miércoles, 1 de diciembre de 2021

¿Más competentes o más ignorantes? Competencias básicas y menosprecio del conocimiento

 

La retórica innovadora, propalada por supuestos expertos, ahora ya empieza a materializarse en la legislación: la educación se adapta a las necesidades del siglo XXI, que son las necesidades de determinados intereses económicos y actores corporativos. ¿Cuáles son las implicaciones sociales que comportarán los nuevos cambios?


¿Más competentes o más ignorantes? Competencias básicas y menosprecio del conocimiento

 

Rosa Cañadell

El Viejo Topo

1 diciembre, 2021 

 


“Los nuevos currículos de Secundaria, una «revolución» que deja elegir a los docentes el contenido de las asignaturas”[i]. El enunciado del citado artículo se desprende de los borradores de currículo de Secundaria que el Ministerio de Educación ha enviado a las comunidades autónomas.

Ya hace tiempo nos anunciaron que, con la nueva Ley LOMLOE, los estudiantes tendrán que “memorizar menos” y “saber hacer más”. Es lo que se viene a llamar “enfoque competencial” y que se pretende imponer en todas las etapas educativas obligatorias y también en el Bachillerato. De hecho, tampoco es nada nuevo, ya en la LOE del 2006 se citaban las “competencias educativas”, lo que entraba en gran contradicción con una enumeración exhaustiva de los contenidos a impartir.

Como dice Andreu Navarra, “a estas alturas nos preguntamos cuál es el criterio racional para seguir tomando las competencias como modelo general o de aplicación preceptiva. Un modelo recomendado por la Unión Europea hace veinte años y que ha demostrado no funcionar en diversos países (por ejemplo, Finlandia) y tantas dudas despierta”[ii].

En Cataluña, la nueva Ley de Educación (LEC 2009) también introducía las Competencias educativas, pero no fue hasta el 2019 que por primera vez las familias de los chicos y chicas que estudiaban en los institutos iban a recibir las notas de una manera diferente. El nuevo Decreto del Departamento de educación exigía que las evaluaciones ya no se hicieran por asignaturas, sino por “Competencias básicas”. Todo ello después de un gran bombardeo, desde 2016, sobre la “necesidad de la innovación educativa”, patrocinado por «Escola Nova 21» (Fundació Bofill, La Caixa, la UOC i Unescocat) en donde, con gran despliegue mediático, se proponía “una transformación del sistema educativo para que se actualice, adoptando plenamente un propósito dirigido a desarrollar competencias para la vida en nuestro contexto histórico”.

De hecho, estamos asistiendo a un ataque sin precedentes a nuestro sistema público de educación. Un ataque diseñado desde ya hace mucho tiempo pero que, con la excusa de la crisis, se ha aplicado con una gran celeridad, generalizándose y profundizándose. Estamos hablando de la usurpación de la educación por parte del neoliberalismo, y de sus promotores: los bancos, las multinacionales y el mundo financiero. Ya que son justamente estas organizaciones las que han inventado y promocionando dichas ‘competencias básicas”.

¿Qué son y de donde provienen las Competencias básicas?

Entre finales de 2007 y principios de 2008 comienza una reflexión sobre los «nuevos empleos» y las habilidades apropiadas para estos puestos de trabajo. La nueva comunicación de la Comisión Europea sobre «nuevas capacidades para nuevos empleos», se centra en las necesidades de los empleadores que requieren habilidades «blandas» tales como habilidades de comunicación, análisis, resolución de problemas y espíritu emprendedor. Se trata de definir las «competencias» que los empresarios necesitan de sus trabajadores. Así aparecieron lo que se denomina «competencias básicas», y todo apunta a que esta llamada “educación competencial” ha venido para quedarse. Así lo expresa la nueva ley de Educación LOMLOE, el nuevo Conseller de educación de la Generalitat de Cataluña, y también la OCDE, la UE, EL Banco Mundial y, curiosamente, también Telefónica, Google, La Caixa, BBVA, la Fundación Bofill y toda una gran cohorte de “expertos” que nos traen la “buena nueva” educativa que va a solucionar todos los problemas de nuestro sistema educativo. Todo ello, con gran difusión mediática.

Pero, ¿qué son las competencias básicas? Las «Competencias» no son una metodología pedagógica para ayudar a que todos los niños y jóvenes aprendan mejor, tampoco una demanda del profesorado, ni un ideal de las familias, son una exigencia del mundo económico vehiculado por la OCDE. Tampoco son una novedad, pues desde los años 90 que se están intentando introducir. En el 2006 el Parlamento europeo ya aprobó un cuadro de «competencias clave» necesarias por «el aprendizaje a lo largo de la vida, el desarrollo personal, la ciudadanía activa, la cohesión social y la empleabilidad», a iniciativa de la OCDE y El Banco Mundial.

Para entender este repentino interés en “transformar la educación” y “adaptarla a las necesidades del siglo XXI”, debemos tener en cuenta que la expansión neoliberal en un mundo cada vez más globalizado llegó también a la educación, modificando la política educativa oficial con el objetivo de responder a la sociedad de mercado y a las necesidades del mundo financiero, lo cual implica un cambio del sentido y de los objetivos que durante muchos años ha tenido la educación. Se trata de abandonar la idea de la educación como servicio público, como un derecho básico de toda la ciudadanía que tenga por objetivo proporcionar una formación integral, y eso se hace con el propósito de redefinir y planificar una educación al servicio de la economía, entendida ya no como un derecho universal sino como una inversión personal[iii].

El neoliberalismo en la educación tiene como objetivos principales: 1) abrir el mercado educativo para que las empresas privadas puedan realizar negocios en este mercado; 2) reducir el gasto público destinado en la educación y aumentar la privatización y la contribución de los ciudadanos y las empresas en su financiación; 3) ofrecer una formación al servicio de las empresas, adecuándola a las necesidades del mercado de trabajo; 4) disminuir la capacidad de la educación de generar conocimiento y pensamiento crítico; 5) transmitir los nuevos valores neoliberales de competitividad y desigualdad; y 6) precarizar las condiciones del trabajo docente. Se trata de «posponer y supeditar los conocimientos humanísticos y críticos a la adquisición de competencias más próximas al mundo empresarial y al terreno laboral»[iv].

