miércoles, 12 de enero de 2022

Ucrania: tiempo de espera

 

Quedan pocas opciones y el tiempo se agota. Los contactos entre los presidentes y las delegaciones de Rusia y Estados Unidos se intensifican. ¿Qué papel juega la crisis de Ucrania y qué salidas ofrece? Mientras, los preparativos militares se acentúan.


Ucrania: tiempo de espera


Eduardo Luque

El Viejo Topo

11 enero, 2022 


Quedan pocas opciones y el tiempo se agota. Los contactos entre los presidentes ruso y estadounidense se intensifican. Es tal la gravedad de la situación que han tenido lugar dos conversaciones directas en un mes y se anuncian otras para enero. En este momento un error de cálculo puede precipitar los acontecimientos. La OTAN tiene acantonados en las fronteras rusas en un primer escalón, no menos de 13000 efectivos, 200 tanques, más de 400 vehículos blindados y 30 aviones (12 españoles), sin contar los soldados y material propios de cada país. Las provocaciones aéreas, marítimas y terrestres de la OTAN se intensifican; los vuelos de reconocimiento se doblaron en 2021 respecto a 2020, el número de maniobras militares sin previo aviso por parte de la organización Atlántica aumentaron significativamente (en 2021 se realizaron más de 30). El presupuesto militar se incrementa. La OTAN dispuso en el ejercicio económico del 2021 un total de 1,174 billones de dólares, unas 18 veces mayor que el presupuesto militar ruso.

En el campo diplomático la arrogancia occidental sustituye al sentido común. Las iniciativas políticas lanzadas por Moscú son rechazadas como sucedió en 2020 cuando se propuso una iniciativa para contener la tensión militar en la zona. La OTAN respondió rompiendo toda comunicación formal con el Kremlin a nivel de representación diplomática. La última propuesta de Putin el 15 de diciembre un Acuerdo (auténtico Tratado de paz) para obtener garantías de que Ucrania no albergará armas nucleares y que la OTAN se retirará a una profundidad estratégica de 500 Km no ha sido contestada hasta este momento. La única manifestación se produjo a través de “La voz de América” altavoz de la propaganda estadounidense que señaló: “numerosos expertos están ‎preocupados por esta maniobra de Rusia, que quiere explotar el fracaso de la negociación como ‎pretexto para invadir Ucrania”. Por otra parte el senador republicano Roger Wicker, (cercano en su momento a Obama y a Biden en la actualidad) miembro de la Comisión de Servicios Armados del Senado señaló en una entrevista televisiva el 8 de diciembre: “Ustedes saben que nosotros no excluimos la acción nuclear en primer uso”. Mientras la OTAN en su conjunto espera órdenes. El gobierno español también calla obediente, esperando.

La situación política en Occidente, y esto es especialmente grave, es caótica. La nave carece de timón y de timonel. EEUU tiene un grave problema de liderazgo; a la lucha entre sectores de la administración Biden por imponer sus criterios se le une la indigencia intelectual de los dirigentes de la OTAN que amenazan a Moscú con desplegar armas nucleares en su frontera, como si esto fuera un juego. Todo ello sumado a la aparición de nuevos personajes deseosos de dejar una impronta en la historia. El inefable Josep Borrell reivindica negociaciones directas entre la UE y Moscú al margen de la OTAN. El que dice ser ministro de exteriores de la UE no ignora que un agravamiento de la situación político-militar pondría a la UE de rodillas ya que necesita ese 30% de gas proveniente de Rusia. El colapso de los puertos y la falta de barcos metaneros suficientes hace imposible el aprovisionamiento vía EEUU.

El viejo Marx, siempre tan joven, elevó casi al rango de ley histórica que la decadencia de los Imperios va asociada a una gran guerra. El Imperio estadounidense decae y es por ello que la tensión militar se incrementa. Las derrotas cosechadas a lo largo de varias décadas en Medio Oriente cuyo colofón fue la derrota en Afganistán, muestran claramente las dificultades cada vez más insalvables del Imperio para mantener su hegemonía. El costo de las aventuras militares impacta cada vez en una situación social explosiva, donde la iniquidad social se ha ido agravando en la misma medida que crece el presupuesto militar. La enorme mortandad provocada por la epidemia, los miles de fallecidos provocados por las sobredosis de opiáceos son otro, uno más, de los síntomas de una sociedad rota. Las imágenes de la toma del Capitolio por una turba de fanáticos de extrema derecha, hace un año, señala la gravedad de la situación social. Voces como la del expresidente Jimmy Carter  alertan del peligro de enfrentamiento civil, en declaraciones al The New York Times afirmaba: “(…) Nuestra gran nación ahora se tambalea al borde de un abismo cada vez mayor». Las clases dirigentes pretenden ocultar la fractura social galvanizando a la población tras la bandera. Todo ello oculta la lucha sorda de las élites dirigentes. Se pretenden ocultar los problemas sociales con el recurso de la “niebla de guerra”. Desde hace décadas se ha formateado la población Occidental en la creencia del peligro ruso, de tanto escuchar el mismo sonsonete al final acabamos dándolo por hecho.

El conflicto ucraniano no nace en 2014 con la “Revolución del Maidan”; su origen se remonta a la propia desarticulación de la Unión Soviética tras el tratado de Belavezha (8 de diciembre de 1991). Posteriormente al desmembramiento de la antigua URSS; Occidente no cumplió ninguno de los acuerdos, se reinterpretaron, especialmente la expansión de la OTAN hacia las fronteras rusas. Entre las décadas de 1980 y 1990 la OTAN realizó cinco oleadas expansivas. Las revoluciones de colores en las antiguas repúblicas ex-soviéticas situaron en el poder a dirigentes fuertemente dependientes de EEUU y la UE. Occidente promovió la guerra en Yugoslavia, un aliado clave de Rusia en los Balcanes, para imponer posteriormente el golpe de Estado en Ucrania disfrazándolo de Revolución democrática.

Esta experiencia es la que enarbolan ahora Putin y Lavrov para exigir a EEUU garantías por escrito y vinculantes internacionalmente de que la política de cerco y estrangulamiento hacia Rusia no continuará. Fue el núcleo de la conversación entre Biden y Putin hace pocos días. Al final el encuentro virtual fue un intercambio de advertencias.

Rusia no representa un peligro ideológico para Occidente. Pero  sin embargo su desarticulación como Estado es un objetivo largamente perseguido por Washington. La década iniciada por Putin permitió que el país recuperara sus grandes recursos naturales, que estuvieron a punto de ser mal vendidos a Occidente, fue un enorme contratiempo para el Imperio. El control sobre esas riquezas habría permitido a EEUU mantener su poder unilateral durante otro siglo. Limitando el crecimiento chino como rival económico y político. En este momento Rusia está siendo cercada y se la empuja contra las cuerdas. El intento de golpe de Estado fallido en Bielorrusia, promovido desde occidente, como el actual en Kazajstán persigue un claro objetivo, aislar y dificultar la conexión económica y de recursos desde Rusia hacia China. La nueva revolución de los colores en la ex-república soviética está perfectamente coordinada con la crisis ucraniana, nada sucede al azar.

