miércoles, 1 de julio de 2015

GRECIA. LOS TRABAJADORES NOS LA JUGAMOS COMO GANE LA MAFIA EN FORMA DE TROIKA


El referéndum griego, la vuelta de la democracia en Europa

josetxu ezcurra/Rebelión

Rebelión
Le Figaro
01.07.2015

Traducido del francés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos


Un fantasma recorre Europa 
En un gesto de se puede calificar de «gaullista» [propio del general De Gaulle], Alexis Tsipras ha decidido convocar un referéndum el próximo 5 de julio para pedir al pueblo soberano que resuelva la discrepancia que le opone a los acreedores de Grecia. Tomó esta decisión ante lo que debemos denominar las amenazas, las presiones y los ultimátums a los que se ha tenido que enfrentar en los últimos días de negociación con la «Troika», es decir, el Banco Central Europeo (BCE), la Comisión Europea (CE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI). Al convocar el referéndum ha devuelto deliberadamente al dominio político una negociación que los integrantes de la «Troika» querían mantener en el dominio técnico y contable. Este gesto ha provocado un reacción extremadamente grave por parte del Eurogrupo que se mide en el comunicado publicado el sábado [27 de junio] el cual confirma en una nota a pie de página la expulsión de hecho de Grecia fuera del Eurogrupo. Nos encontramos ante un verdadero abuso de poder cometido la tarde de este 27 de junio. Lo que está en juego a partir de ahora ya no es solo la cuestión del devenir económico de Grecia. Lo que se plantea abiertamente es la cuestión de la Unión Europea y de la tiranía de la Comisión y del Consejo [Europeos]. 

La declaración de Alexis Tsipras 
El texto de la declaración hecha por Alexis Tsipras la noche del 26 al 27 de junio en la televisión estatal griega es un ejemplo de probidad democrática. Ante el comportamiento de sus interlocutores y en particular lo que él considera un ultimátum, el primer ministro griego apela a la soberanía del pueblo. Desde ese punto de vista el texto es extremadamente claro: 
«Tras cinco meses de negociación nuestros socios nos han planteado un ultimátum, lo que contraviene los principios de la UE y mina la reactivación de la sociedad y de la economía griegas. Estas propuestas violan absolutamente los logros europeos. Su objetivo es humillar a todo un pueblo y manifiestan ante todo la obsesión del FMI por un apolítica de austeridad extrema. […] En estos momentos tenemos una responsabilidad histórica de afirmar la democracia y la soberanía nacional, y esta responsabilidad nos obliga a responder al ultimátum basándonos en la voluntad del pueblo griego. He propuesto al consejo de ministros la organización de un referéndum y esta propuesta se ha aceptado por unanimidad».* 

Es probable que este breve texto henchido de gravedad y determinación entre en la Historia como una de las declaraciones que hacen honor a la democracia. Este texto también refleja la cólera fría y determinada que invade a su autor. Y quizá resida ahí el fracaso principal del Eurogrupo y de las instituciones europeas, el haber transformado a un partidario de Europa en un resuelto adversario de las instituciones europeas. 

Las enseñanzas de la declaración Alexis Tsipras 
Conviene leer atentamente este texto, que no es circunstancial. En efecto, de esta breve declaración se pueden sacar tres puntos importantes. 

El primero es que el desacuerdo entre el gobierno griego y sus socios ha sido de inmediato político. El BCE y la CE no han dejado de buscar una capitulación del gobierno griego, lo que Tsipras denomina «la humillación de todo un pueblo». Lo que busca la UE por medio del Eurogrupo es cauterizar el precedente abierto por las elecciones de enero de 2015 en Grecia. Se trata de demostrar no solo en Grecia sino, lo que de hecho es más importante, en España, Italia y Francia que no se puede «salir del marco de la austeridad» tal como ha sido organizado por los tratados, como afirmó Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea, desde las elecciones del 25 de enero. 

El segundo punto importante de esta declaración es que por primera vez un dirigente elegido legalmente y en ejercicio declara que las instituciones europeas hacen propuestas que tanto en el fondo como en la forma «violan absolutamente los logros europeos». Es una acusación muy grave. Equivale a decir que las instituciones europeas, supuestamente las garantes de la democracia, actúan al contrario de esta. También equivale a decir que estas mismas instituciones, cuya legitimidad solo existe por delegación de la legitimidad de los Estados miembros, tienen unos comportamientos que violan la legitimidad y la soberanía de uno de dichos Estados miembros. Por consiguiente, equivale a decir que las instituciones de la Unión Europea se han constituido en Tyrannus ab exercitio, es decir, en un poder que aún habiendo surgido de procedimientos legítimos, sin embargo se comporta como un tirano. Equivale a poner radicalmente en tela de juicio toda legitimidad de las instancias de la Unión Europea. 

El tercer punto se deduce de los dos primeros. Está contenido en la parte del texto que dice: «En estos momentos tenemos una responsabilidad histórica de afirmar la democracia y de la soberanía nacional y esta responsabilidad nos obliga a responder al ultimátum basándonos en la voluntad del pueblo griego». En adelante sitúa los retos no ya a nivel de la deuda sino al de los principios, tanto de la democracia como de la soberanía nacional. Y es en este sentido en el que se puede hablar de un verdadero «momento gaullista» en Alexis Tsipras. Osó plantear la cuestión de la austeridad y del referéndum, y recibió un apoyo unánime, incluso de los miembros de ANEL, el pequeño partido soberanista aliado a SYRIZA. De este modo ha ascendido a la estatura de un dirigente histórico de su país. 

