martes, 10 de febrero de 2026

Carta de Valéria Chomsky

Somos muchos los que hemos quedado perplejos al conocer la relación, bastante estrecha, de Noam Chomsky con el criminal multimillonario Jeffrey Epstein. Ante la imposibilidad por parte de Chomsky de tomar la palabra, su esposa, Valeria, lo hace en su lugar


Carta de Valéria Chomsky

El Viejo Topo

10 febrero, 2026



DECLARACIÓN DE VALÉRIA CHOMSKY

Como muchos saben, mi esposo, Noam Chomsky, ahora de 97 años, afronta importantes desafíos de salud después de sufrir un devastador derrame cerebral en junio de 2023. Actualmente, Noam está bajo atención médica las 24 horas del día, los 7 días de la semana, y no puede hablar ni participar en conversaciones públicas.

Desde esta crisis de salud, me he dedicado por completo al tratamiento y la recuperación de Noam, siendo la única responsable de él y de su tratamiento médico. Noam y yo no contamos con ningún tipo de asistencia en cuanto a relaciones públicas. Por esta razón, solo ahora he podido abordar el tema de nuestros contactos con Jeffrey Epstein.

Noam y yo hemos sentido un profundo pesar por las cuestiones sin resolver que rodean nuestras interacciones pasadas con Epstein. No queremos dejar este capítulo envuelto en la ambigüedad.

A lo largo de su vida, Noam ha insistido en que los intelectuales tienen la responsabilidad de decir la verdad y desenmascarar las mentiras, especialmente cuando esas verdades les resultan incómodas.

Como es bien sabido, una de las características de Noam es creer en la buena fe de las personas. La naturaleza excesivamente confiada de Noam, en este caso concreto, nos llevó a ambos a cometer un grave error de juicio.

Se han planteado preguntas acertadas sobre las reuniones de Noam con Epstein y sobre la asistencia administrativa que su oficina proporcionó en relación con un asunto financiero privado, que no tenía absolutamente ninguna relación con la conducta delictiva de Epstein.

Noam y yo conocimos a Epstein al mismo tiempo, durante uno de los eventos profesionales de Noam en 2015, cuando muy pocas personas conocían la condena de Epstein en 2008 en el estado de Florida, mientras que la mayoría del público, incluidos Noam y yo, no teníamos conocimiento de ella. Eso solo cambió tras el informe de noviembre de 2018 del Miami Herald.

Cuando conocimos a Epstein, este se nos presentó como un filántropo de la ciencia y un experto financiero. Al presentarse de esta manera, Epstein llamó la atención de Noam y comenzaron a mantenerse en contacto. Sin saberlo, le abrimos la puerta a un caballo de Troya.

Epstein comenzó a rodear a Noam, enviándole regalos y creando oportunidades para mantener interesantes conversaciones sobre temas en los que Noam había trabajado extensamente. Lamentamos no haber percibido esto como una estrategia para atraparnos y tratar de socavar las causas que Noam defiende.

Almorzamos una vez en el rancho de Epstein, en relación con un evento profesional; asistimos a cenas en su casa de Manhattan y nos alojamos varias veces en un apartamento que nos ofreció cuando visitamos la ciudad de Nueva York. También visitamos el apartamento de Epstein en París una tarde con motivo de un viaje de trabajo. En todos los casos, estas visitas estaban relacionadas con los compromisos profesionales de Noam. Nunca fuimos a su isla ni supimos nada de lo que ocurría allí.

Asistimos a reuniones sociales, almuerzos y cenas en las que Epstein estaba presente y se discutían asuntos académicos. Nunca presenciamos ningún comportamiento inapropiado, delictivo o reprochable por parte de Epstein o de otras personas. En ningún momento estuvieron  niños o menores de edad presentes.

Epstein propuso reuniones entre Noam y figuras que le interesaban, debido a sus diferentes perspectivas sobre temas relacionados con el trabajo y el pensamiento de Noam. Fue en este contexto académico que Noam escribió una carta de recomendación.

El correo electrónico entre Noam y Epstein, en el que este último le pedía consejo sobre la prensa, debe leerse en su contexto. Epstein le había dicho a Noam que estaba siendo perseguido injustamente, y Noam habló desde su propia experiencia en controversias políticas con los medios de comunicación. Epstein creó una narrativa manipuladora sobre su caso, en la que Noam, de buena fe, creyó. Ahora está claro que todo fue orquestado, siendo como mínimo una de las intenciones de Epstein intentar que alguien como Noam reparara la reputación de Epstein por asociación.

Las críticas de Noam nunca se dirigieron al movimiento feminista; al contrario, él siempre ha apoyado la igualdad de género y los derechos de las mujeres. Lo que ocurrió fue que Epstein se aprovechó de las críticas públicas de Noam hacia lo que se conoció como «cultura de la cancelación» para presentarse a sí mismo como una víctima de la misma.

Solo después de la segunda detención de Epstein en [julio] de 2019 nos dimos cuenta del alcance y la gravedad de lo que entonces eran acusaciones —y ahora se han confirmado— de crímenes atroces contra mujeres y niños. Fuimos descuidados al no investigar a fondo sus antecedentes. Fue un grave error y, por ese lapsus de juicio, pido disculpas en nombre de ambos. Noam me confesó, antes de su derrame cerebral, que opinaba lo mismo.

En 2023, la respuesta pública inicial de Noam a las preguntas sobre Epstein no reconoció adecuadamente la gravedad de los delitos de Epstein y el dolor perdurable de sus víctimas, principalmente porque Noam daba por sentado que condenaba tales delitos. Sin embargo, siempre es necesario adoptar una postura firme y explícita sobre estos asuntos.

Para ambos fue profundamente perturbador darnos cuenta de que nos habíamos relacionado con alguien que se presentaba como un amigo servicial, pero que llevaba una vida oculta de actos criminales, inhumanos y pervertidos.

Desde que se reveló el alcance de sus delitos, hemos estado conmocionados.

Para aclarar lo relativo al cheque: Epstein le pidió a Noam que desarrollara un desafío lingüístico que Epstein deseaba establecer como un premio regular. Noam trabajó en ello y Epstein envió un cheque por 20.000 dólares estadounidenses como pago. La oficina de Epstein se puso en contacto conmigo para organizar el envío del cheque a nuestra dirección particular.

En cuanto a la transferencia de aproximadamente 270.000 dólares, debo aclarar que se trataba íntegramente de fondos propios de Noam. En ese momento, Noam había detectado inconsistencias en sus recursos de jubilación que amenazaban su independencia económica y le causaban una gran angustia. Epstein le ofreció asistencia técnica para resolver esta situación concreta.

