martes, 5 de abril de 2022

Bienes comunes, deudas y patentes de la industria farmacéutica

 

La lucha por la defensa de los bienes comunes y la conquista de otros nuevos está íntimamente ligada a la lucha contra las deudas ilegítimas y el sistema capitalista en su conjunto.


Bienes comunes, deudas y patentes de la industria farmacéutica

 

Éric Toussaint

El Viejo Topo

5 abril, 2022 

 

 

Desde el inicio del capitalismo, los bienes comunes fueron sistemáticamente cuestionados por la clase capitalista en su lógica de mercantilización y de apropiación privada. Entre los objetivos perseguidos por los capitalistas, cuando comenzaron a invertir en las manufacturas europeas, hace varios siglos, estaba la supresión de las fuentes vitales de subsistencia de la mayor cantidad de pequeños campesinos y campesinas, quienes constituían, de lejos, la mayor parte de la población europea. El objetivo era conseguir que migrasen a las ciudades y aceptasen un trabajo con salarios de miseria en las manufacturas de los capitalistas. En los países de otros continentes sometidos a la conquista de las potencias europeas, sus fines fueron: robar las tierras de las poblaciones locales, sus materias primas y, por lo tanto, sus recursos vitales, instalar colonos y obligar a las poblaciones al trabajo forzado.

Desde el siglo XVI hasta el siglo XIX, los diferentes países cuyas economías fueron progresivamente dominadas por el sistema capitalista sufrieron un vasto proceso de destrucción de los bienes comunes. Autores como Karl Marx en el libro I de El Capital, Rosa Luxemburg en su libro La acumulación de capital, Karl Polanyi (1886-1964) en La Gran Transformación, Silvia Federici en Calibán y la bruja lo remarcaron fuertemente. La hermosa película de Raoul Peck sobre el joven Karl Marx comienza con unas imágenes muy fuertes de uno de los múltiples ejemplos de destrucción de los bienes comunes: la represión brutal de gente pobre que estaba recogiendo leña en los bosques de la región alemana de Renania y la postura de Karl Marx en defensa de las víctimas de los procesos judiciales por haber ejercido un derecho colectivo milenario que contradecía la lógica capitalista. Daniel Bensaïd le dedicó un pequeño libro titulado Los desposeídos. Karl Marx, los ladrones de madera y el derecho de los pobres, en el que muestra la prosecución de la destrucción de los bienes comunes.

En El Capital, Karl Marx resumía algunas de las formas que adquiría la imposición del sistema capitalista en Europa:

“La expoliación de los bienes eclesiásticos, la enajenación fraudulenta de las tierras fiscales, el robo de la propiedad comunal, la transformación usurpadora, practicada con el terrorismo más despiadado, de la propiedad feudal y clánica en propiedad privada moderna fueron otros tantos métodos idílicos de la acumulación originaria. Estos métodos conquistaron el campo para la agricultura capitalista, incorporaron el suelo al capital y crearon para la industria urbana la necesaria oferta de un proletariado enteramente libre”.[1]

Imponiéndose progresivamente como modo de producción en Europa, al mismo tiempo el capitalismo extendió su reino al resto del mundo:

“El descubrimiento de las comarcas auríferas y argentíferas en América, el exterminio, la esclavización y soterramiento en las minas de la población aborigen, la conquista y saqueo de las Indias Orientales, la transformación de África en un coto reservado para la caza comercial de pieles negras, caracterizan los albores de la era de producción capitalista. Estos procesos idílicos constituyen factores fundamentales de la acumulación originaria”.[2]

Desde entonces, el capitalismo prosiguió su ofensiva contra los bienes comunes por dos razones: 1) Todavía no desaparecieron del todo y por lo tanto limitan la dominación total del capital, por lo que buscan apropiarse de los mismos o reducirlos a un estricto mínimo. 2) Una serie de importantes luchas permitieron recrear espacios de bienes comunes durante los siglos XIX y XX. Esos espacios de bienes comunes están constantemente cuestionados.

Durante los siglos XIX y XX hubo, simultáneamente, destrucción y reconquista o construcción de espacios de bienes comunes

Durante el siglo XIX y en la primera mitad del siglo XX, el movimiento obrero recreó espacios de bienes comunes al desarrollar sus sistemas de solidaridad: creación de cooperativas, desarrollo de cajas de resistencia, fondos de solidaridad. La victoria de la Revolución rusa condujo también, durante un período corto de tiempo, al restablecimiento de bienes comunes, antes de que la degeneración estalinista impusiera la dictadura y los privilegios vergonzosos en beneficio de la casta burocrática, como lo describió en 1936 León Trotsky en su libro La revolución traicionada.

En cierta forma, volviendo a los países capitalistas, las luchas políticas y sociales produjeron en el siglo XX (según una periodicidad que varía de un país a otro) el desarrollo de lo que se llamó el Estado de bienestar, cuando los gobiernos capitalistas comprendieron que era necesario hacer concesiones al movimiento obrero para conseguir la paz social, y en algunos casos evitar el reinicio de luchas revolucionarias.

Después de la Segunda Guerra Mundial, desde finales de los años 1940 hasta finales de los años 1970, la ola de descolonización, principalmente en África, Oriente Próximo y en Asia, a la que se agregan las victorias de revoluciones como la de China (1949) o la de Cuba (1959), condujeron al renacimiento de algunos bienes comunes, especialmente por medio de la ola de nacionalizaciones de algunas infraestructuras (el canal de Suez en 1956 por el régimen de Nasser) y de fuentes de materias primas (el cobre por Allende a comienzos de los años 1970) y los hidrocarburos (Argelia, Libia, Iraq, Irán…).

Ese período de reafirmación de los bienes comunes se expresó claramente en una serie de documentos de las Naciones Unidas, desde la Declaración Universal de los Derechos Humanos en 1948 hasta la Declaración sobre el Derecho al Desarrollo de 1986. Subrayemos el punto 2 del artículo 1 de la Declaración sobre el Derecho al Desarrollo que dice:

“El derecho humano al desarrollo implica también la plena realización del derecho de los pueblos a la libre determinación, que incluye, con sujeción a las disposiciones pertinentes de ambos Pactos internacionales de derechos humanos, el ejercicio de su derecho inalienable a la plena soberanía sobre todas sus riquezas y recursos naturales”.

Ese derecho inalienable de los pueblos “a la plena soberanía sobre todas sus riquezas y recursos naturales” está cuestionado constantemente por instituciones como el Banco Mundial, el FMI, la mayor parte de los gobiernos y las grandes compañías privadas.

