miércoles, 19 de mayo de 2021

“¿Cómo se puede hablar de invasión?": Àngels Barceló estalla contra Sant...

Marruecos, España y su trueque con vidas humanas. [Como el Mójalo VI de Marruecos esté preparando una nueva Marcha a colores (que el verde es muy ecológico para mezclarlo con estos asuntos) sobre Ceuta, apaga, corre y vámonos, porque el que más candela mete para crear cuantos problemas pueda para echar al gobierno social comunista y que no me digas estas cosas que me entra la risa, Santiago Abascal, en su primer papel de héroe nacional patrio de Cierra a España para defender a la ídem contra el moro infiel sin papeles, será el primero que se eche el fusil por debajo del sobaco y si me quieres escribir primera línea de fuego que luego ya pasaremos a la rumba del cañón o si me quieres dímelo y si no vete al carajo, que otras mejores que tú he tendido yo debajo, resulta que además de ser casto laboral, o sea, que no ha trabajado en su vida (y tampoco es cosa de que lo mandemos a trabajar ahora que va a entrar en acción) ni siquiera sabe el izquierda, derecha, alto, media vuelta, un do, un dos, cuerpo a tierra, alto, pa-so lí-gero, porque es que no ha hecho ni la mili, y por tanto es un “injuramentado”, que no ha jurado ante la Bandera Patria defender a España hasta la última gota de su sangre (la gota de sangre de otros no, la suya, la suya) no creo que sepa distinguir la estrella de seis puntas de un oficial del huevo frito de los jefes, así que no me extrañaría un pelo, que en un momento dado en el supremo premomento de antes del combate, le entren los tembleques patrios lógicos de quien se la juega, cierre los ojos, se me de la media vuelta de estas de pretos para correr y maricón el último, y se lie a tiros contra el propio ejército español por no saber distinguir ni el uniforme patrio-amigo de Asturias Patria querida del marroquí enemigo y si papeles, ojo al dato: ¡sin papeles!, que a nado llega]

 

Marruecos, España y su trueque con vidas humanas 

Por David Bollero

Rebelión

19/05/2021 

Fuentes: Público [Foto: Dos inmigrantes escalan las rocas de uno de los espigones fronterizos de Ceuta, donde ayer se batió la cifra récord de llegada de inmigrantes a España en un solo día por vía marítima, contabilizando los 5.000 marroquíes que según la delegación del gobierno en Ceuta han llegado a la ciudad autónoma. EFE/Reduan]

Mohamed VI lo ha vuelto a hacer; ni es la primera vez ni será la última porque el dictador marroquí no es de fiar, ni siquiera con sus propios compatriotas. Más de 5.000 personas han llegado durante el pasado lunes a Ceuta, la mayoría de ellos a nado bordeando los espigones marítimos del Tarajal y Benzú. El detonante de la apertura de fronteras, pese a que Marruecos las mantiene cerradas por la pandemia hasta el 10 de junio, se ha debido a la hospitalización de Brahim Gali, líder del Frente Polisario y presidente de la autoproclamada República Árabe Saharaui Democrática (RASD) en un hospital de Logroño.

El pasado 13 de noviembre Marruecos rompió el alto el fuego suscrito con el Frente Polisario en 1991. Desde entonces se libra una guerra en el Sáhara Occidental ante la cual el Gobierno de España, la Comunidad Internacional y la mayor parte de los medios han mirado para otro lado. A las escaramuzas que están teniendo lugar en el frente hay que sumar el recrudecimiento de la represión del pueblo saharaui en los Territorios Ocupados, en los que la cara más visible es la activista Sultana Khaya, en arresto domiciliario, violada por paramilitares marroquíes, al igual que su hermana; incluso su madre, de 84 años, ha sufrido agresiones físicas.

La pasividad del Gobierno de España, pese a continuar siendo la potencia administradora del Sáhara Occidental según la ONU, resultan tan pasmosa como histórica, pues cuando se trata de Marruecos, al residente en La Moncloa -sea del PSOE o del PP- le importa más un puñado de dirhams que los Derechos Humanos (DDHH). La prueba de ello es cómo la ministra de Exteriores, Arancha González Laya, continua silenciando la misma guerra, las violaciones de DDHH que organizaciones como Amnistía Internacional están denunciando o, incluso, cuál es el motivo de la entrada de miles de migrantes a nado a Ceuta.

La activista Helena Maleno advertía previamente de la ‘promoción’ de la relajación de la frontera marroquí, cundiendo entre quienes sueñan con una vida mejor el mensaje de que las puertas se abrirían durante 48 horas. Laya hizo caso omiso de ello y ahora le estalla en las narices. La raíz del problema continúa siendo el Sáhara Occidental y el pueblo saharaui, la que fuera llamada la Provincia 53 de España, con quien nuestros gobiernos llevan teniendo un comportamiento indigno desde hace 45 años.

Se mantiene el silencio del Gobierno de España y la Unión Europa (UE), que sigue comprando los caladeros de pesca saharauis a Marruecos por más de 50 millones de euros al año, sin que ni este dinero revierta en sus propietarios legítimos -el pueblo saharaui- ni tampoco, en el mismo pueblo marroquí, como vemos con las personas que se juegan la vida llegando a Ceuta a nado… muchas de ellas devueltas en caliente, evidenciando cuan poco importan los DDHH al Gobierno de España.


Se oyen campanas de un amago por parte de Marruecos de una nueva Marcha Verde, esta vez sobre Ceuta. Dicho de otro modo, una nueva ocupación ilegal, como ya sucedió con el Sáhara Occidental. El hecho de que España lleve casi medio siglo dando legitimidad a la ocupación ilegal del Sáhara es el mejor aval para Marruecos para que invada Ceuta. De nuevo, la inmundicia moral de los diferentes gobiernos que hemos tenido en nuestro país les explota en la cara.

