jueves, 9 de octubre de 2025

La importancia de la clase trabajadora

 

La clase trabajadora se siente abandonada, y en buena medida lo está. Terreno abonado en el que crece la ultraderecha, sobre todo entre los jóvenes, que no conocieron el dolor que antes causó. Mientras, el progresismo realmente existente sigue en las nubes.


La importancia de la clase trabajadora

 

Yanis Varoufakis

El Viejo Topo

9 octubre, 2025 

 

Un espectro acecha a Occidente: el espectro de una clase trabajadora a la que se le ha cerrado el acceso a la política. A lo largo de decenas de años, seducidas por los cantos de sirena de la «tercera vía» de Bill Clinton, Tony Blair y Gerhard Schröder, las fuerzas de centroizquierda abandonaron el lenguaje de la lucha de clases.

Pero en su prisa por convertirse en respetables y demostrar que eran gestores más eficientes y justos del capitalismo, dejaron de hablar de explotación y optaron por ignorar el antagonismo inherente —incluso la violencia— de la relación entre el capital y el trabajo. Eliminaron por completo del discurso político las palabras, los gestos, la forma de ser y las aspiraciones de los trabajadores. Y luego denigraron a sus antiguos electores calificándolos de «deplorables».

Cuando la movilidad descendente y la insolvencia se apoderan de grandes zonas del interior, donde una clase trabajadora que antes se sentía orgullosa ahora se siente abandonada y de las que los partidos establecidos apartan la mirada, surge el anhelo de un nuevo proyecto de restauración de la dignidad, de un relato que enfrente a un «nosotros» colectivo contra un «ellos» poderoso. Hace una década, un narrador venenoso con un siglo de experiencia en llenar esos vacíos entró en uno nuevo: la extrema derecha xenófoba.

Los movimientos y líderes que los centristas tildaron torpemente de «populistas» no son quienes crearon ese anhelo, sino que simplemente lo explotaron con el cinismo de un monopolista experimentado que descubre un mercado sin explotar. Desde las zonas obreras del sur del Pireo, a un tiro de piedra de donde escribo estas líneas, hasta los antiguos suburbios «rojos» de París o Marsella, podemos ver cómo hay bloques de votantes que pasan de los partidos comunistas y socialdemócratas a aquellos creados por los herederos políticos de Mussolini y Hitler. Al igual que sus antecesores, estos camaleones políticos se presentan como los abanderados de una clase obrera marginada. Mientras tanto, en los Estados Unidos, los supremacistas blancos, los fundamentalistas cristianos, los señores tecnofeudales y los antiguos votantes demócratas ya hartos vibran juntos apasionadamente en una coalición que se ha hecho ya dos veces con la Casa Blanca.

La comparación a la que se están entregando muchos con el período de entreguerras puede llevarnos por mal camino si no tenemos cuidado, pero resulta pertinente. Y aunque la tendencia de la izquierda a tildar de fascistas a todos los oponentes conservadores o centristas resulta inexcusable, lo cierto es que el fascismo está ahora en el aire. ¿Cómo podría ser de otra manera? Cuando quedó abandonada la clase trabajadora en todo Occidente, resultó fácil devolverle su esperanza con la promesa de un renacimiento nacional basado en una ficticia Edad de Oro.

Una vez que mordieron el anzuelo, el siguiente paso fue desviar su ira de las fuerzas socioeconómicas que los habían llevado a la pobreza hacia una nebulosa conspiración: los «globalistas», el «Estado profundo» o algún complot dirigido por George Soros para «reemplazarlos» en su propio terruño. Aprovechando el entusiasmo así inspirado, los políticos de ultraderecha comienzan a apuntar contra las élites liberales, los banqueros, los extranjeros ricos en el extranjero y los extranjeros pobres en el país, personas a las que se puede retratar como usurpadores de la Edad de Oro y obstáculos para el renacimiento nacional.

 

Entonces (y sólo entonces) llega el rechazo de la lucha de clases, descartando la representación política de los intereses económicos de la clase trabajadora. La ira dirigida a los propietarios norteamericanos que cierran la fábrica local y la trasladan entera a Vietnam se redirige contra los trabajadores chinos. La furia dirigida al banco que embargó la casa familiar se convierte en odio hacia los abogados judíos, los médicos musulmanes y los jornaleros mexicanos. Cualquiera que les recuerde que el capital se acumula devorando, desplazando y, finalmente, deshaciéndose del trabajo de personas como ellos, viene a ser tratado como traidor a la patria.