La demostración de fuerza del Eurogrupo 
La reacción del Eurogrupo no se hizo esperar. Después de calificar este referéndum de noticia «triste» (sad), su presidente, Jeroen Dijsselbloem, pidió al ministro [de economía] griego, Yanis Varoufakis, que abandonara la sala de reunión. Al hacerlo confirmó las opciones y métodos vigentes hoy en día en el seno de la Unión Europea. Más allá de las palabras están los hechos y estos son de una gravedad extrema. Con un acto que combina la más flagrante ilegalidad con la voluntad de imponer sus puntos de vista a un Estado soberano, el Eurogrupo decidió celebrar una reunión en ausencia de un representante del Estado griego. Por consiguiente, el Eurogrupo decidió de hecho excluir a Grecia del euro, lo que a todas luces constituye un abuso de poder. Y hay que recordar aquí varios puntos que no dejan de tener consecuencias, tanto jurídicas como políticas: 

1. Actualmente no existe ningún procedimiento que permita excluir a un país de la Unión Económica y Monetaria (no real de la «zona euro»). En caso de haber una separación solo puede tener lugar de común acuerdo y amistosamente. 

2. El Eurogrupo no tiene existencia legal. No es más que un «club» que opera bajo la cobertura de la Comisión Europea y del Consejo Europeo. Esto significa que si el Eurogrupo ha cometido un acto ilegal (y parece que efectivamente lo ha cometido) la responsabilidad de ello incumbe a estas dos instituciones. Por lo tanto, estaría justificado si el Estado griego demandara a la vez a la Comisión y al Consejo ante el Tribunal Europeo de Justicia, pero también ante el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya. En efecto, la base de la Unión Europea es una organización internacional, lo que se constata, por ejemplo, en el estatuto y las exenciones fiscales de los funcionarios europeos. Ahora bien, la regla en toda organización internacional es la unanimidad. El Tratado de Lisboa previó mecanismos de mayoría cualificada, pero estos mecanismos no se aplican al euro ni a las cuestiones de las relaciones fundamentales entre Estados. 

3. El demostración de fuerza (porque hay que llamarlo por su nombre) que acaba de hacer el Eurogrupo no concierne solo a Grecia. Otros países miembros de la Unión Europea (y pensamos en Reino Unido o Austria) también podrían denunciar tanto ante la justicia europea como ante la internacional la decisión de hecho que ha tomado el Eurogrupo. En efecto, la Unión Europea se basa en unas reglas de derecho que se aplican a todos. Toda decisión de violar estas reglas contra un país particular constituye una amenaza para el conjunto de los miembros de la Unión Europea. 

4. Así pues, hay que ser claro. A largo plazo la decisión que ha tomado el Eurogrupo bien podría significar la muerte de la Unión Europea. O bien los dirigentes europeos, evaluando el abuso de poder que se acaba de cometer, se deciden a anularla, o bien, si perseveran en esta dirección, deben esperar una insurrección de los pueblos contra la Unión Europea, pero también de los gobernantes de determinados países. Así, es difícil ver cómo va a aceptar estas prácticas unos Estados que acaban de recuperar su soberanía, como Hungría, la Republica Checa o Eslovaquia. 
Todo esto saca a relucir claramente la naturaleza fundamentalmente antidemocrática de las instituciones de la UE y el hecho de que esta última se esté constituyendo en Tiranía. El silencio de los principales responsables tanto del Partido Socialista [francés] como del antiguo UMP (rebautizado «Los Republicanos») dice mucho sobre el embarazo de una parte de la clase política francesa. Sin excusarlo, resulta comprensible. 

El fantasma de la democracia en los pasillos de Bruselas 
Por consiguiente, en Francia se siente de manera muy diferente el malestar que provoca la iniciativa de Alexis Tsipras. Ya sea en el Partido Socialista o en los «Republicanos» no se pueden oponer abiertamente a esta decisión sin contradecir inmediata y brutalmente todos los discursos dichos sobre la democracia. Pero, en realidad, el referéndum griego agita el fantasma de otro referéndum, el de 2005 sobre el proyecto del Tratado Constitucional en Europa. Uno de los episodios más vergonzosos y más infamantes de la vida política francesa es la manera como la inmensa mayoría de la clase política francesa, desde Nicolas Sarkozy a François Hollande pasando por los Aubry, Bayrou, Juppé y otros Fillon, fue desautorizada por la victoria del «Non», aunque hizo pasar de contrabando el mismo texto, excepto unas pocas cosas, durante el Tratado de Lisboa ratificado por el Congreso en Versalles. 

No se puede ni se debe prejuzgar el resultado de este referéndum. Pero hay que poner de relieve que representa la vuelta de la democracia a un espacio europeo del que estaba ausente. Es probable que los partidos de oposición, tanto Nueva Democracia como el partido de centro izquierda El Río (To Potami) protesten y traten de impedir por medio de diferentes recursos legales la celebración de este referéndum. Estas reacciones son paradigmáticas de los comportamientos antidemocráticos que florecen hoy en Europa. Aportan agua al molino de Alexis Tsipras. Se percibe lo aterrorizados que están hoy por el fantasma de la democracia los actores europeístas de este drama. 

Así pues, Alexis Tsipras no debe esperar apoyo alguno de François Hollande, sin querer ofender a Jean-Luc Mélenchon. Nuestro presidente [Hollande] cae sin miramientos en su propia mediocridad. Alexis Tsipras no debe esperar la menor gracia de Angela Merkel cuya política es la verdadera causa de esta crisis. Pero puede esperar el apoyo de todas aquellas personas que en Europa luchan por la democracia y la soberanía.

Jacques Sapir dirige el grupo de investigación Irses en la FMSH (Fondation Maison des sciences del homme) y coorganiza con el Institut de prévision de l'économie nationale (IPEN-ASR) el seminario franco-ruso sobre los problemas financieros y monerarios del desarrollo de Rusia. Pueden leer sus crónicas en su blog RussEurope. 

* Texto íntegro en castellano, http://www.rebelion.org/noticia.php?id=200484

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GRECIA Y LAS CONSECUENCIAS DE DEJAR LA POLÍTICA EN MANOS DE UNAS AUTÉNTICAS BESTIAS INSENSIBLES AL DOLOR AJENO


¿QUÉ ES EL CORRALITO GRIEGO? SE LO EXPLICAMOS PUNTO POR PUNTO

http://es.rt.com/3u03
01.07.2015

Tras la ruptura de las conversaciones de rescate, el Gobierno griego se ha visto obligado a tomar una serie de medidas de control de capitales para prevenir un caos financiero, situación que ha sido bautizada como el 'corralito' griego. ¿En qué consisten estas medidas? ¿Hasta cuándo se prolongarán? ¿Qué le espera a Grecia en el futuro? A continuación, les invitamos a analizar estas y otras cuestiones clave de la actual crisis de Grecia.