Y ante este silencio, que en la cuestión del Sáhara Occidental tiene algo de contagioso, porque pese a que nos toca mucho más de cerca, buena parte de la población española sabe más del conflicto palestino que de éste, hoy se presenta la I Marcha por la Libertad del Pueblo Saharaui. Diversas columnas de personas, que partirán desde distintos puntos de España y recorrerán el país a pie, entre el 20 de mayo y el 19 de junio, confluirán en Madrid y reclamarán a nuestro gobierno su responsabilidad histórica con el pueblo saharaui. ¿Escuchará ahora España a la sociedad civil, al pueblo saharaui, a las decenas de organizaciones humanitarias que llevan décadas adviertiendo de la sistemática violación del Derecho Internacional por parte de Marruecos? ¿Hasta cuándo asistiremos y consentiremos este macabro trueque de vidas humanas?

Fuente: https://blogs.publico.es/david-bollero/2021/05/18/marruecos-ceuta/

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La Marcha Verde sobre el Sahara -1975.flv [Cuando la Marcha Verde en 1975 yo era el Analista Químico del Parque de Artillería de Zaragoza con ardor guerrero guay y heroísmo cantidubi, pero con miaja más de miedo, miedecillo no, miedo. El culpable de la Marcha Verde, pero no del todo, fue el hijo pequeño de Pablo Iglesias que todavía no había nacido y el gobierno social comunista del alpiste sanluqueño actual que todavía no había llegado al poder. Eso sí, la familia es la familia y eso es sagrado. El emérito Rey Juan Carlos I con las lagrimas rueda que te rueda mejilla abajo, como una Madalena, en el entierro de Hasan II, le llamo hermano. Así sea. De la invasión de marroquíes jóvenes con más hambre que el perro de un latero (hasta que llegue mañana Abascal que no ha hecho ni el servicio militar obligatorio a meter candela y acusarlos de terribles delincuentes) por la frontera de Ceuta, todo hay que decirlo, la tiene el niño chiquitillo de Pablo Iglesias y yo que le ando azuzando estos días]

martes, 18 de mayo de 2021

DIRECTO: El Ejército controla la entrada masiva de inmigrantes en Ceuta

Andaluces de Jaen, Santander, Porto Belo, Salamanca o Bilbao y porque no quiero nombrar a los de Botorrita. Hay que ver como ha subido el marisco en Huelva: a millón de euros por mes a los calamares del robo concertado de la criminal empresarial-politico-parlante de la mercante robi sanitario a la sanidad pública para los bolsillos de cuatro particulares enganchados de una u otra manera al meneo politico. Total, esto a mi nada, yo a lo mío: al cálculo vectorial de la velocidad del tocino en los días singulares, que es lo que interesa a los trabajadores. Y aún me sé un refrán que no cuento porque no me lo sé, o sea, que..., a millón por més. Que pase el siguiente

 

Andalucía: La Junta paga un millón al mes a la sanidad privada por especialidades médicas inexistentes

Escándalo a vista en la gestión sanitaria de la Junta en la provincia de Huelva. La Asociación ‘Onubenses unidos por una sanidad pública de calidad’ (Onusap) ha convocado una movilización el próximo día 30 de mayo a las 11,00 horas en Lepe (Huelva) para protestar contra un controvertido concierto de la Junta con el Hospital Virgen de la Bella, de propiedad privada.

Considera el colectivo que el centro «no es capaz de proporcionar lo que figura en el contrato» y supone «casi un millón de euros mensuales que se dejan de invertir en lo público», mientras que desde la Junta han defendido que se trata de «un contrato de disponibilidad por actos asistenciales y no por cartera de servicios».

Según detalla el diario El País, la Junta de Andalucía paga 2,8 millones al trimestre al grupo privado José Manuel Pascual por 13 especialidades médicas en dicho hospital, pero seis de ellas no están operativas y carecen de médicos. Los 96.695 vecinos de la costa occidental onubense carecen de pediatras, ginecólogos, neumólogos, oftalmólogos, rehabilitadores y hematólogos, pese a que la Junta firmó el pasado marzo un convenio con el grupo sanitario Pascual que incluía dichos especialistas.

De este modo, según ha indicado a Europa Press el presidente de Onusap, Diego Mora, tras solicitar la asociación a la Junta de Andalucía las condiciones del contrato, «nos hemos encontrado que la mitad de las especialidades contratadas no tienen personal».

En este sentido, ha señalado que se ha contratado Ginecología con Urgencias «y no hay ginecólogo las 24 horas, es decir, no puede haber urgencias de esta especialidad, también servicios de Oftalmología, pero no tienen oftalmólogo, y así como varias especialidades», por lo que consideran que «esto merece una explicación» porque «son casi tres millones de euros que se van a la sanidad privada y que se dejan de invertir en la pública, para darlo a una empresa que no puede cubrir lo que se ha contratado».

En este punto, Mora ha dicho que es «incomprensible» este gasto de dinero «cuando con la mitad se podría haber abierto el Hospital de la Costa Occidental» porque «en lugar de dar ese dinero a una empresa privada, la Junta podría invertirlo en el camino de acceso si el Gobierno central no puede hacerse cargo», al tiempo que ha lamentado que este sea «un problema enquistado desde hace muchísimo tiempo».

