viernes, 17 de mayo de 2024
jueves, 16 de mayo de 2024
Corrección política e historia
He aquí un avance del libro Dizionario politico
minimo, de Luciano Canfora, publicado por la editorial italiana Fazi. En él,
Canfora sale al paso de la estupidez generalizada que nos invade vestida con
los colores de la progresía.
Corrección política e historia
El Viejo Topo
16 mayo, 2024
La historia es conflicto y la «corrección política» es para bobos
Hace algún
tiempo, un instituto de Edimburgo decidió dejar de ofrecer Matar a
un ruiseñor como lectura a los alumnos porque, según los
profesores, la novela promueve una narrativa en la que los negros son salvados
por un blanco.
El editor
inglés de Roald Dahl cambió los textos de sus libros eliminando las partes en
las que el escritor, en su estilo irreverente, connotó negativamente a los
personajes con características físicas de fealdad y gordura.
El Departamento
de Estudios Clásicos de la Universidad de Princeton decidió suprimir el
requisito de estudiar griego y latín, así como sus conocimientos intermedios, y
sustituirlo por el estudio de la raza y la identidad estadounidenses.
Todo ello para
mejorar la inclusividad y equidad de los planes de estudio y combatir el
racismo sistémico porque, como no pocos han escrito, los clásicos serían
cómplices de diversas formas de exclusión, esclavitud, segregación, supremacía
blanca, destino manifiesto, genocidio cultural, etc.
Una furia
iconoclasta que prohíbe libros y derriba monumentos dedicados a personas
acusadas de racismo. ¿Acabarán diciéndonos que derribemos el Coliseo porque es
un símbolo de la esclavitud y el Arco de Tito porque es antisemita?
Habría que
convocar inmediatamente a empresas especializadas. Añadamos a la lista todas
las estatuas de Julio César, culpable del genocidio galo (al menos 800.000
muertos), y luego las dedicadas a Gengis Kan, Iván el Terrible y el Papa
Borgia, por otros motivos. Arrasemos con todo, así no quedará nada y habremos
resuelto el problema.
Sin olvidar,
por supuesto, toda la historia de los EEUU, pero no hasta la guerra de
secesión, hasta ayer. Porque si ese es el principio entonces habría que derogar
todos los libros de texto de historia americana y no hablar de ellos en
absoluto. Acabará siendo que la única asignatura de historia será la biografía
de Joe Biden, así que sería un curso de estudio bastante fácil.
Bromas aparte,
lo cierto es que estamos hablando de estupidez universal, no de otra cosa.
Después, todas estas afirmaciones también son falsas. Todas las fases de la
historia, remotas y recientes, son conflictivas, no unidireccionales.
La historia del
mundo grecorromano, por ejemplo, no es sólo la historia de los que gobernaron,
sino también la de los que se rebelaron. No es sólo el pensamiento de quienes
apoyaban la justicia de la esclavitud, sino también el de quienes la
consideraban absolutamente contraria a la naturaleza. La Historia es un
conflicto. Si no se tiene el valor de afrontarlo seriamente, lo más cómodo y
fatuo es simplificar, abrogar, borrar, volver a la edad de piedra. Luego está
eso de retocar los textos. Hace tiempo leí una novelita muy divertida en la que
el nuevo director de una editorial se propone reeditar a Tolstoi cambiando el
título de su novela más famosa. Ya no Guerra y Paz, sino sólo Paz,
porque «guerra» es una palabra muy peligrosa. Y luego, ¿cómo afrontar la muerte
de los personajes más emblemáticos? Nadie muere y todos vivieron felices para
siempre. Estamos en un nivel en el que, citando a Leopardi, no sé si prevalece
la risa o la lástima. No se puede comentar. Hay que decir, sin embargo, que los
llamados progresistas de los cuatro puntos cardinales del planeta,
especialmente en el mundo americano, se han convencido a sí mismos de que esto
es una forma de progresismo. La verdad es que son ignorantes peligrosos.
Más que una
forma de etiqueta léxica, para la antropóloga Ida Magli la corrección política
es una sofisticada técnica de lavado de cerebro. Promueve la autocensura
espontánea e insinúa distorsiones léxicas de la realidad que, a la larga,
impiden la formación lingüística de conceptos. Esto equivale a secuestrar el
pensamiento. Si es así, la dirección tomada es la de un «pensamiento único» en
el que las ideas se vuelven limitadas e inmutables.
Afortunadamente,
no en todas partes. Ocurrirá en ciertos círculos del mundo euroamericano, pero
eso no es todo el planeta. La ilusión óptica occidental es que es todo el
mundo. Lo sentimos, pero no es así.
El Islam tiene
características propias y muy específicas, a veces apreciables, muy a menudo
negativas. El mundo chino tiene un patrimonio cultural de miles de años. África
fingimos que no existe, o que sólo está poblada por bárbaros, cuando ha
albergado civilizaciones muy antiguas. Todo esto produce tantas otras
sensibilidades, maneras de pensar, incluso maneras de censurar y maneras de
imponerse, maneras de luchar que Occidente debe resignarse a considerar tan
legítimas como las suyas. De ahí que el empeño obsesivo por autocensurar el
lenguaje y el comportamiento sea un poco como arar en el mar.
