sábado, 9 de abril de 2016

VENEZUELA, PARA ENTENDER SU SITUACION: UNA IZQUIERDA DORMIDA EN LOS LAURELES (OTRA VEZ)

Causas reales de la inflación
La crisis y la alocada emisión de dinero en Venezuela

Rebelión
Centro de Investigación y Formación Obrera (CIFO)
31.03.2016
Por cuarto año consecutivo Venezuela sufrirá con gran probabilidad la inflación más alta del mundo. Dicho guarismo no indica otra cosa que la continuación de una abrupta caída del salario real. La destrucción del poder adquisitivo viene aparejada con una escasez palpitante y la expectativa de que este año habrá mayores incrementos de precios.
 
En este escrito abordaremos la generalidad de las razones que explican la fuerte aceleración inflacionaria enfocándonos en el incremento de la demanda potencial, derivada de un aumento elevado de la impresión de los símbolos de valor (dinero). Analizaremos la centralidad de las políticas monetarias que profundizaron la fase depresiva del inevitable ciclo económico y de manera concisa se mostrarán gráficos comparativos del devenir monetario de algunos países en América Latina y EEUU. Por la brevedad que impone el artículo, se dejará para una próxima entrega las explicaciones de otros factores que generan la aceleración inflacionaria en la actualidad.
 
Teorías clásicas sobre la inflación versus la ley justiciera del valor
 
La economía ortodoxa considera que las variaciones de la base monetaria (BM: dinero de alto poder emitido por el Banco Central) son el único determinante de las alteraciones en los niveles precios. Por más simplista que parezca, para los monetaristas lo único que causa inflación es la impresión de dinero suplementario. Para los keynesianos la inflación es una suerte de medida fiscal impuesta con el fin de aceitar la economía, partiendo de que la emisión de dinero adicional al requerido genera un aumento en el nivel general de los precios de los bienes y servicios, lo cual puede estimular la inversión como motor central del crecimiento económico. Para los marxistas el asunto es mucho más complejo, ya que consideramos que el incremento de los precios en la economía puede obedecer a diversos factores coyunturales que hacen que los precios comerciales de las mercancías varíen con respecto de la forma de valor que momentáneamente reviste el tiempo de trabajo abstracto socialmente necesario que se requiere para reproducir una mercancía en las condiciones de producción actuales.
 
Al margen de todo esto, el gobierno actual ha desechado toda elaboración científica para dar cuenta de los precios y se ha empecinado en creer que los precios son impuestos por la abstracta voluntad de los empresarios. La ley justiciera del valor habla de precios antirrevolucionarios que suben debido a que los empresarios están conspirando para derrocar a su gobierno.
 
El asunto que mayor presión ejerce sobre los precios es la escasez de mercancías, que suele enfrentarse con una demanda incrementada que termina siendo insatisfecha. En otros escritos hemos analizado de forma específica los casos de la caída en la oferta de medicamentos[i] y la desaparición de los cárnicos[ii]. También hemos hablado del gigantesco fraude (privado y público) en las importaciones que hace que gran parte de los insumos y mercancías terminadas no lleguen al país, lo que hace que los anaqueles estén vacíos y los precios se disparen. De manera general hemos versado en lo fundamental que ha sido la caída de la oferta de bienes y servicios como el factor que ha impulsado los precios. En esta ocasión vamos a examinar el incremento de la impresión de dinero como factor que desde la demanda presiona a los precios de mercancías cada vez más escasas.
 
La inflación y el crecimiento de 33 mil por ciento (1999-2016) de la base monetaria
 
Si vemos el gráfico 1, a continuación, notamos algo de por sí incuestionable. Si Venezuela sufre la fuga de capitales más alta del mundo[iii], esto hace que necesariamente su moneda pierda valor, ello impulsa a que los precios de las demás mercancías se eleven, aumenta los gastos estatales y el endeudamiento (entre 2006 y 2014, Venezuela multiplicó por más de cinco su deuda externa[iv]). Eso resulta en déficits de todo tipo, es decir, cuentas en rojo donde los egresos superan a los ingresos. La forma histórica de cubrir dichos déficits es la emisión de dinero inorgánico. La creación de dinero suplementario por parte de un deplorable Banco Central de Venezuela (BCV), ha servido para expandir el gasto, cubrir déficits y realizar toda clase de políticas asistenciales. La irrigación de dinero inorgánico amplifica la cantidad de bolívares que puede comprar dólares (demanda potencial), lo cual empuja el precio del dólar hacia arriba, es decir, deprecia al bolívar frente al dólar. De no haber tantos bolívares sería imposible que la cotización del dólar pudiera ser 120 veces superior a la oficial[v]. A continuación vemos un gráfico que ilustra el indecoroso crecimiento de la base monetaria (BM) de Venezuela.
 
Gráfico 1, aumento de la BM en Venezuela
 
29-03-2016 Gráfico 1
 
El gráfico 2 muestra que en EEUU la Reserva Federal amplió la BM de forma feroz en el período 2007-2008, luego del estallido de la crisis de sobreproducción capitalista. Lejos de resolverla con una masiva destrucción de capital sobrante, se protegió a capitales que son incapaces de acumularse por sí mismos, a fuerza de expandir de manera atroz el capital ficticio, que a base de préstamos, bonos, rescates financieros y nacionalizaciones, socializaron las pérdidas de las empresas. Aunque se destruyeron enormes masas de capital sobrante dicha aniquilación no fue ni de cerca la que ameritaba una crisis de tal magnitud. Sin embargo, el crecimiento de la BM en EEUU fue mucho más bajo que el crecimiento de la BM en Venezuela que cuasi cuadruplica el promedio anual de crecimiento de la BM estadounidense. Es de hacer notar que gran parte de la inflación generada por parte de EEUU se drenó en el crecimiento de los precios de los commodities y que una buena porción de esos dólares salieron al extranjero en forma de pago de deudas e importaciones, lo cual alivió la presión inflacionaria a lo interno del país. La emisión monetaria venezolana se concentró (salvo lo que se transa en la frontera con Colombia) en el mercado interno, que a su vez se vio con cada vez menos mercancías y servicios que ofrecer. La explosión inflacionaria es segura.  
 
Gráfico 2, evolución interanual de la Base Monetaria (Venezuela-EEUU), en porcentajes
 
29-03-2016 Gráfico 2
 
Es indudable que el aumento de 33 mil por ciento en la base monetaria en un período tan corto tiene que causar una altísima inflación. Esta locuaz emisión de dinero es un cáncer tremendo que augura lo evidente: que la muy subestimada inflación del año 2015 (según el BCV: 180 %) en realidad es mucho más alta y va a hacer superada (quizás quintuplicada) en el año 2016, ya que gran parte de ella se halla bravamente represada en bienes cuyos precios son extremadamente subsidiados por el Estado.
 