Así las cosas, en un comunicado, la asociación ha indicado que elegido Lepe para su próxima movilización «el frustrado Chare constituyen todo un símbolo del ninguneo y abandono de nuestra Sanidad por parte de los distintos gobiernos».

Asimismo, han añadido que esta movilización también reivindicará «los déficits históricos de la provincia, sin visos de solución a corto o medio plazo» y «la pérdida de las Urgencias de 24 horas en varias localidades con la excusa de la pandemia».

Por ello, han invitado a la ciudadanía onubense a la marcha del próximo domingo que transcurrirá desde el Hospital Virgen de la Bella hasta el Ayuntamiento de la localidad y que se hará «respetando todas las medidas sanitarias y con la distancia de seguridad».

Lo que dice la Junta

Por su parte, desde la delegación de Salud y Familias en Huelva han indicado a Europa Press que el concierto del SAS con el Hospital Virgen de la Bella de Lepe «es un contrato de disponibilidad por actos asistenciales, no por cartera de servicios».

Por ello, desde la Junta han señalado que a la empresa se le abona «por las asistencias concretas que preste a usuarios del sistema sanitario público andaluz, no de forma general por una cartera de servicios determinada» y que «la Junta no puede pagar al centro por servicios o asistencias que no preste o no oferte«.

En este sentido, desde la administración andaluza han puntualizado que las especialidades que no pueda ofertar el Virgen de la Bella «se van a seguir prestando en los hospitales de referencia», que son el Infanta Elena para la comarca y el Juan Ramón Jiménez a nivel provincial.

La Junta defiende el contrato firmado con el Hospital Virgen de la Bella para concertar servicios de asistencia sanitaria complementaria, «en tanto en cuanto supone una mejora en la accesibilidad de los usuarios de la Costa de Huelva a los servicios de salud, así como incrementar los recursos para hacer frente a las necesidades de la pandemia de Covid-19″. Todo ello, «a la espera de que se pueda poner en marcha el hospital público construido en la zona por la administración autonómica».

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lunes, 17 de mayo de 2021

Covid-19, corrupción, gobierno, política. Burro = como mucho dos tropezones con la misma piedra; ser humano alienado personal y socialmente, caso perdido = tropezón continuo con la misma piedra, y que como no se salve él no lo salva ni Dios.

 

La industria farmacéutica se viste de

 muerte




Por Javier Cortines

KAOSENLARED

 Publicado el 17 May, 2021

La pandemia, que ya ha causado más de tres millones de muertos e infectado a 160 millones de personas, ha demostrado una vez más que la plutocracia prioriza el bienestar de los ricos y actúa con obsceno “racismo criminal” contra los países del tercer mundo que históricamente han sido esclavizados, explotados o ignorados

La industria farmacéutica, sabiendo que “el bichito” iba a mutar en gallina de los huevos de oro, se frotó las manos para inundar los mercados de vacunas que pondrían de nuevo “un precio a la vida”. Los inversores y Cía acumularían fortunas para seguir construyendo un modelo de sociedad donde el control masivo sustituye a la libertad y la democracia es amputada en aras de “la inmunidad de rebaño”[1].

Los laboratorios, cuyos nombres todos conocemos, pronto nos mostraron su lado más oscuro y, con una falta de ética y empatía que clama al cielo, fueron vendiendo sus vacunas al mejor postor. Los Gobiernos aprovecharon la ocasión para sembrar miedo y desviar el foco de “los problemas más graves y urgentes”. Su receta: pelear para regresar a la sociedad ideal, la del adagio del “burro, la noria, el palo y la zanahoria”.

La pandemia, que ya ha causado más de tres millones de muertos e infectado a 160 millones de personas, ha demostrado una vez más que la plutocracia prioriza el bienestar de los ricos y actúa con obsceno “racismo criminal” contra los países del tercer mundo que históricamente han sido esclavizados, explotados o ignorados. Nadie se molesta en limpiar la sangre, aunque sea por una cuestión de “estética”.

Es difícil comprender como los pueblos, acobardados por la pandemia y por el temor de que les quiten el trozo de tarta que les regala “Papa Noel”, no se rebelen contra Gobiernos ambiguos y la avaricia de los laboratorios-fantasma que aspiran a hacer “el negocio del milenio” aprovechando el sufrimiento de los débiles y de los que no tiene dinero ni medios para vacunarse en Dubai o en las playas de Miami.

Hoy día la rebelión es una necesidad. Si dejamos nuestras vidas en manos de los políticos que siguen las directrices de Bruselas y de la Casa Blanca, estamos aceptando una “parálisis cerebral” que nos llevará, en silla de ruedas, a la puerta del acantilado donde deciden la vida o la muerte esos robots-policías de la Era del Post-coronavirus.

Ahora EEUU, que ya ha vacunado a gran parte de su población, al igual que Reino Unido e Israel, dice a través de la boquita de Biden que se deben liberalizar las patentes para salvar a “todo el mundo”. Otra vez llegan los buenos «tras haber despreciado vacunas, como la china o la rusa, que podrían haber ahorrado muerte, hambrunas y sufrimiento a gran parte del mundo, y protegido su economía y millones de puestos de trabajo».

La Unión Europea tiene el corazón partido y no sabe qué hacer mientras la gente del tercer mundo, encabezados por India (donde la gente muere diariamente en la calle)  vive en un auténtico infierno.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, dijo recientemente, relajada, con el clítoris apaciguado, que Europa “está abierta a todas las propuestas” pero dio a entender que la liberación de las patentes es una salvajada. La UE, que cada vez nos representa menos, defiende así su rechazo neofascista a liberalizar las patentes : “¿Y si viene otra pandemia, quien se va a molestar en fabricar vacunas?”.