¿Qué es un 'corralito'?

El término 'corralito' se utiliza para referirse a una decisión o una serie de medidas económicas cuyo objetivo es evitar la salida masiva de capitales de los bancos, con el fin principal de evitar la quiebra bancaria.

Antecedentes en la Eurozona

En 2013 se aplicaron en Chipre una serie de medidas de control de capitales: los bancos permanecieron cerrados durante dos semanas, se prohibieron las transferencias por Internet y se limitó a 300 euros diaros la cantidad máxima de efectivo que podía sacarse de los cajeros, entre otras medidas.

Otro ejemplo es el de Islandia, donde el control de capitales se introdujo en 2008 y se mantuvo hasta recientemente.
termino

El 'corralito' griego

Este domingo, el primer ministro griego, Alexis Tsipras, informó de que había dirigido una nueva solicitud a los acreedores para que prolongaran el programa de rescate, que finaliza este martes. Mientras tanto, a fin de prevenir un caos financiero, el Consejo de Estabilidad Financiera de Grecia, que agrupa a los bancos, los reguladores y el Gobierno, recomendó cerrar temporalmente los bancos griegos y limitar la cantidad de efectivo que los ciudadanos pueden sacar de sus cuentas.
El decreto, publicado en la mañana del lunes, incluye, entre otras medidas extraordinarias, el cierre de los bancos griegos durante toda la semana, hasta el 6 de julio, y un límite de retirada de 60 euros diarios por cuenta para las personas físicas.
Tsipras ha asegurado que los depósitos y las pensiones se encuentran a salvo. Asimismo, el Gobierno griego ha comunicado que los turistas no están sujetos a las restricciones de movimiento de capitales y retirada de efectivo de cajeros automáticos.
Greece

¿Por qué se adaptó?

Los ministros de Finanzas de la Eurozona decidieron este sábado no renovar el programa de extensión del rescate para Grecia, que finaliza el próximo 30 de junio.
La decisión llegó tras el anuncio por parte de Tsipras de la convocatoria de un referéndumpara el próximo 5 de julio en el que los griegos deberán decidir si aceptan las condiciones de los acreedores.

¿Quién tiene la culpa?

En su mensaje televisado de este domingo, Tsipras acusó al Eurogrupo de ser el causante de la actual situación de Grecia al haber negado al país heleno una prórroga del rescate para que "un pueblo soberano ejerza su derecho soberano de votar democráticamente"; una decisión que calificó de "chantaje".
Tsipras sobre Europa y la crisis griega
RT/Reuters

La reacción de la Comisión Europea

En respuesta a la nueva solicitud de prórroga del rescate para Grecia, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, aseguró este lunes que no tiene intención de realizar nuevas propuestas a Atenas sobre la solución de los problemas de su deuda.
Sin embargo, afirmó que la posibilidad de llegar a un acuerdo con Grecia sigue existiendo, "aunque para ello queda muy poco tiempo".
Asimismo, pidió a los ciudadanos griegos que voten 'sí' en el referéndum convocado para el próximo 5 de julio sobre la propuesta de los acreedores sobre ajustes y reformas necesarios para desbloquear el rescate y de esta forma envíen el mensaje de que quieren seguir en la Eurozona.

¿Y ahora qué?

El próximo 5 de julio los griegos deberán decidir mediante un referéndum nacional si aceptan las condiciones de los acreedores europeos para seguir con los programas de rescate. 
Mientras tanto, los analistas alertan de una inminente salida de Grecia de la zona euro y la UE, lo cual sería una decisión sin precedentes para la comunidad monetaria y socavaría la confianza de los inversores: afectaría en primer lugar a la banca de los países periféricos y dispararía los costes de financiación de los países miembros más endeudados.
Los escenarios más pesimistas dibujan una crisis económica profunda en el conjunto de la Unión Europea. 
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martes, 30 de junio de 2015