En la década de 2020, al igual que en la de 1920, la ultraderecha ha surgido a raíz de este proceso. No ocurrió de la noche a la mañana. El proceso de pérdida de las clases trabajadoras, inicialmente hacia la desesperanza y finalmente hacia la mentalidad fascista, comenzó con el fin de Bretton Woods en 1971. Pero, ¿qué es lo que desencadenó la transformación de la extrema derecha de un movimiento de protesta dentro de la política conservadora a una fuerza autónoma que toma el poder, arrasa sin pudor las instituciones liberales burguesas y se embarca en un proyecto de aniquilación del «bolchevismo cultural», término tan caro al corazón de Joseph Goebbels?

Hay dos acontecimientos que llaman la atención. En primer lugar, la crisis financiera mundial de 2008, el momento 1929 de nuestra generación, llevó a los centristas en el poder a imponer una dura austeridad a la clase trabajadora, al tiempo que extendían la solidaridad «socialista» patrocinada por el Estado a las grandes empresas. En segundo lugar, al igual que en los años 20 y 30, los centristas y los conservadores no fascistas temían y detestaban más a la izquierda democrática que a la derecha autoritaria.

La lección para la izquierda resulta dolorosamente clara. Centrarse exclusivamente en la identidad —en la raza y el género— mientras se ignora la realidad material de las clases constituye un error estratégico catastrófico. Significa desarmarse ante un enemigo que ha convertido en arma la historia misma a la que han renunciado los partidos de centroizquierda.

La tarea consiste en integrar las luchas vitales contra el racismo y el patriarcado en una crítica renovada y sólida del poder de clase. Debemos recuperar el vocabulario de la solidaridad y la explotación, demostrando que el verdadero enemigo de los trabajadores no es el inmigrante, sino el rentista, el señor tecnofeudal, el patrono monopsonista y el financiero que trata su futuro como un derivado sobre el que especular. Líderes nuevos como el candidato a la alcaldía de Nueva York, Zohran Mamdani, deben contribuir a encontrar una síntesis que se transmita a la totalidad de la persona.

La alternativa supone seguir siendo espectadores de nuestra propia tragedia política, viendo cómo se despacha a las personas olvidadas por la izquierda a luchar en una fantasía derechista de pureza nacional. La clase trabajadora es importante. Es hora de empezar a actuar en consecuencia.

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miércoles, 8 de octubre de 2025

DIRECTO.PÁNICO EN LA OTAN. RUSIA SORPRENDERÁ AL MUNDO.UCRANIA ATACÓ A CI...

DOLOROSA RETIRADA UCRANIANA EN DONETSK. LAS TROPAS RUSAS SIGUEN AVANZAND...

 

Tarde o temprano, Europa tendrá que elegir si sigue en el vagón de cola del imperialismo estadounidense y su vocación por la guerra, o si decide jugar sus cartas en el marco de la cooperación multipolar. Por ahora la cosa no pinta bien.


Las líneas del frente

Andrea Zhok

El Viejo Topo

8 octubre, 2025 


No sé cuánta cobertura mediática ha recibido este asunto, pero Israel y Estados Unidos claramente están preparando un nuevo ataque contra Irán.

El traslado masivo de aviones estadounidenses de reabastecimiento a bases cercanas a territorio iraní, el despliegue del 38% de todos los sistemas antimisiles estadounidenses (THAAD) para cubrir territorio israelí y el ultimátum –que se supone inaceptable– que la administración estadounidense ha dado al gobierno iraní, exigiendo no solo el cese de todas las actividades de enriquecimiento de uranio, sino también la eliminación de todos los misiles iraníes de alcance medio (aquellos capaces de alcanzar Israel), parecen ser el preludio de la continuación de la «Guerra de los Doce Días».

Este frente se está reabriendo, mientras que el frente venezolano pende de un hilo, con la flota estadounidense frente a las costas de Venezuela, el bombardeo cíclico de barcos que, según Estados Unidos, son buques de contrabando y las peticiones de renuncia de Maduro.

Todo esto ocurre mientras la administración estadounidense se encuentra en un «cierre patronal», deteniendo todas las actividades gubernamentales no esenciales y amenazando con despidos masivos.

Como se ha dicho repetidamente, al menos en esta página, la profunda crisis de la hegemonía estadounidense, el proceso de desdolarización y la aparición de competidores capaces de despojar a Estados Unidos de sus ventajas económicas tradicionales lo están empujando a ejercer sin restricciones el único poder en el que aún goza de una clara ventaja global: el poderío militar.

Estamos entrando en la fase más peligrosa, y probablemente la más sangrienta, de la crisis del imperio estadounidense.

En este punto, Europa debe decidir si sigue a Estados Unidos en su desesperado y letal aventurerismo –diseñado en última instancia solo para beneficiar a la potencia hegemónica– o si se forja un papel de tercero en un marco multipolar.
Por ahora, las clases dominantes europeas se han alineado sin dudar con el liderazgo estadounidense, con la esperanza de que el tiburón al mando les deje parte de su cadáver.