Persistirá en
nuestra parte del mundo, al menos hasta que ocurra algo lo suficientemente
traumático como para borrar estas cosas, desplazando necesariamente la atención
hacia cuestiones más sustanciales. En cierto modo, el conflicto de Europa del
Este ha hecho que muchos hablen con más sinceridad, quitándose la máscara y
diciendo las cosas como son. La dulzura del engaño léxico empieza a resultar
inútil y por eso abandona lentamente la escena, pasa a las páginas interiores.
Luego, claro,
en nuestro mundo, la autocensura mediática es estructural, no hace falta ni
señalar el día en que empezó. Y siendo así, facilita enormemente este tipo de
desviaciones que, sin embargo, repito, no constituyen un problema generalizado.
Sigue siendo inherente y circunscrito a un mundo determinado, y como estamos en
él todos los días tememos que pueda convertirse en todo el universo. Pero no es
así.
Fuente: https://www.sinistrainrete.
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Nuevo envío de armas de EE.UU a su aliado Israel para que continúe con el genocidio
Nuevo envío de armas de EE.UU
a su aliado Israel para que continúe con el genocidio
EE.UU e Israel, dos
gobiernos enemigos de la humanidad. A su accionar en la ONU vetando cualquier
decisión contra el genocidio sionista, se suma la permanente ayuda militar.
Luego, eso sí, envía, un avión que arroja alimentos sobre Gaza para engatusar a
sus súbditos.
INSURGENTE.ORG
/ 16.05.2024
La administración del presidente de Estados Unidos Joe Biden, al que el entramado progre felicitó cuando su victoria, brindará a su aliado, Israel, con más de mil millones de dólares en armas y municiones en un nuevo paquete, dijeron ayer tres asistentes del Congreso de Estados Unidos.
El paquete consistirá en 3.500 bombas, las cuales
habían sido retenidas a principios de mes para no ser usadas en su ataque a
Rafah, y municiones para tanques por un total de 700 millones de dólares, 500
millones de dólares destinados para vehículos tácticos y 60 millones para
rondas de mortero.
miércoles, 15 de mayo de 2024
Lenin, cien años después ¿por qué Lenin sigue siendo relevante?
Lenin era
a la vez un teórico, un intérprete del modo de producción capitalista y de la
sociedad que se eleva por encima de él, y un político que trabajaba por la
transformación de la realidad en un sentido revolucionario.
Lenin, cien años después
El Viejo Topo
15 mayo, 2024
Cien años después de su
muerte, ¿por qué Lenin sigue siendo relevante?
El 21 de enero
de 1924 murió Lenin. Cien años son muchos y muchas cosas han cambiado, pero el
legado de Lenin sigue siendo, en su mayor parte, relevante hoy en día. Lenin
fue una de las figuras históricas más importantes del siglo XX, el hombre que
más contribuyó a la Revolución de Octubre y a la fundación de la Unión
Soviética. Pero, como dijo el filósofo húngaro Lukács en un panfleto, escrito
inmediatamente después de la muerte de Lenin, la importancia del político ruso
va más allá de los acontecimientos políticos inmediatos que le vieron como
protagonista: «Sigue siendo, por tanto, en el plano histórico-universal, el
único teórico a la altura de Marx que ha salido hasta ahora de las
filas de la lucha de emancipación proletaria.»[1].
Tal vez poner a Lenin en un nivel teórico igual al de Marx pueda ser excesivo,
pero ciertamente Lenin, inmediatamente después de Marx, sigue siendo el mayor
teórico dentro del marxismo hasta el día de hoy.
Lenin era a la
vez un teórico, un intérprete del modo de producción capitalista y de la
sociedad que se eleva por encima de él, y un político que trabajaba por la
transformación de la realidad en un sentido revolucionario. En una época, como
la actual, en la que la política se reduce a menudo a politiquería y táctica,
permaneciendo separada de la ciencia social y del análisis amplio, el ejemplo
de Lenin adquiere un valor aún mayor. Teoría y praxis se funden de la manera
más íntima posible en Lenin, en quien la estrategia, es decir, los objetivos a
largo plazo -la transformación de la sociedad del capital en una sociedad
socialista- siempre está estrechamente relacionada con la táctica, es decir,
con las tareas y la acción en el plano político práctico, a diferencia de lo
que nos tiene acostumbrados la política actual. La acción de Lenin siempre está
guiada por el análisis concreto de la situación concreta, donde concreto
significa el complejo de hechos y relaciones sociales en un lugar dado y en un
período histórico dado. No es casualidad que, según Lukács, una de las
categorías más importantes del marxismo sea la de totalidad, es decir, la
capacidad de comprender y analizar en sus conexiones recíprocas todos
los aspectos de una sociedad dada, económicos, políticos, culturales e
ideológicos.
Lenin, como
teórico, recogió el legado de Marx y Engels, pero no lo hizo de forma
dogmática, sino creativa, partiendo de las categorías de pensamiento de los dos
teóricos y revolucionarios alemanes y confrontándolas con los acontecimientos
actuales para ampliar el cuerpo teórico del materialismo histórico. En este
sentido, Lenin es una continuación de la elaboración teórica de Marx y Engels.
La adhesión de Lenin al materialismo histórico es creativa, es decir, capaz de
añadir nuevas categorías o de precisar y actualizar mejor las ya existentes. En
este sentido, Lenin hizo su aportación fundamental en dos aspectos principales,
como creador de la geopolítica marxista y, sobre todo, de
la teoría política marxista.