PUBLICADO EN CRÓNICA DE ARAGON

Isabel II y el abejorro que llega sin ser visto

 
Según dice Carlos Berzosa en “Falta de visión del pensamiento económico ante el cambio de ciclo de la economía mundial”, la reina Isabel II de Inglaterra visitó la London School of Economics en noviembre de 2008 para preguntar al profesorado por qué nadie se dio cuenta de que el colapso crediticio estaba en camino.
Más lógico habría sido en mi opinión, haberle preguntado a ella por qué su fortuna crecía como la espuma sin que Su Graciosa Majestad haya dado nunca un palo al agua, y por qué la pobreza se extendía e intensificaba cada vez más entre sus amados súbditos (muchos de los cuales, sí que trabajaban).
Seguramente la idea de la reina acerca de la crisis sea de tipo abejorro que en buen día se encabrita sin que se sepa el porqué, se vuelve loco, le da por levantar monumental polvareda con el desmedido batimiento de sus alas, haciendo que los beneficios le cojan miedo y salgan huyendo, con lo que los capitales invertidos dejan de ser rentables, y ¡zaca!, la crisis.
Concebida así la crisis cobra real lógica la pregunta de la reina: ¿cómo es que no visteis llegar la crisis, mis amados cerebros de la economía, cuando un abejorro lo puede ver hasta un niño de párvulos?
Pero no hay pregunta estúpida si la respuesta que recibe no es la estupidez misma. Y así, para no echar tierra a la sapiencia de la reina y certificar solemnemente la memez de su pregunta, dos de los profesores consultados, en carta dirigida a Su Graciosa Majestad el glorioso día 22 de julio de 2009 le responden que la crisis “se atribuye a un fallo de la imaginación colectiva de muchas personas inteligentes, de este país y del extranjero, a la hora de entender los riesgos para el sistema en su conjunto”.
O sea, que esas personas inteligentes, si en vez de estar imaginando en plan ramplón lo ancha que es Castilla, se hubieran puesto a imaginar como Dios manda, por ejemplo, que los misiles enemigos de EEUU (que ahora mismo podrían estar apuntando a la base de Morón de la Frontera) en sus ratos libres se dedican a la poesía (menos la temporada de verano que se van al monte a tomar el fresco), que ya es imaginar…, se habría visto llegar al abejorro.
Otros diez economistas ingleses y australianos mostrando una pizquita de dignidad, pero tampoco mucha (porque en estas cuestiones no hay que extralimitarse), le escriben también a Su Graciosa Majestad el 10 de Agosto del mismo año criticando la carta anterior de sus dos colegas en la que aludiendo a la misma dicen que: “… su análisis general [a cualquier cosa llaman análisis, pero así es como ellos le llaman] es insuficiente pues no reconoce deficiencias en la formación o cultura de los propios economistas [¡Vaya por Dios! Los propios economistas declarándose ante la reina que son unos cerrojos precisamente en economía]. En los últimos años, la economía se ha convertido prácticamente en una rama de las matemáticas aplicadas y se ha separado de los acontecimientos e instituciones del mundo real. Los estudios de economía se han vuelto demasiado limitados en detrimento de cualquier visión sintética”.
Algo de cierto debe de haber acerca del despiste de los economistas, al menos en los economistas oficiales de bombo y platillo, cuando siendo los responsables del funcionamiento económico de la sociedad no han sido capaces de detectar la llegada del abejorro, y además están más secos que la mojama en ideas y teorías para sacarnos del barrizal en el que nos han metido.
De modo que, en parte, hemos de darles la razón a los economistas: llevan – pobretes nuestros– unos años con los pies en el aire y la cabeza en el bolsillo. Pero desde hace cuántos años llevan despistados los economistas ¿Desde 1929 que tampoco supieron abejorrizar la que se venía encima? ¿Desde 1970 que aterrizó otro abejorro sin ser detectado? ¿O desde 2008, en el que apareció el abejorro padre que ya no se va a poder espantar, entre otras cosas porque las políticas oficiales que se plantean para desabejorrizar la situación actual son las mismas que llevaron a engordar el abejorro que acaba de tomar el mando de la plaza?
Yo creo que es pertinente que sintamos algo de piedad por nuestros queridísimos economistas de postín, porque los años que llevan sin verlas venir son nada más y nada menos que 170.
No diré ya que nuestros economistas deberían conocerse al dedillo El Capital de Marx, porque reconozco que es de tan difícil lectura como el Don Quijote de la Mancha de Cervantes; pero sí losAnales franco-alemanes de 1843, donde aparece el pienso que engorda a los abejorros y la fumigación necesaria para erradicarlos.
O sea, que los economistas de postín ni siquiera saben leer, y si saben, no aciertan a comprender lo que leen. Y en esto no nos podemos andar con chiquitas, porque nos estamos jugando la existencia. Y que Dios Salve a la Reina, porque como no la salve Dios, no sé quien la podría salvar.
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DEUDA PÚBLICA. AL PLÁCIDO, SEGURO Y LUCRATIVO ROBO CON APOYO LEGAL, PROTEGIDO POR LA POLICÍA Y LA INTERVENCIÓN DEL EJÉRCITO CUANDO HAGA FALTA, ADEMÁS DEL CONSENTIMIENTO DE LOS ROBADOS, SE LLAMA AHORA NEGOCIO BANCARIO


LA DEUDA PÚBLICA EN FRANCIA Y EN EUROPA

Los bancos privados se hacen ricos a costa de los ciudadanos
La deuda pública en Francia y en Europa

Salim Lamrani 
Sociología Crítica
 Opera Mundi
30.06.2015
Todos los países europeos se enfrentan al problema de la deuda que afecta severamente a las finanzas públicas. Francia, la quinta potencia mundial, tampoco se libra de la crisis que hace la felicidad de los bancos privados.

Ninguna nación europea se salva del problema de la deuda pública, aunque la gravedad de la crisis difiere de un país a otro. A un lado se encuentran los “buenos alumnos” tales como Bulgaria, Rumania, República Checa, Polonia, Eslovaquia, acompañados de los países bálticos y escandinavos, con un endeudamiento inferior al 60% del PIB. Al otro lado están los cuatro “malos alumnos”, cuya deuda pública supera el 100% del PIB: Irlanda (108%), Portugal (108%), Italia (120%) y Grecia (180%). Entre estos dos extremos se hallan el resto de los países de la Unión Europea, tales como Francia (86%), cuya deuda oscila entre el 60% y el 100% del PIB. 1

