro del Manifiesto

¡¡ CONTRA LAS REFORMAS LABORALES Y DE PENSIONES!!
¡¡CONTRA LA CARESTÍA DE VIDA!!

El rosario de reformas y decretos leyes llevados a cabo en pensiones, derechos sociales y vivienda por el Gobierno, amenaza un deterioro continuo de las condiciones de vida de jóvenes, trabajadores y pensionistas.

Los días 29 y 30 del pasado diciembre aparecieron en el BOE la Ley 21/2021 y el Real Decreto-Ley 32/2021 en materia de pensiones y derechos laborales respectivamente. Estas reformas suponen recortes pactados con los agentes sociales (CEOE, CEPYME, CCOOO Y UGT) que nos llevan a consolidar la pérdida de derechos de los trabajadores, arrebatados en las reformas laborales del 2010 y 2012 y a los sistemas de privatización de pensiones.

El 1/2/22 el Gobierno presenta el proyecto de ley de vivienda; previamente han sido rechazadas las propuestas de colectivos sociales (PAH) en defensa de una vivienda digna. Las mentiras tienen las patas muy cortas y los incumplimientos electorales se suceden.

Ante esta situación, la Coordinadora General de Pensionistas, los Sindicatos Combativos, y los Movimientos Sociales que apoyan la movilización del 2 de abril, denunciamos:

  • Que no estamos ante una derogación de las reformas laborales de la etapa de los gobiernos del PSOE y PP de 2010 Y 2012, como se prometió. Estamos ante una nueva reforma laboral, la tercera en diez años. La reforma del Gobierno ha consolidado los elementos más regresivos y nefastos de las reformas anteriormente citadas, pese a que se ha demostrado que han sido las causantes de que la precariedad laboral se haya convertido en sistémica, provocando con ello el deterioro de las condiciones de vida para la mayoría social del país. Se mantienen las indemnizaciones por despido reducidas en la reforma del 2012, la flexibilidad laboral, la precariedad mediante contratos, las empresas pueden modificar condiciones de trabajo, solo el 14% de los trabajadores está incluido en convenios…
  • Que la nueva Ley de pensiones pactada con CCOO y UGT dejará una vez más en el olvido la subida de las pensiones mínimas y otras reivindicaciones básicas del movimiento pensionista; aumenta la edad de jubilación, no revalorizará las pensiones con arreglo al IPC real, como decían, provocando en pleno ciclo inflacionista incontrolado una pérdida de poder adquisitivo de pensiones y salarios nunca visto.

El Gobierno pretende una nueva vuelta de tuerca en la pérdida de derechos.

Aprovechando la pandemia y la nueva situación de guerra en Ucrania, se pretende llevar a cabo una segunda parte de reforma de pensiones este semestre, amenazando a trabajadores y pensionistas con generalizar el período de cómputo a toda la vida laboral y de retrasar aún más la edad de jubilación. A esto hay que añadir el plan de privatización de las pensiones públicas: Macrofondos, planes de empresa (PPEs, EPSVs…), sin olvidar mochilas austríacas sobre las espaldas de las nuevas generaciones. Los gestores de dichas privatizaciones vendrían a ser los mismos “agentes sociales” que firman las reformas: jueces y parte.

El deterioro de los servicios públicos, sanidad (recortes y cierres de centros de atención primaria), educación (leyes maestras que aumentan la discriminación y el deterioro del sistema público educativo), así como los continuos recortes de la ley de dependencia, la situación de abandono y muerte sufrida por nuestros mayores en las residencias y la decisión de fiscalía de dar carpetazo a estos hechos intolerables, exigen la unidad de acción y movilizaciones unitarias de rechazo de todos los colectivos sociales.

El proyecto de ley de vivienda es decepcionante: abandona la dación en pago, la obligación para los fondos de inversión de dar alquileres sociales a familias vulnerables, la prohibición de cortes de suministros básicos. Suspender los desahucios de 2 a 4 meses no garantiza vivienda a familias vulnerables, dado que la Comunidad de Madrid no dispone de parque público de vivienda. La inexistencia de vivienda pública es inadmisible.

Rechazamos las guerras impuestas por razones económicas donde los trabajadores no tenemos nada que ganar y sí mucho que perder. Es inadmisible que se planteen nuevos recortes sociales y empobrecimiento de la mayoría social con Pactos de Rentas y se promueva por parte del Gobierno aumentar los gastos militares en los futuros PGE. Exigimos que la producción de bienes y servicios a la sociedad esté en consonancia con el mantenimiento del medio ambiente y la conservación de nuestro planeta como fuente de vida.

Por todo ello, las organizaciones y entidades pensionistas, Sindicatos Combativos, Mareas por la Sanidad, Educación, Residencias, por el derecho a la vivienda, y por los derechos de la mayoría social y población trabajadora, constituidos en un Frente de Rechazo contra las reformas, llamamos a esta primera manifestación (a la que daremos continuidad periódicamente), el día 2 de abril desde la Plaza de Callao al Congreso, con un objetivo, poner fin a las reformas y recortes que sufre la ciudadanía.

¡NOS JUGAMOS EL FUTURO!
¡LA LUCHA ES EL ÚNICO CAMINO!
¡LAS REFORMAS NOS ROBAN, LOS RECORTES NOS MATAN!
¡2 DE ABRIL TOD@S AL CONGRESO!

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Ángeles caídos

 

Las subidas de los precios de las materias primas, los alimentos y la energía se están reflejando en los precios de las tiendas y en las tarifas de los servicios públicos en las principales economías. ¿Qué puede ocurrir con muchos empleos y empresas?


Ángeles caídos


Michael Roberts

El Viejo Topo

2 abril, 2022 

 


En varias notas anteriores, he resaltado lo que se denominan empresas ‘zombie’ (empresas cuyas ganancias regulares ni siquiera cubren el coste del servicio de sus deudas pendientes) y, parafraseando al ex gobernador del Banco de Inglaterra, Mark Carney, deben depender de la amabilidad de sus acreedores”. Un estudio de la OCDE encontró que tales zombis suponen una parte enorme de la economía. En los nueve países europeos que estudiaron, la proporción del stock de capital privado total ‘hundido’ en empresas zombi oscila entre el 5 y el 20 por ciento. La sugerencia es que tales empresas acaparan el capital y saturan el mercado para las nuevas empresas, dificultan la expansión de las empresas más prometedoras y frenan la reasignación de mano de obra y capital a empresas más productivas y de más rápido crecimiento.

La OCDE concluye que «la prevalencia y los recursos invertidos en empresas zombi han aumentado desde mediados de la década de 2000, lo cual es significativo dado que las recesiones suelen brindar oportunidades para la reestructuración y la asignación de recursos para mejorar la productividad» y que «una mayor proporción de capital de la industria hundido en empresas zombis tiende a dificultar el crecimiento, medido en términos de inversión y empleo, para la típica empresa no zombi”. En general, “un aumento del 3,5 % en la proporción de empresas zombis, aproximadamente equivalente al observado entre 2005 y 2013 de media en los nueve países de la OCDE de la muestra, está asociado con una disminución del 1,2 % de la productividad laboral en todas las industrias”.

El BCE también elaboró un informe sobre empresas zombis y descubrió que (cueste lo que cueste) «las industrias con una prevalencia de empresas zombis sufrieron significativamente por la mala asignación de crédito, lo que ralentizó la recuperación económica».