Aun cuando la inflación está represada artificialmente por el control de precios que desaparece las mercancías que el estado no puede “subsidiar”, la inflación oficial acumulada para el período de enero 2008 a diciembre de 2015 fue de 2262,07%[vi]. Bajo esta circunstancia el dólar paralelo se incrementó de enero 2008 a enero 2016 en más de 18 mil por ciento[vii]. Esto quiere decir que: El crecimiento del precio del dólar paralelo es una consecuencia y no una causa de la inflación. El incremento del dólar paralelo aunque incide en el alza de precios, no puede jamás explicar el 73 % de la inflación en Venezuela como lo afirma la ex viceministra bolivariana: Pasqualina Curcio[viii].
 
La enorme deuda en bolívares de PDVSA o la titularización infinita
 
Un dato interesante es que casi la mitad de la base monetaria corresponde a la deuda de PDVSA con BCV, que de 2011 a 2015 se incrementó en 811 %.[ix] La deuda de PDVSA es comprensible ya que está obligada a venderle al Estado buena parte de las divisas que recibe a una cotización 120 veces más baja que la que marca el mercado paralelo. El dólar a dicho precio es el que sirve de referencia a sus proveedores para fijarle precios. Es decir, PDVSA vende a dólar oficial y compra al dólar paralelo. La ruina de la empresa sólo se puede disfrazar con una serie de préstamos que alcanzan la fabulosa suma de 875.440.523 millones de bolívares[x].
 
Gráfico 3, Deuda de PDVSA con el Banco Central de Venezuela
 
29-03-2016 Gráfico 3
 
Apuntes sobre la impresión de dinero en América en comparación con la de Venezuela
 
De manera muy condensada podemos ver algunas comparaciones en la variación en la cantidad de dinero que emiten los Bancos Centrales de algunos países de América. También podríamos observar los incrementos en el dinero circulante de esas economías, comparadas con la economía venezolana.
 
Gráfico 4, Comparativa del incremento del circulante en algunos países de América
 
29-03-2016 Gráfico 4
 
La expansión de signos monetarios es evidentemente mayor en Venezuela que en todos los países de América Latina que hemos colocado en esta lista. Nótese que hemos tomado países gobernados por partidos políticos de diversa tendencia ideológica. Casualmente, el único país que se reclama socialista de la lista que acompañan a Venezuela: Cuba, es el país que cuyo aumento del circulante es el más bajo para el período, superando a países que desde la ortodoxia económica se ven a sí mismos como los máximos garantes de la disciplina fiscal. Para el período en cuestión, el aumento del circulante en Cuba fue de apenas 234,15 %, mientras que para Venezuela fue de 10.084,20 %.
 
Si observamos el devenir expansivo del M2 (billetes y monedas más depósitos a corto plazo), observamos que el crecimiento del mismo no es más que combustible para la aceleración inflacionaria, prescindiendo del componente inercial de la inflación que en los últimos 35 años ha sobrepasado los dos dígitos y ha llegado a ubicarse (1996) en 103,2 %[xi]. De nuevo, en Nicaragua el M2 creció a un ritmo 20 veces menor que en Venezuela, que logró aumentar su M2 en más 15 mil por ciento, todo un record olímpico. Este aumento del M2, impulsado por el locuaz aumento de la base monetaria, incrementa la demanda potencial capaz de adquirir dólares, que previamente fugados del país se hacen más escasos. En el gráfico 5 observamos lo anteriormente mencionado.
 
Gráfico 5, comparativa del crecimiento del M2 en algunos países de América
 
29-03-2016 Gráfico 5
 
La frontera colombo venezolana es el único sitio del planeta donde se pueden intercambiar bolívares por moneda extranjera. Ahí, toda clase de contrabandistas[xii] cambian bolívares por pesos colombianos. Con ello, los neogranadinos pueden comprar en Venezuela mercancías a precios regulados o con precios altamente subsidiados por el Estado, que luego van a Colombia a venderse un poco por debajo del precio internacional, arrojando siderales ganancias, la cuasi gratuita gasolina es sólo uno de los bienes.
 
Mientras más fuerte es la impresión de bolívares, más baratos son, y si las tasas de interés nominales se congelan en un rango que va de 15 % (préstamos) a 29 % (tarjeta de crédito) con una inflación de 180 % (2015) las tasas de interés reales serían – 165 % y – 151 % respectivamente. Ello quiere decir que ese dinero “regalado” e impreso en cantidades groseras, acrecienta la demanda potencial que permite comprar pesos colombianos que luego se cambiarán por dólares. Por ende, mientras más maletas, transferencias y autos repletos de bolívares se vayan a Colombia, más caro se pondrá el precio del peso colombiano, es decir, más se depreciará el bolívar, por un simple asunto de oferta y demanda. En esa vorágine miles de empresarios
solicitan préstamos no para invertir en sus negocios, sino para comprar dólares en frontera y revenderlos. Luego de ello paga el crédito y vuelve a pedir otro empréstito con la excusa de que se va a comprar “otro” tractor. Siendo la tasa de interés tan negativa el crédito es prácticamente un obsequio, y el triciclo financiero un negocio más lucrativo que cualquier otro.
Las cada vez mayores cantidades de bolívares (visto los dantescos aumentos en la BM y del M2) que llevan empresarios y la élite burocrática corrupta a Colombia, presionan la venta de pesos colombianos y hace subir su precio. Eso es lo que reflejan las casas de cambio en la mencionada frontera y eso es lo que tiende a reflejar la página web: dólar today. Echarle la culpa de la altísima inflación a una página web y a unas casas de cambio de frontera es una de las ideas más ridículas que he leído en mi vida.
 