Marx y Engels
ya habían aportado reflexiones tanto sobre la política como sobre la
geopolítica, pero lo habían hecho de forma poco sistemática, sin producir
textos teóricos que trataran sistemáticamente el tema, a excepción de algunas
obras de Engels sobre el Estado, como El origen de la familia de la propiedad
privada y del Estado (1884). La principal contribución de Lenin a una
geopolítica marxista es El imperialismo (1916), en la que
define la categoría de imperialismo, aún de actualidad. En esta obra, Lenin,
además de analizar la formación socioeconómica de los países capitalistamente
avanzados y las relaciones entre ellos, esboza las relaciones entre éstos y los
países más atrasados, que representan las colonias y la periferia de la
economía mundial. Además, Lenin vincula -otro aspecto de gran actualidad- el
imperialismo con la guerra, que es una tendencia típica de los países
imperialistas, especialmente de los que están en dificultades, como lo están
hoy Estados Unidos, Francia y el Reino Unido.
Lenin, sobre
todo, rompe con el eurocentrismo típico del marxismo de su época y entiende que
en el periodo histórico que se abre serán fundamentales las luchas
anticoloniales y antiimperialistas de las periferias. Se presta especial
atención a Asia, China, India e Indochina, donde, como Lenin no deja de
señalar, vive la mayoría de la población mundial. No es casualidad que la
Tercera Internacional, la organización del comunismo mundial, que también se
fundó con la decisiva contribución de Lenin, también se centrara desde el
principio en el desarrollo de los movimientos revolucionarios en Asia Central y
Oriental. Esto supone una auténtica ruptura con el marxismo de su época, que se
centraba casi exclusivamente en los países capitalistas avanzados, es decir,
Europa Occidental y EEUU. Es fácil observar, basándose en los últimos cien años
de historia y especialmente en los últimos años, lo clarividente que era Lenin.
Hoy, China, India y los Brics+ representan una realidad capaz de desafiar la
hegemonía de los países del centro del capitalismo mundial, EEUU y Europa
Occidental.
Lenin es
también el creador de la teoría política marxista. La elaboración de una teoría
de la acción política está estrechamente ligada a la crítica de Lenin al
determinismo típico del marxismo de la época, según el cual el socialismo
llegaría por sí mismo como resultado del desarrollo y la caída del capitalismo.
Para Lenin, sin embargo, el capitalismo no cae por sí mismo y el socialismo
sólo puede realizarse con la intervención activa de las masas y del partido
revolucionario en el proceso histórico. Esta es la creación más importante y
original de Lenin, ya que Marx y Engels, aunque habían establecido algunos
principios básicos, no habían sido capaces de elaborar una teoría política de
manera sistemática y orgánica.
La teoría
política leninista puede dividirse en tres partes: la teoría del partido, la
teoría del Estado y lo que podríamos llamar la teoría de la táctica política,
es decir, la capacidad de actuar, aquí y ahora, de una manera coherentemente
subordinada a la estrategia, que, recordemos, consiste en la realización del
socialismo. Esta creación, como la de la categoría de imperialismo, también
deriva de las tareas políticas concretas a las que se enfrenta Lenin. La
profundización teórica en Lenin siempre va de la mano de las necesidades
prácticas de la lucha política. En los primeros años del siglo XX, de hecho, el
principal objetivo para Lenin era crear el principal instrumento de la
revolución, a saber, el partido político de la clase obrera, que permitiera
superar la fase de disgregación de los revolucionarios rusos en pequeños
círculos para formar una única organización centralizada que operara a escala
nacional.
El texto de
referencia fundamental sobre el partido es Qué hacer? (1902), seguido
de Un paso adelante y dos atrás (1903). ¿Qué
hacer? comenzó como una crítica al oportunismo y al espontaneísmo, dos
categorías fundamentales en la elaboración política de Lenin. El oportunismo,
identificado con las corrientes entonces mayoritarias en el movimiento obrero,
representa esencialmente la subalternidad de la estrategia a la táctica, es
decir, la transformación de la socialdemocracia de un partido de la revolución
social en un partido de la reforma social, que se combina con una crítica de
todas las ideas fundamentales del marxismo. No es casualidad que el alemán
Eduard Bernstein, teórico de la necesidad de revisar el marxismo (de ahí el
término revisionismo dado a su corriente) y objeto de la polémica de Lenin,
dijera que «el movimiento lo es todo, el fin no es nada». El espontaneísmo o
economicismo es, por otra parte, la subalternidad a la lucha obrera espontánea,
es decir, la lucha sindicalista o gremialista.
Al oportunismo
y al espontaneísmo se opone la formación de la conciencia de clase, una
categoría que es una de las piedras angulares del pensamiento de Lenin. La
conciencia de clase, según Lenin, no la produce espontáneamente la clase
obrera, que sólo puede llegar a la lucha económica con los capitalistas. La
conciencia de clase, dice Lenin, viene del «exterior». Por «exterior» se
entiende la esfera fuera de las relaciones meramente económicas entre
asalariados y capitalistas. Así, de hecho, Lenin escribe: «El campo del que
sólo es posible extraer esta conciencia es el campo de las relaciones de todas
las clases y todos los estratos de la población con el Estado y el gobierno, el
campo de las relaciones mutuas de todas las clases.»[2] Por
lo que dice Lenin, la esfera dominante es la de la política, que no debe
confundirse, sin embargo, con la politiquería oportunista, desvinculada de las
luchas de masas. Así, el partido de la clase obrera debe entenderse como
representante de la clase obrera no sólo ante un grupo de empresarios, sino
ante todas las clases de la sociedad y, sobre todo, ante el Estado como
concentración del poder del capital en la sociedad.
