miércoles, 11 de junio de 2025

DIRECTO. DEMOLEDOR ATAQUE DE RUSIA EN UCRANIA. EE.UU ADVIERTE DE AMENAZA...

OFENSIVA!TROPAS RUSAS CRUZARON LA FRONTERA DE DNIPROPETROVSK EN VARIAS D...

Documento para el 4º. encuentro del Acuerdo Social Valenciano: Balance de la Huelga General del 29M

 


Documento para el 4º. encuentro del Acuerdo Social Valenciano: Balance de la Huelga General del 29M


 Por Lucha Internacionalista

KAOSENLARED

9 de junio de 2025 


La Huelga General del 29M, convocada por el sindicalismo alternativo y con el apoyo de los movimientos sociales, así como la 8.ª manifestación masiva para pedir dimisión de Mazón y su gobierno. Ni el silencio ensordecedor de muchos medios de comunicación, ni los servicios mínimos de escándalo a los servicios públicos, ni la posición inadmisible de las direcciones de CCOO Y UGT y de los partidos parlamentarios, no pudieron evitar que la huelga fuera muy importante.

Las 10.000 personas que nos reunimos a las 12 en Valencia… y la manifestación con decenas de miles de la tarde, igualmente en Castellón y Alicante, hicieron tambalear el País Valenciano. Los comunicados de los comités de empresa de FGV, EMT, Siemens y la presencia de mucha juventud, y las columnas de los barrios y los pueblos afectados por la barrancada fueron un clamor.

Hay que hacer piña en el Acuerdo Social Valenciano, desde el sindicalismo alternativo, comités de reconstrucción, asociaciones de familiares y también partidos de la izquierda revolucionaria, porque es el núcleo que hay que preservar para que continúe la lucha. Se ha demostrado que hay espacio más allá de CC. OO. y UGT y de la izquierda institucional. También hay que remarcar la solidaridad de clase que se dio en parte del territorio del estado por sindicatos, movimientos sociales y partidos de la izquierda transformadora nos tiene que animar a continuar adelante.

Hay debilidades que tenemos que mejorar en las próximas convocatorias, como la falta de realización de asambleas previas en los centros de trabajo, o el hecho de que no todos los sindicatos convocaron en todo el territorio del País Valenciano. Pero es un hecho que la Huelga General se inscribe en la necesaria continuidad de las 8 grandes movilizaciones que exigen justicia y una reconstrucción al servicio del pueblo. Hoy Mazón se esconde porque sabe que el pueblo lo rechaza. El pueblo trabajador del País Valenciano está harto de las políticas del PP y VOX, no solo por la DANA, de la política de la vivienda, los ataques a los derechos LGTBIQ, las políticas discriminatorias hacia las mujeres, la ampliación del Puerto o los ataques a la Memoria democrática, los derechos lingüísticos, los ataques en la escuela valenciana.

Existe la necesidad de dar respuesta y canalizar el sentir del pueblo valenciano para conseguir que caiga el Gobierno Mazón y lo lleve en la prisión, imponga la investigación y castigo de los empresarios que pusieron en riesgo a miles de trabajadores y trabajadoras, se ponga la reconstrucción al servicio del pueblo y bajo el control de los comités de reconstrucción, y abre el camino para cambiar el modelo actual de sociedad con un cambio radical de modelo económico y social. Hay que trabajar porque todos los colectivos que en la actualidad están fuera del Acuerdo Social Valenciano y están en contra de las políticas del PP y Vox, sin perder su libertad organizativa, su filosofía, respetando las discrepancias, se integren en este Acuerdo para coordinar todas las luchas como un único golpe de fuerza.

Proponemos al 4.º encuentro:

La aprobación de un plan de lucha unitario para dar continuidad a las movilizaciones y la huelga general. Acuerdo entre todos los sindicatos del

País Valenciano y el Acuerdo Social Valenciano y los Comités de Emergencia y reconstrucción para continuar organizándonos y movilizándonos.

  • Hacer una nueva convocatoria de huelga general de 48 horas a septiembre.
  • Constituir comités de huelga en todas las localidades y en los centros de trabajo para que se añadan a la huelga y creen un comité de

huelga.

  • Convocar y preparar la nueva jornada del 29 de junio con un grito: por una nueva huelga general que haga caer el gobierno.
  • Hacer una gira con el apoyo de organizaciones de todo el estado para difundir nuestro mensaje y hacer un llamamiento en la lucha y la solidaridad.
  • Convocar un encuentro de solidaridad con la lucha de la clase obrera y el pueblo valenciano a todas las organizaciones que desde otros

lugares del Estado español nos han apoyado, para hacer coincidir en una jornada unitaria.

País Valenciano. 5 de junio del 2025

Lucha Internacionalista


*++

 

Sexo, género y diversidad cultural

 

A la autora, profesora de antropología social, suelen preguntarle: “¿Existen otras identidades trans?” Este artículo, aparecido anteriormente en El Viejo Topo 448, es una respuesta rigurosa a esa pregunta.


Sexo, género y diversidad cultural

 

Silvia Carrasco

El Viejo Topo

11 junio, 2025 


La ideología transgenerista recurre a diversos argumentos que supuestamente apoyan de forma incontestable sus dos tesis centrales, a saber: que el sexo no es binario y no se puede determinar si una persona es hombre o mujer a partir de sus genitales y de sus cromosomas; y que, por lo tanto, lo relevante es la identidad de género, es decir, el sentimiento interno e innato que cada persona declara, al margen de su cuerpo sexuado, sus caracteres sexuales primarios y secundarios, y los cromosomas que contiene cada célula de su cuerpo. Si su cuerpo, aunque perfectamente sano, no es congruente con su sentimiento y verdadera identidad, tiene derecho a modificarlo con hormonas y cirugías para lograr el aspecto que desea. Cuanto antes, mejor, y así –sostienen– se minimiza el sufrimiento que provoca tal incongruencia desde la infancia.