Los gobiernos europeos de filosofía liberal, simbolizados por la Alemania de Ángela Merkel, son unánimes en cuanto a la importancia que conviene dedicar al “desendeudamiento” público, aplicando políticas de austeridad. Del mismo modo, Pierre Moscovici, a pesar de que es el ministro de Economía francés del gobierno socialista de François Hollande, ha fijado como objetivo prioritario “reducir los déficit”, y se ha comprometido a limitarlos a un 3% del PIB por año, entre otras cosas a través de la reducción de los gastos públicos. 2
No obstante, es de notoriedad pública que las políticas de austeridad que promueven la Unión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional y que se aplican en el Viejo Continente, son económicamente ineficaces. Incluso tienen el efecto contrario, ya que lejos de estimular el crecimiento, la reducción de los gastos, la disminución de los salarios y de las pensiones de retiro –además de las consecuencias sociales y humanas catastróficas que ocasionan– conducen inevitablemente a una contracción del consumo. De hecho las empresas se ven obligadas a reducir la producción y los salarios e incluso a prescindir de sus empleados. Consecuencia lógica, los recursos tributarios del Estado disminuyen mientras que sus gastos –para atenuar los efectos del desempleo– estallan, creando así un interminable círculo vicioso, cuyo símbolo es la crisis griega. Así, varios países europeos se encuentran en recesión.
Cómo nació la deuda pública de Francia
En 1973, Francia no tenía problema de deuda y el presupuesto nacional se encontraba equilibrado. En efecto, el Tesoro Público podía financiarse directamente con el Banco de Francia para construir escuelas, infraestructuras viarias, portuarias y aéreas, hospitales y centros culturales, sin tener que pagar una tasa de interés exorbitante, y entonces apenas tenía déficit. No obstante, el 3 de enero de 1973, el gobierno del Presidente Georges Pompidou, él mismo antiguo director general del Banco Rothschild, influenciado por el mundo financiero, adoptó la Ley n°73/7 sobre el Banco de Francia, apodada la “Ley Rothschild” por el cabildeo del sector bancario a favor de su adopción. Elaborada por Olivier Wormser, gobernador del Banco de Francia, y Valéry Giscard d’Estaing, entonces ministro de Economía y Finanzas, la ley estipula en su artículo 25 que “el Tesoro Público no puede ser presentador de sus propios efectos a descuento del Banco de Francia”. 3
En otras palabras, el Estado francés ya no puede financiar el Tesoro Público contratando préstamos sin interés con el Banco de Francia, sino que tiene que abastecerse en los mercados financieros. Así, el Estado se encuentra obligado a contratar préstamos y pagar intereses a las instituciones financieras privadas, mientras que hasta 1973 podía crear moneda para equilibrar su presupuesto mediante el Banco Central. Los bancos comerciales disponen ahora del poder de creación monetaria mediante el crédito, mientras que antes era una prerrogativa exclusiva del Banco Central, es decir del Estado, y se enriquecen a costa de los contribuyentes, con un estatus de casi monopolio.
Así, los bancos privados pueden prestar, gracias a los sistemas de reservas fraccionarias, más de seis veces la suma que tienen en moneda central. En otras palabras, por cada euro de que disponen pueden prestar hasta 6 euros gracias a la creación monetaria mediante el crédito. Si no es suficiente, pueden contratar con el Banco Central todos los fondos que necesiten con una tasa a menudo del 0%, con el fin de prestarlo luego… a los Estados con una tasa del 3% al 18%, como es el caso de Grecia. Así, la creación monetaria mediante el crédito representa el 90% de la masa monetaria en circulación en la zona euro.
Maurice Allais, Premio Nobel de Economía francés, denunció esta situación y afirmó que la creación monetaria debía ser una prerrogativa del Estado y del Banco Central. Según él,
“ Toda creación monetaria debe ser del Estado y sólo del Estado: toda creación monetaria distinta de la moneda de base del Banco Central debe ser imposible, de modo que desaparezcan los ‘falsos derechos’ que resultan actualmente de la creación monetaria bancaria […]. Por esencia, la creación monetaria ex nihilo que practican los bancos se parece a –no vacilo en decirlo para que la gente entienda bien lo que está en juego– la fabricación de dinero por falsificadores, tan justamente sancionados por la ley. Concretamente, lleva a los mismos resultados. La única diferencia es que los que se benefician de ello son distintos”. 4
En la actualidad la deuda de Francia se eleva a más de 1,7 billones de euros. Ahora bien, entre 1980 y 2010, el contribuyente francés rembolsó más de 1,4 billones de euros a los bancos privados sólo a título de intereses de la deuda. Así, sin la ley de 1973, el Tratado de Maastricht y el Tratado de Lisboa, la deuda francesa sería apenas de 300.000 millones de euros. 5
Francia paga cada año 50.000 millones de euros de intereses, lo que pone dicho pago en el primer puesto del presupuesto, antes de la educación. Con semejante suma, el gobierno podría construir 500.000 viviendas de 100.000€ o crear 1,5 millones de empleos en la función pública (educación, salud, cultura, ocio) con un salario mensual neto de 1.500€. El contribuyente se ve despojado de más de 1.000 millones de euros cada semana en provecho de los bancos privados. Así, la categoría más rica de la población ha recibido del Estado el fabuloso privilegio de enriquecerse a costa del contribuyente sin ninguna contrapartida y sin el menor esfuerzo.
Por otra parte, este sistema permite al mundo financiero someter a la clase política a sus intereses y dictar la política económica mediante las agencias de calificación, ellas mismas financiadas por los bancos privados. En efecto, si un gobierno adopta una política contraria a los intereses del mercado financiero, esas agencias bajan la nota de los Estados, lo que tiene como efecto inmediato el alza de las tasas de interés.
Al mismo tiempo, cuando el Estado y el Banco Central Europeo reflotan los bancos privados en dificultad –es decir, que proceden a su nacionalización de facto sin beneficiarse de ninguna ventaja, como por ejemplo un poder de decisión en el Consejo de Administración-, lo hacen con tasas de intereses menos elevadas que las que esas mismas entidades financieras aplican al Estado.
El sistema de crédito que se ha establecido en Francia desde 1973 y que se ha ratificado en los tratados de Maastricht y de Lisboa sólo tiene un objetivo: enriquecer a los bancos privados a costa de los contribuyentes. Es una lástima que no se abra un debate sobre los orígenes de la deuda pública en Francia en los medios informativos ni en el Parlamento. No obstante, bastaría con devolver la exclusividad de la creación monetaria al Banco Central para resolver el problema de la deuda.
Salim Lamrani es Doctor en Estudios Ibéricos y Latinoamericanos de la Universidad Paris Sorbonne-Paris IV, Salim Lamrani es profesor encargado de cursos en la Universidad Paris-Sorbonne-Paris IV y en la Universidad Paris-Est Marne-la-Vallée y periodista, especialista de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Su último libro se titula Etat de siège. Les sanctions économiques des Etats-Unis contre Cuba , París, Ediciones Estrella, 2011, con un prólogo de Wayne S. Smith y un prefacio de Paul Estrade. Contacto: Salim.Lamrani@univ-mlv.fr
1 Eurostat, « La dette publique des Etats membres », diciembre de 2011.http://www.touteleurope.eu/fr/actions/economie/euro/presentation/comparatif-le-deficit-public-dans-la-zone-euro.html (sitio consultado el 12 de junio de 2012).
2 Le Point, « Moscovici : l’Europe, dossier prioritaire, la dette publique est un ‘ennemi’ », 17 de mayo de 2012.
3 Loi du 3 janvier 1973 sur la Banque de France.http://www.legifrance.gouv.fr/affichTexte.do?cidTexte=JORFTEXT000000334815&dateTexte=19931231 (sitio consultado el 13 de junio de2012)
4 Maurice Allais, La crise mondiale d’aujourd’hui, Editions Clément Juglar, 1999.
5 Une histoire de la dette, « Comprendre la dette publique », 7 de octubre de 2011.http://www.unehistoiredeladette.fr/2011/10/07/video-comprendre-la-dette-publique-en-quelques-minutes-et-drcac/ (sitio consultado el 13 de junio de2012). Sociétal , « L’arnaque de la dette publique », http://www.societal.org/docs/dette-publique.htm (sitio consultado el 13 de junio de 2012).