A propósito de los bienes comunes

Dentro de los límites de este artículo, no estableceré una tipología de los bienes comunes. Utilizaré este término en un sentido genérico, que va desde la propiedad colectiva de las tierras que, bajo diferentes formas, marcó hasta hoy toda la historia humana, hasta los espacios de bienes comunes de origen más reciente. Por ejemplo, los servicios públicos que constituyen conquistas sociales implementadas en el marco legal, y financiadas mediante los impuestos, que remontan principalmente a las luchas obreras del siglo XX. Los bienes comunes incluyen también iniciativas propias de los movimientos de trabajadoras y trabajadores que nacieron al comienzo del reino capitalista, como las cajas de solidaridad, las cajas de resistencia, las cooperativas, las cajas de crédito mutuo, sin olvidar, más recientemente, el salario y el sistema de seguridad social, cómo fueron conquistados por el movimiento obrero en el siglo XX, analizados de manera original por Bernard Friot[3]. En el espacio de los bienes comunes, las relaciones mercantiles están o excluidas o reducidas a un mínimo.

Adaptando un pasaje de un libro de Jean-Marie Harribey, podemos decir que, en un contexto de crisis ecológica cada vez más grave, el renovado interés por la noción de bien común nació de la concienciación de la existencia de un patrimonio común de la humanidad y, por lo tanto, de la necesidad de preservar algunos bienes materiales (agua, aire, suelo, bosques y selvas, materias primas) e inmateriales (clima, conocimientos, cultura, salud, estabilidad financiera, paz, etc.)[4].

La actividad de reproducción social aparece también en el centro de las preocupaciones por los bienes comunes gracias a la acción de los movimientos feministas. Como escriben Cinzia Arruzza, Tithi Bhattacharya y Nancy Fraser en su manifiesto titulado Feminismo para el 99%[5]:

“Por último, la sociedad capitalista alberga una contradicción sociorreproductiva: una tendencia a reclutar para beneficio del capital tanto trabajo reproductivo libre como le sea posible, sin preocuparse en absoluto de reponerlo. Como consecuencia, periódicamente da lugar a crisis de cuidados, que agotan a las mujeres, devastan familias y tensan las energías sociales hasta un punto de ruptura”.

Las autoras definen la reproducción social englobando las actividades que sustentan a los seres humanos como seres sociales con cuerpo, que no solo deben comer y dormir, sino también criar a sus hijos, cuidar de sus familias y mantener sus comunidades, todo ello mientras persiguen sus esperanzas de cara al futuro. Estas actividades de crear personas existen de una forma u otra en todas las sociedades. Sin embargo, en las sociedades capitalistas dichas actividades también deben servir a otro amo, a saber, al capital, que requiere que el trabajo sociorreproductivo produzca y reponga la fuerza de trabajo.

Lo que agregan las autoras, un poco más adelante, nos acerca a la situación puesta en evidencia por la crisis multidimensional actual del capitalismo y la pandemia del coronavirus:

“Se asume que siempre habrá energías suficientes para producir obreros y sostener las conexiones sociales de las que dependen la producción económica y, más en general, la sociedad. En realidad, las capacidades sociales reproductivas no son infinitas, y puede suceder que se las tense hasta el punto de ruptura. Cuando una sociedad retira el apoyo público a la reproducción social y a un mismo tiempo recluta a sus principales proveedores para largas y extenuantes horas de trabajo mal remunerado, agota las mismas capacidades sociales de las que depende” (ibid. 63).

La deuda pública fue y es utilizada por el sistema capitalista para arremeter contra los bienes comunes

Desde los años 1970-1980, las deudas públicas fueron utilizadas sistemáticamente para aumentar los ataques contra los bienes comunes tanto en el Norte como en el Sur del planeta. Esto es lo que el CADTM, así como otros movimientos que se oponen a las deudas ilegítimas, denuncian sin parar desde los años 1980. Dediqué a esa lucha una decena de libros[6] y cientos de artículos. Es muy alentador constatar que cada vez hay más autores y autoras que remarcan la utilización del arma de la deuda para arremeter contra los bienes comunes y, en especial, los servicios públicos. Como ejemplo vuelvo a citar a las autoras del Manifiesto feminista para el 99%:

“En lugar de capacitar a los Estados para estabilizar la reproducción social a través de la provisión pública, permite que el capital financiero regule los Estados y el sector público según los intereses inmediatos de los inversionistas privados. Su arma elegida es la deuda. El capital financiero vive de la deuda soberana, que utiliza para proscribir incluso las formas más moderadas de provisión socialdemócrata, obligando a los Estados a liberalizar sus economías, abrir mercados e imponer la austeridad a poblaciones indefensas” (ibid., 66-67).

En el curso de la ofensiva neoliberal que dominó la escena mundial a partir de los años 1980, los gobiernos y diferentes organismos internacionales, como el Banco Mundial y el FMI, utilizaron la necesidad de pagar la deuda pública para generalizar una ola de privatizaciones de empresas estratégicas, de servicios públicos y de recursos naturales, tanto en el Norte como en el Sur del planeta. Eso invirtió, como se indicó antes, una tendencia que había marcado la evolución de las décadas precedentes, durante las cuales, bajo la presión de las luchas, se reforzaron los bienes comunes.

Es una lista larga la de los ataques realizados en nombre del reembolso de la deuda. Algunos aceleraron la crisis ecológica y el desarrollo de las zoonosis: desforestación acelerada, aumento de la cría intensiva y de monocultivos con el fin de suministrar ingresos en divisas que permitan pagar la deuda externa. Y para eso, se aplican las políticas de ajuste estructural recomendadas por el FMI y el Banco Mundial. Algunas de ellas, condicionadas por el reembolso de la deuda, tienen también un impacto directo sobre la capacidad de los estados y de sus poblaciones para poder hacer frente a la pandemia de la covid-19 y de otras crisis sanitarias: estancamiento o reducción de los gastos para la sanidad pública, imposición del respeto a las patentes de los medicamentos y tratamientos, renuncia a la producción de medicamentos genéricos, abandono de la producción local de equipamientos médicos, promoción del sector privado en el ámbito sanitario, supresión de la gratuidad del acceso a los servicios de salud en un gran número de países, precarización de las condiciones de trabajo de los trabajadores y las trabajadoras de la sanidad, desarrollo de la asociación público-privada…

Cuando entendemos el papel de la instrumentalización del pago de la deuda pública para intensificar las mortíferas políticas capitalistas neoliberales, también nos damos cuenta de la necesidad de luchar por la anulación de las deudas ilegítimas. Ya hace más de un siglo y medio, Marx encontró una expresión muy fuerte: “La deuda pública o, en otros términos, la enajenación del Estado –sea despótico, constitucional o republicano– deja su impronta en la era capitalista”[7].

Las patentes, el APDIC (Acuerdo de la OMC sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio), la Big Pharma…

El saber, los descubrimientos científicos y los procedimientos técnicos deberían constituir un bien común de la humanidad. Cuanto más se extendió el capitalismo, más favoreció la apropiación privada de los conocimientos y de las técnicas, especialmente por medio del sistema de patentes. Porque el gran capital no solo no comparte los conocimientos, sino que se los apropia y luego el público los ha de pagar. El gran capital acapara los resultados de las investigaciones efectuadas en universidades públicas. También patenta las semillas que son el resultado de múltiples selecciones realizadas a lo largo de siglos por los campesinos y campesinas. Por ejemplo, la firma Del Monte (agronegocio) hizo patentar tomates producidos por las poblaciones de los Andes y ahora hace pagar un derecho sobre sus semillas.