Entre los argumentos que –repito– supuestamente apoyan la validez de estas ideas, también se encuentran fundamentalmente dos. En primer lugar, para defender la idea de que el sexo no es binario sino un espectro que combina características biológicas de lo que –en sus términos– se ha considerado tradicionalmente “mujeres” y “hombres”, el transgenerismo tergiversa el concepto de intersexualidad[i]. Las alteraciones del desarrollo sexual (DSD), de origen cromosómico u hormonal, que afectan a menos del 1 por mil de los individuos de la especie humana y dan lugar a diversos síndromes, son presentadas como la evidencia de que existe un abanico de posibilidades –o sexos– más allá de los individuos con cromosomas sexuales XX (mujeres) y XY (hombres). Desde esta perspectiva, el rechazo y el malestar con el propio cuerpo sexuado estaría ocasionado por la clasificación de las personas limitada a solo dos categorías sexuales y no por causas diversas y bien estudiadas[ii]. De acuerdo con este paradigma, en España se prohíbe abordar y tratar el origen de ese malestar, o disforia, desde la perspectiva de la salud mental, con la aprobación desde 2014 de protocolos sanitarios y educativos transgeneristas en diversas comunidades autónomas y, en todo el Estado, desde la aprobación de la Ley Trans-4/2023.

Y, en segundo lugar, para defender que existen identidades trans más allá del cuerpo sexuado y del binarismo hombre/mujer, el transgenerismo apela a la supuesta existencia de múltiples géneros en otras culturas. Es decir, sostienen que en algunas culturas se identifican hombres, mujeres y otras categorías de seres humanos que no se sienten ni son considerados hombres o mujeres, o que la misma definición de hombre y de mujer se basa en cómo se sienten los individuos. De hecho, aducen que el binarismo sexual no es una realidad material, biológica, sino que es una interpretación occidental de la condición humana violentamente impuesta a otros pueblos con la expansión colonial. Es decir, no es ya que se trata de hombres o mujeres que se sienten o no hombres o mujeres, sino que son realmente lo que sienten y que en algunas culturas más sensibles con esta supuesta diversidad real así se reconoce. Recordemos que en la investigación feminista y en los tratados, las leyes y las políticas de igualdad, se ha llamado género a la diferenciación social artificial que se construye sobre la diferencia sexual hombre/mujer, y que justifica la inferiorización de las mujeres y su subordinación a los hombres en el orden patriarcal[iii]. Diferenciando sexo y género, respectivamente, por lo que somos (sexo) y por lo que nos ocurre en el sistema patriarcal por lo que somos (género).

Sin embargo, para el transgenerismo el género es una identidad basada en un sentimiento íntimo de cada persona. La lógica interna corresponde a un sistema de creencias inmune a cualquier otra lógica –otras creencias o el conocimiento de la realidad material–, es decir, se trata de un sistema de símbolos autosostenido, como diría Clifford Geertz de todas las religiones[iv]. Esta cuestión es sumamente importante porque lo accesorio y contingente, los marcadores de género (estatus y roles asignados por sexo, socialización diferencial y marcadores físicos que se aplican a cada sexo), constituyen también la esencia de la identidad que se declara sentir, aunque se limite al rol que se actúa (performa) y la expresión de género (atuendo, gestualidad, etc.).

La Antropología ha analizado la inversión de roles y marcadores de género entre sexos que se produce en algunas culturas. Pues bien, el conocimiento antropológico desmiente que se trate de prácticas que permiten a cada individuo elegir su posición en la jerarquía sexual de la sociedad según sus sentimientos. Menos aún que prueben la inexistencia de tal jerarquía sexual, porque no alteran el estatus social desigual ni la socialización diferencial basadas en el sexo en todas las culturas conocidas. Veamos varios ejemplos.

En el caso de las culturas con religiones o cultos chamánicos localizadas en diversas partes del mundo, la figura del chamán –que es siempre un hombre– adopta roles y marcadores asociados a ambos sexos para trascender lo humano y ordinario como parte de la función mediadora con la divinidad. De hecho, en varias religiones tanto las diosas como los dioses se representan con atributos femeninos y masculinos que simbolizan así su poder y naturaleza superiores a la humana. Esta inversión de roles en el chamán lo convierte en un personaje liminal entre los humanos y los espíritus y los dioses, en óptima posición para relacionarse e intermediar con ellos porque reúne todo el conocimiento de la experiencia humana sexuada, la de los hombres y la de las mujeres. Una ficción, puesto que no puede experimentar lo que experimentan las mujeres a través de su cuerpo y posición social, por mucho que el chamán se vista “de mujer” y se case con otro hombre, como sucede en algunas culturas.

También hay casos de inversión de estatus sexual entre mujeres, como los identificados en algunas culturas tradicionales de África oriental[v], cuando las familias que carecían en algún momento de descendientes hombres podían hacer pasar a una mujer por un hombre para evitar la pérdida de bienes transmitidos exclusivamente por vía masculina. En ese caso, la mujer “reclasificada como hombre” se casaba con otra mujer, cuya descendencia se garantizaba discretamente por la intervención de otros hombres del linaje. Como parte de estas estrategias ante situaciones demográficas semejantes está documentado el denominado matrimonio fantasma, en el que se pagaba el precio de la novia para que una mujer se casara con un hijo muerto, cuyos descendientes serían también garantizados por esos mismos medios. La norma patriarcal que impedía que las mujeres pudieran heredar y transmitir la propiedad de la tierra o el ganado se mantenía en todos los casos inamovible.

En esta línea, cabe destacar una práctica que se ha reavivado en los últimos años con la recuperación del control de Afganistán por los talibanes y su implacable limitación de la vida de las mujeres en todos los ámbitos. Se trata de las niñas Bacha Posh, “convertidas” socialmente en chicos cuando no los hay en la familia[vi], para que éstas puedan subsistir con sus “trabajos de hombres”, o para protegerlas y garantizarles un futuro mejor. Nadia Ghulam, refugiada afgana y activista por los derechos de las mujeres afganas residente en Barcelona, escribió con la periodista Agnès Rotger El secreto de mi turbante[vii], una estremecedora narración autobiográfica sobre su vida como chico antes de lograr salir del país.