La impresión física de billetes y como la inflación (NO) es una conspiración
 
No es un dato menor que el 77,46 % de los Billetes que el BCV imprime para colocar en circulación sean de Bs. 100[xiii]. Decimos que el 77 % de los billetes que ahora se emiten corresponde al de mayor denominación de la economía. Es evidente que se necesita cambiar el cono monetario, imprimir billetes de mayor denominación, sacar de circulación varias denominaciones y acuñar monedas de nuevo importe. Sólo una bestia apocalíptica puede negar la necesidad de esta medida. A la fecha (marzo de 2016), el gobierno aprobó la emisión de billetes de Bs. 500 y Bs. 1000. Dicho cambio aún es muy reducido. Se requieren billetes de mayor importe.
Veamos algunos datos relevantes correlativos a la impresión de billetes:
  • Hay un escandoloso aumento de 962 % en la cantidad de billetes físicos en la economía, para un período tan breve como el que abarca de 2009 a 2015[xiv].
  • Tán sólo en un año (de 2014 a 2015) la cantidad de billetes físicos tuvo un incremento neto de 177 %.
  • Es grave que a diciembre de 2015 la emisión de billetes de “alta” denominación (Bs. 50 y Bs. 100) represente el 97 % de la emisión total de billetes nuevos.
  • La variación en la cantidad de billetes de a Bs. 100 (el más “valioso” de los billetes) que se imprimieron en diciembre de 1999 con respecto a los que se emitieron en diciembre de 2016 fue de 49.636,90 %.
El horror económico, sin alusiones a la señora Forrester, en cuanto a la necesaria eficiencia y eficacia monetaria se muestra en el absurdo intento de disimular la inflación más alta del planeta, a fuerza de imprimir más billetes físicos, para sortear el efecto “mediático” que conlleva a la urgente creación de una nueva familia dineraria. Los onerosos de esta política irracional, se ve en lo increíblemente costoso que es la importación del papel moneda, su impresión, distribución y manejo. Es público y notorio que el BCV ya adeuda a la empresa inglesa encargada de vender papel e imprimir dinero: DeLaRue[xv], más de 260 millones de dólares, dicha empresa ya exigido el urgente pago de la deuda[xvi]. Los cajeros automáticos se vacían muy rápidamente y las empresas que transportan valores hacen un súper negocio trasladando con insólita frecuencia enormes volúmenes de billetes con escaso valor. Es evidente que muchos billetes cuestan más imprimirlos que el valor nominal que de por sí atesoran.
 
Gráfico 6, cantidad de billetes nuevos puesto en circulación
 
29-03-2016 Gráfico 6

La izquierda en su esterilidad y vacío…
 
Cuando la izquierda ve las kilométricas colas para comprar productos de primera necesidad, no agita revolucionariamente a los que la padecen, los tranquiliza justificando las filas por la: “guerra económica” desarrollada por el imperialismo, Obama, Uribe etc. Les dice: “Tranquilos, que no es tan larga. Esto es culpa de la avaricia de la Casa Blanca, no protesten aquí.”
 
Cuando se protesta el proyecto del Arco Minero del Orinoco (AMO), como intento de rematar a bajo precio la concesión de explotación de nada menos que 112 mil kilómetros[xvii] del territorio nacional a transnacionales mineras probadamente ecocidas, la izquierda dice que no es hora de protestar, criticar y cuestionar las políticas de “emergencia” del gobierno. Que la brutal aniquilación de un ecosistema biodiverso es inevitable y que debe hacerse en manos de las transnacionales “imperialistas”, que son nuestras aliadas. Con ese dinero se desea pagar la gravosa deuda externa a los buitres financieros que nos hostigan.
 
La izquierda se ha convertido en la máxima defensora y justificadora de todos los males que el sistema capitalista lumpenizado le impone en su crisis a la clase obrera. Lejos de plantear salidas combativas, ésta intenta ideológicamente afirmar que el gobierno no tiene la más mínima responsabilidad del caos que se sufre. Vende la idea de que se debe tener “paciencia” y aguantar estoicamente el sacrificio, es decir, las penurias que se sufren en un país que en 16 años gestionó la bicoca del equivalente (dólares del año 2000) a diez (10) planes Marshall. Con uno se reconstruyó media Europa y se cerró la puerta política a los partidos revolucionarios. Con diez se ha destruido un proceso de nacional de acumulación de capital que ahora carece de los servicios más básicos, que detenta los índices de producción más bajos y exhibe una pobreza galopante en aumento.
 
La izquierda hunde la mínima potencialidad revolucionaria de la clase obrera. Más aún, el proceso de desindustrialización y de lumpenización de la producción y el comercio deja a la clase obrera sin la base de su avance en la conciencia científica capaz de organizar a su propia conciencia enajenada en la mercancía, es decir, el atraso severo en el avance en la revolución de la materialidad del trabajo deja a la clase obrera sin base potencial capaz de acrecentar su conciencia científica revolucionaria. Que la izquierda y el gobierno emprenda “soluciones” productivas contra la crisis como: conucos, siembra de balcones, gallineros verticales, trueques y micro emprendimientos comunales; demuestra el cruel atraso en que la vanguardia política visible de la clase obrera se halla sumergida. Con esas expresiones la pronta derrota política del progresismo será peor de lo esperado.
 
Manuel Sutherland Caracas, 29/03/2016
Centro de Investigación y Formación Obrera (CIFO_ALEM)
Correo: alemcifo@ gmail.com Web: https://alemcifo.wordpress.com/
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[i] Sutherland, Manuel. Farmafraude: La enorme escasez de medicinas y la gran estafa en su importación. Fecha de Publicación: 5 febrero, 2015. Disponible en: http://www.arsenalterapeutico.com/2015/02/05/la-enorme-escasez-de-medicinas-y-la-gran-estafa-en-su-importacion-farmafraude/
[ii] Sutherland, Manuel. Aumento del 21.693,21 % en la importación de carne, caída del consumo y escasez de la misma. Fecha de publicación: 20/08/2014. Disponible en: http://www.aporrea.org/ddhh/a193540.html
[iii] Hemos hablado esta fuga en otros artículos, en particular: Sutherland, Manuel. 2016: La peor de las crisis económicas, causas, medidas y crónica de una ruina anunciada. Fecha: 18/02/16. Disponible en: https://alemcifo.wordpress.com/2016/02/17/2016-la-peor-de-las-crisis-economicas-causas-medidas-y-cronica-de-una-ruina-anunciada/
[iv] Página web del Ministerio del Poder Popular para las Finanzas de Venezuela.
[v] La cotización del dólar medida en bolívares que se venden en la frontera Colombo-Venezolana está disponible en esta página: https://dolartoday.com
[vi] A la fecha (febrero de 2016) se usó el Índice Nacional de precios al Consumidor, que fue publicado con datos que llegan a septiembre de 2015. Para llegar la data a diciembre de 2016 se hizo una estimación basada en un promedio móvil de los últimos tres trimestres.
[vii] El cálculo se basó en la cotización que ofrece la página web dólar today, a través de los años.
[viii] Curcio, Pasqualina. Desabastecimiento e inflación en Venezuela. Fecha de publicación: 20/12/2015. Disponible en: http://idea.gob.ve/admin/img_noticias/desa.pdf
[ix] Balance del Banco Central de Venezuela. Cuenta: “Préstamos del BCV a empresas petroleras”
[x] Ibíd.
[xi] Índice Nacional de Precios al Consumidor (1950-2012), Área Metropolitana de Caracas.
[xii] Decimos contrabandistas porque la mayoría de bienes comprados por ellos son de ilegal exportación, muchos tienen la etiqueta “prohibida su venta fuera del territorio venezolano”.
[xiii] BCV. Cuenta: “Billetes nuevos puestos en circulación”. Toda la información del BCV fue extraída de su página web: http://www.bcv.org.ve/
[xiv] Banco Central de Venezuela, BCV. Estadísticas del sector monetario. Las cuatro viñetas poseen la misma fuente.
[xv] Acá la página web del consorcio: http://www.delarue.com/
[xvi] Noticia: El BCV le debe a proveedor de billetes y papel pasaporte más de 260 millones de dólares (documento). Fecha de publicación: 8/03/2016. Disponible en: http://www.lapatilla.com/site/2016/03/28/el-bcv-le-debe-a-proveedor-de-billetes-y-papel-pasaporte-mas-de-260-millones-de-dolares-documento/
[xvii] Noticia: Colectivos luchan por detener Ecocidio por Explotación del “Arco Minero”. Fecha de Publicación: 29/03/16. Disponible en: http://www.aporrea.org/actualidad/n288079.HTML