La crisis de Ucrania es también un programa de marketing de armamentos al por mayor. Gran parte de los senadores republicanos o demócratas norteamericanos y no pocos políticos europeos, los que abogan por un incremento de la tensión, hace tiempo que extendieron la mano esperando los cheques de los vendedores de armas. Unos y otros solo ven el negocio a corto plazo, no tienen en cuenta la gravedad de la situación y aún menos las consecuencias de la escalada.

Los mercaderes ven en la crisis ucraniana una ventana de oportunidad para colocar sus armas: Finlandia ha anunciado la compra de 64 aviones de combate F-35A a Lockheed Martin (8400 millones de euros) o Raytheon Technologies. Estos aviones tienen capacidad nuclear y se posicionaran a 200 km de San Petersburgo. Polonia ha comprado en los últimos días cerca más de 200 vehículos blindados de segunda mano de EEUU, las repúblicas Bálticas, en especial Lituania ha firmado la compra por 125 millones de dólares de una partida de misiles anticarro javelin, (una parte importante de ese material será transferido con toda seguridad a la propia Ucrania). Se proporcionan armas prohibidas a las brigadas neonazis que proliferan en el seno de las tropas ucranianas.  Ucrania se rearma con créditos de EEUU (2400 millones) y Reino Unido (200 millones). EEUU aumenta su presupuesto militar en un 5%, España con, “el gobierno más progresista de la historia” invierte en nuevos submarinos (el presupuesto inicial de la serie era de 1800 millones, el costo final superará los 4000 millones), adquiere decenas de cazas Eurofighter por valor de más de 2000 millones y también gastaremos otros 1800 en modernizar nuestros Helicópteros Apache. La excusa: la defensa de la Islas Canarias: la realidad: aviones y helicópteros que irán al escenario ucraniano. Posiblemente se estacionarán en Bulgaria, que conjuntamente con los situados en Rumanía y Lituana nos coloca en el epicentro del conflicto militar si este estalla. Las obligaciones impuestas por el ex-presidente Trump a la OTAN han incrementado el presupuesto militar en más de 2% respecto al PIB hasta 2014. Nuestro gobierno de coalición obedece. Ni una sola voz se ha alzado en el Consejo de Ministros sobre esta escalada tan peligrosa.

El 11 de diciembre el presidente Biden, en lugar de desescalar, informó sobre su intención de desplegar más tropas en Bulgaria, Hungría, Letonia, Lituania, Polonia, Rumania, Eslovaquia, la República Checa y Estonia. La excusa defender a estos países de la amenaza rusa. Moscú arguye que sus maniobras se realizan dentro de su territorio y responden a la necesidad de la autodefensa. Rusia ha advertido que pisar las líneas rojas en Ucrania y Georgia implicarían unas consecuencias “nefastas”. En un mundo con líderes políticos medianamente inteligentes, esas declaraciones, proviniendo de una potencia nuclear, deberían tomarse muy en serio. En cambio el Secretario General de la OTAN presumía que estaban entrenando a las tropas ucranianas y proporcionando armamento sofisticado. Occidente es un mundo de arrogancia presidido por inteligencias limitadas. La OTAN desdeña que Rusia tenga intereses legítimos de Seguridad Nacional, aunque  EEUU durante 200 años y gracias a la doctrina Monroe ha considerado a Latinoamérica su patio trasero.

A diferencia de otras épocas, en las universidades occidentales, existían pensadores independientes que no estaban financiados por el conglomerado militar. Hoy la privatización de los sistemas de enseñanza eleva al estrellato a meros Rusofóbos pagados por el conglomerado militar estadounidense. Uno de estos personajes es el Asesor de seguridad Nacional de Biden, Jake Sullivan quien informa día sí y día también que las agencias de inteligencia  creen que Putin está “considerando” la invasión de Ucrania. La mentira repetida desde 2014 ha hecho que el Consejo de Seguridad Nacional de EEUU sea incapaz de nada más que repetir la propaganda de los medios.

Mientras las sociedades occidentales agobiadas por pandemias y restricciones no se dan cuenta de que el dedo oculta la luna. El 16 de noviembre se producía un hecho significativo: Rusia presentaba en la ONU un documento titulado: “Combatir la glorificación del nazismo, neonazismo y otras prácticas que contribuyen a exacerbar las formas contemporáneas de racismo, discriminación racial, xenofobia y formas conexas de intolerancia” la votación, obtuvo el apoyo de 130 países, 49 naciones se abstuvieron (entre ellos España), mientras que EE.UU. y Ucrania votaron en contra. La misma idea de Washington apoyando al nazismo nos da idea de la bajeza moral que están alcanzando las relaciones internacionales.

Los preparativos militares se acentúan. El Kremlin ha puesto en servicio las fuerzas estratégicas de misiles nucleares, se está cerrando la ruta del mar del norte mientras los regimientos de interferencia electrónica se optimizan para dejar ciegos a los radares norteamericanos (el ejército ruso tiene una reconocida ventaja en este campo), la paciencia del Kremlin tiene también un límite y si continúan las provocaciones en el Mar Negro no es descartable que Rusia lo cierre.

El 30 de diciembre, Vladimir Putin conversó nuevamente con Joseph Biden. La videoconferencia retomó la conversación del 7 de diciembre; ¿cómo proporcionar a Rusia las garantías jurídicas que pide? El hecho más significativo es el acuerdo para continuar las negociaciones en Ginebra el 9 y 10 de enero y más tarde con la OTAN el 12 y finalmente con la OSCE el 13. El acuerdo de los dos presidentes es supervisar personalmente estas vías de negociación especialmente las bilaterales con el objetivo de alcanzar resultados rápidamente. Queremos pensar que se abre un ventanuco al acuerdo.

*++

 

Sobre la reconstrucción de la izquierda

 

Transcripción de la conferencia dada por Manolo Monereo en Barcelona el 19 de octubre de 2021 en la cervecería Abirradero. Un marco informal para una charla de alcance, en la que el conferenciante efectúa un análisis y formula una propuesta.


Sobre la reconstrucción de la izquierda




Manolo Monereo

El Viejo Topo

10 enero, 2022 

 

Quisiera empezar con un pequeño prólogo en torno a dos frases; una, atribuida indistintamente a Jameson o a Zizek, dice que “es más fácil imaginar el fin del mundo que el del capitalismo”. Una frase que refleja una inmensa derrota. No hay posibilidad de emprender ningún proyecto de reconstrucción de la izquierda sin partir de que la gran cultura obrera organizada, la que construyó el socialismo, el comunismo y el anarquismo, ha sido derrotada en la configuración de un imaginario alternativo, de un proyecto alternativo de sociedad. Hasta el punto de que puedo imaginar el fin del mundo, pero ya no mantiene su vigencia una famosa segunda frase: “socialismo o barbarie”. Porque ha desaparecido el socialismo y hay muchísima barbarie sobre nosotros. Por tanto, cuando hablemos de la reconstrucción de la izquierda y sus inmensos problemas hay que partir de esta realidad, sin lo cual no entenderíamos lo que está pasando.

