jueves, 16 de mayo de 2024

Corrección política e historia

 

                                        He aquí un avance del libro Dizionario politico minimo, de Luciano Canfora, publicado por la editorial italiana Fazi. En él, Canfora sale al paso de la estupidez generalizada que nos invade vestida con los colores de la progresía.


Corrección política e historia

 

Luciano Canfora

El Viejo Topo

16 mayo, 2024 

 


La historia es conflicto y la «corrección política» es para bobos

Hace algún tiempo, un instituto de Edimburgo decidió dejar de ofrecer Matar a un ruiseñor como lectura a los alumnos porque, según los profesores, la novela promueve una narrativa en la que los negros son salvados por un blanco.

El editor inglés de Roald Dahl cambió los textos de sus libros eliminando las partes en las que el escritor, en su estilo irreverente, connotó negativamente a los personajes con características físicas de fealdad y gordura.

El Departamento de Estudios Clásicos de la Universidad de Princeton decidió suprimir el requisito de estudiar griego y latín, así como sus conocimientos intermedios, y sustituirlo por el estudio de la raza y la identidad estadounidenses.

Todo ello para mejorar la inclusividad y equidad de los planes de estudio y combatir el racismo sistémico porque, como no pocos han escrito, los clásicos serían cómplices de diversas formas de exclusión, esclavitud, segregación, supremacía blanca, destino manifiesto, genocidio cultural, etc.

Una furia iconoclasta que prohíbe libros y derriba monumentos dedicados a personas acusadas de racismo. ¿Acabarán diciéndonos que derribemos el Coliseo porque es un símbolo de la esclavitud y el Arco de Tito porque es antisemita?

Habría que convocar inmediatamente a empresas especializadas. Añadamos a la lista todas las estatuas de Julio César, culpable del genocidio galo (al menos 800.000 muertos), y luego las dedicadas a Gengis Kan, Iván el Terrible y el Papa Borgia, por otros motivos. Arrasemos con todo, así no quedará nada y habremos resuelto el problema.

Sin olvidar, por supuesto, toda la historia de los EEUU, pero no hasta la guerra de secesión, hasta ayer. Porque si ese es el principio entonces habría que derogar todos los libros de texto de historia americana y no hablar de ellos en absoluto. Acabará siendo que la única asignatura de historia será la biografía de Joe Biden, así que sería un curso de estudio bastante fácil.

Bromas aparte, lo cierto es que estamos hablando de estupidez universal, no de otra cosa. Después, todas estas afirmaciones también son falsas. Todas las fases de la historia, remotas y recientes, son conflictivas, no unidireccionales.

La historia del mundo grecorromano, por ejemplo, no es sólo la historia de los que gobernaron, sino también la de los que se rebelaron. No es sólo el pensamiento de quienes apoyaban la justicia de la esclavitud, sino también el de quienes la consideraban absolutamente contraria a la naturaleza. La Historia es un conflicto. Si no se tiene el valor de afrontarlo seriamente, lo más cómodo y fatuo es simplificar, abrogar, borrar, volver a la edad de piedra. Luego está eso de retocar los textos. Hace tiempo leí una novelita muy divertida en la que el nuevo director de una editorial se propone reeditar a Tolstoi cambiando el título de su novela más famosa. Ya no Guerra y Paz, sino sólo Paz, porque «guerra» es una palabra muy peligrosa. Y luego, ¿cómo afrontar la muerte de los personajes más emblemáticos? Nadie muere y todos vivieron felices para siempre. Estamos en un nivel en el que, citando a Leopardi, no sé si prevalece la risa o la lástima. No se puede comentar. Hay que decir, sin embargo, que los llamados progresistas de los cuatro puntos cardinales del planeta, especialmente en el mundo americano, se han convencido a sí mismos de que esto es una forma de progresismo. La verdad es que son ignorantes peligrosos.

Más que una forma de etiqueta léxica, para la antropóloga Ida Magli la corrección política es una sofisticada técnica de lavado de cerebro. Promueve la autocensura espontánea e insinúa distorsiones léxicas de la realidad que, a la larga, impiden la formación lingüística de conceptos. Esto equivale a secuestrar el pensamiento. Si es así, la dirección tomada es la de un «pensamiento único» en el que las ideas se vuelven limitadas e inmutables.

Afortunadamente, no en todas partes. Ocurrirá en ciertos círculos del mundo euroamericano, pero eso no es todo el planeta. La ilusión óptica occidental es que es todo el mundo. Lo sentimos, pero no es así.

El Islam tiene características propias y muy específicas, a veces apreciables, muy a menudo negativas. El mundo chino tiene un patrimonio cultural de miles de años. África fingimos que no existe, o que sólo está poblada por bárbaros, cuando ha albergado civilizaciones muy antiguas. Todo esto produce tantas otras sensibilidades, maneras de pensar, incluso maneras de censurar y maneras de imponerse, maneras de luchar que Occidente debe resignarse a considerar tan legítimas como las suyas. De ahí que el empeño obsesivo por autocensurar el lenguaje y el comportamiento sea un poco como arar en el mar.

