jueves, 12 de julio de 2018

LA OTAN NOS CHUPIRROBA A LOS TRABAJADORES 954.000 MILLONES DE DOLARES, Y ADEMÁS, LOS MISMOS LADRONES NOS QUIEREN ROBAR LAS PENSIONES, GUATIPEDI MOGOLLÓN GUAY QUE TE CAGAS TÍO



No estamos lejos de los funerales de la OTAN

Rebelión
Ctxt
12.07.2018

La cumbre de Trump con Putin desarma a la “Europa de la defensa”, desesperado recurso de cohesión en una UE en crisis


Las relaciones de servidumbre se complican cuando los siervos las cuestionan, pero la crisis es letal cuando es el Señor el que las revienta. Recuerden aquel Pacto de Varsovia al que se le fundieron los plomos cuando su amo moscovita renegó del mantenimiento de su zona en Europa del Este mientras tejía un acuerdo de paz y distensión tras otro con su enemigo. Allí se acabó todo. Algo parecido ocurre ahora con la OTAN.

Desde 1949 ha sido la institución que resumía la sumisión, el vasallaje y la tutela de Estados Unidos sobre Europa occidental. La seguridad europea ha estado desde entonces bajo mando del comandante de las fuerzas armadas de Estados Unidos en Europa. Sus secretarios generales eran y son europeos pero siempre fueron títeres del Pentágono sometidos a una vigilancia absoluta por parte de sus mentores (Javier Solana tenía micrófono hasta en el retrete). Ahora Trump reniega de la OTAN alegando motivos contables y todo se tambalea. Los vasallos no saben qué hacer. Prometen incrementar el gasto de defensa, recuerdan, reviven y provocan los peligros moscovitas que mantuvieron vivo y unido a todo el club durante décadas, y la declaración del presidente del Consejo Europeo suena a grito desesperado: “América no tiene, y no tendrá, mejor aliado que Europa”.

Los vasallos no saben qué hacer cuando el Señor reniega de ellos. Y eso en medio de tensiones comerciales sin precedentes entre Washington y la Unión Europea, y con por lo menos cuatro grandes gobiernos de la Europa que más cuenta en crisis; en Berlín por las divisiones de la derecha gobernante, en París por el descrédito de Macron, en Roma por su gobierno euroescéptico y en Londres por el embrollo del brexit.

Una de las soluciones encontradas para la crisis desintegradora de la UE era, precisamente, la “Europa de la defensa”. Conforme la UE se hundía en sus contradicciones, se exacerbaba la crisis con Rusia, particularmente desde hace unos diez años. Había una lógica pareja en aquella doble tendencia de crisis interna y tensión exterior. Gracias a unos medios de comunicación estructuralmente corruptos, los números no cambiaban el asunto.

Los gastos militares de la OTAN ascienden a 954.000 millones de dólares, los de Rusia a 66.000 millones, sin embargo es la OTAN la que clama sobre la “amenaza rusa”.

Ahora el encuentro del próximo lunes 16 de julio entre Trump y Putin, su primera cumbre bilateral, amenaza con desmoronar todo ese desesperado teatro. Los vasallos están nerviosos, inseguros, desorientados. ¿Tendrán algún sentido las maniobras previstas para otoño en Noruega (Trident Juncture), las mayores previstas por la OTAN desde el fin de la Guerra Fría cuando el propio jefe se toma una pepsicola con el demonio putiniano? Es la hora de las incongruencias. Recuerden el caso Skripal.

El 5 de marzo un exagente ruso y su hija aparecían envenenados por una presunta sustancia nerviosa de uso militar cerca de Salisbury. Al día siguiente se acusaba a Rusia del hecho. En una semana el Reino Unido expulsaba a 23 diplomáticos rusos y a la semana siguiente los países de la OTAN se sumaban a la medida expulsando a decenas de diplomáticos. El agente y su hija se restablecieron. Esta semana ha muerto una persona en la misma zona, donde, en Porton Down, hay una fábrica de armas químicas británica. Su pareja está muy grave. Sin embargo no hay ninguna reacción. ¿Alguien explica algo?

Habrá que ver qué pasa el lunes entre Trump y Putin en Helsinki, pero la misma cumbre ya dice algo: pese a la extraordinaria presión contra su diálogo con Rusia, que movilizó a demócratas, republicanos atlantistas, militares y servicios secretos contra cualquier veleidad de acercamiento (hasta se desempolvó un kafkiano y rancio macartismo mediático, particularmente agudo en Estados Unidos y en Alemania), Trump se ha salido con la suya. Ha cubierto de dinero al complejo militar-industrial y veremos donde llega. Pero de momento parece que estamos más cerca de los funerales de la OTAN. 


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miércoles, 11 de julio de 2018

EL TRABAJADOR CREA LA RIQUEZA (Quiere decirse que la crea); PAGA LA MAYOR CANTIDAD DE IMPUESTOS; FINANCIA AL EJERCITO QUE HACE LA GUERRA PARA MANTENER LOS INTERESES DE EE.UU. De chúpate dómine me parece mi: ¿TIENE EL TRABAJADOR DERECHO: 1º) A QUEDARSE PARA SU DISFRUTE DE LA RIQUEZA CREADA CON SU TRABAJO, Y 2º A QUE SUS DENOMINADOS REPRESENTANTES (Oiga, que no son mis representantes, no me empiece a tocar los cojones tan temprano, son mis sustituyentes, los que me sustituyen en el disfrute de la riqueza que a mi me toca pero que no me llega. O no, Majestad Rey? DIGAN CUANTO DINERO RECOJEN Y COMO LO MANEJAN Y LO TRASTAVILLAN




No es proteccionismo contra libre cambio, es guerra comercial

Rebelión
El diario
11.07.2018

Si hay algo especialmente preocupante de entre lo que nos enseña la historia económica de las guerras comerciales es que, con mucha frecuencia, terminan en conflictos armados y a veces generalizados


El establecimiento de aranceles y otras medidas de proteccionismo comercial en los Estados Unidos se están interpretando como una agresión liderada por su presidente con el fin de defender los intereses nacionales de su país a costa del libre comercio que hasta su llegada prevalecía en el planeta.

Es verdad que Trump emprende esta batalla afirmando a todo el mundo que "América es lo primero y sólo América la primera" pero yo creo que ésa es una interpretación simplista e incluso interesada que no refleja la realidad de lo que está sucediendo, ni de lo que ha sucedido antes, ni permite anticipar lo que muy posiblemente vaya a ocurrir en el futuro.

No es verdad que Trump esté combatiendo el libre comercio por la sencilla razón de que el libre comercio no ha existido nunca en nuestro planeta como régimen comercial mínimamente extendido. Lo reconocía hace unos meses alguien tan poco sospechoso como Pascal Lamy, ex director general de la Organización Mundial del Comercio: "El libre comercio no existe (…) Es un falso tema de controversia. Estas discusiones sobre el libre comercio son en gran medida fantasía. Lo que existe en la realidad es un movimiento de apertura comercial, que ha experimentado aceleraciones y desaceleraciones a lo largo de la historia" (Pascal Lamy: Libre-échange et discours protectionnistes).
Es verdad que en los últimos decenios se ha producido un incremento continuado del comercio internacional pero eso se ha producido en un doble contexto de protección comercial.

Por un lado, las grandes potencias (Estados Unidos, Unión Europea, Japón, China…) han protegido sus intereses, la mayoría de las veces sin disimulo, mediante todo tipo de medidas: subsidios a su producción, aranceles cuando han podido, cuotas de importación, devaluaciones competitivas de sus monedas... Según el Global TradeAlert elaborado por CreditSuisse, a la llegada de Trump en Estados Unidos se mantenían 1.280 medidas proteccionistas en vigor y según un estudio reciente en los últimos cuatro años se han tomado 3.439 nuevas medidas de este tipo en todo el mundo ( Protectionism. Trade war reloaded).