Y hay un segundo asunto en el que me ha hecho pensar un libro reciente de Luciano Canfora, La metamorfosis, que aborda un problema importante para la izquierda europea: vivimos en un continente en el que somos revolucionarios sin revolución. Vivimos en un mundo (y esto ya lo decía Hobsbawn) en el que no hay condiciones revolucionarias. ¿Cómo ser revolucionario en condiciones no revolucionarias? Lo diré de otro modo: si atendemos a lo que decía Lenin sobre las condiciones de la revolución, ¿cuántas veces ha habido condiciones para la revolución en Europa en este último siglo? Desde 1917, si lo pensamos bien, solo dos, 1917 y 1945. Siendo optimistas, digamos que también en el 68. Aunque sobre eso tengo una opinión muy firme en contra. Pero admitamos que también el 68 fue un momento de revolución. Lo diré de otra manera: son tres momentos revolucionarios en un siglo. Ha habido otros intentos, pero sin que se hayan dado condiciones para que tuvieran éxito esas revoluciones.

El joven Lukács, que fue el primero en escribir un libro serio sobre Lenin intentando calibrar su pensamiento, hablaba de Lenin y la “actualidad de la revolución”. Pero la actualidad de la revolución de Lenin dura exactamente de 1917 a 1922, ahí se acabó, y vino la actualidad de la contrarrevolución. Nos quedó el pobre Gramsci dándole vueltas a por qué habíamos sido derrotados. Tiene importancia partir de ese dato porque toda la cultura de la III Internacional se centraba en luchar por una revolución que se consideraba inminente. En el 1922 llegó Mussolini al poder, y de ahí en adelante la historia de Europa es la de una contrarrevolución vencedora contra una insurrección proletaria que ha sido derrotada.

Voy a intentar ahora hacer lo que en los viejos tiempos se llamaba un análisis de fase e intentar definir la fase en la que estamos, siempre con la idea de que esta charla es una intervención abierta que tiene que ser continuada.

El primer hecho fundamental de esta etapa, lo que marcará los próximos 20 o 30 años, es la gran transición geopolítica que estamos viviendo. A mí me asombra que la izquierda no preste atención a este asunto, sobre todo la izquierda española. Por primera vez en mucho tiempo estamos delante de una sucesión en la hegemonía, donde el poder omnímodo de EE.UU. está siendo puesto en cuestión por una potencia emergente, por un nuevo bloque histórico-social emergente encabezado por China, país en el que se ha producido el hecho histórico-social más importante de la modernidad: la revolución china y sus consecuencias. Nunca en la historia de la Humanidad un país había sacado de la pobreza en cuarenta años a 800 millones de personas, nunca. Un hecho que ha sucedido ante nuestros ojos y del que no nos atrevemos a hablar, porque ha sido una potencia “autoritaria” la que ha “cometido el error” de sacar a 800 millones de la pobreza. Estamos hablando de 800 millones de chinos que son los que van a encabezar la insurrección de Oriente y la derrota de Occidente. Este hecho fundamental va a desarrollarse frente a una enorme ofensiva de EE.UU., nación que no aceptará jamás, jamás, ser desposeída de su poder. Y llegará a la guerra. No tengo ninguna duda de esa posibilidad. Ese es para mí el gran momento histórico-social que estamos viviendo. Todo lo demás acaba por ser secundario.

Por primera vez tras la caída de la URSS una potencia desafía al imperio estadounidense, en el marco de una alianza más amplia, y lo cuestiona. Pero con una diferencia: esa potencia tiene una capacidad económica que nunca tuvo Rusia. China le disputa la economía a EEUU, cosa que nunca pudo hacer la URSS. En alianza militar con Rusia, eso supone un poder enorme. El gran problema será (Graham Allison, académico, ligado a los órganos de inteligencia norteamericanos lo ha explicado muy bien) si al final de esta historia caeremos en la trampa de Tucídides o no; en otras palabras, si tenemos la guerra a la vuelta de la esquina. Por lo pronto estamos inmersos en una gran revolución tecnológica que también se está aplicando en el terreno militar, y con un incremento sustancial de todos los presupuestos militares ante el hecho de que EEUU ya ha empezado a desplegar una guerra híbrida contra Rusia y China. En esto no hay diferencias entre Biden y Trump: cada día se parece más el “compañero” Biden al “fascista” Donald Trump. Y digo lo de compañero porque aparentemente la izquierda está enamorada de Biden, este “gigante” de la democracia americana.

El segundo dato clave de la fase actual es la crisis de la globalización capitalista. No entraré mucho en esto ahora. Recientemente Juan Torres escribió un artículo muy certero explicando algo que no se quiere que advirtamos: que esta crisis post pandémica no ha hecho más que empezar; resueltos los problemas de la demanda, empezamos a tener problemas muy serios de la oferta. Y tenemos ya un problema energético, por no hablar del alimentario. Lo que hay detrás y que no se ve es que se están rompiendo las cadenas de valor de la economía mundial. La economía-mundo se fue articulando con la fábrica-mundo sita en China, y eso creó unas cadenas de valor donde se fueron integrando los procesos productivos fragmentariamente articulados que luego se unificaban en las casas matrices de las grandes empresas. Se está produciendo la ruptura porque el mundo se está dividiendo geopolíticamente y se están configurando diversas regiones-mundo en función del futuro. Se rompe la globalización.

La tercera pata de la actual crisis es el agravamiento de la situación ecológica del planeta: esa crisis ya no tiene vuelta de hoja. Los recursos se van a convertir en los grandes objetivos geopolíticos en esta fase. Que una potencia como Alemania, aliada de EEUU., que debido a su consumo energético se vea obligada a llegar a un acuerdo con Rusia que implica cambios geopolíticos que afectan a Ucrania, Polonia, Chequia, Hungría, tiene que ver con estos graves problemas ecológicos. Todo el mundo sueña con energías alternativas, pero ni tenemos energías alternativas ni cambiamos de modo de producción. Nos encontramos con que China ha puesto en pie toda la industria del carbón, que estaba intentando cerrar, para dar respuesta a esta crisis energética que estamos viviendo.

La cuarta cuestión es la más decisiva. Tiene que ver con Oriente y Occidente. Tuve un maestro, Aníbal Quijano, padre del pensamiento descolonial, que decía que con el “descubrimiento” de América se produjo la unificación del planeta en torno a Occidente. Fue la llegada de la unificación del sistema económico que llamamos capitalismo, la modernidad y el triunfo del racismo. Esos tres elementos enseñoreaban un mundo en el que Occidente era el mundo y sus valores y cultura, las del mundo. Eso se ha terminado. Dramáticamente, porque Oriente, las densas culturas de India, de China, de Laos… emergen. A ese período, el que acaba, un joven chino, un chino culto lo llama hoy “de la humillación”, porque fue el período en el que el Imperio Medio fue fustigado por Occidente (guerras del opio, colonialismo…). Una humillación que sigue viva. Hoy, Oriente reaparece. Y cuando hablamos de una transición del mundo unipolar a multipolar, que es lo que estamos viviendo, en ella habrá un elemento que será civilizatorio, de cultura política. Occidente tendrá que vérselas por primera vez con civilizaciones que no van a aceptar sus valores, que van a disputarle la hegemonía de esos valores. Si el viejo Spengler levantara la cabeza, vería que la decadencia de Occidente ya ha llegado. Todavía no sabemos qué consecuencias va a tener para nuestro mundo la presencia de otro mundo que crece y se desarrolla. Y para 2040 China ya no será la primera potencia demográfica, lo será la India, porque China ya está en plena transición demográfica.