Estos son informes algo antiguos, pero la incidencia de empresas zombis no ha retrocedido desde 2017, al contrario. Desde la Gran Recesión de 2009-2009, no ha habido una limpieza de «madera muerta» empresarial. De hecho, las llamadas empresas zombis estaban creciendo en número antes de que llegara la crisis de la pandemia de COVID. Y durante esta depresión, todas las empresas zombis recibieron apoyo vital gracias a la generosidad fiscal y monetaria de los gobiernos de las economías capitalistas avanzadas.  Aquí está la estimación del Banco de Pagos Internacionales (BIS).

Ahora, en un nuevo estudio, los economistas del BIS han discernido una nueva categoría de empresas vulnerables en las principales economías, a las que han designado como «ángeles caídos». Estas son empresas que han acumulado grandes deudas a tasas de interés muy bajas (basadas en la inyección de crédito por parte de los bancos centrales en sus programas de ‘flexibilización cuantitativa’). Estas empresas utilizaron crédito barato no para invertir en capital productivo sino para financiar adquisiciones de riesgo y aumentar su participación de mercado. Emitieron bonos para hacerlo. Entre 2008 y 2020, el volumen de los bonos en circulación con calificación BBB (bonos de menor grado) se han más que triplicado en tamaño hasta los 3.5 billones de dólares, lo que representa el 55% de toda la deuda con grado de inversión, frente al 33% en 2008. Pero la rentabilidad de las empresas con calificación BBB no se mantuvo a la altura de su mayor endeudamiento (véase el cuadrol de la derecha en el gráfico siguiente).

Los posibles ‘ángeles caídos’ son empresas que están a punto de perder su estatus crediticio de ‘grado de inversión’ porque han acumulado más deuda de la que pueden gestionar. Por lo tanto, son vulnerables a ‘rebajas’ de su calificación crediticia, lo que aumentaría considerablemente los costes del servicio de la deuda. De hecho, estos posibles ángeles caídos han podido obtener financiación más barata que incluso sus contrapartes más seguras. El BIS estima que el subsidio crediticio acumulado para los posibles ángeles caídos ascendió a 307 mil millones de dólares entre 2009 y 2019.

El aumento sostenido de la deuda de las empresas no financieras durante los últimos 10 años la ha convertido en la categoría de deuda privada mayor en la actualidad, equivalente al 82% del PIB en 2020. El último ciclo crediticio ha estado impulsado en su totalidad por la deuda de las empresas no financieras, que aumentó de 10 billones de dólares en 2008 a 17 billones de dólares en 2020. El aumento de la deuda de las empresas no financieras ha sido impulsado principalmente por los bonos corporativos, y las acciones en circulación aumentaron de alrededor de 3 billones de dólares en 2009 a alrededor de 6 billones de dólares en 2020. Este aumento, a su vez, está impulsado casi en su totalidad por bonos emitidos por firmas con calificación BBB, los ‘ángeles caídos’ potenciales, el segmento con la calificación más baja del mercado de bonos de grado de inversión. Este segmento se ha triplicado en tamaño de alrededor de $0,7 billones en 2009 a más de $2 billones en 2018 y representa alrededor del 52 % de todos los bonos IG en circulación, frente al 33 %. Desde el 2009, el volumen de bonos que acumula se ha triplicado de manera asombrosa hasta 1,5 billones de dólares en 2018. En ese mismo período, la deuda empresarial más segura aumentó solo de 0,2 a 0,5 billones de dólares.

¿Por qué es importante esto? Importa que las tasas de interés de la deuda corporativa aumenten drásticamente al mismo tiempo que la rentabilidad de estas empresas cae. Eso crearía las condiciones para que las quiebras y los impagos de deuda repercutieran en todo el sector empresarial y provocaran la caída del mercado financiero y una recesión económica. La identificación de ángeles caídos y empresas zombis revela que el riesgo ahora es mucho más alto de lo que se pensaba antes.

El aumento de la deuda no será suficiente para provocar una recesión; también requiere la caída de la rentabilidad del capital invertido. En un artículo reciente, los economistas argentinos Grana y Aquina muestran que 1) estas empresas zombis han aumentado en número desde la década de 1980 y 2) la causa no es el coste creciente o el tamaño de su deuda, sino que estas empresas tienen tasas de ganancia provenientes de la producción mucho más bajas, obligándolas a pedir prestado más. Así que los zombis y los ángeles caídos tienen una causa marxista, no minskyana.

Y mientras revisamos el estado actual de las principales economías en medio del conflicto entre Rusia y Ucrania, las condiciones para este derrumbe corporativo aumentan significativamente. En primer lugar, se está acelerando la inflación. Los precios mundiales de las materias primas alcanzaron el nivel más alto desde 2008 esta semana, ya que la crisis de Ucrania intensificó las preocupaciones sobre el suministro mundial de materias primas. West Texas Intermediate, el índice de referencia del petróleo estadounidense, subió hasta 115 dólares el barril, un nivel que alcanzó por última vez hace 14 años.

El trigo, el maíz y el girasol están en peligro en Rusia y Ucrania. Además, el aumento de los precios del gas natural está haciendo prohibitivo el coste de producir amoníaco, mientras que las exportaciones de potasa de Rusia y Bielorrusia (que en conjunto representan un tercio del producto comercializado a nivel mundial) están en riesgo. Ambos son ingredientes esenciales para los fertilizantes. Esto podría afectar significativamente a la agricultura en general este año e incluso el próximo.


Las subidas de los precios de las materias primas, los alimentos y la energía se están reflejando en los precios de las tiendas y en las tarifas de los servicios públicos en las principales economías.

Antes de la crisis de Ucrania, los bancos centrales hablaban con dureza sobre el aumento de las tasas de interés. No tenían otra opción, a pesar de que el riesgo de deuda de las empresas vulnerables estaba aumentando. Tenían que controlar la inflación. Como resultado, la curva de rendimiento de los bonos del gobierno de EEUU se ha aplanado. La diferencia entre los rendimientos de los bonos a 2 y 10 años es ahora inferior a 0,3 puntos porcentuales. Como he señalado antes, una curva de rendimiento plana o ‘invertida’ (donde las tasas de interés son más altas en los bonos a 2 años que en los bonos a 10 años) generalmente indica una crisis inminente. Eso se debe a que los inversionistas en bonos comienzan a comprar bonos con vencimientos más largos mientras que los bancos centrales aumentan las tasas. Una curva de rendimiento negativa o invertida ha presagiado una crisis (áreas sombreadas) en varias ocasiones.


La Fed y otros bancos centrales se encuentran ante un gran dilema. Por que la otra hoja de la tijera afecta a las principales economías capitalistas: desacelerando el crecimiento e incluso anunciando una recesión. Varias previsiones del impacto de la invasión rusa de Ucrania calculan que la economía mundial perderá alrededor de 1% pt del crecimiento del PIB real esperado este año y el próximo.


Incluso la economía de EEUU, la de mejor resultados de las economías del G7 durante la crisis de la pandemia de COVID, parece que se frenará, a pesar de la supuesta recuperación del empleo hacia el «pleno empleo». La estimación del PIB de la Fed de Atlanta para este trimestre es de cero crecimiento del PIB real.


Y otro índice ‘principal’ de la actividad económica estadounidense, el ECLI también pronostica un crecimiento cero.

Mucho se ha hablado de las sólidas cifras de empleo en los EEUU a medida que los trabajadores vuelven a trabajar tras el fin de las restricciones por la pandemia de COVID. Pero ahora hay 3,5 millones de puestos de trabajo menos en comparación con la cantidad que habría sin la crisis de la pandemia. Lo que pasa es que muchos trabajadores han dejado un segundo empleo o se han convertido en autónomos (lo que siempre paga menos que un empleo a tiempo completo).