El menosprecio del conocimiento

Tal y como tratamos de explicar en el libro que lleva este mismo nombre, El menosprecio del conocimiento[v], para la OCDE la cuestión principal no son tanto los conocimientos que la escuela tiene que transmitir sino como la educación «puede promover el tipo de habilidades transferibles que se pueden utilizar para hacer frente y adaptarse a la incertidumbre y el cambio económico» Así, en la educación por competencias, «el conocimiento como tal deja de ser el objetivo central del proceso educativo, y pasa a jugar un papel secundario, dando prioridad a las técnicas para la resolución de problemas: el saber hacer»[vi].

Con el aprendizaje por competencias, como explica Nico Hirtt, «el papel de la escuela ya no es el de transmitir saberes concretos (lo que en buena pedagogía implica evidentemente el ser capaz de aplicarlos), sino solamente el de enseñar a utilizar cualquier saber, preferentemente en situaciones complejas e inéditas»[vii]. En la práctica, ello implica aparcar todo aprendizaje que vaya en el sentido de ampliar la cultura, estimular el espíritu crítico, fomentar la creatividad, el pensamiento libre, la capacidad de análisis de la realidad y la capacidad de transformar la sociedad.

Resumiendo, las “competencias básicas” son aquellas habilidades que las empresas han decidido que necesitan para el futuro del mundo laboral. Y para imponerlas, y para que sean menos costosas por el Estado, se recomienda que las instituciones privadas colaboren en esta tarea. Y esto es lo que explicaría el porqué, tanto desde la nueva Innovación educativa (Escola Nova 21), como desde las empresas y bancos (Telefónica, Google, La Caixa, Banco Santander, etc.), ya hace tiempo que se está promocionando esta práctica. Y, finalmente, se ha convertido en ley.

La excusa de todo es la adaptación de la educación a las “necesidades del siglo XXI”. Andreas Schleicher, director del área educativa de la OCDE y creador del informe PISA, declaraba hace poco en el diario El País (18/06/2021): “La educación en España prepara a los alumnos para un mundo que ya no existe”. Está claro que la educación tiene que preparar para el mundo del trabajo, pero no es ésta su misión principal. La educación es un valor social y debe trabajar para la realización personal y la mejora de la sociedad. No queremos educar para que los y las jóvenes «se adapten» en el nuevo mundo del trabajo, sino para que tengan herramientas para defenderse de la creciente explotación y precariedad. Y, para eso, son totalmente insuficientes las “competencias básicas” y algunas de las “nuevas innovaciones”.

Asimismo, a pesar de que encontramos muchos enunciados que nos hablan de las “evidencias” de la mejora del aprendizaje con el enfoque competencial, no existen estudios serios que den fe de ello. De hecho, el único estudio sobre la experiencia Escola Nova 21 fue realizado por el Consell Superior d’Avaluació de Catalunya en noviembre de 2020, y las consecuencias que se pueden extraer son estas: en aquellos centros educativos en que, durante tres años, ha sido aplicada la promoción de las “competencias básicas” y, por lo general, la retórica sobre la “nueva innovación” no existen resultados educativos más positivos que en el resto[viii].

Pero, además , con la excusa de la “innovación educativa” se están implementando otras medidas claramente neoliberales: proyectos «singulares» que desmiembran el concepto de educación pública igual para todo el mundo y que estimulan la competencia entre los centros; direcciones empresariales que “eligen” a dedo al profesorado y lo dejan atemorizado por miedo a perder su plaza; disminución continuada del gasto público, empresas que entran en las escuelas… que no hace más que privatizar el sistema y consolidar las desigualdades sociales del alumnado.

Por otro lado, se está devaluando y culpabilizando al profesorado. De repente, y en los momentos de más recortes, aparece la idea (altamente difundida por los medios de comunicación) de que «la educación no funciona” y que el problema es que el «profesorado no está preparado por la educación del siglo XXI». Y, por lo tanto, hay que cambiarlo todo. Todo aquello que se ha hecho hasta ahora no sirve: ni contenidos, ni memoria, ni profesor/a que enseñe. Ahora el profesorado ha «de acompañar» el aprendizaje del alumnado y los niños y jóvenes tienen que escoger “itinerarios educativos” según sus necesidades y motivaciones, como si las necesidades y las motivaciones no tuvieran nada que ver con el entorno cultural y económico del alumnado. Finalmente, “lejos de favorecer la innovación pedagógica el planteamiento por competencias encierra a los docentes en una burocracia rutinaria”[ix].

Sin embargo, dentro de un sector de profesorado progresista, este enfoque ha encontrado cierto consenso, porque se ha asimilado a las pedagogías constructivistas. Pero esa asimilación supone un error: en el enfoque constructivista las diferentes prácticas pedagógicas tienen el objetivo de ayudar a consolidar los saberes, mientras que en el enfoque por “competencias” los conocimientos quedan reducidos a una herramienta al servicio de la actividad del alumno, es decir, de la competencia correspondiente. Su objetivo es más el aprendizaje en el «saber hacer» que en el “aprender», y con la evaluación por “competencias» se refuerza todavía más la devaluación del conocimiento, puesto que lo importante es saber lo justo para poder aplicarlo. Como explican los autores de Escuela o Barbarie, “el planteamiento por competencias […] es el de un sistema que profundiza en las desigualdades y que abandona por completo su misión ilustrada de elevar el nivel cultural e intelectual de la población”[x].

El desprecio de las clases magistrales, de la utilización de la memoria, de los libros de texto (convertidos en digitales) y de todo aquello que se hacía, son también elementos que dificultan la transmisión del conocimiento. La memoria es absolutamente necesaria para retener los conocimientos y sin conocimientos no hay cultura, no hay comprensión de la realidad, no hay capacidad de análisis, no hay posibilidad de tener espíritu crítico, ni hay tampoco posibilidad de ampliar el propio conocimiento. «Cuanto más se desprecia la memoria y el aprendizaje de datos, más se favorece que el alumnado recurra a la memorización mecánica, puesto que no tienen en mente los datos y referencias que les permitan articular una comprensión significativa de lo que estudian»[xi].

Finalmente, es evidente que hay que mejorar la educación, pero cualquier innovación educativa debería tener como objetivo buscar aquellas prácticas educativas que mejor ayuden a aprender y a preparar personas libres y cultas, críticas y solidarias, y no trabajadores productivos o emprendedores competitivos. La escuela no puede ser una mera fábrica de jóvenes precarios, sumisos e incultos, y esto es precisamente lo que está intentando la deriva neoliberal en la educación y algunas de las nuevas prácticas “innovadoras”.