En este asunto, Epstein actuó en consecuencia, recuperando los fondos para Noam, en una muestra de ayuda y muy probablemente como parte de una maquinación para obtener un mayor acceso a Noam. Epstein actuó únicamente como asesor financiero en este asunto concreto. Según mi leal saber y entender, Epstein nunca tuvo acceso a nuestras cuentas bancarias o de inversión.

También es importante aclarar que Noam y yo nunca procedimos a ninguna inversión con Epstein o su oficina, ni individualmente ni como pareja.

Espero que esto aclare y explique retrospectivamente las interacciones de Noam Chomsky con Epstein. Noam y yo reconocemos la gravedad de los delitos de Jeffrey Epstein y el profundo sufrimiento de sus víctimas. Nada en esta declaración pretende minimizar ese sufrimiento, y expresamos nuestra solidaridad sin reservas con las víctimas.

7 de febrero de 2026.

Valéria Chomsky

Fuente: Aaron Maté

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Hay un solo marxismo: contra el marxismo “occidental”, “oriental” y “tercermundista”

 

Hay un solo marxismo: contra el marxismo “occidental”, “oriental” y “tercermundista”

 

Diario octubre / febrero 9, 2026


Nikos Mottas.— El intento recurrente de dividir el marxismo en «occidental», «oriental», «tercermundista» u otras variantes geográficamente marcadas refleja un retroceso teórico más profundo respecto del marxismo como cosmovisión científica y método revolucionario. Dichas distinciones transforman implícitamente el marxismo, de una teoría universal de la sociedad capitalista y la lucha de clases, en un conjunto de perspectivas culturalmente condicionadas, moldeadas principalmente por la geografía, más que por las relaciones sociales objetivas. Desde una perspectiva marxista-leninista, este enfoque es fundamentalmente erróneo. El marxismo es uno, no porque ignore la especificidad histórica y nacional, sino porque se basa en leyes objetivas de desarrollo social que operan globalmente dondequiera que exista el capitalismo.

 

Este punto ya estaba claro para Engels, quien enfatizó repetidamente que el socialismo no es una doctrina moral ni una tradición nacional, sino el resultado científico del análisis material. En Socialismo utópico y científico, Engels insistió en que el marxismo no surgió de ideales abstractos, sino de “las condiciones materiales de vida”, y que sus conclusiones se derivan necesariamente del desarrollo de la producción capitalista. Una ciencia basada en las condiciones materiales no puede ser regionalmente plural en sus fundamentos. Las leyes del movimiento del capitalismo existen o no. Si existen, entonces el marxismo, como su expresión científica, debe estar teóricamente unificado.

Marx y Engels no presentaron el marxismo como una “interpretación europea” de la sociedad. Formularon una concepción materialista de la historia basada en los modos de producción, las relaciones de clase y la explotación. Estos no son fenómenos regionales. El capitalismo, una vez establecido como sistema mundial, impone sus leyes universalmente, aunque en formas desiguales y contradictorias. El objetivo declarado de Marx en El Capital era descubrir “la ley económica del movimiento de la sociedad moderna”. Una ley del movimiento no es culturalmente relativa; Se aplica dondequiera que prevalezcan las relaciones sociales que describe. Hablar de marxismos múltiples implica, por lo tanto, implicar múltiples capitalismos regidos por lógicas fundamentalmente diferentes, una implicación que se derrumba ante cualquier análisis serio del mercado mundial.Plejánov reforzó este punto en sus polémicas contra el populismo y el voluntarismo. Argumentó que el marxismo pierde todo significado científico cuando el desarrollo histórico se trata como producto del carácter nacional, la voluntad moral o la especificidad cultural. Para Plejánov, la universalidad del marxismo residía precisamente en su explicación de cómo las condiciones objetivas configuran la conciencia y la política. Las diferencias en las trayectorias históricas no negaban las leyes generales del desarrollo; las confirmaban a través de la variación concreta. El intento de derivar marxismos distintos de regiones distintas representa, por lo tanto, una regresión al pensamiento histórico premarxista.

La unidad del marxismo se hace aún más evidente en la época del imperialismo. El análisis de Lenin del imperialismo no fue el nacimiento de un marxismo «ruso» u «oriental», sino la continuación del marxismo bajo nuevas condiciones históricas. El imperialismo, como demostró Lenin, no es una decisión política ni un fenómeno regional, sino una etapa estructural del capitalismo mismo, caracterizada por el monopolio, el capital financiero y la división global del trabajo. En «El imperialismo, fase superior del capitalismo», Lenin enfatizó que el imperialismo une a todos los países, tanto opresores como oprimidos, en un único sistema mundial. La implicación es decisiva: una vez que el capitalismo se vuelve imperialista, el terreno de la lucha de clases se globaliza, y el marxismo solo puede existir como una teoría unificada que aborde ese sistema global.

La insistencia de Lenin en que «sin teoría revolucionaria no puede haber movimiento revolucionario» debe entenderse en este contexto. Para Lenin, la teoría no era un conjunto de narrativas adaptables, sino una guía científica para la acción. Cuando el marxismo se fragmenta en variantes regionales o culturales, pierde precisamente esta función orientadora. Lo que queda no es desarrollo, sino eclecticismo, donde la teoría se somete a las presiones políticas inmediatas en lugar de clarificarlas.

La noción de «marxismo occidental» a menudo se presenta como una corrección al supuesto economicismo o rigidez. Sin embargo, lo que normalmente corrige no es dogmatismo, sino contenido revolucionario. Al orientar el marxismo hacia la filosofía, la cultura o la epistemología, dejando de lado la cuestión del poder estatal, reproduce la misma separación entre teoría y práctica que Marx criticó en el materialismo anterior. El Estado y la revolución de Lenin es inequívoco en este punto: el Estado es un instrumento de dominación de clase, y cualquier marxismo que no sitúe la destrucción del Estado burgués en el centro de su análisis deja de ser revolucionario, independientemente de su sofisticación intelectual.

La intervención de Althusser se utiliza a menudo de forma errónea para justificar el pluralismo teórico, pero, leída con atención, respalda la conclusión contraria. Althusser insistió en el carácter científico del marxismo y su ruptura epistemológica con la ideología. Rechazó el historicismo y el humanismo precisamente porque disolvían el marxismo en una interpretación cultural o filosófica. Si bien Althusser enfatizó la complejidad estructural y la autonomía relativa, nunca abogó por marxismos múltiples basados ​​en la geografía. Por el contrario, su concepto de «práctica teórica» ​​presuponía un marco científico coherente cuya validez no varía según la región, aunque sus objetos de análisis sí lo hacen.