Así pues, el tema central es que Occidente está perdiendo su centralidad en la economía-mundo y que el poder se está desplazando a Oriente, y también las posibilidades de guerra. El reciente tratado Aukus (Australia, Gran Bretaña y Estados Unidos), al que se va a unir un estado subalterno, Japón, militarmente ocupado, y también Corea del Sur, es muy significativo, y la escasa capacidad política, económica y militar de la Unión Europea ha sido puesta en evidencia. Para entender el mapa del mundo: por el estrecho de Taiwán y Malaca pasa hoy el 80% de todo el petróleo que consume China y el 60% del valor del comercio mundial. La economía-mundo se está articulando en esa zona. Y con un rearme sistemático y de grandes dimensiones. EE.UU, sorprendido ante el éxito del misil hipersónico chino, se está dando cuenta de que la alianza Rusia-China está generando un intercambio de artefactos militares de gran importancia y de última generación. Estamos ante una aceleración de la competencia entre grandes países, que van a luchar hasta el final, y creo que la posibilidad de la guerra es muy clara, bien directa, bien a través de potencias intermedias. En la trastienda de esa guerra hay otra guerra cibernética, conflictos híbridos, el empleo de inteligencia artificial en la industria militar. Estamos muy cerca de un conflicto general que a su vez va a llevar a un cambio en el eje de las civilizaciones que dirigen el mundo. Un cambio como nunca habíamos visto antes. Oriente se va a liberar y le va a disputar a Occidente la hegemonía. China, Pakistán, Indonesia –que es el país islámico de mayor tamaño del mundo– querrán también jugar un papel en ese mundo que se avecina. Un mundo que contempla el agravamiento de los problemas ecológicos y sociales.

¿Y Europa, dónde está?  No se la espera. No quiero entrar demasiado en el planteamiento de la UE, con su idea de “autonomía estratégica” que, supuestamente, culminará con una reunión de la OTAN en Madrid (con la idea de acordar cómo acorralar a Rusia y derrotar a China y reflexionar sobre cuál es el papel de Europa en esa alianza con EE.UU.). Aunque no se hable demasiado en los medios de comunicación, este es para Europa el tema más importante en este momento. ¿Qué es lo que no ha definido Europa aún? ¿Estamos en un mundo multipolar? ¿Defendemos un mundo multipolar? Hasta ahora Europa ha sido el gran aliado de EEUU, ha defendido un mundo unipolar, una defensa que ha durado 20 años, lo cual no es mucho en términos históricos. Pero Europa, en este momento, es incapaz de actuar como un sujeto político autónomo a nivel internacional y defender un modelo propio; sigue comportándose como aliado militar subalterno de EE.UU. que se lo está pagando con un enorme desprecio. “Ustedes enfréntese con Rusia, y con eso ya cumplen; de Asia, me encargo yo” parece haberle dicho Biden a los europeos. Antes ya se lo había dicho el fascista Trump.

¿Dónde está el problema? Cuando hablo de España, no hablo como de un país soberano. Para mí, España es un país de democracia limitada, cuyos intereses fundamentales los define la UE. La UE y la OTAN son dos caras de un mismo proyecto global de clase, y eso tiene consecuencias para nuestra democracia. Una parte fundamental de nuestra soberanía está definida por Europa y España lo acepta encantada. También lo hace el pueblo español, que parece haber asumido que es más preferible ser aliado subalterno de Alemania que un país democrático y libre en un mundo como este. Las élites han asumido que no hay más mundo que el que supone la UE que, por cierto, les resuelve muchos problemas que ningún gobierno español podría resolver si la soberanía residiese en el pueblo español.

Lo que diré a continuación me acarreará críticas y estúpidamente el calificativo de “rojopardo”: se nos dice que el problema de España es una lucha entre democracia y autoritarismo (es la línea oficial de la izquierda española), pero yo no estoy de acuerdo con esa idea. Creo que eso oculta la verdad: que estamos transitando hacia un régimen no democrático, hacia una plutocracia. Y son las élites las que lo están haciendo. ¿Eso quiere decir que ya no hay que luchar contra el fascismo? Pues claro que hay que luchar. ¿Quiere decir que no hay que luchar por las libertades? Claro que hay que luchar. Ahora bien, pensar que esta democracia va a generar el consenso, el imaginario de una lucha contra los poderes establecidos es no entender lo que está pasando. La UE, cada vez más, se convierte en el poder que determina el gobierno de los Estados miembros, y a su vez, la democracia y los derechos se están restringiendo en estos Estados individualmente considerados. La UE es una superestructura que decide por nosotros porque está hecha para que decida por nosotros.

Yo no considero que el ordenamiento jurídico europeo esté por encima del ordenamiento jurídico de los Estados aunque sea Polonia quien lo diga. ¿Por qué? Porque entonces habríamos cambiado de Estado y de régimen sin enterarnos. Y para cambiar nuestra Constitución sería necesario un proceso constituyente, habría que dar la voz al pueblo (que es justamente lo que intenta evitar la UE, que la democracia llegue a los Estados).

¿Cuál es la situación de la izquierda en este momento? El orden de mi exposición ha tenido un propósito: demostrar la insuficiencia de esta izquierda para entender los fenómenos que estamos tratando. Es la crítica de fondo que se puede hacer a la izquierda: no tenemos ni conocimiento, ni capacidad, ni cuadros, ni cultura para entenderlos. Esto ya ha ocurrido en la historia del movimiento obrero. Pero hay una época, que es la más fructífera del marxismo en su historia, que va de 1870 a 1914: en esos años hubo un cambio de etapa del capitalismo que, creo, es de menos calado que el que ahora tenemos por delante. Y ahí aparecieron todas las grandes espadas: Kautsky, Lenin, Rosa, Bujarin…  Todos aparecieron en el debate sobre qué era eso del imperialismo. El marxismo estuvo atento, el cambio de naturaleza del capitalismo no puede ser dejado solo a las elites dominantes, y el marxismo transformó la teoría en política, y de ahí trabajó en la perspectiva revolucionaria. Ese fue el gran debate que no hemos tenido ahora. Por lo tanto, hablar de la izquierda, sí, pero partiendo de su debilidad ideológica, política, orgánica y estratégica. Debilidad que se esconde muchas veces tras sus resultados electorales. Pero si algo nos demuestra Italia es que la izquierda puede desaparecer. Y yo no estoy de acuerdo con que desaparezca la izquierda en España. La que hay es la que nos toca, con sus debilidades y problemas. Pero hay que saber que no está a la altura de las circunstancias. ¿Qué relación deberíamos tener con esta izquierda? Debemos romper con la esquizofrenia con la que vivimos nuestra relación con ella. Unidas Podemos, guste más o guste menos, es la izquierda alternativa más fuerte en Europa. Es una paradoja que sea tan débil pero también tan fuerte. La gran peculiaridad de España (y de Portugal y en parte de Grecia), que ya no tienen Italia ni Francia, y que se ha visto que es poco consistente en Alemania, es que el clivaje, la contraposición entre izquierda y derecha sigue siendo un elemento importante. En otros sitios ya no. En las próximas elecciones francesas, la elección se dirimirá entre tres derechas. En muchos países la izquierda ya no cuenta para casi nada. El gran problema, que tiene que ver con lo que pretende discutir El Viejo Topo –y pretendemos discutir nosotros– es qué relación mantener con la izquierda hoy en el Gobierno y qué hacemos los que no nos sentimos parte de esa izquierda. Un problema que se puede agudizar con el tiempo.

