domingo, 27 de enero de 2019

CRISTO BENDITO, AMÉN JESÚS, RUEGA POR LOS AZNAR-BOTELLA Y BOTELLÍN, HIJO PRODUCTO DE UN CASTAÑAZO DE AMOR (Ya es sabido que Aznar aparte de esto, lo otro y lo de más allá, es un borrachuzo, o sea, que sin pagar agarra unas castañas de capitán general arriba con mando en plató de 13 tv), ERES NIÑO COMO YO, POR TU PADRE, DIME: A QUE SIN ROBAR, VERBO YO ROBO; YO TE ROBO A TI; YO LE ROBO A ÉL; YO LE ROBO A MARÍA SANTÍSIMA, UNO NO SE PUEDE HACER RICO TIPO AZNAR-BOTELLA Y BOTELLÍN, ZAPLANA O BÁRCENAS? Y POR ESO TE QUIERO TANTO Y TE DOY MI CORAZÓN.



La falta de democracia engrasa el expolio económico

La red bipartidista que ayuda a los fondos buitre

Rebelión
CTXT
26.01.2019


<p>Fondos buitre</p>

Fondos buitre MALAGÓN

Para el visionario economista Joseph Schumpeter, el capitalismo avanza gracias a la denominada ‘destrucción creativa’, es decir, a los emprendedores que, introduciendo innovaciones, acaban con las viejas formas de hacer e incorporan nuevos productos al mercado.

El problema de dicha destrucción es sobre quién caen los escombros: ¿qué ocurre cuando la economía avanza a costa de aprovechar las crisis y la debilidad estatal para obtener cuantiosas plusvalías a partir de bienes imprescindibles? La de los denominados fondos buitre es una historia de complejidad financiera, pero, sobre todo, es un relato sobre el poder y sobre cómo el expolio que ha sufrido España tiene mucho que ver con una estructura institucional escasamente democrática.

El estallido de la crisis mundial, hace ya más de diez años, acabó con las innovadoras ‘hipotecas subprime’, préstamos de difícil devolución empaquetados y enviados a todas partes del mundo por bancos de inversión que llegaron a apostar grandes cantidades de dinero a que dichos préstamos no se devolverían nunca.

Esta orgía delictiva nunca se detuvo, únicamente cambió de escenario: la podredumbre del cadáver de Lehman Brothers condujo al rescate y a la sumisa recapitalización de algunos de los bancos que habían incurrido en las peores prácticas. Salvado del castigo, el espíritu ‘creativo-destructor’ encontró en la necrosis del resto de los sectores de las economías nacionales nuevos focos de ‘plusvalía’: los buitres habían detectado la carroña.
LA PODREDUMBRE DEL CADÁVER DE LEHMAN BROTHERS CONDUJO AL RESCATE Y A LA SUMISA RECAPITALIZACIÓN DE ALGUNOS DE LOS BANCOS QUE HABÍAN INCURRIDO EN LAS PEORES PRÁCTICAS
Participados por un amplio abanico de inversores institucionales, particulares, bancos y otras entidades, grandes fondos de inversión, provenientes en su mayoría de Wall Street, han adquirido todo tipo de activos a precios de ocasión para una venta con una enorme plusvalía. Están de moda, hasta tal punto que medios como el Financial Times consideran que han llegado a sustituir buena parte de las funciones de una banca todavía con achaques; además, los bajos tipos de interés actuales han hecho del inmobiliario un objetivo casi irrenunciable, de nuevo.

Pero para dar el verdadero pelotazo, estos fondos necesitan una serie de condiciones: en primer lugar, un contexto crítico que rebaje los precios de los activos a adquirir; en segundo lugar, unas instituciones que, bajo presión financiera, tengan ‘empatía’ con los inversores; en tercer lugar, los cambios legislativos que permitan que estas adquisiciones relámpago para una venta lucrativa no sean solo legales sino fiscalmente óptimas. España iba a ser el escenario perfecto para esta ‘doctrina del shock’.

Rajoy: el gobierno ‘de los mejores’

En enero de 2012, la derecha aunaba la mayoría absoluta en el Congreso y en el Senado, con el poder en casi todas las capitales importantes y las comunidades autónomas. El Partido Popular no tenía oposición, salvo un conjunto de protestatarios en las calles a los que había comenzado a reprimir y multar.