Cuando la Organización Mundial del Comercio se estableció en 1995, el Acuerdo sobre los Derechos de Propiedad Intelectual relativos al Comercio (ADPIC –en inglés TRIP’s, Trade Related Intelectual Property Rights–) permitió a las grandes empresas capitalistas reforzar su poder. Ese acuerdo concierne a ámbitos tan diversificados como son la programación informática y el diseño de circuitos impresos, los productos farmacéuticos y los cultivos transgénicos. Define unas normas mínimas sobre las patentes, los derechos de autor, las marcas comerciales y los secretos de fabricación. Esas normas las genera la legislación de los países industrializados, y se impone a todos los miembros de la OMC el tipo y nivel de protección de esos países. Son netamente más estrictas que la legislación vigente en la mayoría de países en desarrollo antes de su adhesión a la OMC y, a menudo, entran en conflicto con los intereses y necesidades propias de esos países. Es posible obligar a un país a aplicar el acuerdo ADPIC de la OMC por medio del sistema integrado de arreglo de diferendos. En la práctica, eso significa que si un país no respeta sus obligaciones en materia de derechos de propiedad intelectual, puede que se le impongan sanciones comerciales, lo que constituye una seria amenaza.

El FMI, el BM y las grandes potencias utilizaron toda su influencia, especialmente mediante su posición de acreedores, para empujar a los países en desarrollo recalcitrantes a respetar el acuerdo ADPIC. Más aún, la Unión Europea, Estados Unidos y otros países ricos consiguieron acuerdos bilaterales que ofrecen una protección de sus patentes todavía más estricta que las normas mínimas definidas en el acuerdo ADPIC: son las normas ADPIC plus. Como escribe Peter Rossman:

“Las empresas farmacéuticas financiarizadas deben entenderse como organizaciones que gestionan sus operaciones en términos de un conjunto de activos financieros más que activos físicos. Su principal activo financiero está constituido por las patentes, que generan el 80% de sus beneficios”.

Rossman precisa que:

“En 1980, Estados Unidos adoptó una ley que autorizaba a las pequeñas empresas y a las universidades patentar sus invenciones desarrolladas con fondos públicos. Antes, estas invenciones o descubrimientos iban automáticamente al gobierno que los concedía, bajo licencia, a fabricantes de productos genéricos, o estaban directamente inyectadas en el dominio público. Las universidades y las jóvenes empresas están ahora integradas en un complejo de conocimientos dirigidos por las empresas. La transferencia de tecnología transformó la investigación pública en patentes privadas”[8].

Rossman prosigue:

“Las empresas están cada vez más financiarizadas, reduciendo los gastos ligados a las capacidades de producción, a los empleados e incluso a la I+D, con el fin de liberar liquidez para distribuir entre los accionistas bajo forma de dividendos y realizando recompras de acciones. En dos de las mayores empresas, Pfizer y Johnson & Johnson, los gastos ligados a la recompra de acciones y a los dividendos entre 2006 y 2015 superaron sus ingresos netos totales. Estas dos empresas se volcaron hacia el mercado de préstamos para financiar los crecientes rendimientos de los inversores y de sus altos ejecutivos, utilizando los activos de propiedad intelectual como garantía”.

Durante ese período de 2006-2015, Pfizer pagó 131.000 millones de dólares a sus accionistas, al mismo tiempo que gastaba 82.000 millones de dólares en I+D[9].

En el contexto de la pandemia de la covid-19

Desde la extensión de la pandemia a todo el mundo, el debate sobre las patentes se hizo fundamental. En el seno de la OMC, 62 países, liderados por India y Sudáfrica, propusieron la renuncia a las obligaciones de los Estados miembros con respecto al acuerdo ADPIC, y que esa determinación se aplicara a todos los productos necesarios a la prevención, el confinamiento y el tratamiento de la covid-19. La propuesta quedó bloqueada en la OMC, en especial por la posición de la Comisión Europea, que rechazó adherirse a la opinión del Parlamento Europeo, que, sin embargo, votó dos veces a favor de la retirada de las patentes sobre las vacunas[10].

Literalmente es una cuestión vital, puesto que si se mantienen las patentes, una gran parte de la población de los países del Sur global, deseando vacunarse, no tendrá acceso a esas vacunas en unos plazos razonables. En agosto de 2021, menos del 2% de los 1.300 millones de habitantes de África tenían la pauta de vacunación completa, cuando en Europa occidental y Estados Unidos y Canadá era del 60%. Con fecha de junio de 2021, de los 2.295 millones de dosis administradas en el mundo, un cuarto fue administrado en los países del G7, que tienen nada más que el 10% de la población mundial. Solamente el 0,3% fue a los países de ingresos bajos, según la OMS.

Los gobiernos de los países del Sur que deseen permitir a su población estar vacunada se tendrán que endeudar ya que las iniciativas del tipo Covax son totalmente insuficientes y consolidan la influencia del sector privado.

Los ingresos brutos y los beneficios netos que, a ojos de todos, está acaparando la Big Pharma gracias a las patentes son descomunales. Aproximadamente, el coste de producción de una dosis de vacuna anticovid varía entre 1 y 2 euros, mientras que los gobiernos del Norte la compran a un precio entre 10 y 20 veces mayor[11]. O sea, los gobiernos compran miles de millones de dosis de las vacunas anticovid a precios totalmente abusivos.

Por ejemplo, una dosis de vacuna anticovid cuesta a Pfizer entre 1 y 2 euros, y la vende al Estado de Israel a 23 euros y a la Unión Europea a 19,50 euros[12]. Sin embargo, la puesta a punto y la producción de esas vacunas fue ampliamente financiada por los poderes públicos.

Las vacunas con ARNm de Pfizer-BioNTech y de Moderna, que se pusieron en el mercado en menos de un año, se basan, en parte, en patentes anteriores. Principalmente, en una tecnología concebida por la Universidad de Pensilvania para fabricar ARN mensajero inofensivo para nuestro organismo, cuya patente fue depositada en 2005. Los dos laboratorios pagaron, cada uno, 75 millones de dólares para poder utilizar esa patente. La técnica innovadora consistente en estabilizar la proteína de la espícula del coronavirus también salió de la investigación pública. La vacuna de Astra Zeneca fue concebida gracias a los investigadores de la Universidad de Oxford.

Estados Unidos de la era Trump prefinanció la investigación y producción de vacunas con 11.000 millones de dólares. En concreto, la compañía estadounidense Johnson & Johnson recibió por parte de Estados Unidos, desde el mes de marzo de 2020, más de 450 millones de dólares, luego 1.000 millones de dólares por 100 millones de dosis de la vacuna. Pfizer y BioNTech recibieron de Estados Unidos, desde el comienzo, cerca de 2.000 millones de dólares para 100 millones de dosis. A Moderna le tocó el premio gordo con 2.500 millones de dólares para financiar sus ensayos clínicos, y producir 100 millones de dosis. Por otra parte, Estados Unidos acordó 1.600 millones de dólares a la biotechNovavax por 100 millones de dosis. A Astra Zeneca y a la Universidad de Oxford se le inyectaron 1.200 millones de dólares para 300 millones de dosis reservadas.