Pero el ejemplo favorito de la ideología transgenerista es, sin duda, el de los hijras en algunos países asiáticos, los muxes en México, los bardaj en Norteamérica y otros grupos similares, porque aparentemente constituyen la prueba de la existencia de ese tercer tipo de ser humano, el ser humano trans, reprimido en la cultura occidental. Prescindiendo del análisis antropológico y de todo enfoque materialista, todos estos casos se reinterpretan ahora desde el transgenerismo, omitiendo información clave para comprenderlos en el contexto cultural e histórico más amplio que siempre está atravesado por el orden patriarcal.

Por ejemplo, la palabra bardaj procede originariamente del persa hardah y significa chico esclavo prostituido, pero también hombre homosexual “pasivo”[viii]. Este es el término con el que los colonizadores se refirieron a la práctica observada entre los nativos, porque había sido incorporado a las lenguas europeas a través del árabe. Pero desde 1990 se empezó a substituir por la denominación dos espíritus, que corresponde a la expresión ojibwa niizh manidoowag, una decisión fruto de la crítica decolonial en la que ya influyeron los postulados queer reinterpretando las prácticas tradicionales. En Canadá la “identidad dos espíritus” se ha añadido al constructo político transgenerista por excelencia, el del supuesto colectivo LGTBIQ+[ix], de manera que en aquel país se amplía a LGTBIQA2S+ (acrónimo en el que A corresponde a asexual y 2S corresponde a two spirits). De hecho, se habla de “persona dos espíritus en cuerpo masculinizado”, y también de “persona dos espíritus en cuerpo feminizado”, aunque esto último es una proyección contemporánea sobre las mujeres lesbianas a un tiempo pasado en el que su existencia no se había descrito ni reconocido jamás.

En todos los casos, se observa igualmente un proceso de consolidación institucional y académica para validar reinterpretaciones similares en los últimos años. Sin embargo, la realidad es que se trata de grupos de hombres que se presentan con todos los marcadores sexistas asociados a las mujeres o producto de su socialización, exagerando los que se consideran más seductores, que coinciden en todos los contextos culturales: atuendo, peinado, maquillaje, gestualidad y voz, entre los más evidentes. Aunque existen diferencias entre ellos, no se trata de un “tercer género”, sino de una forma organizada de sexo entre hombres. En realidad, se trata de castas sexuales de hombres al servicio de otros hombres, generalmente con mayor poder; suelen estar sujetos a reglas y limitaciones, y su medio de subsistencia es con frecuencia la prostitución. Como en muchas formas históricas de prostitución femenina[x], su existencia como grupo se envuelve en un halo religioso, consagrado a alguna divinidad, o cuenta con un relato mítico sobre su origen. También ocurre, como se ha documentado en el caso de la India, que algunos hombres jóvenes deciden convertirse en hijras al tener un rol considerado “pasivo” (ser penetrados) en sus relaciones homosexuales, lo que parece ser una de las claves que les distingue de otros hombres.

El caso de los muxes, palabra que al parecer viene de la pronunciación mujer en el español que hablaban los conquistadores llegados a Yucatán, también ha sido objeto de reinterpretaciones contemporáneas. Se trata otra vez de hombres que asumen el rol sexual de las mujeres y establecen relaciones, generalmente temporales, con otros hombres, aunque también se les atribuye un papel en la iniciación sexual de los chicos. Por otra parte, se describen casos de niños criados como muxes por sus madres ante la ausencia de posibles cuidadoras o la transmisión de oficios tradicionales al carecer de hijas que desempeñen tales roles. Resulta significativo que ahora se presente a los muxes como la resistencia y el desafío de la cultura indígena zapoteca frente al binarismo colonial y su imposición del estándar heteronormativo sobre la supuesta diversidad sexual y de género precolombina. Además, siguiendo la reinterpretación transgenerista, los muxes serían ahora los guardianes de la tradición con sus vistosos atuendos y cuestionarían el machismo mexicano. Es una interpretación sorprendente tratándose, como se trata, de hombres[xi] que reifican los estereotipos atribuidos a las mujeres.

Estos casos muestran cómo en algunas culturas tradicionales la homosexualidad masculina ha encontrado algunas posibilidades de expresión, aunque no se conceptualizara originalmente como tal, ni se reconozca así en la actualidad, dada la insistencia en se trata de “personas trans”. A la luz de esta negación de la homosexualidad, parece claro que –al contrario de sus pretensiones– lo trans no es transgresor, tal como lo expresa la filósofa feminista mexicana Laura Lecuona[xii]

Por otra parte, estas no son las únicas situaciones que convierten a algunos hombres en miembros de este tipo de castas sexuales. Está ampliamente documentado en la historia y, desgraciadamente, también en la actualidad, el reclutamiento de niños varones de corta edad de familias pobres para disfrute sexual de hombres poderosos, de forma temporal o permanente y con o sin castración. Por ejemplo, recientemente se ha identificado un repunte de la práctica conocida como Bacha bazi (literalmente, “jugar con los niños”) o Bacha bireesh en Afganistán, la esclavitud sexual de niños prepúberes[xiii], conocida y tolerada, con el recrudecimiento de la pobreza en el país.

Los hijras, los muxes, los dos espíritus y otros grupos similares generalmente no tenían ni tienen relaciones con mujeres, pero los hombres que acceden sexualmente a ellos sí las suelen tener. Es decir, estos últimos no se identifican como homosexuales, ni en términos tradicionales ni desde definiciones actuales[xiv]. Su comportamiento sexual se asemeja más al de los hombres griegos y romanos, definidos por su rol “activo” en el sexo.