En abril de aquel año, la patronal Círculo de Empresarios homenajeó en Madrid a su presidente cesante, Claudio Boada Pallarés. Boada recordó en aquel evento a su padre, Claudio Boada Villalonga. Presidente franquista del Instituto Nacional de Industria (INI) y primer ejecutivo de Ford en España, Boada había pasado de la dictadura autárquica a la democracia, protagonizando una exitosa carrera de saneamiento y reducción de costes empresariales. Sus colaboradores y discípulos Miguel Boyer, Mariano Rubio y Carlos Solchaga lo pondrían al frente del establishment empresarial público para impulsar la reconversión industrial en los años ochenta.

Si Boada padre había formado parte de la beautiful people posindustrial socialista, el hijo había terminado adhiriéndose a la financiera. En aquel homenaje a Claudio Boada Jr. estuvieron presentes importantes representantes del gobierno del PP, como los ministros Miguel Arias Cañete (Agricultura), Pedro Morenés (Defensa) y altos cargos gubernamentales como Pedro Argüelles (secretario de Estado de Morenés) y Fernando Eguidazu (una de las bazas del Ministerio de Exteriores para vender la Marca España).

Morenés y Eguidazu habían entrado en el ejecutivo de Rajoy provenientes precisamente del equipo directivo de Boada en el Círculo de Empresarios, como también el entonces nuevo presidente del Instituto Nacional de Estadística, Gregorio Izquierdo. Además, el aristócrata Carlos Espinosa de los Monteros y Bernaldo de Quirós, secretario de Estado de la Marca España, había sido presidente del Círculo de Empresarios.
BLACKSTONE ADQUIRIÓ A PRECIOS IRRISORIOS 40.000 HIPOTECAS DE CATALUNYA BANK (UNOS 5.000 MILLONES POR UNA CARTERA VALORADA EN 30.000) Y 1.860 VIVIENDAS DE PROTECCIÓN OFICIAL PROPIEDAD DEL AYUNTAMIENTO DE MADRID, POR SOLO 125 MILLONES
Boada Jr., ingeniero industrial como su progenitor, dejaba el Círculo y se consolidaba como senior officer –hombre fuerte y ‘abrepuertas’– del fondo de inversión Blackstone en España. Después de trabajar durante casi veinte años en Lehman Brothers, especializado en la venta y reventa de paquetes tóxicos de viviendas y otros activos, Boada dirigiría la estrategia de adquisición, arreglo –con desahucios– y posterior puesta en el mercado de todo tipo de inmuebles en manos de bancos y otras instituciones públicas y privadas. Una reconversión financiera, fiscal y contable de la que su padre se habría sentido orgulloso.

El gobierno popular le esperaba a él y a sus colegas con los brazos abiertos: fondos como Blackstone servirían para desatascar la banca de las llaves de los pisos sin vender y contribuirían a producir una ilusión de recuperación económica que mantendría al Partido Popular en el poder.

El ejecutivo Rajoy sabía de finanzas y, por tanto, entendía. El ministro De Guindos y una de sus manos derechas en el Ministerio de Economía, Íñigo Fernández de Mesa, habían pasado por Lehman Brothers y por otros bancos; el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, había fundado en 2006 ‘Montoro y Asociados’ –después ‘Equipo Económico’–, una consultoría dedicada a minimizar el pago de impuestos de las empresas, y había llevado a buena parte de su equipo a su cartera ministerial, desde la que iniciaría su mandato con una subida de impuestos a la mayoría de la población.

La auditora y consultora PriceWaterHouseCoopers (PwC), implicada en el escándalo de paraísos fiscales ‘Lux-Leaks’, contaba también con varios ex directivos en en el gobierno. Uno de ellos, el secretario de Estado de Hacienda, Miguel Ferre-Navarrete, presidente, además, de la Agencia Tributaria; otro, el director del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), Antonio Carrascosa, que se encargaría de gestionar los activos tóxicos de las antiguas Cajas de Ahorro, carne de fondo buitre. Ambos altos cargos habían trabajado con De Guindos en PwC.

Las nuevas SOCIMI

Con la presión de la deuda pública, la prima de riesgo y la nacionalización y el rescate de Bankia, la élite gubernamental precipitó los cambios legales: la Ley 16/2012, publicada en el Boletín Oficial del Estado el 28 de diciembre, día de los Inocentes, supuso una sustancial modificación de los requisitos a las denominadas Sociedades Anónimas Cotizadas de Inversión en el Mercado Inmobiliario, las ‘SOCIMI’.