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viernes, 8 de abril de 2016

FRANCESES, GRIEGOS, PORTUGUESES, ITALIANOS, ESPAÑOLES, VECINOS DE PUEBLA... FELIZ Y PRÓSPERO 2016, 2017, 2025 Y 2053 (LO QUE QUIERE DECIR QUE HACE FALTA UNA NUEVA EUROPA NO DOMINADA POR LOS GRANDES CAPITALES)


¿NUEVO MAYO DEL 68 EN EUROPA?

¿Nuevo Mayo del 68 en Europa?
 
 
 
 
 
Wright Mills en su libro “The Power Elite” (1.956) explica que el establishment en EEUU sería “el grupo élite formado por la unión de las sub-élites política, militar, económica, universitaria y mass media”, lobbys de presión que estarían interconectadas mediante “una alianza inquieta basada en su comunidad de intereses y dirigidas por la metafísica militar” y que siguiendo la estrategia del Nuevo Orden Mundial habría fagocitado las élites dominantes de todos los países que gravitan en la órbita de EEUU. Zbigniew Brzezinski, ex- consejero de Seguridad Nacional durante el mandato de Carter, en un artículo publicado en la revista Foreign Affaire (1970), expone su visión del “Nuevo Orden Mundial” al afirmar que “se hace necesaria una visión nueva y más audaz con la creación de una comunidad de países desarrollados que puedan tratar de manera eficaz los amplios problemas de la humanidad”, esbozos de una teoría que perfilará en su libro “Entre dos edades: El papel de Estados Unidos en la era tecnotrónica” (1.971).
 
En el citado libro aboga además por el control de la población por una élite mediante la “manipulación cibernética” al afirmar que “la era tecnotrónica involucra la aparición gradual de una sociedad más controlada y dominada por una élite sin las restricciones de los valores tradicionales, por lo que pronto será posible asegurar la vigilancia casi continua sobre cada ciudadano y mantener al día los expedientes completos que contienen incluso la información más personal sobre el ciudadano, archivos que estarán sujetos a la recuperación instantánea de las autoridades”, lo que anunciaría ya la posterior implementación del programa PRISM o del reciente “affaire Spyon” de la NSA.
 
Asimismo, en un discurso reciente durante una reunión del Council on Foreings Relations (CFR), el citado Brzezinski advirtió que “la dominación de las élites ya no es posible debido a una aceleración del cambio social impulsado por la comunicación instantánea que han provocado el despertar universal de la conciencia política de las masas (Global Political Awakening) y que está resultando perjudicial para la dominación externa como la que prevaleció en la época del colonialismo y el imperialismo”.En consecuencia, tras el intento de controlar la nube mediante programas secretos como el citado Programa PRISM , en los próximos años asistiremos al final de la democratización de la información (siguiendo la senda emprendida por los llamados “países totalitarios”, mediante la imposición de leyes que prohíben el uso de determinados términos (en China, por ejemplo, “democracia” o “derechos humanos”) para continuar con la implementación de filtros en los servidores de los ISP, de lo que sería paradigma el SmartFilter fabricado por la compañía estadounidense Secure Computing.
 
Así, según un estudio de la organización OpenNet (integrada por las universidades de Oxford, Cambridge, Harvard y Toronto), 25 países ejercerían la censura de webs con contenidos políticos o sociales “peligrosos” e impedirían asimismo el acceso a aplicaciones como YouTube o Google Maps aplicando sofisticados métodos de censura gracias a la colaboración de empresas occidentales, lo que tendrá como efectos colaterales la imposibilidad del acceso universal a la red en la próxima década y el retorno a sus orígenes de la Red de Redes al quedar Internet convertido en herramienta exclusiva de las élites políticas, económicas y militares, lo que de facto constituirá una deriva totalitaria y la implementación del déficit democrático como estigma recurrente de las llamadas democracias formales occidentales o “estilo Westminster”.
 
Resurge el lobo estepario
 
Hermann Hesse en su libro “El lobo estepario” (Der Steppenwolf,1.927), plasma el sentimiento de angustia, desesperanza y desconcierto que se apoderó de la sociedad europea en el período entre-guerras y es un lúcido análisis sobre la locura de una época en la que agoniza lo viejo sin que haya nacido lo nuevo. En dicha obra critica mordazmente la sociedad burguesa ( “la decadencia de la civilización”), dictadura invisible que anula los ideales del individuo primigenio y le transforma en un ser acrítico, miedoso y conformista que sedado por el consumismo compulsivo de bienes materiales pasa a engrosar ineludiblemente las filas de una sociedad homogénea, uniforme y fácilmente manipulable.
 
Así, Hesse define al burgués como “una persona que trata siempre de colocarse en el centro, entre los extremos, en una zona templada y agradable, sin violentas tempestades ni tormentas. Consiguientemente , es por naturaleza una criatura de débil impulso vital, miedoso, temiendo la entrega de sí mismo, fácil de gobernar. Por eso ha sustituido el poder por el régimen de mayorías, la fuerza por la ley y la responsabilidad por el sistema de votación. Es evidente que este ser débil y asustadizo, aun existiendo en cantidad tan considerable no puede sostenerse solo y en función de sus cualidades no podría representar en el mundo otro papel que el de rebaño de corderos entre lobos errantes…”.
 
Dichas reflexiones siguen vigentes casi un siglo más tarde, pues la entrada en recesión de las economías europeas ha implementado el estigma de la incertidumbre y la incredulidad en una sociedad inmersa en la cultura del Estado de Bienestar del mundo occidental, derivando posteriormente en un shock traumático al constatarse el vertiginoso tránsito desde niveles de bienestar hasta la cruda realidad de la pérdida del trabajo y posterior desahucio, inmersión en umbrales de pobreza y dependencia en exclusiva de los subsidios sociales, por lo que se antoja inevitable un proceso de catarsis y posterior metanoia colectiva.
 