Por parte europea, en noviembre de 2020 supimos que la Comisión Europea había firmado acuerdos con seis laboratorios: Moderna (un pedido de 160 millones de dosis), Astra Zeneca, Johnson & Johnson (400 millones de dosis cada uno), Sanofi-GSK (300 millones de dosis), Pfizer-BioNTech (300 millones de dosis) y con CureVac (405 millones de dosis). En 2020, eso representaba 2.000 millones de euros, pero desde entonces hubo un fuerte aumento de lo pagado a las firmas privadas[13].

Frente al escándalo de una nueva privatización de los beneficios y de socialización de las pérdidas, es fundamental apoyar propuestas radicales como la que hacen las y los firmantes del manifiesto “¡Terminemos con el sistema de patentes privadas! Por una industria farmacéutica bajo control popular y un sistema de vacunación gratuito, universal y público”, que fue lanzado por la red mundial del CADTM. El manifiesto afirma especialmente que: “La salud y el acceso a la sanidad y a la vacunación son derechos humanos universales. Por consiguiente, las vacunas deben ser consideradas como un bien común mundial. Y para asegurar su accesibilidad universal, la suspensión necesaria y urgente de las patentes debe acompañarse de mecanismos de nacionalización de las industrias farmacéuticas privadas y de una fuerte inversión en el desarrollo de industrias farmacéuticas públicas en todos los países. Es necesaria una acción decisiva que permita una planificación pública de la producción y de la distribución de las vacunas, desarrollando las capacidades de producción locales cuando eso sea posible y completándolo por una solidaridad internacional obligatoria en otros casos”. Los y las firmantes del manifiesto exigen también:

  • “La introducción de impuestos sobre la riqueza (patrimonio e ingresos del 1% más rico) para financiar la lucha contra la pandemia y asegurar una salida socialmente justa y ecológicamente perenne de las diferentes crisis del capitalismo mundial”.
  • “La suspensión del pago de la deuda durante el tiempo que dure la pandemia y la anulación de las deudas ilegítimas y de aquellas contraídas para financiar la lucha contra el virus”.

En resumen, la lucha por la defensa de los bienes comunes y la conquista de otros nuevos está íntimamente ligada a la lucha contra las deudas ilegítimas y el sistema capitalista en su conjunto.

Notas

[1] Marx, Karl (2009) El Capital, Tomo I, Vol. 3, sección séptima, “El proceso de acumulación de capital”, capítulo XXIV, 2-”La expropiación de la población rural y de su tierra”, pp. 917-918. Madrid: Siglo XXI.

[2] Ibid., sección sexta, “La génesis del capitalismo industrial”.

[3] Puissances du salariat, París, La Dispute, 2012.

[4] Harribey, Jean-Marie (2013) La richesse, la valeur et l’inestimable, París, http://www.editionslesliensquiliberent.fr/f/index.php?sp=liv&livre_id=67.

[5] Arruzza, Cinzia; Bhattacharya, Tithi y Fraser, Nancy (2019) Manifiesto de un feminismo para el 99%, Herder, Barcelona.

[6] Véase, por ejemplo, La bolsa o la vida. Las finanzas contra los pueblos, cuya primera edición es de 1999. También se puede consultar 60 preguntas, 60 respuestas sobre la deuda, el FMI y el Banco Mundial, coescrito con Damien Millet.

[7] Marx, Karl, El Capital, op. cit., p. 943.

[8] Peter Rossman, “Les sociétés transnationales et le Covid-19. Droits de propriété intellectuelle versus droits de l’homme” https://www.cadtm.org/Les-societes-transnationales-et-le-Covid-19-Droits-de-propriete-intellectuelle y https://alencontre.org/societe/les-societes-transnationales-et-le-covid-19-droits-de-propriete-intellectuelle-versus-droits-de-lhomme.html, 2 de septiembre de 2021.

[9] Las cifras citadas por Rossman provienen de Lazonick et al., “US Pharma’s Financialized Business Model”, Institute for New Economic Thinking, julio de 2017. https://www.ineteconomics.org/uploads/papers/WP_60-Lazonick-et-al-US-Pharma-Business-Model.pdf

[10] Miguel Urbán Crespo, Beatriz Ortiz Martínez, “Que por primera vez haya un texto europarlamentario exigiendo suspender las patentes condiciona a la UE”, https://www.cadtm.org/Que-por-primera-vez-haya-un-texto-europarlamentario-exigiendo-suspender-las

[11] Mathilde Damgé, “Covid-19: comprendre le prix d’un vaccin, de la recherche au flacon”. Le Monde, publicado el 9 de junio de 2021. https://www.lemonde.fr/les-decodeurs/article/2021/06/09/covid-19-de-la-recherche-au-flacon-comprendre-le-prix-d-un-vaccin_6083481_4355770.html

[12] Rtbfy Agence Belga, “Coronavirus: Pfizer et Moderna augmentent le prix de leur vaccin pour l’Europe”, publicado el 1 de agosto de 2021, https://www.rtbf.be/info/societe/detail_coronavirus-pfizer-et-moderna-augmentent-le-prix-de-leur-vaccin-pour-l-europe?id=10815946

[13] Todas esas cifras fueron publicadas por el diario financiero francés Les Échos, en noviembre de 2020, “Covid: 5 chiffres fous sur le financement des vaccins”, https://www.lesechos.fr/industrie-services/pharmacie-sante/covid-5-chiffres-fous-sur-le-financement-des-vaccins-1269170

Fuente: Viento Sur.

 

lunes, 4 de abril de 2022

Coespe: “Las Pensiones son sostenibles, no a la privatización”

 

Coespe: “Las Pensiones son sostenibles, no a la privatización”


 

Coordinadora Estatal por la Defensa del Sistema Público de Pensiones (COESPE)

kaosenlared

4 de abril de 2022 

A consecuencia de la movilización que hemos venido desplegando en todo el Estado, de la capacidad de unir a todo el movimiento pensionista y del trabajo persistente y riguroso que estamos realizando sobre los diputados en Madrid, varias fuerzas políticas parlamentarias han presentado enmiendas de fondo al proyecto de Ley Escrivá.

Por tanto, su debate no va ser un paseo triunfal para Escrivá y el poder financiero.

Por una parte, ERC ha presentado enmiendas en línea de lo que han venido defendiendo con nosotros durante todo este proceso. Sus enmiendas, que al parecer suman el apoyo de Bildu, CUP, BNG y Compromís (parte de Más País), van contra la línea de flotación de la estrategia de la ley, que como sabemos pretende recortar las pensiones públicas y sustituirlas por las privadas en manos de los bancos. Su rechazo se expresa con rotundidad en la enmienda de supresión de la adicional final cuarta, que es donde el proyecto de ley del gobierno combina los recortes en las pensiones públicas con el incentivo de las privadas.

Pero ahora el 30 de marzo, también Unidos Podemos ha presentado un conjunto de enmiendas que apuntan a lo fundamental de la Ley, planteando en su enmienda 5 no permitir el desvió de fondos de la Seguridad Social hacia los fondos privados.