Inspiradas en las ‘Reit’ estadounidenses, las SOCIMI habían sido concebidas en 2009 para incentivar la inversión en un mercado inmobiliario hundido. En 2012, la virtuosa interacción entre la gran empresa y el nuevo Estado del PP –dos actores que resultaban difíciles de distinguir– contribuiría a una flexibilización de dicha legislación para que casi cualquier rico pudiera tener una SOCIMI, promoviendo un entramado societario con el objeto de que los grandes fondos consiguieran las mayores plusvalías sin apenas tributar. El pelotazo inmobiliario estaba servido. El sueño del libre mercado consistía, en realidad, en una reducida red social de poderosos capaz de hacer casi todo posible.


 https://ctxt.es/get_img?ImageRatio=70&ImageWidth=840&ImageHeight=804&ImageId=17851

 Es el mercado, amigos”: red social de poder Estado-gran empresa. Los lazos en forma de flecha indican la prestación de determinados servicios o normativas favorables. Elaboración propia.

El resto de esta historia ha sido narrado por la mayoría de los medios de comunicación. Blackstone adquirió a precios irrisorios 40.000 hipotecas de Catalunya Bank –en manos del FROB–, la mitad del ladrillo del extinto Banco Popular (unos 5.000 millones de euros por una cartera valorada en 30.000) y, con un mayor revuelo mediático, 1.860 viviendas de protección oficial propiedad del Ayuntamiento de Madrid, por solo 125 millones.

Parte del equipo de aquel consistorio, presidido por Ana Botella, ha sido condenado por el Tribunal de Cuentas por malvender este patrimonio público por debajo del precio de mercado y con numerosas irregularidades procedimentales. El esposo de Ana Botella, José María Aznar, se ha prestado recientemente a ‘abrir puertas’ a más fondos de esta estirpe en España para aprovechar las incertidumbres financieras del probable brexit. Uno de sus hijos, José María, dirige el fondo buitre Cerberus en España, que se hizo con casi todo el negocio inmobiliario del banco BBVA por 4.000 millones de euros y lo que los medios financieros denominan eufemísticamente “un importante descuento”.

El proceso judicial por el caso del Ayuntamiento de Madrid continúa al margen del dictamen contable del Tribunal de Cuentas, aunque los abogados de la acusación no se hacen grandes ilusiones. Más esperanzador es el que afecta a la venta de casi 3.000 viviendas públicas propiedad del Instituto de Vivienda de Madrid (IVIMA) al fondo Azora-Goldman Sachs en 2013 por el gobierno regional del fenecido Ignacio González.

En dicha venta sobresalen conexiones ilustrativas. Una de las mayores directivas del IVIMA, Ana Gomendio, pertenece a una familia de la construcción y es, además, prima de Montserrat Gomendio Kindelán, entonces número dos del ministro de Educación José Ignacio Wert; más sospechosas son aún las redes del exconsejero de Vivienda, el multimillonario Pablo Cavero, cuya SICAV estaba gestionada por BBVA y Goldman Sachs, precisamente el propietario de Azora.
EL SAQUEO DEL PATRIMONIO PÚBLICO Y LA ESPECULACIÓN SOBRE LA ECONOMÍA NACIONAL TIENEN SOPORTE EN UNA RED DE PODER, UN ENTRAMADO DE RELACIONES EN EL QUE ESTADO Y GRANDES EMPRESAS SE CONFUNDEN
La repercusión del caso del IVIMA y de la condena a Botella y compañía no ha impedido, sin embargo, que la rapacería financiera continúe en todo el territorio nacional: los fondos buitre crecen por el ecosistema económico para hacerse con todo tipo de locales, cadenas de hoteles, empresas y relevantes paquetes accionariales. Los portavoces de estas empresas se jactan, además, de haber sacado a España de la crisis, contribuyendo a “estabilizar” los precios de las viviendas. Otro eufemismo que los mortales han experimentado en forma de incremento de precios de venta y alquiler.

Su capacidad para influir queda fuera de toda duda recordando las amenazas de Blackstone al gobierno de Pedro Sánchez para que no regulara el alquiler. El propio Claudio Boada reprochó a la ministra de Economía, Nadia Calviño, que Blackstone había invertido hasta 25.000 millones de euros en España y que podría llegar a marcharse ante una legislación más restrictiva. Un consejo que la disciplinada ministra se tomaría muy en serio al retirar la propuesta de limitación de los precios del alquiler de los Presupuestos Generales del Estado correspondientes a 2019. El martes 22 de enero, Podemos retiró su apoyo al Decreto sobre alquileres del Gobierno por considerar que este había cedido a las presiones de Blackstone para no regular los precios.