CORRUPCIÓN, POLÍTICA Y 24-M


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5).- Corrupción y 24-m (19/05/2015)

En esta introducción para El Hurón del artículo sobre las elecciones municipales y autonómicas del pasado 24-M, nos enfrentamos a uno de los análisis más complejos y difíciles de realizar sobre los resultados globales, y sobre los particulares de las negociaciones, pactos y repartos posteriores, que es, sin duda, el de la influencia política de la corrupción, el de calibrar con alguna aproximación cuánto voto han podido perder la dos grandes fuerzas políticas en el Estado español debido a la corrupción. Intentaremos analizar muy brevemente qué posibles influencias ha podido tener en dichos resultados la corrupción estructural que caracteriza al capitalismo español y a su Estado.

Una de las razones que explican esa dificultad, probablemente la fundamental, estriba en que la corrupción normalizada no es mal vista en el Estado, y menos en lo que se denomina «mundo empresarial», tal como hemos expuesto en artículos anteriores. Esto hace que sólo sea cuantificable y calificable en sus expresiones manifiestas, pero apenas en la anodina vida cotidiana.

Otra de las razones es que la llamada «ciencia social», la sociología, para entendernos, no está capacitada para estudiar las corrupciones por dos obstáculos cualitativos insuperables para esta llamada «ciencia social»: uno, que la raíz de la corrupción es la misma que la raíz de la economía mercantil desde sus orígenes históricos; y otra, que esta raíz se entrelaza rápidamente con otras motivaciones sociopolíticas formando una totalidad, cuyo estudio exige recurrir al método dialéctico, algo también imposible para el mecanicismo positivista y neokantiano de la sociología que, con su célebre «cuantofrenia» denunciada por Sorokin, absolutiza el individualismo metodológico burgués.

Resultado de ello es que la sociología ni quiere ni puede prestar atención a la unidad entre economía y política, unidad que tiene en las corrupciones uno de los engranajes de influencia recíproca más efectivos. Si la sociología intentase profundizar en las relaciones político-económicas tendría que hacer un doble esfuerzo: superar sus propias limitaciones pero también las de la contabilidad de la economía capitalista. La entera estructura conceptual de la economía política está diseñada para negar u ocultar lo más posible la explotación asalariada, el proceso de extracción de plusvalía mediante la explotación burguesa de la fuerza de trabajo. La ignorancia sociológica al respecto es involuntaria solo en parte, frecuentemente es consciente: estricta voluntad de no saber qué es y cómo funciona el modo de producción capitalista.

Ahora bien, la cuantificación sí sirve para descubrir algunos efectos externos que nacen de las internas contradicciones del capitalismo. Permite saber, por ejemplo, que la corrupción supone aproximadamente el 1% del PIB de la UE; que las mafias ganan alrededor de 5.500 millones-€ anuales con tráfico de personas de África a Europa y de Nuestra América a EE.UU., y que han obtenido no menos de 15.700 millones-€ en los últimos quince años con el tráfico humano entre África y la UE; que el narcotráfico y la prostitución suponen el 0,85% del PIB del Estado español; que en 2014 aproximadamente el 33% de la clase obrera del Estado trabajase en «negro», con el demoledor impacto que ello supone para la recaudación fiscal, ya de por sí muy debilitada por las «amnistías» fiscales, prebendas, ventajas y descuentos legales que el Estado burgués concede a las grandes fortunas, mientras que casi 1.300.000 pequeños ahorradores han sido estafados en menos de diez años mediante las «ofertas preferentes» de la banca.

Todo esto y más puede descubrir la contabilidad económica siempre que tenga medios adecuados y sobre todo voluntad política, lo que depende de las disputas entre las fracciones de la burguesía, las presiones del reformismo y la fuerza de masas de la izquierda, cuestión sobre la que nos extenderemos en otros escritos. A pequeña escala también es difícil luchar contra la corrupción en talleres, bares, restaurantes y comercios, aunque se incoen expedientes a algo más de un centenar de talleres de coches en la Comunidad de Madrid; o como en el caso de la Comunidad Autónoma Vasca se «descubra» que el 90% de los bares y restaurantes tienen contabilidad B: casi al instante han respondido asociaciones de pequeños empresarios poniendo en solfa o minimizando el asunto incluso con argumentos legales basados en las ambiguas lagunas de la jurisprudencia al respecto. De cualquier modo, una doble contabilidad bien manipulada deja un beneficio extra aún después de haber pagado la multa siempre que la ley vaya por detrás de la trampa.

La corrupción estructural en lo económico se materializa en lo sociopolítico mediante complejos y múltiples canales a través de los que se redistribuyen parte de los beneficios legales e ilegales, también «grises», que siempre nos remiten a alguna forma de ganancia directa y/o indirectamente material: dinero, regalos, sexo, poder, influencias, etc. Más aun, en las intrincadas redes relacionales cotidianas, siempre dependientes del reparto de estos y otros beneficios y lubricadas por este mismo reparto, laten los embriones de formas micro mafiosas de acción económica y sociopolítica: que no lleguen a dar el salto a pequeñas organizaciones que bordean la ilegalidad puede ser debido a muchas razones.