Por supuesto la presentación de este conjunto de enmiendas no garantiza la victoria, sino que es necesario redoblar la movilización puesto que

  • A) las enmiendas sin movilización pueden caer y
  • B) el PSOE puede buscar otros apoyos para aprobarlas. 

Pero en cualquier caso nos muestra que vamos en la línea correcta a pesar de encontrarnos frente a poderosos enemigos. La lucha (inteligente y persistente) es el único camino. En un entorno durísimo en que se ha pretendido aislarnos, hay que seguir extendiendo nuestra movilización, nuestra capacidad para buscar aliados y apoyos.

Frente a las dificultades, estamos abriendo un camino que frena la aprobación por la vía rápida de la Ley y la
deslegitima. Por ello debemos seguir fortaleciendo nuestra unidad como movimiento transversal, inclusivo y abierto, pero riguroso en la defensa de los intereses de los pensionistas y el programa que hemos construido.

Este miércoles junto con las otras organizaciones de pensionistas, estaremos con los diputados críticos con el proyecto de Ley para dar un mensaje claro de unidad y voluntad de movilización. Después vamos a llevar en cada provincia a los diputados del PSOE, pero también a todos los demás, una carta personal exigiendo su voto para detener una Ley. 

Junto con ello debemos persistir en todos los pueblos del estado con nuestras movilizaciones semanales, realizar cientos de charlas, carteles y acciones en las redes, para preparar una gran movilización lo antes posible. Mas que nunca debemos insistir, persistir y nunca desistir.

¡¡¡Gobierne quien gobierne (ahora y en el futuro) las pensiones se defienden!!!

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Rusia acusa al gobierno de Ucrania de un nuevo montaje en Bucha y pide una reunión urgente en la ONU

 


INSURGENTE.ORG / 4 abril 2022

 


La ira contra Rusia por lo ocurrido en Bucha, donde aparecieron decenas de cadáveres alineados en una carretera tras la salida del ejército, comienza a convertirse en duda sobre lo ocurrido. Algunos medios occidentales disminuyen el tono de las acusaciones ante la falta de pruebas, y el fantasma de un nuevo montaje con cuerpos traídos para la ocasión (llegada de la televisión de Ucrania), es ya un run run en las Cancillerías.

El representante permanente adjunto de Rusia ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Dmitri Polianski, solicitó este domingo al Consejo de Seguridad del organismo multilateral una reunión para el próximo 4 de abril de carácter urgente producto de las provocaciones de las fuerzas ucranianas en la ciudad de Bucha.

De acuerdo con Polianski, la Federación Rusa denunciará a los radicales ucranios y a sus protectores occidentales tras las imágenes publicadas donde muestran cadáveres civiles en las calles de Bucha, región cercana a Kiev; lo cual fue calificado por el Ministerio de Defensa de Moscú como una escenificación par medios de comunicación europeos.

Cabe destacar que las fotografías fueron acompañadas por declaraciones del asesor de la oficina del presidente de Ucrania, Mijaíl Podoliak, quien recalcó que los locales, supuestamente atacados a tiros por soldados rusos, estaban desarmados.

En este sentido, la cartera de Defensa precisó que durante la toma del control de la Fuerzas Armadas Rusas no se registra ningún residente local víctima de acciones violentas, asimismo, puntualizó que Moscú garantizó la salida libre de los residentes de Bucha en dirección al norte, incluso hacia Bielorrusia.

“Resulta especialmente preocupante el hecho de que todos los cuerpos de las personas cuyas imágenes fueron publicadas por el régimen de Kiev, después de al menos cuatro días, no presentan rigor mortis, no tienen las manchas características de los cadáveres, mientras que en las heridas hay sangre no coagulada”, indicó el Ministerio de Defensa ruso.

Asimismo, las autoridades rusas señalaron que las fuerzas ucranianas en otra ocasión, falsificaron información sobre un presunto ataque de las Fuerzas Aeroespaciales Rusas en un hospital materno en Mariupol, donde presentaron vídeos de embarazadas heridas; suceso negado por la Federación Rusa.


Desde la Cancillería rusa denunciaron que, pese a la falta de dictámenes de expertos o cualquier otra información, Occidente «ya está listo para culpar de todo» a Rusia.

Las declaraciones de los países occidentales sobre las imágenes obtenidas en la localidad ucraniana de Bucha, en las inmediaciones de Kiev, llevan a Moscú a sospechar la implicación de Occidente en la historia, afirmó este domingo la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, María Zajárova.

«En este caso, creo que solo el hecho de que estas declaraciones se hicieron en los primeros minutos después de la aparición de los materiales no deja duda sobre quién encargó la historia«, dijo la vocera rusa en un programa del canal Rossiya 1.

De acuerdo con Zajárova, los políticos y activistas occidentales no analizaron la situación a fondo antes de pronunciarse sobre los hechos. «Hay que tener en cuenta un aspecto: jefes de Estado, jefes de Ministerios de Relaciones Exteriores, activistas sociales, y, por cierto, expolíticos hicieron declaraciones solamente basándose en los materiales de video, videos que duran tan solo minutos, o incluso menos de un minuto, y varias imágenes», destacó.

La portavoz rusa denunció que, pese a la falta de dictámenes de expertos o cualquier otra información, Occidente «ya está listo para culpar de todo» a Rusia.

Según subrayó la portavoz de la Cancillería rusa en su cuenta de Telegram, «el significado del nuevo crimen del régimen de Kiev es frustrar las negociaciones de paz y escalar la violencia».

La vocera rusa recordó que «tan solo hace unos días» se difundieron otras imágenes, confirmadas incluso por la parte ucraniana, que mostraban las agresiones cometidas por militares ucranianos contra los soldados rusos retenidos.

«Cuando les disparaban en las piernas, cuando a ellos, no solamente golpeados sino aparentemente torturados, los fusilaban, y todo fue grabado en un móvil… Dígannos por favor: ¿han oído hablar [sobre esto] a las personas mencionadas?», preguntó Zajárova, refiriéndose a políticos como el presidente francés, Emmanuel Macron, y la canciller británica, Liz Truss, quienes culparon públicamente a Moscú por la situación en Bucha.

También hizo referencia a las recientes declaraciones del jefe de la ONU, quien afirmó que «no vio el video» sobre las torturas aplicadas a los soldados rusos. «No son materiales interesantes porque es una crónica, porque no se puede cortar, retirar o insertar nada», destacó. «Son grabaciones reales de torturas de seres humanos y por esto se necesitaba una medida de respuesta para hacer un giro en la situación«, subrayó la representante de la Cancillería rusa.

Al mismo tiempo, sugirió que las imágenes de Bucha podrían estar destinadas a «desviar la atención» después de que se hiciera pública la información sobre los laboratorios biológicos estadounidenses y la implicación de Hunter Biden, hijo del presidente estadounidense, Joe Biden, en su financiación.