La idea de un «marxismo del Tercer Mundo» distinto sigue una lógica problemática similar. A menudo surge de la innegable realidad del colonialismo y la opresión nacional, pero transforma estas realidades en fundamentos teóricos en lugar de objetos de análisis. Lenin abordó este peligro directamente en sus escritos sobre la cuestión nacional y colonial. Insistió en que el apoyo a las luchas de liberación nacional debe estar siempre subordinado a la política de clase proletaria y al internacionalismo. La cuestión decisiva nunca es la geografía, sino la dirección de clase y el contenido social. Cuando el antiimperialismo se separa de la lucha contra el capitalismo, el marxismo se reduce a un vocabulario radical para el nacionalismo burgués.

Aquí también, el trabajo de Stalin sobre la cuestión nacional resulta instructivo. Al definir la nación a través de la vida económica y el desarrollo histórico, en lugar de la cultura o la etnicidad, Stalin reafirmó la base materialista del marxismo. Las formas nacionales se producen históricamente; no son puntos de partida teóricos. Derivar marxismos separados de la experiencia nacional o regional es, por lo tanto, invertir el marxismo, elevando las formas históricamente condicionadas a teorías autónomas.

Lo que emerge de Engels, Plejánov, Lenin e incluso Althusser es una línea consistente: el marxismo es una ciencia de las formaciones sociales regidas por leyes objetivas. Exige un análisis concreto, pero este presupone una teoría general. La diversidad táctica no implica pluralismo teórico. Al contrario, solo una teoría unificada permite una variación estratégica significativa.

Históricamente, la fragmentación del marxismo ha coincidido con períodos de derrota o acomodación, cuando la política revolucionaria da paso al reformismo, la crítica cultural o la sustitución nacionalista. En tales momentos, el marxismo se redefine como un discurso entre otros, en lugar de como una ciencia orientada a la conquista del poder. Esta pluralización refleja la ideología burguesa, que presenta todos los puntos de vista como igualmente válidos mientras preserva el dominio material del capital.

En este punto, es preciso confrontar directamente una distorsión particularmente corrosiva. Entre ciertos autoproclamados «comunistas», el término «marxismo occidental» se invoca en un sentido puramente peyorativo, no para defender la unidad del marxismo, sino para legitimar un «tercermundismo» vago y, en última instancia, reaccionario. En este marco, cualquier fuerza que se oponga retóricamente a un bloque imperialista determinado se considera automáticamente progresista, independientemente de su carácter de clase, su relación con el capital o la represión de la clase obrera y los comunistas. Esto no es marxismo, sino campismo geopolítico revestido de lenguaje radical. Lenin advirtió explícitamente contra precisamente esta sustitución cuando insistió en que la burguesía de una nación oprimida puede convertirse en opresora, y que los socialistas nunca deben abandonar su deber de lucha de clases contra su «propia» burguesía. Para Lenin, el imperialismo no era una cuestión de política exterior hostil ni de alineamiento civilizacional, sino un sistema de relaciones capitalistas, y los conflictos entre el imperialismo y las clases dominantes no proletarias no constituían en sí mismos luchas progresistas. La trayectoria del régimen ayatolá iraní después de 1979 ilustra esto con brutal claridad: a pesar de su enfrentamiento con el imperialismo estadounidense, actuó con rapidez para aplastar el movimiento comunista, ilegalizar el Partido Tudeh, ejecutar o encarcelar a miles de comunistas y militantes, destruir sindicatos independientes y consolidar un orden capitalista bajo el régimen clerical. Presentar dicho régimen como «progresista» basándose únicamente en el antagonismo geopolítico es abandonar el análisis de clase marxista en favor de una apología estatista. Apoyar a estados abiertamente anticomunistas, burguesías compradoras o regímenes reaccionarios en nombre del «antiimperialismo» es, por lo tanto, abandonar por completo el análisis de clase y reemplazarlo por una lógica cruda de amigo-enemigo, tomada de la geopolítica burguesa. Esta tendencia no supera las «desviaciones occidentales», sino que las reproduce de forma invertida: donde el reformismo disuelve el marxismo en el pluralismo liberal, este pseudotercermundismo lo disuelve en una apología nacionalista. Ambas niegan el principio marxista central de que la emancipación de la clase obrera debe ser obra de la propia clase obrera. Una política que suspende la crítica a la explotación, la represión y la dominación capitalista simplemente porque estas ocurren fuera de Occidente no es antiimperialista en el sentido marxista; es antiproletaria. Al separar el antiimperialismo del anticapitalismo y del liderazgo proletario, estas posturas no fortalecen el internacionalismo, sino que lo liquidan, reduciendo el marxismo a un mero cómplice retórico de fuerzas que, en otras circunstancias, dirigirían su represión directamente contra los propios comunistas.

El marxismo, sin embargo, nunca pretendió ser un catálogo de perspectivas. Es la expresión teórica del movimiento histórico de la clase obrera. Su unidad refleja la unidad del capitalismo como sistema mundial y la unidad del proletariado como clase con intereses comunes que trascienden las fronteras nacionales. Como Marx y Engels argumentaron en el Manifiesto Comunista, la emancipación de la clase obrera es una tarea internacional no por solidaridad moral, sino porque el capital mismo es internacional.

Por lo tanto, no existe un marxismo «occidental», «oriental» o «tercermundista» en sentido teórico. Existe un marxismo aplicado a diferentes condiciones históricas y sociales, que confronta diferentes configuraciones de explotación y dominación, pero guiado por los mismos principios científicos. Defender esta unidad no es dogmatismo. Es la defensa del marxismo contra el relativismo, el eclecticismo y la liquidación política. El marxismo es uno porque el capitalismo es un sistema mundial único, la lucha de clases es universal y la liberación del trabajo es una tarea histórica única.

idcommunism / insurgente

Vía:insurgente.org

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Lunes 9. La huelga de trabajadores ferroviarios a toda máquina {España}

 

Lunes 9. La huelga de trabajadores ferroviarios a toda máquina

 

Insurgente.org / 19.02.2026

Este lunes 9 de febrero de 2026 comienza la huelga del sector ferroviario en España, que se va a alargar durante tres días consecutivos, hasta el miércoles 11 de febrero, afectando tanto a los trenes de Cercanías como de Rodalies, así como Media Distancia, Larga Distancia y Alta Velocidad.

De hecho, durante la mañana de este lunes ya han comenzado a circular los diferentes servicios, pero con limitaciones. Iryo y Ouigo circulan con 350 servicios de alta velocidad cancelados en estos tres días, mientras que los trenes de mercancías lo hacen con servicios mínimos se limitan al 21%. Cercanías tiene un 50% de servicios mínimos en horas valle y el 75% en horas puntas y los trenes de Rodalies operan al 33% fuera de hora punta y los Media Distancia al 65% en toda España.