Hay unas reflexiones que pueden darnos algunas pistas; me refiero a las Conversaciones con Lukács, que se editaron en España en el 69. Dijo Lukács algo así como que él no veía un movimiento socialista potente en la época (y ahí estaban el gran PCI, el PCF, la URSS…), y que lo que tocaba hacer era un trabajo democrático y de lucha contra la manipulación. Tengo ahora la convicción de que deberíamos hacer dos cosas: apoyar en lo positivo a las izquierdas existentes y crear un espacio propio no electoral, no institucional. La crisis del socialismo, de la cultura alternativa al capitalismo, no se va a superar en tres días, será un trabajo de generaciones. Hay que hacer política al día con lo que hay disponible pero ir más allá creando un tipo de formación política que no sea un partido, pero que actúe para hacer varias cosas: recoger la memoria de lo que fuimos, crear cuadros, analizar la realidad con ciencia y con conciencia, y actuar políticamente en los ámbitos que podamos. No quedarnos solo en el estudio de la realidad. Esta izquierda tiene una gran debilidad que los gritos de “socialdemocracia, socialdemocracia” de Pedro Sánchez no consiguen eliminar, mientras que la operación Yolanda Díaz está todavía en proceso. Por lo pronto no hay ni una sola idea, lo que tiene mérito. Eso de “oír” me encanta, pero no creo que salgan de ahí demasiadas ideas; porque las ideas en política se organizan, no se escuchan.

Así que, por un lado, el desafío es enorme. Por otro, debilidades manifiestas. Debilidades que obligarán a un cierto litigio entre la izquierda existente y la izquierda que todavía no existe y que ha de ir más allá, ha de prepararse organizadamente y definir proyectos que hoy no están encima de la mesa. Hace falta un núcleo de reflexión, estudio y acción, articulado en una federación que se plantee en serio algunas cosas fundamentales que la izquierda no hace y tengo la impresión que no piensa hacer. En primer lugar, no basta con hablar de socialismo y de república, hay que incluir en la agenda política el socialismo como perspectiva. Hoy es obvio que no lo está, y los partidos existentes no lo van a hacer. Tampoco les interesa hacerlo y hay quien incluso lo desprecia públicamente. De modo que lo primero es organizarse para armar un proyecto alternativo de sociedad, sabiendo que somos minoría, pero sin desconectarse de la política real.

Segunda cuestión, una defensa intransigente de la soberanía popular y del Estado nacional. Intransigente. Combinado siempre con el internacionalismo, como no podía ser de otra forma. Por decirlo de una manera clara y contundente: renunciar a España y regalársela a la derecha es un error histórico que ya estamos pagando. Hay que disputar España en el imaginario social y no dar la partida por perdida. Si perdemos, perdemos la conexión con nuestro país y no tenemos otro. Un tema decisivo, ¿qué tiempos son estos en que uno tiene que defender lo evidente? Yo lo aprendí en el PCE, y lo aprendimos de las mejores experiencias de la Internacional Comunista. Una clase obrera no puede ser clase dirigente de un país si no es capaz de encabezar un proyecto nacional. Tal y como hizo el PCE en la República.

Tercera cuestión de fondo, luchar en serio por la República. No como consigna electoral, no como identidad. No quiero tener solo identidad republicana, quiero un proceso constituyente para la República, emprender una batalla por la República. La idea de poder constituyente es una idea central de la modernidad, pero también de las clases trabajadoras y del pueblo, que es lo que se quiere evitar. Estamos en un proceso de cambio de régimen sin que se modifique la Constitución. La idea de la República como autogobierno, como soberanía popular tiene una enorme importancia.

En cuarto lugar, hay que ir más allá del Estado Social que hemos conocido. Porque hemos visto una cosa importante, que es reversible. Hacen falta nuevas reformas que permitan ir hacia una democracia económica como vía a una nueva lógica para el socialismo. Un nuevo concepto de democracia que haga irreversibles los derechos y libertades públicas, pero específicamente el gobierno democrático de las mayorías.

La izquierda en el Gobierno tiene una idea que comparten Pedro Sánchez y UP: hipótesis liberal y europeísmo fuerte, similar a la mayoría de los gobiernos de la UE. Todo lo fían a la idea de que, una vez pasada la pandemia, la UE no volverá a las políticas de austeridad y que ya se ha consolidado un nuevo paradigma. El último mes, España se endeudó en 36.000 millones de euros y recibió de la UE 9.000 millones. Esa es la diferencia, esa es la realidad. ¿Dónde van a ir los fondos de recuperación? ¿Van a ir a las pequeñas y medianas empresas? ¿A los ayuntamientos? ¿A la España vaciada? No, van a ir a las grandes empresas. ¿Y no es tonto fortalecer a los que impiden la democratización de España, hacen campañas permanentes contra Pablo Iglesias y contra Unidas Podemos? Alimentar a la bestia que pretende devorar a las izquierdas y a las clases populares no parece que vaya a ser el mejor camino. Ya sabemos que la parte gruesa de los 36.000 millones que nos van a llegar irá a reforzar a los grandes oligopolios de la energía y el transporte bajo el pretexto de la transición energética. Tenemos un dilema difícil de resolver: o somos capaces de democratizar la economía y poner límites a la oligarquía que nos gobierna o la democracia española seguirá en un proceso de involución. Bastará con que aprieten las tuercas un poquito en Bruselas o que lleguen las derechas al Gobierno para darnos cuentas de que estamos viviendo en una situación política delicada. Así que daré una mala noticia y una buena. La mala, la izquierda por la que muchos de nosotros luchamos, no va a venir; hay que partir de la que existe, comparable a la que hay en Europa. La buena noticia, como siempre, es que el cambio depende de nosotros, de nuestro compromiso y capacidad de acción. Unos jóvenes airados en 1848 nos dijeron dos cosas importantes en un manifiesto: que los comunistas se distinguían de los demás partidos en que no formaban un partido aparte del partido del proletariado y que en cada lucha cotidiana no olvidan el objetivo final del socialismo.