El negocio de las vacunas produce réditos políticos y económicos. Los países que gestionen bien la pandemia avanzarán décadas sobre los que se quedarán en la estacada, allí donde la frontera es alambrada. Como siempre, el gran perdedor será el pueblo. La casta está a salvo. Si en su país las cosas empeoran, queda el exilio de oro.

En España la gestión es patética. No sé si alguien sigue creyendo que tenemos el mejor sistema sanitario del mundo. La manipulación y la mentira “no nos hace libres”, nos hace ignorantes, condición idónea para convertirnos en seres agradecidos, sumisos. Creer que la derecha lo hubiera hecho mejor es sinónimo de vivir en el limbo.

Sobre los botellones o fiestas desbocadas de una parte de la juventud se deduce que para ese colectivo es más importante divertirse que la salud de los mayores. Tampoco se descarta que muchos de ellos odien a sus padres y/o a “los abuelos de la patria” (consciente o inconscientemente) y sueñen con asesinarlos virtualmente.

Por otra parte, los mensajes confusos y ambiguos de los Gobiernos (muchos títeres de los plutócratas y del “Gran Hermano) explican claramente la reacción del rebaño. Cuando no hay pastor ni integridad moral y se huele la llegada del lobo, se produce la diáspora de las ovejas descarriadas. El baile terminará cuando los buzos exploren los palacios venecianos y las máscaras devoren el verdadero rostro del hombre.

[1] Sigo utilizando la palabra rebaño, como hacían los medios de comunicación al principio. Ahora los portavoces del sistema dicen, por ordenes de sus superiores, inmunidad de grupo. Es más adecuado el primer término, pues como rebaño nos trata “la jerarquía celestial” que gobierna el mundo.

Blog del autor: Nilo Homérico

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¿Qué les queda a los jóvenes?

 

Hoy hace 12 años Mario Benedetti moría en Montevideo. Amar, luchar, trabajar, morir, todo era motivo de poesía para él. Cada pequeña situación del vivir cotidiano merecía celebrar la constante sorpresa de existir. Lo recordamos con este poema.


¿Qué les queda a los jóvenes?

 


Mario Benedetti

El Viejo Topo

17 mayo, 2021 

¿Qué les queda a los jóvenes?  

¿Qué les queda por probar a los jóvenes
en este mundo de paciencia y asco?
¿sólo grafitti? ¿rock? ¿escepticismo?
también les queda no decir amén
no dejar que les maten el amor
recuperar el habla y la utopía
ser jóvenes sin prisa y con memoria
situarse en una historia que es la suya
no convertirse en viejos prematuros

¿qué les queda por probar a los jóvenes
en este mundo de rutina y ruina?
¿cocaína? ¿cerveza? ¿barras bravas?
les queda respirar / abrir los ojos
descubrir las raíces del horror
inventar paz así sea a ponchazos
entenderse con la naturaleza
y con la lluvia y los relámpagos
y con el sentimiento y con la muerte
esa loca de atar y desatar

¿qué les queda por probar a los jóvenes
en este mundo de consumo y humo?
¿vértigo? ¿asaltos? ¿discotecas?
también les queda discutir con dios
tanto si existe como si no existe
tender manos que ayudan / abrir puertas
entre el corazón propio y el ajeno /
sobre todo les queda hacer futuro
a pesar de los ruines de pasado
y los sabios granujas del presente.

 

Fuente: Poemas del alma

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'El tren de los desaparecidos' COMPLETO | Crónicas

domingo, 16 de mayo de 2021

Chile comienza a escribir su futuro. [Quiero peces. Pues mójate el culo y empieza a pescar a ver que tal anda la cosa]

 

Chile comienza a escribir su futuro

Un año y medio después del estallido social que sacudió Chile, la población elegirá este fin de semana la asamblea que redactará la futura Constitución del país.

 

Movilización en plaza Dignidad, en Santiago de Chile durante el estallido de 2019. JAVIER PARDO

Jaime Bordel Gil

@jaimebgl

Elsaltodiario.com

13 MAY 2021 20:00

Llegó la fecha señalada. Un año y medio después del comienzo de las protestas que pedían una nueva Constitución para transformar el país, los chilenos votarán este fin de semana a los miembros del órgano que se encargará de redactar la nueva carta magna. Tendrá lugar de este modo la segunda etapa de un proceso constituyente marcado por la pandemia, con dos aplazamientos que han dilatado aún más un proceso que ya de por sí iba a ser largo.

Hace poco más de un mes, Congreso y Senado aprobaron con una amplia mayoría aplazar la elección de los constituyentes a los días 15 y 16 de mayo debido a la complicada situación sanitaria que atravesaba Chile. Este fin de semana, con una situación sanitaria algo más tranquila, los chilenos acudirán por fin a las urnas para votar no solo a sus diputados constituyentes, sino también a sus alcaldes y gobernadores regionales. Un “superfinde electoral” histórico en el que se decidirá sobre qué bases se articula el Chile de las próximas décadas.

Unidad en la derecha, varias candidaturas en la izquierda

El primer movimiento político que marcó las elecciones de este fin de semana ocurrió a principios de enero de 2021. La coalición de centroderecha Chile Vamos, que sostiene el Gobierno de Sebastián Piñera, anunciaba un acuerdo con el ultraderechista Partido Republicano de José Antonio Kast para acudir en las mismas listas a la Constituyente. Este pacto, que no se mantenía para la elección de alcaldes y gobernadores, levantó una enorme polémica en el país. Acusados de blanquear a la ultraderecha, los defensores del acuerdo en Chile Vamos argumentaron que se trataba de una alianza estratégica para evitar una victoria de la izquierda en la Convención Constitucional. Una victoria que, en palabras de Kast, podría significar “la destrucción de un modelo exitoso”.