Persistirá en nuestra parte del mundo, al menos hasta que ocurra algo lo suficientemente traumático como para borrar estas cosas, desplazando necesariamente la atención hacia cuestiones más sustanciales. En cierto modo, el conflicto de Europa del Este ha hecho que muchos hablen con más sinceridad, quitándose la máscara y diciendo las cosas como son. La dulzura del engaño léxico empieza a resultar inútil y por eso abandona lentamente la escena, pasa a las páginas interiores.

Luego, claro, en nuestro mundo, la autocensura mediática es estructural, no hace falta ni señalar el día en que empezó. Y siendo así, facilita enormemente este tipo de desviaciones que, sin embargo, repito, no constituyen un problema generalizado. Sigue siendo inherente y circunscrito a un mundo determinado, y como estamos en él todos los días tememos que pueda convertirse en todo el universo. Pero no es así.

 

Fuente: https://www.sinistrainrete.

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Nuevo envío de armas de EE.UU a su aliado Israel para que continúe con el genocidio

 

Nuevo envío de armas de EE.UU a su aliado Israel para que continúe con el genocidio


EE.UU e Israel, dos gobiernos enemigos de la humanidad. A su accionar en la ONU vetando cualquier decisión contra el genocidio sionista, se suma la permanente ayuda militar. Luego, eso sí, envía, un avión que arroja alimentos sobre Gaza para engatusar a sus súbditos.

 

INSURGENTE.ORG / 16.05.2024

 


La administración del presidente de Estados Unidos Joe Biden, al que el entramado progre felicitó cuando su victoria, brindará a su aliado, Israel, con más de mil millones de dólares en armas y municiones en un nuevo paquete, dijeron ayer tres asistentes del Congreso de Estados Unidos.

El paquete consistirá en 3.500 bombas, las cuales habían sido retenidas a principios de mes para no ser usadas en su ataque a Rafah, y municiones para tanques por un total de 700 millones de dólares, 500 millones de dólares destinados para vehículos tácticos y 60 millones para rondas de mortero.

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miércoles, 15 de mayo de 2024

Lenin, cien años después ¿por qué Lenin sigue siendo relevante?

 

Lenin era a la vez un teórico, un intérprete del modo de producción capitalista y de la sociedad que se eleva por encima de él, y un político que trabajaba por la transformación de la realidad en un sentido revolucionario.


Lenin, cien años después


Domenico Moro

El Viejo Topo

15 mayo, 2024 



Cien años después de su muerte, ¿por qué Lenin sigue siendo relevante?

 

El 21 de enero de 1924 murió Lenin. Cien años son muchos y muchas cosas han cambiado, pero el legado de Lenin sigue siendo, en su mayor parte, relevante hoy en día. Lenin fue una de las figuras históricas más importantes del siglo XX, el hombre que más contribuyó a la Revolución de Octubre y a la fundación de la Unión Soviética. Pero, como dijo el filósofo húngaro Lukács en un panfleto, escrito inmediatamente después de la muerte de Lenin, la importancia del político ruso va más allá de los acontecimientos políticos inmediatos que le vieron como protagonista: «Sigue siendo, por tanto, en el plano histórico-universal, el único teórico a la altura de Marx que ha salido hasta ahora de las filas de la lucha de emancipación proletaria.»[1]. Tal vez poner a Lenin en un nivel teórico igual al de Marx pueda ser excesivo, pero ciertamente Lenin, inmediatamente después de Marx, sigue siendo el mayor teórico dentro del marxismo hasta el día de hoy.

Lenin era a la vez un teórico, un intérprete del modo de producción capitalista y de la sociedad que se eleva por encima de él, y un político que trabajaba por la transformación de la realidad en un sentido revolucionario. En una época, como la actual, en la que la política se reduce a menudo a politiquería y táctica, permaneciendo separada de la ciencia social y del análisis amplio, el ejemplo de Lenin adquiere un valor aún mayor. Teoría y praxis se funden de la manera más íntima posible en Lenin, en quien la estrategia, es decir, los objetivos a largo plazo -la transformación de la sociedad del capital en una sociedad socialista- siempre está estrechamente relacionada con la táctica, es decir, con las tareas y la acción en el plano político práctico, a diferencia de lo que nos tiene acostumbrados la política actual. La acción de Lenin siempre está guiada por el análisis concreto de la situación concreta, donde concreto significa el complejo de hechos y relaciones sociales en un lugar dado y en un período histórico dado. No es casualidad que, según Lukács, una de las categorías más importantes del marxismo sea la de totalidad, es decir, la capacidad de comprender y analizar en sus conexiones recíprocas todos los aspectos de una sociedad dada, económicos, políticos, culturales e ideológicos.

Lenin, como teórico, recogió el legado de Marx y Engels, pero no lo hizo de forma dogmática, sino creativa, partiendo de las categorías de pensamiento de los dos teóricos y revolucionarios alemanes y confrontándolas con los acontecimientos actuales para ampliar el cuerpo teórico del materialismo histórico. En este sentido, Lenin es una continuación de la elaboración teórica de Marx y Engels. La adhesión de Lenin al materialismo histórico es creativa, es decir, capaz de añadir nuevas categorías o de precisar y actualizar mejor las ya existentes. En este sentido, Lenin hizo su aportación fundamental en dos aspectos principales, como creador de la geopolítica marxista y, sobre todo, de la teoría política marxista.