Es en este
punto cuando entra en juego la teoría del Estado, central en la reflexión
leninista y elaborada inmediatamente antes de la Revolución de
Octubre en El Estado y la revolución (1917), es decir, cuando
la tarea inmediata del partido revolucionario es precisamente la toma del poder
mediante la conquista del Estado. El Estado es el producto de la división de la
sociedad en clases sociales opuestas. Consiste en el monopolio de la fuerza (y,
por tanto, en un aparato militar y policial) y es siempre, para Lenin, la
organización de la clase económicamente dominante para la represión y el
control de las clases subordinadas. La forma en que se presenta el Estado está
siempre relacionada con su contenido de clase y las condiciones de la lucha de
clases. La clase obrera, por lo tanto, en la revolución no puede limitarse a
conquistar el Estado burgués, sino que debe romperlo y reconstruirlo sobre
otras bases. La propia democracia -señala Lenin en La revolución
proletaria y el renegado Kautsky (1918)- no debe entenderse en
abstracto, sino siempre referida a la clase de cuyo poder es expresión. Por
esta razón, hay que distinguir entre democracia burguesa y proletaria. En la
sociedad de transición al comunismo, al socialismo, la clase obrera sigue
necesitando la existencia del Estado, que, sin embargo, debe tener un carácter
y una forma diferentes de los preexistentes.
Un aspecto
controvertido del pensamiento político de Lenin es la llamada teoría de la
extinción del Estado, que Lenin tomó de Marx y Engels. El Estado, al ser un
producto de la sociedad dividida en clases, ya no existiría en el comunismo, es
decir, en la sociedad sin clases. Del mismo modo, en el comunismo ya no habría
contrastes ni contradicciones entre Estados y, por tanto, tampoco guerras y el
aparato militar que éstas conllevan. Algunos, incluso en círculos marxistas,
han criticado esta afirmación, argumentando que es utópica y anarquista por
naturaleza. En realidad, lo que se está extinguiendo, según Lenin, no es el
aparato de administración tout court, sino sólo la parte del Estado
destinada a la represión de las clases subalternas y a la conducción de guerras
con otros Estados. El Estado ha crecido desproporcionadamente a lo largo de la
historia, y hoy se caracteriza por un enorme aparato burocrático y unas fuerzas
armadas permanentes y muy costosas, que aumentan la separación entre las instituciones
y las clases subalternas. Es este aparato hipertrófico y su separación y
oposición a las masas asalariadas lo que desaparece con el comunismo, no la
existencia de una amplia y extensa organización social para la administración
de la economía y la sociedad. Esto significa que ya en el socialismo, las
instituciones estatales deben estar progresivamente cada vez menos separadas de
las clases subalternas. Por ejemplo, la fuerza armada, que en el capitalismo es
ejercida por un pequeño número de profesionales (esto es especialmente cierto
hoy en día en los países occidentales con la suspensión del servicio militar
obligatorio), en el socialismo debe ser ejercida por el pueblo en armas, por
las milicias obreras.
La tercera
parte de la elaborada teoría política de Lenin se refiere a la capacidad de
articulación táctica de la acción de los revolucionarios, que es más explícita
en otra de las obras de Lenin, La enfermedad infantil del
comunismo (1920). En esta obra Lenin sostiene que la acción de los
revolucionarios es un arte, y no debe ser rígida, dogmática, sino flexible y
capaz de explotar las contradicciones en el campo contrario. Lenin critica a
los revolucionarios de los países avanzados de Occidente, que se niegan a
participar en las elecciones políticas y en los sindicatos obreros, y esboza
varios principios tácticos a los que hay que atenerse, como la necesidad de
hacer concesiones, de ser capaz de retroceder en determinadas condiciones, de
ganarse aliados fuertes aunque sean momentáneos y, sobre todo, de tener en
cuenta las especificidades nacionales en las que se actúa. El propio Gramsci,
en la elaboración de una teoría revolucionaria para los países avanzados de
Occidente, se inspiró en las sugerencias del difunto Lenin, quien, entre otras
cosas, también habló de la necesidad de pasar de una táctica de «movimiento»,
basada en la insurrección inmediata (como ocurrió en Rusia), a una táctica de
«posición», constituida por el arraigo en el tejido social de los distintos
países y la conquista progresiva de «casamatas», es decir, piezas e
instituciones de la sociedad civil. Para Lenin, como informa Gramsci en
los Cuadernos de la cárcel, los revolucionarios de los países de
Europa occidental deben traducir las enseñanzas de la Revolución de Octubre del
ruso a sus propias lenguas, es decir, a la concreción de las relaciones de
clase existentes en sus países[3].
El sentido más
íntimo de la elaboración teórica leninista de la táctica política se resume en
estas líneas: “Nuestra teoría no es un dogma, sino una guía para la acción,
decían Marx y Engels, y el mayor error de los ‘patentati marxistas’ (…) es el
de no haber comprendido, de no haber sabido aplicarla en los momentos más
importantes de la revolución del proletariado”. “La actividad política no es el
pavimento de la Neva Prospekt” (el limpio, ancho y llano pavimento de la
absolutamente recta calle principal de Petersburgo), ya lo había dicho N. G.
Cernyshevski, el gran socialista ruso del período premarxista.»[4] El
camino revolucionario no es recto, sino que continúa a través de saltos hacia
delante, momentos de aparente inmovilidad y abruptos retrocesos.