El término Metanoia (del griego μετανοῖεν, metanoien), sería “un enunciado retórico utilizado para retractarse de alguna afirmación realizada y corregirla para enfocarla de la manera adecuada a un nuevo contexto “,lo que traducido a la actual coyuntura socio-económica, se traduciría como “transformar la mente para adoptar una nueva forma de pensar, con ideas nuevas, nuevos conocimientos y una actitud enteramente nueva ante la irrupción del nuevo escenario socio-económico ”, lo que implicaría la doble connotación de movimiento físico (desandar el camino andado) y psicológico (cambio de mentalidad tras desechar los viejos estereotipos económicos vigentes en la última década) y que tendrá como efectos benéficos la liberación de la parte indómita del individuo primigenio ( el lobo estepario) que ha permanecido agazapado en un recodo del corazón, sedado y oprimido por la tiranía de la manipulación consumista de la actual sociedad burguesa occidental.
 
En consecuencia, asistiremos en Europa a la aparición de un nuevo individuo reafirmado en una sólida conciencia crítica y sustentado en valores caídos en desuso como la solidaridad y la indignación colectiva ante la corrupción e injusticia imperantes y que bajo el lema “prohibido prohibir” generará un tsunami popular de denuncia del déficit democrático, social y de valores de la actual élite dominante e instaurará el caos constructivo que logrará diluir el opiáceo inhibidor de la conciencia crítica (consumismo compulsivo) y provocar la necesaria metanoia de la que nacerá un nuevo individuo dispuesto a quebrantar las normas y leyes impuestas por la “monarquía de las tinieblas”, no siendo descartable la reedición del Mayo del 68 , el hundimiento del castillo de naipes mercantilista de la actual Unión Europea, el retorno a los compartimentos económicos estancos y el posterior diseño cartográfico de la nueva Europa de los Pueblos en el horizonte del próximo quinquenio.
 
GERMÁN GORRAIZ LÓPEZ-Analista
Ecorepublicano
30.03.2016
 
 
 
 

EL PERIODISMO Y EL PERIODISTA


 
El periodista Martín Caparrós defiende el uso del “yo” frente a la “objetividad” del periodismo tradicional
 
“La subjetividad del periodista en las crónicas es un gesto político”
Rebelión
07.04.2016


 

Hay como una leyenda dorada sobre el esplendor de la crónica periodística en América Latina. Hace unos meses, en una mesa redonda formada por connotados reporteros en Málaga, estos se lamentaban por ser españoles y no latinoamericanos, pues en este caso habrían podido cultivar la crónica en todos sus matices y recovecos. El periodista y autor de “Lacrónica”, Martín Caparrós (Buenos Aires, 1957), los miraba azorados. “América Latina siempre fue para España una tierra de la utopía, como un paraíso donde poner todos los sueños”, afirma el escritor durante la presentación del libro, publicado por la editorial “Círculo de tiza”, en la Librería Ramón Llull de Valencia. “Parecería que en América Latina vinieran los editores a decirte que escribieras sobre las costumbres sexuales de la rana dorada, y entonces te pones y escribes 80.000 caracteres”. Pero lo cierto es que, pese a las especulaciones, a muy pocos escritores les han pagado en Latinoamérica por contar una historia en profundidad. Al contrario, generalmente el reportero vivía de su oficio y, cuando podía, se tomaba una semana para elaborar un reportaje.

Al contrario de lo que se piensa en España, “en América Latina las crónicas periodísticas no florecían en los árboles”, abunda Martín Caparrós. Pero, como en otros lugares, siempre hubo gente que intentaba practicar un periodismo diferente al que prescriben los editores y los manuales. En Latinoamérica sí que se dieron ciertas redes y aparatos de difusión, “pero todo lo que se publicaba fue a patadas con los editores”. Uno de los mejores ejemplos es la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, impulsada en 1995 por Gabriel García Márquez, la única asociación a la que ha pertenecido Martín Caparrós además del Club Atlético Boca Juniors. En ocasiones se menciona una revista peruana fundada hace quince años por Julio Villanueva Chang, “Etiqueta Negra”, donde se publican textos que no se pagan. “Era una revista muy bien hecha, que continúa editándose, pero que nunca tiró más de tres mil ejemplares”.

Después de escribir en 2014 “El Hambre” (un libro de investigación sobre el hambre en el mundo), el escritor argentino se embarcó en “Lacrónica”, una selección de textos sobre su trabajo periodístico –en el que se inició a los 16 años, aunque primero quisiera ser fotógrafo- durante los últimos 25 años, en los que ha recorrido cientos de miles de kilómetros y dado varias veces la vuelta al mundo. Cada texto aparece prologado o epilogado con reflexiones sobre la práctica del oficio, la situación en que el autor se encontraba a la hora de escribir y también consejos (“Dios me lo perdone”). A Caparrós le interesa de la crónica, como género, que es siempre un intento fracasado por contar el tiempo en el que uno vive, lo que le permite “volver a intentarlo y volver a fracasar”. Señala que entre los puntos estelares de la lengua castellana figuran las “Crónicas de Indias”. Antes de iniciarse en el género, el ensayista y novelista leyó a conciencia a otros cronistas, de los que valora sobre todo su actitud: “Eran señores, no demasiado formados, que se hallaban a 10.000 kilómetros de su lugar de conocimiento; y para llegar a lo desconocido, uno ha de partir de aquello que conoce”.

El cronista llega a un lugar con su bagaje, pero se da cuenta de que no le basta. Entonces comienzan los esfuerzos por comprender y es en esa tensión, precisamente, donde reside el interés del relato. “Me paso todos los días siguientes desmintiendo lo que entendí el primer día”. Recuerda el autor de “Lacrónica” el caso de un corresponsal en China que afirmaba poder escribir un libro durante la primera semana de estancia en el país, pero que después de un año ya no era capaz de escribir una pieza. La reflexión tiene mucho que ver con la actitud que adopta el periodista: “Muchas veces no se permite dudar en público, parece –igual que los políticos y los curas- que siempre tenga que afirmar”. “Salvo cuando el periodista sabe algo ciertamente, y utiliza entonces el potencial”, ironiza Martín Caparrós. “Mostrar la duda permite mellar esa armadura que el periodismo se forja cuando pretende que sabe y conoce la verdad, sólidamente”. La crónica permite evidenciar dudas, frente a las afirmaciones tajantes del periodismo tradicional. Otro aspecto que a Martín Caparrós le interesa de la crónica es su “marginalidad”. “Si se trata de captar el berrinche de la actriz o el desplante del político me interesa menos”.

En las escuelas de periodismo enseñan que noticia es aquello que les ocurre a los ricos, a las futbolistas y a las “tetonas”, afirma el escritor. Ello no es inocente, tiene una traducción política. Significa que la organización del mundo es la vigente y la función de los medios consiste en reproducirla. Por eso hablar de otra gente y de otras cosas en la crónica es un “gesto político”. Como también es un gesto político decir “yo”, lo que no significa el uso gramatical de la primera persona, de hecho, la primera persona del singular radica en que hay alguien –el cronista- que cuenta. “Escribir en primera persona es todo lo contrario de escribir sobre la primera persona”. Este planteamiento supone romper con uno de los mitos de la prensa tradicional, el de que nadie relata. Así se quiere producir una ilusión de realidad y verdad, porque de objetividad ya se habla menos. “Les da vergüenza”. Pero en todo relato, por aséptico que se pretenda, hay un sujeto. Hay un “yo” en cualquier texto.