También es cierto, por otro lado, que se han firmado un buen número de acuerdos presentados como "de libre comercio" pero, en realidad, no lo son. Unas veces, porque se basan en tratar igual a los desiguales y eso simplemente protege el interés de los más fuertes. Y otras, porque lo que buscan y consiguen no es promover abiertamente el comercio en general y en igualdad de condiciones sino proteger a las grandes compañías transnacionales (proporcionándoles mejores condiciones de actuación, jurisdicciones privilegiadas, menos controles o menos sujeción a obligaciones sociales o medioambientales…).

El país más proteccionista del mundo

Es imposible poner un solo ejemplo de una gran potencia que haya llegado a serlo renunciando al proteccionismo e impulsando sincera y efectivamente el libre comercio. Lo que siempre han hecho ha sido protegerse a sí mismas y a sus grandes empresas y utilizar su poder para obligar a que las economías más débiles abran sus fronteras. Y Estados Unidos en concreto ha sido, con mucha diferencia, el país más proteccionista del mundo de 1990 a 2013, según el mencionado informe de CreditSuisse.

El planeta ha vivido en los últimos decenios bajo un régimen comercial de proteccionismo de las grandes potencias mutuamente consentido (y que, precisamente por ello, ha podido desarrollarse en condiciones de suficiente equilibrio), en un contexto, eso sí, de progresiva apertura comercial.

La novedad de las medidas de Trump no es, por tanto, que sean proteccionistas o contrarias al libre comercio sino que se están llevando a cabo de modo explícito, sin disimulos, unilateral y agresivo, pudiendo llevar consigo una auténtica guerra comercial.

La diferencia puede parecer demasiado sutil o incluso un simple juego de palabras, pero creo que no lo es.

Es cierto que el proteccionismo de las grandes potencias, que nunca ha desaparecido, como acabo de señalar, representa siempre una cierta agresión hacia las demás: el resto de los países no han dejado de reclamar a China, por ejemplo, que deje de manipular su moneda para no darle ventajas artificiales a sus exportaciones, y Europa y Estados Unidos no han dejado nunca de tener controversias y conflictos comerciales por sus diferentes formas de regular o incluso por sus subvenciones o aranceles. Pero lo que está empezando a ocurrir ahora es que las medidas de Estados Unidos no se dan en el anterior clima de concesión mutua y de respeto al status quo, que es lo que diferencia un clima de competencia económica, más o menos agresiva pero aceptada, de una guerra comercial .

Cuando se produce una escalada de respuestas más o menos generalizadas a la agresión inicial (como ocurrió en 1930 cuando Estados Unidos elevó unilateral y rápidamente sus aranceles), cuando se desata la guerra, lo que viene inmediatamente después es una caída en cadena del comercio internacionalcon efectos depresivos ya ampliamente analizados en la historia económica.

Hoy día sabemos que las guerras comerciales casi nunca resuelven los problemas que supuestamente trata de solventar el país que las desata con sus medidas proteccionistas. En este caso, Trump no va a defender los intereses de América y de los americanos en su conjunto ni va a salvar a los sectores económicos que pretende proteger. Actualmente, las empresas estadounidenses y en realidad todo su comercio internacional forman parte de cadenas internacionales de valor, de modo que las medidas proteccionistas de Trump sólo van a producir subidas de precios que proporcionarán beneficios extraordinarios a unas pocas empresas pero menos renta efectiva y menos ventas al conjunto de la economía (los aranceles sobre las importaciones de acero o aluminio, por ejemplo, van a perjudicar a las industrias del automóvil y la construcción). Tampoco van a hacer más competitivos a los sectores a quienes se trata de proteger porque éstos tienen problemas estructurales que no se curan eliminando la competencia exterior.

Cuando la protección no es mutuamente consentida, como ahora, se busca hacer daño con ella. Y eso es lo que harán China o Europa apuntando a los intereses y sectores que más empleo generan en Estados Unidos o incluso a los que en mayor medida apoyan electoralmente a su presidente. Trump ni siquiera conseguirá mejorar el balance exterior estadounidense porque está estableciendo aranceles a productos que se utilizan como inputs intermedios en su industria nacional: lo comido por lo servido. Estados Unidos se va a pegar un tiro en el pie.

La historia económica también nos ha enseñado que las guerras comerciales suelen traer consigo problemas monetarios de toda índole y crisis financieras, que las medidas agresivas que llevan consigo se imponen rápidamente pero luego son más difíciles de eliminar y que no suelen tener vencedores sino que pierden casi todos los que se ven involucrados en ellas.

Pero si hay algo especialmente preocupante de entre lo que nos enseña la historia económica de las guerras comerciales es que, con mucha frecuencia, terminan en conflictos armados y a veces generalizados. No lo olvidemos, porque quién sabe si detrás de una estrategia comercial de apariencia nacionalista y de factura económica tan torpe lo que hay en realidad es una ofensiva de la poderosa industria armamentística.

Aspirar a que exista un comercio completamente libre es una excusa para proteger a los más fuertes y creerse el discurso de quienes dicen que lo defienden es una ingenuidad que se paga caro. Pero pensar que el proteccionismo a ultranza puede resolver los problemas de las sociedades modernas es una simpleza quizá peor. Se necesita un sistema mundial de acuerdos multilaterales basados en la equidad y el equilibrio, en la protección de los más débiles, en el uso sostenible de los recursos naturales y en la salvaguarda de los intereses futuros de la humanidad. Todo lo contrario de lo que lleva a la guerra que se avecina.

@juantorreslopez

Fuente: https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/proteccionismo-libre-cambio-guerra-comercial_6_790630940.html 

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EE.UU / CHINA, DE COMO LOS CRIMINALES EMPIEZAN LAS GUERRAS (Porque empezar una guerra donde se matan a niños chicos, mujeres embarazadas, viejos y jóvenes, menos a quienes las empiezan y se enriquecen, es un crimen organizado por la mafia bancaria y grandes empresarios, o no?)


Guerra comercial y depresión
Rebelión
Sin permiso
07.07.2018

Hoy es una fecha límite para la economía global. El gobierno estadounidense de Trump empieza a aplicar aranceles comerciales a las importaciones desde China por más de 34 billones de dólares . Y Beijing está preparando a una cantidad similar en represalia. Si sumamos a estas medidas el montón de aranceles y contra- aranceles que aumentan en el Atlántico y América del Norte producto de las guerras económicas que ha lanzado Trump las cifras superarán los $ 100 mil millones de dólares, hasta hoy.
 
Y esto es solo el comienzo. La escalada de esta guerra comercial podría fácilmente superar los mil millones de dólares, es decir el 1,5% del PIB global. Sería equivalente a una cuarta parte, o más, del comercio total del mundo el año pasado (unos US $ 3,9 billones de dólares) y, al menos el 6% del comercio mundial de mercancías (por valor de $ 17,5 billones en 2017, según la Organización Mundial del Comercio).
 
Los $34 mil millones en importaciones chinas que serán sometidas a tasas impositivas, por Trump, son más o menos equivalentes a un mes de las importaciones procedentes del gigantes de Asia. Se aplicará un impuesto de importación del 25%  a 818 productos, que van desde calderas de agua y tornos hasta robots industriales y automóviles eléctricos. A cambio, Beijing aplicará una tasa similar en una lista que incluye soja, mariscos y petróleo crudo. Ambos países también han emitido más listas de productos que afectaría a unos $ 50 mil millones en cada lado.
 
Enfurecido por las represalias de China, Trump ha ordenado que se imponga otro 10% en los aranceles (otros $ 200 mil millones en importaciones) y además ha amenazado con aumentar la cifra en  $ 200 mil millones más. A lo que Pekín ha prometido una respuesta equivalente. Las importaciones estadounidenses desde China fueron por $ 505 billones de dólares el año pasado, mientras que las exportaciones estadounidenses a China alcanzaron los  $ 130 billones. Por lo tanto, unos aranceles equivalentes a 450 billones prácticamente barrerá con gran parte de las importaciones estadounidense desde China.
 