En cuanto a las poblaciones europeas –deshabituadas desde hace tiempo a pensar políticamente–, el juego sigue abierto, sobre todo porque el frente pasa por Gaza. En el atolladero mental general que caracteriza a las poblaciones acostumbradas a razonar con esquemas sensacionalistas, los trágicos acontecimientos en Gaza han logrado (laboriosamente) romper el muro de la negación mediática y ahora desafían los patrones internalizados de pertenencia. Algunas de las certezas previas se han puesto en duda: la de estar «del lado correcto de la historia», del lado de los «derechos humanos», del «derecho internacional», de la «libertad de prensa, expresión y pensamiento», etc.
El frente está claro para cualquiera que tenga ojos para ver.

EE. UU., Israel, con el Reino Unido y Alemania inmediatamente detrás, en un lado.

Del otro lado se encuentran China, Rusia, inmediatamente después de Irán y Venezuela, y, como fuerza simbólica, apoyada por los dos anteriores, Palestina.

El primer grupo, que atraviesa una crisis en su modelo económico-industrial, busca, ejerciendo la superioridad militar que le queda, un margen para la «extracción de valor» que le permita mantenerse a flote (ya sean recursos naturales rusos, venezolanos o iraníes, la Franja de Gaza, etc.).

El segundo grupo, en expansión económica y tecnológica y con vastos recursos naturales, no tiene interés en fomentar el conflicto y busca estrategias para consolidar su seguridad regional, enmarcándolas en el marco de la cooperación multipolar.

Este es el verdadero juego en marcha; este es el juego en el que pronto tendremos que decidir qué lado tomar.
Y, en cualquier caso, habrá un precio que pagar.

Fuente: Andrea Zhok

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martes, 7 de octubre de 2025

La ocupación israelí lanzó 131 ataques sobre Gaza en 48 horas matando a 94 civiles

 


La ocupación israelí lanzó 131 ataques sobre Gaza en 48 horas matando a 94 civiles

 

Por Diario Al-Quds Libération

kaosenlared

7 de octubre de 2025 

 

Los datos oficiales publicados por la Oficina de Prensa en la Franja de Gaza indican que la ocupación israelí lanzó 131 ataques aéreos sobre la Franja durante las últimas 48 horas, matando a 94 civiles.

La oficina de prensa dijo en un comunicado de prensa recibido por el Diario Al-Quds Libération el domingo por la noche que la ocupación continúa su genocidio contra civiles en la Franja de Gaza, a pesar de los llamados a detener los bombardeos por segundo día consecutivo.

Agregó: «La ocupación continúa su brutal agresión contra nuestro pueblo palestino en la Franja de Gaza, ignorando los llamados a un alto el fuego anunciados por el presidente estadounidense Donald Trump, ni la respuesta positiva ofrecida a la propuesta».

Explicó que desde el amanecer del sábado 4 de octubre de 2025 hasta el final del domingo 5 de octubre de 2025, la ocupación llevó a cabo más de 131 ataques aéreos y de artillería contra zonas densamente pobladas por civiles y desplazados en varias gobernaciones de la Franja de Gaza, cometiendo claras masacres.

Afirmó que los bombardeos israelíes provocaron la muerte de 94 civiles, incluidos mujeres y niños, y 61 mártires sólo en la ciudad de Gaza.

Subrayó que «este crimen en curso se enmarca en el genocidio en curso contra nuestro pueblo palestino y confirma que la ocupación ignora todos los llamamientos internacionales a la calma e insiste en continuar la matanza sistemática de civiles y la destrucción de los cimientos de la vida en la Franja de Gaza».

La oficina de prensa responsabilizó plenamente a la ocupación por estos crímenes y pidió a la administración estadounidense y a la comunidad internacional que adopten medidas serias, efectivas y urgentes para detener la agresión y establecer el verdadero significado de un alto el fuego en la Franja de Gaza.

 

https://www.alquds.news/2025/10/la-ocupacion-israeli-lanzo-131-ataques.html

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El luminoso oficio de la dignidad

 

Nos dejó, tras larga enfermedad, Pablo Guerrero. Un hombre bueno. Un destello en el mundo amargo y esperanzado del posfranquismo. Una voz que hablaba, y cantaba, con verdad. Un artista inmenso. Rebelde y poeta, no lo olvidaremos.