Marx y Engels ya habían aportado reflexiones tanto sobre la política como sobre la geopolítica, pero lo habían hecho de forma poco sistemática, sin producir textos teóricos que trataran sistemáticamente el tema, a excepción de algunas obras de Engels sobre el Estado, como El origen de la familia de la propiedad privada y del Estado (1884). La principal contribución de Lenin a una geopolítica marxista es El imperialismo (1916), en la que define la categoría de imperialismo, aún de actualidad. En esta obra, Lenin, además de analizar la formación socioeconómica de los países capitalistamente avanzados y las relaciones entre ellos, esboza las relaciones entre éstos y los países más atrasados, que representan las colonias y la periferia de la economía mundial. Además, Lenin vincula -otro aspecto de gran actualidad- el imperialismo con la guerra, que es una tendencia típica de los países imperialistas, especialmente de los que están en dificultades, como lo están hoy Estados Unidos, Francia y el Reino Unido.

Lenin, sobre todo, rompe con el eurocentrismo típico del marxismo de su época y entiende que en el periodo histórico que se abre serán fundamentales las luchas anticoloniales y antiimperialistas de las periferias. Se presta especial atención a Asia, China, India e Indochina, donde, como Lenin no deja de señalar, vive la mayoría de la población mundial. No es casualidad que la Tercera Internacional, la organización del comunismo mundial, que también se fundó con la decisiva contribución de Lenin, también se centrara desde el principio en el desarrollo de los movimientos revolucionarios en Asia Central y Oriental. Esto supone una auténtica ruptura con el marxismo de su época, que se centraba casi exclusivamente en los países capitalistas avanzados, es decir, Europa Occidental y EEUU. Es fácil observar, basándose en los últimos cien años de historia y especialmente en los últimos años, lo clarividente que era Lenin. Hoy, China, India y los Brics+ representan una realidad capaz de desafiar la hegemonía de los países del centro del capitalismo mundial, EEUU y Europa Occidental.

Lenin es también el creador de la teoría política marxista. La elaboración de una teoría de la acción política está estrechamente ligada a la crítica de Lenin al determinismo típico del marxismo de la época, según el cual el socialismo llegaría por sí mismo como resultado del desarrollo y la caída del capitalismo. Para Lenin, sin embargo, el capitalismo no cae por sí mismo y el socialismo sólo puede realizarse con la intervención activa de las masas y del partido revolucionario en el proceso histórico. Esta es la creación más importante y original de Lenin, ya que Marx y Engels, aunque habían establecido algunos principios básicos, no habían sido capaces de elaborar una teoría política de manera sistemática y orgánica.

La teoría política leninista puede dividirse en tres partes: la teoría del partido, la teoría del Estado y lo que podríamos llamar la teoría de la táctica política, es decir, la capacidad de actuar, aquí y ahora, de una manera coherentemente subordinada a la estrategia, que, recordemos, consiste en la realización del socialismo. Esta creación, como la de la categoría de imperialismo, también deriva de las tareas políticas concretas a las que se enfrenta Lenin. La profundización teórica en Lenin siempre va de la mano de las necesidades prácticas de la lucha política. En los primeros años del siglo XX, de hecho, el principal objetivo para Lenin era crear el principal instrumento de la revolución, a saber, el partido político de la clase obrera, que permitiera superar la fase de disgregación de los revolucionarios rusos en pequeños círculos para formar una única organización centralizada que operara a escala nacional.

El texto de referencia fundamental sobre el partido es Qué hacer? (1902), seguido de Un paso adelante y dos atrás (1903). ¿Qué hacer? comenzó como una crítica al oportunismo y al espontaneísmo, dos categorías fundamentales en la elaboración política de Lenin. El oportunismo, identificado con las corrientes entonces mayoritarias en el movimiento obrero, representa esencialmente la subalternidad de la estrategia a la táctica, es decir, la transformación de la socialdemocracia de un partido de la revolución social en un partido de la reforma social, que se combina con una crítica de todas las ideas fundamentales del marxismo. No es casualidad que el alemán Eduard Bernstein, teórico de la necesidad de revisar el marxismo (de ahí el término revisionismo dado a su corriente) y objeto de la polémica de Lenin, dijera que «el movimiento lo es todo, el fin no es nada». El espontaneísmo o economicismo es, por otra parte, la subalternidad a la lucha obrera espontánea, es decir, la lucha sindicalista o gremialista.

Al oportunismo y al espontaneísmo se opone la formación de la conciencia de clase, una categoría que es una de las piedras angulares del pensamiento de Lenin. La conciencia de clase, según Lenin, no la produce espontáneamente la clase obrera, que sólo puede llegar a la lucha económica con los capitalistas. La conciencia de clase, dice Lenin, viene del «exterior». Por «exterior» se entiende la esfera fuera de las relaciones meramente económicas entre asalariados y capitalistas. Así, de hecho, Lenin escribe: «El campo del que sólo es posible extraer esta conciencia es el campo de las relaciones de todas las clases y todos los estratos de la población con el Estado y el gobierno, el campo de las relaciones mutuas de todas las clases.»[2] Por lo que dice Lenin, la esfera dominante es la de la política, que no debe confundirse, sin embargo, con la politiquería oportunista, desvinculada de las luchas de masas. Así, el partido de la clase obrera debe entenderse como representante de la clase obrera no sólo ante un grupo de empresarios, sino ante todas las clases de la sociedad y, sobre todo, ante el Estado como concentración del poder del capital en la sociedad.