Lo que resulta sorprendente es que cuando el transgenerismo apela a prácticas de otras culturas para argumentar su existencia universal es que siempre se refiere a los hombres que se presentan como mujeres, omitiendo que no existen castas sexuales de mujeres que se presenten como hombres al servicio de otras mujeres. De hecho, la única casta sexual de mujeres que existe, la prostitución, también está única y exclusivamente al servicio de los hombres. En este caso, de todos. La prostitución femenina aparece con el desarrollo de las sociedades estatales y las correspondientes religiones de Estado. No fue identificada ni descrita en ninguna de las sociedades preestatales estudiadas por la antropología hasta que estas fueron incorporadas a los estados y al sistema económico capitalista, tanto con la expansión colonial como con la creación de nuevos estados postcoloniales. Esta sí es una evidencia real.

Presentar a los hijras, los muxes, o los dos espíritus como prueba de que ser hombre o mujer se define en otras culturas por la “identidad de género”, y como supuestas transgresiones y disidencias sexuales del orden patriarcal, no solo es un falseamiento de la realidad sino su misma negación. Ninguno de estos fenómenos culturales altera el sistema de subordinación sexo/género y la distribución desigual del poder material y simbólico entre mujeres y hombres, ni entre castas o clases, sino que lo refuerza.

Desde hace poco, la sección que debería ocuparse de los derechos humanos de las mujeres en la Organización de las Naciones Unidas, así como la nueva página web del mismísimo Convenio de Estambul contra la violencia hacia las mujeres se refieren ahora a las “mujeres en toda su diversidad”, con independencia del sexo “con el que nacieron” (como si fuera distinto del sexo con el que morirán). De esta manera, suscriben el equívoco interesado del transgenerismo cuando apela a la diversidad cultural para instalar como verdad la existencia de la “diversidad sexual o de género”. Un equívoco que no es inocuo porque enmascara y oculta quiénes son las oprimidas por cuyos derechos deben luchar. Esa diversidad, en realidad, se refiere únicamente a la inclusión de los hombres que se declaran mujeres, no de las mujeres de orígenes diversos y en situaciones variadas.

Precisamente porque estamos ante una nueva vuelta de tuerca del orden patriarcal, al transgenerismo no parece importarle, como hemos visto, que nada de esto tenga parangón en el caso de las mujeres que dicen ser hombres con respecto a las mujeres en ninguna cultura. La sexualidad femenina no se expresa por medio del sometimiento sexual de otras mujeres y niñas en ninguna circunstancia. Es más, ha sido la homosexualidad femenina la que se ha expresado en su versión más política como una subversión del orden patriarcal, un intento extremo de huir del género y del daño que causa, como diría Sheila Jeffreys[xv].

Reinterpretar la diversidad cultural para hacer pasar la existencia de la identidad de género por una evidencia incontestable, rupturista y liberadora del binarismo hombre/mujer y de la jerarquía sexual supuestamente inherente a este, no es más que un intento de manipulación ideológica del conocimiento antropológico. Ni la teoría, ni la lucha feminista por la emancipación de las mujeres y la igualdad entre los sexos pueden dejarse seducir por tal manipulación.

 

[i] El término intersexualidad es una denominación “paraguas”. El Consenso de Chicago del 2005 describe estas alteraciones como todas aquellas “condiciones congénitas con desarrollo atípico del sexo cromosómico (cariotipo), gonadal (ovarios o testículos) o anatómico (genitales internos y externos femeninos o masculinos)”. Se estima que la frecuencia es inferior al 1/4.500-5.000 recién nacidos.

[ii] El Informe Cass es el más completo hasta el momento, y proporciona la bibliografía más actualizada sobre la cuestión además de los datos empíricos que muestran cómo se ha producido la mayor negligencia médica contra la infancia y la adolescencia durante años en la GIDS (unidades o servicios de tratamiento de la “identidad de género”) de la Clínica Tavistock-Portman hasta su cierre. También el Informe Trànsit en Catalunya incluye las conclusiones más relevantes de estos estudios: problemas previos de salud mental (como el TEA), haber sufrido abusos sexuales, institucionalización prolongada, entre otros. El hecho de que las adolescentes sean el 75% de los casos que acuden a estas unidades o servicios porque no quieren convertirse en mujeres también hace pensar en una reacción a la situación de presión estética y violencia sexual que las experimentan.

[iii] Véase, por ejemplo, a nivel internacional, el tratado vinculante del Consejo de Europa conocido como Convenio de Estambul (2011) para combatir la violencia contra las mujeres o, en España, la vigente Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, de Igualdad entre mujeres y hombres.

[iv] Geertz, C. (1990). La religión como sistema cultural, en La interpretación de las culturas, Barcelona.

[v] Evans-Pritchard, E. E. (1951). Kinship and Marriage among the Nuer: an Anthropological Perspective, University Press.

[vi] Véase Corboz, J.; Gibbs, A. & R. Jewkes (2020). Bacha posh in Afghanistan: factors associated with raising a girl as a boy, en Culture, Health & Sexuality vol. 22 (5).

[vii] El libro recibió el Premio Prudenci Bertrana 2010, pero no se publicó en castellano hasta 2022, en la editorial Booket.

[viii] No es este el lugar para desarrollar la crítica de la idea según la cual el papel “activo” corresponde al hombre que penetra, de manera que mujeres y homosexuales que son penetrados por un hombre solo pueden tener, por contraste, un rol pasivo. Pero sí es importante recordar que esta idea es únicamente fruto de naturalizar la sexualidad como poder y posesión patriarcal, idea y práctica que es necesario superar desde la igualdad.

[ix] Hablamos de constructo LGBTI porque mezcla y confunde interesadamente situaciones que no tienen nada que ver entre sí: orientaciones sexuales (LGB), anomalías del desarrollo sexual (I), y una ideología (T, o TQ).