El periodista pone el ejemplo de sus palabras en la conferencia de la Librería Ramón Llull. Si alguien tuviera que escribir al día siguiente veinte líneas en un periódico sobre lo que se ha dicho en la sala, y buscara la neutralidad y la asepsia mediante una transcripción, habría realizado finalmente una elección subjetiva. Esta realidad tratan de disimularla los medios tradicionales. La crónica acepta, así pues, que todo relato es el resultado de un sujeto que mira. Otro rasgo que singulariza a la crónica periodística es la densidad de la prosa, que se ve y hace transparente, lo que también es, al final, un “gesto político”.

A Martín Caparrós le preguntan si las crónicas de viajes constituyen un genero específico (en 1991 empezó a publicar relatos de viajes en la revista Página/30, con el epígrafe “Crónicas de fin de siglo”). “El viaje es un incidente necesario para contar algo”. Pero la buena crónica también tiene un punto de simular que se sabe mucho sobre algún asunto. Cuando el cronista ha trabajado de manera ardua, y se ha documentado a conciencia, esa labor ha de quedar entretejida en el relato. Y más difícil aún, se trata de ofrecer los datos precisos, oportunos, sin interrumpir el flujo de la narración. “Cuando empecé con las crónicas me desplazaba a la única biblioteca de Buenos Aires con las colecciones completas de National Geographic o The New Yorker; encontraba en general muy poca información”. Sin embargo, hoy basta con teclear en un buscador de Internet y aparecen millones de referencias. Actualmente el problema es el inverso, la sobreabundancia de datos.

A Caparrós también le cuestionan por uno de los grandes maestros del reporterismo, Ryszard Kapuscinski, a quien trató con cierta frecuencia. “Trabajó para la agencia nacional de noticias de la Polonia soviética, por lo que tenía que cumplir con ciertas reglas”. En su día se suscitó la polémica de si realmente el autor de “El emperador”, “El Sha”, “Imperio”, “Ébano” o “La guerra del fútbol” pudo estar en todos los lugares sobre los que elaboraba relatos. “Fue un gran escritor, que contó muy bien África, Irán o el final de la URSS, y lo que relató fue una construcción pertinente sobre esos lugares; que en alguna ocasión llegara dos días tarde a una ejecución y la reconstruyera como si hubiera estado allí, me parece irrelevante”. Es más, “si algún día llegó tarde y no pudo ofrecer la verdad notarial, me da lo mismo”, responde Martín Caparrós. ¿Puede el periodismo, en las crónicas y reportajes, incursionar sin mayores problemas en el terreno de la ficción? “Eso tiene que ver finalmente con un pacto de lectura previamente establecido (entre el escritor y el lector)”.
 
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REFLEXIONES SOBRE LOS ATAQUES A BRUSELAS


 
Rebelión
CounterPunch
07.04.2016

Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández


 