El luminoso oficio de la dignidad


Alfons Cervera

El Viejo Topo

7 octubre, 2025 


Eran otros tiempos. Los que se vivían cuando pensábamos que su final –el de esos tiempos– era posible. El último franquismo había seguido cultivando la represión a destajo. El país se encendía y los estados de excepción, las huelgas, los asesinatos a manos de la policía y la Guardia Civil, las torturas en las comisarías… eran lo normal en un paisaje que la dictadura ya tromboflebítica se negaba a abandonar. El dictador murió matando. Los últimos crímenes: el asesinato de cinco jóvenes antifascistas el 27 de septiembre de 1975. “Este tiempo acabará…”, cantaba Elisa Serna en 1974. Eso pensábamos. La muerte del dictador en noviembre de 1975 se abría a ese tiempo nuevo que anunciaba la autora de Brasa viva. Las ilusiones. Los sueños. La seguridad de que algo iba a cambiar en los nuevos tiempos. En EEUU los había cantado antes Bob Dylan. Aquí también se vivía la sensación de un cambio necesario. Y entonces llegó Libertad sin ira y mucha gente torcimos el morro porque a los nuevos tiempos ya les habían puesto música. La consigna: no mirar atrás. Y aún menos con ira. Pues vaya…

El cambio. Lo que pensábamos que iban a ser los nuevos tiempos y lo que en realidad fueron. Las canciones habían abierto una luminosa brecha en la oscuridad del franquismo. Las cantábamos. Las hacíamos nuestras. No era fácil porque la censura las asediaba, asediaba también a quienes las cantaban. Pero se llenaban auditorios, espacios al aire libre, hasta estadios de fútbol en algunas ocasiones. Recuerdo cómo Luis Pastor cubría, en la ciudad de València, una semana entera el aforo del Valencia Cinema. Las madrugadas del miedo en la voz de Maria del Mar Bonet. Cómo la férrea arquitectura de la dictadura se resquebrajaba en la vorágine de L’estaca, la mítica canción de Lluís Llach. Las lenguas que eran patrimonio de lo común, nada enemigas unas de otras como les gusta a las extremas derechas. Al Tall en mi tierra. Hay que salir a la calle, cantaba Paco Muñoz. La calle. Las calles. Y también la lluvia aliviando la sequedad de unos rastrojos que llevaban casi cuarenta años malviviendo con las cicatrices del barro. La lluvia a cántaros que lo inundaría todo. La voz de Pablo Guerrero. Tantas veces repetidos sus ecos hasta ahora mismo: “Tú y yo, muchacho, estamos hechos de nubes. / Pero ¿quién nos ata? / Pero ¿quién nos ata?”. Ecos de una Transición que no sería lo que habíamos imaginado. Como si la lluvia se hubiera convertido en una torrentera donde se ahogaban los sueños. “Este tiempo acabará”, en la voz de Elisa Serna. No sé. Qué quieren que les diga. Pues que no acabó del todo. Que siguió a su marcha casi triunfal por los caminos “modélicos” de la Transición. Modélicos, dicen todavía algunas voces. No sé modélicos de qué.

Tenía pinta Pablo Guerrero no sólo de artista inmenso sino, y a lo mejor sobre todo, de hombre bueno. Siempre me pareció con más años encima de los que en realidad tenía. Ese pelo lacio, la barba limpia, una manera tranquila de andar por el mundo. Era como el “serio” de la pandilla, la mirada profunda sobre lo que nos rodeaba, la voz de una conciencia que no se apagaría nunca. Ni siquiera ahora, cuando hace unas horas como quien dice que se ha muerto. Grabó canciones sueltas en discos de pocas canciones. Algunos álbumes de larga duración a los que iría dando la vez el más conocido de todos: A cántaros. Escribió libros de poemas (casi fue lo que más hizo: escribir libros de poemas) que son –como todo lo mejor– acciones de coleccionista. Recibió la tira de premios institucionales en esa extremeña patria suya que compartía con Luis Pastor. Recibió homenajes de sus propios compañeros. Y lo más importante: siempre fue nuestro ídolo.

Los nuevos tiempos no fueron tan nuevos. Y ahí estaban los cantautores para dejar bien claro que si no cambiaban las palabras lo nuevo sería imposible. Los años setenta del pasado siglo se cantaron con los hombres y mujeres que nos acompañaban para propiciar un cambio político, ideológico y cultural de verdad, una libertad que no admitía –ni admite– adjetivos trileros. La libertad en los versos de René Char: “La libertad se encuentra en el corazón de quien nunca ha cesado de quererla, de soñarla, de quien la ganó contra el crimen”. A esa libertad cantaban esos cantautores que protagonizaron una época y uno de los textos más hermosos que se han escrito nunca sobre su oficio: ¿Qué fue de los cantautores?, las palabras eternas de Luis Pastor para que el tiempo no se convierta en una engañifa. La lluvia que derramó Pablo Guerrero sobre la tierra quebrada de las ilusiones, unas ilusiones de ruptura con las que intentaron acabar la libertad sin ira y la jugada maestra de una Movida que quería apartar al desván de lo kitsch el tiempo de nuestras canciones de lucha y resistencia. Al mismo tiempo que surgía como por arte de magia esa Movida (¡ay, querido profesor!), seguía otra bien distinta: el compromiso de quienes seguían en el frente de una cultura que no sólo no desechaba lo político sino que lo amparaba y lanzaba a los cuatro vientos del pueblo, como años atrás había cantado Miguel Hernández, tan presente en algunas de las obras musicales de aquel tiempo.