Las ganancias corporativas a nivel mundial aumentaron considerablemente durante 2021 después de ser enormemente negativas en 2020. Pero el ritmo de recuperación de las ganancias está disminuyendo y las ganancias globales todavía están un 3% por debajo del nivel alcanzado a fines de 2019 antes de la pandemia.

Autor

Como comentó el FMI antes de que estallara la crisis de Ucrania: “Las empresas entraron en la crisis de COVID-19 con un récord de deudas que acumularon después de la crisis financiera mundial cuando las tasas de interés eran bajas. La deuda corporativa se situó en 83 billones de dólares, equivalente al 98 por ciento del producto interno bruto mundial, a fines de 2020. Las economías avanzadas y China representaron el 90 por ciento del aumento de 8,9 billones de dólares en 2020. Ahora que los bancos centrales están aumentando las tasas de interés para controlar la inflación, los costes del servicio de la deuda de las empresas aumentarán. Las vulnerabilidades corporativas quedarán expuestas a medida que los gobiernos reduzcan el apoyo fiscal que brindaron a las empresas afectadas en el punto álgido de la crisis”.

Publicado originalmente en el blog de Michael Roberts. Traducción de G. Buster en Sin Permiso.

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viernes, 1 de abril de 2022

Propaganda de guerra: Putin y la Memoria Histórica

 

Propaganda de guerra: Putin y la Memoria Histórica

 

DIARIO OCTUBRE / marzo 30, 2022

 


Alan Herchhoren.— Desde el comienzo de la operación especial rusa en Ucrania, se han empleado todo tipo de argumentos para justificar el apoyo al gobierno del neonazi Zelensky. El empleo de la propaganda de guerra mostrando al temible oso ruso frente a un pobre corderito ucraniano condiciona a la población para tomar partido en defensa del gobierno ucraniano, nacido las protestas democráticas del Euromaidán y que hoy, con los pocos medios que tiene, hace frente a un enemigo muy superior. El gobierno de Zelensky queda a la altura de los héroes macedonios frente a los malvados persas del rey Darío que pretendían invadir su nación.

La propaganda de guerra atlantista, otánica u occidental  tiende a personificar todos los males en un único individuo, para que la población sepa identificar a su enemigo. Cuando EEUU tuvo que intervenir en la Segunda Guerra Mundial contra el Eje (después de financiarlo), la propaganda se dirigió contra Hitler, Mussolini y el emperador Hiroito. Durante la Guerra Fría, la propaganda occidental se dirigió en personalizar sobre los líderes soviéticos y chinos.

Con la Revolución Cubana, Fidel Castro se convirtió en su objetivo. En los 80 y 90, el objetivo fue Yugoslavia. Cuando ocurrió el 11-S, el enemigo número uno de la Humanidad fue un saudí llamado Osama Ben Laden. Cuando en 2003 se invadió Iraq bajo la excusa de las “armas de destrucción masiva” que nunca se encontraron, el enemigo fue Sadam Hussein. Lo mismo ocurrió en 2011 cuando se invadió Libia con Gaddafi. Lo mismo más tarde en Siria con el presidente Bashar Al Assad.

Pero en el caso español se ha ido más allá, se ha querido tocar la fibra más sensible de una parte de la población. Bajo la comparación del gobierno Zelensky/ Frente Popular vs. Vladimir Putin/ Hitler, Mussolini y Franco, se dirige la opinión hacia el puerto que quiere este gobierno. Si eres un demócrata y defiendes un modelo republicano para España, tienes que estar con los ucranianos. Mira lo que pasó con la República por dejarlos abandonados…

Una afirmación simple a la vez que falsa que ha posicionado a una parte de la población española, sobre todo aquella que miró con esperanza la llegada del gobierno de UP- PSOE en 2019 (entre otras cosas, por su compromiso con la investigación de los crímenes del franquismo). Con esta propaganda, tenemos en el imaginario de la población un Franco (Putin) que quiere invadir un país y un gobierno democrático (Zelensky) que se defiende sólo con la ayuda de las democracias europeas. ¿Acaso no les enternece esta historia?

Desde hace varios años estudio la Guerra Civil en una región de la provincia de Guadalajara. Una región fría donde los fascistas la ocuparon con cierta rapidez y donde los campesinos que huyeron se organizaron en guerrillas para hacer frente a caciques y patrones que venían con el ejército golpista. Los primeros que vinieron a entrenar a estos campesinos de Molina de Aragón fue un grupo de soviéticos1 que no tenían ninguna relación con España: lo único que les unía era la solidaridad y la lucha contra el fascismo.

No vinieron las democracias occidentales a ayudar al sí elegido democráticamente gobierno del Frente Popular. Esas democracias que hoy sí ayudan a Ucrania armando y financiando batallones de neonazis bloquearon cualquier ayuda contra la República Española. Mientras los soviéticos sí enviaban armas y tropas al gobierno  legítimo, las democracias europeas ejecutaban un embargo en su contra. Mientras el embajador franquista en Londres era el Duque de Alba Jacobo Fitz-James Stuart y se reunía con toda la élite británica, el embajador republicano Pablo de Azcárate era ninguneado por el gobierno de Su Majestad. Mientras Francia permitió operar a los agentes franquistas en su territorio, los barcos soviéticos con armas para la República eran requisados por la autoridad francesa2 en Marsella o Toulon. Éstas son las democracias con las que se alinea España.

A día de hoy, 83 años después de terminada la guerra en España con la victoria de los fascistas y 77 de la victoria del Ejército Rojo sobre los nazis en Berlín podemos resumir que: 1) los soviéticos que vinieron a entrenar a campesinos españoles siguen siendo recordados en Rusia con todos los honores por su labor antifascista3. En Rusia no existe un Valle de los Caídos y, 2) que los que se levantaron en 1936 contra la penetración judeobolchevique y masónica traída por agentes de la Komintern y la III Internacional son los mismos que azuzan ahora el odio contra todo lo ruso. Se vistan del color que se vistan. Desde los diputados de VOX a los ministros de Unidas Podemos: todos se han mostrado a favor del envío de armas a batallones neonazis.

Los discursos de Franco y Serrano-Súñer culpando al comunismo y su penetración en España del caos y del hundimiento económico en postguerra, se han transformado en los discursos de Pedro Sánchez, Yolanda Díaz o Gabriel Rufián culpando a Putin de la subida de los carburantes, la subida de la luz o del paro de los camioneros.

La memoria histórica no puede convertirse en un instrumento para la guerra contra un pueblo hermano. Un pueblo que enterró en España a cientos de compañeros que lucharon contra el fascismo junto con nuestros abuelos. Un pueblo que sufrió en sus carnes la barbarie y perdió a 27 millones de personas. No caigamos en los argumentos banales y absurdos. En Ucrania gobiernan neonazis y quien se diga un defensor de la Memoria Histórica no puede estar del lado de fascistas, tiene que estar del lado de quienes liberan a los pueblos del fascismo.

[1] La Brigadista de Elizaveta Parzhina, traductora y guerrillera soviética destinada a Zaorejas, frente del Alto Tajo (Guadalajara). En sus memorias, recuerda con mucho cariño su etapa en España y su paso por Guadalajara.