Este último ataque terrorista, del que el Estado Islámico (EI) se ha atribuido la responsabilidad, exhibe la nueva cara de la guerra del siglo XXI, una guerra en la que no existen líneas de frente, no hay vía posible para la victoria militar y sí una grave vulnerabilidad civil. Como tal, representa un desafío radical a la forma tradicional en que entendemos la guerra, y a menos que moldeemos las respuestas adecuadas ante estas realidades, podría llevar paso a paso a las democracias occidentales a una adhesión política entusiasta y a una recuperada realidad de las políticas fascistas.
La virulencia del germen fascista latente en cada entidad política en Occidente ha revelado ya su potencia en la campaña realmente sólida de Trump/Cruz para convertirse en el candidato republicano en las próximas elecciones presidenciales estadounidenses.
Tal vez la dimensión más importante de este patrón de guerra del siglo XXI, sobre todo teniendo en cuenta cómo se está desarrollando en Oriente Medio, sea la voluntad y capacidad de los extremistas violentos para extender el campo de batalla a quienes perciben como enemigos, apoyándose en muy gran medida para emprender sus sangrientas tareas suicidas en los alienados europeos y estadounidenses.
El Independent británico dio en el clavo en su comentario, prácticamente el único entre todos los medios de comunicación, que fue más allá de las condolencias, denuncias y declaraciones de voluntad para derrotar y destruir al EI. Incluía una cita del comunicado del grupo reivindicando la responsabilidad del ataque en Bruselas: “Dejemos que Francia y todas las naciones que sigan su trayectoria sepan que continuarán estando entre los primeros puestos de la lista de objetivos del Estado Islámico y que el olor de la muerte no abandonará sus fosas nasales mientras sigan formando parte de la campaña de los cruzados… [con] sus ataques y bombardeos contra los musulmanes en las tierras del Califato…”
El EI publicaba también hoy un video sin fecha amenazando con atacar Francia si continuaba su intervención en Iraq y Siria: “No vais a tener paz mientras sigáis bombardeando. ‘Vais a tener miedo hasta de ir al mercado’, dijo uno de los militantes, identificado como Abu Maryam, el francés”.
A este comunicado le siguió una información respecto a que Occidente y los Estados del Golfo han lanzado ya 11.111 ataques aéreos contra diversos objetivos en Siria e Iraq, causando bajas masivas, desplazamiento humano y una gran devastación, especialmente en las zonas controladas por el EI. Evidentemente, teniendo en cuenta el ataque belga, el EI acepta la unidad europea como realidad, haciendo de Francia un localizador del epicentro, pero concibe como zona crucial de combate a Europa en su conjunto.
Ser conscientes de esta realidad no significa que se disminuya o se ofrezca una racionalización de la barbarie implicada en los ataques en Bruselas, así como en los anteriores ataques en París, pero deja claro que las intervenciones en Oriente Medio, y posiblemente en otras zonas del hemisferio sur, ya no aseguran que las sociedades intervinientes permanezcan fuera de la zona de combate y continúen disfrutando de lo que podría llamarse “impunidad del campo de batalla”.
Por lo general, la prolongada violencia de las principales guerras anticoloniales, incluso de la larga Guerra de Vietnam, se quedó confinada a la sociedad colonizada, afectando como mucho a sus vecinos geográficos.
Durante las décadas de 1970 y 1980 hubo señales esporádicas de un cambio táctico: el IRA extendió su lucha en Irlanda del Norte a Gran Bretaña, y la OLP, a través de secuestros de aviones, explosiones en Libia en una discoteca alemana frecuentada por soldados estadounidenses y el ataque de la OLP en Múnich contra los atletas olímpicos israelíes, prefiguraron también los esfuerzos para devolver el golpe a las fuentes hostiles extranjeras que creían eran las responsables del fracaso en la búsqueda de sus objetivos políticos.
El EI, que parece más sofisticado en la ejecución de esas operaciones, cuenta con la ventaja de los adeptos locales que están dispuestos a involucrarse en misiones suicidas, a menudo acompañadas de una motivación religiosa que valida el desprecio de los más extremistas por los civiles inocentes.
Como en cualquier confrontación armada, es esencial tener en cuenta las nuevas realidades y optar por políticas que puedan ofrecer las mayores posibilidades de éxito. Hasta ahora, las respuestas públicas de Occidente no han considerado las verdaderas novedades y desafíos asociados con la adopción por el EI de unas tácticas que implican megaterrorismo en el territorio de sus adversarios occidentales como forma asimétrica de ampliar el campo de batalla.
El ataque
Los ataques del 22 de marzo en Bélgica se produjeron en el área de salidas del aeropuerto internacional situado en la ciudad de Zeventem, a unos diez kilómetros de Bruselas, y en la estación de metro de Maelbeek, en el corazón de la ciudad, cerca de la sede de la Unión Europea. Las informaciones señalan que murieron más de 30 personas y que los heridos fueron 250.
El momento en que se produjo el ataque llevó en un principio a pensar que el motivo podía ser la venganza por la captura de Salah Abdelsalam en Bruselas pocos días antes, acusado de ser el cerebro de los ataques en París del 13 de noviembre de 2015. Poco importa que esta línea de interpretación sea correcta o no. Lo que sí se sabe con certeza es que hay claros vínculos entre los sucesos de París y los de Bruselas y que la escala de la operación necesitaba de semanas, cuando no de meses, de planificación y preparación.
La esencia de los hechos es uno de los retos más profundamente inquietantes para el mantenimiento del orden público interno en un espacio democrático, a la vez que el conflicto va haciéndose cada vez más horrible, con nefastas connotaciones para el futuro de la seguridad humana en los entornos urbanos de todo el mundo.
El aumento histérico de la xenofobia es una expresión de miedo y odio; los políticos estadounidenses debaten para que los musulmanes no puedan entrar en su país y los europeos pagan un gran rescate a Turquía para que confine a los refugiados sirios dentro de sus fronteras.
Se supone que no somos conscientes de que los recientes actos terroristas son fundamentalmente la obra de quienes viven, y a menudo han nacido, dentro de la sociedad que cierra sus puertas a los de afuera, lo que probablemente hace que se profundice la enojada alienación de los nativos cuya identidad étnica y religiosa les convierte en objetivos de sospecha y discriminación.
Hasta ahora, las declaraciones oficiales de los dirigentes políticos se han adherido a las conocidas líneas antiterroristas, revelando pocos indicios de comprender las realidades distintivas de los sucesos ni la mejor forma de lidiar con los diversos retos que plantean.
Por ejemplo, el primer ministro de Bélgica describió los ataques como “ciegos, violentos, cobardes”, y añadió la promesa belga de que la solución pasaba por derrotar al ISIS y la amenaza que representa.
François Hollande de Francia, que nunca pierde la oportunidad de pronunciar una frase obvia irrelevante, hizo sencillamente votos “por combatir sin descanso el terrorismo, tanto a nivel interno como internacional”. Y utilizando la ocasión para recuperar la unidad europea, tan visiblemente deteriorada por las últimas y peligrosas tensiones generadas en los agrios conflictos sobre política fiscal y la búsqueda de una política común para los emigrantes, Hollande añadió: “Es toda Europa la que ha sido golpeada en los ataques de Bruselas”.
Parece dudoso que tales llamamientos a la unidad vayan más allá de las banderas y de la empatía retórica. Lo que ahora debería resultar evidente es que no sólo es Europa la que está bajo constante amenaza y comprensiblemente preocupada por la perspectiva de futuros ataques, manifestando su angustia ante amenazadores y relativamente fáciles objetivos como pueden ser las plantas de energía nuclear. Es prácticamente el mundo entero el que se ha convertido en vulnerable ante la perturbación violenta de estas fuentes contradictorias de intervención y terrorismo.
El presidente Obama ofreció sensibles condolencias a las desconsoladas familias de las víctimas y su solidaridad a Europa sobre la base de “nuestro compartido compromiso para derrotar el flagelo del terrorismo”. De nuevo resulta decepcionante que no se muestre más comprensión de que esta es una clase de guerra en la que la violencia de ambas partes viola profundamente la seguridad y soberanía de la otra.
Hasta que surja esta toma de conciencia, continuaremos esperando que la “violencia legítima” se limite adecuadamente a los territorios de las sociedades no occidentales como sucedía en la era colonial, e insistiremos en que los ataques de represalia constituyen terrorismo, es decir, “violencia ilegítima”.
Lo que hasta ahora está ausente en esas respuestas es tanto la sensibilidad conceptual ante la originalidad y naturaleza de la amenaza como la disposición a implicarnos en algún tipo de mínimo autoanálisis que responda ante la declaración del EI en la que parece expresar su motivación.