El expolio continúa. Los buitres han hecho negocios que hubieran sido imposibles sin la complicidad de determinadas élites políticas. El saqueo del patrimonio público y la especulación sobre la economía nacional tienen soporte en una red de poder, un entramado de relaciones en el que Estado y grandes empresas se confunden y se combinan gracias a acuerdos implícitos, puertas giratorias y comunión de intereses. Una estructura antidemocrática que difícilmente garantiza un horizonte económico estable y próspero para la mayoría.

Fuente: https://ctxt.es/es/20190123/Politica/24009/Andr%C3%A9s-Villena-politica-fondos-buitres-democracia-economia.htm

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PODEMOS CON PODEMOS? ¡CLARO QUE PODEMOS! PERO PODEMOS CON LOS CÍRCULOS FUNCIONANDO Y ORGANIZÁNDONOS SOCIALMENTE, NO CON NENINES JEFES POR SU NATURAL Y NENINAS JEFAS POR SU NATURAL, HIJOS E HIJAS DE PAPI QUE, AY, CHICO, PUES QUE MIRA TÚ QUE CASUALIDAD, QUE YO QUIERO UN PUEDE MÁS QUE TÚ. ESO TE LO HAS CREÍDO TÚ. INTRANSVERSAL, AQUÍ EL QUE MÁS PUEDE QUIERE SOY YO, QUE SOY UN TRANSVERSAL PURO VÍRGEN, QUE ES QUE YO QUIERO GANAR, SABES? LA SANTANDERINA, ESA DEL BANCO DE SANTANDER NO QUIERE GANAR, SABES? YO SÍ



elsaltodiario.com 

Crisis en Podemos
Bifurcaciones madrileñas: romper con la mala política



Brais Fernández 
VUENTOSUR
22.01.2019

La implosión de Podemos en la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid ha sido una sorpresa por el momento escogido, pero para cualquier observador mínimamente informado estaba implícita en la situación. Ahora los opinadores más ingenuos o maliciosos pretenden escandalizarse ante la bochornosa crisis de la izquierda madrileña, pero si hacemos un repaso rápido por algunos hechos políticos de los últimos años, veremos que todo lo ocurrido no es una “aberración” o una “desgracia”, sino la consecuencia lógica e inevitable de toda una trayectoria. Tampoco es un psicodrama en el que dos amigos se pelean, ni sólo una disputa burocrática descarnada por el poder, que obviamente también lo es. Es el fin de un ciclo para la política transformadora de este país. Escogeremos tres causas que, en mi opinión, han incubado esta situación y que, si somos capaces de aprehenderlas, nos darán pistas para iniciar un nuevo camino con nuevos horizontes y sobre nuevas bases.

En primer lugar, la propia configuración de Podemos. Podemos no es un partido: ha fracasado como proyecto partidario, en un sentido histórico del término.

Los partidos, en su acepción moderna, son agrupaciones que “representan” a clases o fracciones de clase organizadas, con raíces en la sociedad civil y agrupan a sus bases en torno a un programa u objetivos políticos a largo plazo. Podemos renunció a tener un proyecto de sociedad diferente, porque, presuntamente, la gente sólo podía imaginar la sociedad tal y como es hoy. Podemos renunció a tener bases sociales organizadas, porque, por lo visto, para asaltar los cielos no se necesitaba tener los pies en el suelo. Podemos, más que un partido, es un aparato a la deriva, que oscila desorientado entre lo que pudo haber sido y lo que realmente es: un régimen despótico en donde la ausencia de pluralismo provoca que las diferencias se resuelvan en base a intrigas, maniobras y deslealtades. El pluralismo, esa asunción de que las tradiciones emancipadoras no se pueden reducir a una, es una realidad irreductible: es la única forma de articular la anhelada unidad.

En segundo lugar, los acuerdos colectivos han sido ignorados una y otra vez en aras de los caprichos y de las opiniones particulares de los “líderes”. El caso de Manuela Carmena es quizás el más flagrante. Un programa colaborativo, participado, con muchísima inteligencia detrás, fue desechado por la alcaldesa como una lista de “sugerencias”. Lo increíble fue la aceptación sumisa por parte de la burocracia de Podemos en cualquiera de sus versiones: la “marca Carmena” era más importante que el impulso movilizador que permitió ganar el Ayuntamiento. Pero hay más ejemplos: Ramón Espinar ganó las primarias en un acuerdo con Anticapitalistas, que incluía una hoja de ruta “unitaria” y transformadora que pocos meses después del triunfo fue abandonada sin miramientos, operación que culminó con el “aterrizaje” de Errejón como candidato para la Comunidad de Madrid. O Pablo Iglesias ganando Vistalegre II con un discurso contra el PSOE, para al poco tiempo adoptar la estrategia diseñada por su rival Errejón. “Más Madrid” es el último movimiento de una política basada en los caprichos y chantajes de líderes, caras públicas, secretarios generales: tal y como lo fue, por otra parte, el “dedazo” de Pablo Iglesias imponiendo a Errejón como candidato.