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Recordando al oficialmente censurado Dr. King

 

Hoy se cumplen cincuenta y cuatro años del asesinato de Martin Luther King, pastor baptista y el líder más prestigioso del movimiento americano por los derechos civiles. Adaptó y desarrolló el concepto de Gandhi de la no violencia.


Recordando al oficialmente censurado Dr. King

 

Paul Street

El Viejo Topo

4 abril, 2022 



El verano pasado encontré un hallazgo genial en una tienda de libros usados, una edición original del libro de Martin Luther King, publicado póstumamente, The Trumpet of Conscience (Nueva York: Harper & Row, 1968) – una compilación de cinco conferencias de King en el Sistema de Radiodifusión Canadiense (CBC) durante noviembre y diciembre de 1967, tan sólo cinco meses antes de su asesinato (o ejecución), en Memphis. La CBC había invitado a King a hablar de cualquier cosa que él considerara relevante no sólo para los EE.UU. sino para todo el mundo.

The Trumpet of Conscience no concuerda con la imagen convencional de King, domesticada y descafeinada, que se difunde en todo el país cada año durante y alrededor de la fiesta nacional que lleva su nombre. Esa imagen presenta a King como un reformista moderado que no aspiraba a mucho más que a unos pocos cambios básicos en materia de derechos civiles en   un sistema americano mayormente benévolo: un suplicante leal que lloraba de agradecimiento  a los líderes del país por hacer finalmente esos cambios.

La conmemoración oficial no dice nada sobre el Dr. King que estudió a Marx con simpatía a  una edad temprana[1] y que dijo en sus últimos años que «si queremos conseguir una igualdad real, los Estados Unidos tendrán que adoptar una forma modificada de socialismo«[2]. Elimina al King que escribió que el “verdadero problema que hay que afrontar”, más allá de asuntos superficiales, es “la reconstrucción radical de la misma sociedad». [3]

En su primera charla («Impasse en las relaciones raciales»), King reflexionaba sobre lo poco  que había conseguido la lucha por la libertad racial más allá de algunos cambios parciales en el Sur. Deploró «el cese de los avances limitados” que los negros y sus aliados habían alcanzado «por [una] resistencia de los blancos [que] revelaba el racismo latente que estaba [todavía] profundamente arraigado en la sociedad de EE.UU.».

«Al extinguirse la euforia y las expectativas», explicaba King «los negros se volvieron conscientes bruscamente de que el objetivo de la libertad estaba todavía lejos y que nuestra desazón inmediata era todavía sustancialmente una agonía de privación. En la última década se ha hecho poco para los ghettos del Norte. Toda la legislación ha buscado poner remedio a las condiciones del Sur – que han mejorado sólo parcialmente «(p.6).

Aun peor que su limitación, las conquistas obtenidas por los estadounidenses negros durante lo que King consideraba la «primera fase» de su lucha por la libertad (1955-1965) eran peligrosas en tanto que «produjeron en los blancos una sensación de logro definitivo» – una impresión absurda de que el llamado «problema negro» había sido resuelto y que, por tanto, ya no había fundamento o justificación para continuar con el activismo negro. «Cuando los negros, de forma asertiva, alcanzaron el segundo peldaño de la escalera,» señaló King, «hubo una resistencia firme de la comunidad blanca …. En algunos lugares había un rechazo cortés, en otros, una reacción de reafirmación blanca. En todas partes había, sin lugar a dudas, una clara resistencia” (p.6).

«El hombre blanco no obedece la Ley» 

Al explicar la importante ola de disturbios raciales que se extendieron a través de las ciudades de Estados Unidos en los veranos de 1966 y 1967, King no se disculpó por la violencia negra. Culpó de los disturbios a «la estructura del poder blanco … tratando todavía de mantener intactas los muros de la segregación y la desigualdad «. Según él la causa principal de los disturbios era la postura reaccionaria de «la sociedad blanca, que no estaba preparada ni  quería aceptar un cambio estructural radical», que «provoca[ba] el caos» diciendo a los negros (cuyas expectativas de cambio sustantivo se habían despertado) “que tienen que hacerse a la idea de permanecer permanentemente desiguales y permanentemente pobres » (9-10, énfasis añadido).

King también culpó de los disturbios, en parte, a la guerra imperialista y genocida de Washington “en [aquí mejor podría haber dicho “impuesta a”] Vietnam.» La agresión militar contra el sudeste de Asia robó recursos a la «Guerra contra la Pobreza” de Johnson, declarada rápidamente y apenas librada. «Envió negros pobres a las líneas mortales del frente en una cantidad desproporcionada. Avanzó la idea de que la violencia era una respuesta razonable e incluso una solución para los problemas sociales y políticos.

Los estadounidenses negros y otros detectaron lo que King llamó «la cruel ironía de ver a negros y blancos en las pantallas de televisión matando y muriendo juntos por una nación que había sido incapaz de sentarlos juntos en la misma escuela. Los vemos en brutal solidaridad quemando las chozas de una aldea pobre, pero nos damos cuenta de que nunca vivirían en el mismo bloque en Detroit «, dijo King en su segunda conferencia CBC y añadió que “no podía permanecer silencioso frente a una manipulación tan cruel de los pobres «(p. 23).

Aparte la hipocresía racial, King dijo que «una nación que continúa año tras año gastando más dinero en defensa militar [aquí mejor podría haber dicho «imperio militar»] que en programas de mejora social se está acercando a su perdición espiritual» (p.33).

¿Desobedecieron los alborotadores la ley, como pretenden sus críticos, liberales y conservadores por igual? Sí, dijo King, pero añadió que las transgresiones de  los manifestantes eran «delitos derivados … nacidos de los crímenes, más grandes, de los … responsables políticos de la sociedad blanca», que «crearon discriminación … barrios pobres [y] perpetuaron el desempleo, la ignorancia y la pobreza …. El hombre blanco”, King explicó, “no cumple la ley en el gueto. Día tras día viola las leyes de bienestar social para privar a los pobres de sus exiguas ayudas; viola flagrantemente los códigos y reglamentos urbanísticos, su policía se burla de la ley; viola las leyes sobre igualdad en el empleo, la educación y la prestación de servicios públicos. Los barrios pobres son la obra artesanal de un sistema vicioso de la sociedad blanca. «(P.8).

¿Utilizaron la violencia los alborotadores? Sí, dijo King en su cuarta conferencia, pero señaló que su agresión estaba «en un grado sorprendente … enfocada contra la propiedad y no contra la gente». Observó que «la propiedad representa la estructura del poder blanco, que [los manifestantes] [comprensiblemente] atacaban y trataban de destruir «(pp. 56-57). Contra aquellos que consideran la propiedad «sagrada», King sostuvo que «la propiedad tiene como objetivo servir a la vida y, por mucho que la rodeemos de derechos y respeto, no tiene existencia personal”

«Las raíces están en el sistema» 

¿Qué hacer? King avanzó cambios de política significativos que iban contra la naturaleza capitalista del estado de la nación, lo que refleja su acuerdo con los radicales de la Nueva Izquierda en que «únicamente a través de cambios estructurales se pueden eliminar los males actuales, ya que las raíces están en el sistema y no en el hombre o en errores operativos» (p.40). King abogó por un programa nacional de emergencia, que  proporcionara ya  sea puestos de trabajo decentes a todos o una renta nacional garantizada «de un nivel que haga sostenible la vida en circunstancias decentes». También pidió la «demolición de los barrios marginales y su reconstrucción por la población que vive en ellos» (p . 14).