Es en este punto cuando entra en juego la teoría del Estado, central en la reflexión leninista y elaborada inmediatamente antes de la Revolución de Octubre en El Estado y la revolución (1917), es decir, cuando la tarea inmediata del partido revolucionario es precisamente la toma del poder mediante la conquista del Estado. El Estado es el producto de la división de la sociedad en clases sociales opuestas. Consiste en el monopolio de la fuerza (y, por tanto, en un aparato militar y policial) y es siempre, para Lenin, la organización de la clase económicamente dominante para la represión y el control de las clases subordinadas. La forma en que se presenta el Estado está siempre relacionada con su contenido de clase y las condiciones de la lucha de clases. La clase obrera, por lo tanto, en la revolución no puede limitarse a conquistar el Estado burgués, sino que debe romperlo y reconstruirlo sobre otras bases. La propia democracia -señala Lenin en La revolución proletaria y el renegado Kautsky (1918)- no debe entenderse en abstracto, sino siempre referida a la clase de cuyo poder es expresión. Por esta razón, hay que distinguir entre democracia burguesa y proletaria. En la sociedad de transición al comunismo, al socialismo, la clase obrera sigue necesitando la existencia del Estado, que, sin embargo, debe tener un carácter y una forma diferentes de los preexistentes.

Un aspecto controvertido del pensamiento político de Lenin es la llamada teoría de la extinción del Estado, que Lenin tomó de Marx y Engels. El Estado, al ser un producto de la sociedad dividida en clases, ya no existiría en el comunismo, es decir, en la sociedad sin clases. Del mismo modo, en el comunismo ya no habría contrastes ni contradicciones entre Estados y, por tanto, tampoco guerras y el aparato militar que éstas conllevan. Algunos, incluso en círculos marxistas, han criticado esta afirmación, argumentando que es utópica y anarquista por naturaleza. En realidad, lo que se está extinguiendo, según Lenin, no es el aparato de administración tout court, sino sólo la parte del Estado destinada a la represión de las clases subalternas y a la conducción de guerras con otros Estados. El Estado ha crecido desproporcionadamente a lo largo de la historia, y hoy se caracteriza por un enorme aparato burocrático y unas fuerzas armadas permanentes y muy costosas, que aumentan la separación entre las instituciones y las clases subalternas. Es este aparato hipertrófico y su separación y oposición a las masas asalariadas lo que desaparece con el comunismo, no la existencia de una amplia y extensa organización social para la administración de la economía y la sociedad. Esto significa que ya en el socialismo, las instituciones estatales deben estar progresivamente cada vez menos separadas de las clases subalternas. Por ejemplo, la fuerza armada, que en el capitalismo es ejercida por un pequeño número de profesionales (esto es especialmente cierto hoy en día en los países occidentales con la suspensión del servicio militar obligatorio), en el socialismo debe ser ejercida por el pueblo en armas, por las milicias obreras.

La tercera parte de la elaborada teoría política de Lenin se refiere a la capacidad de articulación táctica de la acción de los revolucionarios, que es más explícita en otra de las obras de Lenin, La enfermedad infantil del comunismo (1920). En esta obra Lenin sostiene que la acción de los revolucionarios es un arte, y no debe ser rígida, dogmática, sino flexible y capaz de explotar las contradicciones en el campo contrario. Lenin critica a los revolucionarios de los países avanzados de Occidente, que se niegan a participar en las elecciones políticas y en los sindicatos obreros, y esboza varios principios tácticos a los que hay que atenerse, como la necesidad de hacer concesiones, de ser capaz de retroceder en determinadas condiciones, de ganarse aliados fuertes aunque sean momentáneos y, sobre todo, de tener en cuenta las especificidades nacionales en las que se actúa. El propio Gramsci, en la elaboración de una teoría revolucionaria para los países avanzados de Occidente, se inspiró en las sugerencias del difunto Lenin, quien, entre otras cosas, también habló de la necesidad de pasar de una táctica de «movimiento», basada en la insurrección inmediata (como ocurrió en Rusia), a una táctica de «posición», constituida por el arraigo en el tejido social de los distintos países y la conquista progresiva de «casamatas», es decir, piezas e instituciones de la sociedad civil. Para Lenin, como informa Gramsci en los Cuadernos de la cárcel, los revolucionarios de los países de Europa occidental deben traducir las enseñanzas de la Revolución de Octubre del ruso a sus propias lenguas, es decir, a la concreción de las relaciones de clase existentes en sus países[3].

El sentido más íntimo de la elaboración teórica leninista de la táctica política se resume en estas líneas: “Nuestra teoría no es un dogma, sino una guía para la acción, decían Marx y Engels, y el mayor error de los ‘patentati marxistas’ (…) es el de no haber comprendido, de no haber sabido aplicarla en los momentos más importantes de la revolución del proletariado”. “La actividad política no es el pavimento de la Neva Prospekt” (el limpio, ancho y llano pavimento de la absolutamente recta calle principal de Petersburgo), ya lo había dicho N. G. Cernyshevski, el gran socialista ruso del período premarxista.»[4] El camino revolucionario no es recto, sino que continúa a través de saltos hacia delante, momentos de aparente inmovilidad y abruptos retrocesos.