Por eso, cuando he hablado de federación, de un conjunto de asociaciones autogestionadas con objetivos de reflexión, memoria, estudio y acción, estoy hablando de encontrar una salida política que nos permita, por un lado, hacer política y ayudar en cuestiones concretas (por ejemplo, al movimiento de los pensionistas) y de la necesidad de autoorganizarnos en un proyecto alternativo de vida y de sociedad. Y hacerlo con modestia, pero con coraje y dignidad moral para no rendirse en este mundo que tenemos y ante el que viene. Memoria, análisis, cuadros y acción política, es lo que necesitamos. No es poco. Pero es imprescindible.

 *++

Nietzsche - Segunda Intempestiva (1/3)

domingo, 9 de enero de 2022

Cuatro días en Madrid

 

Tal día como hoy en 1908 nacía en París Simone de Beauvoir, referente del feminismo. En abril de 1945, tras realizar un viaje al Madrid de la post-guerra, publicó sus impresiones en este artículo en Combat, el periódico francés de la Resistencia.


Cuatro días en Madrid

 

Simone de Beauvoir 

El Viejo Topo

9 enero, 2022 



A las diez de la mañana hemos dejado atrás la oscura masa de El Escorial, que fue devastado por la guerra civil, y con las casas aún en ruinas. Ahora el tren está cruzando una meseta rocosa cubierta de escarcha blanca. Y de pronto, sin suburbios para anunciarlo, surge Madrid. Mirando a través de la puerta, veo las secciones de un gran edificio destripado a la izquierda, sobre la estación de tren. Es la residencia universitaria más remota.

«¡Taxi!» Una sola palabra, e instantáneamente hice un salto en el tiempo. Me transportan a una gran ciudad de antes de la guerra. Junto a la carretera llena de taxis y automóviles, masas de peatones, atestados de personas. Las aceras están oscuras entre la gente.

Las calles de Alcalá y la Gran Vía están llenas de deslumbrantes y lujosas tiendas: hay zapatillas, bolsos de cuero, medias de seda, vestidos, corbatas, impermeables, relojes, joyas, cestas de frutas confitadas, cajas de chocolate, ropa, trajes, camisas, etc. No recuerdo que los comercios de Faubourg-St-Honoré fueran más brillantes en el momento de su esplendor. En los bares, cafés y grandes pastelerías, el café con leche y el chocolate fluyen rápidamente. En teoría, el azúcar y el pan están racionados, pero la famosa frase «Si no tienen pan, déjalos comer pasteles», se aplica exactamente aquí. La clase alta rica fácilmente lo hace sin pan; en lugar de eso, comen pequeños panecillos hechos con leche que llaman «suizos», croissants, pasteles rellenos de crema… Y los cafés y pastelerías pueden suministrar azúcar a su discreción. En teoría, en los restaurantes están regulados, pero en realidad todos los restaurantes, a la vista de todos, sirven a cada cliente lo que él desee pedir.

La nueva neutralidad

Aturdida y deslumbrada, con los ojos parpadeando, subo hacia la Puerta del Sol. En el camino, veo una ventana dedicada a la propaganda alemana. Enormes fotografías muestran a una mujer alemana en el trabajo y al Volksturm, sonriendo ampliamente, apiñándose en las oficinas de reclutamiento. Las frases heroicas prometen la victoria con letras grandes y negras. No lejos de allí, también hay una oficina de propaganda en inglés. Todo el mundo sabe que esta simetría es una mentira y conoce la ayuda que España aún brinda a Alemania. Pero lo que aprendo aquí es cuánto ha reinado la Gestapo en Madrid; como una amante. Por ejemplo, ha exigido y obtenido la expulsión de un obispo polaco de 80 años y de otras figuras polacas destacadas. Por otro lado, sus esfuerzos para crear un antisemitismo español, a través de campañas de prensa y todo tipo de propaganda, han sido en vano. No hay judíos en España, ya que fueron expulsados en el siglo XVI, y la colonia creada por los refugiados en el Este está protegida por los habitantes de esta península como españoles, no como judíos. Incluso se siente una gran ternura por ellos porque han conservado intactas las tradiciones españolas más antiguas. Ahora, los simpatizantes alemanes más obstinados admiten cínicamente que ha llegado el momento de «voltear sus abrigos» y en los periódicos que he visto se observa una estricta neutralidad.

La abundancia aparente

Paso por las empalizadas de madera usadas para esconder los escombros de dos grandes edificios pulverizados durante la guerra civil, y salgo de Alcalá con alivio. Esta mañana hacía mucho frío, pero ahora el sol golpea la ancha avenida que está llena de un lujo que me hace sentir incómoda. Por la calle Mayor, entro en las calles estrechas y sombrías que son el corazón densamente poblado de Madrid. Aquí también hay una abundancia asombrosa. Las calles están ruidosas con la gente. Grupos de gente, jóvenes y niños, se aferran a la parte posterior y lateral de los tranvías que se sacuden. Las tiendas están llenas de ropa y comida: vendedores de frutas con sus enormes racimos de plátanos y canastas de naranjas y mandarinas; pescaderías donde se cortan gambas rosadas y atún con sangre; en las grandes barras se encuentran colgados jamones, salchichas, cordero con piel y también corderitos con lana negra rizada; cochinillos cortados por la mitad se muestran en platos grandes; hay enormes quesos redondos, huevos, mazapanes, mermeladas de membrillo, chocolates y pasas.

Bajo el arco de la alcaldía de la Plaza Mayor y alrededor de la Plaza de Cascorro, hay vendedores ambulantes de aceitunas, almendras, suizos, caramelos, tijeras de azúcar rosa, cañas de azúcar rojas, tortas para asar, rosquillas de todo tipo: planas, infladas, redondas, retorcidas. También caminan alrededor con cestas llenas de cigarrillos y pequeñas hogazas de pan. El pan y los cigarrillos están racionados, pero se venden ilegalmente a plena vista, sin tomar precauciones.

Un poco más abajo, al final de la Plaza de Cascorro y en las calles vecinas, se establece una especie de mercadillo en el que se vende de todo: telas, sabanas, fonógrafos, relojes de alarma, sartenes, chalecos taurinos, chales, tenedores y novelas populares con portadas de colores vibrantes. Y alrededor de la plaza, a lo largo de las calles, hay tabernas oscuras y frescas, decoradas con azulejos, abiertas para los comercios. En la oscuridad se pueden ver enormes barriles llenos de vino, con otros suspendidos del techo, y en el mostrador hay platos de gambas, langostinos, patatas fritas y aceitunas.