Alejar a los alumnos del acceso al conocimiento implica tener ciudadanos sin capacidad crítica, lo cual los convierte en ciudadanos dóciles y fáciles de manipular. Y los más perjudicados son precisamente los que más necesitan esos conocimientos, los más desfavorecidos socialmente, porque, bajo la retórica del progreso en la educación, les estafan los contenidos que les permitirían comprender las causas, políticas y económicas, que los han llevado a su situación. Debemos denunciar todas estas estrategias y organizar la lucha por una educación pública, democrática y verdaderamente emancipadora.

Notas

[i] Sánchez Caballero, Daniel. “Los nuevos currículos de Secundaria, una «revolución» que deja elegir a los docentes el contenido de las asignaturas”. El Diario. 21/10/2021

[ii] Navarra, Andreu (2021). Prohibido aprender. Un recorrido por las leyes de educación de la democracia. Ed. Anagrama.

[iii] Cañadell, Rosa. (2013). ¿Qué pasa con la educación? Preguntas (y respuestas) más frecuentes. Ed. El Viejo Topo.

[iv] Díez Gutiérrez, Enrique Javier. (2018). Neoliberalismo educativo. Ed. Octaedro.

[v] Cañadell, Rosa; Corominas, Albert & Hirtt, Nico. (2020). El menosprecio del conocimiento. Ed. Icaria.

[vi] Hirtt, Nico. “L’approche par compétences : une mystification pédagogique”. Appel pour une école démocratique (Aped). 01/10/2009.

[vii] Hirtt, Nico. «La educación en la era de las competencias». Revista electrónica interuniversitaria de formación del profesorado. Vol. 13, nº 2, 2010, pp. 108-114.

[viii] “A pesar del esfuerzo, dedicación, propuestas a dedo, acosos, explotación laboral, fines de semana de trabajo y otros daños colaterales, las propuestas de Eduard Vallory y la Fundación La Caixa, las consecuencias, en cuanto a resultados educativos, son nulos”. Díez, Xavi. “L’escola Nova 21 certifica el seu fracàs”. Espai de dissidència. 07/02/2021.

[ix] Hirtt, Nico. «La educación en la era de las competencias»…

[x] Fernández Liria, Carlos; García, Olga & Galindo, Enrique. (2017). Escuela o barbarie. Entre el neoliberalismo salvaje y el delirio de la izquierda. Ed. Akal.

[xi] Serra, Eva. “Entrevista a Enrique Galindo: Educación por competencias vs competencias de la educación”. Catalunya Vanguardista. 28/11/2019.

 *++

martes, 30 de noviembre de 2021

Rusia alerta de riesgo de guerra con la OTAN en frontera con Ucrania. [Hay niños españoles, de aquí de España, lo que se dice de la misma España, que no están bien alimentados, y no es precisamente porque no existan alimentos. Esto necesita y tiene posible solución, pero no cantando soldatito español allá por la tierra mora ni la Internacional ni Susanita tenía un ratón. Existen cientos de miles de personas que después de trabajar durante te toda su vida como héroes al servicio de la Patria, porque no hay mejor servicio a la Patria que trabajar para aportar bienes a la sociedad y que han recibido por su abnegado y sacrificado servicio la Laureada de San Fernando de no tener lo suficiente para llegar a final de mes. Sí, sí, aquí, en la misma España. Los trabajadores, los que trabajan ganan cada vez menos. Oiga, que esto es de la misma España, ¿cuántas veces quiere que se lo repita? Todo esto y unas cuantas cosas más tienen y necesitan solución, que son las que hay que solucionar y es lo que quiere casi todo hijo de vecino, exceptuando los que viven a costa del costilla de los trabajadores y algunos trabajadores que viven con la cabeza en los pies y los pies en la cabeza. Lo que no necesitamos son guerras, que es lo que quieren y preparan los mismos (es que son los mismicos, los mismicos) que están empeorando cada día más las condiciones de vida de la inmensa mayoría de la población española. Oye, tú, mi querido Watson, Guason o Guasón, que no te enteras de lo que digo o qué. Pamí que eres durico de mollera, majo, te llames como te llames. Que si quieres yo te pongo otro nombre ahora mismo, que no es por nada, pero a mí eso se me da bien. Así que tú verás.]

 

Rusia alerta de riesgo de guerra con la OTAN en frontera con Ucrania

TERCERAINFORMACION / 29.11.2021

El embajador ruso en Londres, Andréi Kelin, advierte que la escalada de tensiones en la frontera ucraniana puede desencadenar un conflicto bélico entre Rusia y Occidente.



“Existe el riesgo de guerra por errores de cálculo en nuestra frontera oriental, y esto es lo último que queremos. Necesitamos prevenir este tipo de escalada, si ocurre”, ha manifestado este domingo Kelin durante una entrevista concedida a la emisora británica Times Radio.

Asimismo, ha hecho hincapié en la necesidad de una desescalada total entre Rusia y el Reino Unido para prevenir una “guerra caliente”, pues ha considerado de suma importancia mantener negociaciones para evitar el aumento de las tensiones.

Al ser preguntado si Rusia responderá a los movimientos de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) hacia la frontera oriental de Ucrania, Kelin ha aclarado que esto será otra escalada de tensiones, aunque su país no planea incursionar en Ucrania.

Las tensiones entre Rusia y los países occidentales se han intensificado tras la reincorporación de Crimea a la Federación Rusa en 2014. Desde entonces, Washington y sus aliados de la Alianza Atlántica han aumentado su grueso militar en los Estados limítrofes con Rusia, so pretexto de lo que llaman “la amenaza rusa”.

Kiev y sus aliados occidentales, Estados Unidos en particular, denuncian en fechas recientes lo que llama una masiva acumulación militar de Rusia cerca de las fronteras de Ucrania. De hecho, acusan a Moscú de desplegar más de 90 000 tropas en la zona y provocar un ataque para principios de 2022 contra su vecino del oeste.

Pretextando todo eso, el bloque militar occidental ha trasladado miles de efectivos a los países bálticos y la región del mar Negro, zonas que están demasiado cerca de las fronteras rusas, lo que Moscú lo ve como una amenaza directa a su seguridad.