Para evitar tal destrucción, toda la derecha acudirá agrupada en la lista Vamos por Chile, con el objetivo de evitar que se lleven a cabo las grandes transformaciones a las que aspira la oposición. Las fuerzas opositoras, por su parte, han optado por una estrategia completamente distinta y se presentarán en varias listas.

La Lista del Apruebo, que agrupa a los principales partidos del centroizquierda, y Apruebo Dignidad, integrada por el Partido Comunista, el Frente Amplio y los regionalistas verdes, son las dos candidaturas opositoras que aspiran a colocar más diputados en la cámara. A ellas dos se suma una diáspora de listas independientes, que mayoritariamente se sitúan en la órbita de la izquierda.

Estas candidaturas independientes apoyaron el “Apruebo” en el plebiscito de octubre de 2020, y ahora se presentan con programas que promueven profundas transformaciones sociales y que ponen el acento en distintas demandas. Algunas en el ecologismo, otras en temas sociales, y otras simplemente en garantizar que el pueblo esté representado en el órgano constituyente sin la mediación de partidos políticos.

Una de las principales demandas del estallido social fue que el pueblo participara en la redacción de la nueva constitución. Junto a la crítica al sistema económico, la crítica a la clase política adquirió gran relevancia en las marchas. Tanto en las proclamas de los manifestantes como en las demandas expresadas por las organizaciones y colectivos populares, estuvo presente un discurso que cargaba duramente contra los partidos, y que se ha traducido en la presentación de más de 70 listas de independientes a lo largo del país.

Mientras que la derecha —partidaria de tocar lo menos posible de la Constitución— ha cerrado filas en torno a una única candidatura, la izquierda e independientes han llegado a presentar hasta nueve listas distintas en algunos distritos

Una participación popular que, sin embargo, le puede salir cara a las fuerzas que pretenden introducir cambios significativos en la nueva constitución. Mientras que la derecha —partidaria de tocar lo menos posible de la Constitución— ha cerrado filas en torno a una única candidatura, la izquierda e independientes han llegado a presentar hasta nueve listas distintas en algunos distritos, como ocurre en el Distrito 10, que abarca varios barrios del centro de Santiago y es uno de los más que más escaños elige (7).

Un escenario que debido al sistema electoral chileno podría favorecer a la derecha ante la fragmentación de su adversario. El sistema chileno cuenta con 28 distritos electorales que eligen de tres a ocho diputados, al margen de los 17 escaños reservados a los pueblos originarios que van en una circunscripción aparte. Las listas son abiertas, por lo que el votante vota al candidato, y, como ya explicamos en este artículo en El Salto, existe una peculiaridad muy importante: el arrastre de lista. Este mecanismo produce que un candidato con muchos votos pueda “arrastrar” a candidatos de su misma lista con porcentajes irrisorios, y que estos entren en la cámara por delante de candidatos de otras listas que tengan más votos que ellos. Al concurrir en listas separadas muchas de estas candidaturas no se beneficiarán de los arrastres, a diferencia de la derecha que sí se beneficiará al acudir en una lista unitaria.

He aquí el motivo por el que la coalición gobernante, Chile Vamos, aceptó concurrir a las elecciones con el ultraderechista Partido Republicano: para maximizar sus esfuerzos electorales y beneficiarse de los arrastres lo máximo posible. Si los de Kast hubieran ido por separado, sus votos hubieran caído en saco roto en todas las circunscripciones que eligen tres, cuatro o cinco diputados, poniendo en peligro el objetivo principal de las fuerzas conservadoras: superar el tercio de escaños para tener capacidad de bloquear las propuestas más progresistas de la nueva Constitución.

Los dos tercios y la hoja en blanco

Una cifra ronda la cabeza de todos los progresistas de Chile: los dos tercios. Uno de los llamados “cerrojos constitucionales” de la actual Constitución, que también estará presente en el proceso de redacción del nuevo texto. Su presencia se debe a que en el Acuerdo por la Paz y la Nueva Constitución que los partidos políticos firmaron en noviembre de 2019, se recogió que el órgano constituyente debería aprobar las normas y el reglamento de votación de las mismas por un quórum de dos tercios.

Este “quórum” se trata de una de las medidas que más se ha criticado de la actual constitución chilena, redactada por los colaboradores de Augusto Pinochet en 1980. La exigencia de una mayoría de dos tercios para reformar los puntos troncales de la Constitución, ha sido uno de los mecanismos que ha impedido en 30 años cualquier reforma sustancial del texto, salvaguardando los aspectos más regresivos de una constitución que ni siquiera cuenta con legitimidad democrática plena, al haber sido aprobada en dictadura.

El gobernante Chile Vamos aceptó concurrir a las elecciones con el ultraderechista Partido Republicano para maximizar sus esfuerzos electorales. Si el partido ultra de Kast hubieran ido por separado, sus votos hubieran caído en saco roto

El quórum de dos tercios fue una garantía de continuidad del modelo social y económico establecido en la dictadura y plasmado en la Constitución. Hoy, estos mismos dos tercios vuelven a beneficiar a una derecha cuyo objetivo es evitar grandes transformaciones y ser árbitros de lo que se reforma y lo que permanece igual que en el texto de 1980. Casi todos los integrantes del centroderecha consideran que el modelo chileno es exitoso, y su misión de cara a los próximos meses será que la nueva Constitución sea lo más parecida posible a la que rige actualmente el país.