Sus propuestas, dijo, tenían como objetivo no solo la justicia racial. Tratando de abolir la pobreza para todos, incluidos los blancos pobres, consideraba que «la revuelta de los Negros» había llegado a cuestionar lo que él llamó «los tres males interrelacionados» del racismo, la injusticia económica/ pobreza (capitalismo) y la guerra (militarismo e imperialismo). Había «evolucionado más allá de una búsqueda de la desegregación y la igualdad» convirtiéndose en «un desafío a un sistema que ha creado milagros productivos y tecnológicos para crear justicia.»

«Si el humanismo queda fuera del sistema», dijo King en su discurso de apertura, «los negros demostrarán su núcleo interno despótico y se desencadenará una lucha mucho mayor por la liberación. Los Estados Unidos tiene el reto sustancial de demostrar que pueden abolir no sólo los males del racismo, sino también el flagelo de la pobreza y los horrores de la guerra …. «(pp. 16-17, énfasis añadido).

No cabe ninguna duda de que King quería decir capitalismo cuando se refirió al «sistema» y su «núcleo interno de despotismo».[4]

«Hay que organizar una revolución …. contra la privilegiada minoría de la Tierra « 

Nadie que haya escuchado atentamente las conferencias en CBC de King puede no haber notado el radicalismo de su visión y de su táctica. «Los desposeídos de esta nación – los pobres, tanto blancos como negros – viven en una sociedad cruelmente injusta», dijo King en   su cuarta conferencia. «Tienen que organizar una revolución contra esa injusticia», añadió (p. 59) ..

Este tipo de revolución requeriría «más que una declaración a la sociedad en general», más que «manifestaciones callejeras», proclamaba King. «Debe ser», añadía, “una fuerza que interrumpa el funcionamiento [de esta sociedad] en algún punto clave». Esa fuerza usaría la «desobediencia civil masiva» para «transmutar la profunda rabia del gueto en una fuerza constructiva y creativa» y «dislocar el funcionamiento de la sociedad.»

«Una tormenta se está levantando contra la minoría privilegiada de la tierra», añadía además King. «La tormenta no disminuirá hasta que [haya] una justa distribución de los frutos de la tierra …» (p. 17). Tal como sugiere esta referencia a la totalidad de la tierra, «la resistencia masiva, activa, no violenta a los males del sistema moderno» (p. 48) por la que King abogaba era «de alcance internacional», lo que refleja el hecho de que «los países pobres son pobres principalmente porque [las naciones ricas occidentales] los han explotado a través del colonialismo político o económico. Los estadounidenses en particular, deben ayudar  a  su nación a arrepentirse de su imperialismo económico moderno «(p. 62).

En la Trompeta de la conciencia leemos a un defensor de una revolución mundial, democrática y socialista, partidario de la desobediencia masiva, que los guardianes de la memoria nacional no quieren que se conozca cuándo honran la memoria oficial de King impuesta doctrinalmente.

Regresión, traición, y «La mendacidad de la esperanza»

La amenaza que suponen para la memoria oficial las conferencias en CBC de King – y otras muchas cosas que King hizo, dijo y escribió en los últimos tres años de su vida – no consiste solamente en que muestran que el reformador de la imagen oficial fue un opositor radical del sistema de beneficios y su imperio. Se trata también de la claridad con la que King analizó el carácter incompleto e inacabado del progreso de la nación contra la injusticia racial y de clase, cuyos avances prácticamente cesaron en la década de 1970, debido a un rechazo blanco que ya estaba en marcha a principios y mediados de los años 60 (antes del surgimiento de los Panteras Negras) y a una guerra empresarial de arriba a abajo contra la clase trabajadora estadounidense que comenzó bajo Jimmy Carter y se recrudeció bajo Ronald Reagan.

La «maldición espiritual» impuesta por el militarismo ha sobrevivido. Washington ha matado directa e indirectamente, de distintas maneras, a incontables millones de iraquíes, centroamericanos, sudamericanos, africanos, musulmanes, árabes y asiáticos a lo largo de estos años desde Vietnam[5]. Con la mitad del obsceno gasto militar mundial, los EE.UU. mantienen unos presupuestos de «defensa» (imperio) a niveles de la Guerra Fría, para sostener una máquina de matar mundial históricamente sin precedentes (que opera desde más de 1.000 bases establecidas en más de 100 países «soberanos») aun cuando el número actual, récord,  de estadounidenses oficialmente pobres sigue estancado en 46 millones, de los cuales, un número muy desproporcionado son negros y latinos.

Es irónico que Barack Obama tenga un busto de King en el Despacho Oval de la Casa Blanca para velar por su traición constante de los ideales del líder mártir de la paz y la justicia. De acuerdo con la temprana (1996) y precisa descripción del Dr. Adolph Reed Jr. ‘s del futuro Presidente como «un suave abogado de Harvard con credenciales impecables e inofensivo con respecto a las represivas políticas neoliberales”,[6] el Presidente Obama ha respaldado firmemente los altos intereses corporativos y financieros (cuyos representantes han llenado y dominado sus administraciones, campañas y fondos de campaña) contra y sobre aquellos que emprenderían programas serios para poner fin a la pobreza, redistribuir la riqueza (cuya salvaje re-concentración desde la época del Dr. King ha producido una nueva Edad de Oro en los EE.UU.), controlar al capital y salvar el eco-sistema viviente, que se acerca a toda una serie de puntos de inflexión críticos en la trayectoria acelerada hacia una catástrofe irreversible. Así pues, uno de los partidarios de Obama fue despedido a finales de 2012 por quejarse de que un presidente «cuya plataforma consiste en la ley de salud pública de Romney, las políticas medioambientales de Newt Gingrich, los recortes de impuestos financiados con déficit de John McCain, los rescates de bancos y corporaciones de George W. Bush y un paquete fiscal de Bush y Clinton” seguía siendo denunciado como enemigo de la izquierda y de los negocios por los republicanos[7].