En tercer lugar, el profundo giro transformista de Podemos, inevitablemente, tenía que generar una bifurcación. Manuela Carmena e Íñigo Errejón son el sector más consecuente del sector de la izquierda que busca la integración en el régimen, aceptando la división tradicional de la política de éste (restauración progresista/reacción conservadora), y que opta por abandonar cualquier perspectiva constituyente. Esto es, asumiendo el actual marco político-económico como el único posible y renunciando a formular una estrategia política en otros términos.

El problema de fondo es que todas las maniobras y derivas burocráticas responden a una vocación: se trata de librarse de las ataduras reales que vinculaban a la nueva política al 15M (asambleas, consensos, programa reformista radical), convertirlo en algo parecido a los que es el primero de Mayo para las grandes burocracias sindicales: una efeméride con la que no mantienen ningún vínculo de fidelidad práctica. Tanto la maniobra de Errejón como toda la linea político-organizativa de la dirección estatal de Podemos son los últimos coletazos por desprenderse de los restos de aquellas ataduras.

El movimiento de Errejón tiene sin duda, un fondo político: se trata de radicalizar ese giro hacia el centro-izquierda y de ganar plena autonomía no sólo frente a la dirección de Podemos (con la que, por cierto, coinciden en lo fundamental políticamente), sino frente a IU y otros sectores más a la izquierda. Una maniobra similar a la que Manuela Carmena hizo cuando liquidó Ahora Madrid, lanzando su proyecto Más Madrid y rompiendo con los sectores agrupados en Ganemos (IU, Anticapitalistas, o sectores municipalistas agrupados ahora en torno a La Bancada).

Ahora viene la pregunta fundamental: ¿qué hacer ante esta bifurcación? En mi opinión, el debate fundamental no versa sobre el futuro de la izquierda: versa sobre si aceptamos que el monopolio de la política institucional está en manos de un centro-izquierda neoprogresista o si tratamos de mantener en Madrid (y a medio plazo, en todo el Estado), una cuña con un programa constituyente, impugnador y de lucha que nos permita afrontar en mejores circunstancias un nuevo periodo caracterizado por una normalización de la crisis múltiple del capitalismo hispano, la radicalización de las clases privilegiadas hacia la extrema derecha y el fin del aliento movilizador “a la ofensiva” que hemos sentido los últimos años.

Obviamente, creo que hay que apostar sin complejos por esta opción, a condición de que esa recomposición no la lideren los mismos que nos han conducido al desastre. La dirección de Podemos ha fracasado estrepitosamente a la hora de configurar un proyecto en Madrid, carece de base militante amplia, dinámica y articulada, y se ha comportado con una arrogancia terrible hacia los otros sectores combinada con oportunismo político. Su trayectoria y los resultados de su desastrosa y errática linea política les incapacita para liderar nada y hay que acabar de una vez por todas con esa idea de que les corresponde ese rol: esa es una ilusión basada en su papel en la anterior etapa política. Cualquier hipótesis liderada por esta fracción está destinada al fracaso.

El embrión de nuevas candidaturas en la CAM, en el Ayuntamiento de Madrid y en muchos pueblos de la Comunidad se encuentra en la experiencia de los seis concejales “críticos” de Ahora Madrid. IU, Anticapitalistas y La Bancada cuentan con una red activista y capacidad organizativa para impulsar candidaturas que sean el embrión de un nuevo espacio contra la resignación, el cinismo, el verticalismo y la normalización política combinada con miseria social a la que parecen conducirnos estos tiempos.

Hay acuerdos programáticos mediatos que lo permiten; también sobre cómo proceder, sobre todo en torno a métodos de configuración pluralista y cooperativos, como las primarias abiertas y proporcionales. También en la necesidad de incorporar como protagonista a la gente trabajadora, fuera de las pequeñas élites militantes, vinculada a los barrios, movimientos y a las luchas. Podemos podría sumarse, pero no imponiendo sus reglas: los tiempos de la dominación mediante la espada ya han pasado.