Ahora, hace unas horas como quien dice, se ha muerto Pablo Guerrero. Sacar de entre todos los discos, los suyos. Sus poemas, Volver a vivir la lluvia bajo las nubes que nos juntaban cuando los sueños aún no se habían convertido en una emboscada. Las canciones de amor que escribió Pablo Guerrero. No las olvidemos. El amor como arma en el campo de batalla. Amarnos como ellos, aquellos del orden castrense en tiempos de democracia recién alumbrada, no querían. Las miradas de dos enamorados en tiempos de revuelta. Una de las canciones de Pablo que más quiero: Buscándonos. “Qué de temblor de vida / hay en nosotros…”. La vida en las canciones de Pablo Guerrero. Lo que nos deja esa vida para que la encaremos como él la encaraba. Los tiempos que esperábamos no fueron tan distintos. Pero nos quedan sus canciones. Ahí Pablo Guerrero con las suyas. Ese pelo lacio, la barba limpia, la pinta de ser el “serio” de la pandilla… Gracias por la vida, Pablo. Por esa voz tan particularmente tuya. Por la lluvia que nos armaba con palabras de libertad y contra el crimen… Gracias.

Fuente: infoLibre

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lunes, 6 de octubre de 2025

TRAGEDIA EN UCRANIA. EUROPA SE DESMORONA. RUSIA ARRASA A LOS DE ZELENSKY...

¿Plan de paz? Israel asesina a 65 personas en las últimas 24 horas en la ciudad de Gaza. Día 730º del genocidio

 


¿Plan de paz? Israel asesina a 65 personas en las últimas 24 horas en la ciudad de Gaza. Día 730º del genocidio

 

Por Diario Al-Quds Libération

kaosenlared

6 de octubre de 2025 

 

El Ministerio de Salud en Gaza reportó este domingo al menos 65 personas asesinadas y 153 heridas durante las últimas 24 horas como resultado de los ataques israelíes en distintas zonas de la Franja.

Según el balance acumulado desde el inicio de la masacre israelí el 7 de octubre de 2023, la cifra de muertos ascendió a 67.139 y los lesionados a 169.583.

Desde la reanudación de la matanza el 18 de marzo, el número de víctimas aumentó a 13.549 fallecidos y 57.542 lastimados. Además, reportaron 2.605 decesos y más de 19.124 afectados entre quienes buscaban ayuda humanitaria.


El ejército de ocupación israelí continúa su guerra genocida en la Franja de Gaza por 730 días consecutivos, perpetrando una horrible masacre en el barrio de Tuffah de la ciudad de Gaza el sábado por la noche. Lanzó más de 93 ataques aéreos y de artillería en toda la Franja, matando a 70 civiles en las últimas 24 horas.

La oficina de prensa del gobierno en Gaza informó que 47 del total de víctimas ocurrieron sólo en la ciudad de Gaza, que está siendo testigo de una escalada militar generalizada.

Las fuerzas de ocupación israelíes perpetraron una horrible masacre el sábado por la noche, bombardeando una vivienda en el barrio de al-Tuffah, al noreste de la ciudad de Gaza. El ataque mató al menos a 18 civiles y dejó decenas de heridos, mientras los equipos de rescate continúan buscando a personas desaparecidas bajo los escombros.

El intenso bombardeo de la ciudad de Gaza continuó hasta la mañana del domingo. Aviones de guerra israelíes lanzaron nuevos ataques contra el barrio de Tuffah y la artillería atacó el barrio de Tel al-Hawa. Al amanecer, los bombardeos de artillería también impactaron el barrio de al-Sabra, las zonas de los túneles y la calle al-Jalaa, causando heridos.

En el centro de la Franja de Gaza, la artillería y los ataques aéreos israelíes atacaron los campos de refugiados de Maghazi, Bureij y Nuseirat. En el sur de la Franja de Gaza, el Complejo Médico Nasser recibió a nueve mártires de las zonas de estacionamiento de Rafah y Morag, mientras que los equipos recuperaron a tres mártires de Bani Suhaila.

En otro incidente, tres ciudadanos murieron y otros diez, incluidos solicitantes de ayuda, resultaron heridos por el fuego de las fuerzas israelíes al sur de Khan Yunis.