Así pues, como
hemos intentado destacar brevemente, la relevancia de Lenin permanece intacta
incluso a principios del siglo XXI y se realiza precisamente en su enfoque, a
la vez antidogmático y fiel a los principios básicos del marxismo. Concluimos,
a este respecto, con una cita, de nuevo de Lukács, sobre la personalidad de
Lenin: «Uno de los rasgos más fructíferos y característicos de Lenin es que
nunca dejó de aprender teóricamente de la realidad y, al mismo tiempo, siempre
estuvo dispuesto a actuar. De ahí una cualidad singular, aparentemente
paradójica, de su actitud teórica: nunca sentía que había terminado de aprender
de la realidad, pero al mismo tiempo los conocimientos así adquiridos estaban
en él siempre tan ordenados y orientados que le permitían actuar en cualquier
momento.»[5]
Fuente: Laboratorio
Margarita Robles, ministra de la guerra y vocera del imperialismo
Margarita Robles,
ministra de la guerra y vocera del imperialismo
DIARIO OCTUBRE / mayo 15, 2024
Javier
Martorell (Unidad y Lucha).— Recientes
declaraciones de Margarita Robles, ministra de Defensa del Gobierno PSOE-SUMAR,
ahondan en la sumisión del Ejecutivo español al dictado de EE.UU, la UE y la
OTAN, y lo elevan, dejando a un lado la careta de mero cómplice, mostrándose
como parte activa en la guerra imperialista. Afirmar que, ante un
recrudecimiento del conflicto en Ucrania, “estaríamos a un paso de la Tercera
Guerra Mundial”, o declarar que “La amenaza es total y absoluta” frente las
supuestas valoraciones de Rusia respecto a la posibilidad de iniciar una
ofensiva nuclear, es adoptar la falacia y la tergiversación como herramienta
para manipular a la opinión pública y evitar el rechazo popular hacia la toma
de decisiones contrarias a la paz y a los intereses del pueblo trabajador. De
esta manera el Gobierno de España eleva el tono en sus declaraciones, y, con la
Ministra como vocera, pone en práctica una táctica que pretende justificar
actuaciones tales como la reciente entrega a la OTAN de la base naval de Maó,
un hecho que de facto se viene produciendo desde hace años y que se acentuará
en los próximos meses; o el incremento de gasto para Defensa que Robles viene
reclamando vehementemente y que conllevará, entre otras consecuencias, la
inyección de mayores recursos al Gobierno fascista de Zelenski, así como el
refuerzo y la implantación de destacamentos militares al servicio del
imperialismo, repartidos por diversas misiones internacionales.
Con
estas declaraciones, Margarita Robles, desde su condición de ministra de
Defensa de un Gobierno al servicio de los intereses del imperialismo, sitúa al
Estado español como parte activa en las agresiones criminales que se vienen
ejecutando, a lo largo y ancho del planeta, contra Estados soberanos que,
destruidos y saqueados, derraman sobre sus tierras la sangre del pueblo
trabajador.
FUENTE: unidadylucha.es
La OTAN pierde más de un millar de nazis ucranianos, un caza Su-27 y un tanque Leopard en un solo día
La OTAN pierde más de un millar de nazis ucranianos, un caza Su-27 y un
tanque Leopard en un solo día
DIARIO OCTUBRE / mayo 14, 2024
En las últimas 24 horas, las fuerzas de defensa antiaérea rusas derribaron un avión Su-27, informaron desde el Ministerio de Defensa de Rusia. Además, las tropas rusas destruyeron un tanque Leopard de producción alemana y varios obuses de fabricación italiana, estadounidense, británica, checa y croata. En total, Kiev perdió hasta 1.455 soldados.
“Las fuerzas de defensa antiaérea derribaron un caza Su-27, 33 drones, seis misiles tácticos Tochka-U, 39 proyectiles de los sistemas lanzacohetes múltiple Olja, Himars de fabricación estadounidense y Vampire de producción checa, cinco bombas guiadas Hammer de fabricación francesa, cuatro misiles Storm Shadow de producción británica y cinco misiles HARM de fabricación estadounidense”, comunicaron desde el organismo.
La dirección de
Járkov
En la línea de
Járkov, el grupo de fuerzas Norte mejoró su posición a lo largo de la línea del
frente y asestó varios golpes contra la 125.ª Brigada de Defensa Territorial
cerca de las localidades de Volchansk, Neskúchnoye, Liptsi y Vesióloye de la
región de Járkov. Además, repelieron cinco contrataques de los grupos de asalto
de las fuerzas nazis de la OTAN cerca de las localidades de Glubókoye y Tíjoye.
Las pérdidas de
la banda terrorista OTAN ascendieron a 250 militares ucranianos, dos tanques,
dos vehículos blindados de combate y 17 automóviles. Durante el combate de
contrabatería fueron destruidos: un obús Msta-B de 152 mm, un obús
autopropulsado Gvozdika de 122 mm, un obús D-30 de 122 mm, sistemas de misiles
antiaéreos Buk-M1 y Strela-10, así como cuatro sistemas de lanzacohetes
múltiple, entre ellos: Uragan, Vampire checo y RAK-SA-12 croata.