Rusia argumenta que el despliegue de unidades de su Ejército en la zona en cuestión responde a la necesidad de defensa y disuasión ante la amenaza de un posible ataque por parte de la OTAN y Ucrania.

mgh/ftn/mkh

 *++

Inflación disparada: las pensiones perderán más del 3% de poder adquisitivo; los salarios, todavía más

 

Inflación disparada: las pensiones perderán más del 3% de poder adquisitivo; los salarios, todavía más 

KAOSENLARED 


Hoy se ha hecho pública el IPC oficial de noviembre, que ha sido del 
5’6%. Como la actualización de las pensiones para el año próximo no se guiarán por el IPC real sino por el IPC medio de este año hasta noviembre, según el pacto suscrito por CCOO y UGT con patronal y gobierno, las pensiones sólo se verán aumentadas en un 2’5%. La artimaña va a suponer para los pensionistas una pérdida de poder adquisitivo superior al 3%.

Además el citado acuerdo avalado por las direcciones de CCOO y UGT establece que el mecanismo de actualización de las pensiones se revisará cada cinco años, por lo que no está en absoluto asegurado que a esas pérdidas de poder adquisitivo, que algunos justificarán como circunstanciales, se sumen nuevas en un futuro próximo.

En relación al resto de la clase trabajadora, los salarios en convenio han crecido este año un 1’7%, por lo que la pérdida de poder adquisitivo de los asalariados se acercará previsiblemente al 4% en 2021, a la espera de conocer el dato del IPC de diciembre.

*++

El amigo fiel. Oscar Wilde

 

El 30 de noviembre de 1900 fallecía en París Oscar Wilde. Esteta, dramaturgo, presidiario en la intolerante y vengativa sociedad victoriana, dejó obras notables y un agudo ensayo con una singular y muy creativa argumentación en defensa del socialismo.


El amigo fiel


Oscar Wilde

El Viejo Topo

30 noviembre, 2021 



Una mañana, la vieja Rata de Agua sacó la cabeza fuera de su madriguera. Tenía los ojos claros, parecidos a dos gotas brillantes, unos bigotes grises muy tiesos y una cola larga, que parecía una larga cinta elástica negra. Los patitos nadaban en el estanque, como si fueran una bandada de canarios amarillos, y su madre, que tenía el plumaje blanquísimo y las patas realmente rojas, trataba de enseñarles a mantener la cabeza bajo el agua.

-Nunca podréis codearos con la alta sociedad, a menos que aprendáis a manteneros bajo el agua -les repetía machaconamente, mostrándoles de vez en cuando cómo se hacía.

Pero los patitos no prestaban atención; eran tan pequeños que no entendían las ventajas de pertenecer a la sociedad.

-¡Qué chiquillos más desobedientes! -gritó la vieja Rata de Agua-. Realmente merecen ser ahogados.

-¡Qué cosas dice usted! -respondió la Pata-. Nadie nace enseñado y a los padres no nos queda más remedio que tener paciencia.

-¡Ay! No sé nada de los sentimientos de los padres -dijo la Rata de Agua-. No soy madre de familia; en realidad nunca me he casado, ni tengo intención de hacerlo. El amor está bien, dentro de lo que cabe, pero la amistad es un sentimiento mucho más elevado. La verdad es que no creo que haya nada en el mundo más noble ni más raro que una amistad verdadera.

-Y dígame usted, por favor, ¿cuáles son, a su juicio, los deberes de un amigo fiel? -le preguntó un Pinzón Verde, que estaba posado encima de un sauce llorón muy cerca de allí, y que había oído la conversación.

-Sí, eso es justamente lo que yo quisiera saber -dijo la Pata mientras se alejaba nadando hasta la otra orilla del estanque y allí metía la cabeza en el agua, para dar buen ejemplo a sus pequeños.

-¡Qué pregunta más tonta! -exclamó la Rata de Agua-. Qué duda cabe de que, si un amigo mío es fiel, es porque me es fiel a mí.

-¿Y usted qué haría a cambio? -preguntó el pajarillo, que se columpiaba sobre una rama plateada batiendo sus diminutas alas.

-No te entiendo -le contestó la Rata de Agua.

-Deje que te cuente un cuento sobre eso -dijo el Pnzón.

-¿Es un cuento sobre mí? -preguntó la Rata de Agua- Porque, si lo es, estoy dispuesta a escucharlo. Me encantan los cuentos.

-Se le podría aplicar -contestó el Pinzón.

Y bajó volando del árbol y, posándose a la orilla del estanque, empezó a contar el cuento del Amigo Fiel.

-Erase una vez -comenzó a decir el Pinzón- un honrado muchacho, que se llamaba Hans.

-¿Era muy distinguido? -preguntó la Rata de Agua.

-No -contestó el Pinzón-. No creo que lo fuera, excepto por su buen corazón y su carilla redonda y simpática. Vivía solo, en una casa pequeñita y todo el día lo pasaba cuidando del jardín. No había jardín más bonito que el suyo en los alrededores: en él crecían minutisas y alhelíes, y pan y quesillo y campanillas blancas. Había rosas de Damasco y rosas amarillas y azafranes de oro y azul, y violetas moradas y blancas. La aguileña y la cardamina, la mejorana y la albahaca silvestre, la primavera y la flor de lis, el narciso y la clavellina brotaban y florecían unas tras otras, según pasaban los meses, de tal modo que siempre había cosas hermosas para la vista y exquisitos perfumes para el olfato.

El pequeño Hans tenía muchísimos amigos, pero el más fiel de todos era el grandote Hugo el Molinero. Tan leal le era el ricachón Hugo al pequeño Hans, que no pasaba nunca por su jardín sin inclinarse por encima de la tapia para arrancar un ramillete de flores, o un puñado de hierbas aromáticas, o sin llenarse los bolsillos de ciruelas y cerezas, si estaban maduras.

-Los amigos verdaderos deberían compartir todas las cosas -solía decir el Molinero.

Y pequeño Hans asentía y sonreía, muy orgulloso de tener un amigo con tan nobles ideas.

Aunque la verdad es que, a veces, a los vecinos les extrañaba que el rico Molinero nunca diera al pequeño Hans nada a cambio, a pesar de que tenía cien sacos de harina almacenados en el molino y seis vacas lecheras y un gran rebaño de ovejas de lana. Pero a Hans nunca se le pasaban por la cabeza estos pensamientos y nada le daba tanta satisfacción como escuchar las maravillosas cosas que el Molinero solía decir sobre la falta de egoísmo y la verdadera amistad.