Las auto-guerras comerciales de Trump podrían valer incluso más de $ 600 billones de dólares. En una entrevista televisada el domingo, el presidente Trump calificó su plan para imponer aranceles a los automóviles importados  como parte de las medidas de seguridad nacional de los Estados Unidos. Esta visión es sin duda la forma en que también ve esta guerra comercial la Unión Europea. Según datos oficiales, EE.UU., importó $ 192 mil millones en automóviles y camionetas en 2017 y otros $ 143 mil millones en repuestos por un total de $ 335 mil millones.
 
Luego está NAFTA. Los EE.UU. comercian más con Canadá y México ($ 1,1bn) que con China, Japón, Alemania y el Reino Unido combinados. Trump está tratando de renegociarlo justo ahora que México ha elegido a AMLO, un presidente nacionalista de izquierda. Trump parece creer que las tasas automotrices le darán influencia sobre la UE y Japón en las negociaciones comerciales, así como sobre Canadá y México en las conversaciones sobre un nuevo Acuerdo de Libre Comercio de América del Norte. Trump está presionando para forzar la capitulación de estos países. Por esa razón, EE. UU. podría imponer aranceles del 20% sobre algunas o todas estas importaciones.
 
Luego está el FART. Trump está planeando un proyecto de ley a través del Congreso, llamado Fair and Reciprocal Tariff Act (FART para abreviar). El FART permitiría a Trump abandonar las reglas arancelarias de la Organización Mundial del Comercio, otorgándole autoridad para: cambiar unilateralmente los acuerdos arancelarios con ciertos países, abandonar las normas comerciales centrales de la OMC, terminar el principio de "nación más favorecida" que impide que los países establezcan tipos arancelarios diferentes en los acuerdos de libre comercio (tipos arancelarios consolidados), finiquitar los límites arancelarios que cada país miembro de la OMC ha acordado previamente .
 
En resumen, le daría a Trump la autoridad para iniciar una guerra comercial sin supervisión del Congreso, todo mientras incumple de manera evidente las normas de la OMC. En esencia significaría el fin de la OMC.  Ahora, un destacado patrocinador de Trump ha declarado: "esto huele mal". Pero el mal olor está empeorando.
 
Cualquier arancel que EE. UU., imponga probablemente tendrá represalias. Los funcionarios de la Unión Europea han estado trabajando en un plan que impondrá impuestos por más de 10.000 millones de euros a bienes estadounidenses como represalia si Trump mantiene los aranceles sobre los $ 61 mil millones en automóviles y repuestos que importó de la UE en 2017.  Este escenario -de aranceles a favor y en contra-, afectaría a más de $ 650 mil millones de dólares del comercio mundial, con consecuencias para las empresas en todo el mundo.
 
¿Cuál es el impacto probable en el crecimiento global de esta guerra comercial?
 
Paul Krugman, el economista keynesiano, ganó el Premio Nobel de Economía por su trabajo en el comercio internacional , hizo recientemente un cálculo aproximado. Krugman reconoce que “una guerra comercial total podría significar aranceles en el rango del 30 al 60%; y esto provocará una gran reducción en el comercio, tal vez de 70%”.
 
El costo general para la economía mundial sería una reducción de 2 al 3 por ciento del PIB mundial por año, lo que eliminaría más de la mitad del crecimiento mundial actual de alrededor del 3-4% anual (este último suponiendo que no haya una nueva recesión global).
 
Krugman nos recuerda que en la Gran Depresión de la década de 1930, la guerra comercial lanzada por los EE. UU. Con la tarifa Smoot-Hawley aumentó los aranceles hasta en un 45%. "Por lo tanto, tanto la historia como los modelos cuantitativos sugieren que una guerra comercial nos llevaría a aranceles bastante altos, con tasas probables de más del 40% ".
 
No debemos de olvidar que las tasas actuales de aranceles comerciales mundiales son solo del 3-4%. Además el comercio mundial ya se ha tambaleado por el impacto de la Gran Recesión y la posterior Gran Depresión. La participación del comercio en el PBI mundial se ha estancado en alrededor del 55% (véase la figura a continuación).

De hecho, la gran era de la globalización ha terminado. Ahora, la guerra comercial, que es otra consecuencia de la Gran Recesión y la Gran Depresión desde 2008, podría hacer retroceder la participación del comercio mundial a los niveles de 1950, según Krugman. "Si Trump realmente nos lleva a una guerra comercial, la economía mundial se volverá mucho menos global".
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Ante esto, Krugman consideró las posibilidades de éxito económico de EE. UU. Calculó ya dejaría de crecer a un 2%  real , del PIB, cada año. Como se espera que el crecimiento promedio sea de alrededor del 2% anual durante los próximos cinco años (suponiendo que no haya una recesión mundial), eso significaría que la economía estadounidense se estancaría. Esto no sería tan malo como la Gran Recesión, que derribó en un 6% de crecimiento del PIB real de Estados Unidos, pero es lo suficientemente malo como para una etapa más de la actual Larga Depresión.
Otros países serán golpeados de manera aún más dura. Varias de las principales economías dependen del comercio con los EE. UU. Y Europa para crecer. En la liga de la cadena de valor global para el comercio, Taiwán encabeza la lista con casi el 70% del valor agregado proveniente de las exportaciones; y muchos países de Europa del Este también tienen altas relaciones de exportación. Estados Unidos solo está al 40% y, de hecho, China está por debajo del 50 por ciento.
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Según la gestión de activos de Pictet, si un arancel del 10% sobre el comercio de EE. UU., se transfiriese por completo al consumidor, la inflación mundial aumentaría en aproximadamente un 0,7%. Esto, a su vez, podría reducir las ganancias corporativas en un 2.5%reducir las relaciones precio-ganancias de las acciones globales hasta en un 15%. Todo lo cual significa que las acciones globales podrían caer en un 15-20%. En efecto, esto haría retroceder el precio del mercado de acciones mundial provocando un desplome en tres años.

Mientras tanto, los gobiernos asiáticos, liderados por China, continúan una campaña para relajar las restricciones comerciales entre ellos, mientras toman represalias a la guerra comercial de Trump.
La semana pasada, la Asociación Económica Integral Regional de 16 naciones ( que incluye a China, Japón e India pero no a EE. UU.) se reunió en Tokio para completar un nuevo pacto comercial que incluiría también a los 10 miembros de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático, como Corea del Sur, Australia y Nueva Zelanda, y que cubren un tercio de la economía mundial y casi la mitad de la población del globo.
Y, por supuesto, como he argumentado anteriormente, China está impulsando su esquema de inversión global a través de las rutas de la seda en Asia central. Entonces, aunque muchas economías asiáticas y de Europa del Este pueden sufrir más que los EE. UU., con una guerra comercial global, a largo plazo, las rutas comerciales pueden alterarse  y estarán más centradas en Euro-Asia, en detrimento de Estados Unidos y América Latina.
El crecimiento global ha estado repuntando en los últimos 12 meses luego de una corta recesión en 2015-16. De hecho, Gavyn Davies, blogger de economía de FT y ex economista jefe de Goldman Sachs, calculó que el crecimiento mundial aumentaría a un 4,4%, un punto porcentual más que hace un par de meses.
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Sin embargo la guerra comercial de Trump afectará particularmente a los sectores manufacturero y productivo de las principales economías. Y aunque el crecimiento global en su conjunto puede haberse recuperado recientemente, el crecimiento de la industria mundial parece frágil. El PMI manufacturero mundial mide la actividad en la industria manufacturera y cualquier cantidad superior a 50 significa crecimiento. Así que no las cosas no se ven color de rosa.
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De hecho, el mercado bursátil estadounidense no ha rebotado porque (a pesar del aumento excepcional de las ganancias corporativas) la posibilidad de un aumento de las tasas de interés aumentará el costo de los préstamos y el servicio de la deuda, a estos temores hay que agregar, ahora el impacto potencial de una guerra comercial.
Las esperanzas de un fuerte aumento en la inversión productiva a partir de los recortes de impuestos parecen frustrados. En lugar de más inversión, se ha triplicado ($ 150bn) las recompras de acciones.
Solo en el primer trimestre, las corporaciones estadounidenses repatriaron colectivamente $ 217 mil millones de sus depósitos internacionales, alrededor del 10% de los $ 2,1 trillones de billetes verdes que estaban en el exterior. Pero JPMorgan calcula que solo $ 2 mil millones de los $ 81 mil millones repatriados en el primer trimestre se gastaron en inversión productiva.
El crecimiento económico mundial (y el crecimiento de EE. UU.) puede haber alcanzado su punto máximo en el segundo trimestre de 2018 y actualmente no enfrentamos a la perspectiva de una guerra comercial total.
es un reconocido economista marxista británico, que ha trabajador 30 años en la City londinense como analista económico y publica el blog The Next Recession.
Fuente:
www.kritica.info
Traducción:
Emilio Pizocaro