[x] Véase el ejemplo todavía vigente (aunque oficialmente prohibido) en la India de las devadasi, niñas de las familias dalit más pobres ofrecidas a la diosa Yallamma para ayudar a los sacerdotes con las ofrendas a los dioses, pero también obligadas a satisfacer sexualmente a los hombres del pueblo al llegar a la pubertad.

[xi] Prueba de ello es que algunos colectivos muxe denunciaron que se había producido un fraude por parte de 17 candidatos municipales, al presentarse como muxe y ocupar los puestos de las mujeres en las listas electorales que deben cumplir con la alternancia para lograr la paridad entre sexos.

[xii] Lecuona, L. (2023). Cuando lo trans no es transgresor. Ed. Independiente.

[xiii] Esta práctica ha sido denunciada por Save the Children en el informe Stop The War on Children (2021), analizada por S. Borile (2019) “Bacha Bazi: cultural norms and violence against poor children in Afghanistan”, International Review of Sociology, vol. 26, y descrita en el documental de N. Quraishi The Dancing Boys of Afganistán (2010).

[xiv] En ambos casos, existe una diversidad de perfiles de hombres que tienen sexo con otros hombres. Es importante recordar que estas relaciones pueden no calificarse de sexo, sino de juego, y que, como en muchos otros lugares, las categorías heterosexual, homosexual y bisexual no son equiparables ni aplicables.

[xv] Jeffreys, S. (2014). Gender Hurts. A Feminist Analysis of the Politics of Transgenderism, Routledge.

 *++

BRUTAL! RUSIA DESTRUYE BÚNKER SUBTERRÁNEO CON CIENTOS DE MISILES. LLUVIA...

martes, 10 de junio de 2025

DIRECTO. RUSIA DESTRUYE CENTRO BRITÁNICO EN KIEV. UCRANIA EN PÁNICO. ZEL...

Estado español: 271 MUERTES en el trabajo de enero a junio de 2025. No es una estadística, es una vergüenza

 


Estado español: 271 MUERTES en el trabajo de enero a junio de 2025. No es una estadística, es una vergüenza

 

Por CNT

KAOSENLARED

9 de junio de 2025 


Con nuestra sangre amasan sus fortunas 🔴⚫️ Organízate y lucha 

Un año más, analizamos con preocupación los datos de siniestralidad laboral. En el Estado español 271 trabajadores y trabajadoras perdieron la vida en 2025.

Los sectores más precarizados, con contratos de trabajo temporales, subcontratación, falsos autónomos, ritmos de trabajo estresantes, mobbing, etc., son los que tienen mayor tasa de siniestralidad y accidentabilidad. Por lo tanto, es absolutamente falso el mito de la inevitabilidad de estos accidentes. La clase trabajadora se enfrenta durante la jornada laboral a situaciones de violencia directa e indirecta, cuyos responsables son los empresarios.

La grave crisis que atraviesa el capitalismo se materializa en el plano económico en una gran pérdida de nivel adquisitivo para la clase trabajadora, traducida en la subida de los precios de los suministros básicos y de los alquileres de vivienda, la degradación de los servicios públicos, etc. Esta situación obliga a sectores cada vez más amplios de la clase trabajadora a aceptar la precariedad en los contratos y en las condiciones laborales, aumentando así las probabilidades de un incremento en el número de accidentes laborales.

La legislación laboral, la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, el Estatuto de los Trabajadores y los mecanismos de los que dispone el Estado para garantizar su cumplimiento, han demostrado ser absolutamente insuficientes frente a la lógica capitalista de acumulación de beneficio a toda costa.

Del mismo modo, el modelo sindical de representación unitaria, basado en elecciones sindicales y comités de empresa, lleva tiempo mostrándose impotente ante el constante deterioro de nuestras condiciones de trabajo. Desde CNT señalamos la necesidad de la clase trabajadora de autoorganizarse para poner freno a las condiciones de explotación y violencia que provocan accidentes y muertes cada año. Para ello, apostamos por crear secciones sindicales con un funcionamiento democrático, que extiendan las prácticas de apoyo mutuo, acción directa y unidad de clase entre las plantillas.

¡Frente a la violencia de la patronal, autoorganización!

 *++

La Habana, Moscú, Teherán, Pionyang… observan las protestas en EE.UU contra el régimen de Trump

 

La Habana, Moscú, Teherán, Pionyang… observan las protestas en EE.UU contra el régimen de Trump

"Irán , Rusia, Corea del Norte, Cuba.. Debería apoyar las marchas por la libertad que deben detener al régimen de Trump." Ese es el discurso que han utilizado los imbéciles libertarios para destruir países... No sería malo un poco de armamento para los "freedom fighters" indocumentados. (Comentario tomado de Wofnon)

 

INSURGENTE.ORG / 10.06.2025

Miles de personas salieron a las calles en respuesta al extraordinario despliegue de la Guardia Nacional por parte del presidente Donald Trump.

Los manifestantes bloquearon una importante autopista y prendieron fuego a vehículos autónomos mientras la policía utilizaba gases lacrimógenos, balas de goma y granadas aturdidoras para controlar a la multitud.

Muchos manifestantes se dispersaron al caer la noche y la policía declaró la reunión ilegal mientras los agentes arrestaban a quienes no se marchaban.

Algunos de los que quedaron lanzaron objetos a la policía desde detrás de una barrera improvisada que se extendía a lo ancho de una calle y otros lanzaron trozos de concreto, rocas, patinetes eléctricos y fuegos artificiales a los oficiales de la Patrulla de Carreteras de California y sus vehículos estacionados en la autopista 101 cerrada en dirección sur.

Las protestas del domingo en Los Ángeles, una ciudad en expansión de 4 millones de habitantes, se concentraron en varias manzanas del centro. Fue el tercer y más intenso día de manifestaciones contra la ofensiva migratoria del presidente Trump en la región, ya que la llegada de unos 300 soldados desató la ira y el miedo entre muchos residentes.