Los servicios mínimos del 73% decretados por el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible para la alta velocidad implican que hasta 350 trenes a lo largo de estos tres días no estarán garantizados.

De ellos, 272 pertenecen a Renfe, que operará 723 trenes de los 995 que tenía programados en estos tres días. Iryo cancelará 48 servicios, por lo que operará 136 de los 184 programados, mientras que de Ouigo no circularán 30 trenes, al operar 80 de los 110 programados.

En la media distancia de Renfe, 683 servicios no serán prestados, en aplicación de los servicios mínimos decretados del 65% (operarán 1.277 de 1.960); en cercanías funcionarán el 50% en hora valle y el 75% en hora punta (en Cataluña será entre el 33% y 66%); y en Mercancías, solo el 21%.

De hecho, Rodalies ha avisado este lunes de que se están produciendo «afectaciones» en todas las líneas del servicio por la huelga y recomienda usar el transporte público alternativo, según ha señalado en una anotación en ‘X’

Por su parte, desde Cercanías Madrid informan desde primera hora de diferentes afecciones en varias líneas:

§  En la línea C4 con origen Parla, los trenes se han demorado una hora en comenzar el servicio, por lo que se ha informado de la limitación en el acceso a la estación «por motivos de seguridad y para evitar acumulaciones en el andén a causa de los efectos de la huelga convocada en el sector ferroviario».

§  En la línea C3, los trenes con origen Chamartín y destino Aranjuez solo iniciaban el recorrido en la estación de Atocha.

§  En el caso de la C2, se recomendaba «el uso de transporte alternativo», ya que a las 9.37 horas, el siguiente tren con origen Guadalajara y destino Chamartín no tenía prevista la salida hasta las 10.25 horas, casi una hora después.

§  En las líneas C8a, C8b y C10, se indica que los trenes sufren demoras de una hora, por lo que también se recomienda el uso de transporte alternativo.

Este lunes se seguirán manteniendo reuniones, incluidas mesas técnicas para tratar las propuestas realizadas por el Ministerio en materia de seguridad ferroviaria, por lo que, en caso de llegar a un acuerdo, la huelga podría ser desconvocada.

Los sindicatos reivindican un cambio estructural en la seguridad del sistema ferroviario español, tras los accidentes de Adamuz (Córdoba) y Gelida (Barcelona), reclamando más inversiones y que no se externalicen los trabajos en empresas privadas.

En las distintas reuniones que han mantenido con el Ministerio, han arrancado algunas propuestas como una mayor inversión en mantenimiento, más contrataciones de personal en Adif y nuevas normativas que refuercen la seguridad ferroviaria.

Las propuestas todavía no han convencido a los sindicatos, principalmente porque se trata de medidas que requieren el visto bueno del Ministerio de Hacienda, al implicar aumentos de gasto público.

Las movilizaciones, convocadas por Semaf, SFF-CGT, Sindicato Ferroviario Intersindical (SF-I)  Alferro. CCOO y UGT afectarán a todos los trabajadores del sector, incluido el personal de Serveo, que presta servicios a bordo, así como a empresas de mercancías como Medway, Captrain, Transervi, Redalsa y Tracción Rail.

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lunes, 9 de febrero de 2026

El socialista António José Seguro se impone a la extrema derecha y gana la segunda vuelta de elección presidencial en Portugal


El socialista António José Seguro se impone a la extrema derecha y gana la segunda vuelta de elección presidencial en Portugal

Tercerainformacion / 09,02,2026

La victoria de Seguro implica el regreso de una figura de izquierda a la Presidencia de Portugal, 20 años después de la salida de Jorge Sampaio en 2006.

Antonio José Seguro junto a representantes de la prensa luego de su victoria en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales portuguesas, en Caldas Rainha, Portugal, este domingo 8 de febrero de 2026. Foto: EFE.

El exministro socialista António José Seguro ganó este domingo la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Portugal frente al líder de ultraderecha André Ventura, según mostraba el escrutinio, que con el 99.20% de los votos revisados daba al ex secretario general del Partido Socialista (2011-2014) un 66.82% de boletas frente a un 33.18% para el líder de ultraderecha André Ventura.

Ventura reconoció la derrota en declaraciones a la prensa. “Parece que no he conseguido hacer lo que me proponía, que era vencer en estas elecciones”, dijo. Mientras, Seguro tuvo sus primeras palabras para la ciudadanía: “Mi primera palabra es simple: el pueblo portugués es el mejor pueblo del mundo, excelente, con una responsabilidad cívica enorme y con apego a los valores democráticos”, declaró a periodistas en Caldas da Rainha, donde reside.

En un discurso en el auditorio de Caldas da Rainha, Seguro afirmó que “los vencedores de esta noche son los portugueses y la democracia” y envió un mensaje a su rival de ultraderecha, proponiendo que desde ahora dejen de ser adversarios y trabajen “por un Portugal más desarrollado y más justo”.

Seguro triunfó este domingo en la segunda vuelta de las presidenciales con el voto de su espectro político y el de centroderecha. Su victoria implica el regreso de una figura de izquierda al Palácio de Belém, sede de la Presidencia lusa, 20 años después de la salida de Jorge Sampaio en 2006, a quien siguieron los conservadores Aníbal Cavaco Silva y Marcelo Rebelo de Sousa.

Varios sondeos a pie de urna han dado una victoria para Seguro con entre un 67 y un 71% de los votos. De confirmarse esa última cifra, superaría el récord logrado en 1991 por Mário Soares, cuando fue reelegido con un 70.35% de las boletas.

Ventura, profesor de Teoría del Estado y Pensamiento Político y Social de la Universidad Autónoma de Lisboa, es exsecretario del PS, como Sampaio. Se dedicó a la docencia tras su trayectoria en la agrupación política y se presentó a los comicios como candidato independiente y con una plataforma moderada.

Aun así, atrajo los votos del espectro político cercano a los socialistas y, en la segunda vuelta, el respaldo de los principales aspirantes de centroderecha derrotados en la primera ronda de las presidenciales, el 18 de enero, y los expresidentes conservadores Cavaco Silva y António Ramalho Eanes.

Ventura ha afirmado que esas adhesiones no son tanto un apoyo a la campaña de Seguro como un voto de castigo contra su candidatura como líder de la extrema derecha, a lo que Seguro ha respondido que su carrera hacia la Presidencia ha sido de convergencia, porque es “un moderado” y “defensor de la democracia”.

En reciente entrevista, preguntado sobre la posibilidad de que el partido ultraderechista Chega gane en el futuro unas legislativas y Ventura acabe como primer ministro, Seguro adelantó que como jefe de Estado no permitirá que se instale un Gobierno que vaya en contra de la Constitución.