[2] Existen registros de que estos tanques requisados por el gobierno francés en 1938, acabaron siendo transferidos por el gobierno de Vichy y utilizados por el ejército alemán en el frente soviético.

[3] En el caso del destacamento que estuvo en el frente de Guadalajara, su mando más inmediato fue el osetio Haddji Umar Mamsurov al que se le recuerda en su ciudad natal de Vladikavkaz con un mural de varios metros y la bandera republicana de fondo. https://www.alamy.es/un-edificio-residencial-con-una-gran-imagen-pintada-de-khadzhi-colonel-general-umar-mamsurov-1903-1968-heroe-de-la-union-sovietica-uno-de-los-comandantes-clave-del-servicio-de-inteligencia-militar-sovietico-en-vladikavkaz-la-ciudad-cap

FUENTE: mpr21.info

 

Paro del transporte: Lo que hay detrás y sus consecuencias

 

Paro del transporte: Lo que hay detrás y sus consecuencias

 


Por Juan Torres López 

Rebelion / España

 01/04/2022 

Fuentes: Ganas de escribir

La derecha política y patronal apoya el paro del transporte limitándose a reclamar que el Gobierno dé ayudas a los transportistas. Un procedimiento que, lejos de salvar al sector, va a reforzar la crisis que padece. Y, por cierto, totalmente contrario a las políticas de defensa del mercado y la competencia que dicen defender los «liberales» de Vox, PP, Ciudadanos o la CEOE.

Es fácil entender por qué el planteamiento mayoritario que se hace en esta huelga y lo que se pide va a hundir todavía más en la precariedad a miles de pequeñas empresas y transportistas autónomos.

Lo primero a tener presente es que el sector del transporte de mercancías por carretera en España es muy heterogéneo. En él hay grandes empresas y plataformas logísticas que son muy competitivas y tienen capacidad efectiva para absorber las subidas de costes que pudieran producirse, aprovechando su tamaño, amplia demanda y gran productividad. Si suben costes, como está sucediendo ahora, incluso pueden aprovechar la situación para aumentar sus márgenes de beneficio.

Junto a esos grandes transportistas hay otros miles de pequeños que, por el contrario, viven continuamente al límite. No pueden operar tantas horas como los grandes, ni tienen acceso a una gama tan amplia y rentable de clientes y cuando son subcontratados se ven obligados a aceptar sin rechistar las condiciones que les imponen. A poco que empeoren las condiciones, porque baje la demanda o suban los costes, muchos de ellos entran sin remedio en pérdidas.

Hay una segunda circunstancia relevante de la que a nadie le gusta hablar pero que hay que señalar con claridad. Guste o no, la realidad del sector del transporte de mercancías por carretera en España es que está sobredimensionado, en todos los sentidos. Desde el punto de vista más general, porque tiene un peso desproporcionado en relación con otros medios, como el ferrocarril, lo cual supone costes agregados e ineficiencias muy elevadas para el conjunto de la economía; es decir, para todos los hogares, empresas y administraciones públicas. Por otro lado, el sector está plagado de empresas que, de no ser por la regulación existente y las ayudas públicas, nunca hubieran entrado en él, sencillamente, porque su dimensión y estructura de costes les impedirían ser rentables.

Dos razones pueden explicar que eso haya ocurrido. Una es que los sucesivos gobiernos han sido incapaces de enfrentarse con realismo al sector para evitar el peligro político que siempre lleva consigo su paralización, pues afecta a toda la economía. Otra, tan decisiva o más que la anterior, es que las grandes empresas y plataformas logísticas están interesadas en que haya exceso de oferta de transporte porque así se imponen salarios y costes más bajos, e incluso precios más reducidos si hace falta, porque a ellas sí les darían beneficios gracias a sus márgenes más elevados.

En estos momentos, desde hace meses en realidad, estamos viviendo una auténtica tormenta perfecta. La demanda de servicios de transporte apenas crece o incluso disminuye como consecuencia de la pandemia, del bloqueo general de la oferta y de los cambios en las pautas de consumo. Y, aunque en algunas actividades haya comenzado a incrementarse, no lo ha hecho lo suficiente como para dar negocio y rentabilidad suficientes a todas las empresas y transportistas del mercado. Y, para colmo, los costes de combustible se han disparado, como es bien sabido.

En esta situación es materialmente imposible que sobrevivan los miles de transportistas que están, como he dicho antes, en el filo de la navaja.

Ahora bien. ¿La solución a estos problemas es aumentar sin cesar las ayudas a todo el sector por igual y seguir permitiendo o incluso favoreciendo el exceso de oferta que inevitablemente va unido a precariedad y pérdidas para las empresas y autónomos menos competitivos? A mí me parece que eso es una auténtica barbaridad. Por un lado, hará todavía más rentables a quienes ya lo son de por sí, incluso con las bárbaras subidas de costes actuales. Por otro, simplemente prolongará la agonía de quienes, digámoslo con sinceridad, debieran salir del mercado y, muchos más, cuando la transición energética que inevitablemente se avecina hará crónica la subida de costes. Limitarse a dar más ayudas para que todo siga como estaba solo servirá para aumentar la ineficiente sobredimensión del sector, bajar la productividad y extender la precariedad ya de por sí muy grande.

Las administraciones públicas (las gobernadas por el PSOE y el PP) se han dedicado, con una mano, a evitar que el mercado haga lo que puede hacer bien (consolidar a las empresas eficientes y buscar el equilibrio entre la oferta y la demanda) y, con la otra, a dar cada día más poder a las grandes empresas y plataformas que se benefician de eso para obtener beneficios extraordinarios.

A corto plazo, de inmediato, hay que ayudar con carácter excepcional, porque excepcional es la situación en la que se encuentra el transporte. Pero eso no se puede hacer tirando el dinero. Y tirar el dinero es seguir manteniendo cada vez más actividades económicas a base de regalías, privilegios, ayudas y subvenciones, sin discriminar y sin evaluar sus efectos. No se puede acudir constantemente a la ayuda pública para generar ingresos y resolver los problemas de nuestro aparato productivo y, en general, de la vida social. Y eso no lo digo solo ahora, en relación con el paro del transporte, sino con carácter general.

Las ayudas inmediatas al transporte deben ser diversificadas y han de acompañarse de la reconversión del sector con proyectos de reestructuración que creen más actividad y riqueza y no la destruyan. Claro que para eso hace falta disponer de una estrategia de regeneración productiva a medio y largo plazo de la que carece la izquierda que nos gobierna, y de una oposición cuyo comportamiento no sea como el que tiene, solo dedicado a derribar al adversario por cualquier medio y sin reparar en el coste que eso tenga para España en su conjunto.

El planteamiento mayoritario que hay detrás del paro patronal que estamos viviendo es tan falso como un euro de cartón piedra. Si de verdad se quisieran solucionar los males del sector se pondrían todos ellos sobre la mesa, empezando por el comportamiento de quienes lo dominan, y se propondrían soluciones que impidieran en el futuro volver a sufrirlos, en lugar de reforzar las causas que los provocan.

Supongan por un momento los miles de pequeñas empresas y transportistas que apoyan el paro que este tiene éxito y derriba al gobierno de Pedro Sánchez: ¿de verdad creen que eso iba a limitar el poder de las grandes plataformas y empresas que les vienen imponiendo las condiciones de penuria en las que están ahora? ¿De dónde iba a sacar Vox o el PP el dinero público para darles más ayudas, si lo que proponen es reducir los impuestos de quienes más tienen y reducir el gasto público?