 

Diario Al-Quds Libération صحيفة القدس ليبراسيون 

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Activistas de la Flotilla Global Sumud que regresan al país denuncian grave maltrato físico y psicológico en prisión

 


Activistas de la Flotilla Global Sumud que regresan al país denuncian grave maltrato físico y psicológico en prisión


Por Redacción Kaosenlared

6 de octubre de 2025 /

 

Después de cinco días de tensión diplomática y denuncias de abusos, los primeros españoles que viajaban en la Global Sumud Flotilla han regresado este domingo a Madrid. Los 21 deportados, de un total de 49 ciudadanos del Estado español, aterrizaron pasadas las 20:30 en el aeropuerto de Barajas, donde fueron recibidos por unas 200 personas —entre familiares, periodistas y simpatizantes— que portaban banderas palestinas y pancartas contra el bloqueo a Gaza.

Los activistas formaban parte de la flotilla internacional que intentaba llevar ayuda humanitaria a la Franja para “romper el bloqueo ilegal” impuesto por Israel. La expedición, compuesta por 42 embarcaciones y más de 450 tripulantes de 30 países, fue interceptada el pasado 1 de octubre por fuerzas israelíes en aguas internacionales. La operación militar desencadenó una ola de indignación mundial y numerosas denuncias por tortura y trato degradante hacia los detenidos.

A su llegada, los repatriados relataron los días de reclusión en la prisión de Saharonim, en el desierto del Néguev. Según los testimonios recogidos, las condiciones fueron “inhumanas”. El periodista italiano Saverio Tommasi describió la experiencia como “tortura” y una “negación absoluta de los derechos humanos”. En declaraciones a medios europeos, explicó que los guardias confiscaron los medicamentos de los prisioneros —incluidos inhaladores y fármacos cardíacos— y los sometieron a privación del sueño, amenazas con armas y humillaciones constantes.

Los relatos se han agravado tras conocerse los abusos sufridos por la activista sueca Greta Thunberg, quien, según varios medios internacionales, fue víctima de maltrato psicológico, arrastrada por el cabello y forzada a besar banderas israelíes. Testigos aseguraron que fue confinada en una sala insalubre “como trofeo” para amedrentar al resto de detenidos.

El ministro israelí de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, justificó el operativo al declarar que estaba “orgulloso” de que se tratara a los activistas “como partidarios del terrorismo”. Añadió que los encarcelados “merecían sentir las duras condiciones” de la prisión de Ketziot para “pensarlo dos veces antes de acercarse a Israel de nuevo”, declaraciones que provocaron protestas diplomáticas en países como Grecia.

El Gobierno israelí ha desmentido las acusaciones de tortura calificándolas de “mentiras descaradas”. Sin embargo, las denuncias han intensificado la condena global: cientos de miles de personas se manifestaron este fin de semana en Estambul, Roma, Ámsterdam y Madrid para exigir la liberación de los activistas y el fin del asedio a Gaza, donde los bombardeos israelíes han causado más de 67.000 muertes palestinas desde octubre de 2023.

Entre los participantes de la flotilla se encontraban figuras conocidas como Mandla Mandela, nieto de Nelson Mandela, y la exalcaldesa de Barcelona Ada Colau, quien también denunció los “abusos y maltratos” sufridos durante la detención. A su llegada al aeropuerto de El Prat, Colau calificó la intervención israelí como “un secuestro en aguas internacionales” y anunció que emprenderá “acciones” legales. “Nos enfrentamos a un Estado neofascista que actúa con total impunidad. Es momento de movilizarse para frenarlo”, afirmó junto al concejal de ERC Jordi Coronas.

Mientras tanto, 28 activistas españoles permanecen encarceladas en Israel, en la prisión de Ketziot. Seis de las 19 mujeres retenidas han iniciado una huelga de hambre en protesta por el asalto y las condiciones de su detención. Organizaciones de derechos humanos y familiares exigen que se garantice su derecho a la asistencia consular, a un proceso judicial justo y a la atención médica adecuada.

La crisis diplomática abierta por la intercepción de la Global Sumud Flotilla sigue escalando, mientras los testimonios de los deportados ponen en el centro del debate internacional las prácticas del gobierno israelí en su control del bloqueo sobre Gaza.

 “Esto se llama tortura, una negación de los derechos humanos, incluso los más básicos”, reiteró Tommasi a su llegada a Roma. “Se llevaron las medicinas de todos: de personas con asma, con enfermedades cardíacas, incluso de un hombre de 86 años. Les quitaron su inhalador.”

VIDEO DE CRISTINA MARTINEZ DE LUGO PARA KAOSENLARED

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Imagen de portada: Cristina Martínez de Lugo 

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La guerra, la de verdad, más cerca

 

La manera más fácil para que EEUU alivie su economía es mediante una guerra, pero que quien la libre sea Europa, y con bien pagadas armas estadounidenses. Por ahora, Trump parece haberse olvidado de China.