El jefe de policía de Los Ángeles, Jim McDonnell, dijo que los oficiales estaban “abrumados” por los manifestantes restantes, entre los que, según dijo, había “agitadores habituales que aparecen en las manifestaciones para causar problemas”.

El domingo por la tarde, el gobernador demócrata Gavin Newsom publicó una carta pidiendo al presidente Trump que retire a los miembros de la guardia, calificando su despliegue como una “grave violación de la soberanía estatal”.

El despliegue pareció ser la primera vez en décadas que la Guardia Nacional de un estado se activaba sin una solicitud de su gobernador.

La alcaldesa de Los Ángeles, Karen Bass, dijo: “Lo que estamos viendo en Los Ángeles es un caos provocado por la administración”.

Agentes federales arrestaron a inmigrantes en el distrito de la moda de Los Ángeles, en un estacionamiento de Home Depot y en varios otros lugares el viernes.

Share

*++

Claves del día: Enfrentamiento total, ¿impeachment contra Trump? y el at...

La autodestrucción de Europa

 

¿De verdad nos merecemos nuestros líderes europeos? Viendo sus tejemanejes, su indiferencia hacia sus poblaciones, su vinculación al mundo financiero, su desprecio por la vida de los que mueren en Ucrania, uno no puede mas que sentir, como mínimo, asco.


La autodestrucción de Europa

 

Tomas Fazi

El Viejo Topo

10 junio, 2025 


Para quien está fuera, la política europea puede ser difícil de descifrar en estos días, y esto es más evidente que nunca en la respuesta del continente a la evolución de la situación en Ucrania. Desde el resurgimiento político de Donald Trump y su iniciativa de negociar el fin del conflicto ruso-ucraniano, los líderes europeos han actuado de formas que parecen desafiar la lógica fundamental de las relaciones internacionales, en particular el realismo, según el cual los Estados actúan principalmente para promover sus propios intereses estratégicos.

En lugar de apoyar los esfuerzos diplomáticos para poner fin a la guerra, los líderes europeos parecían decididos a obstruir las propuestas de paz de Trump, debilitando las negociaciones y prolongando el conflicto. Desde la perspectiva de los intereses centrales de Europa, esto no solo es desconcertante, sino irracional. La guerra en Ucrania, mejor descrita como un conflicto indirecto OTAN-Rusia, ha infligido un inmenso daño económico a las industrias y familias europeas, aumentando dramáticamente los riesgos de seguridad en todo el continente. Podría argumentarse, por supuesto, que la implicación de Europa en la guerra fue equivocada desde el principio, fruto de la arrogancia y de un error de cálculo estratégico, incluida la creencia errónea de que Rusia sufriría un rápido colapso económico y una derrota militar.

Sin embargo, sea cual sea la lógica que subyace a la respuesta inicial de Europa a la guerra, cabría esperar que, a la luz de sus consecuencias, los líderes europeos hubieran aprovechado con entusiasmo cualquier vía viable hacia la paz –y con ella, la oportunidad de restablecer las relaciones diplomáticas y la cooperación económica con Rusia. En cambio, reaccionaron con alarma ante la «amenaza» de la paz. Lejos de agradecer la oportunidad, han redoblado sus esfuerzos: han prometido apoyo financiero y militar indefinido a Ucrania y han anunciado un plan de rearme sin precedentes que sugiere que Europa se está preparando para un enfrentamiento militarizado a largo plazo con Rusia, incluso en caso de una solución negociada.

¿Cómo entender esta postura aparentemente autodestructiva? Este comportamiento puede parecer irracional si se evalúa a la luz de los intereses generales u objetivos de Europa, pero se hace más comprensible si se mira a través de la lente de los intereses de sus líderes. Cuatro dimensiones interconectadas pueden ayudar a explicar su postura: psicológica, política, estratégica y transatlántica.

Desde una perspectiva psicológica, los líderes europeos se han distanciado cada vez más de la realidad. La creciente distancia entre sus expectativas iniciales y la trayectoria real de la guerra ha creado una especie de disonancia cognitiva, que les ha llevado a adoptar narrativas cada vez más delirantes, incluyendo llamamientos alarmistas a prepararse para una guerra total con Rusia. Esta desconexión no es meramente retórica, sino que revela un malestar más profundo, ya que su visión del mundo choca con hechos inconvenientes sobre el terreno.

La psicología también ofrece ideas sobre la reacción de Europa ante Trump. En la medida en que Washington siempre ha visto a la OTAN como un medio para garantizar la subordinación estratégica de Europa, la amenaza del presidente de reducir los compromisos de Estados Unidos con la alianza podría representar una oportunidad para que Europa se redefina como un actor autónomo. El problema es que Europa lleva tanto tiempo atrapada en una relación de subordinación con Estados Unidos que, ahora que Trump amenaza con desestabilizar su histórica dependencia en materia de seguridad, es incapaz de aprovechar esta oportunidad; en su lugar, intenta replicar la agresiva política exterior de Estados Unidos, para «convertirse» inconscientemente en Estados Unidos.

Por eso, tras haber sacrificado voluntariamente sus propios intereses en el altar de la hegemonía estadounidense, [los líderes europeos] se presentan ahora como los últimos defensores de las mismas políticas que les hicieron irrelevantes. No se trata tanto de una muestra de verdadera convicción como de un reflejo psicológico: un débil intento de enmascarar la humillación de ser desenmascarados por su patrón como meros vasallos, una vacía farsa de «autonomía».

Además de los aspectos psicológicos y simbólicos, también entran en juego cálculos más pragmáticos. Para la actual generación de líderes europeos, admitir el fracaso en Ucrania equivaldría a un suicidio político, sobre todo teniendo en cuenta los inmensos costes económicos que soportan sus propias poblaciones. La guerra se ha convertido en una especie de justificación existencial de su gobierno. Sin ella, sus fracasos quedarían al descubierto. En un momento en que los partidos institucionales están sometidos a una presión cada vez mayor por parte de los movimientos y partidos «populistas», ésta es una vulnerabilidad que no pueden permitirse. Poner fin a la guerra exigiría también reconocer que la indiferencia de la OTAN hacia las preocupaciones rusas en materia de seguridad contribuyó a desencadenar el conflicto, lo que socavaría la narrativa dominante de la agresión rusa e implicaría los propios errores estratégicos de Europa.