Parece mentira que se estén dejando engañar y se metan en un camino que solo puede llevar a que salgan con más privilegios y poder los causantes de la precariedad y de los problemas que tienen. ¿O es que acaso pueden creer que un paro tan carísimo como este lo financia la patronal por el gusto de ayudar ahora a quienes llevan años explotando y negándole el pan y la sal?

Fuente: https://juantorreslopez.com/paro-del-transporte-lo-que-hay-detras-y-sus-consecuencias/

 

Sobre la paz posible

 

La conmoción causada por la agresión rusa ha impulsado a la mayoría a vociferar pidiendo el envío de armas –y algunos de tropas– a Ucrania, imaginando –pues de pura imaginación se trata– que Ucrania por sí misma puede ganar la guerra, olvidando así lo verdaderamente importante: conseguir la paz.


Sobre la paz posible

 

Víctor M. Sánchez-

El Viejo Topo

1 abril, 2022 



La conmoción causada por la agresión rusa ha impulsado a la mayoría a vociferar pidiendo el envío de armas –y algunos de tropas– a Ucrania, imaginando –pues de pura imaginación se trata– que Ucrania por sí misma puede ganar la guerra, olvidando así lo verdaderamente importante: conseguir la paz.


1. Inflación de charlatanes, ausencia de Ciencia

Uno de los magníficos escritos de H. M. Enzesberger, titulado “La tribu de los charlatanes”, empezaba con una afirmación: “nuestra cultura sufre una inflación desmesurada” de charlatanes, por supuesto[1]. En estos momentos vivimos inmersos en una de esas hinchazones. Comprensible, pero de la que hay que sobreponerse cuanto antes para hacer las cosas con racionalidad.

Al margen de la brutalidad, uno de los elementos distintivos de la guerra de Ucrania actual ha sido la emergencia inmediata de un grupo numerosísimo de oradores ambulantes, que pasan de tertulia en tertulia sin haber leído una página sobre todo lo que se mueve alrededor de la Guerra y la Paz; menos aún del propio conflicto de Ucrania que tanto nos horroriza. Hacen ver que ellos sí se enteran de lo que pasa en el Mundo y ahí están para contarlo. Lo cierto es que, si se intenta buscar y rebuscar en las biografías de la inmensa mayoría de ellos –en especial de esos que ayer hablaban también sesudamente, pongamos, de las granjas intensivas de cerdos– se torna transparente enseguida que lo que hace que sepan tanto es el ignorante atrevimiento. Es el “Tomate, tomate” de las tertulias políticas habituales que, por desgracia, ahora orientan en la comprensión de la realidad internacional a un segmento relevante de la población en un asunto que es de vida o muerte y, por ello, nos interesa a todos racionalizar adecuadamente.

La política interna es una regla de tres simple y, hasta nos la podemos tomar a pitorreo, como se hace tan a menudo; la Política Mundial es una ecuación de cuarto grado, con elementos de física cuántica, en la que la sociedad se juega una Guerra total si se acumulan pequeños errores en la toma de decisiones políticas, como sucedió en la I Guerra Mundial. Se explica muy bien en The Sleepwalkers: How Europe Went to War in 1914, del historiador Christopher Clark (Sonámbulos, Galaxia Gutemberg, 2019). Una agregación paulatina de representaciones erradas de la realidad, malentendidos y señales equívocas acaban enfangando gradualmente a Europa en una guerra espantosa. Así que tu mente, en manos de todo aquel ruido, está irremediablemente perdida.

Si se declara fuego en un edificio de oficinas, lo que salva más vidas es respetar las reglas y protocolos de evacuación fijados por expertos, no seguir a los que más gritan y gesticulan, provocando una marabunta que bloquee las salidas. Hay fuego y sangre reales en Ucrania, y los políticos y la sociedad debieran obrar con la máxima prudencia para evitar que el desastre civil y militar, ahora inevitable, se acreciente. Hay que conjugar lo emocional con lo racional para alumbrar más rápidamente un camino hacia la paz y la libertad. Por este orden natural.

2. Vida y libertades humanas frente al misticismo numantino: la paz posible

Sin duda, la compasión es una de las emociones que nos hace humanos en un sentido positivo. Y toda la población de Ucrania la merece a raudales. Pero también necesita la esperanza de que pronto podrán volver a sus casas, las que queden en pie, y de que la solidaridad de la Europa occidental llegará inmediatamente para aliviar su situación y reconstruir las derruidas por la barbarie militar. Pero para retener esa esperanza hay que sobrevivir primero, y a este fin se orienta la obtención de un alto el fuego rápido y las negociaciones para una paz amarga, aunque paz al fin y al cabo, distinta a la de los cementerios, que permita soñar con un futuro mejor. Sin futuro, no hay ni esperanza ni libertad, solo desolación. Claro, la vida humana, por desgracia, no es solo amor y compasión.

Desde el Antiguo Testamento, sabemos que también la pasión humana nos conduce irreflenamente a la tentación por el mal. El incumplimiento de la Ley nos expulsó del Jardín del Edén para siempre; y el primogénito de los pecadores, Caín, del que venimos al parecer, nos legó un segundo pecado capital, el asesinato de Abel, su hermano. Incumplir leyes y asesinar son así también pasiones humanas originales negativas que, con los precarios conocimientos del Bien y del Mal que adquirimos tras aquel mordisquito bíblico, debemos evitar y, cuando no se consigue, expiar. Difícil tarea. Más aún si nos dejamos llevar por la inflación belicosa que se propaga por los Mass Media y en las redes, incluso entre colegas académicos. A los típicos rambos de café y salón se les han unido los de la tertulia televisiva y el wasap. Todo ese belicoso griterío de ocas, como lo llamaría Rubén Darío, en nada ayuda ahora al restablecimiento urgente de la paz, aunque sea precaria. Toda paz es precaria por definición, como la vida que se nos regala. Y luego, cada cosa por su orden. Paz primero y Libertad después. Sin lo primero nunca es posible lo segundo. O no es posible el tipo de libertad al que me refiero aquí; la de los vivos. No aquella que llama a liberar las almas de decenas de miles de personas de sus respectivos cuerpos; esa, en mi diccionario, está en la voz muerte y forma parte de las visiones místicas de la experiencia vital humana cuestionadas, justamente, por el médico de guerra Julien Offre de La Mettrie en su obra magistral Homme a machine (1748): afirmó que no se puede disociar el alma del cuerpo.

Las soluciones intuitivas y emocionales, o puramente oportunistas como las de P. Sánchez, especialmente en Política Mundial, conducen a situaciones peores que las que se quieren superar. Es peor el remedio que la enfermedad. Son todos esos castillos en el aire que dibujan los militares de salón que solo han visto la guerra en videojuegos o en el cine. Hay que taparse los oídos al estruendo de esa cultura violenta y escuchar lo más profundo de nuestra conciencia y razón. Lo que nos empuja a vivir más para ser más libres; no a odiar y matar para liberar el alma, aunque esto sea una reacción humana comprensible en la situación en que viven los ucranianos. En el mundo complejo de los Estados soberanos la mera coexistencia es lo más parecido a la paz. Y sin embargo es algo tan complejo y difícil de conseguir, que no ha habido un solo año en la historia de la Humanidad, desde los Anales de Mursili de circa 1356-1319 a. C. (A. Gótze, Die Annalen des Mursilis, Leipzig, 1933) hasta hoy, en el que no se hayan enfrentado bélicamente entidades soberanas territoriales, derramando la sangre de soldados y civiles.