Hay que ser sensible a las preocupaciones de mucha gente en torno a la situación actual. Es comprensible esa preocupación por la unidad. Pero aunque las lecciones sean dolorosas, una bifurcación en la cual seamos capaces de optimizar las opciones de las izquierdas tampoco es necesariamente una mala noticia: se pueden recoger más votos y a la vez, normalizar que existen diferentes proyectos para afrontar la situación. Se trata de continuar, pero aprendiendo las lecciones: no volver a delegar ni ceder la capacidad de mando ni en una burocracia ni en un líder, aunque prometa asaltar los cielos. Hagamos posible que vuelvan las asambleas, las militancias y los programas transformadores. Es la mejor garantía para evitar la descomposición en estos tiempos oscuros.

*Brais Fernández es militante de Anticapitalistas y miembro de la redacción de viento sur


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sábado, 26 de enero de 2019

¡ CLAVAITO !



SHAHID ATIQULLAH/REBELION

NO NECESITAS SER FAN DE MADURO PARA OPONERTE AL GOLPE DE ESTADO DE VENEZUELA


No necesitas ser fan de Maduro para oponerte al golpe de Estado en Venezuela


Por Diego Díaz
KAOSENLARED
El Salto
25.01.2019
En Venezuela está en marcha un intento de golpe de Estado apoyado por el presidente norteamericano Donald Trump. El golpismo ha vuelto a América Latina y parece que viene para quedarse.










Llamemos a las cosas por su nombre. En Venezuela está en marcha un intento de golpe de Estado apoyado por el presidente norteamericano Donald Trump. El golpismo ha vuelto a América Latina y parece que viene para quedarse. El siglo XXI ya ha visto el éxito de tres “golpes blandos” en Paraguay, Honduras y Brasil dirigidos contra mandatarios progresistas, así como otros muchos fallidos en la mayoría de los países en los que en este siglo se han ido formado gobiernos con una clara voluntad de redistribuir la riqueza y afirmar su soberanía nacional frente a los EEUU.

El caso de Venezuela con la autoproclamación de Juan Guaidó como presidente de la República, invocando dos artículos de la misma Constitución bolivariana que la oposición siempre ha combatido con furia, se inscribe en esta nueva modalidad de “golpes constitucionales” o “golpes judiciales” apoyados por los EEUU y las élites locales. Un golpismo postmoderno más estético y presentable que las juntas militares de los años 70, al estilo de Pinochet o Videla, pero que igualmente puede terminar en un baño de sangre si la comunidad internacional no se moviliza activamente por una solución pacífica y negociada del conflicto.
No necesitas ser fan de Nicolás Maduro para oponerte al golpe de Estado. Puedes desconfiar del actual presidente de Venezuela e incluso aborrecer la revolución bolivariana iniciada en 1999 por Hugo Chávez y al mismo tiempo ser un demócrata y considerar que si Venezuela quiere cambiar de gobierno tendrá que decidirlo en las urnas. ¿Por qué no? Y es que a pesar de todas tus reservas políticas hacia el gobierno venezolano, pese a sus sombras y excesos, ni Venezuela es una dictadura ni Juan Guaidó el presidente legítimo de otra cosa que no sea la república independiente de su casa.
El apoyo de los Aznar Boy´s, Casado, Rivera y Abascal, al “autoproclamado” forma parte de lo previsible. Las evasivas y los silencios de nuestro ministro de exteriores, el mismo que no dudó en tirarse al monte para hablar de “golpe de Estado de un régimen neodictatorial” en Catalunya, forman parte de lo inquietante.

Kaos en la Red te invita a comentar este artículo en el foro de Confederac.io

GEOMANGO EN VENEZUELA, O SEA, QUE LOS QUE NOS DIRIGEN ACTUALMENTE JUEGAN CON NUESTRO DINERO Y NUESTRAS VIDAS SIN QUE NOSOTROS LO SEPAMOS. Y OJITO QUE YO SOY DEMÓCRATA DE TODA LA VIDA Y BUEN CRIADO DE MI AMO, AQUÍ SE HACE LO QUE YO DIGA, A QUE SÍ, TRUMP?


Geopolítica en Venezuela
¿Qué se juega en la crisis?