El pequeño Hans trabajaba en su jardín. Durante la primavera, el verano y el otoño era muy feliz; pero llegaba el invierno y se encontraba con que no tenía ni fruta, ni flores que llevar al mercado, y sufría mucho por el frío y por el hambre. En ocasiones tenía que irse a la cama sin más cena que unas cuantas peras secas o algunas nueces duras. Y además, en invierno, estaba muy solo, ya que el Molinero nunca iba a visitarlo.

-No es conveniente que vaya a ver al pequeño Hans mientras haya nieve -decía el Molinero a su mujer-. Porque, cuando la gente tiene problemas, es preferible dejarla sola y no molestarla con visitas. Por lo menos, ésta es la idea que yo tengo de la amistad, y estoy convencido de que es lo correcto. Por lo tanto esperaré a que llegue la primavera y después le haré una visita y podrá darme una cesta llena de prímulas, y con ello será feliz.

-Eres muy considerado con todo el mundo -le decía su mujer, sentada en un cómodo sillón junto a un buen fuego de leña-, muy considerado. Da gusto oírte hablar de la amistad. Estoy segura de que ni un sacerdote diría las cosas tan bien como tú, y eso que vive en una casa de tres plantas y lleva un anillo de oro en el dedo meñique.

-¿Pero no podríamos invitar al pequeño Hans a que suba a vernos? -preguntó el hijo menor del Molinero? -Si el pobre está en apuros, le daré la mitad de mis gachas y le enseñaré mis conejitos blancos.

-¡Pero qué tonto eres! -exclamó el Molinero- Realmente no sé para qué te mando a la escuela, pues la verdad es que no aprendes nada. Mira, si el pequeño Hans viniera a casa y viera el fuego tan hermoso que tenemos y nuestra buena cena y nuestro hermoso barril de vino tinto, le daría envidia. Y la envidia es una cosa tremenda, capaz de echar a perder a cualquiera. Y yo no permitiré que se eche a perder el carácter de Hans. Soy su mejor amigo y siempre velaré por él, y que no caiga en tentación. Además, si Hans viniera a casa, podría pedirme prestado un poco de harina, y eso sí que no lo puedo hacer. Una cosa es la harina y otra la amistad, y no hay que confundirlas. Está claro que son dos palabras diferentes y significan cosas distintas. Eso lo sabe cualquiera.

-¡Pero qué bien hablas! -dijo la mujer del Molinero, sirviéndose un gran vaso de cerveza tibia-. Estoy medio amodorrada, como si estuviera en la iglesia.

-Mucha gente obra bien -prosiguió el Molinero-, pero muy poca habla bien, lo que nos demuestra que es mucho más difícil hablar que obrar; aunque también es mucho más elegante.

Y se quedó mirando con severidad, por encima de la mesa, a su hijo pequeño, que se sintió tan avergonzado que bajó la cabeza, se puso muy colorado y se echó a llorar encima de la merienda. Pero era tan joven que hay que disculparlo.

-¿Y así acaba el cuento? -preguntó la Rata de Agua.

-Claro que no -contestó el Pirizón- Así es como empieza.

-Pues entonces no está usted al día -le dijo la Rata de Agua-. Hoy los buenos narradores empiezan por el final, siguen por el principio y terminan por el medio. Así es el nuevo método. Se lo oí decir el otro día a un crítico, que ia paseando alrededor del estanque con un joven. Hablaba del asunto con todo detalle y estoy segura de que estaba en lo cierto, porque llevaba gafas azules, y era calvo, y, a cada observación que hacía el joven, le respondía: «¡Psss!» Pero le ruego que continúe usted con el cuento. Me encanta el Molinero. Yo también estoy lleno de hermosos sentimientos, de modo que tenemos muchas cosas en común.

-Pues bien -dijo el Pinzón, apoyándose ora en una patita ora en la otra-, tan pronto como acabó el invierno y las prímulas comenzaron a abrir sus pálidas estrellas amarillas, el Molinero le dijo a su mujer que iba a bajar a ver al pequeño Hans.

-¡Ay, qué buen corazón tienes! -le dijo su mujer-. ¡Siempre estás pensando en los demás! No te olvides de llevar la cesta grande para las flores.

Así que el Molinero sujetó las aspas del molino de viento con una gruesa cadena de hierro y bajó por la colina con la cesta en su brazo.

-Buenos días, pequeño Hans -dijo el Molinero.

-Buenos días -dijo Hans, apoyándose en la pala con una sonrisa de oreja a oreja.

-¿Y qué tal has pasado el invierno? -dijo el Molinero.

-Bueno, la verdad es que eres muy amable al preguntármelo, muy amable, sí, señor -exclamó Hans. Te diré que lo he pasado bastante mal, pero ya ha llegado la primavera y estoy muy contento, y todas mis flores están hechas una maravilla.

-Hemos hablado muchas veces de ti este invierno, Hans -dijo el Molinero-, y nos preguntábamos qué tal te iría.

 -Qué amables sois -dijo Hans- Y yo que me temía que me hubierais olvidado.

-Hans, me sorprendes -dijo el Molinero- Los amigos nunca olvidan. Eso es lo más maravilloso de la amistad, pero me temo que no seas capaz de entender la poesía de la vida. Y, a propósito, ¡qué bonitas están tus prímulas!

-Realmente están preciosas -dijo Hans-; y es una suerte para mí tener tantas. Voy a llevarlas al mercado y se las venderé a la hija del alcalde, y con el dinero que me dé compraré otra vez mi carretilla.

-¿Que comprarás de nuevo tu carretilla? ¡No mé irás a decir que la has vendido! ¡Qué cosa más tonta!

-La verdad es que no tuve más remedio que hacerlo dijo Hans. Pasé un invierno muy malo, y no tenía dinero ni para comprar pan. Así que primero vendí la bolonadura de plata de la chaqueta de los domingos, y luego vendí la cadena de plata y después la pipa grande, y por último la carretilla. Pero ahora voy a comprarlo todo otra vez.