Lo fundamental es que estas corruptelas de baja intensidad de la que ya hemos hablado en alguna ocasión y a las que tendremos que volver en otros comentarios por su enorme importancia, son extremadamente difíciles de cuantificar y menos en los resultados electorales porque su masiva penetración cotidiana está asentada y asegurada por la quíntuple función del dinero como medida del valor; medio de circulación; medio de acumulación; medio de pago y como dinero mundial. La totalidad de la vida social está determinada por esta quíntuple función del dinero, determinación tanto más omnipotente cuanto que además está desmaterializada por el perverso y reaccionario efecto del fetichismo de la mercancía.

La normalidad cotidiana con la que se acepta y practica esta «pequeña» corrupción surge de la imbricación de los factores expuestos dentro de la vida más o menos precaria, pero siempre precaria, que sufre la población explotada que vive de salario directo, social, público, diferido, indirecto. La burguesía tiene otra forma de ver y practicar la corrupción. Solamente cuando la amarga experiencia acumulada durante varios años en los que, junto a los efectos empobrecedores de la crisis, las masas van viendo que la corrupción y la podredumbre generalizadas multiplican su malestar a la vez que enriquecen a la minoría en el poder, sólo entonces empiezan a notarse los directos efectos políticos que causa la podrida realidad corrupta, pero no siempre sucede así.

La sociología no está preparada para investigar --ni tampoco quiere hacerlo-- las concatenaciones entre los procesos socioeconómicos y psicopolíticos que, bajo la presión de las corrupciones múltiples, terminan influyendo en los resultados electorales. En los últimos años han emergido a la prensa tantas corrupciones soterradas durante tiempo que han sido uno de los detonantes del drástico agravamiento de la crisis internacional del nacionalismo español. Nos encontramos ante la clásica sinergia de contradicciones parciales que generan una compleja contradicción cualitativamente superior cuyo estudio exige el empleo del método dialéctico, verdadero «satán bolchevique» para el academicismo neokantiano de la sociología «neutral», subvencionada por empresas privadas y burocracias estatales. A pesar de la innegable actualidad e influencia sociopolítica y económica de la corrupción estructural, multiplicada en los últimos años, es extremadamente difícil encontrar investigaciones serias realizadas desde la sociología.

Nuestra búsqueda ha dado muy pocos resultados, exceptuando los cuatro textos que citamos, y el cursillo de verano sobre la corrupción política organizado en Donostia por la fiel UPV, utilizado por el PNV, en representación y defensa de la burguesía vasca, para emborronar el problema. Los cuatro textos son: F. Gordillo, J.M. Arana, L. Mestas y J. Salvador:  «Compatibilidad y confianza entre votante y candidato ¿Es posible un sistema de votación más justo?». Psicología Política, Valencia, Nº 45, 2012, pp. 27-41. R.F. González; L.F. García y Barragán y F. Laca Arocena: «Validación de una batería para identificar el papel de la ideología en las decisiones electorales» Psicología Política, Valencia, Nº 49, 2014, pp. 59-82. Sandro Giachi: «Dimensiones sociales del fraude fiscal: confianza y moral fiscal en la España contemporánea». Revista Española de Investigaciones Sociológicas, Madrid Nº 145, 2014, pp. 73-98. Y J. Mª García Blanco: « Burbujas especulativas y crisis financieras. Una aproximación neofuncionalista», Revista Española de Investigaciones Sociológicas, Madrid Nº 150, 2015, pp. 71-88.

Dejando de lado otras críticas comunes a los cuatro artículos que nos remiten a lo arriba expuesto sobre las limitaciones de la «ciencia social», sí hay que decir que aunque sus temáticas tienen relaciones estrechas y hasta muy estrechas con la corrupción, y a pesar de que han sido escritos en unos años en los que la corrupción y las elecciones están en primera plana mediática por razones obvias, pese a ello las corrupciones no están presentes. Como si no existieran. Semejante vacío impide conocer una de las motivaciones ideológicas y psicopolíticas que están determinando el ciclo electoral en el que estamos inmersos.

Antes de seguir debemos advertir que una cuestión muy importante a tener siempre en cuenta es el tipo de elecciones que analicemos –municipales, forales y autonómicas, estatales y/o europeas-, diferencia que en determinados contextos y coyunturas, y sobre todo realidades de naciones oprimidas, pueden llegar a ser determinantes. Pero ahora, en este texto y por exigencias de espacio y tiempo ya que sólo podemos analizar tendencias muy generales, nos vemos en la necesidad de soslayar tales diferencias recordándolas cuando sea imprescindible.

Conviene recordar que durante los años de burbuja financiero-inmobiliaria y de aparente «progreso económico», aumentó el endeudamiento de las clases trabajadoras debido a las políticas de los gobiernos del PP desde 1996 potenciando un irracional y suicida consumismo que reforzaba la sensación de «libertad». En esta coyuntura, las noticias sobre la corrupción apenas generaban efectos político-electorales si los comparamos con los actuales: en 2000 el PP obtuvo el 44,5% del censo, casi seis puntos más que en 1996. Con semejante apoyo masivo la burguesía desplegó triunfante su cínica doble moral: rezar y corromper. Pero un rosario de escándalos, manipulaciones y desprecios --Prestige, Foto de las Azores, manipulación de los atentados islamistas en Madrid, etc.-- dieron la victoria en 2004 al PSOE con el 42,64%, mientras que el PP se desplomaba al 37,33%.

A finales de 2004 el llamado «milagro español» parecía tener visos de eterna realidad y el sistema político no prestó atención ninguna a las crisis internacionales que desde la mitad de los ’90, si no antes, anunciaban la proximidad de una debacle que ya para 2006 aparecía como inminente. Al calor de la ficción, el PSOE volvió a ganar en 2008 subiendo incluso al 43,87% quedándose el PP en el 39,94%. Los primeros datos de la Gran Crisis aparecieron en EEUU a finales de 2006 y estallando en 2008, momento en el que las ya endeudadas clase trabajadora, «clase media» y pequeña burguesía de los pueblos oprimidos por el Estado empezaron a cerciorarse de que sus deudas eran cada vez más pesadas, que se hundía la capacidad de compra, que ascendía el paro, que el gobierno no sabía qué hacer, y que la corrupción además de generalizada arruinaba a muchos y enriquecía a pocos.

