domingo, 18 de octubre de 2020

Negros ganan, rojos pierden. No va más (micifús, asesores, personal subalterno, mamonzuelos, trepa cargos, allegados y otros que posibilitan que unos pocos ganen y otros muchos pierdan ahora no los contamos, que ahora estamos tratando de cosas serias). Y mientras, los artistas invitados, que somos todos aquellos que para comer antes hay que trabajar, incluso los que trabajan y no les llega para comer y los que no se saben que virguerías diarias tienen que hacer para poder comer, porque ni trabajo tienen ni asomo de que puedan tenerlo, todos los cuales formamos la inmensa mayoría de la población, o sea, los rojos, los que perdemos, nos encontramos sin norte para poder decidir por qué camino hay que ir; mirando la punta del dedo que indica el camino pero sin mirar al camino, porque es que claro, todavía no sabemos discernir entre la punta del dedo que señala y lo señalado. Así que, no se trata de ver por cual otro flautista hay que cambiar el que ahora toca la flauta, sino de que ayer la condiciones de vida de la inmensa mayoría de la población era menos malas que la de hoy, al igual que las de hoy serán menos malas que las de mañana, y así sucesivamente, y no porque el flautista no sepa tocar la flauta, sino porque la partitura musical del capitalismo suena así, tanto si se interpreta con flauta como si se cambia esta por un palo y una lata vieja para su interpretación musical. Ante esta situación, que no hará sino empeorar (una posible guerra tampoco la contamos ahora) y como medida profilácticamente preventiva sería muy recomendable para los trabajadores cambiar de flautista, flauta y partitura, porque es que necesitamos música nueva para ser interpretada por orquesta. Y, ésa música nueva y ese director de orquesta necesario, ¿dónde están? Pues donde van a estar, en ninguna parte determinada para llegar y enchufar, en ninguna cabeza adornada con chorlitos y títulos universitarios, en ninguna simiente sanguinolenta especial. Para encontrar tanto lo uno como lo otro hay que escarbar en la realidad concreta en la que cada uno viva. De ahí han de salir no una sino cientos de partituras, y no un director sino cientos y miles de directores (Líder ni uno. El más cercano a 200 mil millones años luz a la redonda. Doctores todos los que hagan el doctorado, pero tan elevado grado ni fu ni fa para ser director de orquesta). Yo a lo más que llego y como cosa indicativa es la de volver a señalar como las mejores escuelas de música y forjadores de directores a las Agrupaciones Locales; los Círculos y las Asambleas Locales de PSOE, Podemos e Izquierda Unida respectivamente y dadas las circunstancias, sin esperar a que sean convocadas por los correspondientes jefes políticos, al parecer más preocupados por el enganche y trepe de la parra, que por promocionar la participación activa y organización social efectiva sin trola trole de todos los trabajadores en la política.

 

¿Es el final de IU? 

DIARIO OCTUBRE / 18.10.2020

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El próximo 15 y 16 de enero IU desarrollará la XII Asamblea Federal. Todo indica que su resultado traerá consecuencias para la coalición que lidera el PCE. La relación con su socio mayor, el PSOE, no está en cuestión. Desde hace muchos años las distintas direcciones (Llamazares, Cayo Lara, Garzón) ven al principal partido socialdemócrata como un aliado necesario e imprescindible para tocar poder y se le perdona todo (OTAN, GAL, ERE´s, privatizaciones, Monarquía, Ibex, UE…).

Lo que sí parece ser causa de discordia interna es su relación con Podemos. Si la actual dirección apostó con los ojos cerrados ir junto a los de Pablo Iglesias (Podemos estaba en ascenso electoral y dispuesto a quedarse con la base social que tenía la propia IU) refrendado en el pacto de los botellines (descriptivo nombre del estado de las cosas), para parir «Unidas Podemos», ahora la marca electoral Podemos no está en su mejor momento y la experiencia de lugares donde IU no pactó con ellos y obtuvo buenos resultados, hace que un sector de los afiliados cuestionen la posible disolución en el botellín morado. La deuda histórica que asfixia a IU de más de siete millones de euros es otra tara que dificulta la continuidad de las siglas de los de Garzón. La dirección del PCE, encabezada por Enrique Santiago, parece asumir el proyecto fusionado, la amistad personal con Iglesias, juega a favor.

De todos modos, lo más difícil de explicar a los trabajadores será el compromiso con ministros en un gobierno socialdemócrata que está ahí para consolidar el marco y las estructuras capitalistas. Lo de cambiar el sistema desde dentro ya no resulta creíble y menos cuando se contagia de sueldos generosos. Tras el paso que darán en enero el próximo podría ser ir junto al PSOE en determinadas circunscripciones al Senado. Al fin y al cabo, Frutos y Almunia ya lo hicieron: La socialdemocracia se reagrupa y siempre diciendo que sino viene el PP/Vox para dar un toque de miedo a la fusión.

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