-Hans -le dijo el Molinero-, voy a darte mi carretilla. No está en muy buen estado, porque le falta un lado y tiene rotos algunos radios de la rueda. Pero, a pesar de ello, voy a dártela. Ya sé que es una muestra de generosidad por mi parte y que muchísima gente pensará que soy tonto de remate por desprenderme de ella, pero es que yo no soy como los demás. Creo que la generosidad es la esencia de la amistad y, además, tengo una carretilla nueva. De modo que puedes estar tranquilo; te daré mi carretilla.

-Es muy generoso por tu parte -dijo el pequeño Hans, y su graciosa carita redonda resplandecía de alegría-. La puedo arreglar fáciImente, pues tengo un tablón en casa:

-¡Un tablón! -exclamó el Molinero- Pues eso es lo que necesito para arreglar el tejado del granero, que tiene un agujero muy grande y, si no lo tapo, el grano se va a mojar. ¡Es una suerte que me lo hayas dicho! Es sorprendente ver cómo una buena acción siempre genera otra. Yo te he dado mi carretilla y ahora tú me vas a dar una tabla. Por supuesto que la carretilla vale muchísimo más que la tabla, pero la auténtica amistad nunca se fija en cosas como ésas. Anda, haz el favor de traerla enseguida, que quiero ponerme a arreglar el granero hoy mismo.

-Voy corriendo -exclamó el pequeño Hans.

Y salió disparado hacia el cobertizo y sacó el tablón a rastras.

-No es una tabla muy grande -dijo el Molinero mirándola-. Y me temo que, después de que haya arreglado el granero, no sobrará nada para que arregles la carretilla. Claro que eso no es culpa mía. Bueno, y ahora que te he regalado la carretilla, estoy seguro de que te gustaría darme a cambio algunas flores. Aquí tienes la cesta, y procura llenarla hasta arriba.

-¿Hasta arriba? -dijo el pobre Hans, muy afligido, porque era una cesta grandísima y sabía que, si la llenaba, no le quedarían flores para llevar al mercado; y estaba ansioso por recuperar su botonadura de plata.

-Bueno, en realidad –dijo el Molinero-, como te he dado la carretilla, no creo que sea mucho pedirte un puñado de flores. Puede que esté equivocado, pero, para mí, la amistad, la verdadera amistad, ha de estar libre de cualquier tipo de egoísmo.

-Ay, mi querido amigo, mi mejor amigo -exclamó el pequeño Hans , todas las flores de mi jardín están a tu disposición. Prefiero mucho más ser digno de tu estima que recuperar la botonadura de plata.

Y salió disparado a coger todas sus lindas prímulas y llenó la cesta del Molinero.

-Adiós, pequeño Hans -le dijo el Molinero, mientras subía por la colina, con el tablón al hombro y la gran cesta en la mano.

-Adiós -respondió el pequeño Hans.

Y se puso a cavar tan contento, pues estaba encantado con la carretilla.

Al día siguiente estaba sujetando unas ramas de madreselva en el porche cuando oyó la voz del Molinero, que le llamaba desde el camino. Así que saltó de la escalera, cruzó corriendo el jardín y miró por encima de la tapia.

Allí estaba el Molinero con un gran saco de harina al hombro.

-Querido Hans -le dijo el Molinero-, ¿te importaría llevarme este saco de harina al mercado?

-Lo siento mucho -comentó Hans-, pero es que hoy estoy muy ocupado. Tengo que levantar todas las enredaderas, y regar las flores y atar la hierba.

-Bueno, pues, teniendo en cuenta que voy a regalarte mi carretilla, es bastante egoísta por tu parte negarte a hacerme este favor.

-Oh, no digas eso -exclamó el pequeño Hans-. No querría ser egoísta por nada del mundo.

Y entró corriendo en casa a buscar su gorra y se fue caminando al pueblo con el gran saco a sus espaldas.

Hacía mucho calor, y la carretera estaba cubierta de polvo y, antes de llegar al sexto mojón, Hans tuvo que sentarse a descansar. Sin embargo prosiguió muy animoso su camino, y llegó al mercado. Después de un rato, vendió el saco de harina a muy buen precio y regresó a casa inmediatamente, temeroso de que, si se le hacía tarde, pudiera encontrar a algún ladrón en el camino.

-Ha sido un día muy duro -se dijo Hans mientras se metía en la cama- Pero me alegro de no haber dicho que no al Molinero, porque es mi mejor amigo y, además, me va a dar su carretilla, A la mañana siguiente, muy temprano, el Molinero bajó a recoger el dinero del saco de harina, pero el pobre Hans estaba tan cansado, que todavía seguía en la cama.

-Válgame, Dios -dijo el Molinero-, qué perezoso eres. La verdad es que, teniendo en cuenta que voy a darte mi carretilla, podías trabajar con más ganas. La pereza es un pecado muy grave, y no me gusta que ninguno de mis amigos sea vago ni perezoso. No te parezca mal que te hable tan claro. Por supuesto que no se me ocurriría hacerlo si no fuera tu amigo. Pero eso es lo bueno de la amistad, que uno puede decir siempre lo que piensa. Cualquiera puede decir cosas amables e intentar alabar a los demás; pero un amigo verdadero siempre dice las cosas desagradables, y no le importa causar dolor. Es más, si es un verdadero amigo lo prefiere, porque sabe que está obrando bien.

-Lo siento mucho -dijo el pobre Hans frotándose los ojos, y quitándose el gorro de dormir-. Pero estaba tan cansado que quise quedarme un rato en la cama, escuchando el canto de los pájaros. ¿Sabes que trabajo mejor cuando he oído cantar a los pájaros?

-Bien, me alegro -dijo el Molinero, dándole una palmadita en la espalda-, porque, tan pronto estés vestido, quiero que subas conmigo al molino y me arregles el tejado del. granero.

El pobrecito Hans estaba deseando ponerse a trabajar en el jardín, porque hacía dos días que no regaba las flores, pero no quería decir que no al Molinero, que era tan amigo suyo.

-¿Crees que no sería muy buen amigo tuyo si te dijera que tengo mucho que hacer? preguntó con voz tímida y vergonzosa.

-Bueno, en realidad no creo que sea mucho pedirte, teniendo en cuenta que te voy a dar mi carretilla -le contestó el Molinero-. Pero, si no quieres, lo haré yo mismo.

-¡De ninguna manera! -exclamó Hans y, saltando de la cama, se vistió y subió al granero. Allí trabajó todo el día, y al anochecer fue el Molinero a ver cómo iba la obra.

-¿Has arreglado ya el agujero del tejado, Hans? -le preguntó el Molinero con voz alegre.