No obstante, aunque la derecha obtuviera más de un tercio de los escaños, las fuerzas progresistas e independientes cuentan con una ventaja respecto a su posición de las últimas décadas, y es que el órgano constituyente escribirá sobre una “hoja en blanco”. Esto significa que no habrá ningún texto de base, y la Constitución se escribirá desde cero, por lo que las materias sobre las que no se alcance un consenso de dos tercios no serán incluidas en el texto y se regularan por otras normas de rango inferior.

Este punto hace que la situación actual sea radicalmente distinta a la precedente, donde si se pretendía reformar un artículo, pero no se alcanzaban los dos tercios, se mantenía el artículo tal y como establecía el texto de 1980. La derecha intentó en la negociación del Acuerdo por la Paz y la Nueva Constitución, que no hubiera hoja en blanco en el proceso y que el texto de base fuera el de 1980, lo que de facto hubiera supuesto que con un tercio más uno de los votos, podrían haber boicoteado el debate constitucional e impuesto el mismo texto que sigue vigente a día de hoy. Sin embargo, aquí las fuerzas progresistas no cedieron, y consiguieron la hoja en blanco a cambio de los dos tercios. En los próximos meses veremos cuál de las dos demandas era más importante.

Salud, educación, estado del bienestar y… carabineros.

En cuanto al contenido de la nueva constitución, las discusiones del debate público han girado sobre todo en torno a los derechos sociales. Las enormes desigualdades sociales y económicas que atraviesan Chile, fueron el principal detonante de las protestas que dieron lugar a la apertura del proceso constituyente, por lo que el derecho a la salud, a la educación y a la seguridad social han estado muy presentes en el debate las últimas semanas.

En este aspecto, casi toda la oposición coincide en lo básico: garantizar derechos como la educación o la salud y cambiar el rol del Estado, pasando de un Estado subsidiario a un Estado democrático y social. Sin embargo, la mayoría de la derecha es fiel defensora de la Constitución actual, que establece un Estado mínimo, que apenas interviene en la economía, y que concibe la sanidad y la educación como servicios que pueden proveer tanto lo público como lo privado. Un modelo importado de la Escuela de Chicago, cuyos economistas asesoraron a la dictadura de Augusto Pinochet, y que a día de hoy buena parte de la derecha continúa defendiendo como exitoso.

En la redacción de la nueva Constitución no habrá ningún texto de base, se escribirá desde cero, por lo que las materias sobre las que no se alcance un consenso de dos tercios no serán incluidas en el texto y se regularan por otras normas de rango inferior

El rol del Estado y los derechos sociales será, por tanto, uno de los temas que levante mayores polémicas en la cámara constituyente, pues enfrentará dos visiones antagónicas. Por un lado, la de una derecha que pretende mantener un Estado lo más ligero posible, y por otro, la de una oposición, que, con distintos matices, busca superar el actual modelo neoliberal y avanzar hacia un estado social.

La reforma de la fuerza pública chilena, será otro de los temas que recibirá más atención en la Convención Constitucional. La actuación del cuerpo de Carabineros durante las protestas fue fuertemente cuestionada, dejando un triste balance de una veintena de muertos, más de 300 personas con lesiones oculares, y más de 3.000 heridos por agentes del estado. Tras las enormes críticas recibidas durante el último año y medio, la mayoría de las fuerzas opositoras abogan por introducir profundas reformas en la fuerza pública. Algunos candidatos incluso, como César Valenzuela del Partido Socialista (Lista del Apruebo) o Antonia Orellana de Convergencia Social (Apruebo Dignidad), hablan de superar Carabineros y establecer una nueva policía civil sometida a los estándares internacionales de derechos humanos.

Por otra parte, los posibles cambios en el régimen político también ocuparán un lugar importante, aunque hayan acaparado menor atención en el debate público. Tal vez por la complejidad del tema, o quizás porque las prioridades de la ciudadanía se encuentren en otros lugares, la realidad es que a día de hoy no parece que haya una mayoría abrumadora que apoye cambios en las instituciones políticas en una determinada dirección.

Gráfico 1: ¿Cuáles son los tres ejes que considera más prioritarios para mejorar la situación del país en los próximos años?

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Tampoco hay unanimidad al respecto dentro de la oposición, y si bien, casi todos los partidos abogan por un cierto reequilibrio de los poderes del ejecutivo y el legislativo en favor del parlamento, ciertos sectores del centroizquierda no parecen interesados en acabar con el presidencialismo. Aunque haya candidatos como el abogado constitucionalista Fernando Atria —independiente en listas de Apruebo Dignidad— defensores de un régimen parlamentario, ni en el centroderecha ni en parte del centroizquierda hay voluntad de tocar el presidencialismo. Tal vez sí de atenuar los amplísimos poderes del presidente de la República, pero ni siquiera de caminar hacia un semipresidencialismo, creando una figura de primer ministro como en el sistema francés.

Escenarios

Todos estos posibles cambios en el contenido de la nueva carta magna dependerán del escenario que nos encontremos en la cámara constituyente tras la elección. Si la derecha consigue poder de veto —más de un tercio de los asientos—, ambos bloques se verán obligados a alcanzar ciertos consensos para evitar un bloqueo total. De ello son plenamente conscientes en la oposición, y desde Convergencia Social (Apruebo Dignidad), la candidata por el distrito 10 Antonia Orellana plantea que si la derecha obtiene poder de veto, la oposición deberá centrarse sacar adelante reformas relativas al régimen político. Unas reformas que tratarían de introducir cambios en el Tribunal Constitucional o desarrollar nuevos mecanismos democráticos como iniciativas legislativas populares y medidas que aumenten la democracia, para así obtener tener mejores condiciones de disputa en el siguiente ciclo legislativo y presidencial.