Así pues, como hemos intentado destacar brevemente, la relevancia de Lenin permanece intacta incluso a principios del siglo XXI y se realiza precisamente en su enfoque, a la vez antidogmático y fiel a los principios básicos del marxismo. Concluimos, a este respecto, con una cita, de nuevo de Lukács, sobre la personalidad de Lenin: «Uno de los rasgos más fructíferos y característicos de Lenin es que nunca dejó de aprender teóricamente de la realidad y, al mismo tiempo, siempre estuvo dispuesto a actuar. De ahí una cualidad singular, aparentemente paradójica, de su actitud teórica: nunca sentía que había terminado de aprender de la realidad, pero al mismo tiempo los conocimientos así adquiridos estaban en él siempre tan ordenados y orientados que le permitían actuar en cualquier momento.»[5]

 

Fuente: Laboratorio

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Margarita Robles, ministra de la guerra y vocera del imperialismo

 

Margarita Robles, ministra de la guerra y vocera del imperialismo

 

DIARIO OCTUBRE / mayo 15, 2024



Javier Martorell (Unidad y Lucha).— Recientes declaraciones de Margarita Robles, ministra de Defensa del Gobierno PSOE-SUMAR, ahondan en la sumisión del Ejecutivo español al dictado de EE.UU, la UE y la OTAN, y lo elevan, dejando a un lado la careta de mero cómplice, mostrándose como parte activa en la guerra imperialista. Afirmar que, ante un recrudecimiento del conflicto en Ucrania, “estaríamos a un paso de la Tercera Guerra Mundial”, o declarar que “La amenaza es total y absoluta” frente las supuestas valoraciones de Rusia respecto a la posibilidad de iniciar una ofensiva nuclear, es adoptar la falacia y la tergiversación como herramienta para manipular a la opinión pública y evitar el rechazo popular hacia la toma de decisiones contrarias a la paz y a los intereses del pueblo trabajador. De esta manera el Gobierno de España eleva el tono en sus declaraciones, y, con la Ministra como vocera, pone en práctica una táctica que pretende justificar actuaciones tales como la reciente entrega a la OTAN de la base naval de Maó, un hecho que de facto se viene produciendo desde hace años y que se acentuará en los próximos meses; o el incremento de gasto para Defensa que Robles viene reclamando vehementemente y que conllevará, entre otras consecuencias, la inyección de mayores recursos al Gobierno fascista de Zelenski, así como el refuerzo y la implantación de destacamentos militares al servicio del imperialismo, repartidos por diversas misiones internacionales.

Con estas declaraciones, Margarita Robles, desde su condición de ministra de Defensa de un Gobierno al servicio de los intereses del imperialismo, sitúa al Estado español como parte activa en las agresiones criminales que se vienen ejecutando, a lo largo y ancho del planeta, contra Estados soberanos que, destruidos y saqueados, derraman sobre sus tierras la sangre del pueblo trabajador.

FUENTE: unidadylucha.es

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La OTAN pierde más de un millar de nazis ucranianos, un caza Su-27 y un tanque Leopard en un solo día

 

La OTAN pierde más de un millar de nazis ucranianos, un caza Su-27 y un tanque Leopard en un solo día

 

DIARIO OCTUBRE / mayo 14, 2024

 

 

En las últimas 24 horas, las fuerzas de defensa antiaérea rusas derribaron un avión Su-27, informaron desde el Ministerio de Defensa de Rusia. Además, las tropas rusas destruyeron un tanque Leopard de producción alemana y varios obuses de fabricación italiana, estadounidense, británica, checa y croata. En total, Kiev perdió hasta 1.455 soldados.


“Las fuerzas de defensa antiaérea derribaron un caza Su-27, 33 drones, seis misiles tácticos Tochka-U, 39 proyectiles de los sistemas lanzacohetes múltiple Olja, Himars de fabricación estadounidense y Vampire de producción checa, cinco bombas guiadas Hammer de fabricación francesa, cuatro misiles Storm Shadow de producción británica y cinco misiles HARM de fabricación estadounidense”, comunicaron desde el organismo.

La dirección de Járkov

En la línea de Járkov, el grupo de fuerzas Norte mejoró su posición a lo largo de la línea del frente y asestó varios golpes contra la 125.ª Brigada de Defensa Territorial cerca de las localidades de Volchansk, Neskúchnoye, Liptsi y Vesióloye de la región de Járkov. Además, repelieron cinco contrataques de los grupos de asalto de las fuerzas nazis de la OTAN cerca de las localidades de Glubókoye y Tíjoye.

Las pérdidas de la banda terrorista OTAN ascendieron a 250 militares ucranianos, dos tanques, dos vehículos blindados de combate y 17 automóviles. Durante el combate de contrabatería fueron destruidos: un obús Msta-B de 152 mm, un obús autopropulsado Gvozdika de 122 mm, un obús D-30 de 122 mm, sistemas de misiles antiaéreos Buk-M1 y Strela-10, así como cuatro sistemas de lanzacohetes múltiple, entre ellos: Uragan, Vampire checo y RAK-SA-12 croata.