Tres días de trabajo por una comida

Así que la primera impresión al llegar a Madrid es un sentimiento de abundancia extraordinaria, una vida generosa y fácil; pero la percepción cambia tan pronto como se ve el precio de las cosas. Un trabajador no cualificado o una criada ganan aproximadamente 9 pesetas por día, y un trabajador cualificado gana de 12 a 15 pesetas. Pero en la zona de Alcalá, una comida sencilla cuesta 15 pesetas, una comida decente 25 y una buena comida cuesta entre 40 y 50 pesetas. Un café con leche cuesta 1,5 pesetas, un suizo 1 peseta y un pedazo de pastel 2 pesetas.

Comparando estos precios con los del mercado negro en Francia, se puede afirmar que la relación entre los precios y los salarios de la clase trabajadora es aproximadamente la misma. En ambos casos, una buena comida en un restaurante representa un trabajo de dos a tres días y un hojaldre de crema supone la sexta parte del salario diario de un trabajador. La diferencia es que la comida es mejor y más variada en Madrid, y los pasteles más fáciles de encontrar. El lujo no es clandestino; se muestra, pero esto es una ventaja sólo para los ricos.

Lo que es mucho más importante tener en cuenta es que no sólo la mercancía vendida en la Gran Vía, sino que incluso la de la Calle Mayor son prácticamente inaccesibles para la clase trabajadora. Los suministros más necesarios están racionados. En cuanto al pan, se permiten 100, 150 o 200 gramos por día, según un ingreso mayor o menor. Si se le permite a un trabajador 200 gramos por día, debe comprar cualquier pan adicional a un precio más alto que el del impuesto. Las patatas y los garbanzos, que son la base de la comida española, se distribuyen en cantidades ridículamente insuficientes. En el mercado negro, un kilogramo de garbanzos puede alcanzar las 10 pesetas. En cuanto a los alimentos no racionados, un huevo cuesta 1 peseta, un kilogramo de carne 20, los tomates y los plátanos cuestan 1,6 pesetas. Así que la clase trabajadora no come huevos, ni leche, ni carne, ni verduras, ni frutas. Le pregunté a un amigo: «¿qué comen?» Y me respondió: «se comen la punta de los dedos», y agregó: «vete a caminar por Tetuán y Vallecas. Eso te informará mejor que cualquier cosa».

Miseria suburbana

Tomé el metro y me dirigí a Vallecas. El metro es lo único que no es caro en Madrid. El precio de un billete varía entre 0,10 y 0,20, por lo que incluso para los pobres, el transporte tiene un precio razonable y es conveniente. Al día siguiente, fui a dar un paseo por el barrio de Tetuán, en el extremo norte de Madrid. Tetuán está construido sobre colinas frente a la Sierra Nevada. Al sureste de la ciudad, Vallecas es más industrial, rodeada por un paisaje de ferrocarriles y fábricas. Pero hay profundas similitudes entre estos dos barrios. El recorrido por ambos es a lo largo de una avenida larga, recta y ancha, donde se pueden encontrar tiendas, tabernas y cines, con grandes edificios nuevos pintados en colores suaves que se alzan aquí y allá. Pero si uno va a 20 metros a la derecha o a la izquierda, se encuentra en el corazón de una región extraña que ya no es una ciudad, sino una zona, y donde caminar por ella sólo un instante es suficiente para entender que, aunque el régimen ha prohibido el reclutamiento en Madrid, no ha disminuido la miseria al hacerlo. Ya no hay calles, sino caminos de tierra recortada bordeados de casas con techos de tejas rojas. No se encuentra ni una sola tienda. Los niños caminan descalzos y, a menudo, se visten con harapos, con la espalda descubierta. Hombres y mujeres usan alpargatas o zapatillas, y nunca zapatos. Padres, niños, cabras y gallinas se amontonan dentro de las minúsculas chozas cuyos interiores oscuros se pueden ver a través de las puertas abiertas. En los días fríos y lluviosos (y el invierno es duro en Madrid, y las lluvias son fuertes), debe ser terrible vivir en estas casas y caminar por la tierra empapada. En los días soleados, viven fuera.

En los umbrales, las mujeres bañan a sus hijos, frotan su ropa y hacen sus reparaciones. Hacen una tremenda cantidad de lavado y se pueden ver trapos remendados y descoloridos en todas partes, secándose al sol entre los pollos y las cabras, ya que la menor cantidad de tela es terriblemente costosa. Deben usar su ropa hasta que se caiga en pedazos. La vida es muy dura para las mujeres. No hay agua en las casas y se puede ver a las niñas muy pequeñas que traen agua de la fuente en cubos que son demasiado pesados para ellas. No hay combustible, y para tener un poco de carbón hay que permanecer en una larga fila. Así que las mujeres tienen un aire acosado a su alrededor. Están vestidas de negro, prematuramente viejas y feas debido a la preocupación. Los hombres parecen menos sombríos; sienten la dureza de su condición, pero no son aplastados por ella. Por eso, la miseria en Madrid, por más profunda que sea, no es sórdida. Los niños juegan, las jóvenes se ríen, los hombres hablan entre ellos con voces alegres. La pobreza no los ha convertido en ganado resignado; siguen siendo hombres vivos, hombres que se rebelan y tienen esperanza.

Muriendo por vivir

Al salir de Tetuán, recorrí el lugar que solía ser el campus universitario. En el centro de la ciudad, quedan algunos vestigios de la guerra civil: un edificio destruido en Alcalá, algunos escombros cerca del Palacio Real y la estación de trenes del Norte. Pero el campus universitario, pulverizado por bombas y carcasas, aún está lejos de ser reconstruido. En este inmenso páramo — desnudo, agrietado y desigual— se pueden ver secciones de casas, partes de paredes, edificios decapitados y vastas ruinas de ladrillos secos, sazonados como los antiguos baños termales romanos. Se están construyendo nuevos edificios. Ya hay edificios grandes y brillantes que se alzan a lo largo del campus. Pero las pequeñas villas al norte de las tierras baldías están destruidas, casi demolidas. Incluso en el campus, explotan los restos de las casas y las paredes en ruinas; la guerra todavía está muy cerca.

¿Cerca del pasado o cerca del futuro? Dos días antes de mi llegada a Madrid, tres bombas explotaron en la sede de un sindicato de la Falange, y dos falangistas murieron. Una multitud de trabajadores, empleados y estudiantes se reunieron en una manifestación grandiosa en su funeral, a la que debían asistir para evitar sanciones graves. Diecisiete comunistas fueron fusilados oficialmente en represalia, y ¿quién sabe cuántos en secreto? Ellos disparan mucho en Madrid. Torturan. Como cerca de la calle Lauriston en París durante el reinado de la Gestapo, hay barrios donde los gritos de las víctimas durante la noche impiden que la gente duerma.

Un breve paso por Madrid es suficiente para sentir cuán inestable es el orden y el equilibrio actuales. Sin libertad, el menor esfuerzo hacia la justicia no se ve aquí. Y, sin embargo, los españoles no han perdido nada de su vida y su ardor. Sienten la opresión y la injusticia. Ellos quieren vivir, aman la vida ¿Debe ser que, una vez más, en nombre de esta voluntad y este amor, estarán obligados a elegir la muerte?