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martes, 10 de julio de 2018

¿POR QUÉ TIENEN QUE FINANCIAR LOS TRABAJADORES A LOS EJÉRCITOS QUE UTILIZAN LOS GRANDES CAPITALES PARA SAQUEAR OTROS PUEBLOS?




¿Para qué sirve hoy la OTAN?

Rebelión
El viejo cañón
10.07.2018


La próxima semana tendrá lugar en Bruselas una conferencia en la cumbre de los jefes de Estado o de Gobierno de los veintinueve países miembros de la OTAN en la nueva sede de la Alianza, situada en el corazón de la capital belga.

En la convocatoria oficial de este evento, el Secretario General declaró que la Alianza continúa adaptándose al nuevo siglo y, para hacer frente a las cambiantes amenazas, ha llevado a efecto el “mayor refuerzo de nuestra defensa colectiva en toda una generación”. Aludía a las unidades de combate multinacionales desplegadas en el Este europeo así como al refuerzo de la presencia militar en la zona del Mar Negro.

Si en Moscú había ido creciendo el convencimiento de que la OTAN se ha esforzado por envolver progresivamente el territorio de la Federación Rusa, ampliando su despliegue estratégico, que incorpora a varios países que fueron miembros del Pacto de Varsovia, y mediante las maniobras militares periódicas que en ese espacio tienen lugar, las palabras del Secretario General lo confirman sin dejar lugar a dudas.

Aparte de la novedad que puede suponer la presencia del imprevisible presidente de EE.UU. en las reuniones que tendrán lugar (basta recordar su provocativa actitud en la pasada conferencia canadiense del G7), los dirigentes políticos que asistirán a ellas lo harán también en su mayoría como miembros de una Unión Europea que, lamentablemente, sigue sin saber con certeza qué lugar ocupa en el mundo.

Una Europa que, sin un proyecto autónomo y creíble de política defensiva propia, deja su destino en manos de una Organización en la que también resuena con fuerza el estentóreo “¡América primero!” de Trump. En la larga vida de la OTAN, America First! ha sido el gen fundamental del ADN de la Alianza, como ya supo percibir De Gaulle.

Lo anterior no debe considerarse una muestra de “antiamericanismo”, sino como “proeuropeísmo”. No se trata de ir contra EE.UU. (aunque sí contra algunas decisiones de su actual Gobierno) sino de recordar que las alianzas más sólidas son las que se basan en la libre voluntad de los pueblos aliados. Repasando el proceso de adhesión a la OTAN de los actuales miembros, se ve que algunos lo hicieron por miedo, otros por conveniencia de política interior y en ciertos casos apenas se tuvo en cuenta la opinión de la población.

En España se vendió el argumento de que sin estar en la OTAN no entraríamos en Europa, lo que se reveló ser falso. Bien es verdad que la adhesión de nuestro país a la Alianza supuso al menos una gran ventaja: las Fuerzas Armadas empezaron a dejar de preocuparse por el “enemigo interior”, que fue su obsesión esencial durante el franquismo, e iniciaron su convivencia con otros ejércitos aliados, facilitando así su adaptación a la democracia, proceso todavía en vías de desarrollo.

Observando con ojos europeos la situación internacional, no puede negarse que EE.UU. cometió en 1991 el grave error estratégico de separar a Rusia de Occidente, contra lo que había sido una constante histórica. Y sin advertir que la pujanza china podía convertirse en un foco de atracción para los intereses rusos, más provechoso que la atracción europea.

Los últimos Gobiernos en Washington han venido empujando a Rusia hacia China, y Trump ahora tiene que jugar a la vez en dos campos: evitar el acercamiento ruso-europeo, que pudiera poner en peligro la hegemonía estratégica de EE.UU., y mantener una relación viable con Moscú para controlar a China, sin tener en cuenta a Europa.

¿Qué papel juega en todo esto la OTAN… si es que juega alguno? Es lo que deberían discutir en Bruselas aquellos a quienes los europeos de distintas nacionalidades hemos elegido para gobernarnos, cuando bajo treinta banderas diferentes (29 estatales y la de la OTAN) tomen asiento en la vasta mesa otánica. De una cosa sí podemos estar seguros: todos ellos -más Putin desde Moscú y Xi desde Pekín- estarán mirando a Trump con el rabillo del ojo.

Artículo publicado originalmente en el blog del autor El viejo cañón

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lunes, 9 de julio de 2018

MARX, JENNY Y EL CAPITAL





Rebelión
Espai Marx
09.07.2018


La joven pareja y el devenir.

El 19 de julio de 1843, Karl Marx y Jenny von Westphalen se casaron en la iglesia protestante de Kreuznach, ciudad-balneario a 80 kilómetros de Tréveris donde ambos nacieron. Marx tenía 25 años y Jenny 29. Su noviazgo había durado más seis años, gran parte de éste, en secreto por temor a sus diferencias de origen social.

Marx era amigo del hermano menor de Jenny y frecuentaba asiduamente la casa de ésta. El padre de Jenny, el Barón Ludwig von Westphalen , era descendiente directo de un lejano Conde escocés, si bien, era un liberal apasionado de la Ilustración, y poseía una muy buena biblioteca. En este ambiente intelectual fue educada su hija, por la que sentía especial cariño. Puso su biblioteca a disposición de un adolescente amigo de su hijo, con el que daba largos paseos mientras conversaban de sus textos favoritos, sorprendido tanto por la atención que el joven mostraba, como de sus comentarios, espaciados, pero con mucho sentido. La biblioteca, del que más tarde sería su suegro, fue una importante fuente intelectual en la formación del joven Marx.

Poco antes de casarse, Marx ya había decidido abandonar su país. Después de la experiencia vivida como director del diario la Gaceta Renana, que la censura permanente del régimen prusiano acabó cerrando a pesar de haber presentado su dimisión previamente para que esto no ocurriera, era consciente de que nada tenía que hacer ya en ese ambiente opresivo; necesitaba “volar”. Al exponerle su plan a Jenny, ésta, ardorosa de alegría aceptó rápidamente. Después de su larga espera, deseaba impetuosamente vivir esa “aventura” junto al hombre que había elegido. El destino sería París, ciudad de una actividad y creatividad social perturbadora en ese momento. Lejos estaba Jenny de imaginarse lo que le depararía el futuro junto al hombre al que admiraba tanto como amaba.