Obama se ha opuesto a programas especiales o a tratar seriamente a nivel federal las salvajes desigualdades raciales de la nación, que actualmente son tan grandes que el presupuesto medio de los hogares blancos es 20 veces mayor que el de los hogares negros y 18 veces mayor que el de los hogares hispanos. Mientras, el hecho de su ascendencia a la Casa Blanca ha reforzado profundamente el sentimiento de los blancos estadounidenses de que el racismo ya no existe en tanto que barrera para el progreso negro y ha generado su propio y significativo rechazo blanco, que no hace más que empeorar la situación de los estadounidenses negros menos privilegiados. Ha dejado claro que lo que el Dr. King llamó «pagaré» no pagado de los estadounidenses blancos y «cheque falso» para los estadounidenses negros[8] continuará sin poder cobrarse bajo su administración – en consonancia con su absurda declaración, durante la campaña del 2007 (durante una conmemoración de la Marcha por el Derecho a Voto de  Selma), de que los negros habían alcanzado ya el «90 por ciento» de su camino hacia la igualdad en los EE.UU.[9] Para redondear los trucos de mago en relación con los “tres males”, Obama – el mismo que aprobó personalmente la lista de asesinatos de la Special Forces Global War on (of) Terror Kill List – ha adoptado y ampliado la vasta operación criminal y mundial de espionaje y asesinato que heredó de Cheney, Rumsfeld, Wolfowitz y Bush. Ha atemperado sus guerras terrestres agotadas y fallidas sólo para redoblar e inflar el papel de los incomprensibles ataques de fuerzas especiales y drones, con el mismo espíritu de su brillante y temerario modelo imperial John Fitzgerald Kennedy. Cuando libró su mortal y desastrosa guerra aérea sobre Libia ni siquiera se molestó en buscar el pretexto de la aprobación del Congreso. Mientras tanto ha superado en mucho al régimen de Cheney-Bush a la hora de reprimir a los disidentes contra la guerra, por no hablar de los que se oponen a la  dominación del 1 por ciento, aplastados por una campaña federal coordinada en el otoño de 2011. «Como han señalado continuamente  todo tipo de periodistas” dice Glenn Greenwald, “la Administración Obama es más agresiva y más vengativa cuando se trata de castigar a los disidentes que cualquier otra administración en la historia de Estados Unidos, incluyendo la de Nixon «[10].

«Un llamamiento más allá de las lealtades nacionales»

 Pensando en el historial imperial FTBP, me acuerdo de algo que dijo King en su segunda conferencia en CBC. Al explicar por qué se había vuelto un crítico de la guerra de Vietnam, King señaló que «en 1964 cayó sobre mí una gran responsabilidad: no puedo olvidar que el Premio Nobel de la Paz fue también un mandato – un mandato para trabajar más que nunca por ‘la hermandad del hombre.’ Este es un compromiso que me conduce más allá de las lealtades nacionales … a la búsqueda de la paz «(p.25).

Para responder a este compromiso, King se alineó con líderes social-demócratas estadounidenses de los años 60, como Bayard Rustin, A. Phillip Randolph y Michael Harrington. Estos y otros líderes de izquierda (por ejemplo, Max Shachtman y Tom Kahn) no querían oponerse abiertamente al asalto imperial de los EE UU contra Indochina, debido a su creencia, fuera de lugar, de que solo era posible proseguir la lucha contra la pobreza en alianza con el Partido Demócrata, favorable a la guerra y la AFL-CIO[11]. Además de oponerse a la guerra por razones morales, King comprendió muy bien que los costes de aplastar al Vietnam excluían  y anulaban el gasto social contra la pobreza.

Un testamento de esperanza radical

 Tal vez la experiencia de Obama sirva, al menos, de lección respecto a cómo un cambio progresista es algo de mucha más envergadura que un cambio de partido o del color de las personas en el poder formal. Eso es ciertamente algo que King (que tendría 85 años en la actualidad) habría pensado si hubiera podido presenciar directamente la interminable mendacidad del primer presidente medio-blanco del país. «La revolución negra», escribió King en un ensayo de 1969, publicado póstumamente, titulado «Un Testamento de Esperanza» – que asume un tipo de esperanza muy distinto del difundido por la marca Obama en 2008 – «es mucho más que una lucha por los derechos de los negros. Obliga a los Estados Unidos a hacer frente a todos sus defectos combinados: racismo, pobreza, militarismo y materialismo. Revela males que están arraigadas profundamente en toda la estructura de la sociedad. Revela males sistémicos y no superficiales y sugiere que el verdadero problema que hay que afrontar es la reconstrucción radical de la sociedad por sí misma»[12].

 Estas palabras – palabras que no se oyen a través de los «principales» medios de comunicación durante las celebraciones nacionales del Día de King – suenan actualmente igual de verdaderas y urgentes, porque no se puede negar que el núcleo interno de despotismo del sistema de beneficios está conduciendo a la humanidad a un abismo medioambiental y que   se ha llegado a la disyuntiva de eco-«socialismo o barbarie, si tenemos suerte.»

Notas:

[1] Marshall Frady, Martin Luther King, Jr, A Life (New York: Penguin, 2002), 25.

[2] David J.Garrow, Llevando la cruz: Martin Luther King, Jr. y el Consejo de Liderazgo Cristiano del Sur (HarperCollins, 1986), 41-43.

[3] Véase la nota 12, a continuación.

[4] Garrow, Llevando la cruz, 382,  591-92; Michael Eric Dyson, Puede que no llegue allí con ustedes: el verdadero Martin Luther King, Jr.  (Free Press, 2000), 87-88.

[5] Una revisión útil se encuentra en William Blum, El Estado granuja: una guía para la única superpotencia del mundo (Common Courage Press, 2005). Véase también Noam Chomsky, Año 501: la conquista continúa (South End Press, 1993) y Ward Churchill, Sobre la justicia de los pollos asados: reflexiones sobre las consecuencias de la criminalidad y la arrogancia imperial de los EE.UU. (AK Press, 2003).

[6] Y con mi descripción del compromiso y la carrera de Obama en mi libro de Barack Obama y el futuro de la política estadounidense (Paradigma 2008, escrito en 2007). Ver Adolph Reed, Jr., «La maldición de la Comunidad,» Village Voice (16 de enero, 1996), reproducido en Reed, Notas de clase: aparentando  política y otros pensamientos sobre el escenario americano (Nueva York, 2000), 10-13.

[7] Ezra Klein, «Block Obama!,» New York Review of Books, 27 de septiembre de 2012, citado en Perry Anderson, «Patria», New Left Review 81 (mayo-junio de 2013).

[8] Martin Luther King, Jr., «Tengo un sueño …» (1963), http://www.archives.gov/press/exhibits/dream-speech.pdf

[9] Paul Street, «El pálido reflejo: Barack Obama, Martin Luther King, Jr., y el significado de la Revolución Negra,» Black Agenda Report (20 de marzo, 2007), http://www.blackagendareport.com/content/pale-reflection-barack- obama-mlk-and-meaning-black-revolution.

[10] Transcrito de http://www.buzzfeed.com/dorsey/glenn-greenwald-tears-into-ruth-marcus-over-edward-snowden

[11] Para una información detallada y notable, ver Paul Le Blanc y Michael D. Yates, Un presupuesto de libertad para todos los estadounidenses: retomando la promesa civil; Movimiento de los Derechos en la lucha por la justicia económica hoy (New York: Monthly Review, 2013).

[12] Martin Luther King, Jr., «Un Testamento de Esperanza» (1969) en James Washington, ed, Un testamento de esperanza: los escritos y discursos esenciales de Martin Luther King. Jr (Nueva York: Harper Collins, 1991), 315.

Fuente: Counter Punch. Traducción de Anna Maria Garriga Tarré para Sin Permiso.

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