Los hay que, sin embargo, llaman naîves o ilusos a los que se arriesgan a hacer discursos en favor de la paz, mientras hacen sonar su trompetería de guerra y de muerte. ¡Cuánta ignorancia antropológica! Toda guerra acaba con una paz, de uno u otro tipo, que es lo que buscan ambos contendientes, agresor y agredido; unos más desesperadamente que otros. Y ahora un discurso sobre la paz solo aspira a trazar la paz menos lesiva para Ucrania; no aspira ni diseña paraísos en la tierra, que tiende por naturaleza al Valle de Lágrimas. De hecho, los discursos sobre la paz sólo tienen sentido pleno durante las guerras, para acelerar la llegada de la mejor paz posible; y en tiempos de guerra los lanzaron gigantes como Isócrates (V-IV a.c), Jesucristo (s. I), Erasmo (s.XVI), Kant (s. XVIII) o, N. Angel (s. XX), entre otros. Este es uno más, aún muy defectuoso, minúsculo y modesto. Basta que sea útil para quien lo lea y le hayan hecho dudar sobres sus convicciones pacifistas en el caso concreto.

3. Inutilidad y efectos contraproducentes de las sanciones económicas colectivas

Entre los aspectos abordados a la ligera por el coro de engatusadores está su tratamiento de las sanciones económicas contra Rusia. La idea es muy primaria, para que cale hondo con facilidad: Rusia está recibiendo unas sanciones económicas (comerciales, financieras) tan fuertes que está a punto de tirar la toalla, noqueada en el rincón del Ring Mundial. Es falso. Eco falso. El Editorial Conjunto Occidental (ECO) propagandístico. Desde los estudios académicos serios (Hufbauer et al, Economic sanctions reconsidered, Peter Institute for International Economics, 2008; Janes Lee, Societies under siege: exploring how international economic sanctions (do not) work, Oxford University Press, 2015), los expertos indican que este tipo de medidas: a) No logran modificar la acción exterior del Gobierno castigado por ellas a corto plazo; b) Causan daño, sí, a la sociedad del Estado, aunque ésta se acomoda con el paso del tiempo (¡qué remedio!); c) Y, en realidad, todas han acabado invariablemente reforzando el poder político-económico afectado. Le empuja a restringir libertades públicas, reafirma su control de la economía y del espacio público, neutraliza con más facilidad la pluralidad política.

El ejemplo más ilustrativo es el de Cuba desde que EEUU le aplicó un embargo general en 1960. ¿Es acaso ahora más benévola que cuando empezaron a aplicar las sanciones? No, solo se ha conseguido reducir su esperanza a una vida digna; y su tejido socio-político vive en un coma permanente, porque su dependencia del Estado es ahora total.

En contraste, los mismos orates pasan por encima la sistematización correcta de las consecuencias que, a cambio del valor puramente simbólico de las sanciones del que piensan sacar provecho los políticos, vamos a tener que soportar en las próximas horas, días y meses, si no se para la guerra y se retiran pronto. De esto te tienes que informar como el barco que se encuentra sorpresivamente con un iceberg en alta mar. De sopetón, vas a cargar el depósito de gasolina, y chocas con él. Hombre, pues no. Allá los rusos con su brazo extirpado por las medidas coercitivas, a mi me preocupa más el pie o la mano que me cercenan. Es lo que me dolerá y es innecesario perderlo puesto que, pasado el efecto simbólico que anestesia el dolor, empeora nuestra situación, no mejora la de la Ucrania agredida, y nos gangrena socialmente y, me temo, políticamente. Crea pobreza, vamos. Serás más pobre. Mucho más pobre, y tu drama no saldrá en ningún lado. Quedará difuminado en estadísticas y datos agregados de inflación, decrecimiento o estanflación. Por ello, como los expertos saben de antemano que no afectará el curso de la guerra, las sanciones aplicadas hay que juzgarlas con otros criterios de racionalidad social, política y ética, y rechazarlas de plano.

Según la prestigiosa Economic Intelligences Unit (UK) estas son las consecuencias económicas de un alargamiento numantino de la guerra de Ucrania y de las sanciones que nos aplicaremos recíprocamente, puesto que donde las dan las toman; nosotros aplicaremos sanciones económicas, que tendrán un efecto negativo para Rusia y para nosotros; y también recibiremos las sanciones de Rusia, con el mismo efecto mutuo. Todas se habrán cumplido una a una cuando leas este artículo, escrito a finales de febrero:

a) Los precios de las materias primas se mantendrán elevados durante meses. Tantos como duren las sanciones, y algunos más. Es una de las consecuencias que ya sentimos. Se debe a que hay dificultades de suministros por la destrucción de la infraestructura física y las sanciones. Si se imponen prohibiciones a la exportación de hidrocarburos por Rusia, no solo se disparan los precios del petróleo y del gas, también los de los metales y los del grano por las necesidades energéticas para su producción. Cuando se estrecha un mercado, se encarece el producto afectado directamente y todos los conectados a él a través de la cadena de producción.

b) Como Rusia produce también metales básicos y nos los exporta (aluminio, titanio, paladio y níquel), todos estos subirán sus precios e impactarán negativamente en los sectores industriales que los utilizan, entre otros, la industria automotriz europea y española. Habrá cierres parciales de estas industrias por su encarecimiento o escasez.

c) Esta subida también se proyecta sobre los productos básicos agrícolas (trigo, maíz, cebada y colza) cuyos precios se dispararán, y todas las cadenas de alimentación o producción a las que contribuyan, humanas o animales. Aquí, la suma de Ucrania y Rusia representa más de una cuarta parte del comercio mundial de trigo. Las interrupciones de las rutas comerciales en el Mar Negro aumentan aún más la presión sobre los precios de los cereales Y será superior aún si este año baja la cosecha de Ucrania por la continuación de la Guerra y Rusia exporta hacia mercados no europeos las suyas. La campaña de siembra de esta primavera en Ucrania está en peligro severo. Se habrán interrumpido las tareas de preparación del campo y la compra y distribución de semillas.

d) Más en general, todas las cadenas de suministro quedarán afectadas y algunas se interrumpirán, lo que encarecerá muchos bienes y reducirá la producción de otros. Tanto las terrestres, como las aéreas y marítimas. Las sanciones financieras tienen impacto en las cadenas de suministro porque afectan mucho a la operatividad de las empresas comerciales y de transporte. La posible destrucción de algunas infraestructuras de transporte (especialmente los puertos de Ucrania) agravaría estos problemas. Otras quedarán paralizadas o muy reducidas sin necesidad de daños materiales. Hay rutas terrestres entre Asia y Europa que pasan por Rusia y Ucrania. La nueva “Ruta de la seda” se entorpece. El cierre recíproco de espacios aéreos acrecienta esa carestía.

e) Con todo ello, el paro en España aumentará –y debe ser de los más altos de la UE–, lo que junto con la inflación generalizada, aumenta la posibilidad de que se produzcan desórdenes internos por razones sociales en aquellos países más afectados por las consecuencias de las sanciones. No creo que nuestros transportistas puedan aguantar el aumento brutal de los costes del gasoil que por ahora nadie subvenciona. De ahí a la falta de abastecimiento de productos básicos en supermercados media un paso. Es una constante que suele acompañar a este tipo de situaciones, conforme a la experiencia histórica acumulada.

f) La situación, a corto y medio plazo, nos volverá también a nosotros más vulnerables a posibles injerencias externas y podría lesionar nuestra estabilidad política, forzando a decretar el estado de alarma, de excepción, o similares, o a comportarse como si estuvieran decretados. Los partidos políticos extremos subirán en las bolsas parlamentarias. Eso empobrecerá también la calidad de nuestra democracia.