El periodo vivido en París fue impactante para la joven pareja. Para Marx, significó una reorientación en su pensamiento político. El contacto directo con los trabajadores parisinos, con los socialistas utópicos, con los alemanes emigrados por cuestiones políticas, y los largos debates con todos ellos, le hacen replantearse el sentido de cuestiones como la sociedad civil, el Estado, la economía… o preguntarse por qué los que trabajan son pobres y los propietarios de los medios de producción cada vez más ricos. Estas reflexiones del joven Marx van a determinar su trabajo intelectual el resto de su vida. Jenny, siempre tuvo muy buen recuerdo de esta primera estancia en París; el primer hogar de casada, su primera hija -Jenny-, la vida parisina tan diferente de la de Tréveris,…

Hasta ese momento, Marx era un demócrata radical que entendía el papel del Estado como mediador de la sociedad. Su estancia de quince meses en París condiciona al joven filósofo y le mostrará el camino a seguir: desvelar y desmentir la mistificación de la economía política, demostrar su inhumanidad, las condiciones económicas que se daban en ese momento y que tenían como base la propiedad privada. Este compromiso personal que Marx llamó Crítica de la economía política, y a la que Jenny se refería como “tu obra de la economía política”, fue un objetivo constante en sus vidas y pensamiento. Para Marx, porque siempre la llevó en la cabeza y la iba desarrollando en lo que vivía y leía; en Jenny, porque siempre creyó en la capacidad de su marido.

Hay un periodo, poco conocido, que, junto al de Paris, marcó y potenció el objetivo que Marx ya iba desarrollando en su mente. En julio de 1845, Marx realiza por primera vez una visita a Inglaterra, invitado por Engels y en compañía de este. Empezaron el viaje por Manchester, epicentro de la industria textil inglesa, que estaba ya en la fase fabril de composición tecnológica, superado por tanto, el proceso productivo del artesanado. En el nuevo proceso productivo de maquinofactura el ser humano era un simple apéndice de la máquina. Allí, Marx ve que los trabajadores y sus familias, de hecho, pertenecían totalmente a las fábricas; salarios, viviendas que pertenecían a los propietarios, alimentación adquirida obligatoriamente en economatos pertenecientes al patrón,… sus vidas, en su integridad eran propiedad ajena. Marx pudo comprobar directamente todo este ambiente; cómo trabajaban, en qué condiciones vivían, olores, ruidos, miseria. Pudo ver la realidad material concreta en que convierte a las personas la industria fabril de composición orgánica de la época, tan bien estudiada luego en el capítulo XIII de El capital. Sin duda, esta experiencia tuvo que causar una fuerte impresión en Marx.

Poco después de este viaje, Jenny y Marx tuvieron su segunda hija, Laura.
Jenny tenía una preparación intelectual y social en consonancia a su origen aristocrático de la época. Era inteligente, culta, con buenas dotes de escritora. Poseía además, un carácter amable que irradiaba personalidad, por lo que siempre fue respetada y admirada por los innumerables amigos y compañeros de su marido que pasaban por su casa. Fue Jenny quien pasó a limpio, con su pulcra y modulada letra, El Manifiesto Comunista, cuando le reclamaron a Marx el texto para su primera impresión en Londres-febrero 1848-, también para la edición de El 18 brumario… Era de las pocas personas que entendía los apuntes de Marx y le encantaba ayudarle a pasarlos a limpio. Más tarde serán sus hijas mayores quienes lo hacen. Aparte de la familia, solo Engels era capaz de leer y entender las notas de Marx. Es conocida la anécdota que cierta vez intentó buscar trabajo en los ferrocarriles ingleses y no lo aceptaron por su mala letra.

La vida del matrimonio no fue nada fácil desde pocos meses después de casarse. En cuatro años sufrieron cuatro destierros políticos de los Estados en que vivían. De los siete hijos que tuvieron, solo tres sobrevivieron. Desde el principio, siempre tuvieron problemas económicos. En ocasiones, problemas económicos extremos, como no poder comprar un simple féretro para enterrar a un hijo. A pesar de todo, nunca se rindieron, aunque muy posiblemente lo pensaron más de una vez.

Dos personas de considerables capacidades intelectuales, él de clase media y ella de clase aristocrática acomodada en la Alemania del siglo XIX, no capitularon y siguieron trabajando por su objetivo. Él lo llevaba en la mente. Ella lo fue haciendo suyo poco a poco por vivirlo junto a la persona que amaba, admiraba y defendía, porque iba entendiendo que detrás de la adversidad que sufrían había injusticia. Así que hizo suyo el proyecto de su marido, como lo hicieron suyo, también, más tarde sus hijas.

Crítica de la economía política.

Marx comenzó a leer, tomar apuntes y recopilar manuscritos sobre la economía política, durante la primera etapa en que residió en París. Meses después de entablar amistad con Engels y animado por éste para que publicase lo antes posible su crítica, inicia a través de sus contactos y de su nuevo amigo, la búsqueda de editor. Finalmente llega a un acuerdo con el alemán Karl Leske con el compromiso de enviarle el escrito en los primeros meses de 1846 para su publicación. No lo cumplió este año, ni en los siguientes; el libro, que como él decía, “lo tengo en la cabeza” tardaba en materializarse. Con los años el editor, harto de esperar, rompió el compromiso y le exigió la devolución del dinero anticipado.

Marx, nunca dejó totalmente su estudio de la economía política. No obstante, en los primeros años tuvo que dedicar la mayoría del tiempo a la actividad y organización revolucionaria.

Después de la última expulsión de Francia en 1849, solo Inglaterra aceptó concederle un permiso de residencia. En este país, para él desconocido y cuya lengua no dominaba, le llevó un tiempo ubicarse con su familia. Una vez instalado, en 1851 reinicia su investigación en la biblioteca del Museo Británico. En este año, como resultado de su estudio, llenó catorce cuadernos de notas. Tiempo después, y ante la falta de medios para subsistir él y su familia, Marx tuvo que dedicarse a escribir artículos, en su mayoría escritos como corresponsal en Europa para el New York Daily Tribune. Esto le absorbería gran parte del tiempo de investigación.

El 6 de abril de 1855 muere Musch (Edgar) a los ocho años, el primer hijo varón de Jenny y Marx. Este hecho les dejó destrozados a ambos. Jenny, que aún estaba recuperándose de haber parido a su última hija Eleanor dos meses antes, dijo años después, que había sido “el día más terrible de mi vida”. Marx, en cuyos brazos murió, no se separó de él hasta haberlo sepultado. Y cuando su amigo Liebknecht le quiso consolar, le gritó “¡no puedes devolverme a mi chico!”.

Sufrieron la pérdida de tres hijos más, pero murieron con días o meses de vida. A Edgar, de carácter afectuoso, le tenían un especial cariño porque habían convivido ocho años con él, y nunca se les borró de la mente su recuerdo.

En la primavera de 1857, Marx volvió a la Sala de lectura del Museo Británico, y se encontró que este había sido reformado para bien; más luz, más cómodo y mejor privacidad que era lo que más deseaba. Durante casi un cuarto de siglo estuvo Marx visitando asiduamente esta biblioteca, y se ubicaba en un asiento apartado, que ahora era más placido, entre las filas K y P.

En este nuevo periodo de estudio y redacción, que dura hasta mitad de 1858, deja escritos 8 cuadernos que son conocidos como Grundrisse. Es la primera redacción completa de su proyecto y contiene los fundamentos básicos de su crítica a la economía política burguesa que irá desarrollando en las redacciones posteriores.

En estos momentos, Marx se pone en contacto con Lassalle para que mire de encontrarle un editor y publicar lo que Marx le definió como “una exposición crítica del sistema de la economía burguesa” de carácter científico, que ya tenía muy avanzado, y que se podía publicar por entregas. En la primavera de 1858, Lassalle le notifica que un editor; Franz Gustav Duncker, aceptaba editarlo por entregas y la primera podía ser editada a final de mayo. Animado por la noticia de que por fin se publicase su “trabajo de quince años”, se pone a revisar sus manuscritos para la primera entrega. No le fue fácil, había acumulado ochocientas páginas donde estaban resumidas todas las determinaciones y categorías que se tenían que ir exponiendo y desarrollando en tres libros. Realizó un borrador para la primera entrega, que debía ser la parte general, y se la presentó a Engels (nunca publicó nada sin saber previamente la opinión de Jenny y de Engels) para conocer su opinión. A éste el texto del borrador le pareció “muy abstracto” y se disculpó por no entenderlo. Ante esto, Marx, que ya padecía ataques hepáticos, enfermó y tuvo que estar en cama un tiempo sin poder escribir.