No es cuestión de dar crédito a esta racionalización de la criminalidad sino más bien encontrar la mejor manera para comprender lo que podría describirse como “egoísmo ilustrado” en vista de las alarmantes circunstancias que nos rodean, que podría muy bien empezar con una revisión de la compatibilidad del racismo interno y la diplomacia intervencionista con la ética, el derecho y los valores de esta era poscolonial.
Desde esta perspectiva, la icónica revista conservadora The Economist lo ha hecho mucho mejor que los dirigentes políticos, haciendo al menos hincapié en las medidas no violentas que cabe adoptar para mejorar la aplicación de las leyes preventivas. La revista señala que la importancia del ataque de Bruselas debería interpretarse desde una perspectiva política crucial: las limitaciones actuales de los servicios nacionales de inteligencia para adoptar acciones preventivas que sirvan para proteger a la sociedad identificando y eliminando las amenazas con antelación.
The Economist subraya debidamente que es más importante que nunca maximizar los esfuerzos internacionales para compartir toda la inteligencia relativa a las actividades de los extremistas violentos, aunque también evita entrar a considerar el origen del fenómeno, que es lo que verdaderamente puede restaurar la normalidad y conseguir seguridad para los seres humanos.
Este cambio de un enfoque reactivo a otro preventivo para defender el orden social interno representa una reorientación fundamental respecto a la naturaleza de las amenazas a la seguridad y cómo minimizar la escalada de su letalidad.
Hay tres aspectos novedosos en este tipo de guerra posmoderna:
· Infunde miedo en el conjunto de la sociedad;
· Aumenta inmensamente las posibilidades de los demagogos represores e irresponsables en las sociedades atacadas;
· Desata, sin reflexión alguna, una cantidad excesiva de fuerza reactiva en países lejanos que tiende a extender el virus del extremismo violento por todo el planeta en vez de a erradicarlo.
Como se ha observado ampliamente, no hay forma de saber si los ataques aéreos y con drones matan a más adversarios peligrosos que el efecto de ampliar realmente las filas de los terroristas mediante la alienación y un mayor reclutamiento.
Todavía no se entiende bien que el terror estatal propagado mediante drones y misiles se extiende a toda la sociedad civil de una ciudad o incluso del país agredido, por lo que resulta muy engañoso pensar que el impacto letal se mide adecuadamente contando los muertos.
La gente que vive en comunidades o Estados atacados está aterrada en su totalidad una vez que ha caído un misil que viene de lejos, una ansiedad agravada por la constatación de que los atacados no tienen forma de devolver el golpe.
La dependencia de EEUU de la guerra con drones en Asia, Oriente Medio y África ha sentado de forma temeraria un precedente que las generaciones futuras de Occidente y otros lugares pueden llegar a lamentar profundamente. A diferencia del armamento nuclear, no hay probablemente equivalente a los drones en un régimen de no proliferación y no hay nada parecido a la doctrina de la disuasión para desalentar de su uso, e incluso estos instrumentos de gestión nuclear, aunque tengan éxito intentando evitar lo peor, están muy lejos de ser aceptables.
Esta nueva guerra
Estos aspectos más profundos omitidos del ataque en Bruselas deben aprehenderse con humildad y responder a ellos emplazando a la imaginación política y moral a que identifique lo que funciona y lo que no en esta nueva era que otorga una alta prioridad a prevenir las atrocidades como explicación de las formas más extendidas, crecientes e intensas de inseguridad humana.
En primer lugar, y lo más importante, se trata de un choque entre dos partes que ignoran las fronteras, que no se ajustan adecuadamente a la guerra tradicional entre los Estados emprendida por nuevos tipos de actores políticos híbridos.
Por un lado, se trata de una confusa combinación de redes trasnacionales de extremistas islamistas y, en uno de esos casos (EI), responde a un autoproclamado califato territorial que lanza represalias contra objetivos civiles muy sensibles en Occidente, adoptando por ello una doctrina que explícitamente proclama una estrategia que exalta los crímenes contra la humanidad.
Por el otro lado, es una coalición de Estados dirigidos por EEUU, que tiene bases y buques en el extranjero, por todo el mundo, que trata de destruir al EI y a los yihadistas afines allá donde se encuentren con escaso respeto por la soberanía de esos países.
Hace mucho tiempo que EEUU dejó de ser un Estado normal definido por fronteras territoriales, y desde hace más de medio siglo viene actuando como “Estado global”, con un mandato que abarca la totalidad de la tierra, mar y aire del planeta.
En segundo lugar, es crucial reconocer que los drones occidentales y las fuerzas especiales paramilitares que operan en más de cien países son una forma inherentemente imprecisa y a menudo indiscriminada de violencia estatal que extiende sus propias versiones de terrorismo entre las poblaciones civiles de varios países en Oriente Medio, Asia y África.
Ya es hora de admitir que los civiles de Occidente y del Sur global son ambos víctimas del terrorismo de esta modalidad de guerra, que continuará fomentando la clase de odio mutuo y ferviente santurronería hacia el enemigo que ofrece un pretexto aterrador para lo que ahora parece destinado a ser una situación de guerra perpetua.
Lo que ha cambiado totalmente, y está empezando a traumatizar a Occidente, son las capacidades y estrategias de contraofensiva de estos adversarios no occidentales, no estatales y cuasi-estatales.
Los modelos coloniales, e incluso poscoloniales, de intervención eran todos unilaterales, con la zona de combate consistentemente confinada en el país lejano, evitando por tanto cualquier amenaza a la seguridad y tranquilidad de las sociedades occidentales. Ahora que la violencia es recíproca, aunque asimétrica (es decir, cada parte utiliza las tácticas que se corresponden con sus capacidades tecnológicas e imaginativas), el equilibrio de fuerzas ha cambiado fundamentalmente y por eso tenemos que pararnos a pensar, antes de actuar, en cómo se produce el círculo de violencia para poder vivir de nuevo en una paz segura.
Hay demasiadas cosas en juego. O rompemos con las concepciones obsoletas de la guerra o descubrimos una diplomacia que pueda acomodarse a las turbulencias del siglo XXI.
Si de esta red enmarañada puede surgir una diplomacia creativa y clandestina que de algún modo intercambie el final del terrorismo desde arriba por el final del terrorismo desde abajo es la pregunta persistente que se cierne sobre el futuro de la humanidad.
Si es necesario hacer este radical salto conceptual, probablemente no va a surgir de la iniciativa de las burocracias gubernamentales, sino más bien de las intensas presiones que lleven a cabo los pueblos acosados del mundo.
Parte de lo que se requiere, por extraño que parezca teniendo en cuenta la compulsión sin fronteras de la era digital y las dinámicas de la globalización económica, es una vuelta a las estructuras de seguridad del marco westfaliano de Estados territoriales soberanos.
Tal vez esas estructuras nunca prevalecieron realmente en el pasado, dadas las maniobras de los actores geopolíticos y las relaciones jerárquicas de los sistemas coloniales y los imperios regionales, pero su ideal era la base constitucional compartida del orden mundial.
Con el advenimiento del campo de batalla global, este ideal debe convertirse ahora en los cimientos existenciales de las relaciones entre Estados, haciendo hincapié en la inviolabilidad de las normas de no intervención en un nuevo sistema de seguridad mundial de base territorial. Esto no va a resolver el problema de la noche a la mañana y ciertamente sólo supera de forma indirecta los retos internos planteados por las minorías alienadas.
Obviamente, este recomendado enfoque podría afectar adversamente a la protección internacional de los derechos humanos y debilitar los procedimientos mundiales de santuario para los desplazados por las contiendas civiles, el empobrecimiento y el cambio climático.
Estos problemas merecen una atención concertada, pero la prioridad inmediata es la restauración de un orden mínimo, sin el cual ningún orden político consensuado y normativamente aceptable puede persistir.
Y esto sólo puede suceder, en todo caso, mediante disposiciones de facto o de jure que renuncien a cualquier forma de terrorismo, sin importar que provenga de un Estado o de un movimiento radical.
Richard Falk es experto en derecho internacional y relaciones internacionales. Ha sido profesor en la Universidad de Princeton durante cuarenta años. En 2008 fue nombrado por la ONU para cumplir un mandato de seis años como Relator Especial para los Derechos Humanos en Palestina. Falk es miembro de la Transnational Foundation for Future Research, donde apareció originalmente publicado este artículo.
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