La dirección de Kúpiansk

En el frente de Kúpiansk, el grupo de fuerzas ruso Oeste tomó posiciones más favorables y asestó golpes contra la 63.ª Brigada Mecanizada y la 117.ª Brigada de Defensa Territorial cerca de las localidades de Kírovsk y Tórskoye de la República Popular de Donetsk. Mientras tanto, repelió 13 ataques de las 3.ª, 21.ª, 63.ª y 116.ª Brigadas Mecanizadas, de la 4.ª Brigada de Tanques, de la 77.ª Brigada Aeromóvil y de la 4.ª Brigada de la Guardia Nacional cerca de las localidades de Kislovka de la región de Járkov y de Névskoye, Novoegórovka, Makéyevka y Chervónaya Dibrova de la república popular de Lugansk.

Las tropas rusas eliminaron hasta 80 nazi-otanistas, dos vehículos de combate de infantería, tres camionetas, dos obuses Msta-B de 152 mm y un obús Giatsint-S de 152 mm.

La dirección de Donetsk, Avdéyevka y el sur de Donetsk

Al mismo tiempo, en la línea de Donetsk, el grupo de fuerzas Sur mejoró su posición a lo largo de la línea del frente y asestó varios golpes contra la 79.ª Brigada de Asalto Aerotransportada y la 81.ª Brigada Aeromóvil cerca de las localidades de Kleschéyevka, Antónovka y Grigórovka de la república popular de Donetsk. Asimismo, repelió tres contrataques de grupos de asalto de la 10.ª Brigada de Asalto de Montaña y de la 41.ª Brigada Mecanizada cerca de las localidades de Spórnoye y Razdólovka de la república popular de Donetsk.

Bruselas sufrió la pérdida de más de 540 terroristas neo-nazis, así como dos tanques, entre ellos un Leopard-2A1 alemán, dos vehículos blindados de combate, 11 automóviles, un obús D-20 de 152 mm, un obús Melara Mod 56 de 105 mm italiano, un obús autopropulsado Gvozdika de 122 mm, un obús M119 de 105 mm y un M777 de 155 mm estadounidenses.

Mientras tanto, en la dirección de Avdéyevka, las unidades del grupo de fuerzas antifascistas Centro mejoraron su posición a lo largo de la línea del frente y asestaron golpes contra las 24.ª, 47.ª y 115.ª Brigadas Mecanizadas y la 92.ª Brigada de Asalto, cerca de las localidades de Novosiólovka Pérvaya, Katerínovka y Novopokróvskoye de la república popular de Donetsk. Además, repelieron siete ataques de las 24.ª y 100.ª Brigadas Mecanizadas, de la 142.ª Brigada de Infantería y de las 68.ª y 71.ª Brigadas de Cazadores cerca de las localidades de Shumí, Ocherétino y Netáilovo.

La OTAN sufrió la pérdida de hasta 395 nazis, tres vehículos blindados de combate, seis automóviles, un obús Msta-B de 152 mm y un sistema de lanzacohetes múltiple RAK-SA-12 de 122 mm croata.

En cuanto a la línea de operaciones del sur de Donetsk, el grupo de fuerzas ruso Este tomó posiciones más favorables y asestó golpes contra la 21.ª Brigada de la Guardia Nacional cerca de la localidad de Velíkaya Novosiolka de la república popular de Donetsk.

Stoltenberg perdió más de 135 mercenarios nazis ucranianos, un tanque, cinco automóviles, un obús M777 de 155 mm estadounidense, un obús autopropulsado AS-90 Braveheart de 155 mm británico, un obús autopropulsado Gvozdika de 122 mm y un cañón antitanque Rapira de 100 mm.

La dirección de Jersón

En el frente de Jersón, el grupo de fuerzas ruso Dniéper asestó varios golpes contra las tropas y el equipo militar de la 65.ª Brigada Mecanizada, la 121.ª Brigada de Defensa Territorial y de la 35.ª Brigada de Infantería de Marina neo-nazi de la OTAN, cerca de la localidad de Oréjov de la región de Zaporozhie e Ivánovka, Tiaguinka y Zolotaya Balka de la provincia de Jersón.

La OTAN sufrió hasta 55 bajas de neo-nazis, entre muertos y heridos. Además, perdió dos vehículos blindados de combate, dos automóviles, una unidad de artillería autopropulsada M109 Paladin estadounidense, un obús Msta-B y un obús autopropulsado Gvozdika.

En total, desde el comienzo de la operación especial han sido destruidos 596 aviones nazi-otanistas, 274 helicópteros, 24.020 drones, 518 sistemas de misiles antiaéreos, 16.008 tanques y otros vehículos blindados de combate. Igualmente, según el Ministerio de Defensa ruso, fueron eliminados 1.295 vehículos de sistemas de lanzacohetes múltiples, 9.545 cañones de artillería de campaña y morteros, así como 21.678 vehículos militares especiales.

Con información de Sputnik y el Ministerio de Defensa de Federación Rusa

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martes, 14 de mayo de 2024

La élite occidental ya no tiene neuronas

 

Tanto en relación con el genocidio en Gaza como con la guerra en Ucrania, las élites europeas son como los tres monos sabios: no ven, no oyen, no dicen. Y siguen sordos y ciegos, aunque no tanto mudos, cometiendo error tras error. Y así nos va. Tanto en relación con el genocidio en Gaza como con la guerra en Ucrania, las élites europeas son como los tres monos sabios: no ven, no oyen, no dicen. Y siguen sordos y ciegos, aunque no tanto mudos, cometiendo error tras error. Y así nos va.