Ante estos dilemas, los líderes europeos han optado por consolidar su posición. Prolongar el conflicto –y mantener una actitud hostil hacia Rusia- no sólo les proporciona un salvavidas político a corto plazo, sino que también les sirve de pretexto para consolidar el poder en casa, reprimir la disidencia y evitar futuros desafíos políticos. Lo que superficialmente puede parecer una incoherencia estratégica, si se examina más de cerca refleja un intento desesperado de gestionar la decadencia interna proyectando su fuerza en el exterior.

A lo largo de la historia, los gobiernos a menudo han exagerado, inflado o incluso inventado amenazas externas con fines políticos internos, una estrategia que persigue múltiples objetivos, desde unir a la población y silenciar la disidencia hasta justificar el aumento del gasto militar y la expansión del poder del Estado. Esto se aplica sin duda a lo que estamos presenciando actualmente en Europa. En términos económicos, existe la esperanza de que un aumento de la producción de defensa ayude a impulsar las anémicas economías europeas, una forma burda de keynesianismo militar. No es sorprendente, en este sentido, que el país que lidera la remilitarización sea Alemania, cuya economía se ha visto más afectada por la guerra de Ucrania.

Los planes de remilitarización de Europa serán sin duda una bendición para el complejo militar-industrial del continente, que ya está realizando progresos sin precedentes, pero es poco probable que lleguen también a los ciudadanos europeos, sobre todo porque el aumento del gasto en defensa conllevará inevitablemente recortes en otros ámbitos, como las pensiones, la sanidad y los sistemas de seguridad social.

Janan Ganesh, columnista del Financial Times, expresó la lógica subyacente: «Europa debe reducir su Estado del bienestar para construir un Estado de guerra».

Dicho esto, aunque los factores económicos sin duda desempeñan un papel, los verdaderos objetivos del programa de rearme europeo probablemente no sean económicos, sino políticos. En los últimos 15 años, la Unión Europea se ha convertido en un edificio cada vez más autoritario y antidemocrático. Especialmente

bajo la presidencia de Von der Leyen, la Comisión Europea ha aprovechado una crisis tras otra para aumentar su influencia sobre áreas de competencia que antes se consideraban dominio de los gobiernos nacionales –desde los presupuestos financieros a la política sanitaria, desde los asuntos exteriores a la defensa– a expensas del control democrático y la rendición de cuentas.

En los últimos tres años, Europa se ha militarizado cada vez más, ya que Von der Leyen aprovechó la crisis ucraniana para liderar la respuesta de la UE, convirtiendo de hecho a la Comisión, y a la UE en su conjunto, en un brazo armado de la OTAN. Ahora, bajo la égida de la «amenaza rusa», Von der Leyen pretende acelerar drásticamente este proceso de centralización de la política de la UE. Ya ha propuesto, por ejemplo, la compra colectiva de armas en nombre de los Estados miembros de la UE, siguiendo el mismo modelo de «yo compro, tú pagas» que se utilizó para la adquisición de la vacuna Covid-19. Esto daría a la Comisión el control efectivo de la política de armamento de la UE. Daría de hecho a la Comisión el control de todo el complejo militar-industrial de los países de la UE, el último de una larga lista de golpes institucionales dirigidos por Bruselas.

No se trata sólo de aumentar la producción de armas. Bruselas persigue una militarización global y de la sociedad. Esta ambición se refleja en la aplicación cada vez más estricta de la política exterior de la UE y la OTAN: desde las amenazas y presiones utilizadas para obligar a líderes no alineados como Viktor Orbán en

Hungría y Roberto Fico en Eslovaquia a cumplir, hasta la prohibición de candidatos políticos críticos con la UE y la OTAN, como se ha visto en Rumanía.

En los próximos años, este enfoque militarizado está destinado a convertirse en el paradigma dominante en Europa, ya que todas las esferas de la vida -política, económica, social, cultural y científica- se subordinarán al supuesto objetivo de la seguridad nacional, o más bien supranacional. Esto se utilizará para justificar políticas cada vez más represivas y autoritarias, con la amenaza de la «injerencia rusa», invocada como pretexto global para todo, desde la censura en línea a la suspensión de las libertades civiles básicas –además, por supuesto, de una mayor centralización y verticalización de la autoridad de la UE–, especialmente a la luz de la inevitable reacción violenta que estas políticas están destinadas a generar. En otras palabras, la «amenaza rusa» servirá como último intento desesperado de salvar el proyecto de la UE.

Por último, está la dimensión transatlántica. Sería un error considerar la actual ruptura transatlántica únicamente a través del prisma de los intereses divergentes de los líderes europeos y estadounidenses. Más allá de estas diferencias, puede haber una dinámica más profunda en juego. No es descabellado suponer que los europeos puedan coordinarse, a cierto nivel, con el establishment democrático estadounidense y con la facción liberal-globalista del Estado permanente estadounidense –la red de intereses arraigados que engloba a la burocracia, el Estado de seguridad y el complejo militar-industrial de Estados Unidos. Estas redes, que siguen activas a pesar de la «guerra contra el Estado profundo» declarada por Trump, tienen un interés común en descarrilar las conversaciones de paz y obstaculizar la presidencia de Trump.

En otras palabras, lo que en la superficie parece ser un enfrentamiento entre Europa y Estados Unidos puede ser en realidad, en un sentido más profundo, una lucha entre diferentes facciones del imperio estadounidense ­–y, en gran medida, dentro del propio establishment estadounidense­ librada a través de representantes europeos. Al fin y al cabo, muchos de los líderes europeos actuales tienen fuertes vínculos con estas redes.