Más de 11 millones de portugueses estaban llamados a las urnas este domingo para elegir al sucesor de Marcelo Rebelo de Sousa, tras 10 años en la presidencia. Hasta las 16.00 (hora local), la participación era del 45.50%, casi igual que en la primera ronda de estos comicios a la misma hora, que fue del 45.51%.

La votación transcurrió “con normalidad y sin apenas incidentes”, aunque las autoridades debieron reubicar algunas mesas de voto en zonas afectadas por los temporales, según el portavoz de la Comisión Nacional de Elecciones (CNE), André Wemans.

El portavoz recordó que debido al mal tiempo, “en algunas zonas afectadas por las inundaciones se han retrasado las elecciones por una semana”, hasta el 15 de febrero, lo que involucra a 36.852 electores de tres localidades afectadas por inundaciones.

Entre las primeras felicitaciones estuvo la del presidente francés, Emmanuel Macron, quien dijo que trabajará con Seguro “para fortalecer los lazos entre Portugal y Francia” y por “una Europa que decide por sí misma, más competitiva, más soberana, más fuerte”.

En redes sociales, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, felicitó al mandatario electo por su “contundente” victoria y destacó que “las elecciones, celebradas pacíficamente, representan una victoria para la democracia en un momento tan importante para Europa y el mundo”.

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La amenaza de Venezuela

 

¿Cuál es la “amenaza inusual y extraordinaria” que Venezuela representa para los Estados Unidos, tal y como decretó el entonces presidente Barack Obama en una orden ejecutiva de 2015 que allanó el camino para el asedio económico?

La amenaza de Venezuela

 

Celina della Croce

El Viejo Topo

9 febrero, 2026 

 


CÓMO VENEZUELA REPRESENTA UNA “AMENAZA INUSUAL Y EXTRAORDINARIA” PARA LA AGENDA DE LOS ESTADOS UNIDOS

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, no ha dudado en admitir su sed de petróleo venezolano. El 16 de diciembre de 2025, en vísperas del bombardeo de Caracas y el secuestro del presidente y la primera dama del país, Nicolás Maduro y Cilia Flores, el 3 de enero, reclamó la propiedad de los recursos de Venezuela, afirmando que “Estados Unidos no permitirá que un régimen hostil se apropie de nuestro petróleo, nuestras tierras o cualquier otro activo, que deben ser devueltos a los Estados Unidos de forma inmediata”. En su anterior administración, se hizo eco de la misma obsesión por el cambio de régimen impulsado por los recursos, denunciando en junio de 2023 que “cuando dejé [el cargo], Venezuela estaba a punto de colapsar. Nos habríamos apoderado de ella. Habríamos conseguido todo ese petróleo. Habría estado justo al lado”. Sin embargo, Venezuela no solo alberga la mayor reserva de petróleo conocida del mundo, sino también las mayores reservas de oro del continente y un amplio suministro de bauxita, diamantes, mineral de hierro, níquel y carbón… Y, por si fuera poco, esperanza.

Problemas en casa

Dentro de sus propias fronteras, Trump se enfrenta a un aumento de los disturbios civiles, con más de 100.000 personas solo en Minneapolis saliendo a las calles (aproximadamente una cuarta parte de la población de la ciudad) durante una huelga general el 23 de enero, una acción que no se había visto a esta escala en décadas, y de nuevo durante un cierre nacional el 30 de enero. Levantamientos similares se han extendido por todo el país, desde Los Ángeles hasta Nueva York, tras el asesinato de Renée Good y Alex Pretti por parte del ICE. Esta manifestación masiva es la consecuencia de un año de descontento y marchas en contra de las políticas antiinmigrantes y antipobres de Trump.

La escalada de las tácticas del ICE bajo la administración Trump ha costado a los contribuyentes estadounidenses una cifra récord de 85.000 millones de dólares en fondos asignados (en comparación con el gasto anual que ha rondado los 10.000 millones de dólares o menos durante la última década). Gran parte de estos fondos se destinan a beneficiar a empresas privadas: por ejemplo, el 86% de los detenidos se encuentran en prisiones privadas con fines de lucro (cuyas acciones se dispararon como resultado de la elección de Trump y las políticas posteriores), y el costo de los vuelos de deportación, también gestionados por empresas privadas, es astronómicamente más alto que el de los vuelos comerciales (el costo por persona de un vuelo de deportación desde El Paso a Guatemala, por ejemplo, es de 4675 dólares, cinco veces más que un boleto comercial en primera clase para la misma ruta). Al mismo tiempo, la administración de Trump ha recortado el gasto social, con una reducción de 186.000 millones de dólares solo en las prestaciones del Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP, por sus siglas en inglés), un programa que, hasta ese momento, ayudaba a una de cada ocho personas en los Estados Unidos con el suministro básico de alimentos.

En los Estados Unidos, y en Occidente en general, existe una narrativa profundamente arraigada de que así son las cosas. Quizás podamos moderar la violencia, cambiar a Donald Trump por Joe Biden, que es más cauteloso con sus tácticas y está abierto a concesiones moderadas, pero no menos interesado en proteger las ganancias capitalistas a toda costa. Incluso figuras clave del propio partido de Trump, desde los senadores Josh Hawley (republicano por Misuri) y Todd Young (republicano por Indiana) hasta el exvicepresidente de Trump, Mike Pence, han tratado de distanciarse de sus tácticas extremas y su aversión por la democracia liberal (una audacia general que corre el riesgo de ser contraproducente si no crea suficiente disensión y agitación como para provocar un levantamiento masivo y un giro hacia la izquierda). Sin embargo, ninguno de los dos partidos está dispuesto a permitir nada más que una dócil democracia liberal sometida a los intereses de una élite pequeña pero poderosa, como mucho con suficientes provisiones para mantener a raya a la población en general.

La ruptura de Venezuela con el fin de la historia

A la población estadounidense, como a gran parte del mundo, se le ha dicho una y otra vez que la historia ha terminado. Es posible que podamos conseguir salarios más altos y, sin duda, exigir que se controle el aumento de los ataques a la democracia liberal a través del ICE y las declaraciones abiertamente fascistas de Donald Trump, pero cualquier cosa más allá de eso se presenta como poco práctica en el mejor de los casos y peligrosa en el peor. Basta con mirar a la Unión Soviética, nos dicen, simplemente no funciona. El socialismo suena bien, pero miren el sufrimiento en Venezuela y Cuba. No quieren eso, ¿verdad?