Oirás pronto, si se continúa por esta senda, expresiones como “pactos de salarios”, “sacrificios sociales”, “congelación de pensiones”, “ahorro energético individual”, y otros eufemismos. Ahí están, también, los curiosos asaltos masivos a nuestra frontera Sur. No han sido aleatorios. E insisto, nuestro sufrimiento no alterará en nada la campaña militar de Rusia. Las medidas aplicadas por la UE y el Gobierno de P. Sánchez sólo tienen un efecto simbólico, el de calmar nuestra conciencia pensando que se hace algo útil para los ucranianos asediados. No es así. Lo que hacen es, en realidad, simplemente, tapar la incompetencia y errores de nuestra diplomacia europea y gubernativa.

4. Dudosa ética de las sanciones

Por ello, además de los motivos humanitarios, que siempre son los más determinantes –evitar más víctimas mortales, más desplazamientos internos y más refugiados–, y a los que me he referido en otros escritos[2], hay motivos económicos, sociales, políticos y éticos suplementarios que debieran empujar a la UE a trabajar sin denuedo por obtener un alto el fuego entre los beligerantes, agresor y agredido, en lugar de empujarlos a alargar la guerra con la venta de armamentos a Ucrania apelando a su derecho a la defensa o supervivencia.

Lo tiene. Pero si alguien se está ahogando en un lago, mejor lanzarle un salvavidas desde la orilla que tirarse al agua a rescatarlo sin saber nadar, aunque te pida a gritos que nades en su salvación y no comprenda tu falta de arrojo. E incluso si sabes nadar, mejor lanzar el salvavidas también si no has hecho cursillos de salvamento en el agua; y no los hemos hecho. Pero es peor que eso; el Editorial Conjunto Occidental ya te ha persuadido de que lo óptimo es arrojarles unas botas militares de hierro. Juzga tú mismo donde irá a parar el que se las ponga. Qué libertad le ofreces. Las medidas coercitivas impulsadas por la UE además de políticamente contraproducentes son éticamente dudosas, ambiguas e inconsistentes. También para la sociedad rusa.

Imponer a los ciudadanos rusos una sanción colectiva es éticamente injusto si decimos que la agresión internacional a Ucrania es “la guerra de Putin el autócrata”. Si Putin es el responsable único, a él solo, y a su cúpula de poder político-económico implicada en las decisiones, se debería dirigir el daño causado por las sanciones. En el mundo moderno las sanciones éticamente correctas son individuales (inteligentes), no colectivas (torpes); queda para el Antiguo Testamento eso de castigar a los hijos por los errores de los padres hasta la tercera y cuarta generación (Éxodo. 20:5; Deuteronomio. 5:1-11.)

Mantenerlas para que se subleven los sujetos a su poder y tomen al asalto la Plaza Roja de Moscú, como dicen también los opinadores y políticos europeos, es, además de un pensamiento mágico más, una retorsión a los civiles moralmente reprochable. ¡Vamos a hacerles pasar hambre, se indica con jolgorio! De nuevo me remito al caso de Cuba. Y aceptar, a su vez, que debemos laminar nuestro Estado de bienestar, ya muy malogrado tras dos megacrisis económicas consecutivas, es irracional, lo diga J. Borrell. Von der Leyen, P. Sánchez, J. Biden o el sursum corda. Castigamos a un tercero, cortándole el brazo, automutilándonos la mano.

Como individuos racionales, mejor rebelarse. La Democracia y los Derechos Humanos se crearon para que pudiéramos rechazar la sumisión a un poder absurdo e incompetente, aunque se le haya votado. Ninguno de nuestros oligarcas políticos europeos va a sufrir ni de refilón las medidas que nos obligan a aceptar como necesarias. Tampoco Putin.

Ellos celebran sus festejos internacionales de luxury believe class y la sociedad plebeya pone el sacrificio. Ellos harán sus “reuniones en la Cumbre”, adoptarán decisiones idiocias, y nosotros tendremos que pasar frío en casa para poder pagar el recibo de la luz. Tú y tus hijos enfermáis por el frío que produce apagar la calefacción que no puedes pagar. Ellos viajan en Jets y beben champagne en copas de cristal de murano. Te piden que lo hagas además “durante los próximos años”, mientras se desarrollan adecuadamente alternativas energéticas más caras. Ellos se subirán sus salarios de clase política bienpensante, “por el trabajo bien hecho”, nosotros veremos como la inflación se come nuestros ingresos y pequeños ahorros.

5. Sistema de Seguridad Colectiva de la ONU vs. dinámicas de Bloques militares

La brutalidad de la operación especial militar de agresión de Rusia contra Ucrania ha cubierto también un tupido velo sobre otro aspecto relevante del conflicto: la marginación del único Sistema de Seguridad Colectiva universal en vigor, la Carta de las Naciones Unidas (1945). No se han hecho respetar adecuadamente sus decisiones desde 2014 en el largo conflicto de Ucrania. Y este factor forma parte del problema. El art. 1.4 de la Carta de la ONU indica que es ésta, y no la OTAN o la UE, el “centro que armoniza los esfuerzos de las naciones por alcanzar estos propósitos comunes.” Fuera de la ONU no se armoniza, ni se pacifica, ni se gana seguridad colectiva internacional, sino que se tensionan las relaciones internacionales hasta que revientan con violencia, como prueba lo sucedido en Ucrania.

El 17 de febrero de 2015, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas aprobó la Resolución 2202 (2015) que daba la bienvenida y apoyaba explícitamente los Acuerdos de Minsk (2014-2015) como marco de solución de la controversia entre Ucrania y Rusia. El Gobierno ucranio de Zelensky, desde su toma de poder hasta el 30 de enero de 2022, al igual que todos los gobiernos ucranianos anteriores desde 2014-2015, fue afirmando públicamente que no tenían ninguna intención de respetarlo. Y, en efecto, así hicieron durante siete años consecutivos, sin grandes protestas de la UE. Sin embargo, los Acuerdos de Minsk eran un acuerdo internacional de paz plenamente vinculante para Ucrania que nunca estuvo a su disposición dejar de cumplir, puesto que estaba comprometido jurídicamente a ellos por su propia firma y políticamente por la resolución del Consejo de Seguridad que lo respaldaba. A la misma habrá que volver para recolocar a Rusia en la casilla negociadora.

Además, la Resolución A/ES-11/L.1 de la Asamblea General de la ONU, de 2 de marzo, que tanto consuelo ha traído porque condena la agresión de Rusia y pide que retiren sus tropas, no aprueba sanciones contra ésta; pide un alto el fuego; y en su punto 14 “insta a la inmediata resolución pacífica del conflicto entre la Federación de Rusia y Ucrania mediante el diálogo político, las negociaciones, la mediación y otros medios pacíficos”. Hay que cumplir así, el espíritu y la letra de la resolución, que refleja el mínimo común denominador existente en la ONU en estos momentos, y no quedarse solo con la parte que nos agrada. Otras propuestas de aplicar sanciones a Rusia fueron descartadas durante su redacción y debate.