Estados Unidos tiene, por supuesto, una larga historia de influencia política en Europa. A lo largo de décadas, ha establecido fuertes vínculos institucionales con los aparatos estatales de los países de Europa Occidental, especialmente entre sus servicios de defensa e inteligencia. Además, el establishment estadounidense ejerce una influencia considerable en el debate público europeo a través de los principales

medios de comunicación en lengua inglesa y de los think tanks. Estos think tanks, como el German Marshall Fund, el National Endowment for Democracy, el Council on Foreign Relations y el Atlantic Council, contribuyen a dar forma a las narrativas políticas que dominan la sociedad europea, y hoy están a la vanguardia de la

promoción de la idea de que «ningún acuerdo es mejor que un mal acuerdo». Sus orígenes se remontan a la Guerra Fría, cuando Estados Unidos promovió activamente la integración europea como baluarte contra la Unión Soviética. En otras palabras, la UE, especialmente en sus primeras etapas, siempre estuvo ligada al atlantismo, y esto se intensificó después de la Guerra Fría. Por esta razón, el estamento tecnocrático de la UE ­–en particular la Comisión Europea– ha estado históricamente

más alineado con Estados Unidos que los gobiernos nacionales europeos. Ursula von der Leyen, apodada «la presidenta estadounidense de Europa», es un excelente ejemplo de esta alineación, incansablemente comprometida con el mantenimiento de los vínculos de la UE con la agresiva estrategia geopolítica estadounidense, especialmente en lo que respecta a Rusia y Ucrania.

Un instrumento clave de esta alianza ha sido siempre la OTAN, que hoy desempeña un papel fundamental para contrarrestar los intentos de Trump de cambiar el enfoque estadounidense hacia Rusia. En este contexto, la postura de Europa, aunque ostensiblemente dirigida contra Trump, surge del reconocimiento de que elementos dentro de la clase dirigente estadounidense se oponen firmemente a las aperturas de Trump hacia Putin, albergan una profunda animadversión hacia Rusia y consideran las amenazas del presidente de desvincularse de la OTAN y socavar otros pilares del orden de posguerra como un desafío estratégico a los sistemas que han sostenido la hegemonía estadounidense durante décadas.

Esta conexión podría quizás explicar las políticas «irracionales» de algunos líderes europeos, al menos desde la perspectiva de los intereses objetivos de Europa: primero, su apoyo ciego a la guerra por poderes liderada por Estados Unidos en Ucrania, y ahora su insistencia en continuar la guerra a toda costa.

Según esta narrativa, los objetivos del establishment transatlántico parecen bastante claros: demonizar a Trump, presentándolo como un «colaborador de Putin»; y avivar las ansiedades europeas sobre su vulnerabilidad militar, incluso inflando la amenaza rusa, con el fin de empujar a la opinión pública a aceptar el aumento del gasto en defensa y la continuación de la guerra durante el mayor tiempo posible.

Ninguna de las partes en esta guerra civil transatlántica tiene realmente en cuenta los intereses de Europa. La facción trumpiana considera a Europa un rival económico, con el propio Trump criticando repetidamente a la UE, llamándola una «atrocidad» diseñada para «joder» a Estados Unidos, y ahora considerando la imposición de fuertes aranceles a Europa. Por otro lado, la facción liberal-globalista ve a Europa como un frente crítico en la guerra de poder contra Rusia.

En este contexto, un escenario en el que los europeos prolonguen la guerra en Ucrania ­al menos a corto plazo­– podría verse como un compromiso entre ambas facciones. Estados Unidos podría salir del atolladero ucraniano al tiempo que busca un acercamiento a Rusia y desvía su atención hacia China y la región de Asia-Pacífico, culpando al mismo tiempo directamente a Zelensky y a los europeos del fracaso en la consecución de la paz.

Mientras tanto, la continua participación de Europa en la guerra garantiza su continua separación económica y geopolítica de Rusia y refuerza su dependencia económica de Estados Unidos, especialmente en el contexto del aumento del gasto en defensa, gran parte del cual iría a parar al complejo militar-industrial estadounidense. Al mismo tiempo, los representantes europeos del establishment liberal-globalista seguirían utilizando la amenaza rusa para consolidar su propio poder. En conjunto, esta solución podría considerarse aceptable para ambas partes. En otras palabras, como ha sugerido el investigador geopolítico Brian Berletic, lo que a menudo se presenta en los medios de comunicación como una «ruptura transatlántica» sin precedentes puede ser, en realidad, más bien una «división del trabajo» en la que los europeos mantienen la presión sobre Rusia mientras Estados Unidos dirige su atención a China.

De este análisis surge la imagen de una clase política europea sumida en una profunda crisis de legitimidad, atrapada entre las presiones externas y la decadencia interna. Lejos de actuar en función de los intereses racionales y estratégicos de sus naciones, los líderes europeos parecen cada vez más atados por las estructuras de poder transatlánticas, los imperativos políticos internos y los reflejos psicológicos moldeados por décadas de dependencia y negación. Su respuesta a la guerra de Ucrania –y a la renovada presencia de Trump en la escena mundial– refleja más un intento frenético de preservar un orden que se desmorona que una estrategia geopolítica coherente.

En este contexto, las acciones de Europa no son simplemente equivocadas; son sintomáticas de una disfunción más profunda en el corazón del propio proyecto de la UE. La militarización de la sociedad, la erosión de las normas democráticas, la consolidación del poder tecnocrático y la represión de la disidencia no son medidas bélicas temporales: son los contornos de un nuevo paradigma político, nacido del miedo, la dependencia y la inercia institucional. Enmascarados en el lenguaje de la seguridad y los valores, los líderes europeos no están defendiendo el continente, sino consolidando su subordinación, tanto a la hegemonía en declive de Washington como a sus propios regímenes en declive.

Fuente: Ariannaeditrice

 *++