Sin embargo, esta forma de entender el pasado, el presente y el futuro no solo busca proteger los intereses del capital, engañando a muchas personas de la clase trabajadora para que traicionen sus propios intereses, sino que es tremendamente inexacta, tanto por omisión como por mentiras descaradas. Y busca ocultar otro recurso extraordinario que representa Venezuela: un ejemplo vivo de esperanza, de dignidad inquebrantable, del éxito de una revolución que no solo ha sacado a una población de la pobreza extrema, sino que ha elevado su confianza y su conciencia. En un país sometido a un asedio extremo por más de 1000 medidas coercitivas unilaterales lideradas por Estados Unidos – entre ellas uno de los regímenes de sanciones más duros del mundo, que provocó una contracción de la economía del 99% en un solo año, y el robo descarado de activos como las 32 toneladas de reservas de oro de Venezuela retenidas ilegalmente en el Banco de Inglaterra –, hay, sin embargo, una fracción de las personas sin hogar que hay en los Estados Unidos (donde hay aproximadamente 28 casas vacías por cada persona sin hogar y 60 personas murieron congeladas en las calles solo durante la última tormenta invernal).

Incluso en el punto álgido de la crisis en Venezuela, cuando Trump intensificó su campaña de máxima presión y 40.000 venezolanos murieron en un solo año (2017-2018) debido a la falta de medicamentos y atención médica que antes se proporcionaban gratuitamente a la población, la gran mayoría de los venezolanos han seguido luchando para defender no solo su derecho a la autodeterminación, sino también a la revolución y la transformación. ¿Por qué lucha exactamente el pueblo venezolano que el Gobierno de los Estados Unidos se esfuerza tanto por ocultar? ¿Cuál es la fuente de la resistencia y la lealtad a la Revolución Bolivariana, a pesar del tremendo coste humano de los esfuerzos liderados por los Estados Unidos para derrocarla? Y, ¿cuál es la “amenaza inusual y extraordinaria” que Venezuela representa para los Estados Unidos, tal y como decretó el entonces presidente Barack Obama en una orden ejecutiva de 2015 que allanó el camino para el asedio económico?

Cuando el presidente Hugo Chávez llegó al poder en 1999, se inició un proceso revolucionario que se propuso saldar la “deuda social” con el pueblo venezolano, comenzando por dedicar el 75% del gasto nacional a la inversión social, fondos que, es importante destacar, procedían del sector petrolero, históricamente predominante en el país. A través de las misiones que comenzaron el año en que Chávez fue elegido, el país sacó a su población de la pobreza y el analfabetismo, alcanzando una tasa de alfabetización del 100%, con más de tres millones de personas que aprendieron a leer y escribir (Misión Robinson); formando a 6000 profesionales en universidades y graduando a un millón de estudiantes de secundaria (Misión Sucre); otorgando casi 5 millones de viviendas a familias de todo el país (Misión Vivienda); construyendo clínicas de salud en 320 de los 355 municipios de Venezuela (Misión Barrio Adentro); y devolviendo la vista a unos 300.000 venezolanos, al tiempo que se proporcionaba cirugía ocular a un millón de ciudadanos (Misión Milagro).

El presidente Nicolás Maduro ha continuado con este legado, a pesar de la coacción impuesta por las medidas coercitivas unilaterales lideradas por los Estados Unidos en los años posteriores a la muerte de Chávez, garantizando no solo que los recursos del país beneficien el bienestar de la mayoría, sino también que el poder se devuelva al pueblo a través de un modelo de democracia directa.

Semanas antes de ser secuestrado, por ejemplo, Maduro convocó el Congreso Constitucional de la Clase Trabajadora, la culminación de 22.110 asambleas en lugares de trabajo de todo el país en las que los delegados debatieron y presentaron propuestas al presidente sobre el futuro del sector laboral y los procesos productivos del país, como el fortalecimiento de la producción nacional de componentes de maquinaria para reducir la dependencia tecnológica externa. “Aprobada”, le dijo Maduro a la delegada María Alejandra Grimán Rondón cuando le presentó las conclusiones del congreso ante un auditorio repleto; para otra propuesta, “el método aún necesita ser perfeccionado”, respondió, esbozando los próximos pasos para un debate más profundo. Además, las comunas (organizaciones de base que constituyen el núcleo de la democracia directa de Venezuela y a través de las cuales las comunidades ejercen el autogobierno) participan desde 2024 en consultas nacionales trimestrales, en las que millones de personas votan sobre la asignación de fondos públicos para miles de proyectos que requieren mayor atención en sus comunidades, desde la actualización del equipo médico en sus clínicas locales hasta la inversión en suministros de filtración de agua para garantizar el acceso al agua potable.

Ambos procesos forman parte de un modelo de democracia directa que, en los 27 años de la Revolución Bolivariana, ha celebrado 31 elecciones, llevado a cabo una reforma constitucional y creado estructuras para que la gente común tome decisiones directas sobre el rumbo del país.

En resumen, aunque los logros de la revolución son demasiado numerosos para enumerarlos aquí, en su núcleo se encuentra un pueblo que ha recuperado su dignidad, ha tomado el control de su futuro y ha tomado la decisión irreversible de mantenerse erguido. A diferencia de los proyectos socialdemócratas de Occidente, la Revolución Bolivariana de Venezuela se ha propuesto transformar fundamentalmente la sociedad y construir un proyecto socialista arraigado en la lucha de clases y dirigido por su pueblo.

Esto significa que los avances sociales también están vinculados a un proceso de concienciación de la población, en el que las personas se convierten en protagonistas de su propia lucha en un proceso que, en última instancia, busca darles el poder y las herramientas para dirigir el país, sustituyendo el Estado burgués por uno comunal. En este sistema, las decisiones las toma la población, organizada en comunas y diversos movimientos sociales y políticos en todo el país. A través de estos procesos, las personas aprenden a gestionar procesos productivos, desde el café hasta los materiales de construcción, y a ser propietarios efectivos de sus propios medios de producción; a participar en procesos de toma de decisiones populares en miles de hogares; a dirigir equipos de comunicación; a llevar a cabo programas educativos; a identificar, priorizar y resolver problemas en sus comunidades; y otros elementos necesarios para una sociedad productiva que prioriza el bienestar de su pueblo. Todo ello se hace de acuerdo con los principios básicos, como la protección del planeta (algunas comunas recogen plásticos reciclables y los convierten en parques infantiles, bancos y sillas para personas mayores y escolares, y otras necesidades expresadas por la comunidad) y centrar el liderazgo y los derechos de las mujeres y los sectores marginados.

¿Qué les depara el futuro a los don nadie?

Este proceso dinámico es una continuación del camino marcado por Chávez, que instó a los “don nadie” a ser los artífices de su propio destino. Estos “don nadie”, hoy protagonistas de una de las democracias más resilientes y equitativas del mundo, han demostrado una y otra vez que no sacrificarán su dignidad ni su soberanía a cualquier precio, por muy grave que sea la amenaza. Este ejemplo no es un recurso menos valioso que el petróleo del país, ni una amenaza menor para el régimen de Trump y la agenda estadounidense en general. El ejemplo de la Revolución Bolivariana y su pueblo abre una fisura en la narrativa de que la población estadounidense – y mundial – debe conformarse con lo que tiene, ir a trabajar cada día con la cabeza gacha y el ánimo abatido, y renunciar a sus sueños de un mundo mejor.