La dirección de
Kúpiansk
En el frente de
Kúpiansk, el grupo de fuerzas ruso Oeste tomó posiciones más favorables y
asestó golpes contra la 63.ª Brigada Mecanizada y la 117.ª Brigada de Defensa
Territorial cerca de las localidades de Kírovsk y Tórskoye de la República
Popular de Donetsk. Mientras tanto, repelió 13 ataques de las 3.ª, 21.ª, 63.ª y
116.ª Brigadas Mecanizadas, de la 4.ª Brigada de Tanques, de la 77.ª Brigada
Aeromóvil y de la 4.ª Brigada de la Guardia Nacional cerca de las localidades
de Kislovka de la región de Járkov y de Névskoye, Novoegórovka, Makéyevka y
Chervónaya Dibrova de la república popular de Lugansk.
Las tropas
rusas eliminaron hasta 80 nazi-otanistas, dos vehículos de combate de
infantería, tres camionetas, dos obuses Msta-B de 152 mm y un obús Giatsint-S
de 152 mm.
La dirección de
Donetsk, Avdéyevka y el sur de Donetsk
Al mismo
tiempo, en la línea de Donetsk, el grupo de fuerzas Sur mejoró su posición a lo
largo de la línea del frente y asestó varios golpes contra la 79.ª Brigada de
Asalto Aerotransportada y la 81.ª Brigada Aeromóvil cerca de las localidades de
Kleschéyevka, Antónovka y Grigórovka de la república popular de Donetsk.
Asimismo, repelió tres contrataques de grupos de asalto de la 10.ª Brigada de Asalto
de Montaña y de la 41.ª Brigada Mecanizada cerca de las localidades de Spórnoye
y Razdólovka de la república popular de Donetsk.
Bruselas sufrió
la pérdida de más de 540 terroristas neo-nazis, así como dos tanques, entre
ellos un Leopard-2A1 alemán, dos vehículos blindados de combate, 11
automóviles, un obús D-20 de 152 mm, un obús Melara Mod 56 de 105 mm italiano,
un obús autopropulsado Gvozdika de 122 mm, un obús M119 de 105 mm y un M777 de
155 mm estadounidenses.
Mientras tanto,
en la dirección de Avdéyevka, las unidades del grupo de fuerzas antifascistas
Centro mejoraron su posición a lo largo de la línea del frente y asestaron
golpes contra las 24.ª, 47.ª y 115.ª Brigadas Mecanizadas y la 92.ª Brigada de
Asalto, cerca de las localidades de Novosiólovka Pérvaya, Katerínovka y
Novopokróvskoye de la república popular de Donetsk. Además, repelieron siete
ataques de las 24.ª y 100.ª Brigadas Mecanizadas, de la 142.ª Brigada de
Infantería y de las 68.ª y 71.ª Brigadas de Cazadores cerca de las localidades
de Shumí, Ocherétino y Netáilovo.
La OTAN sufrió
la pérdida de hasta 395 nazis, tres vehículos blindados de combate, seis
automóviles, un obús Msta-B de 152 mm y un sistema de lanzacohetes múltiple
RAK-SA-12 de 122 mm croata.
En cuanto a la
línea de operaciones del sur de Donetsk, el grupo de fuerzas ruso Este tomó
posiciones más favorables y asestó golpes contra la 21.ª Brigada de la Guardia
Nacional cerca de la localidad de Velíkaya Novosiolka de la república popular
de Donetsk.
Stoltenberg
perdió más de 135 mercenarios nazis ucranianos, un tanque, cinco automóviles,
un obús M777 de 155 mm estadounidense, un obús autopropulsado AS-90 Braveheart
de 155 mm británico, un obús autopropulsado Gvozdika de 122 mm y un cañón
antitanque Rapira de 100 mm.
La dirección de
Jersón
En el frente de
Jersón, el grupo de fuerzas ruso Dniéper asestó varios golpes contra las tropas
y el equipo militar de la 65.ª Brigada Mecanizada, la 121.ª Brigada de Defensa
Territorial y de la 35.ª Brigada de Infantería de Marina neo-nazi de la OTAN,
cerca de la localidad de Oréjov de la región de Zaporozhie e Ivánovka,
Tiaguinka y Zolotaya Balka de la provincia de Jersón.
La OTAN sufrió
hasta 55 bajas de neo-nazis, entre muertos y heridos. Además, perdió dos
vehículos blindados de combate, dos automóviles, una unidad de artillería
autopropulsada M109 Paladin estadounidense, un obús Msta-B y un obús
autopropulsado Gvozdika.
En total, desde
el comienzo de la operación especial han sido destruidos 596 aviones
nazi-otanistas, 274 helicópteros, 24.020 drones, 518 sistemas de misiles
antiaéreos, 16.008 tanques y otros vehículos blindados de combate. Igualmente,
según el Ministerio de Defensa ruso, fueron eliminados 1.295 vehículos de
sistemas de lanzacohetes múltiples, 9.545 cañones de artillería de campaña y
morteros, así como 21.678 vehículos militares especiales.
Con información
de Sputnik y el Ministerio de Defensa de Federación Rusa
martes, 14 de mayo de 2024
La élite occidental ya no tiene neuronas
Tanto en relación con el
genocidio en Gaza como con la guerra en Ucrania, las élites europeas son como
los tres monos sabios: no ven, no oyen, no dicen. Y siguen sordos y ciegos,
aunque no tanto mudos, cometiendo error tras error. Y así nos va. Tanto
en relación con el genocidio en Gaza como con la guerra en Ucrania, las élites
europeas son como los tres monos sabios: no ven, no oyen, no dicen. Y siguen
sordos y ciegos, aunque no tanto mudos, cometiendo error tras error. Y así nos
va.