Fuente: Quatre jours à Madrid, publicado en el número de Combat Magazine del domingo 15 y lunes 16 de abril de 1945.

*++

 

Primera detección de átomos de oxígeno en la atmósfera de un exoplaneta. [Dios hizo la Tierra en seis días laborables, de lunes a viernes, descansando el día siguiente, con lo que cumplía la legislación laboral a rajatabla, como Dios manda (ya ven que aquí lo que rula es el trabajo. Sin trabajo, que si quieres arroz Catalina). Vale, para usted la perra gorda, que el día es muy largo y no quiero empezar con discusiones tan temprano. Pero, ¿el exoplaneta KELT-9b quien lo hizo, cuándo, dónde y bajo qué régimen laboral? Y lo advierto al personal transeúnte con papeles o sin papeles y demás a fin de despejar dudas y quedar libre de sospechas: yo no fui.]

 

Primera detección de átomos de oxígeno en la atmósfera de un exoplaneta

Tercerainforamcion / 08.01.2022

  • Reanalizando datos del Observatorio de Calar Alto (Almería), investigadores del Instituto de Astrofísica de Andalucía y otros centros internacionales han encontrado oxígeno en la atmósfera del planeta extrasolar más caliente conocido: KELT-9b. Sus temperaturas superiores a los 4.000 grados impiden el desarrollo de la vida.

Recreación artística del exoplaneta KELT-9b, un gigante gaseoso similar a Júpiter, y su estrella / NASA

 

En 1995 se descubrió el primer planeta extrasolar y hoy ya se conocen más de 4000. A lo largo de estas dos décadas equipos científicos de todo el mundo han intentado caracterizar sus atmósferas y explicar por qué estos nuevos mundos son tan distintos a los planetas del sistema solar.

Ahora, un equipo internacional con participación del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC) publica en Nature Astronomy el hallazgo de átomos de oxígeno en el exoplaneta KELT-9b, la primera detección de este compuesto en una atmósfera exoplanetaria.

Con una temperatura diurna de más de 4000 grados, KELT-9b, descubierto en 2017, es el exoplaneta más caliente conocido hasta la fecha. Se trata de un gigante gaseoso similar a Júpiter, con la diferencia de que la temperatura en su atmósfera es tan alta como para fundir el hierro, unas condiciones en las que la vida no puede prosperar, aunque se haya detectado oxígeno.

Esas temperaturas extremas se deben a que gira muy cerca de su estrella anfitriona, tanto que completa una órbita en apenas unas 36 horas. Desde su hallazgo se busca comprender la naturaleza de un objeto tan caliente y peculiar, así como la razón de que no se desintegre estando tan cerca de su estrella.

Método de los tránsitos 

Para estudiar las atmósferas de estos planetas se emplea el método de los tránsitos, pequeños eclipses producidos cuando el planeta pasa por delante de su estrella. Durante el tránsito, la luz de la estrella anfitriona atravesará la atmósfera del planeta, lo que permite estudiar las características físicas y la composición de esa atmósfera.

“Nuestro equipo detectó las huellas del oxígeno atómico en el espectro del planeta. Dado que KELT-9b es un planeta gigante gaseoso muy caliente, esta detección no es un indicio de la presencia de vida, pero es la primera detección definitiva de átomos de oxígeno en la atmósfera de un exoplaneta”, afirma Francesco Borsa, investigador del Osservatorio Astronomico di Brera (INAF, Italia) que dirige el estudio.

La detección fue posible gracias a un modelo informático desarrollado por los autores, el más avanzado para el estudio de las atmósferas de exoplanetas calientes desarrollado hasta la fecha. El modelo no solo coincidía con las observaciones anteriores de otros compuestos en la atmósfera de KELT-9b, sino que también predecía que los datos deberían mostrar la presencia de átomos de oxígeno.

Así, los investigadores volvieron a analizar observaciones anteriores del planeta obtenidas con el telescopio de 3.5 metros del Observatorio de Calar Alto (CAHA, Almería), incluido su espectrógrafo CARMENES, y los resultados confirmaron la predicción del modelo: las señales de oxígeno estuvieron ahí todo el tiempo, pero no habían sido detectadas por los análisis anteriores.

“La concordancia entre el modelo y las observaciones es un hito en nuestra exploración de los planetas fuera del sistema solar: demuestra que ahora podemos crear modelos realistas de exoplanetas y mejorar significativamente nuestra capacidad para comprender las atmósferas de los más calientes”, destaca Denis Shulyak, investigador del IAA que participa en el descubrimiento.

“Aunque todavía no es posible realizar observaciones similares de las atmósferas de planetas más pequeños y fríos, algún día lo será –adelanta–. Consideramos este trabajo como un ensayo general para los futuros trabajos de búsqueda de oxígeno en las atmósferas de diferentes planetas de la galaxia, incluidos los mundos más pequeños, posiblemente habitables”.

Referencia:

F. Borsa et al. “High-resolution detection of neutral oxygen in the atmosphere of an ultra-hot exoplanet”. Nature Astronomy, dic 2021.

*++

 

Ejército y fuerzas de seguridad de Kazajistán derrotan a los militantes en Almaty

 

Ejército y fuerzas de seguridad de Kazajistán derrotan a los militantes en Almaty

DIARIO OCTUBRE / enero 8, 2022

 


Las formaciones radicales de Almaty, la mayor ciudad de Kazajistán, están completamente derrotadas: cientos de militantes fueron muertos y miles fueron arrestados.

Las fuerzas militares y de seguridad pudieron derrotar con éxito a las fuerzas radicales en Almaty, recuperando completamente el control sobre todos los edificios gubernamentales que anteriormente ocupaban los radicales.

Las pérdidas de los manifestantes radicales resultaron ser realmente enormes: varios cientos de militantes murieron, mientras que alrededor de 2.500 fueron arrestados. Decenas de policías y miembros de las fuerzas de seguridad resultaron también muertos.

Según el Ministerio del Interior de Kazajistán, en este momento en Almaty la limpieza de los distritos de la ciudad de los radicales continúa. Sin embargo, la iniciativa ha pasado completamente a manos de las fuerzas gubernamentales: la intervención de los países aliados a través de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC) ya no será necesaria. Varios cientos de paracaidistas rusos habían llegado a Kazajistán en las últimas horas para asistir a las fuerzas de seguridad.

Se sabe que la mayoría de los radicales destruidos intentaron ofrecer una resistencia seria, incluso con el uso de armas. Sin embargo, estos últimos fueron muertos como resultado del fuego de respuesta o, posteriormente, acordaron entregar sus armas.

Al mismo tiempo, la situación en Almaty sigue siendo extremadamente difícil. Esto se debe principalmente a que los arsenales y almacenes de armas y municiones fueron saqueados por los militantes, lo que no excluye la posibilidad de que los radicales emprendan nuevos intentos de ataque a las fuerzas de seguridad y militares.

FUENTE: Avia Pro / Al Manar

*++

 

NOTICIERO RT 08/01/2022 - Rusia subraya el carácter legítimo de su ayuda...