Abre una ventana para que los don nadie del mundo – y especialmente de los Estados Unidos – vean que, al otro lado de acontecimientos como los levantamientos masivos que azotan el país, ustedes también podrían vivir en una sociedad en la que la riqueza que ustedes mismos generan se reinvierte en el bien común, en lugar de pagar bombas y llenar los bolsillos de unos pocos.

Fuente: Globetrotter

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domingo, 8 de febrero de 2026

El caso del general Zhang Youxia

 

CHINA DECIDIDA A GANAR LA GUERRA CONTRA LA CORRUPCIÓN EN EL EJÉRCITO Por Marinella Mondaini En China, una masiva campaña anticorrupción comenzó en noviembre pasado. La Comisión Central de Control Disciplinario del PCCh anunció en su sitio web en noviembre que había iniciado una investigación contra Liu Xiwen, subsecretario del Comité Municipal de Pekín del...

El caso del general Zhang Youxia

Marinella Mondaini

El Viejo Topo

8 febrero, 2026



CHINA DECIDIDA A GANAR LA GUERRA CONTRA LA CORRUPCIÓN EN EL EJÉRCITO

En China, una masiva campaña anticorrupción comenzó en noviembre pasado. La Comisión Central de Control Disciplinario del PCCh anunció en su sitio web en noviembre que había iniciado una investigación contra Liu Xiwen, subsecretario del Comité Municipal de Pekín del Partido Comunista de China (PCCh) y jefe del Departamento de Trabajo Organizativo. Según medios chinos, el funcionario era sospechoso de «graves infracciones disciplinarias», una expresión que suele implicar cargos de corrupción. Posteriormente, se inició una investigación disciplinaria interna del partido contra el teniente de alcalde de Shanghái, Ai Baojun, quien también es miembro del Comité Municipal de Shanghái del PCCh. Ambos funcionarios, destituidos de sus cargos y sometidos a juicio, han sido apodados «los grandes tigres que cayeron de sus caballos». La campaña anticorrupción dentro del PCCh se intensificó tras la llegada al poder de la «quinta generación» de líderes, encabezada por el presidente chino y secretario general del Comité Central del PCCh, Xi Jinping, en 2012-2013. Una labor de «limpieza» que ha continuado sin descanso. Un general chino ha sido acusado de corrupción y de filtrar información sobre armas nucleares a Estados Unidos. Este general es nada menos que la mano derecha de Xi Jinping, el general Zhang Youxia, acusado de «crímenes a gran escala contra el país».

El Wall Street Journal lo calificó como «un asesor militar de confianza de Xi Jinping». El exdirector ejecutivo de la Corporación Nuclear Nacional de China testificó en su contra. El general enfrenta una serie de cargos: aceptar sobornos para ascensos, crear camarillas políticas, intentar construir redes de influencia que socavan la unidad del partido y abusar del poder en el máximo órgano militar del Partido Comunista. Algunos analistas argumentan que la última ofensiva de Xi Jinping contra la corrupción y la deslealtad en el ejército representa la reorganización más radical del liderazgo militar chino desde Mao Zedong.

Oficialmente, el Ministerio de Defensa chino solo ha declarado que el general Zhang y Liu Zhenli, jefe del Estado Mayor Conjunto de la Comisión Militar Central, son sospechosos de «graves violaciones de la disciplina y la ley». Esta formulación implica acusaciones de corrupción. Esto constituye una continuación de las purgas militares y del partido, según el orientalista y sinólogo Alexei Maslov, director del Instituto de Estudios Asiáticos y Africanos de la Universidad Estatal Lomonosov de Moscú.

Según informó el periódico ruso Vzgljad, los cargos contra el alto funcionario chino Youxia son extremadamente graves y abarcan desde corrupción hasta la transmisión de información clasificada a Estados Unidos. Zhang Youxia, vicepresidente de la Comisión Militar Central (CMC, el máximo órgano militar de China, que incluye no solo a líderes de la industria militar y de defensa, sino también a funcionarios y líderes del partido), es sospechoso de pasar datos técnicos clasificados sobre armas nucleares chinas a Estados Unidos, según informa el Wall Street Journal. Altos oficiales militares fueron informados de los cargos durante una sesión informativa especial. El Wall Street Journal informa que parte de la evidencia se basa en el testimonio del exdirector ejecutivo de la Corporación Nuclear Nacional de China. «La principal acusación contra Zhang es que pasó información sobre el programa nuclear y las armas nucleares militares de China a Estados Unidos», declaró Alexei Maslov a Vzgljad.

Según Maslov, existe un amplio grupo de personas en China que cree que se debe restablecer la interacción con Washington y que el aislamiento de China perjudica la economía china. «Esta opinión está especialmente extendida entre quienes han mantenido un contacto prolongado con los estadounidenses o han estudiado en Estados Unidos. Al parecer, el funcionario pertenecía al ala prooccidental». Zhang Yuxia también está acusado de aceptar sobornos, incluyendo el de facilitar el ascenso de Li Shangfu a ministro de Defensa y otros nombramientos en el sistema de adquisiciones militares (anteriormente, el general Zhang supervisaba el sistema de adquisiciones públicas del ejército). Además, el general está acusado de abuso de poder. Fuentes oficiales chinas también confirman que el coronel general Zhang Youxia, miembro del Politburó del PCCh, vicepresidente de la Comisión Militar Central y jefe del programa espacial tripulado de China, y Liu Zhenli, jefe del Cuartel General de Operaciones de la Comisión Militar Central, han sido, como mínimo, deshonrados y, como máximo, «sospechosos de graves violaciones de la disciplina y la ley» (una formulación típica de los cargos de corrupción). Tanto Zhang como Liu formaban parte del círculo íntimo del presidente chino Xi Jinping. Los padres de Zhang y Xi sirvieron juntos en el Ejército Popular de Liberación durante la guerra con Japón. Además, Zhang es uno de los pocos generales chinos con experiencia militar real, habiendo combatido en la guerra de Vietnam en 1979. Sobrevivió a todas las purgas y llegó a ser segundo al mando del ejército chino.