La élite occidental ya no tiene neuronas


Piero Pagliani

El Viejo Topo

14 mayo, 2024 



Occidente no tiene estrategia. Sus expertos con sus sienes llenas de hojas de laurel en lugar de neuronas sólo tienen una visión estática de la realidad, una visión cortoplacista, como sus políticos.

Miran el fotograma y no la película y toman decisiones basándose en las últimas imágenes instantáneas que han visto, es decir, basándose en una percepción fragmentada de la realidad, de la que, en consecuencia, permanecen desconectados.

Porque la realidad es una dinámica que no puede ser captada desde ninguna de sus perspectivas, ni políticas ni económicas.

Son intelectuales teóricos de la conspiración, como aquellos a quienes censuran. Son su imagen especular invertida.

La desconexión cognitiva es ahora una constante entre quienes toman decisiones (y entre los teóricos de la conspiración, lo que, sin embargo, está mucho menos cargado de consecuencias dañinas, dada su irrelevancia).

La desconexión cognitiva se alimenta porque se justifica. Es el cortocircuito del análisis erróneo y de las mentiras. Desconexión cognitiva que se expresa como disonancia cognitiva.

Y así, en febrero de 2022 estaban convencidos que Rusia colapsaría en unos meses, si no en unos días. Fue con esa predicción en mente que la OTAN nos ha arrastrado por los pelos a la guerra en Ucrania.

Estaban convencidos de que un paquete de sanciones la pondría de rodillas. Estamos en el decimotercer paquete y las sanciones han golpeado a Occidente como un boomerang mientras han instado a Rusia a relanzar su economía, incluso en los sectores que era muy dependiente de Occidente, haciéndose cada vez más autónoma, como era previsible.

Nos dijeron que Rusia quedaría aislada. En la cumbre de los BRICS del año pasado en Johannesburgo, veintidós países importantes pidieron su ingreso. Y muchos más están haciendo cola para unirse a la Organización de Cooperación de Shanghái.

Cada dos meses se decía que la OTAN proporcionaría a Kiev una Wunderwaffe , una V2, un arma milagrosa que “cambiaría las reglas del juego” en el conflicto. Eran los invencibles tanques Leopard alemanes, eran los indestructibles tanques Abrams estadounidenses, eran los imbatibles vehículos blindados Bradley, eran los altamente eficientes Patriots.

Eran las brigadas entrenadas y armadas por la OTAN. Todos ellos arden en cantidades industriales en los campos de batalla ucranianos. Hombres y medios. Estados Unidos incluso retiró sus Abrams y la 47.ª brigada mecanizada autónoma, buque insignia de la OTAN, quedó casi completamente destruida, llamada a todos los puntos críticos del frente (en lugar de los batallones nazis que se negaron a luchar) y sin posibilidad de rotación.

Ahora los Wunderwaffen son los misiles de largo alcance, como los Atacms y los Storm Shadows. Se han utilizado y se utilizarán para ataques contra civiles en centros poblados de Rusia. Puro terrorismo a falta de cualquier otra cosa. O intentar destruir el puente de Crimea, un objetivo lineal clásico y, por lo tanto, poco probable que sufra daños graves (el 30 de abril, un ataque de 6 Atacms provocó la interrupción del tráfico durante 45 minutos por motivos de seguridad, lo que ciertamente provocó temblores en el Kremlin: todos abatidos, incluso si la Casa Blanca «no lo admite», es decir, lo niega, como los niños de jardín de infancia).

Según el ministro de Defensa británico, Grant Shapps, el gobierno de Meloni también suministró Storm Shadows a Kiev, negando descaradamente su promesa de que sólo suministraría armas defensivas. Y negando nuestra Constitución.

Por lo tanto, también Italia está plenamente involucrada en la escalada hacia el conflicto directo OTAN-Rusia. Y no nos sorprendería que las sucursales de Ariston y Bosch quedaran bajo administración rusa. Y en Rusia, la UE tiene activos por valor de 1,5 o incluso 2,5 billones de euros. Un desastre dado que los gobiernos occidentales, de derecha e izquierda, están todos dedicados al servilismo hacia Washington, hasta nuestra ruina.

Pero hay una recompensa: nuestros representantes diplomáticos podrán saltarse la cola en la exposición inaugurada el 1 de mayo en Moscú de los Wunderwaffen de la OTAN destruidos. O llegamos a negociaciones inmediatamente o dentro de poco tendremos que elegir entre una rendición incondicional (que no es garantía de paz) y una guerra “total” con una alta probabilidad de convertirse en nuclear, dada la incapacidad de la OTAN de obtener el dominio operativo de manera convencional.

Pero Occidente sólo ve unos pocos fotogramas, no ve la película de la Historia porque no tiene las herramientas para hacerlo, y no tiene las herramientas para hacerlo porque son antitéticas a los intereses que defiende, y por lo tanto son inconcebibles.

De hecho, estas herramientas no definen una metodología (la ciencia de los desposeídos, como dijo Lucio Colletti). No, ninguna metodología: estas herramientas definen una visión política y filosófica, una Weltanschauung, una visión del mundo. Y tienen otro. No es malo, sino trágicamente criminal.