Esta es una de las situaciones que parece más plausible a tenor de la mayoría de predicciones que se han planteado a fecha de hoy. Ante la ausencia de encuestas, las predicciones que han planteado proyectos como tresquintos.cl o el sociólogo y diputado Pepe Auth, han adquirido una notable relevancia a la hora de orientarnos de cara a lo que pueda pasar este fin de semana. Tanto la predicción de Auth como la primera de las tres que plantean en tresquintos.cl prevé un escenario donde la derecha (Vamos por Chile) obtendría más de un tercio de los escaños, pero sumaría menos que las listas opositoras.

De encontrarnos con unos resultados así, el centroderecha tendría capacidad de vetar determinadas reformas, aunque según Auth, no cree que ni Vamos por Chile, ni las listas de la izquierda vayan a actuar como bloques homogéneos. “Van a ser distintos los dos tercios para mantener la autonomía del Banco Central que para consagrar el derecho a la vivienda o para modificar el sistema de pensiones”,  declaró Auth en una entrevista para el diario digital Ex Ante, en la que señaló que cree que el trabajo constituyente para alcanzar los dos tercios obedecerá a una geometría variable y no a dos bloques compactos.

No tendremos que esperar mucho, y a lo largo de la noche del domingo sabremos quienes son los 155 integrantes de un órgano constitucional que será paritario, representará proporcionalmente a los diez pueblos originarios reconocidos en Chile

La gran cantidad de candidatos independientes que han incluido los partidos en sus listas es uno de los factores que podría dar consistencia a la tesis de Auth. Tanto Vamos por Chile como la Lista del Apruebo y Apruebo Dignidad incluyeron en sus listas junto a sus militantes y dirigentes a candidatos independientes no afiliados al partido. Una medida que buscaba satisfacer la demanda popular de participación ciudadana y evitar la proliferación de candidaturas independientes. Este será, por tanto, otro punto al que atender una vez sepamos los resultados. No solo importará cuantos constituyentes obtenga cada lista, sino quienes son y cuál es el perfil personal de cada diputado.

No tendremos que esperar mucho, y a lo largo de la noche del domingo sabremos quienes son los 155 integrantes de un órgano constitucional que será paritario, representará proporcionalmente a los diez pueblos originarios reconocidos en Chile, y que contará con la participación de miembros de la sociedad civil no adscritos a partidos. Un año y medio después del estallido social, Chile comienza a escribir su futuro.

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sábado, 15 de mayo de 2021

Para entender el funcionamiento del Covid-19

 

La hostelería, la COVID-19 y la huida del “una-medida-para-salvarlos-a-todos”

 


Por Varios autores

Rebelión

10/05/2021 

Fuentes: Colectivo Silesia (@csilesia)


Durante toda la pandemia de COVID-19 hemos intentado buscar las causas por las que los casos y las defunciones aumentan y cuáles pueden ser las intervenciones no farmacológicas (NPI en inglés) que pueden conseguir frenar la escalada de casos y evitar nuevos crecimientos. De hecho, esta es la función básica de la epidemiología como disciplina en su definición más canónica, donde se define como “el estudio de la ocurrencia de los estados o eventos de salud en poblaciones específicas, incluyendo los determinantes que influyen en tales estados y la aplicación de estos conocimientos para controlar los problemas de salud.”

Desde los primeros meses hemos encontrado multitud de artículos científicos analizando estos elementos: por qué nos contagiamos, dónde nos contagiamos, y cómo impedirlo. Confinamientos de diferente tipo, toques de queda, cierre de comercios, estrategias de re-apertura… el número de evaluaciones (de variable calidad) en diferentes territorios ha sido continuo, y sus resultados pueden ayudar a extraer conclusiones que, siempre contextualizando en las condiciones concretas de cada territorio, pueden ayudarnos a tomar mejores decisiones. 

Hace unos días publicamos en Gaceta Sanitaria un resumen de toda esta evidencia en relación al rol de la hostelería en la transmisión del COVID-19. Los resultados son bastante abrumadores: hay gran consistencia en la literatura disponible sobre la efectividad del cierre de la hostelería en disminuir la transmisión del COVID-19. Desde entonces hemos recibido algunos mensajes del tipo “¿y cómo se explica que en Francia ahora haya más muertes que en España cuando ellos tienen todo cerrado y nosotros todo abierto?”. Estas aparentes incoherencias, más que negarlas, nos pueden permitir comentar la complejidad del conocimiento epidemiológico generado en directo durante una pandemia. De hecho, podríamos hablar de 2 elementos que vienen a colación y que merecen matizaciones para entender la complejidad del estudio epidemiológico: la variabilidad y el mantra “correlación no implica causalidad”. 

La variabilidad hace referencia a que los mecanismos en epidemiología no funcionan como de una forma mecanicistas “doy un interruptor y siempre ocurre lo mismo”. Los procesos de salud-enfermedad son enormemente más complejos que eso, y la definición de causalidad tiene múltiples implicaciones filosóficas, teóricas y prácticas. De hecho, la epidemiología que estudia factores de riesgo, al referirse a agregados poblacionales, funciona en términos probabilísticos, estudiando cómo diferentes elementos “aumentan el riesgo” o “aumentan la probabilidad” de que un determinado evento ocurra, sin dar y certezas absolutas de que un elemento único vaya a provocar siempre el mismo efecto. Esto ocurre incluso en los factores de riesgo más conocidos para la salud: no todo el mundo que fuma 2 paquetes al año muere de cáncer de pulmón o EPOC. Todos tenemos un familiar que fumó hasta los 90 años y no murió por elementos relacionados con el tabaco, pero no negamos que el consumo de tabaco disminuye la esperanza de vida y aumenta el riesgo de desarrollar multitud de enfermedades. La epidemiología no genera el conocimiento más adecuado para hacer predicciones absolutas de situaciones individuales; más bien genera conocimiento que ayuda a comprender la complejidad de procesos donde actúan múltiples variables. 