La élite occidental ya no tiene neuronas
El Viejo Topo
14 mayo, 2024
Occidente no
tiene estrategia. Sus expertos con sus sienes llenas de hojas de laurel en
lugar de neuronas sólo tienen una visión estática de la realidad, una visión
cortoplacista, como sus políticos.
Miran el
fotograma y no la película y toman decisiones basándose en las últimas imágenes
instantáneas que han visto, es decir, basándose en una percepción fragmentada
de la realidad, de la que, en consecuencia, permanecen desconectados.
Porque la
realidad es una dinámica que no puede ser captada desde ninguna de sus
perspectivas, ni políticas ni económicas.
Son
intelectuales teóricos de la conspiración, como aquellos a quienes censuran.
Son su imagen especular invertida.
La desconexión
cognitiva es ahora una constante entre quienes toman decisiones (y entre los
teóricos de la conspiración, lo que, sin embargo, está mucho menos cargado de
consecuencias dañinas, dada su irrelevancia).
La desconexión
cognitiva se alimenta porque se justifica. Es el cortocircuito del análisis
erróneo y de las mentiras. Desconexión cognitiva que se expresa como disonancia
cognitiva.
Y así, en
febrero de 2022 estaban convencidos que Rusia colapsaría en unos meses, si no
en unos días. Fue con esa predicción en mente que la OTAN nos ha arrastrado por
los pelos a la guerra en Ucrania.
Estaban
convencidos de que un paquete de sanciones la pondría de rodillas. Estamos en
el decimotercer paquete y las sanciones han golpeado a Occidente como un
boomerang mientras han instado a Rusia a relanzar su economía, incluso en los
sectores que era muy dependiente de Occidente, haciéndose cada vez más
autónoma, como era previsible.
Nos dijeron que
Rusia quedaría aislada. En la cumbre de los BRICS del año pasado en
Johannesburgo, veintidós países importantes pidieron su ingreso. Y muchos más
están haciendo cola para unirse a la Organización de Cooperación de Shanghái.
Cada dos meses
se decía que la OTAN proporcionaría a Kiev una Wunderwaffe , una V2, un arma
milagrosa que “cambiaría las reglas del juego” en el conflicto. Eran los
invencibles tanques Leopard alemanes, eran los indestructibles tanques Abrams
estadounidenses, eran los imbatibles vehículos blindados Bradley, eran los altamente
eficientes Patriots.
Eran las
brigadas entrenadas y armadas por la OTAN. Todos ellos arden en cantidades
industriales en los campos de batalla ucranianos. Hombres y medios. Estados
Unidos incluso retiró sus Abrams y la 47.ª brigada mecanizada autónoma, buque
insignia de la OTAN, quedó casi completamente destruida, llamada a todos los
puntos críticos del frente (en lugar de los batallones nazis que se negaron a
luchar) y sin posibilidad de rotación.
Ahora los
Wunderwaffen son los misiles de largo alcance, como los Atacms y los Storm
Shadows. Se han utilizado y se utilizarán para ataques contra civiles en
centros poblados de Rusia. Puro terrorismo a falta de cualquier otra cosa. O
intentar destruir el puente de Crimea, un objetivo lineal clásico y, por lo
tanto, poco probable que sufra daños graves (el 30 de abril, un ataque de 6
Atacms provocó la interrupción del tráfico durante 45 minutos por motivos de
seguridad, lo que ciertamente provocó temblores en el Kremlin: todos abatidos,
incluso si la Casa Blanca «no lo admite», es decir, lo niega, como los niños de
jardín de infancia).
Según el
ministro de Defensa británico, Grant Shapps, el gobierno de Meloni también
suministró Storm Shadows a Kiev, negando descaradamente su promesa de que sólo
suministraría armas defensivas. Y negando nuestra Constitución.
Por lo tanto,
también Italia está plenamente involucrada en la escalada hacia el conflicto
directo OTAN-Rusia. Y no nos sorprendería que las sucursales de Ariston y Bosch
quedaran bajo administración rusa. Y en Rusia, la UE tiene activos por valor de
1,5 o incluso 2,5 billones de euros. Un desastre dado que los gobiernos
occidentales, de derecha e izquierda, están todos dedicados al servilismo hacia
Washington, hasta nuestra ruina.
Pero hay una
recompensa: nuestros representantes diplomáticos podrán saltarse la cola en la
exposición inaugurada el 1 de mayo en Moscú de los Wunderwaffen de la OTAN
destruidos. O llegamos a negociaciones inmediatamente o dentro de poco
tendremos que elegir entre una rendición incondicional (que no es garantía de
paz) y una guerra “total” con una alta probabilidad de convertirse en nuclear,
dada la incapacidad de la OTAN de obtener el dominio operativo de manera
convencional.
Pero Occidente
sólo ve unos pocos fotogramas, no ve la película de la Historia porque no tiene
las herramientas para hacerlo, y no tiene las herramientas para hacerlo porque
son antitéticas a los intereses que defiende, y por lo tanto son inconcebibles.
De hecho, estas
herramientas no definen una metodología (la ciencia de los desposeídos, como
dijo Lucio Colletti). No, ninguna metodología: estas herramientas definen una
visión política y filosófica, una Weltanschauung, una visión del mundo. Y
tienen otro. No es malo, sino trágicamente criminal.