De hecho, poner neuronas en lugar de hojas de laurel no es una cuestión de comprensión. Es una cuestión de clase, de renuncia a honores y privilegios y de negativa a defender los intereses de las oligarquías que devoran el espacio y el tiempo material, político e ideal de comunidades e individuos, para volver a una visión humanista y universalista ahora asesinada en el occidente.

En su reseña del número de Limes titulada «Mal d’America», Carlo Formenti recomienda leer críticamente los análisis internos de los Estados Unidos y del campo atlantista, que ven el mal en el círculo vicioso del expansionismo imperial, es decir, en la tendencia a «enfrentar los problemas de que su propia sobretensión se extienda aún más», porque al final siempre se trata de choques de clases y, por lo tanto, siempre hay que hablar de choques de clases. Y tiene razón.

Algunos estudiosos de los imperios llaman al resultado de ese círculo vicioso «sobredimensionamiento estratégico», un síntoma clásico recurrente de una decadencia venidera.

Pero el círculo vicioso podría definirse más propiamente como la «carrera de la Reina Roja», la de «Alicia más allá del espejo»: tener que correr cada vez más rápido hasta alcanzar la máxima velocidad posible para permanecer quieto, y para moverse tener que correr al menos el doble de rápido de lo que puedas.

Y a su vez, para utilizar una cuasi metáfora económica de Giovanni Arrighi, esta necesidad se remonta al fenómeno de los «rendimientos decrecientes». Digo «cuasi-metáfora» porque en realidad describe la lógica capitalista de la acumulación sin (un) fin, de la sobreacumulación como su resultado.

En otros términos, la necesidad continua de expansión como el único remedio. Para ello: la financiarización (que es, por definición un “esquema Ponzi”), la apropiación de sectores aún no plenamente capitalistas, áreas geográficas/países/economías/trabajo, y de lo que era el dominio público (deuda pública, transporte, salud, educación e incluso aire para respirar –ver la llamada «transición ecológica» con su conjuración escondida detrás de la palabra «sostenible» que es claramente insostenible dado que ahora todo es «sostenible») y finalmente la reapropiación de espacios que habían sido ganados por las luchas, como las conquistas del trabajo, que ya no son tolerables ni funcionales.

Y, obviamente, la eliminación de espacios democráticos.

David Ignatius en el Washington Post del 26 de abril se pregunta: “¿Se está poniendo lentamente el sol sobre el poder estadounidense? Eso depende de nosotros”. Y comienza así:

“Estados Unidos podría estar avanzando hacia un declive del que pocas grandes potencias se han recuperado alguna vez. Tiene muchas de las herramientas de recuperación nacional pero aún no tiene un reconocimiento compartido del problema y de cómo solucionarlo” :https://www.washingtonpost.com/opinions/2024/04/26/david-ignatius-rand-study-us-forecast-decline/

No, doctor Ignatius, no. Recuerde que ninguna gran potencia se ha recuperado jamás de su decadencia.

Estados Unidos es una gran potencia con enormes recursos y tiene los medios para adaptarse a los cambios en el mundo, pero no para oponerse a ellos.

Pero la adaptación es, una vez más, eminentemente un problema de clase.

 

Fuente: Observatorio de la crisis.

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El maestro, Patxi Andion

Discurso de Vladímir Putin ante la Asamblea Federal de Rusia

 



Discurso de Vladímir Putin ante la Asamblea Federal de Rusia

 

 1 de marzo de 2024  Redacción Hojas de Debate 

 

El discurso de Putin, que Hojas de Debate publica por su interés informativo, responde entre otros motivos a la propuesta de Macron de enviar tropas de países de la UE y de la OTAN en apoyo al régimen de Zelenski . Diversos medios informativos están divulgando informaciones tergiversadas de su intervención ante la Asamblea Federal de Rusia.

 

El presidente francés Macron reúne en el Elíseo a una veintena de países aliados en una conferencia de apoyo a Ucrania el pasado lunes manifestando que no hay que descartar el envío de tropas a Ucrania por la Unión Europea, y en todo caso, mediante acuerdos bilaterales de países de la UE y de la OTAN con el régimen de Zelenski.

 

El discurso de Putin, que Hojas de Debate publica por su interés informativo, responde entre otros motivos a la propuesta de Macron. Diversos medios informativos están divulgando informaciones tergiversadas de su intervención ante la Asamblea Federal de Rusia.

Así, El País publicó que «Putin amenaza con armas nucleares capaces de  ”destruir la civilización” tras la idea de Macron de enviar tropas a Ucrania», cuando en realidad el presidente ruso dijo literalmente lo contrario y, de hecho, lleva años repitiéndolo. Concretamente, afirma que cualquier ataque nuclear, venga de donde venga, sería el fin de la humanidad y, por lo tanto, jamás debe llevarse a cabo. En relación a ello, Putin dijo que Rusia solo contraatacaría con armas nucleares si Occidente la ataca antes con armamento nuclear.


The Guardian, por su parte, reportó que Putin prometió derrotar a la OTAN en territorio de la Alianza Atlántica en respuesta a una amenaza de expansión, lo cual, nuevamente, es falso, puesto que el mandatario ruso dijo que eso sucederá solo si el bloque militar envía sus tropas a Ucrania –que como saben no es miembro-, básicamente, porque se encontrarán en el campo de batalla con el Ejército de Rusia.

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Nos pasaran la cuenta - Patxi Andion