De una forma paralela, podemos entender también el estudio de otras intervenciones en el COVID-19: no siempre hacen el mismo efecto. Una de las razones principales se encuentra detrás del hecho de que las enfermedades infecciosas tienen unas dinámicas de infección e inmunidad muy específicas, que generalmente están ausentes con otros fenómenos de salud pública. Al aumentar el número de infecciones, por un lado aumenta la probabilidad de contagio (un mayor número de gente contagiosa) pero por otro disminuye el número de personas susceptibles. Es decir, la tendencia actual tiene un enorme efecto sobre tendencias futuras. 

El cierre de la hostelería es una medida efectiva si atendemos a la evidencia a nivel internacional, pero no siempre tendrá el mismo efecto. Incluso puede haber lugares que aplican cierres de alguna forma y tengan incidencias altas. Para poder comprender la situación individual de cada territorio habrá que tener en cuenta, al menos, diferentes circunstancias como:

– ¿Cuándo se produce el cierre? Si se produce con una curva ascendente muy clara, el cierre ayudará a que no llegue tan alto, pero seguirá subiendo

– ¿Qué inmunidad tiene ese territorio? 

– ¿Qué otros elementos están entrando en juego? (otros cierres, adherencia a la medida,…)

Es decir, ¿que Francia tenga la hostelería cerrada y tenga ahora mismo más mortalidad por COVID-19 que España implica que el cierre de la hostelería no vale? No. El contexto de esa comparación entre España y Francia no puede comprenderse sin analizar qué pasó en los meses de enero y febrero en ambos países (con una afectación enorme en España), cuál es la situación social y epidemiológica cuando en Francia se produce esa decisión, que dentro de cada territorio la situación es muy desigual… En fin, más allá de negar a la mayor en base a una excepción, debemos partir del conocimiento complejo y contextualizado. Comparar la situación de España y Francia ahora mismo y extrapolar la efectividad de una medida solo con eso es el equivalente a “mi abuelo fumaba 2 paquetes hasta los 90 años, el tabaco no produce problemas de salud”. 

El segundo elemento es el mantra de que correlación no implica causalidad. Y es que bajo esa frase (tan cierta y necesaria para separar relaciones espúrias de otras con importancia) se esconden críticas que no se han acercado a ninguno de los tratados acerca de la complejidad del estudio de la causalidad, y todas las aristas que tiene. Decíamos en Epidemiocracia en relación a la aparición de la primera ola del COVID-19 en países que reciben más turistas: 

Podríamos estar discutiendo durante gran parte del libro sobre la limitación de esos datos, y sobre que la correlación no implica causalidad, pero deberíamos profundizar en esta relación más allá. Desde un punto de vista epidemiológico, incluso desde las visiones más ortodoxas, se tienen en cuenta elementos muy diversos para decir que una relación entre dos variables es más probablemente causal, entre otras: la fuerza de la asociación, la relación temporal causa-efecto, la plausibilidad de la relación y la coherencia con el conocimiento previo. Por tanto, reducir la causalidad en la epidemiología, uno de los campos más complejos dentro de esta disciplina, a “correlación no es causalidad” es tan problemático como creer que toda relación implica causalidad. Es más, esta frase suele utilizarse para intentar negar a la mayor realidades complejas que existen, pero que no encajan en un modelo unicausal, como es el caso de la relación entre el modelo de turismo internacional masivo y la expansión de las epidemias. No podemos buscar fenómenos (la pandemia de COVID-19) que se expliquen exclusivamente por un origen causal (el turismo de masas), pero parece claro que algunos de estos fenómenos, que muestran una gran fuerza de asociación estadística y se encuadran dentro de un marco teórico muy plausible, desempeñan un papel importante a tener en cuenta.

Cuando tenemos evidencia científica a nivel internacional sobre el rol de la hostelería a través de diferentes modelos (estudios de modelaje, series de casos de vigilancia y estudios de inferencia causal), estamos obteniendo una información con una solidez muy grande. Pero esa solidez no implica una uni-causalidad mecanicista, y que en todas las situaciones aplicar la misma medida tenga el mismo efecto. Toda medida de salud pública tiene que ser puesta siempre en su contexto para estudiar su potencial efectividad, además de siempre sopesar sus posibles efectos secundarios.

Autores:

Pedro Gullón. Doctor en Medicina, epidemiólogo y profesor Ayudante en Medicina Preventiva y Salud Pública en la Universidad de Alcalá. @pgullon

Usama Bilal. Epidemiólogo social, actualmente profesor en el Departamento de Epidemiología Bioestadística y en el Centro de Salud Urbana de la Escuela de Salud Pública de la Universidad Drexel, en Filadelfia (EEUU). Estudia los determinantes macrosociales de la salud, especialmente en el contexto de las desigualdades en salud en ciudades. @usama_bilal

Javier Padilla. Médico de familia y comunitaria. Acaba de publicar el libro ¿A quién vamos a dejar morir?, donde aborda la importancia de lo político en la sanidad pública. @javierpadillab

Fuente: https://colectivosilesia.net/2021/05/07/la-hosteleria-la-covid-19-y-la-huida-del-una-medida-para-salvarlos-a-todos/

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