«Como dicen en China, Xi Jinping tiene tres roles: es presidente de la República Popular China, secretario general del Comité Central del Partido Comunista de China (PCCh) y jefe de la Comisión Militar Central (CMC). Zhang Youxia era la mano derecha del líder chino y, en esencia, su adjunto para todos los asuntos políticos y militares», afirma Alexei Maslov. Pero recientemente han surgido acusaciones aún más aterradoras, incluyendo acusaciones de corrupción. Entre ellas, la llamada «formación de camarillas políticas», según el Wall Street Journal. En la jerga política china, esta acusación no está estrictamente relacionada con la actividad del partido ni con lo que se denominaba luchas internas «intrapartidistas» en el siglo XX, ya fuera en la URSS o en China. En sí misma, constituía una grave violación y, en ocasiones, incluso un delito. En la China moderna, esta acusación se asocia con mayor frecuencia a la formación de una clientela en torno a una figura política, es decir, un círculo personal de influencia compuesto por subordinados, camaradas de armas, personas de la misma provincia o incluso familiares aliados o en deuda con ellos. Este fenómeno es común a todos los países y pueblos, independientemente del tipo de sistema político.

Sin embargo, en China, debido a su experiencia histórica, estos círculos de influencia se consideran perjudiciales, ya que se convirtieron en la base de los llamados «grupos antipartido» ya en la era de Mao. Actualmente no disponemos de una evaluación política de este fenómeno, principalmente porque el lenguaje político chino dificulta la evaluación de lo que está sucediendo, ya que es difícil traducirlo a términos europeos comunes. Por ejemplo, el principal periódico militar chino, Jiefangjun Bao, publicó un artículo titulado «Ganando resueltamente la larga y difícil batalla integral contra la corrupción en el ejército». Argumentaba que la lucha contra la corrupción no depende de quién ocupa qué puesto de alto nivel y que Zhang y Liu «violaron gravemente la confianza» del Comité Central del PCCh y la Comisión Militar Central, «socavando el sistema de rendición de cuentas del presidente de la Comisión Militar Central» (es decir, el presidente Xi Jinping). También han causado enormes daños a la «construcción política militar, el ecosistema político y el desarrollo de la capacidad de combate» y han «tenido una influencia extremadamente perjudicial en el Partido, el Estado y el ejército» (una acusación muy grave). Alcanzar estándares más altos en China es esencial, especialmente porque el Ejército Popular de Liberación (EPL) cumplirá 100 años en 2027 y las fuerzas armadas están llamadas a unirse aún más en torno al Comité Central del PCCh, con Xi como núcleo. Además, el XXI Congreso Nacional del PCCh se celebrará en 2027.

Recientemente se han producido cambios significativos en la composición de la Comisión Militar Central. El año pasado, otro subcomandante de Xi, el coronel general He Weidong, fue destituido por acusaciones de corrupción. Fue reemplazado por el coronel general Zhang Shengmin, exoficial del cuerpo de misiles que también preside la «comisión especial de inspección disciplinaria». Y ahora, si Zhang Youxia y Liu fueran destituidos de la Comisión Militar Central (lo cual es prácticamente inevitable), el consejo estaría compuesto, en la práctica, por solo dos personas: el propio Xi Jinping y Zhang Shengmin, quien se encarga esencialmente de erradicar la corrupción. Gestionar una estructura tan vasta y compleja como el complejo militar e industrial chino con solo dos personas es extremadamente difícil. Es casi seguro que en un futuro próximo (según los estándares chinos, lo que significa que podría tardar un par de meses) veremos nuevos nombramientos en la Comisión Militar Central. Lo más probable es que se trate de figuras menos conocidas que el general Zhang Youxia, quien gozaba de gran popularidad en el ejército. Los cambios de personal previstos en la cúpula del ejército chino podrían compararse con las reorganizaciones llevadas a cabo por Xi Jinping tras su ascenso al poder. Las luchas entre facciones basadas en lealtades personales siempre han sido un sello distintivo de China, y Xi, lógicamente, busca cortar de raíz la posibilidad de que estos nuevos grupos clientelistas se formen. Esto también se debe al futuro del país, ya que desea evitar disturbios innecesarios asociados a las luchas de poder. La discordia interna es lo último que se desea ver en China. El sinólogo Ivan Zuenko, por su parte, ofrece cuatro versiones de lo que está sucediendo, una de las cuales dice lo siguiente: «En China, el poder pertenece a quienes controlan el ejército; es un axioma. Xi Jinping probablemente cree que el ejército no es lo suficientemente leal a él y a su agenda, por lo que un año y medio antes del Congreso del PCCh, destituye decisivamente a todos los altos mandos».

Quizás la vergüenza y las graves acusaciones contra los generales Zhang Youxia y Liu se deban a la amplitud de su clientela. Probablemente incluya a miles de personas en diversos puestos que estaban y están en deuda con el general Zhang Youxia de una u otra manera. La cuestión no es si estos nombramientos en el Ministerio de Defensa se hicieron por dinero u otro trato preferencial, sino más bien el alcance de los cargos ocupados y su calidad. Xi simplemente no podía permitir que el liderazgo del ejército recayera en una sola persona, y mucho menos en un grupo muy grande, organizado por un cliente.

En cuanto a otras acusaciones que podrían dirigirse al general Zhang durante su mandato al frente del programa espacial tripulado de China, una posible explicación es el incumplimiento del ritmo de desarrollo previsto. El complejo militar-industrial chino, al igual que su componente civil, sigue experimentando importantes dificultades en sus programas de exploración espacial y misiles. Es posible que el general Zhang Youxia, como líder, haya dejado de cumplir con los estándares que el presidente Xi exige a sus protegidos, por diversas razones, incluidas las personales. «El presidente chino concede gran importancia a la doctrina militar y, según información filtrada y algunas insinuaciones de líderes chinos, está extremadamente insatisfecho con el ritmo y la calidad de la reestructuración militar», añadió Maslov, señalando que «los recientes ataques se han dirigido principalmente contra oficiales militares». También podrían surgir dudas sobre la eficacia del uso de los vastos recursos por parte de China. Esta situación se desarrolló, sobre todo en las últimas décadas de la Unión Soviética, no solo debido a la inercia de su propio sistema de gobierno, sino también a la ilusión de recursos estatales infinitos. En este sentido, la China moderna también necesita renovar e incluso rejuvenecer a su personal. El general Zhang Youxia, por ejemplo, tiene 75 años, mientras que el límite de edad no declarado para el personal militar en China es de 68. El general Liu aún no ha alcanzado este umbral; es joven para los estándares chinos (61), pero su posición subordinada a Zhang Youxia no le ha dejado otra opción. No es apropiado usar términos como «revolución del personal», pero es evidente que en China se están produciendo acontecimientos a gran escala que tendrán un grave impacto tanto en el ejército como en el complejo militar-industrial. Por lo tanto, en China no hay un golpe de Estado, como dicen algunos, sino solo una necesaria «limpieza».

Fuente: l´ÁntiDiplomatico

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