La guerra, la de verdad, más cerca


Geopolítica 

Manolo Monereo

El Viejo Topo

3 octubre, 2025 


En estos días han aparecido dos artículos que obligan a reflexionar y, sobre todo, a prepararse para lo que viene, para lo que se nos viene y que no somos capaces de afrontar, ni siquiera verbalizar. El primero, escrito por un economista solvente: Juan Torres (“El oro destrona a los bonos de Estados Unidos”, Rebelión 27/09/2025); el segundo, por un historiador especializado en relaciones internacionales y con una larga experiencia como corresponsal: Rafael Poch (“La ampliación de la guerra de Ucrania está servida y bien anunciada” CTXT ,25/9/2025) Ambos trabajos hay que entenderlos, eso pienso yo, como avisos de un incendio que ya comenzó y que puede terminar por consumirnos a todo. Como casi siempre el supuesto catastrofismo está en la realidad.

Juan Torres parte de un dato especialmente significativo: los bancos centrales están comprando masivamente oro, hasta el punto que pronto ―si no lo han hecho ya, ojo― superarán a los bonos del tesoro norteamericanos en sus balances. Se trata de una señal significativa de los cambios económicos y de poder que se están produciendo en nuestro mundo. ¿Razones? El economista granadino lo explica con claridad: el declive del poder económico y tecnológico de la superpotencia estadounidense, su enorme deuda y las dudas que genera sobre el futuro del dólar, la ampliación de los BRICS y su apuesta por un nuevo sistema monetario internacional, la vulnerabilidad de los bancos privados… Se podría continuar. Lo decisivo es que aquí se entra ya en el terreno de la geopolítica, es que EEUU vive una situación de emergencia y necesita revertirla antes que sea demasiado tarde. Trump hace lo que está obligado a hacer.

De los tres pilares en que se ha basado históricamente el poder imperial norteamericano, en dos (su potencial económico y el papel del dólar como moneda de reserva) se encuentra ante graves dificultades; y en el tercero, el político-militar, donde conservaba un claro predominio, China (en alianza con Rusia) acorta distancia y no tardará en alcanzar la paridad. El tiempo se agota. Los demás, especialmente los aliados, deben pagar y financiar el rearme, la reindustrialización de los EEUU.

La hipótesis de Juan Torres clara: “Estados Unidos necesita que Europa necesite dólares y eso solo se puede conseguir hoy en día de una forma: haciendo que Europa se involucre en la guerra de Ucrania y Rusia. Solo eso permitiría que llegue a los Estados Unidos el flujo de decenas de miles de millones de dólares que necesita para mantener su hegemonía militar”. Concluyendo, “Europa va a estar en guerra, de una u otra manera, con mayor o menor intensidad, participando más o menos países, muy pronto. Quizá a lo largo de los próximos seis meses”.

Rafael Poch toma nota de declaraciones, cada vez más explicitas, de políticos, militares, de dirigentes que ponen fecha para un enfrentamiento con Rusia y que no tienen ningún reparo en reconocer que están ayudando a Ucrania a rearmarse con objetivos extremadamente precisos: golpear a la retaguardia profunda de Rusia, a ciudades como San Petersburgo y Moscú. El historiador catalán llama la atención sobre la aceleración del clima de guerra y la irresponsabilidad de los dirigentes europeos. Señala un dato muy relevante: la mediocridad de los políticos reinantes, su incultura histórica y su incapacidad para entender las consecuencias de sus acciones.

Una de las claves, para mí, la más relevante: “Europa transfirió a los Estados Unidos todas las decisiones estratégicas en materia de seguridad y política exterior continental. Y el problema era que Washington consideraba que Rusia ya no era una gran potencia, mientras que los rusos sí se consideraban una gran potencia y no tenían, ni tienen, la menor intención de renunciar a su soberanía y autonomía mundial”. No se puede decir con más precisión. Esto es el origen de todo: el rechazo de la Rusia de Primakov y de Putin a aceptar el “Nuevo Orden Internacional y sus normas” impuesto por los EEUU y el papel (subalterno) asignado a Rusia en él.

El clima bélico se agudiza y las declaraciones abiertamente beligerantes se suceden. Los mapas de los conflictos se generalizan, la militarización de las relaciones internacionales se impone en el conjunto del planeta y las posibilidades de una nueva agresión de Israel/EEUU a Irán crecen en una espiral que no parece tener fin. Rafael Poch insiste e insiste, no se están escuchando las demandas rusas y, lo peor, las élites europeas siguen pensando que todavía es posible derrotar a Rusia. La señal más significativa de tanta retórica militarista es, de nuevo, la subestimación de su potencial económico, tecnológico, técnico-militar y político-militar. Donald Trump, bien asesorado por Zelenski, ahora, precisamente, habla de Rusia como un “tigre de papel”. ¿Se lo creerá? Lo dudo.