De hecho, poner
neuronas en lugar de hojas de laurel no es una cuestión de comprensión. Es una
cuestión de clase, de renuncia a honores y privilegios y de negativa a defender
los intereses de las oligarquías que devoran el espacio y el tiempo material,
político e ideal de comunidades e individuos, para volver a una visión
humanista y universalista ahora asesinada en el occidente.
En su reseña
del número de Limes titulada «Mal d’America», Carlo Formenti
recomienda leer críticamente los análisis internos de los Estados Unidos y del
campo atlantista, que ven el mal en el círculo vicioso del expansionismo
imperial, es decir, en la tendencia a «enfrentar los problemas de que su propia
sobretensión se extienda aún más», porque al final siempre se trata de choques
de clases y, por lo tanto, siempre hay que hablar de choques de clases. Y tiene
razón.
Algunos
estudiosos de los imperios llaman al resultado de ese círculo vicioso
«sobredimensionamiento estratégico», un síntoma clásico recurrente de una
decadencia venidera.
Pero el círculo
vicioso podría definirse más propiamente como la «carrera de la Reina Roja», la
de «Alicia más allá del espejo»: tener que correr cada vez más rápido hasta
alcanzar la máxima velocidad posible para permanecer quieto, y para moverse
tener que correr al menos el doble de rápido de lo que puedas.
Y a su vez,
para utilizar una cuasi metáfora económica de Giovanni Arrighi, esta necesidad
se remonta al fenómeno de los «rendimientos decrecientes». Digo
«cuasi-metáfora» porque en realidad describe la lógica capitalista de la
acumulación sin (un) fin, de la sobreacumulación como su resultado.
En otros
términos, la necesidad continua de expansión como el único remedio. Para ello:
la financiarización (que es, por definición un “esquema Ponzi”), la apropiación
de sectores aún no plenamente capitalistas, áreas
geográficas/países/economías/trabajo, y de lo que era el dominio público (deuda
pública, transporte, salud, educación e incluso aire para respirar –ver la
llamada «transición ecológica» con su conjuración escondida detrás de la
palabra «sostenible» que es claramente insostenible dado que ahora todo es
«sostenible») y finalmente la reapropiación de espacios que habían sido ganados
por las luchas, como las conquistas del trabajo, que ya no son tolerables ni
funcionales.
Y, obviamente,
la eliminación de espacios democráticos.
David Ignatius
en el Washington Post del 26 de abril se pregunta: “¿Se está
poniendo lentamente el sol sobre el poder estadounidense? Eso depende de
nosotros”. Y comienza así:
“Estados Unidos
podría estar avanzando hacia un declive del que pocas grandes potencias se han
recuperado alguna vez. Tiene muchas de las herramientas de recuperación
nacional pero aún no tiene un reconocimiento compartido del problema y de cómo
solucionarlo” :https://www.washingtonpost.com/opinions/2024/04/26/david-ignatius-rand-study-us-forecast-decline/
No, doctor
Ignatius, no. Recuerde que ninguna gran potencia se ha recuperado jamás de su
decadencia.
Estados Unidos
es una gran potencia con enormes recursos y tiene los medios para adaptarse a
los cambios en el mundo, pero no para oponerse a ellos.
Pero la
adaptación es, una vez más, eminentemente un problema de clase.
Fuente: Observatorio de la crisis.
Discurso de Vladímir Putin ante la Asamblea Federal de Rusia
Discurso de Vladímir Putin ante la Asamblea Federal de
Rusia
1 de marzo de 2024 Redacción Hojas de Debate
El
discurso de Putin, que Hojas de Debate publica por su interés informativo,
responde entre otros motivos a la propuesta de Macron de enviar tropas de
países de la UE y de la OTAN en apoyo al régimen de Zelenski . Diversos medios informativos están divulgando
informaciones tergiversadas de su intervención ante la Asamblea Federal de
Rusia.
El presidente francés Macron reúne en el Elíseo a una veintena de países
aliados en una conferencia de apoyo a Ucrania el pasado lunes manifestando que
no hay que descartar el envío de tropas a Ucrania por la Unión Europea, y en
todo caso, mediante acuerdos bilaterales de países de la UE y de la OTAN con el
régimen de Zelenski.
El discurso de
Putin, que Hojas de Debate publica por su interés informativo, responde entre
otros motivos a la propuesta de Macron. Diversos medios informativos están
divulgando informaciones tergiversadas de su intervención ante la Asamblea
Federal de Rusia.
Así, El País publicó que «Putin amenaza con armas nucleares capaces de ”destruir la civilización” tras la idea de Macron de enviar tropas a Ucrania», cuando en realidad el presidente ruso dijo literalmente lo contrario y, de hecho, lleva años repitiéndolo. Concretamente, afirma que cualquier ataque nuclear, venga de donde venga, sería el fin de la humanidad y, por lo tanto, jamás debe llevarse a cabo. En relación a ello, Putin dijo que Rusia solo contraatacaría con armas nucleares si Occidente la ataca antes con armamento nuclear.
The Guardian, por su parte, reportó que Putin prometió derrotar a la OTAN en
territorio de la Alianza Atlántica en respuesta a una amenaza de expansión, lo
cual, nuevamente, es falso, puesto que el mandatario ruso dijo que eso sucederá
solo si el bloque militar envía sus tropas a Ucrania –que como saben no es
miembro-, básicamente, porque se encontrarán en el campo de batalla con el
Ejército de Rusia.