La UE debe así atenerse al espíritu y la letra de la Carta, la reciente Resolución aprobada por la Asamblea General de la ONU, la más antigua del Consejo de Seguridad, y a sus propios tratados constitutivos, que cuando delimita sus funciones en materia de acción exterior y seguridad común afirma que “La acción de la Unión en la escena internacional se basará en… el respeto de los principios de la Carta de las Naciones Unidas” (22.1 y 22.2 c) TFUE).

Así, condenando la agresión de Rusia, tendría el deber de:

a) No enviar armas al conflicto, y retirar a la mayor brevedad de tiempo posible las sanciones financieras y comerciales que castiguen severamente a la población rusa, a la población española y a la población europea del Sur en general, para dejarlas circunscritas a Putin y su cúpula gubernativa, por el bien de la ciudadanía en general, que ni allí ni aquí ha decidido lanzarse a la guerra y, por ello, no es responsable de la misma. Además de que, empobreciendo a esa sociedad, se refuerza a Putin y su círculo decisorio interno, los que impulsan esta guerra de agresión.

Le estamos restando fuerzas a la sociedad rusa, inclusive a las partes de esa “oligarquía” más occidental que podría mover hacia una política exterior rusa diferente, y no lo contrario que es lo que quieren hacerte ver que se consigue al aplicar esas sanciones indiscriminadamente. Como muestran los datos del Yuri Levada Analitycal Center (https://www.levada.ru/en/ratings/), está aumentando el apoyo social a Putin en Rusia. Y no hay “una” oligarquía rusa; es múltiple y plural en su visión de Rusia y el Mundo: los hay globalistas y occidentalistas, pero también aislacionistas nacionalistas. La UE machaca a los primeros y deja intactos a los segundos.¿Cómo entonces influirán a Putin si pasan, empobrecidos, a ser irrelevantes?

b) Instar a ambas partes a aceptar un alto el fuego inmediato, que paralice la situación militar en el momento en que se encuentra ahora; y que facilite la celebración de negociaciones bilaterales o con mediador que se orienten hacia la salida de las tropas de Rusia del territorio de Ucrania, que no estaba bajo su tutela o dominio antes del inicio de la agresión; la neutralidad militar de toda Ucrania; y un arreglo temporal sobre Dombás y Crimea, que deje las espadas en alto sobre su soberanía –así será aunque el acuerdo final diga lo contrario, ex inuiria non ius oritur–, y que a la vez, impida ad calendas graecas que se vuelvan a cruzar violentamente las armas.

c) Y llevar a cabo lo único que la UE ha hecho y sabe hacer en cuestiones relativas a la paz y seguridad internacionales con eficiencia: prestar socorro a los refugiados y desplazados internos y prepararse para reconstruir Ucrania sobre bases económicas, militares y de seguridad más firmes a largo plazo, teniendo en cuenta que el Oso de la taiga, cuando vuelva a ella, seguirá vigilando para que nadie prenda antorchas cerca de su bosque. Ni cerillitas siquiera.

Lo digo especialmente, por los puristas sobrevenidos del Derecho Internacional. Hay que recordar que el art. 52 de la Carta de la ONU solo acepta la existencia de organizaciones regionales cuyo fin sea entender en los asuntos relativos al mantenimiento de la paz si sus actividades son compatibles con los propósitos y principios de la ONU. Es dudoso que esto se esté cumpliendo cuando el art. 53.1 de la CNU indica taxativamente que “no se aplicarán medidas coercitivas en virtud de acuerdos regionales o por organismos regionales sin autorización del Consejo de Seguridad”.

La UE carece de esta autorización en estos momentos y no la obtendrá. Esta autorización no es aplicable a la aplicación de sanciones económicas y financieras en asuntos relativos al mantenimiento de la paz, pero sí lo es al envío de armas a un escenario de guerra entre terceros estados, salvo que la UE esté formalmente en guerra con Rusia. Si fuera así, debería explicar con qué base jurídico-competencial ha alcanzado esa posición, puesto que carece explícitamente de tales atribuciones, lo que es una violación también del art. 5.1 TUE, algo que genera, ipso iure, una vulneración grave de la Constitución Española. En ella se fija con claridad que “Al Rey corresponde, previa autorización de las Cortes Generales, declarar la guerra…”. No se ha celebrado esa sesión en el Congreso ni hemos visto al Rey declarándonos beligerantes contra Rusia. Ni a nadie, por cierto. Y esa competencia jamás se trasladó a la UE a través del art. 93 de la Constitución Española.

6. La paz amarga es posible, como en tantas otras ocasiones…

“All novelty is but Oblivion”, decía Bacon (Essays, 1597). Desde la creación de la ONU (1945) ha habido muchas guerras y se han creado muchos espacios territorialmente problemáticos como el que emergerá de esta crisis. Entre otros los Territorios Ocupados de Palestina (1948), que siguen ocupados por Israel; la Isla de Taiwán (1949), por EEUU; el Sahara Occidental, por Marruecos; Chipre del Norte (1979) por Turquía; Kosovo (1999), por EEUU; Osetia del Sur y Abjasia (2009) por Rusia, etc.; y aún hay otros más antiguos como las Islas Malvinas, en disputa por su soberanía entre Gran Bretaña y Argentina; o el mismo Peñón de Gibraltar, cuya soberanía reclamamos a los británicos cada año desde el s. XVIII. Si lo que piden que ahora hagamos es realmente racional, justo, ético y necesario, propongo, para ser consistentes, aplicar medidas del mismo tipo al resto de Estados ocupantes ilegales previa agresión internacional en violación del Derecho. Lo demás es doblez pasada por altura de miras.

Así que, sí o sí, se va a sumar Ucrania al largo listado de desaguisados gravísimos de la Política Mundial creados desde 1945 y quizá, quizá, si se trabaja a futuro más en el seno de la diplomacia multilateral que representa la ONU, y menos en el fortalecimiento de alianzas militares regionales como la OTAN o la UE –que es en lo que quieren convertirla también, sin serlo ahora–, se pueden evitar otros a futuro y sacar muy lentamente del saco los acumulados para que la pus que supuran no reviente en el futuro, con las mismas consecuencias trágicas que hoy padece Ucrania.

Rusia ha cometido un acto de agresión internacional. Debe retirar sus tropas de Ucrania. Se puede alcanzar una solución diplomática en la senda de los Acuerdos de Minsk (2014-2015) que fueron respaldados por el CS de la ONU, aunque esta posibilidad se reduce cuanto más se alargue la guerra. Conviene declarar el territorio de Ucrania como espacio internacional militarmente neutral a través de una Resolución del Consejo de Seguridad de la ONU. La UE, sus miembros, y todos como seres humanos debemos hacer el mayor esfuerzo posible para prestar socorro humanitario a todos los refugiados y desplazados internos. La UE tiene un bagaje sobre el terreno encomiable para la reconstrucción de Ucrania, puesto que ha desarrollado con éxito decenas de misiones de paz y reconstrucción con esperanzadores “cascos blancos” de paz. Es su sitio, es nuestro europeísmo constitucional, el auténtico, y no aventuras militaristas redundantes a la que supone la OTAN.

Víctor M. Sánchez es Doctor en Derecho Internacional Público y CEO Byron Books, Huygens Editorial.

Notas:

[1] H. M. Enzesberger, Las máscaras de la razón, Círculo de Lectores.

[2] Artículos de prensa, “Una salida para Ucrania”, Crónica Global, 20 de marzo de 2014; «Estado de guerra», E-noticies, 7 de marzo de 2022; «ECO», en Economía Digital, de 10 de marzo de 2022.1995.

Fuente: Revista nº 411 – Abril 2022 de El Viejo Topo.

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