¿Dónde estamos? Cerca del precipicio. Los así llamados “dispuestos” y “voluntarios” para vencer a Rusia están al timón de una Unión Europea que ha encontrado en el rearme y la hostilidad a Rusia un dispositivo estratégico para salir de su crisis existencial. Tienen poca vuelta hacia atrás. Ese es el problema y nuestro problema; sí, nuestro problema: gobiernan en nuestro nombre y lo hacen con nuestro consenso activo o pasivo.

Dilemas estratégicos:

a) Rusia está ganando en el frente político-militar. La propaganda se puede repetir una y hasta mil veces, lo que no se puede es negar la realidad. El ser tiende a perseverar en ser. Las sanciones no han funcionado, el consenso en torno a Putin creció y se amplió. Es más, la guerra ha disminuido el papel de los grandes empresarios (los famosos oligarcas, que aquí no los hay, son todos leales partidarios del libre mercado), la planificación crece y se desarrolla en torno a la reindustrialización de una Rusia que, según se decía, era la periferia del sistema-mundo. En paridad de compra es la cuarta economía mundial.

b) La Unión Europea (mucho más alemana que en la época de Merkel) se encuentra con dificultades sobresalientes. Se comprometió a fondo con Biden y Trump la desprecia hasta la humillación. La trata como entidad subalterna. Todo lo que pidió se lo dieron, todo. Algo más que un billón trescientos mil millones de dólares. Comprarán armas, petróleo y gas de la “superpotencia imprescindible”. Las élites europeas se sienten sus representes en este decadente viejo mundo y sus imprescindibles aliados. ¿Autonomía estratégica? Seamos serios. Eso solo se lo creé Borrell. Propaganda para federalistas y demás consumidores de los Estados Unidos de Europa.

c) La OTAN y la UE quieren la guerra y no la pueden ganar sin los EEUU. ¿A qué juega Trump? A lo suyo. América primero, “su” América y su poder primero. No debería olvidarse. Marco d’Eramo lo expresó con claridad hace unas semanas ―por cierto, lo cito a él para no nombrar a Lenin, mi maestro, que se ha ido convirtiendo, estúpidamente, en el innombrable. Dice así Marco: “Ninguna clase dirigente que detenta el poder está dispuesta a cederlo o a ver cómo disminuye y, mucho menos, a presenciar cómo desaparece. El debate entre las diferentes facciones de las clases dirigentes siempre girará en torno al “modo” de gestionar el imperio, la estrategia para fortalecerlo y a las tácticas para expandirlo”. ¿Queda claro? Pues debería.

d) Trump reacciona desde el bloque político-social que intenta representar y con las

alternativas disponibles según la relación de fuerzas existentes. Hay que entenderlo: EEUU vive una guerra civil latente, incubada desde hace mucho tiempo y relacionada con una contradicción difícil de superar entre su papel imperial y su existencia como Estado Nacional. El repliegue tiene que ser selectivo. La clase política norteamericana, en su mayoría, sigue con los viejos esquemas y es ferozmente antirrusa. Israel, más allá y más acá de los reconocimientos simbólicos de la soberanía palestina, está jugando a fondo la carta de la guerra en Europa en estrecha alianza con Zelenski y los “dispuestos”

¿Qué hace Trump? Verlas venir. Hay hipótesis. La predominante es que deja jugar y supervisa el escenario. No le va mal. Los países de la OTAN y de la UE compran las armas a EEUU y luego las donan a Ucrania. El Presidente actúa como si nada tuviera que ver con la organización político-militar más potente del planeta y que en estos momentos juega un papel geopolítico decisivo al servicio de los intereses estratégicos de los EEUU.

e) Llevan razón Juan Torres y Rafael Poch. La guerra está más cerca. Se está construyendo un escenario político-mediático basado en el miedo y en la inseguridad que presagia lo peor. Todos los grandes medios, sin excepción, se han convertido en terminales de los aparatos de inteligencia de la OTAN. Repiten supuestos informes que no tienen otra función que demonizar a Rusia y asustar a unas poblaciones que crecientemente asumen el papel de coro pasivo de una obra construida para fomentar el temor y la pasividad.

Hablar del genocidio en Gaza sin relacionarlo con la reorganización del espacio político-estratégico de Oriente próximo es no entender lo que hay en juego, igual que no relacionarlo con el problema central: la crisis de la hegemonía del Occidente colectivo bajo dirección de los EEUU. No engañan, lo dicen abiertamente, pero nos negamos a escucharlos. Cuando el canciller Merz afirmó que Israel estaba haciendo el trabajo sucio por nosotros, se refería a que Netanyahu es la vanguardia político-militar de un Occidente que se niega a entregar el mando y que está dispuesto a jugársela en una guerra de grandes dimensiones.

Esto es lo que une los distintos conflictos y explica el papel de los EEUU y de la Unión Europea: impedir cueste lo que cueste la transición hacia un mundo multipolar más justo, democrático e inclusivo.

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