Se había gestado la «tormenta perfecta»: durante 2010 se agudizaron estas y otras certidumbres agravadas por los primeros recortes sociales aplicados por el PSOE y sobre todo por el PP de Madrid con sus salvajes ataques a servicios públicos básicos como sanidad, educación, transporte…, precisamente en la ciudad más endeudada del Estado debido a la mezcla explosiva de corrupción, neoliberalismo e ineficacia del PP. En la primavera de 2011 surge la indignación y las mareas sociales como síntesis de una interacción entre espontaneidad y grupos, colectivos y asociaciones de base organizadas activas muchas de ellas desde las protestas contra la invasión de Irak en 2003; en ese verano se reforma el artículo 135 de la Constitución por presiones exteriores, y en noviembre el PSOE pierde el gobierno al hundirse en el infierno del 28,73% y el PP toca el cielo con el 44,62%. En la Comunitat Valenciá, emporio de podredumbre, el PP obtuvo la friolera del 48,61%. En el Principat Catalá las toleradas corruptelas de CiU no impidieron que ganase en 2010 con el 38,43%, varios puntos más que en 2006.

La aplastante victoria del PP en 2011 y en ascenso de CiU en 2010 significaba que la corrupción todavía no era un problema grave para una amplia masa de votantes. Dentro de las mareas sociales, de los indignados, del 15M, de otras luchas obreras y populares aumentaba rápidamente la conciencia crítica sobre el terrible efecto de las corrupciones y su conexión interna con la debacle socioeconómica y la incapacidad política, pero aún era una conciencia restringida a sectores intelectualmente formados y combativos. Iba a hacer falta la fusión en la malvivencia cotidiana de empobrecimiento masivo, represión creciente, reivindicaciones nacionales, corrupción ostentosa, crisis galopante y avance organizativo de las luchas populares, entre otras condiciones, para que la «tormenta perfecta» se transformase en «crisis perfecta» del bipartidismo.

Que algo sí empezaba a cambiar se pudo intuir en el retroceso de CiU del 38,43% de 2010 al 30,68% en diciembre de 2012: un retroceso incomprensible si no tenemos en cuenta la diferencia cualitativa que impone la opresión nacional española que agudizaba el ascenso soberanista e independentista, pero que, en cuanto sociedad con uno de los mayores niveles de corrupción del Estalo, sí podía expresar el creciente rechazo social de esas prácticas, como se comprueba con el retroceso de CiU al 21,49% en 2015, aun admitiendo que la derecha catalanista tiende a bajar en las municipales para recuperarse en las autonómicas y estatales.

Otros indicios sobre movimientos de fondo los encontramos en las elecciones europeas de 2014 y en las autonómicas andaluzas de comienzos de 2015. Comparando las europeas de 2009 con las de 2014, salvando también todas las distancias, vemos las espectaculares caídas del PP del 42,12% en 2009 al 26,06% y del PSOE del 38,78% al 23%, y la irrupción de Podemos con el 7,97%. En cuanto a las andaluzas se repite el desinfle del PP que en 2012 tuvo el 40,66% bajando al 26,72% en las adelantadas de 2015, mientras que el PSOE retrocedió del 39,52% al 35,43%, apareciendo podemos con 14,84%. Pensemos una cosa: si al 9,28% de C,s le sumamos lo del PP tenemos que la derechas más españolista obtuvo el 36% en Andalucía. Resulta significativo que en su conjunto el bipartidismo en Andalucía -PSOE y PP/C,s- baje por igual, poco más de cuatro puntos, teniendo en cuenta la enorme corrupción político-sindical.

En las municipales estatales de 2007 el PP tuvo el 36,1%, en 2011 el 37,53% y en 2015 el 27,05%. Por su parte la evolución del PSOE ha sido el 35,31%, 27,79% y 25,02%, respectivamente. Sumando los resultados entre los dos grandes partidos, vemos que en las municipales del 2007 llegaron al 71,41% del censo, bajando al 65,32% en 2011 y cayendo al 52,07% en 2015; es decir, el bipartito ha perdido el 19,34%. Como venimos diciendo, es muy difícil cuantificar con alguna exactitud la influencia de la corrupción en este retroceso. Sabemos que C,s, con su demagógica campaña de «limpieza», ha obtenido un muy magro 6,55% a pesar de los altibajos del apoyo mediático. Si sumamos PP y C,s vemos que el nacionalismo español más reaccionario ha obtenido el 33,60% comparado con el 37,53% de las municipales de 2011, sólo un 3,93% menos: poco castigo «limpiador» para tanta corrupción.

Es más arriesgado hacer estas mismas cuentas entre el PSOE y Podemos e IU y otras candidaturas surgidas recientemente, porque la mayoría no existían en las municipales de 2011. A todo esto hay que añadir un dato muy significativo: la participación ha sido del 63,27% en 2007, el 66,23% en 2011, y el 64,93% en 2015, o sea, que la abstención ha aumentado un 1,30% en medio de la «crisis perfecta», lo que ha ido sobre todo en detrimento de la derecha, pero no en forma de oposición frontal a su política y a su corrupciones, sino como llamada de atención dentro del mismo bloque reaccionario.


Resumiendo, todo indica que los efectos de la corrupción han hecho más daño al centrismo reformista de PSOE-Podemos, y a las fuerzas de izquierda que le han apoyado o se han presentado por su cuenta, que al bloque de centro derecha hegemonizado por el PP. Las encuestas de intención de voto para las próximas elecciones generales de noviembre de 2015 realizadas tras el 24-M sugieren, hasta ahora, una relativa tendencia a la recuperación del PP y del PSOE a costa de un estancamiento de C,s y Podemos, respectivamente. De confirmarse esta dinámica de recuperación se validaría la tesis de que no debemos sobrevalorar el efecto concienciador de las corrupciones en la lucha por democratizar la política estatal ya que, en realidad, está arraigado en lo más hondo del nacionalismo español, lo que resulta muy preocupante, muy preocupante, como iremos viendo.

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