-Está completamente arreglado -contestó el pequeño Hans, mientras se bajaba de la escalera.

-¡Ay! No hay trabajo más agradable que el que se hace por los demás -dijo el Molinero.

-Realmente es un privilegio oírte hablar -respondió el pequeño Hans, sentándose y enjugándose e! sudor de la frente- Es un gran privilegio. Lo malo es que yo nunca tendré unas ideas tan bonitas como las tuyas.

-Ya verás cómo se te ocurren, si te empeñas -dijo el Molinero- De momento, tienes sólo la práctica de la amistad; algún día tendrás también la teoría.

-¿De verdad crees que la tendré? -preguntó el pequeño Hans.

-No tengo la menor duda -contestó el Molinero-. Pero ahora que ya has arreglado el tejado, deberías ir a casa a descansar, quiero que mañana me lleves las ovejas al monte.

El pobre Hans no se atrevió a replicar, y a la mañana siguiente, muy temprano, el Molinero le llevó sus ovejas cerca de la casa, y Hans se fue al monte con ellas. Le llevó todo el día subir y bajar del monte y, cuando regresó a casa, estaba tan cansado, que se quedó dormido en una silla y no se despertó hasta bien entrado el día.

-¡Qué bien lo voy a pasar trabajando el jardín!», se dijo Hans; e inmediatamente se puso a trabajar.

Pero cuándo por una cosa, cuándo por otra no había manera de dedicarse a las flores, pues siempre aparecía el Molinero a pedirle que fuera a hacerle algún recado, o que le ayudara en el molino. A veces el pobre Hans se ponía muy triste, pues temía que sus flores creyeran que se había olvidado de ellas; pero le consolaba el pensamiento de que el Molinero era su mejor amigo.

-Además -solía decir- va a darme su carretilla y eso es un acto de verdadera generosidad.

Así que el pequeño Hans seguía trabajando para el Molinero, y el Molinero seguía diciendo cosas hermosas sobre la amistad, que Hans anotaba en un cuadernito para poderlas leer por la noche, pues era un alumno muy aplicado.

Y sucedió que una noche estaba Hans sentado junto al hogar, cuando oyó un golpe seco en la puerta. Era una noche muy mala, y el viento soplaba y rugía alrededor de la casa con tanta fuerza, que al principio pensó que era sencillamente la tormenta. Pero enseguida se oyó un segundo golpe, y luego un tercero, más fuerte que los otros.

«Será algún pobre viajero», pensó Hans; y corrió a abrir la puerta.

Allí estaba el Molinero con un farol en una mano y un gran bastón en la otra.

-¡Querido Hans! -dijo el Molinero-. Tengo un grave problema. Mi hijo pequeño se ha caído de la escalera y está herido y voy en busca del médico. Pero vive tan lejos y está la noche tan mala, que se me acaba de ocurrir que sería mucho mejor que fueras tú en mi lugar. Ya sabes que voy a darte la carretilla, así que sería justo que a cambio hicieras algo por mí.

-Faltaría más -exclamó el pequeño Hans-. Considero un honor que acudas a mí. Ahora mismo me pongo en camino; pero préstame el farol, pues la noche está tan oscura que tengo miedo de que pueda caerme al canal.

-Lo siento mucho -le contestó el Molinero-, pero el farol es nuevo. Sería una gran pérdida, si le pasara algo.

-Bueno, no importa, ya me las arreglaré sin él -exclamó el pequeño Hans.

Descolgó su abrigo de piel, se puso su gorro de lana bien calentito, se enrolló una bufanda al cuello y salió en busca del médico.

¡Qué tormenta más espantosa! La noche era tan negra, que el pobre Hans casi no podía ver; y el viento era tan fuerte, que le costaba trabajo mantenerse en pie. Sin embargo era muy valiente, y después de haber caminado alrededor de tres horas llegó a casa del médico y llamó a la puerta.

-¿Quién es? -gritó el médico, asomando la cabeza por la ventana del dormitorio.

-Soy yo, el pequeño Hans.

-¿Y qué quieres, pequeño Hans?

-El hijo del Molinero se ha caído de una escalera, y está herido, y el Molinero dice que vaya usted enseguida.

-¡Está bien! -dijo el médico.

Pidió que le llevaran el caballo, las botas y el farol, bajó las escaleras y salió al trote hacia la casa del Molinero. Y el pequeño Hans le siguió con dificultad.

Pero la tormenta arreciaba cada vez más y la lluvia caía a torrentes y el pobre Hans no veía por dónde iba, ni era capaz de seguir la marcha del caballo. Al cabo de un rato se perdió y estuvo dando vueltas por el páramo, que era un lugar muy peligroso, lleno de hoyos muy profundos; y el pobrecito Hans cayó en uno de ellos y se ahogó. Unos cabreros encontraron su cuerpo flotando en una charca y se lo llevaron a casa.

Todo el mundo fue al funeral del pequeño Hans, porque era una persona muy conocida; y allí estaba el Molinero, presidiendo el duelo.

-Como yo era su mejor amigo, es justo que ocupe el sitio de honor -dijo el Molinero.

Y se puso a la cabeza del cortejo fúnebre envuelto en una capa negra muy larga y, de vez en cuando, se limpiaba los ojos con un gran pañuelo.

-Ha sido una gran pérdida para todos nosotros -dijo el herrero, cuando hubo terminado el entierro y todos estaban cómodamente sentados en la taberna, bebiendo ponche y comiendo pasteles.

-Una gran pérdida, al menos para mí -dijo el Molinero-, porque resulta que le había hecho el favor de regalarle mi carretilla, y ahora no sé qué hacer con ella. En casa me estorba y está en tal mal estado, que no creo que me den nada por ella, si quiero venderla. Pero, de ahora en adelante, tendré mucho cuidado en no volver a regalar nada. Hace uno un favor y mira cómo te lo pagan.

-¿Y luego qué? -dijo la Rata de agua, después de una larga pausa.

-Luego, nada. Éste es el final -dijo el Pinzón.

-Pero, ¿qué fue del Molinero? -preguntó la Rata de Agua.

-Realmente no lo sé, ni me importa, de eso estoy seguro -contestó el Pinzón.

-Entonces, es evidente que no tiene usted sentimientos -dijo la Rata de Agua.

-Me temo que no ha comprendido usted la moraleja del cuento -observó el Pinzón.