Jenny y Engels eran las personas que mejor conocían al “moro”, apodo cariñoso que arrastraba desde su juventud, y a su vez, ellas eran las personas a las que más respetaba personal e intelectualmente. Ambos sabían lo que le costaba entregar un escrito a tiempo. Marx nunca pudo cumplir los plazos de entrega, a excepción del Manifiesto Comunista. Sabían de su exquisito talento y de la importancia que daba a lo que escribía, pasando por encima de cualquier necesidad material, como era el caso. Marx conocía muy bien el trabajo que estaba realizando, y en el fondo, no podía dejar de investigar para ponerse a escribir. Necesitaba tener delante todo el “conjunto” de su obra para poder desarrollarla por partes y posteriormente escribirla. Si tenemos en cuenta el riguroso criterio intelectual de este brillante pensador, él hubiese necesitado varias vidas para llevar a término su investigación, teniendo en cuenta el reto intelectual que él mismo se ponía como objetivo: la crítica de todas las categorías de la economía política burguesa. Es, en consecuencia, lógico y coherente que El Capital no es una obra acabada en el sentido en el que el propio autor la interpretaba, pero sí nos deja como legado el método para descifrar y criticar las determinaciones y categorías que el insaciable capitalismo va creando en forma mistificada en su desarrollo.

Una vez más, Marx tuvo que disculparse ante el editor por el retraso. Pero se puso a tratar de preparar un texto publicable. Él mismo decía que su manuscrito era “un auténtico batiburrillo” por estar pensado, en buena parte, como borrador que debía ser desarrollado en secciones posteriores. En diciembre Jenny comenzó a pasar a limpio el manuscrito, pero al finalizarlo no tenían medios económicos suficientes para enviarlo. Finalmente, en enero de 1859, según una carta enviada a Engels, Marx le dice que el manuscrito, Una contribución a la crítica de la economía política, había sido enviado a Dunker. Fue la única parte de su trabajo que mandó a publicar.

Al comprobar que no podía seguir publicando su obra por partes, Marx se dedicó a ir desarrollando los temas por libros. A mas de atender sus siempre acuciantes necesidades materiales y el devenir político social general.

Entre agosto de 1861 y julio de 1863, Marx escribe 23 cuadernos -1.472 folios manuscritos- en donde desarrolla y prepara lo que serian los libros II y III de El capital, y lo que llamó Teorías de la plusvalía. En una segunda época que va de julio de 1863 y hasta 1865, periodo en que tuvo que emplear bastante tiempo en la creación y organización de la AIT (primera Internacional de trabajadores), Marx se dedica a concretar el contenido y seguir desarrollando cada uno de los libros I, II y III, para su posterior edición.

Marx había decidido editar el primer libro de El Capital en dos volúmenes sin esperar a tener preparados los otros dos (a pesar de que esto no se correspondía con su deseo). En enero de 1865 autoriza a un amigo negociar con el editor Otto Meissner, de Hamburgo, las condiciones de la publicación de su obra. El editor quería el libro en mayo para imprimirlo en octubre. El libro aún no estaba listo para ser editado pero pensaba que en poco tiempo lo estaría, a pesar de su trabajo en la AIT. Sin embargo, en julio le dice en carta a Engels que, “Tengo que escribir tres capítulos más para completar la parte teórica [los tres primeros libros]. Luego está por escribir el cuarto libro, el histórico-literario…No puedo hacerme a la idea de enviar nada al editor hasta que tenga la obra completa frente a mí. Sean cuales sean los inconvenientes que puedan tener, la ventaja de mis escritos es que constituyen un todo artístico, y solo pueden conseguirse gracias a mi costumbre de no dar nada a la imprenta hasta que lo tenga frente a mí en toda su integridad.”

En enero de 1866 tenía escritas 1200 páginas del libro I, trabajando de noche y preparando una copia en limpio.

En febrero le dice al amigo que se han producido nuevos desarrollos en química agrícola y que tiene nueva información sobre Japón, que hay que tomar en consideración. Marx enferma. Jenny y Engels que eran quienes más le animaban a que publicara sus escritos, lo vieron tan mal, que esta vez le dijeron que debía descansar. Ambos sabían que esto le ocurría siempre que tenía que entregar un trabajo para editar, pero esta vez era más fuerte.

A mitad de noviembre fue entregado el primer volumen del libro I, pero el editor dijo que prefería esperar a que le enviase el segundo volumen para editarlos a la vez. Finalmente, en abril de 1867 fue entregado el segundo volumen, lo que supuso un alivio para la familia, sobre todo para el autor, que lo llevaba “en la cabeza” desde hacía veintitrés años sin darlo a conocer.
Como sabemos, la publicación del libro I de El capital apenas tuvo resonancia al principio. Marx continuó preparando el libro II, sin mucho entusiasmo al inicio, por el silencio sobre su “crítica”. Se centró más en las nuevas ediciones de sus textos anteriores y, posteriormente, en la segunda edición alemana del primer libro deEl capital, donde hizo cambios importantes en forma y contenido, y en la versión en francés, a la que dedicó mucho tiempo y trabajo. Le sorprendió la solicitud de traducirlo al ruso, de cuya versión dijo que era la que más le entusiasmaba. Jenny le recordaba que los revolucionarios rusos se habían interesado siempre más por sus trabajos que los alemanes.

Últimos años

En 1870, Engels vendió sus derechos sobre la empresa heredada de su padre a su socio y se instaló en Londres. Liberado de su compromiso familiar y con bastante dinero, Engels le asignó a la familia Marx una cantidad de dinero anual que les garantizaba los gastos ordinarios para que pudiesen vivir sin apuros económicos en el futuro. Marx nunca le dio mucha importancia al dinero. Si tenía, lo gastaba fácilmente. No solo en él, lo daba o lo prestaba a cualquiera de su entorno que se lo pidiese. Si no lo tenía, que era lo normal, intentaba conseguirlo, pero siempre tuvo muchos reparos en pedir prestado sino era a amigos íntimos. Cuando se casarón, Jenny organizaba la economía doméstica escrupulosamente, pero con el tiempo y por el motivo que fuese acabó actuando como su esposo, con la diferencia de que ella, con su sentido diplomático y femenino, era quien recurría a los amigos o conocidos para solicitar recursos puntuales.

Al casarse sus hijas mayores y con la independencia de la menor en los últimos años de los setenta, pudieron retomar los tiempos de los primeros años de matrimonio. Salían solos a pasear, al teatro…recobraron la necesidad y el placer de estar uno junto al otro. Marx seguía con su investigación, solicitando información sobre todos los descubrimientos y avances que se daban y que afectasen a la misma, también estaba al tanto del acontecer socio-político. Cada tarde cuando llegaba su amigo Engels, desde que éste se mudara a Londres, repasaban juntos la actualidad e intercambiaban opiniones. Su actividad era bastante más reposada, sobre todo por sus permanentes achaques de salud. También porque, como pensaba tras dejar la dirección de la AIT, consideraba que su momento de acción ya había pasado, y debían ser las siguientes generaciones las que dieran continuidad a la lucha.

Jenny, que también había padecido serios problemas de salud, como la viruela, se encontraba cansada y débil, aunque no le daba mucha importancia. Ante la insistencia familiar aceptó que le hicieran una serie de pruebas; tenía cáncer. La enfermedad de ambos les llevó a intentar cuidarse mutuamente uno al otro, y a estar el máximo tiempo juntos. La enfermedad de Marx era más oscilante. A veces tenía que estar unos días en la cama sin poder hacer nada y otros estaba tan activo que intentaba animar a Jenny para salir a pasear o sentarse en un café.