Alejandro Kirk
VIENTOSUR
24.01.2019

Las fichas del futuro de Venezuela se están jugando fuera de sus fronteras. El intento de golpe de Estado en marcha sería imposible sin el reconocimiento otorgado al “presidente” Juan Guaidó por parte del presidente estadounidense Donald Trump, al que siguieron rápidamente Sebastián Piñera, el brasilero Jair Bolsonaro, y el colombiano Iván Duque, sus más fieles aliados en la región.

Lo que sigue es tratar de mantener un escenario de violencia para tratar de arrastrar a la Fuerza Armada a una definición que ya habían probado en 2017, en palabras del diputado opositor Juan Requesens: “o nos masacran, o no lo hacen, y se unen a nosotros”.

Mientras eso ocurría, en las calles de Caracas se desarrollaba una escena conocida: la derecha masivamente agrupada en el este de la ciudad (las zonas de clase media y alta), y los chavistas en el centro y oeste.

Guaidó, tras autoproclamarse presidente, se retiró rápidamente de la escena con rumbo desconocido. Los periodistas acreditados allí no alcanzaron a hacerle pregunta alguna. Eso tiene sentido: lo menos que pueden haber anticipado los autores de este plan, es que al autoproclamarse presidente de un país, un ciudadano comete un delito grave y lo más probable es que sea arrestado.

México, miembro del llamado Grupo de Lima, descartó reconocer a un “presidente” que nadie eligió, porque tal reconocimiento es una violación al derecho internacional y los tratados vigentes.

La concentración chavista en la histórica plaza O’Leary, en el centro de Caracas, al lado del complejo administrativo de El Silencio, se desplazó hacia el palacio presidencial de Miraflores para acompañar y defender a Nicolás Maduro. Allí, el mandatario -a quien las redes sociales de la derecha hacían asilado en una embajada- rechazó el golpe y denunció que los grandes medios hegemónicos -al igual que en las revueltas de 2017- sencillamente ignoraron la masiva concentración chavista.

Maduro recordó en su discurso los golpes de Estado en América Latina, impulsados por Estados Unidos, entre ellos “Chile, la hermosa Chile de la Unidad Popular y el Presidente mártir Salvador Allende”. En particular recordó el golpe de Estado perpetrado en 2002 contra el presidente Hugo Chávez, abortado en menos de 48 horas por una inmensa reacción popular espontánea en torno a Miraflores y a los principales cuarteles del país.

“Aquí no se rinde nadie”, exclamó Maduro en la tribuna. “El gobierno imperialista de Estados Unidos dirige una operación para instalar a través de un golpe de Estado un gobierno títere. Pretenden designar un presidente de Venezuela por vías extraconstitucionales”.

Allí, entre ovaciones, Maduro denunció la insólita orientación dada a la oposición por el vicepresidente de Estados Unidos el 22 de enero, de tomar la Presidencia y anunció la ruptura de relaciones diplomáticas con Washington. Dio 72 horas a los funcionarios de ese país para abandonar el territorio venezolano. La pregunta ahora es si obedecerán la orden, y que pasará si no lo hacen.
Gobernabilidad

También recordó Maduro un dato clave: 19 de los 23 estados federales de Venezuela son gobernados por el chavismo, elegidos en votación popular; entidades que podrían desconocer un eventual gobierno de Guaidó u otro dirigente opositor. Algunos, como el occidental estado petrolero del Zulia, han insinuado incluso que proclamarían la independencia, de romperse el estado de derecho en el país.
El chavismo además conquistó en diciembre 307 de los 335 municipios del país.

Hasta ahora, el intento no pasa de una crisis, tal vez más grave que otras, en gran medida por el compromiso férreo con el proceso bolivariano, demostrado por la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, encabezada por líderes militares como el general Vladimir Padrino López y el vicealmirante Remigio Ceballos, discípulos de Chávez. De ahí que la oposición, y Guaidó en particular, han suplicado en los últimos días a los militares que se sumen al golpe. Sin la FANB, la única esperanza del golpe es una invasión extranjera.

De superar la prueba, sin embargo, mal haría el gobierno bolivariano en continuar el inmovilismo y la ineficiencia que han caracterizado el desarrollo de la crisis económica del país. Si algo reclaman los pobres en la calle no es por la “dictadura”, sino por la falta de ella, por la incomprensible mano blanda frente a los que especulan con los alimentos y las necesidades básicas del pueblo. La guerra económica externa ha sido despiadada y brutal, como también lo ha sido el sabotaje del empresariado nacional. Pero también la corrupción y la ineficiencia han conspirado para deteriorar aún más la vida de los venezolanos y venezolanas.