-¿La qué? -gritó la Rata de Agua.

-La moraleja.

-¡Quiere decir que ese cuento tenía moraleja!

-Pues sí -dijo el Pinzón.

-¡Bueno! -dijo la Rata de Agua muy enfadada-Pues debería habérmelo dicho antes de empezar. Y así me habría ahorrado escucharle. Y hasta le hubiera dicho igual que el crítico: «¡Psss!» Aunque aún estoy a tiempo de decírselo.

Y entonces le gritó muy fuerte: -«¡Psss!», hizo un movimiento brusco con la cola y se metió en su agujero.

-¿Qué le parece a usted la Rata de Agua? -preguntó la Pata, que llegó chapoteando unos minutos después-. Tiene muy buenas cualidades, pero yo, la verdad, es que tengo sentimientos maternales y no puedo ver a un solterón sin que se me salten las lágrimas.

-Siiento mucho haberle molestado -contestó el Pinzón-. El hecho es que le conté un cuento con moraleja.

-Ah, pues eso es siempre muy peligroso -dijo la Pata.

Y yo estoy de acuerdo con ella.

Fuente: Blog Ciudad Seva.

*++

 

lunes, 29 de noviembre de 2021

¿Por qué se arma Taiwán y cómo lo logra?

EEUU y aliados de OTAN sacan pecho ante Rusia, ahora en Mediterráneo. [Andaríamos más y mejor encaminados a la verdad si en vez de hablar EE.UU, OTAN, RUSIA, habláramos de los grandes grupos de capital dominantes en EE.UU, OTAN, RUSIA que andan en permanente disputas entre ellos poniendo en riesgo material para la vida a decenas de millones de personas, la mayoría trabajadoras, por asegurar mercados, ampliarlos, expoliar recursos y riquezas de países y Estados menos poderosos, porque ya me contaran ustedes que me puede quitar a mi otro trabajador americano, ruso o de cualquier otra parte del mundo. O que les puedo quitar yo a ellos. Punto. El año pasado, esto es, en el 2020 en España, los trabajadores, que son los que únicamente pueden crear riqueza con su trabajo crearon bienes y servicios por un valor un billón (con be de beee, beee, beeé) ciento veinti un mil novecientos cuarenta y ocho millones de euros, que con números se escribe así: 1.121.948.000.000 (que como se puede ver no es moco de pavo), y de esta cantidubidubidá cantidad de dinero, más del 1,5%, es decir, más de 11.219.480.000 millones de euros pagamos los trabajadores como contribución salerosa para el mantenimiento de la OTAN, que no es para la guerra como dicen algunos metepatas, asquerosos, rojos criminales marxistas come niños por la mañana temprano, que eso es lo que son. No, no. No les hagan caso, que estos marxistas no quieren más que enredar y joder la cosa para quitarle la bicicleta a quien tenga una. Son esos 11.219.480.000 de euros que se le quitan a los trabajadores para asegurar los beneficios a los cuatro (cuatra, que hay que utilizar lenguaje inclusivo/va) egoístas y malas bestias del capital dominante que no miran más que por su propia pelleja, como buenos animales que son, de la industria criminal militar. Y esto, no me digan que no, ya tiene otra pinta. Y, fueraparte lo dicho, que dirían en mi pueblo, Isla Mayor, ¿imaginan ustedes la barquichuela de la foto de abajo para matar convertida en triciclos-carritos de reparto de helados (fresa, chocolate y vainilla, ¡qué menos!) la cantidad de puestos de trabajo que podría crear y la felicidad que sería ver a todos los niños del mundo dándole chupetones a sus cucuruchos de helado por la calle más contentos que unas pascuas y dando más polculo que un palo de punta pro al ruidera que meterían? Por, supuesto, ni que decir tiene: niño que no se hubiera comido debidamente la comida niño que se quedaba sin helado. Lo siento mucho nene, el helado para después de la comida? ¿Imaginan una situación así? Pues, francamente, con una caterva de políticos/as como la que tenemos sin capacidad y diría que hasta sin dignidad personal, para resolver ni tan siquiera el problema de la alimentación de los niños (sí, sí, me refiero a España) pero al mismo tiempo con una capacidad infinita para crear problemas cada vez mayores y más graves, entre otros, la preparación de la guerra, sea por inconsciencia, incompetencia, servilismo, amor al dinero o por cualquier otra y con unas clases trabajadoras, por lo general, dadas a la bartola creyendo que todo esto va con el vecino y no con ellas, yo no alcanzo a imaginármelo, la verdad. ¡Y miren que le echo ganas para imaginármelo!]

 

EEUU y aliados de OTAN sacan pecho ante Rusia, ahora en Mediterráneo

DIARIO OCTUBRE / 28.11.2021


Un buque de asalto anfibio Mistral de la Armada francesa se ancla en las costas del país europeo.


Las maniobras, denominadas Polaris 21, organizadas por la Marina francesa, durarán hasta el 3 de diciembre, informó el sábado la agencia francesa de noticias AFP. Los ejercicios representan un importante despliegue de seis países aliados, en los cuales están involucrados unos 6000 militares occidentales.

En total, 25 navíos y 65 aviones divididos en dos bandos se enfrentarán en el Mediterráneo occidental, de las costas francesas hasta el sur de Cerdeña (Italia) y las islas Baleares (España). También hay dos barcos presentes en el océano Atlántico.

Los países occidentales se preparan para la vuelta a los enfrentamientos entre Estados, con combates entre fuerzas comparables a varios niveles: militar, diplomático, espacial, comercial, informático. Los ejercicios se producen en condiciones que Moscú ya ha advertido que la expansión de las actividades del bloque militar occidental cerca de las fronteras de Rusia es una “línea roja”.

¿Qué hay detrás de estas tensiones?

Las relaciones entre Rusia y el Occidente atraviesan un período de gran tensión, a tenor de una serie de cuestiones, incluidas la situación en Ucrania y la anexión de la estratégica península de Crimea a la Federación Rusa en 2014.

De hecho, Rusia denuncia que EE.UU. y sus aliados de la Organización del Tratado Atlántico Norte (OTAN) realizan actividades desestabilizadoras de manera activa y persistente cerca de las fronteras rusas, así como en el mar Mediterráneo, donde Rusia cuenta con bases militares en las costas de Siria.

FUENTE: hispantv.com

*++