Marx hacía un tiempo que tenía pensado dedicar el segundo libro de su obra fundamental, El Capital, a Jenny. Pero ahora era consciente de que no sería posible; ninguno de los dos disponían del tiempo necesario. El 30 de noviembre de 1881, Marx, se sentó junto a la cama de Jenny, muy excitado, para leerle un artículo en inglés, publicado unos días antes, donde elogiaban El Capital diciendo que “contiene la elaboración de una doctrina económica comparable en su carácter revolucionario y en la importancia de su alcance al sistema copernicano en astronomía o a la ley de gravitación universal en física”. Jenny estaba emocionada, “ella siempre supo que su marido era un genio”, opinó Engels de ese momento, al escribir a un amigo. También Marx definió la escena tiempo después refiriendo los ojos de Jenny mientras le daba la noticia “eran [sus ojos] más grandes, más encantadores y más luminosos que nunca”.

Jenny murió dos días después, el 2 de diciembre, a los sesenta y siete años. La familia no quiso que Marx asistiera al entierro dado su estado.

La ausencia de Jenny afectó profundamente a Marx durante los quince meses que éste le sobrevivió. La familia concluyó que tenía que salir de la casa, y de Londres, donde todo eran recuerdos de su compañera. El estado emocional de Marx repercutió en su trabajo intelectual: Poco tiempo después de la muerte de Jenny, el editor le comunicaba que pensaba publicar la tercera edición de El Capital I y que Marx tenía que hacer el prefacio a la nueva edición e introducir los cambios que considerase oportunos. Pero Marx, en contra de su costumbre, a penas realizó cambios, y dejó al editor que hiciera el resto. Nunca, antes, había permitido que nadie pusiera una coma en sus escritos.

A Marx le ocurría lo mismo que le hubiese ocurrido a Jenny si él hubiera muerto antes. Habían vivido muchos e intensos años juntos, luchando, a veces sufriendo, como suele ocurrir en esta contienda, pero siempre ambos unidos por el convencimiento de que ese era el camino correcto.

Una tarde de marzo, como hacia siempre, Engels llega a casa de su amigo. Le abre Lechen (aquella nodriza que había compartido todo con ellos desde 1844) y, llorando, le dice que Marx está muy débil, como dormido. Parecía dormido en su silla, pero estaba muerto. Era el 14 de marzo de 1883.

A su entierro solo fueron 11 personas. Un año después de su muerte eran 6000 ante su tumba y la de Jenny.
Antonio Ruiz

Julio de 2018, Bicentenario del nacimiento de Karl Marx

PD. En el verano de 1880, estando Marx unos días en la playa con su familia, recibe la visita de un periodista del New York Daily Tribune llamado John Swinton. Durante la conversación le expone una pregunta que traía preparada. Marx, después de pensarlo un momento, y sin contestar, le propone dar un paseo por la playa. Al sentarse a tomar una copa frente al mar, el periodista le vuelve a preguntar “¿Cuál es la ley final del ser?”, Marx, después de una larga pausa contemplando el embravecido mar, contesta: ¡La lucha! 

*Las fechas y comentarios de los personajes se han extraído del libro, Amor y Capital, de Mary Gabriel -editado por Viejo Topo en 2014-, por entender que contiene una muy buena documentación epistolar de los hechos.
Fuente: http://www.espai-marx.net/ca?id=10672

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¿LOS TRABAJADORES ESPAÑOLES ESTÁN OBLIGADOS A FINANCIAR LAS GUERRAS QUE SE HACEN CONTRA ELLOS ?



¿Estamos en guerra? La guerra imperialista y el papel del Estado Español


 Por Octubre

 julio 9, 2018



Conferencia dictada por nuestra compañera Ángeles Diez los pasados 28 de junio de 2018 en la BIBLIOTECA JOVELLANOS DE GIJÓN y el 29 de junio en el Centro social La Llegra de Oviedo, organizados por el sindicato Corriente Sindical de Izquierdas, de la cual mostramos aquí una síntesis y ofrecemos al final un enlace a material de presentación:
“Esta conferencia trata de desarrollar tres afirmaciones encadenadas. La primera es que “estamos en guerra y se trata de una Guerra Mundial. Todos los datos que tenemos, tanto del número de conflictos armados de alta intensidad como de los de baja intensidad, o los del número de víctimas (desplazados, muertos, heridos, torturados….) y la extensión de los conflictos, permiten afirmar sin lugar a dudas que estamos ante una única guerra mundial. No hay muchas guerras sino una sola que se expresa de distintas formas a lo largo y ancho de todo el planeta. Sin embargo y aquí llegamos a la segunda afirmación, “no parece una guerra”.
La guerra actual no parece una guerra por varias razones. En primer lugar se nos presenta de forma fragmentada: un conflicto armado en Yemen, otro en Siria, otro en Ucrania, un Golpe de Estado en Honduras, un Golpe parlamentario en Brasil, guarimbas en Venezuela, violencia en las calles de Nicaragua… Todos ellos parecen conflictos aislados y sin ninguna relación entre sí. Incluso las políticas de austeridad, los recortes en gastos sociales, la precarización laboral, el cierre de fronteras a los migrantes y las leyes represivas, parece que no tienen nada que ver con la guerra sino con la buena o mala voluntad de los gobernantes.
A diferencia de épocas anteriores, en esta guerra se combinan las distintas “Doctrinas de guerra”(Defensa nacional, Lucha contra el Terrorismo, intervenciones humanitarias…), las formas de intervención se han diversificado (guerra económica, operaciones encubiertas, guerra mediática, intervención de ejércitos, privatización de las operaciones de guerra, cuerpos especiales armados, utilización de la población civil y las ONGs para intervenir, etc.) y el papel de las Operaciones de propaganda para ocultar y “normalizar” la guerra son los grandes protagonistas de esta III Guerra Mundial.
La tercera afirmación es que el Estado Español a pesar de su falta de soberanía, o precisamente por ello, es un actor importante que promueve, alimenta y participa activamente en esta guerra. En primer lugar está la dependencia total del ejército de la OTAN, la subordinación de nuestra defensa a los intereses del imperialismo hegemonizado por Estados Unidos. Esta falta de soberanía se aprecia muy bien cuando se analiza el papel de las Bases militares alojadas en nuestro territorio, las zonas de entrenamiento militar, las 14 misiones en el exterior con más de 2.300 militares bajo mandato de diversas organizaciones internacionales, los 336 militares españoles muertos en los últimos 15 años, el aumento del presupuesto militar y especialmente la venta de armas.
Aunque el presupuesto del Ministerio de Defensa puede parecer bajo comparado con el del resto de países miembros de la OTAN, unos 6.000 millones de euros, la realidad es que, camuflados en otros ministerios, se descubre que se destinan a la guerra más de 32.000 millones de euros. Todo ello mientras se dice que no se pueden subir las pensiones o se recortan los gastos sociales. Además, España es el 7º país exportador de armas (2012-2016) y nuestro principal cliente es Arabia Saudí; un país que incumple todos los acuerdos de respeto de los derechos humanos y que lidera la coalición de países que desde 2015 bombardea Yemen y que ha provocado más de 10.000 muertos, 50.000 heridos y que más de 22 millones de yemeníes necesiten actualmente ayuda humanitaria.
El panorama es ciertamente catastrófico, pero podemos hacer mucho. Como dijo B. Russell sobre la guerra de Vietnam: Nadie es ajeno a la guerra y los pueblos tenemos el deber moral de ser testigos, “Nuestra tarea es hacer que la humanidad de testimonio de estos crímenes terribles, y unir a la humanidad del lado de la justicia” (Segunda Sesión del Tribunal Internacional de Crímenes de Guerra, Noviembre de 1967)
Desde el Frente Antiimperialista e Internacionalista os proponemos:
·         A) Hacer visible la guerra
·         B) Entender las causas y las consecuencias
·         C) Romper la lógica de la impotencia
·         D) Señalar a los responsables
·         E) Entender la conexión entre nuestra vida cotidiana y lo que ocurre en el exterior
Contribuir a la construcción del FRENTE ANTIIMPERIALISTA e INTERNACIONALISTA”
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HAITI: SUBIDA DE CARBURANTES ORDENADO POR EL FONDO MONETARIO INTERNACIONAL (donde anda la pájara-corrupta-gerencial que quiere que nos muramos los jubilados) ORDENADA A SUS SUBALTERNOS EN EL GOBIERNO ES DETENIDA POR EL PUEBLO EN LA CALLE, QUE LO QUE QUIERE MAYORMENTE ES COMER.