“Máxima organización, movilización y disciplina”, demandó Maduro a sus seguidores, que sin duda esperan, como lo han esperado desde la elección en 2017 de la Asamblea Nacional Constituyente, medidas de emergencia para garantizar el acceso a alimentos y medicinas. Una decisiva muestra de compromiso superior ante quienes más resisten los embates de los poderosos enemigos de la revolución bolivariana.

El Grupo de Lima

Junto a Estados Unidos, el Grupo de Lima ha sido el artífice de esta crisis, con pasos metódicamente organizados desde que fracasó el intento de aplicar a Venezuela la Carta Democrática de la Organización de Estados Americanos (OEA), y los sucesivos fracasos electorales de la oposición en 2017 y 2018.

Los miembros del Grupo de Lima difícilmente harían esto exclusivamente por prístinos ideales democráticos. De ser así, se habrían movilizado en muchas otras crisis, como la de Honduras o Argentina, que olímpicamente ignoran.

El Grupo está en realidad compuesto por países que tienen algo que ganar con el derrumbe del proceso revolucionario, y fue diseñado por expertos como el ex canciller chileno Heraldo Muñoz y el Secretario General de la OEA, Luis Almagro, ambos vinculados a gobiernos de centroizquierda (los de Michelle Bachelet y José Mujica), pero aliados incondicionales de Estados Unidos.

Paraguay es un buen ejemplo: fue el único de todo el grupo que rompió relaciones diplomáticas con Caracas a raíz de la asunción de Maduro. Esto podría estar relacionado con una deuda impaga de 340 millones de dólares, de un esquema ideado por el presidente Hugo Chávez, según el cual la estatal venezolana PDVSA suministraría combustibles y lubricantes a ser pagados en una canasta que incluía alimentos y dinero. Esto, cuando gobernaba el presidente Fernando Lugo, derrocado por un golpe blanco en 2012.

Según fuentes diplomáticas, el sucesor de Lugo, Horacio Cartés, pactó con Heraldo Muñoz y Luis Almagro su incorporación al Grupo de Lima si el eventual derrocamiento de Maduro significaba la eliminación de la deuda. “Los planes para la conformación del grupo se aceleran cuando Venezuela decide demandar a Paraguay por un monto de 500 millones de dólares y un tribunal en Paris se declara competente para juzgar”, agrega la fuente.

La recompensa de Guyana sería la renuncia venezolana al territorio Esequibo, para favorecer así los planes de inversión de Exxon, la misma empresa del barco interceptado por la Armada bolivariana en aguas jurisdiccionales venezolanas, uno de cuyos ex ejecutivos, David Granger, es hoy nada menos que Presidente.

Para Colombia, plataforma del sabotaje a la economía venezolana, los premios serían generosos: entrada de la estatal Ecopetrol a la explotación petrolera en Venezuela, acceso a las riquezas petroleras del Golfo de Venezuela (en el extremo occidental del país), apertura del Lago de Maracaibo como ruta para las exportaciones de carbón, que hoy deben recorrer unos 700 kilómetros para llegar a puerto. Además, indican las fuentes, “carteles colombianos de la droga aspiran a que un Gobierno títere en Venezuela derogue la Ley de control del espacio aéreo dejando rutas libres a aeronaves del narcotráfico.

El continuo derribamiento de aeronaves por la FANB ha generado atascos financieros al gobierno y carteles al no poder trasladar drogas a islas caribeñas”.Y agrega: “Chile, Guatemala, Costa Rica, Honduras y Panamá aspiran a los generosos beneficios (petroleros) que provee Venezuela a pequeños países en Centroamérica y el Caribe mediante Petrocaribe.

La clave está en los militares venezolanos, que la prensa y las redes sociales los presentan como un grupo de gorilas corruptos e inútiles. Son los mismos que han ocupado los primeros lugares en olimpiadas militares contra contrincantes peso pesado como China, Rusia o Irán. Su escuela de Fuerzas Especiales en Maracay es una de las más prestigiadas de América Latina (comandos chilenos han ido a entrenarse allí). Cuentan con armas potentes y modernas, así como una clara orientación doctrinaria antiimperialista. La nueva doctrina militar venezolana se basa además en la defensa integral del territorio, con participación de las organizaciones sociales.

Como le ocurrió a la selección chilena juvenil de fútbol en Rancagua, subestimar una vez más a Venezuela puede costar sumamente caro, y el “presidente Guaidó”, un personaje de origen humilde y piel mulata (y por tanto desechable) podría ser el primero el pagar el precio.


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