Siguen protestas en Haití y llaman a dos días de huelga

PRESIDENTE MOISE PIDE CALMA TRAS DESISTIR DE ALZA EN COMBUSTIBLES

  • Siguen protestas en Haití y llaman a dos días de huelga
    Un policía observa cuando una multitud entra a saquear la cadena de supermercados Delimart, la cual había sido quemada durante protestas por el aumento de los combustibles, en Puerto Príncipe, Haití.

Agencias
Puerto Príncipe
Listin Diario/La República
09.07.2018
El presidente de Haití, Jovenel Moise, llamó la noche del sábado a los manifestantes a retirarse de las calles, paralizadas por una ola de violencia desde el viernes, señalando que ya “corrigió lo que había que corregir”, al referirse a la decisión de suspender el alza en los precios de los combustibles.
“Tan pronto ustedes hablaron, yo escuché. Desde que comenzaron a enviarme ese mensaje desde la tarde de ayer, yo lo recibí y corregí lo que había que corregir”, dijo Moise en un mensaje a la nación transmitido por la televisión estatal.
“Ustedes que me observan esta tarde, les pido a todos: regresen a sus hogares. La policía y la justicia van a tomar el control para limpiar las calles”, precisó.
Entretanto, las protestas violentas de los tres últimos días en Haití alcanzaron ayer la ciudad de Malpasse (sureste), fronteriza con República Dominicana, donde fueron incendiadas las oficinas aduaneras, mientras se reportan asaltos en Cabo Haitiano (norte) y Les Cayes (sur).
Además, sindicatos de transportistas haitianos convocaron a una huelga general para este lunes y martes, según dieron a conocer a través de distintas fuentes.
La violencia callejera se desató el viernes pasado en Puerto Príncipe cuando el Gobierno anunció que al día siguiente entraría en vigor un fuerte incremento en el precio de los combustibles, como parte de un paquete de ajustes que firmó en febrero último con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
El sábado se recrudecieron las manifestaciones y actos vandálicos, y el primer ministro, Jack Guy Lafontant, quien en un primer momento había llamado a la calma, anunciaba horas después que el aumento quedaba sin efecto “hasta nuevo aviso”.
Sin embargo, el caos continuó en la capital y otros puntos del país, a pesar de que casi a la medianoche del sábado el presidente haitiano, Jovenel Moise, recordó que el incremento había sido revocado y pidiera la calma y el retorno de la normalidad.
Las acciones de turbas incendiando vehículos y asaltando comercios continuó ayer en amplias zonas capitalinas donde parecen actuar a sus anchas, pues la Policía Nacional no ha dado muestras de poder controlar la situación. Varias embajadas han anunciado que no abrirán sus oficinas hoy, al tiempo de advertir a sus ciudadanos y funcionarios de que permanezcan en sus hogares.
Reportes de medios locales aseguran que decenas de personas han resultado heridas, y que temen aumente el número de tres muertes confirmadas hasta el momento.
En las calles no han sido vistos soldados del reactivado Ejército haitiano, ni tampoco agentes de la Misión de las Naciones Unidas para la Justicia en Haití (Minujusth), que habitualmente cumplen tareas de vigilancia en Puerto Príncipe y otros puntos de la nación caribeña.
Algunos senadores y diputados opositores culparon ayer al Gobierno de la crisis debido, aseguraron, a que dispuso una medida impopular y sin ninguna planificación.
Las autoridades dispusieron aumentos de un 49% en el precio de la gasolina; de un 40% en el gasóleo (diésel) y más de un 50 % en el queroseno, este último muy utilizado para alumbrar las casas haitianas de amplios sectores de escaso poder adquisitivo.
Aerolíneas
Ayer, la estadounidense American Airlines anunció que retomaba varios vuelos hacia Haití, mientras que las compañías Spirit Airlines y Jet Blue mantienen el cierre de sus rutas en el país caribeño. En su mensaje de este sábado, el presidente Moise reveló que fue él quien sugirió al primer ministro Lafontant que dejara a un lado el incremento en el precio de los carburantes.
“He escuchado el mensaje claro, ustedes no están de acuerdo con la decisión sobre la subida de los precios (de los combustibles). Abandonamos la medida y llamo a todos a guardar la calma y regresar a sus casas”, dijo el mandatario.
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DIPUTADOS PIDEN LA RENUNCIA DE LAFONTANT

De acuerdo con una publicación del diario “Le Nouvelliste”, el discurso a la nación y el llamado a la calma del Presidente de la República, la noche del sábado aún no han tenido efecto. A pesar de la garantía de Jovenel Moise de que no hay un aumento en el precio de los derivados del petróleo, la situación siguió siendo tensa ayer domingo en Puerto Príncipe y en algunas ciudades de provincia. Las carreteras principales son intransitables y la gente sigue saqueando negocios.
Frente a esta situación caótica, el diputado Jerry Tardieu y otros diputados cercanos al poder gobernante exigieron la renuncia del Primer Ministro, Jack Guy Lafontant. Lafontant fue el primero en hablar el sábado por la mañana para mantener el aumento del precio de la gasolina mientras la capital estaba en llamas con saqueos en todas partes.
Para el parlamentario de Petion-Ville, Jerry Tardieu, esta retractación desafortunadamente llega demasiado tarde porque los incidentes violentos que esta decisión causó, sin las medidas de acompañamiento apropiadas, han causado muchas bajas.
“Este triste episodio de la vida nacional agrega una nota negativa a la imagen ya oscura del registro del primer ministro, Jacques Guy Lafontant. Esta situación requiere decisiones urgentes y valientes para promover un retorno a la calma que pueda garantizar la estabilidad del país, la seguridad de la vida y la propiedad y la integridad del territorio. En este sentido, el parlamentario de Pétion-Ville invita al jefe del gobierno a renunciar de inmediato”, se lee en el comunicado.
“En caso de que el primer ministro no escuche la razón y persista en permanecer en el cargo a pesar de la evidencia de que está cada vez más abrumado por los acontecimientos y no puede conducir en la serenidad”, el parlamentariode Pétion- Ville le pide el presidente de la Cámara de diputados, Gary Bodeau, reanudar todas labores de hoy lunes, para una sesión de interpelación sobre la continuación del Sr. Jacques Guy Lafontant para permitir que los parlamentarios para decidir sobre su caso en toda velocidad”, exigió Jerry Tardiue.
Autoridades desisten cerrar pasos aduaneros de RD en la frontera
Pocas horas después de que la Dirección General de Aduanas (DGA) anunciara el cierre de sus pasos aduaneros dominicanos en la zona fronteriza, dejó sin efecto la medida atendiendo a razones humanitarias.
Sin embargo, el Gobierno dominicano y las autoridades de Aduanas mantienen la vigilancia y reforzaron la seguridad en las administraciones aduaneras ubicadas en Jimaní y Dajabón, debido a la reciente situación que se produce en Haití con manifestaciones de alteración pública.  
Puerto Príncipe y otras localidades continúan siendo afectadas por las violentas protestas, incluyendo la aduana haitiana ubicada en Fond Parisien, cercana a Jimaní, por lo que la decisión de reforzar la seguridad de la DGA responde a la prevención de los colaboradores de la institución.
Aduanas manifestó lamentar los hechos y sus efectos, pero confía en que el vecino país retornará a la tranquilidad prontamente.
Tras el anuncio de los incrementos a los combustibles el pasado viernes, decenas de personas han estado incendiando vehículos, destrozando negocios y atacaron la entrada de un hotel en la zona residencial del Petion Ville.
El Gobierno haitiano revocó el sábado el fuerte incremento anunciado al precio de los combustibles, pero continúan las violentas protestas en la capital y otros puntos del país, que han dejado al menos tres muertos. 
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